Fallo
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III. Pues bien, el Sr. Juez a quo que me precede, consideró que el
accionante no había cumplido con la carga prevista en el art. 65 de la L.O. en
tanto que, sostuvo, la descripción que efectuó en la demanda en orden al
“trayecto habitual” presentaba ciertas anomalías que no permitían atribuir el
carácter de in itinere del accidente en forma precisa (ver a fs. 120 vta.).
Sin embargo, a contrario de lo sostenido por el magistrado de grado,
considero que le asiste razón al apelante.
Cabe memorar que la presente acción ha sido deducida en el marco
de la ley especial 24.557, dentro de la cual únicamente encuentran cobertura
resarcitoria aquellas consecuencias nocivas de accidentes de trabajo o
enfermedades profesionales en los términos del art. 6 LRT.
Y en este sentido, de la lectura del escrito de la demanda se
desprende que el actor sufrió un accidente in itinere el 29/2/2015 cuando se
dirigía desde su trabajo hacia su domicilio. Y en tal sentido, relató que siendo
aproximadamente la 00:20 hs, bajó del colectivo línea 178 en la esquina de
San Martín y Ayacucho y mientras esperaba el colectivo de la línea 148 una
persona le tiró un piedrazo en la cara. Indicó que el empleador efectuó la
denuncia del hecho a la aseguradora, quien le brindó las prestaciones médicas
correspondientes hasta la fecha de alta médica el 29/5/2015 (ver a fs. 8 vta./9),
circunstancia por otra parte, expresamente reconocida por la aseguradora
conforme surge de fs. 35 vta./36, no surgiendo de las constancias de autos que
hubiere rechazado el siniestro.
Así las cosas, le asiste razón al actor en su queja fundada en la
ausencia de cumplimiento de los presupuestos previstos por el art. 65 de la
LO, porque es claro que el escrito de demanda constituye una adecuada
exposición de los hechos articulados (cfr. incisos 3 y 4 del art. citado), pero
además, lo concreto en el caso, es que tanto la existencia del infortunio
traumático invocado por el actor en su escrito inicial como la asistencia
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En este sentido, debe señalarse que la pericia médica es un elemento
de prueba más que debe ser apreciado y valorado, al igual que los restantes de
conformidad con las reglas de la sana crítica (cfr. arts. 386 y 477 del CPCCN)
y en virtud de ello, el judicante tiene a su respecto, la misma facultad de
ponderación que le asiste para el análisis de los demás medios probatorios.
Del informe médico de 99/102 surge que el perito médico legista,
luego de los exámenes practicados al actor señala que el examen clínico
revela la presencia de una secuela cicatrizal de herida traumática, de dirección
oblicua-descendente, con inicio a nivel de la comisura lateral del ojo derecho,
de 3 cm de longitud, hiperpigmentada y ensanchada 3mmm. Con base en ello,
el perito concluyó que el actor actualmente presenta una secuela cicatrizal
propia de la lesión sufrida, que le ocasiona una incapacidad física parcial y
permanente del 4% de la total obrera (incluye 1% por el factor de ponderación
edad), conforme Baremo Decreto 659/96.
Estimo que dicho informe se encuentra sólidamente fundado desde el
punto de vista físico, dado los argumentos científicos expuestos y los estudios
en que se sustenta, constituyendo un estudio razonado y serio del estado actual
del actor, por lo que le otorgo al mismo pleno valor probatorio (cfr. arts. 386 y
477 del C.P.C.C.N.).
Cabe recordar en este aspecto que la presente acción ha sido deducida
en el marco de la ley especial 24.557, dentro de la cual únicamente encuentran
cobertura resarcitoria aquellas consecuencias nocivas de accidentes de trabajo
o enfermedades profesionales que estén reconocidas en el Decreto 659/96,
debiendo tenerse en cuenta que la ley 26.773 en su art. 9º ha dispuesto que
“Para garantizar el trato igual a los damnificados cubiertos por el presente
régimen, los organismos administrativos y los tribunales competentes deberán
ajustar sus informes, dictámenes y pronunciamientos a la (…) Tabla de
Evaluación de Incapacidades prevista como Anexo I del Decreto 659/96 y sus
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automatización de los procesos lógicos del pensar. Manifiesta capacidad para
realizar las tareas encomendadas, presentando disponibilidad para sujetarse a
las normas y límites presentados por el otro. Concluye la perito que el actor no
ha conformado un cuadro psicopatológico nuevo o inédito ni ha sufrido una
disminución de las aptitudes psíquicas de carácter irreversible o jurídicamente
consolidado; no presenta sentimientos de tristeza o desesperanza en lo que
respecta al accidente, por lo que no se haya una patología compatible con el
concepto de daño psíquico.
Otorgo a este dictamen plena fuerza convictiva en base a que las
consideraciones efectuadas se exhiben fehacientemente fundadas en sólidas
bases técnicas y científicas (cfr. arts. 385 y 477 del CPCCCN).
VII. Seguidamente, y en orden al planteo de inconstitucionalidad
articulado a fs. 10/12, en atención al estado procesal de las actuaciones y la
consiguiente tramitación de la causa lo que demuestra el consentimiento por
parte de la demandada al proceso aquí seguido, concluyo que deviene
abstracto el planteo de inconstitucionalidad articulado a respecto a lo normado
por los arts. 21, 22 de la ley 24.557.
Solo a mayor abundamiento y aun cuando no se compartiese el
criterio antes expuesto, cabe recordar que la Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha señalado que las cuestiones relativas a la reparación de las
consecuencias derivadas de los infortunios laborales carecen de naturaleza
federal aun en el supuesto de vincularse con las prestaciones reconocidas por
la ley 24.557. No justificando entonces la intervención del fuero de excepción,
como lo es, la Justicia Federal de la Seguridad Social y por lo tanto el
conocimiento de dichas cuestiones, debe ser atribuido a los tribunales
ordinarios con competencia laboral. (Fallos 327:3610 7/9/04, "Castillo Ángel
S. C/ Cerámica Alberdi S.A", pronunciamiento ratificado por los casos
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4%); importe superior al piso mínimo que asciende a $ 24.816,56 ($ 620.414
x 4%, cfr. Resolución 22/2014).
La suma de condena devengará intereses a partir de la fecha del
infortunio, esto es 29/1/2015 (cfr. art. 2 ley 26773).
En cuanto a las tasas de interés se aplicarán la tasa nominal anual
para préstamos personales libre destino del Banco de la Nación Argentina para
un plazo de 49 a 60 meses, de conformidad con lo dispuesto en el Acta 2601
de la CNAT y en el Acta 2630 de la CNAT del 27/4/2016 y a partir del
1/12/2017 se aplicará la tasa activa efectiva anual vencida, cartera general
diversa del Banco Nación (cfr Acta 2658 de la CNAT del 8/11/2017), hasta el
efectivo pago.
En este punto, cabe referirse al planteo de actualización que efectuó
el actor a fs. 14 y vta., recurrente cabe recordar que existen dos mecanismos
para paliar los efectos del proceso inflacionario: a) la repotenciación de las
deudas sobre la base de índices que reflejen la pérdida del valor adquisitivo
del dinero, y b) la aplicación de tasas de interés que, al reparar el perjuicio
originado por la mora, tomen en cuenta que éste se configura, entre otros
elementos, por la inflación. Por medio de la ley 23928 se retornó al segundo
sistema y, desde esta perspectiva, no puede afirmarse que las disposiciones en
cuestión impliquen por sí mismas afectación a una garantía constitucional.
Desde tal perspectiva de análisis, la Corte Suprema de Justicia ha
señalado que la prohibición de indexar impuesta en las leyes 23.928 y 25.561
procura evitar que el alza de los precios relativos correspondientes a cada uno
de los sectores de la economía, al reflejarse de manera inmediata en el índice
general utilizado al mismo tiempo como referencia para reajustar los precios y
salarios de cada uno de los demás sectores, contribuya de manera inercial a
acelerar las alzas generalizadas de precios. Por tal motivo, la recomposición de
la pérdida del valor adquisitivo ha de darse sector por sector y caso por caso.
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luego del dictado de la ley 25.561 y a raíz de las nuevas variables económicas
vigentes, este Tribunal reiteradamente ha sostenido que la merma que el valor
de los créditos de los trabajadores sufre por la demora y aún más por la mora
en su reconocimiento y pago puede ser conjurado por los jueces mediante el
uso adecuado de la tasa de interés.
En virtud de ello, teniendo en cuenta al mismo tiempo la vigencia
del art. 4 de la ley 25.561 y los citados precedentes del Alto Tribunal,
considero que a partir de considerar que las tasas fijadas toman en cuenta,
entre otros factores, la depreciación de la moneda, por lo que el planteo
formulado será rechazado.
IX. Sentado ello, y en atención a las pretensiones del actor en orden a
la aplicación del art. 3 de la ley 26.773 (v. a fs. 13 vta.), no podrá prosperar.
Cabe recordar que dicha norma establece que “Cuando el daño se
produzca en el lugar de trabajo o lo sufra el dependiente mientras se
encuentre a disposición del empleador, el damnificado (…) percibirá junto a
las indemnizaciones dinerarias previstas en este régimen, una indemnización
adicional de pago único en compensación por cualquier otro daño no
reparado por las fórmulas allí previstas, equivalente al veinte por ciento
(20%) de esa suma (…)” Se advierte entonces que el accidente “in itinere”
ha sido excluido del recargo del artículo 3 en tanto que el hecho no ocurre “en
el lugar de trabajo” ni mientras el dependiente se encuentra “a disposición
del empleador” No se trata entonces de un accidente ocurrido en el lugar de
trabajo con motivo y en ocasión de las tareas realizadas y como consecuencia
de un daño producido con cosas de éste o que el evento dañoso sea en tal
marco.
Bajo tales premisas, la exclusión dispuesta por el art. 3 – cuya
constitucionalidad no ha sido cuestionada por el actor- no resulta irrazonable
como decisión legislativa no mereciendo reproche constitucional alguno, en
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compensación de cualquier otro daño no reparado por las tarifas- (…)”
(considerando nro. 5). Asimismo con relación a la aplicación de los montos
resarcitorios, la Corte dijo que “(..) la simple lectura de los textos
normativos reseñados en el considerando 5ª de este pronunciamiento basta
para advertir que del juego armónico de los arts. 8 y 17.6 de la ley 26773
claramente se desprende que la intención del legislador no fue otra que la de:
(1) aplicar sobre los importes fijados a fines de 2009 por el decreto 1694 un
reajuste, según la evolución que tuvo el índice RIPTE entre enero de 2010 y
la fecha de entrada en vigencia de la ley, que los dejara “actualizados” a esta
última fecha; y (2) ordenar, a partir de allí , un reajuste cada seis meses de
esos importes de acuerdo con la variación del mismo índice (…)” agregando
que , En síntesis, la ley 26. 773 dispuso el reajuste mediante el índice RIPTE
de los "importes" a los que aludían los arts. 1°, 3° y 4° del decreto 1694/09
exclusivamente (…)” (considerando nro. 8). Corresponde señalar por otra
parte que la doctrina del caso “Espósito” fue adoptada en pronunciamientos
posteriores dictados por nuestro más Alto Tribunal donde se debatían
cuestiones como la aquí resueltas en orden a la aplicación de la ley 26773 a los
efectos de fijar los montos resarcitorios por incapacidades laborales,
remitiéndose en numerosos pronunciamientos a lo allí decidido (ver entre
muchos otros, “Aguirre, Antonio Aniceto c/ Liberty ART S.A. s/ accidente ley
especial”; CNT 7824/2012/1/RH1; “Alarcón Stella Maris c/ Swiss Medical
S.A. y otro s/ accidente” CNT 24049/2013, RH1 , sentencias del 12 de julio de
2016, ).
A lo expuesto, cabe agregar que en fecha reciente la Corte Suprema
de Justicia de la Nación ratificó la doctrina sentada en el caso “Espósito” en
la causa “Paez Alfonzo, Matilde y otro c/ Asociart ART S.A. y otro s/
Indemnización por fallecimiento” del 27 de septiembre de 2018 y “Martínez
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Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo
ordenamiento arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la
vigencia del régimen anterior, de las que se hicieron a partir de la operatividad
del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales por la
labor cumplida en primera instancia se realizaron en su mayoría estando en
vigencia la ley 21.839, el art. 38 L.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto
ley 16.638/57, habrán de utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación
letrada de la parte actora (que incluye su actuación ante el SECLO), de la
demandada, y perito psicólogo, por su actuación en primera instancia y por
todos los trabajos de autos, en el 16%, el 12% y 7%, respectivamente, del
nuevo monto de condena compresivo de capital más intereses.
Con relación al perito médico, dado lo normado por el art. 2 de la ley
27348, norma de carácter procesal y de aplicación inmediata, tomando en
consideración la importancia de la labores desempeñada y que las mismas lo
han sido con posterioridad a la vigencia de dicha norma legal (ver fs. 82/83)
cabe estar a las pautas regulatorias allí previstas (cfr. art. 2 Decreto 157/2018
B.O 26/2/2018); estimo equitativo fijarlos en la sumas de $ 18.000,
expresados a la fecha del presente pronunciamiento.
XI. Los honorarios por los trabajos en esta instancia, propongo
regularlos a la representación letrada de la parte interviniente en alzada en el
30%, de lo que, en definitiva, le corresponda por sus labores en la sede
anterior (ley 27.423).
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