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Historia y evolución del violín

El violín se originó en Italia en el siglo XVI y evolucionó a partir de otros instrumentos de cuerda frotada. Alcanzó su máximo desarrollo en los talleres italianos y austriacos de los siglos XVII y XVIII. En el siglo XX, violinistas como Heifetz y Menuhin llevaron el violín a nuevas cotas técnicas y artísticas. Actualmente, el violín sigue siendo uno de los instrumentos más importantes de la música clásica y tradicional de muchas regiones.

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Historia y evolución del violín

El violín se originó en Italia en el siglo XVI y evolucionó a partir de otros instrumentos de cuerda frotada. Alcanzó su máximo desarrollo en los talleres italianos y austriacos de los siglos XVII y XVIII. En el siglo XX, violinistas como Heifetz y Menuhin llevaron el violín a nuevas cotas técnicas y artísticas. Actualmente, el violín sigue siendo uno de los instrumentos más importantes de la música clásica y tradicional de muchas regiones.

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VIOLIN

Historia

El violín surgió en Italia a comienzos del Siglo XVI. Parece haber evolucionado a partir de dos
instrumentos de cuerda frotada: la fídula, también denominada viella y rebec, y la lira da braccio
(instrumento como el violín con bordones separados del diapasón). También relacionado con el
violín pero no un antecedente directo, es la viola da gamba, instrumento de seis cuerdas
con trastes que apareció en Europa antes que el violín y existió junto con él durante unos 200
años.

Los más importantes violeros fueron los italianos Gasparo (Bertolotti) da Salò y Giovanni Maggini
de Brescia y Andrea Amati de Cremona. El arte de la construcción del violín brilló con gran
intensidad en el Siglo XVII y comienzos del XVIII en los talleres de los italianos Antonio Stradivarius
y Giuseppe Guarneri, ambos de Cremona y del austriaco Jacob Stainer.

Comparado con los instrumentos modernos, el violín antiguo tenía un mango más grueso, menos
inclinado hacia atrás, un diapasón más corto, un puente más bajo y cuerdas hechas sólo de tripa.
Los arcos antiguos eran algo diferentes en su diseño de los actuales. Estas características
constructivas fueron modificadas en los siglos XVIII y XIX para producir un sonido más duro y
brillante. Varios violinistas del Siglo XX han restaurado y empleado instrumentos del siglo XVIII por
considerarlos más adecuados para interpretar la música antigua.

Utilización del violín

En la antiguedad el violín no gozaba de muy buena reputación; se utilizaba para


acompañar danzas o para doblar a las voces en la música polifónica. A comienzos del siglo XVII
aumentó su prestigio al ser utilizado en óperas como Orfeo (1607) de Claudio Monteverdi, e
impulsado por la orquesta del rey francés Luis XIV, los 24 violins du roi, formada en 1626. Esta
tendencia continuó durante el barroco con obras de importantes compositores e intérpretes como
Arcangelo Corelli, Antonio Vivaldi y Giuseppe Tartini en Italia y Heinrich Biber, Georg Philipp
Telemann y Johann Sebastian Bach en Alemania.

Jascha Heifetz considerado como el mejor Violinista del siglo xx


Este instrumento se convirtió en el principal integrante de las obras instrumentales: el concierto a
solo, el concierto grosso, la sonata, la trío-sonata, la suite y la ópera. A mediados del siglo XVIII era
uno de los instrumentos solistas más populares de la música europea. También formaban la
sección más importante de la orquesta, con más de la mitad de sus integrantes. La agrupación
instrumental de cámara más desarrollada de este periodo, el cuarteto de cuerdas, está formada
por dos violines, viola y violonchelo.

En el siglo XX el violín alcanzó nuevos logros artísticos y técnicos con maestros como Isaac Stern,
Yehudi Menuhin, Fritz Kreisler, Jascha Heifetz, Mischa Elman, Nathan Milstein, Joseph Szigeti y
David Oistrakh.

Desde el barroco hasta la actualidad, casi todos los compositores han escrito música para violín.
Entre los conciertos más conocidos están los de Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, Felix
Mendelssohn, Piotr Ilich Chaikovski, Jan Julius Sibelius, Béla Bartók, Ígor Stravinski, Serguéi
Prokófiev, Alban Berg y Arnold Schönberg. haje.jpg

Tipos de violines

Violín común.

Violín chico.

Violín armónico.

Violín de amor.

Violín de bolsillo.

Partes y constucción de un violín

Las partes principales son la tapa, normalmente de abeto curado, el fondo, de madera de arce, los
aros, el mango, el diapasón, el clavijero, la voluta, el puente, el cordal y las aberturas de
resonancia o efes. La tapa, el fondo y los aros están pegados para formar una caja hueca.

La barra armónica Y el listón fino de madera pegado en el lado contrario del alma, a lo largo de la
tapa son importantes para la transmisión del sonido. Además proporcionan un apoyo adicional a la
estructura. Las cuerdas van desde el cordal, por encima del puente y del diapasón, hasta el
clavijero, donde cada una se ajusta con una clavija de afinación. El instrumentista consigue
diferentes notas pisando con los dedos de la mano izquierda las cuerdas contra el diapasón. Estas
vibran cuando el arco, formando un ángulo recto cerca del puente, las frota.

Este instrumento es curvado o empalmado, todo resulta de una sólida pieza de madera. Cuando el
arco exterior ha sido finalizado se encola en ensambla el interior de la tapa y el fondo. El grosor del
fondo y de la tapa no es el mismo en todo el violín; su madera se encuentra entre los 2.5 y los 4.5
mm de espesor. El fabricante de violines (o luthier) debe ajustar su trabajo al carácter de la
madera. Esta ventaja es esencial en comparación con los violines que son hechos por máquinas.
Luego el fondo se pega a la montura de los bordes. Se cortan los agujeros en efe sobre la tapa y
luego se ajusta y se fija la barra armónica.
Con el fin de encontrar la forma de los agujeros en efe, el luthier se focaliza en ejemplos clásicos;
tal vez también en sus particularidades personales. Finalmente se pega la tapa y se redondean los
bordes. Con esto se finaliza el cuerpo del instrumento. La voluta se hace de madera de arce, la cual
debe—en lo posible—encajar con la tapa y los bordes. Cuando la voluta y el clavijero han sido
trabajados, el diapasón se ajusta al cuello. Entonces, el cuello completo se ajusta al cuerpo, el cual
obviamente es un proceso de trabajo que debe llevarse a cabo con alta precisión; tiene un gran
impacto no sólo en las posibilidades técnicas del instrumento sino también en su sonido. Así se ha
finalizado el instrumento en bruto. Lo único que falta es el recubrimiento de barniz.

Las tres funciones más importantes del recubrimiento de barniz son:

Proteger al instrumento de las influencias negativas de la humedad y de la suciedad.

Aumentar las posibilidades sonoras del instrumento.

Enfatizar la belleza natural de la madera.

La mayoría de los fabricantes de violines se han esforzado por desarrollar una fórmula ideal para el
barniz. Esto se debe principalmente a que el barniz tiene un alto impacto sobre el sonido del
instrumento. Un barniz suave y un recubrimiento insuficiente tienen la tendencia a amortiguar
pesadamente el sonido del violín. Por el contrario, si el barniz es demasiado duro o quebradizo, el
sonido será estridente y penetrante.

Cuidados

Este instrumento de singular resistencia, suele requerir de pocos cuidados especiales. Cuando no
se usa debe guardar en un estuche lo más hermético y acolchado posible, con la caja, la vara del
arco, las cuerdas limpias y las crines del arco levemente distendidas. El violín ha de estar al
resguardo en todo lo posible para que no le afecte la humedad ni cambios bruscos de
temperatura; por lo demás, solo requiere una habitual limpieza con un paño seco, o bien con
productos especialmente diseñados para ello. Las cuerdas suelen romperse por la tensión y la
fricción; y por este motivo es conveniente que el violinista tenga un juego de cuerdas de repuesto.
También suelen romperse los pelos de cola de caballo (crines) que constituyen la cinta del arco,
por este motivo los que ejecutan con bastante frecuencia música con el violín se ven obligados a
un recambio anual de las crines. Si se ejecuta el violín sin la mentonera, conviene usar un pañuelo
en la parte del cuello y mentón en la cual se apoya el violín para evitar que el instrumento se vea
afectado por la transpiración. En general ocurre que un violín "viejo" que haya sido bien
ejecutado, suena mejor que un violín nuevo o con poco uso.

Una característica importante en el cuidado es que al guardar el violín durante un período largo de
tiempo no debe quedar afinado, las cuerdas no deben quedar tensas. Esto se debe hacer si el
instrumento va a ser transportado en avión, con los cambios de presión las cuerdas podrían
romperse. Con esto, la estructura del violín no quedará sometida a una tensión innecesaria.

El violín en el folclore

Es particularmente relevante en el folclore de Argentina y en zonas aledañas. Su introducción


hacia fines del siglo XVI e inicios del XVII en el ámbito del Cono Sur se debe principalmente a
los frailes jesuitas y franciscanos, muchos de ellos italianos como Domenico Zipoli, cuyo nombre
lleva una famosa escuela de música cordobesa.

Los jesuitas introdujeron la enseñanza musical en las reducciones creadas en territorios que hoy
pertenecen a la Argentina, Paraguay, Bolivia y el sur de Brasil, en una región poblada en los citados
siglos por indígenas entre los cuales preponderaba la cultura guaraní. La mayor parte de esas
pequeñas ciudades fue destruida con la expulsión de los jesuitas, en 1767 en la colonia española,
precedida por una decisión del reino de Portugal. Las misiones jesuíticas de Bolivia son las únicas
que se salvaron de la destrucción que sobrevino a la expulsión de los religiosos. Se trata de siete
ciudades en la región conocida como Chiquitania donde anualmente se realiza un festival de
música barroca.

En Brasil, el violín artesanal conocido por el nombre de "rabeca" fue introducido también por los
religiosos, especialmente en la zona de las misiones jesuíticas, pero su utilización en la música se
desarrolló más intensamente durante la breve presencia colonizadora del holandés Mauricio de
Nassau, en Recife, entre 1637 y 1643. Otro importante estímulo representó la instalación de la
Corte portuguesa en Rio de Janeiro en 1807.

Actualmente, la utilización de la rabeca como instrumento melódico es común en la música de la


región nordeste y también en el norte amazónico. En la ciudad amazónica de  Bragança, en el
estado de Pará, la tradición de la rabeca recibió un notable impulso por parte del poder público
que ayudó a instalar una escuela para la enseñanza del instrumento, basada en el conocimiento y
la técnica de los maestros locales.

En Argentina fue utilizado en la música religiosa, aunque rápidamente las poblaciones criollas y


autóctonas supieron utilizarlo para músicas profanas. Así es que en gran parte del norte argentino
y el sur de Bolivia, el violín (e incluso una variante más rústica que ha mantenido el arcaico nombre
de rebab) es uno de los instrumentos musicales principales, tras la guitarra y el bombo. Con el
violín se suelen acompañar los gatos, chacareras, las cuecas bolivianas y en menor medida
chamamés, zambas y polcas criollas.

En la música de origen folclórico, el tango cuenta con este instrumento de forma primordial. Suele
ser el mismo que el violín de concierto para la llamada música clásica, en cambio los violines de las
otras músicas mencionadas anteriormente suelen ser violines "criollos", de formas muy
semejantes al violín clásico, aunque la gran diferencia se encuentra en las maderas con que están
confeccionados (algarrobo criollo y mistol o chañar por ejemplo); en gran parte
de Argentina (especialmente en el NOA) a los músicos especializados en tocar el violín no se les
dice violinistas sino violinistos o violistos, en el noreste es frecuente el término violinero ( que sin
embargo suele aplicarse más al "luthier"). Las etnias de ascendencia directamente aborigen
también suelen confeccionar interesantes tipos de "violines", por ejemplo entre los qom'lek (o
tobas) son característicos los "violines" fabricados a partir de una lata cuadrangular de aceite
comestible a la cual se le aplica un mango de leño, las cuerdas suelen ser realizadas con tripa
aunque más modernamente se relizan con los cables de metal que se obtienen de los sistemas de
frenos de bicicletas; teniendo tales violines una entonación llamada m'biké, tal entonación, se
considera, es similar a la que poseían los violines europeos en el siglo XVI.
En Venezuela se utiliza principalmente en la región de Los Andes para ejecutar bambucos y valses
de la región. En México, su uso se extiende al son huasteco, música calentana, música planeca y
mariachi. En España, se utiliza en los verdiales. En los países anglosajones, al violín folclórico se le
denomina fiddle.

Violinistas famosos

Leopold auer violinista hungaro

El violinista Leopold Auer (1845-1930) fue un violinista húngaro, profesor, director y compositor.


Auer compuso unas pocas obras para su instrumento, como la Rhapsodie hongroise para violín y
piano.

La vida de Vanessa-Mae se inicia en Singapur el 27 de octubre de 1978, violinista de formación


clásica pero que se ha hecho famosa por sus grabaciones en las que mezcla piezas clásicas con
pop, jazz, techno y otros ritmos modernos.

Fuentes

Partes del violín

Violín

Tipos de violines

Wikipedia

Diccionario

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