Cosmos y Cuerpo en Tének de Mantétzulel
Cosmos y Cuerpo en Tének de Mantétzulel
TESIS
Presenta:
Camacho Chávez Oscar Uriel
Director de tesis:
Dr. Gustavo Aviña Cerecer
Asesores
Mtra. Gudelia Cruz Aguilar
Dra. Lucero Meléndez Guadarrama
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Agradecimientos
Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo de muchas personas que fueron parte
importante en el camino recorrido durante estos últimos años. En primer lugar quiero a
gradecer al Dr. Gustavo Aviña Cerecer, cuyo enfoque particular en la antropología ha
sido fundamental para este proceso y a lo largo de toda la carrera, gracias por compartir
su conocimiento, observaciones y sobre todo por su paciencia, estoy convencido que
esta tesis no hubiese sido la misma sin su dirección. Sobre los diversos aspectos
lingüísticos ha sido invaluable la ayuda de la Mtra. Gudelia Cruz Aguilar, Coordinadora
del Área de Lingüística Tének del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la
UASLP. Agradezco también la colaboración de la Dra. Lucero Meléndez Guadarrama
del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, por las observaciones y
comentarios sobre este trabajo. A mis compañeros de generación Jaime Sánchez, Jorge
Piña y Gerardo Meave por su amistad y apoyo. A Bajudh Rodríguez y Antonio
Rodríguez quienes han estado presentes aun a la distancia con sus enseñanzas y
amistad.
Mi gratitud para los Tének de Mantétzulel porque sin ellos esta tesis no hubiese
sido posible. En particular a Don Oliverio Hernández, su esposa Doña Mary y sus dos
hijos Moisés y Demi por abrirme las puertas de su hogar y recibirme durante las
estancias de campo, gracias por brindarme un espacio en su mesa, en su familia y en sus
pensamientos. A mi mám Don Victoriano por el tiempo, los consejos e historias a lo
largo de las estancias de campo. A Don Aurelio y Don Abelino por sus enseñanzas y
paciencia.
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Prologo
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Más que un producto académico que se almacena en un estante, esta tesis
pretende mostrar de manera fiel y justa el modo de ser Tének. Y que, de forma alguna,
este registro y camino por su basto mundo sirva como herramienta y recordatorio para
borrar las fronteras y distancias entre el conocimiento, el mundo y las personas.
Resumen
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Introducción
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portadores de éstos, es una problemática en sí misma pues conlleva a la pérdida de estas
sabidurías.
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Hipótesis
Ante este panorama surgen las siguientes interrogantes, junto con la hipótesis como una
respuesta tentativa.
2) Al igual que la estructura del cosmos, el cuerpo humano es concebido como un todo
orgánico interconectado y balizado con cuatro rumbos y un centro. Es un reflejo del
universo debido que las partes que lo componen se manifiestan como entidades que
están vinculadas con los diferentes planos cósmicos.
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Objetivos
Objetivo general:
Objetivos específicos:
1. Describir cómo se estructura del orden cósmico según los Tének de Mantétzulel.
2. Describir y analizar la relación del cuerpo humano con el orden cósmico desde
la perspectiva de los especialistas Cáulómes de Mantétzulel.
Justificación
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posibilidad de un ejercicio etnográfico reflexivo para comprender los contenidos
cognitivos y los portadores de la estructura más antigua de la sabiduría Tének.
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Estado del arte
Sobre la relación cuerpo-cosmos existen pocos trabajos entre los Tének, los más
destacados son los de tipo arqueológico y etnográfico realizados por Guy Stresser-Péan
(1952; 2008; 2016), este arqueólogo y etnólogo francés, considerado como el primer
«hustecólogo», hace un análisis de los elementos materiales y corporales en la
cosmovisión de los Tének prehispánicos, sobre todo de la porción potosina, y los ubica
en contextos rituales y ceremonias como danzas y fiestas en los Tének del siglo XX.
Lorenzo Ochoa (1979; 1989; 1992; 1996) también hace este recorrido sobre la
cosmovisión y vida religiosa entre Tének potosinos y veracruzanos, apoyándose de
fuentes históricas del siglo XVI-XVII y representaciones escultóricas hechas en piedra,
concha, hueso y pintura de viejos, mujeres y jóvenes.
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misma línea avanza Claudia Rocha (2014; 2018), estudiando el contexto cosmológico
del pueblo Tének en distintas formas de representación artística, entre las que destacan
las prendas femeninas como el quechquémetl, las esculturas y vasijas, a partir de las
cuales plantea la hipótesis de que el cuerpo femenino fue considerado un espacio
sagrado adornado con pintura, tatuajes y vestimentas específicas que constituye la
personificación de la Gran Madre que rige al cosmos.
Marco teórico
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una lógica que media entre la naturaleza y la cultura, una forma de asociación,
complementariedad y correspondencia la cual identifica con el totemismo. En el
totemismo las relaciones sociales se definen según el modelo de la naturaleza. Así la
simetría postulada entre la naturaleza y cultura acarrea la asimilación de las especies
naturales en el plano de la cultura (Lévi-Strauss, 1964:184).
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Marco conceptual
De este principio conceptual podemos avanzar hacia lo que diversos autores han
identificado como la cosmología, es decir:
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Desde este modo tenemos una cosmología, es decir, «una filosofía de la vida que
posee una ontología o visión del ser, una epistemología o teoría del conocimiento, una
metodología o procesos de interrelaciones y una ética. Además de una cosmovisión que
es el sistema conceptual de nombres y clasificaciones que describe llama y señala las
cosas» (Aviña Cerecer, 2010:30).
Así, la cosmología nos revela porque las cosas son y se simbolizan de una
determinada manera, cómo reproducirla, cómo comunicarlas de maneras racional con
otras y cómo es posible comportarse ante éstas: la cosmología es al lenguaje lo que la
cosmovisión es al habla, o la estructura social a las relaciones sociales (ibíd., 2009:113).
Además de estar constituido por elementos físicos como los músculos, los
huesos, órganos y fluidos, el cuerpo humano tiene una entidad incorpórea que se
encarga de animarlo. Esta entidad anímica es entendida como:
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generan los impulsos básicos de dirección de los procesos que dan vida y
movimiento al organismo y permiten la realización de las funciones»
(López Austin, 1996: 197).
Con esa interrogante, sobre la distinción entre nosotros y los otros, en noviembre
del 2014 cursando la materia de Estudios Antropológicos de la Región viajé a la
Huasteca potosina con el grupo de estudiantes Antropología de la UASLP, el objetivo
de esos viajes era poder elegir una región dentro del estado en la cual se llevara a cabo
una etnografía en los próximos semestres, propiamente en las materias de Etnografía (I,
II Y III) y su análisis posterior en los seminarios de tesis.
Esto viajes, junto con la literatura que me encontraba revisando para las materias
de Etnografía (Descola, 1989; Hammersley & Atkinson, 1994; Latour, 2007; Aviña
Cerecer, 2007: 2010; Viveiros de Castro, 2010; González Varela, 2015) fueron de
ayuda para poder ubicar la comunidad de estudio. Y es que mi inquietud radicaba en la
distancia, es decir, la selección de un contexto lo más lejano y diferente al que conocía.
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Consciente de ello, mi intención no era elegir una comunidad lejana para exaltar lo
exótico y llegar a una conclusión por demás obvia, sino por la posibilidad de hacer un
trabajo etnográfico que pudiera mostrar de forma fiel las estructuras ideológicas y
sociales entre los Tének. De este modo, la comunidad de Mantétzulel cumplía las
características óptimas para el estudio de la relación naturaleza-cultura y la concepción
del universo, al mismo tiempo que ofrecía un amplio número de personas portadoras de
la sabiduría Tének.
Para ello, tuve que echar mano también de materias como Antropología
Lingüística, donde parte del curso estaba dedicado a la lengua Tének, para comprender
las reglas gramaticales, practicar la pronunciación y grafía. Así, pude aprender y
comprender un poco el Tének para comunicarme o por lo menos darme a entender con
los interlocutores de esta tesis y las personas de la comunidad de Mantétzulel.
Para esta tesis de tipo cualitativa, sobre la relación composición del cosmos y el
cuerpo, se echará mano principalmente del método etnográfico aplicado entre los Tének
de Mantétzulel y la revisión bibliográfica sobre la teoría antropológica, como etnológica
y arqueológica de los pueblos mesoamericanos; así la metodología para esta
investigación será de tipo inductiva por la inserción en el lugar donde se desarrolló el
trabajo de campo y deductiva por la revisión de la teoría antropológica y la literatura del
tema de investigación.
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literatura ayudó a precisar el lugar de investigación y el enfoque metodológico para la
obtención de datos.
Una vez planteado el problema y de haber ubicado el lugar para llevar a cabo el
trabajo de campo, se realizaron una serie de encuetas que pudieran ayudar a conocer en
una primera visita la realidad de las relaciones sociales en la comunidad de Mantétzulel.
Esta etapa del trabajo del campo se llevó a cabo desde mediados del mes de mayo del
2016 hasta finales de julio del mismo año. Constó de la observación participante y
participativa en actividades agrícolas y, de la aplicación de 130 encuestas para
reconocer las relaciones sociales, la organización comunitaria, las autoridades locales,
los especialistas Caúlómes, las fechas importantes para la comunidad y la historia de la
misma. Un ejemplo de ésta es la siguiente estructura:
20
3 años pero esos nada más los que quieren. El juez ese la
comunidad habla para y el que tenga más apoyo ese gana
¿Quiénes pueden participar? Hombre y mujeres, no más que sean grandes. Para juez
debe ser grande, viejo porque uno joven no sabe, por eso
empiezan como mayules para que aprendan
¿Dónde se llevan a cabo las elecciones de las En la galera ahí por la escuela o en el centro donde está la
autoridades? DICONSA, ahí se hacen las asambleas
¿Cómo es la relación entre los habitantes de la Hay envidias pero cuando hay problemas siempre se hace
comunidad? asamblea porque no nos gusta vivir con problema, por eso
hablamos con el juez y representante
¿Qué trabajos se realizan aquí? Pues sembrar la milpa, café, limpiar la palmilla, o con el
copal eso lo hacemos. Cada lunes que entra el mes se
hace una faena para limpiar la comunidad; cuando es la
semana santa o junio y julio viene mucho turista por eso
también hay guías aquí, porque llevamos a la gente a que
vean la cuevas y ya sacamos un dinerito unos 200 pesos
para el gasto
¿Cuáles son las fechas importantes en la comunidad? Pues esas son las fiestas, todas las fiestas que se hacen, la
semana santa, esa se hace porque es cuando va empezar a
llover por eso se hace para celebrar que va a llover, el 2
de julio también se hace fiesta porque ese es el mero día
de San Isidro, también para que llueva; el 30 de
septiembre porque es San Jerónimo de aquí de la
comunidad; allá en la cueva del espíritu santo se hace una
ofrenda primero cuando la milpa está jiloteando para que
agarre fuerza, luego en noviembre ya cuando están los
primero elotes se hace otra ofrenda porque ya llovió y hay
que comer
¿Quiénes hacen las fiestas/rituales? Los que van a hablar nada más son dos, como Aurelio o
Abelino, esos son los que siempre van a hablar, nomás
dos. Van hombres y mujeres pero dejan ofrendas; para
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eso se ocupa gente, puedes ir tu solo pero nada más vas a
pedir para ti porque estas enfermo, por eso va mucha
gente para pedir por todos, por eso llevamos ofrenda
¿Quiénes son las personas que tienen el conocimiento de Los rezanderos; se dice así porque hablan como rezando
los rituales? allá con el Mámláb; con ellos puedes ir con Victoriano, él
sabe muchas palabras porqué él ha hablado; también
Aurelio, él tiene ahí donde recibe los enfermos en su casa;
él y Abelino hablan allá en la cueva, son los que más
saben creo
¿Dónde se llevan a cabo los rituales en la comunidad? Eso se hace en las cuevas o depende, puede ser también
cuando se va a empezar la milpa o a levantar casa; cuando
es en la cueva esa en la del espíritu santo o en la de la luz
del sol allá se hace porque son las más sagradas, es como
decir la casa de Mámláb, por eso cuando se levanta una
casa también va e Cáulóme y hacer ritual y habla, porque
ahí vas a vivir
¿Qué servicios hay en la comunidad? ¿Tiene luz, agua La luz esa si hay pero tiene poco, eso porque hicimos una
potable, drenaje, clínica, escuelas? asamblea para que pusieran poste, porque la comunidad
del Aguacate ahí si tenían pero hasta acá no llegaba; el
agua esa la agarramos de la cueva va mi hijo o de la pileta
pero ahí va mi mujer; cada 15 días viene el doctor a la
clínica para ver a la gente, viene de Aquismón todo el día
desde la 7 hasta las 4, pero hay una encargada que si tiene
una cortada le da para que se limpie; hay escuela y
telesecundaria nomás, si quieren los muchachos allá en
Aquismón está el COBACH.
¿Dónde se encuentran las milpas? ¿Cuánto mide? Esa depende donde toqué, porque hay muchos que no
tiene porque luego se van; hay unas que están aquí luego
luego ni camina mucho y ya llegó, unas atrás de la casa,
así luego, luego. Como la mía, esa está allá en el cerro,
como a unas 2 horas, pero está bien empinada, está en el
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mero cerro, así hay muchas por eso luego abajo se ve
mucho humo en el cerro cuando quemamos el monte; son
como de una o dos tareas (600 m²) porque luego es difícil
cuando se quema el monte
¿Qué apoyos sociales (de gobierno) recibe? Yo recibo el procampo porque aquí es comunidad pero
también ejido por eso nos dan procampo; también el
oportunidades que ora se llama prospera, ese por mis
hijos que todavía están en la escuela; a veces nos dan del
CDI pero ese nada más puro material pero para la
comunidad, como los senderos
En la segunda estancia del trabajo de campo que va de marzo del 2017 a junio del
mismo año, se continuó con la participación observativa, esta vez solo con cuatro
interlocutores clave. A demás de la observación y participación en las actividades de los
informantes, se realizaron 8 entrevistas a profundidad entre los interlocutores:
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Los cuatro especialistas Cáulómes de la comunidad de Mantéztulel. Cada entrevista fue
abierta, de manera que los interlocutores pudieran profundizar en sus respuestas y así
contrastar su información con la acción de su día a día.
La tercera estancia del trabajo de campo se comprende de marzo a abril del 2018, esta
parte se constituye solo por observación participante junto a los especialistas Cáulómes
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en los festejos de la semana santa. La información obtenida de los interlocutores en esta
estancia fue a través de entrevistas a profundidad, charlas espontaneas durante el festejo
y los trabajos comunitarios en la capilla de la comunidad.
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Guion etnográfico
Concepto Hipótesis ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué?
Cosmología La composición del Don Aurelio, Don En sus viviendas y Durante la Tipo de Tipo de
cosmos se expresa Victoriano, Don consultorios estancia del observación: entrevista: abierta
como un todo Abelino y Don tradicionales. trabajo de campo. presencial. y a profundidad,
orgánico Nipomuseno Se observó la de manera que el
estructurado de manera en que se interlocutor
forma escalonada encontraban profundice sobre
en tres planos e ordenados los el tema.
interconectado objetos en los Se habló sobre el
por un punto altares y el inicio de la vida en
medio que leguaje físico de el mundo, la
establecen la los entrevistados. creación de
disposición del objetos, humanos
cosmos por y animales.
coordenadas
espaciotemporales
diversas.
Cuerpo Al igual que la Don Aurelio, Don En sus viviendas y Durante la Tipo de Tipo de
estructura del Victoriano, Don lugares sagrados. estancia del observación: entrevista: abierta
cosmos, el cuerpo Abelino y Don trabajo de campo presencial. y a profundidad.
humano es Nipomuseno y contextos Se observó el
concebido como rituales. lenguaje físico de Se preguntó
un todo orgánico los entrevistados, sobre los
interconectado y el lugar y la elementos y
balizado con preparación de regiones que
cuatro rumbos y rituales. componen el
un centro. Se observó en una cuerpo., la
consulta con Don posición y orden
Aurelio, la limpia de los objetos y
de una persona los pacientes en
que no podía los rituales.
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conciliar el sueño
y no podía
trabajar porque
sentía pereza, el
especialista
atribuyo el mal a
un problema con
su Ts’ítsin (alma),
el cual había que
sanar y
restablecer en el
cuerpo, realizó un
ritual de petición
de fuerza a la
Madre Tierra,
dando ofrendas
como bolim
(tamal),
aguardiente y el
sacrificio de un
pollo.
27
Se platicó con los
especialistas la
relación que tiene
el cuerpo con los
planos cósmicos
Se preguntó sobre
las fuerzas y
entidades que hay
en cada plano.
Tabla 1 Guion etnográfico
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Tének
B
Ch
Ch’
Dh
J
K
K’
Kw
K’w
Consonantes L
M
N
P
R
S
T
T’
Ts
29
Oscar Uriel Camacho Chávez
Ts’
W
X
Y
A-Á
E-É
Vocales I-Í
O-Ó
U-Ó
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Oscar Uriel Camacho Chávez
El espacio geográfico
Al buscar un significado de la palabra Tének entre los miembros que pertecenen a este
grupo, particularmente entre los habitantes de la comunidad de Mantétzulel, mencionan
que se compone de las palabras Té’ (aquí) ―contracción de Tejé’― e Inik (hombre)
que literalmente se traduciría como: «los hombres de aquí», más allá de esta simple
traducción ellos mismo se definen como: «[…] los hombres verdaderos del monte que
tienen el costumbre y hablan la lengua»1 (Don Aurelio, Mantétzulel, 2016).
La idea que se tiene sobre el territorio que ocuparon y ocupan los Tének es muy
vaga por lo que resulta problemático su estudio histórico y de forma directa, aunque en
menor escala, su limitación geográfica. La región conocida como Huasteca, donde se
encuentra nuestra comunidad de estudio, tiene un carácter polisémico y problemático
que hace repensar en cada estudio su limitación geográfica, ya que los apuntes al
respecto de disciplinas como la arqueología, geografía o geología en muchos sentidos y
repetidas ocasiones, no corresponden a la realidad étnica Tének (Kroefges & Schulze,
2013).
Desde las interpretaciones mexicas sobre esta región, hasta la invasión europea
en esta parte de México, existen referencias que apuntan varias ideas sobre la definición
de esta área geográfica. De éstas destacan:
1
En el idioma Tének no existen los artículos del español: «el, la, los, las». En su lugar se utiliza el artículo
definido «an» que designa, dependiendo su contexto, si se habla en singular (an ujnámtaláb: el/la
costumbre) o plural, agregando «chik», al sustantivo (an ujnámtalábchik: los/las costumbres) (apuntes de la
clase de lengua Tének, 14 de mayo del 2018, FCSyH-UASLP).
2
Estado de la república con toponimia Tének: «Tam-holipa: Tam significa «lugar» y holipa del vocablo ól
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Oscar Uriel Camacho Chávez
3)
La explicación naturalista de la ciencia moderna desde el siglo XVII
(Kroefges & Schulze, 2013:123).
Por semántica a las poblaciones que habitan en esta región se les denominó Huastecos.
Sin embargo, no usaremos esta regla como sinónimo de una lengua, pueblo o cultura.
Por ello aquí nos referiremos a lo Huasteco solo como un área geográfica donde se
ubica el pueblo Tének y nuestra comunidad de estudio: Mantétzulel, pero también otros
pueblos lingüísticamente distintos.
Es claro que en esta región existió, como hoy en día, el contacto entre pueblos
Tének, nahuas, xí’óis (pames), totonacos, otomíes, entre otros más. Sin embargo, no
podemos hablar aquí de una «cultura Huastecana» solo para justificar un ejercicio
abstracto de clasificación que permita regionalizar el espacio sin ser consciente de las
grandes diferencias y variaciones culturales, lingüísticas, dialectales, genéticas,
contextuales, históricas y territoriales. En la actualidad esta región, abarca porciones de
los estados de Hidalgo, Querétaro, Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
mesetas altas: «constituidas por pequeñas cuencas que conforman una cubierta
superficial del basamento perteneciente a la Sierra Madre Oriental».
Dentro de este paisaje descrito por las ciencias naturales las poblaciones Tének
se han desplazado constante mente. Según la división político-administraiva del estado
de San Luis Potosí, los municipios potosinos en los que hay mayor presencia Tének
son: Aquismón, Ciudad Valles, Huehuetlán, Tancanhuitz, Tanlajás, Tampamolón,
Tamuín, Tanquian, San Antonio y Tancuayalab (Gallardo Arias, 2004; Zaragoza Ocaña,
2009; Esther Zendejas, 2018).
Mapa 1 Municipios con mayor población Tének en el estado de San Luis Potosí (Mapa realizado por el autor).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
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Oscar Uriel Camacho Chávez
En tiempos muy remotos, parte del territorio que ocupa México se encontraba
bajo el agua del mar, excepto lo que hoy es Tamaulipas2 (Nigra, 1951 ; Rodríguez-de la
Rosa, 2007; Uxue Villanueva-Amadoz, 2014). Cuando emerge del ocenano la Sierra
Madre Oriental, el mar se va retirando dejando como evidencia las fracturas que han
controlado el flujo subterráneo de agua hacia el Golfo de México y depósitos de rocas
como «las calizas y otras que se relaciona con un proceso de interacción agua-roca,
principalmente de origen evaporítico como los yesos» (Morán Ramírez, Ramos Leal,
López Álvarez, Carranco Lozada & Santacruz De León, 2013:71).
2
Estado de la república con toponimia Tének: «Tam-holipa: Tam significa «lugar» y holipa del vocablo ól
―orar o rezar―: «lugar de rezar mucho». Según el diccionario Huasteco del estado de San Luis Potosí (1997)
y el diccionario Huasteco de Veracruz (2012) por el Instituto Lingüístico de Verano en México (ILV)
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Esta región vista desde las alturas de sus montañas o desde la representación
satelital de los sistemas de información geográfica, resulta impresionante tanto por el
inmenso manto verde y selvático que cubre la región, como por los grandes ríos,
montañas y habitantes que de antaño han encontrado ahí la manera de organizar la vida
e interpretar el medio para su uso.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Naranjillo hasta llegar a la localidad de Tanchachín, sitio turístico por las cascadas
conocidas como Tamúl: lugar de caracol; es el cañón del río Gallinas-Santa María-
Tampaón. Después de Tanchachín se encontrará con las comunidades de Tampemoche,
Puhuitze, Tanchanaco, Tanute y Tampate hasta llegar a la cabecera municipal, donde el
camino se vuelve asfaltado. Una vez ahí, deberá tomar la carretera municipal
Aquismón-Tamapatz-Tantzotzob, otra vez sobre la Sierra Madre Oriental hasta el
kilómetro doce, ahí un camino de terracería de nueve kilómetros aguarda hasta
encontrar la desviación a Mantétzulel, otros seis kilómetros montaña arriba y habrá
llegado a la comunidad.
Otra vía para llegar a la localidad, es por el municipio de Ciudad Valles, se toma
la carretera estal número 85 (Valles-Matlapa) hasta llegar al «crucero», entre Aquismón
y Tancanhuitz, se toma la vía local «Damían Carmona», una vez en la cabecera
municipal hay que tomar la carretera Aquismón-Tamapatz-Tantzotzob.
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Don Tomás Aureliano (Mantezulel, 2016) cuenta que las primeras personas en
llegar a lo que hoy es la comunidad, fue por el año de 1910:
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Después del conflicto armado de la revolución, los Tének que habitaron está comunidad
realizaron varios intentos para obtener nuevos terrenos en la repartición de tierras.4 El
estatus legal que mantiene hoy en día la localidad de Mantétzulel es ejidal: una
extensión territorial para repartirla entre sus miembros quienes tendrán fracciones de
terreno para construir su casa habitación y para cultivo, con la figura oficial de
autoridad del comisario, juez y los ejidatarios. También, se asumen como «comunidad
indígena Tének» y se rigen bajo su sistema de usos y costumbres con forma de
autogobierno en la toma de decisiones sobre su comunidad: las figuras de autoridad son
las asambleas comunitarias.
Estas construcciones son realizadas con ayuda de familiares; cada que se forma
una nueva alianza, según la regla patrilocal, el padre, hermanos, tíos y primos del nuevo
esposo, como parientes cercanos con los que se comparte terreno, son encargados de
ayudar con la construcción de la vivienda. Para ello se tiene que ir en busca de la
madera al interior de la sierra, cortar el árbol y prepara el espacio. Esta preparación es
4
«La presencia de caciques regionales no sólo impidió el reparto agrario. En los setentas, 12 comunidades
teenek y 5 mestizas se agruparon en torno al “Campamento Tierra y Libertad”. Los agraristas se
posesionaron de las tierras, tanto de aquellas que legítimamente les pertenecían como de los predios
particulares, y le devolvieron a las comunidades su titularidad: es decir, el libre manejo de los recursos y de
las funciones políticas» (Ávila Méndez, 1986:12).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
tanto física: se quita la maleza, rocas, troncos y se edifica; como espiritual: se pide
permiso a las deidades para hacer uso del material y del espacio donde se edificará y
vivirá la nueva familia; del mismo modo que hace el mestizo en el proceso de
edificación y habitación de una nueva vivienda con la celebración católica de la ―santa
cruz‖: costumbre del 3 de mayo donde se decoran las casas en construcción con flores y
cruces para seguridad en la obra y de quien habite después, así como las bendiciones
católicas una vez que es habitada.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Mapa 3 Mapa de la localidad de Mantétzulel. Realizado por los habitantes durante la estancia en campo (Mantétzulel,
2016).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Por ello, para poder describir la estructura éste cosmos escalonado sobre el
espacio-tiempo, es preciso adoptar la red analítica Tének que da orden y sentido a los
planos del cosmos. K’ay’lál para los Tének es el universo, literalmente éste piensa
como un lugar oscuro y acuso donde está suspendido un animal de características
saurias;5 este animal simboliza el punto medio del cosmos, para los Tének se trata de la
tierra o Tsabál donde habitan los hombres, los animales y las plantas. Sobre él se
encuentra el plano celesta o Éb Yaxu’ lugar del viejo dios del Trueno Mámláb; debajo,
en la profundidad del mundo está el Tamtsémlá, el lugar de los muertos y los ancestros.
De este modo, para organizar la composición del cosmos se distribuyen identidades a
los distintos planos que vinculan a los planos separados. Ahora bien, para que se
vuelvan coherentes estos planos del cosmos Tének se posicionaran en función de un
continuum entre lo empírico y lo ideológico, lo humano a lo no humano. Mientras a lo
concreto se refiere a los ciclos astronómicos, climáticos y agrícolas, lo ideológico
5
Esta idea de la tierra como entidad sauria no es única de los Tének, entre los nahuas podemos encontrar
también este animal cósmico conocido como «Cipactli». Mientras que para los Mayas no se trata de una
cocodrilo o caimán, sino de una serpiente llamada «Itzam Ná» (Ochoa & Gutiérrez, 1996)
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Oscar Uriel Camacho Chávez
refiere al conjunto de ideas, valores, discursos y símbolos que dan orden y sentido a la
vida humana y del mundo.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Cuando las personas salen a trabajar en las milpas, cazar o buscar plantas
medicinales y por alguna razón llegan a desorientarse, acuden a la posición del sol para
poder encontrar el camino de vuelta. Esta trayectoria celeste define los principales
puntos cardinales para los Tének. Oriente y poniente tienen términos específicos
llamados «Kalel K’íchá» que quiere decir ―punto donde nace el sol‖ (Este) y el extremo
opuesto «Otsel K’íchá» ―donde muere el sol‖ (Oeste). La muerte del sol es vista como
el transcurso del día a la noche, es el momento en el que el astro se dirige a la parte
inferior del universo o Tamtsémlá, el lugar donde se encuentran los muertos y los
ancestros; existe un segundo eje que es conformado por los rumbos del norte o
«Tsáylél» y sur «Pulik Ts’én» o ―gran cerro‖ que corren de derecha a izquierda, aunque
este segundo eje es menos importante para los Tének corresponde a la relación de un
sistema complementario que busca dar orden y sentido a la existencia del mundo.
«En Tének se dice Tsé' Akanláb K'ay'lál a los cuatro postes del cielo,
porque vas a hablar de esquina en esquina, así se dice, allá arriba se
llama Kalel K'uíchá ahí nace el Sol y abajo Otsel K'uíchá es donde se
muere el sol porque se mete en la tierra […] el Tsáylél es de donde viene
el viento de Mámláb pero no sé cómo decir Tsáylél en castilla […] el
Pulik Ts'én es el Cerro Grande que le dicen el Sur, aquí le dijimos así
porque tenemos un cerro aquí por Tamapatz, por Xilitla, el cerro de la
Silleta […] bueno esos son los cuatro cardinales pero hay uno que ese va
en el medio, ahí hablamos con Mím Tsabál ahí le se conecta los cuatro,
con la Madre Tierra, ese se llama Ts’ejel […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2018).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
puede apreciar simboliza el transcurso del sol durante todo un año que marca el tiempo
de vida y muerte, es decir, los tiempos de lluvia y secas.
Cada rumbo en el universo Tének tiene un orden, un color, un nombre y una oración
que es pronunciada por el especialista Cáulóme en contextos rituales. Como se anotó
arriba, el primer punto de referencia es donde nace el sol: el Este, es, junto con el punto
del centro, la dirección más fuerte del cosmos Tének, se representa con el color rojo o
«Tsacni'». El Oeste es punto donde se muere el sol, representado con el color naranja
«Lanáx».
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Oscar Uriel Camacho Chávez
1) Este
Centro
3) Norte 4) Sur
2) Oeste
2) Oeste
Esquema 2 Cuatro cardinales rodeados por el mar (Don Abelino, Mantétzulel, 2018).
Según Don Abelino, cada Cáulóme por medio de sus sueños sabe las palabras que se
tiene que decir para poder hablar en cada uno de los rumbos del universo. Pero siempre
se tiene que llamar y agradecer al dios del Trueno Mámláb y la Madre Tierra; además
de llamar en cada punto para pedir el poder sobre los fenómenos atmosféricos como la
lluvia o los vientos, se tiene que hacer una serie de ofrendas orgánicas como bolim
(tamal con el cuerpo completo un pollo), aguardiente, copal y el corazón e hígado de un
pollo. De esta forma, con ayuda de Don Aurelio se realizó el siguiente cuadro, donde se
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muestra el orden de los rumbos cósmicos y las palabras que utiliza este Cáulóme en
cada actividad ritual.
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«[…] Mámláb puso el sol pero no se movía nada por eso puso la tierra y
movió de oriente a poniente el sol, por eso se mete abajo en la tierra. Por
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Evidentemente el trayecto del sol entre el este y el oeste, hace a éste eje direccional el
más fuerte entre los Tének. Además de orientar, esta trayectoria celeste permite
distinguir distintas etapas durante el día: thalk’unal (apenas amanece); ok’ox k’ak’al
(primer rayo del sol); pejach k’íchá (el sol a la mitad, en lo alto); júlká’ k’ícha (va
cayendo el sol); huaklel (atardece); tsink’oyal tsabál (se esconde en la tierra); xapal
k’íchá o akal (se metió el sol, sin luz).
Esta distinción entre el trayecto del sol y la trayectoria que describe el recorrido
de un punto a otro es meramente analítica. Para los Tének el trayecto del sol no solo se
debe al viaje que hace éste al inframundo o tamtsémlá, sino también a los ciclos
astronómicos, meteorológicos y climáticos que marcan dos tiempos: el tiempo vivo y el
tiempo muerto, es decir el tiempo de lluvias ideal para trabajar la tierra, y el tiempo de
secas para cosechar y agradecer por el producto a través de ofrendas en celebraciones
de fechas específicas dentro del calendario agrícola.
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En la explicación de Don Aurelio aparece una primera oposición que entre el día
(k’íchá’) y la noche (akal), este mismo Cáulóme señala que esta distinción no siempre
ha existido. Aunque en un inicio el universo era totalmente oscuro, gracias a las fuerzas
y poderes del dios Mámláb se creó la tierra, el sol, sin embargo la presencia de este
astro incomodaba a los primeros habitantes de la tierra, porque el viejo dios creó la
luna, alternando así entre el día y la noche:
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Oscar Uriel Camacho Chávez
va con los Lints’i’, así le dice a los que se quedaron, ahí no comen hay
árbol, semilla de todo pero no comen, los Lints’i’ no comen porque no
querían trabajar, con la pura esencia nomas» (Don Aurelino,
Mantétzulel, 2017).
La cuenta de la luna es utilizada más que una unidad de tiempo, como un medio
de señalamiento periódico. Se trata de la descripción anual de actividades
simétricamente ajustadas con el calendario agrícola y religioso. En la comunidad se
habla comúnmente de los trabajos durante las lunas de enero, febrero, marzo, hasta
diciembre
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era como la luna, ayudaba para proteger y para ver si no querían hacer
cosa mala, ahí se ve si alguien se quiere arrimar, porque queda marcado
[…]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2018).
El ciclo agrícola para los Tének comienza con los primeros movimientos del Sol
y con el cambio de autoridades al interior de la comunidad. Es en el tiempo muerto
donde se dan los primeros trabajos en la milpa, se recolectan los restos de la planta del
maíz (rastrojo) para vender como forraje; para el mes de febrero se comienza a tumbar
la maleza grande como troncos que se utilizan para leña. Para los meses de marzo y
abril, cuando el Sol está más alto, se comienzan los trabajos arduos en la milpa, el
tumba-roza-quema de la maleza es el trabajo que se lleva a cabo. A finales del mes de
abril casi siempre al medio día, momento en el que el sol está en su cúspide y la maleza
seca, se enciende fuego en todo el terreno. Se tiene cuidado del viento caliente porque
puede atraer a los «K’olik», espíritus del fuego que gustan de la sequía y el calor:
« […] los K’olik son los espíritus del fuego, esos son como un hombre
pero viene del rayo amarillo. Les gusta la lumbre, por eso cuando
estamos haciendo la milpa y que le ponen lumbre hay que tener cuidado
con el viento, porque esos vienen y brincan ahí donde está la lumbre
para que haya calor, si uno no lo sabe y deja la lumbre sola vienen con
todo sequía, y no llueve nada porque la tierra se quema […]» (Don
Abelino, Mantétzulel, 2018).
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El mes de mayo es el tiempo de Muxi’, se marca el inicio del tiempo vivo, de lluvias
con el trueno que se produce en el Este, donde se encuentra el mar:
Los meses de junio, julio y agosto son los más activos en cuanto a lluvia, también son
los meses en los que se trabaja cuidando lo que sembraron, de modo que son el tiempo
de desmonte y ofrendas para que haya buen producto. Para septiembre, el día 29, se
celebra la fiesta de la comunidad en nombre de San Jerónimo, se pide por una buena
cosecha y alejar enfermedades, plagas y sequías. En octubre se dan los primeros jilotes,
un maíz muy tierno que se utiliza para hacer atole, el tiempo de los jilotes marca
también la posibilidad de una segunda siembra, para cosechar en diciembre
aprovechando las últimas lluvias y la humedad de la tierra. La luna de noviembre, el
tiempo de los muertos, marca el fin del periodo de lluvias y las actividades agrícolas.
Después de la cosecha de elotes, se hacen tamales y atole que se ofrendan a los muertos
y la tierra que dio todo el producto que se utilizará en el transcurso del periodo de secas:
maíz, frijol, calabaza, quelites. Una vez hecha la ofrenda a la tierra y a los muertos, se
seleccionan los mejores granos de maíz para ser sembrados en la próxima temporada;
esta clasificación va de la mano de una observación sobre las características del grano:
grande, grueso o delgado, de color amarillo, morado o blanco, que permite determinar
la semilla en potencia de ser eficiente para convertirse en una planta fuerte.
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Éb Yaxu’ o ―cielo verde‖ es el lugar donde se encuentra el viejo dios Mámláb, este ser
es capaz de provocar grandes tempestades que pueden terminar con la vida del
universo, en cambio sí se saben dirigir sus fuerzas pueden ser benéficas para la
existencia del mundo.
«Mám Ja’» o el agua celeste, es un elemento del clima que bajo precipitaciones
expresa la idea de una vital plenitud. Esta «agua del rayo» favorece el crecimiento de la
vegetación en la tierra, es dadora de vida y como lluvia que cae del cielo fertiliza la
tierra. Generalmente la temperatura y humedad en la Huasteca potosina es muy elevada
durante todo el año. Según Henri Puig (1991:68-69) está temperatura varía de acuerdo a
la altitud y latitud, la temporada de sequía tiene mayor duración en la parte norte que en
el sur de la Huasteca potosina; en la vertiente oriental de la Sierra Madre Oriental,
donde se encuentra la comunidad de Mantétzulel, las temperaturas bajas y
precipitaciones intensas, atenúan la intensidad de la temporada de sequías. En el mes de
junio hasta mediados de octubre las precipitaciones son más elevadas, mientras que de
noviembre a febrero las precipitaciones son menores y en mayo la temperatura aumenta
drásticamente.
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estación se lluvias (áb) comienza en mayo con el murmullo de Mámlab que viene del
oriente y se prolonga hasta finales de septiembre e inicios de octubre.
Según Don Aurelio, este plano del universo se encuentra sobre la copa del unup o ceiba
(ceiba pentandra), también llamado Té’ Ejattaláb, el árbol de la vida. Estos árboles
enromes son poco vistos alrededor de la comunidad, para encontrarlos se tiene que
buscar en el interior de la sierra y a la orilla de arroyos o pozas de agua. Al ser muy
grandes estos árboles son frágiles con los vientos de la montaña, los Tének no los talan
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a menos que sea para uso ritual, sin embargo los pocos que se encuentran caídos en el
monte son utilizados como grandes vigas de madera para la construcción de salones de
uso comunitario, tal es el caso, de la capilla, el salón ejidal y del comité de turismo en la
comunidad.
«[…] es el solar de Mámláb, siempre está lloviendo por eso hay pura
planta pero para curar, un jardín botiquín como K’ak’al Jól, la cueva de
la luz del sol. No hay árboles o plantas con fruto porque no hay tierra
¿dónde lo va a poner? Por eso se dice Té’ ejattaláb, porque es árbol de
pura vida como es cielo, por eso hay mucha rama, hace mucho monte.
Como un ceiba, Unup en le decimos en Tének , que es grande de los
viejo, tiene mucho jihuite por eso sus ramas toca el cielo con la nube y el
viento, esa es el monte del cielo […] árbol de la vida se dice porque tiene
tres las ramas que es el cielo, el tronco la tierra y la raíz el inframundo
[…] Para eso hay que esperar el sueño, para ir allá hay que ir en sueño,
en espíritu, como esencia, sale del cuerpo, con la pura alma nomas vas
flotando, pero hay que pedir permiso con Mámláb porque vas a su
terreno, hay que piden permiso, hay que hablar para pedir con el
máximo respeto porque vas a entrar. Sino lo pides sale pura culebra
cuatro narices, esa es la víbora que cuida al Mámláb».
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El plano celeste o Éb Yaxu', es la morada del viejo dios del Trueno; es un plano
considerado con cualidades masculinas, habitado por el abuelo Mámláb, Muxi'l o Pulik
Pay'Lóm6 y sus ayudantes los Tsók Ink (pequeños hombres trueno):
«El cielo se dice Éb Yaxú’, cielo verde ¿por qué se dice cielo verde?
Porque hay Rayo azul y amarillo. Azul es frío, amarillo como un lumbre
que pone rojo el cielo, dice que ahí sale el K’olik , el espíritu del fuego
que anda brincando en el cerro. El Rayo creador es el Trueno verde
porque es que tiene la fuerza, conecta cielo, tierra y mar. Quebró el
cerro para que saliera el maíz, porque el maíz estaba metido en una
piedra, el Rayo verde lo sacó desde el cielo con una tronada por eso se
dice Éb Yaxú’, cielo verde porque es el que gana a todos […] Ahí es el
lugar de Mámláb, haz de cuenta que es como yo una persona, un abuelo
ya viejo, pero que dice es Pulik Mámláb o Pulik Muxiláb el altísimo
Trueno que choca con la tierra y el mar. Es el mejor jefe de todos, es el
que hizo el cielo, la tierra y el mar, él hizo todo, entonces hizo sus Tsók
Inik, los que vienen de todo por acá [señala sureste/noreste] cargando la
lluvia, es una orden también para ellos así como nosotros con el juez,
pero que llevan lluvia […] (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).
Los Tének de Mantétzulel describen este plano del universo como un lugar en el que
hay luz y oscuridad, astros como el sol y la luna, fenómenos naturales como el trueno,
el rayo, mucha neblina, viento y lluvia permanentemente. Es un lugar donde existe
vegetación similar a la del plano terrestre, sin embargo solo tienen un fin exclusivo que
se les revela a las personas como el Cáulóme durante los sueños.
«[…] el cielo es como un espejo de la tierra pero con mucha niebla. Allá
también es de día y de noche pero siempre caí agua, siempre está
lloviendo con trueno, no hay gentes ni animales puro monte, como un
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Todos estos son nombres genéricos para un mismo dios: Mámláb.
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solar pero no como aquí con suyo, frijol, calabaza allá es para curar. Lo
vas a ver en el sueño nomás. Hay monte con hongo, copal, hierbabuena,
chiclol, el jutucú’ pemoche, todo hay allá. Pero como no hay tierra
¿cómo lo siembra? No se puede, por eso esas no se puede comer ni
agarrar nomas lo vas a ver cuál vas a buscar […]» (Don Aurelio,
Mantetzulel, 2017).
Para los Tének el cielo es un lugar que se asocia con la masculinidad, por ser el lugar en
el que se encuentra este dios del Trueno y el sol. Esta deidad que provoca la lluvia, se
combina con el sol para favorecer el crecimiento vegetativo y continuo. Gracias a este
plano masculino ubicado en la parte superior del universo en el que existe gran
afluencia de agua, es que puede descender el líquido vital en forma de lluvia a la tierra,
logrando penetrarla para ayudar al desarrollo de la vida, incluso logrando llegar hasta el
inframundo.
El plano intermedio o terrestre llamado Tsabál, es poblado por los seres humanos,
animales, plantas, árboles, ríos, arroyos, montañas, cerros, cuevas y algunas deidades,
principalmente Mím Tsabál (Madre Tierra), Pulik K'ua' o K'oléne' (el gran sapo,
también pareja del Trueno Mámláb) y Dhipák (el alma del maíz). Para los Tének de
Mantétzulel este plano cósmico tiene una morfología similar a la de un caimán. Tsabál
es la espalda de este animal cósmico, la tierra en la que se encuentran las grandes
cadenas montañosa como la Sierra Madre Oriental llamada Pulik Ts’én, los valles,
bosques, selvas, ríos y lagos. Esta animal cósmico se encuentra suspendido sobre el
mar, llamado Pulik Ja’, por ello se cree que en su interior corre el agua. Según los
Tének las cuevas y sótanos se consideran que son la boca del animal, del mismo modo
que la entada al inframundo o tamtsémlá.
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Este medio abrupto y de excesiva vegetación, que los Tének llaman tsabál, fue formado
durante el paleoceno y el cretácico superior con la elevación de la Sierra Madre
Oriental, cuando el mar se iba retirando y descubriendo las rocas sedimentarias
produciendo intensas fracturas y grandes cavidades terrestre con agua en su interior
(Morán Ramírez, 2013).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
El agua que hay dentro de los cerros es recolectada por las personas a través de
las cuevas y del escurrimiento de las paredes del cerro en piletas, pocas veces es para el
consumo humano, su uso es ritual y agrícola. Dependiendo de las forma en cómo se
recoja recibe un nombre. Si es directamente de una cueva se le llama «Mám Ja’»: agua
de trueno, de lo contrario se le llama «Uxum Ja’»: agua de mujer, a el agua que es
recogida de pileta, arroyos o pozos.
Para estos relieves los Tének asocian por lo general un determinado tipo de
suelo. Esta tipología se construye a partir de las características de elementos distintivos:
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Oscar Uriel Camacho Chávez
como el color, el olor, la textura, el lugar donde se encuentra. Tal como se muestra en el
siguiente cuadro esbozado con ayuda de Don Victoriano (Mantétzulel, 2017).
Como se muestra en el cuadro el tipo de tierra llamado Anam, es el que se utiliza para la
siembra. Para ello se utilizan las partes más altas en las montañas, los trabajos agrícolas
entre los Tének responden a un calendario dividido en tiempo de secas y tiempo de
lluvias. En el tiempo de lluvias los trabajos se relacionan con la limpia y siembra de la
milpa, para ello se utilizan herramientas como el machete, la hoz y la estaca o coa
llamada cujub. Esta última herramienta es la que se utiliza para trabajar la tierra,
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Oscar Uriel Camacho Chávez
De modo que esta acción se asemeja por analogía con el acto sexual entre hombre y
mujer, es decir la saliva que va de arriba abajo, de la cabeza al suelo, toma el papel de
otro fluido corporal como el semen, que se deposita junto con la semilla dentro de la
tierra para producir un nuevo ser.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
El pecho de la mamá, tiene que darle pecho para que crezca, entonces
así es la Madre Tierra, nosotros estamos chupando Madre Tierra así
como grandes como chicos, porque ahí estamos manteniendo la vida,
entonces por eso si tu tomas agua, café, vino primero la tierra, decimos
primero la Madre Tierra porque ahí es donde vivimos todos, por eso hay
que darle primero» (Don Abelino, Mantétzulel, 2018)
Entonces con este bastón sembrador, como le llama los Tének, se lastima la espalda del
caimán o tsabál para poder sembrar las como el maíz, el frijol, la calabaza, el chile y
árboles frutales como mango, papaya, plátano, mameyes y chicozapotes. Para obtener
los frutos de la Madre Tierra no basta solo con los trabajo del hombre de labrarla,
también hay que realizar una serie de actividades rituales en el que además se ven
involucradas las fuerzas del plano celestes. Estos rituales se realizan de manera anual en
el interior de la cueva del espíritu (ejattaláb paxál), ubicada a unos 9 kilómetros del
centro la comunidad montaña arriba:
«Cada 15 de mayo con el murmuro de Muxi’ se pide para que las lluvias
que lleguen no provoquen tempestad que vengan con toda la voluntad de
Mámláb para ayudar a la Madre Tierra y sus hijos que somos nosotros,
también se pide para no haya enfermedad. El 23 de junio con el canto del
Pulik C’ua’ el gran sapo, marca la entrada de las primeras lluvias, ahí se
pide a la Madre Tierra que reciba la lluvia que se nutra y al sol que le dé
calor para que la semilla brote. El 2 de noviembre es el tiempo de los
muertos, cuando se recoge la milpa y se hace la ofrenda hay se agradece
a la Madre Tierra por el producto por el maíz, el frijol, la calabaza, el
suyo, todo lo que vamos a comer, porque no tiene plaga. Los granos más
grandes, si es maíz morado, blanco, de los que estén más limpios esos
son los que se ofrecen a la Madre Tierra, esos se van a sembrar el otro
año, por eso se guardan. También se agrade a Mámláb por las lluvias,
porque nos dio agua, sol y viento para que la tierra tuviera fuerza. Se le
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agradece con ofrenda, con bolim con un pollo completo sin cabeza,
copal, unas copas de caña, pan. El corazón y el hígado eso se entierran,
eso son para la Madre Tierra para que le dé la fuerza porque ella tiene
hambre también como uno, nada más que ella es un caimán, por eso se le
da ofrenda, la sangre es para que se nutra porque ya no va a llover hasta
el otro año ya no va haber agua, si llueve pero poquito por eso la tierra
ocupa agua gana mucha agua hay que darle líquido para que este
húmeda […]» (Don Aurelio, Mantétzulel, 2016).
La idea de que este plano del cosmos se encuentra sobre la espalda de un caimán es
recurrente entre los Tének de Mantétzulel. Para ellos el paisaje como los cerros, las
cuevas, los sótanos, ríos, arroyo y canales subterráneos se piensan que se encuentran
sobre la espalada del animal. Como han apuntado Don Aurelio, este plato terrestre de
cualidades saurias se asociado con la fertilidad, pero para potencializar estas fuerzas es
necesario saciar el hambre del animal por medio de intercambios orgánicos. Así, a partir
los de rezos y las ofrendas como alimentos, bebidas, esencias y los sacrificios rituales
de animales como pollos en el que se ofrece la sangre para que nutra la tierra y los
órganos como el corazón e hígado que le dan la fuerza, se pretende saciar el hambre del
caimán sobre el cual se encuentra la tierra:
«La Tierra la dejó Mámláb para que trabaje la gente, que respete la
gente porque la Tierra Mímtsabal, es el que nos mantiene, Bokom
Mímláb porque es una Señora fuerte, ella es fuerte porque nos da todo y
nosotros le hacemos daño, la Tierra en ella vivimos y nos dado todo, ella
se aguanta todo porque nosotros ensuciamos y porque cuando nosotros
vamos a sembrar le clavamos la estaca, pues se daña, pero de todos
modos se siembra y da producto y se da que comer como el maíz, el
mango, la naranja, la calabaza, de todo la Madre Tierra nos da, por eso
es Bokom Mím, Bokom Mím Tsabál, con el máximo respeto por la Madre
Tierra es un ser muy poderoso, muy fuerte. Si alguien le quiere hacer
daño no se deja, no es fácil. Porque es como un cocodrilo está flotando,
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Oscar Uriel Camacho Chávez
así nomás está flotan en el universo, pura agua, oscuro, ahí está flotando
la Madre Tierra. Si uno quiere sembrar maíz, frijol, frutos, cualquier
cosa que va a comer uno se le hace daño a la Madre Tierra, porque se le
pica la espalda, por eso hay que pedir permiso, para que no se enoje
porque se lastima, cuando caminas lastimas, cuando siembras lastimas,
cuando cortas un árbol o una mata lastimas la Madre Tierra y si no lo
pides permiso se enoja, por eso ella quiere sangre porque la sangre es
como el agua, le vida, por eso le ofrecemos bolim, un pollo, la sangre y el
corazón con el hígado y unas bolitas de maíz para que le de la fuerza
como la lluvia que es la sangre de Mámláb, que le llega hasta el mero
corazón de la tierra […]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2017).
Gracias a que el Tsabál es el plano medio, éste puede recibir la lluvia del plano celeste
de manera directa, aunque para esto se requiere de la intervención de otro ser. Pulik
K'ua' o gran sapo que gracias al sonido que emite las nubles liberan el líquido vital. Este
animal que se encuentra en las cuevas, las milpas, piletas donde se recolecta agua y en
los senderos húmedos, se considerada la pareja del viejo dios del Trueno Mámláb. A
manera de una magia simpática (Foucault, 1968), el croar del gran sapo llama a
Mámláb para que este rompa los cielos y liberé la lluvia; en las lunas de junio en la
comunidad de Mantétzulel es común escuchar durante las noches más calurosas un
concierto de varios de estos animales, seguido de intensos rayos y truenos que anuncian
la lluvia.
«[…] Pulik C’ua’ quiere decir que es el gran sapo, un sapo grandote, ese
está en las cuevas, bueno ese sapo grande es la esposa de Mámláb, es su
señora, también es la tierra ese sapo, por eso es Pulik, grande. En junio
empieza a cantar todos los sapos porque los manda el más grande, se
escucha que están cantando toda la noche, nomás se calla todo el sapero
y empieza, la lluvia con rayo y trueno y viento. Bueno cuando uno va
hablar con el Mámláb, Pulik C’ua’ es el primero que recibe, siempre que
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Las lluvias que recibe el plano terrestre (Tsabál) del cielo (Éb Yaxu’) también tienen
efecto en el tercer plano del cosmos, al que se le llama Tamtsémlá. Como apunta Don
Victoriano, Pulik K’ua’ es el ser que recibe algunas personas que quieren hablar con el
viejo dios Mámláb, para ello hay que dirigirse a las cuevas, las fauces del caimán, es
decir la entrada al inframundo.
A diferencia del Mictlán para los nahuas que tiene nueve niéveles (López Austin, 1997:
1999: 2016; Graulich, 1980; 1990 Mikulska, 2015) o del Xibalbá entre los mayas con
seis niveles (Schele y Freidel, 1990; Milbrath, 1999; Ramírez, 2002), los Tének
consideran que el Tamtsémlá o inframundo consta de uno solo. En el mismo espacio
coexisten los espíritus de los muertos, los primeros ancestros llamados Lints’i’, el viejo
dios del Trueno Mámláb y su compañera Pulik C’ua’, así como una gran variedad de
animales, árboles, plantas y ríos. Para los Tének este plano es pensado de manera
similar a la tierra lo que hay en ella de igual forma existe en el inframundo, como el día
y la noche, la lluvia y el viento, sin embargo el tiempo aquí pasa mucho más rápido.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Debajo de las plantas de los pies que pisan la tierra y las rocas calizas de la
montaña, se encuentra este plano del cosmos que posee una composición similar a la
del Tsabál. El Tamtsémlá o inframundo es un plano del universo que se piensa como
una gran extensión de selva, con árboles, ríos, animales, plantas, día y noche. Es un
lugar de los muertos y los ancestros, una región húmeda, fría y oscura a la que se puede
tener acceso a través de las cavidades terrestres llamadas en Tének Jól. Las cuevas son
vistas como puertas al inframundo, ahí dentro existe una gran variedad de productos
orgánicos y de ahí provienen los recursos que existen en la tierra. En la cueva del
espíritu (ejattaláb paxál), ubicada a unos 9 kilómetros del centro de la comunidad
montaña arriba se llevan a cabo rituales para petición de lluvias los días 15 de mayo, 23
de junio y el 2 de noviembre; esta caverna de 698 hectáreas resguarda una variedad de
fauna como loros, golondrinas y murciélagos, además posee diversas formas de
estalactitas, estalagmitas y grandes columnas que éstas formaron con el paso del
tiempo.
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Los Tének creen que de este plano cósmico salieron las semillas, las plantas y los
vientos que llegan a la tierra.
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No cualquier personas pude acceder a este plano cósmico para ello se requiere
una maestría, pues quien pretenda viajar a este plano del universo debe ser fuerte de
cuerpo y corazón ya que como apunta Don Victoriano, el tiempo ahí no está sujeto a las
mismas reglas que en la tierra. Las peregrinaciones al inframundo es a través de los
sueños y los viajes inducidos a partir de la semilla y las hojas del pemoche (jutucú’),
permitiendo al alma del Cáulóme descender al Tamtsémlá y comunicarse con los
muertos, los primeros hombres o Lints’i’ y el viejo dios de Mámláb quien gobierna este
plano, las semillas, las lluvias, los vientos, las plantas y los animales, estos espíritus no
permanecen solamente en el inframundo, también pueden ascender al cielo y a la tierra.
Sirven también de auxiliares a los especialistas Cáulómes durante las actividades
rituales y en la lucha contra las enfermedades.
Además de las propiedades intrínsecas que cada plano del universo posee y que se
complementan las unas con las otras, para crear comunicación entre estos tres planos
del universo Tének (éb yaxu’-tsabál-tamtsémlá), es necesario de un punto que permita
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Oscar Uriel Camacho Chávez
De este modo podemos encontrar que bajo la tierra y por encima de ésta, se abren
también otros mundos habitados en paralelo por seres sagrados y poderosos con los que
hay que convivir de manera recíproca. De modo que, a través del intercambio de dones
como ofrendas orgánicas, fluidos y rezos en determinado tiempo y espacio, permite que
los seres como Mámláb, Mím Tsabál y los espíritus del inframundo calmen sus fuerzas
devastadoras para que el hombre pueda tomar los distintos elementos necesarios de
cada plano cósmico para su existencia.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
este modo como apunta nuestra propuesta hipotética, la composición del cosmos según
la visión Tének se expresa como un todo orgánico estructurado de forma escalonada e
interconectados por un punto medio, que da orden y sentido a la existencia humana y
del mundo, atribuyendo identidades a cada plano cósmico al asociar elementos del
mundo natural con cualidades similares a la de los humanos.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Si bien los planos cósmicos como el cielo y el inframundo son intransitables para la
mayoría de los hombres durante la vida, existe una conexión directa entre éstos y el
cuerpo humano. Como se apuntó en el capítulo anterior sobre la estructura del universo
Tének, los tres planos cósmicos superpuestos (éb yaxu’-tsabál-tamtsémlá) son
ordenados procesualmente como una estructura orgánica, concebidos como una
totalidad. Así, la visión Tének del cosmos distribuido e interconectado en tres niveles
(cielo-tierra-inframundo), también está acompañada de la noción del cuerpo tripartido
que vincula y refleja sus partes con el todo.
Como otros pueblos mesoamericanos, los Tének conciben en lo más próximo las
esferas de lo distante en las que se incluye el cielo, el sol, las estrellas, la tierra y su
interior, es decir, es en el cuerpo donde se encuentran los elementos mínimos para
animar y estructurar el cosmos (López Austin, 1996; Penagos Belman, 1997;
Florescano, 2000; Figuerola Pojul, 2000; López Hirose, 2007; Morales Damián, 2010).
Según la concepción Tének, además de la disposición del cosmos por coordenadas
espaciotemporales, en el cuerpo se pueden incluir los planos del cielo, la tierra y el
inframundo, ya que estos están ligados al origen del hombre. De este modo los Tének
ubican en la cabeza (ók’) el plano celeste, relacionado con el conocimiento, la memoria
y el sol; el corazón (ichích) que se encuentra vinculado al plano terrestre por estar en
el centro; el tamtsémlá o inframundo vinculado con el hígado (mamal) y los pies (akan)
por ser la parte del cuerpo más próxima a esta región; por último el ombligo (k’o’ón)
que se vincula con el punto central del cosmos llamado ts’ejel, además de ser el punto
de conexión entre el bebé y la Madre Tierra.7
Siguiendo esta red analítica Tének que anima y estructura el cuerpo de manera
similar al universo, en este capítulo describiré y analizaré la relación del cuerpo con los
7
Una práctica común entre los Tének es enterrar el cordón umbilical del recién nacido en la parte central de
la casa que se habita. Esto se hace con la intención para que el recién nacido reciba las fuerzas de la Madre
Tierra, de manera análoga cuando éste se encuentra dentro del vientre materno. Según esta costumbre,
este órgano encargado de transportar oxígeno y nutrientes al bebé también es asociado con el ts’ejel (punto
central en el cosmos que vincula los planos del cielo, la tierra y el inframundo).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Es preciso señalar, que más allá del análisis del cuerpo entre los Tének por sus
meros caracteres biofísicos como su función, adaptación o transformación, lo que me
interesa conocer es la significación del conjunto de ideas, valores, discursos y símbolos
que refieren a la identificación del cuerpo Tének que encarna al pasado muerto y el
presente vivo. De modo que la información que aquí se presenta es el resultado de la
vivencia y convivencia con los habitantes en general, como con los especialistas
Cáulómes en particular.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Para los antiguos Tének el orden del cuerpo era pensado de igual forma que el
orden del cosmos, la idea de proyectar los elementos del universo distribuidos sobre el
cuerpo de hombres, mujeres y adolecentes fue plasmada en cerámica, esculturas en
piedra y pinturas murales en las que distinguen los elementos cósmicos como los
rumbos cardinales, la entrada y salida del sol, el maíz y las serpientes asociadas a la
tierra e inframundo (Du Solier, 1946; Ochoa, 1991; Ochoa & Gutiérrez, 1996; Cruz
Álvarez, 2003; Stresser-Péan, 2005). Aún con notable constancia se concuerda que el
cuerpo para los Tének resulta ser un tema central dentro de la concepción del mundo
(Johansson Keraudren, 2006; Rocha Valverde, 2018).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
De lo narrado por Don Aurelio, podemos comenzar mencionando que los Tének
distinguen entre dos tipos de cuerpos: un cuerpo pre-humano, el del Lints’i’, que no
tiene las capacidades básicas de alimentarse o evacuar, en contraste con el Iniktaláb,
constituido por órganos que le permiten alimentarse, evacuar y procrear, además del
alma (ts’itsin) que posibilita la estancia del hombre en la tierra. Otros elementos que
podemos destacar de la narración de Don Aurelio, que distinguen el cuerpo humano de
los Lints’i’ es la sangre (xits’) y los huesos (beclec). La sangre, con ayuda del corazón,
es el líquido que anima el cuerpo, en ella se piensa esta contenido el espíritu o ejattaláb
que es la fuerza que hace que las personas puedan trabajar, hablar o simplemente
caminar, por su parte los huesos son el elemento físico que sostienen el cuerpo, también
en éstos se encuentra la fuerza sanguínea que les permite crecer en el transcurso de la
vida y los fluidos seminales o huat’ap inik (atole de hombre). El calor corporal es una
característica de todo ser vivo en oposición al cuerpo frío de los muertos o de los
Lints’i’, es un atributo sin el cual la persona no estaría totalmente constituida. Este
atributo deriva del vínculo con el sol y de los movimientos que hace el cuerpo gracias al
alma (ts’itsin), convirtiendo la sangre en sudor, leche o esperma.
«[…] el cuerpo es una piel, como envoltura pero lo que hay dentro es el
alma, en Tének se dice ts’itsin porque es como un pájaro, tiene forma de
pájaro, vive en el corazón porque es el que hace que estemos vivos […]
el ts’itsin anda volando por la sierra, por todos lados anda volando el
alma porque no camina. Cuando lo enferma la gente es porque no
8
Según López Austin (1996: 197) este término se refiere a «una unidad estructurada con capacidad de
independencia, en ciertas condiciones, del sitio orgánico en que se ubica […] puede definirse como la parte
del organismo humano en la que se supone existe una concentración de fuerzas anímicas, de sustancias
vitales, y en la que se generan los impulsos básicos de dirección de los procesos que dan vida y movimiento
al organismo y permiten la realización de las funciones».
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Oscar Uriel Camacho Chávez
regresó el alma, por eso hay que rezar y hacer petición con ofrenda para
que regrese porque puede morir. Va dejar nomás la pura carne, como
bulto nomás, que no come, no trabaja, nomás echado no puede hacer
nada […] la cabeza es primer punto porque es el punto del sol, de ahí se
sale el ts’itsin porque es pura niebla que sale como de la cueva, pero es
palabra, por eso es el primer punto que se pide porque es el punto del
cielo Éb. El segundo punto es en los pies donde se mete el sol, es el
tamtsémlá, pero que tiene la fuerza es el hígado, ahí está la emoción, si
tiene mucho apuro dice que sale bilis por eso hay que hacer ofrenda pero
con hígado de pollo para que ahí agarre la fuerza […] el punto que
conecta todo cielo, tierra y inframundo es el ombligo, es el que está en
medio. Como los puntos cardinales así también está el hombre, por eso el
ombligo se entierra porque es como el ts’ejel [centro] que conecta cada
uno (Don Abelino, Mantéztulel, 2018).
Estos elementos corporales que corresponden con los planos y ejes cósmicos, son
referentes posicionales que permiten al ser humano poder situarse en el centro del
espacio-tiempo, además de desplazarse a través de éste.
De acuerdo con Don Abelino, quien reconoce los tres planos cósmicos
distribuidos sobre el cuerpo: uno en la cabeza, otro en el corazón, uno más en el hígado
y un cuarto en el ombligo. Podemos apuntar sus correspondencias espaciales:
Entidades
Traducción Correspondencia espacial
anímicas
Óc’ Cabeza Calel Q’uíchá (Este) primer punto en la concepción del
cosmos Tének: punto donde nace el sol. Se vincula con
el plano celeste (éb yaxu’), además de las cuevas y
montañas.
Ichích Corazón Vinculado al Tsabál, plano terrestre, lugar done esta el
alma o ts’itsin.
Mamal Hígado Vinculado al Tamtsémlá, plano del inframundo, lugar
donde se encuentran las emociones.
C’o’ón Ombligo Vinculado al Ts’ejel, punto central que se manifiesta de
forma vertical y con profundidad, conectando el plano
celete, terrestre e inframundo.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
«[…] la gente todo lo conoce donde anda, donde camina por eso no se
pierde uno, se pierde los at’ax [foráneos] porque no saben, todo quieren
encontrar primero […] El que dice que se confundió de camino, que se
perdió en el monte es porque el alma salió del cuerpo, por eso dice que
siempre hay poner la cara al frente, al primer punto donde está el sol
porque ese es el punto para que regrese la memoria, cuando ve a la cara
se dice que se está viendo al Este, cuando da en la nuca es el Oeste. Así
ya sabe uno para dónde ganar, si va para la derecha es puro monte pura
sierra, si va para izquierda va bien pero no se pasa mucho porque va a
otro lado, por eso siempre hay que ir done está el sol. Cuando se mete
que ya no se ve, es como si se mete en la cabeza, por eso dice que va en
la nuca [Oeste] porque no ya se ve el sol […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2017).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
cósmico marcado por la salida y entrada del sol (este-oeste), que de la misma manera
que disecciona el cosmos en dos dimensiones horizontales compone al cuerpo en dos
partes similares: derecha (huinab c’ubac) e izquierda (c’uatab c’ubac). Las
extremidades como los brazos y manos, derecha e izquierda, son asociadas a los puntos
del norte (ts’aylél) y sur (pulik t’sén), sitios vinculados el primero con el rayo, el
segundo con la madre tierra.
Figura 1 Los puntos cardinales y las partes del cuerpo (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).
A partir de estos ejes cósmicos se definen también los planos de arriba (ebál), abajo
(alam), delante (óc’ox) y atrás (cuxlab), siendo estas las dimensiones espaciales que se
utilizan con mayor frecuencia.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Para sustentar su discurso, Don Aurelio realizó un esquema donde ubica lo puntos del
universo en el cuerpo humano. Para ello, él me pidió que dibujara la silueta de un
cuerpo y sobre ésta apuntó los planos y puntos cósmicos, distribuyéndolos de la
siguiente manera:
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Esta
Figura 2 Puntos cósmicos en el cuerpo humano (Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).
concepción del cuerpo, como espejo del orden cósmico, provee al hombre de energía
solar vital para la salud y la fortaleza del alma (ts’itsin). Por otra parte, esta misma
posición que toma el hombre puede llegar a convertir el cuerpo en un intermediario
entre el cielo y el inframundo, es decir un eje cósmico. Facultad de la que solo algunas
personas especializadas como los Cáulómes son conscientes.
«[…] cuando una persona está enferma que no quiere comer, ni trabajar,
nada más esta acostada, quiere decir que no está bien del corazón, por
eso hay que tener cuidado donde camina uno porque un espanto o una
malora puede hacer daño, puede hasta morir porque le pueden ganar el
alma […] lo primero que hay que hacer es pedir a dios pedir a los cinco
puntos, cada punto de la casa […] luego que dé unas 7 vueltas a la orilla
del copal. Luego hay que barrer con huevo y poquito aguardiente, se le
hace como un círculo en la cabeza y con rezos para que regrese el alma,
se pide al Mam para que venga con su persona porque está enferma y
86
Oscar Uriel Camacho Chávez
Este movimiento en espiral captado en los rituales que llevan a cabo los especialistas
Cáulómes, está relacionado a la trayectoria del sol.9 De manera análoga el especialista
9
Los movimientos del sol marca los ciclos astronómicos, meteorológicos y climáticos, que divide el tiempo
en dos partes: el tiempo vivo y el tiempo muerto. El primero señala los momentos ideales para trabajar la
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Oscar Uriel Camacho Chávez
asemeja el movimiento en espiral del sol que permite acciones destructoras, pero para el
bien de la vida, de ahí que su concepción del espacio-tiempo sea circular y en espiral, y
es que está contenida dentro de un único proceso vital de muerte para la vida y vida
para la muerte.
«[…] ¿por qué se hace así? Porque así se mueve el sol, todos los días lo
ves y vas a ver cómo se hace puro úl [espiral]. Si quieres matar la
enfermedad, que le quieras ganar tienes que hacer así porque es la
fuerza, sol y viento se juntan para que mate la enfermedad porque la
enfermedad es puro viento Ik’, pero fuerte porque lo hace al revés para
que amarre el alma como una malora. Por eso se hace como un caracol,
porque hace remolino Bajchic’ para que saque toda la enfermedad y
vuelva el espíritu, porque es la que nos da vida […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2017).
Sin existir un límite tajante entre cuerpo y cosmos para los Tének, la composición de la
persona además de manifestarse por un cuerpo físico, es decir, una parte material que
tiene que ver con los componentes orgánicos, también tiene un elemento inmaterial que
anima y estructura dichos componentes. Al preguntar sobre los elementos que
constituyen el cuerpo, además de la sangre, los órganos, huesos y extremidades, los
habitantes de Mantéztulel mencionaron al ts’itsin como parte inherente del cuerpo. Este
término, utilizado para referirse de manera genérica a cualquier ave, designa también al
elemento que anima al cuerpo, es decir, el alma.
tierra, es decir el tiempo de lluvias (abril-octubre), el segundo marca el tiempo de secas (noviembre-marzo),
momento que se utiliza para cosechar y agradecer por el producto.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
enfermas que no quieres hacer nada, que tienes mucho dolor de cabeza
pues con el ts’itsin te alivias. Eso pasa porque el alma se va del cuerpo,
anda en el monte y lo pueden ganar, por eso hay que traer de vuelta. Con
puros rezos va a llegar, primero a la cabeza porque viene volando, luego
lo tienes que barrer pa’ que acomode el alma. El alma que este el ts’itsin,
es del corazón, ahí es donde va el alma. ¿Qué pasa si te ganan el alma?
Pues te muere, porque es la que da la vida, es la que hace que tengamos
sabiduría que sepamos las cosas que hay en el mundo […] Ejattaláb
quiere decir espíritu. ¿Por qué es espíritu? Porque el espíritu es el que
da fuerza para todo. Antes de que nazca una criatura ya tiene un espíritu,
porque ya tiene fuerza para que nazca, luego tiene fuerza para caminar,
trabajar, para hacer todo. Por eso es espíritu porque da fuerza, es como
sangre, porque todos tenemos alma y espíritu, todos tenemos sangre y
corazón, las plantas, los animales es igual que uno, tienen lo mismo […]
(Don Aurelio, Mantétzulel, 2017).
Así, en el pensamiento Tének la idea el cuerpo se aplica a soportes que son a la vez
humanos, vegetales, animales y cósmicos. Del mismo modo para los animales y plantas,
el cuerpo es pensado por los Tének como entidad compuesta por materia y sustancia. La
primera asociada con lo físico, elementos tangibles e inteligibles; la segunda refiere a lo
anímico, es decir, a lo que se identifica con el ejattaláb y el ts’itsin,10 ligado al saber, la
fuerza, la memoria, la conciencia y lo universal. Hay que recordar empero, que el
pensamiento Tének no es consciente de una división entre cuerpo y alma para ellos se
10
Los Tének de Mantétzulel distinguen entre el ts’itsin y el ejattaláb. El primero se refiere al carácter y
destino que tiene cada sujeto, es pensado como el alma de la persona, ubicada en el interior del corazón.
Por su parte, el espíritu o ejattaláb se refiere a la fuerza y voluntad que tienen las personas para poder
trabajar, sembrar, hablar o simplemente andar, se piensa que esta fuerza anímica está en la sangre que
corre a través del cuerpo.
89
Oscar Uriel Camacho Chávez
Si bien entre los Tének hay una disolución entre cuerpo y alma, seguir la idea del
cuerpo como recipiente de ésta no haría más que empañar la manera en que los Tének
conciben el cuerpo. Que los Tének no vean tajantemente al cuerpo bajo un esquema
fisiológico-cuantificable es totalmente comprensible, aunque esto no significa que el
cuerpo solo sea concebido como un medio totalmente lúdico, pasional o mitológico.
Dicho de otro modo, para los Tének la mente, alma o espíritu no existe como un nivel
de realidad distinto al cuerpo, puesto que todos los seres humanos y no humanos poseen
una. Hombres, mujeres, animales, plantas e incluso los elementos como la tierra tienen
un cuerpo y están dotados de alma.
«[…] Ót’ es como una piel, pero también quiere decir estrella en castilla,
pero lo que pregunta es el cuero. El cuerpo es como una cascara, así
como una cascara de fruta porque guarda adentro. ¿Qué hay adentro?
11
En la tradición occidental, Platón es el primero que estructura la mente como una entidad totalmente
separada del cuerpo, así la psyche trasciende a la materia para ser cuerpo y extensión de lo abstracto,
estableciendo las condiciones epistemológicas en las que el sujeto racional aprende y domina al objeto físico
que es aprensible (Aviña Cerecer, 2000b:206).
90
Oscar Uriel Camacho Chávez
El alma, ahí está el alma porque el ts’itsin está dentro en el corazón […]
la carne, la sangre, las vengas, el hígado, los huesos. Bueno pues así es
todo los anímales, las plantas, todos es igual, la tierra también porque es
madre ¿dónde está la piel de la tierra? Su piel es lo que pisamos, pero es
un piel grueso como cuero de cocodrilo porque se ve cuarteada, ¿cuál es
su corazón? Así como uno está mero en el medio […] los ríos son como
venas porque lleva sangre que le da vida, pero que lleva es agua uno lo
ve como agua, pero es sangre que va en la tierra […] Los animales,
plantas, los árboles también es igual, también tienen piel mano, pie,
alma. Por eso lo pueden ganar a uno, los animales lo pueden ganar
porque cuando anda uno en el monte, no sabes que animal puede ser.
Hay gentes que se cambian, cambian de piel pero ya no ven como uno,
ven como Timel, como tigre ¿cómo va a ver? Pues va a ver como comida,
si llevas machete va ver como flecha, por eso hay que andar con cuidado
en el monte» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2017).
Otro componente del cuerpo humano que se reconoce entre los Tének de Mantétzulel
son las sombras (tsalam), aunque no exclusivo del hombre puesto que otros seres como
animales y plantas también la poseen. Esta entidad también se llega a ser equiparada
con el alma, según los Tének las sombras buscan estabilidad entre el alma y el cuerpo, y
a diferencia del ts’itsin la sombra no abandona el cuerpo de la persona, sino hasta el día
en que éste perece.
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Oscar Uriel Camacho Chávez
sombra nunca deja, hasta que te mueres ahí sí, pero de vida no porque es
la que cuida es una sombra del sol. Si caes que andas caminando en el
monte o en la milpa o que caes de lo alto ahí sí puede salir la sombra
entonces hay que pedir que regrese, que vuelva al cuerpo, hay que
pedirlo al medio día cuando el sol está mero arriba antes de que empiece
a caer para que pueda regresar la sombra, hay que pedir rezando y con
ofrenda a cada puntos de dios, de uno por uno primero la cabeza el este,
luego los pies el oeste, la mano del norte del sur y el ombligo en medio
para que amarre al cuerpo […]» (Don Abelino, Mantétzulel, 2017).
A continuación presento un breve análisis de cada una de estas partes del cuerpo
humano que se vinculan con los planos cósmicos, pues como se ha descrito líneas arriba
estos elementos corporales han captado particular atención desde los antiguos Tének
hasta hoy en día: la cabeza (ók’) es lugar donde se encuentra la memoria, relacionadas
con el plano celeste y el primer punto donde nace el sol; el corazón (ichích) es el lugar
donde se encuentra el alma o ts’itsin, este órgano corporal es asociado al tsabál o plano
terrestre; el hígado (mamal) que se vincula con el tamtsémlá o inframundo, además de
ser el órgano donde están las emociones; y el ombligo (k’o’ón) como punto central que
une a los demás y permite el hombre desplazarse por los ejes horizontales.
Ók’: Cabeza
Para los Tének una de las regiones del cuerpo con mayor importancia y atribuciones es
la cabeza. Destaca por la correspondencia cósmica, la energía solar que concentra, la
capacidad de razonamiento y de comunicación.12 Según la constitución del cuerpo,
12
Entre los antiguos mayas se creía que la cabeza se encontraba la personalidad del individuo, y que por
medio de ésta el hombre establece una relación esencial con el orden cósmico. Además que en la cabeza
está la fuerza de reproducción de la vida, el kinal que se identifica con la con la memoria, bondad, fuerza de
crecimiento y reproducción (Aviña Cerecer, 2001). Del mismo modo, entre los nahuas existe también la
correspondencia entre la cabeza (tzontecómatl) con una de las partes del cosmos: el ilhuícatl (cielo), además
de otros complejos ligados a la creencia en el tonalli o alma de relación (López Austin, 1996).
92
Oscar Uriel Camacho Chávez
descrita líneas arriba, la cabeza se encuentra vinculada al plano celeste o éb yaxu’, para
ser precisos su relación es directa con el sol y su punto de salida, el Este. Según los
Cáulómes, la cabeza está relacionada al sol por ser el punto más alto del cuerpo y el
primero en salir al momento del parto.
Ók’ es el término que designa la parte superior del cuerpo, donde se encuentran
los órganos de los sentidos es decir, los ojos, el oído, la nariz y la lengua, además del
cerebro. Al igual que la bóveda celeste contiene los astros, una estructura similar
engloba estos órganos. Según la concepción Tének, los orificios de la cabeza están
vinculados con algunos elementos del plano celeste, por ejemplos los ojos (hual) se
relacionan con las estrellas (ót); las cavidades auditivas, es decir los oídos (ots’oxtal), se
vinculan con los vientos provenientes de los puntos del norte (tsáylél) y sur (pulik
ts'én); la boca (hui’) por su poder de producir las palabras está relacionada con el sol;
por su parte los orificios nasales (thamlec) están vinculados a las cuevas pues según la
lógica Tének éstas, son la entrada del alma.
«[…] la cabeza como quien dice es una pero que tiene muchas
cosas adentro, porque es como una piel que guarda, nada más que
está gruesa porque tiene hueso, por eso se dice Ók’, porque es un
calavera que guarda todo, guarda lo que ve en el monte, las ideas,
las palabras las guarda, cuando no le gusta una comida, un olor
ahí queda aguardao’. Ora porque dice que la cabeza es del cielo,
porque ahí está los ojos, ¿cuáles son los ojos del cielo, con los que
ve dios? Son las estrellas, porque así nos ve uno por uno. Las
orejas son norte y sur porque son viento, es puro murmullo lo que
escucha como zumbido […] la nariz eso son entradas, porque ahí
entra aíre, entra el ts’itsin. Así como en la cueva que entra niebla,
así entra la nariz y la boca no, la boca sale, la boca sale el alma y
palabra en castilla, Tének, mexicano de la quesea pero que sale
de la boca, no va hablar con los ojos habla con la boca […]»
(Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).
93
Oscar Uriel Camacho Chávez
Como apunta Don Nipomuseno, la cabeza es el lugar donde se guardan las ideas, ahí se
encuentra la memoria, la conciencia y se producen las palabras. Según esta máxima, la
fuente orgánica del pensamiento se encuentra en la cabeza, porque se apoya en la lógica
de que en ésta están concentrados los principales órganos de las sensaciones y
percepciones, a los que se les atribuye capacidad cognitiva: los ojos captan las cosas,
conocen a las personas, los animales y el paisaje, los oídos escuchan todo al rededor; la
boca no solo es un órgano para degustar también crea palabras; y por su parte la nariz
registra los aromas.
94
Oscar Uriel Camacho Chávez
que está enojado o con mucho coraje se ve en la cara, porque los ojos lo
dicen si tu estas contento no más con ver la cara ya lo sabe ¿por qué es
así?, porque la cara es como un espejo del alma. Nunca miente, ahí se ve
si tú estás mal, que estás enojado o triste, ahí ve en los ojos, en los
labios, por eso lo primero que se hace en una limpia es barrer la cabeza
con copal y huevo. Barres siete veces en círculo la cabeza para sacar la
enfermedad […]» (Don Aurelio, Mantétzulel, 2018).
«[…] el ts’itsin ese alma en castilla, pero es como un águila, pero puro
murmullo porque es palabra que viene desde adentro del corazón y sale
como murmullo […] ese nada más anda arriba en la cabeza volando,
cuidando la persona que no lo pase nada, porque si anda trabajando en
el monte hay mucho peligro, pude ganar un animal, una víbora venenosa
o puede caer y se le va el ts’itsin porque se escapa de un golpe y pude
morir porque es el alma […] nomás va estar sin hacer nada como un
bulto. Por eso ts’itsin es gavilán porque fue el primer padre que sacó el
sol y el maíz, es fuerte porque es el alma es puro sol, pura luz pa’ que no
pase nada cuando anda en el monte […] Aquí arriba hay un cerro que
se llama Pun T’íu, es donde se posa el águila, así se dice en Tének
porque ahí se para el sol, pero también se atraviesa una víbora en medio
de ese cerro, se dice Cuinim Tsan [víbora de algodón]. Por eso dice que
95
Oscar Uriel Camacho Chávez
13
Para los Tének potosinos la palabra K’al designa la preposición “con”.
14
Esta fuerza anímica, de carga solar, también se encuentra presente dentro de los nahuas la cual se
identifica con el tonalli y entre los mayas con el nombre de kinal (López Autin, 1996; Aviña Cerecer, 2001;
Martínes González, 2007).
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Oscar Uriel Camacho Chávez
Ichích: Corazón
Otra de las regiones corporales concebidas por los Tének es la que se extiende desde el
cuello hasta la pelvis. Según la relación entre cuerpo-cosmos, el torso o tronco es
concebido como la parte central del universo, es decir, como el plano terrestre o
tsabál.15 Ahí dentro, protegido por músculos y un armazón óseo, se encuentra el
corazón, el lugar del alma (ts’itsin). Este órgano es de suma importancia para los Tének,
además de ser el lugar donde del alma vuelve todas noches, también es el componente
encargado de llevar calor a todo el cuerpo, es decir, la sangre (xits’).
Para los Tének, el corazón o ichích es el lugar donde nace el alma. De ahí surge
el ts’itsin, un aliento que va desde el interior del corazón para salir a través de la boca.
Este ts’itsin es una entidad anímica asociada con la fuerza, vitalidad y personalidad de
cada sujeto, pensado como un ser anímico con forma de ave que refiere a una suerte de
alter ego ligado íntimamente a las personas. Aunque todas las personas, planta y
animales poseen un ts’itsin, solo el especialista Cáulóme es capaz de conocerlo o
manejarlo.
«El corazón es donde nace el alma, ahí está hasta que uno se hace
grande. Cuando ya es grande que ya sabe hablar sale el alma como una
palabra, es puro viento pero se dice ts’itsin o ts’itsinláb. Si es de alma
fuerte va a ser como un gavilán o como un águila. Si es de alma débil es
como un pajarito chiquito como un chunun [colibrí], en la noche cuando
se duerme lo pueden ganar, porque es chiquito y no hay sol, no hay quien
lo cuide. No lo vas a saber, nada más ya no despiertas, ahí quedas
porque ya agarró el alma […] la gente lo sabe que eso pasa, por muchos
ya no lo creen, no tiene fe, por eso no saben cómo decirlo porque es
15
Al igual que el torso del hombre se encuentra vinculado con el plano terrestre, los Tének piensan que la
tierra se encuentra sobre la espalda de un caimán que está suspendido sobre una gran laguna. El corazón de
la tierra, igualmente protegido no por músculos o huesos sino por las capas de tierra y piedra, es el
encargado de mover los ríos, hacer que los productos como el maíz, los frutos y otras plantas puedan tener
fuerza de crecer.
97
Oscar Uriel Camacho Chávez
Además de la entidad anímica que habita en el corazón (ts’itsin), los Tének distinguen
otra en la sangre: el espíritu o ejattaláb. Mientras el ts’itsin refiere al carácter y destino
que tiene cada sujeto, el ejattaláb refiere a la fuerza y voluntad que tienen las personas
para poder trabajar, sembrar, hablar o simplemente andar gracias a la sangre que corre a
través del cuerpo.
98
Oscar Uriel Camacho Chávez
interés lo que sucede en el tiempo del sueño y cómo es que se encuentra el corazón, es
decir, el lugar del alma.16
El corazón además de ser el órgano anímico que da fuerza a las personas para
poder trabajar, sembrar o simplemente caminar, también es ahí donde nacen las
palabras que se utilizan día a día y de manera especial durante las actividades rituales
llevas a cabo por los especialistas Cáulómes.
«[…] por eso se dice Cáulóme, porque Cáu es palabra, así como
hablamos ahorita, pero Cáulóme es palabra profunda que habla desde
mero adentro del corazón, ahí nacen las palabras, por eso tiene que
hablar con la verdad, estar limpio de corazón y mente, porque la palabra
viene desde adentro del corazón. Cuando habla con su mamá o con
cualquier persona habla con respeto, con verdad, por eso en Tének
sabemos que no hay que decir mentira porque es dañar el corazón y qué
vive ahí, el alma, si daña el corazón daña el alma. Así también cuando
habla a los puntos cardinales, los cinto puntos de dios, habla desde el
corazón. Primero se ofrece a la tierra, porque va hablar con la boca, no
habla con los ojos, habla con la boca. Va a pedir en Tének o en castilla,
pero va a pedir hablando para que ayude Mámláb y la Madre Tierra de
que no haya enfermedad, hambre, que haya lluvia y sol para que ayude a
la tierra […]» (Don Victoriano, Mantétzulel, 2017).
Este órgano anímico también es captado dentro de las actividades rituales por los
especialistas Cáulómes. Al igual que sus ancestros, para los Tének actuales el corazón
tiene un valor simbólico que sigue estando presente en rituales para alimentar a la tierra
y a los diferentes planos del universo. Aunque en la actualidad el sacrificio humano no
16
Entre los nahuas, teyolia «es la entidad considerada centro, núcleo o semilla de la persona, y asociada con
la vitalidad, emoción, acción, movimiento, memoria y energía individual. Las cualidades diferenciales de
dicho componente, sean innatas o adquiridas, dan cuenta de ciertas individualidades y estados anímicos
particulares: tristeza, esfuerzo, constancia, libertad y algunas formas de conocimiento mágico» (López
Austin, 1996:252).
99
Oscar Uriel Camacho Chávez
se practica entre los Tének, el cuerpo del hombre fue sustituido por un ave doméstica: la
gallina (píta’), que debe estar limpia, es decir, sin haber sido pisada por algún gallo.
100
Oscar Uriel Camacho Chávez
Mamal: hígado
El hígado es otro de los órganos anímicos que se reconoce entre los Tének, aunque con
menor fuerza que el corazón. Según los Tének en el hígado o mamal se encuentran las
preocupaciones y las angustias, y está vinculado con el plano del inframundo o
tamtsémlá. Aunque el lugar físico de los pies marca la región del inframundo, por la
posición del eje cósmico (este-oeste) sobre el cuerpo (cabeza-pies), estos no poseen una
fuerza anímica. Si bien las plantas de los pies están en mayor contacto con la tierra y
muchas veces sumergidos sobre ésta,17 los Tének de Mantétzulel no conciben en ellos
poder alguno más allá del referente espacial: Este.18
De la misma forma que el corazón este elemento tiene una carga simbólica y es
captada dentro de las actividades rituales, aunque a diferencia del corazón que está
destinado para la tierra, el hígado se ofrenda a los muertos y las fuerzas o espíritus que
habitan en lo profundo.
17
Durante los trabajos en las milpas, después del roza-tumba-quema, es común que las personas trabajen
sin zapatos o huaraches, sobre todo en los momentos de sembrar, ayudándose de los pies para cubrir de
tierra las semillas que se depositan.
18
En contrates con los nahuas quienes parecían tener un tipo de fuerza vital, según señala López Austin
(1996:185). Dos verbos, tecotzcua y tecotzana, denominaban la acción mágica por medio de la cual un
hechicero “devoraba” la pantorrilla con la sola mirada. Los verbos significan “comer las pantorrillas de las
gentes” y “atrapar las pantorrillas de las gentes”. El maleficio muy semejante al que destruía el corazón.
101
Oscar Uriel Camacho Chávez
Los Tének llaman recibos a estas ofrendas de hígado de pollo con pequeñas
bolitas de maíz. Se cree que son un pago por las solicitudes a los dioses, a diferencia del
corazón, estas ofrendas de hígado y masa no se entierran; si la actividad ritual se llevó
acabo en la casa de alguna persona, los recibos se distribuyen solo en la parte que
señala al Oeste, lugar donde se oculta el sol, por otro lado si se realizó en un espacio
específico como dentro de la cueva del espíritu (ejattaláb páxal) los recibos solo se
dejan sobre la superficie.
«[…] los recibos son como los pagos, cuando hay que pagarle al juez
porque faltaste algo pero no son con papel porque de antes no se paga
con billete. Un recibo quiere decir que es un pago por la petición, por lo
que uno está pidiendo, pide salud, comida, que haya trabajo, pero así
como se pide hay que pagar también, no nomás es pedir, hay que pagar.
Cómo va a pagar, va a par con un pollito limpio, con el corazón, y con
los hígados va hacer recibos, hacer dos recibos uno de doce y otro de
nueve. Por qué doce y nueve, porque son los meses de un año y nueve son
los que pasa uno en la panza, como si fuera dentro de la tierra […] los
recibos hay que llevarlo a la cueva ahí van pero sino puede donde está el
poniente ahí hay que dejarlo […] (Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).
Al respecto Don Nipomuseno ejemplificó una escena ritual en la que según él se estaría
llevando dentro de la cueva del espíritu, ya que los recibos descansan sobre el piso
102
Oscar Uriel Camacho Chávez
K’o’ón : Ombligo
«[…] cuando Mámláb hizo el universo, porque hay un inicio cuando hizo
el universo. Cuando hizo el cielo agarró como un mantel porque agarró
de los cuatro lados, en cada punto puso uno para que lo agarrar en el
Este y Oeste puso el sol, en el norte puso el rayo y en el sur puso la
madre tierra, mero en medio se quedó el Mámláb porque es el punto más
fuerte que va cielo, tierra y abajo. Por eso el punto de en medio es uno
como hombre. Lo que es el centro es uno porque tiene lo mismo que el
ts’ejel pero se dice k’o’ón porque es el ombligo, ahí también conecta
cielo, tierra y inframundo. Nosotros como Tének así sabemos porque
cuando nace el niño que está chiquito, lo primero es enterrar el ombligo,
por eso se dice que es como el punto de en medio porque se mete en la
tierra, la criatura no sabe que es criatura porque viene del cielo, cayó el
alma al vientre por eso hay que amarrarlo a la tierra hay que enterrar el
ombligo cuando muera va ver donde hay que ir, si tiene ombligo botado
19
Del mismo modo entre los nahuas se reconoce la región del ombligo como punto central del universo,
como señala López Austin (1996:186) este sitio central del cosmos se le llamaba xicco, “el lugar del
ombligo”.
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hay que pedir al sol para que ayude a sanar porque es malo que este
para arriba […]» (Don Nipomuseno, Mantétzulel, 2018).
Para los Tének la concepción del ombligo asemeja un poco al corazón, al igual que este
órgano el ombligo tiene palpitaciones y también se encuentra vinculado al sol. Según
los Tének, también en la parte central del cuerpo es donde salen las venas que lleven la
sangre a todo el cuerpo: la parte superior de la cabeza, las extremidades como brazos,
manos y hacia las piernas.
«[…] en Tének se dice k’o’ón quiere decir ombligo, pero también quiere
decir que es la mitad de cuerpo porque es el punto de en medio. Ese
marca igual que el ts’ejel porque es centralidad, quiere decir que
conecta con el cielo, tierra y el inframundo porque el cielo es la cabeza,
la tierra es el corazón y el inframundo es el hígado por eso así es el
ombligo es el centro porque está como sumido, de ahí salen las venas,
todas las venas que llevan sangre salen del ombligo porque es el centro
conecta todas partes para que llegue la sangre a la cabeza, los pies, las
manos, todo conecta lo de adentro como una tripa […]» (Don Aurelio,
Mantétzulel, 2018).
La idea de que entre los Tének el orden cósmico es concebido como un espiral, deriva
de las observaciones de la trayectoria del sol a lo largo del año, formando un rombo o
cuadrado que da las dimensiones de largo (nacat), ancho (ts’icoth) y profundo
(luputh).20 Este astro es de vital importancia para los Tének pues constituye una noción
que se asocia con el centro por su papel como referente espacio-temporal cuando el sol
20
Un ejemplo de esta idea son las representaciones de los bordados típicos Tének, sobre todo en los
dhayemlaab que portan las mujeres. Esta prenda, que cubre el torso y tradicionalmente ha tenido la forma
de rombo, representa a la mujer porque resalta sus cualidades reproductoras. Ella misma representa al
universo cuando viste de esta manera, porque constituye la personificación del cosmos (Rocha Valverde,
2018:72).
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está en lo más alto antes de comenzar a caer. De este modo el sol colocado al centro,
respecto a los cuatro rumbos cósmicos, penetra desde el cielo los planos de la tierra y el
inframundo del mismo modo que hace el cordón umbilical (t’ithith).
«[…] cuando nació mi hijo vino la partera para recibir, hizo un té con
hiervas para que lo tomara mi mujer, para aflojar el cuerpo que no
estuviera mal para que recibiera con bien la criatura, cuando nació la
señora dijo con unas tijeras pero que las metiera en la lumbre, con las
puras tijeras así calientes vas a cortar la tripa, se dice t’ithith. Bueno ese
cordón hay que enterrarlo en la casa o en el solar donde este un árbol o
una mata, hay que dejarlo ahí para que sepa a donde va ir porque trae
cielo, tierra y inframundo conecta esos tres. Pero va ir con la madre
tierra porque uno está en el vientre y ahí come de la mamá pero cuando
nace todavía está en el vientre de la madre tierra, qué es lo que va
comer, va a comer de la madre tierra, va a nutrir de ahí, cuando muere a
dónde va ir con la madre tierra […]» (Don Victoriano, Mantétzulel,
2018).
Por ello al igual que la estructura del cosmos el cuerpo humano es concebido
como un todo interconectado y balizado con cuatro rumbos y un centro. De este modo
podemos inferir que el cuerpo para los Tének, es un reflejo del universo debido que las
partes que lo componen se manifiestan como entidades que están vinculadas con los
diferentes planos cósmicos. Así el cuerpo es percibido como una especie de envoltura,
105
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piel o cuero que engloba a la sustancia fundamental que lo anima, el ts’itsin, además de
contener los elementos fisiológicos como la cabeza, el corazón y el hígado, vinculados
con los planos cósmicos del cielo, la tierra y el inframundo. De esta forma el orden del
cuerpo es concebido como un reflejo del orden externo del universo porque de la misma
manera en que lo universal está en lo particular, lo particular está en lo universal.
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A manera de Epílogo
La concepción del cuerpo, la vida y el universo entre los Tének es un camino largo y
sinuoso del que aún queda mucho por recorrer. En las páginas que preceden hemos sido
compañeros atentos de los Tének de Mantétzulel siguiendo sus pasos por los lugares en
los que ellos caminan, respirando los mismos aromas, escuchando la palabra de los
ancianos y tratando de mirar de la forma en que ellos lo hacen para saber cómo viven,
piensan y sienten.
Como se pudo observar en este texto, además de la disposición del cosmos por
coordenadas espaciotemporales, en el cuerpo también se incluyen los planos del orden
cósmico ya que están ligados al origen del hombre. En términos generales, cada región
del cuerpo se relaciona con un plano cósmico porque posee una entidad o fuerza
anímica que la vincula a éste:
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a) En la cabeza, por ser el punto más alto del cuerpo, se encuentra el sol que
marca el rumbo más fuerte del orden cósmico: el Este. Además otorgar
calor al cuerpo, atributo sin el cual la persona no estaría totalmente
constituida
b) En el corazón de encuentra el alma o ts’itsin, encargada de animar el
cuerpo llevando el calor a través de la sangre. Por su posición en la región
central del cuerpo, que se extiende desde el cuello hasta la pelvis, se
asocia con el plano terrestre o tsabál.
c) Aunque el lugar de los pies marca físicamente la región del inframundo,
por la posición del eje cósmico (este-oeste) sobre el cuerpo (cabeza-pies),
estos no poseen una entidad anímica. En contraste es el hígado que tiene
la fuerza de los espíritus que habitan en lo profundo el plano del
inframundo o tamtsémlá.
d) Por último el ombligo, vinculado con la región del ts’ejel o centralidad,
es el punto medio del orden cósmico y del cuerpo, asociado con el sol
posibilita la comunicación entre planos. De ahí salen las venas que lleven
la sangre a todo el cuerpo: la parte superior de la cabeza, las extremidades
como brazos, manos y las piernas, también al interior del cuerpo.
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