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Psicología Jurídica: de Manera General, en Efectos y en El Tiempo, Este

La mediación comunitaria es un proceso voluntario para resolver conflictos dentro de una comunidad de manera pacífica. Un mediador ayuda a las partes en conflicto a comunicarse y llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso sin recurrir a la justicia formal. Este enfoque mejora la convivencia dentro de la comunidad y reduce la tensión.
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La mediación comunitaria es un proceso voluntario para resolver conflictos dentro de una comunidad de manera pacífica. Un mediador ayuda a las partes en conflicto a comunicarse y llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso sin recurrir a la justicia formal. Este enfoque mejora la convivencia dentro de la comunidad y reduce la tensión.
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Psicología Jurídica

Adriana Milena Taimal Cuaical

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MEDIACIÓN COMUNITARIA

La resolución de conflictos sociales y su abordaje cómo procesos dinámicos e interactivos


tiene como finalidad particular alcanzar el bienestar de la población. Adicional a esto, abre
muchas posibilidades para encontrar opciones para su manejo, dependiendo de la
naturaleza de dicho compromiso. Los esfuerzos para una posible solución deben ir
encaminados a canalizarlos de una manera que sea lo suficientemente constructiva
dependiendo del contexto sociocultural donde se presentó. En el marco de la apropiación
de ese objetivo, se busca entonces una solución justa y adecuada, una “resolución
alternativa de los conflictos” (Stone & Rubenstein, 2000), que implique la intervención de
una amplia gama de acciones y procesos que traten al conflicto desde distintas
perspectivas y que busquen y promuevan su resolución por métodos tales como arbitraje,
conciliación, mediación y negociación, adjudicación, entre otros.

A partir del año 1980 los países de América Latina incorporan en el sistema de justicia
estatal la Mediación, como una forma alterna de resolver los conflictos (Cornelio, 2014),
sin embargo, dicho proceso existía ya desde los pueblos más antiguos. Bajo este contexto
histórico, se tiene que según la RAE (2019), la mediación es un procedimiento
extrajudicial de resolución de conflictos en el que interviene un mediador para tratar de
aproximar los puntos de vista de las partes del conflicto de modo que les permita alcanzar
un acuerdo. La mediación ayuda a conseguir los objetivos de la acción para una sociedad
plural del siglo XXI que ha manifestado la Organización de Naciones Unidas en su agenda
2030 (Munuera & Minguela, 2019). De manera general, en efectos y en el tiempo, este
proceso ofrece un resultado satisfactorio a ambas partes, les ayuda a un mejor
entendimiento de la naturaleza del conflicto, además que, con la intervención de una
tercera parte manifiesta en términos neutros, permite a cada una de las partes hablar
sobre sus problemas, las causas adversas a estos, sus intereses y necesidades que
tengan, facilitando un entendimiento de la visión del otro en un marco de perspectiva
colaborativa. De igual manera según Manzano & Torres (2000), permite a las partes la
búsqueda de las opciones y soluciones más beneficiosas para ambos, pues busca
conseguir un acuerdo mutuo que considere las necesidades de ambos (ganar-ganar).

Dada su flexibilidad la mediación se puede utilizar en todos los campos en donde haya un
conflicto, entre las conocidas y trabajadas están: mediación familiar, empresarial, escolar,
comunitaria, sanitaria, intercultural, penal, penitenciaria. Nuestro enfoque estará
direccionado en la mediación comunitaria, en esta situación el lugar donde se
desenvuelve el conflicto es precisamente dentro de la comunidad, dónde la naturaleza del
conflicto está presente en todas las situaciones comportamentales de nivel organizativo,
de propiedad, de horarios, relaciones interpersonales, uso de espacios públicos, entre
otros. Este tipo de mediación abre nuevos espacios dentro del derecho privado y tiene
como objetivo principal la buena convivencia entre personas desde su perspectiva como
ciudadanos dentro de una comunidad. Según Villagrasa (2013)

«la mediación comunitaria es el procedimiento de gestión del conflicto de


convivencia por el que las partes enfrentadas pueden llegar a resolverlo por
consenso, sin convertirse en adversarios y compartiendo las posibles
soluciones expuestas valoradas entre ellas. El mediador debe facilitar el
marco de relación y negociación que ofrezca la oportunidad de llegar por sí
mismos a una solución, teniendo en cuenta que habitualmente tendrán que
seguir relacionándose. Así, debe conseguir que las partes se coloquen en
una posición compromisaria, orientada hacia unos intereses y una relación
negociada» (Villagrasa, 2013, p. 658).

Dado su carácter inclusivo en actitudes y medidas, la mediación comunitaria promueve la


cultura el acuerdo, fomenta la convivencia pacífica y la solución de los conflictos en paz,
reduce la carga de asuntos en espera de resolución judicial, por la misma situación hay un
ahorro de tiempo y dinero, tiene privacidad y confidencialidad, cuenta con una disposición
totalmente voluntaria de ambas partes, posee un amplio rango de flexibilidad, y tiene una
solución de que trasciende el tiempo de corto plazo a largo alcance. Adicional a esto, la
mediación comunitaria implica devolver a los ciudadanos el poder para la resolución de
los conflictos a través de un procedimiento democrático recuperando la capacidad de
decidir la solución de sus propias dificultades, sin que un tercero se imponga (Piedra,
2017). La intervención de este proceso comunitario ofrece una horizontalidad donde todas
las partes son iguales y donde hay una utilización de los recursos a disposición si así lo
requiere el caso.
Este proceso estructurado de resolución de conflictos tiene una parte de su razón de ser
en quien es el mediador, el cual al ser uno de los pilares centrales dentro de este marco,
debe cumplir con ciertas condiciones como su neutralidad, imparcialidad, confidencialidad
y voluntariedad, no es juez ni árbitro (Carretero, 2013, citado en Piedra, 2017), también
debe ser competente, con una preparación previa que lo direccione a evaluar los factores
implicados dentro de ese proceso de mediación, y tener una plena consideración de los
objetivos, creencias y percepciones de las partes. El mediador debe conocer muy bien el
territorio donde trabaja, con unas buenas bases de un compromiso ético para conseguir el
objetivo de la comunidad y adaptar su actuación a los intereses de las partes con una
perspectiva de positividad. El carácter de legitimidad de todas las partes implicadas y de
la persona que es mediadora es fundamental para que el proceso sea útil, eficaz y exitoso
a través del tiempo, es decir a largo plazo.

A la luz de todo lo expuesto hasta el momento queda claro que la mediación comunitaria
es un proceso voluntario, libre y eficaz de resolución de conflictos. El reconocimiento de
las partes que están en un conflicto invita a un diálogo que va de la mano con un cambio
de pensamiento y comportamiento, así mismo, es importante destacar que se trata de un
procedimiento que contribuye a un reforzamiento de los lazos comunitarios, al tiempo que
se presenta una reducción de la judicialización de asuntos civiles relacionados con la vida
cotidiana de las personas.

Por encima de todo, la integración de los procesos de mediación a la comunidad reduce la


tensión que normalmente se presenta en estos lugares, incrementa también la sensación
de confianza y seguridad de todas las personas, y, por ende, mejora conjuntamente su
calidad de vida. Sus efectos no sólo se limitan a las partes que están en conflicto, sino
que trasciende y llega al lugar donde se presenta y lo transforma, es decir ofrece una
opción lo suficientemente valiosa para lograr una reestructuración de la comunidad. El
resultado de todo este proceso derivará en un beneficio compartido, que trasciende
incluso a las personas que lo han hecho posible. Se trata, a fin de cuentas, de facilitar el
diálogo para mejorar la convivencia y, en último término, comunidades más ricas, más,
fuertes y más cohesionadas.
Referencias bibliográficas

Cornelio, L. E. (2014). Los mecanismos alternativos de solución de controversias como


derecho humano. BARATARIA. Revista Castellano - Manchega de Ciencias sociales.
(17). pp. 81-95

Manzano, M. N & Torres, S. C. (2000). La negociación una alternativa en la resolución de


conflictos. Pontificia Universidad Javeriana. Pp. 4-5

Munuera, P & Minguela, M. (2019). Mediación comunitaria: Bonding y bridging. Revista


trabajo social. Pp. 50 - 65

Piedra, C. (2017). Aproximación a la mediación comunitaria: Retos y desafíos. Revista de


Mediación. Vol 10.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4
en línea]. [03 dic 2020].

Stone. M. M & Rubenstein. W. (2000). Principios de resolución alternativa de conflictos:


Resumidos, reexpuestos y comentados. Universidad de Florida.

Villagrasa, A. C. (2013). La mediación comunitaria o vecinal. Mediación y resolución de


conflictos: técnicas y ámbitos. Tecnos. Pp. 655-671.

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