Razonamiento y silogismos
En sentido amplio, se entiende por razonamiento a la facultad que permite resolver
problemas, extraer conclusiones y aprender de manera consciente de los hechos,
estableciendo conexiones causales y lógicas necesarias entre ellos. En sentido más
restringido se puede hablar de diferentes tipos de razonamiento:
Hipotético-Deductivo: Este tipo de razonamiento o pensamiento es la base del
conocimiento científico y socialmente académico, siendo uno de los que más se mide a la
realidad y a la comprobación de las premisas que se establecen con base en la
observación.
Se parte de la observación de la realidad de una serie de casos particulares para generar
una hipótesis, de la cual a su vez se deducirán posibles consecuencias o interpretaciones
de lo observado. Estas, a su vez, deberán ser falsables y contrastarse empíricamente
para comprobar su veracidad.
El razonamiento deductivo será considerado como válido siempre y cuando la conclusión
a la cual se arribó derive de la premisa de la cual se partió.
Por ejemplo: todos los hombres tienen sentimientos, Juan es un hombre, por tanto Juan
tiene sentimientos.
Aplicando el procedimiento analógico es posible llegar a una conclusión, basándose en
premisas establecidas con anterioridad y estableciendo una comparación entre ambas,
para así obtener un resultado producto de una analogía.
El razonamiento inductivo: Es aquel proceso de pensamiento en el cual se parte de la
información particular para llegar a una conclusión general. Se trataría del proceso inverso
al de la deducción: observamos un caso particular tras otro para a través de la experiencia
poder determinar una conclusión más generalizada. Se trata de un tipo de razonamiento
menos lógico y más probabilístico que el anterior.
El razonamiento inductivo puede ser incompleto (es decir solo se incluyen una serie de
casos concretos y no otros para establecer las conclusiones) o completo (incluyendo
todos los casos particulares observados).
Suele ser un método mucho más empleado de lo que parece a la hora de tomar
decisiones en nuestro día a día, siendo generalmente lo que utilizamos para predecir
las futuribles consecuencias de nuestros actos o lo que puede llegar a suceder.
También se suele vincular a la atribución de causas para los fenómenos que percibimos.
Sin embargo al igual que con la deducción resulta sencillo llegar a establecer
conclusiones falsas, centrándonos sólo en lo que hemos visto o vivido. Por ejemplo, el
hecho de que cada vez que veamos un cisne este sea blanco nos puede llegar a hacer
pensar que todos los cisnes son blancos, a pesar de que también existen de color negro.
Aplicando el proceso probabilístico es considerado un tipo de razonamiento que se
apoya en los modelos de la teoría de probabilidades. La probabilidad es un concepto
matemático que tiene que ver con las leyes del azar: es la frecuencia esperada o teórica
cuando entran en función las leyes de la casualidad.
Se entiende por silogismos a un argumento en el que de dos juicios, las llamadas
premisas, se obtiene por intermedio del concepto común (término medio) contenido en
ambas premisas, un nuevo juicio, deducción o conclusión. La forma más general de un
silogismo se construye según este tipo: “Todos los hombres son mortales. Juan es un
hombre. Por consiguiente, Juan es mortal”. En este silogismo, el concepto “hombre” es el
término medio, el concepto común de ambas premisas, y que hace posible la consiguiente
conclusión.
Conceptos claves para tener un mejor conocimiento y entender mejor este tema:
Premisa: Es el resultado de un razonamiento que puede ser verdadero o falso y que
permite determinar una conclusión.