Maurice Lednicky
Copyright © 2015
Doctor H. Maurice Lednicky
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Ninguna parte de este libro puede ser reproducida en cualquier forma sin permiso por escrito del autor,
excepto la inclusión de citas breves.
A menos que se indique de otra manera, las citas bíblicas están tomadas de la versión Reina-Valera ©
1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizada
con permiso.
Asistencia proporcionada para publicación:
Life Publishers International
1625 N Robberson Ave
Springfield, MO 65803
USA
ISBN: 978-0-7361-0523-1
ÍNDICE
EL ADN DE LA FE
Prefacio
“¿Cuánto tiempo quiere usted vivir?”
“¡Yo se las presté!”
Los tres jóvenes hebreos tenían razón
¿Qué quiere decir soberano?
Presente a su dios
Enfrente la realidad
Fe del nivel cinco
¿Es la fe objetiva o subjetiva?
Aprender a confiar
Su vida personalizada
Epílogo
PREFACIO
Las preguntas son tan antiguas como el hombre mismo. Si, como muchos
eruditos creen, Job es el manuscrito más antiguo de las Escrituras, significa
que el hombre siempre ha querido conocer y comprender el razonamiento de
Dios en relación con su creación. Los “amigos” de Job concluyeron que él
había cometido algún mal imperdonable, de lo contrario Dios no lo estaría
castigando de manera tan dura. Job se defendió y afi mó su inocencia de
cualquier maldad.
Así, la pregunta básica ¿Por qué sufren los justos?, ha estado presente en
el razonamiento del hombre desde el registro histórico más temprano. En los
años siguientes la indagación para responder a estas preguntas se ha ampliado
considerablemente.
Si Dios tiene conocimiento pleno de todas las cosas, entonces ¿fue Él
quien creó lo malo y lo bueno?
¿Acaso no tiene Dios más poder que Satanás? ¿Por qué entonces no
detiene el dolor y la tragedia que aflige a los seres humanos?
¿Son las cosas malas siempre consecuencia de la maldad personal? ¿Es
justo que el inocente sufra las consecuencias del culpable?
¿Tienen algún impacto la fe, la oración, o un corazón puro y santo en las
circunstancias de alguien en esta vida?
En la revelación progresiva de Dios, Jesucristo vino a la tierra como uno
de nosotros para que pudiéramos conocer más plenamente a Dios. Hoy
tenemos también la inspirada Palabra de Dios como un registro escrito.
Aunque es cierto que con una comprensión finita nadie es capaz de entender
completamente la sabiduría infinita del Soberano eterno; es igualmente cierto
que la dinámica combinación de la Palabra Viva y la Palabra Escrita
proporciona conocimiento espiritual a los creyentes de hoy. Tampoco hay
que excluir el registro histórico de millones de santos que componen esa
“gran nube de testigos”, que proclaman en alta voz la indiscutible fidelidad
de Dios en cada vicisitud que el hombre experimenta en esta vida.
Durante la prolongada enfermedad y finalmente la partida (al cielo) de
nuestra hija Mischelle, 1 Corintios 10:13 se convirtió en un pilar de mi vida
devocional. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;
pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir,
sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis
soportar”.
Durante más de cuarenta años de ministerio, viajando a través de los
Estados Unidos y más de cincuenta naciones, he observado una preocupante
tendencia en muchos creyentes que supuestamente son maduros. Si hay una
deficiencia en la fe, con mayor probabilidad se produce en el área de
comprensión de la correlación bíblica entre fe personal y el plan soberano de
Dios.
Permítame dejar en claro que este volumen no tiene como fin presentar
una fórmula antiséptica para resolver este dilema. No digo que tenga alguna
nueva revelación de la verdad eterna. Lo que sí tengo es una vida de
experiencias. Experiencias de cierta magnitud y que se presentan con cierta
frecuencia y que me han obligado a enfrentar con toda sinceridad lo que la fe
bíblica realmente significa, y cómo ésta se aplica a mí vida aquí y ahora.
Algunas de las cosas que encontré en esta búsqueda fueron muy dolorosas.
No siempre me gustó lo que vi cuando el Espíritu Santo giró el brillante y
penetrante haz de luz hacia el interior de mi corazón. Si bien es cierto que el
supremo objetivo de Dios siempre es la redención del hombre, esto no quiere
decir que la experiencia será como un encantador paseo por las calles de oro.
En realidad, lo más probable es que sea lo
contrario. La fe será probada en
Es importante que establezcamos una premisa cada curva del camino.
fundamental para nuestras conclusiones. Espero que Por último, es este
coincidamos en estos principios básicos que enseña la proceso divino el que
Palabra de Dios. de manera lenta pero
segura moldea la vida
para el cumplimiento
1. Hay sólo un Dios. Él es eternamente
del propósito divino.
inmutable. Tanto como creador y como
redentor del hombre, Él tiene la autoridad
absoluta en todos los asuntos relacionados
con el hombre, tanto personales como universales. (Deuteronomio
4:35; Salmos 86:10; Isaías 43:10; 1 Corintios 8:4; 1 Timoteo 2:5; 1
Juan 5:7)
2. Por medio de la FE y únicamente la fe, el hombre puede tener una
relación personal con el Omnipotente. El ofrecimiento de redención
de Dios es unilateral—el hombre no tiene nada con que negociar—y
se recibe sólo por la fe. (Juan 3:15-18; Romanos 5:1, 2; Efesios 2:8,
9; Hebreos 11:6)
3. Como hijos redimidos de este Dios soberano, es absolutamente
imperativo que nos esforcemos por desarrollar una confianza segura
de que su camino es bueno, recto, y perfecto en toda circunstancia.
Esta es la expresión de fe más elevada que uno puede presentar
delante del Dios al que ama y sirve. (Deuteronomio 32:4; Salmo
18:30; Eclesiastés 3:14; Mateo 5:48)
4. Hay muchas cosas que el hombre nunca entenderá completamente
en esta vida. En su conocimiento pleno y completo, sólo Dios tiene
la capacidad de reunir todas las cosas según su plan eterno. Si el
hombre es obediente a la Palabra de Dios, esto siempre glorifi ará a
Dios y bendecirá al ser humano. (Isaías 43:2; Romanos 8:28; 2
Corintios 12:9)
5. Nuestra visión de los acontecimientos del presente, y sus
consecuencias concomitantes para el futuro, es bastante restringida,
sobre todo en el mundo espiritual. Dios ciertamente tiene el poder
para derrotar a Satanás (¡no son iguales!), pero ha dado al hombre el
poder de escoger, un libre albedrío. La rendición total, a largo plazo,
de la voluntad humana requerirá una constante reafirmación de la
fe. (Romanos 8:18; 1 Pedro 5:1; 2 Corintios 4:16-18)
6. Para un creyente la vida, con todas sus complejidades, debe ser un
andar de fe. Desde Abraham hasta Pablo, el registro sagrado grita
¡Fe, fe, fe! Esta es la llave que abre cada puerta a la gozosa victoria,
al determinar el adecuado paso a través del laberinto de la
experiencia diaria que a menudo es confuso.
Quizás, usted ha escogido este libro porque está enfrentando una lucha
personal con la duda y el temor. La circunstancia que domina sus
pensamientos y emociones parece tan enorme que se pregunta si Dios podrá
hacer algo, o si Él realmente se preocupa de lo que sucede en su vida en este
mismo momento. La sencilla verdad es que Él sí sabe y sí se preocupa. Su
misericordia, su gracia, y su compasión exceden nuestra mejor definición o
descripción. Dios es más grande y más poderoso de lo que la mente humana
puede entender o asimilar.
Por una variedad de razones, la vida puede volverse muy compleja. En
tales situaciones no hay una “solución rápida” o “seis fáciles pasos” para
resolver el problema. En este preciso momento tal vez usted está sufriendo
tormento por parte de Satanás. Él lo ha bombardeado emocionalmente. Usted
está cargado de culpa personal y casi al punto de quiebre. Esta es una razón
mayor para dejar que su fe y su confianza en Dios lo sostengan hasta que la
batalla pase.
La única acción factible es correr hacia Dios, nunca alejarnos de Él.
C ÓMO PUEDE USTED TENER UN ENCUENTRO CON D IOS A
TRAVÉS DE ESTE LIBRO
1. Conforme lea cada capítulo en actitud de oración, deje que el
Espíritu Santo le hable.
2. Acuda con un corazón sensible y sumiso.
3. No deje que su dolor le impida creer.
4. Busque en su Biblia cada referencia de las Escrituras. Léalas con
cuidado, la Palabra de Dios le proporcionará seguridad, fuerza y
consolación.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Salmo 46:1
“En el día que temo, yo en ti confío”.
Salmos 56:3
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.
1 Pedro 5:7
¡Mantenga la fe!
H. Maurice Lednicky
“¿CUÁNTO TIEMPO QUIERE USTED VIVIR?”
CAPÍTULO UNO
Marcia ha sido muy activa toda su vida. En una actividad de la iglesia se
me pidió dar una descripción de mi esposa en una palabra. Elegí la palabra
divertida. Ella ama la vida, tiene una sonrisa contagiosa, y tiene una forma
maravillosa de hacer sentir cómodas a las personas. Es una gran
comunicadora, y mientras canta y da conferencias el Señor la ha usado para
animar a las damas en diversos lugares del país.
Quisiera retroceder algunos años. Durante nuestros años de universidad
ella trató de cumplir una lista imposible de actividades académicas y
extracurriculares. El resultado fue una úlcera sangrante, que la mantuvo
varios días en el hospital. La dieta que el médico prescribió era sencilla:
huevos escalfados tres veces al día. (¡Para qué hablar de advertencias acerca
de colesterol!)
Inmediatamente después de la graduación en el instituto bíblico, viajamos
como evangelistas. En ese tiempo las reuniones duraban a menudo dos
semanas o más. Con bastante frecuencia los alojamientos se ofrecían en los
“aposentos de los evangelistas” en el templo, en la casa del pastor, o en la
casa de algún miembro de la congregación. Por decir lo menos era casi
imposible supervisar su dieta, sin contar los horarios de las comidas. Los
siguientes meses presentaron algunos desafíos mayores. Cada vez que Marcia
no seguía la dieta blanda, tenía problemas. Algo tan blando como el puré de
patatas estaba fuera de discusión. Un termo con leche era una compañía
constante.
En una ocasión la úlcera comenzó a sangrar otra vez. La mañana siguiente
salimos temprano y viajamos varias horas para que ella pudiera ver a su
médico. Estaba tan enferma que se tendió en el asiento trasero del automóvil
durante todo el viaje. Finalmente, después del examen y otra serie de pruebas,
nos sentamos en la ofi a del médico. Él tenía una expresión seria en su rostro.
Marcia se atrevió a preguntar con vacilación: “¿Cuánto tiempo tendré que
permanecer en esta dieta blanda?”
“Jovencita, usted debe decidir cuánto tiempo quiere vivir”. Dicho esto, con
resolución se levantó de su escritorio y salió del cuarto. Nos dejó allí para
considerar la seriedad de su comentario.
Ahora yo debería hacer una pausa para recordarle a usted que nosotros
creemos en milagros de sanidad divina para el día de hoy. La Palabra de Dios
no ha cambiado. La sanidad divina es parte de la provisión expiatoria de
Cristo. Por lo tanto, fuimos diligentes en orar por su sanidad, y en pedir a
otros creyentes que participaran en fe con nosotros.
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra
paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.
Isaías 53:5
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él,
ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor
lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.
Santiago 5:14-15
“Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a
los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,
cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.
Mateo 8:16-17
Algunas semanas después de la severa advertencia del médico, Marcia
tomó un libro de la biblioteca del pastor. Era el relato biográfico de un
misionera soltera que había vencido muchos obstáculos para cumplir el
llamado de Dios sobre su vida. Mientras leía, Now Therefore Give Me This
Mountain [Por eso, ahora dame esta montaña] (fuera de impresión hace ya
mucho tiempo), la fe de Marcia comenzó a crecer. Camino a la iglesia esa
tarde, dijo: “Creo que si oramos esta noche, el Señor me sanará”. No había
novedad en esto, habíamos estado orado todos los días durante más de un
año.
Llegamos temprano y fuimos directamente al altar. Nadie más estaba allí.
Nuevamente, pedimos al Señor su intervención divina. No hubo luces
relampagueantes, ninguna voz estruendosa desde el cielo. En verdad, hubo
poca emoción en ese momento. Sin embargo, cuando nos levantamos del
altar Marcia quiso una hamburguesa después de la reunión de esa noche.
Había oído toda mi vida que la confesión sincera es buena para el alma,
aunque debo reconocer que esto no siempre contribuye a nuestra buena fama.
De todos modos, debo admitirlo. Sabía que si ella no estuviera sana,
habríamos estado despiertos toda la noche. No había manera de que ella
pudiera comer una hamburguesa sin sufrir complicaciones mayores. ¡Pero lo
hizo! Durmió bien y despertó la mañana siguiente sin la “normal” molestia en
su estómago. Llegó la hora del almuerzo. Estábamos comiendo en casa del
pastor y unas maravillosas damas de la iglesia habían preparado los
alimentos. Trajeron una enorme selección de comida mexicana. (Estábamos
bien al sur donde realmente saben cocinar comida mexicana). Estaba muy
sazonada, ¡con mucho chile picante!
Al relatar este maravilloso testimonio de sanidad divina, en ocasiones he
dicho que Marcia comió más que todos nosotros de la sazonada comida
mexicana. Ella ha sugerido que yo diga: “Ella comió todo lo que quiso”. Por
otro lado, el “todo lo que quiso” resultó ser más que todos los demás.
Dejando de lado la broma, a partir de ese mismo día ella ha sido capaz de
comer todo lo que quiere. (La comida mexicana—mientras más sazonada
mejor—todavía es su plato favorito.)
Este es un milagro documentado. No puede haber ninguna otra
explicación. En su plan soberano, el Omnipotente extendió su mano creadora
y restauró la parte dañada del cuerpo de Marcia. ¡Si Él nos creó a su imagen,
ciertamente Él puede sanarnos y restaurarnos!
LA CONEXIÓN ENTRE FE Y SANIDAD
Durante el ministerio de Jesús en la tierra, Él sanó a muchas personas. De
hecho, los cuatro registros biográficos de su vida (los Evangelios) indican
que Él sanó “toda enfermedad y dolencia” (Mateo 4:23-24; 8:16; 9:35; 12:15;
14:14, 35). Hablando en general, los milagros de sanidad que realizó Cristo
son colectivamente enfatizados. “Y sanó a muchos que estaban enfermos de
diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a
los demonios, porque le conocían” (Marcos 1:34).
Sin embargo, las Escrituras ciertamente identifi an muchas enfermedades y
dolencias específi as que Cristo sanó. Aquellas personas que estaban ciegas,
lisiadas (de manos y pies), paralíticas, sordas, mudas; así como aquellas que
sufrían de hemorragia, fi bre, lepra, tumores (hidropesía), y convulsiones,
todas experimentaron su milagroso poder de sanidad. Tres personas fueron
resucitadas de entre los muertos. Uno acababa de morir, uno era trasladado al
cementerio, y el otro había estado cuatro días en el sepulcro. Aunque no es
una enfermedad física como tal (pese a que algunos serios problemas físicos
con frecuencia resulten de ello), la importancia de la liberación del poder de
demonios no se puede pasar por alto.
A propósito, veintisiete de los treinta y seis milagros registrados que Cristo
llevó a cabo mientras estaba en la tierra están relacionado con sanidad o
liberación. Esto proporciona una clara indicación de la manera en que la
sanidad forma parte de la proclamación del evangelio.
Jesús vino a sanar a la persona completa. Nadie está realmente bien hasta
que el espíritu interior ha sido milagrosamente tocado por el Señor. Muy a
menudo Él unía estrechamente la salud física y la espiritual, tanto en su
enseñanza como en la práctica. En el caso del hombre paralítico, cuyos
amigos abrieron un agujero en la azotea y bajaron al hombre delante de Jesús,
el relato inspirado dice: “Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados
te son perdonados”. Inmediatamente, los fariseos y los líderes religiosos
comenzaron a protestar que Jesús no tenía autoridad alguna para perdonar
pecados. Por consiguiente, se volvió hacia el paralítico y dijo, “¡Levántate,
toma tu lecho, y vete a tu casa !” (Lucas 5:17-25).
Es también interesante observar que nuestro Señor realizó estos milagros
en diversas maneras. Por ejemplo, en algunos casos simplemente dijo la
palabra; en once ocasiones tocó a la persona; tres veces escupió al obrar la
sanidad. Para mucho disgusto de los líderes religiosos judíos, llevó a cabo
cinco milagros de sanidad en el día de reposo. El punto que quiero recalcar es
que Cristo no tuvo un modelo establecido. Jesús no usó un método prescrito
al sanar a la gente. ¡Qué pensamiento tan glorioso, Él no está limitado por
convenciones, regulaciones, o suposiciones humanas!
Aunque no se menciona en cada milagro de sanidad que el Señor realizó,
hay varios donde expresamente dijo: “Tu fe te ha salvado”. En tales casos, la
persona misma se acercó con fe.
La mujer que sufría de hemorragia y que tocó su manto
(Mateo 9:20-22; Marcos 5:25-34; Lucas 8:43-48)
“Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote ”.
Dos ciegos (Mateo 9:27-31)
“Conforme a vuestra f e os sea hecho ”.
El ciego Bartimeo (Marcos 10:46-52)
“Vete, tu fe te ha salvado ”.
Otros casos que envolvieron a un hijo o un criado de la casa, también
motivaron al Señor a reconocer la profundidad de la fe.
La hija de la mujer sirofenicia (Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30)
“Mujer, grande es tu fe; há gase contigo como quieres ”.
El siervo del oficial romano (Lucas 7:2-10)
“Os digo que ni aun en Israel he hallado t anta fe ”.
En el relato de los Hechos de la iglesia primitiva, los milagros de sanidad
eran bastante frecuentes. Uno de los primeros y principales acontecimientos
que ocurrieron después del día de Pentecostés (el nacimiento de la iglesia) fue
la sanidad del hombre paralítico que cada día alguien llevaba la puerta del
templo llamada la Hermosa (Hechos 3:1-10). La fe para alcanzar lo milagroso
estaba en un nivel alto como consecuencia de la manera en que Dios usaba a
los apóstoles. “Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y
prodigios en el pueblo… tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los
ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra
cayese sobre alguno de ellos” (Hechos 5:12- 15). Por supuesto, no era algún
acto místico que Pedro realizaba lo que produjo la sanidad, fue el Señor
Jesucristo a través de él. La verdad era que esta gente enferma simplemente
tenía fe de que serían sanados.
El apóstol Pablo, como gran apologista que era, a menudo vio el poder de
Dios manifestado en la sanidad física. Durante su permanencia en Éfeso, la
Escritura declara: “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo,
de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su
cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos” (Hechos 19:11-12). Uno sólo
puede concluir que no fue la sombra de Pedro o los delantales de trabajo de
Pablo los que trajeron la sanidad. Fue la fe en el nombre de Jesucristo quien
estaba usando como instrumento a estos siervos para proclamar su poder de
resurrección.
La fe es fundamental para nuestra relación integral con Dios. Ciertamente
no se excluye o no es de menor importancia en asuntos que implican
necesidades físicas en nuestra vida. El primer paso para recibir de la mano del
Omnipotente es creer que Él es el Omnipotente. Nunca permita que Satanás
siembre duda en su mente con el interrogante: “¿Con que Dios os ha dicho?”
que presentó a Eva en el huerto de Edén. Que se entienda más bien que “Dios
no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El
dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19).
¿QUIÉN ORA LA “ORACIÓN DE FE”?
¿Qué sucede si los que están seriamente enfermos o heridos no pueden
orar? ¿Significa que no tienen esperanza alguna de sanidad? Absolutamente
no. El modelo bíblico es claro. “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame
a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre
del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará”
(Santiago 5:14-15).
Debería observarse que la palabra griega para ancianos es presbíteros , e
indica la madurez de experiencia espiritual en vez de una posición pastoral.
La palabra griega que se usa más a menudo para describir a los que sirven en
responsabilidades de liderazgo en la iglesia es epískopos y es traducido al
español como obispo (supervisor). Esto disipa la noción de que sólo los
pastores o los ministros acreditados pueden orar la oración de fe.
La amplia documentación histórica de movimientos de avivamiento
alrededor del mundo, verifica que Dios a menudo usó a creyentes que no
habían sido llamados al ministerio público para orar por los enfermos, y hubo
sanidades milagrosas.
Otro componente vital en nuestro entendimiento de la conexión de sanidad
a través de la fe, es la obra del Espíritu Santo por medio de los creyentes.
Según la instrucción de Pablo a la iglesia en Corinto, el Espíritu Santo
administra “dones espirituales” a través de aquellos que son llenos del
Espíritu. Entre esos “dones” (la lista se encuentra en 1 Corintios 12) están los
“dones de sanidad”.
Hay algunas consideraciones básicas para la interpretación y comprensión
adecuadas de esta parte de la carta de Pablo a los Corintios.
1. La iglesia de Corinto era una iglesia llena del Espíritu. “De tal
manera que nada os falta en ningún don ” (1 Corintios 1:7).
2. Eran fervientes por las cosas de Dios, pero en muchas maneras eran
carnales e inmaduros. “De manera que yo, hermanos, no pude
hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños
en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais
capaces, ni sois capaces todavía ” (1 Corintios 3:1-2).
3. Había un aparente malentendido del ministerio público del Espíritu
en la adoración corporativa. Cada uno de ellos trataba de superar al
otro. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el
mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu
para provecho ” (1 Corintios 12:4, 7).
4. “Los dones del Espíritu” residen en el Espíritu; el Espíritu habita en
el creyente. Por lo tanto, es la obra y voluntad del Espíritu Santo lo
que determina cuándo y a través de quién se manifestarán tales
dones. “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu,
repartiendo a cada uno en particular como él quiere ” (1 Corintios
12:11).
En algún momento, por alguna necesidad
específica, el Espíritu Santo puede llamarlo a usted (o No hay indicación
a cualquier creyente lleno del Espíritu) para ser el bíblica alguna de que el
canal a través del cual la virtud de la sanidad de Cristo ministerio del Espíritu
fluya al cuerpo de alguien que desesperadamente Santo ha cambiado o ha
necesita un milagro. ¡Qué pensamiento más cesado desde el
maravilloso! Dios quiera que en el tiempo de la establecimiento de la
iglesia del Nuevo
oración usted nunca sea solo un espectador. No se
Testamento.
distraiga ni adopte una actitud de indiferencia. Su fe
liberada podría muy bien ser el catalizador que Dios
use para sanar a un cuerpo enfermo, maltratado, o
aquejado.
E N EL TIEMPO DE D IOS
Uno de los desafíos constantes de la fe es añadir una saludable dosis de
paciencia. Cuando oramos y creemos, esperamos que Dios responda de
inmediato. Hablaremos sobre esto más adelante. Un comentario o dos en este
momento será suficiente.
1. No hay implicación alguna de que la fe es débil o defectuosa
porque Dios no responde una petición inmediatamente. No deje que
el diablo o alguien más trate de inculcarle esta enseñanza que no es
bíblica.
2. No debemos sentirnos culpables de pedir de manera continua y
reiterativa una respuesta a la misma necesidad. Se ha dicho que si se
pide la misma cosa dos veces, uno no tenía fe la primera vez que
pidió. Esto es exactamente lo opuesto a lo que el Señor Jesús
enseñó. Lea el Evangelio de Lucas, el evangelio devocional que
enfatiza la oración, y que describe en detalle unas cuantas de las
oraciones del Señor. En el capítulo 11, se cuenta una parábola de un
hombre que a medianoche fue donde su vecino a conseguir
alimento. El vecino, si se levantó de su lecho no fue porque lo
motivara la amistad, sino por la persistencia del hombre. Entonces,
Jesús dijo: “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá . Porque todo aquel que pide, recibe; y el que
busca, halla; y al que llama, se le abrirá ” (Lucas 11:9-10).
Jesucristo es el sanador. Ninguna excusa teológica o intelectual cambiará
la Palabra de Dios. ¡Fuimos hechos a su imagen, ciertamente Él puede sanar
y restaurar su creación!
“¡YO SE LAS PRESTÉ!”
CAPÍTULO DOS
Mischelle, nuestra única hija, volvió a casa con un dolor de estómago
después de pasar la noche en un campamento de Niñas Exploradoras.
Demasiadas salchichas, falta de sueño, pensamos. Nada de que preocuparse.
Después de todo, ella amaba las actividades al aire libre y probablemente se
había esforzado demasiado. Le gustaba coleccionar rocas, y yo le había traído
rocas extrañas de todo el mundo. A los ocho años de edad ella quiso un bate y
un guante de béisbol para su cumpleaños. Le encantaban las actividades que
demandaran esfuerzo físico y trabajo en equipo.
Sin embargo, el dolor persistió, como también una fiebre baja. El doctor
diagnosticó una infección renal. Después de tomar la dosis prescrita de
antibióticos, tanto el dolor como la fiebre todavía la aquejaban. Una visita al
pediatra que había atendido el parto de mi esposa hacía nueve años atrás,
despertó una mayor preocupación. De allí al Texas Children Hospital
(Houston) para realizar más exámenes, y finalmente al St. Jude Children
Hospital (Memphis, Tennessee). El diagnóstico fue devastador. Missy tenía
un raro tipo de leucemia. Según las publicaciones médicas, nadie había
vivido más de dos años con esta extraña forma de leucemia.
Lo que siguió fueron 16 meses de intensa agonía delante del Señor,
rogando que la sanara. Muchas personas alrededor del mundo oraron por ella.
No hay duda alguna en mi mente de que Mischelle tenía fe; Marcia y yo, y el
resto de la familia, teníamos fe; la congregación a la que servíamos tenía fe;
los colegas en el ministerio y creyentes que conocíamos en muchas naciones
tenían fe. Pero, en la soberana providencia del Dios bueno, misericordioso y
amoroso, Él tomó a Mischelle de la vida terrenal y la llevó a la vida eterna.
A lo largo de este difícil camino, hubo algunos momentos poderosos y
excepcionales. Mischelle era una niña muy hermosa con una disposición
dulce y una personalidad conquistadora, que se llevaba bien tanto con sus
pares como con los adultos. Su amor por Cristo era evidente. Ella participaba
con entusiasmo en cada actividad de la iglesia, fuera en la escuela dominical,
coro de niños o Misioneritas (grupo de niñas).
Una tarde mientras cenábamos, un misionero que había regresado del
campo para estudiar en el seminario y yo hablábamos acerca de la verdad
bíblica de la sanidad divina. Missy estaba sentaba silenciosamente en la mesa
escuchando la conversación. Unos momentos más tarde ella dijo: “Papá”, y
respondí, “sólo un minuto, nena, Papá esta conversando ahora”. Esto sucedió
una o dos veces más y finalmente le pregunté: “¿Qué quieres decir?” Con voz
suave ella ofreció la siguiente afirmación: “Papá, sabes que Dios sana a todos
sus hijos. Algunos aquí en tierra; otros cuando llegan al cielo”. La discusión
teológica cesó. Profundamente, esta niña de nueve años había presentado la
verdad eterna en dos oraciones concisas.
Mientras el tiempo avanzaba y los tratamientos médicos por lo visto no
eran eficaces, Marcia dijo: “Missy, creemos que Jesús puede sanarte. ¿Qué
pensarías si decidiéramos no tomar ya más los tratamientos y sólo confiar en
Él para tu sanidad?” Ella silenciosamente pensó por unos momentos antes de
responder y luego dijo: “Oh, mamá, eso sería maravilloso. ¿Pero cómo
sabemos si Dios ya le mostró a los doctores y las enfermeras lo qué quiere
que vean en mi vida?” Ahora, cuando recordamos, no cabe duda de que el
Señor le estaba dando en su mente de niña discernimiento que iban mucho
más allá de la madurez de su edad.
El lunes, 15 de diciembre, Mischelle fue sometida a una esplenectomía y
cirugía exploratoria. El cirujano hizo una incisión vertical de casi siete
pulgadas en su frágil cuerpo. Le dijo que podría volver a casa para la
Navidad. El siguiente domingo por la mañana (el 21 de diciembre) ella
estuvo en la iglesia, y cantó “A Dios sea la gloria”.
Unos días más tarde cuando vio al cirujano, Missy orgullosamente le dijo
que había cantado el domingo. Él era un maravilloso hermano cristiano de
unos sesenta años. Así que le preguntó qué había cantado. “A Dios sea la
gloria”, respondió ella. “Esa la conozco”, dijo el doctor y comenzó a citar las
palabras del primer verso. “A Dios sea la gloria, es el creador…” Mischelle
lo interrumpió, “Esa no es la canción que canté, pero también la conozco”.
Así fue como, este importante cirujano y la frágil pequeña de diez años se
pusieron de pie en su oficina y cantaron con todas sus fuerzas.
“A Dios sea gloria, es el Creador,
y amó tanto al mundo que a su Hijo dio,
quien puso su vida muriendo en la cruz
y abrió los portales de gloria y luz.
¡Exaltad a Jesús! Es el Rey y Señor.
¡Alabad a Jesús! Es el buen Salvador.
Load sobre todos su nombre inmortal.
Él salva a sus hijos del yugo del mal”.
Unas cuantas enfermeras se reunieron en el pasillo para escuchar. Todas
tenían los ojos llenos de lágrimas. Mientras íbamos de vuelta a la sala de
espera para los pacientes, las veinte personas o más sentadas allí estaban en
completo silencio. Dios ciertamente usó a esta joven para su gloria.
Decidimos que no ocultaríamos nada de Mischelle, por lo tanto ella
entendía que si no era por la intervención divina, podría morir. Aunque sufrió
(con más de treinta pruebas de médula ósea, cirugía exploratoria,
quimioterapia, y transfusiones de sangre), ella nunca tuvo miedo. Para ella,
“partir para estar con Jesús era un momento feliz”. Cuando pareció que había
llegado el momento para su partida de esta vida terrenal, nuestra familia se
reunió alrededor de su cama en el aislamiento de la sala de cuidado intensivo,
nos tomamos de la mano y oramos. Marcia se inclinó a la cama y susurró en
su oído: “Missy, recuerdas que dijiste que Jesús sana a todos sus hijos, aquí o
en el cielo. Este es tu día para la sanidad, y creemos que Jesús viene a llevarte
para estar con Él. Mamá te acompañará hasta donde pueda, luego vendrá
Jesús, te tomará de la mano y te llevará el resto del camino”. Aunque ella no
podía responder, era como si hubiera exhalado un suspiro de alivio, y en unos
pocos minutos estuvo en la presencia del Señor.
¿Fue difícil esa experiencia? Mucho más de lo que puedo describir. Hay
sólo un recurso que puede sostenernos emocionalmente durante el curso de
un acontecimiento tan devastador en esta vida: la fe en el Dios omnipotente.
El Dios que servimos es bueno, misericordioso, y amoroso. Él no es un tirano
rencoroso que trata de forzar a sus súbditos a arrastrarse en el polvo.
“Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque
él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo”.
Salmo 103:13-14
“Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia”.
Salmo 145:8
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más
vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”.
Mateo 7:11
“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual
no hay mudanza, ni sombra de variación. El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de
verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”.
Santiago 1:17-18
Missy fue sepultada el miércoles, y nosotros nos apartamos para estar a
solas durante algunos días, pero volvimos el sábado para predicar tras el
púlpito el domingo. En el correo de la mañana del lunes, recibimos una carta
que impactó dramáticamente nuestra vida. A propósito, el franqueo estaba
pagado, pero no había evidencia de dónde venía la carta.
Esta carta es muy personal, y la compartimos para enfatizar que nuestro
Padre divino es Dios muy personal. Usted notará la línea que dice: “Esta carta
no debe ser compartida con el mundo. Es para solamente ustedes dos”. Por
algún tiempo luchamos con el significado de esto y no le mostramos la carta
a nadie. Sin embargo, después de buscar al Señor, llegamos a la conclusión
que esta manera de “hablar” no debe considerarse como un modelo o método.
Quizás otros hayan recibido expresiones parecidas de vez en cuando; sin
embargo, quiero ser claro. De ninguna manera sugiero que Dios se
comunicará otra vez de esta manera con nosotros o con otras personas. Él
puede decidir si lo hace de esta manera o de otra manera. Es su prerrogativa.
Además, aunque creo sinceramente que esta misiva fue del Señor, nunca debe
suponerse que está a la altura de la Palabra de Dios.
Para: Los padres terrenales de Mischelle Louise Lednicky
Hoy, mientras sepultan esa pequeña vasija que sostuvo a la que
llamaron “Mischelle”, ustedes todavía quieren preguntarme por qué.
Esta es la manera que tengo de responderles. Ustedes deben aceptar
esto sin dudar pues la persona que he usado es tan sólo un siervo y
cumple simplemente mi mandato.
Ustedes no conocen, ni nunca han visto, a la persona a través de la
cual hablo.
He aquí, yo soy el Señor su Dios, y aparte de mí no hay otro.
En los días que vienen, habrá horas de soledad, serán tan difíciles que
pensarán que no las pueden soportar. En esos momentos deberán
tomar la Palabra de Dios e ir a solas a su cuarto de oración, y allí me
encontrarán. Yo les fortaleceré, sí, les ayudaré; sí, les sostendré por la
mano derecha de mi justicia. He aquí, yo el Señor, tu Dios, he hablado.
Esta carta no debe ser compartida con el mundo. Es solamente para
ustedes dos. Les felicito por el cariñoso cuidado que brindaron a mi
pequeña Mischelle Louise. Verán, hijos, es mucho mejor de esta
manera. Yo se las presté de modo que pudieran conocerme mejor. Este
objetivo ya se ha cumplido. Yo no tenía intención alguna de dejarla en
la tierra más tiempo que ese (énfasis mío). Levanten sus manos y su
corazón en alabanza. Los he amado con amor eterno. Su Padre divino
sabe lo que es mejor para ustedes, mis queridos hijos. Maurice, tú irás
adelante y predicarás un mensaje más dinámico debido a este fuego
refinador con el que he visto adecuado dotarte. En mi fuerza, en mi
fortaleza andarán nuevamente. Ustedes han de proclamar el evangelio
de mi salvación a un mundo perdido y en agonía. Sean fieles hasta la
muerte y tendré para ustedes una corona al final de esta era.
Levanten vuestro corazón, mis hijos, y alaben al Señor pues yo, el
Señor vuestro Dios, he oído vuestro clamor, conozco el dolor de
vuestro corazón, siento vuestra aflicción y os digo que soy el dador de
la vida y el sustentador del alma.
He aquí soy el Señor vuestro Dios y fuera de mí no hay ningún otro.
¿Significa esto que debemos negarnos a todo el dolor emocional y el duelo
cuándo afrontamos las vicisitudes de esta vida? Absolutamente no. Al
enfrentar la perspectiva bíblica de este asunto, el Señor habló claramente a mi
corazón. Somos creados a su imagen y Él es el Dios de amor. No seríamos
como Cristo (Dios manifestado en la carne) si no expresáramos amor. El
amor es una emoción que puede manifestarse como alegría o tristeza. Ambas
son expresiones legítimas del Creador, y por lo tanto de aquellos creados a su
imagen.
Según los Evangelios, Cristo “tuvo compasión” por las multitudes (Mateo
9:36; 14:14); por el desafortunado (Mateo 20:34); por el enfermo y afligido
(Marcos 1:41); y por el enlutado (Lucas 7:13; Juan 11:35). En la tumba de
Lázaro, “Jesús lloró”, y los que estaban allí cerca comentaron: “Mirad cómo
le amaba” (Juan 11:35-36).
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de
nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra
semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de
la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”
(Hebreos 4:15-16).
El dolor que causa la muerte de un familiar o un amigo (que es un creyente
nacido de nuevo) no es tristeza por quien nos deja, mas bien es lamentar la
separación que experimentamos. En ese momento, no podemos expresar
amor, ni recibir el amor de esa persona. La Biblia específi amente trata de
esto cuando Pablo anima y afirma a los creyentes de Tesalónica, les explica
que quienes habían muerto en la fe serían resucitados en la venida del Señor.
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen,
para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1
Tesalonicenses 4:13). Este pasaje no nos condena por el dolor que sentimos
ante la muerte de un ser amado. Lo que sí condena es la falta de fe. Recuerde,
nuestra esperanza es de naturaleza eterna, y cuando nos comportamos como
aquellos que consideran la muerte como la separación final, es nada menos
que incredulidad en la obra defi tiva de la cruz. Para el hijo de Dios la muerte
nunca será un castigo, siempre será promoción.
L OS DOS LADOS DE LA FE
Dicho de la manera más sencilla, un lado de la fe refleja la intervención
milagrosa de la deidad en las circunstancias humanas cuando la respuesta de
Dios coincide exactamente con la petición que fue presentada ante Él. El otro
lado de la fe estipula que debemos confiar en su soberana sabiduría cuando la
respuesta de Dios no corresponde con la petición que presentamos ante Él.
Al relatar la sanidad divina que experimentó Marcia (capítulo uno) y la
enfermedad y la muerte de Mischelle, he querido establecer anecdóticamente
la premisa fundamental de este libro: Equilibre su fe con la soberanía de
Dios. Ciertamente, no es el tipo de respuesta que obtenemos “sin receta
médica”, o la “solución rápida”, o los “siete pasos fáciles”. Y por eso la fe es
un asunto clave en nuestra relación con el Omnipotente. Cada situación es
única. Los planes de Dios para sus hijos no están fabricados en una máquina.
Él nos conoce a cada uno individualmente y ha ideado magistralmente un
detallado plan personal para cada vida. ¡Su camino es siempre recto y bueno!
Nunca jamás lo dude.
ENOJARSE CON DIOS Y OTRAS NECEDADES
De vez en cuando alguien pregunta: “¿No está usted enojado con Dios por
esto?” Sin duda, siempre será aceptable que le digamos a Dios lo que
sentimos y cómo nos sentimos, después de todo, Él es nuestro Padre
bondadoso y cariñoso que conoce el dolor y el sufrimiento que
experimentamos. Sin embargo, cuando permanecemos enojados y hostiles a
su plan por un período indefi, esto se convierte en una declaración de
inmadurez espiritual en un verdadero creyente. En el caso de quien ha sido
seguidor de Cristo durante muchos años y conoce la Palabra de Dios, podría
estar en el borde de la profanidad.
Muy rara vez el enojo del hombre es aceptable. Pablo, al motivar a la
unidad a la iglesia de Éfeso, dice: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el
sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo ” (Efesios 4:26- 27). Si esta
referencia tiene que ver con las relaciones humanas, cuanto más debería
aplicarse a la relación restaurada con el Padre por medio de la obra redentora
de Cristo a nuestro favor.
Mientras ministraba en una iglesia local un domingo por la noche,
reconocí a un señor con el que había sido amigo por muchos años. De hecho,
por un breve periodo habíamos sido compañeros de habitación, durante
nuestros días de instituto bíblico. Él se sentó en la última banca con el ceño
fruncido durante todo el servicio. Cuando terminó el mensaje, me acerqué
para saludarlo y ofrecerle que oráramos. Él dijo algo como: “No creo que
tengas tiempo para escucharme”. Respondí que sí tenía tiempo y que quería
hablar con él. Finalmente, mejor dicho repentinamente dijo bromeando:
“¡Bueno, no me gusta el modo en que Dios me trata!”
Lo llamé por su nombre y le pregunté si se acordaba de nuestra hija
Mischelle. La última vez que él la había visto ella tenía unos cinco o seis
años. Él asintió. Le dije que a veces Mischelle entraba en la casa
entusiasmada y quería que le comprara cierta cosa. Yo sabía que no era lo
mejor para ella tener siempre todo lo que pedía. Con su madurez, no siempre
entendía el razonamiento de sus padres. Aunque se disgustaba, yo, como su
padre, tenía la responsabilidad de decidir lo que era mejor para ella. Luego le
hice la siguiente pregunta: “¿Piensas tú que con sus pocos años de vida, ella
tiene más conocimiento y sabiduría que sus padres? ¿Tiene la madurez para
determinar lo qué es lo mejor para ella y cómo esa decisión afectará su vida?”
Él estuvo de acuerdo conmigo que simplemente por razón de su edad y su
falta experiencia ella no siempre tomaría las mejores decisiones. Entonces le
presenté a él la misma pregunta. “¿Crees tú que tienes más sabiduría para
tomar decisiones respecto a tu vida que tu Padre celestial? ¿Con qué base
podría cualquiera de nosotros alguna vez llegar a tal conclusión?” En aquel
momento comenzó a llorar, dio media vuelta y se arrodilló junto al asiento en
profundo arrepentimiento. Tengo una carta de mi amigo que guardo como un
tesoro en la que dice que esa noche fue “el punto decisivo en su vida después
de años de peregrinaje en el desierto”.
Dios es bueno, Él quiere lo mejor para nosotros.
No deje que Satanás lo confunda con algún necio pensamiento de que el Padre celestial ama a
otra persona más que a usted.
Nuestra visión es tan limitada. En vez de enojarnos con Dios, deberíamos
agradecerle por dirigir nuestra vida, a lo largo de un camino que nos permite
cumplir el objetivo que Él ha dispuesto para nuestro viaje terrenal.
Como la antigua canción: Qué será, será. No importa lo que suceda, de
todos modos, ¿qué diferencia puede marcar? Si Dios es soberano, ¿entonces
por qué molestarse en orar o tener fe? Él hará las cosas a su manera. Qué
cuadro más distorsionado de Dios y su voluntad para con el ser humano. La
oración acompañada de fe nunca ofende al Soberano. La amonestación de la
Escritura es “seguir pidiendo”. Excepto, y el énfasis está en la palabra
excepto, si el Espíritu Santo le muestra con toda claridad una razón específica
por la que usted debe dejar de buscar encarecidamente al Señor respecto a
una cierta petición.
Tales casos rara vez se encuentran en las Escrituras. Moisés suplicó a Dios
que lo dejara entrar en la tierra prometida. “Y oré a Jehová en aquel tiempo,
diciendo: Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza,
tu mano poderosa. Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más
allá del Jordán… Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de
vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables
más de este asunto. Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al
norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el
Jordán ” (Deuteronomio 3:23-27).
El apóstol Pablo oró para ser librado “de un aguijón en la carne”. “Para
que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue
dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para
que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al
Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder
se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más
bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo ” (2
Corintios 12:7-9).
La sencilla verdad es que nosotros no pensamos como Dios, ni tampoco
podemos. Es imposible que un ser finito entienda lo infinito. “Porque mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos qu e la tierra, así son mis
caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que
vuestros pensamientos ” (Isaías 55:8-9).
Pablo lo resume de una magnífi a manera en el libro de Romanos. “!Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !Cuán
insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! ” (Romanos 11:33).
Note el signo de exclamación al final de las dos oraciones. Parece que el
apóstol Pablo estaba muy conmovido al expresar estas palabras.
Amado, santo del Altísimo, cuando su corazón se destroce por algo que no
tenga explicación, y no tenga ya lágrimas que llorar, tómese con fe de la
mano de Aquel que ha prometido llevarlo sin peligro por el valle.
“Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia
llena los estanques” (Salmos 84:6).
“Unos en el agua, otros en la inundación, unos en el fuego, pero todos por la Sangre. Unos en
gran dolor, pero Dios da una canción, mientras dura la noche, y todo el día”.
LOS TRES JÓVENES HEBREOS TENÍAN
RAZÓN
CAPÍTULO TRES
Esta es una de las escenas más dramáticas en la Biblia. Tres jóvenes
cautivos desafían la orden del gobernante de un imperio mundial. La
consecuencia fue el castigo inmediato. Lo que enfrentaron fue algo más que
un tribunal o la cárcel, sino la muerte al ser arrojados en un horno
extremadamente caliente. Tenemos el registro inspirado que revela el
victorioso resultado de que ellos se mantuvieran firme en su fe, sin embargo
debemos recordar que ellos no sabían lo que sucedería. La pregunta de
sondeo es: ¿Cómo responderíamos hoy ante una crisis como esa?
Con el solo fin de tener los detalles del acontecimiento, examinemos el
relato del libro de Daniel. Un poco del trasfondo es provechoso antes de que
leamos el capítulo tres. El reino del sur (Judá) fue invadido por los babilonios
bajo el mando del rey Nabucodonosor. Jeremías, el profeta, durante muchos
años había advertido de esta próxima invasión, pero las personas no
escucharon al profeta llorón. Querían, mas bien, oír un mensaje de paz y
prosperidad. (Por alguna razón esto me suena familiar.)
Muchos judíos fueron cautivos a Babilonia y Dios levantó a Ezequiel para
ministrar a estos prisioneros de guerra. Sin embargo, el rey Nabucodonosor
era muy astuto en su estrategia de supremacía mundial. Así fue como buscó a
los jóvenes más inteligentes y los envió a la universidad para que recibieran
educación de primera categoría. Éstos seleccionados (¿sería por coeficiente
intelectual o algún examen de entrada?) debían aprender “las letras y la
lengua de los caldeos” (Daniel 1:4) durante un período de “tres años, para
que al fin de ellos se presentasen delante del rey” (Daniel 1:5). Entre los que
ingresaron al programa universitario estaban Daniel, Ananías, Misael, y
Azarías. Por supuesto, Daniel se convirtió en el profeta-funcionario
experimentado que Dios ungió para hablar desde esta plataforma mundial.
En cuanto a Ananías, Misael, y Azarías, es probable que los reconozcamos
mejor como Sadrac, Mesac, y Abed-nego. Después de su graduación,“Daniel
solicitó del rey, y obtuvo que pusiera sobre los negocios de la provincia de
Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey ”
(Daniel 2:49). No sabemos cuan significativo fue para estos cautivos judíos
haber sido designados para tales posiciones de autoridad, lo que sí sabemos a
través del registro bíblico es acerca de su firme expresión de fe.
El rey Nabucodonosor hizo construir una estatua de oro de sí mismo que
medía 90 pies de altura [27.5 mt] (el orgullo es un pecado horrible), y ordenó
que todos, incluyendo a los cautivos judíos, se arrodillaran para adorar la
imagen. “Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh
pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del
tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de
música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha
levantado; y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será
echado dentro de un horno de fuego ardiendo ” (Daniel 3:4-6).
Cuando Sadrac, Mesac, y Abed-nego se negaron a adorar la estatua de oro,
algunos envidiosos aduladores corrieron al rey con el chisme.
Nabucodonosor “con ira y con enojo” (Daniel 3:13) ordenó que los tres se
presentarán delante de él inmediatamente. Aquí es donde se desata la lucha
espiritual. En realidad, todos los desafíos a la fe son en el ámbito espiritual.
Aunque la lucha sea (y seguramente así será) en la arena de la experiencia
humana, el conflicto real es definir a quien debemos nuestra lealtad, a
cualquier “dios” o al único y verdadero Dios.
“Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina… de todo instrumento de
música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma
hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios
será aquel que os libre de mis manos?”.
Daniel 3:15
Observe la respuesta de ellos. Este ya no es un asunto político; no es un
asunto del ámbito gobernante-súbdito. Es abiertamente un asunto de dios
contra Dios. “Respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario
que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos
puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos
librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco
adoraremos la estatua que has levantado ” (Daniel 3:16-18).
Por supuesto, ya sabemos el victorioso desenlace de esta historia.
Nabucodonosor se “llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro ” y
ordenó que “el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado ”
(Daniel 3:19). En lenguaje informal, diríamos que “perdió la cabeza”. Sadrac,
Mesac y Abed-nego fueron lanzados al horno, pero no fueron consumidos en
el arrasador infierno. De hecho, “ni aun el cabello de sus cabezas se había
quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían ”
(Daniel 3:27).
Volviendo a la naturaleza espiritual de este desafío de fe, El rey estaba tan
enojado por la respuesta negativa de ellos de adorar a su imagen, que
personalmente quiere ver a estos desleales cautivos arder hasta morir.
Repentinamente, se puso de pie sorprendido. “¿No echaron a tres varones
atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él
dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego
sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los
dioses ” (Daniel 3:24-25). La traducción del arameo es más literal: “parece un
hijo de dioses”. La traducción Reina-Valera lee: “semejante a hijo de los
dioses”. Aunque no hay indicación en la Escritura de que Nabucodonosor
aceptó al único Dios verdadero en este tiempo (léase en Daniel 4 sus últimas
declaraciones), él publicó un decreto que “todo pueblo, nación o lengua que
dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea
descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que
pueda librar como éste” (Daniel 3:29).
Este es un maravilloso milagro de liberación; sin embargo, para revelar la
profundidad de cómo esto se relaciona con la fe, debemos indagar en las
Escrituras con un poco más de atención. Es realmente asombroso que lo
profundo se vuelva completamente claro cuando es el Espíritu Santo quien
ilumina la Palabra y, al hacerlo, nos muestra la aplicación adecuada para
nuestra vida en este tiempo.
LOS DOS ELEMENTOS INDISPENSABLES DE LA FE
Co nfi anza en la omnipotencia de Dios Co nfi anza en la omnisciencia de Dios
“Nuestro Dios… puede l i b r a rnos … ” “Y si no…”
Cuando hablamos de Dios no se trata de esto o lo otro. Él es tanto
omnipotente (todopoderoso) como omnisciente (todo lo sabe). Estos atributos
divinos no están en el conflicto ni en competencia el uno con el otro. Ambos
son manifestaciones de la absoluta perfección expresada en impecable
armonía.
El creyente con una fe sana y madura aceptará esta maravillosa verdad
bíblica, sea en tiempos de gozosa victoria o de amarga prueba. Debemos
tener la precaución de no presentar estos atributos como si estuvieran en
conflicto. Como examinaremos más adelante, la madurez de nuestra fe no se
mide exclusivamente por los resultados, tampoco se mide exclusivamente por
la resignación.
Al considerar la omnipotencia de Dios, comencemos desde el principio,
desde el punto donde la mente humana pueda entender. Este no es un enfoque
extenso de este tema; sin embargo, se citarán numerosas referencias bíblicas.
Cabe recordar que es la Palabra de Dios la única roca sólida fundamental
sobre la que se construye la fe verdadera. “Así que la fe es por el oír, y el oír,
por la palabra de Dios ” (Romanos 10:17).
1. Dios es auto-existente (Génesis 1:1; Éxodo 3:13-14)
2. Dios es eterno (Deuteronomio 33:27; Salmos 145:13; Apocalipsis
1:8)
3. Dios es autosuficiente (Salmos 50:7-12; Isaías 40:9-28; Romanos
11:34-36)
4. Dios es infinito (Salmos 19:8; Isaías 66:1; Jeremías 23:24)
5. Dios es el creador de todas las cosas (Génesis 1 y 2; Nehemías 9:6;
Colosenses 1:16; Apocalipsis 4:11)
En cuanto a este asunto estratégico de la creación divina (que con
frecuencia se niega en los círculos educacionales), hay una popular escuela de
pensamiento de la Nueva Era, que procura integrar a Dios con la naturaleza.
Qué insulto para el Dios que hizo el universo “con la palabra de su poder”.
La relación de Dios con la naturaleza es bastante clara, como la define las
Escritura.
1. Dios creó la naturaleza (Colosenses 1:16)
2. Dios sostiene la naturaleza (Colosenses 1:17)
3. Dios trasciende a la naturaleza (Salmos 90:2; 102:25-27)
4. Dios es inherente en la naturaleza (Efesios 1:11)
5. Dios tiene un objetivo en la naturaleza (Efesios 1:9-11)
6. Dios se revela al hombre a través de la naturaleza (Romanos 1:19-
20)
Muchos milagros, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo
Testamento, hablan elocuentemente de la transcendencia de Dios respecto a
su creación. Hace mucho tiempo, llegué a la conclusión de que todo lo que
Dios toca es sobrenatural.
Israel cruzó el Mar Rojo por tierra seca (Éxodo 14)
El sol “se detuvo” durante la batalla (Josué 10)
Daniel fue librado de los leones hambrientos (Daniel 6)
Cristo calmó la tormenta en el Mar de Galilea (Mateo 8; Marcos 4;
Lucas 8)
Los discípulos tuvieron una milagrosa pesca (Lucas 5)
Desde la creación del universo y del hombre, hasta la derrota final de
Satanás y la investidura del reino eterno, Dios está en control. En términos
generales, el creyente confía que el Omnipotente tiene un plan maestro, y que
con el tiempo, los diversos componentes encajarán en su lugar. Sin embargo,
debido a las complejidades del mundo actual, (lamentablemente) algunos
creyentes incluso se han preguntado si Dios realmente tiene el poder para
solucionar acontecimientos tan horrorosos. ¡Nunca, nunca dude del poder de
Dios!
El tentador generalmente se levanta contra los creyentes y los afecta en lo
personal. Una enfermedad, una crisis financiera, o un importante dilema
familiar, a menudo desafían con severidad nuestra fe. Rápidamente vuelvo a
Sadrac, Mesac y Abed-nego— mirando a los ojos al furioso gobernante y a la
horrible muerte que enfrentaban—ellos declararon de manera enérgica y
positiva: “Nuestro Dios… puede librarnos”. Su Dios estaba personalmente
ocupado e interesado en esta circunstancia. Ellos sabían que Él tenía el poder
de invalidar la autoridad del rey Nabucodonosor. Esa es fe en acción.
La duda y el temor son obstáculos de la fe. La duda cuestiona si Dios puede. El temor cuestiona
si Dios obrará.
El primer paso gigantesco para vivir en victoria espiritual es una
declaración constante de confianza en el poder de Dios que puede cambiar
cualquier circunstancia.
Este puede ser un momento adecuado para que de manera silenciosa y
sincera abra aquellos lugares de su corazón que solo usted conoce y que han
permanecido cerrados. Deje que la Palabra y el Espíritu le hablen
directamente. ¿Hay allí dudas sobre el poder de Dios para mover esa
montaña? El escritor de la Epístola a los Hebreos claramente estipula el orden
para que nuestra fe sea eficaz. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios;
porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan ” (Hebreos 11:6).
Ahora, consideremos el aspecto “y si no…” de la fe. Casi parece
contradictorio. ¿Cómo puede creer lo imposible y al mismo tiempo decir de
manera tan enfática “si Él decide no librarnos”? Esto es fundamental para
entender la verdad bíblica de que debe equilibrar su fe con la soberanía de
Dios. Es aquí y solamente aquí que podemos tener la seguridad de la victoria
bajo toda y cualquier circunstancia.
En el libro de Proverbios, Salomón habla extensamente de la importancia
de la sabiduría. Usted recordará la petición que él presentó al Señor: tener un
“corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y
lo malo ” (1 Reyes 3:5-13).
Me intriga la expresión en Proverbios 3:19: “Jehová con sabiduría fundó la
tierra; af irmó los cielos con inteligencia” . ¿Por qué no dijo él: “El Señor por
su gran poder creó la tierra y cielo”? Entonces me di cuenta. Para Salomón, el
poder de Dios era un hecho. Pero el Soberano no usó simplemente poder en
la creación. Él sabiamente, con un plan complejo y un propósito eterno, usó
su poder. Y así también lo hace en los acontecimientos diarios de la vida de
cada uno de sus hijos. En verdad “por Jehová son ordenados los pasos del
hombre, y él aprueba su camino” (Salmos 37:23).
Si uno no conecta de manera empírica la confianza en el poder de Dios
con la confianza en la sabiduría de Dios, habrá una cadena interminable de
preguntas respecto de acontecimiento tras acontecimiento en la vida.
Seguramente lo más probable es que lo primero en la lista sea ¿Por qué?
Consideremos otro ejemplo de la Biblia. El rey Herodes mató al apóstol
Santiago. Cuando lo hizo, vio “que esto había agradado a los judíos”. Por
consiguiente, encarceló al apóstol Pedro con la intención de llevarlo a juicio
público. La noche antes de este proceso, Pedro fue milagrosamente liberado
de la prisión. Es una historia fascinante. Él estaba encadenado entre dos
soldados y otros catorce montaban guardia en la puerta de la prisión. Por
cierto, el apóstol estaba profundamente dormido. Un ángel despertó a Pedro y
lo condujo a través de la puerta de la prisión, y la puerta de la ciudad. Cuando
se dio cuenta de que no soñaba, él fue directamente a la iglesia. (Aquí debería
haber una lección para nosotros.) Lea los detalles en Hechos 12.
El punto aquí no es el poder de Dios para realizar esta milagrosa
liberación. Mas bien es su plan soberano. ¿Podría Dios haber liberado de una
manera parecida al apóstol Santiago de las garras del rey Herodes? La
respuesta obviamente es sí. Sin embargo, si no unimos su sabiduría soberana
con su poder, pronto comenzamos a cuestionar a Dios. Tales modelos de
pensamiento humano, tales como: “Dios tiene favoritos”, o “es que no parece
justo”, comienzan a surgir en la conversación.
Conforme el creyente desarrolla esta madura comprensión de la fe, una
paz inexplicable comienza a anular los sentimientos de ansiedad. En su
hermosa carta de gratitud a los santos en Filipo, por su sacrifi al generosidad,
Pablo insta: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! ”.
En la traducción Reina Valera 1960, las palabras “gozo” y “regocíjense” se
usan casi veinte veces. La advertencia que sigue a estas palabras desafía al
mismo tiempo que consuela. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de
gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará
vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús ” (Filipenses 4:6-
7).
Recuerde, este no es un libro de texto de teología.
Pablo nuevamente está en prisión. Él sabía lo que era Los grandes desafíos a
tener su vida completamente a revés. Él habló con la nuestra fe, con mayor
poderosa voz de la experiencia personal que avalaba probabilidad, los
su instrucción. A propósito, la palabra griega para veremos en las áreas
guardar que se usa aquí (bajo inspiración divina) que prueban nuestra
significa “encerrar”, “proteger como con una disposición a confiar en
guarnición”. También, es bastante signifi ativo que la soberana sabiduría de
Dios
menciona tanto “corazón” (sentimientos, emociones)
.
como “mente” (pensamientos, intelecto). Es en estos
dos puntos que nuestra fe es más vulnerable a las
acusaciones de Satanás.
Vivir bajo la constante presión de las emociones estresantes y
pensamientos confusos, con el tiempo dañarán o destruirán la paz
sobrenatural que Dios ha prometido a sus hijos.
La Palabra de Dios nos da ese maravilloso consejo.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha
confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los
siglos”.
Isaías 26:3-4
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”.
Proverbios 3:5
Si se sintiera condenado o confundido, tenga la seguridad de que ésta no es
una tarea fácil. No es algo que se aprende con solo una lección de la vida;
éste es un proceso de toda la vida. No se desanime si usted parece aferrarse a
una cuerda que se balancea de acá para allá, entre la fe y el temor. Siempre
recuerde que Dios es bueno. Él desea lo mejor para usted; Él sabe lo que es
mejor. Es allí donde la confianza en su poder y la confianza en su sabiduría
deben andar cogidas del brazo. La victoria está asegurada, ¡por la fe!
¿QUÉ QUIERE DECIR SOBERANO?
CAPÍTULO CUATRO
El diccionario define soberano como: “(1) por encima de o superior a
todos los demás; jefe; el mayor; supremo, (2) supremo en poder, rango o
autoridad”. Aunque podemos captar mentalmente el sentido de las palabras,
es más difícil entender cabalmente la esencia del significado de ellas; la
importancia y la repercusión en nuestra relación con el Dios verdadero.
Para una relevante lección de la vida real, visitemos nuevamente al rey
Nabucodonosor. Recuerde, él era gobernante de un imperio mundial. En el
libro de Daniel (capítulo 2), el líder babilónico tuvo un extraño sueño, y
después no pudo recordar lo que había soñado. Él exigió que sus “sabios” le
dijeran lo que había soñado y el significado. Incluso los que normalmente no
cuestionaban su autoridad se sintieron frustrados.
“Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda
declarar el asunto del rey; además de esto, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa
semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo. Porque el asunto que el rey demanda es
difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la
carne”.
Daniel 2:10-11
El rey se enfureció con esta respuesta, e hizo lo que algunos hombres en su
posición hacen cuando alguien los exaspera. “Mandó que matasen a todos los
sabios de Babilonia” (Daniel 2:12). El decreto incluía también a Daniel,
Sadrac, Mesac y Abed-nego. Pero, Dios reveló el sueño a Daniel. Él pudo
decirle al rey lo que había soñado y luego darle la interpretación apropiada.
“Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria
era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta
imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus
piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido”.
Daniel 2:31-33
“Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey. Tú, oh rey, eres
rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y
dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha
entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro”.
Daniel 2:36-38
Esta, por supuesto es una revelación de los imperios mundiales, y cómo se
levantarían históricamente, comenzando con Babilonia. Sin embargo, el
mensaje proféticamente relevante es que “una piedra fue cortada, no con
mano ” y golpeó a la imagen en los pies “entonces fueron desmenuzados
también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como
tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara
rastro alguno” (Daniel 2:34-35). Hay poca duda de que esta es una referencia
directa al próximo reino de Jesucristo. Es posible que usted quiera hacer un
estudio más profundo de este pasaje profético que lo que podemos ofrecer
aquí.
A su debido tiempo, el rey Nabucodonosor tuvo otro sueño. Esta vez
Daniel explicó acerca de un enorme árbol “que crecía y se hacía fuerte, y cuya
copa llegaba hasta el cielo, y que se veía desde todos los confines de la tierra
(Daniel 4:20). Otra vez, con la percepción que Dios le dio, Daniel interpretó:
“Tú mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu
grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la
tierra ” (Daniel 4:22). Lamentablemente, el árbol sería derribado, y quedaría
solamente el tronco. Y, como era de esperarse el gran rey se había vuelto tan
orgulloso y arrogante que durante siete años el Dios omnipotente lo envió al
campo a comer hierba como una bestia. El cabello le creció como las plumas
de un águila y sus uñas como las garras de un ave. Qué conmoción de
incredulidad debe haber sido esto para el mundo.
¿Por qué enfatizo este hecho? Desde el punto de vista de posición y
autoridad humana, el rey Nabucodonosor era el más grande sobre la tierra en
ese entonces. Por definición humana, él era un gobernante soberano. Pero, de
ninguna manera se comparaba con el Dios soberano de todos los siglos.
Ahora, oiga su confesión al final de este período de siete años del exilio.
“Mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que
vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las
edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él
hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la
tierra…Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del
cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede
humillar a los que andan con soberbia ” (Daniel 4:34-35, 37).
El que hablaba no era algún pobre y humilde siervo. Este hombre
literalmente “lo tenía todo”. Él poseía poder abierto y sin restricción. Se
ufanaba de una riqueza increíble. Pero, ¡en ese momento reconoce que no hay
nadie como el Rey soberano del cielo!
Posiblemente sería adecuado que veamos otro aspecto de la soberanía
divina. El libro de Habacuc en el Antiguo Testamento revela la profunda
frustración del profeta. Él cuestionó abiertamente la sabiduría del Soberano
Dios respecto al trato Él trata a su propio pueblo elegido.
Capítulo 1:1-4. La queja de Habacuc
“¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a
causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad,
y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí,
y pleito y contienda se levantan” (vv. 2-3) .
Capítulo 1:5-11. La respuesta de Dios
“Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra
en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. Porque
he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina
por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas” (vv. 5-6).
Capítulo 1:12-17. La confusión de Habacuc
“¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No
moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste
para castigar. Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el
agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando
destruye el impío al más justo que él?” (vv. 12-13).
¿Es esta una pregunta válida? Desde el punto de vista del razonamiento
humano, quizás podría ser. Sin embargo, no debemos olvidar que
considerando la santidad de Dios, su pueblo había cometido el más horroroso
de todos los pecados: adoraban a otros dioses. (¿Recuerda usted el primer
mandamiento?) Esto era inaceptable para estos babilonios o cualquier otro
paganos, pero era impensable para estos judíos monoteístas.
Capítulo 2:2-20. Dios aclara su plan
“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el
fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no
tardará” (v. 3).
Dios usaría a los babilonios para castigar al pueblo judío por su
desobediencia e idolatría. Después, en su momento perfecto, Él se volvería y
castigaría a los babilonios por los muchos males que habían cometido. El
juicio moral sobre los pecados del hombre está por venir, usted puede estar
seguro de ello. Este mensaje que recibió el profeta parece especialmente
relevante para esta generación inmoral.
Como creyentes, queremos que Dios se levante y destruya inmediatamente
todo el mal que nos rodea. Tenga por seguro, estimado santo, que Dios no se
ha extraviado. En el debido momento, exactamente según el “reloj” eterno, la
justicia de Dios prevalecerá.
Incluido en este pasaje está el versículo que se ha convertido en el lema de
todos los verdaderos creyentes. “Mas el justo por su fe vivirá” (v. 4). Este
versículo se cita tres veces en el Nuevo Testamento (Romanos 1:17; Gálatas
3:11, Hebreos 10:38). Otras traducciones indican que la traducción más
adecuada de la palabra “fe” en este pasaje es “fidelidad”.
Capítulo 3:1-19. Habacuc confía en Dios
“Oí, y se conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios;
pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien
estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo
invadirá con sus tropas. Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides
haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den
mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya
vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré
en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual
hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (vv.
16-19).
¡Qué declaración tan poderosa de confianza en el Omnipotente! Cuando
imagina que se avecina lo peor (el juicio de Dios por la idolatría), él fija dos
puntos vitales en su propio corazón. (1) Dios sabe lo que hace, entonces
simplemente aguardaré pacientemente que el plan eterno se despliegue en el
tiempo establecido por Él. Debido a esta confianza, andaré en fidelidad y me
alegraré a pesar de las circunstancias difíciles.
¿No es esto semejante a lo qué Pablo escribió a la iglesia en Filipos desde
la prisión en Roma? “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo:
¡Regocijaos! ” (Filipenses 4:4). La premisa del regocijo del apóstol
ciertamente no estaba basada en la calidad de las circunstancias o en la
esperanza de cambio significativo (mientras estuviera en la tierra). El
mensaje resonante es que el verdadero regocijo supera la circunstancia
humana, y está confiadamente seguro en nuestra relación con Dios a través de
Jesucristo (Filipenses 4:11-13).
EL SOBERANO OBRA SEGÚN SU PROPÓSITO
Todo lo que Dios hace tiene un propósito. Muchas de las respuestas
específicas que buscamos están escondidas en nosotros, pero el soberano
Dios nunca se confunde o se frustra. Brevemente, comentaremos algunos de
los propósitos más obvios que son visibles para nosotros (1) en las Escrituras,
(2) en nuestra relación con Él, y en las experiencias de la vida.
P ARA BENEFICIO DE SÍ MISMO
En este punto es donde muchas personas tienen confl tos, incluso los
creyentes. Un concepto erróneo representa a Dios como un déspota cruel,
siempre exigiendo que sus súbditos se arrastren en el polvo. Nada está más
lejos de la verdad. En realidad, para muchos tal reacción negativa hacia Dios
es una expresión abierta de orgullo y egoísmo. Dios me lo debe. Mis
derechos han sido violados. Esto es una mala actitud que se ha infiltrado en la
mente de los incrédulos. Lamentablemente, algunos que profesan a Cristo
han caído bajo la influencia de tan necia manera de pensar.
¿Necesitaba Dios crear al hombre para sentirse completo? ¡Absolutamente
no! Su propósito eterno era crear un ser que voluntariamente ingresara al
círculo de compañerismo que disfrutan el Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Luego, cuando el hombre pecó y rompió este privilegio de relación, ¿cambió
Dios de parecer? ¡Absolutamente no! Fue su decisión unilateral ofrecer
misericordia y gracia al desobediente.
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de su voluntad ” (Efesios 1:4-5). Lea completa la Epístola a los
Efesios y descubra las muchas veces que Pablo se refi e a este maravilloso
plan de redención que es según el propósito de Dios. (La palabra según se usa
15 veces en Efesios.)
Ahora uno preguntará: “¿Cómo beneficia esto a Dios?” La Biblia lo
expresa de manera clara y concisa. “Alumbrando los ojos de vuestro
entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y
cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos ” (Efesios 1:18).
¡Literalmente, los santos se han convertido en la herencia de Dios! De esta
declaración deriva una pregunta: ¿Qué ventajas reciben los que son su
herencia?
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de
Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con
Cristo ” (Romanos 8:16-17). La verdad difícil de entender es que somos
compañeros herederos con Cristo. La Nueva Traducción Viviente dice: “Así
que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos
herederos junto con Cristo de la gloria de D ios ”. Esto no describe a un Dios
avaro y egocéntrico. Es un Padre amable, benévolo que ha hecho y está
haciendo todo para que el hombre corrupto llegue a participar de su
fraternidad. ¿Podemos entender tal amor? Su recompensa personal son los
pecadores hijos redimidos de Adán.
P ARA ESTABLECER CONFIANZA
La Biblia está llena de profecías relacionadas con diversos aspectos de la
vida e historia humana. Contiene profecías relacionadas con acontecimientos,
personas, nacimientos, muertes, naciones, y ciudades. Hay profecías que se
cumplieron en Cristo y otras profecías anunciadas por Cristo. Uno no puede
correlacionar la Escritura con la historia humana sin concluir que Dios ha
hecho valer su propia Palabra una y otra vez. Con cada profecía cumplida el
nivel de confianza que tenemos en este Señor soberano se aumenta al
siguiente nivel.
Obviamente, hay muchas profecías que todavía no se cumplen. Estas
profecías del tiempo final hablan del arrebatamiento, la tribulación, el
Anticristo, el milenio y el establecimiento del reino eterno. La secuencia de
estos acontecimientos ha sido tema de reflexión teológica por siglos. Con
cada nuevo dictador o levantamiento político, se escribe otro libro que
describe cómo Dios culminará su futuro plan. Este no es un comentario
crítico, ya que cada hijo de Dios debería esperar de manera sobria y sincera la
venida del Señor. (Personalmente, creo que Cristo podría venir por su esposa
en cualquier momento.) Sin embargo, debemos tener cuidado de no
distraernos con la búsqueda de “señales” en vez de esperar el inminente
regreso del Señor.
Aunque nuestra visión del futuro es muy limitada, no cuesta mucho
concluir que el plan de Dios no está atrasado. ¿Por qué? Muy sencillo.
Mediante el cumplimiento de centenares de profecías, Él se ha revelado vez
tras vez como el Dios verdadero que cumple su palabra. Cada día que pasa, la
confianza del creyente en el Omnipotente debería aumentar.
“Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos”.
Salmos 119:89
“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para
siempre”.
Isaías 40:8
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.
Mateo 24:35
P ARA BENEFICIO DE LOS DEMÁS
Me asombro con frecuencia de cuán fácilmente las personas pueden pasar
por alto este importante propósito de Dios. La Palabra de Dios no es un libro
deprimente y anticuado lleno de reglas y restricciones. Es un libro relevante
para cada generación y cada cultura. Al seguir diligentemente sus preceptos,
las bendiciones divinas fluyen sobre nuestra vida. Literalmente, no pueden
estar confinadas.
Esta no es una fantasía. No es sentimentalismo extremo o ilusiones
arrogantes. En el libro de Deuteronomio (los cinco sermones finales de
Moisés), él claramente expone que el pueblo de Israel tiene una elección: la
obediencia produce bendición de Dios y la desobediencia resulta en ser
maldecido por Dios. Sin embargo, ellos tenían que tomar consistentemente
las decisiones correctas. Ellos no podían esperar reclamar las bendiciones si
eran desobedientes o negligentes en su obediencia.
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y poner por obra todos sus mandamientos…y vendrán sobre ti todas
estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios ”
(Deuteronomio 28:1-2). En los catorce primeros versículos de este capítulo,
Moisés enumera veintiuna maneras específicas en que ellos pueden anticipar
las bendiciones de Dios.
Cuando joven, yo tenía un poco de sobrepeso. Por consiguiente, porque
era bajo y pesado, no podía correr tan rápido como otros. Un día muchos
años más tarde, leyendo este pasaje, me llamó la atención esta palabra
“alcanzarán”. De repente, tuve un cuadro mental de mis años mozos, de tratar
desesperadamente de adelantar a alguien, pero siempre quedaba atrás. Fue un
momento encantador cuando me di cuenta que es completamente imposible
evitar las bendiciones de Dios cuando uno anda en obediencia. ¡Él nos
alcanza!
“El mal perseguirá a los pecadores, Mas los justos serán premiados con el bien”.
Proverbios 13:21
Una excusa que se ha usado hasta el cansancio para
no servir al Señor, es que es demasiado difícil. Hay
simplemente demasiadas cosas a las que renunciar. Vivir para Cristo
asegura un mejor
Que necia conjetura. Francamente, ¿puede alguien
presente y promete un
nombrar aunque sea una cosa, que valga la pena tener mejor futuro.
en la vida, y a la que los hijos de Dios deban
renunciar? Todo, desde la enfermedad a la destitución,
persigue a aquellos cuya vida es controlada por el
pecado.
“Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su r ebelión y a causa de sus
maldades”.
Salmos 107:17
“El buen entendimiento da gracia; mas el camino de los transgresores es duro”.
Proverbios 13:15
Pedro dijo al Señor: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos
seguido; ¿qué, pues, tendremos? ” (Mateo 19:27). Jesús respondió: “Y
cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o
madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y
heredará la vida eterna” (Mateo 19:29). Tristemente, algunas personas
comparan las bendiciones que Cristo prometió con el dinero y otras
posesiones materiales. Nuevamente, esto deforma cruelmente la naturaleza
del Dios amoroso.
El antiguo himno, que se cantaba en tiempos cuando la gente que tenía
pocas cosas costosas de esta tierra, habla con mucha elocuencia:
“¡Bendiciones, cuantas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más
Bendiciones, te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará”.
Este podría ser un ejercicio espiritual provechoso: hacer una pausa en este
momento y contar nuestras bendiciones. (Pista: no comience con las “cosas”
que posee.)
P ARA RECOMPENSAR LA OBEDIENCIA
Jesús enseñó acerca de las recompensas. ¿Recuerda la parábola de los
talentos? Para el hombre que había recibido cinco y había ganado a otros
cinco, y el hombre que había recibido dos y había ganado a otros dos, el
Señor tuvo palabras de elogio: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor ” (Mateo 25:21, 23).
Aquí se usa la palabra “fiel”, dando a entender que los hombres eran de
confianza. Sin embargo, parece imposible pasar por alto o eliminar el
concepto de obediencia en la historia. El maestro les había dado instrucción
de invertir su dinero. El único criado que fue castigado no invirtió el dinero,
fue desobediente.
En esta vida, hay recompensas gloriosas por seguir a Cristo, pero
seguramente ninguna comparable con el día en que nos presentemos en la
presencia de Dios omnipotente y personalmente Él nos dé la bienvenida a su
presencia. ¡Verdaderamente valió la pena todo esto!
P ARA CASTIGAR LA DESOBEDIENCI A
Al hombre se le ha permitido un libre albedrío con el poder para elegir lo
bueno o lo malo. Nunca fue el propósito Dios que el hombre fuese apartado
de su presencia eterna. Esa es una decisión que cada persona debe tomar. Al
intentar justificarse, uno podría decir: “Dios es demasiado bueno para enviar
a alguien al infierno. Él es, después de todo, Dios de amor”. Con ambas
declaraciones, un creyente estaría rápidamente de acuerdo. El Soberano no es
vengativo; su propósito es que ni siquiera una persona sufra el castigo eterno.
Pedro expresa esta verdad al hablar de la aparente tardanza del inminente
juicio de Dios sobre los hombres pecadores. “El Señor no retarda su
promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente
[extraordinariamente paciente] para con nosotros, no queriendo que
ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento ” (2 Pedro 3:9).
El plan de redención fue costoso para Dios. Solamente Jesucristo, el Hijo
de Dios, pudo convertirse en nuestro sustituto por el pecado. El tema de toda
la Biblia revela el corazón de Dios. “Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al
mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él ”
(Juan 3:16-17). Finalmente, el Dios justo que no tolera pecado, castiga a los
que lo rechazan.
No se equivoque. Jesús es el único camino a la reconciliación con Dios.
“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en
que podamos ser salvos”.
Hechos 4:12
Cuando examina con cuidado el propósito divino que es (1) establecido en
la inmutabilidad, (2) motivado por el amor, y (3) sellado por el sacrificio,
cada razón de duda y temor se disuelve ante la inmensidad de su majestad.
Con reverencia profunda y voluntaria sumisión nos inclinamos en
humildad ante nuestro Dios Soberano. Con corazón agradecido y asegurados
confiadamente reconocemos su sabia autoridad. A partir de este mismo
momento, hasta que Él decida que entremos en la gloria eterna, descansamos
en su amoroso favor.
PRESENTE A SU DIOS
CAPÍTULO CINCO
Hace años mientras servía como director juvenil del estado, fui presentado
una mañana del domingo como Presidente de Distrito de los Embajadores de
Cristo (PDEC). Un señor, que asistía ocasionalmente a la iglesia, estaba
presente esa mañana con su familia. Su hija contó más tarde que camino de la
iglesia a casa, su papá había expresado lástima por el orador. Ella le preguntó
“¿Por qué?” Su respuesta fue la clásica. “Tener un apellido como Lednicky es
bastante malo, pero tener PDEC como nombre de pila es horrible. Me
pregunto como a sus padres se les ocurrió tal nombre”.
Las presentaciones son importantes. Lo que decimos o no decimos a
menudo comunica una imagen a los oyentes. Ésta puede ser extremadamente
buena o igual de mala. Por lo tanto, si se le pidiera a usted que se pusiera de
pie delante de un grupo de personas para presentar a su Dios, ¿cómo
respondería? ¿Puede pensar en algunas palabras descriptivas y la definición
que emplearía? Lo más probable es que las primeras palabras en la mayoría
de las listas son amor, santidad, y verdad. Éstos, como todos los atributos
divinos, no encajan en un sistema de clasificación. Uno no es mayor, ni
menor que el otro ya que son expresados por igual en perfección absoluta.
Estas virtudes morales son inherentes de la misma naturaleza de Dios.
Simplemente expresado, amor, santidad y verdad son primordialmente
expresiones de quién Él es, y después activamente expresadas por medio de
su creación. Es crucial para nuestra fe tener un conocimiento práctico de
cómo cada uno define al Dios eternamente existente. Aun así, nuestro
entendimiento debe extenderse más allá de lo conceptual. La majestuosa
verdad de la Escritura abre un poco la ventana para que podamos echar un
vistazo al mundo espiritual y descubrir cómo este gran Dios se relaciona con
el ser humano de una manera personal.
NOMBRES DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Elohim “Dios” Génesis 1:1
Adonai “Señor” Malaquías 1:6
Jehová “Salvador Divino” Génesis 2:4
Jehová-Maccaddeshem “Señor-sant ific ador” Éxodo 31:13
Jehová -Rohi “Señor-pastor” Salmo 23:1
Jehová -Shammah “El Señor esta allí” Ezequiel 48:35
Jehová -Rapha “Señor-nuestro sanador” Éxodo 16:26
Jehová -Tsidkenu “Señor-nuestra justicia” Jeremías 23:6
Jehová -Jireh “Señor-proveedor” Génesis 22:13-14
Jehová -Nissi “Señor-nuestro estandarte” Éxodo 17:15
Jehová -Shalom “Señor es paz” Jueces 6:24
Jehová -Sabbaoth “Señor de los ejércitos” Isaías 6:1-3
Génesis 14:17-20;
El-Elyon “Dios Altísimo”
Isaías 14:13-14
El-Roi “Poderoso que ve” Génesis 16:12
El-Shaddai Génesis 17:1;
“Dios Todopoderoso”
Salmos 91:1
El-Olam “Dios eterno” Isaías 40:28-31
DEPENDA DE LA PALABRA DE DIOS
La información más precisa acerca de Dios viene directamente de la
Palabra de Dios. Si usted realmente quiere saber a quién es Dios, es esencial
que conozca lo que su Palabra dice acerca de Él.
Permítame un breve momento para enfatizar la importancia de conocer y
creer la Palabra de Dios. Con el advenimiento de nuevas “revelaciones” casi
a diario, la verdad sólida de la Palabra inspirada e infalible ha sido pervertida.
Muchas personas sinceras se confunden por la multitud de voces
contradictorias. Sin embargo, hoy enfrentamos un espantoso enfoque
sincrético (combinación de diversas creencias, a menudo opuestas, en un
nuevo conglomerado heterogéneo que está marcado por inconsistencias
internas) de la verdad cristiana. Esto se puede expresa bajo la apariencia de la
tolerancia, la erudición avanzada, o los tiempos cambiantes. En mi
evaluación, la principal razón de esta mezcolanza es la preferencia personal,
un sistema de creencias en que puedo sentirme cómodo y justifi ar mi
comportamiento.
El profeta Oseas se enfrentó este problema cuando Israel cayó en idolatría.
Estaban en un proceso de lo que podríamos describir como la mezcla y la
combinación de sistemas religiosos. El templo y la verdadera adoración se
habían contaminado de una manera difícil de explicar, y seguramente más
allá del nivel de tolerancia que Jehová estaba dispuesto a aceptar. Al declarar
la acusación del Señor contra Israel, el profeta escribe: “Mi pueblo fue
destruido, porque le faltó conocimiento ” (Oseas 4:6). Habían abandonado su
Palabra y se habían entregado desenfrenadamente al pecado. Siempre sucede
así y así siempre sucederá.
Sería un consuelo decir que la iglesia del Nuevo Testamento fue diferente.
Lamentablemente, muchos cayeron en el mismo pozo profundo. En su carta
final, Pablo amonesta a Timoteo a adherirse tenazmente a la Palabra de Dios.
En su descripción de los “postreros días”, el apóstol declara que habrá
aquellos que “que tendrán a pariencia de piedad, pero negarán la eficacia de
ella ” (2 Timoteo 3:5).
Concluyendo que el mal florecerá, Pablo otra vez encarece a Timoteo a
mantenerse fiel a la Palabra de Dios. “Pero persiste tú en lo que has
aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la
niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio
para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es
inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia ” (2 Timoteo 3:14-16).
¿Por qué él es tan enfático? “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la
sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros
conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se
volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4). La versión Dios Habla Hoy de la
Biblia dice que “se buscarán un montón de maestros que sólo les enseñen lo
que ellos quieran oír”.
En su oración antes de ir a la Cruz, Cristo oró por los discípulos (y por
nosotros). “Santifícalos [purifícalos, sepáralos para ti, hazlos santos] en tu
verdad; tu palabra es verdad ” (Juan 17:17). Mientras procuramos conocer a
Dios, no debe haber vacilación alguna. ¡Nuestro Dios debe ser el Dios de la
Biblia!
D IOS ES AMOR
El amado apóstol Juan (el único miembro de los primeros doce que murió
de una muerte natural) habla claramente del amor de Dios. Él declara: “Dios
es amor ” (1 Juan 4:8). Luego rápidamente procede a mostrarnos cómo este
Dios amoroso manifestó su naturaleza al hombre. “En esto se mostró el amor
de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo,
para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo
en propiciación por nuestros pecados ” (1 Juan 4:9-10).
Otra vez, se nos recuerda que Dios no necesitó al hombre para sentirse
completo. Si la emoción hubiera sido el factor controlador de su amor, Él
seguramente habría abandonado (o destruido) a Adán y Eva cuando pecaron
en el jardín del Edén. Fue iniciativa divina la que envió a Cristo a esta tierra
para que fuera nuestro sustituto por el pecado. No aportamos nada para la
salvación excepto nuestra total falta de merecimiento.
El amor de Dios no es una emoción empalagosa. Es un afecto racional y voluntario, que se
establece en perfecta razón y decisión deliberada.
Otro aspecto del amor divino es la disciplina. Esto es a menudo confuso
para quienes esperan únicamente lo que ellos quieren, cuando ellos lo
quieren. El amor no siempre es complaciente y conciliatorio. Los padres
entienden muy bien este concepto. Los niños tienen que ser enseñados. No se
convierten automáticamente en adultos productivos, corteses y moralmente
puros. En ocasiones, cuando una persona joven ha cometido algún crimen
violento, el padre lloroso muchas veces dice: “Lo amé demasiado y nunca lo
discipliné”. En realidad, lo contrario de esta declaración es lo cierto. Si el
padre le hubiera amado de verdad, habría ejercido toda energía concebible
para impedir que tal tragedia sucediera.
Dios se preocupa por nosotros lo bastante para evitar nuestra
autodestrucción. Esto significa que no siempre obtendremos las cosas “a
nuestra manera”. En su amor—si, y sólo si, reconocemos su mano como la de
un protector amoroso—estamos seguros. Este breve cántico lo expresa muy
bien.
“Dios cuida de ti,
Dios cuida de ti,
En sol y en sombra,
Dios cuida de ti”.
Presente a su Dios a las personas con profundo afecto, como la máxima
expresión del amor perfecto.
D IOS ES SANTO
Dios es santo en el sentido que Él, y Él solo, es la fuente y la norma de
todo lo que es justo y bueno. Debemos entender que Él es el autor de todos
los principios para la conducta moral. Dios no está bajo la ley, ni por encima
de la ley; Él es la ley. El factor distintivo de la ley de Dios es que es
exclusivamente para nuestra bendición y beneficio. Nuestra fe no está
controlada por el temor. Dios es santo, no es severo, y hay una gran
diferencia.
Este tema de la santidad no es ningún tema
secundario en cuanto a Dios. ¿Sabía usted que las
Él es justo por palabras santo y santidad se mencionan más de 500
naturaleza y, como tal, veces en las Escrituras (150 en el Éxodo y Levítico;
su santidad está en aproximadamente 170 por los profetas; y casi 200 en
perfecto acuerdo con su el Nuevo Testamento)?
ser y su voluntad.
En la etapa temprana de la revelación progresiva de
Dios excluye de sí todo
y cada factor que es
Dios al hombre, Él identifi a su propia santidad.
contrario a su “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por
naturaleza. tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy
santo ” (Levítico 11:44-45; 19:2; 20:7). Al encarecer a
los creyentes del Nuevo Testamento el vivir en
pureza, Pedro cita este versículo de Levítico (1 Pedro
1:16). El profeta Isaías describe gráficamente la imponente santidad de Dios.
En su visión dice: “Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus
faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía
seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos
volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de
los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria ” (Isaías 6:1-3). ¿Cuál fue
la reacción del profeta? En comparación con la santidad de Dios, él se vio
como “hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene
labios inmundos ” (Isaías 6:5).
Jesús, Dios en la carne, vivió la santidad aquí en la tierra. Pablo confirma
la “impecabilidad” de Cristo al explicar cómo hemos sido reconciliados con
Dios. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él ” (2 Corintios 5:21).
Pedro cita de Isaías 53: “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su
boca ” (1 Pedro 2:22).
Juan encarece a los creyentes el vivir en pureza ya que Cristo es puro. “Y
sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él”
(1 Juan 3:5).
El escritor de Hebreos también habla de la virtud de nuestro divino Sumo
Sacerdote. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda
compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo
según nuestra semejanza, pero sin pecado ” (Hebreos 4:15).
En estos días de vulgaridad y bancarrota moral, la santidad del Dios
Omnipotente resplandece en brillante contraste. De hecho, trae condenación
sobre aquellos cuya vida despiden el olor putrefacto del pecado. Según Jesús,
tales personas “amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas ” (Juan 3:19).
Para los hijos de Dios que se han hastiado de la contaminación espiritual
que los rodea, entrar en la presencia del Señor es un bendito privilegio. Su
santidad no es una amenaza. Es la brújula moral de vida mediante la cual
navegamos por un mundo que intentaría arrojarnos en el vertedero de basura
del mal.
Presente a su Dios como el Santo, quien por medio de su misericordia y
gracia ha hecho posible que podamos entrar a su presencia libres de pecado,
algo que ningún humano puede hacer si no es a través del sacrifi de Jesucristo
por nuestros pecados.
D IOS ES VERDAD
Toda verdad entre los hombres tiene su fundamento en el Dios creador.
Muchos intentos filosóficos por encontrar a Dios terminan en un estado de
confusión, porque comienzan con el hombre y tratan de moverse en espiral
hacia arriba. Esto es inútil. Es tan insensato como tratar de poner techo sobre
una casa antes de echar el fundamento. Dios no solamente revela la verdad y
con justicia hace lo que es recto y verdadero; Él es por naturaleza la Verdad.
Al igual que con la mayoría de lo que entendemos de Dios, el hombre
necesita evidencias visuales para captar este concepto con suficiente claridad.
De ahí la revelación de Dios a través de Jesús. Recuerde la proclamación
angelical a José de que su nombre había de ser “Emanuel, que traducido es:
Dios con nosotros ” (Mateo 1:23). Los discípulos, confundidos ante lo que
estaba sucediendo, suplicaron: “Señor, mué stranos el Padre, y no s basta ”. A
esto Jesús respondido: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre ” (Juan
14:8-9). Anteriormente, en respuesta al acoso incesante de los líderes judíos,
Jesús había declarado con toda claridad: “Yo y el Padre uno somos ” (Juan
10:30).
Cuando Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida ” (Juan 14:6),
Él no simplemente confirmaba su veracidad en asuntos de relación. La
inferencia era mucho más profunda. Más literalmente podría traducirse: “Yo
soy e l que es la verdad y la fuente de verdad ”.
Es de igual importancia notar que Dios Espíritu es identificado por Cristo
como el “Espíritu de verdad” (Juan 14:17; 15:26; 16:13), en el discurso de la
última enseñanza a los discípulos (como registra Juan 12—16) antes de la
cruz. No puede haber duda alguna, la Santa Trinidad es co-igual y co-
gloriosa, igual en esencia, en sustancia, y en poder.
Una palabra comúnmente usada entre nosotros hoy es integridad. El
mundo corporativo sufre gran pérdida cuando se percibe una falta de
integridad. Los poderes gubernamentales son ridiculizados cuando se
perpetran falsedades deliberadas. Los hogares se destruyen cuando uno de los
cónyuges en el matrimonio viola el vínculo de confianza. En cada aspecto de
la sociedad, la honradez y la integridad son indispensables. Si este principio
es verdadero entre los hombres, ¿cuánto más lo es para con Dios?
Balaam, el profeta que fue tentado a transar su mensaje de Dios por amor
al dinero, al fi al hizo una confesión bastante profunda. “Dios no es hombre,
para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no
hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Números 23:19). Esas dos preguntas de
retórica se responden muy fácilmente con un no absoluto.
El salmista enfatiza la veracidad de Dios en el Salmo 119. A propósito,
este es el capítulo más largo en la Biblia y 176 versículos hablan acerca de
los “estatutos” o la “ley” de Dios. “La suma de tu palabra es verdad, y eterno
es todo juicio de tu justicia” (v. 160).
Sin lenguaje ambiguo o torcer la verdad, usted puede presentar
valientemente al Dios que es la verdad, y de quien emana todo lo que es
verdad, verdadero, y verídico.
L A LISTA ES LARGA
En un tratado tan breve, es imposible siquiera identificar las muchas
cualidades y atributos del Omnipotente. Su lista personal podría incluir
bondad, misericordia, gracia, paciencia, justicia, y rectitud. El otro aspecto
del carácter de Dios que simplemente no puede ser omitido aquí es la
fidelidad. Cuando Isaías mira más allá de las circunstancias actuales del Israel
rebelde, él alaba la fidelidad de Dios. “Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y
alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus
planes son fieles y seguros ” (Isaías 25:1, NVI). La frase “fieles y seguros”
literalmente significa la fidelidad de la confiabilidad.
“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a
los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”.
Deuteronomio 7:9
“Declararé que tu amor permanece firme para siempre, que has afirmado en el cielo tu
fidelidad”.
Salmo 89:2
“Si fuéremos infieles [no creyéramos y fuésemos desleales a Él], él permanece fiel [fiel a su
Palabra y su carácter justo], El no puede negarse a sí mismo”.
2 Timoteo 2:13
J AMÁS LO DUDE, DIOS ES FIEL A SU PROPIA PALABRA
Finalmente, la dimensión de la deidad que abarca todos estos gloriosos
atributos y los sostiene en equilibrio armonioso: Dios es perfecto.
Antes de su muerte, Moisés presentó un majestuoso cántico a la asamblea
de todo Israel. (Está registrado en su totalidad en Deuteronomio 32:1-43.)
Una estrofa dice; “El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus
caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo
y recto ” (Deuteronomio 32:4).
“En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová; escudo es a todos
los que en él esperan”.
Salmos 18:30
Al vivir en constante imperfección, la mente humana lucha por aferrarse a
una constante perfección. Pero ese es nuestro Dios, absoluta, irrevocable,
infinita y eternamente perfecto.
En este estudio abreviado, personalmente he
llegado a una nueva dimensión de reverencia, respeto Santidad sin amor es
y apreciación por este gran Dios que amamos y severidad; amor sin
servimos. Sin embargo, usted tal vez se pregunta: santidad ed transar.
“¿Qué tiene todo esto que ver con el tema de la fe? “
Mi respuesta sería: “¡Todo!” A menos que, y hasta
que conozcamos quién es nuestro Dios, a lo más,
nuestra fe es limitada. Estudiar y aprender de su Palabra no disminuye la fe;
antes bien la enriquece drásticamente.
Conocer a Dios liberará su fe, la certeza de su poder omnipotente, y la
confianza en su sabiduría omnisciente.
Nuestra esperanza y protección
Nuestra esperanza y protección y nuestro eterno hogar
Has sido, eres y serás tan sólo tú, Señor.
Aún no habías la creación formado con bondad,
Mas desde la eternidad tú eras solo Dios.
Delante de tus ojos son mil años, al pasar,
Tan sólo un día que fugaz fenece con el sol.
El tiempo corre arrollador como impetuoso mar;
Y así, cual sueño ves pasar cada generación.
Nuestra esperanza y protección y nuestro eterno hogar,
En la tormenta o en la paz sé siempre tú, Señor.
—Isaac Watts
ENFRENTE LA REALIDAD
CAPÍTULO SEIS
Estaba de pie esperando en el vestíbulo del hospital con el esposo y el hijo
de una amada hermana en la fe que moría de cáncer. El doctor solemnemente
salió del cuarto y sigilosamente dijo: “Ella se ha ido”. El hijo, alejado de su
formación cristiana, explotó en cólera, golpeó la pared con los puños, y
reprochó: “Si así Dios trata a sus hijos, entonces no quiero nada que ver con
Él”.
Aunque es comprensible su dolor ante la muerte de su progenitora, su
conclusión acerca de Dios es errónea. El hecho es que esta amada hermana no
fue castigada, ella fue promovida. Ella concluyó sus exámenes; ella se graduó
de lo temporal a lo eterno.
Aun así nuestra tendencia es preguntar por qué hay tanto dolor y trastorno
aquí en la tierra. La primera verdad que se debe establecer es que Dios no es
el autor o creador del mal. Dios es siempre bueno.
Segundo, debiéramos recordar la razón de que el hombre fue creado. En la
perfección y la totalidad de la bendita trinidad, el Eterno creó al hombre para
participar en su amor y compañerismo. Dios no necesitaba al hombre, como
nosotros con mucha frecuencia “necesitamos” el afecto y la aprobación de
otros. Él se puso a disposición del hombre para compartir con él la
indescriptible bendición y el beneficio de la gloria eterna.
Tercero, se le dio al hombre un libre albedrío, es decir la posibilidad de
elegir. Ninguno de aquellos que componen la creación moral de Dios
(ángeles u hombre) debía ser forzado a la adoración o al servicio. El
Omnipotente no quiere esclavos. Es en este punto que podemos emprender de
una manera realista un viaje para descubrir por qué el mal frecuenta nuestro
mundo, y cómo esto afecta hasta al más consagrado.
E L HOMBRE ESTÁ CORROMPIDO, REALMENTE CORROMPID O
No se requiere de alguna letanía del mal para demostrar este punto.
Observe las noticias durante una semana. Usted se informará de un acto
horrendo después de otro. Asesinatos por riñas en la vía pública. Violaciones
e incestos. Fraudes y encubrimientos por centenares de millones de dólares.
Avaricia. Pasión. Ira. Inmoralidad al grado de que personas decentes sienten
repulsión de sólo pensar en ello.
Este concepto de corrupción no es una idea contemporánea. Hace mucho,
la Palabra de Dios habló directamente a la universalidad del pecado y la
maldad.
“Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido
que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien
haga lo bueno, no hay ni aun uno”.
Salmos 53:2-3
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”.
Isaías 53:6
“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de
inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como
viento”.
Isaías 64:6
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.
Romanos 3:23
“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al
príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre
los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne,
haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira,
lo mismo que los demás”.
Efesios 2:2-3
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en
nosotros. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en
nosotros”.
1 Juan 1:8, 10
Las mentes de grandes teólogos han reflexionado en cuanto a si el hombre
es pecador debido a Adán o debido a su propio pecado. Para mí, la respuesta
es evidente. No es ni lo uno ni lo otro, es lo uno y lo otro. Tengo una
naturaleza (debido al pecado de Adán) que está inclinada hacia el mal, pero
soy también culpable debido al pecado personal. Nada de pasarse la pelota.
Adán no es un chivo expiatorio conveniente. Soy culpable y responsable de
mis propias decisiones. Sólo puede haber una conclusión: el pecado está
fuera de control debido a la corrupción total del hombre. Sólo Cristo puede
ofrecer una solución.
C ONSECUENCIAS DEL PECADO
Dos personajes bien conocidos de la Biblia sufrieron consecuencias
dramáticas por su pecado. David, el dulce cantor de Israel, varón conforme al
propio corazón de Dios, cometió adulterio y asesinato. Él se arrepintió con
toda sinceridad. El Salmo 51 releva el profundo remordimiento de su
corazón. Aun así, los demás libros registran una serie de acontecimientos
desconsoladores. La muerte del bebé que fue concebido en una relación
ilícita. Tamar, hija de David, fue violada por uno de sus hermanastros,
Amnón. Absalón, el hijo más popular, fue el protagonista de una
insurrección, y David fue obligado a huir del palacio. Su pecado, como
cualquier pecado, fue costoso.
El nazareo Sansón, hombre fuerte, fue el enemigo mortal de los filisteos y
los avergonzó en repetidas ocasiones. Luego un día él cayó en la trampa.
Dalila le cortó el cabello. Su fuerza sobrenatural se fue. Ahora ciego, porque
lo privaron de sus ojos, atado con cadenas, día tras día molía el grano en una
piedra de molino. Al fi al Dios restauró su fuerza y Sansón mató a una
multitud de filisteos en el templo del dios Dagón.
Alguien rápidamente objeta: “¿Pero por qué debo
sufrir por la maldad de otro? No parece muy justo”. Dios es misericordioso,
Tristemente, hay veces cuando los creyentes soportan pero el pecado tiene
el dolor del pecado del cual no tienen culpa alguna. precio sumamente alto.
Desde la perspectiva humana puede interpretarse La Palabra de Dios es
como injusto. Los desastres naturales, las guerras, el verdadera, usted
colapso económico, el prejuicio, la injusticia de los cosechará lo que
siembra.
gobiernos, el abuso en el trabajo, las tragedias
familiares, todo esto afecta hasta el más selecto de los
santos. En una parte del Sermón del Monte, Jesús se
refiere al deber de amar aun a quien es detestable y abusivo. En este contexto
particular, alude al tema de su providencia. “[Dios] que hace salir su sol
sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos ” (Mateo 5:45,
añadido del autor).
Me gustan los Salmos ya que nos permiten oír la expresión de la emoción
humana, a menudo con toda su crudeza. Una de esas expresiones la
encontramos en el Salmo 73. La frustración de Asaf es evidente. “En cuanto
a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve
envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos ” (vv. 2-3).
“Los ojos se les saltan de gordura; logran con creces los antojos del corazón
” (v. 7).
Escuche el sentimiento de su voz. “Verdaderamente en vano he limpiado
mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el
día, y castigado todas las mañanas ” (vv. 13-14). “Cuando pensé para saber
esto, fue duro trabajo para mí ” (v. 16).
Finalmente, el salmista abre su corazón a Dios en el santuario y se da
cuenta del fin de tales personas. Él también confiesa sus propias malas
actitudes. “Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.
Tan torpe era yo, que no entendía ” (vv. 21-22). ¿Su punto de vista espiritual
realineado? “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? y fuera de ti nada
deseo en la tierra ” (v. 25). “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el
bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”
(v. 28).
Resiste, amado hermano. Dios tiene el registro, y es siempre correcto.
“Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría ” (Salmos
30:5).
M ALAS DECISIONES
Conocí a un hombre joven que fue diagnosticado con diabetes, que podía
controlar con una cuidadosa dieta. En vez de hacerlo, constantemente él se
hartaba de tartas, caramelos, pasteles, y refrescos azucarados pese a las
constantes advertencias del médico. No hace falta decir que murió a una
temprana edad. Sin duda, él pudo haber disfrutado de muchos años de buena
salud y de productividad. Él sufrió la consecuencia de sus propias malas
decisiones. Este ejemplo no es de modo alguno un acontecimiento aislado. El
hijo de Dios debe hacer todo lo que está a su alcance para mantener su cuerpo
como el templo de Dios.
Se podría hacer una lista bastante extensa de las decisiones insensatas que
a menudo tomamos. Las relaciones basadas en la mera atracción física a
menudo conducen a un dolor emocional profundo, sin mencionar la
posibilidad de alguna forma de enfermedad de transmisión sexual. La
avaricia conduce a buenos hombres de negocios por un camino de falta de
honradez y despiadado atropello de los demás. Los adolescentes, presionados
por sus pares, prueban aquella primera bebida alcohólica o ingieren drogas, y
se encuentran en un camino que conduce al comportamiento inaceptable o
incluso a los delitos violentos.
Cosas como éstas pueden describir la cultura de
esta generación. Tristemente, muchas de estas mismas
A menudo le es más
malas decisiones (pecados) las encontramos entre difícil seguir a Cristo al
quienes afi man ser seguidores de Cristo. ¡Qué joven que ha vivido bajo
trágico! Padres que profesan una cosa pero viven de un mal ejemplo de
otra manera en casa, se preguntan cómo y por qué sus cristianismo, que al un
hijos e hijas se rebelan contra Dios. joven que ha crecido en
El plan moral de Dios para el ser humano no es un un ambiente donde no
ha habido profesión de
castigo. Todo lo que Él nos ha instruido hacer o no
fe alguna.
hacer es para nuestro beneficio. Este Padre sabio que
conoce todas las cosas, sabe lo que es mejor para
nosotros. Por lo tanto, aunque una persona no aceptara
a Jesucristo como el Hijo de Dios, pero obedeciera la enseñanza de la
Escritura, su vida sería mucho mejor que la de su contraparte. Para que no
haya algún malentendido, no sugiero que la simple aplicación de los
principios de la Biblia a nuestra vida diaria sea un reemplazo adecuado de la
fe en Cristo. El único camino a la vida eterna es a través del arrepentimiento
del pecado y la fe en el sacrificio de Cristo en la cruz.
Las buenas obras y las buenas decisiones en sí nunca abrirán la puerta a la
vida eterna.
A MBIENTE HOSTIL
Durante algún tiempo he enfatizado que no hay cristianismo que no sea
ofensivo. Este confl to no es el producto de algún choque de personalidad
inmadura, de una diferencia filosófica, o de una barrera cultural. Se trata de
Dios contra Satanás. Se debe añadir rápidamente que Dios y Satanás no son
oponentes iguales. Lucifer (el diablo) estuvo por un tiempo en la posición
más elevada entre los
ángeles, pero el orgullo llenó su mente y procuró
El enfoque de la fe es
derrocar el trono de Dios. Él fue expulsado del cielo
pedir al Señor que nos (una tercera parte de los ángeles cayó con él) pero se
ayude en nuestras le permitió el uso de su poder por un tiempo, antes de
decisiones, nunca su condenación fi al.
culparlo de las
consecuencias “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el
indeseables de nuestras poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que
malas decisiones. podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no
tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este
siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo
acabado todo, estar firmes”.
Efesios 6:10-13
“Pues aunque andamos [vivimos] en la carne, no militamos según la carne; porque las armas
de nuestra milicia no son carnales [armas de carne y sangre], sino poderosas en Dios para la
destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.
2 Corintios 10:3-5 (palabras añadidas por el autor)
En su maestra comparación del creyente con un soldado preparado para la
batalla, el apóstol Pablo describe cada elemento de la armadura (Efesios 6:14-
18). Todos son indispensables; sin embargo, para nuestros objetivos aquí
identificaremos sólo dos elementos. En mi opinión, son definitivamente los
más significativos. Si pierde
o falla en hacer uso adecuado de cualquiera de los
Si Jesús pudo derrotar a
dos cuando se enfrenta en la guerra espiritual, el
Satánas con tres desastre es inminente. Estos son: el escudo de fe y la
versículos del libro de espada del Espíritu. El primero es defensivo; el último
Deuteronomio, de es ofensivo. El registro bíblico proporciona esta
seguro podemos afirmación. “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con
vencerlo con toda la que podáis apagar todos los dardos de fuego del
Palabra de Dios.
maligno ” (v. 16). La Nueva Traducción Viviente lo
expresa: “Además de todo eso, levanten el escudo de
la fe para detener las flechas encendidas del diablo”.
Simplemente, “la espada del Espíritu” se define como “la palabra de
Dios”. En este ambiente hostil, no es la convicción profunda o un corazón
valeroso lo que derrotará al enemigo, aunque estos sean importantes. Nuestro
comandante en jefe nos ha suministrado de una capacidad de ataque superior:
la Palabra de Dios.
A menudo tendemos a prestar atención a los “gigantes en la tierra” en vez
de las promesas del pacto de Dios. Sí, hay batallas difíciles, que desgarran el
corazón, y son emocionalmente fatigosas. Esto no significa negar la realidad
del enemigo, antes bien señalar la fuente de la victoria.
Juan habla con mucha elocuencia de cómo el santo derrota al “espíritu del
anticristo ” que “ahora ya está en el mundo ” (1 Juan 4:3). “Hijitos, vosotros
sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros,
que el que está en el mundo ” (1 Juan 4:4). Él profundiza este mensaje en esta
misma epístola. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta
es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe ” (1 Juan 5:4).
En Romanos 8, Pablo hizo dos preguntas estratégicas. “Si Dios es por
nosotros, ¿quién contra nosotros? ” Una traducción dice: “Si Dios es para
nosotros, ¿qué diferencia hace quién está contra nosotros? ” Entonces
plantea una segunda pregunta de retórica: “¿Quién nos separará del amor de
Cristo? ” Después de una elaborada lista de las cosas que no pueden
separarnos de nuestro Señor, declara: “En todas estas cosas somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó ” (Romanos 8:31-39).
E NTRENAMIENTO BÁSICO
Esta es la parte difícil. Las pruebas que vienen
directamente de Dios. Y para complicar más el asunto, Él no ha planeado el
no siempre sabemos cuáles son. ¿Es el diablo quien fracaso para su vida.
nos ataca o es Dios que nos lleva a otro nivel de fe? Sin embargo, en el
¿Ha cantado alguna vez usted el coro: “Ser como tú, proceso de crecimiento
Jesús, todo que pido es ser como Él” y luego se ha espiritual del punto A al
preocupado y se ha preguntado dónde está Dios y punto B, habrá
obstáculos divinamente
cuando responderá a esa petición? Nuestro Padre
programados.
Divino sabe exactamente que tan maduros somos
espiritualmente. Es su deseo, mucho más que el
nuestro, mover los pasivos de nuestras vidas a la columna de activo.
¿Recuerda a sus padres “exigiéndole” que se lavara las manos antes de las
comidas o que se bañara por la noche? Si es varón, probablemente sí lo
recuerda. Ahora, usted sonríe y se pregunta por qué alguna vez le pareció que
era una tarea tan difícil, cuando en realidad es algo tan sencillo. Hoy, le
parece que es agradablemente refrescante y muy sano. Como creyente usted
rápidamente capta la analogía. Ciertos aspectos del camino de la fe parecían
tan exigentes e innecesarios. Sin embargo, Dios insistió en ellos. Las
tribulaciones y las pruebas vinieron con regularidad hasta que un día brilló la
luz. Usted entendió que un Padre amoroso tenía sólo el anhelo de guardarle
de las heridas de las peligrosas trampas. Él sabía lo que había por delante, y
se preocupó.
El escritor de Hebreos enfoca este tema de una
manera muy positiva. “Y habéis ya olvidado la Dios ama demasiado a
exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: sus hijos para permitir
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni que se destruyan, sin
desmayes cuando eres reprendido por él; porque el hacer todo lo posible
Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que para impedir que tal
recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata cosa suceda.
como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el
padre no disciplina? Y aquéllos, ciertamente por
pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que
nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que
ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza;
pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido
ejercitados ” (Hebreos 12:5-7; 10-11).
Los niños rara vez se impresionan cuando su padre les dicen: “Esto me
duele a mí más que a ti” ¿Ha tenido alguna vez la misma actitud hacia Dios?
De ser así, esto puede ser una indicación de que su fe necesita más
entrenamiento. El entrenamiento básico no le enseña todo. El objetivo final
no es la preparación. Ningún soldado verdadero espera jubilarse con honores
después de haber completado sólo unas semanas de entrenamiento básico.
Todo el ejercicio arduo, toda la incomodidad, todas las demandas son
preparación. Esto sólo califica al recluta para entrar en la dimensión mayor de
situaciones reales de batalla.
Así es que, estamos aquí, en medio de un mundo pecador y enfermo. Jesús
identificó este lugar como “las puertas del infierno”. Por un tiempo, Satanás
es llamado “dios de este mundo”. A menudo pareciera que verdaderamente
está en control. Cosas malas suceden cuando él vomita su veneno sobre la
humanidad. Este es un cuadro muy, muy triste si está atrapado en esta
distorsionada perspectiva.
Lo que usted hace hoy es tan importante como lo qué hará en veinte años más. Hoy se forman en
usted la tenacidad y la fuerza para enfrentar los desafíos de su futuro. No estará listo para
enfrentar las contingencias de maña hasta que haya completado con éxito la prueba de hoy.
¡Para el creyente hay una dimensión eterna y esplendorosa, Jesús edifica
su iglesia, tal como lo prometió! Para que al final “se doble toda rodilla… y
toda lengua con fiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre ”
(Filipenses 2:10-11).
Amado santo y fiel, aférrese firmemente de su fe. Envuélvase en ella con
seguridad. Por un tiempo, el viaje podría estar lleno de baches. No permita
que el temor controle sus pensamientos. Todo estará bien. Dios cumplirá su
palabra, la eternidad lo demostrará.
“Vivo por fe en mi Salvador
No temeré, es fiel mi Señor
En dura lid, no me dejará
Vivo por fe, Él me sostendrá”.
FE DEL NIVEL CINCO
CAPÍTULO SIETE
El desarrollo de la fe es un proceso. Ésta no madura instantáneamente. El
tiempo, la experiencia, la comprensión de la verdad bíblica, la oración, la
disciplina espiritual, y otros elementos son los ingredientes en este viaje de
toda la vida.
CINCO NIVELES DE FE
Salvación
Sant ific ación
Sobrenatural
Sufrimiento
Sumisión
Como una brújula para guiarnos en nuestra búsqueda de la comprensión y,
posteriormente, la aplicación de esta compleja verdad bíblica, he identificado
cinco niveles en el desarrollo de la fe madura. Desde luego no hay un límite
exacto cuando se pasa de un nivel al siguiente. Tampoco hay que suponer que
cada uno es mutuamente excluyente de los demás. Lo que se puede declarar
con certeza es que se debe comenzar en el nivel uno: fe para salvación. El
anhelo máximo de cada hijo de Dios debería ser llegar al nivel cinco: la fe de
sumisión.
El camino entre estos dos puntos se ha de descubrir individualmente. Sin
pruebas estandarizadas. En su sabiduría infinita, Dios ha planeado un curso
que está exclusivamente diseñado para el desarrollo de nuestra fe. Al
comentar estos puntos de estudio, quizás usted pueda evaluar su crecimiento.
Posiblemente notará que algunas áreas son fuertes y otras débiles. Deje que el
Espíritu sea su supervisor en este examen. ¡Puede tener la confianza de que
Él le dará una calificación honrada y justa!
NIVEL UNO: FE PARA SALVACIÓN
Para la mente natural esto es un salto demasiado largo y un riesgo
demasiado alto. ¿El Nacimiento Virginal? ¿La Cruz y la Resurrección?
¿Sencilla confesión de pecado y perdón total? La razón y el intelecto
humano, por sí solos, simplemente no pueden captar el misericordioso plan
de redención que Dios preparó. La dimensión eterna del sacrificio de Cristo
viene sólo por revelación divina, y eso requiere fe.
El carcelero de Filipo hizo la pregunta más importante jamás planteada por
la humanidad caída: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” La respuesta
que Pablo y Silas dieron resume el mensaje del evangelio en una sencilla
declaración: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”
(Hechos 16:30-31).
E L INTELECTO PARTICIPA
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios ” (Romanos
10:17). Es en este punto de entrada inicial que la mayoría de las personas
vacila. No aceptan la autoridad de las Escrituras. Esto es cierto especialmente
en una cultura postmoderna. El argumento se presenta más o menos de esta
manera: “La Palabra de Dios puede ser verdad para usted, pero no lo es para
mí”. Después de ministrar en varios países donde los principios de la Biblia
nunca han sido enseñados, pude notar cada vez con más claridad la
depravación de la mente del hombre. La semilla de la fe debe comenzar a
germinar antes de que uno pueda verdaderamente “oír” la Palabra de Dios.
S E REQUIERE DE UNA RESPUES TA PÚBLICA
“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación ”
(Romanos 10:9-10). La fe (creer en el corazón) y la confesión están
inseparablemente unidas. Si cree, usted confesará. Sin embargo, es posible
decir que se cree, sin realmente creer. Dicho sea de paso, la palabra griega
para confesar, homologeo, es más significativa que el mero asentimiento
mental. Es estar unidos en un pacto. Es decir, el corazón y la boca son uno.
Esta es la misma palabra que Cristo usó cuando preparó a los discípulos para
su primera misión de predicación. “A cualquiera, pues, que me confiese
delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está
en los cielos ” (Mateo 10:32).
L A RELACIÓ N DEL HOMBRE CON DIOS ES RESTAURADA
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro Señor Jesucristo ” (Romanos 5:1). Parece increíble que un ser
humano, creado a la imagen de Dios, rechace abiertamente esta oferta
unilateral de perdón y restauración. En su persuasiva carta a los creyentes de
Éfeso, Pablo compara la condición pecaminosa del hombre con la
misericordia y la gracia de Dios. ¿Su conclusión? “Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se gloríe ” (Efesios 2:8-9).
¿Por qué es tan difícil esto? Es mucho, mucho más que la terquedad del
intelecto humano. Esta es la primera línea de defensa de Satanás. Se remonta
al huerto de Edén. “Conque Dios os ha dicho…” tenía como fin depositar la
semilla de duda en la mente de Eva. Aunque Adán y Eva desobedecieron—y
nosotros, los hijos y las hijas “del primer Adán”, también somos culpables—
Dios respondió a las mentiras del enemigo. Jesús, el mismísimo Hijo de Dios,
llevó sobre sí el castigo de nuestro pecado en la cruz. El glorioso pacto fue
confi mado con su resurrección. Y, para que seamos restaurados a la
comunión con el Omnipotente, todo lo que tenemos que hacer es creer que el
plan de Dios es real. Como creyentes, personas que hemos nacido de nuevo,
para por qué no cerramos este libro por unos momentos y damos gracias a
Dios y nos alegramos en su salvación.
NIVEL DOS: FE PARA SANTIFICACIÓN
El plan original de Dios no fue que su pueblo Israel deambulara en el
desierto. Después de la liberación milagrosa de la esclavitud en Egipto y el
subsecuente cruce del Mar Rojo, el pueblo judío finalmente fue libre. Ahora
podrían conquistar “la tierra prometida”. Pero allí encontraron obstáculos. Al
escuchar el informe de los diez espías, se atemorizaron al punto de querer
volver a la esclavitud. Parece irracional. Que rápido olvidaron lo que Dios
había hecho por ellos después de cuatrocientos años en Egipto.
Según las Escrituras, lo que debió ser un trayecto de unos cuantos días, se
convirtió en cuarenta años de peregrinaje en círculos. “Once jornadas hay
desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea. Y aconteció que
a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés habló a
los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado
acerca de ellos ” (Deuteronomio 1:2-3). (Cades-barnea fue el sitio del primer
cruce hacia la tierra prometida.)
Hubo algunos milagros en el desierto. El maná, el suministro de agua de la
roca, y la ropa que no se desgastó, fueron evidencias de que Dios estaba con
ellos. Sin embargo, todos los que tenían veinte años de edad, o más, dejaron
Egipto pero murieron en el desierto. ¿Por qué? No tuvieron fe para entrar en
las bendiciones plenas de la promesa de Dios.
Este acontecimiento histórico del relato del Antiguo Testamento se señala
con frecuencia como un punto de referencia en el Nuevo Testamento.
Fácilmente podemos reconocer la aplicación para los creyentes de hoy. La
experiencia de la salvación es sólo el punto de partida en el desarrollo de la
fe. El nuevo nacimiento es exactamente eso. Cuando un niño comienza a
crecer, desarrolla habilidades motrices, comprende palabras y conceptos, y,
con el paso del tiempo y la formación adecuada, puede hacer su aporte a la
sociedad.
Aunque el apóstol Pablo reconoce a los corintios, “nada os falta en ningún
don ” (1 Corintios 1:7), también los reprende por su inmadurez espiritual.
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino
como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda;
porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois
carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no
sois carnales, y andáis como hombres? ” (1 Corintios 3:1-3).
El deseo del Señor Jesús es que todo creyente alcance la madurez
espiritual, para que la vida cristiana sea un refl o de la gracia y la gloria de
Dios (2 Corintios 3:18).
A menudo se menciona a los fariseos como ejemplo, por lo general un
modelo negativo. Obviamente, Jesús estuvo en constante confl to con ellos y
usó expresiones fuertes para exponer la hipocresía del corazón de ellos. Sin
embargo, por un momento, miremos el otro lado. Anteriormente, este grupo
de líderes religiosos fue conocido como “separatistas” por su fi lidad
constante a la Ley de Moisés. Lamentablemente, en un cierto momento se
volvieron “elitistas”. En nuestra comprensión de la santifi ación, ellos
cumplieron la primera mitad. Los fariseos fueron apartados de. Recordemos
que Jesús no los criticó por su estricta observancia de los asuntos externos de
la Ley. Sin embargo, estos líderes religiosos son evidencia de que tal
comportamiento por sí solo no corresponde a la defi n bíblica de la
santificación.
La Biblia, de hecho, enseña que debemos apartarnos de los pecados
manifiestos de este mundo. Tanto en Efesios como en Colosenses Pablo insta
a éstos convertidos a despojarse “del viejo hombre” y a vestirse “del nuevo
hombre” (Efesios 4:22-24; Colosenses 3:8-14). En su Epístola a los Gálatas,
amonesta a los creyentes: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis
los deseos de la carne Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el
del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis
lo que quisiereis ” (Gálatas 5:16-17). Entonces, explicándolo de manera
detallada y explícita, él identifica diecisiete pecados de la carne que los
creyentes deben resistir (Gálatas 5:19-21). Después de enumerar los frutos
del Espíritu, presenta una breve recapitulación. “Pero los que son de Cristo
han crucificado la carne con sus pasiones y deseos ” (Gálatas 5:24).
Se puede seguir un dogma o credo y así cumplir el deber para con una
organización eclesiástica. Es posible hasta abstenerse de hacer todas las cosas
que están reconocidas como pecados manifi tos en las Escrituras. Es
importante que entendamos que esto es correcto y bueno. Como hijos e hijas
del Dios Altísimo, debemos vivir de una manera consecuente con nuestro
“apellido”. Sin embargo, eso es sólo un aspecto de la santifi ación.
La verdad es que la mayoría no serán separados de
a menos que también hayan sido apartados para. En la SANTIFICACIÓN:
alegoría de la vid verdadera (Juan 15), Jesús habla de Separados de y
la raíz del asunto. Repetidamente anima a los apartados para. La san
discípulos con las palabras “permaneced en mí”. (Él tifi cación bíblica
usa la palabra permaneced ocho veces en éste requiere ambos
capítulo.) Esto es comprensible. No hay vida aspectos.
espiritual alguna si no se pertenece Cristo. Pero, aquí
el Señor va un paso más allá. Su explicación borra
cualquier confusión acerca del ser apartados para en el proceso de la
santificación. “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros,
y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca;
para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Juan
15:16).
Esta es la prueba mayor del proceso fe-santifi ación. Lo que estoy
dispuesto a no hacer es vital, pero de igual (si no mayor) importancia es lo
que estoy dispuesto a hacer. Algunos alcanzan un nivel de gran disciplina
espiritual, al abandonar el estilo de vida de los incrédulos. Sin embargo, esas
mismas personas son tenazmente reacias a rendirse completamente a las
demandas de Cristo. La frustración es inevitable. No se puede tener las dos
cosas. Alejarse de algo para volverse a lo otro crea un vacío. En tal situación
no hay vida espiritual victoriosa.
Para la mayoría de nosotros esto fue lo obvio después de nuestra
conversión. Es probable que a menudo pensáramos: “No puedo hacer esto”.
Tal vez con toda rapidez expresamos al Señor nuestras debilidades e
incapacidades. Lloramos con cada fracaso y hasta pensamos rendirnos. Aquí
yace tanto el problema como la respuesta. El problema: yo no puedo. La
respuesta: Él puede.
¿Entonces cómo aquellos que tienen cincuenta o sesenta años de vida en
Cristo han podido andar en victoria? Por fe, reclamaron las promesas de Dios
y cruzaron el Jordán hacia la tierra prometida. Hubo gigantes de tentación y
maldad por todas partes, pero ellos decidieron mirar más allá de lo que el ojo
natural puede ver, y prever lo que estaba por delante. Por fe, dejaron que el
Espíritu Santo obrara en el interior, formando la imagen de Cristo día tras día.
La fe necesaria para establecer una relación recta con Dios también sirve para
mantener y enriquecer esa relación.
NIVEL TRES: FE SOBRENATURAL
En este punto, venimos cargados con un cuaderno lleno de preguntas.
“¿Por qué Dios sana a algunos y no otros?” sería probablemente una de las
primeras en la lista. “¿Recibiremos siempre la respuesta que queremos, si
solo tenemos fe?” “¿Cómo puedo saber la diferencia entre fe y presunción o
emoción?” “¿Es bíblico seguir orando por una necesidad específica si la
respuesta no viene de inmediato?”
Siempre tendremos muchas preguntas respecto a lo milagroso y su
relación con nuestra fe. A veces no habrá respuesta, simplemente porque solo
Dios sabe (1) lo que está en su plan y (2) lo que hay en nuestro corazón.
Mientras buscamos desarrollar más plenamente nuestra fe, comencemos con
lo fundamental. La manifestación sobrenatural del poder de Dios en respuesta
a nuestras peticiones no sucederá sin la fe.
U N OBJETIVO INDISPENSABLE: LA GLORIA DE DIOS
Usted no puede pasarlo por alto en las palabras de Jesús. Todo que Él hizo
fue para glorificar a su Padre. Él claramente articuló ese consecuente mensaje
a sus discípulos. Escuche sus instrucciones.
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y
aun mayores hará, porque yo voy l Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo
haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.
Juan 14:12-14
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os
será hecho”.
Juan 15:7
Juan, el discípulo amado, anunció esta misma directiva: “y cualquiera
cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus
mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él ”. (1
Juan 3:22).
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,
él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos
las peticiones que le hayamos hecho”.
1 Juan 5:14-15
No hay superestrellas. No es obra de un solo hombre. La fe sencilla,
expresada humildemente por un creyente obediente, en armonía con la
voluntad de Dios mueve la mano del Omnipotente.
L A SANIDAD DIVINA ES TÁ INCLUIDA EN LA REDENCIÓN
El salmista bendice al Señor y recuerda: “El es quien perdona todas tus
iniquidades, el que sana todas tus dolencias ” (Salmos 103:3).
Isaías, el profeta mesiánico, presenta los sufrimientos de Cristo tanto
sustitutivos como eficaces para el pecado y la enfermedad. En el bien
conocido capítulo 53, él poéticamente describe la redención. “Mas él herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de
nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías
53:5).
En su primera epístola, Pedro señala al sufrimiento de Cristo y lo retrata
como el Salvador sin pecado. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su
cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados,
vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados ” (1 Pedro 2:24).
Ahora somos enfrentados a una pregunta interesante. ¿Si la sanidad física
fue pagada en la cruz, como nuestros pecados, entonces por qué no todos los
creyentes son sanados? Recuerde que anteriormente hablamos del proceso
completo de redención.
La maldición de la muerte es el “postrer enemigo que será destruido [será
declarado sin efecto, inútil] ” (1 Corintios 15:26).
Pablo nos recuerda que “toda la creación gime a una, y a una está con
dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros
mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos
dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro
cuerpo” (Romanos 8:22-23).
¿Significa esto que dejamos de orar por un
enfermo, ya que, después de todo, más tarde o más La muerte fue derrotada
temprano todos moriremos (a menos que vivamos con la crucifixión y la
para ver el arrebatamiento de la iglesia)? resurrección de Cristo,
Absolutamente no. Las Escrituras nos enseñan que pero será destruida en el
debemos presentar continuamente nuestras peticiones futuro en la
al Señor, esperando un milagro de sanidad. Como resurrección de los
santos.
seres fi tos, nuestra visión de su momento preciso tal
vez no es muy clara. En situaciones extraordinarias, el
Señor podría revelar su plan futuro para la salud de
alguien. La respuesta adecuada siempre será la plena sumisión en fe, la
aceptación de su Palabra con serenidad emocional y tranquilidad de mente y
espíritu.
¿Q UIÉN DEBE TENER FE?
¿Es la persona que está enferma la responsable de tener fe respecto a lo
sobrenatural? ¿O, son los ancianos (creyentes) a los que se llama quienes
tienen la responsabilidad de ejercer la fe? ¿O, puede ser que la persona que
trae al enfermo para que se ore por él deba tener la fe que mueva a Dios a la
acción? Por supuesto, esta es una necia especulación. Sólo el Dios
omnisciente podría tener posiblemente esta clase de comunicación con su
creación. En mi opinión, en el mejor de los casos todos los implicados deben
actuar en fe, en obediencia a la Palabra de Dios.
Santiago presenta el modelo: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame
a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre
del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará”
(Santiago 5:14-15). A propósito, el término “anciano” se refiere a la madurez
espiritual en vez de la responsabilidad de liderazgo (pastoral) en la iglesia.
Una noche yo fui el orador en una conferencia de pastores, el Espíritu
Santo movió mi corazón para pedir que los que tuvieran una necesidad
específica de sanidad milagrosa a vinieran a la plataforma. Varios pasaron
adelante para que se orase por ellos esa tarde. Aproximadamente un año más
tarde, en un lugar diferente, un pastor que nunca antes había conocido se
acercó a mí después del culto. Me dijo que había estado en la conferencia de
pastores, y que durante casi dos años había sufrido de una seria dolencia al
corazón. No podía conducir un vehículo y a menudo ni siquiera podía
predicar desde el púlpito el domingo por la mañana. Esa
noche él vino al altar, “creyendo que Dios había
La principal
hablado” y “que esa era su noche para sanidad”. Con
consideración no entusiasmo me dijo que esa noche condujo sin
debería consistir en dificultad acasa y desde ese entonces ha seguido
quién tiene la fe, sino conduciendo. Sin dificultad, había podido predicar
en que el Señor Jesús es cada domingo por la mañana y por la tarde, y el
el sanador. miércoles por la noche.
¿Quién oró por él? Él ni siquiera recuerda.
Realmente no era importante. ¡Después de todo, Jesús
es quien debe recibir toda la gloria!
E N OCASIONES ESPECIALES
La Primera Epístola a los Corintios, capítulo 12, nos da una compresión de
las especiales manifestaciones del Espíritu Santo. A menudo las llamamos
dones del Espíritu. Dentro de esta lista de nueve dones sobrenaturales
encontramos la fe, la sanidad, y los milagros. Para facilitar la memorización
de estos dones, a menudo los separamos en tres categorías de tres dones en
cada una. Nótese que aquí son definidos como dones de poder. (Los demás
son dones de revelación y dones de expresión.)
No debe haber aquí confusión alguna. Estas manifestaciones especiales del
Espíritu todavía operan eficazmente.
Como parte de la iglesia del Nuevo Testamento, cada seguidor de Cristo tiene todo el derecho de
creer que Dios no ha excluido a esta generación de los ministerios sobrenaturales del Espíritu,
que estuvieron al alcance de los creyentes del primer siglo.
Ciertamente hoy no necesitamos menos del Espíritu que en otro tiempo y
cultura. Al acercarnos rápidamente al fin de esta era, posiblemente hay una
urgencia aun mayor de que la iglesia y los creyentes dependan del poder del
Espíritu Santo.
Asimismo, las Escrituras claramente identifican al Espíritu Santo en
control de estos dones especiales. “Pero todas estas cosas las hace uno y el
mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere ” (1
Corintios 12:11). Ninguna persona puede reclamar propiedad de alguna de
estas manifestaciones sobrenaturales del Espíritu. Quisiera sugerirle que de
estudie detenidamente los capítulos 12, 13, y 14 de la Primera Epístola a los
Corintios.
En resumen, Dios sí usa a sus hijos en situaciones especiales para
ministrar en necesidades específi as. Preséntese ante el Señor. Mantenga sus
oídos espirituales abiertos al Espíritu Santo. Usted, como creyente, una
persona que ha nacido de nuevo y que ha sido lleno del Espíritu es candidato
para ser el instrumento a través del cual el maravilloso poder de Dios fluya.
Que bendecidos somos cuando Dios imparte una medida especial de fe para
una necesidad especial.
NIVEL CUATRO: FE EN EL SUFRIMIENTO
Alrededor del mundo, centenares de miles, quizás hasta millones, de
creyentes enfrentan constante presión y persecución por su fe en Jesucristo.
Los informes son horrorosos. Todo, desde el rechazo familiar al
encarcelamiento y la muerte brutal, es bastante común en algunas naciones
extremadamente anticristianas. Para otros, el sufrimiento viene de una
manera mucho más sutil, pero aún así bastante seria. Las reuniones de
adoración deben celebrarse en secreto. Testificar es un delito. El rechazo
social entre colegas y asociados, que a menudo conduce a la pérdida
financiera, es bastante común. Cuando oramos, una de nuestras peticiones
debe ser por los santos perseguidos que se enfrentan al peligro cada día.
Aunque en su mayor parte el mundo occidental ha sido librado de tal
sufrimiento por la causa de Cristo, se divisan oscuras y siniestras nubes.
Desde una perspectiva histórica, desde la mitad del siglo pasado, esta nación,
los Estados Unidos de Norteamérica, se ha alejado años luz de su fundación
moral. No deseo ser uno que presagia calamidades; sin embargo, cuanto más
crece el espíritu del anticristo, tanto mayor es la persecución que los
cristianos podrían enfrentar.
Esto no debiera parecer una sorpresa, ni despertar temor. Jesús no pudo
haber hablado más claramente sobre este asunto. “Si el mundo os aborrece,
sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo,
el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí
del mundo, por eso el mundo os aborrece ” (Juan 15:18-19).
Lea el relato de los sufrimientos de Pablo en 2 Corintios 11. En su carta
final antes de su ejecución, este campeón de la fe deja instrucciones finales a
su querido hijo en la fe, Timoteo. Aquí solemnemente declara su propio,
ahora famoso, discurso final: “He peleado la buena batalla, he acabado la
carrera, he guardado la fe ” (2 Timoteo 4:7). Sin embargo, sólo unos
versículos antes, habla de la persecución que ha sufrido. Él concluye: “Y
también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán
persecución ” (2 Timoteo 3:12).
La temática de la Primera Epístola de Pedro es sufrir por la causa de
Cristo. De hecho, él anima a estos creyentes a ser victoriosos en tal
sufrimiento. Observe cómo conecta el sufrimiento con el regocijo. “Amados,
no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna
cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los
padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os
gocéis con gran alegría ” (1 Pedro 4:12-13). Cabe destacar que muchos
eruditos piensan que su referencia al fuego de prueba está directamente
asociada con Nerón que quemó vivos a cristianos en los jardines del palacio
para iluminar sus inmorales orgías.
L A FE QUE SOPORTA
La palabra “soportar”, en su acepción “perseverar”, con frecuencia se
asocia al sufrimiento en las Escrituras.
“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”.
2 Timoteo 2:3
“Soporta las aflicciones…” .
2 Timoteo 4:5
Posiblemente la expresión más clara de la relación entre el sufrimiento y la
fe se encuentra en el libro de Hebreos.
“Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados,
sostuvisteis gran combate de padecimientos; por una parte, ciertamente, con vituperios y
tribulaciones fuisteis hechos espectáculo”.
Hebreos 10:32-33
Luego el autor encarece a estos judíos convertidos a mantener su fe ante el
sufrimiento. “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;
porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de
Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:35-36).
Ahora llegamos a Hebreos 11, el capítulo de la fe en el Nuevo Testamento.
Dieciocho personajes del Antiguo Testamento son identificados y cada uno
es introducido con la declaración, “por la fe”, o “conforme a la fe”.
Seleccionemos uno de ellos como punto de referencia. “Por la fe Moisés,
hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes
ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del
pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros
de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón ” (Hebreos
11:24-26).
No obstante estos grandes testimonios, a los creyentes se los llama a
mantener “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual
por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y
se sentó a la diestra del trono de Dios ” (Hebreos 12:2).
¿Cómo soporta la fe el amargo sufrimiento y la persecución? Se concentra
en el resultado. “Si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Timoteo 2:12).
Pablo lo expresa bien: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en
nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando
nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se
ven son temporales, pero las que no se ven son eternas ” (2 Corintios 4:17-
18).
Verdaderamente valdrá la pena, cuando veamos a Jesús.
NIVEL CINCO: FE DE SUMISIÓN
Esta es la repisa superior. Es la combinación de todas las experiencias que
han probado o han reforzado nuestra fe.
Es Job que dice: “Aunque él me matare, en él esperaré ” (Job 13:15).
Es Ester que arriesgó su vida para salvar al pueblo
de Dios. “Y si perezco, que perezca ” (Ester 4:16). Este es el nivel de fe
Es Pablo camino a Jerusalén que dice a los que sin duda o sin
creyentes reunidos en la casa de Felipe en Cesarea: reserva, sin conflicto
“¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? interior o temor
Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas debilitador, sin queja o
aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor lástima de sí mismo,
simplemente declara:
Jesús ” (Hechos 21:13).
“que se haga tu
Es el Señor Jesucristo camino a la cruz, orando al voluntad”.
Padre celestial. “Padre mío, si es posible, pase de mí
esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú ”
(Mateo 26:39). Jesús repitió esta oración tres veces y
luego afrontó la farsa de un juicio, una cruel tortura física, y finalmente la
deshonra y la humillación de la cruz.
Es millones de santos desconocidos que han andado por el fuego de la
prueba, han luchado contra toda fuerza demoníaca del infierno, y han cantado
durante todo el camino a su hogar eterno.
“Te seguiré, sí, Jesús, te seguiré;
contra viento y marea hasta el fin combatiré.
Junto a tus pocos defenderé la fe.
Hasta el final, Jesús, contigo seguiré”.
Si usted es un nuevo seguidor de Cristo, ande en la fe. Si ha estado en el
Camino durante muchos años, ande en la fe. Dondequiera que se encuentre
en este camino, deje que su fe aumente cada día. Usted todavía tiene espacio
para crecer.
“Los verdaderos adoradores son los que adoran a Dios en espíritu y en
verdad. Quienes no creen que sus oraciones serán escuchadas pecan por
el lado izquierdo contra este manda miento, y se apartan mucho en su
incredulidad. Mas los que ponen sobre Dios una meta, fijan tiempos,
sitios, medidas y límites, pecan por el lado derecho, y se acercan
demasiado con su inclinación a tentar a Dios. Él prohibió ambas cosas
para que no nos alejásemos de su mandamiento ni hacia la izquierda ni
tampoco a la derecha. Esto significa que no somos incrédulos, ni
tentamos a Dios. Mas bien debemos acercarnos a Dios con una fe
sencilla, permaneciendo en el camino recto, confiando en Él sin
establecer límites.
“Por lo tanto usted debiera esperar con seguridad de Dios una de dos
cosas: su oración será concedida, o si no es concedida, significa que el
concederla no sería bueno para usted”.
—Martín Lutero
¡MANTENGA LA FE, JESÚS VIENE PRONTO!
¿ES LA FE OBJETIVA O SUBJETIVA?
CAPÍTULO OCHO
La enfermedad de nuestra hija Mischelle fue durante el auge de las
enseñanzas extremas de la “confesión positiva”. Una amada dama que asistía
a la iglesia que pastoreábamos, y que amaba al Señor con todo su corazón, se
vio envuelta en algunos de estos conceptos ajenos a la Biblia. En una ocasión
vino a nuestra casa para orar por Mischelle, lo que agradecimos. Sin
embargo, antes de orar, ella nos dijo que su propio nieto había estado
enfermo recientemente y con toda firmeza había ordenado al diablo salir de la
habitación. Después, enérgicamente declaró: “Apunté mi dedo hacia el cielo
y dije: ‘Dios, si no sanas a mi nieto, eres un mentiroso’”.
Ese es un lenguaje fuerte. Hay unos cuantos errores básicos en tal
deformación de la verdad bíblica.
1. Ordenar que Dios haga algo es pura insensatez.
2. Cuestionar la sabiduría de Dios es arrogancia.
3. Amenazar la veracidad de Dios es peligroso.
Lo más probable es que haya oído el viejo adagio: ¡Hay sólo un Dios, y
usted no lo es!
La fe en la fe está orientada al resultado; la fe en Dios está orientada a la relación.
L A FE SUBJETI VA SUSCITA PREGUNTAS
Si la respuesta que deseamos no llega, podríamos llegar a una de dos
posibles conclusiones. (1) Dios ha cambiado. Por supuesto, cualquier
verdadero creyente descartaría de inmediato este pensamiento. (2) Hay un
defecto (debilidad) en mi fe. Básicamente, ésta es la única conclusión a la que
podríamos llegar. La persona se ve arrinconada. Es mi culpa que la respuesta
no llegara. Debe haber pecado en mi vida o, a tal vez mi fe es frágil, no se ha
desarrollado lo suficiente.
Se debe reconocer que la duda y la incredulidad son los principales
elementos que nos impiden experimentar la intervención divina en la
circunstancia humana. La oración, esperar en la presencia de Dios, aprender y
asimilar la Palabra en la vida diaria, es el alimento vital para el
fortalecimiento de la fe. Con mucha frecuencia la tendencia es recurrir a la
soberanía de Dios para cubrir y excusar nuestra falta de fe. En el fondo del
corazón, cada persona está consciente de la condición de la fe en tiempos de
crisis.
Miremos también el otro lado de esta ecuación.
Posiblemente puedo hacerlo mejor si me refiero otra La mayoría de los
vez a mi experiencia personal. Cuando Mischelle extremos doctrinales
estaba enferma, millares (literalmente) de creyentes hacen un énfasis
alrededor del mundo unieron su fe a la nuestra para exagerado de una
pedir y creer en un milagro de sanidad. Debido a que verdad bíblica en
ella no recibió sanidad física (aquí en esta tierra), particular. En muchos
casos esto es el
indudablemente alguien podría decir que nadie tuvo
resultado de un énfasis
una fe madura, de lo contrario ella habría sanado. pobre de esa verdad
Sinceramente, rechazo tal conclusión. Mi respeto y bíblica en particular.
estima por el cuerpo de Cristo es mayor que el de
aquel que busca a un culpable si la respuesta no es la
que deseaba.
L A FE SUBJETIVA A MENUDO BUSCA EL INTERÉS PERSONAL
Un enfoque subjetivo de la fe probablemente provocará confusión dentro
del círculo de creyentes. ¿Cómo? Se desarrolla un elitismo espiritual, un tipo
de clasifi ación. Más trágico aún es cuando los anhelos principales de la fe se
centran en lo interno. Riquezas, posesiones materiales, mejor trabajo,
comodidades de este mundo. Expresiones tales como: “el diablo ha tenido
nuestro dinero por mucho tiempo; ya es hora de que el pueblo de Dios lo
disfrute”, o “nada es demasiado bueno para los
Jesús jamás enseñó que
santos”, no reflejan la auténtica humildad bíblica. Es
si usted le sigue, tendrá la carnalidad que se viste de ropas espirituales. Este es
lujos. Lo que sí enseñó el engaño de Satanás. El evanelio de Cristo debe
fue una vida de operar en todo lugar, de lo contrario no es válido en
contentamiento en el
todo lugar.
providencial cuidado
del amoroso Padre
Una buena sección del Sermón del Monte está
celestial. dedicada a la actitud adecuada respecto a las cosas de
este mundo. Jesús dijo claramente: “No podéis servir a
Dios y a las riquezas ” (Mateo 7:24). Después de
exhortar a este grupo, que era principalmente gente
trabajadora de su tiempo, a no procurar “tesoros en la tierra ” (v. 19) y no
afanarse “por vuestra vida ” o “qué habéis de comer o qué habéis de beber ”
(vv. 25, 34), Él ofrece una maravillosa seguridad. “Porque los gentiles buscan
todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de
todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y
todas estas cosas os serán añadidas ” (Mateo 6:32-33).
Esto no es para denigrar a aquellos que Dios ha bendecido con abundancia
material. Durante más de veinte años de servicio en una institución de
formación ministerial, con frecuencia he advertido a los alumnos que no
adopten una posición antagónica hacia quienes tienen más recursos
financieros. A su debido tiempo, tendrán que asociarse con estos dedicados
seguidores de Cristo para llevar a cabo la visión que Dios ha puesto en su
corazón.
Nuestro punto de referencia no son las personas que han obedecido los
mandatos del Señor, que han trabajado arduamente, que lo han honrado con
sus finanzas, y han sido buenos administradores de sus bendiciones. La Biblia
claramente enseña que si hacemos esto, su bendición estará sobre nuestra
vida, tanto hoy como por la eternidad. Mas bien, la preocupación es por
aquellos que ven la “fe” como el medio para una vida una vida de
comodidades. Para algunos creyentes inmaduros que han sido explotados por
inescrupulosos, es nada más que un sustituto de la lotería. ¡Compre un boleto
de 2 dólares y gane millones! Dios se ha convertido en un Papá Noel.
¿Es esto severo? Escuche al apóstol Pablo y al apóstol Pedro poco antes de
que cada uno consagrara su vida terrenal a la causa de Cristo.
“Disputas necias de hombres [falsos maestros] corruptos de entendimiento y privados de la
verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran
ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; así que, teniendo sustento y abrigo,
estemos contentos con esto. Porque raíz de todos los males es el amor al dinero”.
1 Timoteo 6:5-6, 8, 10 (explicación del autor)
“Llevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de
ustedes; pero Dios los condenó desde hace mucho, y su destrucción no tardará en llegar”.
2 Pedro 2:3, NTV
La traducción de RV60 dice: “Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras
fingidas”.
L A FE SUBJETIV A ES INCONSECUENTE
La dama que mencioné anteriormente que demandaba de Dios la sanidad
de su nieto, murió de cáncer. A fin de sostener su firme posición, procuró
ocultar su enfermedad de su propia familia. Unas tres semanas antes de que
muriera, ellos ni siquiera sabían que estaba enferma. Su familia estaba
consternada.
No la culpo por decidir confiar en Dios por su sanidad. Muchos amados
hermanos simplemente han creído que Dios los sanará o que los llevará al
cielo. Quizás habría más milagros hoy si los verdaderos seguidores de Cristo
se atrevieran a tomar tal paso de fe.
La fe auténtica no busca una explicación para los problemas o la
enfermedad. La fe auténtica no tiene temor ante el diagnóstico del médico.
“El hecho de no confesarlo” no hace que la enfermedad o los problemas sean
menos reales.
La fe no es negar la realidad. La auténtica fe es mirar la dificultad a los ojos con la confiada
certeza en el poder del Omnipotente para cambiar la “realidad”.
Esta es la inconsecuencia de la fe subjetiva, la fe basada en los resultados.
Aunque se nos comisiona en la Biblia a que expresemos públicamente
nuestra fe, Dios de ninguna manera depende de nuestra defensa de su
integridad y poder. La sencilla verdad es que no tenemos que proteger a Dios.
Él no cambia.
L A FE EN DIOS ALIVIA LA PRESIÓN DEL RESULTADO
No, esta no es una excusa. Uno no deja de orar e implorar a Dios para que
intervenga en circunstancias extremas. Espero que ya hayamos establecido
que la fe debe ser una parte integral de la experiencia diaria del creyente.
Cuando Dios interviene en la experiencia humana, habrá resultados
sobrenaturales. Para evitar cualquier malentendido, lo enfatizamos una vez
más que: la oración de fe moverá la mano de Dios.
Las Escrituras son explícitamente claras. Jesús instruyó a sus seguidores a
“seguir pidiendo” respuestas. Lucas nos dice: “También les refirió Jesús una
parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar ” (Lucas 18:1).
Me gusta el lenguaje de la parábola del “juez injusto” que inicialmente
rehusó tomar el caso de una viuda desesperada: “Y él no quiso por algún
tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni
tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le
haré, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia ”. (Lucas 18:4-
5).
La fe genuina es en Dios—el omnipotente y omnisciente—que tiene tanto
el poder como la sabiduría para hacer lo que es bueno, recto, y mejor en cada
circunstancia. ¿Por qué es esto un asunto tan trascendental? ¿Es mera
semántica? No lo creo.
1. La fe en Dios es confianza y paz, no confusión y angustia.
2. La fe en Dios elimina la culpa si la respuesta que anhelo no viene
en el momento ni de la manera en que espero que suceda.
3. La fe en Dios no es sólo teológicamente correcta, también se
convierte en un instrumento poderoso para testificar a los
incrédulos.
4. La fe en Dios es testimonio de una relación de confianza absoluta
en su amor, misericordia, y gracia.
Es esta dimensión de fe madura—fe de nivel cinco—la que mira al rostro
de la angustia, el desastre, la enfermedad, e incluso la muerte, y encuentra
una paz interior que no puede ser fabricada o sostenida por la voluntad o la
obra humana.
L A FE OBJETIVA NO SE CONTROLA CON LAS EMOCIONES
Todos tenemos emociones, y por la mezcla de personalidad algunos las
expresan abiertamente con más frecuencia que otros. Dependiendo de su
persuasión, esto puede o no ser visto como algo saludable o provechoso. Sin
embargo, sospecho que todos pronto nos cansaríamos de la persona cuyo
enfoque de la vida es controlado por las emociones. Posiblemente ya en su
mente hay el nombre de alguna persona, y solo pensar en ella lo hace suspirar
de impaciencia.
De vez en cuando, el hijo de Dios podría enfrentar
circunstancias repentinas y dramáticas que pueden ser “Sentirse” en la cima de
peores que un golpe en el estómago. ¿Se elevan las la montaña es
emociones? Absolutamente. No hay nada de malo ni maravilloso, pero la
nada de que avergonzarse. Ahora debemos considerar profundidad de la fe del
el factor de la fe. Esas extenuadas emociones son valle nos guía a través
aliviadas con el bálsamo del cielo y más adelante se de la oscuridad hacia el
triunfo.
percibe una apacible serenidad. Si somos realistas, no
se trata de un tratamiento de treinta minutos, que de
manera instantánea vuelve todo a la normalidad. A
veces la batalla es larga y difícil, no se ve la luz al final del túnel. Sin
embargo, es maravilloso mantenerse firme y tomados de la amorosa mano de
Dios que nos guía por el laberinto de la ansiedad y el dolor. El miedo y la
confusión se derriten como la nieve en un tibio día de primavera. Dios está en
control.
La persona cuya vida espiritual depende de las emociones intensas,
experimentará rara vez la serenidad de la confianza absoluta que es la marca
de la fe madura. Un verso de una antigua canción bien dice: “Puedo sentir su
mano sobre la mía, y eso es todo lo que necesito saber”.
¿C U ÁL ES LA LECCIÓN DE LA EXPERIENCIA DIFÍCIL?
Del libro de Job aprendemos que a veces Dios permite que Satanás dé su
mejor golpe a un creyente. La evaluación de Dios hacia Job es expresada
como la de un padre orgulloso.
“Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no
hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y
apartado del mal? ” (Job 1:8). Satanás respondió diciendo que Job servía a
Dios por motivos egoístas. Con lo cual Dios permitió que Satanás atacara a
Job. “He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu
mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová ” (Job 1:12).
Cuando Job pasó esta prueba con éxito, Dios otra vez se jactó de Job ante
Satanás. Esta vez Dios dijo: “Y que todavía retiene su integridad, aun cuando
tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa ” (Job 2:3). Aquí el
diablo sube la apuesta inicial. “Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso
y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia ” (Job 2:5).
Dios permitió que Job fuera probado aún más. Job luchó a pesar de su
debilitada condición. ¿Quién no? Sin embargo, nunca perdió su fe y al final
triunfó.
La mente natural juzga esto como injusto. Sin embargo, la fe madura
percibe un escenario completamente diferente. Dios le dijo a Satanás: “Puedo
confiar en mi siervo Job, porque él confía en mí”. ¿Se ha preguntado alguna
vez si Dios podría decirle lo mismo a Satanás acerca de usted? ¿Tiene su fe
este nivel de madurez? Sin embargo, si esto sucede, y nuestra fe está en Dios,
no en los resultados inmediatos y visibles, el resultado final será la victoria.
Gracias a Dios, la mayoría de las pruebas de la vida no son tan dramáticas
como la que registra el relato de Job. Por lo tanto, debemos mirar desde una
perspectiva más pragmática. ¿Qué lección debo aprender que optimizará mi
crecimiento y desarrollo espiritual? ¿Qué me dice Dios a través de esta
experiencia?
Una de las constantes lecciones que Dios nos enseña es que nos separemos de las actitudes y
acciones mundanas. Y, probablemente será necesario que pasemos por el fuego para que
descubramos las impurezas que han contaminado nuestra vida diaria.
El coro contemporáneo, Fuego purificador , emplea lenguaje del Antiguo
Testamento relacionado con el proceso de purificación del oro y la plata. Es
el calor que revela las impurezas del oro y la plata. El fuego purificador no
destruye, depura estos metales y aumenta el valor de ellos. Así también, los
pruebas depuran el metal espiritual (la fe) del creyente (véase Isaías 48:10;
Zacarías 13:9; Malaquías 3:2-3).
Otro propósito distintivo de Dios es que sus hijos
se desarrollen conforme a su semejanza. (Recuerde Las marcas de la batalla
que la fe que santifica nos separa de y nos aparta que usted lleva pueden
para.) En los primeros versículos de 2 Corintios, Pablo ser un poderoso medio
expone su razonamiento respecto a Dios. “Bendito sea para animarde manera
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de enfática y compasiva a
misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos otros para que no se den
por vencidos, o duden
consuela en todas nuestras tribulaciones, para que
de la veracidad de las
podamos también nosotros consolar a los que están en promesas de Dios.
cualquier tribulación, por medio de la consolación
con que nosotros somos consolados por Dios. Pero si
somos atribulados, es para vuestra consolación y
salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la
cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también
padecemos ” (2 Corintios 1:3-4, 6).
Dios jamás ha tenido la intención de apartar a alguno de sus hijos de su
lado. Él no tiene favoritos. Su amor por su uno de ellos no es mayor que su
amor por el otro. Antes bien, su deseo es atraer a cada uno de nosotros a una
comunión más cercana, que irradie su naturaleza a otros. La fe madura
entiende esta verdad.
Santiago tuvo unas primeras líneas poco usuales en su carta. Si necesita
capturar a su audiencia con una declaración inicial, sospecho que sí lo hizo.
Escuche. “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en
diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales,
sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4).
El apóstol Pablo añadió una palabra similar en la
Epístola a los Romanos, luego de su notable Las tribulaciones lo
argumento de la justificación por la fe y la esperanza conducen a una nueva
que trae. “Y no sólo esto, sino que también nos dimensión de tierna
gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la compasión o lo
tribulación produce paciencia; y la paciencia, conducen a un lugar de
prueba; y la prueba, esperanza ” (Romanos 5:3-4). amargo resentimiento.
Nuestra respuesta ante las dificultades y las La decisión es suya.
situaciones de crisis extrema, en gran medida,
moldeará el efecto positivo o negativo de las
adversidades en nuestra vida. Las Escrituras no enseñan que al “confesar”
alejamos los acontecimientos indeseables que aquejan a este depravado
mundo dominado por el pecado. Tampoco nos da una ocasión para
lamentarnos y compadecernos de nuestra condición, que desacredite el poder
y la sabiduría del soberano Señor de las edades. Si usted tiene una fe madura,
descubrirá la mano de Dios en cada página del registro de su vida. Y, a su
debido tiempo, cuando vuelva a leer cada capítulo, usted discernirá esto: Él
siempre es el Padre bueno, misericordioso, compasivo, comprensivo, y
cariñoso.
Cuando yo era todavía un muchacho, disfrutaba las historias de la
fidelidad de Dios en los primeros y difíciles días de nuestro país, los Estados
Unidos de Norteamérica. Aquellos antiguo veteranos de la fe, con voz
quebrada y ojos humedecidos con las lágrimas contaban (a menudo
repitiendo las mismas historias) cómo Dios los había “guiado hasta el fin”.
Mi propia vida fue formada por notables santos como éstos. Ahora, le pido al
Señor que me ayude a ser una persona que, por la experiencia pasada y el
ejemplo presente, pueda decir palabras de fe y ánimo a los más jóvenes, en su
experiencia con el Señor. Desde mi perspectiva, es un alto y noble objetivo
mostrar a otros que nuestra fe está en Dios.
APRENDER A CONFIAR
CAPÍTULO NUEVE
Se cuenta la cómica historia de un hombre que por la noche cayó a un
acantilado, y en su descenso se aferró de la escuálida rama de un pequeño
árbol que crecía entre las rocas. Asido firmemente de ella, gritó con todas sus
fuerzas: “Oh Dios, por favor ayúdame”. Una voz resonó desde el cielo:
“Suelta la rama”. Él clamó otra vez a Dios para que lo ayudara. Otra vez, oyó
la misma respuesta: “Suelta la rama”. Desesperado, gritó una vez más: “¿Hay
alguien más allá arriba que pueda ayudarme?”
El título de este capítulo fue elegido
cuidadosamente. Aprender a confiar es un proceso de En la vida andamos por
toda la vida. Súbitamente, un día usted descubrirá que fe no andamos por
ha aprendido, que puede confiar en Dios. Muchas vista. La confianza en
veces he notado que justo cuando pienso que he el Señor es
entendido este concepto plenamente, hay vestigios de absolutamente esencial
una dimensión diferente que trepa o asoma en la para una vida espiritual
vibrante y sana.
escena. La antigua canción, Oh, cuán dulce es fiar en
Cristo es la favorita de muchos santos. Sin embargo,
más de una vez he modificando ligeramente el último
verso: “Siempre es grato fiar en Cristo” para decir: “Es grato saber que estoy
aprendiendo a fiar en Cristo”.
El hecho es que Dios lo planeó de esta manera. La naturaleza humana
tiende a ser orgullosa e independiente. Sin embargo, la fe no se requiere
solamente para la experiencia de la salvación. Esa es la fe del nivel uno. Es la
fe en la obra consumada en la Cruz, que restaura la relación con Dios que fue
interrumpida por el pecado. Cada creyente, la persona que ha nacido de
nuevo entiende que no hay otro camino a la vida eterna. Sin embargo, este es
sólo el principio.
El deseo de tener el control acecha en las sombras cual depredador
nocturno, listo para atacar en cualquier momento. Dejar que Dios gobierne
cada aspecto de nuestra vida es en verdad un desafío. ¿Hay áreas
problemáticas? Por supuesto que las hay. Hay algunas cosas podemos
manejar nosotros mismos. Estamos cómodamente confiados de nuestras
capacidades personales. Los pescadores convertidos en discípulos, pensaron
que podían navegar en una embarcación en el mar de Galilea, hasta que vino
la tormenta.
Cuando era niño me enseñaron que la vida no me debe nada, excepto una
oportunidad. Si hay adversidades y reveses no hay razón de llorar ni
quejarnos. La vida puede ser dura. Hay injusticias, pero esta no es una razón
para que con actitud de víctima usted se siente en un rincón a compadecerse
de sí mismo. Y en cuanto mí, aunque era un niño, mi resolución era firme. En
cierto modo, era una versión cristianizada de “usted maneja su propio
destino”. Pero, llegó el día en que una cierta situación dominó mis
emociones. Me senté en el suelo y confesé: “No soporto más”. Esta no era la
teoría que se aprende en un salón de clases. Este era un enfrentamiento cara a
cara con la realidad. Aunque esos días fueron dolorosos, también fueron una
valiosa experiencia de aprendizaje. Tuve que confiar en Dios. Y, esto dio
buen resultado.
Es mucho más fácil opinar con objetividad cuando se trata de la
experiencia que otra persona está viviendo. Cuántas veces hemos dicho muy
livianamente, o tal vez alguien nos lo ha dicho: “Confía en Dios, Él se
ocupará de todo”. Ciertamente esto es verdad, pero nuestra fe crece cuando
confía el resultado a la sabiduría infinita de Dios.
Recuerdo una tarjeta postal en que leí: “Cuando usted está en medio de un
pantano lleno de caimanes, a menudo es difícil recordar que usted está allí
para drenar el pantano”. Sin embargo, es en estos callejones sin salida donde
la presencia de Dios nos calma, nos reconforta, y nos fortalece.
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.
1 Pedro 5:7
Nos regocijamos en la fe y la confianza de los personajes de los tiempos
bíblicos, que en tiempos de grave peligro experimentaron tan maravillosas
victorias. Recuerde, sin embargo, que ellos no sabían lo que sucedería. Ellos
vivían la vida de momento a momento. Eso es la verdadera confianza.
Cuándo la noche es oscura, y no se ve la luna ni las estrellas en lo alto, y no
tiene usted idea de qué dirección tomar, ¿siente usted pánico? ¿Se siente
tentado a correr y huir? No, como un hijo maduro de Dios, se sostiene de esa
mano divina siempre presente, y con paciencia espera que llegue el alba. Él
estará allí con usted, obrando a favor suyo.
Las palabras confianza, confiado y confiar se usan unas ciento ochenta
veces en las Escrituras. Casi setenta de esas expresiones las encontramos en
el libro de los Salmos. En estas inspiradoras canciones, que articulan
verbalmente la amplia gama de sentimientos y emociones del hombre, hay
referencia frecuente de manera figurada y directa a “confiar en el Señor”.
David lo describió de modo maravilloso cuando fue capturado por los
filisteos en Gat. “Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza ”
(Salmos 56:3, NTV). No dijo “si” tengo miedo, sino “cuando” tenga miedo.
Aquí está la conclusión dinámica que él alcanza en esta canción. “Esto sé,
que Dios está por mí. En Dios alabaré su palabra; En Jehová su palabra
alabaré. En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre ?”
(Salmos 56:9-11).
TODAS LAS COSAS, NO SÓLO UNA
“¿Qué beneficio podría siquiera resultar de esto?” es una pregunta
frecuente, incluso dentro de la fraternidad de creyentes. Lo más probable es
que la declaración se refiera a un incidente único. A veces debemos recordar
que una pequeña pieza no revela el cuadro completo del rompecabezas. Hay
algunas piezas de forma rara y de color extraño que no parecen encajar en
parte alguna. Sólo a la luz de la eternidad la revelación será completa.
Puede ser una excesiva simplificación de una verdad profunda, pero
Romanos 8:28 claramente dice: “Todas las cosas les ayudan a bien” . Este
no es un juego donde se es selectivo. Dos buenas, tres malas. No, la Biblia
dice todas. Nótese, sin embargo, que esta es una promesa restringida. Esto se
refiere a los que “aman a Dios” y “a los que conforme a su propósito son
llamados”.
Una vez más, la importancia de la confianza surge rápidamente. Ya que
todas las cosas no siempre son agradables y placenteras (refiérase a Romanos
8:35-39), es imperativo que respondamos a nuestra tendencia natural a la
angustia, el desaliento, y el fracaso con confianza en el Omnipotente. Dios
conoce el fin desde
el mismo principio, y todos los puntos intermedios.
Dios nunca ha sido
Yo sólo veo el presente, que a veces es bastante
sorprendido ni se ha nebuloso. Él tiene un propósito eterno, y cada peldaño
confundido con lo que a lo largo del camino es para nuestro bien. Que Dios
sucede en cualquier tan maravilloso servimos. Él merece nuestra
segundo en la vida de
confianza.
un ser humano. Él no se
ha alejado para preparar
un Plan B porque el ESTA VEZ ES DIFERENTE
Plan A ha fracasado. En los capítulos 1 y 2, mi intención era presentar
dos maneras completamente diferentes en que Dios
intervino en circunstancias humanas difíciles. En este
viaje de aprender a confiar, con toda seguridad habrá una acumulación
bastante extensa, y un amplio espectro de pruebas a lo largo del camino. Hay
dos axiomas que son evidentes en este punto.
1. No hay patrones fijos a los problemas de la vida.
He servido en la enseñanza superior por varios años, y muchas veces
me ha causado risa oír a los alumnos cuando hablan de los
profesores y el tipo de pruebas que dan. Había profesores de
“verdadero y falso”, de “opción múltiple”, de “objetivos”, y, por
supuesto, los temidos profesores de “ensayo”. Los alumnos listos
pronto aprendían qué estudiar y cómo hacerlo al prepararse para los
diversos exámenes. Pero, el horror de horrores eran esos profesores
completamente despiadados que nunca preparaban el mismo estilo
de prueba. Eran tan desconcertantes que los alumnos realmente
tenían que estudiar para esos exámenes.
A veces pienso que somos muy parecidos a esos universitarios que
querían obtener buenas calificaciones con un mínimo esfuerzo. Sin
embargo, Dios es demasiado sabio para eso. En su ilimitado
conocimiento e infinita sabiduría, Él prepara la prueba adecuada
para cada persona. Cuán complacido debe estar el Padre celestial
cuando uno de sus hijos escogidos obtiene la calificación máxima
por confiar en Él.
2. No hay fórmulas estandarizadas para resolver los problemas.
¿Se ha preguntado alguna vez por qué Jesús empleó una variedad de
métodos al sanar a los enfermos? Él tocó a algunos, con otros
simplemente dijo la palabra. Pero hubo otras ocasiones en que usó
su propia saliva y polvo tierra. A algunos les dijo: “levántate y anda”
y dijo a otros, “vete, y no peques más” o “ve, muéstrate al
sacerdote”. ¿Por qué? En mi opinión (a) para mostrar que el poder
de Dios sencillamente no tiene límites y (b) para impedir que el
hombre necio imite y dependa de un método específico.
Él alimentó una multitud que tenía hambre después de haber
escuchado sus enseñanzas todo el día. Él dijo la palabra desde una
barca para calmar una tormenta, pero también, en ese mismo mar,
anduvo sobre las aguas para llegar a sus discípulos. Él convirtió
agua (probablemente, no muy limpia) en el mejor vino para un
banquete de bodas. Por otro lado, Él improvisó un látigo y expulsó
del Templo a los cambistas y los vendedores de animales.
Es una bendición y un gran aliento para la fe, ver que Dios tiene su propia
manera de obrar. ¿Se ha sentido usted alguna vez sorprendido y asombrado
de la manera en que Dios hace las cosas? El plan divino tal vez no se cumpla
(probablemente no es) como la lógica humana supone, espera, o intenta,
¡pero la obra de Dios es siempre recta, buena, y la mejor!
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en
todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.
Proverbios 3:5-6
¿Y QUE DE ÉL?
Las comparaciones humanas son peligrosas y destruyen la fe. Siempre
habrá quienes parecen estar más en sintonía con Dios; siempre habrá quienes
parecer estar menos en sintonía con Dios que usted. Si se compara con los
primeros, podría caer en el desánimo.
Rebajar a otra persona a fin de elevarse uno mismo es un gran pecado. Como mínimo es una
expresión de falta de confianza en Dios, quien ordena nuestros pasos.
Si se compara con el segundo, podría dejar que lo domine el orgullo. Esta
es una tentación casi universal entre los creyentes, porque la naturaleza carnal
ama el reconocimiento y la preeminencia.
Pablo advierte e instruye a los corintios acerca de este problema de la
comparación. A propósito, la palabra griega que usa para “comparar” lleva la
connotación de evaluar o juzgar. Es decir, fijar una norma. Naturalmente, la
comparación estaría a nuestro favor. Escuche a la Palabra inspirada.
“Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí
mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no
son juiciosos”.
2 Corintios 10:12
“Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo,
sino aquel a quien Dios alaba”.
2 Corintios 10:17-18
Después de la resurrección de Cristo, los discípulos volvieron a Galilea.
Pedro, y otros seis discípulos, habían vuelto a su antiguo oficio de la barca y
las redes. Según el relato de Juan (capítulo 21), ellos habían estado toda la
noche en el mar y no habían pescado absolutamente nada. En circunstancia
similar al primer llamado de Simón, cuando Jesús le dijo que dejara las redes
para convertirse en un “pes cador de hombres ”, otra vez el Señor lo desafi y
le dijo: “Sígu eme ”.
Durante la conversación que resultó entre Jesús y Pedro, Juan escuchaba
en silencio. ¡Cómo me gusta este hombre! Siempre quería estar al tanto de lo
que Jesús hacía. Con su visión periférica, Pedro vio a Juan de pie allí, y
preguntó: “Señor, ¿y qué de éste? ”
La respuesta de Cristo parece bastante franca: “Si quiero que él quede
hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú ”. (Juan 21:21-22). Pedro, ¡no es
asunto tuyo! ¿Cree usted que el Señor necesita decir esto a algunos de sus
hijos hoy? “No te preocupes por lo que otros son o por lo que no hacen, y
mantén tus ojos en mí”.
Ahora, ilustremos con las Escrituras por qué la confianza sencilla es
siempre la respuesta adecuada. De nuevo, esta narrativa involucra al apóstol
Pedro. El acontecimiento sucedió después de la ascensión de Cristo, y el
derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés. Pedro, Santiago, y Juan (a
menudo llamado el círculo interior de Jesús) habían ocupado papeles de
liderazgo en la iglesia primitiva localizada en Jerusalén.
El rey Herodes Agripa hizo ejecutar a Santiago con una espada (Hechos
12:1). Cuando vio que esto complació a los líderes religiosos judíos, detuvo a
Pedro con la intención de llevarlo a un tribunal público. Herodes debió haber
sospechado algo, pues dispuso una guardia de dieciséis soldados que
vigilaran a Pedro, y lo puso en el calabozo interior durante la celebración de
la Pascua de los judíos.
La noche antes de que se presentara ante el tribunal, Pedro estaba
durmiendo, encadenado entre dos de los guardias. Esto es muy asombroso.
Aunque sabía que enfrentaría un destino como el de Santiago, Pedro durmió
tranquilo porque confiaba en Dios. La liberación milagrosa del apóstol es un
emocionante relato. Los detalles se encuentran en Hechos 12.
Mientras Pedro estaba en prisión, “la iglesia hacía sin cesar oración a Dios
por él ” (Hechos 12:5). En vísperas de su testimonio ante el tribunal, “muchos
estaban reunidos orando ” (Hechos 12:12) en la casa de María, la madre de
Juan Marcos. Dios contestó sus oraciones. Él cambió las circunstancias
imposibles.
Sin embargo, mi conclusión es que estas mismas personas oraron con el
mismo fervor, sin embargo Santiago fue ejecutado, no fue liberado como
Simón Pedro. ¿Por qué sucedió esto? Uno asesinado y el otro liberado.
¿Tiene Dios personas favoritas? Ciertamente no. ¿Podría Dios haber liberado
a Santiago de la misma manera milagrosa que liberó a Pedro? Por supuesto
que pudo. Todo tiene que ver con la confianza en el Dios soberano.
Es aquí donde muchos creyentes tienen profundas luchas de fe. Si escarba
debajo de las emociones superficiales, descubrirá con frecuencia que el
problema son las comparaciones. “Amo a Dios tanto o más que la hermana
X. Oro. Tengo fe”, insinuando que la madurez de mi fe es igual o mayor que
la de los demás.
Una de las mentiras más insidiosas de Satanás es convencer a los creyentes
de que Dios ama a otros más que a ellos. Si Dios realmente se preocupara,
nunca permitiría que pasaran cosas tan horribles. No se engañe. El amor de
Dios no se mide en una escala de 1 a 10. Él lo ama a usted como a toda su
creación moral, ni más, ni menos.
C OMO PUEDO ALCANZAR ESTE NIVEL DE CONFIANZA
1. Recuerde que este es un proceso de aprendizaje de toda la vida.
Cada acontecimiento desafiante en la vida ha sido planeado por
Dios para que usted se acerque a Él. Nunca ha sido su voluntad que
usted se aparte de Él.
2. Mantenga una comunión estrecha con el Señor antes de que usted
afronte la crisis. Es poco sabio dejar a Dios de lado hasta que haya
una emergencia, y luego correr a Él para que nos ayude. Su tiempo
devocional diario es absolutamente crítico para una vida espiritual
sana. Congréguese regularmente con otros creyentes.
3. Vincúlese con santos maduros que han recorrido este camino
durante muchos años. Pídales que se conviertan en compañeros de
oración. Escuche sus testimonios de intervención sobrenatural.
Escuche aún con más cuidado sus historias acerca de su recorrido en
valles profundos, por la gracia de Dios. Observe el corazón sensible
y el espíritu compasivo de ellos.
4. Aprenda a controlar sus emociones. No se apresure a hacer
declaraciones imprudentes. No se apresure automáticamente a
suponer lo peor. Dé tiempo a su espíritu para que filtre los diversos
componentes de la situación antes de tomar una decisión resuelta.
5. Recurra a la Palabra de Dios como su primera fuente de consulta
para las acciones y reacciones adecuadas. Recuerde, la Palabra
presenta los principios; el Espíritu Santo aplica los detalles. Ella es
la única fuente realmente fidedigna donde encontramos orientación.
6. Sujete prontamente su voluntad a la voluntad de Dios. En términos
sencillos, reconozca que Dios es soberano. Una de las evidencias
certeras de confianza en el Omnipotente es que será capaz de
rendirse con regocijo a la dimensión eterna, que ha comenzado a
obrar en usted y a través suyo aquí en esta tierra.
7. Vea los acontecimientos de esta vida como muy temporales. La
vida en su máxima extensión es bastante breve cuando se compara
con el futuro eterno. Pablo nos anima. “Porque esta leve tribulación
momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y
eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven,
sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales,
pero las que no se ven son eternas ” (2 Corintios 4:17-18).
SU VIDA PERSONALIZADA
CAPÍTULO DIEZ
Solamente existe un ejemplar de usted. Es tan singular que nadie más en
todo el universo se puede presentar como usted. En un reciente estudio,
encontré una asombrosa información que pertenece al genio creativo de Dios.
La información genética que determina los rasgos de una persona (género,
grupo sanguíneo, color de ojos, etc.) es lo que llamamos ADN (ácido
desoxirribonucleico). El ADN es una molécula larga que está conformada de
bloques llamados nucleótidos. Estos nucleótidos se agrupan para formar
genes. El ADN de cada persona contiene más de 40.000 genes. Uno o más
genes determinan cada rasgo heredado. El orden de los nucleótidos en el
ADN es muy significativo. El orden de los nucleótidos de cada persona en el
ADN es único. Una declaración como esta, verificada por las mentes médicas
más brillantes, debería aumentar dramáticamente nuestra reverencia por el
Dios maravilloso al que servimos.
Muy rápidamente esta progresión de pensamiento nos lleva a considerar
con asombro cuánto nos ama Dios a cada uno. Él no creó clones. Ni siquiera
dos personas que sean exactamente iguales, desde las huellas digitales hasta
la personalidad y los rasgos físicos. No hay debate alguno en este tema. Por
consiguiente, no es un esfuerzo de fe (o lógica) concluir que Dios tiene un
plan maestro único para cada persona única. Si seguimos el plan que Él ha
ordenado para nosotros, tendremos una vida de alegría, paz y satisfacción, en
la seguridad de su amor y gracia.
Uno necesita sólo considerar a los hombres y mujeres del registro bíblico,
para observar cómo Dios nos da oportunidad de que cada uno de nosotros
participemos de la relación redentora que Él tiene con la humanidad. Sin
embargo, antes de que entremos en esta exposición, es imperativo recordar el
objetivo crucial del trino Dios para con el hombre. Pedro nos recuerda que
Dios “no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que
es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que
todos procedan al arrepentimiento ” (2 Pedro 3:9). De este modo, el primero
paso que cualquier persona debe dar para ser parte de este plan eterno es
aceptar por fe a Jesucristo, tanto como Salvador así como Señor. Esto no es
redundante. Muchos se han desanimado por la supuesta falta de dirección
divina, cuando en realidad han elegido un camino marcado con un letrero
“No entrar”.
La promesa plena de las bendiciones de Dios viene dentro del marco de la obediencia. Hay dos
palabras que un creyente nunca debe decir. Estas son: No, Señor. Porque cuando decimos no, ya
Jesús no es nuestro Señor.
Abraham fue escogido por Dios para ser padre de los fieles. Por medio de
él, serían benditas todas las naciones del mundo. Las promesas del pacto que
Dios hizo con Abraham fueron literales, y se cumplirán de manera plena y
específica durante el reinado milenario de Cristo.
Moisés , cuya vida fue milagrosamente salvada, recibió instrucción tanto
en el palacio como en el desierto, de convertirse en el líder administrativo y
espiritual que Dios escogió para escoltar a los hijos de Israel en su salida de
la esclavitud egipcia. Uno no puede leer el relato de este hombre sin notar la
correlación directa entre su vida y el plan que Dios había preparado para su
pueblo elegido.
David , el pastor, compositor de canciones, el segundo rey de Israel, fue
un hombre según el propio corazón de Dios de cuya familia nacería el
Salvador del mundo, Jesucristo. La promesa de Dios consistía en que habría
un gobernante en su trono para siempre.
María , la desconocida joven campesina judía, se rindió al plan de Dios y
milagrosamente concibió a nuestro Salvador. Es casi imposible entender el
trauma emocional que esto fue para esta sincera y pura seguidora de la ley de
Moisés. Esto nunca había sucedido antes. ¡Esta sí que es fe!
Pablo , el líder religioso judío que se convirtió en un ferviente seguidor de
Jesús, invirtió su vida llevando el mensaje de salvación sólo por la fe en
Cristo a los judíos, gentiles y gobernantes mundiales. Su contribución a la
iglesia permanece hasta hoy, por medio de los trece libros del Nuevo
Testamento que escribió.
A estas alturas, la mayoría dirá: “Sí, pero esos son personajes de la Biblia.
Yo no estoy en esa categoría”. Cierto, a todos no les será concedida tal
notoriedad al cumplir su comisión espiritual. Sin embargo, Dios tiene una
buena palabra para personas como nosotros.
“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni
muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para
avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo
vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de
que nadie se jacte en su presencia”.
1 Corintios 1:26-29
Piense en esto, no hay otra persona que Dios haya elegido para hacer lo que le ha encomendado a
usted. Él piensa que usted es tan valioso como la persona que predica a miles. Esto no es un
asunto de mérito, esto es simplemente un asunto de asignación. Su contribución
al reino es de valor inestimable.
Más adelante en esta primera carta a la iglesia en Corinto, Pablo explica
con más detalle la importancia de cada miembro del cuerpo de Cristo. “El
cuerpo humano tiene muchas partes, pero muchas partes arreglan sólo un
cuerpo. Entonces es con el cuerpo de Cristo. Pero Dios hizo nuestros cuerpos
con muchas partes, y él ha puesto cada parte sólo donde él lo quiere. Qué
cosa tan extraña que un cuerpo sería si esto tuviera sólo una parte. Ahora
todos ustedes juntos son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es una
parte separada y necesaria de ello ” (1 Corintios 12:12, 18-19, 27).
U NIENDO LOS PUNTOS
¿Recuerda usted haber dibujado ilustraciones uniendo puntos? En algún
momento, el cuadro comenzó a revelarse con más nitidez. Cuando ya
quedaba poco para terminar, nos apresurábamos para llegar al punto que
completaría el cuadro. Una vida de fe es parecida a esto. Mientras avanzamos
a cada “punto” prescrito que Dios ha puesto en el desarrollo del cuadro de la
vida, el objetivo comienza a cobrar sentido.
Me llamaron para predicar en una clase de escuela dominical de
preparatoria cuando tenía solo nueve años de edad. Fue un momento
dramático en mi joven vida. Pero, ciertamente no tenía idea de lo que
implicaría, y cómo Dios ordenaría los días que vendrían. A los diecisiete años
de edad, comencé a predicar de manera bastante frecuente. De todos modos,
tan sincero como era, mi mente no concebía ni siquiera una vaga noción de
hacia dónde esto se dirigía.
Ahora, mirando hacia atrás, a través de una senda tortuosa de más de
cuatro décadas, me detengo en completo asombro ante el camino que el
Señor había preparado. Ha ido mucho más allá del alcance de mi más
creativo pensamiento. “Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu
nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son
fieles y seguros ” (Isaías 25:1, NVI).
¿Hubo luchas? Sí las hubo. ¿Desilusiones? Algunas de ellas de gran
proporción. ¿Hubo victorias? Más de las que posiblemente puedo contar.
¿Intercambiaría los “puntos” de mi dibujo por otros? ¡Absolutamente no! ¡Ni
aunque me ofrezcan todo el oro del mundo! Permítame hacer una breve
digresión. En más de una ocasión he hablado con una persona que tiene serias
reservas acerca de seguir el plan de Dios para su vida. Por alguna razón—los
comentarios negativos que ha oído o las agrias actitudes a las que ha sido
sujeto—esta persona ha llegado a la errada conclusión de que una vida de
obediencia es aburrida y sin brillo, o peor aún, como una gran dosis de
medicamento con un sabor horrible. A fin de complacer a Dios, usted debe
vivir en total desventura. No preste siquiera atención a tales necedades.
El mejor lugar en que cualquiera de nosotros puede estar en esta tierra, es en el centro mismo del
propósito y la voluntad de Dios. Sin embargo, esta realización no debe considerarse como algo
fácil o que será fuente de placer. Los problemas, o la falta de ellos, no pueden definir el plan
único de Dios para su vida.
Nuevamente, este es un punto en el que a menudo hay confusión. ¿Si ésta
es la voluntad de Dios para mi vida, entonces por qué es tan difícil?
Realmente tal pregunta no debería atormentar la mente de un creyente. Si
usted entrara al camarín de un equipo de fútbol que acaba de ganar la fi al del
campeonato, ¿cree que encontrará a los jugadores quejándose de lo doloroso
que fue, o contando la cantidad de veces que fueron derribados o pisoteados?
Puede que sea una analogía bastante pobre, pero siempre podemos volver a
nuestro Señor como ejemplo de devoción que haríamos bien en emular.
Jesús dejó su lugar a la diestra del Padre y tomó la forma de ser humano,
para poder llevar a cabo una misión específica. Cuando Juan, lo bautizó en el
río Jordán, Jesús tuvo plena comprensión de por qué estaba aquí en la tierra.
En el simbolismo de la muerte, la sepultura, y la resurrección, Cristo inició su
ministerio público con la aprobación visible del Espíritu Santo (se posó sobre
Él en forma de paloma) y la aprobación verbal del Padre (“Este es mi Hijo
amado, en quien tengo complacencia” ).
Durante los siguientes tres años, Jesús a menudo explicó como medía las
cosas a la luz de su propósito de cumplir la voluntad de su Padre.
“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”.
Juan 4:34
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en
rescate por muchos”.
Marcos 10:45
Horas antes de la crucifixión, le confió a los discípulos: “Ahora está
turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto
he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del
cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez ” (Juan 12:27-28).
El escritor de Hebreos recuerda arduamente a estos creyentes judíos de la
fe de los santos del Antiguo Testamento (capítulo 11). También, los amonesta
enérgicamente a entender la fe constante que Cristo mostró en el
cumplimiento de su misión terrenal, como la base para aferrarse firmemente a
su fe.
“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el
*autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz,
menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que
sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse
hasta desmayar”.
Hebreos 12:1-3
(*También se traduce como el “originador y perfeccionador” de nuestra
fe.)
P ASO A PASO
José, famoso entre los personajes del Antiguo Testamento, a menudo es
citado como un tipo de Cristo en el sentido de que no se dice nada negativo
de él en las Escrituras. Finalmente, como primer ministro en Egipto, salvó al
de ese entonces de la escasez y la hambruna. Pero ciertamente la vida para él
no comenzó de esta manera. Por ser el hijo favorito de su padre Israel
(Jacob), sus 10 hermanastros lo aborrecían profundamente. Esa animosidad
alcanzó su punto máximo cuando una tarde, durante la cena él con todo
entusiasmo anunció que un día todos ellos se inclinarían ante él. ¡Hablemos
de rivalidad entre hermanos! Esto era cierto, pero seguramente no era algo
que sucedería la mañana siguiente. Este sería un largo proceso y toda una
vida de fe. José realmente tuvo que creer que su vida estaba protegida en la
poderosa mano de Dios.
El primer punto en la vida del joven José (que tenía diecisiete años de
edad) fue la cisterna donde sus hermanos lo pusieron. Después fue vendido a
una caravana de mercaderes que lo llevaron a Egipto. Al llegar allá, fue
subastado en el mercado de esclavos. Un funcionario superior llamado Potifar
lo compró. Pronto la tentación se presentó a este hermoso joven cuando la
esposa de Potifar trató repetidamente de seducirlo. José fue puesto en prisión,
por rechazar la inmoralidad.
Finalmente, y después de una serie de acontecimientos divinamente
preparados, fue promovido al palacio. Ya tenía treinta años de edad, pero
pasarían nueve años más antes de que viera otra vez a sus hermanos. Fueron
veintidós años desde el momento en que anunció el plan de Dios hasta que
éste se hizo realidad. (Para descubrir todos los intrigantes detalles de esta
narrativa del Antiguo Testamento, lea Génesis 29—45.)
José era una persona integra, y sirvió fielmente en la casa de Potifar y
mientras estuvo en la cárcel. Cuán fácilmente él podría haber razonado: “Dios
me ha abandonado, de lo contario no estaría aquí en Egipto como un esclavo
o un preso”. Está de más especular acerca de las luchas que tal vez se libraron
en su mente: ¿Fue la visión realmente de Dios? ¿Veré a mi padre otra vez?
¿Hice algo para merecer esto? Y así sucesivamente la lista podría crecer. No
se sabe cómo manejó la presión. Incluso en el momento de éxito, José no
sucumbió a la tentación de confiar en sus propias capacidades. Lo que sí
sabemos con toda seguridad es que no perdió su fe.
Lo que usted hace hoy tiene un impacto irreversible en el mañana. Sus decisiones hoy se
convierten en monumentos de granito para la futura felicidad o monumentos conmemorativos de
remordimiento para las futuras ansiedades.
V ENCIDO O COMPENSADO EN EXCESO, DEPENDE DE USTED/
VENCER O EXAGERAR, SU DECISIÓN
Créame, en esto no me identifico con los extremistas que niegan la
realidad. La vida a veces puede ser amarga. En nuestro mundo hay
problemas, producto del dominio satánico del hombre corrupto. Incluso los
creyentes más consagrados sienten el dolor que es la consecuencia inevitable
de la rebelión y la desobediencia.
Tampoco puedo estar de acuerdo con los que creen que por el simple
hecho de repetir un mantra bíblico usted con el tiempo tendrá exactamente lo
que quiere. Lamentablemente, algo de lo que se ha promovido como
ministerio de fe ha sido una manera disfrazada de llamar la atención de la
naturaleza hedonista del hombre. Demasiados han naufragado en su fe por
acomodar los deseos de la carne. El deseo de la fe verdadera es rendirse
humildemente como
un siervo dispuesto a complacer al Dios altísimo.
El espíritu humano que
Sin embargo, también están los que orgullosamente
es guardado y dirigido abrazan las empresas difíciles de la vida. Esto se ha
por el Espíritu Santoconvertido en un punto de identificación para ellos, un
experimentará un modo de llamar la atención. Francamente, hay
piadoso
personas que no tendrían tema de que hablar si no
contentamiento.
vivieran esperando el próximo desastre.
Ninguna de estas posiciones son ejemplos de fe
verdadera. La fe bíblica penetra nuestro espíritu. Esto
excluye la ambiciosa satisfacción personal y las expectativas egocéntricas. El
Espíritu obrando en nuestro interior también llevará nuestras emociones a un
adecuado equilibrio en tiempos de ansiedad y angustia.
Quizás parte del problema yace en nuestro deseo de vindicación. Para
mostrar que tenemos fe, queremos que Dios haga algo—ahora mismo—para
nosotros declarar con denuedo qué, cuándo, dónde y cómo Él responderá. En
cierta manera, la posición ofensiva es completamente aceptable cuando
luchamos contra el diablo. Nos deleitamos cuando podemos darle un puntapié
donde lo merece.
Sin embargo, la preocupación emerge cuando
procuramos mantener una buena imagen entre La confianza en Dios
nuestros amigos creyentes, o quedar bien ante los atenúa la presión por el
incrédulos que conocen nuestra fe. Si la respuesta no desempeño y la
llega oportunamente, la fe de sumisión (fe de nivel reemplaza por la
cinco) no pierde el dominio propio ni se desalienta. serenidad de la
A continuación encontrará unas cuantas confianza.
sugerencias sobre cómo tener una fe vencedora en la
diversas etapas y dimensiones de la vida.
1. Reconozca que Dios ha preparado un plan único y personal para su
vida. No tiene que competir con nadie, ni siquiera debería
intentarlo.
2. Rechace las comparaciones. Su amoroso Padre celestial creó a cada
ser humano para que le honre y lo adore a Él. Su lugar en la familia
de Dios no ha sido ordenado de acuerdo a un sistema de rangos. Las
experiencias de otros no determinan el plan que el Señor tiene para
su vida. Él se sentirá complacido si usted lo ama y le sirve
obedientemente.
3. No acuse a Dios de tratarlo injustamente en las diversas
circunstancias de la vida. Él está totalmente consciente en todo
momento de cada acontecimiento que usted vive. Él siempre sabe lo
que es mejor.
4. Con la lectura de la Palabra y la oración mantenga una comunión
diaria con el Señor. Crea que la Palabra es la verdad infalible e
inspirada. Crea que Dios oye y responde la oración. Cuando venga
la dificultad, usted estará armado con la “espada del Espíritu” (la
Palabra de Dios) y el “escudo de la fe” para resistir el ataque del
enemigo.
5. Exprese en público su fe en Dios. No se avergüence ni dude de
hablar con otros acerca de su fe personal. Esto fortalecerá su vida en
Cristo.
6. Evite enseñanzas extremas que enfatizan la fe como el medio para
asegurar riquezas y posesiones materiales. No evalúe el nivel de su
fe por sus posesiones terrenales, posición o prestigio.
7. Deposite toda su confianza en el Señor durante los tiempos de
crisis. Recuerde que la fe madura está en Dios, no en los resultados.
Lo que Dios hace es siempre lo recto.
8. Mantenga en su corazón la esperanza del hogar eterno. Esta vida es
temporal; simplemente estamos de paso en esta tierra. ¡Dios es fiel,
el cielo es real, Jesús viene muy pronto!
EPÍLOGO
Perdemos nuestro tiempo al tratar de codificar nuestro desarrollo en la fe;
es casi tan inútil como sentarse a observar el crecimiento de un niño. No
obstante, éste sucede conforme usted sigue fielmente y en obediencia al
Señor. La madre que compra la ropa escolar un cierto año, repentinamente se
da cuenta que su pequeño ya no es tan pequeño. Para el creyente, una
situación que en un momento pasado fue más grande que el Monte, hoy la ve
solo como un montículo de arena en el patio.
Ármese de valor. Dios no ha cambiado, pero su fe lo puede cambiar a usted.
¿Todavía tiene preguntas? Seguramente. ¿Alcanzará alguna vez cualquiera
de nosotros la perfección en la fe? Probablemente no. En mi opinión, el
apóstol Tomás, cuyo nombre con frecuencia se asocia con el término poco
halagador, duda, tuvo una fe que creció. Finalmente, después de la
resurrección, proclamó: “¡Señor mío, y Dios mío! ” (Juan 20:28).
A Dios no le molesta oír las sinceras preguntas de un creyente. Él se
disgusta mucho más con la fe falsa de uno que jamás ha experimentado la
realidad de la relación.
Esperamos que cuando concluya este libro, haya alcanzado un nuevo nivel
de apreciación de algunas verdades básicas.
1. Dios es maravillosamente personal. Él es todopoderoso, pero
también omnisciente y sabio. El hombre fue creado por su
iniciativa, no porque Él “necesitara” aprobación o aceptación para
ser completo, sino para que su creación moral pudiera participar en
la comunión de su perfección eterna.
2. El plan de Dios para la redención del hombre sólo se acepta por la
fe. Así, desde el principio, la relación que unilateralmente Él ofreció
a la humanidad corrompida tuvo como fundamento la fe. Esto es
sumamente importante para el concepto de una fe viva.
3. El desarrollo de la fe es un proceso de toda la vida. De un extremo
al otro del espectro multicolor de los acontecimientos de la vida, se
requiere fe para cumplir el desafío. Aunque no haya líneas
claramente demarcadas de un paso al siguiente, en las Escrituras
hay aspectos de la fe claramente definidos.
a. Fe para salvación
b. Fe para santificación
c. Fe sobrenatural
d. Fe en el sufrimiento
e. Fe de sumisión
El estudio cuidadoso de la Palabra de Dios y los años de procurar vivir
según esos principios, me han convencido de que la fe de sumisión es el nivel
de fe más elevado. De ninguna manera debilita o niega el principio completo
o cualquier aspecto de la fe. Más bien es lo contrario. La fe de sumisión trae
una unidad coherente a todo lo que creemos, somos y hacemos.
4. Confiar en Dios en toda circunstancia, servirle en obediencia, es fuete de
verdadera alegría, paz, y realización en la vida. Pablo nunca quiso que
nadie se compadeciera de él. Él con gozo declaró que estimaba “todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por
basura, para ganar a Cristo ” (Filipenses 3:8). Las palabras de una
antigua canción lo expresan bastante bien. “Cuanto más le sirvo, más
dulce es Él. Suple mi necesidad, y me da de su gracia. Mi camino Él
ilumina, cuanto más le sirvo, más dulce es Él”.
Por favor fortalezca su fe. Protéjala con esmero. Esta es su clave para la
vida abundante hoy y la vida eterna en el futuro.
Si otros lo han decepcionado o tal vez usted mismo, resuelva ese problema
en la Cruz. Mantenga la mirada fija en Jesús.
Si está en medio de la tempestad más grande que jamás ha enfrentado,
recuerde que la batalla no es suya, es del Señor. Él nunca ha sido derrotado, a
pesar de que así parezca en este momento.
Una su fe a la soberanía de Dios. Es como un matrimonio que fue planeado en el cielo, hecho
para la tierra, y que durará por la eternidad.
¡MANTENGA LA FE!
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POR H. MAURICE LEDNICKY
FADED GLORY: The Church in a Cultural Crisis
The Scriptures Applied, Volume I
The Scriptures Applied, Volume II
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Springfield, MO 65802
Correo electrónico: [email protected]
Sitio Web: www.mauricelednicky.com
Contents
ÍNDICE
PREFACIO
“¿CUÁNTO TIEMPO QUIERE USTED VIVIR?”
“¡YO SE LAS PRESTÉ!”
LOS TRES JÓVENES HEBREOS TENÍAN RAZÓN
¿QUÉ QUIERE DECIR SOBERANO?
PRESENTE A SU DIOS
ENFRENTE LA REALIDAD
FE DEL NIVEL CINCO
¿ES LA FE OBJETIVA O SUBJETIVA?
APRENDER A CONFIAR
SU VIDA PERSONALIZADA
EPÍLOGO