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Evidencia Arqueológica de la Biblia

El documento resume evidencia arqueológica y textual que respalda la confiabilidad histórica de la Biblia. Se han encontrado sitios y artefactos mencionados en los evangelios como el estanque de Betesda y el Enlosado de Gabata. Tabletas antiguas de Ebla mencionan nombres bíblicos como Abraham antes de aparecer en la Biblia. Además, los evangelios no contradicen realmente los relatos de la resurrección, sino que se complementan entre sí al proporcionar detalles adicionales. La profecía bíblic

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Evidencia Arqueológica de la Biblia

El documento resume evidencia arqueológica y textual que respalda la confiabilidad histórica de la Biblia. Se han encontrado sitios y artefactos mencionados en los evangelios como el estanque de Betesda y el Enlosado de Gabata. Tabletas antiguas de Ebla mencionan nombres bíblicos como Abraham antes de aparecer en la Biblia. Además, los evangelios no contradicen realmente los relatos de la resurrección, sino que se complementan entre sí al proporcionar detalles adicionales. La profecía bíblic

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La arqueología ha constatado la extraordinaria confiabilidad de los escritos de Lucas y de otros documentos

bíblicos. Una placa fue descubierta en Delfos identificando a Galión como el procónsul de Corinto cuando Pablo
visitó la ciudad. El estanque de Betesda, con sus cinco pórticos, fue encontrado a unos setenta pies por debajo
del presente nivel de la ciudad de Jerusalén. Se lo menciona en Juan 5:2, pero se había perdido de vista luego
de la destrucción de la ciudad por los ejércitos de Tito en el año 70 d.C. También se ha descubierto el Enlosado,
Gabata, que se menciona en Juan 19:13.
Documentos antiguos -de Dura, Ras Shamra, Egipto y el Mar Muerto- han echado luz sobre la confiabilidad
bíblica. Se han recibido informes sobre hallazgos en Tell Mardikh, en el noroeste de Siria, el sitio de la antigua
Ebla. Hasta el momento, mil quinientas tabletas que datan de alrededor de 2300 a.C. (unos doscientos a
quinientos años antes de Abraham) han sido descubiertas. En ellas aparecen nombres como los de Abram,
Israel, Esaú, David, Jahvé, y Jerusalén, lo que nos está indicando que estos eran nombres comunes antes de
aparecer en los relatos bíblicos. Al ser estudiadas cuidadosamente, estas tabletas indudablemente habrán de
aclarar muchas de las costumbres de la época subsiguiente, de los patriarcas del Antiguo Testamento, Moisés,
David, y otros. Su sola existencia ya tiende a verificar los relatos del Antiguo Testamento.
También está disponible la evidencia interna de la exactitud de la Biblia, en especial cuando tenemos relatos
paralelos del mismo acontecimiento. Un ejemplo lo constituyen los relatos de las apariciones del Señor
Jesucristo luego de su resurrección. Son cuatro relatos independientes y escritos por separado; de otro modo
no habrían aparentes discrepancias. Si los escritores hubieran trabajado conjuntamente habrían aclarado
cualquier dificultad. Sin embargo, los evangelios no se contradicen realmente. Se complementan mutuamente.
Aun más, un pequeño detalle en uno de ellos, puede servir para aclarar lo que parecía ser una contradicción
entre otros dos.
Mateo nos dice que María Magdalena y la "otra" María habían ido al sepulcro en la primera mañana de Pascua.
Marcos menciona a María Magdalena, María la madre de Jacobo (y así identificamos a la "otra" María de Mateo),
y Salomé. Lucas menciona a dos Marías, Juana, "y las demás con ellas". Juan menciona sólo a María
Magdalena. A simple vista estos relatos son diferentes, pero cuando los analizamos en detalle, revelan una
notable armonía. Resulta claro que un grupo de mujeres, incluyendo todas las anteriormente mencionadas,
fueron al sepulcro. Al encontrarse con que la piedra había sido removida, las mujeres más ancianas enviaron a
María Magdalena a decirles a los apóstoles lo que había sucedido y a pedirles consejo. Mientras ella iba, las
restantes mujeres vieron a los ángeles (como lo relatan Mateo, Marcos y Lucas) pero no al Señor resucitado, al
menos no hasta más tarde. Por otro lado, María, volviendo más tarde y sola, lo vio (como nos informa Juan). De
la misma manera, cuando Juan menciona a "el otro discípulo" que acompañó a Pedro al sepulcro, nos está
aclarando el versículo de Lucas 24:24 que dice que "fueron algunos de los nuestros al sepulcro", después de las
mujeres, aunque Lucas había mencionado sólo a Pedro (un individuo singular) en su relato.
Todos estos son pequeños detalles, es cierto. Pero porque son pequeños le dan más peso a la exactitud total de
los evangelios.

LA PROFECÍA
Una octava razón para creer que la Biblia es la Palabra de Dios la brinda la profecía. También este se trata de
un gran tema, que escapa a los alcances de este capítulo. Sin embargo, es posible demostrar brevemente el
impacto de este argumento.
Primero; están las profecías explícitas. Estas conciernen al futuro del pueblo judío (incluyen algunas cosas que
ya han ocurrido y otras que todavía no han tenido lugar) y el futuro de las naciones gentiles. Por encima de
todo, muchas describen la venida del Señor Jesucristo, primero para morir y luego para volver con poder y gran
gloria. Toney cita cinco pasajes -Isaías 53 (todo el capítulo); Miqueas 5:2; Daniel 9:25-27; Jeremías 23:5-6; y el
Salmo 16:8-11 -y comenta:
En los pasajes citados tenemos predicciones sobre un Rey de Israel venidero. Se nos dice el tiempo exacto de su
manifestación a su pueblo, el lugar exacto de su nacimiento, la familia en que habría de nacer, las circunstancias
de su familia en oportunidad de su nacimiento (unas circunstancias totalmente diferentes de las existentes
cuando se escribió la profecía, y contraria a todas las probabilidades), cómo habría de ser recibido por su pueblo
(una recepción totalmente distinta a la que sería naturalmente previsible), el hecho, el medio y los detalles en
torno a su muerte, con las circunstancias específicas en cuanto a su sepultura, su resurrección, y la victoria
luego de su resurrección. Estas predicciones fueron cumplidas con la más exacta precisión por Jesús de
Nazaret.5

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