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Un Milenio de Contar Historias INTRODUCCIÓN

Este documento presenta un resumen del prefacio del libro "Un milenio de contar historias". Explica que el libro reúne trabajos presentados en las Primeras y Segundas Jornadas de Ficcionalización y Narración sobre cómo la ficción y la narrativa literaria han sido usadas para representar eventos históricos desde la antigüedad hasta la actualidad. Los trabajos abarcan temas de literatura, historia, arte y filosofía de diferentes épocas como la antigüedad tardía y la alta edad media. El objetivo

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Un Milenio de Contar Historias INTRODUCCIÓN

Este documento presenta un resumen del prefacio del libro "Un milenio de contar historias". Explica que el libro reúne trabajos presentados en las Primeras y Segundas Jornadas de Ficcionalización y Narración sobre cómo la ficción y la narrativa literaria han sido usadas para representar eventos históricos desde la antigüedad hasta la actualidad. Los trabajos abarcan temas de literatura, historia, arte y filosofía de diferentes épocas como la antigüedad tardía y la alta edad media. El objetivo

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Prefacio

Un milenio de contar historias

Liliana Pégolo y Andrea Vanina Neyra

La ficción y la narración literaria como un modo de re-


presentación discursiva resultan complementarias en el
proceso de configuración de los acontecimientos, el cual
fue elaborándose progresivamente desde el mundo antiguo
hasta superar, según Paul Ricoeur (2000: 312), “las múltiples
pruebas que marcan el corte epistemológico entre la histo-
ria moderna y la historia tradicional”. En esta evolución, que
tiene su punto de partida en el mito y sus sucedáneos na-
rrativos —la leyenda y el cuento popular—, la Antigüedad,
el Tardoantiguo y el Medioevo son los ejes cronológicos del
proceso historiográfico que contextualiza el presente volu-
men de carácter interdisciplinario. Las colaboraciones que
lo integran formaron parte del debate que tuvo lugar du-
rante las Primeras y Segundas Jornadas de Ficcionalización
y Narración “Un milenio de contar historias”, realizadas
en Buenos Aires en los años 2013 y 2015, en la sede de la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires (UBA). La amplitud de las temáticas abordadas des-
de diversas disciplinas (literatura, historia, artes, filosofía)
refleja las ilimitadas posibilidades de análisis en torno a estos

11
conceptos, y el interés demostrado por los investigadores,
quienes pertenecen a distintas instituciones académicas y es-
cuelas teóricas y metodológicas.
Cabe destacar que uno de los objetivos que se buscó pri-
vilegiar a lo largo de los encuentros fue la apertura al diá-
logo entre reconocidos especialistas de las distintas áreas,
doctorandos y estudiantes —los que contemplan la po-
sibilidad de dedicarse a la investigación humanística—.
Particularmente en este último caso, nos encontramos con
trabajos de exploración inicial en relación con la temática
de las jornadas, o bien con proyectos ya en marcha, de los
cuales se vislumbran futuras labores académicas. El camino
elegido en el momento de convocar nuevos encuentros tie-
ne como finalidad no solo consolidar un espacio dialógico
interdisciplinario, sino también permitir a los jóvenes in-
teresados en los “quehaceres” heurísticos dar a conocer sus
inquietudes de indagación como investigadores en ciernes.
En lo que respecta a los trabajos seleccionados, estos fue-
ron sometidos a evaluación por parte de especialistas del me-
dio académico nacional e internacional. Asimismo, las ver-
siones de los textos originales fueron ampliadas por sus au-
tores con el objeto de recuperar y explotar las sugerencias y
comentarios recogidos durante las jornadas. Como resultado
de estos mecanismos de selección, evaluación y reescritura,
las ponencias se dieron a conocer en dos instancias edito-
riales: por una parte, en un dossier de la revista Bibliotheca
Augustiniana, Número V, diciembre 2015; por otra, en el pre-
sente volumen, perteneciente a la Colección “Saberes”, una
de las publicaciones que se editan a través de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
En las páginas de este libro se hallan reunidas, en particular,
las participaciones efectuadas en el segundo encuentro de
“Ficcionalización y Narración”, puesto que este ha sido parcial-
mente financiado por el UBACyT 20020110100051 (2012-2015)

12 Liliana Pégolo y Andrea Vanina Neyra


Poéticas y contextos en el Tardoantiguo y el Alto Medioevo: conti-
nuidades y transformaciones en las matrices genérico-literarias,
dirigido por la Dra. Liliana Pégolo.
El proyecto UBACyT mencionado, que se propuso como
objetivo principal visualizar, a partir de los modelos canóni-
cos, las transformaciones de los tipos genéricos, sus funcio-
nes y sus efectos en los contextos sociopolíticos y culturales
de la Antigüedad tardía y el alto Medioevo, fue un espacio
significativo para los planteamientos teóricos que llevaron a
la organización de las jornadas. Entre estos conceptos-base se
encuentran aquellos que procuran analizar los géneros dis-
cursivos como estrategias de información estética que ope-
ran sobre las diferentes realidades textuales, a la vez que
orientan al lector-oyente de cada época acerca de las ex-
pectativas y las condiciones pragmático-comunicacionales
de los textos. Si bien, como asevera Mijaíl Bajtín (1993: 150),
los géneros —literarios—1 reflejan “las tendencias seculares
más estables del desarrollo literario, el investigador ruso re-
conoce también que la conservación genérica es producto de
una renovación o actualización permanente; por ello es que...

El género vive en el presente pero siempre recuerda su


pasado, sus inicios, es representante de la memoria
creativa en el proceso del desarrollo literario y, por
eso, capaz de asegurar la unidad y la continuidad de
este desarrollo. (1993: 151)

Desde esta perspectiva de permanencia y transformación,


de continuidad y reelaboración, trasladable al plano de la

1 Por otra parte, Bajtín en “El problema de los géneros discursivos” (1995: 248-249) considera que
los géneros literarios, al igual que las manifestaciones científicas, el universo de las declaraciones
públicas como los relatos y diálogos cotidianos, representan la riqueza y diversidad de los géne-
ros discursivos, los cuales se relacionan con la multiplicidad de las actividades humanas y el uso
particular de la lengua en cada una de ellas.

Un milenio de contar historias 13


poética histórica, los contextos en los que se sitúan las texturas
analizadas pertenecen, en mayor medida, al Tardoantiguo
y alto Medioevo. Estos períodos se caracterizan por ser
épocas de tensión, heterogeneidad y reacomodamiento de los
saberes heredados; en consecuencia, los espacios culturales
funcionan como verdaderos escenarios de conflicto y com-
binación de matrices retóricas, estilísticas, genéricas, a partir
de las cuales surgen modelos literarios en los que quedan
cifradas las ideas de absorción y de evolución estéticas.
A esto cabe agregar el hecho de que la Antigüedad tardía y
su continuidad altomedieval se constituyen como culturas
librescas que conforman su identidad recurriendo a la
tradición precedente para su redefinición en nuevos contextos
históricos. Asimismo, las postrimerías de la Antigüedad
clásica y el Helenismo tampoco resultan ajenos a los análisis
de las fuentes y los textos literarios incluidos en este volumen
en lo que concierne a la renovación de los géneros o bien
al contenido temático-argumental; más aun, el recorrido
efectuado por los especialistas acaba en la Modernidad,
la cual participa de los complejos culturales iniciados en el
Mediterráneo antiguo y de los eslabones literarios de la Baja
Edad Media (Curtius, 2004 [1955]: 26 y ss.).
En esta reconfiguración del pasado, en la cual el Tardoantiguo
fue protagonista, el desarrollo de la ficción narrativa se
convirtió en uno de los puntos de inflexión para expandir,
en lo literario, una retórica que “escapa del aristotelismo”
en lo que concierne a su finalidad, tal como afirma Bárbara
Cassin (2008: 200), desligándose de “las funciones de lo real”.
La importancia que cobró entonces la retórica, entendida
como un conjunto de “recetas” que habilita la heterogeneidad
discursiva, coincide con el desarrollo de un extraordinario
fenómeno cultural que, desde el siglo II d.C., abarcó el
territorio griego del Imperio romano para luego trasladarse
a Roma; se trata de la Segunda Sofística, que ofreció una

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nueva perspectiva acerca de la literatura precedente por el
hecho de ahondar en cuestiones metaliterarias teorizando
en torno al estilo y a la propia organización del material
retórico (cfr. Whitmarsh, 2005: 54). Por otra parte, fue la
elección de los temas y su tratamiento lo que se impuso
como diferencia en la Segunda Sofística, frente a la primera
fundada por Gorgias seis centurias atrás; así fue que la
preocupación por los nombres, los hechos y los casos que
le aportó a la historia como investigación y relato convirtió
a la retórica, enseñada en las escuelas imperiales, en una
“retórica historizante”, la cual acabó ocupando el lugar de
la filosofía (cfr. Cassin, 2008: 276-277), o de lo que se dio en
llamar la “sofística filosofante”.
Con el desarrollo de la declamación retórica se amplió
el universo de la ficción y, en particular, el de la narrativa,
lo que permitió la aparición de nuevos géneros o la renova-
ción de algunos de ellos, tales como la biografía, la autobio-
grafía, la doxografía, la historiografía, la crítica literaria y la
novela.2 La invención de argumentos acrecentó las posibi-
lidades del relato al agregarse a la dicotomía aristotélica de
mito-historia, la categoría de plasma o argumentum. A partir
de este desdoblamiento de los conceptos de fabula en oposi-
ción a la verdad histórica se entroniza lo verosímil o “lo falso
verosímil” —fictum según la mirada ciceroniana—como si
fuera verdadero (Cassin, 2008: 309). Lo ficticio, a pesar de
calificárselo de inexacto, le permite al hombre comprender
y dominar la diversidad del “campo práctico”; existe la nece-
sidad de procurarse una representación ficticia que permita

2 Para el mundo medieval, los debates modernos generados por la profesionalización de las disci-
plinas, las conceptualizaciones y categorizaciones en torno a la ficción y la historia han estimulado
la reflexión sobre los límites (corrientemente inciertos) de ambas. Consideramos que propuestas
tales como la utilización de los términos “narrativa histórica” y “ficcional” que eviten pensar la
literatura y la historia como excluyentes, permiten ampliar la discusión y encarar un análisis multi-
disciplinario de los documentos. Cfr. Fleichmann (1983: 278-310).

Un milenio de contar historias 15


redescribir las acciones humanas. Y es en particular la estruc-
tura narrativa, como sostiene Ricoeur, la que proporciona
a la ficción “las técnicas de abreviación, de articulación y de
condensación mediante las cuales se logra el efecto icónico
que se describe también en la pintura y en las otras artes
plásticas” (Ricoeur, 2000: 205).
Considerando la ampliación de los límites de la mímesis, que
comienza a manifestarse en los primeros siglos del Imperio, y
tras el triunfo del cristianismo —que requirió del canon anti-
guo para resignificar su sistema de creencias—, los objetivos
fijados para la realización de este volumen resultan acordes
con la heterogeneidad de las tipologías genéricas. Desde esta
perspectiva, Un milenio de contar historias... se encuentra or-
ganizado en torno a una serie de ejes que respeta, además,
los principios de la interdisciplinaridad y las coordenadas
témporoespaciales fijadas en la convocatoria de las jornadas.
El primero de estos ejes, “El mito, la fábula y la novela: de
la Antigüedad a la Modernidad”, está dedicado a establecer
una continuidad narrativa que tiene en el mito su punto de
partida, al entenderse el término en una amplia gama de
sentidos como “relato”, o “lo que se ha dicho”, o bien “el ar-
gumento de una obra” (Kirk, 1985: 21). No es este el lugar
para el análisis de las diferencias entre las tipologías, pero
estudiosos como Kirk han advertido sobre las dificultades
a las que se enfrentan los especialistas para determinar los
límites entre el mito, la leyenda y el cuento popular, que dia-
logan entre sí y se entrecruzan.
En cuanto a la fábula y la novela, esta última como cul-
minación del recorrido del género, están estrechamente
ligadas al avance de la ficción como generadora de entre-
tenimiento para los oyentes; a esto cabe agregar la discu-
sión en torno a los conceptos de verdad e inverosimilitud de
los hechos que componen las historias. En lo que respecta
a las denominaciones genéricas, estas no pertenecen a la

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Antigüedad ni al Tardoantiguo, sino a la baja Edad Media, ya
que ninguno de los preceptistas prestigiosos había heredado,
de griegos o de latinos, nombres específicos para estos géne-
ros de ficción en prosa (García Gual, 1979: 136). El hecho de
que los nombres de las especies narrativas se fijaran en forma
tardía posibilitó la extensión temporal del primero de los ejes
de nuestro libro hasta la Modernidad, pese a que los límites
temporales fijados para las jornadas, que inspiraron este volu-
men, incluían la Antigüedad, el Tardoantiguo y el Medioevo.
No obstante, las proyecciones de los tópicos estudiados al-
canzan ese período histórico, tal como ocurre con el apólo-
go humanista, cuya narración es utilizada para argumentar
una cuestión filosófica.
El eje “Noticias sobre tipologías genéricas en el Tardoantiguo
y el Medioevo. Fronteras con la Modernidad” comprende una
diversidad de producciones literarias narrativas, caracteri-
zadas por la heterogeneidad lingüística, ya que los trabajos
aquí reunidos recorren la lengua latina, lenguas vernáculas
como el castellano y el inglés, y una curiosidad como la senna,
escrita en lengua nórdica. Pero el principal interés de este eje
reside en las variantes presentadas por el género, que incluye
la narración maravillosa de fenómenos naturales, anticipán-
dose a las texturas de las collectaneas medievales; el diálogo
agonístico, contextualizado en un mundo de hombres, gigan-
tes y dioses; la narración onírica como pretexto para la enun-
ciación de principios metatextuales; y el relato de viajeros,
considerado entre los tipos genéricos historiográficos.
En tercer lugar, en el eje titulado “De textos bíblicos y san-
tidades”, el interés se fija en la esfera religiosa: la tradición vé-
terotestamentaria, la literatura posbíblica, la epistolografía
paulina, o bien el género hagiográfico, como producto de la
mixtura del universo bíblico y la novela greco-latina, repre-
sentan otros estadios del género narrativo que se resignifican
en las literaturas de la Modernidad y que, además, hallan en

Un milenio de contar historias 17


el espacio de lo iconográfico un medio de representación de
sus temas y motivos. Ángeles, demonios, santos y mártires
son los protagonistas de estos relatos que se instauran como
paradigmas funcionales al poder; en todos ellos se advierte el
germen de los personajes que pueblan los relatos infantiles, e
incluso de los príncipes, cuyo linaje requiere de la narración
mítica y el texto sagrado para la justificación de su auctoritas.
Por último, en el eje que lleva por título “Figuras del entra-
mado social y literario medieval”, se suceden diversos acto-
res sociales que desempeñan un rol activo en el imaginario
literario medieval. En particular, la perspectiva exegética se
detiene en las figuras del héroe-caballero, el obispo, el cléri-
go trovador y el juglar. Este conjunto de personajes distinti-
vos, que ha recibido la atención de una profusa bibliografía,
continúa generando nuevas reflexiones en torno a sus ca-
racterísticas generales, y sigue despertando la curiosidad de
los casos particulares que se mantienen dentro de la norma,
o bien de aquellos que se alejan de ella. La figura híbrida
del clérigo trovador es problematizada; los juglares, por su
parte, despliegan la posibilidad de un análisis contextual y
reflexivo sobre la propia actividad; la exaltación de la obra
de autoría propia aparece destacada por la apelación a dos po-
los aparentemente contrarios —la humildad y la grandeza—,
mientras que los ideales de caballería, honor y conducta per-
miten analizar los elementos constitutivos que conforman
al caballero perfecto. Todos estos aportes revisan, de una
manera u otra, la acción y la aspiración al ideal en torno a
las figuras de los actores sociales en cuestión.
La reunión de estos estudios, en los que se procuró respe-
tar el concepto de lo universal —entendiéndolo como la reu-
nión de lo diverso—, es producto de la necesidad de ampliar
el canon literario, restringido por los códigos lingüísticos,
las periodizaciones históricas y la especificidad de los saberes.
Desde el momento en que se llevó a cabo la convocatoria a

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las “Jornadas de Ficcionalización y Narración”, los orga-
nizadores visualizaron la posibilidad de transponer estos
límites académicos para favorecer el diálogo entre los es-
pecialistas y así enriquecer el trabajo individual a partir
de una discusión en la que se dieran cita diferentes voces.
Deseamos que los lazos que comenzaron a forjarse se es-
trechen a través de otros encuentros y otras publicacio-
nes. Por último, queremos agradecer a quienes, con su labor,
contribuyeron a la realización de este libro: Marta Alesso,
Lidia Amor, Cristina Balestrini, Santiago Barreiro, Marcos
Carmignani, Julio Castello Dubra, Gustavo Daujotas, Juan
Fuentes, Patricia Grau-Dickman, Ariel Guiance, Victor Hugo
Méndez Aguirre, Silvina Mondragón, Esther Paglialunga,
Ezequiel Rivas, Gerardo Rodríguez y Mariana Zapatero.

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