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Cuba 88

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FE RON V EGS CUBA 8@ GUNDA EDICION MORELIA, MICH, 1963 LUIS CALDERON VEGA CUBA 88 —Memorias de la UNEC— SEGUNDA EDICION MORELIA, MICH, 1962 MEXICO, D, FB; Regiseado conforme a la Ley México, D. F,, 1959, roux rosuiastase — 00400 40 — MoRZLIA, stem Bier Be id AL LECTOR EI Pontificio Seminario de Montezuma, por mediacién de Jorge Eugenio Ortiz, me hizo el alto honor de invitarme a dar unos cursillos en su Circulo de “Accién Caidlica y Social". Fue en Agosto de 1956. Como otros muchos viajes que Dios ha trazado en mi itinerario terresire, éste fue una aventura, la aventura que consiste no en frivola encrucijada, sino “en la riquezn de los lazos que establece, de los pro blemas que plantea, de las creaciones que provoca”. Llegamos al Colegio. Jorge Eugenio me hizo detenerme un mi- nuto a la entrada del cementerio de los seminaristas muertos y allé empecé a oir las voces de la nutrida tradicién de Montezuma. Des- pues... jlas cien rutas hacia cien mundos nuevos que eran los cien muchachos de mi auditoriol Ocko pléticas sobre “Problemas de la Tierra’, agrarios y agrico- sociales y econémicos, y ocho més sobre la Universidad, la Accién Catdlica Universitaria y la historia de los movimientos estudiantiles y del pensamiento catdlico en la Universidad Mexicana. Los Padres Misioneros del Espiritu Santo, en Lima, y los Rec tores de los Seminarios de Lota (Chile) y Quito (Ecuador) ‘ya me ha- bian dado 1a oportunidad de hablar a seminaristas, Pero esta leccién de Montezuma fue nueva y prodigiosa: en las miradas y en las pre- guntas de aquel puiado de muchachos, vi ponerse a flor de labio y de pupila, viva, nitida y deslumbrante el alma del joven Sacerdote de si Patria. Adolescentes que en sus Didcesis ingresaron a los estudios de Latinidad; j6venes apenas que legaron al campo de la Filosofia y del Teologado en aquel rincén lejano y tranquilo que tiene mucho de wni- salisrio y mucho de honda mexicanidad, zeémo y cuindo hubieran Cupa 88 7 podlido asomarse «1a cruda y fuerte, twulenta y glorase, compleja “Accllos, pues, om primer lugar, va dirigida e: ee aaa alia Resin Y, sin embargo, 0 acaso por ello, quieren saber. En sus horas on melee la responsabilidad de la orientacim del pensamien- de descanso se convierten en gambusinos que dragan en su espléndida a eels organizacién catélica de estudiantes e intelectuales. Piblioteca —una de las més completas que conozco en su Secciom de io ley estas paginas, pienso de ellos me darn algin dia Historia de México, en busca de la pepita dorada de la verdad de Be se. Principados de nuesiras Didcesis— el derecho 1g tierra mexicana. Pero no es suficiente. Nos Haman para ayudarles Slip aoe de la sotana —“enérgica aunque respetuosamen- ‘a encontrar Ia veta milagrosa. te" como dicen los reaccionarios— para recordarles que. subestimar la clase estudiantil e intelectual es un infortunio y, olvidar la Univer- IY con qué extraordinario afére siguen muestro diseurrie de sidad, un suicidio. ticoe! ellos que estan Hamil 1 ser “Iéonicos” en el aumbramiento i atin i wi las vetas expirituales de México! ;Con qué limpio interés siguieron ieee see también, cémo no, a los estudiantes de hoy que oF eso de mis memorias por los campos estudiantiles, y cudntos de elles, aie en alte ane operas no eee 2 for primera vez, entendian Ia relidad wniversitaria y la problemétion eat euibie i ris 7 fet Fel ag de salvacién que estudian: nals... y se apasionaban por ella! eee el Maestro Vasconcelos quiso expresar en mi del alma de los estudiantes del pais... y se ap ao Ti ctrcstrke Por Mi Rata Hable ET Eapieia oe Universitarios también, con draméticos problemas. intelectuales Hdd que dilcidn all, ope del Sogrario' al ampro alec dae Tale. Seat ‘paginas som fundamentalmente un testimonio: el de vena épo- Te Manstra presente en aquel claustro selectisimo de Profesores, 200 Labeeeaitat cota deben olvidarse. Constituyen una experiencia $e no than @ entender los problemas de sus hermanos seylares, que, Reet ek = trove, do wuss. del gnionesl eae Te las Universidades, no slo no tienen ni Sagrario ni maestros, sino ae cae cpintin Se Ae nee las formaciones so- que se debaien en a més desgaradora anarquia intelectual y en lt ig completa soledad de espirtu?... Sacerdotes ellos, Uamados w ser No propongo esta experiencia como un ideal. Lo fue para su re or eiales, Jebmo wo iban a entender Ia exisencia y la grave Fee clear coro sem sie Ia evisis de direccién social que constituye el abandono de las Fa eas Malad a ejemplo deslo macho 'aee Fra ea Sines divectoras iniclectales de Méxice?..- fy ios lo entndieron los montezamenses Los lego interogtris ais i oid apace onaoiie pang e prolongs més als de as hoes habiuales gracias un régimen de Seen erie UNEE. el Cone LABOR y dl Se Prrprancia de su época de vacaciovies— me hicieron confirmar mi con See to Yaseen, estas al Higtpnah te Cantor el ernie que operas hablan quedado enunciados Tos problemas, ex Ie ae ck 6 consi hs eis oe eae eee hhabria de volver a morir el 22 de julio de 1957. eae lagiel cursillo. Y entonces me propuse concluir estas “Memorias". Reencendi con pasin, si, las verdades histéricas y los ideales de Cuando Armando Chévez Camacho, Luis Hinojosa Ge ami gonoracion, en servicio de la verdad de México, precisamente para Jesis Manzano, Felipe Mendoza D.B., Adolfo ae mae wi er tne deuda contraida con el Seminario de Montezuma, sus Rec- trey yo salimos al sol:del medio dia, desde la infinitamente ej seat Drofesores seminarisas que fueron mis Mecenas. Les ofrect Petey Ai ce, heticled de ta ries poe ba Factores ae tuna colaboracién para su revista "Montezema’. Les de Jestis tienen en el Panteén de Dolores, a la que bajamos en hom- ‘entrego sin libro. ‘Luis Catprnéx Vzca Dros el amado cuerpo del maestro, nos dimos cuenta de que airds se (quedaba rina época ali, abajo, habia estado el euerpo del Padre Pro, Taal Padre Castillo: alli estaba aiin el del Padre Vértia; alls queda- ba ahora el del Padre Fundador: los cuairo grandes capitanes de nuestro Movimiento. “Tienes muchas omisiones” me habia dicho Don Ramén. Estoy convencido de que en todo el libro abundan las omisiones. Escrito sin archivos a la vista y aprovechando sélo los recuerdos de al- ‘gunos camaradas que en sabrosas pléticas Tos desempolvaron, sin duda {uedaron omitidos numerosos nombres y hechos que debieron ser con- Fenados aqui. No es posible conservar en la memoria siquera los datos ns importantes de aquel torrente de sucesos, hombres y circunstancias aque mos nutrié durante diez ais. ‘Mas asin: es posible que algunos de los compafieros citados en ‘estas paginas debon ser ubicados en otras promociones, o épocas 0 cir- cunstancias distintas de aquéllas a las que confusamente ‘Bes recuerdo vinculados. ‘Al mismo tiempo que pido perdén por omisiones y confusiones, espero que, con quienes vivieron la historia recogida en estas simples “Memorias’, podamos hacer, asi sea en colaboracién epistolar que s0- Ticito, una segunda edicion en la que se corrijan estos y otros defectos, fen tanto que, quien pueda, se eche a cuestas el grato y pesado quela- cer de escribir la Historia de la UNEC. Hosta aqui, el prélogo de la primera edicién (1959) que préctica mente qued6 agotada en dos meses, gracias a la jubilosa recepeién que Te tributaron los universitarios de mi generacién. Gracias también a su insistencia y correspondiendo a ella va esta segunda, un poco corregida: enmendando omisiones, suprimiendo da tos innecesarios y el "Apéndice” que contenia el texto completo de las Conclusiones de la Convencién Iberoamericana de Estudiantes Catdli- cos (1931); reuniendo en notas los numerosos catélogos de nombres aque en la primera ediién aparecen en el texto general haciéndolo pe- Cuna 88 5 sado y, poniendo igualmente como nota, el contenido del capitulo ao y, gual pmo nota, el contenic itulo VIL (CProat); en fin, chadiendo varias nots explcativas y de cieunstancia que esperamos darin mayor interés a nuestro libro. Confiamos esta edicién a “Fimax Publicistas”, cuya labor editori >ublicistas", cuya labor editorial, Hex calla, esyx de soba coocide en Morelia y jure de Moni pot sobriedad y limpieza, y a cuyo entusiasmo y amis segunda edicién. te ie 7 ee vase amtemane agradecenas Ia copia a ese nuevo esfuero el Morelia, Mich., Septiembre de 1962. I “ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS* Esta Historia empieza “entre las patas de Jos caballos’, en los albores de la gesta de los Cristeros: en el aio 1926, Y esta historia empez6 a escribirse “Entre Jas Patas de los Ca- ballos, Diario de un cristero” (1), donde su autor, Luis Rivero del Val, se oculta bajo el nombre ficticio de uno de sus personajes —real prototipo de los miles de muchachos que encarnaron los héroes de aquella. epopeya mexicana— para escribir, con sencillez, las primeras piginas de nuestro movimiento estudiantil, Dicen asf —‘En julio de 1926, los atentados contra la libertad de ense- ‘hanza se sucedieron en toda la Republica. Un grupo de estudiantes, decididos a asociar a los alumnos de las escuelas particulares para de- fender nuestros intereses, invitamos a clementos. representativos de Jos colegios a una junta “Cuando los convocados estébamos ya en suficiente mimero, Raiil inicié la sesin y explicé el motivo de Ta misma. “Se ha fundado la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, con la que todos debemos cooperar; pero, ademés, nosotros debemos actuar como estudiantes ya que, como tales, tenemos intere- ses y derechos muy particulares que defender. El ‘ataque principal viene contra Ja Escuela y somos nosotros los Hamados a ‘responder. “Se impone urgentemente aprestar una fuerza capaz de impedir Ia corrpcisn del elemento esudienal al que el Coblerse tora dem, plear como formidable factor de agitacién social bolchevizante. Esta fuerza no conviene que sea extrafa, porque desvirtuaria lo que debe ser el nervio de esta accién defensiva y protectora: el ejercicio de nues- tros propios derechos y responsabilidades. Luis Canpenéx Vaca iG i Catélicos “Ast nacié Ia Confederacién Nacional de Estudiantes 5 seis po hichaipe la Were de ensetianz, defender estos derechos de cociencs, procuar Ia sida formasin exist } velar por los intereses profesionales del gremio estudiantil Simulténeamente inscribiamos a sus miembros en los cuadros de Je Liga Defensora de la Libertad Religiosa. “Conatiuda In Confedeacn, oganizsbamos Cieuls de Ex dio para los socios registrados como conferenciantes en Ja seccién propaganda oral de la Liga...” é Un ia “comentibamos burlecamente a actividad plies cuando leg) Pablo, tryendo el primer nimero del miniscule pei dco clandestino Tamado “Desde Mi Strano", el cual sbamos tribuir”... Y el Pichn dijo: "ee sropésito, quiero anunciarles la creacién de. . xn ciedad ee hoperativa y limitada, que se lamaré, Compania de Companies Explores de Esplosvos..- La Compa. hot ri can clpsulas detonantes Jos atts vergonzoss, aan,» las fest iades organizadas por el Gobiemo y..., sobre todo, e done tones culties de propoganda atea alas cuales obliga a assic 2 los sufridos empleados. oa ‘Bnterados los jefes del movimiento de resistencia de las a ee eee acer directa, lo aprovecharon_confiindole Comisiones de extrema importancia, especialmente ncaminadas a con- tranetar golpes de la Pola... AI grupo del Pichén Te pidieron iat pusiera a todos sus miembros en actividad para_salv {a osttee prerea donde se hacia el perédico “Desde mi Sétano una so- 4a costosa prensa Hasta aqui, Luis Rivero del Val. cesidad de decir que Luis, el de las hazafas estu- dian eset: Gal prop Luis Rivero del Val, aunque el da también al Anciano, nombre carifio- Ee gue daban sus amigos a Luis Beltsin y Mendoza, hermano mayor personaje de la novela recue le aquellos muchachos de dieciséis afios. Y Radil no es otto que Rail Fernando Cérdenas. Yo no quiero saber, ni al caso viene, si las hazafas de Ja vida real pueden identificarse con las de la fantasia de Luis Rivero, con las sgestas que se narran en Jas otras péginas del “diario de un cristero”. pero si sé que aquellos dos camaradas formaron en el “grupo de esti. diantes” que convocé a otros “elementos representativos de las escuelas pparticulares para defender sus intereses”, y con ellos se creé la Com. fedleracién Nacional de Estudiantes Catdlicos de México. Padre se refiriera concretamente a nu acinades os bende “eon indie acto cee l, en iio de un cristero”— nos Ilené jabil is buyé gandemente al age de I Conlaiseial sige Os cia seni vigoroament,slentds or Ia ily ents ps mm Ramén, nuestro Asesor Eclesastico”.. eee 0 EL PLEITO GRANDE Don Ramén Martinez Silva tenfa una formacién tipicamente fran- esa y en su formidable cultura se destaca un dato que habria de en- ajar, “comme il faut”, en la realidad mexicana a la que iba a enfren- tarse: Ia huella profunda del pensamiento catélico francés opuesto, di- rectamente al positivismo francés. Sino fuera malentendido, podria decirie que poseia una destacada nota de racionalismo cristiano que hacia operar como un enérgico ‘corrosivo de las estructuras del racio- nalismo ateo. Era, desde luego, un escoléstico de Ja Escuela de Sué- rez, con una légica implacable. Y uno de los més altos teélogos de Ja Compania de Jests. Con esta dotacién, su ingreso a una accién de juventud tenia que caracterizarse por el acento cultural de su apostolido, Més atin gresaba a un mundo virgen, el estudiantil, en el que no se habia ini Giado ni el menor movimiento de cultura cat6lica moderna, Puede decirse que el estudi a crucificado por el primario y devalorado_positivismo mexicano —ya no, siquiera, el elegante y apa- ratoso de Justo Sierra— y Ja rudimentaria apologética de las soc ciones pias. Claro esté que en México habfa, como siempre ha habido, hombres catélicos de selectisima cultura que vivian al dia de los movi- mientos de ideas. Pero formaban clegantes cenéculos cerrados para Jas mayorias y ni una huz se filtraba hacia abajo. La crisis de la Fe en los muchachos era el primer problema por xr para hacer que el estudiante fuese “catdlico no a pesar de st ccultura, sino precisamente (en el orden natural) por su cultura misma”, Don Ramén empez6 su accién forjadora de dirigentes juveniles fandando Circulos de Estudio. El 24 de febrero de 1937 funds el pri- mero en el domicilio de la Phala (una de las tantas expresiones im- 1s Caupendn Vacs wisadas de la desesperada accién defensiva). Més tarde organizé las “Academias” de Medicina © Ingenieria, para egresados de Jas dos especialidades, y con estudios fundamentales de Deontologia. La pri- era de aquéllas estuvo dirigida por el Dr. José Meza Gutiérrez y el alma de Ja segunda fue Francisco Gémer Pérez. Naturalmente segufa su curso el plan de organizacién de socie- dades. El equipo dirigente mantenia sus cabezas de puente en los Colegios. Segiin un informe rendido por del Val y Cardenas, hasta marzo de 1927 habfan realizado 39 reuniones y visitas a escuelas par- ticulares, entre las que no podia faltar el Francés de San José, de se- froritas, al que los estudiantes Ilamaban de las *yeguas finas’, pues en Ja puerta del edificio, en San Cosme, se ostentaba este letrero muy francés: “Pension pour Jeunesses Filles’. ... En siete de estas escuelas hhabfan formado Sociedades. Simultineamente se tenfan trabajos y reu- niiones con estudiantes de escuelas oficiales. La “I? Asamblea Confederal de Estudiantes Catélicos de Pri- ‘maria, Comercio, Secundaria y Preparatoria” tuvo lugar el 19 de sep- tiembre de 1927. En el discurso pronunciado por el Presidente Na- ional, Rivero, se lee este pensamiento patético del muchacho madurado a golpes, que refleja el estado real de adolescentes convertidos en ca- pitanes de aquel grupo: *...es necesario abandonar nuestros pasatiempos de nifios. Las circunstancias nos obligan a ser hombres”. En el mismo mes de septiembre fue celebrado el CVI Aniversario de la Consumacién de la Independencia. Como se tratara de una “primeta salida” al campo social, la Velada del dia 27 se preparé cui- losamente. Un grupo de damas ayudé, como sélo ellas saben ha cerlo, y los jévenes de entonces recuerdan todavia con carifio a doria ‘Marla Séenz de Cervantes, dofia Guadalupe Couto de Orvafianos y dona Guadalupe G. de Arce, Los dirigentes invitaron a Jestis Guiza y Azevedo quien prepard Bs Secure gue, “a iiciativa de Lion Bam". tatstite te, se imprimié para ser distribuido en la Velada. Guiza habia vuelto poco antes de Lovaina, y muy poco después tendria que volver a sali Aacosado por Ia enemiga callista que le ganaron sus escritos, i Cuma 88 23 La CNEGM. estaba, pues, en plena marcha. De agui que ‘Don Ramén y Luis solicitaran audiencia del Excelentisimo Sefior Ar- zobispo para informarle de los trabajos. Fruto de aquella entrevista fue la carta que el Prelado entreg6 a sus visitantes y que a la letra dice: “A los Respetables sefiores Directores de’ los Colegios. Caicos de Nuestra Arquidiécesis. *Siendo uno de los deberes més sagrados de Nuestro ministerio pastoral y especialmente recomendado por los cuidados de Su San- tidad el Papa Pio XI, la formacién cristiana y la preservacién de la juventud estudiosa, mediante la organizacién de los estudiantes @ que desde nios conviene que se acostumbren, y habiendo Nos hace tiemy aprobado y bendecido para estos fines Ia Confederacién Nacional de Estudiantes Catdlicos de México, recomiendo insistentemente a Uste- des, sefiores Directores, se sirvan atender eficazmente, para la partici pacién de sus Colegios respectivos, en dicha AsociaciOn, al Comité Confederal, representado por el joven Luis Rivero del Val. "Pa asi mismo a Uds. que ha sido nombrado por Nos Asistente Eclesidstico de la Confederacién el Reverendo Padre Ramén Martinez Silva, S. J., con quien podrén tratar Uds. en el caso opar- tuno los asuntos relacionados con esta obra. importantisima, “Dios guarde a Uds. muchos afios. “José, Araobispo de México.” a entrevista tuvo lugar y la carta fue firmada y entregada por el Prelado el 16 de abril de 1927. Cinco dias més tarde, el mismo Excmo. Sr. Arzobispo Don José Mora y del Rio fue expulsado del pats, A elgalen bnbieperecido ste’ Gocamede une Seagal definitiva. Ya se verd que no lo fue. Por lo demés, se habré advertido el criterio arzobis organizacién de los estudiantes a que desde nifios conviene que se acos- tumbcen", que era levado a la prictica en los trabajos y sociedades que la Confederacién tenia entre escolares de escuelas primarias. Los Circulos de Estudio siguieron el curso més o:-menos intermi- teate que tenia todo lo institucional aquellos dias. La batalla en los campos —en donde habia més de veinte mil catélicos sobre las armas— Lurs Caupenén Vacs canalizaba todos los esfuerzos. No, obstante, los organizadores de Ia Confederacién hacian lo posible por consolidar sus cuadros, tanto més turgentes cuanto que aquello de la “corrupcién de la juventud estudio- sa” no era un recurso enfético de predicador cuaresmal, sino una hi- riente verdad monda y lironda, agravada, en el orden intelectual, por Jos anticlericalismos a lo Morones que algunos educadores venian po- nniendo de moda y, en el orden religioso, por los intentos de cisma prohijados por el callismo. La “2# Asamblea de la Federacién de Estudiantes Catélicos de Primaria, Comercio, Secundaria y Preparatoria” se reunié el 19 de abril de 1928, en el Salén de Actos del Centro Unién, Ese mismo afio le [Link]. se extendié a Guadalajara. Por acuerdo de la Directiva Confederal, Luis Rivero fue alld a fundarla. En el curso de noviembre y diciembre, dejé constituidas Jas irectivas de las Sociedades de Alumnos de Leyes, Normal Libre, Me- dicina, Ingenierfa; organiz6 una especie de federacién de Colegios par- ticulares; quedaron fundadas Ja Federacién Femenina de Estudiantes, con la Presidencia de Carmen Martinez Rosas y teniendo como Con- siliario al R. P. Vicente Camacho, S.J., y la Federacién de Estudiantes de Preparatoria de Jalisco, con el mismo Consiliario. En una reunién general de escuelas universitarias, se fundé Ja Federacién de Estudiantes Catélicos Universitarios de Jalisco, de la ue fue clecto Presidente Guillermo Gémez Arana, y se constituyé Ja Delegacién regional de la [Link]. El Padre Leobardo Fernéndez, SJ,, fue designado Consiliario de la Delegacién. Al hacer esta desig- nacién, el Excmo, Sr. Arzobispo, Don Francisco Orozco y Jiménez, es- cribié al Padre Fernindez: “Mucho me temo que la Confederacién mate a la [Link].M; pero, si esto es lo que a la juventud conviene, hay aque hacer el sacrificio”. EI presentimiento se cumplié exactamente al revés. Por aquellos dias (octubre de 1928) el RP. Martinez Silva tuvo que salir a Europa (3). El RP. Eduardo Iglesias, S.J. (4) quedé de substituto en la Asesoria de la Confederacién y.... todo vino inespera- damente para la Confederacién. Guns 88 6 ee Ree nae Se ts get eek eee Del Val narra asi los sucesos, en un informe rendido a la Diree- tiva, el 16 de julio de 1929: *...Ya en Guadalajara, entrevistamos al R.P. Fernéndez, quien se mostré sumamente sorprendido cuando le dije que la Confederacién continuaba trabajando, pues, segtin me explicd, ésta no existia ya y, en su lugar, se habia creado la Extension Universitaria, como Rama de la ACJM...; que esto se habia hecho en virtud de un tratado con a [Link]., por conducto de los [Link]. Iglesias y Ocampo, como re- presentantes muestros, y los Padres Bergoend y Méndez Medina, co- ‘mo representantes de [a Asociacién... Para probar Jo que me habia dicho, me leyé parte de una carta que le dirigié el Tustrisimo Sefior Don Miguel de la Mora, Secretario del Comité Episcopal, en la que Je decia que ‘las posibles dificultades que se creia hubieran podido surgir entre la A.C,J.M. y la C.N.E.C.M., quedaban por completo con- juradas, pues, de las dos sociedades, no quedaba sino una: la A.C. JM, en virtud de un arreglo que habfan tenido entre si sus direc ‘ores... “Le manifesté que era la primera vez que ofa hablar de tales “uratados” 4 i ; aay 55 or esta raz6n, bajo la sana —indiscutida y atractiva— tutela mo- zal del Padre Martinez Silva, la UNEC fue campo de una experiencia ceducativa de Ja libertad de critica y autocritica. Eran de ofrse aquellas sabrosas polémicas sostenidas por los pro- piot Padres, ante el juvenil auditorio. El choque de dos espadas ger- minaba en chispas de fermentos intelectuales. O en definitivas y xa- dicales posiciones. Como la adoptada por la mayoria de miembros de Ia UNEC que, bajo los cartelones de sus Escuelas —la Escuela Libre de Derecho, al frente, capitaneada por el Presidente de su Sociedad de Alumnos, Gumersindo Galvin—, formaron en la manifestacién pit blica de respaldo a la expropiacién petrolera. Toda la larga noche an- terior “el salén de los espejos” habia sido recinto parlamentario donde dos espadas chocaron: Gabriel Garcia Rojas, por un lado, sosteniendo que se trataba del “tercer gran despojo" de nuestra historia —los bienes de los jesuitas, por Carlos III, y los de la Iglesia, por Lerdo, eran los ctros dos— y Antonio Gémez Robledo, apoyindose en Ja tradicién ju- ridica que arranca directamente de las Siete Partidas y se concreia en Claros textos constitucionales para sostener Ja alta y fundamental justi- cia de la expropiacién petrolera. y 1a vindicacién del derecho de pro- piedad eminente de la Nacién sobre la tierra y el subsuelo y sus productos. De este modo, la actitud de independencia intelectual de los Pa- dres fue instrumento de educacién que instituyé el respeto a quienes discrepaban en opiniones sobre asuntos opinables. Pero su misma ac- titud de unidad en el sometimiento a las enseftanzas tradicionales de Ja Iglesia y a la Jerarquia, fue mucho mas educativa para Ja condena- cién de las transgresiones al espfcitu. La biblioteca de Cuba era otra fuente de educacién; pero, para llegar a poseerla habla que saltar muchos obsticulos: Ja mesa de aje- deez 0 dominé, el gimnasio, la tertulia. Mas, tarde o temprano, se imponia la biblioteca. Un dia u otro, ora porque Don Ramén orde- naba la preparacién de una conferencia, o de un articulo, 0 recomenda- ba un texto como ilustracién de alguna charla o de alguna leocién ofda en la Universidad; ora porque habia legado un libro nuevo, o porque nada habia qué hacer, 0 porque picaba la curiosidad, el hecho era que se entraba a la biblioteca. 56 Luts CatperSx Veo Aunque una misma ansia de saber sacudia a todos, dos metas in- ‘mediatas podrian sefialarse como polarizacién de las lecturas: la pura Peseupaciin intelectual o aadémie, y Js preparcion para Te lucha, 1 arsenal daba armas a estudiosos y combatientes, Aquéllos lamaban a éstos “los politicos”. Estos requerfan, sf, la s6lida preparacién remota sobre las grandes Iineas de la cultura; pero una inmediata, ciertamente amplia, sobre la temética de la poca, como doctrina para la orientacién de los trabajos de organizacién y propaganda de Ja UNEC. La cultura como un bien querido por Dios; pero también como instrumento egregio para abrir y hacer atractivo al universitario el camino hacia el orden religioso, Otra intima actividad, silenciosa ¢ intensa, se desenvolvia corpo- rativamente. Habia junto a Ja escalera una mimiscula capilla apenas suficiente por Js: medidas states de un air, apenas cape de eontener las eo losales proporciones de Don Ramén. No estaba alli el Santisimo ha- bitualmente, aunque es de suponerse que Fl se sentia a gusto y satis- fecho del rinconcillo, cuando nos visitaha. Los tiempos na permitian el lujo de tener en casa al Dios-Eucaristia; pero Don Ramén solta Ile- varle algunos domingos y viernes primeros, y los muchachos de Labor y UNEC recibfan la Sagrada Comunién. No siempre podian hacerlo, ni pudieron nunca regularizarse alli las Misas dominicales de los “cu- anos’. Tenfan que seguir a su Asistente a donde sus compromisos ministeriales le Hevaban. Era Cuba, o Enrico Martinez, 0 San Fran: cisco, 0 la Villa o la Ensefianza. Cuando la: isas eran en el centro de la ciudad, parte obligada del programa era la visita a “La Blanca” de 5 de Mayo, para el desayuno. Cuando aquéllas se celebraban en Ja Villa, el asalto se consumaba a un puesto de tamales y de atole de cis- cara 0 de zarzamora. Con prédigo sefiorfo, Don Ramén pagaba siempre. Esta variacién para Jas Misas tenia algo de militar y, atin mejor, de universal. La devocién que engendraba no era una devocién do- miéstica, “de capilla", sino ecuménica, publica, catedralicia. Ensefiaba 4 orar en todos los altaresy dabe fleniblided rival y edie. “No paraban alli esas misas’. El salén de cine solia convertirse en recinto de pliticas cuaresmales. Alli, Ja oratoria sagrada, arrebata- Cuma 88 57 dora y moderna del Padre Vértiz; la sobria y alta del Padre Iglesias algunas veces, la tranquila y profunda de los Padres Cesireo Alba 0 de la Pera, Afio tras afio, una 0 dos tandas de ejercicios de encierro —algu- nas veces, en ciudades de provincia, en comunidad con Jos muchachos de los Comités Regionales —completaban las practicas cuaresmales. Las peregrinaciones a Ja Villa, a prineipios y fines de cursos, lo iniciaban todo y todo lo terminaban Habia més. La vida interior se fortalecia y se intensificaba en el logo frecuente y breve que con Don Ramén tenfan los muchachos cn la intimidad de “el despacho”. Para eso estaba allf Don Ramén. El Jo sabia. Y estaba para orientar 0 reorientar la leccién aprendida en Ja Universidad, o para comentar el libro o el acontecimiento social 0 poli- tico, 0 recomendar la noticia periodistica o la novedad editorial. Pero, cualesquiera que fuesen los temas cuya consulta Hevaba a todos a pedie audiencia —un ligero toque con los nudillos, a la puerta, y un inolvi- dable, sonore, metilico “adelante!” —y viniese 0 no a cuento, pocos excapaban a esta clésica cuanto paternal e inevitable orden: *jHincate, que voy a confesarte!” Era la orden tan natural y tan obedecida, tan gustosamente obe- decida y, ademés, tan agradecida después, como aquella otra que pro- nunciaba el Padre cuando el automévil tomaba rumbo por Ja carretera “Tres Aves Maras y... picale que se nos hace tarde!” Y, antes de que fueran por la primera Santa Marfa, el guayin o el “Mercedes”, ya iba més arriba de los cien. Don Ramén no tuvo nunca virtudes de tortuga Estas excursiones espartanas de los primeros afos, al parecer sin objetivos precisos, eran todo un método de educacién. La orden era salir a Acapulco y, de pronto, se paraba en Cuernavaca; 0 bien, “va mos a comer a Puebla y por la tarde estamos de regreso” y tres dias después atin recorriamos Veracruz 0 estébamos almorzando en “Fortin de las Flores” 0 en el mercado de Cérdoba, para acudir, al siguiente, una huelga a Saltillo, o a una Conferencia a, Monterrey. Don Ramén colocaba a su equipo en los més distintos “centros de interés” y en el seno mismo de conflictos y problemas —jque en tordas partes tenfa el Padre tareas que realizar, érdenes que cumplir!— YY ensefiaba a observar, juzgar y actuar. Ora llevando de Ja mano, ora abandonando a las propias fuerzas, no sin antes convencernos de nues- ta capacidad para triunfar. No sé de otro modo més eficaz de forma- cién del criterio y la conciencia para los problemas sociales, sean morales © politicos, sindicales 0 universitarios. ...En todos nos colocé don Ramén, de modo tal que pudiéramos intervenir y dar testimonio de nuestro pensamieto en los mds diversos cendculos y asambleas. Hoy, después de treinta afios, todavia solemos ocupar muchas tribunas en el pais, Pero nos ensefiaba también a estar sobre la fatalidad. Como aquella vez que, camino a Monterrey, el coche manejado por Antonio Alvarez Urquiza se estrell6 contra un érbol, a la entrada de Montemorelos. Don Ramén, que venia atris, en otro coche, encontré a Gustavo Ramfrez destrozado y a los demés con Ja natural angustia y desconcierto. En unos cuantos minutos bendijo, absolvi6, recogié heridos, los mandé a Monterrey y.. —...jEn marcha, hijos!... Al volante, Too, que aqui no ha pasado nada!... Nuestras tres Aves Marias, con mucho fervor y... japrisa, Tofio, que quedan cien kilémetros por delante y tenemos que alcanzar la ambulancia antes de que legue al Muguerzal... “Dios te salve, Maria...” Estos viajes nos dejaron, ademés, experiencias y conocimientos inaleanzables de otro modo: el conocimiento de la geografia fisica y de la geografia humana, indispensables para quien quiere hacer geo- grafia espiritual y emprender campatias nacionales, Con esa experien- Ga, una gran riqueza ibamos atesorando: la de los lazos de afecto que anudamos, y no son los menores los de tantas familias que nos dlieron posada, que nos sentaron a su mesa, que abrieron para agasa- jarnos los roperos de su manteleria y el area de sus afectos, a través de Jos cuales nos hacian paladear el vino afiejo del alma de nuestra provincia. Una grata costumbre, intima, inolvidable, nos qued6 de esas an- danzas: el Rosario en comunidad, la larga y disciplinada oracién que, Jo sé muy bien, rezan atin los unécicos y les aleja de muchas solicita- ciones, cuando van en campafia. vu UNIVERSIDAD 1931 La Huelga de 1929 aiin no habia rendido sus frutos. Los lideres paladeaban su gloria y, tal vez sin calar sus consecuencias, la entrega- ban a las maniobras iniciales del lombardismo, operante a través del flamante Consejo Universitario, de las Sociedades de Alumnos, de Ja Federacién Estudiantil y de la Confederacién Nacional de Estudian- tes, la méxima corporacién estudiantl, eficaz siempre y siempre segui- da por los estudiantes de todo el pats. La Universidad de Justo Sierra segufa siendo napoleénica depen- dencia del Estado. A pesar de los anteriores esfuerzos de los fundado- res de la Escuela de Altus Estudios, de las edtedsas luminosas de Vase © concelos y de Caso, y del interno anhelo filos6fico, la Universidad per- sistia oficialmente en dar con la puerta en las narices a Ja Filosofia y fen conformarse con su condicién burocrética que la sometfa a las fluc tuaciones caprichosas de los maestrescuelas de las oligarqufas reinantes. Quizd por esto mismo, la Universidad era una institucién metida : hacia adentro y, por tanto, todo su poderio espiritual se desenvolvia fen su seno, con fuerza centripeta tal que mas que nunca imponfa un fuerte e inconfundible cardeter a Jos universitarios. El estudiante iba a la Universidad més que a estudiar: iba a vivir, a vivirla, con pasién y devocién. Esto hacia que, pues la Universidad era estatal —la generacién del.29 también era estatal—, lo burocrético resultara uno de los caracteres universitarios; pero rebasaba este rasgo, frecuentemente. Y como, por otra parte, la Universidad no era asi miea sino politica, de ello tomaba el estudiante sus preocupaciones orientaciones. Formacién técnica, dotacién intelectual, direccién social, 60. Luis Cavern Ven filiaci6n politica, todo se aprendia de la Universidad y en ella se vivia. Con una inmensa gama de criterios, es cierto; pero todos con el mismo signo del alma mater, la misma substantiva direccién y el mismo entu- siasmo social que tanto enaltece a aquella generacién Pero muy poco mis allé de las puertas de Ia Universidad Hegaba su fmpetu: Ia Universidad estaba cerrada a las angustias de México y las inquietudes de los universitarios se desenvolvian y agotaban en sentimentalismos. Los grandes movimientos politico-universitarios del mundo eran conocidos en la Universidad. La Universidad Popular Espaiiola y las tesis del Ateneo de Madrid, principalmente, eran digeridas por los ‘universitarios mexicanos; pero sélo en lo que aquéllas tenfan de poli- ticas y més concretamente, en lo que tenian de negacién, de “rebel dia" —se decia entonces— contra un orden politico y social estable- cido. Todo esto, por supuesto, llegaba aqui por los cauces de la iz quierda, aquella izquierda a la vez positivista y roméntica, juvenil y Dirhora, anticristiana y generosa que loe Gobiernos mismos tutelaban ¥ que, despojada de todo prestigio por los “idiotas «iiles” comunistoi- ‘des, ha Hlegado a convertisse en el Gobierno de “la izquierda dentro de Ja constitucién”. or entonces seguia siendo objeto comin de preocupaciones e in- tudes Ia ocupacién de Nicaragua por los marinos yanquis... y tras invasiones. Y este tema era explotado con inteligencia por la fnquierda, a través de la Liga Antimperialista Mexicana, Como era explotada toda tendencia 0 todo matiz antimperialista. Era la nue tra, aquélla, una juventud antimperialista. *|Muera el imperialismo!” gritaba la seccién comunista del Socorro Rojo Internacional y “iMuera el imperialismo!” teniamos que gritar todos. Otros temas catalizaban también las inguietudes del tiempo. Uno era el sentido popular de Ja Revolucién, al que “era preciso identi- ficar con el sentido popular de Ja Universidad’. No un programa “inexistente— sino un difuso pero ardiente sentimiento sacudia el es- piritu de los estratos superiores de la masa estudiantil; un sentimiento Cura 88 6 ya matizado por t6picos marxistas, frases de moda que cristalizaban én largas discusiones bizantinas sobre un indigenismo cojitranco, ex- tasiado ante las ruinas y las tumbas, pero que sacé del olvido las plis- ticas bellezas del arte precortesino, Vasconcelos habia sido uno de Tos creadores de esta mistica. Como lo fue —secundado por Pereyra— de la otra que saturaba la oratoria estudiantil: el sberoamericanismo que, en el Congreso Bolivariano celebrado en México por aquella epoca, se desfiguré con “pastiches” de un vago internacionalismo po- Kitico inspirado en una vergonzante Internacional; iberoamericanismo gue no alcanzé a expresién cultural, fragante y juvenil que especé- amos y se quedé en el “indoamericanismo” de nuestro malinchista comunismo criollo, que en nuestros dias ha quedado en fide-cirdeno- marxismo. La vinculacién formalista y sentimental de Ja Universidad “con cl pueblo y la Revolucién” tuvo un instrumento simpitico y generoso en una institucién de época: la UEPOC. Estas siglas fueron por al gunos afos emblema de muchachos idealistas y su sentido esté cla- Tamente expresado en el nombre: Unién de Estudiantes Pro Obrero y ‘Campesino. La UEPOC fue fundada por Roberto Atwood, comunis- ta y-con el apoyo de este grupo. Pero habia en su seno otras tenden- cias: la liberal estaba encabezada por un estudiante de nombre Benito Judrez; y Alberto de la Rosa y Manuel Cantéi Méndez, francotira- dores por entonces, representaban el pensamiento catélico. Atwood fue cl primer Presidente; el segundo de la Rosa, sorpresivamente, y el tercero, Cantii Méndez, a pesar de los esfuerzos comunistas en con- trario. Otzo denominador comiin tenia aquella generacién y aquella Uni- versidad: el anticlericalismo y, en mucho, la irreligiosidad. Dirigentes estudiantiles y profesorales coincidian en estos signos negativos. Se identificaban ‘con ellos, como estaban identificados entre sf los dit gentes de los diversos grupos estudiantiles en el ejercicio de un uni- ficado monopolio de Ja “opinién estudiantil" No habia, por su puesto, en esta actitud antirreligiosa 0 sim plemente anticlerical, ninguna nota positiva. Més bien un temor ver- gonzante, ese miedo tradicional y pueril que tienen los ateos a que Dios se les aparezea en persona; miedo encorajinado de los jocobinos Luis Cauvenén Vea, Cus, 88 ae fa que resulte verdad lo que presienten. Porque, incluso, ya habian abandonando el barco del positivismo que hacia agua, pero que antes habia torpedeado los valores espirituales, encamizéndose contra los sagrados; ya habian salido de aquel punto muerto y, por ventura, mar- chaban con Ja frente alta por Ja via Juminosa de wn intuicionismo que Bergson habia ensefiado a la Generacién del 15. Pero entonces to- davia se combatfa, como reaccionario, el dogma cristiano, sin cono- cerlo, queriendo suplantarlo con otros dogmas, éste 0 aquél, no im- portaba cudl, si era de moda: el acuiado por la Zérraga, 0 por In- genieros, o por Morones, o por Puig Cassaurane. La razén de ello era una razin de Estado, que era la raz6n de la Universidad. Aun cuando ya habian militado en el Vasconcelismo, muchos dirigentes de jévenes atin no entendian el Vasconcelismo. Por fortuna para quienes daban el tono al ambiente, no habia en | Universidad quienes dieran ilustrado y moderno testimonio intelec- tual de la Fe Catélica —si muchos que fo daban moral y heroicamen- te—. Hacfa largo tiempo que las tesis catélicas estaban desterradas de casi todas las cltedras. Ni como mera curiosidad intelectual, ni como valores histérico-culturales se recordaban, Y, en cuanto a los muchachos catélicos, estaban simplemente au sentes de la vida universitaria, Bastaba, por otra parte, aoe filiacién religiosa fuera conocida, para que automiticamente quedaran excluidos de la vida corporativa estudiantil, Pero no sabemos que, por entonces, hhaya habido algdin intento serio y orginico de los catdlicos para par- ticipar en aquélla, No era fécil, en verdad. Quienes hubieran sido ‘capaces de actuar en los claustros universitarios, vivian bajo el peso amargo y frfo de nuestra frustracién de 1929. Claro esté que la aparicién de una opinién catélica, denodada y salsa, apesive y moderna, que ven, dese Iueg, a des tetino- nio piblico de su religion y de la estinpe catdlica de su cultura, ardié ‘como una ofensa personal a quienes cjercian el monopolio de Ja opi nién, Ya no podrfan seguir impunes, pues calculaban —calculaban ien— que una presencia orgénica, independiente, de base catdlica y con estilo netamente universitario, era el tinico peligro para la perso- nal wanguiiad y el agate: monopoio wtenido por la sleta 9 simplemente audaz minorfa de liberales, jacobinillos y socializantes que usufructuaban Ja organizacién estudiantil Por aquel entonces habfa en la Prepa un grupo majadero que se lamaba la “Jia, saturado de literatura rasa y de pee Verona. Era éste casi un santo y sefia (¢"Quién eres tii?” —solia pre- guntar como un fiel Cancerbero, el Negro Dorantes— ...“Yo soy un caminante— que viene de un reino de muertos. -iCamina, es- queleto, camino, — la vida comienza mafana...”!). Y no menos ‘ma- jadero y alegre era el otto de la “Santa Cofradia de Jos Buzos Diaman- tinos” a Ja que Renato dio bandera lirica, con aquello de: “Una nitida noche —en que la pedrerfa sideral destumbraba, — los buzos diaman- tinos — en santa cofradia — descendimos al mar... Lunarios opali- nos, — academia rutilante — de nécar y coral... — dialéctica sucin- ta — de un sobrio calamar. ..” La “Jija” tenfa sus problemas —cuenta Pepe Cardona, (‘el hom- bre de la capa y el chambergo”)—: problemas de gente hambrienta que se vela obligada a asaltar los cafés de chinos... Cjaqui andaba el Chato de la Rosa, el respetable Padre de la Compatiia de Jestis muerto el 8 de Octubre de 1962, cuando dirigia con singular acierto la accién estudiantil catélica en la Escuela Normal Superior de México!). Parece que estas huestes méviles “de dialéctica sucinta” freron las primeras en entrar en contacto, por “descubrimiento”, con las nuevas formaciones catdlicas. En Leandro Valle 8 tenian su sede los Centros Bios y Lex, donde el Padre Portas dictaba algunas conferencias sobre Derecho Natural y el Padre Lanteri, algunas sobre Deontologia médi- ca. La entrada era libre y no habia ‘ninguna dificultad de conocer el sentido de aquellos Centos que, por lo demés, querian ser conocidos. Alli la “Jija” oy6, ademés, hablar de la UNEC. Sin embargo, el informe que de ello dieron a los lideres, no tuvo ninguna importancia para éstos. Mas el asunto adquirié caracteres de alarma cuando una tarde aparecié por la “Jija” el Gordo Islas, demacra- do. Tifoidea?, emalaria?... ¢"males opalinos”?... No. “Vengo de unos ejercicios espirituales", contesté, Luis se habia convertido a la Fe Gatélica saliendo de las filas comunistas. Su confesor y padrino: el Padre Martinez Silva ‘quello s{ fue importante ya. Fue para los comunistas una trai- cién; para los dirigentes de la opinién estudiantil, una clara sefial de eto. Y se enojaron, Aguello fue, sin embargo, sélo el principio. ; acciones multiplicadas, repetidas dia a dia aquellos afos, de- ben ees alin oe de la UNEC; estén escri- tas en Ja biografia espiritual de muchos universitarios; se hallan = Jadas y comentadas en muchas columnas periodisticas de la época, Re- ‘cogemos aqui sélo algunas hazaftas que ni en unas simples “Memorias’ ‘como éstas pueden quedar olvidadas. Subido en el pedestal de la estatua del Moisés (copia del Miguel ‘Angel, dos mets ¥ medio de alura), el chaparo Rivas Cid clamabe —iMe siento inmensol. : =e Pancho Lépez Manjarzés hablaba de la “pélida juventud sovidti- ca”, y Enrique Riis y Ramfrez arengaba en su espesa y mordiente media lengua. Esto sucedia en el patio central de la Escuela de Artes Plisticas —San Carlos— el “Dia Panamericano” de aquel abril de 1932. El “inmenso” Rivas Cid y los demés celebraban on eitin cae Liga a imperialista, preparando uno de mayor envergadura en el "Generalito’ mea Pee dont pontificarian los maestros marxistas Ramos Pedru- za y Gonzélez Aparicio, En Artes Plisticas tenfa la Liga una ancha base para sus operaciones de agitacién Con “porras” recibié la Prepa a los dirigentes iaquierdistas, a cuyo fete dat ce cu, el Chine enfoder Diz, ex de Artes Plis- ticas. Reventaba el *“Generaito” en muchachada y en brios inteligen temente polarizados hacia el “jManos fuera de...” jNicaragua, Chi- nna, Cubal..., prevaliéndose de la noble, insatisfecha e inilustrada ge- nerosidad juvenil | En medio del hervor estudiantil, clamando también contra el im- alismo, formaban grupo alerta Julio Chavez Montes, Toral More- no, Alberto de la Rosa, Luis de Garay, Islas Garcia, Lorenzo Alvara- do y otros. Pe Jos maestros entre aplausos frenéticos que se inicia- Bee ae eatin bajsoe del ante dicine mprcla” Heflopon. en medio de un silencio sagrado, con Ja soltura y el cinismo habitua- Jes en quienes saben que tienen el auditorio en el balsillo. Cuna bu 65 ee Y, de pronto, cuando Gonzélez Aparicio, modelando el traje in- glés, con un timido ademén que quiso ser de’pufio cerrado, tiraba al. filerazos contmm el capitalismo y repetia los lugares comunes contea el clero y la burguesfa, soné como clarin, el grito: =iTe compro el automévil, proletario! Y hubo, por momento, desconciert, algiin gesto o grito de indig. nacién; pero, sobre todo y en aumento, interés por lo que era, a la vista de todos, un reto. Lo era; pero el maestro marxista continué su arenga, perdiendo terreno en su auditorio, a pesar de que redoblé sus ataques a “la reaccién”. Los muchachos se arremolinaban, sin el me. hhor respeto a aquél, para recoger y leer los volantes que, con toda alta. neria, repartian Julio y los demés inodados en la maniobra de sabo- taje. Porque claro que de esto se trataba. Y el ensayo tuvo éxito. La axenga perdié vigor y el presidium, como mal pudo, apresuré el fin del mitin, Y no hay uno sélo de aquellos muchachos que asistieron con afin sincero aunque equivocado a la asamblea popular, que de un modo u otro no recuerde aiin el reto inesperado de Islas, que era apenas la punta de lanza del pensamiento catdlico. Por asalto, éste recobraria su Puesto en el Snimo estudiantil y en los debates de las grandes cues- tiones. La hojita lanzada en el “Generalito” no se parecia'a las reaccio- narias que, de cuando en cuando, distribufan suprepticiamente los ca- télicos. Aquella novedosa hojita era una convocatoria a Ja jucha anti- imperialista, a titulo de causa justa, conforme a los principios del De- recho Internacional; era la vindieacién de éste y de su egregio origen salmantino y vitoriano; y era una denuncia de Ia farsa que alli represen. taban teatralmente los agentes comunistoides, Pero, qué, gel pensamiento catélico esté interesado en cuestiones intemacionales?.... que en esta ciudad fueron asesinados por los pistoleros callistas, Congreso de la GN-E.— ¥ cientos més entregarog a persecuciones, heels golpes, sangre, dificul- etias— para abrir el camino que ha. conduc eat en ee le sus viejas fo- ificacin y suficiencia ad de Ja libertad para la Mexicana. Fi l callismo y el carde- Ja demagogia en Ja Escuela, dero estandarte nacional. L n tenido que exclu. de su poe el ciclo 4 384 Luis Canperén Vion La Universidad de México habia entendido su misién de ese tiem- po. Y, en un amplio abrazo de pleno sentido cultural, quiso salvar su Prepa y, con ella, el ciclo Preparatorio de la Reptiblica, atomizado 1s aiios antes por la divisién en Secundaria y Backilleratos. El Consejo Universitario, en el que daban alta y valiente cétedra los maestros Antonio Caso, Fernando Ocaranza y, poco antes, Manuel Gé- mez Morin, tuvo que aceptar la extraordinaria defensa que nuestro It der, Armando Chévez Camacho, hizo de la Secundaria y votar la ctea- cién de “Extensién Universitaria” dentro de Ja Universidad Nacional, simbélica Institucién que tal vez haya sido la carta de triunfo de Ja Libertad de la Cultura en México. Cuando €l Maestro Caso, clegantemente alegaba en el Consejo que la Universidad debia de beber la cicuta de Sécrates que el Estado Je imponia, Armando hizo la defensa més brillante de su vida univer- sitarioparlamentaria. “Si Sécrates hubiese escuchado a sus discfpulos yy huubiese arrojado Ia cicuta al rostro de Jos imbéciles tiranos de Gre- ia, la juventud helénica se hubiera salvado y Grecia con su juventud”, Y “Extensién Universitaria” se fundé como un reto al Estado y para bien de Mé Pero la lucha de nuestras gentes s6lo habia empezado. Era preci- so depurar, hasta las dltimas formaciones, los grupos dirigentes de la Universidad. José Gonzilez. Jéuregui fue destacindose lider en la Nacional y un buen dia, con st paisano Francisco Gonzalez de Cosfo, se lanzé @ Ja FEU y, én un movimiento de inteligencia con la mayorfa de las Sociedades de Alumnos, eché de la FEU a los izquierdistas y se man- tuvo en su Directiva por largo perfodo. Por supuesto, no siempre habja triunfo, aunque cada operacién iba abriendo més honda brecha y tarde o temprano se alcanzaban Jos cbjetivos ulteriores —decoro de la Universidad y vigencia de los var Totes superiores—. Parecié no haber triunfo en la campafa antichi- quista. Chico Goemne el que “tenfa dos millones para Ja Universidad—; uno que Je han ofrecide —y otro que le van a dar", habia logrado: Cuna 88 % poe ae a ee provocar, con su politica demagégica, un descontento general que au ‘ment6 por la represién a base de equipos de atletas que parecian tute- Tados por el Departamento de Extensién Social Universitaria y que, por procedimientos de lucha libre, habian acabado por apoderarse de Ja FEU, con oficinas en la propia Universidad. Los estudiantes opta- ron por recuperar éstas por asalto. Destacadcs miembros de la UNE tomaron parte en esta operacién, E! Rector gitanamente convocé al Consejo Universitario para ob- tener de él un voto de confianza contra Tas acusaciones que Je hacfan los estudiantes. Pero Chico sabia que no contaba con el Consejo y, en vex de presentarse ante una asamblea respetable y serena, en el re- into oficial de las més altas decisiones universitarias, levé a los Con- sejeros al Anfiteatro Bolivar e instalé una asamblea politica, popula- chera y tumultuosa, tin alli si todas los Consejeros hubieran respondido con entereza, Chico hubiera caido. Pero muchos Profesores "se enfermaron”, pot curiosa coincidencia. En medio de porras ensordecedoras hablaron los estudiantes contra el Rector presente; en medio de vitores bien diri- gidos, el Rector Chico pronuncié un’ discurso doliéndose de la ingra- titud humana, Era tal su emocién que Hlor6, loré mucho. ‘Toda Ja pasién, el insulto tumultuario, la ceguera colectiva se va- cié contra Armando Chévez Camacho, *iVa a hablar el Papal”, grité un porrsta Y se hizo célebre la respuesta de \rmando: ~"El Papa habla de cuando en « indo; pero, cuando lo hace Je escucha todo el mundo”. Fue célebre también el discurso de Azuelita respondiendo a Ar- mando; tan célebre por su violencia, su desusado tono intemperante que preferimos no recordarlo. Creo que tampoco aquél desea recordarlo, la asamblea votd diantes Arman Ag expulsién del Consejo y de Ja Universi- dad de los ‘Chavez Camacho, Luis Islas Garcia, , Jess de Anda, Antonio Aguirre, Gustavo Garcia Travest y Teodoro Shumacher. Y solamente dos, tinicamente dos maestros vo- faron en defensa de los estudiantes Ante tamafa indignidad, el Presidente de la misma, Horacio Caballero Palacios, secundado Manuel Cant Méndez, hizo pablica su solidaridad con los expulsados y st asco por la demage fgante, digno, fue contesta chiguistas. Tal era la Luis Caupanén Veea ante de la CN. y View: cogia del Rector; pero su gesto generoso, ele- ido por Ja grita de las porras y_pistoleros lencia soez de aquella turba que tuvimos que rodear ~y la presién fisica de cientos de porristas sobre nosotros obligaba a rake etrechamente~ a nuestros Iideres expulsados, ostooe oF ta tinica consigna: "Que nadie caiga al suelo”. Lo hul Ja caballade. era aplastado En Cuba 88, las muchachas de la UFEC, ya preparadas, resta- faron las heridas de algunos camaradas. La UFEC (Unién Femenina de Estudiantes Catélicas) fue ala centrafiable y lealisima de la UNEC. La cred un Sacerdote meritis srupo de universit Boro. Se. Arzcbispo El Sacerdote era el R.P. José I xia un capitulo aparte en estas Men gos exenciales de su decirse dulzura, si no hubiese torado en Ja Uni Taureada sobre los eclipses; d ronémico de Granada (1 aquella época), y de su tras de la Tarahumara, donde conv torio / doce aios. En el grupo ‘Angeles Gonzalez esa Méndez, M: Ilo, Carmela. Sarge figura Isbrw Costa, primer Fernandez, Reb Margarita Can demas de su bo 0, a iniciativa de un aguerride y con la autorizacién de un egregio Prelado, el éxico, Dr. Dn. Pascual Diaz. Cura 88 or Francelin Castafieda, Marta Christlieb, Marta y Carmen Dupont. El 12 de octubre de 1935 hicieron la formal y solemne fundacién (20), Hacer la historia de la UFEC seria repetir en mucho la de la UNEC. Como ésta y con ésta, la UFEC participaba en la lucha es- tudiantil, con tanta eficacia que, entre nosotros, llamébamos a los es- cuadrones de muchachas “la caballeria ligera’. Como la UNEC, tam- Dign ellas tomaban parte en las luchas sociales. Puede citarse por ejem- plo, su participacién en impedir un desfile de muchachas normalistas Yen shorts” que costé la cércel a Marfa Angelina Servin de la Mora y 4 otras compafieras. Como Ja UNEG, la UFEC centré Ja formacién en dos polos sus Circulos de Estudios y su vida religiosa. Pero, por supuesto, las mu- chachas lo hacian mejor que nosotros. Su Circulo de Apologética fue un prodigio de sistematizacién y ejemplar para México y otros paises, y les permitié establecer en 1941 el Grado de Maestra en dicha disci plina. Para estas Maestras se establecieron cursos superiores de Dogma, ges, Pebcoga e Idiomas Su Congregacién Mariana Cagregada a la Prima de Roma, como posteriormente estuvo la nuestra) y su Apostolado de la Oracién (que fomenté en grado sumo las comuniones de los Viernes primeros), ob- tavieron frutos palpables. Pueden mencionarse como notables las pri- meras comuniones de 35 socias, casi todas de la Facultad de Medicina, 1 afio de 1941, la conversiin a la Fe Catdlica de otro grupo conside- rable y el bautizo, en la capilla de la UFEC, de tres universtarias que previamente hicieron abjuracién de sus errores. ‘Como obras técnico-sociales atin se recuerdan con emocién su Pen- sionado para las estudiantes y su Consultorio médico. Como la UNEC, la UFEC también fue mantenida —y desapeo- vechada— al margen de la A.C:M., en amenaza constante de desa bacién para dejar “Ia exclusividad del campo femenino estudiantil” a la Juventud Catélica. Sélo después de largos esfuerzos la UFEC obtuvo tuna delimitacin de su campo. En carta que el P. Mier y Terin dirigis a la Presidente de la UFEC (Delfina Esmeralda, por aquel_tiem- po, en Tlacotalpan, Ver.), el 9 de febrero de 1940, le informa: *.. .Re- Luis Cauperén Vaca solvié el Sr. Director Pontf. de A.C. y asi nos lo comunica en una ear- ta dirigida a “las Sefioritas Presidenta y Secretaria..." ...que, en las Didcesis donde se halle independiente la UFEC, continée asi, y sélo ‘se confedere a A.C. en general. Y he aqui la solucién esperada por lar- {205 afios...: ni se disuelve, ni se incorpora a J.F.C.M...” En aquellas universitarias todo adquiriia gracia y profundided, hasta aquel irritante desprecio con que nos Ilamaban entre si "los hom- res!", porque, ciertamente, en nuestra brusquedad con que la lucha nos acoraz5, nos falté muchas veces cortesfa para ellas. Pero no sie re. Desayunos (en ocasién de Misas en comin), meriendas (los Dados) y *posadas", nos acercaban, Y motivo de trato cordial y gentil fue un “cuadro dramético” —que posteriormente se lamé “José y Terin’=, teatro que cultivaron muy especialmente Edmundo Meou- chi, Fernando Gonzilez Berazueta, Alberto Urueta Septién, José Luis Sandoval, Adolfo Pimentel, Luis Villoro, Enrique Lopez. Astorquiza, Julign McGregor y quien tin tiempo fue director del *Cuadro": Eula- Tio Onega. Varios grupos UFEC se fundaron en Ia provincia, casi todos a instanclas de nuestrus propugaudistas. Asi nacieron los Crupos de ‘Querétaro, del que fue Presidenta Consolacién Fernandez, hoy reli- ‘giosa Carmelita; de Saltillo —encabezado, desde luego, por Celia Gon- Zhlez Garcia, hoy de Canti Méndez—, de Orizaba —con Alma Virgen Rella—, de Morelia —con Josefina Cervantes—, de Zacatecas —con Ju- Tieta Franco—, de Tampico, de Aguascalientes y de San Luis Potosi, alas vigorosas de nuestros respectivos Comités. Asistentes Eclesidsticos de la UFEC fueron su fundador, el R.P. José Mier y Teri, SJ., muerto el 30 de diciembre de 1942; el RP. Joaquin Saenz, SJ. y, desde fines de 1947, el R.P. David Mayagoitia, SJ], quien continia al frente de este organismo que, por muchos Jos, merece su realizacién y apoyo episcopales, en escala nacional ‘Muchos afios han pasado de aquellos afios y, sin embargo y a pe- sar de aquella “distancia” que guardaban en lo personal, cada vez que Themos vuelto a coincidir en una empresa comiin, a las chicas les salta a flor de piel su Jealtad a la UNEC y nosotros sabemos siempre que ‘contamos con una aliada en cada muchacha, Cuma 88 99 ‘Asi pasé en Roma, cuando tuve q diel jue presidir el IV Congreso CIDEG gue transforms Ja organizacion ‘en CIDUC Cuniversaroe Pestgraduados y no slo estudiantes), en medio de los més sutiles elementos en contrario que, al fin, logramos contrarrestar con el apoyo de miembros del Cuerpo Diplomitico acreditado ante el Vaticano Varios atos hacia que no habia vuelto a encontrar a la Presiden- ta UFEG, Delfina Esmeralda, Y he aguf que, cuando més abrumado sme encontraba, aparecié por las oficinas de la CIDEC Cen la Iglesia Espafiola de Guadalupe y Monserrat). Desde aquel momento conté con una aliada, a tal punto eficaz, activa y generosa que, tras mi ree- Jeccién como Presidente, ella fue aclamada como Secretaria del Comité Ejecutivo. Y apenas medié entre nosotros explicacién del conflicto y de la posicién del Presidente. Ella era una UFEC. Yo, un UNEC. Y cera suficiente para establecer entendimiento y solidaridad. Asi fueron siempre —y siguen siendo— todas aquellas muchachas de los escuadrones que formaban la UFEG, “nuestra exballecia lier” La fuerza estudiantil catélion ya estaba, pues, en marcha en el pats. La presencia del nuevo tipo-de estudiante catdlico fue advertida por los no catélicos. Pronto se nos calified: “neo-catélicos", por quie- nes antes habjan subestimado al muchacho cristiano, ae De las mucha erénicas —un tanto despistadas por la novedad— {que por entonces se escribieron sobre la aparicién del nuevo protago- nista universitario, cito estos pérrafos del viejo amigo Arturo Niifez: “Fue para nosotros una verdadera sorpresa saber que la mayoria et estadcaes Ue ik Repeca ic econ en ea grupos catélicos. .. El Congreso de San Luis Potos{ (de la [Link]., en 1934) difiere fundamentalmente del resto de los Congresos (en que) como en ningiin otro se marcaron dos tendencias perfectamente dis- tintas, dos caminos a seguir: el camino de la derecha y el camino de Ja izquierda. Como ya dije, la inmensa mayorfa, sin titubeos, eligié el primero y s6lo unos cuantos nos prendimos el listin rojo del ala iz~ quierda. Luis Catomnén Vesa 90 Ya habjamos sospechado que en el Distrito Federal, Jalisco, Di rango y San Luis Potts se estaba levando a cabo Ia reforma univers tare poe un grupo de burgueses y de reaccionarios y ahora hemos te- nido fa oportunidad de confirmarlo, El Congreso de San Lis, puede Taxis, fue un Congreso catblico: la mayoria de los Delegados son 0 han sido miembros de Ia ACJ.M, (2) y su actuacién es ya bastante Gonacida en México, pues algunos de ellos escriben en el periédico "Proa’, 6rgano del partido catilico (77?) de la Repablica... A. mi juicio, ha legado cl momento en que el estudiante no puede ser mis que dos cosas: o es catélcn, 0 es socalista...” (21). Muy cierta y clara era una cosa: Ja UNEC habia alzado bandera: © com Cristo 0 contra Cristo. x INTERPRETACION DE LA UNEC La UNEC “es un grupo politico estudiantil” deck Bae OE see ie cele ee rios’. "Una cofradia de beatos, una secta de congregantes” nos eali- ficaban los décimonénicos jacobinillos; quienes se decian informados: tun partido catdlico nacional’; y, algunos inteligentes amigos de la izquierda: “es un movimiento neo-catélico”, 4 Bin 29 sper mada menos una inte posin Gente & Ta vida, una cabal concepcién catdlica, sin mutilaciones de espiritu, sin congelacin de titers, El mimo Catdicimo milano y une paar esis petra oe ge some) la, el de no basta la Fe para salvarse sin fa caridad y las bue- nas obras. ; * Se Cuando el muchacho se sen nacia la necesidad de participar lebfa a su filing ‘a. Donde seat faciones estudianti apoyo de st cor- Jes, los mu poracién oficial, Hibertad de vivir e ta de dem Luis Catpenén Ven ‘de un deber olvidado: el deber de solidaridad de clase que la ética eri tiana ennoblece con la tesis de la “gracia de estado! ‘Imponia ésta a nuestros muchachos una_misién de apostolado. Mas aun: se hacfan tan palpables las tan especiales gracias que se purificabe la intencién de los trabajos, a medida que el espiritu se aden Fraba en el sentido de la UNEC. Se hacia imperiosa Ja tarea de ca- tequizacién y atin de conversién del eompatiero que se sentaba al lado. Y en aquellos universitarios desalifiados y rebeldes era un orgullo prac: ticar el bien y sentian una inmensa satisfaccién cuando se daban cuen- ta de que el mensaje de Cristo Mevado por ellos se habia entendido, ero todos comprendian que su obra no seria perfecta en tanto no igua Jaran con su vida el pensamiento y mis se empefaban en ser mejo- res, no por un narcicista afin de parecer mejores, sino por la urgencia Giaria de hacer el bien y de ganar con ella el mérito de Jo alto. Poco se ha pensado en esta calidad unéeica: In dimensién apos séliea de los muchachos. Ellos mismos poco hablaban de este carter porgue tenian la bumildad de sentrse incapaces de tal misin; mas, por ‘esto mismo, cudnta mayor valia en sus diarias acciones y cudnta ma- yor pureza en sus infenciones y en su conducta respecto de sus com paferos, de sus grupos, de sus Sociedades, en la clase, 0 en el dis- turso del mitin, 0 en el Congreso, o en Ia plazuela. Sabfan que Gentro de la esfera de su actividad social, su mensaje cristiano tenia nds resonancia y no frustraban la ocasién, deparada por la Providen- Gia, de convertirse en “magnavoces de las’ Enciclicas Pontificias", mi- sign que concreta y personalmente entregara a la Delegacién UNEC, a] Congreso Fundacional de Ia CIDEC, en Roma, (1932-1933) Su Santidad Pio XI. 1 otra parte, “el ayuntamiento de maestros e escolares fecho en Baa neers ‘entendimiento ¢ voluntad de aprender los saberes! era para la UNEC una definicién tan clara y tan viva como lo fue para. Alfonso cl Sabio. Y la “voluntad ¢ entendimiento”, aqui y aho- fa, significaban lucha y polémiea, accién democritica pero inteligente, Ta corporacién y no ausentismo de yparticipacién en las vicisitudes de Ja “politica universitaria”. af Los grupos jocobinos y comunistas venian excluyendo de Jas or ganizaciones ‘estidiantiles y combatiendo en las citedras no, sélo al Guna 88 ie Catolicismo sino al catélico mismo. A éste no se le consideraba com- pafiero; contra él valian todos los recursos. Esta actitud mental era tuna de las manifestaciones de aquella falsa neutralidad politica y bu- rocritica de quienes, en Ia Universidad, actuaban contra sus compa- fers, como en la vida péblian scrubs el Estado contra Ia masa ca tslica’ mexicana, Dos érdenes de ideas empujaban a Ja accién. El primero, vilido avin para los tibjos 0 de ideas religiosas inoperantes, era ese rescatado y reencendido concepto de Universidad, tan sabiamente definido en las Siete Partidas. Se debe al Movimiento Autonomista del 29 el inicio de este rescate; pero sélo el inicio, simplemente, formalista y lirico. La idea motor del co-gobierno universitario no fue ahondada suficientemente por los lideres del 29. Se quedaron en la superficie politica de la cuestién. Y atin més: al ligar esta idea a los intereses de grupo, perdié prestigio. Era preciso rescatarla de este sentido par- ticularista, hacerla superar su indigente y exclusivo contenido politico y vertebrarla dentro de una cabal concepcién de la Universidad, En el afin del saber y en el elemental sentido orginico y dind- mico de la cultura, como misién de la Universidad, radica la esencia de ésta y, consecuentemente, en ello se basa la jerarquia y unidad de su organizacién pedagégica y social y Ja ordenada ubicacién de sus miembros dentro de la funcién docente. Concebida asi la Universidad, Ta participacién de los estudiantes en el gobierno de Ja misma [Link] de la categoria politica del universitario, sino de la categoria orgiinica y de la mision de la Universidad. A difundir esta visién de la Universidad contribuyé en grado méximo ese inmenso breviario sobre Ja Universidad que Don Jaime Castiello presenté como modesta “ponencia” en el I Congreso CIDEC, cuyas ideas centrales coincidian con las tesis que venta sosteniendo Don Ramén Martinez Silva, en Cuba 88, y con la inolvidable estirpe de nuestra Universidad. Guando el muchacho junté a la concepcién de su Catolicismo “a Ja jineta” y del catélico como protagonista de: su propia historia Ia cconcepeién de una Universidad como corporacién de maestros ye tudiantes, con una misién tinica, comin, orginica, se rescat6 a si mis- Luis Caperén Vaca m ‘a ser miembro activo de su Escuela. Y, si el ambiente Batis ape GF es sersscrs Saban cons 2, nie ls isputé su derecho y el de su Universidad, Asi formaba la UNEC. Pero no mandaba ni i las accio- nes estudiantiles en la Universidad. Capacitaba para ellas y exigia suficiencia y dignidad en la vida activa, como las exigia en la price tica de las virtudes; pero dejaba en libertad, y avin més, inculcaba cl hibito de aceptar la propia responsabilidad y el de deliberar sobre Ja propia conducta. Cusintas veces, al concluir una sesién de “asuntos internos” y transformarse la misma asamblea en comité de accién universitaria, Don Ramén se levantaba de su sitial de Asistente Eclesidstico y, en tanto la polémica se encendia entre los muchachos, él paseaba y slo de cuando en cuando resumia con una sentencia una tesis moral, con- fusamente manejada por los polemistas; o bien, confirmaba su posi- ign, repitiendo: "Hay cosas que el Asistente no debe saber" Don Ramén nos ensefié con le palabra y el ejemplo « decidir. La UNEC ni hacia politica ni necesitaba hacerla porque cumplia su ‘misién; formar para la responsabilidad. No era una suplencia de defi- ciencias 0 de cobardias. La doctrina misma no opera en vex de la conciencia individual. Ni la misma Fe suplanta a Ja razén y a la perso nralidad, Otra vez, aqui: “El que te creé sin ti, no te salvard sin ts Cintas veces he recordado esto al ver a algunos pobres erstiae indecsos para opter en una cuestién vital, simplemente porque Tn prs extruder eperin la decisin del Saerote — en 16 por cierto, se ve la meritisima tradicién de disciplina de México a si mrquia--. Y eusintes otros co er y Ia conducta del ple Ber cai Pecads cn a Sh fa del seglar y del eludas Tidades, solapan_ sus cobardias en la Cura 88 95 Envuelven estas conductas la tendencia confusa de utilizar el va- Jor religioso como trampolin en los asuntos temporales (como lo hacen algunos mentecatos que para su. propaganda electoral utilizan la ima- gen de la Guadalupan). Cierto: Dios preside todos los actos huma- nos y el buen cristiano debe dirigir la intencién atin de los menores movimientos de su vida y su razén a su Fin superior. Pero de muy divers estipe es In idea’o la intencién de convertic a Dios en salva- vidas. Una cosa es que el nedador ore fervorosamente antes de lan- zarse de “clavado", y otra de muy distinta laya que, antes de lanzarse, srroje al agua el sagrado madero de una cruz para mantenerse a flote sobre ella, Por lo menos asf pensdbamos en la UNEG. Y de acuerdo con ello obribamos. De los aciertos 0 errores en nuestros. movimientos, somos los responsables. Y conste que no es por la boba distincién que puidiean haber hecho quienes tienen lo rligisn “como cosa de oom. Giencia individual": “dentro de Cuba 88, catdlicos; dentro de la Uni- versidad, universitarios’. jJamés se nos. ocurrié una imbecilidad de este tamaiio! No: en Cuba 88 y en la Universidad, universitarios ca- {6licos y catblicos universitaros. ‘As{ obrébamos conforme al espfritu que se enraizaba en nues- tro origen y en nuestra constitucién, Nuestro Estatuto era claro, ademés de ser sélido y original entre los de organizaciones catélicas. Decfan ast sus articulos esenciales: “1—La UNEC tiene por fin la coordinacién de las fuerzas vivas de la juventud estudiosa para atender los intereses de su. clase segin Jos principios eat6licos. “2.-Para conseguir dicho fin la Unién procura 2) dar ayuda econémica corporativa a sus miembros; 1b) Iuchar por el mejoramiento de Ia funcién educativa y docen- te en los centros de enseftanza (*); *) "Para ello, entre otrae cosas, fomenta el estudi de las Humanidades” —Nota de as mismon Bitatuton, Luis Caperén Vion ©) oponerse a las ideas disolventes, fomentando especialmente Ja alta cultura catdlica, en el terreno filosfico y social **); d) formar en Ia clase estudiantil una conciencia catélica en los problemas que nos agiten; ©). oponerse a la inmoralidad creciente fomentando la cristiani- Bee as le etichcnics y la conviccién del valor que tiene para el individuo y para la sociedad, en todos sus aspectos, Ja vida sobrenatu- ral del Catolicismo”. Traigamos a cuento, para mayor claridad, nuestro articulo 57: “La UNEC y sus dirigentes son ajenos a todo partido politico y 1 toda politica de partido” ‘Adviértase que muy otra de la de Ia Confederacién de Luis Rive zo del Val era la mentalidad de la UNEC. Aquélla se dirigia especial- mente a los estudiantes de las escuelas particulares; la UNEC, espe- Galmente a los estudiantes de los centros oficiales de ensefanza; aqué- Ia postuld la “Libestad de ensefianza”; é:ta, “el mejoramiento de Ja fun- ccién educativa y docente”; aquélla buscaba la “edueacién social y eivi- ca de sus socios”; ésta, “formar en la clase estudiantil una conciencia catélica en los problemas que nos agitan”. los dos idearios expresan el mismo anhelo; pero cada uno a su a OT dies oe tiempo. En 1926 era la mentalidad de- fensiva y el mantenimiento del “modus vivendi” tradicional, dentro de fa hipétesis histérica de la libertad de ensefianza y del estilo de vida muy siglo XIX; en 1931, era una mentalidad formativa dentro de Ja tesis de la més alta tradicién catélica y de lo mis avanzado de Ja cult Ture to Unin dourellor ts peo ints de ls etn or ite sear te estado ty, tlre conferees, pbc, ei 1, incu coer da crime ey de geo tp Via andar que pujonmente for sire eo, rl ets Beh se ot ficiiay de ks Bk de lor Poes se medio de re sere faut ide) unis de eters en te ae en et tatee oem), Cura 88 ar 1a modema. En 1926 urgia mantener siquiera la cohesién de los estu- diantes catblicos de las escuelas particulares; en 1931 se planeé Ja asi- milacién catdlica de los muchachos de las Universidades. Y, en fin, ppara no alargar este catélogo comparativo, en 1926 fueron acejotaeme- tos de 16 afios los forjadores herdicos de la Confederacién, y en 1931 fue el Padre Martinez Silva el forjador de la UNEC. El hecho de que Ia UNEC haya preferido trabajar por su ex tensién en la Universidad més bien que en las escuelas particulares no queria decir que no le importaran éstas. Explica simplemente que Ta\UNEC omnsiderd de macho mayor urgenca llevar el testmonio ae télico a los muchachos ms abandonados espiritualmente. Al fin las escuelas particulares tenfan un minimo de garantia de formacién y mo- ralidad del que catecia Ia Universidad. E ineuso los universitarios venidos de las escuelas particulares tuvieron siempre el apoyo corpora Iris de to Fellansstn de Colegce Pusicdaces coy una ea table que mucho bien logré, por algiin tiempo, en la Universidad. Fue el tempo de Joe: gyandes lideres esmdianther de, aquelly Fede a quienes no podemos clvidar en estas piginas porque. eatélicos como nosotros, con lealtad sirvieron a la Universidad y al Catolicismo, Me refiero a Juan Sénchez Navarro, Leopoldo Baeza y Bernardo Ponce principalmente, entre los més distinguidos, cuyas ccasionales discre- pancias con la UNEG, en asuntos secundarios, no empafaron nuestra amistad, ni menos su caballerosidad que siempre debié set norma para Jos lideres estudiantiles de las escuelas particulares... y no fue asf, co- mo mas adelante veremos, Y ya que tratamos de ubicar a Is UNEC dentro del cuadro de Ja ‘erganizacién catélica mexicana, digamos que Manuel Ulloa asistié. du- rante vatios afios a la Junta Central de Accién Catélica, en represen- tacién de la UNEC que era organizacién Confederada. Este carécter fue discutido en una memorable Asamblea de Ase- sores Eclesifsticos de AG, sosteniéndose la “fundamentalidad” de la UNEC, esto es, su categoria de Quinta Rama de Ja Accién Catélica, * tesis defendida, entre otros Sacerdotes, por Monsefior José Maria Soto y el P. Guillermo Tbarrola, los dos de Morelia, Luis Catpzrén Vea La respetable Asamblea se caldeé indeciblemente al punto que la Presidencia de Honor, que tenia el Exemo. Sr. Arzobispo de México, vets el debate y se reserv6 el derecho de decir la ilima pelabra Y Ia altima palabra, por entonces, la pronuncié el propio Sefior Diaz, en el siguiente documento cuyas consideraciones y partes reso- Jutivas reproducen, casi textualmente, las de la carta que, al respecto, Te dirigié desde San Antonio, Tex., el 22 de julio de 1935, el Excmo. Sr. Delegado Apostélico, Don Leopoldo Ruiz y Flores, y que transcri- bo de una copia fotostitica “Comunicacién Oficial que, en su cardcter de Director Pontifi- cio de Ia [Link]., ditige el Exemo. Sr. Arz. de México 2 la Junta Cen: tral y demiis Organos Dirigentes de la ACM. el V. Comité Episcopal de 3 de Fbro. pp. se expresaba claramente el juicio de la razén que asiste a la [Link], para obtener el que en adelante se la considere como organizacion FUNDAMENTAL de la [Link]., y para que se consolide la EXCLU. SIVIDAD de 1 campo, que desde los comienzos de la [Link]. le fue concedida. “Tal es igualmente el respetabilisimo parecer del Excmo. Sr. De legado Apostélico, en carta que se digné dirigitme, con fecha 22 de Julio de 1935 y en su tiltima comunicacién sobre este asunto. “En la comunic “De igual modo juzga Ta mayorfa de los Exemos. Sres. Obispos de cuyo parecer he podido tener directamente noticia, “Por lo cual, después de haber estudiado también por mf mismo este asunto, que juzgo de grande trascendencia para el bien de la Igle- do el momento de DAR UNA RESOLUCION. Espero, inteligencia y armonfa di sia, creo llega entre otros bienes, una me} Jas dos organizaciones igualmente qui gue tan bien trabajan en el c “1,-En cuanto a Ja FUNDAMENTALIDAD: Se reconoce que la U.N.E.C. tiene todos los requisitos de orga- nizaciin Fundamental y que mereceria ser reconocida inmediatamen- ia de esfuerzos de s: la [Link].M. y la UNE. la ACM. Asi pues: te como tal. Pero, dadas las circunstancias de lucha y la visibilidad de su accién, es mejor posponer la declaracién oficial de ese grado de Ja [Link] otorgindole, sin embargo, desde luego, todos los derechos que, para el desarrollo de su accién, le corresponderfan como a tal: exen« cién del art. 16, representacién permanente en las Juntas Central y Diocesanas, etc. Cuando cesen las circunstancias que ahora lo impiden, S procede, sin més tfmitey a dele Je FUNDAMENTALIDAD, conforme propone el Excmo. Sr. Delegado Apostélico y opina el Ven, Comité Episcopal. ae ee ‘ IL—En cuanto a Ja EXCLUSIVIDAD: £ __ ‘a _se confirma el que el campo universitario, a saber: Univer sidades, Escuelas ‘Técnicas Superiores, Escuelas Preparatorias y ee males, le corresponden exclusivamente a la U.N.E.C. y en ella tendré Ja direccién de ta A. : *b) jue de suyo, de la mi conas organizaciones Fundam a manera que con las : ; Fundamentales, twos Ios estudiantes “univer: ios que quieran trabajar en la A.C. deberin ingresar a la (U.N.E.C. Unidn Nacional de Fstudianter Calico, eo eneprende moy bleu gag © reco tener ante edo un mpl espiita para ace fe mene ‘casos de excepcién, los que pueden ser: Jos universitarios ya incorponi- dos a la A.C.J.M., los que por circunstancias aati nie tenecer a la U.N.E.C, los estudiantes de aquellos lugares en qu tha organizacién no haya’sido implantada y los casos de urgente neces! arios para la dod para la [Link].M. de contar con elementos univers mejor direccién de sus grupos”, “IL—En cuanto a Ja ARMONIA: “Tamto la [Link].M. como ln [Link].C. deberin el espfritu de caridad y unién que es el alma de I Jos Comités Nacionales y Diocesanos se re ayudarse con ACM. A ese fin, Gr le : in algunas veces duran te el aiio y procurarén, evando las circunstancias lo aconsejen, hasta crganizar algunos servicios comunes, por ejemplo, el de publicidad y propaganda”. “Es de gran i since, (etinicea gaia eee aaa miembros de amba ery mes ‘eoediales/enetenlae ganizaciones, a fin de que, terminados sus es- Luis Capen Veoa studios, pasen Jos de la ULN.E.C. a la AGJM. y a la UCM, con- forme a los Estatutos Generales de la [Link]. y a los particulares de «dichas organizaciones”, “IV.—Por lo que ve al RECLUTAMIENTO en las Escuelas Se- cundarias “Marchando en perfecta armonia las dos instituciones podré exis tir gran comprensién y flexibilidad, a fin de que una y otra aseguren cl reclutamiento indispensable para sus Vanguardias, pudiéndolo ha- cet ain de mutuo acuerdo, para el mejor éxito de sus trabajos. “Creo conveniente, por tlkimo, manifestar cud de mi agrado ha siempre el buien espiritu, tanto de la A.C:].M. como de la U.N. y que en apoyo de ambas organizaciones estarin muy bien em- pleados todos nuestros esfuerzos. “México, D. F., 2 9 de marzo de 1936. “Pascual, Arz. de México y Director Pontificio de la [Link].” (22). XI RENACIMIENTO Daniel Kuri Brefia fue el III Presidente de la UNEC, electo, co- mo los anteriores, por aclamacién, en el III Congreso Nacional, celebra- doen septiembre de 1936, con un tema central que 7ljebe Cerda it quietudes del momento: “El Estado y el Derecho de Rebelién’. Secretario General de aquel Comité fue Islas Garefa y, sus miem- bros, Jestis Pérez Sandi quien ocupé la Presidencia Interinamente en tuna ausencia temporal de Daniel; Uribe Michel, Landerreche Obre- .gén, Hernindez. Diaz, Casares Nicolin, Roberto Carriedo y Armando Ramirez, de anteriores Comités: y Carlos Septién Robina, Francisco Garcfa Jimeno, Diego Tinoco Ariza, bert, Manuel Cant’ Méndez, Alberto Delgado Pastor y Luis Calderén Vega. Este renovado equipo recibié una UNEG pujante que contaba con un Comité Regional del Distrito Federal de gran capacidad de traba- jo y que presidieron sucesivamente Gonzalo Peimbert, Porfirio Marti- nez Penaloza y José-Luis Sandoval (23). Para aquel “ejercicio” Don Ramén trazaba su segundo paso: Ja organizacién de los post-graduados y, con ellos y los cuadros estudian- tiles, la formacién de una poderosa corsiente cultural que fortaleciera el magisterio universitario, renovara los equipos profesorales de los ci clos preparatorios y secundarios y penetrara en las instituciones y for- maciones sociales, especialmente en dos direcciones: hacia la cristia~ nizaci6n de los ambientes empresariales y sindicales y hacia la mora- Tizacién de Ja vida y organizaciones profésionales, para Ja vigencia del honor y del servicio en todas las ramas de la vida profesional. Luis Catpenéx Vaca Pero el hombre y Dias... y la Compania de Jestis dis ponen. Don Ramén Peebe destinado a otra misién: organizar y regit ‘el nuevo Seminario Interdiocesano de Montezuma. Con toda la realista y profunda sencillez de un soldado que en- toga la guardia a su relevo, Don Ramén entrego su obra a su suced’- peo y nos dej6, por los primeros meses del aio de 1937 Don Jaime Castiello y Fernndez del Valle, S.J. recibié la UNEC eral” de la UNEC —es- “Un medio dia visit el viejo “cuartel ger cxibf en aquellos dias. Sesionaba el Comité Ejecutivo Nacional, de Ta Corporation. El era como una esponja, absorbiendo hasta Ja iit: ra palabra, extrafas todas para él y distintas de Tas que habia ese Thado... Habl6 poco: para pedimos estadisticas!... Ninguna tenia- nos de la UNEC, .. Nos parecié azorado. Le juzgamos teérico y contra él cundié el rece. Comentando esta cita, Xavier Ortiz Monasterio, en su. magnifica biografla de Don Jaime, dice: “Un mes después era cl Jefe de la UNE Tenia en sw contra aquella primera impresién de teorizante; tenia, so- Bre todo, la enorme personalidad de su predecesor que era un idolo entre los universitarios, No se amilan6 por ello, comprendié que te- ‘a mucho que aprender y absié todos Tos poros de su cuerpo a Ja ex periencia. ..” (24). ‘Asi fue. Ast recibimos a aque] hombr sino por la referencia —y muy a pesar de ésta~ de se tudic “La Universidad” que tanto manejébamos. De quienes le cone: | autor del es Gn festimonio —que Antonio Gomez. Robledo escribié para Ja eitada Diografia de Xavier “Cuando le vi por primera vez fue en Roma y dar si expléndida conferencia sobre la Universidad, ante los miembims del Primer Congreso Iberoamericano de Estudiantes Catslicos, dic tiembre de 1933, Alli estibamos entre los mexicanos, Garcia Robles Santiago Léper, Toral Moreno, Garay, Islas Garcia, todos colgados de fu vos. La Universidad habia sido para Don Jaime, después de fomunidad y su cotidiana convivencia de religioso con Cristo steam quienes no Te conociamos J Than, como nuestros compafieros que le encontraron en Roma, he aqui § n el acto de oitle Cvna 88 aoa tado, su verdadero hogar, el centro de su inteligencia y de su Py ieibiers sisal Din nestle nebiete eoniereas et eee rae po de su apostolado. Y la Universidad estaba alli mientras él hablaba, é su historia yen su esencia, cautivante y arrebatadora, como Ta for- ma sensible mis plena y més bella que por ventura puede en este mundo asumir el espict Fue una vivencia aquélla que no olvidaré jamés y que he te- vivido con los aios una y otra ver al leer aquella pieza magistral, muy superior para mi, digo como cristiano, a esos otros ensayos sobre Ta Universidad que mis curso han tenido: el de Jaspers, el de Oxtega, el miano de Newman, En Newnan s habla inspirado en gran parte y lo declaraba lealmente asf Jaime Castello; pero afortunadamente tenia también no s6lo su educacién briténica, sino, en la dltima etapa de su formacién, sus estudios en Alemania y, sobre todo esto, su fondo ecu- ménico hispanoamericano y pudo por todo ello tener de Ja Universi dad una visién mas amplia que la del gran Cardenal. .. (Ast em ol hombre que not hablaba de Ja Us iversidad aquella in Ciudad Eterna, con profun- ¢ 1 flexibilidad britinica, con cordialidad hispano- americana, moviendose Tne y desembursadimente por toe re rritorios de la cultura y unificéndoles armoniosamente en la idea de Ja Universidad. ..” (25). et a de e Castiello tenia opinién formada de la UNEC?... P } P mada de la UNEC?... Por alli, en el perdido archivo de la UNEC, andaba una carta de él ai gue se expresaba en ests forma de la Delegacién mexicana que cono- jy bien deta en lo intelectual , realista, de formas soviales algo medianejas, de mucho corizén y muy respetuosa de autoridad eclesidstica; peleonera, impulsiva y decaliady" "Eat ae misma, con el Padre Martinez. Silva, convino en que nuestros mucha- chos necesitaban, sobre todo, “una unién més vital con Jesucristo, un iconacerle mds personalmente y un realizar su presencia entre nosotros de un modo mis intenso y eficaz’ Don Jaime significé el renacimiento de la UNEC en més de un sentido, * 104 |__Lurs Carper Vaca Una renovacién de espiritu trajo consigo. El ansia intelectual, dirigida al fin apologético y apostélico y a Ia cimentacién del eriterio catélico que desperté en Ia UNEC Don Ramén, venfa a completarse con un nuevo matiz: el anhelo de sabi- durla para encontrar, en le bondad intrinseca de ésta, Ia sabiduria y Ta bondad de Dios. Por otra parte, los fértiles 38 aftos de Don Jaime trafan prendi- do a su bierete de doctorado de Bonn los uiltimos fulgores nuevos del pensamiento europeo, frescos atin por la emocién del descubrimiento. Y, en la entraiia, ese acendrado amor por México, fresco y ma: fianero amor que, como las auroras, nace en el confin de las perspec- tivas cuando se vive en la lejania de Ia Patria: amor presentido en el contacto con la tierra hermana de Nicaragua, donde él fue maestro de esa brillantisima generacién que empieza con Pablo Antonio Cua dra y José Coronel Urtecho. De este renacimiento hablé como se habla de aquel universal que fue expresién y expansion de la vitalidad europea acumulada por la Edad Media. ¥ esta semejanza —si alguna puede establecerse entre las cosas grandes y las cosas pequefias— dio origen, sin duda, a que algin ingenio expresara: "Don Ramén fue la Edad Media, Don Jaime, el Renacimiento y Don Julio, la Revolucién”. Renacié la vida intelectual corporativa que las huchas universita rias habjan hecho intermitente. Se abrieron otra vez los Circulos de Estudio, cuatro de los cuales tenfan a Don Jaime como mantenedor. Recuerdo, por ejemplo un cursillo sobre “Propiedad” al que concurrien doctos posgraduados, como Gémez Robledo, y adolescentes muchachos de Comercio, como Polo Gonzilez y, no obstante, no habia un solo Gyente que no supiera oie en su propio lenguaje y asimilar fécilmente Jas nociones més abstractas de la metalisica de Ia. propiedad. Su Circulo de Filosofia fue naturalmente al que entregé sus més aquilatados afanes. Acostumbrados a Ja légica de Don Ramén, qué li- ‘gero discurrir nos parecié el de Don Jaime y més que eso; no citedra aquilla, sino juego; un brillante malabarismo de conceptos, un gracioso desmontar, pieza por pieza, todo un sistema ideolégico, y una elegante Cunan 88 105 xeconstruccién sintética, hecha en unos cuantos trazos, con el color de algunos grafismos de lenguaje. Pero, cuando legamos al tercero 0 cuar- 10 obligado comentario, nos dimos cuenta del inmenso camino recorri- do, de la hondura de Ja enseiianza, Nadie, como él ni después de él, ha ensefiado, entre nosotros, por ejemplo, el idealismo alemén y, més concretamente —como recuerda Gémez Robledo en otra parte de su ci- tado testimonio—, la filosofia de Hegel. Y tal vez haya sido, con el maestro Caso, el que mejor conocia a Husserl. Con Vasconcelos, qui- 24, Mleg6, pero mucho mejor que éste, a la més mistica y metafi cepeién de Ja Estética La egregia personalidad de este universitario atrajo. otros universitarios, Recuerdo a Don Angel y a Maria Caso, a Gabriel Gareia Rojas. Tal vez por este tiempo se desareollé el briflante ciclo de conferencies, en memoria de Chesterton, dictadas por Joaquin Gar- cia Pimentel, Antonio Brambila y Jestis Guiza y Azevedo, por éste ‘iltimo editadas, No fue ésta, sin embargo, la tarea fundamental de Don Jaime. Paralela a la promocién intelectual, la formacin del hombre, “Mc gusta escribir libros; pero més me gusta formar hombres”. Y se dedicé 8 formar a los muchachos. Desde Inego introdujo en Ia formacién personal de éstos una disciplina que ciertamente estaban muy lejos de tener, simplemente porque las correrias por los cafés de chinos, para espantar el hambre, y las Juchas universitarias no dejaban tiempo —y me sospecho que tampoco humor— para pensar en un método. Habia que hacer muchas cosas y se haclan; pero casi siempre improvisada- mente, Don Jaime empez por combatir Ja improvisacién. Nos puso a estudiar y, previamente, a elegir nuestro método, el apropiado a cada quien. Y a adoptar un principio de disciplina personal en todas nues- tras cosas. Ni qué decir que en éstas y otras tareas bien pronto establecié Ja mis cordial y estrecha relacién entre nuestras gentes. Y esta era una de sus metas. La armonia para la convivencia, la comparticién de afanes, de conocimientos, la “unién de entendimiento y de corazén", Su afin universitario era ver que ni los particularismos profesionales, ni las especializaciones cientificas, ni menos la mera adscripeién a una

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