¿Cuáles son los animales terrestres?
En biología, se habla de animales terrestres para referirse a aquellos animales
que hacen vida preferente o enteramente sobre la tierra, es decir, en la
superficie continental del planeta, a diferencia de los animales acuáticos, que
habitan mayormente en el agua. Los animales terrestres se encuentran física y
orgánicamente adaptados a la vida lejos del agua.
En los inicios del planeta, la vida comenzó en el agua, y se extendió a
la superficie terrestre hace unos 500 millones de años aproximadamente,
cuando las primeras plantas vasculares abandonaron el agua. Las primeras formas
animales le siguieron alrededor de 70 millones de años después, consistiendo en
su mayoría en artrópodos y en vertebrados óseos.
Inicialmente los animales podían apenas transitar por tierra de un hábitat acuático
a otro durante breves períodos. Pero las oportunidades de alimentación y territorio
de la superficie continental, y la ardua competencia dentro del agua, motivaron
la adaptación al terreno seco. El proceso de adaptación de los animales a la
tierra emergida se denomina terrestralización.
Actualmente, los animales terrestres constituyen un porcentaje importante de la
vida en la Tierra, altamente diversificada y casi tan abundante como la vida
marina. La mayor densidad de estos animales se encuentra
en bosques y selvas tropicales húmedas. Sin embargo, se ha adaptado a
prácticamente todos los climas, hábitats y regiones del globo.
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Características de los animales terrestres
Los animales terrestres tienen esqueletos más resistentes para soportar su peso.
Si bien los animales terrestres son muy diversos entre sí, comparten ciertos rasgos
mínimos de adaptación al ámbito terrestre, a pesar de que dicha adaptación pueda
darse mediante mecanismos y órganos diferentes. Así, los rasgos mínimos de los
animales terrestres son:
• Respiración. Atrás quedaron las branquias y otros mecanismos de
respiración acuática, en favor del intercambio gaseoso. El oxígeno se extrae
del aire mediante pulmones, tráqueas o directamente a través de la piel.
• Esqueletos robustos. Ya que en el agua el peso del cuerpo es menor que
en el aire, los animales terrestres requieren de estructuras óseas fuertes, no
cartilaginosas, especialmente en las extremidades que los sostienen. En el
caso de los artrópodos el esqueleto está por fuera (exoesqueleto) y en el de
los vertebrados, por dentro (endoesqueleto). Existen excepciones a esta
regla, en el caso de los seres simples de cuerpo alargado como las
lombrices, que no poseen esqueleto.
• Sentidos adaptados a lo seco. La vista, el olfato y el oído, sentidos
indispensables para cazar a la presa o para defenderse del depredador,
distinguiendo lo uno de lo otro, deben en el caso de los animales terrestres
adecuarse al aire, donde las ondas sonoras se desplazan más lentamente y
hay mucha más abundancia de luz.
• Prevención de la desecación. Al hallarse en un medio ambiente donde
se pierde humedad en lugar de ganarla, los animales terrestres deben tener
pieles adaptadas para impedir la pérdida de humedad o con mecanismos
endógenos para humectarla, así como estructuras que la protejan del frío o
del calor, como pelos, plumas, etc. Por esta misma razón, los animales
terrestres que ponen huevos los adaptaron para tener una cáscara
resistente que impida la desecación.
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