FE RON V EGS
CUBA 8@
GUNDA EDICION
MORELIA, MICH,
1963LUIS CALDERON VEGA
CUBA 88
—Memorias de la UNEC—
SEGUNDA EDICION
MORELIA, MICH,
1962MEXICO, D, FB;
Regiseado conforme a la Ley
México, D. F,, 1959,
roux rosuiastase — 00400 40 — MoRZLIA, stem
Bier
Be id
AL LECTOR
EI Pontificio Seminario de Montezuma, por mediacién de Jorge
Eugenio Ortiz, me hizo el alto honor de invitarme a dar unos cursillos
en su Circulo de “Accién Caidlica y Social". Fue en Agosto de 1956.
Como otros muchos viajes que Dios ha trazado en mi itinerario
terresire, éste fue una aventura, la aventura que consiste no en frivola
encrucijada, sino “en la riquezn de los lazos que establece, de los pro
blemas que plantea, de las creaciones que provoca”.
Llegamos al Colegio. Jorge Eugenio me hizo detenerme un mi-
nuto a la entrada del cementerio de los seminaristas muertos y allé
empecé a oir las voces de la nutrida tradicién de Montezuma. Des-
pues... jlas cien rutas hacia cien mundos nuevos que eran los cien
muchachos de mi auditoriol
Ocko pléticas sobre “Problemas de la Tierra’, agrarios y agrico-
sociales y econémicos, y ocho més sobre la Universidad, la Accién
Catdlica Universitaria y la historia de los movimientos estudiantiles y
del pensamiento catdlico en la Universidad Mexicana.
Los Padres Misioneros del Espiritu Santo, en Lima, y los Rec
tores de los Seminarios de Lota (Chile) y Quito (Ecuador) ‘ya me ha-
bian dado 1a oportunidad de hablar a seminaristas, Pero esta leccién
de Montezuma fue nueva y prodigiosa: en las miradas y en las pre-
guntas de aquel puiado de muchachos, vi ponerse a flor de labio y
de pupila, viva, nitida y deslumbrante el alma del joven Sacerdote de
si Patria.
Adolescentes que en sus Didcesis ingresaron a los estudios de
Latinidad; j6venes apenas que legaron al campo de la Filosofia y del
Teologado en aquel rincén lejano y tranquilo que tiene mucho de wni-
salisrio y mucho de honda mexicanidad, zeémo y cuindo hubieranCupa 88 7
podlido asomarse «1a cruda y fuerte, twulenta y glorase, compleja “Accllos, pues, om primer lugar, va dirigida e:
ee aaa alia Resin
Y, sin embargo, 0 acaso por ello, quieren saber. En sus horas on melee la responsabilidad de la orientacim del pensamien-
de descanso se convierten en gambusinos que dragan en su espléndida a eels organizacién catélica de estudiantes e intelectuales.
Piblioteca —una de las més completas que conozco en su Secciom de io ley estas paginas, pienso de ellos me darn algin dia
Historia de México, en busca de la pepita dorada de la verdad de Be se. Principados de nuesiras Didcesis— el derecho
1g tierra mexicana. Pero no es suficiente. Nos Haman para ayudarles Slip aoe de la sotana —“enérgica aunque respetuosamen-
‘a encontrar Ia veta milagrosa. te" como dicen los reaccionarios— para recordarles que. subestimar la
clase estudiantil e intelectual es un infortunio y, olvidar la Univer-
IY con qué extraordinario afére siguen muestro diseurrie de sidad, un suicidio.
ticoe! ellos que estan Hamil 1 ser “Iéonicos” en el aumbramiento i atin i
wi las vetas expirituales de México! ;Con qué limpio interés siguieron ieee see también, cémo no, a los estudiantes de hoy que
oF eso de mis memorias por los campos estudiantiles, y cudntos de elles, aie en alte ane operas no eee 2
for primera vez, entendian Ia relidad wniversitaria y la problemétion eat euibie i ris 7 fet Fel ag de salvacién que
estudian: nals... y se apasionaban por ella! eee el Maestro Vasconcelos quiso expresar en mi
del alma de los estudiantes del pais... y se ap ao Ti ctrcstrke Por Mi Rata Hable ET Eapieia oe
Universitarios también, con draméticos problemas. intelectuales Hdd
que dilcidn all, ope del Sogrario' al ampro alec dae Tale. Seat ‘paginas som fundamentalmente un testimonio: el de vena épo-
Te Manstra presente en aquel claustro selectisimo de Profesores, 200 Labeeeaitat cota deben olvidarse. Constituyen una experiencia
$e no than @ entender los problemas de sus hermanos seylares, que, Reet ek = trove, do wuss. del gnionesl eae
Te las Universidades, no slo no tienen ni Sagrario ni maestros, sino ae cae cpintin Se Ae nee las formaciones so-
que se debaien en a més desgaradora anarquia intelectual y en lt
ig completa soledad de espirtu?... Sacerdotes ellos, Uamados w ser No propongo esta experiencia como un ideal. Lo fue para su
re or eiales, Jebmo wo iban a entender Ia exisencia y la grave Fee clear coro sem
sie Ia evisis de direccién social que constituye el abandono de las Fa eas Malad a ejemplo deslo macho 'aee Fra ea
Sines divectoras iniclectales de Méxice?..- fy
ios lo entndieron los montezamenses Los lego interogtris ais i oid apace onaoiie pang e
prolongs més als de as hoes habiuales gracias un régimen de Seen erie UNEE. el Cone LABOR y dl Se
Prrprancia de su época de vacaciovies— me hicieron confirmar mi con See to Yaseen, estas al Higtpnah te Cantor el
ernie que operas hablan quedado enunciados Tos problemas, ex Ie ae ck 6 consi hs eis oe eae eee
hhabria de volver a morir el 22 de julio de 1957. eae
lagiel cursillo. Y entonces me propuse concluir estas “Memorias".
Reencendi con pasin, si, las verdades histéricas y los ideales de Cuando Armando Chévez Camacho, Luis Hinojosa Ge
ami gonoracion, en servicio de la verdad de México, precisamente para Jesis Manzano, Felipe Mendoza D.B., Adolfo ae mae
wi er tne deuda contraida con el Seminario de Montezuma, sus Rec- trey yo salimos al sol:del medio dia, desde la infinitamente ej
seat Drofesores seminarisas que fueron mis Mecenas. Les ofrect Petey Ai ce, heticled de ta ries poe ba Factores ae
tuna colaboracién para su revista "Montezema’. Les de Jestis tienen en el Panteén de Dolores, a la que bajamos en hom-
‘entrego sin libro.‘Luis Catprnéx Vzca
Dros el amado cuerpo del maestro, nos dimos cuenta de que airds se
(quedaba rina época ali, abajo, habia estado el euerpo del Padre Pro,
Taal Padre Castillo: alli estaba aiin el del Padre Vértia; alls queda-
ba ahora el del Padre Fundador: los cuairo grandes capitanes de nuestro
Movimiento.
“Tienes muchas omisiones” me habia dicho Don Ramén.
Estoy convencido de que en todo el libro abundan las omisiones.
Escrito sin archivos a la vista y aprovechando sélo los recuerdos de al-
‘gunos camaradas que en sabrosas pléticas Tos desempolvaron, sin duda
{uedaron omitidos numerosos nombres y hechos que debieron ser con-
Fenados aqui. No es posible conservar en la memoria siquera los datos
ns importantes de aquel torrente de sucesos, hombres y circunstancias
aque mos nutrié durante diez ais.
‘Mas asin: es posible que algunos de los compafieros citados en
‘estas paginas debon ser ubicados en otras promociones, o épocas 0 cir-
cunstancias distintas de aquéllas a las que confusamente ‘Bes recuerdo
vinculados.
‘Al mismo tiempo que pido perdén por omisiones y confusiones,
espero que, con quienes vivieron la historia recogida en estas simples
“Memorias’, podamos hacer, asi sea en colaboracién epistolar que s0-
Ticito, una segunda edicion en la que se corrijan estos y otros defectos,
fen tanto que, quien pueda, se eche a cuestas el grato y pesado quela-
cer de escribir la Historia de la UNEC.
Hosta aqui, el prélogo de la primera edicién (1959) que préctica
mente qued6 agotada en dos meses, gracias a la jubilosa recepeién que
Te tributaron los universitarios de mi generacién.
Gracias también a su insistencia y correspondiendo a ella va esta
segunda, un poco corregida: enmendando omisiones, suprimiendo da
tos innecesarios y el "Apéndice” que contenia el texto completo de las
Conclusiones de la Convencién Iberoamericana de Estudiantes Catdli-
cos (1931); reuniendo en notas los numerosos catélogos de nombres
aque en la primera ediién aparecen en el texto general haciéndolo pe-
Cuna 88 5
sado y, poniendo igualmente como nota, el contenido del capitulo
ao y, gual pmo nota, el contenic itulo VIL
(CProat); en fin, chadiendo varias nots explcativas y de cieunstancia
que esperamos darin mayor interés a nuestro libro.
Confiamos esta edicién a “Fimax Publicistas”, cuya labor editori
>ublicistas", cuya labor editorial,
Hex calla, esyx de soba coocide en Morelia y jure de Moni pot
sobriedad y limpieza, y a cuyo entusiasmo y amis
segunda edicién. te ie 7 ee
vase amtemane agradecenas Ia copia a ese nuevo esfuero el
Morelia, Mich., Septiembre de 1962.I
“ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS*
Esta Historia empieza “entre las patas de Jos caballos’, en los
albores de la gesta de los Cristeros: en el aio 1926,
Y esta historia empez6 a escribirse “Entre Jas Patas de los Ca-
ballos, Diario de un cristero” (1), donde su autor, Luis Rivero del
Val, se oculta bajo el nombre ficticio de uno de sus personajes —real
prototipo de los miles de muchachos que encarnaron los héroes de
aquella. epopeya mexicana— para escribir, con sencillez, las primeras
piginas de nuestro movimiento estudiantil, Dicen asf
—‘En julio de 1926, los atentados contra la libertad de ense-
‘hanza se sucedieron en toda la Republica. Un grupo de estudiantes,
decididos a asociar a los alumnos de las escuelas particulares para de-
fender nuestros intereses, invitamos a clementos. representativos de
Jos colegios a una junta
“Cuando los convocados estébamos ya en suficiente mimero, Raiil
inicié la sesin y explicé el motivo de Ta misma.
“Se ha fundado la Liga Nacional Defensora de la Libertad
Religiosa, con la que todos debemos cooperar; pero, ademés, nosotros
debemos actuar como estudiantes ya que, como tales, tenemos intere-
ses y derechos muy particulares que defender. El ‘ataque principal
viene contra Ja Escuela y somos nosotros los Hamados a ‘responder.
“Se impone urgentemente aprestar una fuerza capaz de impedir
Ia corrpcisn del elemento esudienal al que el Coblerse tora dem,
plear como formidable factor de agitacién social bolchevizante. Esta
fuerza no conviene que sea extrafa, porque desvirtuaria lo que debe
ser el nervio de esta accién defensiva y protectora: el ejercicio de nues-
tros propios derechos y responsabilidades.Luis Canpenéx Vaca
iG i Catélicos
“Ast nacié Ia Confederacién Nacional de Estudiantes 5
seis po hichaipe la Were de ensetianz, defender
estos derechos de cociencs, procuar Ia sida formasin exist
} velar por los intereses profesionales del gremio estudiantil
Simulténeamente inscribiamos a sus miembros en los cuadros de
Je Liga Defensora de la Libertad Religiosa.
“Conatiuda In Confedeacn, oganizsbamos Cieuls de Ex
dio para los socios registrados como conferenciantes en Ja seccién
propaganda oral de la Liga...” é
Un ia “comentibamos burlecamente a actividad plies
cuando leg) Pablo, tryendo el primer nimero del miniscule pei
dco clandestino Tamado “Desde Mi Strano", el cual sbamos
tribuir”... Y el Pichn dijo: "ee
sropésito, quiero anunciarles la creacién de. . xn
ciedad ee hoperativa y limitada, que se lamaré, Compania de
Companies Explores de Esplosvos..- La Compa. hot
ri can clpsulas detonantes Jos atts vergonzoss, aan,» las fest
iades organizadas por el Gobiemo y..., sobre todo, e
done tones culties de propoganda atea alas cuales obliga a assic
2 los sufridos empleados. oa
‘Bnterados los jefes del movimiento de resistencia de las a
ee eee acer directa, lo aprovecharon_confiindole
Comisiones de extrema importancia, especialmente ncaminadas a con-
tranetar golpes de la Pola... AI grupo del Pichén Te pidieron
iat pusiera a todos sus miembros en actividad para_salv
{a osttee prerea donde se hacia el perédico “Desde mi Sétano
una so-
4a costosa prensa
Hasta aqui, Luis Rivero del Val.
cesidad de decir que Luis, el de las hazafas estu-
dian eset: Gal prop Luis Rivero del Val, aunque el
da también al Anciano, nombre carifio-
Ee gue daban sus amigos a Luis Beltsin y Mendoza, hermano mayor
personaje de la novela recue
le aquellos muchachos de dieciséis afios. Y Radil no es otto que Rail
Fernando Cérdenas.
Yo no quiero saber, ni al caso viene, si las hazafas de Ja vida
real pueden identificarse con las de la fantasia de Luis Rivero, con las
sgestas que se narran en Jas otras péginas del “diario de un cristero”.
pero si sé que aquellos dos camaradas formaron en el “grupo de esti.
diantes” que convocé a otros “elementos representativos de las escuelas
pparticulares para defender sus intereses”, y con ellos se creé la Com.
fedleracién Nacional de Estudiantes Catdlicos de México.
Padre se refiriera concretamente a nu
acinades os bende “eon indie acto cee
l, en iio de un cristero”— nos Ilené jabil is
buyé gandemente al age de I Conlaiseial sige Os
cia seni vigoroament,slentds or Ia ily ents ps
mm Ramén, nuestro Asesor Eclesastico”.. eee0
EL PLEITO GRANDE
Don Ramén Martinez Silva tenfa una formacién tipicamente fran-
esa y en su formidable cultura se destaca un dato que habria de en-
ajar, “comme il faut”, en la realidad mexicana a la que iba a enfren-
tarse: Ia huella profunda del pensamiento catélico francés opuesto, di-
rectamente al positivismo francés. Sino fuera malentendido, podria
decirie que poseia una destacada nota de racionalismo cristiano que
hacia operar como un enérgico ‘corrosivo de las estructuras del racio-
nalismo ateo. Era, desde luego, un escoléstico de Ja Escuela de Sué-
rez, con una légica implacable. Y uno de los més altos teélogos de
Ja Compania de Jests.
Con esta dotacién, su ingreso a una accién de juventud tenia que
caracterizarse por el acento cultural de su apostolido, Més atin
gresaba a un mundo virgen, el estudiantil, en el que no se habia ini
Giado ni el menor movimiento de cultura cat6lica moderna, Puede
decirse que el estudi a crucificado por el primario y
devalorado_positivismo mexicano —ya no, siquiera, el elegante y apa-
ratoso de Justo Sierra— y Ja rudimentaria apologética de las soc
ciones pias. Claro esté que en México habfa, como siempre ha habido,
hombres catélicos de selectisima cultura que vivian al dia de los movi-
mientos de ideas. Pero formaban clegantes cenéculos cerrados para
Jas mayorias y ni una huz se filtraba hacia abajo.
La crisis de la Fe en los muchachos era el primer problema por
xr para hacer que el estudiante fuese “catdlico no a pesar de st
ccultura, sino precisamente (en el orden natural) por su cultura misma”,
Don Ramén empez6 su accién forjadora de dirigentes juveniles
fandando Circulos de Estudio. El 24 de febrero de 1937 funds el pri-
mero en el domicilio de la Phala (una de las tantas expresiones im-1s Caupendn Vacs
wisadas de la desesperada accién defensiva). Més tarde organizé
las “Academias” de Medicina © Ingenieria, para egresados de Jas dos
especialidades, y con estudios fundamentales de Deontologia. La pri-
era de aquéllas estuvo dirigida por el Dr. José Meza Gutiérrez y el
alma de Ja segunda fue Francisco Gémer Pérez.
Naturalmente segufa su curso el plan de organizacién de socie-
dades. El equipo dirigente mantenia sus cabezas de puente en los
Colegios. Segiin un informe rendido por del Val y Cardenas, hasta
marzo de 1927 habfan realizado 39 reuniones y visitas a escuelas par-
ticulares, entre las que no podia faltar el Francés de San José, de se-
froritas, al que los estudiantes Ilamaban de las *yeguas finas’, pues en
Ja puerta del edificio, en San Cosme, se ostentaba este letrero muy
francés: “Pension pour Jeunesses Filles’. ... En siete de estas escuelas
hhabfan formado Sociedades. Simultineamente se tenfan trabajos y reu-
niiones con estudiantes de escuelas oficiales.
La “I? Asamblea Confederal de Estudiantes Catélicos de Pri-
‘maria, Comercio, Secundaria y Preparatoria” tuvo lugar el 19 de sep-
tiembre de 1927. En el discurso pronunciado por el Presidente Na-
ional, Rivero, se lee este pensamiento patético del muchacho madurado
a golpes, que refleja el estado real de adolescentes convertidos en ca-
pitanes de aquel grupo:
*...es necesario abandonar nuestros pasatiempos de nifios. Las
circunstancias nos obligan a ser hombres”.
En el mismo mes de septiembre fue celebrado el CVI Aniversario
de la Consumacién de la Independencia. Como se tratara de una
“primeta salida” al campo social, la Velada del dia 27 se preparé cui-
losamente. Un grupo de damas ayudé, como sélo ellas saben ha
cerlo, y los jévenes de entonces recuerdan todavia con carifio a doria
‘Marla Séenz de Cervantes, dofia Guadalupe Couto de Orvafianos y
dona Guadalupe G. de Arce,
Los dirigentes invitaron a Jestis Guiza y Azevedo quien prepard
Bs Secure gue, “a iiciativa de Lion Bam". tatstite
te, se imprimié para ser distribuido en la Velada. Guiza habia vuelto
poco antes de Lovaina, y muy poco después tendria que volver a sali
Aacosado por Ia enemiga callista que le ganaron sus escritos,
i
Cuma 88 23
La CNEGM. estaba, pues, en plena marcha. De agui que
‘Don Ramén y Luis solicitaran audiencia del Excelentisimo Sefior Ar-
zobispo para informarle de los trabajos. Fruto de aquella entrevista
fue la carta que el Prelado entreg6 a sus visitantes y que a la letra dice:
“A los Respetables sefiores Directores de’ los Colegios. Caicos
de Nuestra Arquidiécesis.
*Siendo uno de los deberes més sagrados de Nuestro ministerio
pastoral y especialmente recomendado por los cuidados de Su San-
tidad el Papa Pio XI, la formacién cristiana y la preservacién de la
juventud estudiosa, mediante la organizacién de los estudiantes @ que
desde nios conviene que se acostumbren, y habiendo Nos hace tiemy
aprobado y bendecido para estos fines Ia Confederacién Nacional de
Estudiantes Catdlicos de México, recomiendo insistentemente a Uste-
des, sefiores Directores, se sirvan atender eficazmente, para la partici
pacién de sus Colegios respectivos, en dicha AsociaciOn, al Comité
Confederal, representado por el joven Luis Rivero del Val.
"Pa asi mismo a Uds. que ha sido nombrado por Nos
Asistente Eclesidstico de la Confederacién el Reverendo Padre Ramén
Martinez Silva, S. J., con quien podrén tratar Uds. en el caso opar-
tuno los asuntos relacionados con esta obra. importantisima,
“Dios guarde a Uds. muchos afios.
“José, Araobispo de México.”
a entrevista tuvo lugar y la carta fue firmada y entregada por
el Prelado el 16 de abril de 1927. Cinco dias més tarde, el mismo
Excmo. Sr. Arzobispo Don José Mora y del Rio fue expulsado del pats,
A elgalen bnbieperecido ste’ Gocamede une Seagal
definitiva. Ya se verd que no lo fue.
Por lo demés, se habré advertido el criterio arzobis
organizacién de los estudiantes a que desde nifios conviene que se acos-
tumbcen", que era levado a la prictica en los trabajos y sociedades
que la Confederacién tenia entre escolares de escuelas primarias.
Los Circulos de Estudio siguieron el curso més o:-menos intermi-
teate que tenia todo lo institucional aquellos dias. La batalla en los
campos —en donde habia més de veinte mil catélicos sobre las armas—Lurs Caupenén Vacs
canalizaba todos los esfuerzos. No, obstante, los organizadores de Ia
Confederacién hacian lo posible por consolidar sus cuadros, tanto més
turgentes cuanto que aquello de la “corrupcién de la juventud estudio-
sa” no era un recurso enfético de predicador cuaresmal, sino una hi-
riente verdad monda y lironda, agravada, en el orden intelectual, por
Jos anticlericalismos a lo Morones que algunos educadores venian po-
nniendo de moda y, en el orden religioso, por los intentos de cisma
prohijados por el callismo.
La “2# Asamblea de la Federacién de Estudiantes Catélicos de
Primaria, Comercio, Secundaria y Preparatoria” se reunié el 19 de
abril de 1928, en el Salén de Actos del Centro Unién, Ese mismo
afio le [Link]. se extendié a Guadalajara.
Por acuerdo de la Directiva Confederal, Luis Rivero fue alld a
fundarla. En el curso de noviembre y diciembre, dejé constituidas Jas
irectivas de las Sociedades de Alumnos de Leyes, Normal Libre, Me-
dicina, Ingenierfa; organiz6 una especie de federacién de Colegios par-
ticulares; quedaron fundadas Ja Federacién Femenina de Estudiantes,
con la Presidencia de Carmen Martinez Rosas y teniendo como Con-
siliario al R. P. Vicente Camacho, S.J., y la Federacién de Estudiantes
de Preparatoria de Jalisco, con el mismo Consiliario.
En una reunién general de escuelas universitarias, se fundé Ja
Federacién de Estudiantes Catélicos Universitarios de Jalisco, de la
ue fue clecto Presidente Guillermo Gémez Arana, y se constituyé Ja
Delegacién regional de la [Link]. El Padre Leobardo Fernéndez,
SJ,, fue designado Consiliario de la Delegacién. Al hacer esta desig-
nacién, el Excmo, Sr. Arzobispo, Don Francisco Orozco y Jiménez, es-
cribié al Padre Fernindez: “Mucho me temo que la Confederacién
mate a la [Link].M; pero, si esto es lo que a la juventud conviene, hay
aque hacer el sacrificio”.
EI presentimiento se cumplié exactamente al revés.
Por aquellos dias (octubre de 1928) el RP. Martinez Silva tuvo
que salir a Europa (3). El RP. Eduardo Iglesias, S.J. (4) quedé de
substituto en la Asesoria de la Confederacién y.... todo vino inespera-
damente para la Confederacién.
Guns 88 6
ee Ree nae Se ts get eek eee
Del Val narra asi los sucesos, en un informe rendido a la Diree-
tiva, el 16 de julio de 1929:
*...Ya en Guadalajara, entrevistamos al R.P. Fernéndez, quien
se mostré sumamente sorprendido cuando le dije que la Confederacién
continuaba trabajando, pues, segtin me explicd, ésta no existia ya y,
en su lugar, se habia creado la Extension Universitaria, como Rama de
la ACJM...; que esto se habia hecho en virtud de un tratado con
a [Link]., por conducto de los [Link]. Iglesias y Ocampo, como re-
presentantes muestros, y los Padres Bergoend y Méndez Medina, co-
‘mo representantes de [a Asociacién... Para probar Jo que me habia
dicho, me leyé parte de una carta que le dirigié el Tustrisimo Sefior
Don Miguel de la Mora, Secretario del Comité Episcopal, en la que
Je decia que ‘las posibles dificultades que se creia hubieran podido
surgir entre la A.C,J.M. y la C.N.E.C.M., quedaban por completo con-
juradas, pues, de las dos sociedades, no quedaba sino una: la A.C.
JM, en virtud de un arreglo que habfan tenido entre si sus direc
‘ores...
“Le manifesté que era la primera vez que ofa hablar de tales
“uratados” 4 i ; aay
55
or esta raz6n, bajo la sana —indiscutida y atractiva— tutela mo-
zal del Padre Martinez Silva, la UNEC fue campo de una experiencia
ceducativa de Ja libertad de critica y autocritica.
Eran de ofrse aquellas sabrosas polémicas sostenidas por los pro-
piot Padres, ante el juvenil auditorio. El choque de dos espadas ger-
minaba en chispas de fermentos intelectuales. O en definitivas y xa-
dicales posiciones. Como la adoptada por la mayoria de miembros de
Ia UNEC que, bajo los cartelones de sus Escuelas —la Escuela Libre
de Derecho, al frente, capitaneada por el Presidente de su Sociedad
de Alumnos, Gumersindo Galvin—, formaron en la manifestacién pit
blica de respaldo a la expropiacién petrolera. Toda la larga noche an-
terior “el salén de los espejos” habia sido recinto parlamentario donde
dos espadas chocaron: Gabriel Garcia Rojas, por un lado, sosteniendo
que se trataba del “tercer gran despojo" de nuestra historia —los bienes
de los jesuitas, por Carlos III, y los de la Iglesia, por Lerdo, eran los
ctros dos— y Antonio Gémez Robledo, apoyindose en Ja tradicién ju-
ridica que arranca directamente de las Siete Partidas y se concreia en
Claros textos constitucionales para sostener Ja alta y fundamental justi-
cia de la expropiacién petrolera. y 1a vindicacién del derecho de pro-
piedad eminente de la Nacién sobre la tierra y el subsuelo y sus
productos.
De este modo, la actitud de independencia intelectual de los Pa-
dres fue instrumento de educacién que instituyé el respeto a quienes
discrepaban en opiniones sobre asuntos opinables. Pero su misma ac-
titud de unidad en el sometimiento a las enseftanzas tradicionales de
Ja Iglesia y a la Jerarquia, fue mucho mas educativa para Ja condena-
cién de las transgresiones al espfcitu.
La biblioteca de Cuba era otra fuente de educacién; pero, para
llegar a poseerla habla que saltar muchos obsticulos: Ja mesa de aje-
deez 0 dominé, el gimnasio, la tertulia. Mas, tarde o temprano, se
imponia la biblioteca. Un dia u otro, ora porque Don Ramén orde-
naba la preparacién de una conferencia, o de un articulo, 0 recomenda-
ba un texto como ilustracién de alguna charla o de alguna leocién ofda
en la Universidad; ora porque habia legado un libro nuevo, o porque
nada habia qué hacer, 0 porque picaba la curiosidad, el hecho era que
se entraba a la biblioteca.56 Luts CatperSx Veo
Aunque una misma ansia de saber sacudia a todos, dos metas in-
‘mediatas podrian sefialarse como polarizacién de las lecturas: la pura
Peseupaciin intelectual o aadémie, y Js preparcion para Te lucha,
1 arsenal daba armas a estudiosos y combatientes, Aquéllos lamaban
a éstos “los politicos”.
Estos requerfan, sf, la s6lida preparacién remota sobre las grandes
Iineas de la cultura; pero una inmediata, ciertamente amplia, sobre la
temética de la poca, como doctrina para la orientacién de los trabajos
de organizacién y propaganda de Ja UNEC. La cultura como un bien
querido por Dios; pero también como instrumento egregio para abrir
y hacer atractivo al universitario el camino hacia el orden religioso,
Otra intima actividad, silenciosa ¢ intensa, se desenvolvia corpo-
rativamente.
Habia junto a Ja escalera una mimiscula capilla apenas suficiente
por Js: medidas states de un air, apenas cape de eontener las eo
losales proporciones de Don Ramén. No estaba alli el Santisimo ha-
bitualmente, aunque es de suponerse que Fl se sentia a gusto y satis-
fecho del rinconcillo, cuando nos visitaha. Los tiempos na permitian
el lujo de tener en casa al Dios-Eucaristia; pero Don Ramén solta Ile-
varle algunos domingos y viernes primeros, y los muchachos de Labor
y UNEC recibfan la Sagrada Comunién. No siempre podian hacerlo,
ni pudieron nunca regularizarse alli las Misas dominicales de los “cu-
anos’. Tenfan que seguir a su Asistente a donde sus compromisos
ministeriales le Hevaban. Era Cuba, o Enrico Martinez, 0 San Fran:
cisco, 0 la Villa o la Ensefianza. Cuando la: isas eran en el centro
de la ciudad, parte obligada del programa era la visita a “La Blanca” de
5 de Mayo, para el desayuno. Cuando aquéllas se celebraban en Ja
Villa, el asalto se consumaba a un puesto de tamales y de atole de cis-
cara 0 de zarzamora. Con prédigo sefiorfo, Don Ramén pagaba siempre.
Esta variacién para Jas Misas tenia algo de militar y, atin mejor,
de universal. La devocién que engendraba no era una devocién do-
miéstica, “de capilla", sino ecuménica, publica, catedralicia. Ensefiaba
4 orar en todos los altaresy dabe fleniblided rival y edie.
“No paraban alli esas misas’. El salén de cine solia convertirse
en recinto de pliticas cuaresmales. Alli, Ja oratoria sagrada, arrebata-
Cuma 88 57
dora y moderna del Padre Vértiz; la sobria y alta del Padre Iglesias
algunas veces, la tranquila y profunda de los Padres Cesireo Alba 0
de la Pera,
Afio tras afio, una 0 dos tandas de ejercicios de encierro —algu-
nas veces, en ciudades de provincia, en comunidad con Jos muchachos
de los Comités Regionales —completaban las practicas cuaresmales. Las
peregrinaciones a Ja Villa, a prineipios y fines de cursos, lo iniciaban
todo y todo lo terminaban
Habia més. La vida interior se fortalecia y se intensificaba en el
logo frecuente y breve que con Don Ramén tenfan los muchachos
cn la intimidad de “el despacho”. Para eso estaba allf Don Ramén. El
Jo sabia. Y estaba para orientar 0 reorientar la leccién aprendida en Ja
Universidad, o para comentar el libro o el acontecimiento social 0 poli-
tico, 0 recomendar la noticia periodistica o la novedad editorial. Pero,
cualesquiera que fuesen los temas cuya consulta Hevaba a todos a pedie
audiencia —un ligero toque con los nudillos, a la puerta, y un inolvi-
dable, sonore, metilico “adelante!” —y viniese 0 no a cuento, pocos
excapaban a esta clésica cuanto paternal e inevitable orden: *jHincate,
que voy a confesarte!”
Era la orden tan natural y tan obedecida, tan gustosamente obe-
decida y, ademés, tan agradecida después, como aquella otra que pro-
nunciaba el Padre cuando el automévil tomaba rumbo por Ja carretera
“Tres Aves Maras y... picale que se nos hace tarde!” Y, antes de
que fueran por la primera Santa Marfa, el guayin o el “Mercedes”, ya
iba més arriba de los cien. Don Ramén no tuvo nunca virtudes de
tortuga
Estas excursiones espartanas de los primeros afos, al parecer sin
objetivos precisos, eran todo un método de educacién. La orden era
salir a Acapulco y, de pronto, se paraba en Cuernavaca; 0 bien, “va
mos a comer a Puebla y por la tarde estamos de regreso” y tres dias
después atin recorriamos Veracruz 0 estébamos almorzando en “Fortin
de las Flores” 0 en el mercado de Cérdoba, para acudir, al siguiente,
una huelga a Saltillo, o a una Conferencia a, Monterrey.
Don Ramén colocaba a su equipo en los més distintos “centros
de interés” y en el seno mismo de conflictos y problemas —jque entordas partes tenfa el Padre tareas que realizar, érdenes que cumplir!—
YY ensefiaba a observar, juzgar y actuar. Ora llevando de Ja mano, ora
abandonando a las propias fuerzas, no sin antes convencernos de nues-
ta capacidad para triunfar. No sé de otro modo més eficaz de forma-
cién del criterio y la conciencia para los problemas sociales, sean morales
© politicos, sindicales 0 universitarios. ...En todos nos colocé don
Ramén, de modo tal que pudiéramos intervenir y dar testimonio de
nuestro pensamieto en los mds diversos cendculos y asambleas. Hoy,
después de treinta afios, todavia solemos ocupar muchas tribunas en
el pais,
Pero nos ensefiaba también a estar sobre la fatalidad. Como aquella
vez que, camino a Monterrey, el coche manejado por Antonio Alvarez
Urquiza se estrell6 contra un érbol, a la entrada de Montemorelos. Don
Ramén, que venia atris, en otro coche, encontré a Gustavo Ramfrez
destrozado y a los demés con Ja natural angustia y desconcierto. En
unos cuantos minutos bendijo, absolvi6, recogié heridos, los mandé a
Monterrey y..
—...jEn marcha, hijos!... Al volante, Too, que aqui no ha
pasado nada!... Nuestras tres Aves Marias, con mucho fervor y...
japrisa, Tofio, que quedan cien kilémetros por delante y tenemos que
alcanzar la ambulancia antes de que legue al Muguerzal... “Dios te
salve, Maria...”
Estos viajes nos dejaron, ademés, experiencias y conocimientos
inaleanzables de otro modo: el conocimiento de la geografia fisica y
de la geografia humana, indispensables para quien quiere hacer geo-
grafia espiritual y emprender campatias nacionales, Con esa experien-
Ga, una gran riqueza ibamos atesorando: la de los lazos de afecto
que anudamos, y no son los menores los de tantas familias que nos
dlieron posada, que nos sentaron a su mesa, que abrieron para agasa-
jarnos los roperos de su manteleria y el area de sus afectos, a través de
Jos cuales nos hacian paladear el vino afiejo del alma de nuestra
provincia.
Una grata costumbre, intima, inolvidable, nos qued6 de esas an-
danzas: el Rosario en comunidad, la larga y disciplinada oracién que,
Jo sé muy bien, rezan atin los unécicos y les aleja de muchas solicita-
ciones, cuando van en campafia.
vu
UNIVERSIDAD 1931
La Huelga de 1929 aiin no habia rendido sus frutos. Los lideres
paladeaban su gloria y, tal vez sin calar sus consecuencias, la entrega-
ban a las maniobras iniciales del lombardismo, operante a través del
flamante Consejo Universitario, de las Sociedades de Alumnos, de Ja
Federacién Estudiantil y de la Confederacién Nacional de Estudian-
tes, la méxima corporacién estudiantl, eficaz siempre y siempre segui-
da por los estudiantes de todo el pats.
La Universidad de Justo Sierra segufa siendo napoleénica depen-
dencia del Estado. A pesar de los anteriores esfuerzos de los fundado-
res de la Escuela de Altus Estudios, de las edtedsas luminosas de Vase
© concelos y de Caso, y del interno anhelo filos6fico, la Universidad per-
sistia oficialmente en dar con la puerta en las narices a Ja Filosofia y
fen conformarse con su condicién burocrética que la sometfa a las fluc
tuaciones caprichosas de los maestrescuelas de las oligarqufas reinantes.
Quizd por esto mismo, la Universidad era una institucién metida :
hacia adentro y, por tanto, todo su poderio espiritual se desenvolvia
fen su seno, con fuerza centripeta tal que mas que nunca imponfa un
fuerte e inconfundible cardeter a Jos universitarios.
El estudiante iba a la Universidad més que a estudiar: iba a vivir,
a vivirla, con pasién y devocién. Esto hacia que, pues la Universidad
era estatal —la generacién del.29 también era estatal—, lo burocrético
resultara uno de los caracteres universitarios; pero rebasaba este rasgo,
frecuentemente. Y como, por otra parte, la Universidad no era asi
miea sino politica, de ello tomaba el estudiante sus preocupaciones
orientaciones. Formacién técnica, dotacién intelectual, direccién social,60. Luis Cavern Ven
filiaci6n politica, todo se aprendia de la Universidad y en ella se vivia.
Con una inmensa gama de criterios, es cierto; pero todos con el mismo
signo del alma mater, la misma substantiva direccién y el mismo entu-
siasmo social que tanto enaltece a aquella generacién
Pero muy poco mis allé de las puertas de Ia Universidad Hegaba su
fmpetu: Ia Universidad estaba cerrada a las angustias de México y
las inquietudes de los universitarios se desenvolvian y agotaban en
sentimentalismos.
Los grandes movimientos politico-universitarios del mundo eran
conocidos en la Universidad. La Universidad Popular Espaiiola y las
tesis del Ateneo de Madrid, principalmente, eran digeridas por los
‘universitarios mexicanos; pero sélo en lo que aquéllas tenfan de poli-
ticas y més concretamente, en lo que tenian de negacién, de “rebel
dia" —se decia entonces— contra un orden politico y social estable-
cido.
Todo esto, por supuesto, llegaba aqui por los cauces de la iz
quierda, aquella izquierda a la vez positivista y roméntica, juvenil y
Dirhora, anticristiana y generosa que loe Gobiernos mismos tutelaban
¥ que, despojada de todo prestigio por los “idiotas «iiles” comunistoi-
‘des, ha Hlegado a convertisse en el Gobierno de “la izquierda dentro de
Ja constitucién”.
or entonces seguia siendo objeto comin de preocupaciones e in-
tudes Ia ocupacién de Nicaragua por los marinos yanquis... y
tras invasiones. Y este tema era explotado con inteligencia por la
fnquierda, a través de la Liga Antimperialista Mexicana, Como era
explotada toda tendencia 0 todo matiz antimperialista. Era la nue
tra, aquélla, una juventud antimperialista. *|Muera el imperialismo!”
gritaba la seccién comunista del Socorro Rojo Internacional y “iMuera
el imperialismo!” teniamos que gritar todos.
Otros temas catalizaban también las inguietudes del tiempo. Uno
era el sentido popular de Ja Revolucién, al que “era preciso identi-
ficar con el sentido popular de Ja Universidad’. No un programa
“inexistente— sino un difuso pero ardiente sentimiento sacudia el es-
piritu de los estratos superiores de la masa estudiantil; un sentimiento
Cura 88 6
ya matizado por t6picos marxistas, frases de moda que cristalizaban
én largas discusiones bizantinas sobre un indigenismo cojitranco, ex-
tasiado ante las ruinas y las tumbas, pero que sacé del olvido las plis-
ticas bellezas del arte precortesino, Vasconcelos habia sido uno de
Tos creadores de esta mistica. Como lo fue —secundado por Pereyra—
de la otra que saturaba la oratoria estudiantil: el sberoamericanismo
que, en el Congreso Bolivariano celebrado en México por aquella
epoca, se desfiguré con “pastiches” de un vago internacionalismo po-
Kitico inspirado en una vergonzante Internacional; iberoamericanismo
gue no alcanzé a expresién cultural, fragante y juvenil que especé-
amos y se quedé en el “indoamericanismo” de nuestro malinchista
comunismo criollo, que en nuestros dias ha quedado en fide-cirdeno-
marxismo.
La vinculacién formalista y sentimental de Ja Universidad “con
cl pueblo y la Revolucién” tuvo un instrumento simpitico y generoso
en una institucién de época: la UEPOC. Estas siglas fueron por al
gunos afos emblema de muchachos idealistas y su sentido esté cla-
Tamente expresado en el nombre: Unién de Estudiantes Pro Obrero y
‘Campesino. La UEPOC fue fundada por Roberto Atwood, comunis-
ta y-con el apoyo de este grupo. Pero habia en su seno otras tenden-
cias: la liberal estaba encabezada por un estudiante de nombre Benito
Judrez; y Alberto de la Rosa y Manuel Cantéi Méndez, francotira-
dores por entonces, representaban el pensamiento catélico. Atwood fue
cl primer Presidente; el segundo de la Rosa, sorpresivamente, y el
tercero, Cantii Méndez, a pesar de los esfuerzos comunistas en con-
trario.
Otzo denominador comiin tenia aquella generacién y aquella Uni-
versidad: el anticlericalismo y, en mucho, la irreligiosidad. Dirigentes
estudiantiles y profesorales coincidian en estos signos negativos. Se
identificaban ‘con ellos, como estaban identificados entre sf los dit
gentes de los diversos grupos estudiantiles en el ejercicio de un uni-
ficado monopolio de Ja “opinién estudiantil"
No habia, por su puesto, en esta actitud antirreligiosa 0 sim
plemente anticlerical, ninguna nota positiva. Més bien un temor ver-
gonzante, ese miedo tradicional y pueril que tienen los ateos a que
Dios se les aparezea en persona; miedo encorajinado de los jocobinosLuis Cauvenén Vea,
Cus, 88 ae
fa que resulte verdad lo que presienten. Porque, incluso, ya habian
abandonando el barco del positivismo que hacia agua, pero que antes
habia torpedeado los valores espirituales, encamizéndose contra los
sagrados; ya habian salido de aquel punto muerto y, por ventura, mar-
chaban con Ja frente alta por Ja via Juminosa de wn intuicionismo que
Bergson habia ensefiado a la Generacién del 15. Pero entonces to-
davia se combatfa, como reaccionario, el dogma cristiano, sin cono-
cerlo, queriendo suplantarlo con otros dogmas, éste 0 aquél, no im-
portaba cudl, si era de moda: el acuiado por la Zérraga, 0 por In-
genieros, o por Morones, o por Puig Cassaurane. La razén de ello
era una razin de Estado, que era la raz6n de la Universidad. Aun
cuando ya habian militado en el Vasconcelismo, muchos dirigentes de
jévenes atin no entendian el Vasconcelismo.
Por fortuna para quienes daban el tono al ambiente, no habia en
| Universidad quienes dieran ilustrado y moderno testimonio intelec-
tual de la Fe Catélica —si muchos que fo daban moral y heroicamen-
te—. Hacfa largo tiempo que las tesis catélicas estaban desterradas de
casi todas las cltedras. Ni como mera curiosidad intelectual, ni como
valores histérico-culturales se recordaban,
Y, en cuanto a los muchachos catélicos, estaban simplemente au
sentes de la vida universitaria, Bastaba, por otra parte, aoe filiacién
religiosa fuera conocida, para que automiticamente quedaran excluidos
de la vida corporativa estudiantil, Pero no sabemos que, por entonces,
hhaya habido algdin intento serio y orginico de los catdlicos para par-
ticipar en aquélla, No era fécil, en verdad. Quienes hubieran sido
‘capaces de actuar en los claustros universitarios, vivian bajo el peso
amargo y frfo de nuestra frustracién de 1929.
Claro esté que la aparicién de una opinién catélica, denodada y
salsa, apesive y moderna, que ven, dese Iueg, a des tetino-
nio piblico de su religion y de la estinpe catdlica de su cultura, ardié
‘como una ofensa personal a quienes cjercian el monopolio de Ja opi
nién, Ya no podrfan seguir impunes, pues calculaban —calculaban
ien— que una presencia orgénica, independiente, de base catdlica y
con estilo netamente universitario, era el tinico peligro para la perso-
nal wanguiiad y el agate: monopoio wtenido por la sleta 9
simplemente audaz minorfa de liberales, jacobinillos y socializantes
que usufructuaban Ja organizacién estudiantil
Por aquel entonces habfa en la Prepa un grupo majadero
que se lamaba la “Jia, saturado de literatura rasa y de pee
Verona. Era éste casi un santo y sefia (¢"Quién eres tii?” —solia pre-
guntar como un fiel Cancerbero, el Negro Dorantes— ...“Yo soy un
caminante— que viene de un reino de muertos. -iCamina, es-
queleto, camino, — la vida comienza mafana...”!). Y no menos ‘ma-
jadero y alegre era el otto de la “Santa Cofradia de Jos Buzos Diaman-
tinos” a Ja que Renato dio bandera lirica, con aquello de: “Una nitida
noche —en que la pedrerfa sideral destumbraba, — los buzos diaman-
tinos — en santa cofradia — descendimos al mar... Lunarios opali-
nos, — academia rutilante — de nécar y coral... — dialéctica sucin-
ta — de un sobrio calamar. ..”
La “Jija” tenfa sus problemas —cuenta Pepe Cardona, (‘el hom-
bre de la capa y el chambergo”)—: problemas de gente hambrienta
que se vela obligada a asaltar los cafés de chinos... Cjaqui andaba el
Chato de la Rosa, el respetable Padre de la Compatiia de Jestis muerto
el 8 de Octubre de 1962, cuando dirigia con singular acierto la accién
estudiantil catélica en la Escuela Normal Superior de México!).
Parece que estas huestes méviles “de dialéctica sucinta” freron las
primeras en entrar en contacto, por “descubrimiento”, con las nuevas
formaciones catdlicas. En Leandro Valle 8 tenian su sede los Centros
Bios y Lex, donde el Padre Portas dictaba algunas conferencias sobre
Derecho Natural y el Padre Lanteri, algunas sobre Deontologia médi-
ca. La entrada era libre y no habia ‘ninguna dificultad de conocer el
sentido de aquellos Centos que, por lo demés, querian ser conocidos.
Alli la “Jija” oy6, ademés, hablar de la UNEC.
Sin embargo, el informe que de ello dieron a los lideres, no tuvo
ninguna importancia para éstos. Mas el asunto adquirié caracteres de
alarma cuando una tarde aparecié por la “Jija” el Gordo Islas, demacra-
do. Tifoidea?, emalaria?... ¢"males opalinos”?... No. “Vengo de
unos ejercicios espirituales", contesté, Luis se habia convertido a la Fe
Gatélica saliendo de las filas comunistas. Su confesor y padrino: el
Padre Martinez Silva
‘quello s{ fue importante ya. Fue para los comunistas una trai-
cién; para los dirigentes de la opinién estudiantil, una clara sefial de
eto. Y se enojaron,Aguello fue, sin embargo, sélo el principio. ;
acciones multiplicadas, repetidas dia a dia aquellos afos, de-
ben ees alin oe de la UNEC; estén escri-
tas en Ja biografia espiritual de muchos universitarios; se hallan =
Jadas y comentadas en muchas columnas periodisticas de la época, Re-
‘cogemos aqui sélo algunas hazaftas que ni en unas simples “Memorias’
‘como éstas pueden quedar olvidadas.
Subido en el pedestal de la estatua del Moisés (copia del Miguel
‘Angel, dos mets ¥ medio de alura), el chaparo Rivas Cid clamabe
—iMe siento inmensol. : =e
Pancho Lépez Manjarzés hablaba de la “pélida juventud sovidti-
ca”, y Enrique Riis y Ramfrez arengaba en su espesa y mordiente
media lengua.
Esto sucedia en el patio central de la Escuela de Artes Plisticas
—San Carlos— el “Dia Panamericano” de aquel abril de 1932. El
“inmenso” Rivas Cid y los demés celebraban on eitin cae Liga a
imperialista, preparando uno de mayor envergadura en el "Generalito’
mea Pee dont pontificarian los maestros marxistas Ramos Pedru-
za y Gonzélez Aparicio, En Artes Plisticas tenfa la Liga una ancha
base para sus operaciones de agitacién
Con “porras” recibié la Prepa a los dirigentes iaquierdistas, a cuyo
fete dat ce cu, el Chine enfoder Diz, ex de Artes Plis-
ticas. Reventaba el *“Generaito” en muchachada y en brios inteligen
temente polarizados hacia el “jManos fuera de...” jNicaragua, Chi-
nna, Cubal..., prevaliéndose de la noble, insatisfecha e inilustrada ge-
nerosidad juvenil
| En medio del hervor estudiantil, clamando también contra el im-
alismo, formaban grupo alerta Julio Chavez Montes, Toral More-
no, Alberto de la Rosa, Luis de Garay, Islas Garcia, Lorenzo Alvara-
do y otros.
Pe Jos maestros entre aplausos frenéticos que se inicia-
Bee ae eatin bajsoe del ante dicine mprcla” Heflopon.
en medio de un silencio sagrado, con Ja soltura y el cinismo habitua-
Jes en quienes saben que tienen el auditorio en el balsillo.
Cuna bu 65
ee
Y, de pronto, cuando Gonzélez Aparicio, modelando el traje in-
glés, con un timido ademén que quiso ser de’pufio cerrado, tiraba al.
filerazos contmm el capitalismo y repetia los lugares comunes contea el
clero y la burguesfa, soné como clarin, el grito:
=iTe compro el automévil, proletario!
Y hubo, por momento, desconciert, algiin gesto o grito de indig.
nacién; pero, sobre todo y en aumento, interés por lo que era, a la
vista de todos, un reto. Lo era; pero el maestro marxista continué su
arenga, perdiendo terreno en su auditorio, a pesar de que redoblé sus
ataques a “la reaccién”. Los muchachos se arremolinaban, sin el me.
hhor respeto a aquél, para recoger y leer los volantes que, con toda alta.
neria, repartian Julio y los demés inodados en la maniobra de sabo-
taje. Porque claro que de esto se trataba. Y el ensayo tuvo éxito. La
axenga perdié vigor y el presidium, como mal pudo, apresuré el fin
del mitin,
Y no hay uno sélo de aquellos muchachos que asistieron con afin
sincero aunque equivocado a la asamblea popular, que de un modo u
otro no recuerde aiin el reto inesperado de Islas, que era apenas la
punta de lanza del pensamiento catdlico. Por asalto, éste recobraria su
Puesto en el Snimo estudiantil y en los debates de las grandes cues-
tiones. La hojita lanzada en el “Generalito” no se parecia'a las reaccio-
narias que, de cuando en cuando, distribufan suprepticiamente los ca-
télicos. Aquella novedosa hojita era una convocatoria a Ja jucha anti-
imperialista, a titulo de causa justa, conforme a los principios del De-
recho Internacional; era la vindieacién de éste y de su egregio origen
salmantino y vitoriano; y era una denuncia de Ia farsa que alli represen.
taban teatralmente los agentes comunistoides,
Pero, qué, gel pensamiento catélico esté interesado en cuestiones
intemacionales?.... que en esta ciudad fueron asesinados por los pistoleros callistas,
Congreso de la GN-E.— ¥ cientos més entregarog a
persecuciones, heels golpes, sangre, dificul-
etias— para abrir el camino que ha. conduc
eat en ee
le sus viejas fo-
ificacin y suficiencia
ad de Ja libertad para la
Mexicana. Fi
l callismo y el carde-
Ja demagogia en Ja Escuela,
dero estandarte nacional. L
n tenido que exclu. de su poe
el ciclo 4384 Luis Canperén Vion
La Universidad de México habia entendido su misién de ese tiem-
po. Y, en un amplio abrazo de pleno sentido cultural, quiso salvar
su Prepa y, con ella, el ciclo Preparatorio de la Reptiblica, atomizado
1s aiios antes por la divisién en Secundaria y Backilleratos. El
Consejo Universitario, en el que daban alta y valiente cétedra los
maestros Antonio Caso, Fernando Ocaranza y, poco antes, Manuel Gé-
mez Morin, tuvo que aceptar la extraordinaria defensa que nuestro It
der, Armando Chévez Camacho, hizo de la Secundaria y votar la ctea-
cién de “Extensién Universitaria” dentro de Ja Universidad Nacional,
simbélica Institucién que tal vez haya sido la carta de triunfo de Ja
Libertad de la Cultura en México.
Cuando €l Maestro Caso, clegantemente alegaba en el Consejo
que la Universidad debia de beber la cicuta de Sécrates que el Estado
Je imponia, Armando hizo la defensa més brillante de su vida univer-
sitarioparlamentaria. “Si Sécrates hubiese escuchado a sus discfpulos
yy huubiese arrojado Ia cicuta al rostro de Jos imbéciles tiranos de Gre-
ia, la juventud helénica se hubiera salvado y Grecia con su juventud”,
Y “Extensién Universitaria” se fundé como un reto al Estado y
para bien de Mé
Pero la lucha de nuestras gentes s6lo habia empezado. Era preci-
so depurar, hasta las dltimas formaciones, los grupos dirigentes de la
Universidad.
José Gonzilez. Jéuregui fue destacindose lider en la Nacional y
un buen dia, con st paisano Francisco Gonzalez de Cosfo, se lanzé @
Ja FEU y, én un movimiento de inteligencia con la mayorfa de las
Sociedades de Alumnos, eché de la FEU a los izquierdistas y se man-
tuvo en su Directiva por largo perfodo.
Por supuesto, no siempre habja triunfo, aunque cada operacién
iba abriendo més honda brecha y tarde o temprano se alcanzaban Jos
cbjetivos ulteriores —decoro de la Universidad y vigencia de los var
Totes superiores—. Parecié no haber triunfo en la campafa antichi-
quista.
Chico Goemne el que “tenfa dos millones para Ja Universidad—;
uno que Je han ofrecide —y otro que le van a dar", habia logrado:
Cuna 88 %
poe ae a ee
provocar, con su politica demagégica, un descontento general que au
‘ment6 por la represién a base de equipos de atletas que parecian tute-
Tados por el Departamento de Extensién Social Universitaria y que,
por procedimientos de lucha libre, habian acabado por apoderarse de
Ja FEU, con oficinas en la propia Universidad. Los estudiantes opta-
ron por recuperar éstas por asalto. Destacadcs miembros de la UNE
tomaron parte en esta operacién,
E! Rector gitanamente convocé al Consejo Universitario para ob-
tener de él un voto de confianza contra Tas acusaciones que Je hacfan
los estudiantes. Pero Chico sabia que no contaba con el Consejo y,
en vex de presentarse ante una asamblea respetable y serena, en el re-
into oficial de las més altas decisiones universitarias, levé a los Con-
sejeros al Anfiteatro Bolivar e instalé una asamblea politica, popula-
chera y tumultuosa,
tin alli si todas los Consejeros hubieran respondido con entereza,
Chico hubiera caido. Pero muchos Profesores "se enfermaron”, pot
curiosa coincidencia. En medio de porras ensordecedoras hablaron los
estudiantes contra el Rector presente; en medio de vitores bien diri-
gidos, el Rector Chico pronuncié un’ discurso doliéndose de la ingra-
titud humana, Era tal su emocién que Hlor6, loré mucho.
‘Toda Ja pasién, el insulto tumultuario, la ceguera colectiva se va-
cié contra Armando Chévez Camacho,
*iVa a hablar el Papal”, grité un porrsta
Y se hizo célebre la respuesta de
\rmando:
~"El Papa habla de cuando en «
indo; pero, cuando lo hace Je
escucha todo el mundo”.
Fue célebre también el discurso de Azuelita respondiendo a Ar-
mando; tan célebre por su violencia, su desusado tono intemperante que
preferimos no recordarlo. Creo que tampoco aquél desea recordarlo,
la asamblea votd
diantes Arman
Ag expulsién del Consejo y de Ja Universi-
dad de los
‘Chavez Camacho, Luis Islas Garcia,
, Jess de Anda, Antonio Aguirre, Gustavo Garcia Travest
y Teodoro Shumacher. Y solamente dos, tinicamente dos maestros vo-
faron en defensa de los estudiantesAnte tamafa indignidad, el
Presidente de la misma, Horacio Caballero Palacios, secundado
Manuel Cant Méndez, hizo pablica su solidaridad con los expulsados
y st asco por la demage
fgante, digno, fue contesta
chiguistas.
Tal era la
Luis Caupanén Veea
ante de la CN. y View:
cogia del Rector; pero su gesto generoso, ele-
ido por Ja grita de las porras y_pistoleros
lencia soez de aquella turba que tuvimos que rodear
~y la presién fisica de cientos de porristas sobre nosotros obligaba a
rake etrechamente~ a nuestros Iideres expulsados, ostooe oF
ta tinica consigna: "Que nadie caiga al suelo”. Lo hul
Ja caballade.
era aplastado
En Cuba 88, las muchachas de la UFEC, ya preparadas, resta-
faron las heridas de algunos camaradas.
La UFEC (Unién Femenina de Estudiantes Catélicas) fue ala
centrafiable y lealisima de la UNEC.
La cred un Sacerdote meritis
srupo de universit
Boro. Se. Arzcbispo
El Sacerdote era el R.P. José I
xia un capitulo aparte en estas Men
gos exenciales de su
decirse dulzura, si no hubiese
torado en Ja Uni
Taureada sobre los eclipses; d
ronémico de Granada (1
aquella época), y de su tras
de la Tarahumara, donde conv
torio /
doce aios.
En el grupo
‘Angeles Gonzalez
esa Méndez, M:
Ilo, Carmela. Sarge
figura
Isbrw
Costa, primer
Fernandez, Reb
Margarita Can
demas de su bo
0, a iniciativa de un aguerride
y con la autorizacién de un egregio Prelado, el
éxico, Dr. Dn. Pascual Diaz.
Cura 88 or
Francelin Castafieda, Marta Christlieb, Marta y Carmen Dupont. El
12 de octubre de 1935 hicieron la formal y solemne fundacién (20),
Hacer la historia de la UFEC seria repetir en mucho la de la
UNEC. Como ésta y con ésta, la UFEC participaba en la lucha es-
tudiantil, con tanta eficacia que, entre nosotros, llamébamos a los es-
cuadrones de muchachas “la caballeria ligera’. Como la UNEC, tam-
Dign ellas tomaban parte en las luchas sociales. Puede citarse por ejem-
plo, su participacién en impedir un desfile de muchachas normalistas
Yen shorts” que costé la cércel a Marfa Angelina Servin de la Mora y
4 otras compafieras.
Como Ja UNEG, la UFEC centré Ja formacién en dos polos sus
Circulos de Estudios y su vida religiosa. Pero, por supuesto, las mu-
chachas lo hacian mejor que nosotros. Su Circulo de Apologética fue
un prodigio de sistematizacién y ejemplar para México y otros paises,
y les permitié establecer en 1941 el Grado de Maestra en dicha disci
plina. Para estas Maestras se establecieron cursos superiores de Dogma,
ges, Pebcoga e Idiomas
Su Congregacién Mariana Cagregada a la Prima de Roma, como
posteriormente estuvo la nuestra) y su Apostolado de la Oracién (que
fomenté en grado sumo las comuniones de los Viernes primeros), ob-
tavieron frutos palpables. Pueden mencionarse como notables las pri-
meras comuniones de 35 socias, casi todas de la Facultad de Medicina,
1 afio de 1941, la conversiin a la Fe Catdlica de otro grupo conside-
rable y el bautizo, en la capilla de la UFEC, de tres universtarias que
previamente hicieron abjuracién de sus errores.
‘Como obras técnico-sociales atin se recuerdan con emocién su Pen-
sionado para las estudiantes y su Consultorio médico.
Como la UNEC, la UFEC también fue mantenida —y desapeo-
vechada— al margen de la A.C:M., en amenaza constante de desa
bacién para dejar “Ia exclusividad del campo femenino estudiantil” a la
Juventud Catélica. Sélo después de largos esfuerzos la UFEC obtuvo
tuna delimitacin de su campo. En carta que el P. Mier y Terin dirigis
a la Presidente de la UFEC (Delfina Esmeralda, por aquel_tiem-
po, en Tlacotalpan, Ver.), el 9 de febrero de 1940, le informa: *.. .Re-Luis Cauperén Vaca
solvié el Sr. Director Pontf. de A.C. y asi nos lo comunica en una ear-
ta dirigida a “las Sefioritas Presidenta y Secretaria..." ...que, en las
Didcesis donde se halle independiente la UFEC, continée asi, y sélo
‘se confedere a A.C. en general. Y he aqui la solucién esperada por lar-
{205 afios...: ni se disuelve, ni se incorpora a J.F.C.M...”
En aquellas universitarias todo adquiriia gracia y profundided,
hasta aquel irritante desprecio con que nos Ilamaban entre si "los hom-
res!", porque, ciertamente, en nuestra brusquedad con que la lucha
nos acoraz5, nos falté muchas veces cortesfa para ellas. Pero no sie
re. Desayunos (en ocasién de Misas en comin), meriendas (los
Dados) y *posadas", nos acercaban, Y motivo de trato cordial y gentil
fue un “cuadro dramético” —que posteriormente se lamé “José
y Terin’=, teatro que cultivaron muy especialmente Edmundo Meou-
chi, Fernando Gonzilez Berazueta, Alberto Urueta Septién, José Luis
Sandoval, Adolfo Pimentel, Luis Villoro, Enrique Lopez. Astorquiza,
Julign McGregor y quien tin tiempo fue director del *Cuadro": Eula-
Tio Onega.
Varios grupos UFEC se fundaron en Ia provincia, casi todos a
instanclas de nuestrus propugaudistas. Asi nacieron los Crupos de
‘Querétaro, del que fue Presidenta Consolacién Fernandez, hoy reli-
‘giosa Carmelita; de Saltillo —encabezado, desde luego, por Celia Gon-
Zhlez Garcia, hoy de Canti Méndez—, de Orizaba —con Alma Virgen
Rella—, de Morelia —con Josefina Cervantes—, de Zacatecas —con Ju-
Tieta Franco—, de Tampico, de Aguascalientes y de San Luis Potosi,
alas vigorosas de nuestros respectivos Comités.
Asistentes Eclesidsticos de la UFEC fueron su fundador, el R.P.
José Mier y Teri, SJ., muerto el 30 de diciembre de 1942; el RP.
Joaquin Saenz, SJ. y, desde fines de 1947, el R.P. David Mayagoitia,
SJ], quien continia al frente de este organismo que, por muchos
Jos, merece su realizacién y apoyo episcopales, en escala nacional
‘Muchos afios han pasado de aquellos afios y, sin embargo y a pe-
sar de aquella “distancia” que guardaban en lo personal, cada vez que
Themos vuelto a coincidir en una empresa comiin, a las chicas les salta
a flor de piel su Jealtad a la UNEC y nosotros sabemos siempre que
‘contamos con una aliada en cada muchacha,
Cuma 88 99
‘Asi pasé en Roma, cuando tuve q diel
jue presidir el IV Congreso
CIDEG gue transforms Ja organizacion ‘en CIDUC Cuniversaroe
Pestgraduados y no slo estudiantes), en medio de los més sutiles
elementos en contrario que, al fin, logramos contrarrestar con el apoyo
de miembros del Cuerpo Diplomitico acreditado ante el Vaticano
Varios atos hacia que no habia vuelto a encontrar a la Presiden-
ta UFEG, Delfina Esmeralda, Y he aguf que, cuando més abrumado
sme encontraba, aparecié por las oficinas de la CIDEC Cen la Iglesia
Espafiola de Guadalupe y Monserrat). Desde aquel momento conté
con una aliada, a tal punto eficaz, activa y generosa que, tras mi ree-
Jeccién como Presidente, ella fue aclamada como Secretaria del Comité
Ejecutivo. Y apenas medié entre nosotros explicacién del conflicto y
de la posicién del Presidente. Ella era una UFEC. Yo, un UNEC. Y
cera suficiente para establecer entendimiento y solidaridad.
Asi fueron siempre —y siguen siendo— todas aquellas muchachas
de los escuadrones que formaban la UFEG, “nuestra exballecia lier”
La fuerza estudiantil catélion ya estaba, pues, en marcha en el
pats.
La presencia del nuevo tipo-de estudiante catdlico fue advertida
por los no catélicos. Pronto se nos calified: “neo-catélicos", por quie-
nes antes habjan subestimado al muchacho cristiano, ae
De las mucha erénicas —un tanto despistadas por la novedad—
{que por entonces se escribieron sobre la aparicién del nuevo protago-
nista universitario, cito estos pérrafos del viejo amigo Arturo Niifez:
“Fue para nosotros una verdadera sorpresa saber que la mayoria
et estadcaes Ue ik Repeca ic econ en ea
grupos catélicos. .. El Congreso de San Luis Potos{ (de la [Link]., en
1934) difiere fundamentalmente del resto de los Congresos (en que)
como en ningiin otro se marcaron dos tendencias perfectamente dis-
tintas, dos caminos a seguir: el camino de la derecha y el camino de
Ja izquierda. Como ya dije, la inmensa mayorfa, sin titubeos, eligié el
primero y s6lo unos cuantos nos prendimos el listin rojo del ala iz~
quierda.Luis Catomnén Vesa
90
Ya habjamos sospechado que en el Distrito Federal, Jalisco, Di
rango y San Luis Potts se estaba levando a cabo Ia reforma univers
tare poe un grupo de burgueses y de reaccionarios y ahora hemos te-
nido fa oportunidad de confirmarlo, El Congreso de San Lis, puede
Taxis, fue un Congreso catblico: la mayoria de los Delegados son 0
han sido miembros de Ia ACJ.M, (2) y su actuacién es ya bastante
Gonacida en México, pues algunos de ellos escriben en el periédico
"Proa’, 6rgano del partido catilico (77?) de la Repablica...
A. mi juicio, ha legado cl momento en que el estudiante no
puede ser mis que dos cosas: o es catélcn, 0 es socalista...” (21).
Muy cierta y clara era una cosa: Ja UNEC habia alzado bandera:
© com Cristo 0 contra Cristo.
x
INTERPRETACION DE LA UNEC
La UNEC “es un grupo politico estudiantil” deck
Bae OE see ie cele ee
rios’. "Una cofradia de beatos, una secta de congregantes” nos eali-
ficaban los décimonénicos jacobinillos; quienes se decian informados:
tun partido catdlico nacional’; y, algunos inteligentes amigos de la
izquierda: “es un movimiento neo-catélico”,
4 Bin 29 sper mada menos una inte posin Gente & Ta
vida, una cabal concepcién catdlica, sin mutilaciones de espiritu, sin
congelacin de titers, El mimo Catdicimo milano y une
paar esis petra oe ge some)
la, el de no basta la Fe para salvarse sin fa caridad y las bue-
nas obras. ; * Se
Cuando el muchacho se sen
nacia la necesidad de participar
lebfa a su filing
‘a. Donde seat
faciones estudianti
apoyo de st cor-
Jes, los mu
poracién oficial,
Hibertad de vivir e
ta de demLuis Catpenén Ven
‘de un deber olvidado: el deber de solidaridad de clase que la ética eri
tiana ennoblece con la tesis de la “gracia de estado!
‘Imponia ésta a nuestros muchachos una_misién de apostolado.
Mas aun: se hacfan tan palpables las tan especiales gracias que se
purificabe la intencién de los trabajos, a medida que el espiritu se aden
Fraba en el sentido de la UNEC. Se hacia imperiosa Ja tarea de ca-
tequizacién y atin de conversién del eompatiero que se sentaba al lado.
Y en aquellos universitarios desalifiados y rebeldes era un orgullo prac:
ticar el bien y sentian una inmensa satisfaccién cuando se daban cuen-
ta de que el mensaje de Cristo Mevado por ellos se habia entendido,
ero todos comprendian que su obra no seria perfecta en tanto no igua
Jaran con su vida el pensamiento y mis se empefaban en ser mejo-
res, no por un narcicista afin de parecer mejores, sino por la urgencia
Giaria de hacer el bien y de ganar con ella el mérito de Jo alto.
Poco se ha pensado en esta calidad unéeica: In dimensién apos
séliea de los muchachos. Ellos mismos poco hablaban de este carter
porgue tenian la bumildad de sentrse incapaces de tal misin; mas, por
‘esto mismo, cudnta mayor valia en sus diarias acciones y cudnta ma-
yor pureza en sus infenciones y en su conducta respecto de sus com
paferos, de sus grupos, de sus Sociedades, en la clase, 0 en el dis-
turso del mitin, 0 en el Congreso, o en Ia plazuela. Sabfan que
Gentro de la esfera de su actividad social, su mensaje cristiano tenia
nds resonancia y no frustraban la ocasién, deparada por la Providen-
Gia, de convertirse en “magnavoces de las’ Enciclicas Pontificias", mi-
sign que concreta y personalmente entregara a la Delegacién UNEC,
a] Congreso Fundacional de Ia CIDEC, en Roma, (1932-1933) Su
Santidad Pio XI.
1 otra parte, “el ayuntamiento de maestros e escolares fecho
en Baa neers ‘entendimiento ¢ voluntad de aprender los saberes!
era para la UNEC una definicién tan clara y tan viva como lo fue
para. Alfonso cl Sabio. Y la “voluntad ¢ entendimiento”, aqui y aho-
fa, significaban lucha y polémiea, accién democritica pero inteligente,
Ta corporacién y no ausentismo de
yparticipacién en las vicisitudes de
Ja “politica universitaria”. af
Los grupos jocobinos y comunistas venian excluyendo de Jas or
ganizaciones ‘estidiantiles y combatiendo en las citedras no, sélo al
Guna 88 ie
Catolicismo sino al catélico mismo. A éste no se le consideraba com-
pafiero; contra él valian todos los recursos. Esta actitud mental era
tuna de las manifestaciones de aquella falsa neutralidad politica y bu-
rocritica de quienes, en Ia Universidad, actuaban contra sus compa-
fers, como en la vida péblian scrubs el Estado contra Ia masa ca
tslica’ mexicana,
Dos érdenes de ideas empujaban a Ja accién. El primero, vilido
avin para los tibjos 0 de ideas religiosas inoperantes, era ese rescatado
y reencendido concepto de Universidad, tan sabiamente definido en
las Siete Partidas. Se debe al Movimiento Autonomista del 29 el
inicio de este rescate; pero sélo el inicio, simplemente, formalista y
lirico. La idea motor del co-gobierno universitario no fue ahondada
suficientemente por los lideres del 29. Se quedaron en la superficie
politica de la cuestién. Y atin més: al ligar esta idea a los intereses
de grupo, perdié prestigio. Era preciso rescatarla de este sentido par-
ticularista, hacerla superar su indigente y exclusivo contenido politico
y vertebrarla dentro de una cabal concepcién de la Universidad,
En el afin del saber y en el elemental sentido orginico y dind-
mico de la cultura, como misién de la Universidad, radica la esencia
de ésta y, consecuentemente, en ello se basa la jerarquia y unidad de
su organizacién pedagégica y social y Ja ordenada ubicacién de sus
miembros dentro de la funcién docente. Concebida asi la Universidad,
Ta participacién de los estudiantes en el gobierno de Ja misma [Link]
de la categoria politica del universitario, sino de la categoria orgiinica
y de la mision de la Universidad.
A difundir esta visién de la Universidad contribuyé en grado
méximo ese inmenso breviario sobre Ja Universidad que Don Jaime
Castiello presenté como modesta “ponencia” en el I Congreso CIDEC,
cuyas ideas centrales coincidian con las tesis que venta sosteniendo Don
Ramén Martinez Silva, en Cuba 88, y con la inolvidable estirpe de
nuestra Universidad.
Guando el muchacho junté a la concepcién de su Catolicismo “a
Ja jineta” y del catélico como protagonista de: su propia historia Ia
cconcepeién de una Universidad como corporacién de maestros ye
tudiantes, con una misién tinica, comin, orginica, se rescat6 a si mis-Luis Caperén Vaca
m ‘a ser miembro activo de su Escuela. Y, si el ambiente
Batis ape GF es sersscrs Saban cons 2, nie ls
isputé su derecho y el de su Universidad,
Asi formaba la UNEC. Pero no mandaba ni i las accio-
nes estudiantiles en la Universidad. Capacitaba para ellas y exigia
suficiencia y dignidad en la vida activa, como las exigia en la price
tica de las virtudes; pero dejaba en libertad, y avin més, inculcaba
cl hibito de aceptar la propia responsabilidad y el de deliberar sobre Ja
propia conducta.
Cusintas veces, al concluir una sesién de “asuntos internos” y
transformarse la misma asamblea en comité de accién universitaria,
Don Ramén se levantaba de su sitial de Asistente Eclesidstico y, en
tanto la polémica se encendia entre los muchachos, él paseaba y slo
de cuando en cuando resumia con una sentencia una tesis moral, con-
fusamente manejada por los polemistas; o bien, confirmaba su posi-
ign, repitiendo: "Hay cosas que el Asistente no debe saber"
Don Ramén nos ensefié con le palabra y el ejemplo « decidir.
La UNEC ni hacia politica ni necesitaba hacerla porque cumplia su
‘misién; formar para la responsabilidad. No era una suplencia de defi-
ciencias 0 de cobardias. La doctrina misma no opera en vex de la
conciencia individual. Ni la misma Fe suplanta a Ja razén y a la perso
nralidad, Otra vez, aqui: “El que te creé sin ti, no te salvard sin ts
Cintas veces he recordado esto al ver a algunos pobres erstiae
indecsos para opter en una cuestién vital, simplemente porque
Tn prs extruder eperin la decisin del Saerote — en 16
por cierto, se ve la meritisima tradicién de disciplina de México a si
mrquia--. Y eusintes otros co er y Ia conducta del ple
Ber cai Pecads cn a Sh fa del seglar y del eludas
Tidades, solapan_ sus cobardias en la
Cura 88 95
Envuelven estas conductas la tendencia confusa de utilizar el va-
Jor religioso como trampolin en los asuntos temporales (como lo hacen
algunos mentecatos que para su. propaganda electoral utilizan la ima-
gen de la Guadalupan). Cierto: Dios preside todos los actos huma-
nos y el buen cristiano debe dirigir la intencién atin de los menores
movimientos de su vida y su razén a su Fin superior. Pero de muy
divers estipe es In idea’o la intencién de convertic a Dios en salva-
vidas. Una cosa es que el nedador ore fervorosamente antes de lan-
zarse de “clavado", y otra de muy distinta laya que, antes de lanzarse,
srroje al agua el sagrado madero de una cruz para mantenerse a flote
sobre ella,
Por lo menos asf pensdbamos en la UNEG. Y de acuerdo con
ello obribamos. De los aciertos 0 errores en nuestros. movimientos,
somos los responsables. Y conste que no es por la boba distincién que
puidiean haber hecho quienes tienen lo rligisn “como cosa de oom.
Giencia individual": “dentro de Cuba 88, catdlicos; dentro de la Uni-
versidad, universitarios’. jJamés se nos. ocurrié una imbecilidad de
este tamaiio! No: en Cuba 88 y en la Universidad, universitarios ca-
{6licos y catblicos universitaros.
‘As{ obrébamos conforme al espfritu que se enraizaba en nues-
tro origen y en nuestra constitucién,
Nuestro Estatuto era claro, ademés de ser sélido y original entre
los de organizaciones catélicas. Decfan ast sus articulos esenciales:
“1—La UNEC tiene por fin la coordinacién de las fuerzas vivas
de la juventud estudiosa para atender los intereses de su. clase segin
Jos principios eat6licos.
“2.-Para conseguir dicho fin la Unién procura
2) dar ayuda econémica corporativa a sus miembros;
1b) Iuchar por el mejoramiento de Ia funcién educativa y docen-
te en los centros de enseftanza (*);
*) "Para ello, entre otrae cosas, fomenta el estudi
de las Humanidades” —Nota
de as mismon Bitatuton,Luis Caperén Vion
©) oponerse a las ideas disolventes, fomentando especialmente Ja
alta cultura catdlica, en el terreno filosfico y social **);
d) formar en Ia clase estudiantil una conciencia catélica en los
problemas que nos agiten;
©). oponerse a la inmoralidad creciente fomentando la cristiani-
Bee as le etichcnics y la conviccién del valor que tiene para el
individuo y para la sociedad, en todos sus aspectos, Ja vida sobrenatu-
ral del Catolicismo”.
Traigamos a cuento, para mayor claridad, nuestro articulo 57:
“La UNEC y sus dirigentes son ajenos a todo partido politico y
1 toda politica de partido”
‘Adviértase que muy otra de la de Ia Confederacién de Luis Rive
zo del Val era la mentalidad de la UNEC. Aquélla se dirigia especial-
mente a los estudiantes de las escuelas particulares; la UNEC, espe-
Galmente a los estudiantes de los centros oficiales de ensefanza; aqué-
Ia postuld la “Libestad de ensefianza”; é:ta, “el mejoramiento de Ja fun-
ccién educativa y docente”; aquélla buscaba la “edueacién social y eivi-
ca de sus socios”; ésta, “formar en la clase estudiantil una conciencia
catélica en los problemas que nos agitan”.
los dos idearios expresan el mismo anhelo; pero cada uno a
su a OT dies oe tiempo. En 1926 era la mentalidad de-
fensiva y el mantenimiento del “modus vivendi” tradicional, dentro de
fa hipétesis histérica de la libertad de ensefianza y del estilo de vida
muy siglo XIX; en 1931, era una mentalidad formativa dentro de Ja
tesis de la més alta tradicién catélica y de lo mis avanzado de Ja cult
Ture to Unin dourellor ts peo ints de ls etn
or ite sear te estado ty, tlre conferees, pbc, ei
1, incu coer da crime ey de geo tp
Via andar que pujonmente for sire eo, rl ets Beh
se ot ficiiay de ks Bk de lor Poes se medio de re
sere faut ide) unis de eters en te ae en et
tatee oem),
Cura 88 ar
1a modema. En 1926 urgia mantener siquiera la cohesién de los estu-
diantes catblicos de las escuelas particulares; en 1931 se planeé Ja asi-
milacién catdlica de los muchachos de las Universidades. Y, en fin,
ppara no alargar este catélogo comparativo, en 1926 fueron acejotaeme-
tos de 16 afios los forjadores herdicos de la Confederacién, y en 1931
fue el Padre Martinez Silva el forjador de la UNEC.
El hecho de que Ia UNEC haya preferido trabajar por su ex
tensién en la Universidad més bien que en las escuelas particulares
no queria decir que no le importaran éstas. Explica simplemente que
Ta\UNEC omnsiderd de macho mayor urgenca llevar el testmonio ae
télico a los muchachos ms abandonados espiritualmente. Al fin las
escuelas particulares tenfan un minimo de garantia de formacién y mo-
ralidad del que catecia Ia Universidad. E ineuso los universitarios
venidos de las escuelas particulares tuvieron siempre el apoyo corpora
Iris de to Fellansstn de Colegce Pusicdaces coy una ea
table que mucho bien logré, por algiin tiempo, en la Universidad. Fue
el tempo de Joe: gyandes lideres esmdianther de, aquelly Fede
a quienes no podemos clvidar en estas piginas porque. eatélicos como
nosotros, con lealtad sirvieron a la Universidad y al Catolicismo, Me
refiero a Juan Sénchez Navarro, Leopoldo Baeza y Bernardo Ponce
principalmente, entre los més distinguidos, cuyas ccasionales discre-
pancias con la UNEG, en asuntos secundarios, no empafaron nuestra
amistad, ni menos su caballerosidad que siempre debié set norma para
Jos lideres estudiantiles de las escuelas particulares... y no fue asf, co-
mo mas adelante veremos,
Y ya que tratamos de ubicar a Is UNEC dentro del cuadro de Ja
‘erganizacién catélica mexicana, digamos que Manuel Ulloa asistié. du-
rante vatios afios a la Junta Central de Accién Catélica, en represen-
tacién de la UNEC que era organizacién Confederada.
Este carécter fue discutido en una memorable Asamblea de Ase-
sores Eclesifsticos de AG, sosteniéndose la “fundamentalidad” de la
UNEC, esto es, su categoria de Quinta Rama de Ja Accién Catélica,
* tesis defendida, entre otros Sacerdotes, por Monsefior José Maria Soto
y el P. Guillermo Tbarrola, los dos de Morelia,Luis Catpzrén Vea
La respetable Asamblea se caldeé indeciblemente al punto que la
Presidencia de Honor, que tenia el Exemo. Sr. Arzobispo de México,
vets el debate y se reserv6 el derecho de decir la ilima pelabra
Y Ia altima palabra, por entonces, la pronuncié el propio Sefior
Diaz, en el siguiente documento cuyas consideraciones y partes reso-
Jutivas reproducen, casi textualmente, las de la carta que, al respecto,
Te dirigié desde San Antonio, Tex., el 22 de julio de 1935, el Excmo.
Sr. Delegado Apostélico, Don Leopoldo Ruiz y Flores, y que transcri-
bo de una copia fotostitica
“Comunicacién Oficial que, en su cardcter de Director Pontifi-
cio de Ia [Link]., ditige el Exemo. Sr. Arz. de México 2 la Junta Cen:
tral y demiis Organos Dirigentes de la ACM.
el V. Comité Episcopal de 3 de Fbro. pp.
se expresaba claramente el juicio de la razén que asiste a la [Link],
para obtener el que en adelante se la considere como organizacion
FUNDAMENTAL de la [Link]., y para que se consolide la EXCLU.
SIVIDAD de 1 campo, que desde los comienzos de la [Link]. le fue
concedida.
“Tal es igualmente el respetabilisimo parecer del Excmo. Sr. De
legado Apostélico, en carta que se digné dirigitme, con fecha 22 de
Julio de 1935 y en su tiltima comunicacién sobre este asunto.
“En la comunic
“De igual modo juzga Ta mayorfa de los Exemos. Sres. Obispos
de cuyo parecer he podido tener directamente noticia,
“Por lo cual, después de haber estudiado también por mf mismo
este asunto, que juzgo de grande trascendencia para el bien de la Igle-
do el momento de DAR UNA RESOLUCION. Espero,
inteligencia y armonfa di
sia, creo llega
entre otros bienes, una me}
Jas dos organizaciones igualmente qui
gue tan bien trabajan en el c
“1,-En cuanto a Ja FUNDAMENTALIDAD:
Se reconoce que la U.N.E.C. tiene todos los requisitos de orga-
nizaciin Fundamental y que mereceria ser reconocida inmediatamen-
ia de esfuerzos de
s: la [Link].M. y la UNE.
la ACM. Asi pues:
te como tal. Pero, dadas las circunstancias de lucha y la visibilidad de
su accién, es mejor posponer la declaracién oficial de ese grado de Ja
[Link] otorgindole, sin embargo, desde luego, todos los derechos que,
para el desarrollo de su accién, le corresponderfan como a tal: exen«
cién del art. 16, representacién permanente en las Juntas Central y
Diocesanas, etc. Cuando cesen las circunstancias que ahora lo impiden,
S procede, sin més tfmitey a dele Je FUNDAMENTALIDAD,
conforme propone el Excmo. Sr. Delegado Apostélico y opina el Ven,
Comité Episcopal. ae ee ‘
IL—En cuanto a Ja EXCLUSIVIDAD: £
__ ‘a _se confirma el que el campo universitario, a saber: Univer
sidades, Escuelas ‘Técnicas Superiores, Escuelas Preparatorias y ee
males, le corresponden exclusivamente a la U.N.E.C. y en ella tendré
Ja direccién de ta A. :
*b) jue de suyo, de la mi
conas organizaciones Fundam
a manera que con las
: ; Fundamentales, twos Ios estudiantes “univer:
ios que quieran trabajar en la A.C. deberin ingresar a la (U.N.E.C.
Unidn Nacional de Fstudianter Calico, eo eneprende moy bleu gag
© reco tener ante edo un mpl espiita para ace fe mene
‘casos de excepcién, los que pueden ser: Jos universitarios ya incorponi-
dos a la A.C.J.M., los que por circunstancias aati nie
tenecer a la U.N.E.C, los estudiantes de aquellos lugares en qu tha
organizacién no haya’sido implantada y los casos de urgente neces!
arios para la
dod para la [Link].M. de contar con elementos univers
mejor direccién de sus grupos”,
“IL—En cuanto a Ja ARMONIA:
“Tamto la [Link].M. como ln [Link].C. deberin
el espfritu de caridad y unién que es el alma de I
Jos Comités Nacionales y Diocesanos se re
ayudarse con
ACM. A ese fin,
Gr le : in algunas veces duran
te el aiio y procurarén, evando las circunstancias lo aconsejen, hasta
crganizar algunos servicios comunes, por ejemplo, el de publicidad y
propaganda”.
“Es de gran i
since, (etinicea gaia eee aaa
miembros de amba ery mes ‘eoediales/enetenlae
ganizaciones, a fin de que, terminados sus es-Luis Capen Veoa
studios, pasen Jos de la ULN.E.C. a la AGJM. y a la UCM, con-
forme a los Estatutos Generales de la [Link]. y a los particulares de
«dichas organizaciones”,
“IV.—Por lo que ve al RECLUTAMIENTO en las Escuelas Se-
cundarias
“Marchando en perfecta armonia las dos instituciones podré exis
tir gran comprensién y flexibilidad, a fin de que una y otra aseguren
cl reclutamiento indispensable para sus Vanguardias, pudiéndolo ha-
cet ain de mutuo acuerdo, para el mejor éxito de sus trabajos.
“Creo conveniente, por tlkimo, manifestar cud de mi agrado ha
siempre el buien espiritu, tanto de la A.C:].M. como de la U.N.
y que en apoyo de ambas organizaciones estarin muy bien em-
pleados todos nuestros esfuerzos.
“México, D. F., 2 9 de marzo de 1936.
“Pascual, Arz. de México y Director Pontificio de la [Link].” (22).
XI
RENACIMIENTO
Daniel Kuri Brefia fue el III Presidente de la UNEC, electo, co-
mo los anteriores, por aclamacién, en el III Congreso Nacional, celebra-
doen septiembre de 1936, con un tema central que 7ljebe Cerda it
quietudes del momento: “El Estado y el Derecho de Rebelién’.
Secretario General de aquel Comité fue Islas Garefa y, sus miem-
bros, Jestis Pérez Sandi quien ocupé la Presidencia Interinamente en
tuna ausencia temporal de Daniel; Uribe Michel, Landerreche Obre-
.gén, Hernindez. Diaz, Casares Nicolin, Roberto Carriedo y Armando
Ramirez, de anteriores Comités: y Carlos Septién
Robina, Francisco Garcfa Jimeno, Diego Tinoco Ariza,
bert, Manuel Cant’ Méndez, Alberto Delgado Pastor y Luis Calderén
Vega.
Este renovado equipo recibié una UNEG pujante que contaba con
un Comité Regional del Distrito Federal de gran capacidad de traba-
jo y que presidieron sucesivamente Gonzalo Peimbert, Porfirio Marti-
nez Penaloza y José-Luis Sandoval (23).
Para aquel “ejercicio” Don Ramén trazaba su segundo paso: Ja
organizacién de los post-graduados y, con ellos y los cuadros estudian-
tiles, la formacién de una poderosa corsiente cultural que fortaleciera
el magisterio universitario, renovara los equipos profesorales de los ci
clos preparatorios y secundarios y penetrara en las instituciones y for-
maciones sociales, especialmente en dos direcciones: hacia la cristia~
nizaci6n de los ambientes empresariales y sindicales y hacia la mora-
Tizacién de Ja vida y organizaciones profésionales, para Ja vigencia del
honor y del servicio en todas las ramas de la vida profesional.Luis Catpenéx Vaca
Pero el hombre y Dias... y la Compania de Jestis dis
ponen. Don Ramén Peebe destinado a otra misién: organizar y regit
‘el nuevo Seminario Interdiocesano de Montezuma.
Con toda la realista y profunda sencillez de un soldado que en-
toga la guardia a su relevo, Don Ramén entrego su obra a su suced’-
peo y nos dej6, por los primeros meses del aio de 1937
Don Jaime Castiello y Fernndez del Valle, S.J. recibié la UNEC
eral” de la UNEC —es-
“Un medio dia visit el viejo “cuartel ger
cxibf en aquellos dias. Sesionaba el Comité Ejecutivo Nacional, de
Ta Corporation. El era como una esponja, absorbiendo hasta Ja iit:
ra palabra, extrafas todas para él y distintas de Tas que habia ese
Thado... Habl6 poco: para pedimos estadisticas!... Ninguna tenia-
nos de la UNEC, .. Nos parecié azorado. Le juzgamos teérico y
contra él cundié el rece.
Comentando esta cita, Xavier Ortiz Monasterio, en su. magnifica
biografla de Don Jaime, dice: “Un mes después era cl Jefe de la UNE
Tenia en sw contra aquella primera impresién de teorizante; tenia, so-
Bre todo, la enorme personalidad de su predecesor que era un idolo
entre los universitarios, No se amilan6 por ello, comprendié que te-
‘a mucho que aprender y absié todos Tos poros de su cuerpo a Ja ex
periencia. ..” (24).
‘Asi fue. Ast recibimos a aque] hombr
sino por la referencia —y muy a pesar de ésta~ de se
tudic “La Universidad” que tanto manejébamos. De quienes le cone:
| autor del es
Gn festimonio —que Antonio Gomez. Robledo escribié para Ja eitada
Diografia de Xavier
“Cuando le vi por primera vez fue en Roma y
dar si expléndida conferencia sobre la Universidad, ante los miembims
del Primer Congreso Iberoamericano de Estudiantes Catslicos, dic
tiembre de 1933, Alli estibamos entre los mexicanos, Garcia Robles
Santiago Léper, Toral Moreno, Garay, Islas Garcia, todos colgados de
fu vos. La Universidad habia sido para Don Jaime, después de
fomunidad y su cotidiana convivencia de religioso con Cristo steam
quienes no Te conociamos J
Than, como nuestros compafieros que le encontraron en Roma, he aqui §
n el acto de oitle
Cvna 88 aoa
tado, su verdadero hogar, el centro de su inteligencia y de su
Py ieibiers sisal Din nestle nebiete eoniereas et eee rae
po de su apostolado. Y la Universidad estaba alli mientras él hablaba,
é su historia yen su esencia, cautivante y arrebatadora, como Ta for-
ma sensible mis plena y més bella que por ventura puede en este mundo
asumir el espict
Fue una vivencia aquélla que no olvidaré jamés y que he te-
vivido con los aios una y otra ver al leer aquella pieza magistral, muy
superior para mi, digo como cristiano, a esos otros ensayos sobre Ta
Universidad que mis curso han tenido: el de Jaspers, el de Oxtega, el
miano de Newman, En Newnan s habla inspirado en gran parte y
lo declaraba lealmente asf Jaime Castello; pero afortunadamente tenia
también no s6lo su educacién briténica, sino, en la dltima etapa de su
formacién, sus estudios en Alemania y, sobre todo esto, su fondo ecu-
ménico hispanoamericano y pudo por todo ello tener de Ja Universi
dad una visién mas amplia que la del gran Cardenal. ..
(Ast em ol hombre que not hablaba de Ja Us
iversidad aquella
in Ciudad Eterna, con profun-
¢ 1 flexibilidad britinica, con cordialidad hispano-
americana, moviendose Tne y desembursadimente por toe re
rritorios de la cultura y unificéndoles armoniosamente en la idea de
Ja Universidad. ..” (25). et
a de
e Castiello tenia opinién formada de la UNEC?... P
} P mada de la UNEC?... Por
alli, en el perdido archivo de la UNEC, andaba una carta de él ai
gue se expresaba en ests forma de la Delegacién mexicana que cono-
jy bien deta en lo intelectual , realista, de formas
soviales algo medianejas, de mucho corizén y muy respetuosa de
autoridad eclesidstica; peleonera, impulsiva y decaliady" "Eat ae
misma, con el Padre Martinez. Silva, convino en que nuestros mucha-
chos necesitaban, sobre todo, “una unién més vital con Jesucristo, un
iconacerle mds personalmente y un realizar su presencia entre nosotros
de un modo mis intenso y eficaz’
Don Jaime significé el renacimiento de la UNEC en més de un
sentido,*
104 |__Lurs Carper Vaca
Una renovacién de espiritu trajo consigo.
El ansia intelectual, dirigida al fin apologético y apostélico y a
Ia cimentacién del eriterio catélico que desperté en Ia UNEC Don
Ramén, venfa a completarse con un nuevo matiz: el anhelo de sabi-
durla para encontrar, en le bondad intrinseca de ésta, Ia sabiduria y
Ta bondad de Dios.
Por otra parte, los fértiles 38 aftos de Don Jaime trafan prendi-
do a su bierete de doctorado de Bonn los uiltimos fulgores nuevos del
pensamiento europeo, frescos atin por la emocién del descubrimiento.
Y, en la entraiia, ese acendrado amor por México, fresco y ma:
fianero amor que, como las auroras, nace en el confin de las perspec-
tivas cuando se vive en la lejania de Ia Patria: amor presentido en
el contacto con la tierra hermana de Nicaragua, donde él fue maestro
de esa brillantisima generacién que empieza con Pablo Antonio Cua
dra y José Coronel Urtecho.
De este renacimiento hablé como se habla de aquel universal que
fue expresién y expansion de la vitalidad europea acumulada por la
Edad Media. ¥ esta semejanza —si alguna puede establecerse entre las
cosas grandes y las cosas pequefias— dio origen, sin duda, a que algin
ingenio expresara: "Don Ramén fue la Edad Media, Don Jaime, el
Renacimiento y Don Julio, la Revolucién”.
Renacié la vida intelectual corporativa que las huchas universita
rias habjan hecho intermitente. Se abrieron otra vez los Circulos de
Estudio, cuatro de los cuales tenfan a Don Jaime como mantenedor.
Recuerdo, por ejemplo un cursillo sobre “Propiedad” al que concurrien
doctos posgraduados, como Gémez Robledo, y adolescentes muchachos
de Comercio, como Polo Gonzilez y, no obstante, no habia un solo
Gyente que no supiera oie en su propio lenguaje y asimilar fécilmente
Jas nociones més abstractas de la metalisica de Ia. propiedad.
Su Circulo de Filosofia fue naturalmente al que entregé sus més
aquilatados afanes. Acostumbrados a Ja légica de Don Ramén, qué li-
‘gero discurrir nos parecié el de Don Jaime y més que eso; no citedra
aquilla, sino juego; un brillante malabarismo de conceptos, un gracioso
desmontar, pieza por pieza, todo un sistema ideolégico, y una elegante
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xeconstruccién sintética, hecha en unos cuantos trazos, con el color de
algunos grafismos de lenguaje. Pero, cuando legamos al tercero 0 cuar-
10 obligado comentario, nos dimos cuenta del inmenso camino recorri-
do, de la hondura de Ja enseiianza, Nadie, como él ni después de él,
ha ensefiado, entre nosotros, por ejemplo, el idealismo alemén y, més
concretamente —como recuerda Gémez Robledo en otra parte de su ci-
tado testimonio—, la filosofia de Hegel. Y tal vez haya sido, con el
maestro Caso, el que mejor conocia a Husserl. Con Vasconcelos, qui-
24, Mleg6, pero mucho mejor que éste, a la més mistica y metafi
cepeién de Ja Estética
La egregia personalidad de este universitario atrajo.
otros universitarios, Recuerdo a Don Angel y a Maria Caso, a Gabriel
Gareia Rojas. Tal vez por este tiempo se desareollé el briflante ciclo
de conferencies, en memoria de Chesterton, dictadas por Joaquin Gar-
cia Pimentel, Antonio Brambila y Jestis Guiza y Azevedo, por éste
‘iltimo editadas,
No fue ésta, sin embargo, la tarea fundamental de Don Jaime.
Paralela a la promocién intelectual, la formacin del hombre, “Mc
gusta escribir libros; pero més me gusta formar hombres”. Y se dedicé
8 formar a los muchachos. Desde Inego introdujo en Ia formacién
personal de éstos una disciplina que ciertamente estaban muy lejos de
tener, simplemente porque las correrias por los cafés de chinos, para
espantar el hambre, y las Juchas universitarias no dejaban tiempo —y
me sospecho que tampoco humor— para pensar en un método. Habia
que hacer muchas cosas y se haclan; pero casi siempre improvisada-
mente, Don Jaime empez por combatir Ja improvisacién. Nos puso
a estudiar y, previamente, a elegir nuestro método, el apropiado a cada
quien. Y a adoptar un principio de disciplina personal en todas nues-
tras cosas.
Ni qué decir que en éstas y otras tareas bien pronto establecié
Ja mis cordial y estrecha relacién entre nuestras gentes. Y esta era
una de sus metas. La armonia para la convivencia, la comparticién de
afanes, de conocimientos, la “unién de entendimiento y de corazén",
Su afin universitario era ver que ni los particularismos profesionales,
ni las especializaciones cientificas, ni menos la mera adscripeién a una