0% encontró este documento útil (0 votos)
4K vistas6 páginas

Vísperas Hoy

Este documento contiene una invocación inicial, un himno, salmos, lecturas y oraciones de la Liturgia de las Horas. Los salmos y lecturas se centran en temas como la confianza en Dios, Jesucristo como primogénito y redentor, y la alabanza a la Virgen María. El documento concluye con la oración del Padre Nuestro y una bendición final.

Cargado por

fernandosores
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4K vistas6 páginas

Vísperas Hoy

Este documento contiene una invocación inicial, un himno, salmos, lecturas y oraciones de la Liturgia de las Horas. Los salmos y lecturas se centran en temas como la confianza en Dios, Jesucristo como primogénito y redentor, y la alabanza a la Virgen María. El documento concluye con la oración del Padre Nuestro y una bendición final.

Cargado por

fernandosores
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INVOCACION INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.


R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
(Aleluya)

HIMNO

Hora de la tarde,
fin de las labores,
Amo de las viñas,
paga los trabajos
de tus viñadores.

Al romper el día
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,


nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al de la tarde
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos. Amén.
SALMODIA

Ant. 1 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? +

Salmo 26 - I Meditación
CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará


contra nosotros?, ¿quién podrá
apartarnos del amor de Cristo? (Rm 8,
31. 35)

El Señor es mi luz y mi salvación,


¿a quién temeré?
+ El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados


para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,


mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.
SORAYA
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza


sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? +


Ant. 2 Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

Salmo 26 - II Meditación
CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Algunos, poniéndose de pie, daban


testimonio contra Jesús. (Mc 14, 57)

Escúchame, Señor, que te llamo;


ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»


Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,


que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,


el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,


guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,


porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor


en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,


ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.


Ant. 3 Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico Col 1, 12-20


HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE
TODA CREATURA Y PRIMER Meditación
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS

Damos gracias a Dios Padre,


que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,


y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,


primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.


Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.


Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.


LECTURA BREVE St 1, 22. 25

Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a


vosotros mismos. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que
hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra,
éste encontrará la felicidad en practicarla.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.


R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.


R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.


R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CANTICO EVANGELICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de la Santísima Virgen María Lc 1, 46-55


ALEGRIA DEL ALMA EN EL SEÑOR Meditación

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi


salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho


obras grandes por m? su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de
generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del
trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de
bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia - como lo había


prometido a nuestros padres - en favor de Abraham y su descendencia por
siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y


siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES
Oremos, hermanos, a Dios Padre, que en su amor nos mira como hijos, y
digámosle:

Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal y haz que crezca en tu


amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero, y a
Jesucristo como el Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes y que tu bondad les


dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren: alivia sus dificultades y haz
que todos los hombres reconozcan su dignidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres (aqu? se puede pedir por la


comunidad CENACULUM, sus miembros y todas sus intenciones, procurando
respetar el espíritu eclesial de las peticiones)

En tu misericordia acoge a los que hoy han muerto y dales posesión de tu reino.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos a


nuestro Padre común:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a


nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y
líbranos del mal.

ORACION

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la


noche: tú que eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la
sucesión de los tiempos y de las horas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de
los siglos. Amén.

CONCLUSION

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal


y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

También podría gustarte