MAGNETISMO
Hace dos mil años aproximadamente, unos pastores de Magnesia (ciudad antigua de Turquía), cuando
conducían a sus corderos a cierto pasto, sintieron una fuerte atracción hacia el suelo debido a la punta
metálica de su bastón y a los clavos de su calzado, que les dificultó seguir caminando. Interesados
por encontrar la causa removieron la tierra y descubrieron una roca negra, la cual atraía al hierro.
Hoy esta roca recibe el nombre de piedra imán o magnetita; químicamente es un mineral de óxido
de hierro cuya fórmula es Fe3O4. Más adelante, la gente descubrió que al colgar libremente de un
hilo un pedazo largo y delgado de la roca negra de Magnesia, ésta daba varias vueltas hasta detenerse
y apuntar siempre el mismo extremo hacia el Polo Norte geográfico y el otro al Polo Sur; por ello la
usaron como brújula con el propósito de orientarse durante largos viajes. Existen bases para suponer
que en el año 121 a.C. los chinos usaban el imán como brújula.
William Gilbert (1540-1603) demostró que la Tierra se comporta como un enorme imán, también
demostró que cuando un imán se rompe en varios trozos, cada uno se convierte en un nuevo imán con
sus respectivos polos magnéticos. Por tanto, no existen polos magnéticos separados, contrario a las
cargas eléctricas que sí se separan.
Gilbert demostró que polos iguales se rechazan y polos diferentes se atraen.
El campo magnético de un imán es la zona que lo rodea y en el cual su influencia puede detectarse.
Faraday imaginó que de un imán salían hilos o líneas que se esparcían, a éstas las llamó líneas de
fuerza magnética. Dichas líneas aumentan en los polos, pues ahí es mayor la intensidad magnética.
Actualmente se sabe que la atracción ejercida por la roca negra sobre la punta metálica del bastón de
los pastores se debió a su propiedad magnética.
Magnetismo es la propiedad que tienen los cuerpos llamados imanes de atraer al hierro, al níquel y
al cobalto.
La importancia de los imanes y del magnetismo es muy grande porque se utilizan en muchos aparatos,
tales como: timbres, alarmas, teléfonos, conmutadores, motores eléctricos, brújulas y separadores de
cuerpos metálicos de hierro, entre otros.
El magnetismo es una rama de la física muy compleja ya que no puede ser explicado únicamente
mediante postulados de la mecánica clásica, por lo que aquí trataremos brevemente algunos de los
fenómenos más básicos.
El fenómeno del magnetismo era conocido ya por los antiguos griegos desde hace más de 2000 años.
Se observaba que ciertos minerales (imanes) podían atraer o repeler pequeños objetos de hierro. De
hecho, el nombre de magnetismo proviene de la provincia griega Magnesia, donde se encuentran los
yacimientos más importantes de la magnetita (Fe3O4), mineral con acusadas propiedades magnéticas.
Aunque se tenía conocimiento de este fenómeno de forma experimental no fue hasta mediados del
siglo XIX cuando se formularon teóricamente todas las interacciones de tipo eléctrico y magnético,
resumidas en las ecuaciones de Maxwell.
Nociones previas
Las propiedades magnéticas son más acusadas en los extremos del imán, que se denominan polos
magnéticos, polo Norte (N) y polo Sur (S). Del mismo modo que cargas eléctricas del mismo signo
se repelen y de distinto se atraen, imanes que se acercan por polos iguales se repelen y si se acercan
por polos opuestos se atraen. Es imposible aislar un único polo magnético, de modo que si un imán
se parte en dos, en cada trozo vuelve a haber un polo Norte y uno Sur.
De forma análoga al campo eléctrico en magnetismo hablamos en términos de un vector llamado
campo magnético B representado por sus líneas de campo de modo que en cada punto del espacio el
campo es tangente a dichas líneas.
El hecho de que los polos magnéticos nunca se puedan dar por separado se traduce en que las líneas
de campo son siempre cerradas, saliendo del polo Norte y entrando por el polo Sur.
Una sola línea de fuerza equivale a la unidad del flujo magnético (f) en el Sistema CGS y recibe el
nombre de maxwell. Sin embargo, es una unidad muy pequeña de flujo magnético, por lo que en el
SI se emplea una unidad mucho mayor llamada weber y cuya equivalencia es la siguiente: 1 weber 5
1 3 108 maxwell.
La densidad del flujo magnético o inducción magnética (B ) en una región de un campo magnético
equivale al número de líneas de fuerza (o sea él flujo magnético f), que atraviesan perpendicularmente
a la unidad de área. Por tanto: B A 5 f y f 5 BA. La unidad de B en el SI es el tesla (T ). La densidad
del flujo es un vector representativo de la intensidad, dirección y sentido del campo magnético en un
punto.