10 cosas que debes saber sobre el Espíritu Santo
Hay muchos malentendidos en cuanto al Espíritu Santo.
Algunos lo consideran una fuerza mística; otros piensan que
es el poder impersonal de Dios para salvar a personas.
Entonces, ¿qué nos tiene que decir la Biblia acerca de Él?
¿Quién es el Espíritu Santo? Aquí diez cosas que debes
saber acerca de la persona, naturaleza, y obra del Espíritu
Santo.
1. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad.
No es un poder ni una fuerza. La Escritura le atribuye una
personalidad distintiva, al igual que al Padre y el Hijo (Mt.
3:16-17; Jn.14:16-17).
2. El nuevo Testamento hace mención del Espíritu Santo
constantemente:
56 veces en los evangelios.
57 veces en el libro de los Hechos.
112 veces en las cartas de Pablo.
36 veces en el resto del Nuevo Testamento.
3. El Espíritu Santo piensa, conoce el lenguaje, tiene
voluntad, se le puede tratar como una persona, se le puede
mentir, se le puede probar, se le puede resistir y se le puede
contristar
por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu
Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Hechos
5:3;
Vosotros, que sois duros de cerviz e incircuncisos de
corazón y de oídos, resistís siempre al Espíritu Santo.
Hechos 7:51.
Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios Efesios 4:30.
4. En la Palabra encontramos la afirmación de Su
divinidad. El Espíritu Santo posee los atributos divinos:
omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia, eternidad
1Co. 2:11; Porque entre los hombres, ¿quién conoce los
pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que
está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de
Dios, sino el Espíritu de Dios.
Sal.139:7 ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de
tu presencia?
Zac 4:6 Continuó él, y me dijo: Esta es la palabra del
SEÑOR a Zorobabel: "No por el poder ni por la fuerza, sino
por mi Espíritu"—dice el SEÑOR de los ejércitos.
He. 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el
Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,
purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al
Dios vivo?
5. El Espíritu Santo es llamado de distintas maneras a lo
largo del Nuevo Testamento:
El Espíritu de Dios (1 Co. 3:16) ¿No sabéis que sois templo
de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
El Espíritu de Cristo (Ro. 8:9) Pero si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, el tal no es de Él.
El Espíritu Eterno (He. 9:14) el cual por el Espíritu eterno se
ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,
El Espíritu de Verdad (Juan. 16:13) Pero cuando El, el
Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad,
El Espíritu de Gracia (Heb. 10:29) ¿Cuánto mayor castigo
pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo
de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la
cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?
6. Podemos ver al Espíritu Santo desde el Antiguo
Testamento haciendo diversas actividades, como:
Obrando en la creación (Gn. 1:2).
Da aliento a los hombres y los animales (Gn. 2:7; 6:3).
Capacitando a hombres para la batalla (Jue. 3:10)
Capacitando a los profetas para anunciar el mensaje del
Señor (Miq. 3:8)
7. En el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo estaba en
medio del pueblo de Dios (Is. 63:11)
y capacitaba a ciertos hombres para tareas especiales
Ex. 31:3; Y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría,
en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte,
Jue. 6:34 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Gedeón
Jueces 11:29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté.
Sin embargo, no era dado a todos y podía ser retirado (Jue.
13:25;
Jueces 16:20 Pero no sabía que el SEÑOR se había apartado
de él.
Sal. 51:11 No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu
santo Espíritu.
8. La primera obra del Espíritu Santo en el hombre es
convencer de pecado
(Jua 16:7-8) Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo
me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a
vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga,
convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio;
y de la realidad del perdón a través de Jesucristo. Esto lo
hace a través de la predicación
Al oír esto, compungidos de corazón, dijeron a Pedro y a los
demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les
dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en
el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y
recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hch 2:37-38)
pues nuestro evangelio no vino a vosotros solamente en
palabras, sino también en poder y en el Espíritu Santo y con
plena convicción 1 Tes 1:5
y del ejercicio de los dones espirituales (1Co. 14:24-25).
9. El Espíritu Santo es prometido a todos los creyentes
Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros
pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hch 2:38)
y es un don que se recibe por la fe en Jesucristo
En El también vosotros, después de escuchar el mensaje de
la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo
creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu Santo de la
promesa, (Efe 1:13)
que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser
fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior;
de manera que Cristo more por la fe en vuestros corazones; y
que arraigados y cimentados en amor, (Efe 3:16-17)
Esto es lo único que quiero averiguar de vosotros:
¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír
con fe? (Gál 3:2)
10. El Espíritu Santo es el que produce la obra de
regeneración en nosotros.
En El también vosotros, después de escuchar el mensaje de
la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo
creído, fuisteis sellados en El con el Espíritu Santo de la
promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia,
con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios,
para alabanza de su gloria. (Efe 1:13-14)
Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os
recordará todo lo que os he dicho. (Juan 14:26)
Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: SI OIS HOY SU
VOZ, NO ENDUREZCAIS VUESTROS CORAZONES,
COMO EN LA PROVOCACION (Heb 3:7-8)
El conocimiento de que el Espíritu Santo de Dios ha hecho
su residencia en nuestras vidas, que Él lleva a cabo todas
estas funciones milagrosas, que Él mora con nosotros para
siempre y que nunca nos dejará o desamparará, es causa de
gran gozo y consuelo. ¡Gracias a Dios por este precioso Don
– el Espíritu Santo y Su obra en nuestras vidas!