Título del libro: ‘’La destrucción de la Naturaleza’’
Nombre del autor (los autores): Carlos Vázquez Yanez y Alma
Orozco Segovia
Tema del que trata: Las diferentes formas en las cuales la
naturaleza se ha visto afectada en México y formas de
contrarrestarlo.
Número de páginas del libro: 12 páginas
Número de reportes de lecturas: 5 capítulos divididos en 16
páginas
Opinión personal del contenido de la lectura: Me pareció muy
interesante la forma de presentar el tema primero de manera
ligera, para posteriormente presentarnos la horrible situación que
viven las especies de nuestro país, y peor aún, sabiendo que los
responsables directos de lo mismo somos nosotros. Parece ser
que no solo trató de documentar lo que ha pasado y sigue
pasando, sino que trata de dar una solución al mismo problema,
enfatizando primeramente de manera literal la situación.
Conclusiones: La naturaleza ha sido la mayor y mejor madre que
hemos tenido la humanidad, lamentablemente nosotros solo nos
hemos encargado de dañarla, acabando con la gran y hermosa
diversidad de flora y fauna que se nos ha otorgado. Pero aún no
es tarde, aún hay tiempo de reflexionar y salvar las diversas
formas de vida existentes tanto en nuestro territorio como en el
mundo.
Siempre es importante no solo conocer las diversas plantas y
animales, sino saber el daño que les hacemos e intentar salvar
aquello que se nos ha otorgado para vivir, respetando a la
naturaleza y a las formas de vida que están también en este país y
este planeta.
Nombre del alumno: Hannia García Barrera
Grupo y especialidad: ‘’N’’ Laboratorio Clínico
Fecha: 12 de Marzo de 2021
I. La Naturaleza en México
La superficie de las tierras emergidas de nuestro planeta está en su mayor parte
cubierta de un mosaico variadisimo de comunidades naturales, de mezclas de
plantas y animales que originan en cada lugar de la Tierra un paisaje natural
característico. Podemos mencionar que el ambiente físico, químico y biológico
del Sitio es propicio para que esos seres vivos puedan establecerse ahí,
desarrollarse y reproducirse.
México, reúne una serie de características excepcionales para
que su mosaico de comunidades naturales sea particularmente variado y
sorprendente desde todos los puntos de vista; desde los desiertos más áridos
hasta las selvas y pantanos más húmedos, desde los matorrales tropicales más
cálidos hasta los páramos de montaña casi en contacto con nieves eternas.
Esto se debe al hecho de que México se encuentra en la zona de transición
entre el mundo tropical de Centroamérica y el Caribe y el subtropical y templado
de Norteamérica. La flora y la fauna de ambos orígenes se reúnen en México,
pero esa mezcla se vuelve aún más compleja por darse sobre un mosaico
variadisimo de altitudes, climas, tipos de roca y de suelo e historias geológicas.
Como consecuencia de lo anterior, tenemos en México muy diferentes paisajes
a poca distancia unos de otros.
Podemos recurrir al libro del distinguido botánico mexicano Jerzy Rzedowski (La
vegetación de México, publicado en 1978), quien ha realizado la síntesis más
completa sobre las diversas fisonomías que adquiere la cubierta vegetal de
México. En esta obra se describen cuatro tipos de bosques (selvas) de zonas
cálidas de baja altitud y tres tipos de bosques de zonas altas. También se
describen ocho tipos de vegetación acuática y subacuática, numerosas
variantes del matorral xerófilo desértico, de los pastizales, de los palmares, de la
vegetación de terrenos salinos y de otros tipos peculiares de comunidades.
En muchos casos, aunque dos comunidades tengan la misma fisonomía y se
clasifiquen como si fueran el mismo tipo de vegetación, la composición de
especies puede variar radicalmente entre ambos sitios. A un simple observador
que ocasionalmente transita a través de uno de estos desiertos, el paisaje le
puede parecer pobre y monótono, pero si tiene la curiosidad de detenerse y
observar con atención lo que le rodea, se dará cuenta, si la zona no ha sido
demasiado afectada por la actividad humana, de que existen muchas especies
de plantas, sean éstas herbáceas, arbustivas o suculentas; grandes o
pequeñas. Cada una de ellas, en su forma peculiar, ha logrado sobrevivir y
establecerse en ese ambiente aparentemente inhóspito. Con tiempo y paciencia
se podrá apreciar que el desierto también hierve de vida animal.
Los botánicos mexicanos han calculado que sobre el territorio del país vegetan
entre 25.000 y 35.000 especies de plantas vasculares. Este número de especies
es uno de los más altos que existen en el mundo en un solo país. Como
ejemplo, diremos que los Estados Unidos y la Unión Soviética, cuya superficie
es muy superior a la de México, tienen respectivamente 8 000 y 20.000
especies aproximadamente. En el caso particular de las aves, la riqueza es
extraordinaria por la presencia simultánea, en la misma región, de aves de
origen tropical, local y especies migratorias que, procedentes de la zona
templada del norte, pasan largas temporadas invernales en México. El caso de
los patos y otras aves acuáticas es el más conocido. En los cuerpos de agua del
norte y centro de México han llegado a invernar alrededor de 35 especies de
anátidos (cisnes, gansos y patos), ya que México es el principal destino invernal
de muchas aves de Estados Unidos y Canadá.
Lamentablemente en algunos puntos del territorio de México la vegetación y la
fauna natural han desaparecido casi totalmente.
Como primer ejemplo; en la región del Bajío, que comprende los estados de
Michoacán, Guanajuato y Querétaro, ha desaparecido casi totalmente todo
vestigio de la vegetación original, que probablemente consistía principalmente
de un bosque (también llamado selva) tropical caducifolio con un cierto número
de especies endémicas.
La agricultura y el pastoreo iniciado hace siglos en el área han dejado sólo
mínimos vestigios ya profundamente alterados de lo que existía, y la mayor
parte del área está cubierta de una flora y poblada por una fauna que ha sido
favorecida o es capaz de resistir la continua alteración humana .
El segundo ejemplo notable de alteración radical del ambiente lo encontramos
en el propio Valle de México, que originalmente era una cuenca cerrada en la
que existía una cadena de lagos, siete de los cuales destacaban por su tamaño,
desde el lago de Xochimilco al sur hasta el lago de Zumpango al norte. Las
condiciones ecológicas de cada lago variaba en mayor o menor medida entre
ellos, originando un complejo de condiciones muy diverso para el
establecimiento y desarrollo de la vida; por ejemplo, el lago de Texcoco era más
salino y profundo que el de Chalco o el de Xochimilco. Todos estos lagos han
sufrido una radical disminución y alteración y apenas quedan relictos de su flora
y fauna original, que debió ser exuberante y variada. En la Laguna de
Tecocomulco, que aunque no forma parte del Valle de México colinda con este y
muy probablemente contiene una biota similar a la que existió en varios de los
lagos del Valle, como lo demuestran los registros de polen fósil encontrados en
muestras tomadas en el Valle de México. La Laguna de Tecocomulco también
ha sido profundamente perturbada; sin embargo, cuando se hizo el estudio aún
conservaba más de 38 especies de plantas vasculares acuáticas viviendo en
sus orillas o en el fondo de la Laguna.
En contraste con el par de ejemplos de alteración de la naturaleza que hemos
citado en los párrafos anteriores, nos queda el consuelo de pensar que aún
existen zonas casi prístinas, aunque su superficie se reduce gradualmente y
algunas de ellas están seriamente amenazadas.
La Región del Pinacate es una zona sumamente árida, con precipitación pluvial
anual que va de 64 a 200 mm. Presenta un mosaico geológico variado por lo
que se han definido para el área nueve diferentes combinaciones de flora y
fauna, definibles por su composición peculiar, además de los elementos de la
fauna que se mueve ampliamente por toda la región. A pesar de su aridez, la
zona es notable por su diversidad de especies vegetales y animales, algunas de
las cuales se encuentran en peligro de extinción pero persisten en El Pinacate
gracias a que el aislamiento de la zona y sus inhóspitas condiciones
ambientales la han mantenido prácticamente sin población humana estable.
Persisten especies animales prácticamente extintas en la mayor parte de las
zonas áridas, como la liebre torda, el venado bura y el berrendo.
La región de Los Chimalapas en Oaxaca es un complejo montañoso,
sumamente húmedo y abrupto, que colinda con la planicie del Istmo de
Tehuantepec. En estas montañas se ha dado una fascinante mezcla de formas
de vida típicas de las planicies tropicales húmedas y de los bosques nebulosos
de montaña, y es muy posible que coexistan ahí también muchas formas de
vida endémicas. Las razones de la supervivencia de esta región como un área
casi virgen son similares al caso anterior. Un terreno abrupto y muy aislado ha
limitado los intentos de colonización humana; sin embargo, esta ha comenzado
y pronto toda la zona estará en riesgo de ser alterada.
II. La Acción Humana y Deterioro del Ambiente
la presencia de la especie humana moderna en la Tierra, en los que
sobrevivía como cazador de aves y mamíferos y recolector de partes
vegetales comestibles y animales pequeños, y aunque la idea nos repugne
ahora, también de carroña.
En nuestra visión de la historia de la humanidad se nos ha enseñado a
considerar el descubrimiento de la agricultura y la domesticación de algunos
animales como grandes avances en el desarrollo de las sociedades
humanas, pero hay algunos investigadores que no están totalmente de
acuerdo con este punto y opinan que esos descubrimientos marcaron el
principio de la destrucción de las comunidades, la erosión acelerada de los
suelos, la extinción inducida de especies.
En relación con el efecto de la agricultura y la ganadería sobre la salud
humana, comenta que la dieta de los cazadores y recolectores era
considerablemente más saludable y variada que la de los agricultores, de
manera que muchas de las enfermedades son consecuencia de la escasa
diversidad de alimentos que la agricultura produce en muchos lugares, de la
riqueza en carbohidratos y grasas frente a la pobreza en fibras, vitaminas y
minerales de muchas de las plantas.
Con el desarrollo de la agricultura y la domesticación de algunas especies
se inicia irremediablemente la transformación extensiva de las comunidades
naturales y la extinción de especies. Es posible que la extinción de especies
animales haya incluso precedido al desarrollo de la agricultura extensiva.
Se ha encontrado que existe una relación directa entre el avance de la
colonización humana y la desaparición de muchas de estas especies hacia
finales del Pleistoceno (hace 10 000 años), las que ahora sólo encontramos
como fósiles, a veces con una abundancia notable, como en ciertas zonas
del Valle de México. Se calcula que en ese periodo del Pleistoceno se
extinguieron 34 géneros de grandes mamíferos y una especie grande de
reptil en Norteamérica. La desaparición de gran parte de los grandes
mamíferos en América es posiblemente la primera extinción masiva de
especies cuya causa puede asociarse al hombre.
Al desarrollarse la agricultura, la diferencia entre un deterioro extensivo o
localizado de los ecosistemas naturales depende principalmente de la
presión demográfica de la población humana y de la capacidad productiva
de las tierras disponibles.
Contamos con poca información acerca del grado de deterioro de las
comunidades naturales que pudo haber tenido lugar en el México
prehispánico. Sin embargo, algunos indicios indirectos sugieren que existió
alteración de la naturaleza en algunas regiones del México prehispánico. La
población calculada en el momento de la Conquista era de 3 720 000
habitantes. Lo que se sabe con mayor certeza es que después de la
Conquista hubo una drástica reducción en la población, debido
principalmente a las nuevas enfermedades que causaron un decremento en
el número de pobladores.
Muchas poblaciones de lo que hoy es México habían alcanzado un gran
desarrollo agrícola y urbanístico. Las grandes movilizaciones humanas
ocurridas en Mesoamérica, así como el ascenso y decadencia de
civilizaciones, han sido atribuidas por diversos autores a causas
ambientales y ecológicas como la disminución de la productividad,
presiones demográficas sobre los recursos naturales, sequías, etc.
Durante todo el periodo colonial la población de la Nueva España fue
pequeña, pero la intensa actividad económica de la Colonia, así como las
actividades agrícolas, ganaderas y la explotación minera tuvieron un efecto
sobre el medio ambiente natural, La destrucción de los bosques causada
por la minería fue muy considerable. Sin embargo, debido a la baja
densidad de población que tuvo México durante muchos siglos, el deterioro
extensivo y radical de la naturaleza es un fenómeno moderno. En este siglo
la población de México se ha quintuplicado, la esperanza de vida se ha
duplicado y el nivel de vida y el grado de industrialización han avanzado
notablemente.
III. Degradación y Destrucción de Ecosistemas
Hay diferentes grados de alteración de las comunidades naturales que
constituyen un ecosistema, que van desde la simple explotación de algunos
de sus recursos vegetales y animales que conduce a cambios en las
densidades demográficas de las especies explotadas.
De hecho ya son pocos los lugares en los que no se presente la influencia
de algún agente ambiental inducido por el hombre que esté causando una
gradual modificación y empobrecimiento de las comunidades naturales.
Antes de la aparición del hombre ocurrían fuegos naturales inducidos por el
efecto de tormentas eléctricas en ausencia de precipitación pluvial, o por
otros agentes mucho más improbables como las erupciones volcánicas.
Después de la colonización humana, casi en cualquier lugar del planeta, el
fuego se convierte en un disturbio recurrente que ha modificado el paisaje
de extensas regiones.
Los agricultores y pastores han utilizado al fuego con varios propósitos,
como la limpieza de los terrenos recién desmontados para la agricultura, la
eliminación de residuos agrícolas, la eliminación de la vegetación con fines
de destrucción de malezas, plagas y animales peligrosos y la quema de los
pastizales para favorecer el desarrollo de renuevos verdes para el ganado y
para la cacería. El fuego ha tenido consecuencias en la generación de
paisajes que difieren de lo que originalmente existía.
En México hay fuegos recurrentes frecuentes en grandes extensiones del
país, que son fáciles de apreciar principalmente en la temporada seca. Los
más frecuentes son del primer tipo, y los técnicos forestales no les confieren
mucha importancia pues incluso se piensa que tienen efectos benéficos
para la conservación del bosque, como la eliminación de árboles
competidores de los pinos y el favorecimiento de la vegetación herbácea
que sirve de alimento a la fauna silvestre herbívora.
El fuego puede llegar a determinar a la larga la composición del bosque y la
desaparición de algunas especies.
algunas selvas se ven afectadas por los fuegos que escapan del control de
los agricultores que practican quemas con fines de desmonte, de manera
que el fuego también ha contribuido en forma directa a la radical
disminución que los bosques y selvas húmedas han sufrido en el país.
El fuego también tiene efecto sobre la fertilidad del suelo, ya que permite la
liberación de ciertos nutrientes y la volatilización de otros, cambiando así las
condiciones de fertilidad del lugar que afecta.
ALTERACIÓN DE LA CUBIERTA VEGETAL
La eliminación total o parcial de la cubierta vegetal es una práctica
fundamental en la acción colonizadora del hombre. En México tenemos el
ejemplo clásico de la civilización maya, de la que se encontraron
numerosas ciudades enclavadas en terrenos cubiertos por selvas cuando
estas zonas arqueológicas fueron descubiertas. Es lógico pensar que parte
de esta selva había sido talada y se recuperó después del abandono de las
ciudades. Actualmente ya no se da tan frecuentemente la recuperación de
la vegetación original.
Bajo presión demográfica fuerte, comienzan a utilizarse terrenos no aptos
para la explotación agrícola o el pastoreo, lo que da lugar al rápido deterioro
de las condiciones de esos suelos y a una corta duración de su capacidad
productiva, lo que obliga a sus pobladores a desplazarse hacia otros
lugares igualmente inapropiados o aun peores.
La distribución desigual de la riqueza generada por la tierra incrementa aún
más esta desigualdad social, lo que indudablemente ha sido una de las
causas del deterioro del medio ambiente natural más importantes, ya que
una parte considerable de la población se ve obligada a hacer uso de
terrenos que no tienen condiciones apropiadas para ser explotados, o que
requieren de técnicas de explotación cuyo conocimiento y aplicación no
está a su alcance.
TALA DE BOSQUES
La desaparición de la vegetación arbórea es la que resulta más fácil de
apreciar y evaluar como forma de deterioro de las comunidades naturales.
México ha sufrido, una radical disminución de la superficie arbolada, tanto
en bosques de altura como en las selvas de las planicies costeras.
Sólo en lo que va del siglo la pérdida de la superficie arbolada se calcula en
18 000 000 hectáreas de bosques y 26 000 000 hectáreas de selvas, es
decir, el 19% del total del territorio ha perdido su vegetación arbórea en
menos de un siglo.
No todos los bosques han sufrido este grado de deterioro. Las selvas
cálido-húmedas ocupan quizá menos del 10% de su superficie.
Se calcula que los derribos clandestinos de árboles para leña y carbón de
consumo doméstico suman alrededor de 15 000 000 m3 de madera al año
para el consumo de 21 millones de mexicanos que todavía utilizan este
recurso como combustible.
Los encinares se encuentran entre los bosques más afectados por la
actividad humana, ya que estaban localizados en tierras de clima benigno,
favorables para la agricultura.
La multiplicación del número de políticos millonarios que aprovecharon la
oportunidad para explotar clandestinamente la madera derivada de los
desmontes y obtener concesiones de terrenos ganaderos. Algunos de los
planes de desmonte y colonización más famosos fueron los de La
Chontalpa y Balancán-Tenosique en Tabasco, Uxpanapa en Veracruz,
Marqués de Comillas en Chiapas, y otros en Campeche. Muchas de estas
acciones de desmonte no tuvieron el éxito esperado por lo que respecta a la
producción agropecuaria, pues faltaron estudios adecuados del correcto
uso del suelo en cada sitio. Lo único que ocasionaron fue un enorme
desperdicio de recursos naturales que pudieron haber sido mejor
explotados, además de la casi total desaparición de las selvas húmedas.
No sólo la tala total ocasiona el problema de deterioro de los bosques.
Otras formas de explotación aparentemente conservacionistas de estos
recursos son la extracción de resinas en los bosques de pino. Todos los
métodos de resinación dañan en mayor o menor medida a los árboles y los
hacen más susceptibles al fuego, ya que destruyen parcialmente la corteza
protectora y exponen la resina altamente inflamable al exterior;
Una parte de la fauna acompañante del hombre, tanto la domesticada
—perros, gatos— como las indeseables pero inevitables ratas y ratones,
también tiene un efecto nocivo sobre la fauna de cada lugar que el hombre
coloniza. Tanto perros como gatos se convierten en depredadores de
animales en el área de influencia de los poblados, en tanto que las ratas y
ratones domésticos pueden afectar seriamente la sobrevivencia de algunas
plantas y de animales con los que compiten por alimento o atacan.
La mejor forma de solucionar el problema de las plagas es mediante el
restablecimiento del equilibrio perdido, de manera que las especies que se
transforman en plaga tengan enemigos naturales que controlen su número.
Para esto se requiere conocer más profundamente la biología de las
especies y la estructura de las comunidades afectadas.
IV. Especies de Plantas y Animales en Peligro
Todas las formas de deterioro del medio ambiente natural que han sido
descritas en los capítulos anteriores han puesto en peligro la existencia
continua de muchas especies de plantas y animales y de hecho han
provocado ya la extinción de muchas de ellas, la susceptibilidad de las
especies a desaparecer depende de varios factores intrínsecos como su
rareza, su vulnerabilidad y su capacidad de reproducirse y adaptarse a
nuevas situaciones. Las especies individuales están siendo afectadas por
las actividades humanas que van dirigidas directamente en su contra, como
pueden ser la extracción selectiva o la explotación dirigida a ciertas
especies, o la caza orientada sólo a los animales más conspicuos.
RAREZA DE LAS ESPECIES
El grado de rareza de una especie depende de su distribución y
abundancia. Estos niveles de rareza se basan en tres características de las
especies: 1) la amplitud de su distribución geográfica, que va de especies
que se encuentran sobre una superficie muy amplia a especies que se
encuentran sólo en un área pequeña; 2) l a especificidad del hábitat, que se
define por el grado en que la especie puede adaptarse o no a diferentes
ambientes o sólo se le encuentre en sitios de características muy
especiales, y 3) el tamaño de las poblaciones en cada localidad donde se
encuentra la especie, que va desde aquellas que siempre se encuentran en
poblaciones numerosas en cualquier lugar de su área de distribución, a las
especies que siempre se encuentran en poblaciones muy pequeñas.
Existen especies que tienen una amplia distribución geográfica y una amplia
adaptabilidad a diferentes ambientes naturales, pero están siempre
representadas por poblaciones muy poco numerosas y actualmente muchas
de ellas se encuentran en serio peligro de extinción. Un ejemplo típico de
esta condición es la situación actual en México: el lobo, el puma y el jaguar.
Las tres especies tienen una amplia distribución en América y se
encontraban en diversos tipos de ecosistemas naturales, pero debido a la
cacería y a la persecución de la que han sido objeto, así como a la
destrucción o reducción de la superficie de las comunidades en que se
encontraban, actualmente son especies en serio peligro de extinción en el
territorio mexicano, sobre todo el lobo y el jaguar.
ue se encuentran en
Son algunas plantas carnívoras del género Utricularia q
partes restringidas de los pantanos tropicales. Estos ambientes se están
reduciendo drásticamente o están siendo tan contaminados que
posiblemente estas especies estén en peligro de extinción en México.
Entre los animales, un caso similar al anterior es el del conejo de los
volcanes o zacatuche. Sus poblaciones en cada localidad fueron
relativamente numerosas, pero se reducen cada vez más por el efecto de la
cacería y la destrucción del hábitat.
Tres casos interesantes de distribución geográfica muy restringida, gran
especificidad de hábitat y poblaciones poco numerosas son la conífera
Picea chihuahuana e s un tipo de abeto que se encuentra en algunas zonas
muy restringidas.
Es muy importante conocer cuanto antes los recursos vegetales del país
antes de que muchos de ellos desaparezcan y se extingan definitivamente.
Un ejemplo reciente de un descubrimiento es el caso de la Lacandonia
schismatica. Esta planta tiene una distribución muy restringida, una talla
muy pequeña y un hábitat muy peculiar, así que hubiera podido fácilmente
pasar inadvertida, ya que el área en que se encontró estaba en grave
peligro de ser deforestada
Entre los animales, podemos mencionar al extremadamente raro guan
cornudo o pavón, que es un ave de tamaño grande que sólo habita en
escaso número en el bosque de niebla de algunos volcanes de la Sierra
Madre, en Chiapas, y en partes adyacentes de Guatemala. Actualmente se
encuentra en serio peligro de extinción.
CAUSAS DE LA EXTINCIÓN DE LAS ESPECIES
En México, las especies de plantas y animales que se encuentran en
peligro de desaparecer se hallan en esta situación por dos motivos
principales: la sobreexplotación de los individuos de cada especie y la
destrucción de su hábitat natural. Sin embargo, no debe olvidarse que
existen otros efectos indirectos de la actividad humana, como la
introducción de nuevos organismos competidores o predadores en las
comunidades, la introducción de nuevas enfermedades y parásitos, la
eliminación de otras especies que efectúan alguna función importante como
servir de alimento, polinizar las flores, dispersar las semillas, etc.
Existe una multitud de ejemplos de sobreexplotación, la cual consiste
básicamente en tomar de las poblaciones silvestres más individuos de los
que pueden ser reemplazados por la fertilidad natural de la especie. Entre
los animales puede darse el ejemplo clásico del bisonte del sur de Estados
Unidos y norte de México, cuyas poblaciones se mantenían numerosas,
pero al llegar las armas de fuego, los caballos y la ganadería, la tasa de
eliminación de individuos fue superior a las posibilidades de recuperación
que tenía la especie, de manera que pronto el bisonte estuvo al borde de la
extinción y sólo sobrevive, hoy en día, en algunos parques nacionales y
reservas.
En situación similar se encuentran muchas otras especies cuyas
poblaciones se han reducido al mínimo. Algunos ejemplos mencionaremos
al cocodrilo y al manatí, así como varias especies de patos y gansos, el
lobo, las dos especies de osos mexicanos, el tapir, el jaguar, el mono araña
y muchísimas otras.
Existe un gran número de especies de orquídeas, cactáceas y pequeñas
palmas, usadas como plantas de ornato, que están siendo extraídas, está
extracción está poniendo en peligro su sobrevivencia, ya que se sabe poco
acerca de su abundancia y capacidad de reproducción.
La destrucción o reducción del hábitat natural es sin duda el principal factor
que está poniendo en peligro la sobrevivencia de la mayoría de las
especies, pues una vez destruido el medio ambiente al cual una especie
está adaptada, su posibilidad de recuperarse a través de la reproducción
queda virtualmente eliminada.
Con respecto al efecto de los otros factores mencionados al principio de
este inciso, es mucho menor lo que se sabe sobre casos particulares. Sin
embargo, es de suponerse que cuando las poblaciones son pequeñas y
aisladas, el apareamiento entre individuos cercanamente emparentados
debe conducir a un incremento en la presencia de defectos genéticos y a
una disminución de la variabilidad y capacidad adaptativa.
En el caso de las plantas, existen especies representadas por muchos
individuos en una superficie pequeña y otras representadas por individuos
muy aislados en amplias superficies. En el segundo caso será necesaria la
preservación de una gran área de la comunidad natural para asegurar la
reproducción y el mantenimiento de la variabilidad genética de esas
especies.
EXTINCIÓN DE ESPECIES
La extinción de especies se ha dado en forma normal desde que existe vida
en el planeta Tierra.
En la actualidad, el grado de rareza de las especies determina su
susceptibilidad a la extinción definitiva, ya que una especie de muy amplia
distribución geográfica puede estar a punto de extinguirse en algún país
pero ser relativamente abundante en otro.
Las especies endémicas de áreas vulnerables al deterioro se encuentran en
serio peligro de extinción, y su número puede ser altísimo si consideramos
no sólo a las especies más conspicuas, sino también a aquellas que pasan
inadvertidas para la mayoría de las personas.
Con respecto a las aves y a los mamíferos, mencionan que son alrededor
de 150 especies las que se encuentran en peligro de extinción en el
territorio mexicano, aunque no todas ellas corren el mismo peligro, pues
especies como el berrendo y el perro de las praderas son relativamente
abundantes en el territorio de Estados Unidos, en tanto que el conejo de los
volcanes o la tortuga del desierto son responsabilidad exclusiva de los
mexicanos, por ser especies endémicas.
Algunas especies de aves y mamíferos se han extinguido totalmente del
territorio mexicano desde hace tiempo.
V. Alternativas Para la Conservación
La preocupación por la conservación de la naturaleza es un fenómeno
nuevo en la sociedad mexicana, que afortunadamente se extiende cada día
a sectores más amplios de la población, ya que toda acción
conservacionista que se haya tomado o que se tome en el futuro requerirá
de la participación y colaboración de toda la población.
Las acciones conservacionistas pueden dividirse en cinco tipos principales:
1) c reación de áreas protegidas; 2) e
xplotación conservacionista de los
recursos naturales; 3) bancos de germoplasma; 4) emisión de leyes y
reglamentos para proteger la naturaleza, y 5) acciones educativas que
formen una nueva mentalidad con respecto a nuestra relación con la
naturaleza.
ÁREAS PROTEGIDAS
Oficialmente la conservación en México se inicia en 1786 con la protección
oficial del bosque del Desierto de los Leones para resguardar sus
manantiales. La Constitución de 1917 contiene en el artículo 27 un párrafo
en el que se habla del papel del Estado en la conservación de la naturaleza.
Además de parques nacionales existen monumentos naturales, reservas de
la biosfera, reservas ecológicas, parques urbanos, estaciones
experimentales, etc., que se han creado con el objeto de proteger
fragmentos conservados de comunidades naturales, aunque no todos ellos
cumplen su función adecuadamente.
La creación de áreas de comunidades naturales protegidas debe continuar
efinición de las áreas naturales que
con base en los siguientes criterios: 1) d
por su composición y estructura se encuentren mejor conservadas; 2)
buena representación de la diversidad de ambientes existentes en el
territorio de México; 3) superficies lo suficientemente amplias para permitir
la conservación de las especies representativas de todos los niveles tróficos
del ecosistema y de un cierto grado de variabilidad genética intraespecífica;
4) é nfasis especial en áreas únicas, que contengan especies en serio
peligro de extinción o que sean especialmente vulnerables al deterioro, y 5)
protección especial a zonas como cabeceras de cuencas de ríos,
vegetación costera, cinturones forestales suburbanos, etc.
EXPLOTACIÓN CONSERVACIONISTA DE LA NATURALEZA
Una de las formas más realistas de conservar la naturaleza es hacerla
producir sin destruirla; obtener los beneficios que una comunidad natural
puede proporcionar sin conducirla hacia un deterioro irreversible: algunas
pueden ser explotadas con relativa intensidad sin ser destruidas, pero otras
sufren serias alteraciones aún bajo presiones de explotación moderadas.
De hecho, a veces la prohibición total del uso de cierto recurso puede ser
más perjudicial para su conservación que su explotación racional, ya que
lleva a la gente a explotarlo ilegalmente o a destruir su hábitat para
destinarlo a otro uso productivo.
De las diferentes comunidades naturales que componen el espectro
biológico de México, las más aptas para una explotación racional
conservacionista son los bosques de coníferas y posiblemente los
pastizales naturales. Otras comunidades también pueden ser explotadas,
aunque los riesgos de deterioro aumentan en función de la diversidad de
especies, los recursos forestales de las muy diversas selvas tropicales son
difíciles de explotar sin causarles deterioro y que las complejas
interacciones bióticas entre las plantas, y entre éstas y los demás
componentes de la comunidad viva sean alteradas fácilmente.
En comunidades áridas pobladas por plantas de lento crecimiento y en
áreas de suelos muy pobres en nutrientes, los problemas de explotación
son diferentes a los que ocasiona la alta diversidad, pero no por ello son
menos difíciles de resolver.
La explotación de bosques de estructura relativamente sencilla y baja
diversidad de componentes arbóreos, como la mayoría de los bosques de
coníferas, puede realizarse con éxito siguiendo normas ya bien conocidas,
procurando mantener una buena repoblación natural y contribuyendo a ésta
con la introducción de plántulas producidas en viveros, de todas las
especies que se explotan en la comunidad. Para que la explotación tenga
éxito sostenido deben tenerse bajo control otros factores de disturbio como
el pastoreo y el fuego. De esta manera el bosque se convierte en una
importante fuente de ingresos para los pobladores del área, quienes
tratarán de mantener su patrimonio evitando ellos mismos los agentes
destructivos. Al no obtener ningún beneficio del bosque, los habitantes del
área no cuidan el recurso, y practican el pastoreo, las quemas, el ocoteo y a
veces la tala clandestina, o recurren a acciones como el cinchamiento
El bosque bien explotado puede proveer también de otros recursos, como
fauna cinegética, hongos comestibles, cierta cantidad de leña y carbón, y
conferir atractivo al paisaje, lo que trae otros beneficios económicos como el
turismo y el excursionismo, además de todas las ventajas ya mencionadas
relacionadas con la conservación del suelo y de los ciclos hidrológicos.
El establecimiento de criaderos de animales que actualmente están
sometidos a una fuerte presión por parte de los cazadores podría ser una
forma de asegurar su perpetuación.
Con respecto a la flora, es necesario realizar más investigaciones sobre las
potencialidades de muchas especies nativas para ser usadas en programas
de repoblación y reforestación en lugar de las especies introducidas, e
incluir en estos programas especies en peligro de extinción que puedan
tener una potencialidad productiva aún desconocida.
En muchos países la propagación por el método de cultivo de tejidos
vegetales se practica ampliamente con el propósito de obtener plantas, al
igual que el establecimiento de viveros. Los procedimientos son tan
conocidos que no es necesario tener un entrenamiento muy avanzado para
dominarlos.
BANCOS DE GERMOPLASMA
Este concepto puede definirse como la conservación de la diversidad
genética haciendo uso de cualquier procedimiento que permita preservar la
información genética contenida en todas las especies de seres vivos, para
recuperarla cuando se requiera desarrollar o recrear a esos seres vivos o
alguna de sus potencialidades genéticas.
Los bancos de germoplasma pueden ser reservas biológicas, bancos de
propágulos como semillas o esporas, bancos de tejidos en cultivo o
congelados, bancos de cultivo de microorganismos, jardines zoológicos y
botánicos, etc.
EDUCACIÓN
Para nuestra civilización es tradicional la visión de que el mundo natural,
plantas, animales y otros recursos, han sido creados para nuestro uso y
beneficio y no tienen en sí otro valor que el que nuestra sociedad les
atribuye. Por eso es tan importante que la educación tenga un profundo
contenido científico, ya que cuando se entiende el funcionamiento de la
naturaleza, el estrecho vínculo que guardan entre sí los seres vivos, el
mundo inorgánico y nuestra propia existencia y posibilidades de sobrevivir,
se comprende finalmente el valor intrínseco de todos los seres vivos y se
aprende a respetarlos.
En el pasado era común la tendencia a eliminar a todo ser vivo extraño que
se atravesara en el camino de los niños, incluso con la aprobación de sus
propios padres. "Mata a ese bicho" era una expresión cotidiana en muchos
hogares. Ahora mucha gente muestra un respeto mucho mayor a los seres
vivos y lo transmite a sus hijos. No cabe duda que esto es consecuencia de
toda la enseñanza de la ecología, no sólo la que se realiza en la escuela,
sino también de la información que accidental o conscientemente se cuela
en otros medios de difusión de información como la radio, la televisión, el
cine, y los diarios.
Aún resta mucho por hacer a este respecto, sobre todo en el campo.
Muchos campesinos son conscientes de la importancia de la conservación
de la naturaleza y tienen una gran riqueza de conocimientos empíricos
sobre ella; sin embargo, su situación económica los presiona a actuar en
contra del ambiente.
Junto con el conocimiento empírico de la naturaleza, en el campo también
existen mitos y leyendas que conducen a la destrucción selectiva de ciertas
plantas y animales a los que se les atribuyen poderes y propiedades
malignas imaginarias.