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Cómo Aprendió El Hombre A Comunicarse

El documento resume cómo el hombre aprendió a comunicarse y escribir. Explica que el lenguaje oral surgió cuando los homínidos empezaron a cocinar alimentos, lo que les permitió comunicarse sobre la comida. Más tarde, el hombre empezó a registrar historias haciendo dibujos en las cavernas, que evolucionaron en pictogramas y luego ideogramas para representar ideas más complejas. Finalmente, los ideogramas evolucionaron en un sistema de escritura más flexible con letras y símbolos que podían combinarse.

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Cómo Aprendió El Hombre A Comunicarse

El documento resume cómo el hombre aprendió a comunicarse y escribir. Explica que el lenguaje oral surgió cuando los homínidos empezaron a cocinar alimentos, lo que les permitió comunicarse sobre la comida. Más tarde, el hombre empezó a registrar historias haciendo dibujos en las cavernas, que evolucionaron en pictogramas y luego ideogramas para representar ideas más complejas. Finalmente, los ideogramas evolucionaron en un sistema de escritura más flexible con letras y símbolos que podían combinarse.

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¿Cómo Aprendió El Hombre a Comunicarse?

El hombre aprendió a hablar cocinando

¿Qué fue lo primero que dijo el hombre cuando aprendió a comunicarse? Algo relacionado con la comida. No hay
registro de ello, pero según los antropólogos, así tiene que haber sido.
Lo que nos diferencia de los demás animales es la palabra. Hoy existe la convicción entre los científicos de que la
facultad de hablar se originó cuando los homínidos se dedicaron a transformar, mediante la ayuda del fuego, alimentos
de otras especies en comida adecuada para ellos. Es decir, cuando se pusieron ¡a cocinar!
Somos el único animal que tiene capacidad de transformar los alimentos. Además, comemos alimentos de otras
especies como si fueran nuestros. Todo comenzó alrededor del fuego. Fue la hoguera al interior de la caverna la que
congregó a los primeros grupos.
Es posible que haya sido una casualidad, pero cuando a uno de nuestros antepasados se le cayó un bistec sobre un trozo
de madera quemada, y no quiso perderlo y se lo comió de todas maneras, se dio cuenta de lo que variaba la comida y lo
gustosa que se ponía. Debe haber quedado encantado y salió corriendo a comunicárselo a los demás. 

¿Cómo aprendió a escribir el humano?

El hombre empezó a registrar la historia de lo que lo rodeaba haciendo dibujos en las paredes de las cavernas. Las
pinturas de los objetos se convirtieron en símbolos o pictogramas.
Éstos muestran cosas y son muy representativos: el dibujo de un árbol significa un árbol, el de una vaca significa una
vaca. Esencialmente, el lenguaje se componía completamente de sustantivos (gente, lugares y cosas), los cuales lo
hacían muy fácil de aprender. Pero como la sociedad se desarrolló y se hizo más compleja, se hicieron necesarios los
símbolos para aquellas cosas que no podían ser vistas. Los pictogramas adquirieron significados adicionales. Por
ejemplo, el dibujo de una vaca podía significar vaca o riqueza, ya que en el comercio se usaba el ganado como valor.
Luego los pictogramas se transformaron en símbolos no representativos, se hizo necesario que la gente aprendiera sus
nuevos significados.
Muchas de las ideas requirieron sus propios símbolos, se dio el siguiente paso, se crearon los ideogramas. Éstos
describen ideas y acciones. Aunque algunos ideogramas eran semi - representativos, se necesitaba más aprendizaje para
entenderlos cuando estaban agrupados debido a que eran esencialmente simbólicos. Este aprendizaje necesario hacía
que las sociedades se dividieran en dos grupos: los que entendían el sistema escrito y los que no. Se desarrolló un
creciente conjunto de símbolos, que se hacía cada vez más difícil de aprender. No había conexión entre el lenguaje
hablado y el escrito, así que la gente tenía que aprender dos sistemas que no estaban relacionados.
Eventualmente, los ideogramas ya no satisficieron las necesidades de las sociedades cada vez más complejas. Se
necesitaba un sistema más flexible. Los ideogramas y los pictogramas evolucionaron en nuevas las letras y símbolos, que
podían encadenarse formando palabras a las que aquellos que habían aprendido el sistema le daban significado, por
ejemplo. Una c ligada con una o y una w se convirtió en el símbolo de un animal que servía como moneda y como
alimento.

¿Desde cuándo Aprendió Hablar El Hombre?

Nos podemos preguntar si el pensamiento puede existir sin palabras, o si Adán y Eva hablaban en hebreo u
otro idioma, y sin lugar a dudas encontraremos varias respuestas que llevarán a nuevas preguntas. No
obstante, lo que sí está claro, es que el Homo erectus se comunicaba (con poca o mucha fluidez) a través de
palabras. Debido a sus adelantos para la época y su compleja cultura, este antepasado ya utilizaba el fuego y
vivía de la caza y la recolección; incluso se cree que fue necesario que nombrara ciertos animales, plantas,
lugares, herramientas y actividades para intercambiar ideas.
Recordemos que el Homo erectus vivió desde hace un millón y medio de años, hasta hace unos treinta
mil años. Era corpulento y su sistema óseo era muy similar al nuestro; sin embargo, el cráneo era un
poco más pesado y plano que el actual. Tenía la mandíbula y los dientes muy grandes y el mentón un tanto
deprimido. Se cree que después de largos periodos de tiempo, pasó a habitar las cavernas, como un sitio de
protección frente a los cambios climáticos. Las evidencias sugieren que los códigos de comunicación que
utilizó, fueron más desarrollados que los que empleaban los monos, pero no todos los investigadores están de
acuerdo con estas apreciaciones antropológicas. Las reconstrucciones del aparato fonador de algunos
humanos fósiles, parecen indicar que la adquisición del lenguaje es un fenómeno relativamente reciente. De
igual manera, se presume que este asomo de lenguaje rudimentario, estaba acompañado de gestos o
movimientos faciales, de gritos o silbidos, aplausos y otro buen número de movimientos que pudieran llamar la
atención. Así pudieron emplear las manos y haber hecho gesticulaciones muy similares a las que utilizan las
personas con discapacidad oral y auditiva, ya que de esta forma también favorecían su comunicación.

Historia del hombre primitivo

Según explicaciones científicas, nuestro sistema solar se formó hace unos 4.600 millones de años. En la Tierra,
uno de sus planetas, la vida surgió 1.500 millones de años después; o sea, hace más de 3.000  millones de años.

Contrastada con esas enormes cifras, la aparición del hombre es relativamente reciente, ya que data de apenas
unos tres millones o cuatro millones de años. Entre tantos miles de millones de años,
podríamos decir que el hombre es una especie nueva en el planeta, siendo, hasta hoy, el
último eslabón de una cadena viviente iniciada hace más de 3.000 millones de años.

La aparición del hombre sobre la Tierra es el primer paso para el nacimiento del pensamiento y un avance
decisivo hacia la reflexión.  Por primera vez en la historia de la vida, un ser, no sólo conocerá, sino que se
conocerá.

Los hielos del último avance glacial comenzaron a retroceder y los períodos de frío fueron reemplazados por
intensas lluvias que hicieron subir el nivel del mar. Poco a poco, el paisaje y el clima del planeta comenzaron a
tomar lentamente una nueva fisonomía. Todas estas transformaciones climáticas determinaron una gran
variación en la flora y la fauna terrestres.

Huesos humanos y objetos fabricados encontrados en capas profundas de terreno cubiertas por otras que jamás
habían sido removidas desde su formación, han permitido a la geología —ciencia que estudia la corteza terrestre
— establecer que el hombre existe, más concretamente, sobre la Tierra, desde el principio de la época
cuaternaria y tal vez desde fines o mediados de la época terciaria (Ver, Épocas geológicas de la Tierra).

¿Cuándo, dónde y cómo se franquea el umbral de la hominización? A pesar de los sensacionales


descubrimientos hechos, la Paleontología aún no ha dado una respuesta definitiva.  De lo que nadie duda es que
desde el punto de vista orgánico el fenómeno se reduce al perfeccionamiento del cerebro. (Ver, Origen del
hombre).

Si la estructura anatómica del hombre es resultado de una larga evolución, el despertar de su inteligencia ha
sido, por el contrario, bastante brusco. Todo hace suponer que el umbral que daría paso al pensamiento fue
franqueado de una sola vez.  Y, a partir de este momento, la vida de la especie humana quedó trazada. Lo
estaba, no sólo por el dinamismo del poder de la reflexión, sino también porque, contrariamente a los animales
vinculados al medio ambiente, el hombre no puede sobrevivir si no transforma cuanto le rodea y lo adapta a su
medida.

Los restos que se han encontrado en las capas de terreno o en el suelo de antiguas cavernas son, en su mayor
parte, armas sencillas de piedra o de metal, utensilios de alfarería; esto es, ollas y vasos de greda, y otros objetos
semejantes. El estudio comparativo de ellos ha permitido establecer una gradación de los progresos alcanzados
por el hombre en esas oscuras épocas de su desarrollo.

La familia de los hombres comenzó a formarse probablemente cuando un grupo de primates superiores
comenzó a bajar de los árboles al suelo. A partir de ahí resulta bastante fácil, con un ligero esfuerzo de
imaginación, llegar a concebir lo que sería la vida de los primeros seres humanos sobre la Tierra.

La selva había comenzado a reducirse y debían buscar alimento en el suelo, a campo


abierto, para sobrevivir. Esos primeros alimentos para cumplir el más elemental instinto
de conservación fueron hierbas, frutos silvestres y raíces.

Al comienzo, tal vez, caminaron apoyándose sobre los nudillos de sus manos, pero poco a poco se irguieron y
así sus manos empezaron a quedar libres, pudiendo empuñar piedras y palos para matar pequeños animales o
para defenderse de los grandes, para despedazar la carroña, para partir los huesos o comer la médula, para sacar
a los animales de sus escondrijos, para abrir los frutos de cáscara dura.

Durante su primera época en la Tierra, el hombre, al igual que los demás animales, debió enfrentarse a los
caprichos de la naturaleza, pero, al dominar las fuerzas de ella, se fue convirtiendo en soberano indiscutible de
su ambiente. El hombre se propagó por toda la superficie del planeta, conquistando las sierras y las llanuras, los
desiertos y las selvas.

La primera vivienda, mejor se diría el primer refugio, debió ser un árbol bajo el cual se cobijara el hombre, o
bien entre sus ramas, ante el temor de que su sueño fuera turbado por alguna fiera.

Más tarde, pernoctó al abrigo de las peñas o en cuevas más o menos profundas. La primera arma fue acaso una
rama desgajada de un árbol. Luego, al necesitar el hombre de su prójimo, de su semejante, de quien, quiérase o
no, era su “otro yo”, trató de comunicarse, de hablar, más que por signos, por onomatopeyas.

Por último, tal vez al ver flotar sobre las aguas o rodar los troncos de los árboles por los declives montañosos,
surgieron en la mente virgen de los primeros seres humanos las primitivas y rudimentarias nociones del
transporte y de la locomoción, que culminaron muchísimos siglos más tarde en la invención de la rueda, uno de
los descubrimientos más sensacionales de todos los tiempos.

El uso de herramientas estimuló el desarrollo del cerebro, y el desarrollo de éste reforzó a su vez todo lo demás;
le permitió al hombre una mayor coordinación de sus movimientos al caminar erguido; también le hizo darse
cuenta del valor de las armas y herramientas, comenzando a guardarlas una vez usadas, por si le servían para
futuras ocasiones; luego comenzó incluso a fabricarlas e inició a sus hijos en la fabricación y su uso. Así
empezó la cultura ya que a pesar de que los creadores fueron muy primitivos, eran ya hombres. Comienza por
tallar la piedra y hacer fuego.

La conquista del fuego es una de las más notables victorias humanas sobre la Naturaleza circundante. Fue
adorado como un dios y forma parte integrante de todas las mitologías.

En la época de las tribus nómadas, cuando la humanidad se hallaba en estado de perpetua inestabilidad familiar
y social, el fuego era un centro de reunión y concentración humana: un verdadero tesoro conservado con el
mayor de los cuidados.
Cada familia se reunía en tomo a una hoguera durante las largas noches invernales. Como los medios para
proporcionarse fuego eran limitadísimos, se hacía necesario e imprescindible mantener siempre encendidas,
tanto de día como de noche, algunas brasas de leña y renovarlas constantemente. El fuego se comunicaba así
con cierta solemnidad de unos a otros hogares. Cuando la familia, la horda, se ponían en marcha, cada uno de
los clanes llevaba “SU fuego”, aquellas brasas preciosas, a menudo rodeadas y protegidas por centinelas, ya que
podían ser robadas o apagarse de un momento a otro.  Y cuando a una tribu se le apagaba la lumbre, la miseria,
las enfermedades acababan con ella muy en breve.

El hombre se había percatado del temor instintivo de las fieras a las hogueras; observó también que el fuego
contribuía a la mejora de su alimentación y al perfeccionamiento de su industria; no
tardó en darse cuenta de su inmenso poder destructivo. Su primera obtención debió ser
laboriosa, muy fatigosa y erizada de dificultades.

El bello mito griego de Prometeo hubo de tener un precedente no menos heroico en aquellos pobres y tenaces
seres primitivos que pasaban largas horas frotando pedazos de madera seca y, ciertamente, el nombre de
premaetha significa frotación de leños, uno contra otro.  Resulta curiosa esta semejanza del vocablo con el
nombre del héroe heleno que sustrajo el fuego de las divinidades para entregarlo a los hombres y que, como
todos los bienhechores del género humano, padeció terribles sufrimientos.

Las pruebas más antiguas de estas primeras manifestaciones de la especie humana datan de comienzos del
período pleistoceno, hace aproximadamente unos setecientos mil años.

En su lucha por la vida, el hombre había ya logrado ventajas sobre los otros animales, ya que había aprendido a
usar el fuego, a utilizar los diferentes utensilios y a abrigarse con piedras que le procuraban calor, sin embargo,
gracias a su inteligencia cada vez más desarrollada, el hombre aprendió, poco a poco, a aprovechar de modo
más racional la naturaleza.

Empezó a cultivar  plantas y a criar ganado, con lo que le cambió totalmente la vida. Se hizo sedentario,
construyendo albergues para él y para sus animales. Las nuevas construcciones se reunieron formando aldeas.
El hombre empezaba una nueva época, la agraria. De esta forma, surgieron las ciudades, que eran centro de
comercio, artesanía y administración.

La flexibilidad de la inteligencia humana obliga a reaccionar ante cada presión exterior, obedeciéndola u
oponiéndose a ella. Así, en las culturas primitivas, la fuerza de la Naturaleza ejerce una influencia poco menos
que decisiva. Y gracias a esa adaptación a las fuerzas naturales, el hombre llega a un mayor y mejor
conocimiento de las mismas y a la adopción, lenta pero constante, de formas de vida más progresivas.

Este hombre, que pensaba y podía mejorar su entorno, fue el llamado “homo sapiens”  (hombre pensante o que
sabe), y que ha continuado su desarrollo hasta nuestros días, cuando nosotros, tú y yo, somos representantes de
este Homo Sapiens.

En la historia del hombre, desde su aparición al final de la última glaciación, se pueden distinguir tres grandes
etapas según la actividad que desarrolla. Durante la primera, desde la aparición del hombre hasta hace unos
10.000 años atrás, éste vivía como recolector y cazador. Durante la segunda, dominó la cultura agraria (la
tercera, correspondiente a estos dos últimos siglos, se ha caracterizado por el industrialismo y desarrollo
técnico).

Si por un procedimiento análogo al que en ocasiones utiliza el cine científico, se redujeran a uno los millares de
años transcurridos desde la aparición del hombre sobre la Tierra, el hombre prehistórico sólo ocuparía las ocho
últimas horas del último día y el hombre histórico —desde el antiguo Egipto a nuestros contemporáneos— no
representaría más que dos o tres minutos.
 

Es propiedad: www.profesorenlinea.cl - Registro N° 188.540

¿De que manera inició el uso del lenguaje en el ser humano?

El inicio del uso del lenguaje fue un parteaguas, que el humano enfrentó para pasar a una nueva etapa,
impulsándolo a desarrollar nuevas actividades más complejas y avanzadas, ya que desde tiempos muy remotos
el hombre ha tenido la necesidad de comunicarse unos con otros, esto para transmitir con otra especie sus
pensamientos, sentimientos e ideas. Esta necesidad llevó al hombre a pasar por una serie de cambios físicos,
biológicos y mentales, que a través de un largo proceso evolutivo lo llevó a poseer una capacidad craneal basta
y un cuerpo suficientemente preparado para iniciar a articular palabras que le ayudaron a entenderse. El hombre
a través del tiempo siempre se ha cuestionado la manera de cómo inicio el leguaje humano y que fue lo que le
ayudó a desarrollarlo.

En este trabajo explicaré cuáles fueron los factores que provocaron que el hombre desarrollara a través del
tiempo un lenguaje, que aunque en un principio fue básico y torpe con el tiempo este se volvió basto y complejo
(más elaborado). No todas las especies hominidas contaron con la suerte de desarrollar un lenguaje, sólo
algunos tuvieron la habilidad, no como un instinto, sino como una necesidad básica para una convivencia social.
Uno de los factores que lo impulsó a desarrollar su lenguaje fue el trabajo, en actividades como la caza,
recolección o cultivo, por que para haber podido trabajar en conjunto, organizando, planeando o simplemente
dando instrucciones tuvo que haber un lenguaje para la ejecución de éstas actividades. En el siguiente trabajo
explicaré que el lenguaje se fue desarrollando de forma paralela con la evolución biológica del ser humano, ya
que estos dos estuvieron siempre de la mano desarrollándose progresivamente.

El inicio del lenguaje en el ser humano.

El lenguaje ha sido una necesidad que el hombre ha tenido desde tiempos muy remotos, querer expresar
sentimientos, ideas, conocimientos, ha sido una de las causas que provocó que el hombre estableciera una
comunicación. Esta necesidad los llevó a comprender su condición humana, y así llegar a tener un pensamiento
mucho más complejo, obligándolo cada vez más a desarrollar su intelecto y por ende a comenzar articular
palabras que a través de un tiempo, se fueron transformando en un lenguaje bien desarrollado. El lenguaje
hablado se obtuvo mediante un proceso evolutivo muy largo que "probablemente inició hace aproximadamente
2 millones de años". (Freeman; Herron, 2002:579).

Con esto es probable que los primeros iniciadores del lenguaje hayan sido los homo erectus. Este Homo de
aproximadamente 1.7 millones de años (Diamond, 2004:36), que caminaba erecto, dominaba el fuego y
fabricaba herramientas sofisticadas ya realizaba rituales y ceremonias, lo que podría indicar, que hubo un
refinamiento de lenguaje que hizo expresar sus pensamientos más sutiles.

Conforme fue pasando el tiempo, el hombre fue desarrollando y perfeccionando cada vez mas su lenguaje, tal
como es el caso del Neandertal de 130 000 y 40 000 años y el Cro-Magnon de 40 000 años aproximadamente
(Diamond, 2004: 38; 39). El hombre Neandertal pobló lugares de Europa y el Oeste de Asia, tenía un cerebro
mayor al nuestro, enterraba a sus muertos y cuidaba de sus enfermos y el Hombre de Cro-Magnon habitaba en
Oriente Próximo y el Suroeste de Europa, era casi un humano moderno tanto en lo biológico como en el
comportamiento; produjo útiles de piedra y hueso, y se dice que ya realizaba pinturas rupestres e instrumentos
musicales. Las características tanto del Neandertal como el del Cro- Magnon, dieron señales de que ambos ya
poseían un idioma y una anatomía similar a la del hombre moderno, que es nuestra especie (Homo sapiens
sapiens). Para que se haya dado esta facultad lingüística del el Homo erectus, Neandertal y Cro-Magnon tuvo
que haberse dado un avance evolutivo en la capacidad craneal, según Leakey (1981:20) "la forma básica del
cerebro aparece ya con toda claridad en los hominidos hace por lo menos 2 millones de años". Es decir, tanto el
Homo erectus, como el Neandertal y el Cro-Magnon ya contaban con una capacidad craneana básica, como para
empezar a producir y a desarrollar un lenguaje más elaborado.

La capacidad craneal de estos seres fue variando, sin embargo en la mayoría de las veces mientras incrementaba
la masa cerebral, incrementaba también sus características físicas y culturales. Por ejemplo, según Sánchez
(Marzo, 2007:31), la capacidad craneal del homo erectus fue entre 900-1300cm3, este ya dominaba el fuego y
fabricaba herramientas más sofisticadas, mientras el Neandertal tenía una capacidad craneal de 1700 cm3, este
enterraba a sus muertos y usaba herramientas más avanzadas. La capacidad craneal de cada uno de estas
especies, estaba compuesta con diversas características, que a través del tiempo se fue desarrollando cada vez
más, este es el caso de los hemisferios del cerebro.

El cerebro humano esta dividido verticalmente por la mitad, en dos hemisferios. El hemisferio izquierdo y el
hemisferio derecho; el hemisferio izquierdo trata sobre los problemas analíticos del mundo, según Freeman y
Herron (2002; 577) "este hemisferio cuenta con circuitos neuronales", que a su vez incluyen áreas Brocas, estas
áreas Brocas son una parte de la estructura del cerebro que controlan los músculos de la cara, lengua, boca y
laringe. Esta estructura no tiene la facultad para producir vocales, sin embargo controla las vocalizaciones no
lingüísticas en los seres humano (al hablar de vocalizaciones no lingüísticas me refiero ha sollozos, risa, gritos);
por otro lado el hemisferio derecho toma las cosas como un todo, esta parte del cerebro aprecia el sentido de las
cosas o produce una lucidez de inspiración.

Estas dos partes del cerebro fueron sufriendo cambios evolutivos que le permitieron al hombre, contar con un
pensamiento más avanzado y un desarrollo de lenguaje más complejo.
El cerebro también esta compuesto por un cortex cerebral, según Vallois y Vandel (1996:98) "El cortex cerebral
tiene bajo su control los sonidos emitidos por el hombre", es decir, que este maneja las vibraciones de las
cuerdas vocales que producen los sonidos del lenguaje.

Estos determinados sonidos de voz, mas un enriquecimiento intelectual de pensamiento, trajo como resultado
una formación de conceptos o procedimientos de abstracción, es decir que el hombre se dio cuenta que el objeto
tiene un nombre y una función. Por lo tanto el hombre comenzó a desarrollar una gran capacidad intelectual que
le permitió dar una representación a los objetos que lo rodearon y una designación de ideas mediante sonidos
articulados.

Sin embargo así como el cerebro es una parte muy importante en el lenguaje hablado, la laringe es también un
complemento. Engels [1] y Diamond (2004; 40) defienden que el desarrollo del lenguaje fue a través de la
laringe. Engels¹ afirma que la necesidad de hablar creo el órgano de la laringe que a través del tiempo se fue
desarrollando mediante modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, esto mientras los
órganos de la boca iban aprendiendo poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras otro; por otro
lado,Diamond (2004; 40) también defiende que "el lenguaje se dio a través de la perfección de la laringe", Es
decir, que el lenguaje hablado se dio por modificaciones de la laringe que a través del tiempo que se fue
desarrollando mejorablemente hasta llegar a la capacidad de poder modular palabras.

Además del cerebro y la laringe, hubo otro elemento del factor biológico que impulsó al ser humano a
desarrollar un lenguaje, ese factor fue el bipedismo que según Darwin [2] el caminar en dos patas constituyó la
liberación de las manos, una capacidad cerebral mucho más desarrollada y por consecuencia un erguimiento,
estas ventajas provocaron la habilidad de comunicarse unos con otros de una manera mas desarrollada.

Todo este proceso evolutivo, conllevó al hombre a sufrir cambio físicos y biológicos que le ayudaron a facilitar
más su habilidad del lenguaje, y así poderse comunicar con otros de su misma especie, aunque al principio fue
por medio de palabras articuladas, con el tiempo se fue desarrollando hasta convertirse en el lenguaje hablado
que ahora conocemos.

Cabe de aclarar que en un principio "las palabras primitivas aún no servían para conversar", según Vallois y
Vendel (1998:100) servían únicamente como un medio de lucha por la existencia en la búsqueda de alimentos,
en una defensa contra los enemigos, sin embargo con el tiempo las palabras fueron desarrollándose cada vez
más hasta llegar a convertirse en un lenguaje común para todos que les permitió en un futuro expresar sus
sentimientos e ideas y así convivir colectivamente relacionándose unos con los otros, formando pequeños
grupos de convivencia, trabajo o familia.
A partir de ese momento, los hombres fueron adoptando una vida de relación cooperativa donde ellos mismos
se organizaban para trabajar colectivamente, dividiéndose entre ellos tareas de trabajo, tales como la caza, la
recolección y el cultivo en la tierra.

No cabe duda de que el lenguaje facilitó mucho más las actividades, desde el trabajo y la fabricación de
utensilios, hasta la planeación de una cacería.

Así pues las actividades de trabajo fueron de gran estímulo para el desarrollo cerebral del hombre y de otros
órganos de los sentidos.

Como ahora sabemos, el trabajo o actividad fue muy importante en el desarrollo del hombre, desde quizá hace
1.5 millones de años (Sherman I ;Sherman V, 1987:502;504). Parte de ese trabajo fue la cacería, ya que el
hombre debía tener una presión para establecer campamentos que sirvieron como base de grupos de caza, una
división de trabajo, una acumulación de información y una fabricación de armas cada vez mejores, ésta
actividad lo llevó a la necesidad de tener de inmediato un habla y un lenguaje más elaborado. Como señala
Morris (1967:28): "el cazador tuvo que aumentar su impulso de comunicar y de cooperar con sus compañeros",
es decir, que esto lo obligaba a que las expresiones faciales y la vocalización fueran más complicadas y
elaboradas.

Conforme fue pasando el tiempo, el hombre empezó a dedicarse a otras actividades como al cultivo y a la
domesticación de animales. Hace aproximadamente 18 000 años (Curtis; Barnes, 2001:668), hacia el fin de la
glaciación, el hombre comenzó a cultivar la tierra en diferentes partes del mundo y hace aproximadamente 7000
años, ya cosechaban trigo, cebada y variaban en animales como ovejas, vacas y cerdos. A partir de que
empezaron a surgir estos tipos de actividades el hombre comenzó a dar asentamientos de núcleos humanos, que
a su vez dio el origen de pueblos y ciudades.

Además de la importancia del trabajo, la cultura fue uno de los factores más importantes para el desarrollo del
ser humano, ya que gracias a la capacidad de pensamiento, se pudieron plasmar expresiones artísticas hermosas
o realizar herramientas que en algún momento realizaron los hombres primitivos.

Es importante saber que los hombres que realizaban todo tipo de expresiones artísticas, ya poseían algún tipo de
lenguaje, según Curtis y Barnes (2001:668) "el arte y la comunicación están muy ligadas ya que ambos
involucran el uso de símbolos que permitían expresar sentimientos e ideas", por ejemplo hace 20 mil años
aproximadamente (Curtis; Barnes, 2001:657), "en la última edad de hielo, los hombres usaban una gran
diversidad de símbolos", ellos pintaban en las paredes de cuevas la representación de los animales que cazaban,
tableaban figuras de mujeres en piedras o huesos y construían diversos instrumentos musicales.
En las cuevas de Lascaux en Francia (Diamond, 2004:40) también pintaban toros y caballos en tamaño natural,
esto comprende que sus creadores eran modernos en cuanto a mente y lenguaje, ya que sus dibujos tenían alto
nivel de complejidad. Al hablar de un alto nivel de complejidad, me refiero a que realizaban dibujos mucho más
elaborados que implicaban un desarrollo cerebral más elevado. Así que, entre más complejas hayan sido sus
pinturas u obras, es muy probable que el hombre haya tenido un desarrollo cerebral y del lenguaje muy
avanzado.

Reflexión personal

Como vimos en este trabajo, se mencionó que el origen del lenguaje esta vinculado por un proceso evolutivo
biológico, ya que el hombre al verse en la necesidad de mantener una comunicación, su cuerpo lo impulsó a
desarrollar un lenguaje con palabras articuladas a través de un desarrollo cultural y cambios evolutivos
biológicos del cerebro, la laringe y la bipedación que le permitió la apertura de un conocimiento más complejo
y un lenguaje más elaborado.

Claro esta, que la necesidad del hombre de relacionarse con otros de su misma especie y poder trabajar en
conjunto desempeñando actividades de la caza, recolección y cultivo, lo impulsó a desarrollar cada vez más su
lenguaje, ya que para la realización de estas actividades se necesitaba de una comunicación para la organización
y planeación de unos con otros, ya sea para indicar y acatar instrucciones para llevarlas acabo.

Como sabemos ahora, el lenguaje es parte indispensable de una vida social que le permitió al ser humano
establecer conexiones con otros transmitiéndose pensamientos, sentimientos e ideas, que ayudaron no solo a
desarrollar actividades laborales, sino también al impulso y desarrollo de cualidades artísticas y creencias que
formaron parte de las culturas que con el tiempo se fue transmitiendo de generación en generación.

Por último, considero que el lenguaje es la habilidad que a la especie nos diferencia de otros animales y que a la
vez nos define como seres racionales, es decir, seres capaces de pensar, razonar, discutir, transmitir ideas y
pensamientos para el mejoramiento y el provecho del futuro.

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