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La Alhambra

La Alhambra albergaba a una gran variedad de personas a lo largo de su historia. Inicialmente, solo unos pocos cortesanos, funcionarios y tropa vivían en la fortaleza de la Alcazaba. Con el tiempo, los sultanes construyeron palacios y la ciudad fue creciendo, atrayendo a más habitantes como familias colaboradoras, visires, funcionarios, servidores y artesanos. En el siglo XIV, la Alhambra se había convertido en una gran ciudad palatina que albergaba a los sultanes, su cort

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La Alhambra

La Alhambra albergaba a una gran variedad de personas a lo largo de su historia. Inicialmente, solo unos pocos cortesanos, funcionarios y tropa vivían en la fortaleza de la Alcazaba. Con el tiempo, los sultanes construyeron palacios y la ciudad fue creciendo, atrayendo a más habitantes como familias colaboradoras, visires, funcionarios, servidores y artesanos. En el siglo XIV, la Alhambra se había convertido en una gran ciudad palatina que albergaba a los sultanes, su cort

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Módulo 5

5.1 ¿QUIÉNES VIVÍAN EN LA ALHAMBRA?


Por José Manuel Gómez-Moreno Calera
Departamento de Historia del Arte (Universidad de Granada)

En capítulos anteriores hemos ido conociendo la historia y monumentalidad de


la Alhambra. Pero nos falta acercarnos a un aspecto menos visible ahora, pero
fundamental en el pasado, que justifica su existencia. Me refiero a todos aquellos
que la disfrutaron o padecieron; los que le dieron vida trabajándola,
manteniéndola, defendiéndola; o simplemente la visitaron. Todos hombres y
mujeres que llenaron de vida esta fascinante ciudad, tan rica y multifacial.

De antemano hemos de recordar que la Alhambra no presentó siempre una


estructura estable y homogénea. Los sultanes fueron construyendo
paulatinamente palacios y casas, murallas y puertas y la ciudad fue
evolucionando y complicando su estructura y con ella, sus habitantes.

Pero empecemos por el principio. La Alhambra, en los inicios de la dinastía


nazarí, se reducía prácticamente a lo que es actualmente la Alcazaba. En esta
fortaleza tenemos el primer documento claro de la población inicial. Este
reducido espacio estaba ocupado por unos pocos cortesanos, funcionarios,
tropa, gente del servicio y la propia familia del sultán. El llamado barrio castrense
nos ofrece una imagen impagable de la vida austera en el despertar de la
dinastía nazarí. Casas de reducido tamaño, salvo la identificada como el primer
palacio alhambreño, unos almacenes o habitaciones de tropa, amén de dos silos-
prisiones, un aljibe y el hammam o baño son sus espacios de habitabilidad
y sostenimiento. Las monumentales torres de la Vela y del Homenaje permitían
ampliar un poco el espacio útil con más dependencias para bastimentos, control,
vigilancia, una curiosa vivienda en lo más alto de la del Homenaje, y en los
sótanos unas lúgubres mazmorras o silos.

Con Muhammad II, a inicios del siglo XIII, la Alhambra va adquiriendo poco
a poco forma y funciones de ciudad. Se comienzan a construir las primeras
casas y palacios dispersos por todo el recinto, todavía en un espacio más
rural que urbano. Varios de estos palacios pasarían luego a manos de
familias colaboradoras (como fue el caso del de los Abencerrajes), al
construir los sultanes otros nuevos más suntuosos. También se crea entonces la
almunia o carmen del Generalife, destinado al solaz y descanso de los sultanes.
Con Muhammad III, en los inicios del siglo XIV, la ciudad se consolidada y
se va incrementando la población. Construye su palacio en el Partal y la
primera puerta de la Alhambra, funda la mezquita mayor, un hammam o baño
público anejo, y queda definida la primera calle Real o zanaqa y con ella la Puerta
del Vino en su arranque.

Con sus sucesores, y durante todo el siglo XIV, la Alhambra se convierte en una
amplia ciudad palatina, que debe atender las múltiples necesidades que
implica la presencia de la Corte, como son: funciones regias (de protocolo y
residencia), militares, económicas, administrativas y jurídicas, religiosas, de
servicio, constructivas y de mantenimiento, etc., lo cual condicionaba la
presencia de una población amplísima, diversa en origen, escala social,
formación y funciones. El propio sultán, su familia directa, los parientes de
segundo orden, los allegados y familias colaboradoras, visires y consejeros, los
funcionarios vinculados con la administración y la justicia, un nutrido conjunto de
servidores, criados y esclavos, la guardia personal, oficiales y tropa de élite,
y por fin, los arquitectos, ingenieros, albañiles, carpinteros, artesanos y
calígrafos (por citar los más representativos) que dieron forma a esta maravilla
única en el mundo, nos muestran una Alhambra fuertemente poblada,
multidisciplinar y multirracial.

Espigando algunos personajes o cargos que residieron, o debieron residir, en la


Alhambra, debemos recordar en primer lugar a los sultanes. Ellos levantaron con
orgullo la ciudad y la fueron enriqueciendo con sucesivos palacios a cual más
caprichoso que mostrara poder y refinamiento, aprovechando hábilmente para
ello las victorias conseguidas sobre el enemigo cristiano. En segundo lugar,
hemos de mencionar a los visires-poetas, ministros encargados de la Oficina de
Redacción (Diwan al Insa) entre cuyas funciones estaba la redacción de
los textos que adornan las paredes de los palacios, convirtiendo a la
Alhambra en el libro de poesía más bellamente editado. Aparte de estos altos
dignatarios, cabe pensar que en la Alhambra residirían los órganos de poder,
como el Consejo de Estado, Cancillería, el Tribunal Supremo, el Tesoro Real, la
Capitanía General, etc., y con ellos sus cargos de responsabilidad, consejo de
ministros, secretarios, oficiales, servidores y funcionarios de segundo orden,
cuyo control directo convenía por motivos lógicos de fidelidad y seguridad.

Por debajo de estos órganos de gobierno y control tenemos una amplia población
que hacía funcionar la compleja mecánica palatina. Su residencia estaba
establecida principalmente en la medina o zona que se encuentra en el
entorno de la calle real y especialmente hacia su parte más alta y meridional
de la Alhambra, llamada posteriormente el Secano. Quedan pocos testimonios
de esta Alhambra vivida por las clases más humildes, pero por diversas
zonas afloran algunas viviendas, restos de las tenerías, donde se curtían las
pieles, los alfares donde se labraron tan bellos alicatados y otros talleres
necesarios para el servicio del palacio. También hay que pensar en la
presencia de tiendas, artesanos y un pequeño mercado que atendiera las
necesidades de esta clase trabajadora. Hay noticias de estar aquí la Ceca o casa
de acuñación de moneda. La clase militar, tenía su residencia principal en la
Alcazaba y las torres estaban guardadas por militares de confianza. Habitantes
exquisitos ocuparon las qalahurras o torres palacios de la Cautiva o las Infantas,
mínima expresión de una residencia palatina. Otras residencias específicas de
alta importancia estratégica fueron las puertas cobijadas en torres-viviendas al
cuidado de un alcaide de gran confianza. Destacables, por último, son las casitas
que se encuentran junto a la Torre del Partal. A pesar de su sencillez, son un
bellísimo testimonio de la presencia de unos inquilinos de calidad, como
demuestra su armadura y un bello mural de jinetes y caballeros, rara presencia
en todo el arte andalusí.

Hemos de terminar. Pero no olvidemos que para responder totalmente a la


pregunta ¿quiénes vivían en la Alhambra? Hay que añadir la presencia de
numerosos operarios y visitantes que acudían diaria o esporádicamente por
motivos de trabajo, audiencias, solicitudes, abastecimiento, reparaciones o
construcción. Aunque no residieran en la Alhambra, vivían por y para ella, y cabe
imaginar un flujo constante y diario de numerosas personas de profesiones muy
diversas que pasaron largas horas por este laberinto de estructuras y de vida
que fue y sigue siendo la Alhambra.

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