17006-Texto Del Artículo-61233-2-10-20170314
17006-Texto Del Artículo-61233-2-10-20170314
“indígena”: museos
nacionales de Canadá,
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763
El presente artículo analiza los edificios que albergan a los tres museos arqueológicos y etnográficos
82 más importantes de su tipo en Norteamérica. Se trata de grandes instituciones nacionales que reciben
fondos federales y se ubican en las capitales de Canadá, Estados Unidos y México.
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101
Cómo citar este artículo: López, F. (2015). Arquitectura y patrimonio “indígena”: museos nacionales de Canadá, Estados
Unidos y México. Apuntes, 28(1), 82-101. http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.apc28-1.apim
Gran Vestíbulo, Canadian Museum
of Civilization. Arquitecto Douglas
Cardinal. Ottawa/Gatineau, Canadá.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763
Resumen
Este artículo analiza los edificios que albergan tres instituciones arqueológicas y etnográficas de primer orden en tres
países: el Museo Nacional de Antropología en la ciudad de México, concebido por Pedro Ramírez Vázquez (1964); el
Artículo de investigación Canadian Museum of Civilization, en Ottawa/Gatineau, obra de Douglas Cardinal (1989); y el National Museum of the
American Indian de Washington, D.C., proyectado también por el despacho de Cardinal (2004). La primera parte del
Esta investigación fue texto describe aspectos arquitectónicos, curatoriales y museográficos de los tres museos. Posteriormente se presenta
parcialmente financiada por una interpretación patrimonial comparada de los tres recintos y sus respectivos acervos arqueológicos y etnográ-
el Faculty Research Program ficos. Finalmente se comparan los riesgos conceptuales de la construcción de “patrimonios culturales indígenas”.
del Gobierno de Canadá y
también contó con el apoyo Palabras clave: identidades nacionales; semióticas de la arquitectura; museos arqueológicos; museos
económico de la Dirección etnológicos; minorías étnicas
de Investigación y del
patronato económico de la Abstract
Universidad Iberoamericana This article identifies the principal characteristics and meanings of the architecture in three important museums that
Ciudad de México (FICSAC), exhibit pre-Columbian collections side by side with the present situation of native peoples in Canada, Mexico and the
en el marco del proyecto United States. The three analyzed museums are the Museo Nacional de Antropología in Mexico City, projected by Pedro
trienal de investigación Ramírez Vázquez (1964); the Canadian Museum of Civilization of Ottawa-Gatineau, build by Douglas Cardinal (1989),
Discursos narrativos y and the National Museum of the American Indian of Washington, D. C., also projected by Cardinal (2004). A comparison
transdisciplina. Estoy en relates the architectonic, curatorial, and museographic aspects of these museums to national identity and cultural
deuda con la generosidad diversity. At the end, the risks in the construction of different concepts of “indigenous heritage” will be discussed.
de Jean-Luc Pilon, curador Keywords: national identities; semiotics and architecture; archaeological museums; ethnological museums;
del Canadian Museum of ethnical minorities
Civilization: su tiempo, sus
gestiones y su amabilidad Resumo
fueron invaluables en Este artigo analisa os edifícios de três museus arqueológicos e etnográficos de instituições nacionais: o Museo
el proceso de esta Nacional de Antropología na cidade do México, concebido por Pedro Ramírez Vázquez (1964); o Canadian Museum
investigación. of Civilization em Ottawa/Gatineau, o trabalho de Douglas Cardinal (1989); e o National Museum of the American
Indian em Washington, D.C., também projetado pela firma de Cardinal (2004). A primeira parte do texto descreve os
Recibido: 5 de aspectos arquitetônicos, curatoriais e museográficos. Em seguida, o artigo compara riscos conceituais na construção
febrero de 2014 de “património cultural indígena”.
Figura 4:
Celosías de aluminio
de Manuel Felguérez.
Ventanales de las
salas etnográficas.
Museo Nacional
de Antropología,
Ciudad de México.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
Figura 5:
Sala Poblamiento de
Mesoamérica. Mural de
Iker Larrauri, maqueta
de Carmen Antúnez.
Museo Nacional
de Antropología,
del patio: es un puente que une la vegetación p. 139). La Piedra del Sol está enmarcada por un
lacustre con los monolitos mexicas. En el ex- muro de mármol blanco, mientras que una pla-
tremo de esta lengua de mármol se exhibe la taforma enfatiza la importancia de este monolito 87
escultura de un caracol gigante, obra también (Figura 6).
88
Figura 7:
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1988. En la planta baja, el Gran Vestíbulo (Grand Gatineau, en la provincia francófona de Quebec,
Hall) muestra las artes y culturas indígenas de mientras que la capital canadiense es anglófona.
la Costa Noroeste (ver imagen de portadilla). El Por otra parte, el poder político simbolizado por 89
tercer piso muestra la Sala Canadiense (Canada el Parlamento de Canadá se opone al edificio que
narrados en primera persona por una comisión las fachadas curvilíneas del edificio cambian su
consultiva indígena. Se trata de los “pilares” de coloración de acuerdo con el momento del día.
la exposición: El recubrimiento pétreo y las formas ondulan-
Figura 10: tes del ingreso principal se basan en máscaras
Gran Vestíbulo. Postes
ceremoniales de la costa 1. Aún estamos aquí. indígenas: la fachada antropomorfa recibe a
oeste. Canadian Museum 2. Somos diversos. los visitantes en la “boca” del rostro del museo
of Civilization, Ottawa/
3. Contribuimos [al bienestar de Canadá]. (Figura 11).
Gatineau, Canadá.
Fotografía: 4. Mantenemos una antigua y cercana La Sala Canadiense muestra la historia de
Francisco López Ruiz relación con la tierra. los inmigrantes “de este a oeste, para sinteti-
zar un milenio de historia nacional”. Allí, una
iluminación sugerente, las atmósferas sonoras,
diversos period rooms y logrados dioramas
alcanzan un realismo pocas veces visto en un
museo (Figura 12). El recorrido inicia de noche
y pasa a un amanecer en Ontario en 1885 para
concluir con la actualidad del país. La efectiva
experiencia “de inmersión” de la Sala Canadiense
aprovecha experiencias previas del Mikwaukee
Public Museum, el Royal British Columbia Mu-
seum y el Epcot Center de Disney World (Phillips,
2008, p. 410).
Los dispositivos museográficos de la Sala
Canadiense remiten al pasado histórico; sin em-
bargo, también son frecuentes las soluciones in-
teractivas: se enfatiza la presencia de una política
estatal canadiense abierta a la multiculturalidad.
Figura 11:
Ingreso principal.
Canadian Museum of
Civilization, Ottawa/
91
Figura 13:
Dispositivos
museográficos.
Reproducción de
sala de espera en
aeropuerto. Canadian
Museum of Civilization,
Ottawa/Gatineau.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
continente, no solo de los Estados Unidos: plants indigenous to the region create a
6. “Construido como un im-
ponente edificio neoclásico,
las culturas autóctonas interpretadas por los Native environment as well as an intriguing
92 el Capitolio de los Estados mismos pueblos nativos. destination (Courtenay, 2008, p. 18)6.
Unidos se emplaza sobre te-
El National Museum of the American Indian Un aspecto del Canadian Museum of Civi-
rrenos concebidos para en-
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marcar esta estructura del ocupa un predio significativo del National Mall: lization –llevado a sus últimas consecuencias en
mismo modo que un templo el terreno más cercano al Capitolio (Figura 14). El Washington– es la integración de jardines en el
sobre una colina. Juntos,
el edificio y su entorno son arquitecto paisajista Roger Courtenay interpreta discurso central del museo. El National Museum
un símbolo de la presencia esta relación: of the American Indian cuenta, en su perímetro,
europea en el hemisferio
occidental; ambos resuenan con una colección de ambientes naturales que
con un romanticismo de An imposing structure built in neoclassical reproducen plantas nativas en distintos climas de
viejo mundo. La fachada po-
niente del Capitolio encara
style, the U.S. Capitol is set on grounds los Estados Unidos: bosque, praderas y pantanos.
al National Museum of the designed to display it like a temple on a Por otra parte –al igual que en el museo de
American Indian (NMAI); su
hill. Together, the building and grounds are Ottawa/Gatineau– Douglas Cardinal usa en Wash-
presencia se ve y se siente
en casi cualquier parte del a symbol of European presence in the Wes- ington fachadas pétreas que cambian de humor
museo. De manera similar, tern Hemisphere, and they resonate with Old según el momento del día: los amaneceres y los
el National Mall despliega a
lo largo del NMAI una firme World romanticism. The Capitol’s western atardeceres resultan especialmente evocativos
extensión conceptual de la façade rises above the National Museum (Figura 14). La resolución estructural y estéti-
colina del Capitolio: una me-
táfora formal de deferencia. of the American Indian (NMAI), its presence ca resulta en ocasiones más osada, como en la
En vigoroso contraste con seen and felt from nearly everywhere on fachada oriente –ingreso principal– que mira
el Capitolio y su entorno, el
museo presenta quebra-
the museum grounds. Similarly, the Natio- directamente al Capitolio (Figura 15).
dizas formas contemporá- nal Mall unfolds alongside NMAI, a tightly Un amplio espacio circular recibe al público
neas: curvas orgánicas si-
designed extension of Capitol Hill, a formal y comunica los cuatro pisos del National Museum
milares a motivos naturales
anuncian su propio mensaje metaphor of obeisance. In sharp contrast of the American Indian. Los guiones museográ-
y carácter. Las característi- to the Capitol and its setting, the museum ficos son obra de expertos indígenas en diálogo
cas del terreno distinguen
al museo, más bien, de presents crisp, contemporary forms and directo con las comunidades representadas por
otras formas del Mall y sus organic curves redolent of natural shapes, medio de tres grandes exposiciones permanentes.
circunspectas vecindades.
Cerca de 30 000 árboles, announcing its own message and character. La exposición “Our Peoples: Giving Voice
matorrales y otras plantas The grounds of the museum further distin- to Our Histories” (“Nuestros pueblos: otorgar
indígenas de la región crean
un ambiente nativo, así
guish it from the Mall’s staid surroundings. voz a nuestras historias”) revisa la historia indí-
como un destino intrigante”. Nearly 30 000 trees, shrubs, and other gena narrada desde Occidente para resarcir a los
Figura 14:
Fachadas oeste y sur.
Al fondo, el Capitolio.
National Museum
of the American
Indian, Washington,
D.C. Arquitecto
Douglas Cardinal.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
7. Pueblo de Santa
Clara (Nuevo México);
anishinaabe (Canadá);
lakota (Dakota del Sur);
quechuas (Perú); hupas
(California); q’eq’chi’ Maya
(Guatemala); mapuches
(Chile); y yup’ik (Alaska).
Figura 15:
Fachada este: ingreso
principal. National
Museum of the
Figura 17:
Ingreso a restaurante
(a la derecha) y salida
sur. National Museum
of the American Indian,
Washington, D.C.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
apariencia más exigente– el NMAI cuenta con “naciones enteras perecieron en la onda de muerte
una plantilla de curadores y museógrafos indí- que devastó las Américas”. Esta cédula introduc- 95
genas (Figura 18). toria presenta una idea replicada en todo el tercer
Figura 19:
Exposición “Our Peoples:
Giving Voice to Our
Histories”. Dispositivo
con armas usadas para
reprimir a pueblos
indígenas. National
Museum of the American
Indian, Washington, D.C.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
8. Por ejemplo: el escudo na- pánicas y armas occidentales son presentados “en deseos del Estado: construir una nación con raí-
cional en la fachada principal;
un bajorrelieve monumental bloque”, sin identificaciones individuales ni expli- ces culturales profundas, pero capaz de realizar
inspirado en la “Tira de la caciones particulares (Figura 19). De este modo, el proyectos modernos y cosmopolitas (Figura 2). El
peregrinación”; el “paraguas”
–gigantesca columna con concepto curatorial gana fuerza en detrimento de edificio traba el tiempo indígena con el concep-
símbolos prehispánicos y mo-
dernos de México–; el espejo la presencia individual de artefactos. Los objetos to de nacionalidad mexicana elaborado desde la
de agua vinculado a la fun- –y la arquitectura del museo– se convierten en perspectiva del Estado. Esta unión es problemáti-
dación de Tenochtitlan; una
plataforma de mármol que vehículos para reclamar el derecho de los pueblos ca en todos los museos etnográficos americanos,
remite a los cuatro elemen- indígenas a decidir su futuro. pero en el Museo Nacional de Antropología ambas
tos. Los enormes monolitos
de la Sala Mexica también se instancias –pasado y presente– están irremedia-
someten a este orden jerár-
quico: el Océlotl-Cuauhxicalli, Interpretación patrimonial comparada blemente separadas por la arquitectura; se co-
la Coatlicue, la Chalchiuhtli- rresponden teóricamente gracias a la zonificación
cue, la gran Xiuhcóatl y, por
El bosque de Chapultepec era un sitio venerado en áreas culturales (“Mesoamérica”) pero nunca
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la Sala Mexica en el patio “ceremonial”. Y solo –representado por el Parlamento en Ottawa– 12 Destaca la represen-
tación del templo principal
hay dos núcleos de escaleras, al inicio y al fi- despoja sistemáticamente de sus tierras a los de Hochoob (Campeche,
siglos VIII-IX d.C.) inmersa
nal de los interminables pasillos14. El proyecto propietarios legítimos indígenas; ahora un edifi- en un escenario selvático.
original preveía la construcción de elevadores cio igualmente llamativo –el Canadian Museum También es importante la
reconstrucción del templo de
que conectaran las exhibiciones arqueológicas of Civilization– ofrece un contrapeso simbólico Bonampak (Chiapas), cuyas
y etnográficas; sin embargo, dicho proyecto desde la margen contraria del río Ottawa, en la tres cámaras reproducen los
célebres frescos murales.
no se realizó (Ramírez, 2008, p. 32). Peor aún: ciudad francófona de Gatineau.
13. No hay aire acondi-
no se construyeron escaleras que conectaran Ruth B. Phillips, directora del Museo de cionado en el museo. De
hecho, las instalaciones
el pasado prehispánico de la planta baja con Antropología de la Universidad de Columbia eléctricas son precarias, con
el presente etnográfico dedicado a los pueblos Británica, analiza la fuerza de un dispositivo elevadores fuera de servicio.
indígenas contemporáneos. museográf ico que entrelaza el pasado y el 14. Estos corredores pueden
producir una sensación de
Pedro Ramírez Vázquez visitó importantes presente para expresar que los indígenas cana- “emboscada” que el autor ha
museos europeos para preparar el proyecto del dienses son dueños legítimos de los territorios verificado en turistas angus-
tiados que preguntan dónde
Museo Nacional de Antropología. Relata el arqui- ocupados. El texto introductorio de la Sala de está la salida más próxima.
Los usuarios que visitan las
tecto mexicano sus impresiones sobre un pasillo los Primeros Pueblos indica que los algonqui- salas etnográficas están
del Museo Vaticano: “Todas las salas se comunican nos eran los dueños tradicionales del terreno condenados a observar el
pasado glorioso desde los
por una sucesión de puertas que se fugan en un del museo. Las palabras se inscriben sobre una barandales del segundo piso.
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Figura 21:
Reproducción mural del
terreno virgen del museo.
En segundo plano,
inserto de la fotografía
del Parlamento.
Canadian Museum of
Civilization, Ottawa/
Gatineau, Canadá.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
pintura del tamaño de la pared. Sin solución mexicano, ambas salas permanentes son impre-
de continuidad, una acuarela de principios del sionantes y muy visitadas. La separación arqui-
98 siglo XIX empalma una fotografía contempo- tectónica no congela a los “primeros pueblos”
ránea del mismo sitio (Figura 21). Por medio en un hipotético nicho del pasado, sino que los
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de manipulaciones digitales, la imagen propone presenta como una fuerza viva contemporánea.
una “ficción imposible que colapsa el tiempo Las salas dedicadas a los pueblos indígenas
y permite que dos cuerpos ocupen el mismo canadienses exhiben piezas arqueológicas y
espacio”. Nosotros, los visitantes del museo, también relatos etnográficos. La arquitectura
“estamos detrás de algonquinos del siglo XIX, del museo refrenda la visión plural y democrá-
parados sobre el terreno del museo, justo como tica del Estado canadiense en su manejo de la
nosotros, ahora”. Sin embargo, los indígenas no diversidad cultural (Figuras 8 y 11).
conocieron los edificios neogóticos del Parla- El National Museum of the American In-
mento canadiense, construidos entre 1860 y dian potencia las propuestas arquitectónicas del
1922. La primacía de los personajes indígenas Canadian Museum of Civilization. El lenguaje
sugiere preguntas sobre “otros reclamos de empleado por Douglas Cardinal se manifiesta en
preeminencia –de tierras, de poder, de voz– que la capital estadounidense de la misma manera que
serán posteriormente confirmados por las ex- en Ottawa/Gatineau: por medio de muros ondu-
posiciones de la Sala de los Primeros Pueblos” lantes de piedra (Figura 17), con interacciones
(Phillips, 2008, pp. 415-416). vigorosas y contrastantes con el ámbito urbano
El edificio del Canadian Museum of Ci- en edificios que se abren al exterior (Figura 14),
vilization aglutina referencias cosmopolitas y así como con metáforas múltiples y cargadas de
motivos nativos: el organicismo derivado de significados (Figura 15).
Frank Lloyd Wright, combinado con tendencias Sin embargo, el National Museum of the
escultóricas de Gaudí y metáforas vinculadas al American Indian critica el discurso del gobierno
paisaje canadiense (Figuras 8 y 11). El programa de los Estados Unidos –basado en el “crisol étni-
arquitectónico separa a las etnias canadienses co”– al presentar el impacto terrible que implica
presentes en el Gran Vestíbulo (ver imagen de la llegada de inmigrantes europeos al continente
portadilla y Figura 10) de la historia anglofran- (Figura 19). El proyecto arquitectónico de Douglas
cesa narrada en la Sala Canadiense (Figuras Cardinal ofrece una pluralidad de discursos cultu-
12 y 13). Sin embargo, a diferencia del museo rales a través del diseño de los espacios: jardines
con especies autóctonas, materiales regionales yas y tesoros en las salas arqueológicas, mientras
y oposición formal del edificio ante su entorno que el presente etnográfico no alcanza un nivel
neoclásico (Figuras 14 y 15). comparable de esplendor. Irónicamente, las es-
pectaculares salas arqueológicas del Museo Na-
Riesgos en la construcción del cional de Antropología –o la pobreza de sus salas
patrimonio cultural “indígena” etnográficas– implican un reto importante hoy,
cuando se enfatiza la diversidad cultural de las
Los tres edificios analizados proponen arquitec- etnias indígenas actuales se critica el modelo cen-
turas monumentales con ricas connotaciones tralista de nación y se pugna por la incorporación
simbólicas para la interpretación patrimonial. Por real de los indígenas “vivos” como ciudadanos de
ello, las tensiones de los edificios se relacionan primera categoría en México.
con sus discursos nacionales. El Museo Nacional Un cuarto de siglo después de la inaugu-
de Antropología es el proyecto cultural más im- ración del MNA, el gobierno de Canadá abre las
portante de su tiempo; un evento sin precedentes puertas del mayor museo del país. El gobierno de 15. Desde finales del siglo
XX, afortunadamente, hay
en México: Pierre Elliot Trudeau convence al Parlamento de otros museos que asumen
la necesidad de construir una nueva sede para una narración mucho más
brillante de las etnias vivas
Al ser reinaugurado en 1964, el Museo las colecciones arqueológicas, históricas y etno- mexicanas. Un ejemplo des-
Nacional de Antropología fue considerado gráficas del National Museum of Man. También tacado es el Museo Textil
de Oaxaca (López, 2013).
“catedral laica” y “monumento de monu- en este caso la identidad nacional constituye
refiere al National Museum of the American In- vilization negocia con los propios indígenas la
dian. La Smithsonian Institution decide que sean manera en que han de ser representados por la
los mismos nativos del continente quienes narren institución, pero son aún los curadores no indí-
sus culturas y la concreción museográfica de los genas quienes mantienen el control del discurso
discursos del NMAI. museográfico. En este museo, el pasado y el
El National Museum of the American In- presente no están separados, sino que son los in-
dian (2004) es la más contestataria, descentrada dígenas del Gran Vestíbulo quienes se presentan
y periférica de las instituciones aquí reseñadas. de manera separada a los inmigrantes europeos
El NMAI deconstruye las historias “oficiales” pa- del Salón Canadiense.
ra evidenciar la subordinación que padecen los Finalmente, el National Museum of the
grupos indígenas en el hemisferio occidental. La American Indian coloca al centro del quehacer
visión panamericana del museo se coloca inten- curatorial y museográfico a expertos indígenas
100 cionalmente al margen del poder, evidenciando pertenecientes a las etnias vivas norteameri-
la exclusión operada por el gobierno de Estados canas, en un intento democratizador por darle
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Unidos y los gobiernos nacionales en el continen- voz a todos los descendientes indígenas. Aquí
te. En el museo de Washington, la lectura política el resultado concreto se aproxima mucho a la
opaca los “tesoros” arqueológicos. Y los artefactos intención de sus creadores; sin embargo, la idea
etnográficos se convierten en vehículo de una original era que no existieran exposiciones per-
protesta que –acaso sin buscarlo– desdibuja el manentes. De esta manera, la Smithsonian Ins-
concepto mismo de patrimonio cultural indígena. titution habría patrocinado trabajos temporales
que dieran cabida a todos los grupos indígenas
Consideraciones finales americanos en igualdad de condiciones. Esta
empresa, aunque loable, es difícil de lograr en
Los museos nacionales de América del Norte cualquier museo.
son únicos a nivel mundial. Por una parte, pre- El valor de la arquitectura de los tres edifi-
sentan la esencia de pueblos ya desaparecidos, cios analizados se expresa en su coherencia in-
basándose en métodos arqueológicos e históricos. terna, en la multiplicidad de significados y en la
Al mismo tiempo, estos museos articulan discur- brillantez de los recintos. Allí reside la fortaleza
sos identitarios que explican los efectos actuales de estos museos, pero también el reto principal
del “descubrimiento de América”, el “encuentro de estas instituciones estatales. Durante el siglo
de dos mundos” o la “invasión occidental”. Los XXI, los grandes museos nacionales indígenas
descendientes de aquellos habitantes autóctonos de América del Norte deberían construir nuevos
de América –“indígenas”, “primeras naciones”, discursos museográficos –incluyentes, críticos,
“pueblos originales”, “aborígenes”, “tribus”, propositivos– que incidan de manera específica
“indios”– obligan a los museos precolombinos a en sus respectivas sociedades.
ubicarse en las fronteras de la etnología, la an-
tropología, las llamadas artes populares y el arte Referencias
occidental. Si en algún momento las posturas
estructuralistas dominaban el panorama de estas Courtenay, R. (2008). Definitions of Beauty. En
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