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Intropuccr6Nn
Roma, diciembre de 2014{PARA QUE PONER LUZ SOBRE ALGO QUE
HABIA QUEDADO EN LA SOMBRA?.
Mais oit sont les neiges
d‘antan?
(Villon 1460)
En 1989 el cierre del “siglo breve” marca el inicio de una
€poca cuyo perfil queda todavia, en buena parte, por defi-
nitse. Cambios profundos, raudos, entremezclados, en par-
te inesperados, impredecibles y de fuerte impacto como los,
cisnes negros de Taleb (2007), irrumpen en los escenarios
de Ia economia, de la politica, de la cultura, El primer de-
cenio del 2000 muestra que se trata de un proceso complejo
y dificil de entender en sus miiltiples facetas y direcciones:
complexus, porque elementos diferentes y muchas veces
opuestos estén juntos, son interdependientes, interactivos y
inter-retroactivos, como anota Morin (2001).
Para captar estas transformaciones y sus contradicciones més
de un estudioso se inclina a utilizar conceptos-oximoros. Ro-
senau (1990, 2003) habla de “fragmegracién” para analizar
un mundo que se unifica y la vez se fragmenta, se integra y46+ ACTORES Y CONFLICTUALIDAD SOCIAL, REPUBLICA DOMINICANAAROS 80
al mismo tiempo marginaliza areas sociales y geopoliticas,
un mundo paradéjico en el que “a interconexiones cada vez
més globales hacen de contrapeso divisiones cada vez més
enredadas” (Geertz. 199: 57). Siempre Rosenau introduce
la expresi6n “proximidades distantes”, para evidenciar cémo
os nuevos procesos de compresién espacio-temporal borran
la asociacién entre distancia espacial y distancia social, por
Jo cual la cercanfa remite a la existencia de intereses comu-
nes y ya no a la geografia. Zakaria (2003) habla a su vez
de “democracias sin libertad”, para referirse a democracias
que mezclan elecciones y autoritarismo, donde las eleccio-
nes coexisten con Ia negacidn sistemiitica de los derechos
constitucionales y no representan una real competencia sino
una “mera ratificacién del poder”.
De su parte, Bauman subraya la importancia primaria de sa-
ber plantear preguntas apropiadas para llegar a explicar no
solo lo inédito que emerge sino, también, lo antiguo que,
erréneamente, se considera conocido. En su corto y sugesti-
vo ensayo acerca de las avispas de Panama (Bauman 2007),
el socislogo polaco destaca el hecho de que, hasta hace poco,
los investigadores, encerrados en prejuicios arraigados, no
abfan orientado su busqueda de manera de poder descu-
brir que la sociabilidad que anima la avispas es abierta y no
circunscrita a la comunidad de origen, atestiguada por flu-
jos constantes que enlazan las distintas colmenas en las que
‘avispas nativas y avispas inmigradas trabajan juntas, sin pro-
blemas y con beneficios mutuos. Este descubrimiento ilustra
cémo estén cambiando las mapas cognitivas en el tiempo de
Ia modemnidad liquida ademds de hacer visibles las potencia-
lidades positivas presentes en 1a cuestién migratoria, cada
dia més central y dramética, fuente de reacciones ciegas y,al
mismo tiempo, de solidaridades inéditas pero muy poco de
acciones vueltas a desarrollar lo positivo que en ella reside.
YaNNALanENL 917
Diferentes andlisis conceptualizan la cesura histérica que
marca el transito del viejo al nuevo siglo como paso de la
“primera” a la “segunda modernidad, aunque no siempre
sea idéntica la connotacién conceptual propuesta, sobre todo
por lo que se refiere al lapso temporal y a las caracteristi
cas que lo delimitan. Para Habermas (1999), la distincién
establece la diferencia entre una “modernidad organizada”
- marcada por la presencia de partidos de masa, de sistemas
de seguridad social, de relaciones industriales corporativas,
de un Estado del bienestar comprometido en trasformar Ia
igualdad jurfdica en igualdad factual - y una modernidad de
“iberalismo extendido” o “liberalisticamente ampliada”, que
interrumpe la correspondencia hasta aquel momento vigente
entre economia, politica, y cultura, generando insegurida-
des, violencias, perdida de certidumbres. Para Beck (1999,
2005) la principal caracteristica de Ia segunda modemidad
reside en la disolucién dei Estado como “contenedor” de la
sociedad y en el ingreso en las relaciones internacionales de
actores transnacionales miltiples y heterogéneos, que actian en
diferentes lugares y cuyos miembros pertenecen a varios Esta-
dos. Beck habla de “sociedad del riesgo”, para indicar [as con-
secuencias incontrolables del avance tecnolégico, del triunfo
y no de una carencia de modernizacién, efectos que obs-
curecen nuestro horizonte de expectativas y vuelven pro-
blematica nuestra cotidianidad. Los riesgos (ambientales,
financiaros, pandemicos, del terrorismo) no amenazan un
lugar determinado sino exhiben una dimensin global
Por esto, siempre mas en los andlisis afioran Ia descon-
fianza (Rosanvallon 2006), “el miedo” (Bauman 2014),
como componentes inguietantes y distintivas del espiritu
del tiempo:
Estos procesos de globalizacién de los mercados, disyun-
cién entre economia, sociedad, politica, cultura (Appadurai
1996), segmentacién y evaporacién de las fronteras (Sassenane
18+ ACTORES Y CONFLICTUALIDAD SOCIAL, REPUBLICADOMINIGANAAROS &0
2008). “apertura” y a la vez “cierre” de las diferentes cul-
turas (Habermas, 1999), emergencia de una sociedad civil
global (Beck 1999; Rosenau 2003;) estén acompafiados
por tna cfisis profunda - estructural y no coyuntural ~ de
ja democracia: crisis de representatividad como alejamien-
to significativo entre gobernantes y gobernados, y crisis de
participacién como retraimiento de los espacios puiblicos
codificados y biisqueda de muevas formas de expresién. La
democracia se muestra permeable a los procesos en acto y a
las redefiniciones que estos producen en las relaciones so-
ciales y en la representacién politica. Paradéjicamente, en
las tiltimas décadas del sigio XX, los procesos que extienden
notablemente el érea democrética estén acompaiiados por
tun aminoramiento de Ia calidad misma de la democracia y
por ia pérdida de credibilidad de sus instituciones (De Sousa
Santos 2004), Estudiosos de diferentes adscripciones teéri-
cas hablan de des-democratizacién y de “post-democracia”
(Crouch 2003), y también de “democracia sin democracia”
(Salvadori 2009), de “democracia que no hay” (Ginzborg
2006), de “democracia sin deméeratas” (Dirmoser 2005)
6 de la “contra democracia” (Rosanvallon 2006), y se inte-
rrogan sobre las formas de democracia del nuevo siglo. Al
‘mismo tiempo, sin embargo, mientras las relaciones sociales
predominantes en el pasado se disuelven (Touraine 2005),
quitando fuerza de atraccién a las modalidades de accién y
organizaci6n a estas asociadas - en primer lugar sindicatos y
partidos - asoman movimientos sociales y formas de accion
politica inéditas, caracterizadas por interaeciones més hori-
zontales y méviles, liquidas dirfa Bauman (2002), agrupadas
en redes fluidas y no en estructuras formalizadas (Kaldor,
Selchow, 2012; della Porta, 2011; Castells 2012). Precisa-
mente por esto, el escenario es complejo y dificilmente legi-
ble en los términos exclusivos de decaimiento de la demo-
cracia y de lo politico tout court.
VANNAIANA «19
Por otra parte, los afios 2000 reafirman y consolidan la ten-