Manifestaciones orales en leucemia infantil
Manifestaciones orales en leucemia infantil
ÍNDICE
• RESUMEN ……………………………………………………………........ 3
• LEUCEMIA: CONCEPTO Y EPIDEMIOLOGIA …………………...... 4-5
• LEUCEMIA: ETIOLOGÍA ………………………………………………... 5
• LEUCEMIA: SIGNOS Y SÍNTOMAS ………………………………….... 6
• LEUCEMIA: DIAGNÓSTICO Y PRUEBAS ………………………........ 7
• LEUCEMIA: TRATAMIENTO ……………………………………..…….. 8
• POSIBLES MANIFESTACIONES ORALES DE LA LEUCEMIA EN
ODONTOPEDIATRÍA ……………………………………………….... 9-17
• MANEJO ODONTOLÓGICO DEL PACIENTE PEDIÁTRICO CON
LEUCEMIA ………………………………………………………….... 18-20
• CASO CLÍNICO RELEVANTE ………………………………………… 20
• CONCLUSIÓN …………………………………………………………… 21
• BIBLIOGRAFÍA ……………………………………………………… 22-23
-‐
2
-‐
• RESUMEN:
La leucemia es una enfermedad que afecta al desarrollo de las células sanguíneas.
En función de la estirpe afectada distinguimos dos tipos: leucemia linfoblástica, la
más frecuente en niños en su forma aguda;; y la leucemia mieloide, Esta afección es
responsable del 80% de las neoplasias infantiles pero, el pronóstico general, es
favorable ya que el porcentaje de supervivencia es de un 80-90%.
Para diagnosticarla es muy importante tener en cuenta los síntomas tales como
cansancio, fiebre, sudores, pérdida de apetito y de peso, aumento de los ganglios,
inflamación del abdomen…;; y los análisis sanguíneos y del líquido cefalorraquídeo de
la médula espinal.
El tratamiento se basa en la radioterapia y los fármacos quimioterápicos que
eliminan las células afectadas. El problema es que no solo se destruyen estas células
sino que también se ven afectadas las células sanas.
A nivel oral esto repercute en todos los tratamientos que el paciente se quiera
realizar, y en la salud bucal general, ya que existen muchos efectos adversos de la
quimioterapia. Entre ellos destacan: las petequias, la candidiasis oral, la hiperplasia
gingival, la gingivitis ulceronecrotizante aguda (PUNA), las ulceraciones orales, la
periodontitis, la infección por el virus herpes simple tipo 1, la xerostomía, la disgeusia,
ageusia e hipogeusia;; la disfagia, la osteorradionecrosis, el trismo, las caries, la
amelogénesis imperfecta, la microdoncia y sobretodo la mucositis.
El papel del odontólogo debe estar coordinado en todo momento con el del
oncólogo y seguir las indicaciones y recomendaciones de la Asociación Americana de
Odontopediatria. Debe realizarse, en primer lugar, un protocolo pretratamiento y un
recuento de glóbulos rojos y plaquetas para saber la situación del paciente y poder
individualizar el tratamiento. Tras este proceso, el odontólogo debe diagnosticar las
posibles patologías orales que se manifiesten y saber actuar dependiendo del estado
del paciente y del estadío en el que se encuentre dentro del tratamiento oncológico.
-‐
3
-‐
• LEUCEMIA: CONCEPTO Y EPIDEMIOLOGÍA
Gran parte de las células sanguíneas se forman en la médula ósea, en la cual, a partir
de una célula madre pluripotente se van diferenciando en las distintas estirpes
celulares. Algunas de estas células no maduran adecuadamente y la médula ósea
forma glóbulos blancos anormales, también denominados células de la leucemia. Estas
se dividen reproduciéndose a si mismas, lo que produce una proliferación y
acumulación de células alteradas que no mueren por envejecimiento ni daño y hacen
disminuir las cantidades de células sanas. En consecuencia, se reduce el transporte
de oxígeno a los tejidos, se altera la curación de las infecciones y/o el control de las
hemorragias.
Se trata de un “cáncer de la sangre” más frecuente en adultos mayores de 55 años y
niños menores de 15 años.
Puede ser leucemia aguda cuando el crecimiento de las células cancerosas es rápido
y el paciente empeora en poco tiempo;; o leucemia crónica, en la cual el proceso es
lento al igual que el deterioro del enfermo.
Dependiendo de la estirpe afectada distinguimos diferentes tipos de leucemia:
-Leucemia linfoblástica, cuando están afectados los linfocitos.
-Leucemia mieloide, cuando están afectados las células mieloides.
En cuanto a la epidemiología, la leucemia linfoblástica aguda constituye un 80% de
las neoplasias infantiles, un 25% de los tumores de menores de 15 años y el 19% de
menores de 19 años. El porcentaje de supervivencia de los pacientes pediátricos ante
esta enfermedad supone un 80-90%, totalmente diferente al de los años 70, donde se
situaba en menos de un 10%. Además, este tipo de cáncer predomina ligeramente
sobre los varones y en los países más desarrollados debido a las exposiciones
medioambientales de la industria.
La leucemia mieloide, en cambio, aunque representa a un porcentaje mucho menor
de enfermos, es responsable del 30% de las muertes por leucemias debido a la peor
respuesta al tratamiento quimioterápico, el aumento de complicaciones hemorrágicas
y la necesidad de tratamientos más agresivos tales como trasplantes.
-‐
4
-‐
• LEUCEMIA: ETIOLOGÍA
No existe un solo elemento causante de la leucemia, sino que es la combinación de
varios los que la provocan. Algunos de estos factores son:
1) Herencia: Existe una predisposición genética. En caso de gemelos idénticos la
probabilidad de tener leucemia es 5 veces mayor que la del resto
de la población, si el otro gemelo está enfermo. Además existen una
serie de enfermedades congénitas con alteración de la cromatina
que son más propensas, como: Anemia de Fanconi, Síndrome de
Bloom, Síndrome Ataxia-telangectasia, Agamaglobulinemia
Congénita, Síndrome de Down, Síndrome de Klinefelter.
2) Radiación: se ha probado que las personas expuestas a las radiaciones de las
bombas nucleares de la segunda guerra mundial han presentado
más casos de leucemia tras 5-7 años de la exposición. También
tienen mayor riesgo los pacientes con tratamiento de radioterapia
para tumores malignos especialmente a altas dosis acumuladas en
períodos cortos y en personas jóvenes.
3) Químicos: Los derivados del benceno como kerosene y tetracloruro de carbono y la
exposición a tabaco y a pesticidas.
4) Drogas: Las que más interaccionan son las utilizadas en quimioterapia:
-Agentes alquilantes, entre el 3 y el 10% de los pacientes desarrollan
leucemia tras 4-6 años de la exposición ya que producen
alteraciones de los cromosomas 5 y 7.
-Inhibidores de la topoisomerasa II, la leucemia se desarrolla 1-3
años tras la exposición produciendo alteraciones del cromosoma 11.
-Inmunosupresores y factores de crecimiento: cuando se usan en
periodos mayores de un año pueden producir alteraciones del
cromosoma
5) Virus: Se relacionan con algún tipo de leucemia como la
Leucemia de Células Peludas y Leucemia de células T,
asociadas a retrovirus.
-‐
5
-‐
• LEUCEMIA: SIGNOS Y SÍNTOMAS.
En función del tipo de leucemia podemos distinguir distintos signos y síntomas:
-En la leucemia mieloide aguda están presentes el cansancio, la pérdida de apetito y,
por tanto, de peso;; fiebre y sudores nocturnos.
-En la leucemia mieloide crónica son similares pero acompañados de debilidad y
abundante sudoración sin causa aparente.
-En la leucemia linfática crónica se
manifiestan todos estos signos y síntomas
además del agrandamiento de los ganglios
linfáticos y el dolor e hinchazón estomacal.
-La leucemia linfática aguda es la más
frecuente en pediatría por tanto, es
importante realizar un buen cuadro clínico.
Entre los síntomas generales se
encuentran los mencionados
anteriormente e individualmente incluimos
los problemas causados por la disminución
de las células sanguíneas, tales como
cansancio, mareos, dificultad para respirar,
infecciones recurrentes, moretones,
sangrados frecuentes sobretodo en encías
y nariz;; inflamación en el abdomen, por
acumulación de células leucémicas en el
hígado o en el bazo;; inflamación de
ganglios linfáticos, debido a la propagación
de las células cancerígenas;; dolor en
huesos o articulaciones ya que estas células pueden acumularse también en estas
zonas;; la propagación a otros órganos puede provocar por ejemplo dolores de cabeza,
convulsiones, vómitos, problemas de equilibrio y visión borrosa si se trata del cerebro;;
y síntomas a causa del timo agrandado como la compresión de la tráquea que puede
provocar problemas respiratorios.
-‐
6
-‐
• LEUCEMIA: DIAGNÓSTICO Y PRUEBAS.
Los signos y síntomas nos pueden ayudar a realizar un diagnóstico más preciso. Esta
enfermedad crea un paciente más propenso a infecciones y a sangrados, por tanto, el
cuadro más frecuente es la palidez, pérdida de peso, falta de apetito y fiebre. Esta
situación febril permanece más de diez días y da un primer aviso al especialista. El
sangrado, en cambio, se manifiesta en etapas más tardías, por lo que si el médico tiene
una sospecha conviene realizar
los análisis sanguíneos
correspondientes para no
demorar la espera y dejar que la
enfermedad avance.
Primero se realiza un examen
físico en el que podemos
visualizar hematomas, un
agrandamiento del hígado, de los
ganglios linfáticos y del bazo;; y
signos de sangrado como
petequias.
Tras esta prueba se procede a
un examen de la sangre que
requiere un recuento sanguíneo
completo (incluyendo los glóbulos blancos) y un recuento de plaquetas.
La única forma de verificar las
pruebas realizadas anteriormente es
mediante un análisis de la médula
ósea, realizando un estudio
morfológico, citogenético y molecular
del aspirado. Se trata de una biopsia
de la médula ósea y una punción
lumbar o raquídea para buscar células
leucémicas en el líquido
cefalorraquídeo.
Además se puede realizar un
examen para buscar cambios
cromosómicos en el ADN dentro de los
glóbulos blancos anormales. Estos
cambios pueden determinar la evolución y el tipo de tratamiento más recomendable.
-‐
7
-‐
• LEUCEMIA: TRATAMIENTO.
La edad del paciente es decisiva, al igual que el recuento inicial de glóbulos blancos,
para verificar la intensidad del tratamiento y lograr una mayor probabilidad de cura. Así,
determinaremos las dosis y combinaciones de fármacos necesarios para llevar a cabo
el tratamiento quimioterapico.
La quimioterapia intratecal es el proceso de elección y
consiste en administrar los medicamentos a través del líquido
cefalorraquídeo que rodea al cerebro y a la médula espinal.
Gracias a este método reducimos las posibilidades de que la
enfermedad llegue al sistema nervioso central del niño.
Cuando el paciente es de alto riesgo, se combina el proceso
anterior con radiación para disminuir el tamaño de los tumores y
evitar así el crecimiento de las células cancerígenas.
Todos estos pasos y el avance de los pacientes debe ser
supervisado en todo momento por un oncólogo infantil.
El objetivo del tratamiento es lograr la remisión de la
enfermedad, lograr la ausencia de células cancerígenas en
el cuerpo. Una vez logrado esto, el paciente tiene que pasar
por un proceso de quimioterapia de mantenimiento durante
2 o 3 años para asegurarse de que el cáncer no reaparece.
A veces estos tratamientos no son suficientes y el
paciente precisa de un trasplante de médula.
El inconveniente de estos fármacos y
de la radiación es que causa una
reacción en el paciente muy intensa que
provoca caída de pelo, nauseas, vómitos
y riesgo aumentado de infecciones o
sangrado.
Actualmente, el pronóstico es muy
bueno, el porcentaje de remisión ronda el
80-90%, por tanto, la mayoría de los
niños se pueden curar
permanentemente.
-‐
8
-‐
• POSIBLES MANIFESTACIONES ORALES DE LA LEUCEMIA EN
ODONTOPEDIATRÍA
El tratamiento de la leucemia es muy agresivo ya que la radiación no solo afecta a
las células malignas, sino que también es captada por los tejidos sanos y
frecuentemente es la causa de muchas complicaciones orales. Algunas de las lesiones
producidas por la quimioterapia y/o radiología son las infecciones bacterianas, las
virales, sagrados, petequias, hiperplasia gingival, candidiasis oral, gingivitis
ulceronecrotizante aguda (GUNA), ulceraciones bucales, hemorragias gingivales,
periodontitis, infección por virus herpes simple tipo 1, mucositis, xerostomía, disgeusia,
hipogeusia, ageusia, disfagia, osteorradionecrosis, trismo, caries postrradiación,
amelogénesis imperfecta y/o microdoncia.
Las petequias son un síntoma de la trombocitopenia
experimentada en el paciente oncológico. Son pequeñas
manchas de color púrpura o rojo debajo de la piel. Es un signo
muy característico de la leucemia aguda..
La hiperplasia gingival es un
aumento del tamaño de la encía que,
en la mayoría de los casos, está
provocado por medicamentos, los
cuales, cuando son suprimidos o
sustituídos por otros fármacos
provocan la remisión de esta anomalía.
En este caso el odontólogo debe ver la
prioridad, ya que el paciente no puede
dejar la medicación por un
agrandamiento de la encía;; y actuar para estabilizar la lesión para que no avance.
La candidiasis oral es una infección
causada por un hongo denominado
Candida Albicans. En nuestro organismo
conviven millones de microorganismos,
entre ellos este hongo que es inofensivo
en pocas cantidades, cuando está
controlado por el sistema inmunitario y por
microbios, pero que cuando se multiplica
de forma masiva provoca la candidiasis.
Esto sucede cuando las defensas están
debilitadas o las bacterias mueren.
Por tanto, una persona es más propensa
a tener candidiasis si: tiene mala salud,
tiene SIDA, está tomando algún tipo de esteroides, toma antibióticos, es diabético con
niveles muy altos de azúcar, lleva prótesis mal adaptadas además de no tener una
buena higiene con ella o está recibiendo quimioterapia o algún fármaco que debilita el
[Link] trata de lesiones aterciopeladas y blanquecinas de la boca que pueden
sangrar con el cepillado y provocar dolor al tragar.
-‐
9
-‐
La gingivitis ulceronecrotizante
aguda (GUNA) es una infección gingival
con una progresión muy rápida y que se
caracteriza por una necrosis y ulceración
de la papila interdental con sangrado
espontáneo, dolor y halitosis. Si el
paciente no recibe el tratamiento indicado,
esta enfermedad puede derivar en una
periodontitis ulceronecrotizante aguda
(PUNA) la cual cursa con una destrucción
del soporte óseo dental. Se manifiesta en situaciones inmunitarias comprometidas en
las cuales la invasión bacteriana se establece fácilmente. Suele aparecer con más
frecuencia en la zona anterior de la mandíbula, sobre la encía de dientes parcialmente
erupcionados (generalmente terceros molares), zonas de extracciones, dientes con
malposiciones o dientes con aparatología ortodóncica.
Las ulceraciones orales son lesiones
intrabucales que se caracterizan por tener
una zona central deprimida de color rojo
rodeada de una banda queratinizada de 2-
4 mm. En los labios sucede de una forma
muy similar, son zonas atróficas centrales
con pequeños puntos blancos rodeados por un borde
queratinizado. Es muy frecuente que se produzca esta
patología cuando el paciente presenta xerostomía ya que al disminuír la cantidad de
saliva, esa capa que protege la lengua y las mucosas no está presente y los alimentos
pueden dañarlas.
La periodontitis es una inflamación del periodonto, o sea, de los tejidos que rodean
al diente. La placa y el sarro se acumula sobre los dientes causando una inflamación
de las encías denominada gingivitis. Cuando esto no se trata, el paciente comienza a
acumular estos restos entre la encía y el
diente, separándolos, creando un espacio o
bolsa entre ellos. El sistema inmune lucha
contra estas bacterias ocasionando a su vez
una destrucción del hueso y del ligamento
periodontal que son los encargados de
mantener el diente en su lugar. El problema
de los pacientes con leucemia es que tienen
las defensas debilitadas y no pueden actuar
contra estas bacterias por lo que estas se
acumulan en mayores cantidades. Esto
puede provocar con el tiempo una movilidad
dental ya que los tejidos de soporte son
destruidos.
Este problema puede crear una malnutrición en el paciente. Por ello existen una serie
de consejos para estos paciente:
-Ingerir alimentos blancos y suaves como el yogur o crema de verduras.
-Triturar o hidratar los alimentos con caldo, salsa, mantequilla o leche.
-Usar una pajita para comer.
-Tomar alimentos fríos para ayudar a calmar el dolor.
-Comer bocados pequeños masticándolos lentamente.
-Tener una posición derecha a la hora de comer.
-Evitar los alimentos secos, ásperos o duros y los que deban masticarse mucho.
-Asesorarse con un dietista si fuera necesario.
La osteorradionecrosis es una desvitalización ósea a causa de la radiación que
suele aparecer a los 6 meses tras el comienzo del tratamiento. Se forma una
inflamación de las capas internas de los vasos sanguíneos que causa la eliminación de
la capilaridad dentro del hueso, por tanto, se produce una necrosis. La localización más
común es la mandíbula ya que se trata de un hueso compacto con menos capilaridad.
Es característico de esta la lesión la ulceración de la mucosa, la exposición ósea, dolor
o parestesia del nervio dentario inferior, irritación de los tejidos adyacentes y fístulas.
Existe una clasificación de la afectación en función de la gravedad:
El tratamiento depende del estadio en el que se encuentre el paciente y la cantidad
de hueso expuesto:
-Menos de 1 cm de exposición ósea:
tratamiento con desbridamiento de la
zona, antibioterapia y ecografía.
-Pacientes con la enfermedad
establecida durante más de 6 meses:
la aplicación de oxígeno hiperbárico
(OHB) y la resección del hueso
necrótico cambian la situación
fisiológica del hueso. Aplicando
oxígeno se crea cicatrizan la heridas,
se reduce el edema, se crea una
inflamación que aumentando los
procesos inmunológicos y se
promueve la replicación celular, la
angiogénesis (formación de vasos
sanguíneos) y reparación de los
tejidos blancos.
-Según el estadio:
Estadio I: Se deben realizar 30
sesiones de OHB a 2,5 atm durante
90 minutos. Esto provoca una
relajación del hueso irradiado y la
formación de tejido de granulación.
Estadio II: Se deben realizar
desbridamientos de hueso necrótico
sin dañar el aporte sanguíneo de los
tejidos adyacentes, actuando solo en
la zona afectada. Para ello se extraen
los dientes involucrados y se secciona hueso hasta que se consiga un sangrado del
hueso. La zona debe cerrarse mediante colgajos mucoperiósticos.
Estadio III: Se deben seccionar los trozos necróticos y estabilizar el hueso sano. Se
necesitará una reconstrucción mandibular en un futuro.
El trismo es una afectación de los músculos de la masticación que crea una fibrosis
y contracción de estos además de daños degenerativos en la ATM e impide la apertura
total de la boca. La limitación de esta apertura se encuentra en 18 y 20 mm, que es la
distancia que hay entre los incisivos superiores y los inferiores. Suele manifestarse en
un 5-38% de los pacientes que reciben radioterapia en cabeza y cuello y aparece a los
Tambien puede crearse alteraciones en el crecimiento y desarrollo maxilar y dental,
como raíces finas y cortas en primeros molares, anodoncia de premolares,
amelogénesis imperfecta o microdoncias.
La amelogénesis imperfecta es una alteración en el esmalte dentario en el que no
hay una correcta calcificación. El esmalte no se desarrolla íntegramente debido a
a defectos en la diferenciación del ameloblasto que determina las anomalías
estructurales.
El desarrollo normal del esmalte puede verse afectado por mutaciones en el gen de
la amelogenina, un proteína es fundamental en la
formación de los cristales en ambas denticiones,
que determina la afectación tanto en cantidad
como en la calidad del esmalte.
Existen 3 tipos de amelogénesis imperfecta:
1)Hipoplásico:
Se trata de una reducción de la formación de
matriz del esmalte, o sea, hay una disminución
La Asociación Americana de Odontopediatría indica una serie de recomendaciones
hematológicas a seguir para realizar una correcta intervención:
-Solo se podrán llevar a cabo los tratamientos a realizar si la cifra de neutrófilos es
mayor de 1000 por mm3 y la de plaquetas mayor de 100.000 por mm3.
-Pueden realizarse todos los procedimientos de urgencia para erradicar infecciones sin
tener en cuenta los recuentos hematológicos y hay que inyectar plaquetas si la cifra es
menos de 100.000 por mm3.
-Los procedimientos rutinarios de prevención si las cifras de neutrófilos mayores de 500
por mm3 y de plaquetas mayores de 20.000 por mm3 se realizarán con cepillo y seda
dental y, en cambio, si están por debajo de estos niveles, se harán con gasa.
-La profilaxis infecciosa debe realizarse siempre que el paciente tenga un recuento de
neutrófilos menos de 500 por mm3 y/o si el total de células blancas es de 2.000 por
mm3;; si el paciente tiene un catéter venoso central o si toma fármacos
inmunosupresores.
Además de estas indicaciones, la Asociación Americana de Odontopediatría también
sugiere unas fases a seguir durante el transcurso e la enfermedad del paciente.
FASE I:
Se trata de un pretratamiento que debe realizarse entre 7 y 10 días antes de
comenzar la quimioterapia y/o radioterapia. El paciente tiene la enfermedad activa y
presenta cambios en el recuento de las células sanguíneas. En este momento, tanto
FASE II:
Se trata del periodo que corresponde desde el inicio del tratamiento hasta 30-45 días
tras la remisión. Existe inmunosupresión y mielosupresión como consecuencia de la
quimioterapia, la radiación o el trasplante de médula. En esta fase, no debemos realizar
tratamientos orales y, en caso de urgencia, se necesita el consentimiento del oncólogo.
Se tiene que seguir una exploración periódica para detectar lesiones secundarias a la
terapia como mucositis o candidiasis y, en caso de radioterapia de cabeza y cuello, se
debe aplicar flúor en las revisiones.
FASE III:
Se trata de un protocolo preventivo que dura, dependiendo del paciente y del
tratamiento, de un año después de la terapia contra el cáncer al resto de la vida. El
control se realiza cada tres meses en el primer año y cada seis meses a partir del
segundo año. Hay que tener en cuenta la medicación del paciente en ese momento por
las interacciones farmacológicas que puedan llevarse a cabo al realizar tratamientos
orales.
Hay que informar al paciente y a los familiares de las posibles secuelas orales del
tratamiento contra el cáncer a largo plazo.
En cuanto a la prevención, están indicados los enjuagues con solución de
bicarbonato sódico en agua después de comida;; los enjuagues con solución no
alcohólica de clorhexidina al 0,12% dos veces al día mañana y noche;; la limpieza de la
mucosa con una gasa mojada en povidona yodada cuatro veces al día enjuagando y
tragando;; los enjuagues diarios con fluoruro sódico al 0,05% en solución no alcohólica.
*Se observan las caries y la higiene bucal deficiente. En la primera imagen se pueden
ver las úlceras a nivel de los incisivos centrales, en la segunda las petequias en el
paladar y en la última el cambio de coloración de la encía.
*Se observan las terapias pulpares, coronas de acero cromo, resinas y exodoncias.
• CONCLUSIÓN:
Actualmente, gracias a los avances científicos y tecnológicos, el pronóstico de la
leucemia, a pesar de ser el cáncer más frecuente en niños, en la mayoría de los
casos es favorable. No obstante, la familia y el propio niño se encuentran en un
estado de nerviosismo e interés pleno por el tratamiento quimioterápico dejando a un
lado la salud bucodental del paciente ya que no les parece relevante. El trabajo del
odontólogo consiste en cambiar ese punto de vista haciendo ver la importancia de su
trabajo en estos casos, dada la cantidad de afecciones manifestadas de forma
secundaria. El objetivo es conservar el mayor numero de dientes en el mejor estado
de salud posible con un periodonto sano que pueda ejercer la función de sostén. Para
ello, el odontólogo debe tratar al paciente antes de comenzar la quimioterapia con
tratamientos restauradores y eliminando los focos de infección. El seguimiento del
paciente debe de ser constante y la aplicación de fluoruros también pero durante la
terapia no se pueden realizar procedimientos a no ser que sean de urgencia y con la
supervisión del oncólogo. Una vez finalizada la quimioterapia, comienza una fase de
prevención en la que el odontólogo debe advertir de todas las secuelas a largo plazo
y restaurar la boca del paciente hasta devolverle su salud bucodental.
En todo momento el odontólogo debe trabajar de forma coordinada con el oncólogo
llegando a una opinión consensuada y alcanzando el tratamiento óptimo e
individualizado para el paciente.