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Cosmos y Cuerpo en Tének de Mantétzulel

Este documento presenta la tesis de Oscar Uriel Camacho Chávez para obtener el grado de Licenciado en Antropología. La tesis explora la relación entre el cosmos y el cuerpo según los Tének de Mantétzulel. El cosmos se concibe como una estructura orgánica escalonada e interconectada por un punto medio, mientras que el cuerpo humano se ve como un reflejo de esto debido a que sus partes se asocian con diferentes planos cósmicos. La tesis busca rescatar las prácticas y visión del

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Cosmos y Cuerpo en Tének de Mantétzulel

Este documento presenta la tesis de Oscar Uriel Camacho Chávez para obtener el grado de Licenciado en Antropología. La tesis explora la relación entre el cosmos y el cuerpo según los Tének de Mantétzulel. El cosmos se concibe como una estructura orgánica escalonada e interconectada por un punto medio, mientras que el cuerpo humano se ve como un reflejo de esto debido a que sus partes se asocian con diferentes planos cósmicos. La tesis busca rescatar las prácticas y visión del

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SAN LUIS POTOSÍ

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

Cuatro rumbos y un centro:


la estructura del cosmos y el cuerpo entre
los Tének de Mantétzulel

TESIS

QUE PARA OBTENER EL GRADO DE


LICENCIADO EN ANTROPOLOGÍA

Presenta:
Camacho Chávez Oscar Uriel

Director de tesis:
Dr. Gustavo Aviña Cerecer

Asesores
Mtra. Gudelia Cruz Aguilar
Dra. Lucero Meléndez Guadarrama

San Luis Potosí Marzo 2021


Para mis padres, los seres más fuertes del universo
a quienes les debo total admiración y respeto.
Por su apoyo y consejo estoy eternamente agradecido.

Para los Tének de Mantétzulel,


por compartir su conocimientos y abrir sus puertas.

2
Agradecimientos

Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo de muchas personas que fueron parte
importante en el camino recorrido durante estos últimos años. En primer lugar quiero a
gradecer al Dr. Gustavo Aviña Cerecer, cuyo enfoque particular en la antropología ha
sido fundamental para este proceso y a lo largo de toda la carrera, gracias por compartir
su conocimiento, observaciones y sobre todo por su paciencia, estoy convencido que
esta tesis no hubiese sido la misma sin su dirección. Sobre los diversos aspectos
lingüísticos ha sido invaluable la ayuda de la Mtra. Gudelia Cruz Aguilar, Coordinadora
del Área de Lingüística Tének del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la
UASLP. Agradezco también la colaboración de la Dra. Lucero Meléndez Guadarrama
del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, por las observaciones y
comentarios sobre este trabajo. A mis compañeros de generación Jaime Sánchez, Jorge
Piña y Gerardo Meave por su amistad y apoyo. A Bajudh Rodríguez y Antonio
Rodríguez quienes han estado presentes aun a la distancia con sus enseñanzas y
amistad.

Mi gratitud para los Tének de Mantétzulel porque sin ellos esta tesis no hubiese
sido posible. En particular a Don Oliverio Hernández, su esposa Doña Mary y sus dos
hijos Moisés y Demi por abrirme las puertas de su hogar y recibirme durante las
estancias de campo, gracias por brindarme un espacio en su mesa, en su familia y en sus
pensamientos. A mi mám Don Victoriano por el tiempo, los consejos e historias a lo
largo de las estancias de campo. A Don Aurelio y Don Abelino por sus enseñanzas y
paciencia.

Finalmente agradezco a mi familia, a mi padre José Camacho y mi madre Teresa


Chávez los seres más importantes a quienes les debo todo, gracias por sus consejos y
por apoyar mis pasos. A mis hermanos, gracias por su fuerza. A mis abuelos por
brindarme su apoyo, mil gracias.

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Prologo

En la academia mexicana los estudios de la alteridad, es decir, de los pueblos indígenas


se han llevado a cabo a partir de distintos ejes epistemológicos en la teoría
antropológica. En un primer momento, impulsados por la antropología estadounidense
del siglo XX, la escuela del culturalista boasiana se tradujo en indigenismo en el
escenario mexicano. Después del exhaustivo registro etnográfico y la aculturación de
los pueblos originarios en México, se comienza a indagar las relaciones del medio
ambiente y los procesos culturales bajo el paradigma de la ecología cultural vinculados
al uso político de tecnologías hidráulicas como parte del proceso de producción de
alimentos (Fábregas Puig, 2009).

Lejos del reduccionismo geográfico y climático, que se sostiene que la génesis


de los pueblos originarios en México se limita a la domesticación de maíz y que la
existencia de éstos depende de los medios de subsistencia agrícolas y la necesidad de
alimentación, el paradigma antropológico del marxismo, estructuralismo y simbolismo
vislumbraba nuevas técnicas, métodos y conceptos para el quehacer antropológico y el
estudio de la alteridad. Ante este contexto académico centralizado, impartido desde la
década de los 90 se contraponen otro paradigma antropológico con influencia en todo el
país: el multiculturalismo, del cual el Estado mexicano de los últimos 20 años ha
echado mano para borrar la complejidad étnica, esencializando la diversidad en lo
culturalmente indígena.

Tras estos paradigmas que se encuentran presentes dentro de las ciencias


antropológicas, es preciso realizar una investigación que se aleje de estos modelos
teóricos totalizantes y de toda interpretación absoluta. Solo a partir de una visión
intercultural es como nos alejaremos de pretensiones monoculturales que se presentan
como únicas y universales. Del mismo modo negamos el determinismo de lo natural
frente a lo social, o viceversa.

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Más que un producto académico que se almacena en un estante, esta tesis
pretende mostrar de manera fiel y justa el modo de ser Tének. Y que, de forma alguna,
este registro y camino por su basto mundo sirva como herramienta y recordatorio para
borrar las fronteras y distancias entre el conocimiento, el mundo y las personas.

Si bien es sabido, aunque pocas veces externado, que la elección de un tema de


investigación en particular es producto de la de la subjetividad del investigador. Como
joven estudiante de antropología, al igual que otros pocos de mis compañeros, estaba
atraído por las tesis sobre una aproximación entre lo biológico y lo cultural; el estudio
de la mente y las formas en que afecta a la naturaleza y a su vez como es influenciada
por está, un discurso de la antropología cognitiva que se ejercía desde algunas clases
sobre nosotros. Ante esta teoría totalizante se opondría bruscamente la realidad
cambiante y mutable; es en los cursos posteriores, de antropología marxista y aplicada,
donde se consolido el «objeto de estudio», por una crítica al desarrollo del capitalismo a
través las epistemologías no occidentales. Tras los bagajes teóricos y de mi historia
familiar de origen Tének, es que me aventuré a realizar el trabajo de campo en la
lejanía de la comunidad de Mantétzulel.

Esta lejanía no se escapa de las reglas etnográficas y epistemológicas planteadas


por la ciencia occidental, puede ser también vista como un reflejo inconsciente de la
distancia tomada entre el sujeto que conoce y el objeto que es conocido. Más allá de
esta ―obligación‖ metodológica, mi intención consiste en mostrar lo ilusorio que es
dicha lejanía, distancia o separación entre naturaleza y cultura a través de la
organización racional y corporal, expresada empíricamente en costumbres, rituales y
prácticas cotidianas entre los Tének de la localidad de Mantétzulel.

Espero que estos motivos hayan hecho entender la justificación académica,


social y personal de esta investigación. Al mismo tiempo que espero ir saldando la
deuda intelectual contraída con quienes me orientaron, desde la academia hasta las
charlas coloquiales, sobre el tipo de enfoque antropológico que se presenta en esta
investigación. Si bien, la filiación a un tipo de pensamiento o teoría y su forma de
actuar no implica un paternalismo, es decir, no supone normas de autoridad o
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protección que limiten la libertad y autonomía de la persona adscrita, es preciso señalar
que soy yo, el único responsable de todos los desaciertos que pudiera haber tenido como
observador durante el trabajo de campo y al revisar el pensamiento teórico de quienes
me inspiraron en este viaje.

Resumen

El objetivo de esta tesis es rescatar a través del ejercicio etnográfico y la revisión


histórica las prácticas y visión del mundo que den cuenta de la relación entre el cosmos
y el cuerpo entre los Tének de Mantétzulel. Mientras la composición del cosmos se
expresa como un todo orgánico estructurado de forma escalonada e interconectada por
un punto medio, el cuerpo humano es concebido como un reflejo de éste, debido que las
partes que lo componen se manifiestan como entidades vinculadas con los diferentes
planos cósmicos. En la presente obra se exponen algunas características que se
atribuyen al universo y que se disponen en el cuerpo humano como una entidad capaz
de vincularse con las distintas esferas del cosmos.

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Introducción

El problema sobre la universalidad del pensamiento occidental está implicado


directamente con la problemática de la depredación y pérdida de la sabiduría Tének: su
historia, visión del mundo y la forma de relación naturaleza-cultura. Hoy por hoy al
encontrarnos rebasados y seducidos por la lógica y los discursos del capital global y las
tecnologías que acrecientan la gran división entre naturaleza y cultura, las prácticas y
saberes Tének nos resultan cada vez más lejanos, al grado de rechazarlos y
estigmatizarlos ya sea por ignorancia, falta de interés, por las condiciones económicas,
políticas y educativas a las que nos encontramos sometidos o porque su visión del
mundo nos parece que atenta contra el progreso. Cualquiera que sea la razón, la visión
civilizadora del Estado, a través de la aculturación y el discurso de la emancipación de
la pobreza, se impone en beneficio de la competitividad, la economía global y el
fomento de un pensamiento uniforme que borra cualquier originalidad o en su defecto
se apropia de los discursos, costumbres y hábitos locales, es decir, del capital simbólico
de los pueblos para obtener beneficios en términos mercantiles.

Aunque son conocidas las relaciones de sociales entre Tének y mestizos


(Gallardo Arias, 2004; De Vidas, 2005; Moctezuma Yano, 2006; Trejo, González,
Heiras, & Lazcarrago, 2009; ), hasta hoy en día es poco claro el intercambio simbólico
que hay entre ellos. En mucho de los casos el prejuicioso ha sido la base de la
interpretación mestiza hacia lo Tének, el mito del «buen salvaje» que pone el trabajo
físico sobre la razón (Chávez Gómez, 2013:75).

En la comunidad Tének de Mantétzulel, como en muchas otras de la Huasteca


potosina, son pocas las personas que hoy en día han decidido dedicar su tiempo a
conocer, aprender y practicar los saberes sobre el control de los fenómenos naturales,
las enfermedades y la comunicación con los dioses. Esta sabiduría, así como sus
portadores, se encuentra amenazada por el razonamiento occidental que ha ido
penetrando poco a poco la estructura del pensamiento Tének. La falta de interés por
conocer y entender los procesos cosmológicos Tének, sus contenidos cognitivos y los

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portadores de éstos, es una problemática en sí misma pues conlleva a la pérdida de estas
sabidurías.

De esta forma, lo que se realizó fue una investigación de orden sincrónico,


viviendo y conviviendo con los habitantes de la comunidad de Mantétzulel,
particularmente con los especialistas Cáulómes, para registrar los hechos relacionados
con la organización social, la cosmovisión, el cuerpo y las actividades rituales. Para
sustentar el trabajo de campo se realizó una exploración de tipo diacrónica sobre las
recurrencias estructurales en el cosmos de los pueblos mesoamericanos consultando
fuentes arqueológicas, etnológicas y etnohistóricas de los pueblos originarios de
México. De modo que lo que aquí se presenta es una investigación etnográfica, de
carácter cualitativo, descriptivo y reflexivo, sobre la forma en como los Tének de
Mantétzulel organizan desde su originalidad la disposición del cosmos que da sentido a
la existencia humana y del mundo.

Ante la amenaza inminente sobre la expansión e imposición cognitiva de


occidente, esta investigación intenta rescatar, a través de registro etnográfico, el
conocimiento, las prácticas y procesos cosmológicos que se olvidan drásticamente por
la falta de interés, empatía y conocimiento sobre la historia, la visión del mundo, las
prácticas y la relación naturaleza-cultura de los Tének. De modo que aquí se procura dar
lugar y voz al conocimiento milenario Tének puesto en la figura de los sabios ancianos
Cáulómes de la comunidad de Mantétzulel.

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Hipótesis

Ante este panorama surgen las siguientes interrogantes, junto con la hipótesis como una
respuesta tentativa.

1) ¿Cómo se expresa la estructura del universo según la concepción de los Tének


de Mantétzulel?
2) ¿Cómo se relaciona el cuerpo humano con la concepción del cosmos Tének?

1) La composición del cosmos se expresa como un todo orgánico estructurado de forma


escalonada en tres planos e interconectado por un punto medio que establecen la
disposición del cosmos por coordenadas espaciotemporales diversas marcadas por la
trayectoria del sol, teniendo como resultado un cosmos balizado por cuatro rumbos y un
centro que da las dimensión de profundidad geológica, atmosférica y discursiva.

2) Al igual que la estructura del cosmos, el cuerpo humano es concebido como un todo
orgánico interconectado y balizado con cuatro rumbos y un centro. Es un reflejo del
universo debido que las partes que lo componen se manifiestan como entidades que
están vinculadas con los diferentes planos cósmicos.

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Objetivos

Objetivo general:

 Rescatar a través del ejercicio etnográfico y la revisión histórica de fuentes


arqueológicas y etnológicas, las prácticas y visión del mundo que den cuenta de
la estructura del cosmos Tének.

Objetivos específicos:

1. Describir cómo se estructura del orden cósmico según los Tének de Mantétzulel.
2. Describir y analizar la relación del cuerpo humano con el orden cósmico desde
la perspectiva de los especialistas Cáulómes de Mantétzulel.

Justificación

A lo largo de este estudio se ha cobrado conciencia de la discriminación estructural que


viven las comunidades Tének por querer conservar y expresar su visión y aprehensión
del mundo. Discriminación que se limita no solo a las relaciones físicas y espaciales
entre indígenas y mestizos, sino también a la nula construcción de un diálogo
intercultural que permita conocer otros procesos y contenidos cognitivos.

En la actualidad los trabajos etnográficos realizados entre los Tének potosinos,


son por lo general llevados a cabo cerca de los centros urbanos como las cabeceras
municipales (Gallardo Arias, 200:2004; Bonilla Espinosa, 2010; Aguirre Mendoza,
2011; Candelaria Ampacún, 2011). La comunidad de Mantétzulel, al ser un lugar
relativamente nuevo dentro de los estudios antropológicos por su lejanía, representa la

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posibilidad de un ejercicio etnográfico reflexivo para comprender los contenidos
cognitivos y los portadores de la estructura más antigua de la sabiduría Tének.

En lo personal, aunque hoy por hoy no hable la lengua, ni viva o pertenezca de


forma directa a una comunidad Tének, me siento identificado con ellos. Esto, debido a
la historia familiar que me rodea, pues mis antepasados, hasta mi abuela materna,
formaron parte de la comunidad de Tének de Tam Aletóm en el municipio de
Tancanguitz. Por ello esta tesis, además de tratar de exponer y comprender las
estructuras cosmológicas Tének desde la visión emic, es también un intento por conocer
y profundizar en mi historia personal, saber de dónde vengo y hacia dónde ir.

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Estado del arte

La relación ontológica entre cuerpo y sustancia ha sido reflexionada en diferentes,


épocas, geografías y sociedades, ya sea por filósofos, psicólogos, neurólogos,
antropólogos como por chamanes, nahuales, ritualistas, curanderos, etc., (Lévi-Strauss,
1964:1986; Descola 1989:2001; Estermann, 2006; Iwaniszewski, 2009; Wiesheu, 2009;
Aviña Cerecer, 2009:2010). Todos éstos tratando de explicar de una u otra forma la
relación o división entre la naturaleza y cultura.

Sobre la relación cuerpo-cosmos existen pocos trabajos entre los Tének, los más
destacados son los de tipo arqueológico y etnográfico realizados por Guy Stresser-Péan
(1952; 2008; 2016), este arqueólogo y etnólogo francés, considerado como el primer
«hustecólogo», hace un análisis de los elementos materiales y corporales en la
cosmovisión de los Tének prehispánicos, sobre todo de la porción potosina, y los ubica
en contextos rituales y ceremonias como danzas y fiestas en los Tének del siglo XX.

Lorenzo Ochoa (1979; 1989; 1992; 1996) también hace este recorrido sobre la
cosmovisión y vida religiosa entre Tének potosinos y veracruzanos, apoyándose de
fuentes históricas del siglo XVI-XVII y representaciones escultóricas hechas en piedra,
concha, hueso y pintura de viejos, mujeres y jóvenes.

De esta manera tanto Stresser-Péan como Lorenzo Ochoa intentan explicar


cómo pudieron concebir los Tének una visión y ordenamiento del mundo a través de
calendarios, el sacerdocio y ceremonias rituales que incluían sacrificios para alimentar a
la tierra y los demás planos cósmicos, destacando las características culturales y la
temporalidad de su ubicación en las costas del Golfo de México, al mismo tiempo que
ofrece un marco geográfico y una perspectiva histórica de su origen.

Así mismo, Claude Stresser-Péan (2001; 2008; 2011) retoman las


consideraciones de su esposo Guy Stresser-Péan sobre su trabajo etnográfico en las
comunidades Tének de Tancanhuitz y Tanlajás; interesada en el estudio de los trajes,
los bordados y la relación de estos con la cosmovisión y el cuerpo de la mujer. En la

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misma línea avanza Claudia Rocha (2014; 2018), estudiando el contexto cosmológico
del pueblo Tének en distintas formas de representación artística, entre las que destacan
las prendas femeninas como el quechquémetl, las esculturas y vasijas, a partir de las
cuales plantea la hipótesis de que el cuerpo femenino fue considerado un espacio
sagrado adornado con pintura, tatuajes y vestimentas específicas que constituye la
personificación de la Gran Madre que rige al cosmos.

Haciendo un balance sobre la producción de trabajos académicos, para el tema


de la cosmología y la relación naturaleza-cultura los trabajos presentados con frecuencia
se han centrado en las perspectivas naturalistas como la descripción del medio
geográfico del cual los Tének echan a volar su imaginación mitológica. O la visión
opuesta, el determinismo geográfico, a partir del cual se construyen tecnologías
hidráulicas como parte del proceso producción de alimentos y supervivencia. (Urquijo
Torres, 2008; Fábregas Puig, 2009; Sámano Rentería & Romero Morales, 2008; Trejo,
González, & Lazcarr, 2013; Órtiz Liñán & Vázquez Solís, 2015; Jabardo Pereda &
Padilla y Sotelo, 2016).

Marco teórico

Esta investigación se encuentran enmarcada dentro del paradigma de la antropología


simbólica, más precisamente dentro de la antropología postestructural, que tiene una
propuesta epistemológica y ontológica en la que se utiliza la «oposición naturaleza-
cultura como dispositivo analítico con el objeto de dar sentido y explicar la lógica
nativa a mitos, rituales, sistemas de clasificación y simbolismo» (Descola, 1996:17).

Claude Lévi-Strauss en el pensamiento salvaje (1964) introduce estas cuestiones,


al proponer que los pueblos amerindios tiene una propensión al pensamiento estructural
por tomar apoyo sobre las propiedades sensibles para convertirlas en conceptos, es decir

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una lógica que media entre la naturaleza y la cultura, una forma de asociación,
complementariedad y correspondencia la cual identifica con el totemismo. En el
totemismo las relaciones sociales se definen según el modelo de la naturaleza. Así la
simetría postulada entre la naturaleza y cultura acarrea la asimilación de las especies
naturales en el plano de la cultura (Lévi-Strauss, 1964:184).

No alejándose de la idea de Lévi-Strauss, Philippe Descola (2001:2001b) apunta


que la relación entre el hombre y la naturaleza, además del totemismo y el naturalismo
occidental, existen otros dos ejes ontológicos: el animismo y analogismo. Este
antropólogo centra su atención en el animismo por ser el carácter más difundido en el
mundo (Descola, 2002:19).

Se retoma entonces, la propuesta epistemológica y ontológica en la teoría de la


antropología estructural y postestructural, que sostiene la existencia de un mecanismo
de mediación entre la naturaleza y la cultura que ordena el universo en relaciones entre
humanos y no-humanos, mediante principios clasificatorios, conceptuales, prácticos y
complementarios en los que se funda el mundo.

De esta manera se puede decir que en el caso Mesoamericano:

«El totemismo son relaciones simbólicas sintagmáticas, los distintos seres


—humanos y no humanos— se hermanan en una unidad solar llamada
tonal (en náhuatl), que además es parental consanguínea. Línea de poder
ascendente hacia los ancestros más antiguos que resultan ser los astros, o
bien, los elementos de la naturaleza: tierra, fuego, rayo, etcétera. Aquí son
hijos, hermanos o padres y abuelos, el sol, la luna, los animales, la lluvia,
el trueno, las plantas, los ríos, el fuego, etcétera. En el caso del animismo,
son relaciones simbólicas paradigmáticas, posiciones complementarias de
dobles separados por diferentes mundos que se unen bajo el mando del
nahual (en lengua náhuatl), mediante el ritual, por una comunión onírica
o mágica» (Aviña Cerecer, 1999:109).

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Marco conceptual

El concepto principal de esta tesis es el de cosmos, y representa el punto de unión entre


los demás capítulos y términos. Este concepto cuyo sentido original deriva del griego
significa mundo o universo, pero también refiere al orden o estructura (Aviña Cerecer
& Wiesheu, 2009: 10).

En la práctica antropológica es más frecuente que se utilice el concepto de


cosmovisión para de describir y analizar la imagen o concepción del mundo entre los
pueblos no occidentales. Como apunta Andrés Median (2000), en México éste concepto
ha sido influenciado por la tradición filosófica alemana de Wilhelm Dilthey.
Particularmente transmitido por el pensamiento antropológico de Robert Redfiel como
señala Stanislaw (2009).

Robert Redfield (1953; 1955), utiliza el concepto de cosmovisión en sus trabajos


con los mayas de México y Guatemala. Ahí lo define como:

«[…] la imagen o perspectiva que es característica de un pueblo; es decir,


la concepción que tienen los miembros de una sociedad acerca de las
características y propiedades de su entorno. Es la manera en que un
hombre, en una sociedad específica, se ve a sí mismo en relación con el
todo, es la idea que se tiene del universo. Cada cosmovisión, añade,
implica una concepción específica de la naturaleza humana» (como se
cita en Medina, 2000:115).

Por su parte López Austin (1996:20) define a la cosmovisión como un «conjunto


articulado de sistemas ideológicos relacionados entre sí en forma relativamente
congruente, con el que un individuo o un grupo social pretende aprehender el universo».
Para él «la cosmovisión es un hecho histórico de producción de pensamiento social
15
inmerso en un decurso de larga duración […] de percepción de la realidad, pensamiento
y creencias» (ibíd., 1997:1).

De este principio conceptual podemos avanzar hacia lo que diversos autores han
identificado como la cosmología, es decir:

«[…] un desplazamiento teórico que nos permite trascender la


descripción nominal y/o estática de un mundo de representaciones de
―masas de percepción de la realidad, pensamiento y creencias‖ hacia una
estructura de pensamiento compuesto por reglas formales, normas lógicas
y leyes ontológico existenciales» (Aviña Cerecer, 2010:29).

Jacques Soustelle en 1940, en su obra El pensamiento cosmológico de los antiguos


mexicanos. (Representación del mundo y del espacio), utilizaba el término cosmología
apuntando que:

«El lugar que la cosmología ocupaba en las preocupaciones teóricas y en


ciertas prácticas de esos pueblos era de primera importancia; la mitología,
la astronomía y la adivinación, la ciencia del calendario, impregnada de
religión y de magia; el ritual que regulaba las fases más importantes de la
vida privada y de la vida colectiva, están dominados por ciertas
concepciones, ya difusas, ya elaboradas de una manera muy compleja y
refinada» (como se cita en Medina, 2000:102).

Robert Redfield hizo también una distinción entre la cosmovisión y la cosmología,


define a esta última como «la concepción del mundo realizada por un pensador
especializado o como un intento racional de tratar los problemas esenciales de la
naturaleza –hacer un esfuerzo intelectual hacia la comprensión del cosmos» (como se
cita en Iwaniszewski, 2009:20).

16
Desde este modo tenemos una cosmología, es decir, «una filosofía de la vida que
posee una ontología o visión del ser, una epistemología o teoría del conocimiento, una
metodología o procesos de interrelaciones y una ética. Además de una cosmovisión que
es el sistema conceptual de nombres y clasificaciones que describe llama y señala las
cosas» (Aviña Cerecer, 2010:30).

Así, la cosmología nos revela porque las cosas son y se simbolizan de una
determinada manera, cómo reproducirla, cómo comunicarlas de maneras racional con
otras y cómo es posible comportarse ante éstas: la cosmología es al lenguaje lo que la
cosmovisión es al habla, o la estructura social a las relaciones sociales (ibíd., 2009:113).

El concepto de cosmografía también se encuentra incluido en esta investigación,


este término se define como «el estudio y la descripción (o el mapeo) del cosmos entero
o del cosmos tal como aparece en un momento dado, respecto a su estructura, sus
posibles divisiones en niveles, regiones, etc. (Brage, 2003:3). Del mismo modo
Iwaniszewskiu (2009:23), apunta que la cosmografía se «refiere acerca de las ideas de
la estructura espacial-temporal, de la relación de sus componentes sustanciales y de su
origen [...] incluyendo las distinciones categoriales fundamentales acerca del mundo
que orienta a la gente a vivir-en-él».

El complejo orgánico y sustancial que refleja los elementos y la estructura del


cosmos, es decir el cuerpo, posee una fuerza anímica «que dotan de vida a la persona
por estar vinculadas con fuentes externas que les permiten regenerarse y renovarse
durante los ciclos ordinarios de la vida humana» (Martínes González, 2007:154).

Además de estar constituido por elementos físicos como los músculos, los
huesos, órganos y fluidos, el cuerpo humano tiene una entidad incorpórea que se
encarga de animarlo. Esta entidad anímica es entendida como:

«[…] una unidad estructurada con capacidad de independencia, en ciertas


condiciones, del sitio orgánico en que se ubica […] puede definirse como
la parte del organismo humano en la que se supone existe una
concentración de fuerzas anímicas, de sustancias vitales, y en la que se

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generan los impulsos básicos de dirección de los procesos que dan vida y
movimiento al organismo y permiten la realización de las funciones»
(López Austin, 1996: 197).

El cosmos es entonces un conjunto sistematizado de representaciones, ideas y creencias


que históricamente surgen en una sociedad dada, incluye la visión de la parte central y
más importante del cosmos: el ser humano. De este modo, a partir de un modelo
corporal se explica la fisiología humana en función a los procesos generales del
universo (López Austin, 1996:9).

Metodología, métodos y técnicas

El primer acercamiento que tuve en la región Huasteca se debe gracias a mi herencia


familiar, aunque en ese primer contacto no hubo una reflexión académica, teórica ni
metodológica, si me provocó cuestionarme sobre la distinción entre nosotros (los
mestizos) y ellos, los originarios que vestían y hablaban diferente a mí.

Con esa interrogante, sobre la distinción entre nosotros y los otros, en noviembre
del 2014 cursando la materia de Estudios Antropológicos de la Región viajé a la
Huasteca potosina con el grupo de estudiantes Antropología de la UASLP, el objetivo
de esos viajes era poder elegir una región dentro del estado en la cual se llevara a cabo
una etnografía en los próximos semestres, propiamente en las materias de Etnografía (I,
II Y III) y su análisis posterior en los seminarios de tesis.

Esto viajes, junto con la literatura que me encontraba revisando para las materias
de Etnografía (Descola, 1989; Hammersley & Atkinson, 1994; Latour, 2007; Aviña
Cerecer, 2007: 2010; Viveiros de Castro, 2010; González Varela, 2015) fueron de
ayuda para poder ubicar la comunidad de estudio. Y es que mi inquietud radicaba en la
distancia, es decir, la selección de un contexto lo más lejano y diferente al que conocía.

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Consciente de ello, mi intención no era elegir una comunidad lejana para exaltar lo
exótico y llegar a una conclusión por demás obvia, sino por la posibilidad de hacer un
trabajo etnográfico que pudiera mostrar de forma fiel las estructuras ideológicas y
sociales entre los Tének. De este modo, la comunidad de Mantétzulel cumplía las
características óptimas para el estudio de la relación naturaleza-cultura y la concepción
del universo, al mismo tiempo que ofrecía un amplio número de personas portadoras de
la sabiduría Tének.

Para ello, tuve que echar mano también de materias como Antropología
Lingüística, donde parte del curso estaba dedicado a la lengua Tének, para comprender
las reglas gramaticales, practicar la pronunciación y grafía. Así, pude aprender y
comprender un poco el Tének para comunicarme o por lo menos darme a entender con
los interlocutores de esta tesis y las personas de la comunidad de Mantétzulel.

Para esta tesis de tipo cualitativa, sobre la relación composición del cosmos y el
cuerpo, se echará mano principalmente del método etnográfico aplicado entre los Tének
de Mantétzulel y la revisión bibliográfica sobre la teoría antropológica, como etnológica
y arqueológica de los pueblos mesoamericanos; así la metodología para esta
investigación será de tipo inductiva por la inserción en el lugar donde se desarrolló el
trabajo de campo y deductiva por la revisión de la teoría antropológica y la literatura del
tema de investigación.

Esta investigación tiene como eje la observación participante, así como la


participación observativa, para conocer por experiencia propia las prácticas realizadas
por los interlocutores, viendo lo que pasa, participado en las actividades, aprendiendo la
lengua, escuchando lo que se dice y preguntando cosas (Hammersley & Atkinson,
1994).

Para ello primeramente se realizó un ejercicio bibliográfico para ampliar la


visión sobre el tema de la cosmología y la relación cultura-naturaleza entre los Tének;
aunque se tenía conocimiento sobre la región en la cual se ubica la comunidad de
estudio y los grupos que la habitan, por experiencias personales, la revisión de la

19
literatura ayudó a precisar el lugar de investigación y el enfoque metodológico para la
obtención de datos.

Una vez planteado el problema y de haber ubicado el lugar para llevar a cabo el
trabajo de campo, se realizaron una serie de encuetas que pudieran ayudar a conocer en
una primera visita la realidad de las relaciones sociales en la comunidad de Mantétzulel.
Esta etapa del trabajo del campo se llevó a cabo desde mediados del mes de mayo del
2016 hasta finales de julio del mismo año. Constó de la observación participante y
participativa en actividades agrícolas y, de la aplicación de 130 encuestas para
reconocer las relaciones sociales, la organización comunitaria, las autoridades locales,
los especialistas Caúlómes, las fechas importantes para la comunidad y la historia de la
misma. Un ejemplo de ésta es la siguiente estructura:

Encuesta Unidad Doméstica de Don Oliverio Hernández


8/junio/2016. Duración: 20 minutos, 22 segundos
¿Cuáles son las autoridades que hay en la comunidad? Las más principales son como el juez y los representantes;
los mayules (jóvenes ayudantes), el comité de turismo, la
asamblea comunitaria y lo abuelos rezanderos
¿Cuáles son sus funciones? El juez es la máxima autoridad en la tierra, él tiene su
encargo de todo los problemas que hay en la comunidad,
con la tierra para sembrar o cuando uno quiere hacer casa,
hay que ir con el juez para que haga asamblea; los
mayules son los que andan dando los mensajes de cuando
hay asamblea o hay que limpiar la comunidad, esos son
como los de Mámláb porque llevan el mensaje a todos así
como cuando llueve le llega a todos; los Cáulómes esos
son autoridad pero con el Padre, porque hablan allá arriba
para que no haya enfermedad y que llueva
¿Cómo se eligen esas autoridades?; ¿Cuánto tiempo dura Cada año en julio se elige al juez y hasta el 3 de enero
el cargo? entra el nuevo juez, el secretario y los mayules esos duran

20
3 años pero esos nada más los que quieren. El juez ese la
comunidad habla para y el que tenga más apoyo ese gana
¿Quiénes pueden participar? Hombre y mujeres, no más que sean grandes. Para juez
debe ser grande, viejo porque uno joven no sabe, por eso
empiezan como mayules para que aprendan
¿Dónde se llevan a cabo las elecciones de las En la galera ahí por la escuela o en el centro donde está la
autoridades? DICONSA, ahí se hacen las asambleas
¿Cómo es la relación entre los habitantes de la Hay envidias pero cuando hay problemas siempre se hace
comunidad? asamblea porque no nos gusta vivir con problema, por eso
hablamos con el juez y representante
¿Qué trabajos se realizan aquí? Pues sembrar la milpa, café, limpiar la palmilla, o con el
copal eso lo hacemos. Cada lunes que entra el mes se
hace una faena para limpiar la comunidad; cuando es la
semana santa o junio y julio viene mucho turista por eso
también hay guías aquí, porque llevamos a la gente a que
vean la cuevas y ya sacamos un dinerito unos 200 pesos
para el gasto
¿Cuáles son las fechas importantes en la comunidad? Pues esas son las fiestas, todas las fiestas que se hacen, la
semana santa, esa se hace porque es cuando va empezar a
llover por eso se hace para celebrar que va a llover, el 2
de julio también se hace fiesta porque ese es el mero día
de San Isidro, también para que llueva; el 30 de
septiembre porque es San Jerónimo de aquí de la
comunidad; allá en la cueva del espíritu santo se hace una
ofrenda primero cuando la milpa está jiloteando para que
agarre fuerza, luego en noviembre ya cuando están los
primero elotes se hace otra ofrenda porque ya llovió y hay
que comer
¿Quiénes hacen las fiestas/rituales? Los que van a hablar nada más son dos, como Aurelio o
Abelino, esos son los que siempre van a hablar, nomás
dos. Van hombres y mujeres pero dejan ofrendas; para

21
eso se ocupa gente, puedes ir tu solo pero nada más vas a
pedir para ti porque estas enfermo, por eso va mucha
gente para pedir por todos, por eso llevamos ofrenda
¿Quiénes son las personas que tienen el conocimiento de Los rezanderos; se dice así porque hablan como rezando
los rituales? allá con el Mámláb; con ellos puedes ir con Victoriano, él
sabe muchas palabras porqué él ha hablado; también
Aurelio, él tiene ahí donde recibe los enfermos en su casa;
él y Abelino hablan allá en la cueva, son los que más
saben creo
¿Dónde se llevan a cabo los rituales en la comunidad? Eso se hace en las cuevas o depende, puede ser también
cuando se va a empezar la milpa o a levantar casa; cuando
es en la cueva esa en la del espíritu santo o en la de la luz
del sol allá se hace porque son las más sagradas, es como
decir la casa de Mámláb, por eso cuando se levanta una
casa también va e Cáulóme y hacer ritual y habla, porque
ahí vas a vivir
¿Qué servicios hay en la comunidad? ¿Tiene luz, agua La luz esa si hay pero tiene poco, eso porque hicimos una
potable, drenaje, clínica, escuelas? asamblea para que pusieran poste, porque la comunidad
del Aguacate ahí si tenían pero hasta acá no llegaba; el
agua esa la agarramos de la cueva va mi hijo o de la pileta
pero ahí va mi mujer; cada 15 días viene el doctor a la
clínica para ver a la gente, viene de Aquismón todo el día
desde la 7 hasta las 4, pero hay una encargada que si tiene
una cortada le da para que se limpie; hay escuela y
telesecundaria nomás, si quieren los muchachos allá en
Aquismón está el COBACH.
¿Dónde se encuentran las milpas? ¿Cuánto mide? Esa depende donde toqué, porque hay muchos que no
tiene porque luego se van; hay unas que están aquí luego
luego ni camina mucho y ya llegó, unas atrás de la casa,
así luego, luego. Como la mía, esa está allá en el cerro,
como a unas 2 horas, pero está bien empinada, está en el

22
mero cerro, así hay muchas por eso luego abajo se ve
mucho humo en el cerro cuando quemamos el monte; son
como de una o dos tareas (600 m²) porque luego es difícil
cuando se quema el monte
¿Qué apoyos sociales (de gobierno) recibe? Yo recibo el procampo porque aquí es comunidad pero
también ejido por eso nos dan procampo; también el
oportunidades que ora se llama prospera, ese por mis
hijos que todavía están en la escuela; a veces nos dan del
CDI pero ese nada más puro material pero para la
comunidad, como los senderos

En la segunda estancia del trabajo de campo que va de marzo del 2017 a junio del
mismo año, se continuó con la participación observativa, esta vez solo con cuatro
interlocutores clave. A demás de la observación y participación en las actividades de los
informantes, se realizaron 8 entrevistas a profundidad entre los interlocutores:

Cáulóme de Mantétzulel Fecha de entrevistas


27 de marzo 2017. Duración 1 24 de junio 2017. Duración 1
Don Abelino Hernández
hora 45 minutos. hora 33 minutos
9 de abril. Duración 55 17 de junio 2017. Duración 57
Don Aurelio Padilla
minutos. minutos.
3 de abril 2017. Duración 1 20 de mayo 2017. Duración 57
Don Nipomuseno Hernández
hora 15 minutos. minutos.
24 de marzo 2017. Duración 1 28 de mayo 2107. Duración 1
Don Victoriano Aguilar
hora. hora 33 minutos.

23
Los cuatro especialistas Cáulómes de la comunidad de Mantéztulel. Cada entrevista fue
abierta, de manera que los interlocutores pudieran profundizar en sus respuestas y así
contrastar su información con la acción de su día a día.

Las preguntas fueron:

1. ¿Cuáles son las principales 8. ¿Cómo explica las


prácticas rituales en la enfermedades y desgracias?
comunidad? 9. ¿Cómo saber si alguien está
2. ¿Con que curado?
elementos/herramientas 10. ¿Cómo se marcan las fechas
trabaja en los rituales? importantes?
3. ¿Qué palabras utiliza para 11. ¿Qué puede hacer con lo que
nombrar el mundo, la tierra y sabe?
el inframundo? 12. ¿Cómo se aprende?
4. ¿Cómo se ordenan las cosas 13. ¿Quién puede aprenderlo?
en un ritual? 14. ¿Quién puede enseñarlo?
5. ¿Cómo y dónde consigue 15. ¿Para qué se utiliza?
esos objetos? 16. ¿En que afecta o beneficia a
6. ¿Por qué son importantes? la comunidad?
7. ¿Cómo conoce el nombre de 17. ¿Cómo sabe que es verdad?
las cosas?

La tercera estancia del trabajo de campo se comprende de marzo a abril del 2018, esta
parte se constituye solo por observación participante junto a los especialistas Cáulómes
24
en los festejos de la semana santa. La información obtenida de los interlocutores en esta
estancia fue a través de entrevistas a profundidad, charlas espontaneas durante el festejo
y los trabajos comunitarios en la capilla de la comunidad.

El uso de herramientas como cámara fotográfica y grabadora audio/vídeo fue útil


para el registro de las actividades cotidianas y encuetas a los habitantes de la
comunidad, como las entrevistas a los especialistas Cáulóme y las actividades rituales
llevadas a cabo en la comunidad de Mantétzulel. El empleo de estos recursos solo fue
posible por el consentimiento previo de cada uno de los interlocutores que aparecen en
esta investigación.

25
Guion etnográfico
Concepto Hipótesis ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué?
Cosmología La composición del Don Aurelio, Don En sus viviendas y Durante la Tipo de Tipo de
cosmos se expresa Victoriano, Don consultorios estancia del observación: entrevista: abierta
como un todo Abelino y Don tradicionales. trabajo de campo. presencial. y a profundidad,
orgánico Nipomuseno Se observó la de manera que el
estructurado de manera en que se interlocutor
forma escalonada encontraban profundice sobre
en tres planos e ordenados los el tema.
interconectado objetos en los Se habló sobre el
por un punto altares y el inicio de la vida en
medio que leguaje físico de el mundo, la
establecen la los entrevistados. creación de
disposición del objetos, humanos
cosmos por y animales.
coordenadas
espaciotemporales
diversas.
Cuerpo Al igual que la Don Aurelio, Don En sus viviendas y Durante la Tipo de Tipo de
estructura del Victoriano, Don lugares sagrados. estancia del observación: entrevista: abierta
cosmos, el cuerpo Abelino y Don trabajo de campo presencial. y a profundidad.
humano es Nipomuseno y contextos Se observó el
concebido como rituales. lenguaje físico de Se preguntó
un todo orgánico los entrevistados, sobre los
interconectado y el lugar y la elementos y
balizado con preparación de regiones que
cuatro rumbos y rituales. componen el
un centro. Se observó en una cuerpo., la
consulta con Don posición y orden
Aurelio, la limpia de los objetos y
de una persona los pacientes en
que no podía los rituales.

26
conciliar el sueño
y no podía
trabajar porque
sentía pereza, el
especialista
atribuyo el mal a
un problema con
su Ts’ítsin (alma),
el cual había que
sanar y
restablecer en el
cuerpo, realizó un
ritual de petición
de fuerza a la
Madre Tierra,
dando ofrendas
como bolim
(tamal),
aguardiente y el
sacrificio de un
pollo.

Cosmografía El cuerpo es un Don Aurelio, Don En su milpa, en el Durante la Tipo de Tipo de


mapa del universo Victoriano, Don contexto ritual y estancia del observación: entrevista: abierta
que asemeja su Abelino y Don en sus trabajo de campo Presencial. y a profundidad.
estructural porque Nipomuseno consultorios y contextos Se preguntó
las partes que lo tradicionales. rituales. Se observó el acerca de los
componen están lenguaje corporal planos cósmicos,
vinculadas con los de los la Madre Tierra, el
diferentes planos entrevistadosas. cielo y el lugar de
cósmicos. los muertos.

27
Se platicó con los
especialistas la
relación que tiene
el cuerpo con los
planos cósmicos
Se preguntó sobre
las fuerzas y
entidades que hay
en cada plano.
Tabla 1 Guion etnográfico

28
Oscar Uriel Camacho Chávez

Nota acerca del uso del Tének

La ortografía de los términos Tének utilizados en esta investigación corresponde a la


transcripción convencional adoptada por el Instituto Estatal de las Lenguas Indígenas e
Investigaciones Pedagógicas, la compilación de Ramón Larsen (1997) y el Instituto
Lingüístico de Verano (2012). El alfabeto Tének consta de 27 grafías y 22 consonantes.
Los símbolos utilizados como el acento (´) y la apostrofe (’) representan los diversos
sonidos que forman las palabras, con el primero su sonido es más prologado, mientras
que para el segundo hay una interrupción momentánea de la voz. La mayoría de las
letras corresponden al sonido de las del alfabeto español. Esta es una transcripción
estándar y poco rigurosa, aunque legitima en el empleo ordinario para quienes tienen el
Tének como lengua materna.

Tének
B
Ch
Ch’
Dh
J
K
K’
Kw
K’w
Consonantes L
M
N
P
R
S
T
T’
Ts

29
Oscar Uriel Camacho Chávez

Ts’
W
X
Y
A-Á
E-É
Vocales I-Í
O-Ó
U-Ó

30
Oscar Uriel Camacho Chávez

Capítulo 1 Té' Inik: los hombres de aquí

El espacio geográfico

Al buscar un significado de la palabra Tének entre los miembros que pertecenen a este
grupo, particularmente entre los habitantes de la comunidad de Mantétzulel, mencionan
que se compone de las palabras Té’ (aquí) ―contracción de Tejé’― e Inik (hombre)
que literalmente se traduciría como: «los hombres de aquí», más allá de esta simple
traducción ellos mismo se definen como: «[…] los hombres verdaderos del monte que
tienen el costumbre y hablan la lengua»1 (Don Aurelio, Mantétzulel, 2016).

La idea que se tiene sobre el territorio que ocuparon y ocupan los Tének es muy
vaga por lo que resulta problemático su estudio histórico y de forma directa, aunque en
menor escala, su limitación geográfica. La región conocida como Huasteca, donde se
encuentra nuestra comunidad de estudio, tiene un carácter polisémico y problemático
que hace repensar en cada estudio su limitación geográfica, ya que los apuntes al
respecto de disciplinas como la arqueología, geografía o geología en muchos sentidos y
repetidas ocasiones, no corresponden a la realidad étnica Tének (Kroefges & Schulze,
2013).

Desde las interpretaciones mexicas sobre esta región, hasta la invasión europea
en esta parte de México, existen referencias que apuntan varias ideas sobre la definición
de esta área geográfica. De éstas destacan:

1) Las que desarrollaron los Nahuas en el periodo prehispánico sobre un lugar


llamado «Cuextlan» o «Cuextecatl» según Guy Stresser-Péan (2006:3).
2) Las crónicas de Bernardino de Sahagún durante la invasión europea
(Zaragoza Ocaña, 2009:219) y

1
En el idioma Tének no existen los artículos del español: «el, la, los, las». En su lugar se utiliza el artículo
definido «an» que designa, dependiendo su contexto, si se habla en singular (an ujnámtaláb: el/la
costumbre) o plural, agregando «chik», al sustantivo (an ujnámtalábchik: los/las costumbres) (apuntes de la
clase de lengua Tének, 14 de mayo del 2018, FCSyH-UASLP).
2
Estado de la república con toponimia Tének: «Tam-holipa: Tam significa «lugar» y holipa del vocablo ól

31
Oscar Uriel Camacho Chávez

3)
La explicación naturalista de la ciencia moderna desde el siglo XVII
(Kroefges & Schulze, 2013:123).

Por semántica a las poblaciones que habitan en esta región se les denominó Huastecos.
Sin embargo, no usaremos esta regla como sinónimo de una lengua, pueblo o cultura.
Por ello aquí nos referiremos a lo Huasteco solo como un área geográfica donde se
ubica el pueblo Tének y nuestra comunidad de estudio: Mantétzulel, pero también otros
pueblos lingüísticamente distintos.

Es claro que en esta región existió, como hoy en día, el contacto entre pueblos
Tének, nahuas, xí’óis (pames), totonacos, otomíes, entre otros más. Sin embargo, no
podemos hablar aquí de una «cultura Huastecana» solo para justificar un ejercicio
abstracto de clasificación que permita regionalizar el espacio sin ser consciente de las
grandes diferencias y variaciones culturales, lingüísticas, dialectales, genéticas,
contextuales, históricas y territoriales. En la actualidad esta región, abarca porciones de
los estados de Hidalgo, Querétaro, Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz.

Los investigadores como geólogos, geógrafos, biólogos, ecólogos han definido


aesta región por sus características materiales como un espacio geográfico de selva
mediana con clima subtropical. Según el ecólogo Henri Puig (1991:34-38) la Huasteca
ha sido divida en tres tipos de relieves por sus características geomorfológicas: 1) la
llanura costera: «formada por terrenos sedimentarios terciarios ligeramente plegados.
La porción sur, donde la sucesión de colinas va atenuándose cada vez más al seguir una
suave pendiente hacia el Golfo de México. 2) la sierra: «iniciando al sur de Texas y
finalizando en Cofre de Perote (Veracruz). Su cara oriental es la de mayor humedad y
su naturaleza calcárea permite restituir, mediante fuentes vauclusianas, gran parte de las
aguas absorbidas durante abundantes e intensas precipitaciones, mismas que mediante
la erosión han dado al paisaje un relieve cárstico característico constituido por
abundancia de dolinas, grutas, lapiaces y redes hidrográficas subterráneas. Y 3) las

32
Oscar Uriel Camacho Chávez

mesetas altas: «constituidas por pequeñas cuencas que conforman una cubierta
superficial del basamento perteneciente a la Sierra Madre Oriental».

Dentro de este paisaje descrito por las ciencias naturales las poblaciones Tének
se han desplazado constante mente. Según la división político-administraiva del estado
de San Luis Potosí, los municipios potosinos en los que hay mayor presencia Tének
son: Aquismón, Ciudad Valles, Huehuetlán, Tancanhuitz, Tanlajás, Tampamolón,
Tamuín, Tanquian, San Antonio y Tancuayalab (Gallardo Arias, 2004; Zaragoza Ocaña,
2009; Esther Zendejas, 2018).

Mapa 1 Municipios con mayor población Tének en el estado de San Luis Potosí (Mapa realizado por el autor).

33
Oscar Uriel Camacho Chávez

Este medio abrupto y de excesiva vegetación, formado durante el paleoceno y el


cretácico superior con la eleveación de la Sierra Madre Oriental, cuando el mar se iba
retirando y descubriendo las rocas sedimentarias, produjo intensas fracturas y grandes
cavidades terreste con fuertes corrientes de agua en su interior (Morán-Ramírez,
Ramos-Leal, López-Álvarez, Carranco Lozada, & Santacruz-De León, 2013).

Geográficamente el medio que han ocupado los Tének en el municipio de


Aquismón, particularmente los que habitan la parte alta de la sierra en la zona
Tamapatz-Tantzotzob, como es el caso de la comunidad de estudio: Mantétzulel, ha
sido una región provista por un gran sistema fluvial y pluvial. Esto, junto con una red de
canales subterráneos que van del oeste, de la zona media del estado de San Luis Potosí
hacia el Golfo de México, hacen de esta región acuifera un lugar mítico y rico en bienes
naturales. A tres kilómetros de la comunidad de estudio, se encuentra el paso de una de
estas corrientes subterraneas. Desde el cerro, través de la Sierra Madre Oriental, pasa
debajo de la comunidad de la Unión de Guadalupe, atraviesa la comunidad de estudio
hasta la localidad de Tambaque donde el agua, por la gran presión que lleva, brota de
las piedras del cerro. De estas manera se forma una corriente que va a desembocar al río
Coy, y este a su vez al río Tampaón que forma parte del sistema hidráulico del río
Pánuco (Morán-Ramírez, Ramos-Leal, López-Álvarez, Carranco Lozada, & Santacruz-
De León, 2013:74)..

Las montañas de la Sierra Madre Occidental además de ser el espacio que


habitan los pueblos Tének, son sedes de fenómenos naturales y míticos importantes:
«aquí se encuentran todas las formas clásicas de disolución calcárea: lapiaz, dolinas o
depresiones cerradas de forma circular [haciendo que] el agua de lluvia no se quede en
la superficie sino que se filtra y forma un verdadera red acuática subterránea» (Stresser-
Péan, 2008:7). Los suelos de esta selva son de materiales calizos provenientes de una
topografía cárstica de colores oscuros, la naturaleza porosa de la piedra y el material
calizo hacen que el agua se filtre a través de las rocas de la montaña y que viaje a
grandes velocidades por canales entre los cerro (Lambarén Galeana, 2011). Estos
cerros, el agua y canales que se encuentran dentro de ellos, no solo forman parte del

34
Oscar Uriel Camacho Chávez

«paisaje físico», sino que constituye también un paisaje simbólico y de organización


social alrededor e interior de estos.

Generalmente durante todo el año la temperatura y humedad en la sierra alta de


Aquismón es muy elevada. Según Henri Puig (1991:68-69) está temperatura varía de
acuerdo a la altitud y latitud. La temporada de sequía tiene mayor duración en la parte
norte que en el sur; en la vertiente oriental de la Sierra Madre Oriental las temperaturas
bajas y precipitaciones intensas, atenúan la intensidad de la temporada de sequías. En
esta última se ubica nuestra comunidad de estudio: Mantétzulel. Aquí, en el mes de
junio hasta mediados de octubre las precipitaciones son más elevadas.

Según la información geográfica municipal sobre el rango de precipitación en


Aquismón recogidos por el INEGI (2018). El promedio anual se encuentra entre los
3000 mm para los sectores más leveados de la Sierra Madre Orienta y 1500 mm para
los más bajos. En términos generales el municipio presenta los climas: «tropical cálido
húmedo, con una precipitación anual acumulada de 2000 a 3000 mm y temperatura
promedio anual de 40º C» (Lárraga Lara, 2014).

En tiempos muy remotos, parte del territorio que ocupa México se encontraba
bajo el agua del mar, excepto lo que hoy es Tamaulipas2 (Nigra, 1951 ; Rodríguez-de la
Rosa, 2007; Uxue Villanueva-Amadoz, 2014). Cuando emerge del ocenano la Sierra
Madre Oriental, el mar se va retirando dejando como evidencia las fracturas que han
controlado el flujo subterráneo de agua hacia el Golfo de México y depósitos de rocas
como «las calizas y otras que se relaciona con un proceso de interacción agua-roca,
principalmente de origen evaporítico como los yesos» (Morán Ramírez, Ramos Leal,
López Álvarez, Carranco Lozada & Santacruz De León, 2013:71).

De manera general se distinguen los tres conjuntos morfológicos la región


habitada por los Tének: 1) la llanura Costera del Golfo Pulik Ja’ provocada por el
surgimiento de la Sierra Madre Oriental, 2) la región motañosa Ts’én formada por

2
Estado de la república con toponimia Tének: «Tam-holipa: Tam significa «lugar» y holipa del vocablo ól
―orar o rezar―: «lugar de rezar mucho». Según el diccionario Huasteco del estado de San Luis Potosí (1997)
y el diccionario Huasteco de Veracruz (2012) por el Instituto Lingüístico de Verano en México (ILV)

35
Oscar Uriel Camacho Chávez

depresiones originadas durante la disolución de rocas carnonatadas que actúan como


sumideros para las aguas superficiales y subterranes y 3) los valles (jo’chal) formados
por calizas plegadas y fracturadas (Morán Ramírez, 2012; Morán-Ramírez, Ramos-
Leal, López-Álvarez, Carranco Lozada, & Santacruz-De León, 2013).

En la porción potosina se apuntan también tres conjuntos topográficos: «a) la


Sierra Alta, formada por los municipios de Xilitla, Tamazunchale, Axtla de Terrazas,
Matlapa, Coxcatlán, Tampacán, San Martín Chalchicuautla, Huehuetlán, Aquismón y
Tamasopo; b) Sierra Baja, donde se ubican los municipios de Tanlajás, San Antonio,
Tancanhuitz y Tampamolón Corona; y c) la Planicie, constituida por los municipios de
Ciudad Valles, Ébano, El Naranjo, San Vicente Tancuayalab, Tamuín y Tanquián de
Escobedo» (Lárraga Lara, 2014:32).

Esta región vista desde las alturas de sus montañas o desde la representación
satelital de los sistemas de información geográfica, resulta impresionante tanto por el
inmenso manto verde y selvático que cubre la región, como por los grandes ríos,
montañas y habitantes que de antaño han encontrado ahí la manera de organizar la vida
e interpretar el medio para su uso.

La forma en cómo socializan el medio, resulta de importancia para esta


investigación, pues en su interpretación no hacen distinción entre el hombre y el medio
físico. Lejos de la «distancia epistemológica» planteada por occidente ―entre el sujeto
que conoce y el objeto que es conocido― los Tének refutan esta idea mediante el
conjunto de enseñanzas y prácticas sobre la forma en como la naturaleza es socializada,
procurando minimizar esa «distancia» llevando a la naturaleza al campo de las
relaciones sociales.

36
Oscar Uriel Camacho Chávez

Mantétzulel: ubicación e historia local

La localidad de Mantétzulel resulta de importancia para esta investigación por


cuestiones metodológicas y teóricas como personales. Principalmente, porque su lejanía
y complejidad de acceso permite tener un estudio etnográfico que describa y analice una
forma original en que los humanos se ven inmersos en distintos mundos naturales;
costumbres, ideas y técnicas que ponen en duda la distancia entre naturaleza y cultura.

Esta misma lejanía y complejidad de acceso a la comunidad de Mantétzulel,


marca a su vez los límites del pensamiento occidental, ahí las fronteras y divisiones de
la epistemología naturalista se diluyen al adentrarse en la sierra, al ponerse en contacto
con los sujetos que ―escapan del progreso‖.

En el estado de San Luis Potosí, en el municipio de Aquismón, sobre las


montañas de la Sierra Madre Oriental, entre el río Tampaón y el Moctezuma, a una
latitud de 21.627222 y a longitud de menos 99.056111 se encuentra ubicada la
comunidad de Mantétzulel.

El que quiera conocer hoy en día la comunidad de Mantétzulel, tendrá que


dirigirse, al municipio de Aquismón en la región Huasteca por la carretera federal libre
número 70 (San Luis-Río verde-Ciudad Valles), no sin antes haber pasado por las otras
dos zonas geográficas y culturales del estado: la zona centro (también altiplano) y la
zona media.3

En el crucero entre los límites del municipio de Aquismón y Tamasopo, sobre la


carretera federal 70, se tiene que dirigir por una desviación, hacia la comunidad del
Sauz en el municipio de Aquismón. Ya sobre las montañas, de forma paralela al río
Gallinas, en la Sierra Madre Oriental, pasará las comunidades de Camarones y el
3
Estas dos zonas se diferencian no solo por sus condiciones geográficas (la primera el desierto y la segunda
como la transición del desierto a una región humeda), son también culturalmente distintas: la zona centro
predominantemente mestiza, mientras la zona media con población mestiza e indígena; la primera
industrializada, la segunda rural y en proceso de industrialización.

37
Oscar Uriel Camacho Chávez

Naranjillo hasta llegar a la localidad de Tanchachín, sitio turístico por las cascadas
conocidas como Tamúl: lugar de caracol; es el cañón del río Gallinas-Santa María-
Tampaón. Después de Tanchachín se encontrará con las comunidades de Tampemoche,
Puhuitze, Tanchanaco, Tanute y Tampate hasta llegar a la cabecera municipal, donde el
camino se vuelve asfaltado. Una vez ahí, deberá tomar la carretera municipal
Aquismón-Tamapatz-Tantzotzob, otra vez sobre la Sierra Madre Oriental hasta el
kilómetro doce, ahí un camino de terracería de nueve kilómetros aguarda hasta
encontrar la desviación a Mantétzulel, otros seis kilómetros montaña arriba y habrá
llegado a la comunidad.

Nuevamente se cambia de rumbo a la profundidad de la sierra, esta vez a pie. El


calor ahí es más fuerte pero a manera que se va subiendo la montaña, sobre un camino
de piedra escalonado, desaparece con la vegetación que se torna más densa y verde; a lo
lejos solo se ve humo sobre los árboles, es común escuchar aves en el trayecto, ver flora
y fauna como encinos, copal, árboles frutales, ardillas, loros e incluso venados. El aire
se siente húmedo y el olor a vegetación predomina.

Otra vía para llegar a la localidad, es por el municipio de Ciudad Valles, se toma
la carretera estal número 85 (Valles-Matlapa) hasta llegar al «crucero», entre Aquismón
y Tancanhuitz, se toma la vía local «Damían Carmona», una vez en la cabecera
municipal hay que tomar la carretera Aquismón-Tamapatz-Tantzotzob.

38

Mapa 2 Ubicación de la comunidad de estudio: Mantétzulel (Mapa realizado por el autor).


Oscar Uriel Camacho Chávez

El espacio en el que se desarrollan hoy en día los habitantes de la comunidad de


Mantétzulel se debe a una serie de circunstancias históricas y conflicos armadados que
forzaron su conformación. Su poblamiento comenzó debido a las migraciones y
desplazamientos por conflictos, la huida de enfrentamientos y reclutamientos en el
periodo de la revolución mexicana (De Vidas, 2009).

En la época de la revolución mexicana, el espacio en el que hoy se encuentra la


comunidad de estudio fue lo que conocemos como «región de refugio»: un espacio
marginado habitado principalmente por los Tének obligados a desplazarse de Tampate,
la parte media de la sierra Madre Oriental, hacia lo profundo de ésta, huyendo de
enfrentamientos y del reclutamiento forzoso de personas al ejército, la leva. Los Tének
que vivieron el conflico armado a principios del siglo XX, como los abuelos de Don
José Tomás Aureliano, vieron también los inicios de la comunidad.

Don Tomás Aureliano (Mantezulel, 2016) cuenta que las primeras personas en
llegar a lo que hoy es la comunidad, fue por el año de 1910:

«[…] mi abuelo se llamaba José Aureliano en aquel tiempo era todavía


de los que vestían de calzón de manta, era de los indígenas de antes, él
era de allá abajo, de Tampate y llegó acá porque estaban los de la
revolución llevándose gente y mujeres, por eso llegaron hasta acá mi
abuelo con mi abuela, para esconderse […] ahí donde está la galera y la
escuela ahí fueron las primeras casas, llegarón hasta acá y se quedaron
ya hicieron sus casa mi abuelo de puro otate con lodo y zacate, ese le
decimos enjarre […] bueno pues todo ese de la galera era de mi abuelo
porque como él llegó ahí hizó su casa y se quedó le dio mi papá y todo,
ya cuando mi papá estaba grande, ya era señor casado, yo creó yo tenia
como 10 años, le quitaron ahí donde mi abuelo le había dado, ahí donde
ahorita es la galera […] antes no había caminos, tenían que bajar
caminando por las puras veredas hasta Aquich mom, era puro monte
[…]».

39
Oscar Uriel Camacho Chávez

Después del conflicto armado de la revolución, los Tének que habitaron está comunidad
realizaron varios intentos para obtener nuevos terrenos en la repartición de tierras.4 El
estatus legal que mantiene hoy en día la localidad de Mantétzulel es ejidal: una
extensión territorial para repartirla entre sus miembros quienes tendrán fracciones de
terreno para construir su casa habitación y para cultivo, con la figura oficial de
autoridad del comisario, juez y los ejidatarios. También, se asumen como «comunidad
indígena Tének» y se rigen bajo su sistema de usos y costumbres con forma de
autogobierno en la toma de decisiones sobre su comunidad: las figuras de autoridad son
las asambleas comunitarias.

La organización social dentro de la comunidad es en función de la herencia de


bienes por la vía paterna: los hijos varones son los que heredan tierras; cuando un joven
Tének contrae matrimonio la nueva pareja vivirá en casa del padre del joven, según la
lógica de la patrilocalidad.

Las viviendas en la comunidad de Mantétzulel son predominante del tipo Tének:


con techo alto de zacate y en la punta una olla invertida o en su defecto plastico para
que no entre el agua. La parte inferior se compone de otates (carrizos o madera), la
mayoría de las veces se cubren los muros de carrizo con enjarre (lodo con zacate) para
reforzar e impermeabilizar. Actualmente este tipo de viviendas se va alternando con el
uso de materiales de construcción modernos como cemeto, varillas, laminas o lonas.

Estas construcciones son realizadas con ayuda de familiares; cada que se forma
una nueva alianza, según la regla patrilocal, el padre, hermanos, tíos y primos del nuevo
esposo, como parientes cercanos con los que se comparte terreno, son encargados de
ayudar con la construcción de la vivienda. Para ello se tiene que ir en busca de la
madera al interior de la sierra, cortar el árbol y prepara el espacio. Esta preparación es
4
«La presencia de caciques regionales no sólo impidió el reparto agrario. En los setentas, 12 comunidades
teenek y 5 mestizas se agruparon en torno al “Campamento Tierra y Libertad”. Los agraristas se
posesionaron de las tierras, tanto de aquellas que legítimamente les pertenecían como de los predios
particulares, y le devolvieron a las comunidades su titularidad: es decir, el libre manejo de los recursos y de
las funciones políticas» (Ávila Méndez, 1986:12).

40
Oscar Uriel Camacho Chávez

tanto física: se quita la maleza, rocas, troncos y se edifica; como espiritual: se pide
permiso a las deidades para hacer uso del material y del espacio donde se edificará y
vivirá la nueva familia; del mismo modo que hace el mestizo en el proceso de
edificación y habitación de una nueva vivienda con la celebración católica de la ―santa
cruz‖: costumbre del 3 de mayo donde se decoran las casas en construcción con flores y
cruces para seguridad en la obra y de quien habite después, así como las bendiciones
católicas una vez que es habitada.

Las viviendas en la comunidad de Mantétzulel se dan en función del número de


familias que habitan el terreno. Cada familia ―con 4 o 5 miembros― duerme en una
Atá que es un pequeño espacio en forma cuadrangular, la cocina por lo general ocupa
una posición central, es rodeada por las casas de cada familia y es compartida por todos;
al conjunto de casas por familia, la cocina, huertos y gallineros le llama K’imá’.

La infraestructura en la comunidad de Mantétzulel va desde una clínica médica,


la cual es visitada por un médico general cada 15 días; servicio de energía eléctrica, sin
embargo es común que en tiempo de lluvia o cuando algún brazo de árbol cae ésta se
vaya por semanas. Junto al salón del juez ejidal se encuentra la tienda Diconsa que
ofrece productos básicos como maíz, frijol, aceite, leche en polvo, entre otros artículos.
La única red satelital con acceso libre a internet se encuentra en la telesecundaria como
parte del programa federal México Conectado (2017). El tipo de agricultura en
Mantétzulel es de temporal: se aprovechan las lluvias de mayo a octubre; la técnica que
se emplea es tradicional: se utiliza el roza-tumba-quema y herramientas como el cujub o
coa, el machete y la hoz. Las tierras para cultivo se encuentran sobre las pendientes de
la montaña, por lo abrupto del terreno es difícil el uso de maquinaria como tractores
para trabajar la tierra de forma intensiva.

Entre el medio abrupto con intensas fracturas y cavidades terrestres, donde se


desenvuelven los habitantes de Mantétzulel, se encuentra un recurso natural utilizado
por la comunidad, por su capacidad de captación de agua y el alojamiento de plantas
para uso medicinal y ritual. Las cuevas, forman parte importante en la vida de la
comunidad, aunque de forma paralela estas cavidades terrestres son vistas por las
41
Oscar Uriel Camacho Chávez

administraciones municipales como una fuente a explotar a través del mercado


contemplativo y explorador del ecoturismo.

Para la gente de Mantétzulel, Aquismón representa el centro urbano más


inmediato donde se puede encontrar medicamentos, trabajo y variedad de productos
regionales, nacionales e importados. Tancanhuitz y Ciudad Valles son también centros
políticos y económicos que integran gran cantidad de población Tének. En
Tanchanhuitz se encuentra la estación de radio «XEANT: la Voz de las Huastecas»,
predominantemente Tének y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos
Indígenas (CDI) hoy Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Este municipio
es estratégico para brindar atención a las poblaciones indígenas por encontrarse a la
mitad de la región: al norte con comunidades del Tamuín, Tancuayalab y Tanlajás, al
sur Aquismón, Huehuetlán, Coxcatlán, Xilitla, Axtla, Tampacán, Matlapa,
Tamazunchale y San Martín Chalchicuautla; en el extremo este con San Antonio,
Tampamolón y al oeste Tanquíanal; para el resto de municipios como el Naranjo,
Tamasopo, Ébano y la parte norte de Tamuín acuden a el municipio de Ciudad Valles.

En general, las vías de acceso hasta la comunidad de Mantétzulel son poco


óptimas, existe una conexión con otras comunidades por una red de senderos entre la
sierra. Las principales vías de comunicación siguen siendo caminos de terracería y
largos senderos escalonados que suben y recorren gran parte de la montaña; sin
embargo, existen proyectos para asfaltar los caminos hacia las distintas comunidades
que tienen un paraje turístico, tal es el caso de Mantétzulel, permitiendo el acceso a
vehículos particulares y el servicio de transporte privado como camionetas de carga
acondicionadas para el traslado de enfermos o mujeres embarazadas, ya que el servicio
de ambulancia es inexistente para las comunidades del rumbo Tamapatz-Tantzotzob.
Las personas que necesiten salir de la comunidad tienen que caminar quince kilómetros
hasta la carretera local (Aquismón-Tamapatz-Tantzotzob) y ahí esperar para tomar el
transporte de ruta, con costo de quince pesos, que los lleva hasta la cabecera municipal.

42
Oscar Uriel Camacho Chávez

Mapa 3 Mapa de la localidad de Mantétzulel. Realizado por los habitantes durante la estancia en campo (Mantétzulel,
2016).

43
Oscar Uriel Camacho Chávez

Capítulo 2 Estructura y composición del cosmos Tének

Como otras sociedades mesoamericanas, los Tének establecen la disposición del


cosmos por coordenadas espaciotemporales diversas: a través de los ciclos climáticos,
astronómicos, por el periodo estacional y la organización escalonada del universo
(Galindo Trejo, 1999: 2009; Florescano, 2000; Barabas, 2010: 2014; Díaz, 2015).

Cuando se combinan estas redes topológicas, simbólicas y discursivas, aparece


una visión general del cosmos Tének. Si bien el espacio y tiempo son dos categorías
distintas para nosotros como occidentalizados, para los Tének resulta ser una mezcla
constante de dos órdenes en un sistema empírico que busca dar orden y sentido a la
existencia humana y del mundo. De aquí, que resulte de interés describir la manera en
que se expresa estructura el universo entre los Tének.

Por ello, para poder describir la estructura éste cosmos escalonado sobre el
espacio-tiempo, es preciso adoptar la red analítica Tének que da orden y sentido a los
planos del cosmos. K’ay’lál para los Tének es el universo, literalmente éste piensa
como un lugar oscuro y acuso donde está suspendido un animal de características
saurias;5 este animal simboliza el punto medio del cosmos, para los Tének se trata de la
tierra o Tsabál donde habitan los hombres, los animales y las plantas. Sobre él se
encuentra el plano celesta o Éb Yaxu’ lugar del viejo dios del Trueno Mámláb; debajo,
en la profundidad del mundo está el Tamtsémlá, el lugar de los muertos y los ancestros.
De este modo, para organizar la composición del cosmos se distribuyen identidades a
los distintos planos que vinculan a los planos separados. Ahora bien, para que se
vuelvan coherentes estos planos del cosmos Tének se posicionaran en función de un
continuum entre lo empírico y lo ideológico, lo humano a lo no humano. Mientras a lo
concreto se refiere a los ciclos astronómicos, climáticos y agrícolas, lo ideológico

5
Esta idea de la tierra como entidad sauria no es única de los Tének, entre los nahuas podemos encontrar
también este animal cósmico conocido como «Cipactli». Mientras que para los Mayas no se trata de una
cocodrilo o caimán, sino de una serpiente llamada «Itzam Ná» (Ochoa & Gutiérrez, 1996)

44
Oscar Uriel Camacho Chávez

refiere al conjunto de ideas, valores, discursos y símbolos que dan orden y sentido a la
vida humana y del mundo.

De esta manera expongo la concepción del espacio-tiempo Tének, lo que se


muestra como un mundo fraccionado en tres niveles interconectados por un punto
medio y circunscrito por el movimiento del sol y los puntos cardinales. Al cual el
Cáulóme es la única persona que logra vincular a través de los rezos, sueños y un punto
llamado Ts’ejel que le permite conocer los planos de la tierra, el cielo y el inframundo,
además de poder entablar comunicación con los moradores de cada plano.

Los rumbos del universo

Para comprender el cosmos Tének, es necesario tener en cuenta la concepción del


tiempo y espacio, y para ello la única forma es a través de la vivencia y convivencia
diaria con las personas portadoras de ese saber, en particular con aquellas que tiene un
conocimiento especializado.

En un espacio de vegetación, árboles, arroyos y cavidades terrestres como en la


comunidad de Mantétzulel, en la sierra de Aquismón, no es de extrañar que las
direcciones más usuales sean determinadas por la posición de elementos del mundo
sensible y el sujeto mismo. En Tének los conceptos de izquierda (k’uatab k’ubac) y
derecha (huinab k’ubac), se asocian con las partes del cuerpo como las manos,
acompañado de hitos como senderos, arroyos y piedras que se utilizan para designar
direcciones que están relativamente cerca de los sujetos como las viviendas o puntos en
común dentro de la comunidad. Aunque hay carreteras y señaléticas sobre las distancias
y límites entre comunidades, municipios y estados, para describir trayectos más lejanos
los Tének utilizan hitos como cerros, cuevas, ríos, arroyos y los días que se puede tardar
en llegar.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Cuando las personas salen a trabajar en las milpas, cazar o buscar plantas
medicinales y por alguna razón llegan a desorientarse, acuden a la posición del sol para
poder encontrar el camino de vuelta. Esta trayectoria celeste define los principales
puntos cardinales para los Tének. Oriente y poniente tienen términos específicos
llamados «Kalel K’íchá» que quiere decir ―punto donde nace el sol‖ (Este) y el extremo
opuesto «Otsel K’íchá» ―donde muere el sol‖ (Oeste). La muerte del sol es vista como
el transcurso del día a la noche, es el momento en el que el astro se dirige a la parte
inferior del universo o Tamtsémlá, el lugar donde se encuentran los muertos y los
ancestros; existe un segundo eje que es conformado por los rumbos del norte o
«Tsáylél» y sur «Pulik Ts’én» o ―gran cerro‖ que corren de derecha a izquierda, aunque
este segundo eje es menos importante para los Tének corresponde a la relación de un
sistema complementario que busca dar orden y sentido a la existencia del mundo.

«En Tének se dice Tsé' Akanláb K'ay'lál a los cuatro postes del cielo,
porque vas a hablar de esquina en esquina, así se dice, allá arriba se
llama Kalel K'uíchá ahí nace el Sol y abajo Otsel K'uíchá es donde se
muere el sol porque se mete en la tierra […] el Tsáylél es de donde viene
el viento de Mámláb pero no sé cómo decir Tsáylél en castilla […] el
Pulik Ts'én es el Cerro Grande que le dicen el Sur, aquí le dijimos así
porque tenemos un cerro aquí por Tamapatz, por Xilitla, el cerro de la
Silleta […] bueno esos son los cuatro cardinales pero hay uno que ese va
en el medio, ahí hablamos con Mím Tsabál ahí le se conecta los cuatro,
con la Madre Tierra, ese se llama Ts’ejel […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2018).

La existencia de estos rumbos en el universo implica un orden lógico apoyado en


elementos del mundo concreto, del cual algunas personas como los Cáulómes conocen.
Para sustentar su explicación, el mismo especialista Cáulóme realizó el siguiente
esquema en el que se muestra la disposición de los puntos cardinales respecto a la
entrada y salida del sol, más uno extra en el centro. Según este señor el espiral que se

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Oscar Uriel Camacho Chávez

puede apreciar simboliza el transcurso del sol durante todo un año que marca el tiempo
de vida y muerte, es decir, los tiempos de lluvia y secas.

Esquema 1 Puntos cardinales Tének (Don Aurelio, Mantétzulel, 2018).

Cada rumbo en el universo Tének tiene un orden, un color, un nombre y una oración
que es pronunciada por el especialista Cáulóme en contextos rituales. Como se anotó
arriba, el primer punto de referencia es donde nace el sol: el Este, es, junto con el punto
del centro, la dirección más fuerte del cosmos Tének, se representa con el color rojo o
«Tsacni'». El Oeste es punto donde se muere el sol, representado con el color naranja
«Lanáx».

El Norte, punto donde se encuentra el Trueno, es representado por el color


blanco o «Thacni’». El Sur, por su parte, es el punto complementario del Trueno, donde

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Oscar Uriel Camacho Chávez

se encuentra el Gran Cerro el cual dispone fertilidad, es representado por el color


amarillo «Manú», mientras tanto el Centro, el que conecta los tres niveles, cielo-tierra-
inframundo, es representado con el color verde o «Yaxu’».

De esta forma se logra configurar un esquema como el siguiente:

1) Este

Centro

3) Norte 4) Sur

2) Oeste

2) Oeste

Esquema 2 Cuatro cardinales rodeados por el mar (Don Abelino, Mantétzulel, 2018).

Según Don Abelino, cada Cáulóme por medio de sus sueños sabe las palabras que se
tiene que decir para poder hablar en cada uno de los rumbos del universo. Pero siempre
se tiene que llamar y agradecer al dios del Trueno Mámláb y la Madre Tierra; además
de llamar en cada punto para pedir el poder sobre los fenómenos atmosféricos como la
lluvia o los vientos, se tiene que hacer una serie de ofrendas orgánicas como bolim
(tamal con el cuerpo completo un pollo), aguardiente, copal y el corazón e hígado de un
pollo. De esta forma, con ayuda de Don Aurelio se realizó el siguiente cuadro, donde se

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Oscar Uriel Camacho Chávez

muestra el orden de los rumbos cósmicos y las palabras que utiliza este Cáulóme en
cada actividad ritual.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Cuadro 1 Puntos cósmicos y sus oraciones (Mántétzulel, 2017).

La concepción de los Tének de Mantétzulel sobre el universo o K’ay’lál, está


compuesto por un continuum escalonado entre el plano celeste (éb yaxu’), terrestre
(tsabál) e infraterreste (tamtsémlá). La tierra es pensada como un gran caimán
suspendido sobre el universo acuoso, de su espalda emerge el paisaje abrupto de la
sierra:

«[…] Mámláb puso el sol pero no se movía nada por eso puso la tierra y
movió de oriente a poniente el sol, por eso se mete abajo en la tierra. Por

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Oscar Uriel Camacho Chávez

un lado va a poner el agua, arriba en el cielo con el sol, en el medio va


secar como un cocodrilo. Va poner la tierra como un caimán, porque su
espala es la tierra, los cerros donde siembran, la boca son las cuevas. Y
mero abajo está el tamtsémlá, el que se llama inframundo, donde se mete
el sol, es el camino del sol, arriba abajo, de oriente a poniente [...]»
(Don Aurelio, Mantétzulel, 2016).

Evidentemente el trayecto del sol entre el este y el oeste, hace a éste eje direccional el
más fuerte entre los Tének. Además de orientar, esta trayectoria celeste permite
distinguir distintas etapas durante el día: thalk’unal (apenas amanece); ok’ox k’ak’al
(primer rayo del sol); pejach k’íchá (el sol a la mitad, en lo alto); júlká’ k’ícha (va
cayendo el sol); huaklel (atardece); tsink’oyal tsabál (se esconde en la tierra); xapal
k’íchá o akal (se metió el sol, sin luz).

Esta distinción entre el trayecto del sol y la trayectoria que describe el recorrido
de un punto a otro es meramente analítica. Para los Tének el trayecto del sol no solo se
debe al viaje que hace éste al inframundo o tamtsémlá, sino también a los ciclos
astronómicos, meteorológicos y climáticos que marcan dos tiempos: el tiempo vivo y el
tiempo muerto, es decir el tiempo de lluvias ideal para trabajar la tierra, y el tiempo de
secas para cosechar y agradecer por el producto a través de ofrendas en celebraciones
de fechas específicas dentro del calendario agrícola.

En el pensamiento Tének, las unidades de tiempo son definibles según los


trayectos que realizan en el espacio seres mitológicos y divinos:

«Haz de cuenta que un año es cuando llueve y cuando no llueve, ¿por


qué decimos así? Porque nosotros vemos el sol, el sol lo mueve Mámláb,
porque su punto es Tsáylél, el norte, ahí son los vientos. Cuando el sol
esta alto, bien parado es tiempo de lluvia, tiempo vivo decimos porque
vamos a trabajar es como en mayo hasta como septiembre. Ya después en
el año como que va pa’ abajo el sol, se ve como que se va como un

51
Oscar Uriel Camacho Chávez

caracol, se dice Úl porque hace en círculos. Bueno ahí es porque viene lo


frío, porque se va haciendo más chiquito, ese es el tiempo de los jilotes
de octubre y noviembre […] eso lo sabemos porque Mámláb habla como
del 15 de mayo, se oye allá en el mar, en el Oriente truena, así como que
se oye poquito pero cuando se oye poquito todo mueve los árboles, viene
el viento pero fuerte, como remolino, es pura tempestad, es Pulik
Muxiláb, es el altísimo que truena con su bastón de víbora, desde arriba
va moviendo el sol con el viento en toda la tierra hasta lo profundo […]»
(Don Aurelio, Mantétzulel, 2016).

En la explicación de Don Aurelio aparece una primera oposición que entre el día
(k’íchá’) y la noche (akal), este mismo Cáulóme señala que esta distinción no siempre
ha existido. Aunque en un inicio el universo era totalmente oscuro, gracias a las fuerzas
y poderes del dios Mámláb se creó la tierra, el sol, sin embargo la presencia de este
astro incomodaba a los primeros habitantes de la tierra, porque el viejo dios creó la
luna, alternando así entre el día y la noche:

«El principio de lo que es el universo, por decir así, es el que le decimos


mundo negro, porque bueno primero, estaba totalmente lleno de agua, no
hay tierra, no hay nada, ni luz, ni sol, nada, era pura oscuridad, como le
dicen un abismo de agua […] antes todo era pura oscuridad, pura agua
no había tierra nada por eso Mámláb hizo la tierra primero, por un lado
seco y luego hizo el sol y la lluvia para que la semilla crezca, pero dice
que ya había una gentes que no querían en el sol, se metían a la tierra,
mero abajo se metían, porque decían que el sol no se iba, todo el día
había sol y tenía que trabajar, por eso se escondían porque no querían
trabajar. Pero luego Mámláb vio que no salían por eso hizo la luna para
que haya día y noche, para que salieran. Bueno pues las gentes que no
salieron dice que ahí se quedaron, debajo de la tierra ahí están, en el
inframundo […] cuando el sol se va, se mete allá por el poniente dice que

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Oscar Uriel Camacho Chávez

va con los Lints’i’, así le dice a los que se quedaron, ahí no comen hay
árbol, semilla de todo pero no comen, los Lints’i’ no comen porque no
querían trabajar, con la pura esencia nomas» (Don Aurelino,
Mantétzulel, 2017).

El periodo de transición de los movimientos del sol corresponde a una unidad de


medida llamada Tamub o año. El registro del tiempo diurno, que tiene que ver con las
actividades que se llevan a cabo dentro de la milpa tiene correspondencia con otro de
propiedades frías y nocturnas relacionadas a la luna. Los meses se determinan por los
ciclos lunares, la luna y la noche marcan el tiempo muerto (secas), un periodo
intemporal con influencias buenas y malas sobre el hombre, las plantas, animales.

La cuenta de la luna es utilizada más que una unidad de tiempo, como un medio
de señalamiento periódico. Se trata de la descripción anual de actividades
simétricamente ajustadas con el calendario agrícola y religioso. En la comunidad se
habla comúnmente de los trabajos durante las lunas de enero, febrero, marzo, hasta
diciembre

«Año le decimos Tamub, un año porque es de los días y cuando es de la


luna decimos Íts’ pero es de los meses, un mes es Íts’, como decir una
luna de enero, de febrero. Lo sabemos que es así porque para nosotros
un mes es como un calendario de la luna, cada mes tiene luna nueva,
luna creciente, luna llena, luna menguante. En Tének se dice ít íts’ luna
nueva, thamúl ít’s luna creciente, t’ucht ít’s luna llena y ít’s acálom […]
La luna de enero es la primera del año así como es tiempo muero, como
es de secas se empieza con la limpia de la milpa de todo rastrojo que se
quedó, ese mes también es de cambio de juez. La luna de febrero es de
cortar tronco grande, palo seco, para leña. En marzo casi no se hace
mucho porque es la semana santa hay que esperar que pasé el trueno,
hasta abril empieza hacer más calor ahí se empieza a tumbar todo lo el

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Oscar Uriel Camacho Chávez

monte que salió, ya en mayo hasta el último de agosto es de pura lluvia,


también hay que esperar al que pasé Mámláb, en septiembre ya se
siembra o desde antes y en octubre es de jilotes, cuando están jilotenado
los primeros maíz. La luna de noviembre es la buena porque es la que le
da la última fuerza a los elotes para que no venga con plaga, que se dé
maíz fuerte, y la luna de diciembre es cuando el sol se hace más chico,
por eso dice que el sol nace en diciembre» (Don Aurelio, Mantétzulel,
2018)

Respecto a la influencia de la luna en el ciclo agrícola, y otras actividades relacionadas


a la recolección de plantas, así como en el nacimiento de un nuevo miembro, está muy
presente, pues cuando se encuentra la luna llena «T'uchat Íts'» es el mejor momento
para cortar café, vainilla, palmilla y cosechar el maíz, así como el parto, pues la luna
llena propicia una pronta recuperación de la planta y el producto, de la madre y el hijo,
de modo opuesto, cuando la luna es nueva o menguante «Ít Íts'» se considera momento
de cortar las hiervas como la mala mujer (Ak': urera baccifera), el pica-pica (Ts'ikí :
mucuna pruriens) y toda clase de maleza que se encuentre en los caminos, casas,
milpas, solares o cementerios, pues al hacer una simpatía contraria, ayuda a que no se
regeneren rápidamente, del mismo modo los infantes que llegasen a nacer en este
periodo son considerados portadores de un don, pues es en ese momento en el que se
gesta también las habilidades de los Dhiman o brujos.

«[…] cuando es luna llena la partera casi siempre va a la casa, ahí se


está con la mujer para ver, porque cuando hay luna llena es más rápido
de que se alivie, así como las plantas, cuando hay luna llena es tiempo de
cortarlo porque crece más rápido y más fuerte, porque le ayuda, pero
cuando no hay luna, que nada más es pura tiniebla ahí luego si es malo,
por eso nacen los Dhiman, son como pura lumbre, vienen así de nacidos
porque no hay luna […] antes cuando a mis hijos yo ponía ceniza, todo a
fuera de la casa ponía ceniza, porque decía mi abuela que con la ceniza

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Oscar Uriel Camacho Chávez

era como la luna, ayudaba para proteger y para ver si no querían hacer
cosa mala, ahí se ve si alguien se quiere arrimar, porque queda marcado
[…]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2018).

Esta codificación astronómica, más que una unidad de tiempo, constituye a la


descripción anual del calendario agrícola. Con forme a estas ideas expresadas y con
ayuda de los especialistas Cáulómes, se realizó el siguiente cuadro en el que se
muestran las principales características de cada mes: celebración, actividades y trabajos
relacionados con a las actividades agrícolas y religiosas.

El ciclo agrícola para los Tének comienza con los primeros movimientos del Sol
y con el cambio de autoridades al interior de la comunidad. Es en el tiempo muerto
donde se dan los primeros trabajos en la milpa, se recolectan los restos de la planta del
maíz (rastrojo) para vender como forraje; para el mes de febrero se comienza a tumbar
la maleza grande como troncos que se utilizan para leña. Para los meses de marzo y
abril, cuando el Sol está más alto, se comienzan los trabajos arduos en la milpa, el
tumba-roza-quema de la maleza es el trabajo que se lleva a cabo. A finales del mes de
abril casi siempre al medio día, momento en el que el sol está en su cúspide y la maleza
seca, se enciende fuego en todo el terreno. Se tiene cuidado del viento caliente porque
puede atraer a los «K’olik», espíritus del fuego que gustan de la sequía y el calor:

« […] los K’olik son los espíritus del fuego, esos son como un hombre
pero viene del rayo amarillo. Les gusta la lumbre, por eso cuando
estamos haciendo la milpa y que le ponen lumbre hay que tener cuidado
con el viento, porque esos vienen y brincan ahí donde está la lumbre
para que haya calor, si uno no lo sabe y deja la lumbre sola vienen con
todo sequía, y no llueve nada porque la tierra se quema […]» (Don
Abelino, Mantétzulel, 2018).

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Oscar Uriel Camacho Chávez

El mes de mayo es el tiempo de Muxi’, se marca el inicio del tiempo vivo, de lluvias
con el trueno que se produce en el Este, donde se encuentra el mar:

«[…] es un murmullo que se siente nada más poquito, así en la mañana


como una brisa, pero ese sabemos que viene desde abajo moviendo todo,
árboles, agua, todo, viene desde el mar, decimos que es del murmullo de
Muxi’, es como del 15 de mayo […]» (ibíd.).

Los meses de junio, julio y agosto son los más activos en cuanto a lluvia, también son
los meses en los que se trabaja cuidando lo que sembraron, de modo que son el tiempo
de desmonte y ofrendas para que haya buen producto. Para septiembre, el día 29, se
celebra la fiesta de la comunidad en nombre de San Jerónimo, se pide por una buena
cosecha y alejar enfermedades, plagas y sequías. En octubre se dan los primeros jilotes,
un maíz muy tierno que se utiliza para hacer atole, el tiempo de los jilotes marca
también la posibilidad de una segunda siembra, para cosechar en diciembre
aprovechando las últimas lluvias y la humedad de la tierra. La luna de noviembre, el
tiempo de los muertos, marca el fin del periodo de lluvias y las actividades agrícolas.
Después de la cosecha de elotes, se hacen tamales y atole que se ofrendan a los muertos
y la tierra que dio todo el producto que se utilizará en el transcurso del periodo de secas:
maíz, frijol, calabaza, quelites. Una vez hecha la ofrenda a la tierra y a los muertos, se
seleccionan los mejores granos de maíz para ser sembrados en la próxima temporada;
esta clasificación va de la mano de una observación sobre las características del grano:
grande, grueso o delgado, de color amarillo, morado o blanco, que permite determinar
la semilla en potencia de ser eficiente para convertirse en una planta fuerte.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

REGISTRO DEL TIEMPO TÉNEK


Tiempo Tének Referencias
Íts’ de enero Inicio de año, tiempo de rastrojo, cambio de
autoridades comunales
Íts’ de febrero Tiempo de rozar la maleza (árboles secos)
Íts’ de marzo Muerte del sol, tiempo de humedad. Semana
Santa
Íts’ de abril Semana Santa. Trabajos de roza-tumba-quema
Íts’ de mayo Tiempo de trueno (Mámláb). Murmullo que
viene del mar, marca el inicio de tiempo de
lluvias.
Actividad ritual en la cueva del espíritu santo.
Primera siembra.
Íts’ de junio Croa el sapo (Pulik C'ua').
Entrada de las primeras lluvias.
Trabajos se siembra y desmonte
Íts’ de julio Tiempo de bolim: ofrendas para la tierra y el
cielo.
Rituales de petición de lluvias.
Íts’ de agosto Tiempo de hongos y sapos. Periodo con mayor
afluencia de agua
Íts’ de septiembre Tiempo de equinoccio.
Desmonte de maleza.
Íts’ de octubre Tiempo de jilotes.
Segunda siembra.
Íts’ de noviembre Tiempo de muertos y ofrendas.
Corte de los elotes en luna llena para ofrecer a
la tierra.
Comienzo del frio.
Íts’ de diciembre Tiempo de atole.
Segunda cosecha.
Nacimiento del sol (24 de diciembre).
Tiempo de rastrojo.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Éb Yaxu’: plano celeste

Éb Yaxu’ o ―cielo verde‖ es el lugar donde se encuentra el viejo dios Mámláb, este ser
es capaz de provocar grandes tempestades que pueden terminar con la vida del
universo, en cambio sí se saben dirigir sus fuerzas pueden ser benéficas para la
existencia del mundo.

«Mám Ja’» o el agua celeste, es un elemento del clima que bajo precipitaciones
expresa la idea de una vital plenitud. Esta «agua del rayo» favorece el crecimiento de la
vegetación en la tierra, es dadora de vida y como lluvia que cae del cielo fertiliza la
tierra. Generalmente la temperatura y humedad en la Huasteca potosina es muy elevada
durante todo el año. Según Henri Puig (1991:68-69) está temperatura varía de acuerdo a
la altitud y latitud, la temporada de sequía tiene mayor duración en la parte norte que en
el sur de la Huasteca potosina; en la vertiente oriental de la Sierra Madre Oriental,
donde se encuentra la comunidad de Mantétzulel, las temperaturas bajas y
precipitaciones intensas, atenúan la intensidad de la temporada de sequías. En el mes de
junio hasta mediados de octubre las precipitaciones son más elevadas, mientras que de
noviembre a febrero las precipitaciones son menores y en mayo la temperatura aumenta
drásticamente.

Según la información geográfica municipal sobre el rango de precipitación en


Aquismón recogidos por el INEGI en 2016. El promedio anual de lluvia se encuentra
entre los 3000 mm para los sectores más elevados de la Sierra Madre Oriental y 1500
mm para los más bajos: en términos generales la sierra de Aquismón presenta los
climas: «tropical cálido húmedo, con una precipitación anual acumulada de 2000 a 3000
mm y temperatura promedio anual de 40º C» (Lárraga Lara, 2014:25).

Los Tének de Mantétzulel han logrado elaborado un modelo que representa el


ciclo de las temporadas de lluvia y las temporadas de secas. Como apuntamos líneas
arriba el año se divide en dos estaciones, el tiempo muerto (de secas) y el tiempo vivo
(de lluvias) que principia con el fin. Es decir, las secas (huayénib) comienza con el
término de cada cosecha a inicios o mediados de noviembre y se prolonga hasta abril, la

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Oscar Uriel Camacho Chávez

estación se lluvias (áb) comienza en mayo con el murmullo de Mámlab que viene del
oriente y se prolonga hasta finales de septiembre e inicios de octubre.

Esquema 3 Calendario agrícola-astronómico en Mantétzulel.

Según Don Aurelio, este plano del universo se encuentra sobre la copa del unup o ceiba
(ceiba pentandra), también llamado Té’ Ejattaláb, el árbol de la vida. Estos árboles
enromes son poco vistos alrededor de la comunidad, para encontrarlos se tiene que
buscar en el interior de la sierra y a la orilla de arroyos o pozas de agua. Al ser muy
grandes estos árboles son frágiles con los vientos de la montaña, los Tének no los talan

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Oscar Uriel Camacho Chávez

a menos que sea para uso ritual, sin embargo los pocos que se encuentran caídos en el
monte son utilizados como grandes vigas de madera para la construcción de salones de
uso comunitario, tal es el caso, de la capilla, el salón ejidal y del comité de turismo en la
comunidad.

De la misma manera que en el espacio donde se encuentra la ceiba rodeada de


plantas, en este plano cosmos sucede igual. Para los Tének la copa de las ceibas son las
plantas que se pueden ver en el cielo, sin embargo estas plantas solo son de uso
medicinal y solo se revelan al Cáulóme a través de los sueños. También a través del
sueño éste se puede acceder plano celeste:

«[…] es el solar de Mámláb, siempre está lloviendo por eso hay pura
planta pero para curar, un jardín botiquín como K’ak’al Jól, la cueva de
la luz del sol. No hay árboles o plantas con fruto porque no hay tierra
¿dónde lo va a poner? Por eso se dice Té’ ejattaláb, porque es árbol de
pura vida como es cielo, por eso hay mucha rama, hace mucho monte.
Como un ceiba, Unup en le decimos en Tének , que es grande de los
viejo, tiene mucho jihuite por eso sus ramas toca el cielo con la nube y el
viento, esa es el monte del cielo […] árbol de la vida se dice porque tiene
tres las ramas que es el cielo, el tronco la tierra y la raíz el inframundo
[…] Para eso hay que esperar el sueño, para ir allá hay que ir en sueño,
en espíritu, como esencia, sale del cuerpo, con la pura alma nomas vas
flotando, pero hay que pedir permiso con Mámláb porque vas a su
terreno, hay que piden permiso, hay que hablar para pedir con el
máximo respeto porque vas a entrar. Sino lo pides sale pura culebra
cuatro narices, esa es la víbora que cuida al Mámláb».

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Oscar Uriel Camacho Chávez

El plano celeste o Éb Yaxu', es la morada del viejo dios del Trueno; es un plano
considerado con cualidades masculinas, habitado por el abuelo Mámláb, Muxi'l o Pulik
Pay'Lóm6 y sus ayudantes los Tsók Ink (pequeños hombres trueno):

«El cielo se dice Éb Yaxú’, cielo verde ¿por qué se dice cielo verde?
Porque hay Rayo azul y amarillo. Azul es frío, amarillo como un lumbre
que pone rojo el cielo, dice que ahí sale el K’olik , el espíritu del fuego
que anda brincando en el cerro. El Rayo creador es el Trueno verde
porque es que tiene la fuerza, conecta cielo, tierra y mar. Quebró el
cerro para que saliera el maíz, porque el maíz estaba metido en una
piedra, el Rayo verde lo sacó desde el cielo con una tronada por eso se
dice Éb Yaxú’, cielo verde porque es el que gana a todos […] Ahí es el
lugar de Mámláb, haz de cuenta que es como yo una persona, un abuelo
ya viejo, pero que dice es Pulik Mámláb o Pulik Muxiláb el altísimo
Trueno que choca con la tierra y el mar. Es el mejor jefe de todos, es el
que hizo el cielo, la tierra y el mar, él hizo todo, entonces hizo sus Tsók
Inik, los que vienen de todo por acá [señala sureste/noreste] cargando la
lluvia, es una orden también para ellos así como nosotros con el juez,
pero que llevan lluvia […] (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).

Los Tének de Mantétzulel describen este plano del universo como un lugar en el que
hay luz y oscuridad, astros como el sol y la luna, fenómenos naturales como el trueno,
el rayo, mucha neblina, viento y lluvia permanentemente. Es un lugar donde existe
vegetación similar a la del plano terrestre, sin embargo solo tienen un fin exclusivo que
se les revela a las personas como el Cáulóme durante los sueños.

«[…] el cielo es como un espejo de la tierra pero con mucha niebla. Allá
también es de día y de noche pero siempre caí agua, siempre está
lloviendo con trueno, no hay gentes ni animales puro monte, como un

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Todos estos son nombres genéricos para un mismo dios: Mámláb.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

solar pero no como aquí con suyo, frijol, calabaza allá es para curar. Lo
vas a ver en el sueño nomás. Hay monte con hongo, copal, hierbabuena,
chiclol, el jutucú’ pemoche, todo hay allá. Pero como no hay tierra
¿cómo lo siembra? No se puede, por eso esas no se puede comer ni
agarrar nomas lo vas a ver cuál vas a buscar […]» (Don Aurelio,
Mantetzulel, 2017).

Para los Tének el cielo es un lugar que se asocia con la masculinidad, por ser el lugar en
el que se encuentra este dios del Trueno y el sol. Esta deidad que provoca la lluvia, se
combina con el sol para favorecer el crecimiento vegetativo y continuo. Gracias a este
plano masculino ubicado en la parte superior del universo en el que existe gran
afluencia de agua, es que puede descender el líquido vital en forma de lluvia a la tierra,
logrando penetrarla para ayudar al desarrollo de la vida, incluso logrando llegar hasta el
inframundo.

Tsabál: plano terrestre

El plano intermedio o terrestre llamado Tsabál, es poblado por los seres humanos,
animales, plantas, árboles, ríos, arroyos, montañas, cerros, cuevas y algunas deidades,
principalmente Mím Tsabál (Madre Tierra), Pulik K'ua' o K'oléne' (el gran sapo,
también pareja del Trueno Mámláb) y Dhipák (el alma del maíz). Para los Tének de
Mantétzulel este plano cósmico tiene una morfología similar a la de un caimán. Tsabál
es la espalda de este animal cósmico, la tierra en la que se encuentran las grandes
cadenas montañosa como la Sierra Madre Oriental llamada Pulik Ts’én, los valles,
bosques, selvas, ríos y lagos. Esta animal cósmico se encuentra suspendido sobre el
mar, llamado Pulik Ja’, por ello se cree que en su interior corre el agua. Según los
Tének las cuevas y sótanos se consideran que son la boca del animal, del mismo modo
que la entada al inframundo o tamtsémlá.

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«La Tierra se dice Madre, en Tének nosotros decimos Pulik Mímtsabál


porque es grande, todo lo que lo vez es la Madre Tierra, el cerro, la
cueva, la milpa, los sótanos, el río, todo es ella. Es como un cocodrilo,
por eso se dice Bokom Mímláb porque es una señora fuerte ¿por qué se
dice eso? Y ¿quién le nombro eso? Porque nosotros así nos contó el
abuelo y abuela porque así lo creó Mámláb, como un caimán con la
espalda como montañas, cuevas, senderos, valles, ríos, todo esta en su
espalda, por eso es la Madre Tierra, porque todo está en ella, adentro es
pura agua, puro chirrion de agua, se escucha en la cueva como chirrion
pero es pura agua que hay dentro de la tierra, por eso es tierra desde
antes que nosotros estemos aquí ella ya existe por eso es Bokom Mímláb,
con el máximo poder» (Don Abelino, Mantétzulel, 2018).

Este medio abrupto y de excesiva vegetación, que los Tének llaman tsabál, fue formado
durante el paleoceno y el cretácico superior con la elevación de la Sierra Madre
Oriental, cuando el mar se iba retirando y descubriendo las rocas sedimentarias
produciendo intensas fracturas y grandes cavidades terrestre con agua en su interior
(Morán Ramírez, 2013).

Las montañas de la Sierra Madre Occidental además de ser el espacio que


habitan los Tének de Mantétzulel, son sedes de fenómenos naturales importantes: «aquí
se encuentran todas las formas clásicas de disolución calcárea: lapiaz, dolinas o
depresiones cerradas de forma circular, que provocan que el agua de lluvia no se quede
en la superficie sino que se filtra y forma un verdadera red acuática subterránea»
(Stresser-Péan, 2008:7). Los suelos de esta selva son de materiales calizos provenientes
de una topografía cárstica de colores oscuros, la naturaleza porosa de la piedra y el
material arcilloso hacen que el agua se filtre a través de las rocas de la montaña y que
viaje a grandes velocidades por canales entre los cerro (Lambarén Galeana, 2011).

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El agua que hay dentro de los cerros es recolectada por las personas a través de
las cuevas y del escurrimiento de las paredes del cerro en piletas, pocas veces es para el
consumo humano, su uso es ritual y agrícola. Dependiendo de las forma en cómo se
recoja recibe un nombre. Si es directamente de una cueva se le llama «Mám Ja’»: agua
de trueno, de lo contrario se le llama «Uxum Ja’»: agua de mujer, a el agua que es
recogida de pileta, arroyos o pozos.

Mientras el concepto de (Mám Ja’) propicia la organización de los fenómenos


meteorológicos en el marco de las actividades humanas, el agua terrestre (Uxum Ja’) se
encarga de moldear el paisaje y los suelos, desde tiempos muy remotos, cuando parte
del territorio que hoy ocupa México se encontraba bajo el agua del mar, excepto lo que
hoy es Tamaulipas (Nigra, 1951; Rodríguez-de la Rosa, 2007; Uxue Villanueva-
Amadoz, 2014). Cuando emerge del océano la Sierra Madre Oriental, el mar se va
retirando dejando como evidencia las fracturas que han controlado el flujo subterráneo
de agua hacia el Golfo de México y depósitos de rocas como «las calizas y otras que se
relaciona con un proceso de interacción agua-roca, principalmente de origen evaporítico
como los yesos, teniendo como resultado químico de este proceso geológico dos tipos
de agua: una bicarbonatada y otro de sulfatado cálcico (Morán Ramírez, 2013:71).

Siguiendo a Don Victoriano, de este relieve abrupto con excesiva vegetación y


afluencia de agua se distinguen cuatro principales conjuntos topográficos con referencia
a la cosmovisión Tének: a) Pulik Ja’, el mar sobre el cual está flotando el gran caimán
llamado Tsabál; sobre la espalda de este animal saurio se encuentra b) la Sierra Grande
o Pulik Ts’én, formada por los municipios de Xilitla, Tamazunchale, Axtla de Terrazas,
Matlapa, Coxcatlán, Tampacán, San Martín Chalchicuautla, Huehuetlán, Aquismón y
Tamasopo; c) Tsipíl Ts’én o Sierra Baja, donde se ubican los municipios de Tanlajás,
San Antonio, Tancanhuitz y Tampamolón Corona; y d) los valles o Jo’chal,
conformados por los municipios de Ciudad Valles, El Naranjo, San Vicente
Tancuayaláb, Tamuín, Tanquián de Escobedo y Ébano (Mantétzulel, 2017).

Para estos relieves los Tének asocian por lo general un determinado tipo de
suelo. Esta tipología se construye a partir de las características de elementos distintivos:
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como el color, el olor, la textura, el lugar donde se encuentra. Tal como se muestra en el
siguiente cuadro esbozado con ayuda de Don Victoriano (Mantétzulel, 2017).

CLASIFICACIÓN DE SUELOS EN LA COMUNIDAD DE MANTÉTZULEL


Anam (tierra) Se localiza en Suelo humedo de color oscuro y hojarasca. Su olor es a
la sierra alta y humedad y vegetación. Textura limosa. Predomina en la
baja. mayor parte de la comunidad: casas, huertos, milpas,
caminos.
Tsabál (tierra Se localiza en Suelo humedo de color negro con textura arenosa y limosa.
arrenosa) el mar, los Este suelo es típico de encontrar en las playas, los rios o en
valles, la las cavidades terrestres como en las cuevas. También se
sierra alta y obtiene al excavar un foso. Cuando se excarva este tipo de
baja. tierra se llama enjarre, se utiliza para la construcción de
viviendas con materiales como otate, zacate y agua [aquí la
textura cambia de arenosa a chiclosa].

Elech tsabál Se localiza en Suelo semi-humedo de textura arenosa color café. Se


(tierra aluvial)la sierra alta, encuentra en la entrada de las cuevas, a las orillas de arrollos
baja y los y en valles.
valles.
T’ujub (piedra) Se localiza en Esta expresión indica de forma general cualquier piedra.
la sierra alta y «T’ujub tsabál» se refiere a la piedra del cerro que sobresale
baja, en los de la tierra, esta no se rompre es utilizada como piso. La
arrollos, ríos y piedra lisa, de laja o de río: «Olib T’ujub» se utiliza en
cerros caminos para hacer escaleras, bardas o mojoneras. Al igual
que la piedra lisa o laja de cerro «Nuc’at t’ujub».
Tabla 2 Tipos de suelos en la comunidad de Mantétzulel.

Como se muestra en el cuadro el tipo de tierra llamado Anam, es el que se utiliza para la
siembra. Para ello se utilizan las partes más altas en las montañas, los trabajos agrícolas
entre los Tének responden a un calendario dividido en tiempo de secas y tiempo de
lluvias. En el tiempo de lluvias los trabajos se relacionan con la limpia y siembra de la
milpa, para ello se utilizan herramientas como el machete, la hoz y la estaca o coa
llamada cujub. Esta última herramienta es la que se utiliza para trabajar la tierra,

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penetrándola y creando un agujero donde se introduce la semilla. Durante mi primer


estancia de campo en el 2016, a finales del mes de mayo pude observar a Don
Victoriano mientras trabaja en su milpa y como en algunas ocasiones solía escupir a la
tierra después de sacar el cujub y haber plantado la semilla. Al preguntarle sobre esta
acción él comentó que:

«[…] el cujub es un bastón sembrador, es como un rayo del sol, ese


también es bastón de Mámláb, porque con la lluvia llega hasta abajo, al
tamtsémlá donde viven los Lints’i’, los espíritus y los muerto. Allá abajo
llega el sol y la lluvia, por eso también hay semilla, árbol, víbora, todo lo
que hay aquí. Por eso el cujub cuando se planta es como un rayo que se
mete a la tierra, pica la espalda de la Madre Tierra, por eso se llama
Mím Tsabál, Madre Tierra porque el sol la ocupa con el vapor, así como
el hombre ocupa a la mujer, pero el hombre no avienta vapor, es atole
Huat’ap Inik, atole de hombre, por eso se escupe, con tres veces que
escupes, con eso tiene la tierra para darle a las semillas […]»

De modo que esta acción se asemeja por analogía con el acto sexual entre hombre y
mujer, es decir la saliva que va de arriba abajo, de la cabeza al suelo, toma el papel de
otro fluido corporal como el semen, que se deposita junto con la semilla dentro de la
tierra para producir un nuevo ser.

«[…] desde el cielo el sol le da el jugo a la tierra. Llega hasta abajo,


hasta mero abajo de la Madre Tierra, como la estaca cuando siembra,
por eso es como un rayo. Porque le da el jugo a la tierra, le da el vapor,
le da el calor para que crezcan las plantas, los árboles, todas las semillas
que hay. Por eso se escupe porque es como una ayuda, no es falta de
respeto ¿de dónde esta chupando el agua la semilla sin que alguien le
este dando?, de la Madre Tierra, de ahí va chupar la semilla así nosotro
es una ayuda. Cuando nacimos chiquitos, ¿qué vas a comer de chiquito?

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Oscar Uriel Camacho Chávez

El pecho de la mamá, tiene que darle pecho para que crezca, entonces
así es la Madre Tierra, nosotros estamos chupando Madre Tierra así
como grandes como chicos, porque ahí estamos manteniendo la vida,
entonces por eso si tu tomas agua, café, vino primero la tierra, decimos
primero la Madre Tierra porque ahí es donde vivimos todos, por eso hay
que darle primero» (Don Abelino, Mantétzulel, 2018)

Entonces con este bastón sembrador, como le llama los Tének, se lastima la espalda del
caimán o tsabál para poder sembrar las como el maíz, el frijol, la calabaza, el chile y
árboles frutales como mango, papaya, plátano, mameyes y chicozapotes. Para obtener
los frutos de la Madre Tierra no basta solo con los trabajo del hombre de labrarla,
también hay que realizar una serie de actividades rituales en el que además se ven
involucradas las fuerzas del plano celestes. Estos rituales se realizan de manera anual en
el interior de la cueva del espíritu (ejattaláb paxál), ubicada a unos 9 kilómetros del
centro la comunidad montaña arriba:

«Cada 15 de mayo con el murmuro de Muxi’ se pide para que las lluvias
que lleguen no provoquen tempestad que vengan con toda la voluntad de
Mámláb para ayudar a la Madre Tierra y sus hijos que somos nosotros,
también se pide para no haya enfermedad. El 23 de junio con el canto del
Pulik C’ua’ el gran sapo, marca la entrada de las primeras lluvias, ahí se
pide a la Madre Tierra que reciba la lluvia que se nutra y al sol que le dé
calor para que la semilla brote. El 2 de noviembre es el tiempo de los
muertos, cuando se recoge la milpa y se hace la ofrenda hay se agradece
a la Madre Tierra por el producto por el maíz, el frijol, la calabaza, el
suyo, todo lo que vamos a comer, porque no tiene plaga. Los granos más
grandes, si es maíz morado, blanco, de los que estén más limpios esos
son los que se ofrecen a la Madre Tierra, esos se van a sembrar el otro
año, por eso se guardan. También se agrade a Mámláb por las lluvias,
porque nos dio agua, sol y viento para que la tierra tuviera fuerza. Se le

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Oscar Uriel Camacho Chávez

agradece con ofrenda, con bolim con un pollo completo sin cabeza,
copal, unas copas de caña, pan. El corazón y el hígado eso se entierran,
eso son para la Madre Tierra para que le dé la fuerza porque ella tiene
hambre también como uno, nada más que ella es un caimán, por eso se le
da ofrenda, la sangre es para que se nutra porque ya no va a llover hasta
el otro año ya no va haber agua, si llueve pero poquito por eso la tierra
ocupa agua gana mucha agua hay que darle líquido para que este
húmeda […]» (Don Aurelio, Mantétzulel, 2016).

La idea de que este plano del cosmos se encuentra sobre la espalda de un caimán es
recurrente entre los Tének de Mantétzulel. Para ellos el paisaje como los cerros, las
cuevas, los sótanos, ríos, arroyo y canales subterráneos se piensan que se encuentran
sobre la espalada del animal. Como han apuntado Don Aurelio, este plato terrestre de
cualidades saurias se asociado con la fertilidad, pero para potencializar estas fuerzas es
necesario saciar el hambre del animal por medio de intercambios orgánicos. Así, a partir
los de rezos y las ofrendas como alimentos, bebidas, esencias y los sacrificios rituales
de animales como pollos en el que se ofrece la sangre para que nutra la tierra y los
órganos como el corazón e hígado que le dan la fuerza, se pretende saciar el hambre del
caimán sobre el cual se encuentra la tierra:

«La Tierra la dejó Mámláb para que trabaje la gente, que respete la
gente porque la Tierra Mímtsabal, es el que nos mantiene, Bokom
Mímláb porque es una Señora fuerte, ella es fuerte porque nos da todo y
nosotros le hacemos daño, la Tierra en ella vivimos y nos dado todo, ella
se aguanta todo porque nosotros ensuciamos y porque cuando nosotros
vamos a sembrar le clavamos la estaca, pues se daña, pero de todos
modos se siembra y da producto y se da que comer como el maíz, el
mango, la naranja, la calabaza, de todo la Madre Tierra nos da, por eso
es Bokom Mím, Bokom Mím Tsabál, con el máximo respeto por la Madre
Tierra es un ser muy poderoso, muy fuerte. Si alguien le quiere hacer
daño no se deja, no es fácil. Porque es como un cocodrilo está flotando,

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así nomás está flotan en el universo, pura agua, oscuro, ahí está flotando
la Madre Tierra. Si uno quiere sembrar maíz, frijol, frutos, cualquier
cosa que va a comer uno se le hace daño a la Madre Tierra, porque se le
pica la espalda, por eso hay que pedir permiso, para que no se enoje
porque se lastima, cuando caminas lastimas, cuando siembras lastimas,
cuando cortas un árbol o una mata lastimas la Madre Tierra y si no lo
pides permiso se enoja, por eso ella quiere sangre porque la sangre es
como el agua, le vida, por eso le ofrecemos bolim, un pollo, la sangre y el
corazón con el hígado y unas bolitas de maíz para que le de la fuerza
como la lluvia que es la sangre de Mámláb, que le llega hasta el mero
corazón de la tierra […]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2017).

Gracias a que el Tsabál es el plano medio, éste puede recibir la lluvia del plano celeste
de manera directa, aunque para esto se requiere de la intervención de otro ser. Pulik
K'ua' o gran sapo que gracias al sonido que emite las nubles liberan el líquido vital. Este
animal que se encuentra en las cuevas, las milpas, piletas donde se recolecta agua y en
los senderos húmedos, se considerada la pareja del viejo dios del Trueno Mámláb. A
manera de una magia simpática (Foucault, 1968), el croar del gran sapo llama a
Mámláb para que este rompa los cielos y liberé la lluvia; en las lunas de junio en la
comunidad de Mantétzulel es común escuchar durante las noches más calurosas un
concierto de varios de estos animales, seguido de intensos rayos y truenos que anuncian
la lluvia.

«[…] Pulik C’ua’ quiere decir que es el gran sapo, un sapo grandote, ese
está en las cuevas, bueno ese sapo grande es la esposa de Mámláb, es su
señora, también es la tierra ese sapo, por eso es Pulik, grande. En junio
empieza a cantar todos los sapos porque los manda el más grande, se
escucha que están cantando toda la noche, nomás se calla todo el sapero
y empieza, la lluvia con rayo y trueno y viento. Bueno cuando uno va
hablar con el Mámláb, Pulik C’ua’ es el primero que recibe, siempre que

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llegas a la cueva lo primero que vas a ver es un sapo grandote, parado,


pero como uno no sabe el camino de Mámláb porque es eternidad, pura
neblina, como adentro de la cueva, hay pura neblina, por eso el gran
sapo lleva en su espalda, baja por la cueva, pero nada más se ve que
pasa un río, pero no es río es una víbora una cuatro narices que está
cuidando porque del otro está el trono del Mámláb en un monte con
mucho árbol […]» (Don Victoriano, 2017).

Las lluvias que recibe el plano terrestre (Tsabál) del cielo (Éb Yaxu’) también tienen
efecto en el tercer plano del cosmos, al que se le llama Tamtsémlá. Como apunta Don
Victoriano, Pulik K’ua’ es el ser que recibe algunas personas que quieren hablar con el
viejo dios Mámláb, para ello hay que dirigirse a las cuevas, las fauces del caimán, es
decir la entrada al inframundo.

Tamtsémlá: plano del inframundo

A diferencia del Mictlán para los nahuas que tiene nueve niéveles (López Austin, 1997:
1999: 2016; Graulich, 1980; 1990 Mikulska, 2015) o del Xibalbá entre los mayas con
seis niveles (Schele y Freidel, 1990; Milbrath, 1999; Ramírez, 2002), los Tének
consideran que el Tamtsémlá o inframundo consta de uno solo. En el mismo espacio
coexisten los espíritus de los muertos, los primeros ancestros llamados Lints’i’, el viejo
dios del Trueno Mámláb y su compañera Pulik C’ua’, así como una gran variedad de
animales, árboles, plantas y ríos. Para los Tének este plano es pensado de manera
similar a la tierra lo que hay en ella de igual forma existe en el inframundo, como el día
y la noche, la lluvia y el viento, sin embargo el tiempo aquí pasa mucho más rápido.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Debajo de las plantas de los pies que pisan la tierra y las rocas calizas de la
montaña, se encuentra este plano del cosmos que posee una composición similar a la
del Tsabál. El Tamtsémlá o inframundo es un plano del universo que se piensa como
una gran extensión de selva, con árboles, ríos, animales, plantas, día y noche. Es un
lugar de los muertos y los ancestros, una región húmeda, fría y oscura a la que se puede
tener acceso a través de las cavidades terrestres llamadas en Tének Jól. Las cuevas son
vistas como puertas al inframundo, ahí dentro existe una gran variedad de productos
orgánicos y de ahí provienen los recursos que existen en la tierra. En la cueva del
espíritu (ejattaláb paxál), ubicada a unos 9 kilómetros del centro de la comunidad
montaña arriba se llevan a cabo rituales para petición de lluvias los días 15 de mayo, 23
de junio y el 2 de noviembre; esta caverna de 698 hectáreas resguarda una variedad de
fauna como loros, golondrinas y murciélagos, además posee diversas formas de
estalactitas, estalagmitas y grandes columnas que éstas formaron con el paso del
tiempo.

Geográficamente el medio que han ocupado los Tének de Mantétzule, ha sido


una región provista por un gran sistema fluvial y pluvial. Esto junto con una red de
canales subterráneos que van de esta región del estado hacia el Golfo de México, hacen
de esta región acuífera un lugar mítico y rico en bienes naturales. Cerca de la
comunidad de estudio, Mantétzulel, se encuentra una de estas corrientes subterráneas.
Nace en la comunidad de Unión de Guadalupe, a 2 kilómetros de distancia de
Mantétzulel, y baja a través de la Sierra Madre Oriental hasta la localidad de Tambaque
donde el agua, por la gran presión, brota de las piedras del cerro (Morán Ramírez,
2013:74).

Este paisaje abrupto y cavernoso, con fuertes corrientes al interior de sus


montañas es el espacio que ocupan los muertos y los ancestros. En la eternidad del
inframundo se encuentra también la silla del viejo dios Mámláb, para los Tének este
lugar es el principio de la vida, de ahí la tierra toma las fuerzas para hacer crecer la vida
en la superficie, junto con la ayuda de la lluvia y el sol que caen de abajo hacia arriba.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Los Tének creen que de este plano cósmico salieron las semillas, las plantas y los
vientos que llegan a la tierra.

«Abajo de la tierra yo sé que hay unos como ríos de agua, con


mucha fuerza porque se escucha, ese es Mám Ja’ porque es agua
del Mámláb, aguda de Trueno, pero cuando se escucha es porque
es Mámláb que está hablando, está hablando con su bastón, pica
el animal. Por eso las cuevas son como la boca de un cocodrilo,
por eso ahí son los rituales. En Tének decimos Tamtsémlá que es
el lugar de los muertos, de todos los difuntos, ahí va uno cuando
se muere, pero de ahí salió la vida con el aleteo de Mámláb. Él
hizo la tierra arriba y el cielo mero arriba. En castilla se dice
inframundo, infierno, pero no es infierno porque allá no hay
diablo ese está en la tierra ahí anda el diablo que te quiere ganar,
abajo está Mámláb sentado nada más en su silla. Por eso lo que
hay abajo también hay acá arriba, allá hay río, semilla, el maíz,
la calabaza, frutos. Bueno pues también acá arriba, acá también
hay ríos, hay plantas, semilla, fruta todo, y en el cielo también hay
plantas pero esas son nomás para puro curar» (Don Abelino,
Mantétzulel, 2018).

Este plano cósmico es considerado con cualidades ambivalentes, es decir, es un plano


con características fértiles relacionadas con la tierra y masculinas fecundadoras
relacionadas al cielo. En un primer momento los Tének describen a este lugar como un
abismo de agua, un espacio oscuro y acuso en al que se le conoce como mundo negro.
Después de la creación del universo (K’ay’lál), el dios Mámláb formó el cielo, la tierra
y el inframundo. Este último de manera muy similar al plano terrestre, con los mismos
animales, mismas plantas y relieves.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

No cualquier personas pude acceder a este plano cósmico para ello se requiere
una maestría, pues quien pretenda viajar a este plano del universo debe ser fuerte de
cuerpo y corazón ya que como apunta Don Victoriano, el tiempo ahí no está sujeto a las
mismas reglas que en la tierra. Las peregrinaciones al inframundo es a través de los
sueños y los viajes inducidos a partir de la semilla y las hojas del pemoche (jutucú’),
permitiendo al alma del Cáulóme descender al Tamtsémlá y comunicarse con los
muertos, los primeros hombres o Lints’i’ y el viejo dios de Mámláb quien gobierna este
plano, las semillas, las lluvias, los vientos, las plantas y los animales, estos espíritus no
permanecen solamente en el inframundo, también pueden ascender al cielo y a la tierra.
Sirven también de auxiliares a los especialistas Cáulómes durante las actividades
rituales y en la lucha contra las enfermedades.

«[…] ahí en el sótano de las golondrinas, como ahí es un sótano muy


profundo, ahí vive el Mámláb, bueno pues ahí es el principio del mundo,
primero estaba todo negros le dice C'ay'lál T'unu', mundo negro porque
era un abismo. Cuando el Mámláb puso la tierra y el cielo y el mar por
un lado, también hizo una tierra pero adentro del animal, abajo de la
tierra. ¿Por qué lo hizo? Porque ahí está Mámláb sentado en su
eternidad, como esta en el cielo también está en el Tamtsémlá. Es como
una mamá que tiene nueve meses su hijo, así es el Tamtsémla tiene una
matriz, pero el Trueno ya no es chiquito, ya es un señor grande, bueno
pues ahí está en su silla, tejida de pura víbora cuatro nariz. Haz de
cuenta que estás viendo la tierra, igual es lo mismo con día y noche,
lluvia, animales, fruta, árbol, todo igual, ¿por qué? Porque de ahí salió
la semilla, de ahí se creó el universo, la Madre Tierra, así lo creó
Mámláb. Nada más que ahí un día es un año, cada que pasa un día es un
año acá arriba, por eso una persona no puede vivir allá, se muere porque
se le acaban los años, nomás se va en los sueños con pemoche, como
pura esencia bajando, llega un río ahí sale una tortuga grande, que se
llama María, es la que pasa el río en la concha, como un mar pero de
víboras […]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2016).
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Oscar Uriel Camacho Chávez

Lejos de la influencia católica donde el interior de la tierra es pensado como un lugar


demoniaco, a donde se dirigen las almas para ser atormentadas por la eternidad, los
Tének creen que este espacio inició la vida, y también es el lugar a donde se regresa el
alma una vez que la persona muerte y deja el Tsabál. De ahí que su concepción del
espacio-tiempo sea circular y en espiral (como apunta Don Aurelio en el esquema 1 y
2), y es que todo está contenido dentro de un único proceso vital de muerte para la vida
y vida para la muerte, es decir, nacimiento, desarrollo, muerte y nuevamente vida.

«[…] Tamtsémlá es como un mundo, es una tierra dentro de una tierra


por eso cuando te mueres te vas pa’ allá, es lo mismo como la tierra,
pero hay una ventana que pude ver lo que están haciendo en tu casa,
como está tu señora, sino te ganó con otro hombre, eso lo ven los
muertos, así como uno. Por eso se dice Tamtsémlá porque los muertos
dan vida, allá empezó la vida con Mámláb, por eso ayuda a la tierra
para que crezcan las matas, los árboles, todo que se siembra. En Xantolo
[2 de noviembre] hacemos ofrendas para agradecer a los difuntos porque
también nos dieron de comer, nos dieron la vida y los invitamos a comer
con la Madre Tierra y Mámláb. Por eso se pone ofrenda, con pan, bolim
y arco con palmilla y flor porque ese toca desde el cielo, la tierra y el
inframundo, conecta los tres puntos del mundo para que los muertos, la
Madre Tierra y el Mámláb puedan estar con nosotros […]» (Don
Nipumoseno, 2017).

Ts’ejel: plano central

Además de las propiedades intrínsecas que cada plano del universo posee y que se
complementan las unas con las otras, para crear comunicación entre estos tres planos
del universo Tének (éb yaxu’-tsabál-tamtsémlá), es necesario de un punto que permita

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Oscar Uriel Camacho Chávez

la unión del cielo, la tierra y el inframundo. Se le llama Ts’ejel, al punto central en el


cosmos Tének que une los planos cósmicos. Esta centralidad se manifiesta de forma
vertical y con profundidad:

«[…] para conectar cielo, tierra y el inframundo se usa el punto de en


medio, ese se llama Ts’ejel, porque está en medio, bueno ese es de mucho
poder porque ahí se habla con Mámláb y la Madre Tierra, junta los tres
mundos, eso nada más lo saben las personas que tienen el costumbre
porque ese punto es el que ayuda a que las fuerzas del cielo y del
Tamtsémlá para que haya vida también en la tierra, por eso van juntos,
porque el Ts’ejel conecta todo, con la ofrenda del corazón conecta todo
ahí, lo bueno, lo malo se agarra por eso es de fuerza […] el Ts’ejel es
como una vara, como un tronco grande como de ceiba porque va desde el
cielo, la tierra y el inframundo. Es el ábol de la vida Té’ Ejattaláb
porque es puro poder, de las hojas es poder del cielo y de mero a bajo de
la raíz es poder del inframundo, por eso nos está dando la vida por
medio de él, porque chupa el agua y luego corre » (Don Abelino,
Mantetzulel, 2018).

De este modo podemos encontrar que bajo la tierra y por encima de ésta, se abren
también otros mundos habitados en paralelo por seres sagrados y poderosos con los que
hay que convivir de manera recíproca. De modo que, a través del intercambio de dones
como ofrendas orgánicas, fluidos y rezos en determinado tiempo y espacio, permite que
los seres como Mámláb, Mím Tsabál y los espíritus del inframundo calmen sus fuerzas
devastadoras para que el hombre pueda tomar los distintos elementos necesarios de
cada plano cósmico para su existencia.

A lo largo del año o Tamub, en el cielo, la tierra o el inframundo, en el plano


superior, medio e inferior, la naturaleza forma un gran continuum capaz de ser revelado
por el especialista Cáulóme y las historias míticas que estos sabios ancianos de la
comunidad suelen contar sobre el inicio, la forma y vida del universo o K’ay’lál. De

75
Oscar Uriel Camacho Chávez

este modo como apunta nuestra propuesta hipotética, la composición del cosmos según
la visión Tének se expresa como un todo orgánico estructurado de forma escalonada e
interconectados por un punto medio, que da orden y sentido a la existencia humana y
del mundo, atribuyendo identidades a cada plano cósmico al asociar elementos del
mundo natural con cualidades similares a la de los humanos.

76
Oscar Uriel Camacho Chávez

Capítulo 3 El cuerpo humano en el cosmos Tének

Si bien los planos cósmicos como el cielo y el inframundo son intransitables para la
mayoría de los hombres durante la vida, existe una conexión directa entre éstos y el
cuerpo humano. Como se apuntó en el capítulo anterior sobre la estructura del universo
Tének, los tres planos cósmicos superpuestos (éb yaxu’-tsabál-tamtsémlá) son
ordenados procesualmente como una estructura orgánica, concebidos como una
totalidad. Así, la visión Tének del cosmos distribuido e interconectado en tres niveles
(cielo-tierra-inframundo), también está acompañada de la noción del cuerpo tripartido
que vincula y refleja sus partes con el todo.

Como otros pueblos mesoamericanos, los Tének conciben en lo más próximo las
esferas de lo distante en las que se incluye el cielo, el sol, las estrellas, la tierra y su
interior, es decir, es en el cuerpo donde se encuentran los elementos mínimos para
animar y estructurar el cosmos (López Austin, 1996; Penagos Belman, 1997;
Florescano, 2000; Figuerola Pojul, 2000; López Hirose, 2007; Morales Damián, 2010).
Según la concepción Tének, además de la disposición del cosmos por coordenadas
espaciotemporales, en el cuerpo se pueden incluir los planos del cielo, la tierra y el
inframundo, ya que estos están ligados al origen del hombre. De este modo los Tének
ubican en la cabeza (ók’) el plano celeste, relacionado con el conocimiento, la memoria
y el sol; el corazón (ichích) que se encuentra vinculado al plano terrestre por estar en
el centro; el tamtsémlá o inframundo vinculado con el hígado (mamal) y los pies (akan)
por ser la parte del cuerpo más próxima a esta región; por último el ombligo (k’o’ón)
que se vincula con el punto central del cosmos llamado ts’ejel, además de ser el punto
de conexión entre el bebé y la Madre Tierra.7

Siguiendo esta red analítica Tének que anima y estructura el cuerpo de manera
similar al universo, en este capítulo describiré y analizaré la relación del cuerpo con los
7
Una práctica común entre los Tének es enterrar el cordón umbilical del recién nacido en la parte central de
la casa que se habita. Esto se hace con la intención para que el recién nacido reciba las fuerzas de la Madre
Tierra, de manera análoga cuando éste se encuentra dentro del vientre materno. Según esta costumbre,
este órgano encargado de transportar oxígeno y nutrientes al bebé también es asociado con el ts’ejel (punto
central en el cosmos que vincula los planos del cielo, la tierra y el inframundo).

77
Oscar Uriel Camacho Chávez

distintos planos cósmicos desde la perspectiva de los especialistas Cáulómes de la


comunidad de Mantétzulel, de modo que, cuando se combinen estas redes topológicas,
simbólicas y discursivas, aparezca una visión general de la concepción del cuerpo. Para
ello, en un primer momento describo de manera general la idea que se tiene sobre la
relación del cuerpo humano y el universo entre los Tének de Mantétzulel, para
posteriormente analizar los principales componentes corporales que se vinculan con los
planos cósmicos.

Lejos de la perspectiva cartesiana del cuerpo, propia de la ideología occidental,


que distingue tajantemente entre cuerpo y mente, nuestra propuesta es que al igual que
la estructura del cosmos, el cuerpo humano es concebido como un todo orgánico y
anímico en íntima asociación con el espacio-tiempo, balizado con cuatro rumbos y un
centro. De modo que los componentes orgánicos que conforman el cuerpo humano,
como la cabeza, el corazón, el hígado y el ombligo se manifiestan como entidades a
través de las cuales el individuo se puede vincular con los diferentes planos cósmicos.

Es preciso señalar, que más allá del análisis del cuerpo entre los Tének por sus
meros caracteres biofísicos como su función, adaptación o transformación, lo que me
interesa conocer es la significación del conjunto de ideas, valores, discursos y símbolos
que refieren a la identificación del cuerpo Tének que encarna al pasado muerto y el
presente vivo. De modo que la información que aquí se presenta es el resultado de la
vivencia y convivencia con los habitantes en general, como con los especialistas
Cáulómes en particular.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

El cuerpo y el cosmos Tének

Para el análisis de la relación entre el cuerpo humano y el cosmos es necesario partir


primero de la concepción que tienen los Tének sobre el cuerpo. La idea propia de los
especialistas Cáulómes y los habitantes de la comunidad de Mantétzulel, respecto al
cuerpo y la construcción de la persona, nos brindaran los elementos necesarios para
comprender su relación con el espacio-tiempo.

En numerosas evidencias etnohistóricas y etnográficas entre los pueblos


mesoamericanos se ha observado al cuerpo humano como un microcosmos, es decir,
una réplica del orden externo del cosmos que se ve reflejada en el orden interno del
cuerpo (Villalobos Villagra, 2007; Bonilla Espinosa, 2010; Aguirre Mendoza, 2011;
Candelaria Ampacún, 2011). Deacuerdo a López Austin (1996:171) es mediante el
cuerpo que las sociedades mesoamericanas pueden actuar en el espacio, pues existe la
tendencia de encontrar equivalencias y paralelismos entre los distintos órdenes
taxonómicos del cuerpo hacia el cosmos en un intento de llegar al orden total del
universo.

Para los antiguos Tének el orden del cuerpo era pensado de igual forma que el
orden del cosmos, la idea de proyectar los elementos del universo distribuidos sobre el
cuerpo de hombres, mujeres y adolecentes fue plasmada en cerámica, esculturas en
piedra y pinturas murales en las que distinguen los elementos cósmicos como los
rumbos cardinales, la entrada y salida del sol, el maíz y las serpientes asociadas a la
tierra e inframundo (Du Solier, 1946; Ochoa, 1991; Ochoa & Gutiérrez, 1996; Cruz
Álvarez, 2003; Stresser-Péan, 2005). Aún con notable constancia se concuerda que el
cuerpo para los Tének resulta ser un tema central dentro de la concepción del mundo
(Johansson Keraudren, 2006; Rocha Valverde, 2018).

De la misma forma que sus ancestros, los Tének contemporáneos conciben el


cuerpo humano como un reflejo del orden cósmico. Aunque las representaciones físicas
en piedra, cerámica o pintura ya no son empleadas en la actualidad, las ideas, los

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Oscar Uriel Camacho Chávez

discursos e imágenes sobre la concepción del cuerpo siguen siendo transmitidas de


manera oral a través de los mitos, historias e incluso en los bordados contando el origen
del hombre. Al respecto Don Aurelio señala:

«[…] en un principio, lo que es cuando dios hizo creó el hombre, antes


no había nada, era todo escuro pura agua, entonces Mamláb pensó que
va hacer el cielo, sol, estrella, luego va poner tierra por un lado con
árbol, fruto, animales, pero que le faltaba personas, entonces pensó que
va hacer el primer hombre de puro carrizo con enjarre [mezcla de lodo y
zacate] pero cuando hizo el primer hombre el sol lo quemaba porque no
sabía que era de día, que era luz por eso se metía abajo de la tierra.
Entonces Mamláb pensó que va hacer la noche para salga, pero ese
como es Lints’i’, dice que ya no salieron, ahí quedaron en lo profundo
[…] ese nomás es pura sombra, no va al baño, no come, no tiene hijo, de
la pura esencia come […] Entonces Mamláb pensó que va hacer otro
hombre, pero que lo va hacer de pura masa porque es lo que da con la
Madre Tierra. Como un chuích [tamal] lo va hacer, para que no queme
con el sol, ese se llama en Tének Iniktaláb porque es el hombre limpio, de
puro maíz […] los huesos dice que lo puso de carrizo, la cabeza de
águila porque es el padre sol el primer punto, es la memoria, porque
Mámláb le dijo tú vas a poner el nombre todas las criaturas y vas a
juntar con su pareja cada una. El alma lo puso en corazón porque es la
que da vida, da fuerza para poder caminar, trabajar, comer, por eso está
en el corazón porque manda con la sangre el spíritu […] luego Mamláb
vio que el hombre estaba solo, que no tenía compañera por eso hizo la
mujer para que acompañe al hombre. Dice que agarro poquito maíz para
hacer la mujer, pero le puso con tierra y costilla del hombre porque el
hueso es como un atole. Le dijo ella va ser tu compañera va ayudar a
tener hijos, a trabajar y a hacer costumbre, por eso nosotros como
hombre estamos arriba de la mujer […]» (Don Aurelio, Mantétzulel,
2017).
80
Oscar Uriel Camacho Chávez

De lo narrado por Don Aurelio, podemos comenzar mencionando que los Tének
distinguen entre dos tipos de cuerpos: un cuerpo pre-humano, el del Lints’i’, que no
tiene las capacidades básicas de alimentarse o evacuar, en contraste con el Iniktaláb,
constituido por órganos que le permiten alimentarse, evacuar y procrear, además del
alma (ts’itsin) que posibilita la estancia del hombre en la tierra. Otros elementos que
podemos destacar de la narración de Don Aurelio, que distinguen el cuerpo humano de
los Lints’i’ es la sangre (xits’) y los huesos (beclec). La sangre, con ayuda del corazón,
es el líquido que anima el cuerpo, en ella se piensa esta contenido el espíritu o ejattaláb
que es la fuerza que hace que las personas puedan trabajar, hablar o simplemente
caminar, por su parte los huesos son el elemento físico que sostienen el cuerpo, también
en éstos se encuentra la fuerza sanguínea que les permite crecer en el transcurso de la
vida y los fluidos seminales o huat’ap inik (atole de hombre). El calor corporal es una
característica de todo ser vivo en oposición al cuerpo frío de los muertos o de los
Lints’i’, es un atributo sin el cual la persona no estaría totalmente constituida. Este
atributo deriva del vínculo con el sol y de los movimientos que hace el cuerpo gracias al
alma (ts’itsin), convirtiendo la sangre en sudor, leche o esperma.

Para los Tének de Mantétzulel el cuerpo, además de incluir lo inmediato como


las extremidades, órganos y fluidos, también integra las distintas esferas de lo lejano
como el lugar que se habita, el cielo y el inframundo. De este modo el cuerpo humano
para los Tének se puede vincular a los planos cósmicos (éb, tsabál y tamtsémlá) a partir
de ciertas entidades anímicas8 distribuidas en el cuerpo.

«[…] el cuerpo es una piel, como envoltura pero lo que hay dentro es el
alma, en Tének se dice ts’itsin porque es como un pájaro, tiene forma de
pájaro, vive en el corazón porque es el que hace que estemos vivos […]
el ts’itsin anda volando por la sierra, por todos lados anda volando el
alma porque no camina. Cuando lo enferma la gente es porque no
8
Según López Austin (1996: 197) este término se refiere a «una unidad estructurada con capacidad de
independencia, en ciertas condiciones, del sitio orgánico en que se ubica […] puede definirse como la parte
del organismo humano en la que se supone existe una concentración de fuerzas anímicas, de sustancias
vitales, y en la que se generan los impulsos básicos de dirección de los procesos que dan vida y movimiento
al organismo y permiten la realización de las funciones».

81
Oscar Uriel Camacho Chávez

regresó el alma, por eso hay que rezar y hacer petición con ofrenda para
que regrese porque puede morir. Va dejar nomás la pura carne, como
bulto nomás, que no come, no trabaja, nomás echado no puede hacer
nada […] la cabeza es primer punto porque es el punto del sol, de ahí se
sale el ts’itsin porque es pura niebla que sale como de la cueva, pero es
palabra, por eso es el primer punto que se pide porque es el punto del
cielo Éb. El segundo punto es en los pies donde se mete el sol, es el
tamtsémlá, pero que tiene la fuerza es el hígado, ahí está la emoción, si
tiene mucho apuro dice que sale bilis por eso hay que hacer ofrenda pero
con hígado de pollo para que ahí agarre la fuerza […] el punto que
conecta todo cielo, tierra y inframundo es el ombligo, es el que está en
medio. Como los puntos cardinales así también está el hombre, por eso el
ombligo se entierra porque es como el ts’ejel [centro] que conecta cada
uno (Don Abelino, Mantéztulel, 2018).

Estos elementos corporales que corresponden con los planos y ejes cósmicos, son
referentes posicionales que permiten al ser humano poder situarse en el centro del
espacio-tiempo, además de desplazarse a través de éste.

De acuerdo con Don Abelino, quien reconoce los tres planos cósmicos
distribuidos sobre el cuerpo: uno en la cabeza, otro en el corazón, uno más en el hígado
y un cuarto en el ombligo. Podemos apuntar sus correspondencias espaciales:

Entidades
Traducción Correspondencia espacial
anímicas
Óc’ Cabeza Calel Q’uíchá (Este) primer punto en la concepción del
cosmos Tének: punto donde nace el sol. Se vincula con
el plano celeste (éb yaxu’), además de las cuevas y
montañas.
Ichích Corazón Vinculado al Tsabál, plano terrestre, lugar done esta el
alma o ts’itsin.
Mamal Hígado Vinculado al Tamtsémlá, plano del inframundo, lugar
donde se encuentran las emociones.
C’o’ón Ombligo Vinculado al Ts’ejel, punto central que se manifiesta de
forma vertical y con profundidad, conectando el plano
celete, terrestre e inframundo.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Acan Pies Otsel Q’uíchá (Oeste) segundo punto del cosmos


Tének: punto donde entra el sol (asociado con el
inframundo).
Cuadro 2 Entidades anímicas y su correspondencia espacial.

En un espacio de vegetación, árboles, arroyos y cavidades terrestres como en la


comunidad de Mantétzulel, no es de extrañar que el referente más usual para dar
direcciones sobre lo próximo y lo lejano sea el cuerpo. Cuando las personas salen a
trabajar en las milpas, cazar o buscar plantas medicinales y por alguna razón llegan a
desorientarse, acuden a la posición que el sol tiene sobre su cuerpo para poder
desplazarse, es decir, para los Tének la orientación se visualiza por medio de las partes
del cuerpo, en particular en la cabeza pues indica un punto fijo en la espacialidad que
tiene relación con el lugar donde se inicia el día con la salida del sol.

«[…] la gente todo lo conoce donde anda, donde camina por eso no se
pierde uno, se pierde los at’ax [foráneos] porque no saben, todo quieren
encontrar primero […] El que dice que se confundió de camino, que se
perdió en el monte es porque el alma salió del cuerpo, por eso dice que
siempre hay poner la cara al frente, al primer punto donde está el sol
porque ese es el punto para que regrese la memoria, cuando ve a la cara
se dice que se está viendo al Este, cuando da en la nuca es el Oeste. Así
ya sabe uno para dónde ganar, si va para la derecha es puro monte pura
sierra, si va para izquierda va bien pero no se pasa mucho porque va a
otro lado, por eso siempre hay que ir done está el sol. Cuando se mete
que ya no se ve, es como si se mete en la cabeza, por eso dice que va en
la nuca [Oeste] porque no ya se ve el sol […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2017).

El cuerpo humano como término de referencia de espacialidad y de orientación, gana


terreno ante el hecho de que el eje vertical (cabeza-pies) coincide con el principal eje

83
Oscar Uriel Camacho Chávez

cósmico marcado por la salida y entrada del sol (este-oeste), que de la misma manera
que disecciona el cosmos en dos dimensiones horizontales compone al cuerpo en dos
partes similares: derecha (huinab c’ubac) e izquierda (c’uatab c’ubac). Las
extremidades como los brazos y manos, derecha e izquierda, son asociadas a los puntos
del norte (ts’aylél) y sur (pulik t’sén), sitios vinculados el primero con el rayo, el
segundo con la madre tierra.

De la misma forma que se encuentra balizado el cosmos, existe un quinto punto


o eje central (ts’ejel) que conecta a todos los demás, y está relacionado con el ombligo
por ser el punto que le permite al sujeto girar libremente en los ejes horizontales. Tal
como apunta el esquema elaborado por Don Aurelio (Mantétzulel, 2017).

Figura 1 Los puntos cardinales y las partes del cuerpo (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).

A partir de estos ejes cósmicos se definen también los planos de arriba (ebál), abajo
(alam), delante (óc’ox) y atrás (cuxlab), siendo estas las dimensiones espaciales que se
utilizan con mayor frecuencia.

«[…] el primer punto del mundo es arriba, Calel Q’uíchá es el Este


porque ahí está la cabeza, arriba porque es del cielo. Cuando va a parir
una criatura lo primero que sale es la cabeza, por eso es el primer punto

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Oscar Uriel Camacho Chávez

de vida porque es el punto donde sale el sol, es el lugar de la cabeza, lo


último que salen son los pies por eso está abajo, se dice Otsel Q’uíchá, es
donde se mete el sol, Oeste, ahí son los pies porque están cerca de la
Madre Tierra de lo profundo [inframundo]. Norte es Ts’aylél, brazo
derecho porque es trueno, con ese se agarra el trueno, la lluvia, toda la
tempestad. Pulik T’sén es sierra grande, es el sur ese es punto de la
tierra. Y el que conecta los cuatro el que está mero en medio, el Ts’ejel,
es el ombligo, es el que conecta con la Madre Tierra. Por eso cuando
nace la criatura está tiernita, y se entierra, el ombligo se entierra para
que no haya enfermedad, para que la Madre Tierra proteja la criatura
porque es tiernita […] así nosotros como Tének creemos porque así lo
hacía nuestro padre, nuestra madre» (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).

Para sustentar su discurso, Don Aurelio realizó un esquema donde ubica lo puntos del
universo en el cuerpo humano. Para ello, él me pidió que dibujara la silueta de un
cuerpo y sobre ésta apuntó los planos y puntos cósmicos, distribuyéndolos de la
siguiente manera:

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Esta
Figura 2 Puntos cósmicos en el cuerpo humano (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).

concepción del cuerpo, como espejo del orden cósmico, provee al hombre de energía
solar vital para la salud y la fortaleza del alma (ts’itsin). Por otra parte, esta misma
posición que toma el hombre puede llegar a convertir el cuerpo en un intermediario
entre el cielo y el inframundo, es decir un eje cósmico. Facultad de la que solo algunas
personas especializadas como los Cáulómes son conscientes.

La relación entre cuerpo y cosmos se da en un ambiente espacial y temporal. El


cuerpo como eje cósmico, que integra los planos y rumbos cardinales, tiene un
movimiento en sentido circular en contra de las manecillas del reloj. Este movimiento
es captado en distintos rituales de sanación, petición y agradecimiento realizados por los
especialistas Cáulómes para vincular el plano espacial con el tiempo. Por ejemplo, en
los rituales de petición de lluvia, realizados en la cueva del espíritu (ejattaláb paxál), el
especialista Cáulóme utiliza el copal dando vueltas en sentido contrario al reloj para
controlar las nubes. En contraste en los rituales de sanación, las personas son quienes
dan vueltas alrededor del copal después, sentadas en la parte central de la casa, el
Cáulóme barre a la persona con un huevo o algunas plantas con movimientos circulares
contrarios a las manecillas del reloj con el fin de restablecer, soltar o desamarrar el
cuerpo y alma del paciente.

«[…] cuando una persona está enferma que no quiere comer, ni trabajar,
nada más esta acostada, quiere decir que no está bien del corazón, por
eso hay que tener cuidado donde camina uno porque un espanto o una
malora puede hacer daño, puede hasta morir porque le pueden ganar el
alma […] lo primero que hay que hacer es pedir a dios pedir a los cinco
puntos, cada punto de la casa […] luego que dé unas 7 vueltas a la orilla
del copal. Luego hay que barrer con huevo y poquito aguardiente, se le
hace como un círculo en la cabeza y con rezos para que regrese el alma,
se pide al Mam para que venga con su persona porque está enferma y

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Oscar Uriel Camacho Chávez

puede morir […] si tú tienes un amarre, un amarre es que no puedes


dormir, que nomás piensa cosa mala porque alguien ya ganó tu alma,
con poquito hierbabuena y copal con eso se desamarra pidiendo primero
al Este, luego Norte, Oeste, Sur y Centro, de uno por uno hay que
ponerle vela cada uno con copal. Hay que barrer igual unos tres días sin
comer, al medio día cuando el sol está mero arriba […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2017).

Fotografía 1 Ritual de agradecimiento a los muertos en Mantétzulel (02/11/2017).

Este movimiento en espiral captado en los rituales que llevan a cabo los especialistas
Cáulómes, está relacionado a la trayectoria del sol.9 De manera análoga el especialista

9
Los movimientos del sol marca los ciclos astronómicos, meteorológicos y climáticos, que divide el tiempo
en dos partes: el tiempo vivo y el tiempo muerto. El primero señala los momentos ideales para trabajar la

87
Oscar Uriel Camacho Chávez

asemeja el movimiento en espiral del sol que permite acciones destructoras, pero para el
bien de la vida, de ahí que su concepción del espacio-tiempo sea circular y en espiral, y
es que está contenida dentro de un único proceso vital de muerte para la vida y vida
para la muerte.

«[…] ¿por qué se hace así? Porque así se mueve el sol, todos los días lo
ves y vas a ver cómo se hace puro úl [espiral]. Si quieres matar la
enfermedad, que le quieras ganar tienes que hacer así porque es la
fuerza, sol y viento se juntan para que mate la enfermedad porque la
enfermedad es puro viento Ik’, pero fuerte porque lo hace al revés para
que amarre el alma como una malora. Por eso se hace como un caracol,
porque hace remolino Bajchic’ para que saque toda la enfermedad y
vuelva el espíritu, porque es la que nos da vida […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2017).

Sin existir un límite tajante entre cuerpo y cosmos para los Tének, la composición de la
persona además de manifestarse por un cuerpo físico, es decir, una parte material que
tiene que ver con los componentes orgánicos, también tiene un elemento inmaterial que
anima y estructura dichos componentes. Al preguntar sobre los elementos que
constituyen el cuerpo, además de la sangre, los órganos, huesos y extremidades, los
habitantes de Mantéztulel mencionaron al ts’itsin como parte inherente del cuerpo. Este
término, utilizado para referirse de manera genérica a cualquier ave, designa también al
elemento que anima al cuerpo, es decir, el alma.

«[…] el ts’itsin es como un águila, como un gavilán, pero puro


murmullo, como niebla así como palabra porque viene desde adentro del
corazón, ahí es el lugar del alma […] el alma es como un águila porque
fue el primer padre que sacó el sol, por eso el alma es fuerte […] si tu

tierra, es decir el tiempo de lluvias (abril-octubre), el segundo marca el tiempo de secas (noviembre-marzo),
momento que se utiliza para cosechar y agradecer por el producto.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

enfermas que no quieres hacer nada, que tienes mucho dolor de cabeza
pues con el ts’itsin te alivias. Eso pasa porque el alma se va del cuerpo,
anda en el monte y lo pueden ganar, por eso hay que traer de vuelta. Con
puros rezos va a llegar, primero a la cabeza porque viene volando, luego
lo tienes que barrer pa’ que acomode el alma. El alma que este el ts’itsin,
es del corazón, ahí es donde va el alma. ¿Qué pasa si te ganan el alma?
Pues te muere, porque es la que da la vida, es la que hace que tengamos
sabiduría que sepamos las cosas que hay en el mundo […] Ejattaláb
quiere decir espíritu. ¿Por qué es espíritu? Porque el espíritu es el que
da fuerza para todo. Antes de que nazca una criatura ya tiene un espíritu,
porque ya tiene fuerza para que nazca, luego tiene fuerza para caminar,
trabajar, para hacer todo. Por eso es espíritu porque da fuerza, es como
sangre, porque todos tenemos alma y espíritu, todos tenemos sangre y
corazón, las plantas, los animales es igual que uno, tienen lo mismo […]
(Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).

Así, en el pensamiento Tének la idea el cuerpo se aplica a soportes que son a la vez
humanos, vegetales, animales y cósmicos. Del mismo modo para los animales y plantas,
el cuerpo es pensado por los Tének como entidad compuesta por materia y sustancia. La
primera asociada con lo físico, elementos tangibles e inteligibles; la segunda refiere a lo
anímico, es decir, a lo que se identifica con el ejattaláb y el ts’itsin,10 ligado al saber, la
fuerza, la memoria, la conciencia y lo universal. Hay que recordar empero, que el
pensamiento Tének no es consciente de una división entre cuerpo y alma para ellos se

10
Los Tének de Mantétzulel distinguen entre el ts’itsin y el ejattaláb. El primero se refiere al carácter y
destino que tiene cada sujeto, es pensado como el alma de la persona, ubicada en el interior del corazón.
Por su parte, el espíritu o ejattaláb se refiere a la fuerza y voluntad que tienen las personas para poder
trabajar, sembrar, hablar o simplemente andar, se piensa que esta fuerza anímica está en la sangre que
corre a través del cuerpo.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

trata simplemente de una continuidad, a diferencia de la concepción occidental donde la


mente se realiza independiente del cuerpo.11

Si bien entre los Tének hay una disolución entre cuerpo y alma, seguir la idea del
cuerpo como recipiente de ésta no haría más que empañar la manera en que los Tének
conciben el cuerpo. Que los Tének no vean tajantemente al cuerpo bajo un esquema
fisiológico-cuantificable es totalmente comprensible, aunque esto no significa que el
cuerpo solo sea concebido como un medio totalmente lúdico, pasional o mitológico.
Dicho de otro modo, para los Tének la mente, alma o espíritu no existe como un nivel
de realidad distinto al cuerpo, puesto que todos los seres humanos y no humanos poseen
una. Hombres, mujeres, animales, plantas e incluso los elementos como la tierra tienen
un cuerpo y están dotados de alma.

De esta forma el cuerpo es difícil de delimitar, ya que su origen se encuentra en


lo más profundo de la cosmología Tének y no puede disociarse de sus vínculos
simbólicos. Para entender la concepción del cuerpo que tienen los Tének, debemos
considerar los términos propios, los cuales nombran, señalan y describen las
características de los elementos que lo componen. A primera vista todos los cuerpos
parecen tener un mismo término: Ót’, que se traduce generalmente como cuero, aunque
éste define de manera precisa el confín corporal marcado por la piel en el caso humano,
el cuero en el caso de los animales, la cascara en el caso de los frutos y la corteza en el
caso de los árboles. Este término remite aquello que envuelve a los músculos, los
órganos, los fluidos, el alma, etc., a manera de una ropa que puede cambiarse a voluntad
por algunas personas especializadas, susceptibles a adoptar imágenes corporales
diferentes.

«[…] Ót’ es como una piel, pero también quiere decir estrella en castilla,
pero lo que pregunta es el cuero. El cuerpo es como una cascara, así
como una cascara de fruta porque guarda adentro. ¿Qué hay adentro?

11
En la tradición occidental, Platón es el primero que estructura la mente como una entidad totalmente
separada del cuerpo, así la psyche trasciende a la materia para ser cuerpo y extensión de lo abstracto,
estableciendo las condiciones epistemológicas en las que el sujeto racional aprende y domina al objeto físico
que es aprensible (Aviña Cerecer, 2000b:206).

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Oscar Uriel Camacho Chávez

El alma, ahí está el alma porque el ts’itsin está dentro en el corazón […]
la carne, la sangre, las vengas, el hígado, los huesos. Bueno pues así es
todo los anímales, las plantas, todos es igual, la tierra también porque es
madre ¿dónde está la piel de la tierra? Su piel es lo que pisamos, pero es
un piel grueso como cuero de cocodrilo porque se ve cuarteada, ¿cuál es
su corazón? Así como uno está mero en el medio […] los ríos son como
venas porque lleva sangre que le da vida, pero que lleva es agua uno lo
ve como agua, pero es sangre que va en la tierra […] Los animales,
plantas, los árboles también es igual, también tienen piel mano, pie,
alma. Por eso lo pueden ganar a uno, los animales lo pueden ganar
porque cuando anda uno en el monte, no sabes que animal puede ser.
Hay gentes que se cambian, cambian de piel pero ya no ven como uno,
ven como Timel, como tigre ¿cómo va a ver? Pues va a ver como comida,
si llevas machete va ver como flecha, por eso hay que andar con cuidado
en el monte» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2017).

Otro componente del cuerpo humano que se reconoce entre los Tének de Mantétzulel
son las sombras (tsalam), aunque no exclusivo del hombre puesto que otros seres como
animales y plantas también la poseen. Esta entidad también se llega a ser equiparada
con el alma, según los Tének las sombras buscan estabilidad entre el alma y el cuerpo, y
a diferencia del ts’itsin la sombra no abandona el cuerpo de la persona, sino hasta el día
en que éste perece.

«[…] la que pregunta se llama Tsalam, porque es sombra, pero es


sombra buena, porque hay otra que es sombra pero es mala, porque es
de Lints’i’ es pura sombra, no tiene hueso, no tiene carne, haz de cuenta
que es un viento. Pero la sombra que se ve con el sol es buena, porque es
como un espíritu pero que está con nosotros, en el cuerpo por eso vemos
con el sol. Si es de noche también está, tu no lo ves pero ahí está, si lo
pones una luz, una lámpara ahí lo vas a ver como está, por eso esa

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Oscar Uriel Camacho Chávez

sombra nunca deja, hasta que te mueres ahí sí, pero de vida no porque es
la que cuida es una sombra del sol. Si caes que andas caminando en el
monte o en la milpa o que caes de lo alto ahí sí puede salir la sombra
entonces hay que pedir que regrese, que vuelva al cuerpo, hay que
pedirlo al medio día cuando el sol está mero arriba antes de que empiece
a caer para que pueda regresar la sombra, hay que pedir rezando y con
ofrenda a cada puntos de dios, de uno por uno primero la cabeza el este,
luego los pies el oeste, la mano del norte del sur y el ombligo en medio
para que amarre al cuerpo […]» (Don Abelino, Mantétzulel, 2017).

A continuación presento un breve análisis de cada una de estas partes del cuerpo
humano que se vinculan con los planos cósmicos, pues como se ha descrito líneas arriba
estos elementos corporales han captado particular atención desde los antiguos Tének
hasta hoy en día: la cabeza (ók’) es lugar donde se encuentra la memoria, relacionadas
con el plano celeste y el primer punto donde nace el sol; el corazón (ichích) es el lugar
donde se encuentra el alma o ts’itsin, este órgano corporal es asociado al tsabál o plano
terrestre; el hígado (mamal) que se vincula con el tamtsémlá o inframundo, además de
ser el órgano donde están las emociones; y el ombligo (k’o’ón) como punto central que
une a los demás y permite el hombre desplazarse por los ejes horizontales.

Ók’: Cabeza

Para los Tének una de las regiones del cuerpo con mayor importancia y atribuciones es
la cabeza. Destaca por la correspondencia cósmica, la energía solar que concentra, la
capacidad de razonamiento y de comunicación.12 Según la constitución del cuerpo,

12
Entre los antiguos mayas se creía que la cabeza se encontraba la personalidad del individuo, y que por
medio de ésta el hombre establece una relación esencial con el orden cósmico. Además que en la cabeza
está la fuerza de reproducción de la vida, el kinal que se identifica con la con la memoria, bondad, fuerza de
crecimiento y reproducción (Aviña Cerecer, 2001). Del mismo modo, entre los nahuas existe también la
correspondencia entre la cabeza (tzontecómatl) con una de las partes del cosmos: el ilhuícatl (cielo), además
de otros complejos ligados a la creencia en el tonalli o alma de relación (López Austin, 1996).

92
Oscar Uriel Camacho Chávez

descrita líneas arriba, la cabeza se encuentra vinculada al plano celeste o éb yaxu’, para
ser precisos su relación es directa con el sol y su punto de salida, el Este. Según los
Cáulómes, la cabeza está relacionada al sol por ser el punto más alto del cuerpo y el
primero en salir al momento del parto.

Ók’ es el término que designa la parte superior del cuerpo, donde se encuentran
los órganos de los sentidos es decir, los ojos, el oído, la nariz y la lengua, además del
cerebro. Al igual que la bóveda celeste contiene los astros, una estructura similar
engloba estos órganos. Según la concepción Tének, los orificios de la cabeza están
vinculados con algunos elementos del plano celeste, por ejemplos los ojos (hual) se
relacionan con las estrellas (ót); las cavidades auditivas, es decir los oídos (ots’oxtal), se
vinculan con los vientos provenientes de los puntos del norte (tsáylél) y sur (pulik
ts'én); la boca (hui’) por su poder de producir las palabras está relacionada con el sol;
por su parte los orificios nasales (thamlec) están vinculados a las cuevas pues según la
lógica Tének éstas, son la entrada del alma.

«[…] la cabeza como quien dice es una pero que tiene muchas
cosas adentro, porque es como una piel que guarda, nada más que
está gruesa porque tiene hueso, por eso se dice Ók’, porque es un
calavera que guarda todo, guarda lo que ve en el monte, las ideas,
las palabras las guarda, cuando no le gusta una comida, un olor
ahí queda aguardao’. Ora porque dice que la cabeza es del cielo,
porque ahí está los ojos, ¿cuáles son los ojos del cielo, con los que
ve dios? Son las estrellas, porque así nos ve uno por uno. Las
orejas son norte y sur porque son viento, es puro murmullo lo que
escucha como zumbido […] la nariz eso son entradas, porque ahí
entra aíre, entra el ts’itsin. Así como en la cueva que entra niebla,
así entra la nariz y la boca no, la boca sale, la boca sale el alma y
palabra en castilla, Tének, mexicano de la quesea pero que sale
de la boca, no va hablar con los ojos habla con la boca […]»
(Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).

93
Oscar Uriel Camacho Chávez

Como apunta Don Nipomuseno, la cabeza es el lugar donde se guardan las ideas, ahí se
encuentra la memoria, la conciencia y se producen las palabras. Según esta máxima, la
fuente orgánica del pensamiento se encuentra en la cabeza, porque se apoya en la lógica
de que en ésta están concentrados los principales órganos de las sensaciones y
percepciones, a los que se les atribuye capacidad cognitiva: los ojos captan las cosas,
conocen a las personas, los animales y el paisaje, los oídos escuchan todo al rededor; la
boca no solo es un órgano para degustar también crea palabras; y por su parte la nariz
registra los aromas.

Ók’, entonces se puede traducir literalmente al español como cabeza o cráneo,


para los Tének es el lugar donde se encuentran contenidos los órganos, ahí se piensan
las palabras antes de que salgan y se formulen como sonidos modulados por la lengua,
los dientes y los labios para ser expresadas finalmente en Tének. Resulta interesante
resaltar en este contexto que el termino Tének utilizado para referirse a los cuerpos
celestes (ót) suena prácticamente igual a la palabra que se usa para aludir a la piel (ót’).
La única diferencia es la apostrofe que indica una interrupción momentánea de la voz.
Es probable que la relación entre ót’ y ót, conlleve una relación simbólica entre la piel
contenedora y el cielo estrellado, del mismo modo que la cabeza u ók’ contiene además
de los órganos, la sabiduría, la memoria y la palabra.

En la cabeza también se encuentra el temperamento de las personas. El rostro


revela si la persona es de carácter fuerte o blando, si miente o dice la verdad, si tiene
miedo, está enojada, triste o alegre, Don Aurelio llama al rostro ―el espejo del alma‖.
Según él mirando a los ojos y detectando algunos gestos de la persona se puede saber el
estado emocional.

«[…] En la cara se sabe si la persona es fuerte o blanda, si es fuerte la


persona va a tener don, puede curar o le va buena cosecha, hijos, mucha
familia. Si es blando todo le van a ganar porque se va a enfermar o no va
tener hijos, ni señora, nada […] cuando alguien está echando mentiras o

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Oscar Uriel Camacho Chávez

que está enojado o con mucho coraje se ve en la cara, porque los ojos lo
dicen si tu estas contento no más con ver la cara ya lo sabe ¿por qué es
así?, porque la cara es como un espejo del alma. Nunca miente, ahí se ve
si tú estás mal, que estás enojado o triste, ahí ve en los ojos, en los
labios, por eso lo primero que se hace en una limpia es barrer la cabeza
con copal y huevo. Barres siete veces en círculo la cabeza para sacar la
enfermedad […]» (Don Aurelio, Mantétzulel, 2018).

Si bien en la cabeza se encuentran contenidos los órganos sensitivos, las ideas, la


memoria y la palabra, es también en esta parte donde posa el alma o ts’ítsin. Los Tének
creen que sobre la cabeza se encuentra volando el ts’itsin. Una entidad o fuerza anímica
diurna que se presentar como águila o gavilán (t'íu), esta fuerza anima el cuerpo, decide
el tiempo de vida de la persona y posibilita la relación con el cosmos. Esta entidad
anímica está vinculada al sol porque, al igual que éste, otorga fuerza para crecer y
mantener en con salud a la persona, sin esta fuerza perdería su facultades como la
memoria, la conciencia, la salud y el vínculo con el cosmos y los dioses.

«[…] el ts’itsin ese alma en castilla, pero es como un águila, pero puro
murmullo porque es palabra que viene desde adentro del corazón y sale
como murmullo […] ese nada más anda arriba en la cabeza volando,
cuidando la persona que no lo pase nada, porque si anda trabajando en
el monte hay mucho peligro, pude ganar un animal, una víbora venenosa
o puede caer y se le va el ts’itsin porque se escapa de un golpe y pude
morir porque es el alma […] nomás va estar sin hacer nada como un
bulto. Por eso ts’itsin es gavilán porque fue el primer padre que sacó el
sol y el maíz, es fuerte porque es el alma es puro sol, pura luz pa’ que no
pase nada cuando anda en el monte […] Aquí arriba hay un cerro que
se llama Pun T’íu, es donde se posa el águila, así se dice en Tének
porque ahí se para el sol, pero también se atraviesa una víbora en medio
de ese cerro, se dice Cuinim Tsan [víbora de algodón]. Por eso dice que

95
Oscar Uriel Camacho Chávez

el sol va en la cabeza porque es el primer punto que toca ahí en el cerro,


en lo más alto es la cabeza. Cuando nace una criatura qué sale primero,
la cabeza, ora qué pasa cuando se muere, se va el cuerpo pero la cabeza
que es lo que es el ts’itsin se va al cielo porque es alma, es un luz como
un rayo […] (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).

Como se ha apuntado líneas arriba, el calor corporal es un elemento esencial para la


vida y sirve para animar el cuerpo, teniendo como contraste con el cuerpo frío e inerte
de los muertos. Aunque se distribuye en todo el cuerpo, solo la cabeza se considera el
lugar donde está la fuerza anímica del sol. Como señala Don Aurelio este calor o fuerza
anímica se vincula con el ts’itsin, que a la muerte de la persona abandona el cuerpo para
volver al cielo. Ariel de Vidas (2003:255) identifica entre los Tének de Veracruz un
elemento calórico denominado k’al, que describe la cualidad del calor corporal; aunque
entre los Tének potosinos, particularmente entre los de Mantétzulel, este término no
refiere lo mismo,13 sin embargo en este contexto el término que más se aproxima sería
el de K’alel K’íchá, es decir, el punto donde nace el sol.14

Aunque la cabeza es el lugar donde están contenidas las ideas, la memoria y la


conciencia, esta no resulta ser una identidad autónoma puesto que su ejecución y
potencialidad también está vinculada a los demás elementos corporales como el corazón
o ichích. Para que el calor corporal sea distribuido se requiere del corazón, este órgano
se encarga de llevar el calor a través de la sangre que recorre todo el cuerpo. De modo
que la idea de los planos o regiones interconectadas también está presente dentro del
cuerpo humano.

13
Para los Tének potosinos la palabra K’al designa la preposición “con”.
14
Esta fuerza anímica, de carga solar, también se encuentra presente dentro de los nahuas la cual se
identifica con el tonalli y entre los mayas con el nombre de kinal (López Autin, 1996; Aviña Cerecer, 2001;
Martínes González, 2007).

96
Oscar Uriel Camacho Chávez

Ichích: Corazón

Otra de las regiones corporales concebidas por los Tének es la que se extiende desde el
cuello hasta la pelvis. Según la relación entre cuerpo-cosmos, el torso o tronco es
concebido como la parte central del universo, es decir, como el plano terrestre o
tsabál.15 Ahí dentro, protegido por músculos y un armazón óseo, se encuentra el
corazón, el lugar del alma (ts’itsin). Este órgano es de suma importancia para los Tének,
además de ser el lugar donde del alma vuelve todas noches, también es el componente
encargado de llevar calor a todo el cuerpo, es decir, la sangre (xits’).

Para los Tének, el corazón o ichích es el lugar donde nace el alma. De ahí surge
el ts’itsin, un aliento que va desde el interior del corazón para salir a través de la boca.
Este ts’itsin es una entidad anímica asociada con la fuerza, vitalidad y personalidad de
cada sujeto, pensado como un ser anímico con forma de ave que refiere a una suerte de
alter ego ligado íntimamente a las personas. Aunque todas las personas, planta y
animales poseen un ts’itsin, solo el especialista Cáulóme es capaz de conocerlo o
manejarlo.

«El corazón es donde nace el alma, ahí está hasta que uno se hace
grande. Cuando ya es grande que ya sabe hablar sale el alma como una
palabra, es puro viento pero se dice ts’itsin o ts’itsinláb. Si es de alma
fuerte va a ser como un gavilán o como un águila. Si es de alma débil es
como un pajarito chiquito como un chunun [colibrí], en la noche cuando
se duerme lo pueden ganar, porque es chiquito y no hay sol, no hay quien
lo cuide. No lo vas a saber, nada más ya no despiertas, ahí quedas
porque ya agarró el alma […] la gente lo sabe que eso pasa, por muchos
ya no lo creen, no tiene fe, por eso no saben cómo decirlo porque es

15
Al igual que el torso del hombre se encuentra vinculado con el plano terrestre, los Tének piensan que la
tierra se encuentra sobre la espalda de un caimán que está suspendido sobre una gran laguna. El corazón de
la tierra, igualmente protegido no por músculos o huesos sino por las capas de tierra y piedra, es el
encargado de mover los ríos, hacer que los productos como el maíz, los frutos y otras plantas puedan tener
fuerza de crecer.

97
Oscar Uriel Camacho Chávez

conocimiento de los abuelos […] Es un don porque así se nace. Es como


tú sabes escribir porque naciste con ese don, con esa idea […]» (Don
Abelino, Mantétzulel, 2018).

Además de la entidad anímica que habita en el corazón (ts’itsin), los Tének distinguen
otra en la sangre: el espíritu o ejattaláb. Mientras el ts’itsin refiere al carácter y destino
que tiene cada sujeto, el ejattaláb refiere a la fuerza y voluntad que tienen las personas
para poder trabajar, sembrar, hablar o simplemente andar gracias a la sangre que corre a
través del cuerpo.

«[…] ese es uno, el ts’itsin es uno porque está en el corazón, pero la


sangre es la que corre en las venas, es la que deja trabajar, la que deja
caminar, por eso da fuerza porque la sangre es la del espíritu. Si el
espíritu le gusta trabajar que vas a levantar temprano y vas a trabajar
quiere decir que es sangre caliente porque trabaja rápido con ganas,
pero sino trabaja es porque la sangre pesa como si no tiene ganas pero
eso es malo porque quiere decir que está débil del alma […]» (Don
Abelino, Mantétzulel, 2018).

En el idioma Tének para referirse a los sentimientos y estados de ánimo se pregunta o


habla sobre el corazón. Es común que al caminar entre las veredas de la montaña, en la
comunidad de Mantétzulel, las personas se saluden de una forma muy animosa y con
curiosidad por saber cómo amaneció el otro. Se pregunta ¿Jant’oadha ti k’uajat a
ichích? (¿cómo amaneció tú corazón?); ¿Jant’ey in ulal a ichích? (¿qué dice tu
corazón?). Para los Tének, la noche es vista como el tránsito del sol por el inframundo,
es decir la muerte del sol, el momento más vulnerable para el alma. Por ello, es de

98
Oscar Uriel Camacho Chávez

interés lo que sucede en el tiempo del sueño y cómo es que se encuentra el corazón, es
decir, el lugar del alma.16

El corazón además de ser el órgano anímico que da fuerza a las personas para
poder trabajar, sembrar o simplemente caminar, también es ahí donde nacen las
palabras que se utilizan día a día y de manera especial durante las actividades rituales
llevas a cabo por los especialistas Cáulómes.

«[…] por eso se dice Cáulóme, porque Cáu es palabra, así como
hablamos ahorita, pero Cáulóme es palabra profunda que habla desde
mero adentro del corazón, ahí nacen las palabras, por eso tiene que
hablar con la verdad, estar limpio de corazón y mente, porque la palabra
viene desde adentro del corazón. Cuando habla con su mamá o con
cualquier persona habla con respeto, con verdad, por eso en Tének
sabemos que no hay que decir mentira porque es dañar el corazón y qué
vive ahí, el alma, si daña el corazón daña el alma. Así también cuando
habla a los puntos cardinales, los cinto puntos de dios, habla desde el
corazón. Primero se ofrece a la tierra, porque va hablar con la boca, no
habla con los ojos, habla con la boca. Va a pedir en Tének o en castilla,
pero va a pedir hablando para que ayude Mámláb y la Madre Tierra de
que no haya enfermedad, hambre, que haya lluvia y sol para que ayude a
la tierra […]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2017).

Este órgano anímico también es captado dentro de las actividades rituales por los
especialistas Cáulómes. Al igual que sus ancestros, para los Tének actuales el corazón
tiene un valor simbólico que sigue estando presente en rituales para alimentar a la tierra
y a los diferentes planos del universo. Aunque en la actualidad el sacrificio humano no

16
Entre los nahuas, teyolia «es la entidad considerada centro, núcleo o semilla de la persona, y asociada con
la vitalidad, emoción, acción, movimiento, memoria y energía individual. Las cualidades diferenciales de
dicho componente, sean innatas o adquiridas, dan cuenta de ciertas individualidades y estados anímicos
particulares: tristeza, esfuerzo, constancia, libertad y algunas formas de conocimiento mágico» (López
Austin, 1996:252).

99
Oscar Uriel Camacho Chávez

se practica entre los Tének, el cuerpo del hombre fue sustituido por un ave doméstica: la
gallina (píta’), que debe estar limpia, es decir, sin haber sido pisada por algún gallo.

En los rituales de petición, agradecimiento o sanación, el especialista Cáulóme


siempre da como ofrenda a la madre tierra el corazón de pollo. Este órgano es enterrado
en la parte central de la casa, ahí es donde llegará la fuerza de la madre tierra para que
los malestares, envidias o tempestades no puedan hacer daño a la persona. Además de
dar el corazón como ofrenda, se cocina un bolim con el cuerpo entero del pollo. Este
tamal, que parece tener una forma sauria, se convierte en un recibo como pago del
hombre hacia los dioses.

«[…] el corazón se ofrece a la tierra porque es donde llega la fuerza, es


donde la madre tierra va agarrar fuerza para cuidarnos, para lo que
pidamos se haga, por eso se ponen en medio porque ahí conecta cielo y
tierra. Cuando es una milpa también va en medio porque es como uno,
tiene cabeza y tiene pies, brazos pero ahí es donde llega la fuerza que le
da la tierra, por eso tiene que ser un pollito limpio que no esté pisado,
que sea limpio de corazón. Entonces se saca el corazón, se va a poner
donde echa el copal pero sin braza, luego se saca el hígado ese se ponen
en una hoja de plátano con poquita masa. Sin cortar nada el pollo, se
saca las plumas pero cortar cabeza, nada, se hace un bolim, un tamal
grande para ofrendar también, se come pero primero se ofrenda porque
es como un recibo, como un pago a la madre tierra y Mámláb para que
nos oiga sus hijos […]» (Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Fotografía 2 Ofrenda de bolim a la madre tierra. (Foto: Bernal Fernández Abundio).

Mamal: hígado

El hígado es otro de los órganos anímicos que se reconoce entre los Tének, aunque con
menor fuerza que el corazón. Según los Tének en el hígado o mamal se encuentran las
preocupaciones y las angustias, y está vinculado con el plano del inframundo o
tamtsémlá. Aunque el lugar físico de los pies marca la región del inframundo, por la
posición del eje cósmico (este-oeste) sobre el cuerpo (cabeza-pies), estos no poseen una
fuerza anímica. Si bien las plantas de los pies están en mayor contacto con la tierra y
muchas veces sumergidos sobre ésta,17 los Tének de Mantétzulel no conciben en ellos
poder alguno más allá del referente espacial: Este.18

De la misma forma que el corazón este elemento tiene una carga simbólica y es
captada dentro de las actividades rituales, aunque a diferencia del corazón que está
destinado para la tierra, el hígado se ofrenda a los muertos y las fuerzas o espíritus que
habitan en lo profundo.

17
Durante los trabajos en las milpas, después del roza-tumba-quema, es común que las personas trabajen
sin zapatos o huaraches, sobre todo en los momentos de sembrar, ayudándose de los pies para cubrir de
tierra las semillas que se depositan.
18
En contrates con los nahuas quienes parecían tener un tipo de fuerza vital, según señala López Austin
(1996:185). Dos verbos, tecotzcua y tecotzana, denominaban la acción mágica por medio de la cual un
hechicero “devoraba” la pantorrilla con la sola mirada. Los verbos significan “comer las pantorrillas de las
gentes” y “atrapar las pantorrillas de las gentes”. El maleficio muy semejante al que destruía el corazón.

101
Oscar Uriel Camacho Chávez

Los Tének llaman recibos a estas ofrendas de hígado de pollo con pequeñas
bolitas de maíz. Se cree que son un pago por las solicitudes a los dioses, a diferencia del
corazón, estas ofrendas de hígado y masa no se entierran; si la actividad ritual se llevó
acabo en la casa de alguna persona, los recibos se distribuyen solo en la parte que
señala al Oeste, lugar donde se oculta el sol, por otro lado si se realizó en un espacio
específico como dentro de la cueva del espíritu (ejattaláb páxal) los recibos solo se
dejan sobre la superficie.

«[…] los recibos son como los pagos, cuando hay que pagarle al juez
porque faltaste algo pero no son con papel porque de antes no se paga
con billete. Un recibo quiere decir que es un pago por la petición, por lo
que uno está pidiendo, pide salud, comida, que haya trabajo, pero así
como se pide hay que pagar también, no nomás es pedir, hay que pagar.
Cómo va a pagar, va a par con un pollito limpio, con el corazón, y con
los hígados va hacer recibos, hacer dos recibos uno de doce y otro de
nueve. Por qué doce y nueve, porque son los meses de un año y nueve son
los que pasa uno en la panza, como si fuera dentro de la tierra […] los
recibos hay que llevarlo a la cueva ahí van pero sino puede donde está el
poniente ahí hay que dejarlo […] (Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).

Al respecto Don Nipomuseno ejemplificó una escena ritual en la que según él se estaría
llevando dentro de la cueva del espíritu, ya que los recibos descansan sobre el piso

102
Oscar Uriel Camacho Chávez

K’o’ón : Ombligo

De la misma forma que la concepción del espacio-tiempo, la existencia de un punto que


permita la unión de los demás elementos es necesaria. Para los Tének la región del
ts’ejel o centralidad es el punto medio del orden cósmico que une los planos del
universo (éb yaxu’-tsabál-tamtsémlá), pensado como un pilar con dimensiones de
profundidad que a traviesa cada plano. Siguiendo la concepción del cuerpo entre los
Tének, el punto central de éste se encuentra en la región del ombligo (k’o’ón) y es de
suma importancia por ser el punto que permite al sujeto girar libremente sobre los ejes
horizontales, además de posibilitar la comunicación entre el plano celeste y subterráneo
pude ser también el vínculo con lo sagrado.19

«[…] cuando Mámláb hizo el universo, porque hay un inicio cuando hizo
el universo. Cuando hizo el cielo agarró como un mantel porque agarró
de los cuatro lados, en cada punto puso uno para que lo agarrar en el
Este y Oeste puso el sol, en el norte puso el rayo y en el sur puso la
madre tierra, mero en medio se quedó el Mámláb porque es el punto más
fuerte que va cielo, tierra y abajo. Por eso el punto de en medio es uno
como hombre. Lo que es el centro es uno porque tiene lo mismo que el
ts’ejel pero se dice k’o’ón porque es el ombligo, ahí también conecta
cielo, tierra y inframundo. Nosotros como Tének así sabemos porque
cuando nace el niño que está chiquito, lo primero es enterrar el ombligo,
por eso se dice que es como el punto de en medio porque se mete en la
tierra, la criatura no sabe que es criatura porque viene del cielo, cayó el
alma al vientre por eso hay que amarrarlo a la tierra hay que enterrar el
ombligo cuando muera va ver donde hay que ir, si tiene ombligo botado

19
Del mismo modo entre los nahuas se reconoce la región del ombligo como punto central del universo,
como señala López Austin (1996:186) este sitio central del cosmos se le llamaba xicco, “el lugar del
ombligo”.

103
Oscar Uriel Camacho Chávez

hay que pedir al sol para que ayude a sanar porque es malo que este
para arriba […]» (Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).

Para los Tének la concepción del ombligo asemeja un poco al corazón, al igual que este
órgano el ombligo tiene palpitaciones y también se encuentra vinculado al sol. Según
los Tének, también en la parte central del cuerpo es donde salen las venas que lleven la
sangre a todo el cuerpo: la parte superior de la cabeza, las extremidades como brazos,
manos y hacia las piernas.

«[…] en Tének se dice k’o’ón quiere decir ombligo, pero también quiere
decir que es la mitad de cuerpo porque es el punto de en medio. Ese
marca igual que el ts’ejel porque es centralidad, quiere decir que
conecta con el cielo, tierra y el inframundo porque el cielo es la cabeza,
la tierra es el corazón y el inframundo es el hígado por eso así es el
ombligo es el centro porque está como sumido, de ahí salen las venas,
todas las venas que llevan sangre salen del ombligo porque es el centro
conecta todas partes para que llegue la sangre a la cabeza, los pies, las
manos, todo conecta lo de adentro como una tripa […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2018).

La idea de que entre los Tének el orden cósmico es concebido como un espiral, deriva
de las observaciones de la trayectoria del sol a lo largo del año, formando un rombo o
cuadrado que da las dimensiones de largo (nacat), ancho (ts’icoth) y profundo
(luputh).20 Este astro es de vital importancia para los Tének pues constituye una noción
que se asocia con el centro por su papel como referente espacio-temporal cuando el sol

20
Un ejemplo de esta idea son las representaciones de los bordados típicos Tének, sobre todo en los
dhayemlaab que portan las mujeres. Esta prenda, que cubre el torso y tradicionalmente ha tenido la forma
de rombo, representa a la mujer porque resalta sus cualidades reproductoras. Ella misma representa al
universo cuando viste de esta manera, porque constituye la personificación del cosmos (Rocha Valverde,
2018:72).

104
Oscar Uriel Camacho Chávez

está en lo más alto antes de comenzar a caer. De este modo el sol colocado al centro,
respecto a los cuatro rumbos cósmicos, penetra desde el cielo los planos de la tierra y el
inframundo del mismo modo que hace el cordón umbilical (t’ithith).

«[…] cuando nació mi hijo vino la partera para recibir, hizo un té con
hiervas para que lo tomara mi mujer, para aflojar el cuerpo que no
estuviera mal para que recibiera con bien la criatura, cuando nació la
señora dijo con unas tijeras pero que las metiera en la lumbre, con las
puras tijeras así calientes vas a cortar la tripa, se dice t’ithith. Bueno ese
cordón hay que enterrarlo en la casa o en el solar donde este un árbol o
una mata, hay que dejarlo ahí para que sepa a donde va ir porque trae
cielo, tierra y inframundo conecta esos tres. Pero va ir con la madre
tierra porque uno está en el vientre y ahí come de la mamá pero cuando
nace todavía está en el vientre de la madre tierra, qué es lo que va
comer, va a comer de la madre tierra, va a nutrir de ahí, cuando muere a
dónde va ir con la madre tierra […]» (Don Victoriano, Mantétzulel,
2018).

A pesar de que la idea de ombligo y cordón umbilical están estrechamente vinculadas


no son sinónimos. Aunque el cordón umbilical haya sido separado y deje de formar
parte del cuerpo siguen estando unidos intrínsecamente, aun cuando la persona perezca.
Si seguimos esta idea podemos corroborar aquí nuestra hipótesis, pues al igual que con
el punto central del orden cósmico que une los demás planos y rumbos, el ombligo
actúa de la misma manera conectado los planos y rumbos distribuidos sobre el cuerpo.

Por ello al igual que la estructura del cosmos el cuerpo humano es concebido
como un todo interconectado y balizado con cuatro rumbos y un centro. De este modo
podemos inferir que el cuerpo para los Tének, es un reflejo del universo debido que las
partes que lo componen se manifiestan como entidades que están vinculadas con los
diferentes planos cósmicos. Así el cuerpo es percibido como una especie de envoltura,

105
Oscar Uriel Camacho Chávez

piel o cuero que engloba a la sustancia fundamental que lo anima, el ts’itsin, además de
contener los elementos fisiológicos como la cabeza, el corazón y el hígado, vinculados
con los planos cósmicos del cielo, la tierra y el inframundo. De esta forma el orden del
cuerpo es concebido como un reflejo del orden externo del universo porque de la misma
manera en que lo universal está en lo particular, lo particular está en lo universal.

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Oscar Uriel Camacho Chávez

A manera de Epílogo

La concepción del cuerpo, la vida y el universo entre los Tének es un camino largo y
sinuoso del que aún queda mucho por recorrer. En las páginas que preceden hemos sido
compañeros atentos de los Tének de Mantétzulel siguiendo sus pasos por los lugares en
los que ellos caminan, respirando los mismos aromas, escuchando la palabra de los
ancianos y tratando de mirar de la forma en que ellos lo hacen para saber cómo viven,
piensan y sienten.

Este trabajo ha estado marcado constantemente por la forma de ver y conocer el


universo entre los Tének y la relación que mantiene con el cuerpo humano. Al elegir el
cuerpo como lugar del orden cósmico, no se ha hecho más que adoptar el punto de vista
Tének. Por ello, el argumento discursivo aquí presentado se apoya en las charlas,
entrevistas, observaciones, vivencias y convivencias que sostuve durante varios
periodos con los habitantes de la comunidad de Mantétzulel, en especial con los
especialistas Cáulómes. Ante las limitaciones que representa la barrera del lenguaje
Tének-español (y viceversa), profundicé en los aspectos donde las categorías locales
son clave para reconocer a primera visita las relaciones sociales, la concepción o visión
del mundo, su orden y vínculo con el hombre. No obstante, no es de menor importancia
el esfuerzo y la paciencia que tuvieron los habitantes de Mantétzulel para darme a
entender la información que aquí se presentó.

Como se pudo observar en este texto, además de la disposición del cosmos por
coordenadas espaciotemporales, en el cuerpo también se incluyen los planos del orden
cósmico ya que están ligados al origen del hombre. En términos generales, cada región
del cuerpo se relaciona con un plano cósmico porque posee una entidad o fuerza
anímica que la vincula a éste:

107
Oscar Uriel Camacho Chávez

a) En la cabeza, por ser el punto más alto del cuerpo, se encuentra el sol que
marca el rumbo más fuerte del orden cósmico: el Este. Además otorgar
calor al cuerpo, atributo sin el cual la persona no estaría totalmente
constituida
b) En el corazón de encuentra el alma o ts’itsin, encargada de animar el
cuerpo llevando el calor a través de la sangre. Por su posición en la región
central del cuerpo, que se extiende desde el cuello hasta la pelvis, se
asocia con el plano terrestre o tsabál.
c) Aunque el lugar de los pies marca físicamente la región del inframundo,
por la posición del eje cósmico (este-oeste) sobre el cuerpo (cabeza-pies),
estos no poseen una entidad anímica. En contraste es el hígado que tiene
la fuerza de los espíritus que habitan en lo profundo el plano del
inframundo o tamtsémlá.
d) Por último el ombligo, vinculado con la región del ts’ejel o centralidad,
es el punto medio del orden cósmico y del cuerpo, asociado con el sol
posibilita la comunicación entre planos. De ahí salen las venas que lleven
la sangre a todo el cuerpo: la parte superior de la cabeza, las extremidades
como brazos, manos y las piernas, también al interior del cuerpo.

Habiendo descrito y analizado etnográficamente la visión y el orden del cosmos y el


cuerpo entre los Tének de Mantétzulel, las aportaciones que logramos en nuestro
estudio contribuyen a comprender un poco más sobre su historia, visión del mundo y la
forma de relacionarse con la naturaleza, así como el conjunto de ideas, valores,
discursos y símbolos que refieren a la concepción del cuerpo y universo Tének que une
al pasado muerto y con el presente vivo.

A lo largo de este estudio se ha cobrado conciencia de la pedida de


conocimientos y sabiduría en las comunidades Tének debido a la discriminación
estructural hacia aquellos que quiere conservar y expresar su visión y aprehensión del
mundo, por ello este trabajo contribuye también al rescate de los procesos cosmológicos

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Oscar Uriel Camacho Chávez

Tének, sus contenidos cognitivos, discursivos y a la voz de los portadores de éstos


conocimientos.

Finalmente, esta investigación ha vislumbrado muchos otros senderos que


recorrer en futuras investigaciones. Uno de estos es indagar más sobre del cuerpo de los
especialistas Cáulómes y su relación con el complejo del nahualismo. Una tarea
ambiciosa sería rastrear el complejo del nahualismo entre los Tének hasta la actualidad
y determinar recurrencias, diferencias y rupturas tanto en las prácticas rituales como en
el terreno de lo político.

109
Oscar Uriel Camacho Chávez

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