Hiperinflación
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La absoluta pérdida de valor de una moneda puede llevar a casos como el de esta
imagen: un alemán muestra la devaluación del dinero empapelando una pared con
billetes de un marco alemán, más baratos que el papel de pared (véase:
hiperinflación alemana de 1921-23).
En economía, la hiperinflación es una inflación muy elevada, fuera de control,1 en
la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su
valor real y la población tiene una evidente reducción en su patrimonio monetario.
La definición usada por la mayoría de economistas es «un ciclo inflacionario sin
tendencia al equilibrio». Se origina un círculo vicioso en el que se crea más y más
inflación con cada repetición del ciclo. Aunque existe debate acerca de las causas
últimas de la hiperinflación, se hace visible cuando hay un aumento imparable del
suministro de dinero o una degradación drástica de la moneda, y se asocia con
frecuencia con guerras (o sus consecuencias), depresiones económicas, y trastornos
sociales o políticos.
Según la Bolsa de Valores de Colombia (BVC),2 se llama hiperinflación a la
elevación del nivel general de precios de una economía en más de un 100 % durante 3
años. Dicha definición está plasmada en las Normas Internacionales de Información
Financiera, NIC 29 o IAS 29, "Información financiera en economías
hiperinflacionarias",3 la cual también incluye países que tengan inflación
proyectada de más de 100% en tres años,4 como es el caso de Venezuela y otros
países para 2019.5 Otros economistas aseguran que una variación de 50 % mensual es
también un claro indicio de hiperinflación.61
Índice
1 Características
2 Causas últimas de hiperinflación
3 Modelos de hiperinflación
4 Ecuación cuantitativa de la hiperinflación
5 Hiperinflación en África
5.1 Zimbabue
6 Hiperinflación en América
6.1 Argentina
6.2 Brasil
6.3 Bolivia
6.4 Nicaragua
6.5 Perú
6.6 Venezuela
7 Hiperinflación en Asia
7.1 China
8 Hiperinflación en Europa
8.1 Alemania (República de Weimar)
8.2 Hungría
8.3 Serbia
9 Períodos de hiperinflación en el mundo
10 Proceso de hiperinflación
11 El efecto Olivera-Tanzi
12 Véase también
13 Bibliografía
14 Referencias
15 Enlaces externos
Características
Ludwig von Mises en su libro La Teoría del Dinero y el Crédito, publicado en 1912,
explicaba el mecanismo de la inflación y los casos extremos de destrucción
monetaria o hiperinflación.
En 1955, Philip Cagan escribió La dinámica monetaria de la hiperinflación,
Bibliografía 1 considerado generalmente como el primer estudio serio de la
hiperinflación y sus consecuencias. En él, definió la hiperinflación como una
inflación mensual de al menos 50 %.6
La Norma Internacional de Contabilidad N° 29 describe cuatro indicadores de una
posible hiperinflación económica8:
La población general prefiere mantener su riqueza en bienes no monetarios o en una
moneda extranjera relativamente estable. Cualquier cantidad en moneda local es
inmediatamente invertida para mantener poder adquisitivo.
La población general considera cantidades monetarias no en términos de moneda
local, sino en términos de una moneda extranjera relativamente estable. Es posible
que los precios se fijen en moneda extranjera.
Las ventas y compras a crédito se realizan a precios que compensan por la pérdida
anticipada de poder adquisitivo durante el periodo crediticio, incluso si este
periodo es corto.
Los tipos de interés, salarios y precios se vinculan a un índice de precios y la
inflación acumulativa durante tres años se acerca al 100 % o lo sobrepasa.
Causas últimas de hiperinflación
La principal causa de hiperinflación es un aumento rápido y masivo de la cantidad
de dinero que no se encuentra apoyado por crecimiento en la producción de bienes y
servicios.9 Esto resulta en un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero
(incluyendo moneda y depósitos bancarios), acompañado por una completa pérdida de
confianza en el dinero, similar a situaciones en las que los clientes de un banco
retiran su dinero simultáneamente. La aprobación de leyes de moneda de curso legal
y controles de precios para evitar la pérdida de valor del papel moneda relativo al
oro, plata, moneda o mercancías, fracasa en forzar la aceptación de un papel moneda
que no tiene valor intrínseco. Si la entidad responsable de imprimir moneda
promueve la imprenta excesiva de dinero, con otros factores contribuyendo un efecto
reforzatorio, la hiperinflación normalmente continúa. Con frecuencia la entidad
responsable de imprimir moneda no puede físicamente imprimir papel moneda más
rápido que la velocidad a la que se está devaluando, así neutralizando sus intentos
de estimular la economía.10
La hiperinflación se encuentra generalmente asociada con el papel moneda porque los
medios para aumentar el suministro de papel moneda es el más simple: añadir más
ceros a las placas e imprimir, o incluso estampar viejos billetes con nuevos
números. Ha habido numerosos episodios de hiperinflación, seguidos de un regreso a
la «moneda dura». Algunas economías en el pasado revertían a moneda dura y al
trueque cuando el medio en circulación se devaluaba en exceso, generalmente después
de una retirada precipitada del depósito del valor.
La hiperinflación efectivamente elimina el poder adquisitivo de ahorros públicos y
privados, distorsiona la economía en favor de un consumo extremo y la acumulación
de bienes reales, causa la fuga del país de la base monetaria, y hace del área
afectada anatema para la inversión. La hiperinflación se trata con remedios
drásticos, tanto imponiendo una terapia de choque de reducción del gasto público
como alterando la base de la moneda. Un ejemplo de lo último es poner la nación en
cuestión bajo un consejo monetario como el de Bosnia-Herzegovina en 2005, el cual
permite al banco central imprimir solo la cantidad de dinero que tiene en reservas
de moneda extranjera. Otro ejemplo es la dolarización de Ecuador, oficialmente
iniciada en septiembre de 2000, en respuesta a la pérdida de un masivo 75 % de
valor del sucre a principios de enero de ese mismo año.
Otra forma de combatir o poder lidiar en una economía con altos grados de
inflación, es cotizar en una moneda extranjera generalmente estable, sin
utilizarla. Por ejemplo, un vendedor de autos ecuatoriano cotiza en dólares
estadounidenses, aunque le paguen con sucres, ya que se atenderá al tipo de cambio
vigente y así evita estar negociando nuevos precios, a este método se le llama
indexación, debido a que las monedas extranjeras también se ajustan a la inflación
local.
Entre las causas analizadas a la luz de los casos históricos de hiperinflación,
también podemos nombrar:
Un contexto político excepcional (guerra internacional, guerra civil, desastre,
crisis económica, etc.);
Un muy alto nivel de deuda pública acumulada;
Imposibilidad de honrar el servicio de la deuda;
El bajo nivel de tributación de los hogares y empresas;
La falta de transparencia de las cuentas públicas;
La ausencia de regulaciones cambiarias;
La pérdida de confianza de los actores financieros internacionales;
La imposibilidad de que el Estado tome prestado en el exterior;
La multiplicación incontrolada de agentes que producen medios de pago;
Indexación sistemática entre salarios, tasas de interés y aumentos de precios;
Una dramática caída en el nivel de ahorro;
La falta de suficientes bloqueos de seguridad (regulaciones de emergencia, precios
de parada, cierre de bancos, controles de precios, etc.).
Esta lista no es exhaustiva y ninguna de estas causas es más decisiva que otra
porque, en el contexto y la situación, cada caso de hiperinflación parece ser
único. Tampoco se excluyen entre sí. Por ejemplo, la hiperinflación de la República
de Weimar se debe en parte a la escasez, pero también al endeudamiento alemán que
empuja a Alemania a imprimir dinero (incrementa fuertemente la oferta monetaria,
finalmente (y no existe). otros factores) a medida que los salarios se indexan a la
inflación, aumentan bruscamente, dando lugar a un círculo vicioso. En Zimbabue, la
inflación también se debió a un shock de creación de dinero (para pagar las deudas
y financiar el estado) pero también la confiscación de tierras blancas a gerentes
cercanos al poder pero no buenos gerentes: ha habido una fuerte caída en la
producción (choque de oferta).
Las consecuencias de la hiperinflación son igualmente complejas. Como la
hiperinflación siempre ha sido una experiencia traumática para el área que la
sufre, el siguiente régimen casi siempre instaura políticas para evitar su
reaparición. A menudo esto implica hacer que el banco central sea muy agresivo en
mantener la estabilidad de precios como es el caso del Bundesbank alemán, o moverse
hacia alguna base monetaria dura tal como un consejo monetario. Muchos gobiernos
han aprobado controles extremadamente estrictos de precios y salarios a
consecuencia de la hiperinflación, lo que es en efecto un forma forzada de ahorro.
Modelos de hiperinflación
Al ser la hiperinflación visible como un efecto monetario, los modelos de
hiperinflación se centran en la demanda de dinero. Los economistas ven tanto un
rápido aumento en el suministro de dinero como un aumento en la velocidad de
intercambio del dinero si la inflación no se para. Cualquiera de estas dos, o
ambas, son las causas últimas de inflación e hiperinflación. Un aumento dramático
en la velocidad de intercambio del dinero como la causa de hiperinflación es
central al modelo de hiperinflación de «crisis de confianza», donde la prima de
riesgo que los vendedores demandan por el papel moneda sobre el valor nominal
aumenta rápidamente. La segunda teoría es que hay un aumento radical en la cantidad
de medio de cambio en circulación, que puede ser denominado el «modelo monetario»
de hiperinflación. En los dos modelos, el segundo efecto se deriva del primero:
poca confianza que fuerza un aumento en el suministro de dinero, o demasiado dinero
que destruye la confianza.
En el modelo de crisis de confianza, un evento, o serie de eventos, tal como una
derrota militar o un pánico sobre las existencias de la materia que respalda una
moneda, elimina la creencia de que la autoridad emisora de dinero, tanto un banco
como un estado, se mantendrá solvente. La gente prefiere gastar a conservar
billetes que pueden perder todo su valor. Los vendedores, dándose cuenta de que
existe un riesgo mayor sobre la moneda, demandan una prima cada vez mayor sobre el
valor original. De acuerdo con este modelo, la forma de acabar con la
hiperinflación es cambiar el respaldo de la moneda, frecuentemente emitiendo una
completamente nueva. La guerra es una causa común frecuentemente citada de crisis
de confianza, particularmente una derrota militar, como ocurrió en la Viena
napoleónica; otra es la fuga de capital, a veces debido a un «contagio». De acuerdo
con esta perspectiva, el aumento en el medio en circulación es el resultado de un
gobierno que está tratando de comprar tiempo sin tratar la causa última de la
propia pérdida de confianza.
En el modelo monetario, la hiperinflación es un ciclo de realimentación positivo de
expansión monetaria rápida. Tiene la misma causa que otros tipos de inflación: las
instituciones emisoras de dinero, centrales o no, producen moneda para pagar una
espiral de gastos, con frecuencia debido a una política fiscal descuidada, o a
gastos militares en aumento. Cuando los vendedores perciben que la entidad emisora
se ha comprometido a una política de rápida expansión monetaria, suben los precios
para cubrir la caída esperada del valor del dinero. La entidad emisora debe
entonces acelerar su expansión para cubrir esos precios, lo que reduce el valor de
la moneda de forma más rápida. De acuerdo con este modelo la entidad emisora no
puede prevalecer y la única solución es parar abruptamente la expansión de la
moneda. Desafortunadamente, el fin de la expansión puede causar un severo trauma
financiero a aquellos que usaban la moneda al ajustarse las expectativas de forma
repentina. Esta política, combinada con reducciones de pensiones, salarios y gastos
gubernamentales, formaban parte del consenso de Washington de los años 1990.
Ecuación cuantitativa de la hiperinflación
Una explicación para el aumento en el nivel general de precios en la hiperinflación
es la ecuación de cantidad de Irving Fisher:
{\displaystyle {\text{número de transacciones}}\cdot {\text{nivel de
precios}}={\text{oferta de dinero}}\cdot {\text{velocidad de circulación}}}
{\displaystyle {\text{número de transacciones}}\cdot {\text{nivel de
precios}}={\text{oferta de dinero}}\cdot {\text{velocidad de circulación}}}
Esta fórmula se puede transformar en:
{\displaystyle {\text{nivel de precios}}={\frac {{\text{oferta de dinero}}\cdot
{\text{velocidad de circulación}}}{\text{número de transacciones}}}}{\displaystyle
{\text{nivel de precios}}={\frac {{\text{oferta de dinero}}\cdot {\text{velocidad
de circulación}}}{\text{número de transacciones}}}}
Por lo tanto, el nivel de precios aumenta en consecuencia et alii
Proporcional a la oferta monetaria (si, por ejemplo, el banco central emite más
dinero, pero la velocidad de circulación y el número de transacciones permanecen
sin cambios);
Igualmente proporcional a la velocidad de circulación, si la cantidad de dinero y
el número de transacciones permanecen sin cambios;
También proporcional al recíproco del número de transacciones (por ejemplo, en el
caso de una interrupción del ciclo económico debido a catástrofes; como otro
ejemplo, cuando la capacidad de entrega se rompe repentinamente pero la demanda se
mantiene, con las tasas de circulación y dinero sin cambios).