Psicología social desde Pichon-Rivière
Enrique Pichon-Rivière nació en Ginebra (Suiza), en 1907, durante las vacaciones de su
familia en ese país. De padres franceses, era el menor de varios hermanos, todos por
parte de padre. Con su segunda esposa, Pichon-Rivière sólo tuvo a Enrique.
El matrimonio, de ideales socialistas, deja Europa antes de la Gran Guerra y la
Revolución de 1917. Llegan con sus hijos a la Argentina en 1910 y se instalan en Chaco,
primero, y después en Goya (Corrientes). El pequeño Enrique habló primero el francés
y luego el guaraní, aprendiendo el castellano más tarde en una escuela rural. De
acuerdo a las entrevistas que dio a finales de su vida, fue marcado profundamente por
esa infancia de colono inmigrante. Por esa necesaria confrontación con una cultura
extraña y con los peligros de la naturaleza, en un Noreste argentino bien agreste.
En 1926, Enrique Pichon-Rivière se traslada a Buenos Aires, donde inicia estudios de
medicina. Antes de recibirse, allá por 1934, Pichon comenzó a ejercer como
practicante en el Asilo Regional Mixto de Retardados, en el partido de Luján. Este asilo-
colonia, inaugurado en 1915, seguía un proyecto similar a la Colonia Nacional de
Alienados. Ese asilo “de puertas abiertas” que fuera creado por Domingo Cabred en
1908. En Luján, Pichon-Rivière pudo comenzar sus desarrollos en psiquiatría, disciplina
a la que ya se había acercado de manera autodidacta.
Sus primeras publicaciones las realiza en 1938, en la revista Index de Neurología y
Psiquiatría. Pichon-Rivière fue una figura prominente dentro del psicoanálisis en
Latinoamérica. Fue uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina
(APA) en 1942. Pero siendo un destacado psiquiatra y psicoanalista, sorprendió en
1955 al crear el IADES (Instituto Argentino de Estudios Sociales), que daría inicio a una
nueva y revolucionaria etapa en su trabajo.
La teoría del vínculo de Pichon-Rivière
Pichon-Rivière lo sintetizó de la siguiente manera: “La noción de vínculo, al que defino
como una estructura compleja, que incluye un sujeto, un objeto, su mutua
interrelación con procesos de comunicación y aprendizaje”.
Para él, el vínculo era una estructura más compleja que la relación de objeto, pues
incluía también la conducta. Ésta, a su vez, posee vínculos con los objetos externos,
retroalimentando vínculos internos. Las relaciones de objeto representan lo oculto de
los comportamientos manifiestos, de aquello que el autor denomina “el campo
externo”.
El vínculo para Pichon-Rivière se refería en especial al grupo familiar, al había llegado a
partir del tratamiento de pacientes psicóticos. El enfermo era aquél que asumía un rol
patológico, que en realidad le era atribuido por los miembros de su familia. Era el
“emergente dinámico” de una determinada configuración vincular colectiva.
Los roles inherentes a la vida grupal definidos por Pichon-Rivière eran el líder, el
portavoz y el chivo emisario constituían. Estos podían ser asumidos por miembros
diferentes sucesivamente. Estos intercambios se daban en un juego de atribución y
asunción de roles basado en identificaciones proyectivas e introyectivas. En ese juego
había siempre un depositante, un depositario y algo depositado.
El mayor desarrollo de la teoría del vínculo se logró con la teoría de los grupos
operativos. Con respecto a esto, Pichon-Rivière elaboró el ECRO: esquema conceptual,
referencial y operativo. El ECRO se modificaba al confrontar con lo existente, lo cual
daba lugar a nuevos “emergentes”. Al trasladar esta noción a los grupos, primero debía
construirse -colectivamente- un ECRO común, para poder actuar con eficacia.
Método dialéctico
Enrique Pichon Rivière adhiere al método dialéctico en su concepción del devenir de la
naturaleza, la sociedad y el conocimiento como un proceso contradictorio y de
cambios que implican irreversibilidad a través de saltos cualitativos.
Si tenemos en cuenta su concepción del sujeto E. P. Rivière lo concibe no en una
relación armónica con su realidad social sino en una permanente relación mutuamente
transformante con el mundo. Su «implacable interjuego» implica una inevitable
transformación del mundo, fundamentalmente vincular y social, para el logro de sus
deseos y propósitos, logro que a su vez tendrá efectos de transformación del sujeto.
Esto conlleva a pensar la relación sujeto – mundo como una relación conflictiva y
contradictoria.
De allí su valoración de la Praxis. La Praxis es lo que permite a su ECRO permanecer
como sistema abierto a progresivas ratificaciones y rectificaciones. La praxis es la que
valida el modelo teórico. Sostiene que la praxis es la que permite ajustar el modelo
teórico, el esquema conceptual a la realidad. Dice E. Pichón Riviere: la praxis
«Introduce la inteligibilidad dialéctica en las relaciones sociales y restablece la
coincidencia entre representaciones y realidad»
Concepción del sujeto
Este ECRO pichoniano concibe al sujeto como partiendo de una ineludible condición de
sujeto social, en un implacable interjuego entre el hombre y el mundo. E. Pichon
Rivière plantea que «El sujeto no es solo un sujeto relacionado, es un sujeto producido.
No hay nada en él que no sea la resultante de la interacción entre individuos, grupos y
clases». Esto significa que el sujeto nace con una carencia fundamental que es la
ausencia de todo paquete instintivo que lo fije y lo ligue con certeza a su hábitat. Esto
hace que el campo simbólico sea el ineludible campo de constitución de la
subjetividad.
Berger y Lukmann son dos sociólogos de la corriente del Interaccionismo simbólico que
plantean que el hombre ocupa una posición peculiar dentro del reino animal de los
mamíferos superiores. El hombre no posee ambiente especifico de su especie, la
relación del hombre con su ambiente se caracteriza por su apertura al mundo. Los
instintos del hombre si se la compara con la de los mamíferos superiores es
subdesarrollada. Sus impulsos son inespecíficos y carentes de dirección.
La subjetividad se constituye entonces en el campo del otro. El otro como ser social
esta ineludiblemente en el horizonte de toda experiencia humana. Aquí es
fundamental el concepto de vínculo como esa estructura compleja multidimensional
que alberga sistemas de pensamientos, afectos y modelos de acción, maneras de
pensar, sentir y hacer con el otro que constituyen las primeras apoyaturas del sujeto y
las primeras estructuras identificatorias que darán comienzo a la realidad psíquica del
infante. No solo la trama vincular que lo alberga es condición de sobrevida de este ser
que nace prematuro, incapaz de sobrevivir sin la asistencia del otro social sino que la
trama vincular es apoyatura ineludible para la confirmación de nuestra identidad. Sin
la presencia del otro se devela la fragilidad sobre la que esta constituido el
reconocimiento de la mismidad y la identidad del sujeto. Esto lo conocen bien los que
implementan las celdas de castigo que suelen desbastar a sus enemigos a través de la
privación de estímulos, sensibles y por ausencia de todo contacto humano. Aislados
del mundo tendemos a derrumbarnos.
El sujeto de la Psicología Social de Enrique Pichon Rivière es ese sujeto descentrado,
intersubjetivo, que produce en el encuentro o desencuentro con el otro. Producción en
una condición de descentrado de si.
Cuando E. Pichon Rivière piensa al sujeto lo hace en términos de «sistema abierto» (en
rigor no hay nada que no sea pensado por él en termino de sistema abierto: el
individuo, los grupos, las instituciones, las sociedades, el ECRO). En relación al sujeto se
trata de un sistema que no es autónomo en sí mismo, se trata de un sistema
incompleto que «hace sistema con el mundo».
Es un sujeto situado y sitiado que está contextualizado. No es una abstracción. Es un
sujeto histórico. No se trata de El hombre o La sociedad. Es un sujeto situado y sitiado
en el sentido que su subjetividad es configurada en un espacio y un momento histórico
social específico que le otorga todo un universo de posibilidades pero le significa a su
vez una cierta clausura de las posibilidades de representación simbólica.
Hacia una psicología social
Con la creación del IADES, Pichon-Rivière se vuelca a una psiquiatría y psicología
sociales. Lo hizo incorporando el análisis del funcionamiento de los grupos (ya fueran
grandes o pequeños) donde el sujeto estaba inserto. Para el autor, “sólo existe el
hombre en relación”. Este enfoque innovador quería comprender cómo los cambios
sociales y económicos generan determinados efectos en la persona.
En 1966, Pichon-Rivière crea la Escuela de Psicología Social, una institución destinada a
formar operadores para la prevención en el campo de la salud mental. Allí consolida la
plataforma para sus estudios de grupos.
Pero sus desarrollos teóricos no conforman una psicología de los grupos, sino una
reflexión sobre el sujeto y su comportamiento. Se aborda al sujeto en el interior de una
red vincular en la que emerge y se configura. Desde esa contradicción interna entre la
necesidad y la satisfacción. Esto explica la importancia de lo grupal como escenario y, a
la vez, instrumento de la constitución del sujeto.
Para Enrique Pichón Rivière la psicología social en sentido estricto se define como
social a partir de la concepción del sujeto, que es entendido como emergente,
configurado en una trama compleja en la que se entretejen vínculos y relaciones
sociales.
Según el planteo pichoniano la subjetividad está determinada histórica y socialmente
en tanto el sujeto se constituye como tal en procesos de interacción, en una dialéctica
yo-no yo, mundo interno-mundo externo, en un interjuego entre sujetos, de la que el
vínculo como relación bicorporal y el grupo como red vincular constituyen unidades de
análisis. Sin embargo no es una psicología de los grupos sino una reflexión acerca del
sujeto y su comportamiento, que marca una forma de abordaje de ese sujeto en el
interior de la red vincular en la que emerge y se configura, a partir de esa
contradicción interna entre la necesidad y la satisfacción.
De allí la importancia de lo grupal en tanto escenario e instrumento de la constitución
del sujeto. Pichón Rivière aporta también temas del psicoanálisis a la psicología social,
es decir no sólo toma aquello que compete específicamente a esta disciplina sino que
además de sus aportes sobre la noción de vinculo o su concepto sobre” mundo interno
estructurado como grupo interno“, como trama relacional internalizada, formula su
teoría de la Enfermedad Única concibiendo a la enfermedad mental como emergente
de una dinámica que en un momento dado aparece generando patología.
El que enferma, dice: “es el portavoz más señalado de ese proceso, y su intolerancia a
un determinado monto de sufrimiento que no pudo soportar lo hace sucumbir y
hacerse cargo como chivo emisario de la enfermedad del grupo”. Según su concepto
de salud y enfermedad, «el sujeto es sano en la medida en que aprehende la realidad
en una perspectiva integradora y tiene capacidad para transformar esa realidad
transformándose a la vez él mismo. La salud mental consiste en el aprendizaje de la
realidad y en la resolución de las contradicciones que surgen en la relación sujeto-
medio.»
En un homenaje que se le rinde a Pichón Rivière en el año 1967 en la Revista Acta
Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, José Bleger refiriéndose a este tema dice:
“La teoría de la enfermedad única y la teoría de la relación objetal, cuya postulación
básica es que toda conducta es siempre una experiencia con otro... ha permitido no
sólo el pasaje a la psicología social y a la utilización más amplia del psicoanálisis en los
fenómenos sociales sino también ha hecho que el mismo esquema conceptual de la
psicología y el psicoanálisis del hombre individualmente enfocado, sea a su vez el de
una psicología social”.
Para la psicología social el modo de abordar a ese sujeto sujetado a la necesidad, que
mantiene una relación dialéctica con el medio, es observar cómo resuelve la
contradicción sujeto-medio y sujeto-estructura social. Resulta evidente entonces que
el análisis de las conductas, del comportamiento, debe hacerse en el contexto social al
cual el sujeto pertenece. El sujeto debe ser comprendido como emergente de la
estructura social que lo contiene
Psicología social hoy
La psicología social como campo de confluencia se ubica entre la psicología, la
sociología y la antropología cultural, y su objeto de estudio no es diferente del de otras
ciencias sociales sino que habría que hablar de diferentes niveles de aproximación al
objeto de estudio que es el análisis de la conducta social o de los distintos ámbitos de
la conducta, que dividimos en psicosocial o relación del sujeto con su mundo interno,
Socio-dinámica o de relación con el grupo familiar y otros grupos, e institucional o de
relaciones del sujeto con las instituciones básicas de su vida comunitaria (laborales,
educacionales, recreativas).
Definición
Parte de la psicología que se ocupa de las vivencias y las conductas en el marco de la
vida social. Su análisis está centrado en la influencia que ejerce la estructura social, con
sus normas, sus leyes y todo el dispositivo cultural, sobre los procesos psíquicos del
sujeto. El vínculo es el hilo conductor para el análisis del sujeto y su comportamiento,
al que se aborda en sus condiciones concretas de existencia, en su cotidianeidad
(hombre en situación). Para la psicología social lo importante son las configuraciones
vinculares y los valores culturales e ideológicos que el sujeto adquiere en función de su
pertenencia a un grupo o clase social en que se desenvuelve.
Objetivos
Promover la acción social para trabajar en la prevención de la salud y la ayuda
comunitaria.
Promover la toma de conciencia participativa, reforzando lo grupal a través de la
orientación psicosocial del sujeto que lo ayude a estar, sentir y producir grupalmente
evitando así los desajustes individuales.
Promover técnicamente la superación participativa, y la educación intelectual y
cultural de la población.
Rol del Psicólogo Social: entre las actividades que desarrolla se cuentan:
Diagnóstico psicosocial en temas como diagnóstico social, actitud social, opinión
pública y poder, opinión pública y masa, rumor.
Diagnostico de los procesos psicológicos vía estudios grupales.
Diseño de métodos y técnicas que aplicadas contribuyan como alternativas de
desarrollo.
Investigación continua que contribuya a la explicación del origen, desarrollo y
alteración de los fenómenos psicológicos, logrando así su sistematización
Indagación de las dificultades con que tropieza cada sujeto en los grupos de los que
forma parte, como la familia, la empresa donde trabaja, o la comunidad a la que
pertenece.
Por último, como dice Pichón Rivière, “El campo de acción del psicólogo social es el de
los miedos: su tarea es esclarecer su origen y el carácter irracional de los mismos, los
que en última instancia pueden ser reducidos a dos: el miedo a la pérdida y el miedo al
ataque”.
Conclusion
Es en esta sociedad marcada por el cambio que el ser humano debe construir un
marco referencial, un «aparato para pensar la realidad» que le permita posicionarse y
pertenecer a un campo simbólico propio de su cultura y la subcultura en la que esta
inserto.
Este esquema referencial, este «aparato para pensar» nos permite percibir, distinguir,
sentir, organizar y operar en la realidad. A partir de un largo proceso de
identificaciones con rasgos de las estructuras vinculares en las cuales estamos
inmersos construimos, este esquema referencial que nos estabiliza una cierta manera
de concebir al mundo que de no ser así, emergería en su condición de desmesura,
inabarcabilidad y caos.
La característica de la modernidad es el cambio y con ello la inevitable modificación del
marco referencial con el cual percibimos nuestra realidad. Esto hace que Pichon
Rivière visualice el sujeto en una permanente interrelación dialéctica con el mundo,
única condición para que este sujeto pueda construir una lectura adecuada de su
realidad. La perdida de esta interrelación dialéctica hace que el marco referencial, la
manera de percibir, discriminar y operar con el mundo se vuelva anacrónica y con ello
se pierda la posibilidad de una interrelación mutuamente transformante con el medio.
La clausura sobre los propios referentes favorece el deslizamiento de viejos fantasmas
sobre las relaciones sociales del presente. La modernidad como momento histórico
social hace que sea ineludible para el sujeto, como condición de salud el mantener un
marco referencial articulado de manera flexible, permeable y con posibilidades de que
sea sostén de su interrelación dialéctica hombre mundo.
En esta sociedad concebida como «magma» de significaciones sociales, E. Pichon
Rivière distingue diferentes ámbitos. Los denomina Psicosocial (que corresponde al
individuo), Socio dinámico (Grupos) Institucional y Comunitario. Estos ámbitos nos
permiten visualizar no solamente los escenarios en los que el proceso de socialización
se institucionaliza con el objetivo de producir las subjetividades que la habrán de
reproducir sino que nos permiten comprender las distintas lógicas y por lo tanto las
distintas metodologías, técnicas y dispositivos de intervención en el momento de
operar sobre ellas.
Los ámbitos son concebidos como interdependientes como los grandes mediadores de
la macro estructura social, en la constitución de la subjetividad. El vinculo o las tramas
vinculares en las cuales el sujeto esta inmerso nunca es un elemento aislado siempre
están concebidos como articulación de esos sucesivos ámbitos grupales institucionales
y sociales.
Es a partir de estas conceptualizaciones donde aparece E. Pichon Rivière en su
condición de genio, anticipando problemáticas en la década del sesenta que solo a
partir de los 80 aparecen como hegemónicas en el campo intelectual de las Ciencias
Sociales. En los años 60 E. Pichon Rivière planteaba que debemos pensar a la
subjetividad en su condición de moderna y a la sociedad como estructura en
permanente cambio tendiente a la fragmentación de las significaciones sociales. Por
ello plantea que así como necesitamos un esquema conceptual, un sistema de ideas
que guíen nuestra acción en el mundo necesitamos que este sistema de ideas, este
aparato para pensar opere también como un sistema abierto que permita su
modificación. Es la interrelación dialéctica mutuamente transformaste con el medio lo
que guiará la ratificación o rectificación del marco referencial subjetivo. Pero E. Pichon
Rivière no concibe a las modificaciones del esquema referencial como una renuncia
sino como las modificaciones necesarias para una adaptación activa a la realidad y para
que ante los cambios en el contexto los deseos y proyectos sigan siendo posibles.
Todo esquema referencial es inevitablemente propio de una cultura en un momento
histórico-social determinado. Somos siempre emisarios y emergentes de la sociedad
que nos vio nacer. Todo esquema referencial es a la vez producción social y producción
individual. Se construye a través de los vínculos humanos y logra a su vez que nos
constituyamos en subjetividades que reproducimos y transformamos la sociedad en
que vivimos.
La idea de transformación también es un núcleo fuerte de este pensador. No se trata
de describir o explicar la realidad sino tranformarla. Transformación que implicara
también transformarse.
Enrique Pichon Rivière nos sitúa frente al desafío de pensarnos como sujetos signados
por el cambio insertos en una sociedad que también se modifica permanentemente y
que actualmente ha sido definida como «contexto de turbulencia» (Mario Robirosa).
Ello nos obliga a pensar al sujeto y a la sociedad en condiciones de creación y
mutabilidad. E. Pichón Riviere rescata así nuestra condiciones de creadores. Porque no
concibe ningún sistema como cerrado y producido «para siempre» porque todos los
sistemas, el sujeto, los grupos, las instituciones, los marcos teóricos, su ECRO están
abiertos a la producción de las innovaciones a las cuales inexorablemente nos va a
someter la sociedad desde su condición de modernidad.
Bibliografia:
Enfoques y perspectivas de psicología social. Material cátedra.-
Adamson, Gladys (2014): “La psicología social de Enrique Pichon-Rivière : una
perspectiva
Sociopsicológica”; Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Lugar Editorial. Versión online.
El ECRO de Enrique Pichon Rivière . Dra. Gladys Adamson.