La sociedad de la Grecia Antigua era esclavista y patriarcal, incluso en la
“democracia ateniense” En la Atenas Clásica sólo tenían derechos de ciudadanía
los varones, pobres o ricos, descendientes de padre y madre ateniense. Todas las
mujeres de la polis, así como los metecos (los extranjeros), los esclavos y los
libertos (esclavos liberados), ni tenían derechos ni podían ejercer la labor política.
El afamado y estudiado filósofo Aristóteles, en su obra Política, argumentó que era
posible otorgar la ciudadanía a metecos y esclavos, pero nunca a las mujeres.
Al ser consideradas las mujeres como algo débil, debían estar protegidas. La
única condición era la de esposa y madre, debiendo estar encargadas de la
educación y crianza temprana de sus hijos. Las mujeres solo mantenían la vida en
casa, puesto que hasta el papel de la mujer a la hora de concebir se limitaba.
Consideraban que el hombre ponía en la mujer el alma del hijo futuro
En una sociedad patriarcal como la de la Grecia Antigua, las hetairas eran las
únicas mujeres que gozaban de cierta libertad. las hetairas eran las únicas que
gozaban de cierta libertad pública. Eran cortesanas, o lo que es lo mismo,
prostitutas de lujo, amigas y acompañantes del varón. Se dedicaban a las artes, a
la danza y a la música, animando las fiestas masculinas. Vestían con sedas
transparentes de color azafranado y maquillaban su rostro con polvos blancos.
Pero por encima de todo, hay que destacar que su participación en las tertulias
masculinas y el acceso a la educación les dotaba de una libertad que el resto de
sus congéneres no disfrutaban. Tal es así, que llegaron a asistir a las charlas de
los filósofos clásicos.
La hetaira Aspasia de Mileto es las más conocida por haber sido la acompañante
del todopoderoso político Pericles, quien convirtió a Atenas en la polis más
relevante de la Hélade del siglo V a.C. Aspasia fue hija de un prisionero de guerra.
Regentó un burdel y enamoró de tal forma a Pericles que éste tuvo que divorciarse
para unirse a ella. Entre sus virtudes destacar que era excelente oradora,
atrayendo con sus palabras a pensadores tan importantes como Sócrates. A
pesar de todo, parece ser que no era muy popular entre el pueblo y entre algunos
eruditos como Plutarco, quien dijo de ella “Ahora, puesto que se cree que
(Pericles) tomó la decisión de enfrentarse a Samos para contentar a Aspasia,
parece el momento de preguntar qué artes o qué poder tenía esta mujer, puesto
que era capaz de dirigir a su antojo a los principales hombres del estado
Al igual que en otras sociedades antiguas, las mujeres encontraban una
válvula de escape en la religión. En Grecia las mujeres sacerdotisas se
encargaban del cuidado de los templos. Lo mismo podría decirse mucho más
tarde en Roma, donde la situación de la mujer sólo era un poco mejor. En
Roma sólo ostentaban poder las sacerdotisas vestales. Los festivales también
significaban un respiro para las mujeres griegas, en particular la Tesmophoria
de Atenas, en la que los hombres no podían participar.
A nivel mitológico el papel que tenía la mujer era algo ambiguo. Por una
parte, estaba la figura divina y sobrehumana de la diosa Atenea y por otro
estaba representada la mujer como la inspiradora del dolor y el mal con la
imagen de Pandora, que con su locura equivocada lo que hizo fue introducir
el mal en el mundo.