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Etica Kantiana

La Ética Kantiana es una teoría ética deontológica desarrollada por el filósofo alemán Immanuel Kant basada en que la única cosa intrínsecamente buena es una buena voluntad. Según Kant, una acción solo puede ser buena si su máxima obedece a la ley moral, como el imperativo categórico que actúa sobre todas las personas sin importar sus intereses. Kant formuló su teoría ética a través de obras como Fundamentación de la metafísica de las costumbres y Crítica de

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Etica Kantiana

La Ética Kantiana es una teoría ética deontológica desarrollada por el filósofo alemán Immanuel Kant basada en que la única cosa intrínsecamente buena es una buena voluntad. Según Kant, una acción solo puede ser buena si su máxima obedece a la ley moral, como el imperativo categórico que actúa sobre todas las personas sin importar sus intereses. Kant formuló su teoría ética a través de obras como Fundamentación de la metafísica de las costumbres y Crítica de

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Ética Kantiana

Immanuel Kant
(1724-1804)

Kant es un autor ilustrado del siglo XVIII, que nació en 1724 en


Prusia, ciudad de Königsberg.

En su juventud, Kant fue un estudiante constante, aunque no


espectacular. Creció en un hogar pietista que ponía énfasis en
una intensa devoción religiosa, la humildad personal y una
interpretación literal de la Biblia. Por consiguiente, Kant recibió
una educación tan severa —estricta, punitiva, disciplinaria,
polarizada y excluyente— que favorecía la enseñanza del latín y
la religión por encima de las matemáticas y las ciencias.

Estudió la filosofía de Leibniz y Wolff con el profesor Martin


Knutzen, un racionalista que también estaba familiarizado con
los desarrollos de la filosofía y la ciencia británica y que introdujo
a Kant en la nueva física matemática de Newton. También
previno al joven alumno respecto del idealismo, visto
negativamente por toda la filosofía del siglo XVIII, e, incluso
después de la creación de la teoría del idealismo trascendental,
Kant refutó el idealismo en la segunda edición de su obra
principal: la Crítica de la razón pura.

Isabella Quintero
Daniela Castañeda
Camilo Garcés
Luis Felipe Chalarca
La Ética Kantiana es una teoría ética deontológica
formulada por el filósofo Immanuel Kant. Desarrollada como producto del racionalismo
ilustrado, está basada en la postura de que la única cosa intrínsecamente buena es una buena
voluntad; por lo tanto una acción solo puede ser buena si su máxima —el principio
subyacente— obedece a la ley moral.

Central a la construcción kantiana de la ley moral es el imperativo categórico, que actúa sobre
todas las personas, sin importar sus intereses o deseos. Kant lo formuló de varias maneras. Su
principio de universalidad requiere que, para que una acción sea permisible, debe ser posible
aplicarla a todas las personas sin resultar contradictoria. Su formulación de la humanidad como
un fin en sí misma exige que los humanos nunca sean tratados meramente como un medio para
un fin, sino también un fin en sí mismos.

Aunque Kant desarrolla su teoría ética a través de toda su obra, es definida más claramente en
Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Crítica de la razón práctica y Metafísica de
las costumbres. Como parte de la tradición de la Ilustración, basó su teoría ética en la creencia
de que la razón debería usarse para determinar cómo debería obrar una persona.1 No intentó
prescribir una acción específica, sino que enseñó que la razón debe usarse para determinar
cómo comportarse.

Kant diferenció entre la filosofía teórica, que se ocupa de las categorías y formas de conocer un
mundo natural, y filosofía práctica, que se ocupa de las cosas en sí mismas. En esta última
"usamos la ley moral para construir la idea de un mundo moral (reino de fines) y transformar el
mundo natural en el bien supremo".
¿Dónde surge?
En la historia del pensamiento el siglo XVIII es el siglo de la Ilustración. Gracias a la Revolución
Científica, se tiene conciencia de que empieza algo nuevo, de que la razón y la ciencia iluminan
por fin el destino del ser humano, de que las tinieblas de la Edad Media han pasado. El personaje
principal de la filosofía del s. XVIII es el ilustrado, el librepensador. Su pensamiento consiste en
una crítica universal, en un ataque frontal a cualquier forma de dogma religioso, superstición,
fanatismo u opresión intelectual, social o política. Creen en el progreso de la humanidad gracias
al desarrollo de la razón. Ejercen una labor de “publicistas” divulgando a través de Enciclopedias
y Diccionarios los avances científicos y filosóficos. Es una cultura no universitaria. El “filósofo” ya
no es el pensador solitario, ni el “maestro”: es un hombre de mundo que participa activamente
en la sociedad en la que vive.
Autores representativos
Filosofo alemán ha propuesto una teoría de la ética del discurso que, según él, es descendiente
de la ética kantiana. Propone que la acción debe basarse en la comunicación entre los involu-
crados, en la que se discuten sus intereses e intenciones para que todos puedan entenderlos.
Rechazando cualquier forma de coerción o manipulación, Habermas cree que el acuerdo entre
las partes es crucial para alcanzar una decisión moral. Al igual que la ética kantiana, la ética del
discurso es cognitivateoría ética, en el sentido de que supone que la verdad y la falsedad
pueden atribuirse a proposiciones éticas. También formula una regla por la cual se pueden
determinar las acciones éticas y propone que las acciones éticas deben ser universalizables, de
Jürgen Habermas manera similar a la ética de Kant.

Karl Popper modificó la ética de Kant y se centró en las dimensiones subjetivas de su teoría moral. Al
igual que Kant, Popper creía que la moral no puede derivarse de la naturaleza humana y que la virtud
moral no es idéntica al interés propio . Radicalizó la concepción de autonomía de Kant, eliminando sus
elementos naturalistas y psicológicos. Argumentó que el imperativo categórico no puede justificarse por
naturaleza racional o motivos puros. Como Kant presuponía la universalidad y la legalidad que no se
pueden probar, su deducción trascendental falla en la ética como en la epistemología.
Karl Popper
La teoría del contrato social del filósofo político John Rawls, desarrollada en su obra A Theory of Jus-
tice, fue influenciada por la ética de Kant. Rawls argumentó que una sociedad justa sería justa. Para
lograr esta justicia, propuso un momento hipotético antes de la existencia de una sociedad, en el
que se ordena la sociedad: esta es la posición original. Esto debería tener lugar desde detrás de un
velo de ignorancia, donde nadie sabe cuál será su propia posición en la sociedad, evitando que las
personas se vean influidas por sus propios intereses y garantizando un resultado justo. La teoría de
la justicia de Rawls se basa en la creencia de que los individuos son libres, iguales y morales; él consi-
deraba a todos los seres humanos como poseedores de cierto grado de razonabilidad y racionalidad,
lo que veía como los constituyentes de la moralidad y el derecho de sus poseedores a la igualdad de
John Rawls justicia.
Principales postulados del modelo ético

Primer postulado: La libertad: con el que afirma que sólo hay moralidad si hay responsabilidad, y
sólo hay responsabilidad si hay libertad. La libertad, pues, es una condición necesaria para la
existencia de la moralidad. En el ámbito de los fines del hombre, moralidad y libertad coinciden.
No se puede exigir el imperativo categórico, y por lo tanto, la autonomía de la voluntad, si no se
es libre.

Segundo postulado: La inmortalidad del alma donde se afirma que en esta vida no se da la plena
coincidencia entre el que hace el bien y la felicidad. En este mundo ser bueno y ser feliz no
coinciden. De modo que la moral requiere la idea de que el alma es inmortal para que en la otra
vida pueda darse esa coincidencia entre la felicidad y el pleno desarrollo del bien. Tampoco la
razón pura puede probar la inmortalidad del alma, por tanto, la razón práctica debe aceptarla
bajo la forma de un postulado. La inmortalidad del alma se distingue de la libertad como la causa
de la condición, es decir, más allá de la muerte se exigirá seguir siendo libres para alcanzar el bien
supremo, mientras que por muy libre que se sea, es inalcanzable antes de la muerte.

Tercer postulado: La existencia de Dios es también un postulado de la moral kantiana. Este afirma
que sólo un Dios justo puede hacer justicia por el bien que hemos realizado, pues en el mundo
los seres humanos somos injustos. De nuevo, la existencia de Dios no puede ser probada
racionalmente.
Los pilares de la ética Kantiana
Entre su vasta producción mencionaremos dos
obras fundamentales de Kant: la "Crítica de la
razón pura" y la "Crítica de la razón práctica". En
la primera obra que mencionamos, Kant
aborda el problema del conocimiento
elaborando un sistema teórico sobre el mismo
sumamente complejo. En su "Crítica de la razón
práctica", se propone descubrir y exponer el
principio fundamental de la moralidad con dos
objetivos en mente:

1. Demostrar la falsedad de toda doctrina moral


que pretenda apoyarse en consideraciones
empíricas.
2. Otorgar a la Ética una base exclusivamente
racional y apriorística.

La Ética de Kant es formal porque prescinde de


elementos empíricos y se funda de manera
exclusiva en la razón; se trata de una Etica
estrictamente racional.
Los pilares de la ética Kantiana
Kant separo las éticas en:

- Ética Empíricas (todas las anteriores a él)

- Ética Formales (ética de kant)

Según Kant, en un sentido general, la razón es la facultad formuladora de principios.

La divide en Razón Teórica y Razón Práctica, no tratandose estas de dos razones distintas, sino de dos usos
distintos de la misma y única razón. La razón genera en su uso teórico juicios y en su uso práctico imperativos
o mandatos.

Cuando dichos principios se refieren a la realidad de las cosas, es decir, si usamos la Razón para el conocimiento
de la realidad, estamos ante el uso teórico de la Razón (Razón Teórica).

Cuando dichos principios tienen como fin la dirección de la conducta, le estamos dando a la razón un uso
práctico (Razón Práctica).
Antropología Kantiana
Nacido y educado en un ambiente cristiano estricto, la ética kantiana tiene un trasfondo antropológico
cristiano:

Concibe al ser humano como ser racional y libre, dotado de conciencia moral que manda de modo absoluto,
categórico, sin recurrir a explicaciones.

La libertad y la conciencia lo diferencian del mundo de lo natural, pues el mundo del fenómeno está regido por
el determinismo, mientras que el de la razón práctica por la libertad.

Pero el ser humano no es un ente puramente racional, es también sensible. Por lo tanto en muchas ocasiones
debe vencer sus “inclinaciones” o deseos. que surgen de la imperfecta subjetividad de la voluntad humana.
Reflexiones
” Dura es la Ley, pero es la ley”
Kant advierte que cumplir con el deber por el hecho de que es obligatorio cumplirlo, no constituye una
conducta éticamente buena, sino que lo que es moralmente bueno, es el amor al encargo hecho.

- kant considera que una acción moral correcta es cuando hacemos el bien, sin importar las consecuencias, que
lo único que cuenta es la intención.

Creemos al igual que kant que todo hombre es capaz de distinguir entre el bien y el mal, lo que debemos
evaluar es lo que para cada individuos es concepto, ya que muchas personas a lo largo de la historia han hecho
mucho mal justificandose en sus convicciones y que eso es lo que ellos consideran que debe ser lo correcto
para la sociedad.

Un ejemplo de esto, lo podemos ver cuando le damos una moneda a alguien de la calle para que este pueda
comer algo, aunque muchas veces, sabemos que ese dinero lo usara para comprar vicio. Nuestra intención fue
buena, por lo tanto correcta desde esta óptica.

La ética kantiana se contradice mucho, por lo cual muchos autores consideran que es más apropiada la ética
cristiana, de modo que resulta ser más compatible la ética cristiana con la ética de las virtudes.

Lo más importante de la ética kantiana es la voluntad que tiene una persona hacia los demás seres, además del
deber y que hay dos tipos de deberes el perfecto y el imperfecto. Por ejemplo, el deber perfecto es aquel en el
que pase lo que pase nunca se dirá una mentira y un deber imperfecto es aquel donde la situación se presta a
flexibilidades.

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