DESTRUCCIÓN DEL AMAZONAS
La selva amazónica o también denominado Amazonia, es una selva tropical, cuya
extensión es muy grande, cubriendo aproximadamente nueve países con 5.500.000 Km² de
cobertura forestal. En este paraíso natural se encuentran la mayor cantidad de Biodiversidad
del planeta, ya que en éste se encuentra una gran diversidad de especies animales, plantas y
árboles.
El amazonas se encuentra en América del Sur e incluye a países como Brasil, que
cuenta con un 60%, de la selva tropical, Perú que posee una cubierta vegetal de 13% ,
Colombia que posee un 10% y el restante 17% dividido entre Venezuela, Bolivia, Ecuador,
Guyana, Surinam y la Guayana Francesa.
El ecosistema de la selva es tan grande que ayuda a controlar los niveles de carbono
atmosférico de todo el planeta, por ende es considerado como los pulmones del planeta, ya
que produce el 20 por ciento del oxígeno en la atmósfera terrestre. Se le considera vital en los
esfuerzos actuales para frenar el calentamiento global y también alberga innumerables
especies de flora y fauna. Esto es atribuible a la cuenca del Amazonas, que consume más de
diez veces su consumo anual de combustible y emisiones de carbono
Durante agosto del 2019, el aumento de los incendios en Brasil y Bolivia colocó al
Amazonas en el foco del mundo, por lo cual se establecieron normativas en búsqueda de la
protección éste, sin embargo, estos sucesos se repitieron durante los inicios del año 2020.
Según un informe del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM) los
fuegos estaban directamente relacionados con la deforestación, el acaparamiento de tierras y
la expansión de la frontera agrícola y ganadera en estos dos países.
Paulo Moutinho, miembro del IPAM, aseguró que “es muy difícil tener incendios
naturales en la Amazonía. Suceden en su mayoría por la mano del hombre".
Estos desastres se producen intencionalmente diariamente, perjudicando
aproximadamente 100km² de la cubierta vegetal de la selva anualmente, lo cual contribuye a
el efecto complejo de un desastre de tan gran magnitud, el cual no se limita a la inmensa
combustión de biomasa y los consecuentes incrementos de gases contaminantes en la
atmósfera, sino que se proyecta en la irremediable pérdida de recursos compartidos y el
beneficio que los mismos aportaban a todo el planeta, lo cual se puede evidenciar en el
espacio donde se lanzan alrededor de 620 millones de toneladas de gases carbónicos. Las
emisiones de dióxido de carbono, óxido nitroso y metano provocan una concentración que
actúa como barrera aislante y mantiene el calor de la Tierra provocando el efecto
invernadero, al tiempo que contribuye a la destrucción de la capa de ozono. Por lo antes
expuesto es de destacar que si se mantiene este ritmo de vida en la selva, dentro de 50 años
los efectos del desastre serán más que notorios: la flora y la fauna estarán tocados de muerte y
aún no se puede predecir cuál será el destino del hombre con el aire tan enfermo.
Hoy mismo se hacen sentir los efectos del desastre. El Estado de San Pablo ha
eliminado los bosques del 93% de su superficie; la Cuenca del Plata ha perdido 47 millones
de hectáreas de las cuales 43 pertenecen al Brasil. Estos datos se vuelven impresionantes
cuando se hace la relación deforestación-inundaciones. Las áreas boscosas linderas con los
grandes ríos, según un informe de la UNESCO, funcionan en épocas de lluvias como
gigantescas esponjas que absorben el agua caída y la liberan lentamente, determinando que el
caudal aumente tan sólo en un 3%. Cuando la zona está deforestada, se incrementa en un 97
%y así se producen los aluviones y las violentas inundaciones. Según expresiones de los
expertos, "el Brasil está yéndose al mar por el Río de la Plata".
Los principales responsables de esta destrucción son los hacendados, que aniquilan
todo lo que se oponga a sus proyectos expansionistas: hombre, animal o planta. Como ya se
mencionó, estos incendios se hacen con el objeto de obtener tierras cultivables y para que
paste el ganado.
Si bien este es el ecosistema más rico, es también el más frágil. El calor y la humedad,
permanentes todo el año, permiten el desarrollo de una vegetación perenne de hoja ancha
sobre la cual se sustenta la mayor diversidad de especies animales; determinando, al mismo
tiempo, que la vida y la muerte se sucedan aquí con una velocidad desconocida en otras
latitudes.
Si no se revierten estos niveles de deforestación y degradación, dicen los científicos,
las consecuencias del cambio climático podrían acelerarse en todo el planeta. Éste fenómeno
producto de los eventos climáticos, como las sequías, y de la acción humana, como las
quemas o la tala ilegal de madera, que deja el bosque más vulnerable y menos capaz de
ejercer sus funciones.
Pérdida de bosque primario en Bolivia: El aumento de la deforestación en Bolivia está
relacionado con la expansión de la producción de soja y de la ganadería. Bolivia ya perdió
cerca del 8% de su bosque original. Durante el año 2016 aumentaron los incendios tras la
medida aprobada en 2015 por el gobierno que permite a los pequeños productores
cuadruplicar el área que pueden deforestar
Pérdida de bosque primario en Brasil: Se deforestaron alrededor 9.800 km2 (980.000
hectáreas), el área deforestada más grande desde 2008. Incendios en el Amazonas: la
respuesta de las ONG a Bolsonaro, quien las acusa de haber potenciado los fuegos. Según la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un 80%
de la pérdida de bosques en Brasil se relaciona directa o indirectamente con la ganadería.
Pérdida de bosque primario en Colombia: En 2017, la deforestación de Colombia fue una
de las mayores de la región amazónica y la más alta en la historia del país. Se perdieron más
de 140.000 hectáreas de bosque. El punto álgido de la tala fue consecuencia del acuerdo de
paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, que dejó un
vacío de ocupación en las áreas forestales. En ese lugar se encuentran los recursos naturales
importantes, por ende se concentran actividades ilícitas que los destruyen, fundamentalmente
ligadas al narcotráfico, la extracción ilícita de minerales y al aprovechamiento ilegal y tráfico
de flora y fauna”.
Pérdida de bosque primario en Guyana: El 95% de Guyana está cubierto por el bioma
amazónico. La tasa anual de deforestación de Guyana es una de las más bajas de la
región: 0,051% en 2018, según el gobierno.
Pérdida de bosque primario en Venezuela: La minería está produciendo toneladas de
sedimentos que se acumulan en los principales ríos del país, según los científicos. Y el
mercurio, usado para separar el oro de las impurezas, está contaminando ríos y pueblos
indígenas.
Mucha gente cree que para compensar lo que perdemos en el Amazonas es suficiente
plantar árboles en otros sitios, lo cual no es del todo cierto porque además de esto se debe
establecer una estrecha relación entre la política, sociedad y naturaleza, creando leyes que se
encarguen de proteger a la selva, e igualmente hacer valer estas leyes como debe ser, ya que
estas tierras son la fuente de recursos que administrados racionalmente permiten mejorar la
calidad de vida no solo del hombre, sino de millones de especies que cohabitan en las
regiones.