CARTA DE AMOR
Amado mío:
Discúlpame, soy una mujer que le huye al misterio, soy de pocas palabras, no me gusta
hablar; puedo decirte que me importas, eso y un millón de cosas, he podido hacerlo y no lo
hice, será porque es más fácil escribirlo.
No puedes imaginar lo bien que me haces sentir, me haces vivir inventando la locura, vivir,
sin importarme cuan terrible es el mundo allá afuera. Has entrado en mi vida sin pensar y
pensado, sin querer y queriendo, de todas las historias esta es la más linda e intensa.
Me transmites tu fuerza, tu alegría, tu energía, yo, que vivía solo porque existo y ahora vivo
por que existes tú, tú mi grano de arroz, mi gota de miel, mi rayo de sol, recogiste la ternura,
la lujuria, el desenfreno, no hay tesoro en el mundo que se compare con el latir de tu amor, no
te cambio por nadie.
No será una vida donde todos los días sean limpios y templados, pero aunque pase una
oscuridad muy negra, donde no se pueda ver nada, si estas, siento que puedo reunir todo mi
coraje y continuar caminando sin mirar atrás, ni preocuparme por el futuro. Tú justificas mi
existencia. Si no te conozco, no he vivido; si muero sin conocerte, no muero porque no he
vivido.
Hay un mundo de cosas que nublan nuestras vidas, hay un mundo de sombras que no dejan
pasar luz; pero a pesar de tus cosas y a pesar de las mías, por sobre todas ellas; mi mundo eres
tú.
Puedo luchar contra aquellos obstáculos que siempre han existido, incentivarte, seducirte,
conquistar muchas cosas que me faltan, porque deseos y razones de sobra tengo.
Puedo luchar contra la distancia, contra los seres humanos, las libertades que no poseo,
contra los fines de semana. Puedo luchar contra todo por ti, porque el amor es un acto de fé;
pero que no sea tu voluntad apagar la llama que alimentó el fuego de las pasiones y los
sentimientos, porque no puedo luchar contra tu voluntad.
¡Te amo!
Cada vez que te veo, pierdo mi concentración y mi calma, y me siento con el cuerpo y el alma
alterados, con una alegría que soy incapaz de contener y créeme que trato por todos los
medios de disimular de todas las formas posibles estas ansias que tengo de estar junto ti, de
tenerte cerca, de hablarte, de tocarte y solo estar para ti,… no hago mas que pensarte, y trato
de entretener mi mente para no soñarte e imaginar todas las formas posibles de compartir
nuestro tiempo.
Sí, es un amor unilateral, no correspondido, me supe fuerte y el amor me ha jugado una mala
pasada, y lo reconozco, vivo, pero no vivo, estoy desfasada en el tiempo, la vida pasa y yo paso
con ella, y no quiero siquiera pensar en cómo sería nuestra vida juntos, es como pecado…
sobre todo cuando en realidad no te conozco, ni me conoces…
A tu lado o en tu ausencia; en la realidad o en el sueño; en la intimidad del rincón amable o
ante el formidable arrullo del mar en la noche lunada o negra y punteada de estrellas
interrogadoras; en el momento tierno del amanecer, en el estupor meridiano del día o en el
pensativo crepúsculo de oro….en todos los sitios y a todas las horas te he dicho ya las
palabras que creí no iba a pronunciar jamás…
Mi cuerpo te grita, mi alma te grita, escúchalos,… sé que no tenemos futuro, es por eso que
me reservo este grito que quiere salir de mi garganta cada vez que te veo… te amo,… aunque
no he querido reconocerlo, en el fondo de mi corazón lo sé, solo soy capaz de reconocerlo así,
de esta manera, sabiendo que nadie lo sabrá más que yo, y que esta es la única manera de
desahogar mi corazón y mi alma.
Tuya, por siempre…
Tú justificas mi
existencia,
Si no te conozco,
No he vivido;
Si muero sin
conocerte,
No muero,
porque no he vivido.