REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA
VICERRECTORADO ACADEMICO
DECANATO DE SALUD Y DESARROLLO HUMANO
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
SAN JOAQUÍN DE TURMERO – EDO. ARAGUA
PSICOLOGÍA CLÍNICA
Facilitadora: Estudiante:
Fabiana Pérez. Dharana Vera.
C.I: 30.012.019
Sección 1
Febrero 2021
¿Cuál es el rol de los psicólogos clínicos? ¿Qué es la psicología clínica? La
realidad es que no existe una sola respuesta, tenemos una variedad incontable de
definiciones y opiniones. No obstante, existen una serie de aspectos que se dan
en casi todas las definiciones de psicología clínica. La psicología comenzó como
una ciencia interesada en el estudio de la conducta; sensaciones, motivaciones, la
compleja red de aprendizajes entrelazados que conducen a uno u otro
comportamiento, la personalidad, la conducta desviada, la dinámica inconsciente
que moviliza a individuos y culturas; son objetos de estudio de la psicología. Dada
la amplitud de este concepto, la ciencia psicológica se ha especializado en
distintas ramas según su objeto de estudio, dando como resultado la psicología
escolar, social, experimental, la psicología industrial y organizacional, y la
psicología clínica, entre otras ramas. La psicología escolar estudia la conducta de
los niños en situación de aprendizaje, facilitando su adaptación a la escuela, al
hogar y a la comunidad; siendo en nuestro país, una de las ramas más difundidas.
Por su parte, la psicología clínica se ocupa de los problemas relativos al área
de la salud mental. Los psicólogos clínicos evalúan, diagnostican y tratan a
individuos y grupos con una serie de métodos y técnicas propias, con el objeto de
lograr una mejor adaptación conductual, efectividad y satisfacción personal. Su
aparición formal ocurre en 1896 en la Universidad de Pennsylvania, siendo
Lightner Witmer quien popularizara el término “psicología clínica”, centrado en el
trabajo con niños y pacientes con limitaciones cognitivas. Aunque inicialmente la
concibió como un servicio a la comunidad, en su desarrollo se fue volcando más
hacia los hospitales en respuesta a las demandas existentes. Se trata de una
disciplina en la que confluyen la tradición psicométrica y la psicoanalítica, es decir,
el énfasis en la medición de las diferencias individuales por un lado, y por el otro,
la comprensión de los mecanismos inconscientes que subyacen a la conducta.
Más tarde esto iría evolucionando.
Ahora, volviendo a retomar lo que se comentaba líneas arriba; existen
múltiples definiciones de Psicología Clínica según el autor o la organización, el
COP (1998), por ejemplo, la define como “la disciplina o el campo de
especialización de la Psicología que aplica los principios, las técnicas y los
conocimientos científicos desarrollados por ésta para evaluar, diagnosticar,
explicar, tratar, modificar y prevenir las anomalías o los trastornos mentales o
cualquier otro comportamiento relevante para los procesos de la salud y la
enfermedad en los distintos y variados contextos en que estos pueden tener
lugar”.
Según el CNEPC (2003), La Psicología Clínica es una especialidad de la
Psicología que se ocupa del comportamiento y los fenómenos psicológicos y
relacionales implicados en los procesos de salud enfermedad de los seres
humanos. Su objetivo es el desarrollo y la aplicación de principios teóricos,
métodos, procedimientos e instrumentos para observar, comprender, predecir,
explicar, prevenir y tratar trastornos mentales, alteraciones y trastornos cognitivos,
emocionales y comportamentales, malestar y enfermedades en todos los aspectos
de la vida humana, así como la promoción de la salud y el bienestar personales y
de la sociedad.”
La definición del BOE (2009) señala que, “La Psicología Clínica es una
especialidad sanitaria de la Psicología que se ocupa de los procesos y fenómenos
psicológicos y relacionales implicados en los procesos de salud-enfermedad de los
seres humanos. Afirma que su objetivo es el desarrollo, la aplicación, y la
contrastación empírica de principios teóricos, métodos, procedimientos e
instrumentos para observar, predecir, explicar, prevenir y tratar trastornos y
enfermedades mentales, así como problemas, alteraciones y trastornos
emocionales, cognitivos, del comportamiento, de la personalidad, y del ajuste a las
situaciones problemáticas de la vida, incluyendo las enfermedades físicas y sus
tratamientos. Todos estos trastornos, enfermedades, alteraciones, y problemas
influyen en distintos niveles en los procesos de salud y enfermedad humanas, e
interfieren con el bienestar físico y mental de las personas. Así mismo, el BOE
señala que el campo de acción de la Psicología Clínica abarca la investigación,
explicación, comprensión, prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento y
rehabilitación de los trastornos mentales, así como de los fenómenos y procesos
psicológicos, comportamentales, y relacionales que inciden en la salud y la
enfermedad de las personas, desde una concepción integral y multi-determinada
de la salud y enfermedad humanas. Para ello se vale de procedimientos de
investigación científica contrastados y contrastables
Todas estas definiciones son completamente validas, no obstante, si nos
dirigimos al origen del concepto per se, encontraremos que la base de la raíz
griega de la palabra “clínica” (klinós) que significa cama, el clínico “...se inclina
sobre el que yace en la cama”, y la orientación clínica se interesa por quien tiene
problemas, enfatizando en el caso individual. De este modo, la psicología clínica
estudia al individuo con trastornos cognitivos, emocionales y/o conductuales que
tengan o no una base biológica. A pesar de su raíz individualista, con el tiempo se
han desarrollado psicoterapias familiares, grupales e intervenciones comunitarias,
ampliando el campo de acción y los niveles de prevención de esta disciplina.
Igualmente hay que tener presente que para lograr contemplar una adecuada
definición de lo que se conoce como psicología clínica es necesario tener en
cuenta que el término clínica es originario de la medicina y que es referido al
proceso mediante el cual se trata de minimizar o acabar con el sufrimiento que
producen las enfermedades físicas en los seres humanos, de ahí puede deducirse
su utilidad dentro de la psicología.
En este sentido, cuando se habla del origen de la psicología clínica es
importante recordar que su inicio como ciencia está asociado con los orígenes
mismos de la Psicología, siendo la rama que ha servido de prototipo a toda la
ciencia desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando Wilhelm Wundt funda el
primer Laboratorio de Psicología en Leipzig, Alemania, en el año 1879. Lightner
Witmer (discípulo de Wilhelm Wundt y cabeza del departamento de psicología de
la Universidad de Pensilvania) utilizó el término “Psicología Clínica” por primera
vez en 1907 para describir la práctica que había realizado durante diez años en
una clínica para niños establecida en 1896 en la Universidad de Pensilvania;
incentivó el estudio de individuos por observación y experimentación, con la
intención de promover cambios. También fundó la primera revista de psicología
clínica, “Psychological Clinic”. El llamado de Witmer para el involucramiento de los
psicólogos en clínica fue de lenta aceptación, pero para 1914 había otras
veintiséis clínicas psicoeducativas, solo en los Estados Unidos.
Los psicólogos clínicos empezaron a organizarse bajo ese nombre en 1917,
con la fundación de la American Association of Clinical Psychology. Ello duró
poco, pues en 1919 la Asociación Americana de Psicología desarrolló una división
sobre psicología clínica. Años más adelante, específicamente en los primeros
años del siglo XX hubo innovaciones psicodiagnósticas, pruebas para la medida
de la inteligencia desarrolladas por Alfred Binet, dando lugar a las célebres
escalas Binet-Simon y Stanford-Binet. Luego vendrían las escalas debidas a
Arnold Gesel y a David Wechsler. Era el principio de una nueva era.
Tiempo después, en la década del 50 surge la terapia de conducta gracias al
trabajo pionero de J. Dollard y N. Miller y J. Rotter. y a las labores de desarrollo y
divulgación de H. J. Eysenck, J. Wolpe y A. A. Lazarus. En los años 60s se delinea
la terapia etiquetada como “cognitivo-conductual” o “cognitiva” gracias a las
inquietudes de Albert Ellis y Aaron T. Beck. A partir de dichas líneas eclosiona una
gran cantidad de modelos y técnicas psicoterapéuticas que llegan hasta la etapa
actual, en que aparecen también enfoques clínicos constructivistas ligados
parcialmente a la terapia cognitiva.
Dentro de este orden de ideas, podemos englobar la actividad del psicólogo
clínico en 3 funciones fundamentales: la función evaluativa o de diagnóstico, la
intervención o tratamiento y la función preventiva.
Una de las actividades esenciales del psicólogo es la Evaluación. Consiste en
explorar las capacidades cognitivas, habilidades, destrezas sociales y
características de personalidad que conforman de manera integrada el
funcionamiento psicológico de la persona. En esta función evaluativa, se lleva a
cabo una descripción de las conductas y síntomas que pudieran indicar la
presencia de algún cuadro diagnóstico, además se exploran las características del
entorno y se plantean hipótesis explicativas de la situación problema. Para ello, los
principales métodos empleados son la observación, que comienza desde el primer
contacto con el cliente, y la entrevista clínica, en la cual se recaban datos
importantes de la historia personal. Adicionalmente, se utilizan instrumentos
psicológicos para medir características del individuo con base en muestras de
conducta.
El tratamiento o intervención supone intervenciones clínicas sobre las
personas con el objeto de entender y resolver trastornos psicológicos:
emocionales, problemas de conducta, preocupaciones personales y otros. Se
entiende que todo tratamiento o intervención supone algún tipo de relación
interpersonal y situación social. La duración del tratamiento suele ser por lo
general entre cinco y cuarenta sesiones (comúnmente a razón de una o dos por
semana), pero también pueden ser tan corto como una sesión y tan largo como
que lleve varios años. La duración más frecuente de una sesión está entre media y
una hora, pero también puede variar según las circunstancias y la naturaleza de la
terapia.
Con respecto a la función preventiva, se debe informar y educar a la población
general en materia de salud mental, al igual que ofrecer orientación y apoyo en
áreas potenciales de riesgo contar con acciones terapéuticas a problemas ya
instalados a fin de evitar su progreso. Los psicólogos clínicos también ejercen
funciones docentes y de investigación. La función docente implica la divulgación
de los conocimientos adquiridos en el campo de la psicopatología y la psicología
clínica, a través de clases, publicaciones y presentaciones científicas, así como la
organización de cursos, congresos y talleres para complementar la formación de
los profesionales que la ejercen. Esta constituye indirectamente una forma de
prevención. La función investigativa se dirige a obtener mayores conocimientos en
el área y mantenerse en constante actualización.
Puede concluirse que la historia de la psicología clínica ha estado desde sus
orígenes permeada por el problema de la psicología misma que implica la falta de
método y objeto propio, que su definición depende en gran parte del contexto en el
cual sea aplicada con llevando la misma situación al caso del objeto. Por otro lado
es importante resaltar que los conceptos de normalidad y anormalidad aún siendo
cercanos a la psicología clínica no son del todo establecidos ya que depende en
gran parte de la cultura y el contexto en el cual se apliquen, en el caso de la
psicología clínica lo anormal es lo cercano a la psicopatología que integra los
trastornos psicológicos siendo estos el objeto de la misma.
En base a la relación existente entre psicólogo y paciente planteada
anteriormente, es preciso concluir que es fundamental la ética profesional la cual
permite proteger la integridad personal del paciente, también es indicado
mencionar que características como la empatía, el respeto y la compresión
sostienen la interacción existente entre ambas partes fortaleciendo la
comunicación y la intervención cuando es necesaria.
Por último y referente al tema de la prevención dentro de la psicología clínica,
es adecuado mencionar que es una herramienta necesaria dentro del contexto
social ya que permite posibilitar una mejor calidad de vida en los individuos y más
aún cuando están expuestos a la vulnerabilidad del entorno, mejorar la calidad de
vida implica trabajar en la mejora de la salud tanto física como mental, por medio
de situaciones rutinarias como la buena alimentación, el deporte y la forma en la
cual meditan sobre su vida esta debe buscar un cambio en los pensamientos para
que sean más positivos y estén alineados en busca de la autorrealización del
individuo.
Referencias
Piña, López J. (2003). Psicología clínica y psicología de la salud: en
defensa de la psicología de la salud; revista suma psicología
Belloch, A. Psicología y Psicología Clínica: Sobre Árboles y Ramas
Baéz, J. (2008) normalidad, anormalidad y crisis; tesis psicológica
American Psychiatric Association. (1995). Manual Diagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales (4ª ed.). Barcelona: Masson.
Rodríguez-Marín J. (1998) Psicología de la Salud y Psicología Clínica.
Papeles del psicólogo
Berenstein, Nietzel. (1982) Introducción a la Psicología Clínica. México
McGraw-Hill. Feixas G, Miró M. (1993) Aproximaciones a la Psicoterapia.
Barcelona: España. Paidós.