Aquí hay una famosa pieza de razonamiento práctico:
Podemos elegir creer en la existencia de un Dios (cristiano); podemos elegir no hacerlo. Supongamos que
elegimos creer. O Dios existe o no existe. Si Dios existe, todo está bien. Si no, entonces nuestra creencia es
un inconveniente menor: significa que hemos perdido un poco de tiempo en la iglesia, y quizá hayamos hecho
un par de cosas que de otro modo no hubiéramos querido hacer; pero nada de esto es desastroso. Ahora
supongamos, por otro lado, que elegimos no creer en la existencia de Dios. De nuevo, puede ser que Dios
exista o que no. Si Dios no existe, todo está bien. Pero si Dios sí existe, ¡vaya que estamos en problemas! Nos
espera mucho sufrimiento en el más allá; quizá por toda la eternidad si no hay un poco de misericordia. Así
que cualquier persona inteligente debería creer en la existencia de Dios. Es el único camino prudente.
El argumento es hoy por lo general llamado “Apuesta de Pascal”, en honor al filósofo del siglo XVII Blaise Pascal,
quien lo utilizó primero.
Tomado de: Priest, Graham (2000). Una brevísima introducción a la lógica. Oxford: Oxford University Press.
22. A partir del enunciado “cualquier persona inteligente debería creer en la existencia de Dios”, se puede
concluir lo siguiente:
A. Las personas que no son inteligentes no deben creer en Dios.
B. Si yo soy una persona inteligente, debería creer en Dios.
C. Cualquier persona creyente es inteligente.
D. Algunas personas no creyentes deberían ser inteligentes.
23. Al final del texto, el autor emplea la expresión “así que” para
A. expresar la premisa central del argumento de Pascal.
B. indicar la conclusión central del argumento de Pascal.
C. aclarar el argumento de Pascal.
D. formular el argumento de Pascal.
ES NOCHE DE MARTES
Diego lava lechuga. Yo corto cebollas, pico tomates, controlo una salsa. Abrimos un vino. Después de comer,
cruza sus cubiertos y me dice que qué bien cocino. Que soy rebuena ama de casa. Ahora —mucha confianza y
años juntos— sólo finjo que me enojo y él, que me conoce, finge que se sorprende con mi ceño fruncido.
Sabe que me gusta cocinar y tener la casa ordenada, pero sabe, también, que imagino el infierno bajo la
forma de las tareas del hogar como ocupación obligatoria y excluyente. Tenemos cuentas separadas, casa
compartida y responsabilidades iguales. En fin: casi. Porque si bien no hay nada que sea tarea exclusiva de
Diego, sacar la ropa del tendedero y guardarla en los placares es una de esas cosas que “si-no-las-hago-yo-
no-las-hace-nadie”. A Diego, simplemente, no le importa ver la ropa colgada durante meses, y yo prefiero que
las medias y los calzones no me arruinen la vista del balcón, de modo que una vez por semana me transformo
en mi mamá, que volvía del fondo con una parva de sábanas oliendo a sol, y junto la ropa recién lavada.
Cada tanto me canso y revoleo mi derecho a la igualdad, entonces Diego dice con ternura “Sí, gordita, tenés
razón”, dobla un par de remeras y a la semana otra vez: ahí voy yo, juntando broches por el balcón. También
soy la encargada de la sección “Comidas difíciles” (Diego es del Club del Bifecito a la Plancha, si le toca
cocinar). Si llego tarde a casa, sobre el pálido desierto de la mesada lucirá, con suerte, el laguito rojo de un
tomate cortado al medio. Si es Diego el que llega tarde, de guacamole para arriba, habrá de todo. Antes
pensaba que estas cosas —el orden, la comida caliente, una casa agradable— tenían que ver con cierta
sensibilidad femenina en la que, por cierto, me cuesta creer: tengo amigos varones que viven solos y sus
casas son tan agradables como la mía y cocinan mejor que yo. Prefiero creer que son síntomas —visibles— de
mi educación de buen partido: prolija, limpita y ordenada. Cosas que aprendí de mi madre: perfumar la casa
con cascarita de naranja, sacar las frazadas al sol.
Tomado de: Guerrero, L. (2009). Me gusta ser mujer… y odio a las histéricas. En Frutos extraños, pp. 330-331. Bogotá,
D.C.: Aguilar.
24. Con la expresión “Diego es del Club de Bifecito a la Plancha, si le toca cocinar”, la autora busca
A. involucrar al lector usando un lugar común.
B. simpatizar con el lector por medio de un comentario irónico.
C. atraer al lector mediante un juego de palabras.
D. compartir con el lector sus preferencias gastronómicas.
25. En este texto, se sanciona una cultura en la que
A. los hombres maltratan a las mujeres.
B. las mujeres adoptan el papel de madres.
C. los hombres no asumen las tareas del hogar.
D. las mujeres trabajan más que los hombres.
26. En la parte final del texto, la narradora concluye que
A. las labores del hogar están asociadas a la educación y no a las diferencias de género.
B. las diferencias de género han sido suprimidas con el tiempo.
C. el orden, la cocina y la limpieza son propias de la sensibilidad femenina.
D. el papel de la mujer no ha cambiado con los años.
27. Las dos primeras frases del texto introducen el conflicto, pues señalan
A. un desbalance en las labores del hogar.
B. un problema fundamental de las parejas.
C. la complementariedad entre los géneros.
D. las amalas intenciones de los miembros del hogar.
28. En el texto, se muestra a Diego como un hombre
A. emocional y desinteresado.
B. cariñoso y humanitario.
C. serio y machista.
D. comprensivo y negligente.
(i). “El argumento más poderoso contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante
medio”.
Winston Churchill
Adaptado de: Ovejero, F. (2008). Incluso un pueblo de demonios: democracia, liberalismo, republicanismo. Madrid: Katz
editores.
(ii). “La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección debida a
una mayoría incompetente”.
George Bernard Shaw
Adaptado de: Ovejero, F. (2008). Incluso un pueblo de demonios: democracia, liberalismo, republicanismo. Madrid: Katz
editores.
(iii). “Aunque la tradición política democrática se remonta a la antigua Grecia, los pensadores políticos no se
ocuparon de la causa democrática hasta el siglo XIX. Hasta entonces venía desechándose la democracia como
el gobierno de las masas ignorantes y sin luces. Hoy parece que todos nos hemos vuelto demócratas sin
contar con argumentos sólidos a favor. Los liberales, los conservadores, los socialistas, los comunistas, los
anarquistas y hasta los fascistas se han apresurado a proclamar las virtudes de la democracia y a mostrar sus
credenciales demócratas”.
Adaptado de: Heywood, A. (2010). Introducción a la teoría política, p. 55. Valencia: Tirant Lo Blanch
29. ¿Cuál de las siguientes opciones es contraria a la expresión “una mayoría incompetente” que se encuentra
en el texto (ii)?
A. una mayoría informada.
B. una mayoría cauta.
C. una mayoría ingenua.
D. una mayoría apta.
30. ¿Qué relación hay entre los tres textos citados?
A. El texto (iii) presenta una visión positiva de la democracia, opuesta a la de los textos (i) y (ii).
B. El texto (ii) critica a la democracia, mientras que los textos (ii) y (iii) la defienden.
C. Los textos (i), (ii) y (iii) se complementan, pues los tres son críticos frente a la democracia.
D. Los textos (i), (ii) y (iii) presentan opiniones encontradas sobre la conveniencia de la democracia.
“La invención de la imprenta, aunque ingeniosa, no es gran cosa comparada con la invención de las letras.
Pero no sabemos quién fue el primero en iniciar el uso de las letras. Los hombres dicen que Cadmo, hijo de
Agenor, rey de Fenicia, fue quien las trajo por vez primera a Grecia. Fue una invención beneficiosa para
mantener la memoria del tiempo pasado y la vinculación de la humanidad, dispersada en tantas y tan distintas
regiones de la tierra, y nada sencilla, pues procede de una cuidadosa observación de los diversos movimientos
de la lengua, el paladar, los labios y otros órganos (…) todo ello con el fin de hacer el mayor número de
diferencias entre caracteres, para recordarlos. Pero la más noble y beneficiosa invención de todas fue el
LENGUAJE, que consiste en nombres o apelaciones y en su conexión, mediante las cuales, los hombres
registran sus pensamientos, los recuerdan cuando han pasado y se los declaran también unos a otros para
utilidad mutua y conversación, sin lo cual no habría existido entre los hombres ni república, ni sociedad, ni
contrato, ni paz ni ninguna cosa que no esté presente entre los leones, osos y lobos. El primer autor del
lenguaje fue el propio Dios, que instruyó a Adán en la denominación de las criaturas por él presentadas a su
vista, aunque la Escritura no dice más de este asunto. Pero fue suficiente para llevarle a añadir más nombres
a medida que iba dándole ocasión la experiencia y el uso de las criaturas, y para unirlas gradualmente a fin de
hacerse comprender, y así, con el paso del tiempo, fue consiguiendo el hombre tanto lenguaje como cosas a
designar, aunque no tan copioso como el requerido para un orador o un filósofo. Porque nada encuentro en la
Escritura a partir de lo cual deducir directa o indirectamente que Adán recibió de Dios los nombres de todas
las figuras, números, medidas, colores, sonidos, fantasías y acciones, y mucho menos los nombres de
palabras y del lenguaje, como general, especial, afirmativo, negativo, optativo, infinitivo, todos los cuales son útiles; y
menos aún los nombres de entidad, intencionalidad, quiddidad y otras palabras sin sentido de la Escolástica.
Pero todo este lenguaje conseguido y aumentado por Adán y su posteridad se perdió de nuevo en la torre de
Babel, cuando por la mano de Dios todo hombre fue castigado por su rebelión con un olvido de su lengua
anterior. Y viéndose así forzados a dispersarse por las diversas partes del mundo, es necesario que la actual
diversidad de lenguas proceda gradualmente de ellas, teniendo a la necesidad (madre de todas las
invenciones) como maestra; y con el trascurso del tiempo esta diversidad se hizo en todas partes copiosa.
Tomado de: Hobbes, T. (2003). Leviatán. Buenos Aires: Losada.
31. Según el texto, el léxico de Adán
A. era más amplio que el de un orador o un filósofo.
B. Incluía todas las formas gramaticales de las lenguas actuales.
C. era muy básico y fue creciendo paulatinamente.
D. Fue inspirado por la escolástica y se perdió en la torre de Babel.
32. Según el autor, lo sucedido en la torre de Babel explicaría
A. el origen del perdón y del olvido.
B. la proliferación de múltiples idiomas.
C. la rebelión de los seres humanos contra Dios.
D. los movimientos migratorios alrededor del mundo.
Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa
habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a
mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó
bien, Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que
anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo
iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos
los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene
lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha
trastornado nuestras vidas. Esta vez, como todas, mi Agustina pronosticó que algo saldría mal y yo, como
siempre, pasé por alto su pronóstico; me fui de la ciudad un miércoles, la dejé pintando de verde las paredes
del apartamento y el domingo siguiente, a mi regreso, la encontré en un hotel, al norte de la ciudad,
transformada en un ser aterrado y aterrador al que apenas reconozco.
No he podido saber qué le sucedió durante mi ausencia porque si se lo pregunto me insulta, hay que ver cuán
feroz puede llegar a ser cuando se exalta, me trata como si yo ya no fuera yo ni ella fuera ella, intenta
explicar Aguilar y si no puede es porque él mismo no lo comprende; La mujer que amo se ha perdido dentro
de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y me va la vida en encontrarla pero la cosa
es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil; es como si Agustina habitara en un plano paralelo al real,
cercano pero inabordable, es como si hablara en una lengua extranjera que Aguilar vagamente reconoce pero
que no logra comprender. La trastornada razón de mi mujer es un perro que me tira tarascadas pero que al
mismo tiempo me envía en sus ladridos un llamado de auxilio que no atino a responder; Agustina es un perro
famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo
que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa.
Tomado y adaptado de: Restrepo, L. (20014) Delirio. Bogotá: Alfaguara
33. Según Aguilar, la vida con su esposa se ha trastornado constantemente debido a que
A. Agustina siempre pronostica calamidades que se cumplen.
B. su mujer se exalta demasiado cuando se enoja y lo trata mal.
C. Agustina insiste en que tiene un don que le permite ver el futuro.
D. su esposa se pierde en su propia cabeza y le cuesta regresar.
34. Según el texto anterior, el personaje encuentra a su esposa en una habitación de hotel
A. el miércoles, antes de irse de viaje.
B. en el momento en que relata el suceso.
C. catorce días después de irse de viaje.
D. el domingo, al regresar de un viaje.
35. La frase “Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra” es una
metáfora utilizada por Aguilar para expresar
A. La fragilidad de Agustina, debido a una enfermedad mental que la mantiene desconectada de la realidad.
B. El desconcierto y la soledad de Agustina en medio de una enfermedad que deteriora su salud.
C. el miedo que experimenta Agustina al estar en una habitación de hotel y no en su casa.
D. la rabia animal que siente Agustina cada vez que Aguilar se acerca a hacerle preguntas.
Fray Pedro de Aguado fue un misionero español que vivió en el Nuevo Reino de Granada entre 1560 y 1590,
aproximadamente. Se le atribuye la autoría de la Recopilación historial1, un extenso compendio de crónicas
donde se refieren los hechos de la temprana colonización española en los actuales territorios de Colombia y
Venezuela. Las narraciones de la Recopilación giran alrededor de la entrada de los colonizadores españoles en
territorios del “Nuevo Mundo”, del sometimiento de sus pobladores ancestrales y la subsiguiente fundación de
ciudades coloniales, ofreciendo por lo general descripciones de las sociedades indígenas y su entorno natural.
En el relato de las campañas del capitán Galarza y sus soldados en los actuales territorios del Tolima, Aguado
se refiere de esta manera a los indios de la región:
Son estos indios de Ibagué grandes carniceros de carne humana y de cualquier otra carne; tienen algodón,
aunque poco, de que hacen algunas mantas para su vestir; las indias son muy feas, y traen en la cabeza unos
bonetes de venado con que aprietan y axen los cabellos; no hay entre ellos caciquees, como entre otros
indios, mas son mandados de algunos indios principales que entre ellos hay, a los cuales obedecen cuando
les parece y les da gusto. Es tierra muy áspera y fragosa, en la que estos indios habitan, y todas sierras
peladas.
En su estudio Los indios medievales de fray Pedro de Aguado2, el historiador Jaime Humberto Borja sostuvo
que la Recopilación historial no puede ser tomada como una fuente fiable para el conocimiento de los eventos
históricos; ante todo, debe asumirse como un texto que respondía ideológica y culturalmente a una tradición
europea que poco tenía que ver con el mundo que pretendía representar: el del indígena y su entorno natural.
Frente a descripciones como la que acabamos de citar, afirma Borja que el de Aguado “es un indio retórico,
que surge de una realidad textual y no de una realidad aprehendida por la experiencia”. Además, la
construcción narrativa del indio de la crónica de Aguado reúne imágenes conocidas por la tradición cristiana y
los imaginarios bíblicos: “el canibalismo, las exacerbadas costumbres, la fiereza de sus armas, su alianza con
traidores, el engaño. En el indio recae la descripción de los vicios físicos y morales de toda la extensión
natural. (…) Para reafirmar sus posiciones, Aguado presenta una naturaleza tan salvaje como sus habitantes”.
1 Biblioteca de la Presidencia: Bogotá, 1956, 4 volúmenes.
2 Editorial Ceja: Bogotá, 2002.
36. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es compatible con la postura de Jaime Borja?
A. Los historiadores y antropólogos pueden encontrar en las descripciones de la crónica de Aguado una
fuente valiosa para conocer las costumbres y estructura social de los indígenas en el siglo XVI.
B. Las crónicas de Aguado no pueden tener el carácter científico que algunos historiadores les han atribuido,
pues son parte de una tradición textual en la que la retórica y los modelos literarios de la época
determinaban la manera en que se escribía la historia.
C. Fray Pedro de Aguado era un observador atento de las culturas indígenas y de su entorno natural, lo que
permitía reconocer hasta qué punto la naturaleza podía influir en la vida de los seres humanos.
D. En el momento de establecer los hechos que componen un proceso histórico, se debe considerar
únicamente la información aprehendida por la experiencia, y las fuentes textuales deben descartarse
37. ¿Qué función cumple la cita de Aguado en el texto?
A. Ilustrar el discurso característico del cronista y servir como ejemplo de lo expuesto en el tercer párrafo.
B. Presentar la tesis central del texto, pues recoge y sintetiza las afirmaciones presentes en los párrafos
primero y tercero.
C. Persuadir al lector para que adopte una postura contraria a la desarrollada en el tercer párrafo y presentar
los argumentos pertinentes.
D. Presentar razones a favor de la postura del autor del texto, que es claramente opuesta a la del historiador
Jaime Borja.
38. De acuerdo con la infografía, es probable que
A. guardar reposo en cama cure los dolores de cabeza producidos por la enfermedad.
B. el mosquito que transmite el virus del chikunguña provenga de África.
C. usar toldillos aniquile el virus que produce la enfermedad del chikunguña.
D. la enfermedad del chikunguña se transmita por vías respiratorias.
39. Si una persona quiere reducir la proliferación del mosquito que transmite el virus, la acción más adecuada
es
A. cubrirse de sustancias repelentes.
B. tomar antibióticos para aniquilar el virus.
C. limpiar regularmente los depósitos de agua.
D. evitar el contacto con personas contagiadas.
40. Según la infografía, lo mejor que puede hacer una persona con chikunguña para tratar sus síntomas es
A. pasar la voz a la comunidad.
B. tomar agua regularmente.
C. usar repelente de mosquitos.
D. no preocuparse por el dolor.
41. De acuerdo con la infografía,
A. utilizar repelente puede reducir los síntomas provocados por esta enfermedad.
B. aplicarse repelente y tomar acetaminofén reducen el riesgo de contagio del virus.
C. difundir la información de la infografía ayuda a controlar la propagación del virus.
D. guardar reposo en cama evita que las personas se contagien por segunda vez.
“Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando
le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a
comienzos de mi adolescencia.
Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los
horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de
resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá
eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada
uno de nosotros siente por su propio rostro.
Nos conocimos a la entrada del cine (…) Sentimiento de oposición, enemistad o antipatía
Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína.
Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a
veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá deberíasentir piedad, pero
no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito
si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media
nariz, o tuviera una costura en la frente.
La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé. Cuando se detuvo y me miró, tuve la
impresión de que vacilaba. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. De pronto aceptó.
(…)
Nos sentamos, pedimos dos helados, y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su
espejito y arreglarse el pelo. Su lindo pelo.
“¿Qué está pensando?”, pregunté.
Ella guardó el espejo y sonrió. El pozo de la mejilla cambió de forma.
“Un lugar común”, dijo. “Tal para cual”.
Hablamos largamente. A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia.
De pronto me di cuenta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que
amenazaba traspasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. Decidí tirarme a
fondo.
“Usted se siente excluida del mundo, ¿verdad?”
“Sí”, dijo, todavía mirándome.
“Usted admira a los hermosos, a los normales. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa
muchachita que está a su derecha, a pesar de que usted es inteligente, y ella, a juzgar por su risa,
irremisiblemente estúpida.”
“Sí.”
Por primera vez no pudo sostener mi mirada.
“Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo.”
“¿Algo cómo qué?”
“Como querernos, caramba (…)”.
Tomado y adaptado de: Benedetti M. “La noche de los feos”.
[Link]
42. ¿Quién es el personaje femenino del texto?
A. Una exnovia que el narrador enfrenta en el cine.
B. Una mujer que el narrador conoce en el cine.
C. Una vieja amiga que el narrador se encuentra en el cine.
D. Un persona ficticio que el narrador concibe como la pareja ideal.
43. Cuando el narrador usa la frase “Usted admira a los hermosos, a los normales” supone que
A. la sociedad establece los parámetros de la belleza física.
B. su experiencia personal determina si alguien es hermoso.
C. la belleza física es parte de lo que conlleva ser normal.
D. los estándares de normalidad difieren de los de belleza.