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El Caballo y El Asno

Un asno y un caballo vivían juntos en una granja y llevaban fardos de heno al mercado de la ciudad diariamente. Un día, el dueño cargó más heno en el asno de lo habitual, causándole agotamiento. Cuando el asno le pidió ayuda al caballo para aligerar su carga, este se negó. Posteriormente, el asno murió por el esfuerzo y el caballo tuvo que cargar con todo el heno él solo.

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El Caballo y El Asno

Un asno y un caballo vivían juntos en una granja y llevaban fardos de heno al mercado de la ciudad diariamente. Un día, el dueño cargó más heno en el asno de lo habitual, causándole agotamiento. Cuando el asno le pidió ayuda al caballo para aligerar su carga, este se negó. Posteriormente, el asno murió por el esfuerzo y el caballo tuvo que cargar con todo el heno él solo.

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El caballo y el asno

Un caballo y un asno vivían en una granja y compartían, durante años, el mismo


establo, comida y trabajo que consistía en llevar fardos de heno al mercado de la
ciudad. Todos los días practicaban la misma rutina y seguían por una carretera de
tierra llevados por su dueño hasta la ciudad.

Un día, sin darse cuenta, el dueño puso más carga a la espalda del asno que a la
espalda del caballo. En las primeras horas nadie se dio cuenta del error del dueño,
pero con el pasar del tiempo, el asno empezó a sentirse muy cansado y agotado. El
asno empezó a sudar, a sentirse mareado, y sus patas empezaban a temblar.

Cuando el asno ya no podía más, se paró y pidió a su amigo caballo:

- Amigo, creo que nuestro dueño se equivocó y puso más carga a mi espalda que en la
tuya. Estoy agotado y ya no puedo seguir, ¿será que podrías ayudarme a llevar algo de
mi carga?

El caballo haciéndose el sordo no dijo nada al asno. Le miró y siguió por la carretera
como si nada hubiera pasado.

Minutos más tarde, el asno, con cara de pánico y visiblemente decaído, se desplomó
al suelo, víctima de una tremenda fatiga, y acabó muriéndose allí mismo.

El dueño, apenado y disgustado por lo que había pasado con su asno, tomó una
decisión. Echó toda la carga que llevaba el asno encima del caballo. Y el caballo,
profundamente arrepentido y suspirando, dijo:

- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora
tengo que cargar con todo!

MORALEJA: Cada vez que no tiendas tu mano para ayudar a tu prójimo que
honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás
perjudicando a ti mismo.

1. ¿Dónde vivían es asno y el caballo?

2. ¿Qué hacían el asno y el caballo todos los días?

3. ¿Qué error ha cometido su dueño?

4. ¿Qué pidió el asno al caballo?

5. ¿Cuál fue la reacción del caballo a la petición del asno?

7. ¿Qué más te ha gustado de esta lectura?

8. ¿Qué has aprendido con esta lectura?

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