Deidades del Panteón Yoruba: Orishas
Deidades del Panteón Yoruba: Orishas
Iddeú ó Addeú.- De la familia de los Beyis. Algunos creen que es una niña y
otros que es un niño. Es el hijo(a) perdido(a) fruto del amor entre Orula y
Oshún.
OLODDUMARE
Oloddumare es en la Religión Yoruba el Dios único, supremo, omnipotente y creador de
todo lo que existe. Su nombre proviene del Yorùbá Olòdúmàré, lo cual significa (Señor al
que va nuestro eterno destino). Olodumare es la manifestación material y espiritual de todo
lo existente. No está en contacto directo con lo hombres, sino a través de su otra forma,
Olorún (directamente) u Olofin (indirectamente). No se asienta, no se le ofrenda, ni posee
collares.
Los Yorubas lo representan en un güiro con dos mitades, la superior los estados astrales
elevados y la inferior la tierra. Cada vez que se menciona su nombre debe tocarse el piso y
besar la huella de polvo de los dedos.
Los Yorubas no tienen estatuas ni altares para representar al Dios Olodumare. Consideran a
Olodumare el Ser Supremo Omnipotente y Primordial, autor de los destinos de cada cosa
viviente, padre de todos los Orishas y de la vida. Todos podemos experimentar la presencia
de Dios de una forma diferente, es por ello que no tiene emblemas ni señales para
representarlo.
En la Regla de Ifa-Osha cubana el Ser Supremo es puro y por tanto se le asocia el color
blanco. De esta forma se puede dibujar un círculo, con ashe, o con efun (cascarilla) y dentro
del círculo puede estar un símbolo de la eternidad, o pueden esparcir agua como libación y
en el centro ubicar una nuez de kola o lana de algodón. Esto hecho y rezado es dicho a
Olodumare.
Eledá:
Esta palabra significa el Creador, su nombre indica que el Ser Supremo es el responsable de
toda la creación, así como de la propia existencia y la fuente de todas las cosas.
Alaayé:
Es la potencia vital. El siempre vivo ser supremo como es concebido por los Yoruba es
siempre vivo o eterno. Nunca murió. Por esto el pueblo dice: " A kì ígbó ikú." (Nunca
oímos de la muerte de Olodumare).
Elemií:
El dueño de la vida. Indica que todas las cosas vivas le deben su respiración a él. Cuando el
Elemií toma la respiración de un ser vivo, este ser muere. De aquí que mirando el futuro los
Yoruba adicionen un planteamiento. "Bí Ëlémìí kò ba. gbá á, emi yóò še èyí tàbí èyìinì." (Si
el vencedor de mi vida no la toma, puedo hacer esto o aquello).
Olojo Oni:
OLORUN
Olorun es la segunda manifestación de Olodumare del Yoruba Òlórúnm, Dueño
del Orún (cielo). Olorun es el que está en contacto directo con los hombres.
OLOFIN
Olofin u Olofi es la tercera manifestación de Olodumare , del Yoruba Òlófín
(dueño del palacio). Su palacio es el cielo y su corte real, los Orishas, Olofin es el
que está en contacto indirecto con los hombres a través de los Orishas, es él
quien los dirige y supervisa sus labores. Nada se puede conseguir sin su
mediación, vive retirado y pocas veces baja al mundo como energía.
Olofin es el que repartió el ashé a cada Orisha (su relación con las energías de la
naturaleza) y tiene los secretos de la creación. Olofin le permitió bajar a la tierra a Orunla
(Orunmila) como profeta, puede utilizar a todos los Orishas, pero para prevenir la muerte
usa a Osun. Se recibe en Ifá. El que tenga asentado su fundamento no podrá hacer nada sin
antes atenderlo. Su ashé y contacto directo con los hombres está reservado a muy pocos
sacerdotes.
Patakies de Olofin:
Cuando el mundo solo estaba habitado por los Orishas y los hombres creados por Obbatalá,
estos viajaban del Cielo a la Tierra sin ningún obstáculo. Un día una pareja subió al palacio
de Olofin a pedirle el ashé de la procreación, después de mucho pensar el hacedor asintió
pero con la condición de que el niño no traspasara los límites de Layé, la Tierra. El
matrimonio estuvo de acuerdo.
Meses después nació el niño, el que fue creciendo bajo la vigilancia de los padres que
toleraban todas sus malacrianzas. Un día a escondidas caminó a campo traviesa y llegó al
espacio de Orun, el Cielo. Allí se burló de los Orishas, hizo todo tipo de travesuras, y le
faltó el respeto a quienes lo regañaban.
Olofin que observaba lo que sucedía, tomó su bastón y lo lanzó con tanta fuerza que Orun
quedó separado de Layé por la atmósfera que se extendió entre los dos. Desde ese día, los
hombres perdieron la posibilidad de subir al palacio del Creador.
ELEGUA
Quién es Elegua?
Elegua es la protección primera, ya que es el quien abre los caminos para continuar en la
religión. Los no iniciados o aleyos deben recibirlo o consagrarlo como primero. Es la vista
que sigue un camino, se convierte en un guerrero temible y feroz cuando se une a Oggún y
Oshosi, nada lo detiene. Elegua es uno de los primeros Oshas u Orishas que se recibe. Es un
Osha del grupo de Orisha Oddé, a los que se le llama Los Guerreros. El es el primero de los
guerreros junto a Oggún, Oshosi y Osun. En la naturaleza está simbolizado por las rocas.
Eleguá vino al plano terrenal acompañando al Osha Obbatalá. Es considerado el mensajero
fundamental de Olofin.
Vive en la mayoría de los casos detrás de la puerta, cuidando el ilé de quien lo posee.
Dueño absoluto de los caminos y el destino, es quien cierra o abre el astral para la felicidad
o infelicidad de los seres humanos. Siempre se deebe contar con él para realizar cualquier
cosa. Es el portero de la sabana y el monte.
Es un Osha que se asienta, va a estera el día del itá de Osha y habla por el diloggún. El
signo principal del Olosha está determinado por su conversación y la del ángel de la guarda.
También es el intérprete principal de las letras del sistema del oráculo del diloggún y juega
un rol fundamental en los subsistemas del oráculo de Biangue o Aditoto. Es entregado por
Babaloshas e Iyaloshas. Ha sido el único que ha ido y regresado del mundo de Ará Onú.
Ganó suficientes privilegios de parte de Olofin, Obbatala y Orunmila para ser el primero en
ser atendido. Su mano de caracoles es la mayor, ya que consta de 21, estos son también el
número de sus caminos.
Su número es el 3, sus colores el rojo y el negro. El lunes y los días 3 de cada mes son sus
días. En el sincretismo se compara con el Santo niño de Atocha (1ro de Enero). Su
celebración es el 6 de Enero y el 13 de Junio.
Familia de Elegua.
Elegguá es hijo de Okuboro y Añagui, reyes de la región de Egbá. Su nombre
original proviene del Yoruba Èsú Elègbará (mensajero príncipe de los que viven
en Egbá). Se dice también que fue hijo de Obbatalá y Yembó, hermano de
Shango, Oggun, Ozun y Orunmila.
Diloggún en Elegua.
Elegguá habla por todos los odú por este pertenecerle, pero fundamentalmente
lo hace por Oddi, Okana Sode y Ojuani Shogbe.
Herramientas de Elegua.
Eleguá se asienta en una otá (piedra), otá conchífera, de arrecife, otá con carga, caracol
cobo con carga, un coco seco o de masa con carga.
Se coloca en una vasija plana, sus atributos son los cascabeles, un garabato (bastón) de
guayaba, una trampa de ratón, monedas, juguetes de niño como las bolitas, pitos, matracas,
sombrero de guano o paja, una maraca pintada con sus colores.
Trajes de Elegua.
Elegua se viste con levita, pantaloncillos y un sombrero rojo. Los colores de estos
deben ser combinando el rojo con el negro. Algunas veces, en vez de combinarse
se utiliza todo a rayas rojas y negras. Todo el traje, especialmente el gorro, se
ornamentan con bolitas y caracoles.
Ofrendas a Elegua.
A Eleguá se le inmolan chivos, gallos o pollos, pollitos, jutías, ratones negros o
rojos. Su tabú son las palomas, pues lo debilitan, excepto a algunos caminos
particulares donde si las admiten. Sus ewes son abre caminos, sabe lección,
croto, algarrobo, alcanfor, almacigo, berro, albahaca, ají chileno, ají guao guao,
álamo, atiponlá, almendra, pata de gallina, Ceiba, curujey, chichicate, bejuco
guaro, jobo, peonía, peregún, maravilla, pica pica, raspa lengua, siempreviva,
rompesaragüey, verdolaga, travesura, zarza blanca, pendejera, piñón botija,
etc.
Bailes de Elegua.
Cuando baja Elegua, este correrá y se pondrá tras la puerta. Entonces dará
brincos y se contorsionará, haciendo muecas infantiles y jugando como los niños.
Algunos de sus movimientos pueden ser muy eróticos. Le hará bromas a la
audiencia y podrá desaparecer de la vista para aparecer en el momento menos
esperado. Un paso característico es pararse en un pie y dar vueltas rápidamente.
Siempre se le dará un garabato, lo utilizará para hacer mímica de abrir un
camino a través de una tupida vegetación. Los otros danzantes imitarán sus
movimientos, individualmente o en grupos en contra de las manecillas del reloj.
Elegua, Oggún, Oshosi, Obbatalá, Oke, Yemayá, Ibeyis, Shangó, Ogué, Oshún y Oyá.
Caminos de Elegua.
Elegua Abaile.
Elegua Afrá.
Elegua Agbanukué [Agbanuké].
Elegua Akéru.
Elegua Agongo Ogo.
Elegua Akesan.
Elegua Alá Le Ilú.
Elegua Alá Lu Banshé.
Elegua Barakikeñerí.
Elegua Bara Ala Asuayo [Lasuayo].
Elegua Agatigaga.
Patakies de Elegua.
Obí(el coco) era puro, humilde y simple, por eso Olofin hizo blanca su piel, su corazón y
sus entrañas y lo colocó en lo alto de una palma. Eleguá, el mensajero de los dioses, se
encontraba al servicio de Obí y pronto se dio cuenta de que este había cambiado. Un día
Obí decidió celebrar una gran fiesta y mandó a invitar a todos sus amigos. Eleguá los
conocía muy bien, sabía que muchos de ellos eran las personas más importantes del mundo,
pero los pobres, los enfermos y los deformados, eran también sus amigos y decidió darle
una lección invitando a la fiesta no solamente a los ricos. La noche de la fiesta llegó y Obí,
orgulloso y altivo, se vistió para recibir a sus invitados. Sorprendido y disgustado vio llegar
a su fiesta a todos los pobres y enfermos. Indignado les preguntó:
SHANGO
Quién es Shango?
Shango es un Osha guerrero, el rey de la religión Yoruba y
uno de los Orishas más populares de su panteón. Shango es un Osha y está en el
grupo de los Oshas de cabecera. Orisha de la justicia, la danza, la fuerza viril, los
truenos, los rayos y el fuego, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o
Bembés, del baile y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la
intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las
riquezas. Es el dueño del sistema religioso de Osha-Ifá. Representa el mayor
número de situaciones favorables y desfavorables. Fue el primer dueño e
intérprete del oráculo de Ifá, es adivino e intérprete del oráculo del Diloggún y
del de Biange y Aditoto. Shango representa y tiene una relación especial con el
mundo de los Eggun.
Shango fue el 4° Alafín (rey) de Òyó, esta es la segunda dinastía de Oduduwa luego de la
destrucción de Katonga, la primera capital administrativa del imperio Yoruba. Shango llegó
en un momento trascendental de la historia Yoruba, donde las gentes se habían olvidado de
las enseñanzas de Dios. Shango fue enviado con su hermano gemelo por Oloddumare para
limpiar la sociedad y que el pueblo siguiera nuevamente una vida limpia y las enseñanzas
del Dios único.
Luego de que se hizo rey, el pueblo comenzó a decir que Shango era muy estricto e incluso
tirano. En aquel tiempo las leyes decían que si un rey dejaba de ser querido por su pueblo
debía ser muerto. Shango terminó con su vida ahorcándose, pero regresó en su hermano
gemelo Angayú quien con el uso de la pólvora, acabó con los enemigos de Shango, quien a
partir de allí comenzó a ser adorado como Orisha y fue llamado el Señor de los Truenos.
Shango fue un rey guerrero y los generales de Ibadan lo amaban. Sus seguidores lo veían
como el recipiente de grandes potencialidades creativas. Shango fue uno de los reyes
Yorubas que ayudó a construir las formaciones de batalla y gracias a sus conquistas el
imperio Yoruba se extendió desde Mauritania hasta Gabón. Se hizo famoso sobre todo por
su caballería de guerra, la cual tuvo un papel fundamental en la construcción del imperio.
Existen otras leyendas donde se dice que Shango mató a sus hijos y esposas por sus
experimentos con la pólvora, luego de arrepentirse se convirtió en Orisha.
Shango fue el primer awó, que luego cambiara el ashé de la adivinación con Orunla por la
danza, por esto es muy importante en el culto de ifá para los babalawos, teniendo los
babalawos una mano de Ikines llamada mano de Shango.
Shango es hermano de corazón con corazón de Babalu Ayé (okan pelú okan). Shango come
primero cuando se corona este Orisha, ya que fue Shango quien lo ayudó a curar de sus
pestes. Ossaín es el padrino de Shango, el nombre de quien fue su esclavo es Deú y su
mensajero se llama Bangboshé.
Shango significa revoltoso, sus piedras u otanes se recogen de cascadas o ríos. Uno de los
Orishas fundamentales que deben recibirse cuando se hace Kari-Osha Shango es Aggayú
Solá y los omo Shango deben entrar con Aggayú Solá. Su símbolo principal es el Oshe. El
Oshe es un muñeco tallado en cedro y que en vez de cabeza tiene un hacha doble. Oshe con
el tiempo es una energía que lleva carga, que la hacen los babalawos, este vive con Shango.
Para hacer Shango debe realizarse con por lo menos 6 días de anticipación al Osha Akua
Kua Lerí una ceremonia al pie de un cedro o palma real.
Familia de Shango.
Shango fue esposo de Obba, Oyá y Oshún. En algunos caminos desciende directamente de
Oloddumare, en otros es hijo de Obbatala y Oddúa (Oduduwa), otros lo sitúan como hijo de
Obbatala y Aggayu Solá y también de Obbatalá Ibaíbo y Yembó, fue criado por Yemayá y
Dadá. Hermano de Dadá, Orunmila, Oggun, Eleggua, Oshosi y Osun.
Diloggún en Shango.
Shangó habla en el diloggún por Obbara (6) y por Ellila Sebora (12), que es su letra
principal.
Herramientas de Shango.
Su receptáculo es una batea de madera, preferentemente de cedro, con tapa, que se sitúa
arriba de un pilón que muchas veces puede tener forma de castillo.
Sus atributos principales son seis herramientas hechas en cedro, hachas, espadas, rayos,
tambores, una mano de caracoles, corona, copa, un sable, maraca de güira, una maza, etc.
Shangó también lleva un chekere hecho de carapachos de tortuga. Entre los utensilios que
se le pueden poner alrededor se encuentran un caballo negro, un tambor, una bandera roja
brillantes, tres hachas, un garrote y una cimitarra.
Sus objetos de poder son un hacha doble, una copa y una espada. Sus collares o elekes se
confeccionan alternando cuentas rojas y blancas.
Objetos de poder de Shango.
Los objetos de poder de Shangó son un hacha de dos cabezas, una copa y una espada.
Trajes de Shango.
Shango se viste con una camisa roja suelta y pantalones blancos de listas blancas y rojas.
También puede vestir pantalones blancos cortos con las patas cortadas en puntas. Su pecho
está al descubierto y se le agrega una chaqueta corta que puede ser roja o de listas blancas y
rojas. En su cabeza lleva una corona, que a veces se le da la forma de castillo.
Bailes de Shango.
Cuando Shango baja golpea con su cabeza y da tres vueltas de carnero hacia los tambores.
Abre los ojos desmesuradamente y saca su lengua. Sus movimientos característicos son
blandiendo el hacha y agarrándose los testículos. Ningún otro Orisha dará saltos más altos,
bailará más violentamente o hará gestos más extraños. Comúnmente puede comer fuego.
Los bailes de Shango suelen ser de guerrero o eróticos. Como guerrero blande su hacha y
hace gestos amenazadores. Como amante, trata de demostrar el tamaño de su pene, se
dobla, hace guiños y actúa de forma lasciva con las mujeres de la audiencia. Los bailadores
imitaran sus movimientos y su contoneo sexual.
Ofrendas a Shango.
Los caminos de Shango se refieren más bien a los títulos que recibiera cuando fue rey. Es
decir, su realeza, su arte de legislar, de hacer la guerra, su fuerza y su relación con el fuego
y el rayo, entre otros aspectos.
Shango Arirá.
Shango Olosé.
Shango Kamúkan.
Shango Obbará.
Shango Yakutá.
Shango Ko Só.
Shango Obalúbe.
Shango Obaluekun.
Shango Bangboshé.
Shango Addima Addima.
Shango Obbaña.
Shango Eyee.
Shango Lubbeo.
Shango Omangüerille.
Shango Ebbora.
Shango Ladde o Larí.
Shango Dedina.
Shango Luami.
Shango Deima.
Shango Deizu.
Shango Tolá.
Shango Obba Bi.
Shango Oluoso.
Shango Okanami.
Shango Nipa.
Shango Gbogbagúnle.
Shango Gbamí.
Shango Fáyo.
Shango Deyí.
Shango Obanlá.
Shango Tápa.
Shango Godo.
Shango Odúnbadeyí.
Shango Oba Tolá.
Shango Oluóso.
Shango Nupé.
Shango Oba Yokó.
Shango Okanami.
Shango Bolá.
Shango Oloké.
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Patakies de Shango.
-Hijo mío, él nunca debió ofender a tu madre. Pero él no es solo el culpable. Oyá
era su esposa y Oshún le tentó. Por ofender a su madre se ha condenando a
trabajar duro por el resto de su vida. Eso es un castigo grave. Tu no eres
completamente inocente; tu tomaste a su esposa y a su amante y luego le
robaste su espada y su color.
-El mato a mi perro. Ahora el puede decir que los perros son de él.- Shango le
replicó a Obbatalá.
Obbatalá sacó el collar de cuentas blancas que siempre usaba y quitó una de las
cuentas y se la dio a Shango.
-Usa esta cuenta blanca, como un símbolo de la paz y la sabiduría, con las
cuentas rojas de tu collar. Te doy a ti el poder de controlar tu energía
sabiamente. Tu virtud será la justicia y no la venganza. Nadie ni nada te superará
nunca.
OGGUN
Quién es Oggun?
Oggun es el Orisha que representa la fortaleza, el trabajo y
la fuerza áspera e inicial. Es la fuerza que encierra la caja del cuerpo humano, el
tórax, donde están todos los órganos vitales. En la naturaleza está simbolizado
por el hierro, todos los metales y la virilidad descomunal en el ser humano. Es
dueño de las herramientas y de las cadenas. Oggun es un Osha del grupo de
Orisha Oddé, comúnmente denominados Los Guerreros. Este grupo lo conforman
Eleguá, Oggun, Oshosi y Osun. Es uno de los primeros Orishas y Oshas que recibe
cualquier individuo. Ogún el Osha decisivo en el ceremonial de la confirmación
de los Oloshas (Pinaldo) y en la ceremonia de confirmación de los Awó ni
Orunmila (Kuanaldo). Ogun es el que tiene el derecho preferente de sacrificar,
ya que le pertenece el cuchillo que es el objeto con el que generalmente se
sacrifica.
Se asienta en Yoko Osha. Es dueño del monte junto con Oshosi y de los caminos junto con
Elegua. A Ogun le pertenecen los metales, es el regente de los herreros, de las guerras,
vigía de los seres humanos. Su nombre proviene del Yoruba Òggún (guerra). Proviene de
Ileshá y fue rey de Iré. Sus colores son el morado o verde y negro. Sus elekes (collares) se
confeccionan alternando cuentas verdes y negras.
Familia de Oggún.
Oggun es hijo de Oduduwa, hermano de Shangó, Oranmiyán, Oshosi, Osun y
Elegua.
Dilogún en Oggun.
Oggun habla en el odú Ogunda (3).
Herramientas de Oggun.
Trajes de Oggun.
Oggun se viste con chaleco y pantalones púrpuras, lleva un gorro achatado. Lleva además
un cinturón adornado con largas fibras de palma. En su hombro un bolso de piel de tigre
adornado con caracoles.
Ofrendas a Oggún.
A Oggun se le ofrenda manteca de cacao, jutía y pescado ahumados, tabaco,
aguardiente, manteca de corojo, carne de res o de chivo, maíz tostado, alpiste,
harina de maíz, ñame, judías blancas, nueces de Kola, etc. Se le inmolan chivos,
gallos o pollos, gallinas de Angola, palomas, jutías y en la antigüedad perros y
caballos. Sus ewes son el aguacate, algarrobo, almácigo, almendra, atiponlá,
lengua de vaca, pata de gallina, Ceiba, mora, hierba de la sangre, adormidera,
albahaca, aroma, rompesaragüey, romerillo, cardo santo, jengibre, granada,
pendejera, peonía, tabaco, siempre viva, peregún, maravilla, jagüey, verdolaga,
hierba diez del día, yuca, hierba fina, galán de noche, etc.
Bailes de Oggun.
Cuando Oggun baja, se le conoce por dos bailes característicos. La danza del guerrero, en la
cual rompe el aire con su machete tirándolo hacia abajo, mientras avanza con un pie y
arrastra el otro y la danza del trabajador en la cual hace mímica como si estuviera
cosechando con el machete, o también como si estuviera martillando como un herrero. Los
otros deben imitar los movimientos de Oggun, bailando alrededor de el en un círculo.
Caminos de Oggun.
Oggun Onile.
Oggun Alagbo o Alagbede.
Oggun Melli.
Oggun Arere.
Oggun Shibiriki.
Oggun Meye.
Oggun Adaiba.
Oggun Jobí.
Oggun Adeolá.
Oggun Já.
Oggun Olokó.
Oggun Aroye.
Oggun Onira.
Oggun Oniré.
Oggun Oké.
Oggun Aladú.
Oggun Warí.
Oggun Talajó.
Oggun Olobe.
Oggun kasajó.
Oggun Olobeté.
Oggun Abagága.
Oggun Bi.
Oggun Deyi.
Oggun De.
Oggun Pátakori.
Oggun Ondó.
Oggun Igiri.
Oggun Abesan.
Oggun Orioko.
Oggun Alará.
Oggun Ikolá.
Oggun Akirun.
Oggun Makinde.
Oggun Molé.
Oggun Elémona.
Oggun Gbenagbena.
Oggun Olópa.
Patakies de Oggún.
En el principio de los tiempos Ororima y Tabutu se casaron. De esta relación nació un hijo,
quien al crecer fue conocido por todos como Tobi Ode (el diestro cazador). Entre todos los
Orishas, fue Tobi Ode quien primero se decidió para hacer el camino del reino invisible
(Ikole Orun) a la tierra (Ikole Aye). Los otros Orishas al seguirlo descubrieron que Ikole
Aye estaba cubierto del bosque denso (igbo), por lo que no podían caminar por esta. Fue
entonces que Obbatala tomó su adá fadaká y comenzó a limpiar el bosque. Luego de un
rato descubrió que su adá se había doblado y ya no era eficiente en la tarea. Fue entonces
que Oggun para resolver este problema, descubrió el misterio del hierro (Irin) e hizo un
machete de hierro (adá irin). Con este el limpió el camino a través del bosque denso y todos
los Orishas pudieron atravesarlo y hacer su jornada en la tierra. Desde entonces Oggún es
conocido como el dueño y espíritu del irin, y se le dio el titulo de Osin Inmolé.
OSHOSI
Quién es Oshosi?
Oshosi u Oshossi (Ochosi) es un Osha del grupo de Orisha Oddé, comúnmente llamados
Los Guerreros. Este grupo lo conforman Eleguá, Oggún, Oshosi y Osun. Es uno de los
primero Orishas y Osha que recibe cualquier individuo. Orisha cazador por excelencia. Se
relaciona con la cárcel, la justicia y con los perseguidos. Es el pensamiento que es capaz de
trasladarse a cualquier sitio o a cualquier tiempo y capturar o coger algo. Está simbolizado
por las armas a partir del arco y la flecha y está relacionado especialmente con Oggún. Se le
considera mago y brujo. Su nombre proviene del Yoruba Osóssí (Osó: brujo Sísé: hacer
trabajo Sí: para), literalmente "El que trabaja con brujería". Fue rey de Ketu. Oshosi vive
con Oggun, salvo que se reciba como Orisha Olorí, es decir que se asiente o se separa de
Oggun cuando recibe la mano de caracoles y su eleke por Itá. Dueño del monte y de la
caza, su otá (piedra) se recoge allí.
Familia de Oshosi.
Diloggún en Oshosi.
Los objetos de poder de Oshosi son un arco, una flecha y una jaula.
Herramientas de Oshosi.
El receptáculo de Oshosi es un freidor, sus atributos son las lanzas, flechas, arcos, trampas,
rifle, dos perros de metal, un saco de piel de animal, un sombrero de piel, pólvora, atributos
de pesca, trofeos de caza, tarros de venado, un tridente en forma de flecha grande, tres
acofá, un espejito, un maja, espada, machete, cuchillo, una paloma, un pájaro, etc.
Ofrendas a Oshosi.
A Ochosi se le ofrenda alpiste, mijo, ñame, aguardiente, anís, tabaco, pájaros cazados,
mandioca (yuca) y legumbres. Se le inmolan chivos, gallos, codorniz, pollo, venado,
paloma, gallinas de guinea, jutías, etc. Algunos de sus ewes son la caña santa, pata de
gallina, adormidera, romerillo, siempreviva, anamú, albahaca, rompesaragüey, atiponlá,
peregún, peonía, verdolaga, aguacate, guayaba, Ceiba, álamo, algarrobo, almácigo,
maravilla, pendejera, higuereta, galán de noche, ciruela, etc.
Trajes de Oshosi.
Oshosi se viste en una combinación de Elegguá y Oggún. Los colores son lila o púrpura
claro. Su gorro y el bolso sobre su hombro están hechos de piel de tigre. Oshosi siempre
lleva un arco y una flecha.
Bailes de Oshosi.
Cuando Oshosi baja, la persona baila siempre simulando estar disparando una flecha con un
arco.
Para coronar Oshosi debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas. Oshosi, Elegguá, Oggún,
Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún y Oyá.
Caminos de Oshosi.
Oshosi Móta.
Oshosi Kayoshosi.
Oshosi Alé.
Oshosi Marundé.
Oshosi Ibualámo.
Oshosi Otín.
Oshosi Onilé.
Oshosi Abedi.
Oshosi Bi.
Oshosi Gurumujo.
Oshosi Odde.
Oshosi Burú.
Oshosi Belujá.
Oshosi Bomi.
Oshosi Kadina.
Oshosi Biladé.
Oshosi Molé.
Oshosi Tundé.
Oshosi Omialé.
Oshosi Deyí.
Oshosi De.
Oshosi Tofáo.
Oshosi Elefaburú.
Los omo Oshosi son inteligentes, rápidos, atentos a cualquier señal, llenos de iniciativa,
siempre alertas a cualquier oportunidad, son hospitalarios, protectores y amantes de la
familia aunque esta a veces sufra por sus costumbres nómadas, bohemias e inestables.
Patakies de Oshosi.
Oshosi es el mejor de los cazadores y sus flechas no fallan nunca. Sin embargo, en una
época nunca podía llegar hasta sus presas porque la espesura del monte se lo impedía.
Desesperado fue a ver a Orunmila, quien le aconsejó que hiciera ebbó. Oshosi y Oggún
eran enemigos porque Eshu había sembrado cizaña entre ellos, pero Oggún tenia un
problema similar. Aunque nadie era capaz de hacer caminos en el monte con más rapidez
que él, nunca conseguía matar a sus piezas y se le escapaban. También fue a ver a Orunmila
y recibió instrucciones de hacer ebbó. Fue así que ambos rivales fueron al monte a cumplir
con lo suyo. Sin darse cuenta, Oshosi dejo caer su ebbó arriba de Oggún, que estaba
recostado en un tronco. Tuvieron una discusión fuerte, pero Oshosi se disculpo y se
sentaron a conversar y a contarse sus problemas. Mientras hablaban, a lo lejos paso un
venado. Rápido como un rayo, Oshosi se incorporo y le tiro una flecha que le atravesó el
cuello dejándolo muerto. ”Ya ves”, suspiro Oshosi, ”yo no lo puedo coger”. Entonces
Oggún cogió su machete y en menos de lo que canta un gallo abrió un trillo hasta el
venado. Muy contentos, llegaron hasta el animal y lo compartieron. Desde ese momento
convinieron en que eran necesarios el uno para el otro y que separados no eran nadie, por lo
que hicieron un pacto en casa de Orunmila. Es por eso que Oshosi, el cazador, siempre
anda con Oggún, el dueño de los hierros.
OSUN
Descripción de Osun:
Osun u Ozun es un Osha del grupo de Orisha Oddé, comúnmente llamados Los Guerreros
junto a Eleguá, Oggún y Oshosi. Es uno de los primeros Orishas y Oshas que recibe
cualquier individuo. Osun es un Orisha que consagran los Awó ni Orunmila y sólo éstos
tienen potestad para entregarlo. Osun representa al espíritu ancestral que se relaciona con el
individuo genealógicamente y que le guía y advierte. Es el vigilante, el guardián, la vigilia.
Osun junto con Eleguá, Oggún y Oshosi simboliza a los ancestros de un individuo
específico.
Como no va a la cabeza y en su caso se hace Obbatala, no tiene caminos. Se recibe uno con
Azojuano o Babalu ayé, que en la actualidad debido al sincretismo es rematado en su punta
con un perro, otro con Oduduwa rematado por una paloma con las alas extendidas y del alto
de su poseedor. Osun guarda una relación especial con Orunmila. Orunla se apoya en Osun,
siendo este su bastón para obtener los poderes de la adivinación y el conocimiento real y
trascendente. Este Orisha no se asienta, ni se sube.
Osun representa la verticalidad del ser humano sobre la tierra, por ningún motivo debe de
acostarse su fundamento ni tumbarse mientras su poseedor permanezca vivo, si el que lo
posee fallece, Osun se tumba y se debe ir con su dueño. Cuando Osun se tambalea o cae
solo, es por que su dueño esta siendo presa de una brujería. Osun es el mensajero de
Obbatala y Olofin.
Su número es el 8 y sus múltiplos. En el sincretismo se compara con San Juan Bautista (24
de Junio). Se saluda ¡Maferefún Osun!.
Familia de Osun:
Hijo de Obbatala y Yemú.
Herramientas de Osun:
Está representado por una copa de metal plateado que en la parte superior puede tener la
figura de un gallito y que en su interior lleva una carga secreta. Su base es sólida para
mantenerlo parado. No posee atributos y no lleva manos de caracoles ni collar.
Su color es el blanco por excelencia, pero también representa todos los colores, porque
Osun es también color, la pintura que se realiza en el piso debajo del pilón en asiento de
Osha se denomina Osun y la que se realiza en la cabeza del Iyabó Osun Lerí.
Ofrendas a Osun:
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Osun de extensión, Elegguá, Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún y Oyá.
Similares a los Omo Obbatala, pero más aplacados, no tan altivos como estos, por el
contrario manejables y humildes.
ESHU
Descripción de Eshu.
Eshu es un Orisha, del grupo de los Orisha Oddé, comúnmente denominados Los
Guerreros. Rige las manifestaciones de lo malévolo. Para que se manifieste lo benévolo hay
que tener en cuenta el mal y tomar precauciones para evadirlo. Es el que siempre esta
haciendo trampas y engaña a los Orishas y hombres en las diferentes leyendas o patakines.
Su significado es las desgracias que acaecen en nuestras vidas cuando no estamos en
sintonía o balance con lo que nos rodea. Eshu es de exclusiva potestad de los Babalawos,
quienes lo cargan y entregan, no va a la cabeza de nadie por lo que no se asienta. Según Ifá
tiene 201 caminos. Los Babalawos lo consagran con diversos elementos de la naturaleza.
No habla por el Diloggún y no va a estera. Trabaja directamente con Orunla; es el que lleva
el ebbó y da cuenta de las ofrendas que se hacen. La mayoría de los Oshas y Orishas se
hacen acompañar por un Eshu específico. Además, todos los Odun de Ifá tienen su Eshu
particular. Eshu como objeto de adoración es fabricado por los Awó ni Orunmila.
La pareja Elegua - Eshu representa el constante vínculo entre lo positivo y lo negativo, por
que todo cambio exige una crisis y no hay quietud sin sosiego. Cuando en un hogar está
protegido se denota la presencia de Elegua y cuando allí se hallan problemas es que ha
entrado Eshu. Los occidentales confundieron a Eshu con el diablo, pero de ninguna forma
es así, si acaso podría ser con el diablo que tentó a Jesús, pero en nada más se asemeja, ya
que su objetivo es lograr el caos para que se tomen medidas para lograr el balance.
Familia de Eshu.
Eshu es la primera partícula de vida creada por Olorun. Se indica que sus 201 caminos son
hijos de Orunmila.
Caminos de Eshu.
Eshu Abalonke.
Eshu Abainukue [Abanulue].
Eshu Abarikoko [Aberekoko].
Eshu Aberu.
Eshu Aboni.
Eshu Adawa.
Eshu Afradi.
Eshu Aganika.
Eshu Agbadé.
Eshu Agbalonké.
Eshu Agbanile.
Eshu Agomeyo.
Eshu Agororó [Agoggoro].
Eshu Agroiele [Agroi].
Eshu Aiyede.
Eshu Akarajéu.
Eshu Akanadrede.
Eshu Akere [Aguere].
Eshu Alayikí.
Eshu Aletán.
Eshu Alimu.
Eshu Aloba.
Eshu Aloma.
Eshu Aluasamá.
Eshu Alufama.
Eshu Añaki Olokun.
Eshu Arayeyi.
Eshu Arinika [Arimika].
Eshu Aroni.
Eshu Aropiu [Aropin].
Eshu Ashikuelu.
Eshu Atulú [Atutu].
Eshu Ayé.
Eshu Barabé [Baragbo].
Eshu Baradage.
Eshu Baragargaluo [Baragadano].
Eshu Baraiye.
Eshu Baralanube [Saralanube].
Eshu Baralajiki.
Eshu Baralasikú.
Eshu Baralona.
Eshu Baraña [Baraiña].
Eshu Barañiki.
Eshu Bariño [Baraiño]
Eshu Belón.
Eshu Beleke.
Eshu Bí.
Eshu Birí.
Eshu Biribí.
Eshu Bikuyin.
Eshu Bode [Bogde].
Eshu Borokú.
Eshu Bragada.
Eshu Dare.
Eshu De.
Eshu Edugbele.
Eshu Ekileyo.
Eshu Ekuboro.
Eshu Elegbara.
Eshu Eluasama.
Eshu Emere.
Eshu Esherike.
Eshu Ewé.
Eshu Griyelú.
Eshu Gberú.
Eshu Idena.
Eshu Igidé.
Eshu Ileloya.
Eshu Ijelú.
Eshu Iña.
Eshu Janadá.
Eshu Jano.
Eshu Kakesa.
Eshu Kaminalowá.
Eshu Kolofó.
Eshu Kotero.
Eshu Laboni.
Eshu Lalu [Lala].
Eshu Laluokirioko [Laluokikiokoko].
Eshu Lameta [Lamota].
Eshu Lamulamubata.
Eshu Laribere [Layibora].
Eshu Lashe.
Eshu Layé.
Eshu Lolu.
Eshu Malé.
Eshu Masankio.
Eshu Meko [Mako].
Eshu Ni Bakuo.
Eshu Nikiniki [Miwi Miwi].
Eshu Okán.
Eshu Okokoyebiye [Akokoyebiye].
Eshu Olanki.
Eshu Onibarakeña [Onibara Kena].
Eshu Osiká.
Eshu Osukakugbo [Osakakungmo].
Eshu Owó.
Eshu Shiguide.
Eshu Sibonoku.
Eshu Sokere.
Eshu Soko Yoki.
Eshu Suayu.
Eshu Tolabí.
Eshu Wonke.
Eshu Yangi.
Eshu Yelu.
Patakies de Eshu:
Orunla y su esposa deseaban tanto tener un hijo que fueron a ver a Obbatalá para pedirle
que se los concediera. Obbatalá que estaba empeñado en moldear al primer hombre con
arcilla, les explicó que debían tener paciencia. Pero el matrimonio insistió. Orunla incluso
le propuso llevarse la figura que aquel estaba haciendo.
Obbatalá accedió y les explicó que debían poner las manos sobre la figura durante doce
meses. La pareja así lo hizo y al cumplirse el plazo indicado, el hijo cobró vida. Le
llamaron Eshu. Nació hablando y con una voracidad que comenzó a comerse todo lo que
encontraba a su paso.
Una mañana en la que como de costumbre Orunla consultó su oráculo, este le indicó que
debía estar todo el día con el machete en la mano. Eshu que ya se había comido todos los
animales, las plantas y hasta las piedras, penetró en la casa de sus padres con la intención
de comérselos.
Al ver a su padre armado intentó huir pero no pudo, el anciano lo perseguía por toda la casa
cortándolo con su machete, de cada pedazo nacía un nuevo Eshu. Doscientos un Eshu
corrían por la casa, hasta que este cansado le propuso un trato a su enfadado padre: “Cada
una de mis partes será un hijo para ti y podrás consultar con él cuando desees.”
–De acuerdo –asintió el sabio. Pero debes devolver todo lo que has comido.
Eshu vomitó todo lo que tenía en su estómago y las cosas volvieron a ocupar su lugar.
Los Orishas guerreros u Orisha Oddé son los primeros que debe recibir cualquier
iniciado en la religión Yoruba. Estos solamente pueden ser entregados por los
sacerdotes de mas alta jerarquía, denominados Oluwos o Babalawos. Aunque
existe en estos momentos algunas casas que dan Elegguás espirituales,
compuestos solamente de cocos. Es solamente el Eshu-Eleggua que dan los
Babalawos el que contiene la carga y el secreto para que este Orisha abra los
caminos y ejerza su función fundamental.
Eshu-Eleggua tiene muchos caminos (se dice que 201), es por ello que se impone
antes de recibirlo una consulta con el Babalawo para determinar cual es. Luego
se prepara el mismo, lo cual lleva una piedra (ota) y yefá de Orunmila, mas los
símbolos y receptáculos establecidos. Luego de mezclados estos ingredientes, se
cementan en forma de cabeza humana y se le agregan como ojos y boca cauries
(caracoles).
Encima de la cabeza lleva entizados una pluma de loro, entre otros secretos,
rematados por la firma de Ifá. Luego se procede a hacer Ossaín, esto es el baño
de hierbas y otras sustancias donde se lavaran y sacramentarán a los 4 guerreros
(Eshu-Eleggua, Oggún, Oshosi y Osun). Luego del lavatorio se procede a la
inmolación de los animales. A Elegguá se le ofrece gallo, a Oggún, Oshosi y Osun,
palomas. Si Elegguá desea hablar con el iniciado a través de una ceremonia de
adivinación o Ita, entonces es preciso inmolarle un animal cuadrupedo (Todos los
Orishas para que hablen en Ita se le debe haber inmolado un animal cuadrupedo,
en el caso de Eleggua es chivo). Estos sacrificios van acompañados de
aguardiente, manteca de corojo, miel de abejas y velas.
Para entregar a los guerreros se arrodilla al aleyo o iniciado en una estera frente
a su padrino. El padrino derrama agua rezando:
Omi tuto, ile tuto, Tuto Laroye. Omo tutu (nombre del aleyo)
Elegba tuto, Oggun tuto, Oshosi tuto, Osun tuto. Ariku baba Wa.
Moyugba Olofin, mayugba Orun, ayugba iku embelese Olodumare.
Ase mi iyare, ase mi ya toba.
Ase mi oyubonacan, ase mi oluwo y todos los ori s'iro oloshas, babaloshas que
cubre mi ilé.
Igba e tonú bogbo elco de ara onú (se mientan todos los familiares de religión y
de sangre fallecidos
ORULA
Quién es Orula?
Orula es el primer profeta de la religión Yorùbá, enviado por Olodumare a fiscalizar los
nacimientos, los decesos y el desarrollo de los seres humanos y otras especies. Adivino y
dueño de los Oráculos por excelencia, interprete de Ifá. Estuvo en la tierra como profeta
con los 16 ancestros celestiales (los Meyi de Ifá), entre el año 2000 y el 4000 a.c. Su culto
proviene de Ilé Ifé y su nombre proviene del Yorùbá Òrúnmìlà ("Solo el cielo conoce
quienes se salvaran").
Personifica la sabiduría y la posibilidad de influir sobre el destino, así sea el más adverso.
Quienes no acatan los consejos de Orula, sean hombres u Orishas, pueden ser víctimas de
los Osogbos enviados por Eshu. Inseparable de Shango, quien le proporcionó con permiso
de Olofin el don de la adivinación y de Eshu, su fiel aliado. Orula forma una importante
trinidad con Olofin y Oddúa (Oduduwa). Sólo aquellos elegidos por el pueden entrar a su
culto a través de la "mano de Orula" (Awo Fa Ka) para los hombres e Iko Fá Fun, para las
mujeres, quienes se las considera mujeres de Orula y reciben el nombre de Apetebí, siendo
esta la consagración más importante que una mujer recibe en el culto de Orula. En el caso
de los hombres pueden llegar si Orula así lo decide a ser sacerdotes, en cuyo caso reciben el
nombre de Babalawo.
Orula tiene el conocimiento de las cosas secretas del ser humano y la naturaleza, así como
el conocimiento acumulado sobre la historia de la humanidad. En el plano humano
representa las espiritualidades de todos los Awó ni Orula difuntos. Es el Orisha rector e
intérprete de los Odun del oráculo de Ifá. No se asienta en la cabeza y sólo se comunica a
través de su oráculo. Goza del privilegio de conocer el principio y origen de todas las cosas,
incluidos los Oshas y Orishas. Permite que el hombre conozca su futuro e influya sobre él.
Está muy relacionado con Eshu y Osun.
Orula está presente en el momento en que el espíritu que va a encarnar a un individuo está
eligiendo su destino. Representa la seguridad, el apoyo y el consuelo ante la incertidumbre
de la vida. Con su ayuda todo es posible. Sus sacerdotes pudieran ser los mejores
organizados, los más místicos y más sabios. Eshu es su ayudante. El sacerdocio del Orisha
Orula existe en el mismo concepto en que puede existir el sacerdocio a otros Oshas y
Orishas con la diferencia de que es exclusivo para hombres y dentro de éstos para personas
que no caen en trance. Las mujeres pueden llegar hasta la consagración de Iko fa fún ni
Orula y tienen el privilegio de ser escuchadas con más acierto que a los hombres; las
mujeres que son Apetebí Ayafá son las verdaderas dueñas del fundamento de Ifá del
sacerdote al cual asisten. Sus sacerdotes no pueden montarse, ni tirar caracoles.
Sus colores son el verde y amarillo. En el sincretismo se le compara con San Francisco de
Asís (4 de Octubre). Se saluda ¡Orula Iboru, Orula Iboyá, Orula Ibosheshe!
Familia de Orula.
Hijo de padres celestiales Orokó y Alayerú. En la tierra fue hijo de Obbatala y
Yemú. Esposo de Oshun y Yemaya.
Diloggún en Orula.
Habla en el diloggún por Irozo (4), Obbara (6) y Metanlá (13), Merinla (14),
Marunlá (15) y Merindiloggún (16).
Herramientas de Orula.
Su receptáculo son dos mitades de güiro que representan el
cielo y la tierra, que pueden ir dentro de una batea de madera.
Sus atributos son dos manos de Ikines, una otá, una tablilla de cedro, el tablero
(Opón Ifá o Até Ifá), un cuerno tallado (Irofá), un Iruke (rabo de caballo), el
okpele o rosario de Ifá, el Yefá o polvo de Orula, una escobilla para limpiar el
tablero, un Iddé, el collar y collar de mazo.
Ofrendas a Orula.
Bailes de Orula.
Orula debe ir en un lugar alto en la casa. Para atender Orunla se debe hacer con cada luna
nueva, se unta manteca de corojo en la mano izquierda y miel en la derecha, se frotan las
manos y se le pasa la mano a Orula (a los ikines o semillas de dos en dos). Mientras se esta
haciendo esto se le encienden 2 velas. Y se le pide mientras le echas tu aliento, le pides
firmeza y que tu mente tenga sabiduría para tomar los caminos correctos. Se le ponen flores
finas, frutas frescas, dulces finos, maní, ñame, coco, todo en números pares. Para atenderlo
se sugiere antes haberse bañado para estar limpios.
Patakies de Orula.
Cuando Obbatalá concluyó la creación del primer hombre, Olofin convocó a todos los
Orishas para que estuvieran presentes en la ceremonia de darle el soplo vital. Todos se
arrodillaron e inclinaron la cabeza en aquel sagrado momento, solo Orunla, al cual Olofin
tomó como ayudante por su reputada seriedad y sabiduría, pudo ver cómo Olofin ponía el
Eledá en Orí.
OSHAS DE CABECERA
Los Oshas de cabecera son las espiritualidades que se dan directamente a todos
los que hacen la ceremonia de Kari Osha (hacer santo). Es decir, que no importa
cual sea el angel de la guarda, los Oshas de cabecera siempre deben recibirse,
por eso son llamados Oshas de Fundamento.
OBATALA
Quién es Obatala?
Obatala es el padre de todos los hijos en la tierra, es el creador de los seres humanos y todo
lo que habita en el planeta. Como creador es regidor de todas las partes del cuerpo humano,
principalmente de la cabeza, de los pensamientos y de la vida humana, dueño de la blancura
o donde participa esencialmente lo blanco como símbolo de paz y pureza. Obatala es el
dueño de los metales blancos, sobre todo la plata. Representa la creación que no es
necesariamente inmaculada; lo magnánimo y superior, también la soberbia, la ira, el
despotismo y las personas con defectos o dificultades físicas y mentales. Obatala es un
Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera.
Obatala abraza a todos sus hijos con paciencia y amor. Entre sus muchas cualidades el es el
que trae inteligencia, paz y calma al mundo.
Obbatala fue un Irunmole, convertido en Orisha por sus errores. Durante su vida en el plano
terrenal fue rey de los Igbó. Su nombre proviene del Yoruba Obbàtalá (rey de la pureza).
Este Orisha gusta de todo lo limpio, blanco y puro. No admite que se desnuden en su
presencia y tampoco la falta de respeto, es por ello que sus hijos deben ser muy
respetuosos. Sus sacerdotes se llaman Oshabí.
En la naturaleza está simbolizado por las montañas. Es el que intercede ante cualquier Osha
u Orisha por cualquier individuo ante una dificultad que tenga, porque se considera el padre
del género humano y dueño de todas las cabezas. Cuando no se puede definir y no se sabe
cuál es el Ángel de la Guarda de un individuo, Obbatalá es el Osha que se le consagra.
Familia de Obatala.
Diloggún en Obatala.
Herramientas de Obatala.
Obbatala vive en una sopera que puede ser de plata, de algún metal plateado o de losa
blanca, este es su receptáculo. Lleva 4 otás (piedras) y en el caso que sea Olorí 8, sus
atributos son una manilla de plata, igbín (caracoles), babosas, dos huevos de marfil, nácar u
onix blancos, lleva además Iruke (rabo de caballo) blanco, majá, sol, cadena, luna llena,
media luna, una mano empuñando un cetro, un cayado (poayé), palomas de metal y un
agogó o campana plateada. Sus elekes son totalmente blancos, en otros casos intercalados
con colores según sea el camino. Todos sus objetos se envuelven en algodón.
El cetro de poder llamado opa. Un brazalete de plata. Un iruke, objeto hecho con crin de
caballo.
Trajes de Obatala.
Obatala siempre se viste de blanco. En sus caminos de guerrero lleva una banda roja sobre
su pecho. Soles y lunas se le cosen en su traje. Lleva 8 pañuelos alrededor de su cintura.
Bailes de Obatala.
Cuando Obatala baja baila de acuerdo a su camino. Para honrarlo los bailadores imitan los
movimientos suaves y doblados de una persona muy anciana. En sus caminos de guerrero
baila como si estuviera blandiendo su espada. Habla muy bajito y hace predicciones,
limpiando a los presentes con el iruke.
Ofrendas a Obatala.
A Babá se le inmolan palomas blancas, gallinas blancas, chiva blanca, gallina de guinea
blanca. Su tabú son las bebidas alcohólicas, los cangrejos y las judías. Se le ofrenda arroz
con leche, merengue, grageas plateadas, guanábana, granada, alpiste, ñame, manteca de
cacao, cascarilla, maíz, flores blancas, especialmente la del algodón. Sus ewes son la
acacia, achicoria, campana, algodón, bledo blanco, artemisa, atiponlá, bejuco de la virgen,
azafrán, azucena, canutillo blanco, coco, coquito africano, galán de día, galán de noche,
incienso, malva, salvia, trébol, etc.
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Caminos de Obatala.
Obatala Orishanlá.
Obatala Ayágguna, Iyá Yagguna o Ayággruna.
Obatala Talabí.
Obatala Baba Fururú.
Obatala Ayalúa.
Obatala Alabalaché.
Obatala Olufón.
Obatala Oloyú Okuní.
Obatala Oguiniyán.
Obatala Obalabí.
Obatala Elefuro.
Obatala Oba Akiyá.
Obatala Alarmorere.
Obatala Orisha Yeyé.
Obatala Obón.
Obatala Obanlá.
Obatala Aikalambó.
Obatala Oshereilbo.
Obatala Airaniké.
Obatala Oyú Alueko.
Obatala Edegú.
Obatala Abany.
Obatala Agguidai.
Los omo Obatala son poseedores de gran voluntad, por lo que a veces son considerados
como personas tercas. Generalmente se dedican a trabajos intelectuales, por lo que pueden
ser escritores o artistas. Son introvertidos, reservados y tranquilos. No suelen arrepentirse
de las decisiones que toman.
Patakies de Obatala.
Así se le ocurrió que podría espiar a Olofin para saber qué debía hacer para que aquellos
cuerpos inertes cobraran vida.
Olofin, que todo lo ve, supo enseguida de la estratagema que había urdido Obatala
Orishanlá y le envió un sueño tan profundo que no se enteró absolutamente de nada.
A la mañana siguiente, cuando Obatala Orishanlá despertó, se encontró que todos los
hombres tenían vida y comprendió que no debía averiguar lo que no era de su competencia.
OSHUN
Quién es Oshun?
Oshun es la Orisha del agua dulce. Su nombre proviene del Yorùbá Osún. Salvó al mundo
volando como un aura tiñosa (Ibú Kolé), especie de buitre. También habló con Olofin,
cuando Olokun mando el diluvio. Fue Yemayá quien le dio la fortuna de que su casa fueran
las aguas dulces. Pidió la intervención de las mujeres en el consejo de los Orishas.
Se recibe como Orisha tutelar, debiendo hacerse con por lo menos 5 días de anticipación
una ceremonia en el río. Por haber salvado al mundo todos los Iyabó antes de coronar Osha
Akua Kua Lerí deben dirigirse al río a darle cuenta con su respectivo Ochinchin y darle
Obí.
Familia de Oshun.
Oshun es hHija de Obbatala y Yemayá, hermana de Oyá y Obbá, fue esposa de
Oggun, Orunla, Oshosi con quien tuvo a Logún Ede y de Shango con quien tuvo a
los Jimaguas Talako y Salabí (Ibeyis). Intima amiga de Eleggua, quien la protege.
Diloggún en Oshun.
Oshun habla en el Diloggún por Oshé (5), Obbara meyi (66), Eyeunle (8) y por
Ofún Mafún (10).
Herramientas de Oshun.
Su receptáculo es una sopera de loza de color amarillo o de
varios colores predominando el amarillo. Oshun lleva 5 otá que viven dentro de la
sopera con agua de río. Sus atributos principales son un sol, una mano de
caracoles, espejos, peines, aros, 5 adanes (manillas), peces, abanicos, abanicos
de sándalo, de plumas de Ibú Kolé, de plumas de pavo real, coronas, corazones,
caracoles, conchas, botecitos, corales, irukes de rabo de caballo de color claro,
campanilla, pañuelos, media luna, dos remos, una estrella, etc. Sus Elekes más
tradicionales se confeccionan intercalando cuentas amarillas y doradas o 5
cuentas amarillas, 1 ámbar, 5 doradas.
Trajes de Oshun.
Oshun viste un vestido amarillo, ceñido por una faja con un romboide en el
estomago. El vestido lleva campanillas en algunos puntos.
Bailes de Oshun.
El baile de Oshun es el más sensual. Se ríe como Yemaya y sacude sus brazos para
hacer sonar sus brazaletes. Oshun sube los brazos por encima de su cabeza para
enfatizar sus encantos. Mientras baila, hace movimientos voluptuosos y les pide
sexo a los hombres con sus manos extendidas y movimientos bruscos de las
caderas. Pide miel, mostrando la dulzura del sexo y la vida. Puede imitar que
rema en un pequeño bote. Cuando se peina el pelo o se admira en el espejo, es
muy estirada mirando por encima de su nariz a los que están a su alrededor.
Ofrendas a Oshun.
A Oshun se le ofrenda su comida predilecta Ochinchin, hecha a base de
camarones, acelga, cebolla, ají, escarola, aceite de oliva, vino blanco seco y
huevos, palanquetas de gofio con miel, miel de abejas, lechuga, escarola,
acelga, arroz amarillo, tamales, harina de maíz, ekó, ekrú, olelé con azafrán,
dulces de todo tipo y frutos del río. Se le inmolan chivo capón, gallinas, gallinas
de Angola, palomas, jicotea, etc. Sus Ewe son amor seco, anís, añil, bejuco
carey, bejuco péndola, boniato, bruja, calabaza, espinaca, canela, girasol,
lechuga, acelga, malvaté, mango, manzanilla, guamá da costa, perejil, hierba de
la niña, vetiver, pringa hermosa, hierba caimán, pomarrosa, geranio de olor,
avellano de costa, melón de castilla, chayote, grosella, hoja menuda, etc.
Caminos de Oshun.
Oshun Edé.
Oshun Ibu Aja Jura.
Oshun Miwá.
Oshun Ibu Oddoi.
Oshun Kayodé.
Oshun Sekesé.
Oshun Fumiké.
Oshun Funké.
Oshun Niwé.
Oshun Awé.
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Patakies de Oshun.
Oshun en sus esfuerzos de ayudar al mundo perdió su fortuna. Luego de esto comenzó a
lavar ropas en el río y las personas le pagaban con monedas. Un día una moneda cayó al
agua y la corriente llevó la moneda al mar. Ella les rogó a Yemaya y a Olokun que le
regresaran su última moneda, porque era todo lo que tenía para pagarle comida a sus hijos.
Los dioses a los que ella les rogó oyeron sus plegarias y recogieron los grandes océanos
hasta que Oshun pudo ver las grandes riquezas en el fondo de los siete mares. Pero Oshun,
solo recogió aquella moneda que había perdido y regresó. Los dioses no entendiendo por
que ella había tomado aquella moneda y nada mas dijeron:
"Por tu honor y honestidad te damos partes de nuestras riquezas y el río como tu casa, pero
nunca mas des todo lo que tienes".
YEMAYA
Quién es Yemaya?
Yemaya es la madre de todos los hijos en la tierra y representa al útero en cualquier especie
como fuente de la vida, la fertilidad y la maternidad. Iyá Omo Aiyé. Yemaya es un Osha y
está en el grupo de los Oshas de cabecera. En la naturaleza está simbolizada por las olas del
mar, por lo que su baile se asemeja el movimiento de las mismas.
Yemaya es la Orisha del río Oggùn que corre por Òyó y Abeokutá, en el territorio Nupe,
luego se traslado a territorio Tapa, en Abeokutá, Ibadán y Shaki. Representa la
intelectualidad, la sapiencia y los caracteres cambiantes como el mar.
Yemaya cuando castiga es inflexible, es adivina por excelencia, le robó el okpele a Orula y
este luego le entregó los caracoles (diloggún). Ella es dueña de las aguas y el mar, fuente de
toda la vida. Reina de Abeokutá. Su nombre proviene del Yorùbá Yemòjá (Yeyé: madre –
Omo: hijo - Eyá: Peces) literalmente madre de los peces. Se dice que todos somos hijos de
ella, por que por 9 meses nadamos como peces en la placenta de nuestra madre. Come
siempre junto a Shango, excepto Yemaya Okute que come con Oggun.
Se recibe como Orisha tutelar y en el Sodo Orisha sus Omo no reciben Oyá. Antes de
asentarla se realiza como mínimo con 7 días de antelación una ceremonia en el mar y sus
Otá son 7 oscuras o negras y se recogen allí.
Familia de Yemaya.
Hija de Olokun, por eso se la relaciona con el mar, fue esposa de Obbatala, Orunla,
Aggayu, Babalu ayé, Orisha Oko y en uno de sus caminos de Oggun. Hermana de Oshún.
Fue la madre de la mayoría de los Orishas y crió a los demás.
Diloggún en Yemaya.
Yemayá habla en el diloggún fundamentalmente por Oddí (7), aunque también lo hace por
Irosso (4).
Herramientas de Yemaya.
Su receptáculo es una sopera o tinaja de loza de color azul o de tonalidades azulinas que
contiene las otá y viven en agua de mar. Los atributos de Yemayá son 7 remos, 7
adanes(manillas), una corona, timón, barcos, hipocampos, peces, conchas, corales, un sol,
una luna llena, 1 mano de caracoles, una sirena, platos, un salvavidas, una estrella, una
llave, una maraca pintada de azul, abanicos redondos, un pilón y todo lo relativo al mar de
hierro, plata o plateado.
Trajes de Yemaya.
Yemaya viste un manto de crepe con un vestido azul marino, que puede tener adornos en
azul y blanco. Lleva pequeñas campanitas cosidas en este. Lleva su agbegbe. Un cinturón
ancho de algodón con un romboide en el estomago alrededor de su cintura.
Bailes de Yemaya.
Cuando Yemaya baja, llega riéndose a grandes carcajadas. Su cuerpo se mueve como las
olas del océano, al principio suavemente, luego agitado por la tormenta. Empieza a girar
entonces como un remolino. Puede imitar estar nadando o buceando en el océano trayendo
los tesoros del fondo para sus niños. También puede imitar estar remando. Los otros
bailadores hacen un círculo alrededor de ella haciendo movimientos como las olas que van
aumentando en velocidad hasta que comiencen a girar.
Ofrendas a Yemaya.
Sus Ewe son itamo real, lechuga, peregun blanco, atiponlá, mejorana, mazorquilla, mora,
flor de agua, meloncillo, hierba añil, berro, verbena, malanguilla, paragüita, prodigiosa,
helecho, cucaracha, malanga, canutillo, albahaca, hierba buena, botón de oro, hierba de la
niña, carqueja, diez del día, bejuco de jaiba, bejuco ubí macho, bejuco amargo, verdolaga,
jagua, limo de mar, aguacate, ciruela, pichona, copalillo del monte, etc.
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Yemaya Akere.
Yemaya Oro.
Yemaya Ataremawa.
Yemaya Ibu Gunle.
Yemaya Yamase.
Yemaya Ibu Alaro.
Los hijos de Yemaya son voluntariosos, fuertes y rigurosos. En ocasiones son impetuosos
arrogantes y maternales o paternales, de carácter cambiante como el mar, por momentos
calmos y por momentos bravos. Los hombres en muchas ocasiones son amanerados y de
actitudes femeninas y deben cuidarse de no ser tomados por homosexuales. Les gusta poner
a prueba a sus amistades, se recienten de las ofensas y nunca las olvidan, aunque las
perdonen. Aman el lujo y la magnificencia. Son justos pero un poco formales y tienen un
alto grado de autoestima.
Patakies de Yemaya.
Yemaya estaba casada con Orula, gran adivinador de Ifé, que hacía milagros y tenía una
gran clientela. Por ese entonces, Orula se hallaba íntimamente unido al secreto de los
caracoles (Diloggun), pues Yemaya, dueña del mar, peces, caracoles y todo lo marino, se lo
comunicaba. El, a su vez, interpretaba esos secretos a través de los Oddun y de las
leyendas.
Ocurrió que un día Orula tuvo que hacer un viaje largo y tedioso para asistir a una reunión
de los Awó que había convocado Olofin, y como se demoró más de lo que Yemaya
imaginaba, ésta quedó sin dinero, así que decidió aplicar su técnica y su sabiduría para
consultar por su cuenta a quienes precisaban de ayuda.
Cuando alguien venía a buscar a Orula para consultarse, ella le decía que no se preocupara
y le tiraba el Diloggun. Como era adivinadora de nacimiento, sus vaticinios tuvieron gran
éxito y sus ebboses salvaron a mucha gente.
Orula, de camino hacia su casa, oyó decir que había una mujer adivinadora y milagrosa en
su pueblo. El, curioso -como todo ser humano-, se disfrazó y, preguntando por el lugar
donde vivía aquella mujer, llegó a su propia casa.
Yemaya, al descubrirlo, le dijo:
¿Y que pensabas tú, que me iba a morir de hambre?
Así que él, enfurecido, la llevó delante de Olofin, sabio entre los sabios, quien decidió que
Orúnmila registrara con el okpele, los ikines y el Até de Ifá, y que Yemaya dominara el
Diloggun. Pero le advirtió a Orula que cuando Yemaya saliera en su Oddun, todos los
Babalawos tendían que rendirle pleitesía, tocar con la frente el tablero y decir: Ebbo Fi
Eboada.
OYA
Quien es Oya
Oya es un Osha y está muy relacionada con Ikú, la divinidad de la muerte. Propicia los
temporales, los vientos fuertes o huracanados y las centellas. Simboliza el carácter violento
e impetuoso. Vive en la puerta de los cementerios. Representa la intensidad de los
sentimientos lúgubres, el mundo de los muertos. En la naturaleza está simbolizado por la
centella. Junto con Eleguá, Orunla y Obatalá domina los cuatro vientos. Se le llama con el
sonido de la vaina de flamboyán. Representa la reencarnación de los antepasados, la falta
de memoria y el sentimiento de pesar en la mujer. La bandera, las sayas y los paños de Oya
llevan una combinación de todos los colores excepto el negro.
Es además la Orisha del Río Níger, antiguamente llamado Oya, por sus 9 afluentes, nacida
en Ira. Oya es una de las llamadas Orishas muerteras junto a sus hermanas Obba y Yewa.
Oya ejerce un poder especial sobre los eggúns, por ser esta madre de 9 de ellos. Amante de
la guerra combatía junto a Oggun y Shango en las campañas que estos realizaban.
Acompañó a Shango cuando este dejó Òyó y fue nombrada reina de Kosso por este. Su
culto es de territorio Tapa, Kosso y Òyó. Su nombre proviene de Yorùbá Òyá (Oló: dueña -
Oya: Oscuridad) también conocida como Yansá del Yorùbá Iyámsá (Iyá: madre -Omó:
hijos - Mesá: nueve).
Los hijos de Yemaya y Shango no la reciben durante el Sodo Orisha y cuando se asienta
como Orisha tutelar, sus hijos deben recibir Yemaya con un ritual especial. Lleva 9 otá
marrones o carmelitas que se recogen en el río.
Familia de Oya.
Hija de Obbatala y Yembó, esposa de Oggun, Shango y besó por primera vez a Babalu ayé,
también hermana de Ayaó que es virgen y no se asienta.
Diloggún en Oya.
Herramientas de Oya.
Su receptáculo en una vasija de barro con tapa o una sopera de loza color carmelita o de
varios colores. Normalmente vive seca, en algunos casos en agua de río y en otros solo se le
rocía un poco de agua de río a sus otá. Sus atributos son 9 adanes (manillas) de cobre,
vainas de flamboyán, Irukes (rabos de caballo), una mano de caracoles, herramientas de
trabajo y de guerra, espadas, escudos, esclavas, espadas rayo, corona, pañuelos de 9 colores
diferentes excepto el negro, guataca, pico, acofá, rayo, guadaña, palo, azadón, rastrillo,
hacha, sable, etc. Sus Elekes son de 1 cuenta carmelita con rayas blancas y negras por cada
9 carmelitas, en algunas casa de Osha los confeccionan de cuentas lilas con rayas amarillas
o alternando 9 cuentas blancas y 9 negras.
Ofrendas a Oya.
Una herramienta hecha con crin negra de cola de caballo, llamado Iruke. Nueve brazaletes
de cobre.
Trajes de Oya.
Oya viste con un vestido vino y una saya con 9 franjas de diferentes colores. También
puede vestirse con un vestido de fibra seca de la parte superior de la palma real, llamado
yagua. Cintas de nueve colores cubren su cabeza.
Bailes de Oya.
Cuando Oya baila, menea su iruke para limpiar las malas influencias del aire. Su baile es
muy frenético y muy rápido. Es delirante, una bacanal. A veces carga con una antorcha
encendida en su mano derecha, haciendo fieros círculos mientras gira hacia la izquierda.
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Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Elegguá, Oggun, Oshosi, Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún y Oya.
Caminos de Oya.
Oya De.
Oya Bumí.
Oya Bomi.
Oya Nira.
Oya Igbalé.
Oya Niké.
Oya Tolá.
Oya Dira.
Oya Funké.
Oya Iya Efon.
Oya Afefere.
Oya Yansá Mimú.
Oya Obinídodo.
Oya Yansa Duma.
Oya Ayawá.
Oya Tapa.
Oya Tomboro.
Oya Yansa Odó.
Son personas reservadas, de carácter tranquilo como una brisa, pero cuando se enojan son
una tempestad. Son como el viento, no les gusta estar encerrados en un lugar, lo cansan con
facilidad lo cotidiano y monótono. Son en casos extremadamente fieles, pero en otros dados
a las aventuras extra conyugales. En todos los casos son muy celosos.
Patakies de Oya.
Hace mucho tiempo vivían en una tribu tres hermanas: Yemayá, Oshún y Oya, quienes,
aunque muy pobres, eran felices. Yemayá era la mayor y mantenía a sus dos hermanas
pescando en el mar. Oya era la mas pequeña y Oshun la cuidaba, mientras hacia esto
también pescaba en el río y recogía piedras, las cuales vendían. Muy grande era el amor
entre las tres hermanas. Un día la tribu fue invadida por tropas enemigas. Oshún no pudo
escuchar los gritos de Oya, a la cual amarraba para que no se perdiera haciendo sus
habituales travesuras ya que se encontraba sumergida en el río, ni tampoco la escuchó
Yemayá, la cual estaba muy alejada de la costa. Así, los enemigos se llevaron a Oya como
cautiva.
Mientras Oya estaba cautiva, Olofin había repartido los bienes terrenales entre los
habitantes de su tribu: a Yemayá la hizo dueña absoluta de los mares, a Oshún, de los ríos;
a Oggún, de los metales, y así sucesivamente. Pero como Oya no estaba presente, no le tocó
nada. Oshún imploró a su padre que no la omitiera de su representación terrenal. Olofin,
quedó pensativo al percatarse de la justeza de la petición y recordó que sólo quedaba un
lugar sin dueño: el cementerio. Oya aceptó gustosa, y así se convirtió en ama y señora del
camposanto. Es por esto que Oya tiene herramientas de cobre para mostrar su eterno
agradecimiento al sacrificio de Oshún y come a la orilla del río, como recuerdo de su niñez.
Moforibale Oshún, Moforibale Yemayá, Moforíbale Oya.
AGGAYU
Quien es Aggayu Sola.
Aggayú Solá es además el Orisha de los desiertos, de la tierra seca y de los ríos
enfurecidos. Es el gigante de la Osha, Orisha del fuego, de carácter belicoso y colérico. Es
el báculo de Obbatala. Confundido en algunos casos con Aganjú el 6° Alafín de Òyó. Su
culto proviene de tierra Arará y Fon.
Su nombre proviene del Yorùbá Aginjù Solá (Aginjù: desierto - So:voz - Àlá: Cubrir),
literalmente "El que cubre el desierto con su voz". Es un Orisha que no se coloca a la
cabeza en las casas Lukumís, se hace Shangó con oro para Aggayú y en algunas casas
hacen Oshún con oro para Aggayú. Se coloca a la cabeza en algunas casas de origen Arará.
Hijo de Oroiña, es considerado por algunos como el padre de Shango y Orungán. Amante
de Oshanlá y Yembó (Caminos de Obbatala).
Su receptáculo es un lebrillo de barro o una batea de madera, pintado con sus nueve
colores. Sus atributos son el Oshé (hacha bípede roja y blanca adornada con colores
amarillos y azules), 9 herramientas de combate, 2 tarros de buey, 9 mates, cometa, una
mano de caracoles y un bastón. Sus Elekes son de color marrón (cacao), matipó, perla, azul
turquesa (celeste), una roja y en algunas ocasiones una amarilla o verde, otros los
confeccionan intercalando 8 cuentas amarillas, 9 rojas y 1 blanca.
Se le ofrendan frutas de todo tipo, berenjenas, palanquetas de maíz tostado, melado de caña,
alpiste y galletas con manteca de corojo. Se le inmolan chivo, gallo, gallina de guinea,
jicotea y palomas. Sus Ewe son Bledo punzó, atiponlá, moco de pavo, baría, platanillo de
Cuba, zarzaparrilla, paraíso, álamo, jobo, curujey y mar pacífico.
Aggayu lleva traje y pantalones de color rojo fuerte. Pañuelos multicolores cuelgan de su
cinturón.
Bailes de Aggayú Solá.
Aggayu da largos pasos y levanta sus pies muy alto, como si caminara sobra obstáculos. Al
mismo tiempo, blande el aire con su oche. Le gusta cargar a los niños sobre sus hombros.
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Aggayú Aggarí.
Violentos, irascibles, coléricos, físicamente muy fuertes. Son sensibles y les encanta la
ternura. Les encantan los niños y son presa fácil de mujeres con apariencia frágil, por que
les encantan proteger a los débiles.
BABALU AYE
Quién es Babalu Aye?
Babalú Ayé es el Orisha de la lepra, la viruela, las
enfermedades venéreas y en general de las pestes y miseria. Es muy conocido y
venerado. Representa las afecciones de la piel, las enfermedades contagiosas,
especialmente las venéreas y las epidemias en el ser humano.
En la naturaleza de día se esconde entre la hiedra, el coralillo y el cundeamor
para protegerse del sol. Sale de noche. Orisha muy respetado y hasta a veces
temido en Nigeria. Su culto viene de Dahomey (Benin), donde recibe el nombre
de Azojuano (Azowano), Rey de Nupe, territorio de los Tapa. Su nombre viene
del Yorùbá Babàlúaíyé (padre del mundo), en África se lo conocía bajo la
denominación de Samponá o Sakpatá, por ser la viruela y la lepra enfermedades
mortales.
Oduduwa u Oddua (Odduduwa) es un Orisha y rige en los secretos de los Egun e Ikú. Su
representación material alude a la formación del mundo, del cual forman parte el reino
animal, el vegetal y el mineral. Vive en las tinieblas profundas de la noche. Tiene un solo
ojo fosforescente. Es una masa espiritual de enorme poder que no tiene forma ni figura. Se
vale de los espíritus para manifestarse. En relación al ser humano fue el primer Obá que
hizo Itá en la tierra. Está especialmente relacionado a Orunmila, Obatalá Obalofun y a
Oshún.
Fue el primer Oní (rey) y fundador de Ife, de donde nació la vida según la teología Yoruba,
su nombre proviene del Yoruba Odùdúwá (Señor del otro mundo o de nuestro destino).
Oduduwa representa los misterios y secretos de la muerte, creó el mundo junto con
Obbatala, con quien siempre anda junto al igual que con Orunmila. Se recibe de manos de
Babalawos, es una entidad que no debe ser dada por sacerdotes menores.
Quienes tienen asentado Oddua no deben discutir ni elevar la voz delante de él, así como no
realizar más de dos cosas a la vez. A sus hijos se les hace Obbatalá. Se saluda ¡Aremú
Oduduwá, Jekuá!
Herramientas de Oddua:
Su receptáculo consta de un cofre de plata, que lleva un candado, en ese cofre que casi
nunca se abre se guarda el secreto que se montó en la ceremonia de entrega, se envuelve en
algodón preferentemente del que da la Ceiba (palo borracho) y se coloca en una capilla bien
alto, por que el vive en la cima de un loma (Oke) y no puede recibir la luz del sol.
Sus atributos son la herramienta de Yemú o Yembó con el bastón, un ataúd de cedro, un
esqueleto de plata que representa a quienes murieron y pasaron al mundo de la verdad, 8
poayés, 8 adanes o manillas, 8 escudos triangulares, un escudo triangular con un ojo grande
en el centro, una escalera, un juego de herramientas de Obbatalá, un majá (serpiente), un
hombre y una mujer (muñecos), 8 piedras chinas blancas, una esfera de marfil, una de
nácar, 2 manos de caracoles (la mano de caracoles es de 18 ), 8 dados usados. Su collar es
de 16 cuentas blancas por cada 8 rojas, otro tipo es de 8 secciones de cuentas blancas
separadas por 2 cuentas de nácar que llevan en el medio una de coral.
Ofrendas a Oddua:
Come junto con Obbatalá y se le inmolan chiva blanca, gallina, codorniz, guinea y palomas.
Se recibe con Oduduwá un Osun del tamaño de la persona rematado por una paloma con las
alas extendidas, también se entrega con él a Borumú y Boronsiá, que son sus guardianes.
Lleva los mismos Ewe que Obbatalá y luego de tres toques de Obbatalá se le dedica un
toque.
Caminos de Oddua:
Oduduwa Abeyi
Oduduwa Abipá
Oduduwa Adakini
Oduduwa Adakinikala
Oduduwa Agbadekan
Oduduwa Aguele
Oduduwa Aguema
Oduduwa Aguesí
Oduduwa Ajeré
Oduduwa Akala
Oduduwa Akambí
Oduduwa Akana
Oduduwa Akanaran
Oduduwa Akashimiluwo
Oduduwa Akbalosiña
Oduduwa Akuarosina
Oduduwa Akuesi
Oduduwa Alabó
Oduduwa Alabuweje
Oduduwa Alakaiyé
Oduduwa Alakanilowo
Oduduwa Alashuadá
Oduduwa Algwana
Oduduwa Alikkan
Oduduwa Aliluwo
Oduduwa Apitiko
Oduduwa Aremí
Oduduwa Aremu
Oduduwa Ariwó
Oduduwa Asesú
Oduduwa Ataná
Oduduwa Ayalá
Oduduwa Ayema
Oduduwa Ayemolú
Oduduwa Ayorikan
Oduduwa Desí
Oduduwa Dishé
Oduduwa Diyeleó
Oduduwa Diyoko
Oduduwa Ejemú
Oduduwa Eletí Barayé
Oduduwa Emí
Oduduwa Erú eó
Oduduwa Fatolo
Oduduwa Ibaibo
Oduduwa Ikalambe
Oduduwa Itaná
Oduduwa Iyá Agbé
Oduduwa Molé
Oduduwa Moshale
Oduduwa Naná
Oduduwa Obaiño
Oduduwa Obeikú
Oduduwa Obejú
Oduduwa Odisha
Oduduwa Odofatole
Oduduwa Ofun Foye
Oduduwa Ogueré
Oduduwa Okelekedewewe
Oduduwa Ologbeyé
Oduduwa Olokun
Oduduwa Oluke
Oduduwa Olukosa
Oduduwa Omela Ikú Babá Yeyé Aslashé
Oduduwa Orun
Oduduwa Oshanla
Oduduwa Oshaogbo
Oduduwa Oshereigbó
Oduduwa Otropun
Oduduwa Otulá
Oduduwa Umbó
Oduduwa Wena
Personas de voluntad férrea, algo tercos en sus apreciaciones, artistas o dedicados a las
letras, de gran capacidad intelectual, son reservados, tranquilos y no se arrepienten de sus
decisiones.
ORISHA OKO
Quien es Orisha oko:
Asegura la prosperidad de las cosechas, sus mensajeras son las abejas y representa la
prosperidad y la fecundidad, por eso las mujeres estériles recurren a él. Forma una
importante trilogía con Oke y Oggué, responsables de las cosechas, las lluvias, el fuego
interno capaz de partir la tierra y los animales.
Tiene dos personalidades, de día representa al hombre puro y perfecto, de noche se disfraza
de Ikú (la muerte). Recibe los cadáveres que le entrega Yewá y los que le envía Oyá a
través de Babalu ayé. Vive también en los tejados. Su nombre proviene del Yorùbá Òrìsá
Okò (Orisha del Labrado). No se recibe como Orisha tutelar en tal caso se hace Yemaya
con Oro para Orisha Oko.
En el sincretismo se compara con San Isidro Labrador (15 de Mayo). Su color es el rojo y
blanco. Su número es el 7 y sus múltiplos. Se saluda ¡ Maferefún Orisha Oko!
Se le ofrendan todos los frutos cosechados, todo tipo de carnes secas, ñames, frijoles, etc.
Se le inmolan chivos, palomas y gallo. Sus Ewe son la bibijagua o campana, bejuco
colorado, bejuco perdiz, bejuco guarana, bejuco lechero, boniato, jiba, ñame, peregún,
chirimoya y peonía.
Después que Olokun lo invadió todo con sus aguas, a los habitantes del planeta no les
quedó otro remedio que refugiarse en la montaña más alta.
Muchos fueron los intentos de llamar la atención de Olofin para que solucionara aquella
situación tan difícil. Los hombres idearon hacer una gran torre que llegara al cielo, pero los
albañiles de tanto trabajar aislados terminaron hablando un lenguaje que los demás no
podían entender, otro tanto les pasó a los carpinteros y así a cada grupo de trabajadores.
De esta suerte surgieron distintos idiomas y se hizo tan difícil continuar que poco a poco
fueron abandonando la construcción del edificio.
Un agricultor que se llamaba Oko tuvo una idea mejor. Con sus aperos de labranza hizo
siete surcos inmensos en la montaña y sembró cada uno con plantas de un color diferente.
Una mañana que Olofin miró hacia la Tierra divisó el dibujo que Oko había realizado.
Tanto le gustó que de inmediato ordenó que se hiciera un puente con siete colores iguales a
los que estaban en la montaña para que el autor de aquella maravilla pudiera subir a su
palacio.
Cuando Oko le contó lo sucedido, Olofin indignado le ordenó a Yemayá que encadenara a
Olokun en el fondo del mar.
Oko volvió a la Tierra que ahora tenía más espacio para cultivar, porque las aguas del mar
se habían retirado. En la medida que los hombres conocieron de su hazaña comenzaron a
llamarlo Orisha oko.
Olofin decidió que Oshumare, el arco iris, bajara de vez en cuando a la Tierra como
recuerdo de aquel suceso.
INLE
Quien es Inle:
Los hijos de Oshosi deben entrar con Inle. Abata se recibe con Inle o después de tener a
Inle. Su nombre proviene del Yorùbá Erìnlè que significa "El alimento que da la tierra". No
se asienta como Orisha tutelar, en tal caso se hace Yemayá.
Sus números son el 3, 5 o 7 y sus múltiplos. Sus colores son las tonalidades de verdes y
azules. Se saluda ¡Maferefún Babá Erinle!
Familia de Inle:
Diloggún en Inle:
Habla en el diloggún por Oché-Oddí (5-7) y Oddí-Oché (7-5). Su diloggún nunca se tira en
el piso, habla por Yemayá.
Herramientas de Inle:
Ofrendas a Inle:
Se le ofrenda vino dulce, panetelas borrachas, pargo, lechuga, berro, batata (boniato),
naranja, bolas de calabaza, ñame, ekó, guayaba, aceite de almendras, etc. Se le inmolan
carnero, gallo, palomas, gallina de guinea, todos los animales deben ser blancos. Sus Ewe
son abey macho, abran de costa, abrojo amarillo, lechuga, girasoles, alambrilla, bejuco
guarana, mangle, marañón, sacu sacu, peregun fun fun, atiponlá, mejorana, mazorquilla,
mora, flor de agua, meloncillo, hierba añil, berro, verbena, malanguilla, paragüita,
prodigiosa, helecho, cucaracha, malanga, canutillo, albahaca, hierba buena, botón de oro,
hierba de la niña, carqueja, diez del día, bejuco de jaiba, bejuco ubí macho, bejuco amargo,
verdolaga, jagua, limo de mar, aguacate, ciruela, pichona, copalillo del monte, etc.
Son personas sensatas, discretas y estudiosas. Su falta de pasión suele en algunos casos
tomarse como frialdad.
OLOKUN
Quien es Olokun:
Olokun es un Orisha que es fundamento de Ifá y de Osha y está relacionado con los
secretos profundos de la vida y de la muerte. Olokun proporciona salud, prosperidad y
evolución material. Es el Orisha del océano, representa el mar en su estado más aterrante,
es andrógino, mitad pez mitad hombre, de carácter compulsivo, misterioso y violento.
Tiene la capacidad de transformarse. Es temible cuando se enfurece. En la naturaleza está
simbolizado por las profundidades del mar y es el verdadero dueño de las profundidades de
éste, donde nadie ha podido llegar. Representa los secretos del fondo marino, ya que nadie
sabe que hay en el fondo del mar, solo Olokun y Olofin. Representa además las riquezas del
lecho marino y la salud. Olokun es una de las deidades más peligrosas y poderosas de la
religión Osha-Ifá.
Se dice que Obbatalá lo encadenó al fondo del Océano, cuando intentó matar a la
humanidad con el diluvio. Siempre se lo representa con careta. Su culto es de la ciudad de
Lagos, Benin e Ilé Ifé.
Su nombre proviene del Yorùbá Olókún (Oló: dueño - Okún: Océano). Representa las
riquezas del fondo del mar y la salud. En la regla de Ocha es uno de los principales que no
le pueden faltar a los Olochas y Babalawós. Su culto principal es propiedad de los
Babalawós que lo reciben con las 9 Olosas y las 9 Olonas además del Eshu característico.
Las Olonas y Olosas son las ninfas del agua, representan los ríos, riachuelos, lagunas,
cascadas, manantiales, charcos, extensiones marinas y el agua de lluvia.
Olokun puede ser entregado por Babalawos o Iworos, y la validez de ambos está
reconocida. La tinaja de babalawo lleva adentro y está cubierta con conchas marinas para
representar el fondo del océano. Habla a través de Orunmila con los ikines.
Rezo a Olokun
Iba Olokun fe mi lo're. Iba Olokun omo re wa se fun oyio.
Olokun nu ni o si o ki e lu re ye toray. Bomi taafi. Bemi taafi.
Olokun ni'ka le. Moyugba. Ashe.
Venero al espíritu del vasto océano. Venero el espíritu del océano quien está más allá de
todo entendimiento. Espíritu del océano, yo te veneraré, mientras haya agua en el mar.
Deja que haya paz en el océano. Deja que haya paz en mi alma.
Al espíritu del océano, al que no tiene edad, le doy mis respetos. Que así sea.
Familia de Olokun :
Olokun es esposo de Aje Shalunga, Elusú, Olosá, Ikokó, Osara, Boromú, Boronsia, Yembó
y Agganá. Es Padre y Madre de Yemaya.
Diloggún en Olokun:
En el diloggún habla por Irosso (4), Eyeunle meyi (8-8) y fundamentalmente por
Oshakuaribó (17).
Herramientas de Olokun:
Su receptáculo es una tinaja grande de barro o loza, de colores azulinos o negros, donde se
ubican sus atributos que viven en agua de mar. Sus atributos son el timón, sirena, muñeca
de plomo con una serpiente en una mano y en la otra una careta, barquitos, anclas, conchas,
hipocampos, estrellas de mar, lleva 21 otás (9 oscuras, 9 conchíferas y 9 de arrecife), 2
manos de caracoles (una dentro de la tinajita con el secreto y la otra suelta en la tinaja), sol,
luna, majá, cadenas, una careta, todo lo relativo al océano hecho en plomo o plata. Sus
Elekes más tradicionales son de 7 cuentas azul profundo, 7 blancas de cristal, 1 roja, 1
amarilla y 1 verde, otros los confeccionan de cuentas de azul añil que se combinan con
cuentas rojas, ópalos y corales.
Ofrendas a Olokun:
Se le ofrenda maíz molido cocinado con ajó, cebolla y manteca, bolas de alegría de coco,
ekó, melado de caña, porotos tape (fríjol de carita), carne de puerco, plátanos verdes fritos,
berro, malarrabia, mazorcas de maíz, bolas de ñame sancochado, coco, azúcar negra, frutas,
etc. Se le inmolan gallo blanco, pollos, palomas, ganso, pato, jicotea, gallina de guinea,
carnero, carnera, cerdo, vaca y ternero. En las ceremonias complejas debe estar presente un
Babalawo. Sus Ewe son copalillo del monte, guama hediondo, ratón de oro, romerillo,
coralillo, hierba fina, cerrojo, culantrillo, anón, alambrillo, sauce, paragüita y normalmente
lleva los Ewe de Yemayá.
Patakies de Olokun:
Orisha oko paseaba una tarde por la orilla del mar donde vio asomar el rostro de una
hermosa joven, temiendo aún que fuera un espejismo le preguntó su nombre y quién era su
padre.
No pudo el labrador dormir esa noche pensando en la linda doncella y al amanecer salió
presuroso a pedirla en matrimonio. Obbatalá lo escuchó y con gran paciencia le dijo: “Es
cierto que mi hija tiene un rostro muy hermoso, pero también tiene un defecto, solo te la
daré en matrimonio si te comprometes a no echárselo nunca en cara.” Orisha oko aceptó
gustoso la condición y el día de la boda, cuando llegaron a la casa conoció que su esposa
tenía el cuerpo contrahecho, pero ya no había forma de volver atrás.
El tiempo pasó y mientras el labrador cultivaba sus tierras, la mujer vendía la cosecha en el
mercado. Un día Olokun regresó sin haber podido vender la mercancía y Orisha oko cegado
por la ira discutió sin cesar hasta que olvidando la promesa le sacó en cara su defecto.
Marchó Olokun a su casa en el mar y fue tanto su enojo que las aguas comenzaron a
inundar la tierra, pasaban los días y el disgusto de Olokun era cada vez mayor, las gentes no
tenían donde refugiarse y Orisha oko sintiendo una gran vergüenza se dirigió al palacio de
Obbatalá a implorar misericordia.
Varios mensajes mandó el padre a la encolerizada hija, pero el despecho de esta era tal que
olvidó hasta la obediencia. Entonces Babá al ver que sus órdenes no eran cumplidas envió a
Yemayá Okute a casa de Oggún en busca de la cadena más fuerte que jamás se hubiera
visto y cuando la tuvo en su poder encargó a Yemayá Ashabá que encadenara a su hermana
al fondo del mar. Desde entonces Olokun vive atada en las profundidades del océano donde
ni la vista del hombre puede llegar, pero cuando recuerda el ultraje recibido, es tanta su ira,
que las tierras vuelven a ser inundadas por el mar.
Agganá Erí.
Olokun tenía 11 hijas, Osupa (la luna), 5 Olosas, 4 Olonas y su preferida Agana Erí. Las
Olosas y las Olonas eran las más bellas y eran sirenas, las nueve podían convertirse en pez-
mujer o mujer solamente, mientras que su hermanastra Agana Erí, hija de Olokun con
Yewá era deforme, le faltaba un seno y tenía una cadera más alta que la otra.
Por este motivo Agana Erí comenzó a sentir envidia de sus bellas hermanas y se alió a unos
pescadores que desde hacía tiempo querían encontrar a las sirenas y capturarlas. Las sirenas
tenían un resguardo que Orunmila les había obsequiado para transformarse cada vez que
ellas quisieran.
Agana Erí un día de luna llena, les dijo a los pescadores donde capturarlas, a qué hora y
cómo debían arrebatarle a todas el resguardo que llevaban en su cuello para que no
pudieran regresar y convertirse en peces nunca más.
Así ocurrió. Con una inmensa atarraya los pescadores se apoderaron de sus hermanas.
Sabido esto por Olokun, éste arremetió con un inmenso maremoto y rescató a sus hijas,
ahogando quienes habían osado capturarlas. Como perdieron sus resguardos quedaron para
siempre convertidas en sirenas y jamás pudieron convertirse nuevamente en mujeres.
Olokun al conocer mediante Orunmila la perfidia de Agana Erí, la llamó y le dijo: Por tu
maldad quedarás atada al fondo de los Océanos y solo saldrás en forma de espuma,
condición que te otorgó Orunmila, cuando Oggun y Ossain peleando por ti te deformaron.
Eres mi hija preferida y no te abandono, pero en tus manos llevarás como prueba de tu
hipocresía una careta y en la otra como prueba de tu maldad una serpiente.
YEWA
Quién es Yewa?
Yewa o Yegguá es una Orisha que representa la soledad, la
contención de los sentimientos, la castidad femenina, la virginidad y la
esterilidad. Es la dueña de la sepultura, está entre las tumbas y los muertos y
vive dentro del féretro que está en el sepulcro.
Yewá es la Orisha dueña del cementerio y ampliamente ligada a la muerte. Su
culto procede de Dahomey y vivió en Egwadó. Habita el cementerio, es la
encargada de llevar los eggun a Oyá y es la que baila sobre sus tumbas.
Su nombre proviene del Yorùbá Yèwá (Yeyé: madre - Awá: nuestra). Adorada
principalmente en las casas de Santiago de Cuba, donde se entrega como Orisha
tutelar y sus hijos gozan de gran prestigio como adivinos y se mantienen en la
más rígida austeridad. Delante de su asentamiento no se puede desnudar, tener
amoríos o disputas, obrar con violencia o rudeza y ni tan siquiera levantar la voz.
Tiene una otá de color preferentemente oscuro y se recoge en el monte o
cercanías del cementerio y 9 piedras rosas o rosadas.
Trajes de Yewá.
Se viste con un vestido rosado. La saya ancha se ata a la cintura con un cinturón
del mismo material. Lleva una corona decorada con muchos caracoles.
Bailes de Yewá.
Yewá raramente baja. Cuando lo hace, viene haciendo mímica de estar atando
un fajo. Sus maneras son sombrías, es muy tímida con los hombres, ya que es
virgen y no baila.
Familia de Yewa.
Hija de Obbatala y Oduduwa, hermana de Oyá y Obbá, compañera de Babalu ayé,
aunque siempre se mantuvo pura y casta.
Diloggún en Yewá.
En el diloggún habla por Irosso (4), Okana (1) y Osá (9).
Herramientas de Yewa.
Su receptáculo es una canasta de mimbre forrada con telas rojas y rosas que se
coloca en una casita dentro de un cuarto interior o en lo alto, lejos de Oshun.
Sus atributos son una campana tipo ekón y otra más pequeña adentro ambas de
metal blanco o plateado, una muñeca o tinajita, nácares, cauries, 9 escudos
triangulares, 22 esqueletos de metal, 9 angelitos plateados, un hueso de lechuza,
un hueso de Eggun y una mano de caracoles. Sus Elekes se confeccionan de
cuentas rosadas.
Ofrendas a Yewá.
Se le ofrenda pescado entomatado, gofio con pescado y pelotas de maní. Se le
inmolan chivita o chiva chica, gallina de guinea y palomas. Los animales que se le
inmolan deben ser jóvenes, hembras y vírgenes. Sus Ewe son los mismos de Oyá.
Caminos de Yewa.
Sus caminos son:
Binoyé.
Ibu Adeli Odobi.
Ibu Osado.
Ibu Shaba.
Patakies de Yewa.
Yewá vivía aislada en el castillo de su padre, Oddua, quien la adoraba por ser
muy hermosa y virtuosa. Cuando Shangó escuchó de las cualidades de Yewa, las
cuales eran su virginidad y frigidez, apostó que podría seducirla. Ella arreglaba
las flores del jardín de Oddua. Un día estando en la ventana, vio a Shangó, del
cual se enamoró perdidamente. Cuando Oddua se enteró montó en cólera y Yewa
le rogó que la mandara a un lugar donde no pudiera ser vista por ningún hombre.
Así fue como Oddua la hizo reina de los muertos y desde ese momento ella vive
con los muertos y le entrega los cadáveres a Oyá.
OBBA
Quien es Obba:
Obba es un Orisha y representa el amor reprimido y el sacrificio por el ser que uno ama, el
sufrimiento y simboliza la fidelidad conyugal. Está relacionada a los lagos y las lagunas.
Junto con Oyá y Yewa habita en los cementerios y representan a guerreras temerarias. Ella,
a diferencia de Yewá que vive dentro del féretro, custodia las tumbas.
Obba es la Orisha del río que lleva su nombre, originaria de la tierra Takua,
aunque su culto se extendió por la tierra de Òyó y Tapa. Su nombre proviene del
Yorùbá Òbbá (Òbè: sopa - Obá: rey), literalmente "La de la sopa del rey". No se
recibe como Orisha tutelar a sus hijos se les hace Oshun con Oro para Obba,
como Orisha de adimú se recibe con el tiempo por su carácter ermitaño y
emocionalmente inestable. Sus otá son 9 claras y en forma plana semejantes al
contorno de una oreja.
Familia de Obba:
Hija de Obbatala y Yembó, hermana de Oyá y Yewa, amante de Shango por él se quitó una
oreja y fue por esto desterrada, luego se fue para el monte y posteriormente vivió en
soledad en el cementerio. También tuvo amoríos con Oggun, a quien le entregó el yunque y
este le enseño a guerrear.
Diloggún en Obba:
Habla en el diloggún por Eyeunle tonti Oshé (85), Oshé tonti Eyeunle (58), Eyeunle (8) y
Osá (9).
Herramientas de Obba:
Su receptáculo es una sopera de losa color rosada con flores. Sus atributos son yunque de
madera, puñal, espada, una mano de caracoles, escudo, dos llaves (una en su sopera y otra
en la de Oshun), careta, timón o rueda dentada, libro, coraza, dos manillas torcidas, oreja,
todo esto de cobre. Sus Elekes se confeccionan con 8 cuentas rosas, 1negra, 8 lilas, 1 negra,
8 amarillas y 1 negra.
Ofrendas a Obba:
Se le ofrenda ñame crudo, los animales que se le inmolan crudos untados con manteca de
corojo, uva, ciruela, cascarilla, manteca de corojo, etc. Se le inmolan chivo capón, gallina,
gallina de guinea y paloma. Sus Ewe son avellano de costa, uva caleta, caoba, caobilla,
castaño, ciruela y ébano caponero.
Trajes de Obba:
Obba se viste con un vestido rosa o lila y la cabeza cubierta con un pañuelo del mismo
color.
Bailes de Obba:
Obba no puede bailar. Se hacen bailes en su honor ya que esta no baja. En su baile se pone
a alguien en el centro del circulo de bailadores con una mascara mientras se imita a que se
le está dando latigazos, mientras el coro canta.
Caminos de Obba:
Obba Lubbe.
Obba Tolá.
Obba Tundé.
Obba Omí.
Obba Yurú.
Obba Labbí.
Obba Guirielú.
Obba Bomi.
Obba De.
Obba Niké.
Obba Laiyé.
Obba Yeyé.
Obba Lasé.
Obba Beremi.
Obba Suaré.
Obba Taladé.
Obba Labaiyé.
Obba Olomi.
Obba Suemi.
Obba Bi.
Obba Biolomi.
Obba Funmi.
Obba Jare.
Obba Omiota.
Obba Nupe.
Obba Odeyi.
Obba Funke.
Obba Tunese.
Kari-Osha de Obba:
Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la
coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.
Elegguá, Oggún, Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún, Oyá y Obba.
Las mujeres son valerosas e incomprendidas, con rasgos masculinos. Pasan por
experiencias sentimentales amargas. Muy celosos. Son de obtener triunfos materiales y las
mujeres de ser feministas profetas y/o militantes.
Patakies de Obba:
El padre de Obba le dijo que ya era tiempo de escoger marido, y que tenía que encaminar
su vida, pues sus enseñanzas habían sido productivas y que él la quería ver feliz. Shangó y
ella se conocieron, y al momento surgió una atracción, un amor majestuoso, profundo.
Aunque él vivía con Oyá, una mujer de recia personalidad muy parecida a la de él, Shangó
sabía que los atributos, beneficios y cualidades que aportaría Obba a su matrimonio harían
del suyo un reino aún más poderoso.
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Al principio, su unión fue feliz. Shangó dejó sus andanzas con Oyá y se dedicó por entero a
Obba. En su palacio se respiraba bondad y tranquilidad. Obba bajaba todas las mañanas al
río para encontrarse con su hermana Oshún, y las dos se contaban sus pequeños secretos,
mientras se bañaban en las dulces y cristalinas aguas, con sus pececitos de colores y sus
chinas pelonas. Por momentos, eran como apariciones veladas en el arco iris de las
cascadas.
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Oyá, desde lejos, las veía y no podía contener la envidia, porque esa mujer tan bella y, por
añadidura, hermana suya, había logrado lo que ella nunca había alcanzado con sus encantos
y hechicerías: casarse con Shangó. Caviló mucho cómo reconquistar el amor de Shangó,
quien con sus recuerdos no la dejaba tranquila. Y acostada bajo un jagüey milenario, tuvo
el sueño fatídico de la venganza. En espíritu, se trasladó a la morada de los ikú y los eggun,
y, en el desierto cementerio, donde el viento hacía silbar las copas de los árboles y se oían
los chirridos estridentes de las aves de rapiña, encontró Oyá la solución para reconquistar el
amor perdido y descansó por primera vez en muchos días.
Todos los Oshas y Orishas tienen un Ossain, como también lo tienen los Odun del oráculo
de Ifá y las circunstancias de la vida. Hay que contar con él para cualquier consagración, ya
que en éstas siempre hay que usar hierbas y plantas. Sus hijos son llamados Adajunshe.
Ossain u Ozain es el dueño absoluto del monte y de la vegetación que allí se recoge,
cazador célibe y gran conocedor de las propiedades mágicas de las hierbas, por esto es la
energía de la farmacopea. Se refugia en el medio del monte, donde vive solo. Tiene un solo
ojo, una sola pierna, un solo brazo, una oreja grande y una pequeña que es por la que
escucha. Su culto proviene de tierra Takua, Yesá y Òyó.
Los Ossainistas pueden ser de ambos sexos, pero las mujeres deben esperar hasta la
menopausia para recibirlo y participar de sus ceremonias. Es el que custodia los tambores
Batá. Ossain es el que consigue el ashé para Orula. Su nombre completo es Ossain
Aguenegui Aguaddo y Kurí Kurí, aunque también se le conoce como Ossain Agguchuiye.
Gran amigo de Oggún y de Oshosi por la relación de estos con la floresta.
Familia de Ossain:
Diloggún en Ossain:
Herramientas de Ossain:
Caminos de Ossain:
Ossaín Beremi.
Ossaín Oloógun.
Ossaín Dompé.
Ossaín Getemá.
Ossaín Obióta.
Ossaín Tolá.
Ossaín Ra.
Ossaín Fumagé.
Ossaín Seká.
Ossaín Oguniké.
Ossaín Tunesé.
Ossaín Molé.
Ossaín Bemarun.
Patakies de Ossain:
Oyá, que tenía conocimientos del mágico güiro que hablaba y predecía el futuro, urdió el
plan para arrebatárselo en compañía de Shangó, quien vigiló la entrada del bosque mientras
Oyá procedía al hurto. Oyá lo embriagó dejándole aguardiente, el cual es muy gustado por
este orisha. Tanto fue lo que bebió que cayó en un manto de hierbas a la sombra de Iroko,
la sagrada Ceiba. Mientras Oyá buscaba el güiro, Ossain se despierta y al ver a la hermosa
mujer y no resistiendo, se le abalanza. Oyá comienza a gritar, pidiéndole ayuda a Shangó.
Al oír la voz de su mujer, Shangó le lanza un rayo a Ossain que le arranca un brazo; éste
trata de correr a una choza en que guardaba todos sus utensilios de labranza, pero Shangó le
tira otro rayo que le alcanza la pierna. En el momento en que iba a esconderse, Oggún, que
pasaba por ahí buscando a su amigo Ossaín, ve la situación, construye un pararrayo, no sólo
para librarse de las piedras de rayo que Shangó lanzaba a diestro y siniestro, sino para
proteger al pobre Ossain, que en un momento de descuido y por la ira de Shangó, pierde un
ojo. Así, escondiéndose en su mundo de la naturaleza, Ossaín logra proteger su güiro
mágico; él y Oggún, que tanto lo acompaña en sus momentos difíciles y que además gusta
de los bosques, se hacen inseparables amigos y los dos, en perfecta armonía, cuidan de las
propiedades maravillosas de hierbas, árboles, palos y de todo lo verde que vive de la sabia
tierra de este planeta.
IROKO
Quien es Iroko:
Iroko es un Orisha relacionado a los deseos, ya sean buenos o malos. Orisha del caminante,
se consagra a través de Obatalá. Iroko es el espíritu que vive en la raíz para algunos y para
otros en el follaje de la Ceiba (palo borracho). Todos los Orishas se veneran en Irokó, otro
de sus nombres son Aragbá e Iroké. Se dice que se le hace rogación al pie de él durante un
año para tener hijos y se le ofrece un carnero cuando nazca. También se dice que es un
camino de Obbatalá.
Familia de Iroko:
Ofrendas a Iroko:
NANA BURUKU
Quien es Nana Buruku:
Naná Burukú es la Orisha de la llovizna, del lodo, mediadora entre la vida y la muerte. Su
culto es de procedencia Fon, Ashanti y Arará (Dahomey), sobre todo de territorio Mahi. Su
nombre proviene del Yorùbá Nanà Burukú (Naná: gran madre o abuela - Burukú: maldad).
Naná es anterior a la llegada de Oduduwá a Ilé Ifé y tuvo posteriormente un enfrentamiento
con Oggún, por eso sus animales no se inmolan con cuchillo de hierro, sino que se trozan
con un cuchillo hecho de caña brava.
Según el rito Arará, Naná no se alimenta de la sangre (eyerbale) de los animales, sino de su
espíritu, es por esto que sus animales mueren asfixiados y luego se trozan con el cuchillo de
caña brava. No se hace como Orisha tutelar y se recibe junto con Babalu ayé. En la
ceremonia de entrega, se coloca su receptáculo sobre un triángulo pintado en el piso con
Osun y cubierto por hojas de tabaco, se recibe su cetro llamado Ibirí y su collar.
Su receptáculo es una tinaja de color blanca, cuya tapa una vez colocados dentro los
secretos se sella y posee 4 orificios. Sus otá y mano de caracoles viven en agua de laguna.
Sus atributos son un cuchillo de caña brava, un majá enroscado alrededor de la tinaja, un
estómago de metal y el Ibirí. Sus Elekes se confeccionan alternando cuentas blancas de
leche con cuentas azul profundo, otros los confeccionan de cuentas azules, blancas y rojas.
Se le ofrenda manteca sin sal y caña. Se le inmolan gallina, paloma, pollo, gallina de guinea
y puerco. Sus Ewe son ceiba, caña brava, jobo, sasafrás, alacrancillo, apasote ateje, piñon
botija, bejuco ubí, casimón, albahaca, zarzaparilla, alejo macho, artemisa, caguairán,
cenizo, copaiba, chirimoya, bejuco amarillo, bejuco, etc.
Caminos de Naná Burukú:
Naná Yaba.
Naná Burukú Molú.
Naná Delé.
Naná Miremi.
Naná Nunselé.
Naná Inie.
Naná Bini.
Naná Burukú Atsoko.
Naná Kpahan.
Naná Hondo.
Naná Seli.
Naná Intilé.
EL NACIMIENTO DE ELEGGUÁ
El rey Okuboro y su esposa Añakí tuvieron un hijo al que llamaron Eleguá. Fue un
niño inquieto y juguetón que gustaba de hacer travesuras.
Cuando ya era adolescente, salió un día de paseo con su séquito y al pasar por un
terreno donde la yerba estaba muy alta, el príncipe ordenó detenerse, se
encaminó a la enmarañada manigua y anduvo hasta un lugar donde le parecía
haber visto una misteriosa luz.
Allí encontró un coco seco al que le brillaban dos pequeños ojos y con gran
respeto lo recogió, ante el asombro de sus acompañantes, que no entendían
cómo un objeto, al parecer insignificante, había logrado apaciguar al inquieto
muchacho.
Cuentan que nadie hizo caso al hallazgo del príncipe, por lo cual este lo dejó
detrás de la puerta y se encerró en sus habitaciones.
Tres días después Eleguá falleció y el coco comenzó a brillar con tal intensidad
que todos quedaron sobrecogidos.
Pero Olofin era temible y nadie se atrevía a desafiarlo. Uno de ellos tuvo la idea
de darle un susto mortal.
El plan fue aprobado, pero olvidaron que Eleguá estaba detrás de la puerta y lo
había oído todo.
Eleguá fue para la casa de Olofin y se escondió. Después llegaron los orishas y
lanzaron ratones dentro del ilé. Olofin, temeroso, gritó al verlos: “Los ratones
me van a hacer daño.” Y corrió hacia la puerta para huir. Pero delante de él iba
Eleguá diciendo: “Párese, Babá, que ningún ratón le hará daño.” Al mismo
tiempo que gritaba, se los iba comiendo.
Eleguá se comió todos los ratones y Olofin, lleno de furia, castigó a los
conspiradores. Entonces le preguntó a Eleguá: “¿Qué puedo hacer por ti?”
“Concédame el derecho de hacer lo que me venga en gana”, le respondió.
Desde entonces Eleguá es el único que puede hacer lo que mejor le convenga.
ORULA
Cuando Orula nació, Obatalá, que estaba furioso por el incesto de su esposa
Yemú con Ogún, su hijo, se llevó al niño y lo enterró lejos de la casa debajo de
una ceiba.
–El siguiente hijo de aquel matrimonio fue Shangó; era un niño tan hermoso que
Obatalá no pudo hacerle daño y se lo entregó a Dadá, la mayor de sus hijas para
que lo cuidara.
Dadá llevaba a Shangó todos los días a ver a su padre. Como era muy despierto le
llamó la atención que su madre estuviera siempre llorando. Le preguntó al padre,
quien, un poco hoy y otro mañana, se lo contó todo y sembró en él un odio fiero
hacia Ogún.
Obatalá se ponía cada vez más viejo por lo que se le olvidaban las cosas. Un día,
cuando Shangó era ya hombre, Eleguá le pidió que le hablara al padre sobre
Orula. Cuando conversaron sobre el asunto, Obatalá se sintió muy
apesadumbrado por lo que había hecho con el pequeño Orula, pero Eleguá le
afirmó que había visto en un lugar un
hombre enterrado hasta los brazos debajo de una ceiba y que él le había llevado
comida.
Obatalá fue en busca de su hijo y le imploró perdón. Luego le pidió que volviera
a la casa, pero Orula se negó y alegó que la naturaleza le había proporcionado
todo lo que él necesitaba para profetizar. El padre, en desagravio, tomó madera
del árbol y le construyó un tablero: –Desde hoy –le dijo– todos los hombres
tendrán que consultar contigo.
Pasaron los días y una mañana Olofin le dijo a Orula que irían a ver si su dichoso
maíz tostado había parido o no. Como ya los granos que Eleguá había puesto
comenzaban a germinar, Olofin se quedó muy sorprendido y tuvo que pagarle lo
apostado a Orula, el que luego, en secreto, lo compartió con Shangó y Eleguá.
OSHÚN Y ORULA
El rey mandó buscar a Orula, el babalawo más famoso de su comarca, pero el
olúo se negó a ir. Así sucedió varias veces, hasta que un día Oshún se ofreció
para ir a buscar al adivino.
Se apareció de visita en la casa del babalawo, y como de conversación en
conversación se le hizo tarde, le pidió que la dejara dormir en su cama aquella
noche.
El rey, que desde hacía mucho estaba preocupado por las actividades de sus
enemigos políticos, quería preguntar si habría guerra o no en su país, y en caso
de haberla, quién sería el vencedor y cómo podría identificar a los que le eran
leales.
El adivino tiró el ékuele y le dijo al rey que debía ofrendar dos eyelé y oú. Luego
de limpiarlo con las palomas, fue a la torre más alta del palacio y regó el algodón
en pequeños pedazos; finalmente le dijo que no tendría problemas, porque
saldría victorioso de la guerra civil que se avecinaba, pero que debía fijarse en
todos sus súbditos, pues aquellos que tenían algodón en la cabeza le eran fieles.
De esta manera Obegueño, que así se llamaba el rey, gobernó en aquel país hasta
el día de su muerte.
Ikú estuvo averiguando por los alrededores y se dio cuenta de que Orula lo había
engañado, por lo que regresó con cualquier pretexto, para observarlo de cerca,
hasta tener la certeza de que se trataba del sujeto que estaba buscando para
llevarse.
Tanto comió y bebió Ikú, que cuando hubo concluido se quedó dormida. Fue la
oportunidad que aprovechó Orula para robarle la mandarria con que Ikú mataba a
la gente.
Al despertar, Ikú notó que le faltaba la mandarria. Al pensar que sin este
instrumento ella no era nadie, le imploró a Qrula que se la devolviera.
Ya cerca del árbol que había escogido para suicidarse, el sabio tiró al piso las
hojas que envolvían el dulce que se había comido. Colgó una soga de las ramas
del árbol y entonces oyó que un pájaro le decía:
–Orula, mira qué sucedió con las hojas que envolvían el ekó. El hombre volvió el
rostro y pudo ver que otro babalawo se estaba comiendo los restos del dulce que
permanecían adheridos a la envoltura que él botara al piso.
El último que mandó a llamar fue a Orula, el que enseguida se puso en marcha,
sin saber qué estaba sucediendo.
En el camino Orula se encontró con una muchacha que estaba cortando leña y le
preguntó cómo se llamaba, a lo que ella le contestó que Iború. La muchacha le
dijo a Orula que lo importante era ver parir la cepa de plátano. Orula le regaló
una adié y owó.
Más adelante Orula dio con otra muchacha que estaba lavando en el río la que
dijo llamarse Iboyá, y le contó que Olofin tenía presa a mucha gente. Orula la
obsequió con los mismos regalos que a la anterior.
Cuando llegó al palacio, Olofin le dijo que lo había llamado para que él le
adivinara unas cosas.
–Que quieres casar a tu hija y por no adivinarte tienes prisioneros a mis hijos.
MALÉ, EL ARCOIRIS
Orunla tenía una estancia y Malé, que bajaba todas las noches del cielo por una
soga, se comía toda la cosecha. Enterado Orunla hizo ebó con una botella de otí,
comida de todo tipo y un machete. La llevó a su finca, vino Malé, vio aquello, y
comió y bebió hasta que se cansó; reposó un poquito con el propósito de irse
enseguida, pero se quedó dormido. Orula aprovechó y cortó la soga con el
machete. Cuando Malé despertó, ya era de día; entonces le dirigió súplicas al
cielo pidiendo perdón pero ya era tarde. Desde entonces Malé, el arcoiris, está
en la Tierra.
OGBEROSO EL CAZADOR
Ogberoso siempre andaba por el monte de cacería, en compañía de un amigo.
Como su puntería era mejor cada día, aumentaba la cantidad y calidad de las
piezas capturadas. Al amigo se le despertó la envidia.
Ogberoso anduvo vagando de un lado para otro, tropezando con las raíces de los
árboles y los troncos caídos, rodando por la tierra y el fango, hasta que pudo irse
acostumbrando a caminar en la maleza.
Cansado, se sentó bajo un árbol. Como conocía el lenguaje de los pájaros, oyó
dos aves que conversaban animadamente sobre las virtudes de ciertas plantas.
A tientas, entre los altos matorrales del monte, Ogberoso, que era muy
conocedor de la naturaleza, pudo identificar la planta que, según los pájaros, era
buena para su mal.
Exprimió la planta sobre sus ojos y poco a poco fue recobrando la visión. Luego
buscó la que era buena para curar las hemorroides, la puso en su cartera y partió
de allí.
Sin saberlo, se había alejado mucho del pueblo en que vivía, por lo que siguió
caminando por el primer trillo que encontró.
Al fin, llegó a un pueblo desconocido para él. Allí escuchó que el rey tenía un
padecimiento que nadie le había podido curar.
GALLO
Gallo era muy presumido y alardeaba demasiado de su potencia sexual. Un día
tuvo que salir de su pueblo en busca de trabajo porque todo le iba muy mal, ya
que una gran sequía azotaba la zona. Se encontró con Shangó, su viejo amigo,
que le preguntó:
–Aquello es magnífico –contestó Gallo–, las mujeres paren hasta cuatro veces al
año, los árboles dan unos frutos inmensos, los animales engordan cada día. Hasta
corre un río de dinero por las calles.
–Eres un gran mentiroso. Te condeno a que nunca más sientas placer con tus
mujeres.
OGBESÁ
Ogbesá era un hombre reputado por su rectitud, buen carácter y espíritu de
solidaridad con los demás. El rey, que estaba envidioso de su reputación, ideó
una manera de avergonzarlo. Fue así que se le ocurrió organizar un torneo en su
palacio y conceder tres premios a los ganadores. Como sabía que Ogbesá no tenía
caballo, pensó que no podría competir y la gente se olvidaría de sus virtudes con
la noticia de los triunfadores.
El día señalado para el torneo, Ogbesá, estaba muy triste, se fue a orillas del mar
y allí se puso a comer un pedazo de pan. Como vio unos patos, se le ocurrió
arrojarles unas migajas de su pan y entonces llegó Yemayá, quien al verlo tan
triste y a la vez tan noble con sus animales preferidos le preguntó qué le pasaba.
Ogbesá le contó y la dueña del mar le dio un caballito para que fuera al torneo.
Por el camino el caballito fue creciendo.
Ogbesá llegó a tiempo al torneo y de los tres premios obtuvo dos. El rey
envidioso, tuvo que reconocer la superioridad de su súbdito y le hizo moforibale.
–Ves ese azul allá lejos –dijo la mujer señalándole para el mar–, es mi casa.
Ella se tiró al agua y una enorme ola viró el bote. Shangó, desesperado, se
aferraba a la embarcación mientras profería gritos de terror.
–Te voy a ayudar –dijo la reina al volver a la superficie–, pero tienes que respetar
a tu iyá.
–Yo no sabía que usted era mi madre –respondió Shangó–, kofiadenu iyá.
–Obatalá te trajo al mundo pero yo fui quien te crió –dijo Yemayá, la hermosa
reina que Shangó no había podido identificar.
LA LLUVIA DE ORO
Aquel año hubo una gran sequía. Un campesino que se encontraba muy triste
porque había gastado sus pocos ahorros para dar de comer a sus hijos, se
encontró con Shangó.
–No te preocupes, que mañana va a llover –le dijo el orisha del rayo y el trueno–,
pero debes procurar por todos los medios no mojarte, que yo te garantizo una
suerte grande.
EL DISFRAZ DE SHANGÓ
Shangó llegó a un pueblo y después de alquilar una casa izó su bandera roja y
blanca tan alta como la del rey de aquel lugar.
Al rato llegaron los soldados indagando por el dueño de la casa. Como Shangó era
el único que vivía allí y no negó que esa era su bandera, se lo llevaron preso.
Mas cuando la hija del rey quiso abandonar la prisión, los soldados, no repararon
que se trataba de una mujer con las ropas rojas de Shangó y la mataron.
EL ANCIANO ESTAFADOR
Shangó se dirigía en su caballo hacia un pueblo que no había visitado jamás y
donde nadie lo conocía. El corcel iba a galope tendido y la capa roja del orisha
flotaba dándole al jinete su inconfundible aire de gran señor, de rey de reyes.
–¿Vas al pueblo, arugbo? –la voz tronó en los oídos del anciano.
–Dame tu mano que te subiré a mi caballo –le dijo el rey, cuyo buen corazón se
había conmovido al contemplar al desvalido. Shangó montó al hombre en la
grupa, así viajaron un largo rato hasta llegar al lugar deseado.
–¡Auxilio! –gritó el ciego tan pronto puso un pie en tierra. –¡Auxilio! Me quieren
robar mi caballo –repetía a toda voz.
–¿Tienes algo que decir? –le preguntó uno de los soldados que acababa de llegar.
–Bueno, si él dice que la cabalgadura le pertenece, yo creo que debería saber si
es un caballo o una yegua.
LA IRA DE SHANGÓ
Osogbo no quiso darle un abó a Shangó para que mejorara su suerte. Shangó,
cansado de la desobediencia de este, le lanzó un rayo y le quemó la casa.
La suerte de Osogbo cada día era peor. Vivía por los parques y no tenía qué
comer. Un día se encontró con Orula que le dijo: “Ve por casa a verme.”
Orula le hizo un registro con su tablero a Osogbo y le mandó que hiciera rogación
con un akukó para Eleguá, cuatro eyelé funfun, y lo que había podido rescatar
del incendio.
SHANGÓ SE ENFURECE
Shangó encontró en su camino un pueblo que le agradó y decidió pasar una
temporada allí.
Pero el lugar, en apariencia apacible, resultó ser un verdadero infierno. Una gran
discordia reinaba entre todos sus moradores. Riñas constantes, calumnias y
habladurías de unos contra otros; muertes y luto por todas partes: ese era el
panorama.
Al darse cuenta, Shangó se indignó y decidió darles un gran escarmiento. Salió a
la calle con su tambor y comenzó a tocar. Todos los vecinos del lugar fueron
saliendo de sus casas y se pusieron a bailar. Entonces comenzaron a caer rayos y
muchos murieron a causa de ello. Fue tan fuerte la tormenta eléctrica que
desató, que los principales del lugar se acercaron a él, le hicieron moforibale y le
prometieron que en lo sucesivo no habría más rencillas ni disgustos. Sólo así se
aplacó la furia del orisha.
OGGÚN SE MALDICE
Obatalá vivía con su esposa Yemú, la que ya le había dado cuatro hijos: Eleguá.
Ogún, Osun y Ochosi. También tenía una hija mayor, Dadá, que no vivía con
ellos.
Mientras los otros tres trabajaban en el campo, Osun era el encargado de cuidar
la casa y darle cuentas al padre de todo lo que allí sucedía.
Ogún, que era el más consentido de los cuatro, pues era el que más trabajaba, se
enamoró perdidamente de Yemú, su madre. Tanta fue su insistencia que la pobre
mujer terminó accediendo a las solicitudes del hijo.
Eleguá, que era muy despierto, se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y se lo
contó a Osun.
Viendo que nada le daba resultado con Eleguá, terminó botándolo de la casa,
pero Eleguá esperó a su padre en el camino y le contó todo lo que sucedía.
Al día siguiente, Obatalá hizo como si fuera a trabajar pero se quedó escondido
cerca de la casa. Cuando vio que su hijo Ogún cerraba la puerta después del
almuerzo, fue y tocó con el bastón. Yemú, muy asustada, recriminó al libertino
Ogún que abrió la puerta y le dijo al padre:
–Ogún –dijo el ultrajado padre–, así será y sal de esta casa para siempre.
Uno de los enamorados era Orula u Orunmila, el dios de los oráculos. En esta
oportunidad él no podía averiguar cómo se llamaba la linda muchacha. Entonces
le pidió ayuda a Eleguá y le dijo: “Averigua el nombre de la muchacha que tiene
rotos los corazones de los hombres. Sólo tú, que eres tan hábil, puedes
conseguirlo.”
Disfrazado unas veces de viejo, otras de niño y hasta fingiéndose dormido, Eleguá
estaba siempre cerca de la casa de Oshún, procurando averiguar cuál era el
nombre. Como la paciencia tiene su recompensa, un día la madre, que jamás
decía el nombre en voz alta, la llamó diciéndole: “Ven acá, Oshún.” Eleguá oyó
el nombre y se dijo: “Oshún es su nombre secreto.”
Sin pérdida de tiempo, se reunió con Orúnmila y le contó lo que había sucedido.
Aquel, que ya por esa época era un babalawo muy respetado, fue a donde estaba
la madre de la muchacha y cuando estuvo reunido con las dos, dijo: “Vas a ser mi
esposa, porque sé tu nombre: te llamas Oshún.”
LA PROTEGIDA DE OSHÚN
Oshún había acabado de dar a luz a los Ibeyis y su cuerpo comenzó a perder la
forma agradable y tersa que tanto gustaba a los hombres. Ya su vientre no era
aquel que tanto se disputaron los más apuestos varones. Se pasaba los días
mirándose en el espejo y no cesaba de llorar ni de buscar los más disímiles
remedios para recuperar la belleza perdida. Ensayó baños que le recomendaron y
se procuró yerbas de distintas procedencias y propiedades. Pero todo resultaba
inútil.
Un día Orula llegó a la tierra de los ratones y cuando se enteró de lo que allí
sucedía se escandalizó. Les dijo que aquella situación había que cambiarla de
inmediato, que cada cual debía vivir de su trabajo y si no lo hacían tendrían un
merecido castigo.
Los ratones se fueron concentrando alrededor de Orula y en la medida que el
sabio hablaba, aumentaba su descontento. La situación llegó al extremo, se
amotinaron contra el anciano y comenzaron a arrojarle todo lo que encontraban
a su paso.
Estos eran muy limpios y velaban día y noche para que los ladrones no entraran
en su ciudad. Oyeron en silencio lo que les contó el sabio Orula y cuando este
terminó, sentían tanto desprecio que decidieron atacar de inmediato el pueblo
de los ratones.
Cuando los roedores se vieron invadidos por los gatos quisieron escapar, pero ya
era tarde, los felinos penetraron en el pueblo y se los comieron a todos. Desde
entonces los gatos no han cesado de cazar a los ratones.
LA JOYA ROBADA
Había un ciego que todos los días cantaba ante el rey y aunque este le hacía
regalos seguía pidiendo limosnas, pues decía que mientras su Ángel de la Guarda
no lo traicionara, no había rey que pudiera hacer nada contra él.
Un sirviente del palacio que lo oyó, como sentía gran envidia del mendigo, fue a
ver al rey y le contó lo que había escuchado.
LA INFIDELIDAD DE OSHÚN
Orula estaba casado con Yemayá, pero en una ocasión que se encontraba en el
campo buscando alguno de los ingredientes que necesitaba para trabajar su Ifá,
se encontró con Oshún.
–¿,Dónde vamos a ir? –dijo Oshún con su voz dulcísima que envolvía a Orula–. Aquí
nos pueden ver.
Yemayá, que había salido al campo en busca de provisiones para su hogar, pasó
por allí cerca, vio aquellas apetitosas calabazas y se acercó a tomar algunas. Oyó
voces y comenzó a buscar de dónde provenían.
La noticia corrió como pólvora. Todos los orishas supieron de la aventura del
viejo Orula con su cuñada.
Oshún, avergonzada, sufrió tanta pena que nunca más probó una calabaza para
no recordar aquel incidente.
EL TESORO DE IROSO
Había un hombre que se encontraba muy mal de situación. Por donde quiera que
metía la cabeza todo le salía mal. Un día decidió ir a ver a Orula para que lo
registrara. El adivino le dijo que su desgracia venía por su propia cabeza, que
había sido malagradecido y por eso ahora tenía a la Muerte atrás. Para salvarlo le
indicó hacer rogación con una lata de epó, dos gallinas, dos pollos y la ropa que
llevaba puesta, y luego ponerla al pie de un árbol seco. Cuando hiciera esto
sentiría un ruido muy grande pero que no se asustara y mirara a ver por qué se
había producido.
Mucho sacrificio tuvo que hacer el hombre para obtener las cosas necesarias para
el ebó, pero al fin lo hizo. Buscando un árbol seco para depositarlo, llegó al
jardín de un castillo en ruinas, donde encontró el lugar apropiado. No más viró la
espalda y un ruido estremecedor le hizo correr, pero recordando las palabras del
sabio regresó al lugar.
Al pie de un muro recién caído encontró un gran tesoro, propiedad del antiguo
dueño del lugar y que nadie había podido descubrir.
OSAIN
Hace mucho tiempo un hombre que era cojo, manco y tuerto, pero también
poseedor de los secretos de las plantas, sus usos y aplicaciones, así como del
lenguaje de todos los pájaros y los animales del monte, vivía en la tierra de los
congos.
Enterado Orula de la existencia del sabio, ideó incursionar en los tupidos bosques
del Congo para encontrarlo. Muchos días caminó el adivino por debajo de
inmensos y centenarios árboles que parecían desafiar al cielo con su grandeza.
Al fin, una mañana divisó una choza y se encaminó hacia ella para ver si obtenía
algo de comer. Un hombre lisiado y con una voz gangosa, abrió la puerta y lo
invitó a pasar, le brindó algunas viandas y un poco de café.
Antes de comenzar, Orula pidió que le trajeran un ñame, colocó su pilón sobre la
estera y comenzó a machacar. A poco de estar golpeando vio como la estera se
manchaba de sangre, quiso averiguar qué sucedía y cuál no sería su sorpresa
cuando al levantarla descubrió una serpiente que le habían colocado debajo para
que lo matara en cuanto él se sentara.
A ORULA NO SE LE ENGAÑA
Se vivía un tiempo de mucha escasez y los orishas no contaban con los alimentos
suficientes. Sin embargo, Orula vivía holgadamente, pues los aleyos que
consultaba le proveían de adié, akukó, eyelé y otros muchos animales.
Al otro día salieron al monte. Ogún, que había salido primero, encontró un chivo,
pero como esperaba encontrar otras piezas y era mucha su hambre, se lo comió.
Siguiéndole los pasos, venía Ochosi que pudo capturar una jutía e hizo otro
tanto, con la esperanza de que siendo como era, un gran cazador, conseguiría
algo más.
Por supuesto que cuando llegaron a casa de Orula, el único que pudo rendir
cuentas de su cacería fue Shangó. Ogún y Ochosi dijeron que no habían podido
conseguir nada.
LA DEUDA DE ORULA
Desde hacía algún tiempo, Orula tenía una deuda con Shangó. Casi todos los días
el dueño del rayo y el trueno pasaba por casa del viejo, para ver si ya estaba en
disposición de pagarle.
–Todavía no, Shangó –le decía Orula–, son pocos los clientes y casi no me alcanza
para comer.
Cansado de las promesas vanas del adivino, Shangó cortó ramas de álamo y cerró
el camino que conducía al ilé de Orula.
Así pasó durante casi una semana. Hasta que al fin Orula, sospechando que su
falta de suerte estaba ligada a la deuda que tenía con Shangó, se decidió a pagar
lo que debía y desde ese momento sus asuntos mejoraron.
No obstante, Shangó ideó un plan. Fue con Yemayá al bosque donde Ogún tenía
sus siembras, encaramó a la mujer sobre los hombros y los ñames que él sacaba
ella los ponía en un saco.
Cuando terminaron, Shangó salió del monte caminando hacia atrás y se tomó el
cuidado de pisar en los mismos lugares en que lo había hecho para entrar.
Ogún, que vio las huellas, no se pudo explicar quién había ido a buscarlo y por
qué no aparecía por ninguna parte. Como no había indicios que mostraran que
había salido de allí, se quedó muy confundido.
EL PERRO DE SHANGÓ
A Ogún le gustaba tomar otí en un establecimiento que era propiedad de
Yemayá, la esposa de Shangó. Pero a Ogún le empezaron a ir mal los negocios y
lejos de renunciar a la bebida, se entregó a ella con más fuerza. Su dinero se
acabó y su cuenta creció en aquel establecimiento.
Fue en vano que, una y otra vez, la mujer quisiera cobrarle al marchante lo que
adeudaba. Todo se convertía en evasivas de su parte.
Desde entonces Shangó tuvo también su perro que como es pequeño se llama
Lube.
LA MUJER DE OLOKUN
Olokun tenía una esposa que se llamaba Ajé, la que constantemente estaba
peleando. Un día, la insufrible mujer tuvo un disgusto muy grande con su marido
y abandonó el hogar con su único hijo.
Yemayá, que también había tenido una discusión con su marido, se encontró con
Olokun el que la invitó a su casa. Desde que llegó, las cosas empezaron a
funcionar de lo mejor, lo que era pequeño se hizo grande y donde ella ponía un
pie surgía un río.
Mientras tanto, Ajé esperaba impaciente que Olokun la fuera a buscar. Como
esperó y esperó sin resultado alguno, se le ocurrió enviar a su hijo con el
pretexto de recoger algunas cosas que había olvidado.
Al regresar, el niño le contó todo: los ríos que había visto y la prosperidad tan
grande que había en casa de su padre.
Con presteza, la mujer fue a casa de Olokun para reclamar su lugar. Pero fue
inútil. Ya Yemayá se había apoderado del corazón del orisha y a la mujer no le
quedó más remedio que aceptar la posición predominante de la diosa de los
mares y conformarse con un lugar secundario en la que antaño fuera su ilé.
OLOKUN
Yemayá era la esposa de Ogún, el temible guerrero que se las pasaba en
constantes conflictos bélicos y sangrientas luchas.
La desdichada mujer, que no hacía otra cosa que llorar, tomó un día la fuerte
decisión de acabar con las guerras. Fue a ver a Olokun y le suplicó enviara un
castigo tan terrible que a nadie le quedaran deseos de continuar las luchas.
Olokun revolvió el fondo de los océanos y los mares comenzaron a botarse, los
hombres morían por miles y las aguas destruían ciudades enteras.
Yemayá, arrepentida del mal que estaba causando, le suplicó a Olokun que
cesara todo aquello, pero el orisha, enfurecido, no atinaba a poner freno a tan
absurda situación.
Entonces la diosa le pidió a Obatalá que lo calmara. Este no logró que Olokun lo
oyera y ordenó que lo ataran con cadenas en el fondo del mar para que todo
volviera a la normalidad.
Con los implementos que había solicitado, Oyá salió a la calle y comenzó a
cortarle la cabeza a todo el que era enemigo de Orula.
YEMAYÁ OKUTE
Yemayá Okute era la esposa del campesino Ogún. Quizá aburrida de la monotonía
de la vida conyugal o, a lo mejor, cansada de la aspereza de su marido, comenzó
a serle infiel con un hombre de vida desordenada llamado Babalú Ayé. Tan
pronto su marido partía para las labores diarias, Okute se arreglaba, cubría su
rostro con fina cascarilla de huevo y vestía sus mejores ropas azules, así como su
chal de seda del mismo color, para salir presurosa hacia la casa del libertino.
Pero sucede que uno de los fieles perros de Ogún comenzó a olfatear algo
extraño en las ropas de Yemayá Okute.
Tan pronto como Yemayá abandonó el ilé, el perro la siguió y pudo darse cuenta
de la infidelidad de que era víctima su amo. Entonces corrió hasta los sembradíos
que Ogún tenía allá en el monte, y se lo contó todo.
LA BONDAD DE YEMAYÁ
Olofin estaba disgustado con todos los pobladores de la Tierra porque ellos lo
habían olvidado. Por eso les quitó la lluvia. Con tan prolongada sequía se morían
los animales, se secaban las siembras y no había casi agua que tomar.
Viendo el giro tan desagradable que tomaban las cosas en el planeta, los orishas
a quienes Olofin había entregado el cuidado del mundo, se reunieron y a
proposición de Shangó decidieron enviar a Yemayá para que fuera a ver a Olofin
y le suplicara su perdón.
Tenía tanta sed que, al llegar a los jardines, no pudo resistir más y se arrodilló a
tomar agua en un charco pestilente que allí encontró.
Mientras tanto Olofin, que había salido a dar su paseo matinal, vio desde lejos
que alguien se había atrevido a perturbar su tranquilidad. Al acercarse para ver
quién era el intruso, se quedó perplejo al encontrarse con Yemayá que tragaba
ansiosa el agua sucia del charco. Fue tanta la compasión, que le dijo que se
levantara, que perdonaba a los hombres gracias a ese acto de ella y que les
mandaría el agua poco a poco, para que no hubiera daños. Por eso es que hay
que darle agua a los santos cuando vienen.
EL OLVIDO DE OYÁ
Olofin tenía mucho apetito en aquellos días; por eso, antes de marcharse a su
paseo matinal, le encargó a Oyá, la dueña de la centella y de la justicia, que le
preparara un suculento plato de amalá con mucha cascarilla de huevo.
Oyá se entretuvo en los trajines de la casa y fue dejando para después el encargo
de Olofin, que terminó por olvidar del todo.
Shangó, que salió último, pudo a duras penas cazar su ratón y para que no
desconfiaran de él, se lo metió en la boca.
Olofin pidió pruebas que, por supuesto, el hombre no pudo aportar. Luego
llamaron a todos los testigos que contaron lo que había sucedido.
Olofin, muy ofendido, se quedó pensando. Días después, sabiendo lo goloso que
era Shangó, lo invitó a almorzar y preparó akukó y frijoles negros con muchísimo
picante.
–Shangó –le dijo–, desde hoy sólo tú tendrás el ashé del rayo.
SHANGÓ Y EL TAMBOR
Ogún y Ochosi deseaban hacer algo que los alegrara y pusiera a todos a bailar,
que produjera un sonido agradable, musical, para que llegara hasta el alma de
cada cual.
Por eso fueron a ver a Osain, en busca de que este les aconsejara cómo fabricar
un instrumento que produjera los sonidos que ellos deseaban.
Osain, que conoce todos los palos del monte, sus usos y propiedades, les indicó
que debían cortar un cedro de regular tamaño y luego ahuecarlo.
Cuando concluyeron el trabajo que les sugiriera Osain, Ogún mató un chivo y con
el cuero de este animal hizo los parches para el tambor.
Shangó, que andaba por allí cerca, atraído por los sonidos de aquel instrumento,
llegó hasta donde estaban reunidos y se quedó maravillado con el invento.
–Me dejan probar a mí –dijo con su voz fuerte, pero con cierto temor a que los
otros, que lo miraron desconfiados, se negaran.
Entonces el orisha del rayo y el trueno comenzó a tocar el instrumento con tal
maestría que los presentes se pusieron a bailar y mucha gente acudió al llamado
del tambor.
Fue tanta la alegría de aquel güemilere improvisado por Shangó que a Ogún y a
Ochosi se les olvidó reclamarle el tambor y desde día Shangó no lo soltó nunca
más.
Un día Shangó invadió el reino de Oyá con un poderoso ejército y esta corrió a
esconderse.
El rey del fuego pensó que había ganado fácilmente la guerra; pero no encontró a
la soberana por ninguna parte, lo que hizo que se sintiera desconcertado.
Oyá, ahora vencedora, no quiso ver más a los carneros por los que había sido
descubierta y los echó de allí. El rebaño siguió los pasos de los hombres de
Shangó, los que al sentir aquel tropel pensaron que los espíritus los perseguían y
corrieron cada vez más rápido, para nunca volver.
EL PODER DE SHANGÓ
Shangó creció alimentando el rencor que Obatalá, su padre, le inculcaba hacia
Ogún, el hermano mayor que había tenido relaciones incestuosas con Yemú.
Oyá no estuvo nada conforme con la derrota de su nuevo amante. Una mañana,
Shangó se estaba preparando para salir a la calle, fue hasta donde tenía un
pequeño güiro que le había regalado su padrino Osain, se mojó los dedos y luego
se hizo una cruz en la lengua. Oyá lo observaba a escondidas.
Shangó se dio cuenta que le habían tocado su güiro misterioso y salió a buscarlas.
Al fin dio con ellas y comenzó a recriminarlas.
Oyá le contestó:
Shangó y Oyá emprendieron una nueva batalla contra el dios de las forjas y los
metales, en la cual éste saldría derrotado, pues contra el rayo de Shangó y la
centella de Oyá le fue imposible vencer esta vez.
–No es que me falte el coraje –le respondió–, es que estoy cansado. Si pudiera
escapar de este cerco, recobraría las fuerzas y los deseos de vencer. ¡Ayúdame!
–Cuando caiga la noche te pondrás uno de mis vestidos y te daré mis trenzas.
La mujer se cortó las trenzas y se las dio a Shangó que no sabía qué hacer con
ellas. Oyá se las colocó hábilmente en la cabeza. Luego le ayudó a vestirse de
mujer.
Momentos más tarde Shangó, imitando a Oyá, salió de la casa, cruzó cerca del
enemigo y saludó moviendo la cabeza, pero sin decir palabra, porque su voz era
muy fuerte.
OBA
Shangó, el dueño del rayo y el trueno, tenía tres esposas: Oyá, la que lo
acompañaba a la guerra; Oba, la esposa fiel que atendía hasta sus más mínimos
deseos y Oshún, la que endulzaba sus noches.
–Nuestro señor hace días que no combate y eso no es por gusto, es que su cuerpo
está débil.
–Agrégale tus orejas al amalá y verás como recupera sus fuerzas, así lo
contentarás.
Pero Shangó que vio en ese momento las orejas flotando en el amalá, repugnado
y colérico, echó a Oba de allí y le exigió que no volviera nunca más.
La mujer corrió desesperada, tanta era su pena que por donde pasaba sus
lágrimas iban formando un río. Qshún enterada de la maldad de Oyá, se
compadeció de la infeliz y corrió tras ella hasta encontrarla al final de un
camino, allí se detuvo a consolarla y como prueba de eterna amistad le regaló su
corona, la cual conserva hasta nuestros días.
KOSITA
Un agricultor enamoraba a una muchacha llamada Kosita, que vivía en un pueblo
vecino. Para llegar a este había que cruzar un río.
Un día se encontró que el río estaba crecido y en su prisa le ofreció una “cosita”
si lo dejaba pasar. Al oír el ofrecimiento las aguas bajaron. Siempre que el
hombre iba a visitar a su amada, repetía la misma frase pero nunca cumplía su
ofrecimiento.
Un día invitó a Kosita a visitar su finca, salieron los dos y al llegar al río hizo el
ofrecimiento de costumbre, para que sus aguas los dejar pasar. El río creyó que
esa era la “cosita” que tantas veces le había ofrecido y se tragó a la muchacha.
El agricultor trató de salvarla, pero sólo oía el murmullo del agua que decía:
“Kosita, cosita, Kosita...”
OSHÚN Y MAJÁ
Oshún era la esposa de Ogún, el temible orisha del hierro y las fraguas. Un día en
que se sentía mal del estómago consultó al dilogún y le salió que tenía que hacer
rogación con ekú, eyá, epó, akukó y poner cuatro trampas en su casa.
Sucede que Majá, que era hijo de Ogún, entraba todos los días subrepticiamente
a la casa, comía millo, y luego tomaba agua de la tinaja de Oshún. Como Oshún
tenía prohibido comer millo, al tomar del agua que Majá contaminaba se había
enfermado.
Aquel día Majá entró en la casa y luego de disfrutar del banquete que había
preparado Oshún, quiso salir por uno de los resquicios que utilizaba con
frecuencia. Pero como ahora estaba más gordo y Oshún había puesto la trampa,
no pudo salir.
Fue así como la dueña de la casa lo sorprendió y le prohibió que volviera a entrar
allí.
AGAYÚ
Agayú, un hombre portentoso, casi un gigante, muy temido y admirado, llegó un
día a las márgenes de un río y desafiando la corriente intentó cruzarlo sin
ninguna ayuda, pero al sumergir sus inmensos pies en el agua, la poderosa reina
Oshún, dueña del lugar, golpeó con fuerza sus tobillos y lo hizo rodar entre los
guijarros del fondo, convirtiéndolo en el hazmerreír de todos los presentes.
Muchos días anduvo pensativo el orisha, hasta que una mañana, no pudo más con
su resentimiento, arrancó de raíz un árbol de gran tamaño y con él en brazos
corrió impetuoso hacia el río. Oshún sorprendida en su remanso se asustó tanto
que lo dejó cruzar. Vencidos los rencores fueron desde ese día amigos
inseparables.









