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Recibes Lo Que Das

Este documento enfatiza la importancia de ser amable y dar de sí mismo para establecer relaciones duraderas. Sugieren que ser amable genera beneficios para la salud como reducir el estrés y el dolor a través de la liberación de endorfinas y oxitocina. También mejora el estado de ánimo de las personas. Aunque requiere esfuerzo, la amabilidad debería practicarse gradualmente para transmitir cordialidad de manera genuina.

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Este documento enfatiza la importancia de ser amable y dar de sí mismo para establecer relaciones duraderas. Sugieren que ser amable genera beneficios para la salud como reducir el estrés y el dolor a través de la liberación de endorfinas y oxitocina. También mejora el estado de ánimo de las personas. Aunque requiere esfuerzo, la amabilidad debería practicarse gradualmente para transmitir cordialidad de manera genuina.

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No olvides que para recibir tienes que dar y darte primero

No pretendas que todo surja sin que aportes tu granito de arena. Los resultados
inmediatos son a veces engañosos, hay que aceptar que es muy difícil conseguir
relaciones estables y duraderas —en todos los ámbitos de la vida— en cuestión
de
minutos. Requiere paciencia, constancia y saber darse.
Si consigues que la gente te valore y cuente contigo, que seas alguien importante
en su
vida, te sorprenderás positivamente al percibir que te buscan, te requieren en los
buenos
y malos momentos. Te tienen en su radar mental. Esto sirve en las relaciones con
amigos, con familiares o en el mundo de los negocios. Haz que se queden con
algo de tu
conversación, de tu forma de ser o de tus capacidades. Sea cual sea tu finalidad,
trata
siempre de mejorar, dar valor y ayudar a sacar lo mejor de los demás. Intenta ser
persona vitamina, alguien que aporta, que ayuda, que resulta alegre y optimista
en un
momento de turbulencia.
Busca que tus metas tengan una finalidad buena; cuando tus objetivos tienen un
valor
positivo, atraes cosas positivas. Si tus formas, tus maneras de adentrarte en los
demás,
tienen un toque tóxico, atraerás lo negativo.
No te olvides, los amargados van juntos de la mano y poseen un entorno
amargado.
Una persona así era calificada hace unos años por la psiquiatría europea como
neurótica,
agria, resentida, dolida y echada a perder. Lo he dicho en las páginas que
preceden: el
optimismo es una forma aguda y sui géneris de observar la realidad. Saber mirar
es saber
amar y saber conocer.
16. Intenta ser amable, es más importante de lo que puedas imaginar
Yo compro fruta en un lugar cercano a mi casa. No es especialmente barato, pero
el
frutero, Javi, está pendiente de cada uno. Se sabe nuestros nombres, nos trata con
una
cordialidad especial y cada vez que voy le regala una pieza de fruta a alguno de
mis hijos.
Estuvo fuera unos meses, todos notábamos su ausencia. Cuando regresó,
reconoció que
había estado de baja por un problema grave de espalda y me comentó la
medicación que
estaba tomando. Medicación fuerte, que no le quita el dolor, pero le deja trabajar.
Impresionante, sigue tratando, a pesar de ese dolor que sabemos persiste, a todos
con el
mismo mimo y cuidado; sabiendo asesorarnos en frutas y verduras como si fuera
la
decisión más importante de nuestras vidas.
Gente así facilita la convivencia y la hace más agradable. En una sociedad donde
reina
la prisa, la interacción digital y la falta de tiempo, muchos creen que ser amable
está en
desuso. Nos cuesta parar, hacer un esfuerzo y saludar o preguntar con calma. La
definición de la RAE sobre una persona amable es «digno de ser amado, afable,
complaciente y afectuoso». Alguno suspira al leerlo, ¡esto es casi imposible!
Existen personas cuya amabilidad parece ir inserta en sus genes, casi no precisan
esfuerzo porque es algo que les sale de forma natural. Ser amable ser capaz de
transmitir
cordialidad y simpatía, dignificando a los demás. No olvidemos que las personas
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poseemos un «gen de amabilidad» desde muy pequeños. Esta herramienta nos
influye de
manera importante. Por ejemplo, ante el estrés, la adversidad o las situaciones de
peligro,
el tener trabajada esta habilidad nos lleva a cuidar y ayudar a otros, en vez de
buscar
únicamente nuestra propia supervivencia o bienestar. Otro dato: las personas que
habiendo sufrido un ictus perciben cariño y amabilidad alrededor sienten menos
dolor
que aquellas que se encuentran solas.
Conocemos más beneficios de la amabilidad, aparte de lo que mejora nuestras
relaciones. Toca volver a hablar de un componente bioquímico que tratamos en
profundidad en este libro. La amabilidad genera endorfinas, las cuales a su vez
reducen
los niveles de cortisol —hormona del estrés y de la ansiedad—, y aumentan la
oxitocina
—hormona del amor y de la confianza—. Por lo tanto, a través de ella mejoran la
hipertensión y los problemas cardiovasculares y disminuye la sensación de dolor.
Todos
estos efectos nos conducen a una sensación de equilibrio y bienestar interior.
Observar a
gente amable —incluso en películas— mejora nuestro ánimo y tiene efectos
importantes
a nivel fisiológico.
Por supuesto, ¡todo en su lugar! Si alguien tiene dificultad para ser amable,
afectuoso
o cercano, debería practicar poco a poco. Hay que evitar resultar falsos; pocas
cosas
generan más rechazo que la sensación de hipocresía o simulación. Tampoco
conviene
confundir amabilidad con ingenuidad o buenismo. Ante un ataque, un rechazo,
una
agresión, hay que saber separarse, distanciarse y ser consciente del daño recibido.

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