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Capítulo 5

El capítulo trata sobre la importancia de la interpretación gramatical de la Biblia, tal como lo hicieron los reformadores. Los reformadores regresaron a enfocarse en el significado normal de las palabras y oraciones en su contexto histórico y gramatical, en oposición al método medieval que permitía múltiples significados a las palabras. La interpretación gramatical es importante porque honra la inspiración verbal de la Biblia y ayuda a determinar con precisión el significado original de los textos.

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Capítulo 5

El capítulo trata sobre la importancia de la interpretación gramatical de la Biblia, tal como lo hicieron los reformadores. Los reformadores regresaron a enfocarse en el significado normal de las palabras y oraciones en su contexto histórico y gramatical, en oposición al método medieval que permitía múltiples significados a las palabras. La interpretación gramatical es importante porque honra la inspiración verbal de la Biblia y ayuda a determinar con precisión el significado original de los textos.

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Capítulo 5

Superando la brecha gramatical parte 1


Roy Zuck

Un distintivo de la Reforma fue el regreso a la interpretación


histórica y gramatical de la Escritura. Esto estaba en directa
oposición al método que había sido utilizado por cientos de años
– esta perspectiva ignoraba el significado normal de las
palabras en su sentido gramatical, y permitía que las palabras y
las oraciones significaran cualquier cosa que los lectores
quisieran.
En la Edad Media, las palabras, frases y oraciones en la Biblia,
habían tomado múltiples significados, perdiendo todo su
sentido de objetividad. Los reformadores preguntaban cómo,
entonces, podría ser la Biblia una revelación clara de Dios.
Su respuesta fue que Dios había comunicado Su verdad en
forma escrita, y había usado palabras y oraciones que pueden
ser entendidas por el hombre en su sentido normal. Por lo
tanto, entre más conozcamos la gramática de la Escritura y el
entorno histórico en el que las oraciones fueron comunicadas
por primera vez, mejor podremos entender las verdades que
Dios quiere comunicarnos.
Los reformadores estaban intentando hacer que la gente
regresara a la forma en que la Biblia había sido tratada por los
padres de la iglesia primitiva, entre los cuales están Clemente de
Roma, Ignacio, Policarpo e Ireneo y los líderes de la escuela de
Antioquia, incluyendo a Luciano, Diodoro, Teodoro Mopsuestia,
Juan Crisóstomo y Teodoreto.
¿Por qué es importante la interpretación gramatical?
Hay varios factores que apuntan a la importancia de prestar
atención a la gramática de la Escritura (el significado de las
palabras y oraciones, y el modo en el cual fueron compuestas).
La naturaleza de la inspiración
Si creemos que la Biblia es verbalmente inspirada, como vimos
en el capítulo 1, creemos que cada palabra de la Escritura es
importante. Puede que algunas palabras y oraciones no tengan
el mismo grado de importancia que tienen otras palabras y
oraciones en la Biblia; pero todas ellas tienen un propósito. Si
no fuera así, ¿por qué las hubiera incluido Dios?
Sólo la interpretación gramatical honra completamente la
inspiración verbal de la Escritura. Si una persona no cree que la
Biblia es inspirada verbalmente, entonces, sería incongruente, o
por lo menos extraño, que prestara alguna atención a las
palabras de la Escritura.
La meta de la exégesis
La meta de la exégesis bíblica es determinar lo que el texto de la
Escritura misma dice y significa, y no atribuir significados al
texto. Como Juan Calvino dijo, “La primera responsabilidad de
un intérprete, es dejar que el autor diga lo que dice, en vez de
atribuirle lo que pensamos que debe decir.”
Los pensamientos se expresan por medio de palabras, y las
palabras son componentes básicos de las oraciones. Entonces,
para determinar los pensamientos de Dios necesitamos estudiar
Sus palabras y cómo se relacionan en las oraciones. Si
desatendemos el significado de las palabras y cómo se utilizan,
no tenemos ninguna forma de saber cuál interpretación es la
correcta. La afirmación, “Puedes hacer que la Biblia signifique
lo que quieras que signifique,” sólo es cierto si no tomamos en
cuenta la interpretación gramatical.
El problema de la comunicación
Alguien ha señalado que una persona promedio, en los Estados
Unidos de América, dice hasta 30,000 palabras al día en las
conversaciones normales. ¡Eso es hablar mucho! Cuanto más
habla una persona, mayor es la posibilidad de ser
malinterpretada. Un orador o escritor puede ser
malinterpretado si sus oyentes o lectores no saben exactamente
qué quiso decir con alguna palabra o palabras. A veces en la
conversación, una persona le dice a otra, “Ah, yo pensé que
querías decir tal y tal cosa”. Más palabras dichas por el orador
ayudan a comunicar lo que quiso
decir.
Nuestra tarea en el estudio de la Biblia es descubrir lo más
precisamente posible, qué es lo que Dios quiso decir en cada
palabra y oración que incluyó en las Escrituras. Este problema
se intensifica para muchos lectores porque la Biblia fue escrita
en otros idiomas. Entonces, ¿cómo podemos saber exactamente
lo que dicen las Escrituras a menos de que sepamos hebreo,
arameo y griego?
Supongamos que usted tomó una Biblia alemana y encontró
estas palabras: “Denn also hat Gott die Welt geliebt, das ser
seinen eingebornen Sohn gab, auf das salle, die an ihn glauben,
nicht verloren werden, sondern das ewige Leben haben”. Si no
sabe alemán y quiere saber lo que dicen estas palabras, tiene
dos opciones. Una opción es aprender el alemán. La otra es
pedir a alguien que sepa alemán que le traduzca. Cualquiera de
las dos opciones le mostrará que estas palabras son de Juan
3:16.
Lo mismo es cierto al estudiar la Biblia. Queremos acercarnos lo
más posible al original en nuestro entendimiento de las
Escrituras. Esto significa, entonces, que debemos aprender los
idiomas originales, o si eso no es posible, entonces necesitamos
depender de otros que sí conocen los idiomas. Los estudiantes
de la Biblia, los comentaristas, maestros y predicadores que
conocen hebreo, arameo y griego, pueden ser fuentes útiles de
información para ayudarnos a conocer el significado de las
Escrituras en sus idiomas originales.
Esto no quiere decir que una persona no puede conocer,
apreciar y enseñar la Biblia si no conoce esos idiomas. Muchos
expositores de la Biblia muy capaces que no conocen el hebreo,
arameo o griego, han sido usados grandemente por Dios al
predicar y enseñar la Biblia. Las vidas de mucha gente han sido
bendecidas espiritualmente al estudiar una traducción de la
Biblia en su lengua materna sin conocer los idiomas originales
de la Biblia. Sin embargo, la idea es que puede haber más
precisión al aprender los idiomas bíblicos. Esa era la
preocupación de los reformadores: tratar de comprender con la
mayor precisión y exactitud posibles lo qué Dios comunica al
hombre en Su revelación escrita. Por esa razón, es
extremadamente importante poner atención a los principios de
la interpretación gramatical.
¿Qué es la interpretación gramatical?
Cuando hablamos de interpretar la Biblia gramaticalmente, nos
referimos al proceso de determinar su significado descifrando
cuatro cosas: (a) el significado de las palabras (lexicología), (b)
la forma de las palabras (morfología), (c) la función de las
palabras (categorías gramaticales), y (d) la relación de las
palabras (sintaxis).
En el significado de las palabras (lexicología), estamos
interesados en (a) la etimología: el origen de las palabras y su
evolución diacrónica, (b) el uso: cómo son usadas las palabras
por el mismo autor y por otros, (c) los sinónimos y antónimos:
cómo se utilizan las palabras similares y opuestas, y (d) el
contexto: cómo son usadas las palabras en diversos contextos.
Al hablar de la forma de las palabras (morfología), estamos
examinando cómo las palabras están estructuradas y cómo eso
afecta su significado. Por ejemplo, la palabra piensa significa
algo diferente que peinas, aunque se usan las mismas letras. La
palabra parte cambia de significado cuando se le añade la letra s
para formar la palabra partes. La función de las palabras
(categorías gramaticales) considera lo que hacen sus diferentes
formas. Estas incluyen los sujetos, verbos, objetos, sustantivos,
y otros, como veremos después. La relación de las palabras
(sintaxis), es la forma en que las palabras están relacionadas, o
combinadas para formar frases, cláusulas u oraciones.
¿Cómo determinamos el significado de las palabras?
Hay cuatro factores que influyen en el significado de una
palabra: la etimología, el uso, los sinónimos y antónimos, y el
contexto.
Examine la etimología de las palabras
La etimología se refiere a la raíz de donde se derivan las
palabras y sus modificaciones. Los objetivos de la etimología
son (a) volver a la raíz etimológica de la palabra, y (b) ver cómo
ha evolucionado.
A veces, los componentes de una palabra compuesta ayudan a
revelar su significado. Esto se puede ver en la palabra española
“hipopótamo”, la cual es derivada de dos palabras griegas,
hippos de caballo y potamos de río y, por lo tanto, este animal es
una especie de caballo de río. La palabra griega ekklēsia,
comúnmente traducida como “iglesia”, viene de ek (“fuera de”)
y kalein (“llamar o convocar”). Por lo tanto, llegó a referirse en
el Nuevo Testamento a los que son llamados a salir de entre los
no creyentes para formar un grupo de creyentes. Originalmente,
ekklēsia se refería a una asamblea de ciudadanos en una
comunidad griega que fueron convocados por un pregonero
para llevar a cabo trámites de carácter público.
La palabra griega makrothymia, traducida como “paciencia” o
“sufrido”, consiste en dos palabras griegas makros, que significa
“largo (plazo)”, y thymia, que significa “sentimiento”. Al unir las
dos palabras, la palabra significa sentimiento-a-largo-plazo, es
decir, tener control de los sentimientos por un largo período de
tiempo. “Paciencia” es una traducción adecuada.
En el siglo XVIII, Juan Ernesti (1707-1781 D.C.) advirtió en
contra de seguir la etimología como un guía confiable. Él
escribió:
El uso fluctuante de las palabras, que impera en todos los
idiomas, da lugar a cambios frecuentes en su significado. Hay
muy pocas palabras en cada idioma que siempre han
conservado [su] significado original. Por lo tanto, es necesario
que el intérprete tenga gran cuidado, de protegerse de una
exégesis etimológica imprudente; la cual suele ser muy
engañosa.
A veces, con el tiempo, una palabra toma un significado
totalmente diferente al de su significado original. La raíz de
donde se deriva una palabra no siempre es una guía confiable
para averiguar el significado, porque los significados cambian.
Por ejemplo, la palabra entusiasmo, en su etimología significa
“ser poseído por un dios”. Obviamente, el significado derivado
hoy en día difiere considerablemente de su significado original,
en el cual, las dos palabras en y dios (en griego) fueron unidas.
También, la palabra española adiós es una derivación de “a Dios
te encomiendo”, y, sin embargo, pocas personas piensan en su
significado original al decirle a alguien “adiós”.
La palabra inglesa regard (considerar) fue derivada de “guarda”,
pero, obviamente, regard (considerar) y guarda, difieren
considerablemente en su significado. La palabra inglesa nice
(amable) del latín nescius, originalmente significaba “simple” o
“ignorante”, ¡que difícilmente tiene alguna relación con su
significado actual! Como Cotterell y Turner han escrito, en el
siglo XIII, a la palabra nice (amable), se le dio el significado de
“necio” o “tonto”, en el siglo XIV, “malicioso”, en el siglo XV,
“tímido” o “reservado”. Pero cada uno de estos ahora es
obsoleto. Aún la idea de nice (amable) en el siglo XVI de “sutil,
preciso, minuciosamente exacto” sólo se encuentra de vez en
cuando hoy en día, como en la frase “a nice distinction” (“una
distinción amable”). Después de que Christopher Wren
completó la catedral de San Pablo en Londres, la Reina Ana la
vio y dijo, “Es horrible, divertida, y artificial”. Esas palabras hoy
en día de ningún modo suenan elogiosas. Pero en la Inglaterra
del siglo XVII, sus palabras significaban que la catedral era
impresionante (“horrible”), encantadora (“divertido”), y
artística (“artificial”). Con el paso del tiempo, el significado de
esas palabras ha cambiado considerablemente.
La palabra griega eirēnē, originalmente significaba la paz
después de la guerra, y después llegó a significar la paz mental o
tranquilidad, y después, bienestar, y en el Nuevo Testamento
comúnmente se refiere a una relación correcta con Dios.
Entonces, es obvio que “la etimología de la palabra no es una
declaración de su significado, sino de su historia”.
A veces una palabra significa algo totalmente diferente de las
partes que la componen. La palabra inglesa broadcast (emisión)
significa algo diferente de su significado original, el cual era
sembrar la semilla “arrojándola al rededor”. Cuando una
persona arranca la hierba de diente de león de su jardín,
seguramente no tiene en mente los dientes de un león. Y, sin
embargo, ese es el significado original de las palabras francesas
dent de lion, de donde derivamos “diente de león” en español.
Butterfly (en español: mariposa; literalmente: mosca de
mantequilla) tiene poco que ver con la mantequilla y con una
mosca; y pineapple (en español: piña; literalmente: manzana de
pino) muy difícilmente tiene parecido con un pino y con una
manzana.
Una palabra bíblica no debe ser explicada sobre la base de la
etimología de la lengua española. Eso es atribuir a la Escritura
lo que no está allí. Por ejemplo, la palabra bíblica santo no es
derivada de la palabra española saludable. Etimológicamente, la
palabra en hebreo y griego para santo no significa ser
espiritualmente saludable. Tampoco la palabra griega dynamis
(“poder”) significa dinamita. Decir que Pablo tenía en mente la
dinamita cuando escribió Romanos 1:16: “Porque no me
avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la
salvación de todo el que cree,” es ser culpable de usar la
“etimología a la inversa”. La dinamita parece ser inapropiada
para lo que Pablo tiene en mente porque “la dinamita explota,
derrumba, rompe rocas, causa grandes hoyos y destruye”.
Dynamis, por el contrario, significa algo dinámico, activo, vivo,
o una fuerza espiritual.
A veces, los intérpretes de la Biblia notan el significado de una
palabra griega en el griego clásico, y después sugieren que el
mismo significado se traslade al Nuevo Testamento. Ese
procedimiento, sin embargo, a veces puede dar lugar a
significados erróneos. Por ejemplo, euangelion se utilizó en el
griego clásico en el sentido de “recompensa por las buenas
noticias” dadas a un mensajero. También, los escritores
Sócrates y Jenofonte usaban esta palabra para referirse al
“sacrificio por un buen mensaje”; más tarde, esta palabra llegó a
sugerir “un buen mensaje”. Luego, en el Nuevo Testamento
tomo el significado especial de “las buenas nuevas de salvación”
en Jesucristo.
Descubra el uso de las palabras
Como ya se ha dicho, muchas veces la etimología de una palabra
no nos ayuda a determinar su significado. Por lo tanto, es
necesario determinar su uso de aquel tiempo establecido por el
escritor. Esta práctica se le llama usus loquendi (literalmente, el
uso según el que habla). En otras palabras, ¿cuál era el
significado común de la palabra cuando el escritor la usó? La
forma y el contexto en el que usó la palabra a menudo nos
ayudan a determinar su significado.
Esto es especialmente importante porque una palabra tiene
diferentes significados dependiendo de cómo se usa. Por
ejemplo, la palabra derecho toma diferentes significados en
estas tres oraciones: “Le dio el derecho”, “se fue derecho”, “es
derecho”. El verbo correr puede referirse a muchas cosas
diferentes. Decimos que nuestros pies corren, los pensamientos
corren, el río corre, la sangre corre, el tiempo corre, la tinta se
corre, y las noticias corren. Un hombre puede ser un corredor
olímpico, o corredor de bolsa, o estar en el corredor de su casa.
Cada una de estas cosas connota una idea más o menos
diferente. La palabra tabla también se usa de muchas maneras.
Como escribió Terry: tabla puede referirse a un pedazo de
madera, una tabla de multiplicar, un instrumento musical, una
tabla de datos, etc. Piense en las muchas maneras que la palabra
romper puede ser usada.
En el Nuevo Testamento la palabra llamado se usa por lo menos
de dos formas. En los evangelios sinópticos, el “llamado” de
Dios significa Su invitación, pero cuando Pablo usó la palabra
para referirse al llamado de Dios, se refería al acto de Dios de
darle un título y una comisión (“llamado para ser un apóstol”,
Rom 1:1), o la obra de Dios en darle salvación a los creyentes
(8:28, 30), o la invitación de Dios a los creyentes con una fuerte
petición (“llamados a una vida santa”, 2 Tim 1:9).
La palabra griega pneuma (“espíritu”) se deriva de pneō
(“respirar”), pero en la Biblia la palabra pneuma sólo de vez en
cuando significa respirar. También significa viento, actitud,
emociones, naturaleza espiritual, el ser interno (en contraste
con el cuerpo físico), seres inmateriales como ángeles o
demonios, y el Espíritu Santo. Un estudio de la palabra sarx
(“carne”) revela que también tiene una variedad de significados,
incluyendo humanidad (Rom 3:20), cuerpo humano (2 Cor
12:7), músculos del cuerpo (Lucas 24:39), o la naturaleza o
disposición pecaminosa del hombre (Rom 8:6-7, 13; Efesios
2:3).
Como veremos más adelante, el contexto inmediato
comúnmente, aunque no siempre, ayuda a determinar el
significado de una palabra. Es importante tener en cuenta los
diferentes tipos de uso. Primero, observe el uso de cierta
palabra, por el mismo escritor, en el mismo libro. Si el contexto
inmediato no deja claro el significado de la palabra, a veces es
de utilidad preguntar, ¿cómo usó esta palabra el escritor en
otras partes del mismo libro? En Efesios 2:20, ¿A qué se refiere
la palabra profetas? ¿A los profetas del Antiguo Testamento, o a
los profetas del Nuevo Testamento? Al examinar las otras
formas en que Pablo usó la palabra profetas en efesios 3:5 y
4:11, se hace evidente que, en esos versículos, Pablo estaba
hablando de los profetas del Nuevo Testamento. Por lo tanto, es
probable que él quisiera decir lo mismo en el 2:20.
Segundo, observe el uso por el mismo escritor en sus otros
libros. Al estudiar cómo usa el Apóstol Juan las palabras luz y
oscuridad en su primera epístola, es de mucha utilidad observar
cómo usa estas palabras en su Evangelio y en el libro de
Apocalipsis.
Tercero, tenga en cuenta el uso por parte de otros escritores en
la Biblia. A veces es posible que la forma en que un escritor usa
una palabra no revele su significado preciso en el contexto
inmediato, y tal vez ni siquiera usa esa palabra otra vez en ese
libro ni en otros libros que haya escrito. Por lo tanto, es útil
examinar cómo se usa esa palabra en otros libros de la Biblia. Al
tratar de determinar cuál es el significado de la palabra hebrea
‘almâh’ (que puede significar “mujer joven” o “virgen”) en Isaías
7:14, nos ayudaría estudiar las otras ocho veces que aparece esa
palabra en el Antiguo Testamento (Génesis 24:43; Éxodo 2:8; 1
Crónicas 15:20; Salmo 68:25; Proverbios 30:19; Cantares 1:3;
6:8; y en el título del Salmo 46).
Sin embargo, esto no quiere decir que el significado de una
palabra es el mismo en todos los lugares que se usa. En 2 Pedro
3:10, stoicheia significa elementos, es decir, los componentes
básicos del universo. Sin embargo, en Hebreos 5:12 stoicheia
significa las verdades elementales o básicas, que difícilmente
son componentes básicos del universo físico. La misma palabra
puede tomar un significado un poco diferente en Gálatas 4:3, 9
y en Colosenses 2:8, 20.
Cuarto, observe cómo es utilizada la palabra por los escritores
fuera de la Biblia. En el Antiguo Testamento hebreo,
aproximadamente 1,300 palabras ocurren solamente una vez.
Estas palabras se llaman hapax legomena, es decir,
literalmente: “dicho sólo una vez”. Y alrededor de 500 palabras
en el Antiguo Testamento sólo aparecen dos veces. Entonces, el
significado de estas palabras no se puede determinar mediante
la comparación con su uso en otras partes de la Biblia. La forma
en que estas palabras se usan en otros escritos fuera de la Biblia,
a veces nos puede ayudar a determinar su significado. En
Proverbios 26:23, la palabra hebrea sprg, un hapax legomenon,
se traduce “escoria de plata” en LBLA. Basado en el uso de la
misma palabra en ugarítico, un idioma estrechamente
relacionado con el hebreo, la NVI tradujo la palabra como
“baño”, la cual parece dar más sentido al versículo. Los eruditos
de la Biblia también han encontrado que la forma árabe y
aramea de usar palabras que corresponden a palabras del
Antiguo Testamento, a veces nos han ayudado a entender su
significado.
El uso de ciertas palabras en el griego koinē (común) fuera del
Nuevo Testamento, a veces nos ayuda a determinar el
significado de una palabra del Nuevo Testamento. Por ejemplo,
la palabra ataktos se traduce como “desordenadamente” en 2
Tesalonicenses 3:6 y 11 en la RV60. Probablemente, esto es así
por la influencia de esta palabra en el griego clásico, donde se
usa en referencia a soldados que rompieron filas y, por lo tanto,
fueron considerados como desordenados. Sin embargo, en los
papiros, que son más cercanos al tiempo en que fue escrito el
Nuevo Testamento, la palabra ataktos se usa para referirse a un
niño que decide irse de pinta. Por lo tanto, en los versículos
citados arriba, es más probable que la palabra signifique
“inactivo”, y no “desordenado”.
Descubra los significados de palabras similares (sinónimos) y
palabras opuestas (antónimos)
Ver cómo una palabra difiere de sus sinónimos puede ayudarle
a acercarse al significado de esa palabra. Es importante no
atribuir a una palabra el significado de sus sinónimos, sino
tratar de encontrar cómo las palabras tienen sutilezas variadas
en sus significados. Estos no siempre van a ser claros, porque
los sinónimos muchas veces llegan a tener casi el mismo
significado. Sin embargo, en Romanos 14:13, Pablo se refiere
tanto a una “piedra de tropiezo” como a un “obstáculo”. La
piedra de tropiezo (skandalon en el griego) significa una ofensa
grave, algo que hace que otra persona caiga. Un “obstáculo”
(proskomma), por otra parte, significa una ofensa leve, ser un
estorbo a otro. Pablo obviamente estaba declarando que él no
quería ser obstáculo para otro creyente, ya sea en una forma
grave o leve.
En Colosenses 2:22, preceptos sugiere leyes para ser
obedecidas; y, enseñanzas (es decir, doctrinas), implica
verdades para ser creídas. Ver cómo una palabra difiere de su
opuesto puede asistirnos en determinar su significado. La
palabra “carne” en Romanos 8:4-9, ¿significa el cuerpo físico
(en contraste con el espíritu humano) o significa la naturaleza
pecaminosa (en contraste con el Espíritu Santo)? La respuesta
se encuentra observando cómo la palabra “carne” contrasta con
la palabra “espíritu”. Los versículos 6, 9 y 11 indican que el
“espíritu” significa el Espíritu Santo en vez del espíritu humano.
Por lo tanto, la “carne” en los versículos 4-9 probablemente
significa la naturaleza pecaminosa.
En 6:23 “muerte” significa la muerte espiritual, no la muerte
física porque se contrapone a la vida eterna.
Considere el contexto
Considerar el contexto es muy importante por tres razones.
Primero, las palabras, las frases y las cláusulas pueden tener
significados múltiples, como ya hemos visto; y examinar cómo
se usan en un determinado contexto puede ayudarnos a
determinar cuál de los diferentes significados es más probable.
Segundo, los pensamientos normalmente son expresados por
una serie de palabras u oraciones, es decir, asociados, y no
aislados. “El significado de cualquier elemento casi siempre es
controlado por lo que lo precede y lo que le sigue”. Tercero, las
interpretaciones falsas a menudo son el resultado de ignorar el
contexto. El pasaje en el Salmo 2:8: “Pídeme, y te daré las
naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines
de la tierra”, a veces es usado por misioneros para hablar de
conversiones anticipadas en el campo misionero. Sin embargo,
el versículo que le precede deja claro que estas palabras fueron
declaradas por Dios el Padre a Dios el Hijo.
Varios tipos de contextos se deben considerar en la
interpretación bíblica. El primero es el contexto inmediato.
Muchas veces la oración en la cual se usa una palabra clarifica el
significado. El uso de la palabra pluma, por sí sola, podría
significar un bolígrafo o una de las muchas plumas que cubren a
un ave, pero lo más probable es que la oración en la cual llegue a
usarse dejará en claro su significado.
Cotterell y Turner enumeran siete sentidos para la palabra
griega kosmos, generalmente traducida como “mundo”:
1. Todo el universo creado, incluyendo la tierra, el cielo y los
cuerpos celestes, etc.
2. La “tierra” en contraste con el cielo o los cielos.
3. La “humanidad”, es decir, el “mundo” de las personas.
4. La condición de la vida mortal; “la vida en el mundo”.
5. Los seres (humanos y sobrenaturales) en rebelión contra
Dios, junto con los sistemas bajo su control, vistos como
opuestos a Dios.
6. El sistema de estructuras terrenales y sociales (incluyendo
sus alegrías, posesiones, y preocupaciones).
7. El “adorno” o “adornar”.
Cotterell y Turner después citan los siguientes seis versículos,
señalando que sólo uno de estos sentidos es válido en cada
versículo y que el contexto inmediato de la misma oración
normalmente clarifica el significado:
1. “Porque de tal manera amó Dios al kosmos, que dio a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más
tenga vida eterna” (Juan 3:16).
2. “No améis al kosmos ni las cosas que están en el kosmos. Si
alguno ama al kosmos, el amor del Padre no está en él. Porque
todo lo que hay en el kosmos, la pasión de la carne, la pasión de
los ojos y la arrogancia de la vida no proviene del Padre, sino del
kosmos” (1 Juan 2:15-16).
3. “Y que vuestro kosmos (adorno) no sea externo: peinados
ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos” (1 Pedro 3:3).
4. “Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que
tenía contigo antes que el kosmos existiera” (Juan 17:5).
5. “Los que aprovechan el kosmos, como si no lo aprovecharan
plenamente; porque la apariencia de este kosmos es pasajera” (1
Cor 7:31).
6. “Porque nada hemos traído al kosmos, así que nada podemos
sacar de él” (1 Tim 6:7).
Para hacer un ejercicio interesante, relacione cada uno de los
siete significados de kosmos con el uso de esa palabra en cada
uno de los seis versículos. El punto aquí es que, como regla
general, cada vez que se usa una palabra, normalmente tendrá
sólo uno de sus sentidos posibles, y ese significado
generalmente es determinado por el contexto; y en estos
versículos, por el contexto inmediato.
En otro ejemplo, la palabra fe puede significar confiar o
confianza en Dios, fidelidad, un conjunto de verdades, o
aprobación intelectual. Judas 3, Gálatas 1:23, Romanos 3:3,
Romanos 1:17, Efesios 2:8 y Santiago 2:19 usan la palabra fe de
formas diferentes. Busque estos versículos e intente determinar
cuál de los 4 significados pertenece a cada uso de la palabra fe.
Como se mencionó antes, la palabra salvación o salvo no
siempre significa ser liberado del pecado. Las siguientes son
cinco maneras de cómo se usan estas palabras:
1. Seguridad o liberación de las circunstancias difíciles.
2. Salud física y/o emocional.
3. La libertad de Israel de la opresión de sus enemigos.
4. Liberación de la condena por el pecado por medio de la obra
vicaria de la muerte de Cristo.
5. Liberación final de la presencia del pecado.
Los estudiantes de la Biblia también querrán tomar en cuenta
que la palabra ley tiene varios significados que, por lo general,
pueden ser determinados por la forma en que se utiliza la
palabra en la oración. En Romanos 2:14 y 8:2 ley significa un
principio. En Juan 1:17, 45 la palabra significa el Pentateuco, los
primeros cinco libros de la Biblia. La palabra Ley en Mateo
22:40 probablemente significa todo el Antiguo Testamento,
excepto los Profetas. La misma palabra en Romanos 2:12 y 8:3
significa el sistema Mosaico.
Como otro ejemplo, la frase “en los últimos días” (y “la última
hora”), a menudo se asume que se refiere a la misma época cada
vez que se usa. Sin embargo, en Hebreos 1:2; 1 Pedro 1:20; y 1
Juan 2:18, la frase parece estar hablando de toda la era de la
iglesia, mientras que la frase en 1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 3:1; 2
Pedro 3:3; y Judas 18 parece referirse a los últimos días de la
era de la iglesia.
A menudo se asume que la palabra griega parousia se refiere
siempre al Rapto. Los contextos muestran cómo su significado
etimológico de “presencia” se relaciona con tres cosas: (a) la
presencia de individuos (1 Cor 16:17; 2 Cor 7:6-7; 10:10; Fil 1:26;
2:12), (b) la presencia de Cristo en el aire en el Rapto (1 Cor
15:23; 1 Tes 2:19, 4:15; 5:23; 2 Tes 2:1; Santiago 5:7-8; 2 Pedro
3:4; 1 Juan 2:28), o (c) la presencia de Cristo en la tierra con Sus
santos inmediatamente después de la Tribulación (Mateo 24:3,
27, 37, 39; 1 Tes 3:13; 2 Tes 2:8-9; 2 Pedro 1:16; 3:12).
El contexto del párrafo o capítulo a veces es útil para aclarar una
palabra, frase u oración que no queda clara en la oración en la
que se utiliza. Por ejemplo, en Juan 2:19 Jesús habló de destruir
“este templo”, y en el versículo 21 Juan explica que el templo del
cual hablaba Jesús era Su cuerpo. En 7:37-38 Jesús, hablando
del creyente, dijo que “de lo más profundo de su ser brotarán
ríos de agua viva”. En el versículo siguiente Juan explicó que
Jesús estaba hablando del Espíritu Santo.
La palabra fuego en Mateo 3:11 (“Él os bautizará con el Espíritu
Santo y con fuego”) ¿se refiere a una dinámica espiritual? Es
decir, ¿estaba diciendo Juan el Bautista que Jesús daría fervor
espiritual a la gente? El hecho de que la palabra fuego se utilice
tanto en el versículo anterior como en el que le sigue (vv. 10 y
12), sugiere que también el versículo 11 está hablando de fuego
literal. De ser así, el versículo 11 daría a entender que Jesús
bautizaría a algunos con el Espíritu Santo en el momento de la
conversión (1 Cor. 12:13), y que otros sufrirían el castigo eterno
en el infierno.
Otro contexto que podemos considerar en la interpretación es el
contexto del libro de la Biblia en el cual aparece la palabra, frase
u oración. Por ejemplo, 1 Juan 3:6-10 no puede significar que
un cristiano nunca peca, en vista de lo que Juan escribió en esa
misma epístola en 1:8, 10 y 2:1. Entender que, a través del Libro
de Santiago, el apóstol está enfatizando las evidencias de una fe
genuina, nos ayuda a entender su discurso sobre la fe y las obras
en 2:12-25. Lo que Santiago dijo fue que la fe genuina se
manifiesta en las obras por lo menos en algún momento de la
vida del creyente. Si su supuesta “fe” no ha dado como resultado
ninguna obra en toda su vida, entonces es obvio que esa “fe” no
es genuina y no puede salvarlo. La fe “sin obras” (v. 20), es
decir, la fe meramente intelectual, que no es acompañada por
un cambio de vida, es una fe solo de palabras y no vale nada o
está muerta (vv. 20-26).
Los pasajes paralelos también sirven como contextos útiles para
determinar el significado de ciertas palabras u oraciones. Los
pasajes paralelos pueden ser paralelos verbales, en los cuales
aparece la misma o las mismas palabras, frases u oraciones; o
paralelos de idea, en los cuales se expresa la misma o las
mismas ideas, pero con diferentes palabras. Existen paralelos
muy cercanos entre algunas partes de 1 y 2 de Reyes y 1 y 2 de
Crónicas, entre varios relatos de los Evangelios, entre partes de
Romanos y Gálatas, entre porciones de Efesios y Colosenses,
entre algunos versículos de 2 Pedro y Judas, entre algunas
partes de Daniel y Apocalipsis, y entre pasajes aislados (p. ej., cf.
Isaías 2:2-4 con Miqueas 4:1-3; Rom 4:3 con Heb 11:8-19; y
Mateo 11:12 con Lucas 16:16).
Otro contexto que se debe considerar es la Biblia en su
totalidad. Por ejemplo, Gálatas 5:4: “de la gracia habéis caído”,
parece enseñar, a primera vista, que un cristiano puede perder
su salvación. Pero esto contradice el tenor general de la
Escritura, la cual es inspirada por Dios “quien no miente” (Tito
1:2). Lo mismo es cierto de Filipenses 2:12 (“ocupaos en vuestra
salvación”) que, a primera vista, parece sugerir que una persona
puede alcanzar a la salvación por las obras. La versión RV60
traduce la palabra hebrea ’anūš en Jeremías 17:9 como
“perverso”. Sin embargo, el uso de esta palabra en otras partes
del Antiguo Testamento sugiere que la palabra significa
enfermo sin remedio o dolencia (vea 2 Sam 12:15; Job 34:6;
Isaías 17:11; Jeremías 15:18; 30:12, 15; Miqueas 1:9). Por lo
tanto, con base en esta evidencia en el contexto de todo el
Antiguo Testamento, la NVI correctamente traduce el versículo
de la siguiente manera: “Nada hay tan engañoso como el
corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?”
(cursivas añadidas).
Eclesiastés 9:5: “Los muertos no saben nada”, ¿enseña que el
alma duerme? es decir, ¿enseña la perspectiva de que los
muertos no tienen conciencia hasta que sean resucitados? No,
porque esa perspectiva estaría en contradicción con otros
versículos en la Biblia que enseñan que los muertos están
conscientes (Lucas 16:23-24; 2 Cor 5:8; Fil 1:23). Al
interpretarlo a la luz de toda la Escritura, el versículo de
Eclesiastés no significa existencia inconsciente. ¿Entonces cómo
se debe entender? El contexto del párrafo sugiere que los
muertos ya no tienen un conocimiento o experiencia de primera
mano de las cosas que experimentaron en esta vida, incluyendo
emociones de amor, odio y celos y los acontecimientos de la vida
cotidiana (Ecl 9:6), y recompensas por los logros (v.5).
Dos corolarios de este principio de observar el contexto de toda
la Biblia son estos:
1. Un texto ambiguo u oscuro nunca se debe interpretar de tal
manera que contradiga un texto claro. Las palabras: “bautizan
por los muertos” en 1 Corintios 15:29 no debe interpretarse en el
sentido de que una persona puede ser salva después de haber
muerto. Esto contradice la clara enseñanza de Hebreos 9:27 y
otros versículos.
2. A una interpretación compleja, ingeniosa, engañosa, no se le
debe dar preferencia sobre una explicación más simple y
natural. Cuando Jesús dijo en Mateo 16:28: “En verdad os digo
que hay algunos de los que están aquí que no probarán la
muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su reino”,
obviamente, Él no estaba hablando del futuro reino milenario,
porque todos aquellos a quienes fueron dirigidas esas palabras
experimentaron la muerte. Más bien, la explicación más natural
y simple es que Él se estaba refiriendo a un anticipo de lo que
será Su reino, el cual se manifestó en Su aparición en el Monte
de la Transfiguración seis días más tarde. (17:1-13). El
significado normal de la declaración “Dios envió a Su Hijo” (Gal
4:4) es que Jesús era el Hijo de Dios desde toda la eternidad, no
que llegó a ser el Hijo en Su nacimiento o en Su bautismo.

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