0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas20 páginas

17006-Texto Del Artículo-61233-2-10-20170314

Este artículo analiza los edificios de tres importantes museos nacionales en Canadá, Estados Unidos y México que albergan colecciones precolombinas y explican la identidad nacional en relación a etnias indígenas actuales.

Cargado por

Ishtar Sanchez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas20 páginas

17006-Texto Del Artículo-61233-2-10-20170314

Este artículo analiza los edificios de tres importantes museos nacionales en Canadá, Estados Unidos y México que albergan colecciones precolombinas y explican la identidad nacional en relación a etnias indígenas actuales.

Cargado por

Ishtar Sanchez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Arquitectura y patrimonio

“indígena”: museos
nacionales de Canadá,
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

Estados Unidos y México


Francisco López Ruiz

Tres grandes museos indígenas en América del Norte

El presente artículo analiza los edificios que albergan a los tres museos arqueológicos y etnográficos
82 más importantes de su tipo en Norteamérica. Se trata de grandes instituciones nacionales que reciben
fondos federales y se ubican en las capitales de Canadá, Estados Unidos y México.
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

El Museo Nacional de Antropología (MNA), construido en el bosque de Chapultepec de la ciudad


de México, es obra del arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez. La inauguración del recinto en
1964 constituye un éxito importante de la política cultural del Estado mexicano. El Canadian Museum
of Civilization (CMC), obra del arquitecto Douglas J. Cardinal, abre sus puertas en 1989 en el histórico
Parc Laurier de Gatineau: el museo canadiense forma parte del plan gubernamental que convirtió en
ese momento a Ottawa en una “capital de museos”. Finalmente, el National Museum of the American
Indian (NMAI), también proyectado por Cardinal, se inaugura en 2004 en el Mall de Washington, D.C.,
a unos pasos del Capitolio.
Estos edificios ofrecen tipologías museísticas complejas. Por una parte, los tres museos explican
el pasado precolombino vinculándolo con la civilización occidental que se impuso a partir del siglo
XVI en los territorios ocupados actualmente por Canadá, Estados Unidos y México. Son proyectos ar-
quitectónicos dedicados al estudio del pasado puesto que el acervo expuesto en sus salas se compone,
en buena medida, de piezas creadas hace más de quinientos años. El concepto de estos edificios se
relaciona con museos arqueológicos e históricos.
Sin embargo, los tres casos mencionados también establecen una toma de postura estatal res-
pecto a los habitantes indígenas actuales: los museos asumen un diálogo con el presente al explicar la
identidad nacional en función de etnias vivas norteamericanas.
El presente escrito se basa principalmente en visitas realizadas a los museos en agosto de 2011
y julio de 2013. La primera parte del texto describe la arquitectura de los edificios. A continuación se
comparan las estrategias patrimoniales implementadas en los tres museos nacionales. Finalmente, se
ofrece una interpretación patrimonial sobre el papel de la arquitectura en estas sedes, así como los
riesgos en la construcción del “patrimonio cultural indígena” desde estos tres museos estatales.

Cómo citar este artículo: López, F. (2015). Arquitectura y patrimonio “indígena”: museos nacionales de Canadá, Estados
Unidos y México. Apuntes, 28(1), 82-101. http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.apc28-1.apim
Gran Vestíbulo, Canadian Museum
of Civilization. Arquitecto Douglas
Cardinal. Ottawa/Gatineau, Canadá.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

Arquitectura y patrimonio “indígena”: museos


nacionales de Canadá, Estados Unidos y México
Architecture and “Indigenous” Heritage: National Museums
in Canada, the United States and Mexico
Arquitetura e patrimônio “indígena”: museus nacionais
do Canadá, Estados Unidos e México
Francisco López Ruiz
[email protected]
Arquitecto, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 1990. Maestro en Letras Iberoamericanas, Universidad
Iberoamericana Puebla, 1999. Doctor en Crítica, Teoría e Historia de la Literatura y de las Artes, Universidad Católica
de Milán, 2003. Autor de los libros Artefactos de muerte no simulada: Damien Hirst en México (2009) y La rebelión
de las marionetas: “teatro en el teatro” en Luigi Pirandello y Vicente Leñero (2011). Editor de los libros Museos y edu-
cación (2012) y Curaduría e imagen institucional (en prensa), con 30 estudios de caso en seis países. Fue director
84 del Departamento de Arte de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (2004-2012) y director de Posgrado
(2012-2015). Actualmente es profesor de tiempo completo del Departamento de Arquitectura en la misma institución.
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

Resumen
Este artículo analiza los edificios que albergan tres instituciones arqueológicas y etnográficas de primer orden en tres
países: el Museo Nacional de Antropología en la ciudad de México, concebido por Pedro Ramírez Vázquez (1964); el
Artículo de investigación Canadian Museum of Civilization, en Ottawa/Gatineau, obra de Douglas Cardinal (1989); y el National Museum of the
American Indian de Washington, D.C., proyectado también por el despacho de Cardinal (2004). La primera parte del
Esta investigación fue texto describe aspectos arquitectónicos, curatoriales y museográficos de los tres museos. Posteriormente se presenta
parcialmente financiada por una interpretación patrimonial comparada de los tres recintos y sus respectivos acervos arqueológicos y etnográ-
el Faculty Research Program ficos. Finalmente se comparan los riesgos conceptuales de la construcción de “patrimonios culturales indígenas”.
del Gobierno de Canadá y
también contó con el apoyo Palabras clave: identidades nacionales; semióticas de la arquitectura; museos arqueológicos; museos
económico de la Dirección etnológicos; minorías étnicas
de Investigación y del
patronato económico de la Abstract
Universidad Iberoamericana This article identifies the principal characteristics and meanings of the architecture in three important museums that
Ciudad de México (FICSAC), exhibit pre-Columbian collections side by side with the present situation of native peoples in Canada, Mexico and the
en el marco del proyecto United States. The three analyzed museums are the Museo Nacional de Antropología in Mexico City, projected by Pedro
trienal de investigación Ramírez Vázquez (1964); the Canadian Museum of Civilization of Ottawa-Gatineau, build by Douglas Cardinal (1989),
Discursos narrativos y and the National Museum of the American Indian of Washington, D. C., also projected by Cardinal (2004). A comparison
transdisciplina. Estoy en relates the architectonic, curatorial, and museographic aspects of these museums to national identity and cultural
deuda con la generosidad diversity. At the end, the risks in the construction of different concepts of “indigenous heritage” will be discussed.
de Jean-Luc Pilon, curador Keywords: national identities; semiotics and architecture; archaeological museums; ethnological museums;
del Canadian Museum of ethnical minorities
Civilization: su tiempo, sus
gestiones y su amabilidad Resumo
fueron invaluables en Este artigo analisa os edifícios de três museus arqueológicos e etnográficos de instituições nacionais: o Museo
el proceso de esta Nacional de Antropología na cidade do México, concebido por Pedro Ramírez Vázquez (1964); o Canadian Museum
investigación. of Civilization em Ottawa/Gatineau, o trabalho de Douglas Cardinal (1989); e o National Museum of the American
Indian em Washington, D.C., também projetado pela firma de Cardinal (2004). A primeira parte do texto descreve os
Recibido: 5 de aspectos arquitetônicos, curatoriais e museográficos. Em seguida, o artigo compara riscos conceituais na construção
febrero de 2014 de “património cultural indígena”.

Aceptado: 10 de Palavras-chave: identidades nacionais; semiótica da arquitetura; museus arqueológicos e museus


etnológicos; minorías étnicas
octubre de 2014
Disponible en línea: doi:10.11144/Javeriana.apc28-1.apim
10 de diciembre
de 2015 * Los descriptores y keywords plus están normalizados por la Biblioteca General de la Pontificia Universidad Javeriana.
Figura 1:
Ingreso principal en
la fachada oriente.
Altorrelieve de Tomás
Chávez Morado.
Museo Nacional de
Antropología, Ciudad
de México. Arquitecto
Pedro Ramírez Vázquez.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

Francisco López Ruiz


1. En 1790 se funda el anti-
guo Museo de la Universi-
Ciudad de México: Museo Nacional Un patio monumental articula las salas de dad para resguardar el gran
de Antropología (1964) exhibición (Figura 2). Este distribuidor remite a monolito de la Coatlicue,
un cuadrángulo maya “delimitado por edificios, desenterrado ese año. En 85
1825, el primer presidente
Durante el siglo XX, el Museo Nacional sufre la pero comunicado con el exterior mediante aber- de México, Guadalupe
Victoria, decreta la creación

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


fragmentación de sus fondos para crear nuevas turas francas en los ángulos […] para mantener
del Museo Nacional con
instituciones1. De este modo, surgen el Museo de en el espacio interno la presencia del exterior” las principales piezas
Historia Natural (1909) y el Museo Nacional de (Ramírez, 1968, p. 20). La mitad del patio tiene prehispánicas. En 1865,
Maximiliano de Habsburgo
Historia (1939). Durante la presidencia de Adolfo una cubierta sostenida por una sola columna traslada el museo a su sede
López Mateos (1958-1964), Jaime Torres Bodet – de bronce; diversos bajorrelieves aluden a la de la calle de Moneda –el
edificio actualmente ocupa-
secretario de Educación Pública– elabora un Pro- construcción de la nación mexicana. En la otra do por el Museo Nacional
grama Nacional de Museos: el ambicioso concepto mitad del patio hay un espejo de agua con ve- de las Culturas–. En 1887,
Porfirio Díaz inaugura el
ubica al nuevo Museo Nacional de Antropología getación original de la cuenca de México: es el
“Salón de los monolitos”
como eje del discurso identitario estatal. recordatorio del pasado lacustre de la antigua en el Museo Nacional.
La sede elegida es el bosque de Chapulte- Tenochtitlan (Figura 3). 2. Pedro Ramírez Vázquez
pec –sitio venerado por los mexicas y antiguo El patio central orienta a los visitantes y les (ciudad de México 1919-
2013). Arquitecto egresado
manantial de Tenochtitlan– transformado en ofrece un descanso al final de cada sala ubicada de la Universidad Nacional
parque urbano. Se encomienda el proyecto ar- en la planta baja. Las fachadas de los segundos Autónoma de México. Su
prototipo de escuela rural
quitectónico a Pedro Ramírez Vázquez2, quien pisos que flanquean longitudinalmente la plaza prefabricada es construi-
trabaja junto a los arquitectos Rafael Mijares y reciben iluminación del patio gracias a ventana- do en 30.000 poblados
les de piso a techo. Los edificios al sur y al norte mexicanos y veinte países;
Jorge Campuzano.
el proyecto obtiene el Gran
La fachada principal del Museo Nacional de del patio reinterpretan la dignidad y ornamen- Premio de la Trienal de
Antropología adopta el lenguaje del movimiento tación Puuc del siglo X d.C., a partir del Palacio Milán (1960). Presidente
del comité organizador de
internacional gracias a volúmenes ortogonales y del Gobernador en Uxmal (Ramírez, 1968, p. las Olimpiadas de México
rítmicos construidos con materiales “modernos”: 29). Celosías de aluminio, diseñadas por Manuel en 1968. Autor de obras
emblemáticas en la ciudad
concreto armado, acero, aluminio y vidrio (Figura Felguérez, remiten a serpientes mayas entrela- de México: la Escuela
1). Sin embargo, el museo incorpora elementos zadas (Figura 4). Nacional de Medicina en
Ciudad Universitaria
que recuerdan las aportaciones mexicanas al arte Las 23 salas de exposición alrededor del pa- (1952); el Museo de Arte
occidental en el siglo XX, como el escudo nacional tio corresponden a zonas culturales de México: el Moderno (1964); la Torre
pasado prehispánico –al nivel de la plaza– se com- de Tlatelolco en la Plaza de
de la fachada esculpido en mármol por Tomás
las Tres Culturas (1965) y
Chávez Morado. plementa con el presente indígena, exhibido en las el Estadio Azteca (1966).
salas etnográficas de los pisos superiores. Gracias
a su organización espacial, las salas arqueológicas
se transforman en espacios educativos “donde el
Figura 2: público no solo capta la visión nacionalista de
Patio monumental y la institución, sino también la visión diacrónica
cubierta. Caracol de
bronce de Iker Larrauri. de las culturas prehispánicas y sus aportaciones”
Museo Nacional (Solís, 2002, p. 15).
de Antropología, Las galerías arqueológicas son recintos ce-
Ciudad de México.
Fotografía: rrados visualmente al patio central, pero tienen
Francisco López Ruiz amplios ventanales hacia los jardines temáti-
cos: esta transición espacial cuenta con dobles
Figura 3: alturas. Un ejemplo de la espectacularidad de
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

Espejo de agua con


vegetación vernácula. esta “integración plástica” se verifica en la se-
Museo Nacional gunda sala introductoria del museo, dedicada
de Antropología,
al poblamiento de Mesoamérica (Figura 5). Un
Ciudad de México.
Fotografía: mural de Iker Larrauri muestra la megafauna
Francisco López Ruiz prehistórica en tamaño natural; abajo del mural
hay reproducciones a escala de estos mamíferos
pleistocénicos. Un diorama de Carmen Antúnez
muestra –con notable dramatismo– la caza de
un mamut atrapado en el fango de la cuenca de
México hace seis mil años. A pocos pasos, un piso
de vidrio permite observar los enormes restos del
mamut en la posición en que fueron excavados
86 en 1954, junto con las herramientas líticas de
los cazadores. Cincuenta años de antigüedad
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

no reducen la efectividad de estos dispositivos


museográficos perfectamente integrados a la
arquitectura del museo.
La Sala Mexica se ubica en el eje de si-
metría del Museo Nacional de Antropología.
Para llegar a este espacio, una plataforma de
mármol blanco se inserta en el espejo de agua

Figura 4:
Celosías de aluminio
de Manuel Felguérez.
Ventanales de las
salas etnográficas.
Museo Nacional
de Antropología,
Ciudad de México.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
Figura 5:
Sala Poblamiento de
Mesoamérica. Mural de
Iker Larrauri, maqueta
de Carmen Antúnez.
Museo Nacional
de Antropología,

Francisco López Ruiz


Ciudad de México.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

del patio: es un puente que une la vegetación p. 139). La Piedra del Sol está enmarcada por un
lacustre con los monolitos mexicas. En el ex- muro de mármol blanco, mientras que una pla-
tremo de esta lengua de mármol se exhibe la taforma enfatiza la importancia de este monolito 87
escultura de un caracol gigante, obra también (Figura 6).

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


de Iker Larrauri (Figura 2). En las noches se Una maqueta de Tenochtitlan enfatiza el
coloca ahí un incensario en forma de greca aspecto “ceremonial” de la Sala Mexica (Figu-
escalonada. Estos dispositivos –plataforma de ra 7). El dispositivo museográfico reproduce la
mármol, estanque, caracol y mechero– “evo- magnitud de los templos del principal espacio Figura 6:
Sala Mexica. Piedra del
can los cuatro soles primigenios: tierra, agua, sagrado mexica, en 1521, antes de la destrucción Sol y otros monolitos.
viento y fuego, que preceden al ollin , palabra de la ciudad por parte del ejército de Hernán Museo Nacional
de Antropología,
náhuatl que designa al movimiento; la vida que Cortés. La maqueta reconstruye una amplia zona,
Ciudad de México.
los mexicas otorgaban a la quinta creación, ocupada actualmente por el centro histórico de Fotografía:
cuya imagen señera se plasma en la Piedra del la ciudad de México. También se exhibe el mural Francisco López Ruiz
Sol” (Solís, 2004a, p. 16).
Las salas introductorias y el pasado más
remoto se ubican cerca de ingreso del museo,
mientras que la Sala Mexica es el punto álgido
de la visita: “La Sala Mexica constituye la cul-
minación de la evolución cultural ocurrida en
la región central de México. Ahí se resguardan
los testimonios artísticos más significativos de
los fundadores de México-Tenochtitlan” (Solís,
2004a, p. 17).
La Sala Mexica constituye entonces el nú-
cleo rector del proyecto, ubicada en el espacio
más relevante –la sección central–: el vértice del
edificio: “Al alojar la Piedra del Sol en una especie
de altar a la nacionalidad indígena mexicana, la
sala se convierte automáticamente en el corazón
de nuestro pasado prehispánico” (Solís, 2004b,
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

88
Figura 7:
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

Sala Mexica. Maqueta


basada en estudios de
Ignacio Marquina. Mural
de Luis Covarrubias.
Museo Nacional
de Antropología,
Ciudad de México.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

“México-Tenochtitlan” de Luis Covarrubias: una Ottawa/Gatineau Canadian


visión idealizada de la capital mexica, en perfecto Museum of Civilization (1989)
equilibrio con su entorno natural. Un foso recti-
líneo rodeado por escalinatas continuas permite La construcción de un nuevo museo nacional ar-
que el público descanse mientras aprecia la ma- queológico y etnográfico implica, también en el
queta y el mural. caso canadiense, una refundación institucional3.
La apertura del Museo Nacional de Antro- Se convoca a un concurso público para cambiar
pología en 1964 consolida el cambio institucio- el nombre del National Museum of Man, a una
nal que coloca al acervo prehispánico al centro denominación más acorde con la diversidad cul-
del discurso oficial mexicano. El museo también tural de Canadá. Douglas Cardinal –descendiente
3. En 1968 se separa la
División de Historia Humana inicia una “metamorfosis estructural” que pone indígena de los “primeros pueblos”– es el arqui-
del resto de las divisiones “la espectacularidad del edificio y la belleza de tecto seleccionado para el proyecto. Su concepto
de historia natural del Natio-
nal Museum of Canada: su las piezas al servicio de la promoción del orgullo vincula al museo con las migraciones humanas
nuevo nombre es National nacional” (Rosas y Schmilchuk, 2010, p. 146). De de América del Norte, el desarrollo de notables
Museum of Man. Este
museo vuelve a cambiar
esta manera, el Museo Nacional de Antropología civilizaciones originarias del país y el paisaje pri-
de nombre en 1986 para combina exitosamente las funciones educativas migenio de Canadá.
denominarse Canadian del recinto con la exhibición de piezas prehispá- Dos exposiciones permanentes inauguran
Museum of Civilization
(Phillips, 2008, p. 429). nicas como obras de arte. el Canadian Museum of Civilization (CMC) en
Figura 8:
Fachada oeste. Canadian
Museum of Civilization,
Ottawa/Gatineau,
Canadá. Arquitecto

Francisco López Ruiz


Douglas Cardinal.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

1988. En la planta baja, el Gran Vestíbulo (Grand Gatineau, en la provincia francófona de Quebec,
Hall) muestra las artes y culturas indígenas de mientras que la capital canadiense es anglófona.
la Costa Noroeste (ver imagen de portadilla). El Por otra parte, el poder político simbolizado por 89
tercer piso muestra la Sala Canadiense (Canada el Parlamento de Canadá se opone al edificio que

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


Hall): una narración “occidental” de mil años representa la diversidad cultural de los Primeros
de inmigración europea. Más que un museo, el Pueblos. De noche, la gigantesca fachada de vi-
Canadian Museum of Civilization es un conglo- drio es una invitación a visitar el museo gracias
merado de museos4. a la presencia iluminada de los totémicos postes
El edificio funciona como concha abierta, ceremoniales indígenas (poles).
con un costado de vidrio que interactúa con el El Gran Vestíbulo es el principal distribuidor
espacio urbano (Figura 8). La solución arquitec- interno: articula tres pisos en torno suyo y ordena
tónica en un solo edificio compacta los espacios los flujos de circulación del museo. Sin embargo,
y ahorra energía ante climas extremos. Sin em- también funciona como transición suave entre
bargo, el Canadian Museum of Civilization no se los recintos del Canadian Museum of Civilization
convierte en un búnker ni en un cofre cerrado y los jardines del Parc Laurier. El Gran Vestíbulo 4. El segundo nivel acogió
durante cuatro décadas al
al exterior. orienta al espectador después de desplazarse por Canadian Postal Museum
El público ingresa al Canadian Museum of los sinuosos recorridos de cada piso y se conecta (1971-2012), con todos
los timbres emitidos por el
Civilization a través de jardines dedicados a las visualmente con las condiciones atmosféricas gobierno. También funciona
especies vegetales autóctonas de Canadá. Una exteriores. en ese piso el popular Ca-
nadian Children’s Museum,
plaza adyacente, construida al mismo nivel que Las esbeltas columnas adosadas al ventanal con actividades lúdicas que
la calle Laurier, es en realidad una entrelosa que ordenan la fachada y enfatizan el ritmo; sin em- educan a los niños en el co-
nocimiento y respeto de la
cubre el estacionamiento subterráneo. Esta solu- bargo, la cubierta no se sostiene en esos gráciles
realidad multicultural. Dos
ción libera de automóviles a la fachada del museo. elementos (Figura 9). El Gran Vestíbulo es un sitio salas de exposiciones tem-
Un enorme muro cortina comunica visual- etéreo con un techo que “flota”; las dimensiones porales muestran trabajos
espectaculares, mientras
mente al Canadian Museum of Civilization con la de la nave multiplican esta sensación (ver ima- que un cine IMAX, un teatro
sede del poder legislativo de Canadá, ubicada en gen de portadilla). El Gran Vestíbulo funciona y una tienda complementan
este segundo piso. El cuarto
la otra orilla del río Ottawa. Desde el mirador del principalmente como una sala etnográfica (con nivel está dedicado a expo-
último piso de la Torre de la Paz del Parlamento se elementos arqueológicos) dedicada a mostrar las siciones sobre ciudadanos
canadienses importantes
observa el conjunto arquitectónico del Canadian tradiciones y la cultura de los pueblos originarios para la cultura y las ciencias
Museum of Civilization. El museo se ubica en de la costa occidental del país (Figura 10). (exposición “Face to Face”).
Este último punto es, con mucho, el más
importante. Se trata de la característica que
separa a los recién llegados de los ancestros. El
Gran Vestíbulo gira en torno a la tensión de la
importancia de ambos grupos (Pilon, 2009).
El Canadian Museum of Civilization ofrece
metáforas que destacan el carácter multiétnico y
pluricultural de Canadá. La ordenada repetición
geométrica de elementos sugiere la regularidad
del movimiento moderno, caracterizado por
retículas ortogonales (Figura 9). Sin embargo,
Cardinal propone un edificio curvilíneo que se
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

adapta a su contexto arquitectónico y espiritual.


La forma elíptica de la planta del Gran Vestíbulo
es una metáfora postmoderna: la enorme na-
ve semeja una canoa indígena (ver imagen de
portadilla). Las cubiertas de cobre remiten a los
Figura 9:
Ventanales del Jean-Luc Pilon, curador del CMC, narra que iglúes del grupo inuit del norte del país (Figura
Gran Vestíbulo. el diseño curatorial y la realización museográfica 8). El ingreso al museo está rematado por bloques
Canadian Museum of del Gran Vestíbulo llevaron 11 años: el espacio sinuosos que sugieren el paisaje erosionado por
Civilization, Ottawa/
Gatineau, Canadá. abrió sus puertas al público en enero de 2003. Con los glaciares o a máscaras rituales de los primeros
Fotografía: 2 000 metros cuadrados de exposición y 1 500 pueblos canadienses.
Francisco López Ruiz artefactos, esta sala combina el acervo arqueo- El Canadian Museum of Civilizatión utiliza
lógico con el etnográfico, además de presentar espectacularmente la luz natural junto con ro-
90 obras de arte y dispositivos de audio y video. Hay cas integradas de manera orgánica al lenguaje
cuatro mensajes principales en el Gran Vestíbulo, arquitectónico. Las piedras calizas que recubren
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

narrados en primera persona por una comisión las fachadas curvilíneas del edificio cambian su
consultiva indígena. Se trata de los “pilares” de coloración de acuerdo con el momento del día.
la exposición: El recubrimiento pétreo y las formas ondulan-
Figura 10: tes del ingreso principal se basan en máscaras
Gran Vestíbulo. Postes
ceremoniales de la costa 1. Aún estamos aquí. indígenas: la fachada antropomorfa recibe a
oeste. Canadian Museum 2. Somos diversos. los visitantes en la “boca” del rostro del museo
of Civilization, Ottawa/
3. Contribuimos [al bienestar de Canadá]. (Figura 11).
Gatineau, Canadá.
Fotografía: 4. Mantenemos una antigua y cercana La Sala Canadiense muestra la historia de
Francisco López Ruiz relación con la tierra. los inmigrantes “de este a oeste, para sinteti-
zar un milenio de historia nacional”. Allí, una
iluminación sugerente, las atmósferas sonoras,
diversos period rooms y logrados dioramas
alcanzan un realismo pocas veces visto en un
museo (Figura 12). El recorrido inicia de noche
y pasa a un amanecer en Ontario en 1885 para
concluir con la actualidad del país. La efectiva
experiencia “de inmersión” de la Sala Canadiense
aprovecha experiencias previas del Mikwaukee
Public Museum, el Royal British Columbia Mu-
seum y el Epcot Center de Disney World (Phillips,
2008, p. 410).
Los dispositivos museográficos de la Sala
Canadiense remiten al pasado histórico; sin em-
bargo, también son frecuentes las soluciones in-
teractivas: se enfatiza la presencia de una política
estatal canadiense abierta a la multiculturalidad.
Figura 11:
Ingreso principal.
Canadian Museum of
Civilization, Ottawa/

Francisco López Ruiz


Gatineau, Canadá.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

91

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


Figura 12:
Salón Canadiense.
Ambientación
urbana del siglo XIX.
Canadian Museum of
Civilization, Ottawa/
Gatineau, Canadá.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

Así, el final de la Sala Canadiense reproduce el Washington, D.C.: National Museum


espacio de espera del aeropuerto de Vancouver of the American Indian (2004)
en los años sesenta del siglo XX (Figura 13). En
este caso, audífonos ubicados junto a ceniceros La sede principal del National Museum
de utilería, junto con teléfonos de disco, reprodu- of the Amer ican Indian (NMAI) es el más 5. Existe una sede más pe-
cen grabaciones en que inmigrantes de distintas reciente de los 18 museos de la Smithsonian queña del museo en Nueva
York. También hay varias
nacionalidades describen el viaje y sus primeras Institution5 . La misión declarada del NMAI bodegas e instalaciones de
impresiones de Canadá. es incluir en sus exposiciones a indígenas del investigación en Maryland.
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

Figura 13:
Dispositivos
museográficos.
Reproducción de
sala de espera en
aeropuerto. Canadian
Museum of Civilization,
Ottawa/Gatineau.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

continente, no solo de los Estados Unidos: plants indigenous to the region create a
6. “Construido como un im-
ponente edificio neoclásico,
las culturas autóctonas interpretadas por los Native environment as well as an intriguing
92 el Capitolio de los Estados mismos pueblos nativos. destination (Courtenay, 2008, p. 18)6.
Unidos se emplaza sobre te-
El National Museum of the American Indian Un aspecto del Canadian Museum of Civi-
rrenos concebidos para en-
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

marcar esta estructura del ocupa un predio significativo del National Mall: lization –llevado a sus últimas consecuencias en
mismo modo que un templo el terreno más cercano al Capitolio (Figura 14). El Washington– es la integración de jardines en el
sobre una colina. Juntos,
el edificio y su entorno son arquitecto paisajista Roger Courtenay interpreta discurso central del museo. El National Museum
un símbolo de la presencia esta relación: of the American Indian cuenta, en su perímetro,
europea en el hemisferio
occidental; ambos resuenan con una colección de ambientes naturales que
con un romanticismo de An imposing structure built in neoclassical reproducen plantas nativas en distintos climas de
viejo mundo. La fachada po-
niente del Capitolio encara
style, the U.S. Capitol is set on grounds los Estados Unidos: bosque, praderas y pantanos.
al National Museum of the designed to display it like a temple on a Por otra parte –al igual que en el museo de
American Indian (NMAI); su
hill. Together, the building and grounds are Ottawa/Gatineau– Douglas Cardinal usa en Wash-
presencia se ve y se siente
en casi cualquier parte del a symbol of European presence in the Wes- ington fachadas pétreas que cambian de humor
museo. De manera similar, tern Hemisphere, and they resonate with Old según el momento del día: los amaneceres y los
el National Mall despliega a
lo largo del NMAI una firme World romanticism. The Capitol’s western atardeceres resultan especialmente evocativos
extensión conceptual de la façade rises above the National Museum (Figura 14). La resolución estructural y estéti-
colina del Capitolio: una me-
táfora formal de deferencia. of the American Indian (NMAI), its presence ca resulta en ocasiones más osada, como en la
En vigoroso contraste con seen and felt from nearly everywhere on fachada oriente –ingreso principal– que mira
el Capitolio y su entorno, el
museo presenta quebra-
the museum grounds. Similarly, the Natio- directamente al Capitolio (Figura 15).
dizas formas contemporá- nal Mall unfolds alongside NMAI, a tightly Un amplio espacio circular recibe al público
neas: curvas orgánicas si-
designed extension of Capitol Hill, a formal y comunica los cuatro pisos del National Museum
milares a motivos naturales
anuncian su propio mensaje metaphor of obeisance. In sharp contrast of the American Indian. Los guiones museográ-
y carácter. Las característi- to the Capitol and its setting, the museum ficos son obra de expertos indígenas en diálogo
cas del terreno distinguen
al museo, más bien, de presents crisp, contemporary forms and directo con las comunidades representadas por
otras formas del Mall y sus organic curves redolent of natural shapes, medio de tres grandes exposiciones permanentes.
circunspectas vecindades.
Cerca de 30 000 árboles, announcing its own message and character. La exposición “Our Peoples: Giving Voice
matorrales y otras plantas The grounds of the museum further distin- to Our Histories” (“Nuestros pueblos: otorgar
indígenas de la región crean
un ambiente nativo, así
guish it from the Mall’s staid surroundings. voz a nuestras historias”) revisa la historia indí-
como un destino intrigante”. Nearly 30 000 trees, shrubs, and other gena narrada desde Occidente para resarcir a los
Figura 14:
Fachadas oeste y sur.
Al fondo, el Capitolio.
National Museum
of the American
Indian, Washington,
D.C. Arquitecto
Douglas Cardinal.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

7. Pueblo de Santa
Clara (Nuevo México);
anishinaabe (Canadá);
lakota (Dakota del Sur);
quechuas (Perú); hupas
(California); q’eq’chi’ Maya
(Guatemala); mapuches
(Chile); y yup’ik (Alaska).

Figura 15:
Fachada este: ingreso
principal. National
Museum of the

Francisco López Ruiz


American Indian.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

habitantes originales de América. La exposición


“Our Universes: Traditional Knowledge Shapes
Our World” (“Nuestros universos: el conocimien- 93
to tradicional moldea nuestro mundo”) presenta

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


en igualdad de circunstancias a ocho pueblos
originales del continente y sus modos de vida,
desde Alaska hasta Tierra del Fuego7. El montaje
muestra las cosmogonías y formas de vida en
cada comunidad, así como sus interpretaciones
del mundo. La exposición “Our Lives: Contem-
porary Life and Identities” (“Nuestras vidas:
vida contemporánea e identidades”) presenta
diversas comunidades indígenas en el siglo XXI.
A partir de historias personales y narraciones
comunitarias, este trabajo muestra el modo en
que los descendientes de los pueblos nativos
interactúan con sus sociedades. Un ejemplo es
el espacio dedicado a las naciones indígenas de
Chicago (Figura 16), inmersas en ámbitos urba-
nos y dinámicas globalizadas.
La arquitectura sinuosa del edificio pro-
porciona recorridos orgánicos a través del
espacio (Figura 17). El simbolismo adjudicado
a los espacios del museo y a sus jardines fue
el centro de numerosas negociaciones entre
representantes de comunidades indias, funcio-
narios del museo y arquitectos. A diferencia de
sus homólogos en México y Estados Unidos, el
National Museum of the American Indian se
plantea como un museo con vocación continen-
Figura 16:
Exposición “Our Lives:
Contemporary Life and
Identities”. Ámbito
dedicado a las naciones
indígenas de Chicago.
National Museum of
the American Indian,
Washington, D.C.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

Figura 17:
Ingreso a restaurante
(a la derecha) y salida
sur. National Museum
of the American Indian,
Washington, D.C.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

tal: no se privilegia la lectura de ningún grupo


étnico. Más bien, se valora a todos los pueblos
94 americanos indígenas.
Por otra parte, el NMAI propone rupturas
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

innovativas en la curaduría de la sala. La mayo-


ría de los museos cuentan con cédulas (textos y
gráficos explicativos que hacen parte de la expo-
siciones) impersonales y anónimas que presentan
información como si fueran hechos consumados.
El National Museum of the American Indian, sin
embargo, indica al final de la cédula el nombre del
experto que redactó la información, así como la et-
nia a la que pertenece. Con ello el museo reconoce
la labor de sus curadores pero también explicita
la presencia de opiniones posiblemente diferen-
tes en el museo. Ya no se trata de la institución
privilegiada, depositaria de una única “verdad”.
Sin embargo, quizá la característica más
impactante del National Museum of the American
Indian sea la vehemencia de sus planteamientos
políticos. En comparación, el Museo Nacional de
Antropología se basa en un concepto de mediados
del siglo XX: los expertos estudian a “informantes”
de las comunidades indígenas para “traducir” sus
ideas y construir una “interpretación” occidental
mediatizada. Posteriormente, el Canadian Mu-
seum of the Civilization decide que sus expertos
negocien directamente con las comunidades
indígenas acerca de la visión que el museo debe
ofrecer. Recientemente –con un paradigma en
Figura 18:
Cédula (texto
introductorio) de sala
en el espacio dedicado
a los indígenas Pueblo.
Tessie Naranjo, curadora
indígena del NMAI.
National Museum of

Francisco López Ruiz


the American Indian,
Washington, D.C.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

apariencia más exigente– el NMAI cuenta con “naciones enteras perecieron en la onda de muerte
una plantilla de curadores y museógrafos indí- que devastó las Américas”. Esta cédula introduc- 95
genas (Figura 18). toria presenta una idea replicada en todo el tercer

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


Un ejemplo de este tipo de enfoque se aprecia piso: la invasión europea despojó a los habitantes
en la sala Our Peoples. El texto que presenta la sala originales de América no solo de sus tierras, sino
–versión impresa de un video de Paul Chaat Smith, su bienestar y gobierno. Los dispositivos museo-
líder indígena– recibe al público explicando que gráficos reiteran continuamente: cerámicas prehis-

Figura 19:
Exposición “Our Peoples:
Giving Voice to Our
Histories”. Dispositivo
con armas usadas para
reprimir a pueblos
indígenas. National
Museum of the American
Indian, Washington, D.C.
Fotografía:
Francisco López Ruiz
8. Por ejemplo: el escudo na- pánicas y armas occidentales son presentados “en deseos del Estado: construir una nación con raí-
cional en la fachada principal;
un bajorrelieve monumental bloque”, sin identificaciones individuales ni expli- ces culturales profundas, pero capaz de realizar
inspirado en la “Tira de la caciones particulares (Figura 19). De este modo, el proyectos modernos y cosmopolitas (Figura 2). El
peregrinación”; el “paraguas”
–gigantesca columna con concepto curatorial gana fuerza en detrimento de edificio traba el tiempo indígena con el concep-
símbolos prehispánicos y mo-
dernos de México–; el espejo la presencia individual de artefactos. Los objetos to de nacionalidad mexicana elaborado desde la
de agua vinculado a la fun- –y la arquitectura del museo– se convierten en perspectiva del Estado. Esta unión es problemáti-
dación de Tenochtitlan; una
plataforma de mármol que vehículos para reclamar el derecho de los pueblos ca en todos los museos etnográficos americanos,
remite a los cuatro elemen- indígenas a decidir su futuro. pero en el Museo Nacional de Antropología ambas
tos. Los enormes monolitos
de la Sala Mexica también se instancias –pasado y presente– están irremedia-
someten a este orden jerár-
quico: el Océlotl-Cuauhxicalli, Interpretación patrimonial comparada blemente separadas por la arquitectura; se co-
la Coatlicue, la Chalchiuhtli- rresponden teóricamente gracias a la zonificación
cue, la gran Xiuhcóatl y, por
El bosque de Chapultepec era un sitio venerado en áreas culturales (“Mesoamérica”) pero nunca
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

supuesto, la Piedra del Sol.


9. b La antropóloga social por los mexicas a inicios del siglo XVI. En 1847, convergen en realidad9.
Sandra Rozental analiza con
elocuencia las repercusiones
México sufre la invasión de Estados Unidos y La arquitectura del museo crea una barrera
ideológicas de la aplicación pierde el 60 por ciento del territorio nacional. La imposible de superar. Y es que la losa de entre-
del concepto de “Mesoaméri-
ca” en la concepción del Mu- batalla de Chapultepec otorga dignidad a esta piso bifurca la supuesta continuidad histórica
seo Nacional de Antropología derrota, aun si la debatida muerte de seis jóvenes del museo: falta un hipotético piso intermedio
(Rozental, en prensa). Por
otra parte, Eduardo Williams cadetes –los llamados “Niños Héroes”– constituye que narre trescientos años de historia indígena10.
y Phil C. Weigan articulan
dos perspectivas sobre el un suceso irreal para muchos historiadores. La Revisar este periodo histórico –junto con el si-
concepto de Mesoamérica “a ubicación del Museo Nacional de Antropología glo XIX– en el Museo Nacional de Antropología
primera vista contradictorias,
pero que en realidad se com- en Chapultepec no contradice la “historia oficial”, implicaría explorar los profundos cambios de las
plementan mutuamente”. En
la primera parte, Mesoaméri-
sino que la refuerza al enfatizar el carácter sagra- poblaciones indígenas a la llegada de Occidente
ca se presenta como un gran do y heroico del bosque. a sus territorios.
área cultural (un “sistema
mundial prístino”) consti- El eje oriente-poniente organiza al Museo La Sala Mexica es el único espacio del museo
96 tuido por grupos humanos Nacional de Antropología gracias a elementos –junto con el ingreso– que tiene una espectacular
con cultura e historias
compartidas. En la segunda simbólicos de primer orden 8 . Los visitantes doble altura continua (Figuras 6 y 7). Al privilegiar
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

parte, los autores critican el


concepto de Mesoamérica inician su recor r ido desde el or iente para a la civilización mexica se resta mérito a otras
como bloque cultural mono- concluir en el poniente –la Sala Mexica–: los culturas prehispánicas: se confirma además un
lítico, puesto que “existió
demasiada variación cultural espectadores imitan el recorrido del sol. El esquema centralizado de gobierno con la capital
entre las diversas regiones
culturales componentes
emplazamiento de los monolitos en la Sala en la ciudad de México. La Sala Mexica es la única
como para definirla como una Mexica expresa una visión grandilocuente de exhibición arqueológica sin un relato etnográfico
sola civilización” (Williams y
Weigand, 2011, pp. 23-44). un pasado prehispánico dominado por la civi- complementario en su piso superior11.
10. En 1964 –mismo año de lización mexica. El espacio más importante del Los jardines temáticos alrededor de las salas
la fundación del Museo Na- museo también evoca una iglesia: “El juego de arqueológicas aluden a las regiones prehispáni-
cional de Antropología– tam-
bién se inaugura el Museo espacios y volúmenes evoca premeditadamente cas; también hay reproducciones arqueológicas
Nacional del Virreinato con
la finalidad de presentar el el interior de un templo con su magno crucero” de tumbas y recreaciones de templos a escala
acervo novohispano en un es- (Solís, 2004a: 15). natural, ambientados con iluminación sugeren-
pléndido espacio construido
por los jesuitas en Tepotzot- El concepto arquitectónico del Museo Na- te12. En la Sala Maya, por ejemplo, la superficie
lán: se trata esencialmente cional de Antropología se basa en los valores expositiva de las salas arqueológicas y los jar-
de un museo de arte. Sin
embargo, no se elimina la racionalistas del funcionalismo del siglo XX. Sin dines temáticos es cinco veces superior al área
contradicción de fondo: en el
Museo Nacional de Antropo- embargo, el recinto también incorpora elementos etnográfica.
logía falta la narrativa que se vernáculos que otorgan una personalidad “nacio- A este desequilibrio formal se añade el
ocupe de aspectos políticos,
sociales y antropológicos nal” al edificio: murales de artistas reconocidos efecto combinado de otros factores. La solu-
relacionados con los pueblos
indígenas durante el traumá-
en Occidente por su colorido “mexicano” (Figura ción implementada en las salas arqueológicas
tico periodo novohispano. 5); uso del tezontle –tradicional piedra roja volcá- para contrarrestar la saturación del público
11. La Sala Nahua se ubica nica, típica de Tenochtitlan– así como mármoles es extraordinaria: la arquitectura obliga al
en el piso superior a las Cul-
turas del Norte de México: de nacionales (Figura 6); un patio central basado espectador a realizar un descanso en su visita.
modo irónico, el grupo étnico en el cuadrángulo de las monjas y en la antigua Elementos sensoriales como el viento, el sol,
más grande del país tuvo que
esperar varias décadas antes Tenochtitlan (Figura 3); así como la reinterpre- el sonido de la “lluvia” artificial en la columna
de contar con su respectiva
sala etnográfica en el Museo tación de la arquitectura maya Puuc (Figura 4). monumental o la vista del patio de 40 metros
Nacional de Antropología. No El impecable estilo internacional “a la mexicana” de ancho establecen un corte vivencial que
solo eso: los ámbitos desér-
ticos ocupan más de la mitad del Museo Nacional de Antropología plasma los pauta el recorrido por las salas arqueológicas
Figura 20:
Pasillo del ala norte.
Mural de Carlos Mérida.
Museo Nacional
de Antropología,

Francisco López Ruiz


Ciudad de México.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

(Figuras 2 y 3). El visitante, si lo desea, también punto. Esto da idea de lo extraordinariamente


está en libertad de visitar directamente el área extenso que es ese museo. La reacción siempre
cultural que le interese. es ésta: llega uno y se da cuenta de la enormidad 97
Las salas etnográficas ubicadas en el se- del museo […]. Es una limitación, se asusta uno”

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


gundo piso del museo producen un efecto muy (Ramírez, 2008, p. 28). Y sin embargo, el segundo
distinto. Hay ventanales de piso a techo que piso del Museo Nacional de Antropología ofrece
comunican con el patio, pero están mediatiza- esta misma impresión. Pasillos de cien metros
dos por los vidrios y la cancelería de aluminio: de largo producen aquel efecto de “punto de del territorio nacional, pero
“Aridoamérica” ocupa solo
el pasillo del ala norte es caluroso debido a su fuga” que Ramírez Vázquez tanto deseaba evitar una de las 23 salas arqueoló-
permanente exposición solar13. Hay obras de (Figura 20). gicas sin un correspondiente
relato contemporáneo. Las
arte contemporáneo, pero las salas etnográ- Por su parte, la ubicación del Canadian Mu- presentaciones etnográficas
no son siquiera similares
ficas carecen de dobles alturas. Falta un foco seum of Civilization constituye un reclamo y un a la espectacularidad de
visual –impactante e inspirador– semejante a desafío. Antes del siglo XX, el Estado canadiense las salas Mexica o Maya.

la Sala Mexica en el patio “ceremonial”. Y solo –representado por el Parlamento en Ottawa– 12 Destaca la represen-
tación del templo principal
hay dos núcleos de escaleras, al inicio y al fi- despoja sistemáticamente de sus tierras a los de Hochoob (Campeche,
siglos VIII-IX d.C.) inmersa
nal de los interminables pasillos14. El proyecto propietarios legítimos indígenas; ahora un edifi- en un escenario selvático.
original preveía la construcción de elevadores cio igualmente llamativo –el Canadian Museum También es importante la
reconstrucción del templo de
que conectaran las exhibiciones arqueológicas of Civilization– ofrece un contrapeso simbólico Bonampak (Chiapas), cuyas
y etnográficas; sin embargo, dicho proyecto desde la margen contraria del río Ottawa, en la tres cámaras reproducen los
célebres frescos murales.
no se realizó (Ramírez, 2008, p. 32). Peor aún: ciudad francófona de Gatineau.
13. No hay aire acondi-
no se construyeron escaleras que conectaran Ruth B. Phillips, directora del Museo de cionado en el museo. De
hecho, las instalaciones
el pasado prehispánico de la planta baja con Antropología de la Universidad de Columbia eléctricas son precarias, con
el presente etnográfico dedicado a los pueblos Británica, analiza la fuerza de un dispositivo elevadores fuera de servicio.
indígenas contemporáneos. museográf ico que entrelaza el pasado y el 14. Estos corredores pueden
producir una sensación de
Pedro Ramírez Vázquez visitó importantes presente para expresar que los indígenas cana- “emboscada” que el autor ha
museos europeos para preparar el proyecto del dienses son dueños legítimos de los territorios verificado en turistas angus-
tiados que preguntan dónde
Museo Nacional de Antropología. Relata el arqui- ocupados. El texto introductorio de la Sala de está la salida más próxima.
Los usuarios que visitan las
tecto mexicano sus impresiones sobre un pasillo los Primeros Pueblos indica que los algonqui- salas etnográficas están
del Museo Vaticano: “Todas las salas se comunican nos eran los dueños tradicionales del terreno condenados a observar el
pasado glorioso desde los
por una sucesión de puertas que se fugan en un del museo. Las palabras se inscriben sobre una barandales del segundo piso.
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

Figura 21:
Reproducción mural del
terreno virgen del museo.
En segundo plano,
inserto de la fotografía
del Parlamento.
Canadian Museum of
Civilization, Ottawa/
Gatineau, Canadá.
Fotografía:
Francisco López Ruiz

pintura del tamaño de la pared. Sin solución mexicano, ambas salas permanentes son impre-
de continuidad, una acuarela de principios del sionantes y muy visitadas. La separación arqui-
98 siglo XIX empalma una fotografía contempo- tectónica no congela a los “primeros pueblos”
ránea del mismo sitio (Figura 21). Por medio en un hipotético nicho del pasado, sino que los
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

de manipulaciones digitales, la imagen propone presenta como una fuerza viva contemporánea.
una “ficción imposible que colapsa el tiempo Las salas dedicadas a los pueblos indígenas
y permite que dos cuerpos ocupen el mismo canadienses exhiben piezas arqueológicas y
espacio”. Nosotros, los visitantes del museo, también relatos etnográficos. La arquitectura
“estamos detrás de algonquinos del siglo XIX, del museo refrenda la visión plural y democrá-
parados sobre el terreno del museo, justo como tica del Estado canadiense en su manejo de la
nosotros, ahora”. Sin embargo, los indígenas no diversidad cultural (Figuras 8 y 11).
conocieron los edificios neogóticos del Parla- El National Museum of the American In-
mento canadiense, construidos entre 1860 y dian potencia las propuestas arquitectónicas del
1922. La primacía de los personajes indígenas Canadian Museum of Civilization. El lenguaje
sugiere preguntas sobre “otros reclamos de empleado por Douglas Cardinal se manifiesta en
preeminencia –de tierras, de poder, de voz– que la capital estadounidense de la misma manera que
serán posteriormente confirmados por las ex- en Ottawa/Gatineau: por medio de muros ondu-
posiciones de la Sala de los Primeros Pueblos” lantes de piedra (Figura 17), con interacciones
(Phillips, 2008, pp. 415-416). vigorosas y contrastantes con el ámbito urbano
El edificio del Canadian Museum of Ci- en edificios que se abren al exterior (Figura 14),
vilization aglutina referencias cosmopolitas y así como con metáforas múltiples y cargadas de
motivos nativos: el organicismo derivado de significados (Figura 15).
Frank Lloyd Wright, combinado con tendencias Sin embargo, el National Museum of the
escultóricas de Gaudí y metáforas vinculadas al American Indian critica el discurso del gobierno
paisaje canadiense (Figuras 8 y 11). El programa de los Estados Unidos –basado en el “crisol étni-
arquitectónico separa a las etnias canadienses co”– al presentar el impacto terrible que implica
presentes en el Gran Vestíbulo (ver imagen de la llegada de inmigrantes europeos al continente
portadilla y Figura 10) de la historia anglofran- (Figura 19). El proyecto arquitectónico de Douglas
cesa narrada en la Sala Canadiense (Figuras Cardinal ofrece una pluralidad de discursos cultu-
12 y 13). Sin embargo, a diferencia del museo rales a través del diseño de los espacios: jardines
con especies autóctonas, materiales regionales yas y tesoros en las salas arqueológicas, mientras
y oposición formal del edificio ante su entorno que el presente etnográfico no alcanza un nivel
neoclásico (Figuras 14 y 15). comparable de esplendor. Irónicamente, las es-
pectaculares salas arqueológicas del Museo Na-
Riesgos en la construcción del cional de Antropología –o la pobreza de sus salas
patrimonio cultural “indígena” etnográficas– implican un reto importante hoy,
cuando se enfatiza la diversidad cultural de las
Los tres edificios analizados proponen arquitec- etnias indígenas actuales se critica el modelo cen-
turas monumentales con ricas connotaciones tralista de nación y se pugna por la incorporación
simbólicas para la interpretación patrimonial. Por real de los indígenas “vivos” como ciudadanos de
ello, las tensiones de los edificios se relacionan primera categoría en México.
con sus discursos nacionales. El Museo Nacional Un cuarto de siglo después de la inaugu-
de Antropología es el proyecto cultural más im- ración del MNA, el gobierno de Canadá abre las
portante de su tiempo; un evento sin precedentes puertas del mayor museo del país. El gobierno de 15. Desde finales del siglo
XX, afortunadamente, hay
en México: Pierre Elliot Trudeau convence al Parlamento de otros museos que asumen
la necesidad de construir una nueva sede para una narración mucho más
brillante de las etnias vivas
Al ser reinaugurado en 1964, el Museo las colecciones arqueológicas, históricas y etno- mexicanas. Un ejemplo des-
Nacional de Antropología fue considerado gráficas del National Museum of Man. También tacado es el Museo Textil
de Oaxaca (López, 2013).
“catedral laica” y “monumento de monu- en este caso la identidad nacional constituye

Francisco López Ruiz


mentos”, tanto por la magnificencia de la una motivación primordial en la concepción del 16. Heriberto Yépez (2010)
expresa que la idea de
arquitectura y de las colecciones como por Canadian Museum of Civilization: mexicanidad no siempre ha
el despliegue museográfico. “Quiero que, al existido, “sino que tiene un
nacimiento histórico y en el
salir del museo, el mexicano se sienta or- Because Canada is a multicultural society, caso de nuestra identidad
gulloso de ser mexicano”, fue la instrucción the Canadian Museum of Civilization feels como pueblo no se remonta
a milenios o siglos sino que
que el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez that it has a mandate to look at the civiliza- somos un pueblo reciente.
99
recibió, de voz del presidente Adolfo López tions of origin of Canadian immigrants. […] Lo interesante es que esta
forma de definirse, este

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


Mateos, al iniciar las construcciones […]. At the Canadian Museum of Civilization, it is
México consiste en el truco
En la inauguración, el entonces director de our mission not only to assist in defining the de creerse ininterrumpidos
la National Gallery de Londres, sir Philip Canadian cultural identity, but also, through desde hace milenios, viejí-
simos. Algo similar hicieron
Hendry, declaró: “En museografía, México our programs, to encourage intercultural los mexicas. […] Cuando se
aventaja ahora a Estados Unidos quizá en conversation in order to bring about better plantaron en el centro de
México no sólo se dieron
una generación, y al Reino Unido, quizás understanding between the peoples of the un nombre (¡mexicas!) sino
en un siglo” (Rosas y Schmilchuk, 2010, world (MacDonald y Alsford, 1997, p. 11)17. que también crearon, al
establecerse, un linaje ficti-
pp. 146-147). cio. Los mexicas inventaron
El Canadian Museum of Civilization (1989) que eran descendientes de
los toltecas, lo cual, por su-
Desde el momento mismo de su fundación, confirma el papel de Canadá a la vanguardia del puesto, no era cierto. Pero
el Museo Nacional de Antropología se convier- manejo de la diversidad cultural, en un intento así se dijeron. Y nosotros
te en referente mundial al agrupar a México en por equilibrar el pasado precolombino construido hemos hecho lo mismo”
(Yépez, 2010, pp. 32-33).
torno a sus culturas indígenas, supuestamente en torno a marcos sociales plurales y justos para
17. “Canadá cuenta con
regidas por un Estado nacional fuerte. Para ello, las etnias actuales. Con este objetivo en mente, una sociedad multicultu-
la arquitectura y el guion museográfico recurren la arquitectura rescata metáforas del paisaje, la ral. Por ello, el Canadian
Museum of Civilization tiene
al concepto unitario de Mesoamérica –creado a cultura y la presencia de los Primeros Pueblos. como un mandato represen-
mediados del siglo XX– para conformar la idea Así se expresa el carácter inclusivo de un Estado tar a las civilizaciones de
origen de los inmigrantes
de una cultura nacional única, homogénea y canadiense que reivindica a los descendientes
canadienses. […] Nuestra
centralizada15. Con esta operación, el Estado indígenas. Sin embargo, la Sala Canadiense y el misión, en el Canadian
mexicano no solo equipara al pasado prehispáni- Gran Vestíbulo presentan narrativas paralelas que Museum of Civilization,
no consiste solamente en
co con las grandes civilizaciones mundiales, sino nunca convergen: Occidente y el pasado indígena contribuir a definir la iden-
que también establece una línea de continuidad conviven, pero no se tocan. tidad cultural canadiense,
sino también, a través de
entre México y los mexicas16. El “punto ciego” El Canadian Museum of Civilization afron- nuestros programas, en
de esta construcción patrimonial se desliza en ta una reestructuración que lo convertirá en el promover la interacción
cultural para lograr un
la diferencia de tratamientos museográficos: el Museo Nacional de Historia. El reto del museo mejor entendimiento entre
pasado glorioso, inmortal y pétreo presenta jo- en estos momentos es negociar la paridad de los pueblos del mundo”.
voces en el recinto: meta difícil, dado el número múltiples y complejas, provenientes de corrientes
de etnias, individuos y circunstancias se deberá como el postcolonialismo o la deconstrucción.
presentar la historia en dos entidades principales: Por ello, el valor asignado al “patrimonio
el Gran Vestíbulo de los descendientes indígenas, cultural indígena” resulta polivalente en estos
en paralelo con la Sala Canadiense y su versión museos estatales. El Museo Nacional de Antro-
histórica occidental. pología mantiene una tensión entre el pasado
Quince años después de la apertura del prehispánico y un presente poco atractivo en
CMC, la Smithsonian Institution abre las puertas que los indígenas son “el otro”. La curaduría y
de un museo que traspasa fronteras gracias a la concepción del museo parten del concepto de
su vocación continental. Los estadounidenses “informantes” indígenas que requieren una tra-
se han apropiado del gentilicio americano; sin ducción especializada “occidental”.
embargo, este término es afortunado cuando se Por su parte, el Canadian Museum of Ci-
Bogotá, Colombia • enero-junio 2015 • ISSN 1657-9763

refiere al National Museum of the American In- vilization negocia con los propios indígenas la
dian. La Smithsonian Institution decide que sean manera en que han de ser representados por la
los mismos nativos del continente quienes narren institución, pero son aún los curadores no indí-
sus culturas y la concreción museográfica de los genas quienes mantienen el control del discurso
discursos del NMAI. museográfico. En este museo, el pasado y el
El National Museum of the American In- presente no están separados, sino que son los in-
dian (2004) es la más contestataria, descentrada dígenas del Gran Vestíbulo quienes se presentan
y periférica de las instituciones aquí reseñadas. de manera separada a los inmigrantes europeos
El NMAI deconstruye las historias “oficiales” pa- del Salón Canadiense.
ra evidenciar la subordinación que padecen los Finalmente, el National Museum of the
grupos indígenas en el hemisferio occidental. La American Indian coloca al centro del quehacer
visión panamericana del museo se coloca inten- curatorial y museográfico a expertos indígenas
100 cionalmente al margen del poder, evidenciando pertenecientes a las etnias vivas norteameri-
la exclusión operada por el gobierno de Estados canas, en un intento democratizador por darle
APUNTES • vol. 28, núm. 1 • 82-101

Unidos y los gobiernos nacionales en el continen- voz a todos los descendientes indígenas. Aquí
te. En el museo de Washington, la lectura política el resultado concreto se aproxima mucho a la
opaca los “tesoros” arqueológicos. Y los artefactos intención de sus creadores; sin embargo, la idea
etnográficos se convierten en vehículo de una original era que no existieran exposiciones per-
protesta que –acaso sin buscarlo– desdibuja el manentes. De esta manera, la Smithsonian Ins-
concepto mismo de patrimonio cultural indígena. titution habría patrocinado trabajos temporales
que dieran cabida a todos los grupos indígenas
Consideraciones finales americanos en igualdad de condiciones. Esta
empresa, aunque loable, es difícil de lograr en
Los museos nacionales de América del Norte cualquier museo.
son únicos a nivel mundial. Por una parte, pre- El valor de la arquitectura de los tres edifi-
sentan la esencia de pueblos ya desaparecidos, cios analizados se expresa en su coherencia in-
basándose en métodos arqueológicos e históricos. terna, en la multiplicidad de significados y en la
Al mismo tiempo, estos museos articulan discur- brillantez de los recintos. Allí reside la fortaleza
sos identitarios que explican los efectos actuales de estos museos, pero también el reto principal
del “descubrimiento de América”, el “encuentro de estas instituciones estatales. Durante el siglo
de dos mundos” o la “invasión occidental”. Los XXI, los grandes museos nacionales indígenas
descendientes de aquellos habitantes autóctonos de América del Norte deberían construir nuevos
de América –“indígenas”, “primeras naciones”, discursos museográficos –incluyentes, críticos,
“pueblos originales”, “aborígenes”, “tribus”, propositivos– que incidan de manera específica
“indios”– obligan a los museos precolombinos a en sus respectivas sociedades.
ubicarse en las fronteras de la etnología, la an-
tropología, las llamadas artes populares y el arte Referencias
occidental. Si en algún momento las posturas
estructuralistas dominaban el panorama de estas Courtenay, R. (2008). Definitions of Beauty. En
instituciones, hoy las perspectivas son híbridas, Spruce, D. B. y Thraser, T. (eds.). The Land
Has Memory. Indigenous Knowledge, Native México: Instituto Nacional de Antropología
Landscapes, and the National Museum of the e Historia. Conaculta.
American Indian (pp. 18-22). Chapel Hill: The Rosas, A. y Schmilchuk, G. (2010). Del mito de las
University of North Carolina Press. raíces a la ilusión de la modernidad inter-
López, F. (2013, junio). Filatelia y patrimonio nacional en México. En Castilla, A. (comp.).
cultural: museos postales en Canadá, Estados El museo en escena. Política y cultura en
Unidos y México. En e-rph. Revista elec- América Latina. Buenos Aires: Paidós. Fun-
trónica semestral de patrimonio histórico. dación TyPA.
Universidad de Granada, 12, 253-276. Rozental, S. (en prensa). Descentrar la piedra:
MacDonald, G. y Alsford, S. (1997). The Canadian Tláloc dentro y fuera del Museo Nacional de
Museum of Civilization. Hull, Québec: Cana- Antropología, México. En López, F. (ed.). Mu-
dian Museum of Civilization. seos arqueológicos y etnográficos en Amé-
Phillips, R. B. (2008). Inside Out and Outside In. rica. México: Universidad Iberoamericana.
Representing Native North America at the Solís, F. (2002, septiembre-octubre). Chapultepec,
Canadian Museum of Civilization and the espacio ritual y secular de los tlatoani azte-
National Museum of the American Indian. cas. Arqueología mexicana. Antiguos jardi-
In Lonetree, A. y Cobb, A. J. The National nes mexicanos, X(57), 36-40. México: Raíces.
Museum of American Indian. Critical Con- Solís, F. (2004a). Orígenes y renovación. En
versations (pp. 405-430). Lincoln & London: Ondarza, F. (coord.). Museo Nacional de

Francisco López Ruiz


University of Nebraska. Antropología. Barcelona: Conaculta. INAH.
Pilon, J. L. (2009). Towards a Better Unders- Lunwerg.
tanding: Significant Trends in the Place of Solís, F. (2004b). Sala Mexica. En Ondarza, F.
Aboriginal People in the Canadian Museum (coord.). Museo Nacional de Antropología.
of Civilization [Ponencia presentada en el 4° Barcelona: Conaculta. INAH. Lunwerg.
Congreso Internacional de Museos]. México: Williams, E. y Weigand, P. C. (2011). Mesoamérica. 101
Universidad Iberoamericana. Debates y perspectivas a través del tiempo.

ARQUITECTURA Y PATRIMONIO “INDÍGENA”: MUSEOS NACIONALES DE CANADÁ, ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO


Ramírez, P. (1968). La arquitectura del museo. En En Williams, E., García, M., Weigand, P. C. y
Trueblood, B. (ed.). El Museo Nacional de An- Gándara, M. (eds.). Mesoamérica. Debates y
tropología. Arte, arquitectura, arqueología, perspectivas (pp. 23-44). Zamora: El Colegio
etnografía. México: Tláloc. de Michoacán.
Ramírez, P. (2008). Museo Nacional de Antropo- Yépez, H. (2010). La increíble hazaña de ser mexi-
logía. Gestación, proyecto y construcción. cano. México: Planeta.

También podría gustarte