0% encontró este documento útil (0 votos)
51 vistas3 páginas

Compagnon

El documento explora la relevancia de la literatura en la sociedad contemporánea, planteando interrogantes sobre su utilidad y lugar en la educación y el espacio público. Se argumenta que la literatura ofrece un conocimiento único sobre la naturaleza humana y fomenta la empatía y la comprensión de la diversidad. A pesar de su disminución en la cultura actual, se defiende su valor insustituible en el desarrollo personal y moral.

Cargado por

Alex Silgado
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
51 vistas3 páginas

Compagnon

El documento explora la relevancia de la literatura en la sociedad contemporánea, planteando interrogantes sobre su utilidad y lugar en la educación y el espacio público. Se argumenta que la literatura ofrece un conocimiento único sobre la naturaleza humana y fomenta la empatía y la comprensión de la diversidad. A pesar de su disminución en la cultura actual, se defiende su valor insustituible en el desarrollo personal y moral.

Cargado por

Alex Silgado
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Cas(z)a de citas (y parafraseos)1

Profesor Alex Silgado Ramos


Universidad del Tolima-IDEAD

Compagnon, Antoine (2008). ¿Para qué sirve la literatura? Barcelona: Acantilado


Interrogantes clave de Compagnon que podemos hacer nuestros: ¿Por qué hablar o seguir
hablando hoy de literatura? ¿Qué valores puede crear y transmitir la literatura en el
mundo actual? ¿Qué lugar debe ocupar en el espacio público y el íntimo? ¿Es de alguna
utilidad o pertinencia en la vida? ¿Por qué defender su presencia en la escuela? ¿Hay
todavía cosas que solo la literatura, con sus medios específicos, puede darnos? ¿La
literatura es indispensable o, por el contrario, reemplazable? ¿En qué consiste su poder,
no solo de proporcionar placer, sino también conocimiento, no solo de evasión, sino
también de implicación? ¿Son funcionales o pertinentes las ideas sobre qué es la literatura
y su sentido que hemos heredado de la tradición a la hora de intentar responder a todas
estas preguntas? Interrogantes que es necesario abordar en un tiempo en que la literatura ha
entrado, según Compagnon, en la “era de la sospecha”.
“¿No se convierte uno en profesor cuando ha sabido abandonar la escuela?” (p.,8)
“Un profesor seguro de sí, un profesor que lo supiese todo antes de investigar, sería el
verdadero impostor” (p.,10)
Sobre el lugar de la literatura en nuestro tiempo: “Porque el lugar de la literatura ha
mermado mucho en nuestra sociedad desde la última generación: en la escuela, donde los
textos documentales la desplazan, o incluso la han devorado; en la prensa, que atraviesa ella
misma una crisis quizá mortal y donde las páginas literarias se marchitan; en el ocio, donde
la aceleración digital recorta el tiempo disponible para los libros. De manera que ya no está
garantizada la transición entre la lectura infantil –a la cual no le va tan mal, con una
literatura para la juventud más atractiva que antiguamente- y la lectura adolescente,
considerada tediosa porque requiere largos momentos de soledad inmóvil. Cuando se les
pregunta por el libro que menos les ha gustado, los estudiantes suelen responder Madame
Bovary, el único que les han obligado a leer.” (p., 23)
“La literatura misma –la literatura que se denomina “viva”- parece a veces dudar de su
legitimidad frente a los discursos alternativos y a las nuevas técnicas, no solamente –
polémica de larga data- frente a las ciencias exactas y sociales, sino también frente a lo
audiovisual y lo digital. A partir de la modernidad, la literatura ha entrado en “la era de la
sospecha”.” (p., 24)
“Ejercicio del pensamiento y experiencia de la escritura, la literatura responde a un
proyecto de conocimiento del hombre y del mundo. Un ensayo de Montaigne, una tragedia
1
Esta son citas tomadas del libro Compagnon, Antoine (2008). ¿Para qué sirve la literatura? Barcelona:
Acantilado. Se trata de un ejercicio doble; primero, de caza de citas, es decir, de ir a la búsqueda, al acecho
de aquellas citas o enunciados que nos llaman la atención en la lectura. Para después, en segundo lugar, ir a la
de casa de citas, esto es, tratar de construir una habitación para las citas y desde allí proyectar nuevas
escrituras.
de Racine, un poema de Baudelaire, la novela de Proust nos enseñan más sobre la vida que
los más extensos tratados”. (p.p., 28-29)
“Leemos porque, aunque leer no sea indispensable para vivir, la vida es más agradable, más
clara, más rica para aquellos que leen que para aquellos que no lo hacen. En un sentido más
simple todavía: vivir es más fácil para aquellos que saben leer, no solamente las noticias,
las instrucciones de uso, las ordenanzas, los periódicos y las papeletas de voto, sino
también los textos literarios” (p., 33)
“la literatura contribuye al desarrollo de nuestra personalidad, o a nuestra “educación
sentimental”, como hacían las lecturas devotas entre nuestros antepasados. La literatura
permite acceder a una experiencia sensible y a un conocimiento moral que sería difícil,
incluso imposible, adquirir en los tratados filosóficos. Contribuye, por lo tanto, de forma
insustituible tanto a la ética práctica como a la ética especulativa” (p., 57)
“al ser lo propio de la literatura el análisis de las relaciones siempre particulares que ponen
en comunicación las creencias, las emociones, la imaginación y la acción, contiene un
conocimiento insustituible, detallado y no resumido, sobre la naturaleza humana, un
conocimiento de singularidades” (p., 58)
“La literatura debe, por lo tanto, ser leída y estudiada porque ofrece un medio –de preservar
y de transmitir la experiencia de los otros, de aquellos que están alejados de nosotros en el
espacio y en el tiempo, o que son distintos a causa de sus condiciones de vida. Nos hace
sensibles a hecho de que los otros son muy diversos, y sus valores son diferentes de los
nuestros.” (p.p., 58-59)
“la filosofía moral contemporánea ha vuelto a reconocer la legitimidad de la emoción y de
la empatía como principio de lectura: el texto literario me habla de mí y de los otros,
provoca mi compasión, cuando leo me identifico con los otros y me afecta su destino, sus
penas y sus alegrías son momentáneamente también las mías.” (p., 60).
“La literatura desconcierta, molesta, despista, desorienta más que los discursos filosóficos,
sociológicos o psicológicos, porque se dirige a las emociones y a la empatía. De este modo,
recorre regiones de la experiencia que los otros discursos desdeñan, pero que la ficción
reconoce en los menores detalles.” (p., 62-63)
“La literatura nos libera de nuestra forma convencional de considerar la vida –la nuestra y
la de los otros-, destruye la buena conciencia y la mala fe.” (p., 63)
“La literatura piensa, pero no como la ciencia o la filosofía. Su pensamiento es heurístico
(no deja nunca de investigar), no algorítmico: procede a tientas, sin cálculo, por intuición,
guiándose por el olfato.” (p., 64)
“La literatura nos enseña a sentir mejor, y como nuestros sentidos no tienen límites, no
concluye jamás, sino que permanece abierta –como un ensayo de Montaigne- después de
habernos hecho ver, respirar o tocar las incertidumbres y las indecisiones, las
complicaciones y las paradojas que se esconden detrás de las acciones, meandros en los
cuales los discursos del conocimiento se pierden.” (p.p., 64-65)
“Existe, por tanto, un pensamiento de la literatura. La literatura es un ejercicio de
pensamiento; la lectura, una experiencia de las posibilidades.” (p., 65)
“El ejercicio nunca cerrado de la lectura sigue siendo el lugar por antonomasia del
conocimiento de uno mismo y del otro; descubrimiento, no ya de una personalidad
compacta, sino de una identidad obstinadamente en devenir”. (p., 71)
“es su fragilidad –la fragilidad de Roman Jakobson ante un soneto de Du Bellay- lo que
hace a la literatura deseable” (p., 72)

También podría gustarte