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Investigacion Del Trabajo

El recurso de casación laboral en Venezuela ha evolucionado para alinearse con los principios de la Constitución de 1999, priorizando la solución de conflictos sobre formalidades no esenciales. La Sala de Casación Social ha establecido que no se declarará la nulidad de sentencias a menos que las deficiencias formales impidan la resolución efectiva del caso. Este recurso se centra en la revisión de la legalidad de la sentencia, diferenciándose de la apelación que examina el proceso en su totalidad.
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Investigacion Del Trabajo

El recurso de casación laboral en Venezuela ha evolucionado para alinearse con los principios de la Constitución de 1999, priorizando la solución de conflictos sobre formalidades no esenciales. La Sala de Casación Social ha establecido que no se declarará la nulidad de sentencias a menos que las deficiencias formales impidan la resolución efectiva del caso. Este recurso se centra en la revisión de la legalidad de la sentencia, diferenciándose de la apelación que examina el proceso en su totalidad.
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4.

La casación laboral

El recurso de casación en materia laboral se regía, para la fecha de vigencia de  la Ley


Orgánica Procesal del Trabajo, en parte por la ley especial, Ley Orgánica de Tribunales y de
Procedimiento del Trabajo, y principalmente por el Código de Procedimiento Civil, de lo que
resultaba en un sistema de casación en todo similar a la casación civil; sin embargo, la
promulgación de Constitución de la República Bolivariana de Venezuela obligó a una
interpretación correctiva de esas normas, para adaptarlas a los nuevos principios, que
determinaban la preferencia a la solución del conflicto, por sobre cuestiones de forma no
trascendentales para la defensa del debido proceso legal.

Como resultado de la interpretación de las reglas procesales conforme a la nueva Constitución, la


Sala de Casación Social publicó la siguiente decisión:

La Constitución  de  la República Bolivariana  de Venezuela, aprobada por referendo del 15 de


diciembre de 1999, publicada en  la Gaceta Oficial  de fecha 30 del mismo mes y año, claramente
ordena evitar las reposiciones inútiles.

Considera  la Sala  necesario transcribir las siguientes disposiciones constitucionales:

"Artículo 26. Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia
para hacer valer sus derechos e intereses, incluso los colectivos o difusos, a la tutela efectiva de los
mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente.

El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma,
independiente, responsable equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o
reposiciones inútiles.

Artículo 257. El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia.


Las leyes procesales establecerán la simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites y
adoptarán un procedimiento breve, oral y público. No se sacrificará la justicia por la omisión de
formalidades no esenciales.

[…]

En el mismo sentido de los mandatos constitucionales, el Código de Procedimiento Civil, en su


artículo 206, establece:

"Los jueces procurarán la estabilidad de los juicios, evitando o corrigiendo las faltas que puedan
anular cualquier acto procesal. Esta nulidad no se declarará sino en los casos determinados por la
ley, o cuando haya dejado de cumplirse en el acto alguna formalidad esencial a su validez.

En ningún caso se declarará la nulidad si el acto ha alcanzado el fin al cual estaba destinado."

El único aparte, que establece el principio de finalidad del acto dirigido a evitar reposiciones
inútiles, es aplicable a las nulidades virtuales, cuando en el acto haya dejado de cumplirse alguna
formalidad esencial a su validez, y a las nulidades textuales, cuando la ley ordena la nulidad, pues
establece que "en ningún caso" se declarará la nulidad si el acto ha alcanzado el fin al cual estaba
destinado.
Entre las nulidades ordenadas por la ley, se encuentra la disposición del artículo 244 del mismo
Código, de acuerdo con la cual será nula la sentencia por no cumplir con los requisitos formales
establecidos en el artículo 243 o por incurrir en los vicios descritos en el mismo artículo 244. Por
tanto, antes de declarar la nulidad del fallo, por defectos en su forma intrínseca, es necesario
examinar si el acto, o sea la sentencia, a pesar de la deficiencia, alcanzó su fin, el cual no es otro
que resolver la controversia, con fuerza de cosa juzgada, posibilidad de ejecución y suficientes
garantías para las partes.

[…]

Como consecuencia de lo antes expuesto, en aplicación del principio finalista, acatando la orden de
evitar reposiciones inútiles, esta Sala no declarará la nulidad de la sentencia recurrida, si una
concreta deficiencia en su forma intrínseca no impide determinar el alcance subjetivo y objetivo de
la cosa juzgada, no hace imposible su eventual ejecución y no viola el derecho de las partes a una
justa resolución de la controversia.

Para realizar el examen sobre la posible infracción del derecho de las partes a una justa resolución
de la controversia, la decisión de  la Sala  deberá establecer, en forma previa, el fundamento de lo
decidido por  la Alzada, para resolver si las denuncias que se formulan son capaces de alterarlo, o si
impiden, por omisión de pronunciamiento o de fundamentos, el control de legalidad.

Tal era la tendencia de la casación laboral para el 13 de agosto de 2003, cuando se comenzó a
aplicar la Ley Orgánica Procesal del Trabajo a la impugnación de las sentencias dictadas por los
tribunales de instancia de aquellas circunscripciones en que no fue diferida la utilización del
proceso oral[1].

4.1. Naturaleza jurídica de la casación laboral  

En las ideas de Piero Calamandrei, los medios de gravamen constituyen un nuevo examen de la
misma controversia presentada para su resolución por la jurisdicción con la demanda y delimitada
por la resistencia del demandado, debate que versa sobre la conducta jurídica de las partes en
conflicto. El agravio que la decisión causa hace nacer en cabeza de quien lo sufre un poder jurídico
de dejar sin efecto la decisión, manifestando la voluntad de apelar, con lo cual pasa el
conocimiento al Juez Superior, en la en la medida del agravio causado al recurrente.

La apelación del proceso oral laboral constituye un medio ordinario de gravamen, que tiene como
fundamento el derecho a una revisión, en una segunda instancia, de la controversia, sin que se
requiera una específica fundamentación del recurso, pues basta con la interposición y el
cumplimiento del deber formal de asistir a la audiencia oral de apelación.

Esta revisión se produce en la medida del gravamen causado al apelante, sin que el Superior
pueda modificar la decisión a favor de quien no recurrió, porque en tal caso incurrirá en el vicio
que la doctrina ha denominado reformatio in peius.

Dicho vicio, se soporta en la obligación que se impone a los Jueces de Alzada de ceñirse
rigurosamente al fuero de conocimiento atribuido en razón del recurso de apelación ejercido, y en
tal sentido, las facultades o potestades cognitivas del juez quedan absolutamente circunscritas al
gravamen denunciado por el apelante.
La configuración del vicio en referencia se cimienta en la vulneración del principio “tantum
apellatum quantum devolutum” y tradicionalmente el Tribunal de Casación ha investido su
categorización en el ámbito de los errores in procedendo o vicios de actividad, ello, al lesionar el
derecho a la defensa.

[…]  se desprende de la recurrida, que ésta enerva la posición jurídica del único apelante del fallo de
la primera instancia, a saber, la parte actora (toda vez que la sentencia del a-quo declaró
parcialmente con lugar la demanda), afectando su condición en el juicio.

En efecto, el Juzgador de Alzada modifica el alcance del dispositivo del fallo impugnado, al
prescindir en su condenatoria de la diferencia pecuniaria ordenada de conformidad con el artículo
666, literal a) de  la Ley Orgánica  del Trabajo, desmejorando con tal proceder, la condición
procesal y jurídica del apelante (recurrente) sin que mediara el correspondiente recurso de
apelación de su contraparte.[2]

Las peticiones de impugnación constituyen un control de la actividad o dictamen del Juez, es decir
no abren una nueva instancia de decisión de la controversia, sino una revisión de la legalidad
formal o sustancial de la sentencia recurrida.

Desde otro punto de vista, el objeto de estudio en la apelación es el proceso;  al paso que en la
casación lo que se revisa es la sentencia. Sí,  con excepción del principio prohibitivo de la
reformación en perjuicio, el juez de la apelación no tiene limites en su actividad jurisdiccional,
puede y debe entonces revisar el proceso por todos los aspectos que él presenta, de hecho y de
derecho, así no los alegue o invoque el recurrente; el juez de la casación, en cambio, tiene
limitados sus poderes como tal, y por ello debe restringir su actividad a revisar la sentencia
impugnada solamente por las causales que el recurrente invoque y por las razones que exponga.
(MURCIA1996, P. 58)[3]

En la casación civil, la sustitución del fallo casado o anulado por una nueva decisión de la
controversia la realiza un tribunal de instancia, previa reposición o reenvío. En la casación laboral,
salvo que se requiera reponer la causa para realizar de nuevo actos del procedimiento, esta
sustitución la realiza el propio tribunal de casación, la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo
de Justicia. Sin embargo ello no determina su naturaleza, ni permite calificar al recurso de medio
de gravamen, porque la segunda fase del recurso, juicio rescisorio, sólo se producirá si la sentencia
es casada. Si se desecha el recurso quedará firme la sentencia recurrida, la cual será
eventualmente ejecutada, a diferencia de la apelación en la cual el pronunciamiento de la
sentencia de alzada implica la sustitución de la decisión de primera instancia.

Resulta útil la comparación de caracteres con el recurso de casación español, que se ha entendido
como valioso antecedente. Montero y Flors (2003)[4] citan un criterio de la casación española,
expresado en sentencia del 7 de diciembre de 1965:

"Por sabido se tiene que lo que se ventila en el recurso de casación no es el litigio mismo, lo cual
haría del recurso una tercera instancia no consagrada por la ley, sino que lo enjuiciado aquí es la
sentencia del tribunal en si misma considerada, a efecto de que por  la Corte  se decida, dentro de
los precisos límites de los cargos formulados, si la sentencia se conforma, sí o no, con la ley
sustancial en lo decisorio o con determinadas garantías de orden público en lo procesal".
De tal manera, se centra la cuestión en el objeto de conocimiento: la apelación examina la
controversia, el recurso extraordinario de casación controla la legalidad de la decisión y la
corrección del procedimiento.

Nieva Fenoll(2003)[5], al analizar el recurso de casación de la Ley 1/2000, se apoya en la exigencia


de "una elevadísima summa gravaminis de 150.000 euros para recurrir  […] "Estas características
no se encuentran en el recurso de apelación, que sin duda tiene naturaleza ordinaria. Es por ello,
entre otras razones, por lo que cabe atribuir al recurso de casación español una naturaleza
extraordinaria".  Sin embargo, añade que todas esas trabas son cuestiones que aunque
fundamenten la extraordinariedad, son tremendamente contingentes, puesto que podrían dejar
de existir. Por ello, sería necesario fundamentar la naturaleza extraordinaria del recurso en
razones de mayor calado, para centrar la cuestión en la naturaleza y extensión de la cognición:

"1. El tribunal de apelación, teniendo en cuenta los errores denunciados por el recurrente, juzga de
nuevo el asunto, basándose en los materiales que ‘constan en los autos de la primera instancia. Sin
embargo, el Tribunal Supremo no juzga de nuevo el objeto del juicio, sino que se limita a
comprobar si el error denunciado por el recurrente puede provocar la casación de la sentencia.
Esta diferencia no puede comprenderse si no se relaciona con la siguiente.

2. En materia probatoria, el tribunal de apelación puede valorar de nuevo la prueba practicada en


primera instancia, pudiendo practicar eventualmente alguna prueba complementaria en casos
excepcionales. En cambio, el Tribunal Supremo no puede practicar prueba alguna en este punto, y
sólo puede volver a valorar la prueba practicada en sentido impropio, porque únicamente podrá
comprobar que el razonamiento probatorio del juez a quo siguió criterios lógicos, aunque no
comparta la elección de esos criterios porque sus convicciones psicológica o morales sobre los
hechos sean diferentes, o porque su técnica probatoria hubiese sido distinta, al ser más propenso a
realizar esta fase de forma diferente. La frontera entre la lógica y la convicción psicológica es muy
delgada, pero existe claramente. En la segunda se mezclan juicios de valor del tribunal a quo sobre
la moral, la justicia o la oportunidad de la resolución, juicios de carácter intrínsecamente humano
que siempre están presentes en un pronunciamiento judicial, y en los que el tribunal de casación
sólo puede entrar de un modo muy marginal, puesto que no entrañan un error, una infracción, sino
que, simplemente, se traducen en opciones plenamente legítimas del órgano de instancia, en el
ejercicio de sus funciones jurisdiccionales.

Obviamente, todo lo anterior se refiere a la función casacional del Tribunal Supremo. No a la


misión que desempeña cuando dicta nueva sentencia sobre el fondo, momento en el cual ya no
hace funciones de tribunal de casación, sino de auténtico tribunal de instancia. Lo que interesa
destacar es que el Tribunal Supremo emite un juicio jurisdiccional al que le ha precedido una
cognición limitada del asunto. Limitación de la que carece el tribunal de apelación."

Dicho lo anterior, puede preguntarse el lector por qué la casación debe conocer esas limitaciones
en cuanto a la cognición del órgano que conoce de ella. Es decir, si no sería más sencillo que el
Tribunal Supremo se encargara, simplemente, de una segunda apelación. Desde luego,
dogmáticamente, una solución como la expuesta abonaría muchos quebraderos de cabeza a la
doctrina, pero como ya indiqué al hablar de los fines de la casación, no es viable. Es necesario
reconocer que para conseguir que el Tribunal Supremo consiga realizar una labor eficaz, y sobre
todo abarcable, no puede hacerse cargo de una especie de segunda apelación, sino que debe
limitar su examen a los vicios denunciados por la parte recurrente y de la manera expuesta. Porque
lo contrario se traduciría en una labor mucho más extensa que el Tribunal Supremo, siendo único
para todo el Estado, sería imposible que pudiera realizar. Dicho de otro modo, el Tribunal Supremo
no puede juzgar de nuevo el asunto."

La extensa cita de los autores españoles actuales resulta muy útil como punto de partida de una
comparación con el recurso de casación laboral venezolano. La doctrina de la casación española,
arriba citada, muy cercana a las ideas de Calamandrei, es perfectamente aplicable a nuestro
recurso, que tiene por objeto, en una primera fase, el examen de la justicia y legalidad de la
decisión. Nuestro recurso tiene como presupuesto de admisión que la cuantía de lo discutido
exceda de 3.000 unidades tributarias, requerida posteriormente como cuantía necesaria para
acceder a todos los recursos que se ventilan ante el Tribunal Supremo de Justicia, por la
Ley Orgánica respectiva. Nuestra casación, al igual que la española, se limita a comprobar si el
error denunciado por el recurrente puede provocar la casación de la sentencia, pero hay una
diferencia en la extensión del conocimiento de la cuestión de hecho: "En su sentencia,  la Sala  de
Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia se pronunciará sobre las infracciones
denunciadas, extendiéndose al fondo de la controversia, al establecimiento y apreciación de los
hechos que hayan efectuado los tribunales de Instancia."[6]

No determina la naturaleza de la casación laboral la libre revisión de la cuestión de hecho, porque


se realiza en función de la determinación de errores de derecho. El juez de apelación examina las
pruebas para resolver la controversia, la casación lo hace para determinar la legalidad de la
sentencia.

En fin, el recurso de casación laboral está inicialmente dirigido a revisar la legalidad del
procedimiento y el apego a la ley de la sentencia recurrida, y esta revisión se hará a partir del
escrito de formalización, que determinará la extensión del examen casacional. El requerimiento de
un escrito de formalización sustentado en los  motivos establecidos por  la ley determina, para la
jurisprudencia, el carácter extraordinario de esta petición de impugnación:

La relevancia de la formalización del recurso de casación radica en la naturaleza jurídica del


mismo, como un recurso extraordinario, lo que exige su fundamentación en los motivos
establecidos de forma taxativa por la ley. De ahí que, ante la falta de consignación del escrito
correspondiente, o bien ante su ineficacia, derivada del incumplimiento de las condiciones de
modo, lugar y tiempo establecidas, el recurso debe declararse perimido, por expresa disposición
legal.[7]

No se trata de una nueva instancia de mérito, sino de una casación de instancia, a la manera
española, con un examen más extenso de la decisión recurrida y la sustitución de la decisión
casada por una nueva sentencia de fondo.

Definición

La casación laboral es una petición extraordinaria de impugnación que da inicio a un proceso


incidental parcialmente oral, dirigido a establecer la nulidad de una decisión judicial laboral
contraria al derecho o a la justicia y sustituirla, de estar la causa lista para sentencia, por una
nueva decisión de mérito.
El examen de la casación laboral se extiende al establecimiento y apreciación de los hechos
realizado por los tribunales de instancia, por tanto implica una revisión de la legalidad y justicia de
la decisión, es decir el fallo puede ser casado por razones de ilegalidad o por un errado
establecimiento de los hechos, que aparten la decisión de la justicia; pero siempre enfocada la
impugnación mediante la denuncia de infracción de una norma legal, tal como se hace en la
casación civil. Así se cumple cabalmente el mandato constitucional: El proceso constituye un
instrumento fundamental para la realización de la justicia.[8]

4.2. Características de la casación laboral

Carácter Público

Es tradicional en la doctrina venezolana el énfasis en el carácter público del recurso: su misión


fundamental es la defensa y la recta aplicación del ordenamiento jurídico y sólo subsidiariamente
protege el interés privado[9].

Sin embargo, el diseño de nuestra casación laboral, casación de instancia, obliga al reexamen de
este carácter, pues no sólo el Estado es titular del interés en la justa resolución de la controversia.
Se puede sostener, entonces, que la casación, como el proceso, es una institución de derecho
público, dirigida a proteger tanto el interés general como los intereses de las partes en conflicto.
Controla la observancia de las reglas generales de derecho ius constitutionis, y la correcta
aplicación de la ley al caso concreto, ius litigatoris, sin limitaciónes derivadas de las características
del recurso.

Carácter Extraordinario

Tal como se anotó al establecer la naturaleza jurídica de la casación laboral, el requerimiento de


un escrito de formalización sustentado en determinados  motivos define al recurso como
extraordinario. "La relevancia de la formalización del recurso de casación radica en la naturaleza
jurídica del mismo, como un recurso extraordinario, lo que exige su fundamentación en los motivos
establecidos de forma taxativa por la ley."[10]

Sin embargo, no es éste el único rasgo definitorio de los recursos extraordinarios. Montero y Flors
(2001), explican:

"… el tradicional criterio de clasificación de los medios de impugnación distingue entre recursos
ordinarios y extraordinarios, al primer grupo pertenecen los que pueden interponerse contra
cualquier resolución y basarse en cualquier motivo por el que el recurrente se sienta perjudicado,
permitiendo un nuevo examen de todo lo que fue objeto de decisión en la resolución recurrida,
mientras que en el segundo se incluyen los que sólo se admiten contra determinadas resoluciones y
por causas o motivos tasados, sobre la procedencia o improcedencia de los cuales debe
únicamente pronunciarse el órgano jurisdiccional «ad quem». La alegación de estos motivos se
configura como requisito de admisibilidad del recurso y, al propio tiempo, como medio delimitador
del ámbito de conocimiento del tribunal superior."[11]

Como se puede apreciar, a la exigencia de un escrito de formalización, sustentado en


determinados motivos, se añade que los recursos extraordinarios sólo se admiten contra
determinadas decisiones, siendo éste el caso de la casación laboral.
En el mismo sentido, pero con otro énfasis se pronuncia López ()[12]

"Es precisamente la existencia de específicos motivos de impugnación lo que configura a un


recurso como extraordinario, La atribución de esta calificación a un recurso connota la idea de una
cierta excepcionalidad en su concesión al justiciable que debería haber encontrado como suficiente
la respuesta jurisdiccional ofrecida en la primera instancia y, en su caso, su confirmación o
revocación en la segunda, abierta por medio de la apelación. El carácter extraordinario supone que
la premura por alcanzar una solución definitiva y estable debe atemperarse por la necesidad de
cerciorarse de que es la respuesta procedente. Se ha señalado así «que la casación —podemos
añadir nosotros que cualquier recurso extraordinario— suscita fundamentalmente un solo
problema que técnicamente consiste “en encontrar los límites dentro de los cuales es lícito admitir,
después de la apelación, una renovación del proceso, con el fin de garantizar la justicia de sus
resultados”, limitación que se traduce en la necesidad de no declarar viable el recurso más que
cuando existan determinados motivos que hagan posible y más grave la injusticia de la sentencia».

La introducción de específicos motivos para la interposición de un recurso extraordinario opera, en


primer lugar, como una limitación al acceso a un nuevo grado jurisdiccional y, de este modo, a la
posibilidad de dar continuidad al proceso. Los motivos se configuran así con el carácter de un
específico gravamen de modo que el recurrente sólo encontrará abierto el acceso al recurso si
alega que el perjuicio —jurídico_ que le ocasiona la resolución recurrida - el gravamen— puede
subsumirse, con carácter general, en alguno de los motivos del recurso extraordinario de que se
trate. La alegación de un distinto gravamen no tipificado como motivo del recurso, será
determinante de su inadmisión. Los motivos operan en este primer momento, como ouvertures del
recurso, corno puertas de acceso al nuevo grado jurisdiccional, de modo que definen cuál es el
ámbito propio del recurso y su finalidad.

[…]

En ocasiones, se ha señalado que el carácter extraordinario deriva también de la restricción de la


procedibilidad del recurso frente a determinadas resoluciones. Consideramos que esta
circunstancia es consecuencia de la función que los recursos extraordinarios están llamados a
cumplir. En cualquier caso, es un elemento más que incide en la calificación de extraordinario de
un determinado recurso."

Humberto Cuenca[13], al referirse al recurso de casación civil señala que es extraordinario, porque
sólo puede interponerse cuando hayan sido agotados los recursos ordinarios. Este rasgo es
compartido por la casación laboral, la cual se interpone una vez agotados los recursos ordinarios,
salvo la casación contra los laudos arbitrales.

Limitado

En Cuenca, este carácter tenía un triple alcance: por los motivos, ya que no pueden invocarse otras
causas de nulidad del fallo diferentes de las establecidas por la ley; por las pruebas, pues el debate
en casación se circunscribe a las ya verificadas sin poder producir nuevos elementos probatorios,
con excepción de algunos documentos públicos; y en cuanto a los alegatos, por estar prohibido
plantear nuevas cuestiones no revisadas por la instancia, salvo infracciones de orden público que
pueden ser invocadas por primera vez en casación. Ya la jurisprudencia civil había abandonado
esta última limitación, para permitir la denuncia de falta de aplicación de una regla legal.
La casación laboral realiza un examen más extenso de la sentencia recurrida. En su primera fase
rescindente, para establecer la nulidad o validez de la sentencia examina todas las cuestiones de
hecho y de derecho, hayan sido discutidas o no en instancia, pero sólo admite nuevas pruebas
cuando éstas se refieren al modo como transcurrió el debate oral, siempre que se pretenda
disparidad con lo recogido por las actas.

En cuanto a los motivos, son estos los genéricamente establecidos en el artículo 168 de la Ley
Orgánica Procesal del Trabajo:

Se declarará con lugar el recurso de casación:

1.Cuando en el proceso se hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los actos que
menoscaben el derecho a la defensa.

2.Cuando se haya incurrido en un error de interpretación acerca del contenido y alcance de una
disposición expresa de la ley o aplicada falsamente una norma jurídica; cuando se aplique una
norma que no esté vigente o se le niegue aplicación y vigencia a una que lo esté o cuando se haya
violado una máxima de experiencia. En estos casos, la infracción tiene que haber sido
determinante de lo dispositivo en la sentencia.

3. Por falta, contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la motivación.

Toda denuncia de nulidad en casación deberá ser encuadrada en alguna de estas causales, de lo
contrario no será examinada por  la Sala.

Ausencia de rigor formal

Es necesario guardar determinadas formalidades para presentar el recurso al conocimiento del


Tribunal, lo cual contribuye a calificarlo de extraordinario. Para convencerse de ello, basta
observar el artículo 171 de la ley adjetiva:

Admitido el recurso de casación o declarado con lugar el de hecho, comenzará a correr, desde el
día siguiente al vencimiento de los cinco (5) días hábiles que se dan para efectuar el anuncio, en el
primer caso y el día hábil siguiente al de la declaratoria con lugar del recurso de hecho, en el
segundo caso, un lapso de veinte (20) días consecutivos, dentro del cual la parte o las partes
recurrentes deberán consignar un escrito razonado, directamente por ante  la Sala  de Casación
Social del Tribunal Supremo de Justicia.

Dicho escrito de formalización deberá contener los argumentos que a su juicio justifiquen la
nulidad del fallo recurrido, y el mismo no podrá exceder de tres (3) folios útiles y sus vueltos, sin
más formalidades.

Será declarado perecido el recurso, cuando la formalización no se presente en el lapso a que se


contrae este artículo o cuando el escrito no cumpla con los requisitos establecidos.

Ahora bien, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela prohíbe los formalismos:

El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma,
independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o
reposiciones inútiles.
La clave de la distinción entre una forma, aun rigurosa,  y un formalismo, está en la finalidad útil de
la forma respecto al simple ritual del formalismo; es decir que para distinguir entre ambos en los
casos límite habrá que determinar la finalidad o propósito del requisito.

En la casación laboral, el equilibrio entre el interés privado y el interés público exige, para el
cumplimiento del interés público en la defensa de la ley y la unificación de la jurisprudencia, que
las denuncias se encuadren en una de las causales de casación y se razonen apropiadamente, de
manera que la decisión que sobre éstas recaiga contribuya eventualmente a la unificación de la
doctrina jurisprudencial.

Asimismo, la limitación de la extensión de los escritos contribuye a un mejor y más rápido análisis
de los argumentos, sin menoscabar los derechos de las partes, quienes podrán ampliarlos en la
audiencia oral para una mejor convicción de la justicia de sus planteamientos.

Sin embargo, la forma en la casación laboral no es tan rigurosa como en el recurso civil.  La Sala de
Casación Social señalará los errores del formalizante, pero si es inteligible la explicación, tratará de
resolver la alegación no obstante sus deficiencias.

FINES DEL RECURSO DE CASACIÓN

Sobre la naturaleza y fines del recurso de casación, el doctor José S. Núñez Aristimuño (1982) en la
citada obra (Aspectos en la Técnica de la Formalización del Recurso de Casación. 1982:pp. 14 y 15)
expresa:

En nuestro concepto, dentro de un ámbito estrictamente procesal, el recurso de casación, es sin


duda alguna, un medio de impugnación de la sentencia, pero con características y con  un alcance
que lo diferencian de la apelación. En efecto, mediante ésta se le otorga al Juez de la alzada un
poder de revisión total de la causa y con las mismas ilimitadas facultades decisorias del inferior; en
cambio, con la interposición del recurso de casación se somete al examen de Casación un
problema distinto, el cual consiste, según Cuenca, cuyo concepto recoge Duque Sánchez, en
“revisar si la sentencia está o no afectada por los vicios denunciados por el recurrente”…(p. 35).

Para el autor los fines del recurso van más allá de atender las pretensiones del recurrente y se
orientan a una aspiración más alta y fundamental como es la de cumplir una función de
fiscalización jurídica de la administración de justicia, para mantener las formas procesales
liberadas de los errores de los jueces y las partes, y para garantizar la correcta interpretación de
las normas sustantivas o materiales, a objeto, como dice el doctor Núñez Aristimuño, “de alcanzar
el último y trascendental propósito de la casación: conservar la integridad de la legislación y la
uniformidad de la jurisprudencia” (p. 35 y 36).

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EL RECURSO DE CASACIÓN EN LA LEY ORGÁNICA PROCESAL DEL TRABAJO

Ese recurso extraordinario tiene su fuente directa, con algunos cambios y adaptaciones al juicio
oral, en los principios y conceptos del CPC de 1987. Se hace menos formalista y se elimina el
reenvío. Se mantiene la casación de instancia y no hay término de distancia para la formalización
del recurso. Lo conoce y decide la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia.

Ahora, la doctrina de casación es obligatoria para los jueces de instancia en la solución de casos
análogos para defender la integridad de la legislación y la uniformidad de la jurisprudencia (art.
177).

En cambio, el artículo 321 del CPC establece que los jueces de instancias “procurarán” acoger la
doctrina de casación. Para las sentencias sin casación, pero que violenten o amenacen con
violentar las normas de orden público o cuando la sentencia recurrida sea contraria a la reiterada
doctrina jurisprudencia de la Sala de Casación, se concede el recurso de control de la legalidad en
la LOPTRA (Arts. 178 y 179).

CARACTERÍSTICAS DEL RECURSO DE CASACIÓN

1.- Público

         Por las finalidades del recurso, que ya explicamos anteriormente, podemos afirmar su
carácter público y constitucional. Porque persigue mantener la integridad de la legislación y la
uniformidad del a jurisprudencia. Comentamos que ahora la nueva Ley Orgánica Procesal del
Trabajo no habla de que los jueces “procurarán”, como lo hace el Código de Procedimiento Civil,
sino que expresa: “Los jueces de instancia deberán (destacado nuestro) acoger la doctrina de
casación establecida en casos análogos para defender la integridad de la legislación y la
uniformidad de la jurisprudencia” (art.177).

2.- Extraordinario

         EL CPC de 1987 consagró el recurso de casación en un título separado (VIII) de  los demás
recursos (Título VII del libro segundo). Se dice que este recurso es extraordinario en el sentido que
no procede mientras no se hubieren agotados los recursos ordinarios que da la ley o cuando la
sentencia de instancia no tiene apelación. No existe en Venezuela la llamada casación per saltun.
La Ley Orgánica Procesal del Trabajo mantiene esos principios.

3.- Carácter limitativo.

         El recurso de casación sólo procede por los motivos (forma y fondo) señalados en la Ley
Orgánica Procesal del Trabajo, que estudiaremos más adelante contra las decisiones señaladas en
esa Ley. Asimismo, tiene carácter limitado el recurso en cuanto a que casación no puede
pronunciarse, salvo el caso de casación de oficio, sino sobre las denuncias alegadas por el
recurrente en su escrito de formalización.

         La casación de oficio –que no existía en el CPC de 1916- en el proceso laboral fue tomada del
Código de Procedimiento Civil de 1987. En el penúltimo aparte del artículo 175 de la LOPTRA se
establece:

Podrá también el Tribunal Supremo de Justicia de oficio hacer pronunciamiento expreso, para
casar el fallo recurrido con base en las infracciones de orden público y constitucionales que ella
encontrare, aunque no se les haya denunciado.

ANUNCIO DEL RECURSO DE CASACIÓN


         El anuncio es la manifestación, expresa y por escrito, de ejercer el recurso. Se hará ante el
Tribunal Superior del Trabajo que dictó la sentencia contra la cual se recurre, dentro de los cinco
(5) días hábiles siguientes contados a partir del vencimiento del término que se da para la
publicación de la sentencia (art. 169). No prevé la Ley Orgánica Procesal del Trabajo que ante la
imposibilidad material de hacerlo en el tribunal que dictó la sentencia, como lo contempla el
artículo 314, en su primer aparte del CPC, podrá anunciarse ante otro tribunal o ante un
registrador o notario de la circunscripción para que este la pase de inmediato al tribunal que debe
admitirlo o negarlo.

         Dice la Ley que el Tribunal Superior lo admitirá o lo rechazará, el día siguiente del
vencimiento del lapso que se da para el anuncio. En caso de negativa, deberá motivar el rechazo y
en caso de admisión, hará constar en el auto el día que correspondió al último de los cinco (5) días
hábiles que se dan para el anuncio, remitiendo el expediente en forma inmediata (art. 169).

         En caso de negativa de la admisión del recurso de casación, el Tribunal Superior del Trabajo
que lo rechazó, mantendrá el expediente durante cinco (5) días hábiles, a fin de que el interesado
pueda recurrir de hecho por ante el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación Social,
proponiéndose el recurso de manera escrita en el mismo expediente, por ante el mismo Tribunal
Superior del Trabajo que negó su admisión, quien lo remitirá, vencidos los cinco (5) días, al
Tribunal Supremo de Justicia en su Sala de Casación Social, para que esta lo decida sin audiencia
previa, dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes al recibo de las actuaciones.

         Si el recurso de hecho fuere declarado con lugar, comenzara a correr, desde el día siguiente
de dicha declaratoria, el lapso de formalización del recurso de casación. En caso contrario, el
expediente se remitirá directamente al juez que deba conocer de la ejecución, participándole la
remisión al tribunal de dónde provino el expediente. Como en el CPC, pero aumentada y
expresada en unidades tributarias, la sala de Casación Social, a través de un auto motivado, podrá
imponer una multa (hasta 125 U.T.) en caso de interposición maliciosa del recurso de hecho. Si el
recurrente no pagare la multa dentro del lapso de tres (3) días hábiles, sufrirá un arresto en
Jefatura Civil de quince días.

SENTENCIAS RECURRIBLES EN CASACIÓN

1. Contra las sentencias de segunda instancia que pongan fin al proceso, cuyo interés
principal exceda de tres mil (3.000) Unidades Tributarias. El proyecto aprobado en primera
discusión por la Asamblea Nacional contemplaba a partir de tres mil quinientas (3.500)
Unidades Tributarias. Expresaba la norma (art. 167) que al proponerse el recurso contra la
sentencia que puso fin al juicio, quedan comprendidas en él las interlocutorias que
hubieren producido un gravamen no reparado por ella.

2. Contra los laudos arbitrales, cuando el interés principal de la controversia exceda de tres
mil (3.000) Unidades Tributarias. Las decisiones señaladas están previstas también en el
CPC de 1987, (art. 312) con diferentes cuantías.

LOS MOTIVOS DE CASACIÓN

         Se encuentran descritos en el artículo 168 de la Ley. Repitiéndose el error del CPC, no debió
utilizarse la expresión “se declarará con lugar el recurso de casación” para referirse a los motivos
del recurso de casación. Se pudo conservar la redacción del CPC de 1916, en todo caso, que
empleó el verbo proceder. En cambio, declarar con lugar o sin él el recurso de casación significa el
pronunciamiento final que se hace con la sentencia.

         Los motivos son las causas o supuestos en que debe fundamentarse la denuncia. En el CPC los
llamados errores in procendo y los errores in iudicando, corresponden con el recurso de casación
por quebrantamiento de forma (recurso de forma) y recurso de casación por infracción de ley (de
fondo).

RECURSO DE FORMA

         Está dirigido a garantizar la legalidad del proceso, es un error de actividad (errores in
procendo) de importancia para la casación, cuando tiene incidencias sustanciales en la sentencia.
Algunos autores sostienen también que el error in iudicando es un quebrantamiento de la ley
procesal, criterio que negaría la distinción tradicional acogida por la mayoría de los estudiosos de
la materia; aunque debemos reconocer que estos linderos no son claros o precisos y no tiene
importancia en la casación laboral, en que no hay mayores formalidades ni reenvío.

EL numeral 1. Del artículo 168 establece como motivos de casación, (recurso de forma) “cuando en
el proceso se hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los actos que menoscaben el
derecho a la defensa”.

El numeral exige el menoscabo del derecho de defensa que en Venezuela tiene rango
constitucional y, además, se requiere el quebrantamiento u omisión de formas sustanciales
(esenciales) de esos actos. Cualquier vicio procesal no es motivo de casación, tiene que ser
esencial. Así por ejemplo, no causaría reposición de la causa cuando el vicio del acto procesal no
afecta el orden público o no causa perjuicio a la parte presuntamente agraviada.

Negar una prueba procedente es una violación grave del derecho a la defensa. Los supuestos del
numeral 3 del artículo 168 “Por falta, contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la
motivación, constituyen un defecto de forma del fallo (recurso de forma). Este numeral no existía
en el proyecto original.

No es posible, como en el CPC, casar una sentencia cuando en la misma no se hubieren cumplido
los requisitos del art. 159 o cuando adoleciere de los vicios enumerados en el artículo 160 de la
ley.

Las Constituciones de 1819 (art. 12, Sección Tercera, Titulo 9), 1821 (art. 171), 1830 (art. 155) y
1858 (art.121), establecieron que los tribunales estaban obligados a motivar sus sentencias.

Por el numeral 3 del artículo 168 sólo es motivo de casación la falta de motivación (de hecho y de
derecho) de la sentencia, con todas sus modalidades, conceptos formados por la jurisprudencia y
que ahora se incorporan expresamente por ese numeral 3 para evitar cualquier confusión y
diferentes interpretaciones. La contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la
motivación se equipara a la falta de motivación.

RECURSO DE FONDO
Los supuestos de las cuestiones de fondo de la controversia (errores de juzgamiento o errores in
iudicando) de la nueva LOPTRA son tomadas del CPC (ord. 2°, art. 313). Se requiere para la nulidad
de la sentencia que la infracción tiene que haber sido determinante de lo dispositivo en la
sentencia.

La LOPTRA prevé (numeral 2., art. 168) los siguientes casos:

1. Cuando se haya incurrido en un error de interpretación acerca del contenido y alcance de


una disposición expresa de la Ley (en sentido amplio toda norma jurídica general,
abstracta y nacional).

2. Aplicación falsa de una norma jurídica.

3. Cuando se aplique una norma que no esté vigente.

4. Se niegue aplicación y vigencia a una norma que lo esté.

5. Cuando se haya violado una máxima de experiencia (no son normas jurídicas).

Contemplaba el artículo 8 del Proyecto de Ley Orgánica Procesal del Trabajo, aprobada en primera
discusión, que los jueces también podían fundar su apreciación en los conocimientos de hecho que
se encuentren comprendidos en la experiencia común o máximas de experiencia, que no son
normas jurídicas, pero si reglas de la lógica, del sentido común. Muchas veces en un juicio la
máxima de experiencia constituye la premisa mayor para llegar a una conclusión determinada. Si
el juez viola esa regla de experiencia su decisión puede ser censurada en casación como recurso de
fondo, aunque no sea una norma jurídica. Ese supuesto fue incorporado por primera vez en
Venezuela, en el CPC de 1987.

FORMALIZACION DEL RECURSO DE CASACIÓN

         Es una carga procesal que tiene que cumplir el recurrente. Consiste en una manifestación
escrita para fundamentar los motivos o causas del recurso, cumpliendo además con requisitos
señalados en la Ley. Ahora, en el proceso laboral se simplifica y se hace menos exigente la
fundamentación y los requisitos que deben cumplirse en el escrito de formalización del recurso de
casación, basado en los principios y garantías constitucionales consagrados en su artículo 257:

El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia. Las leyes


procesales establecerán la simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites y adoptaran un
procedimiento breve, oral y público. No se sacrificara la justicia por la omisión de formalidades no
esenciales.

         En la nueva Ley se mantiene el lapso de veinte días consecutivos que estaba previsto en la
Ley Orgánica de Tribunales y de Procedimientos del Trabajo para formalizar el recurso (40 días
continuos en el CPC).

         Admitido el recurso de casación o declarado con lugar el de hecho, comenzara a correr,
desde el día siguiente al vencimiento de los cinco (5) días hábiles que se dan para efectuar el
anuncio –en el primer caso- y el día siguiente al de la declaratoria con lugar de hecho –en el
segundo caso- un lapso de veinte (20) días consecutivos, dentro del cual la parte o las partes
recurrentes  deberán consignar un escrito razonado, directamente por ante la Sala de Casación
Social del Tribunal Supremo de Justicia. EL CPC permite otras alternativas de presentación (art.
317).

         Como en el CPC, la recusación o inhibición, que se proponga contra los magistrados del
Tribunal Supremo de Justicia, no suspenderá el lapso de la formalización.

         Si la formalización no se hace en el señalado lapso o cuando el escrito no cumpla con los
requisitos que comentaremos, se declara perecido el recurso sin entrar a decidirlo.

         Vencidos los veinte (20) días consecutivos para la formalización por parte del recurrente
legitimado, la contraparte podrá, dentro de los veinte (20) días consecutivos siguientes, consignar
por escrito los argumentos que a su juicio contradigan los alegatos del formalizante, sin que esté
obligado, como lo exige el CPC (art. 318) a citar en el escrito las normas que deben aplicarse para
resolver la controversia con expresión de las razones que demuestren dicha aplicación. Se elimina
en la Ley la réplica y contrarréplica, y no se exige para el nuevo proceso laboral los requisitos
previstos en el CPC (art. 324) para que los abogados puedan ejercer el recurso de casación (mayor
de 30 años, doctorado o ejercicio profesional o docente por determinados años, etc.).

LA AUDIENCIA PÚBLICA

         Transcurrido el lapso de veinte (20) días consecutivos que se dan para consignar por escrito
los argumentos que a su juicio contradigan los alegatos del formalizante, la Sala de Casación Social
dictará un auto  fijando el día y la hora para la realización de la audiencia, en donde las partes
deberán formular sus alegatos y defensas oralmente, de manera pública y contradictoria (art.
173). La disposición referida no dice el día siguiente de vencido el lapso de los veinte (20) días, por
tanto, la Sala pudiera demorar varios días para fijar la audiencia, sin que incurra en retardo.
Además considerábamos que la Sala tenía que tener un límite de días para fijar la celebración de la
audiencia, pues como quedó redactada la disposición, la Sala puede dictar un auto fijando la
audiencia dentro de un año o más tiempo.

         Podrá promoverse prueba únicamente cuando el recurso se funde en un defecto de


procedimiento sobre la forma como se realizó algún acto, en contraposición a lo señalado en el
acta del debate o en la sentencia. La promoción se hará en los escritos de interposición o de
contestación del recurso, señalando de manera precisa lo que se pretende probar (art. 173).

         Se trata de que las partes expongan sus razones en sus alegatos y defensas. La audiencia,
como en primera y segunda instancia, podrá prolongarse en el mismo día una vez vencidas las
horas de despacho hasta que se agotare el debate, y si no fuere suficiente la audiencia para agotar
completamente el debate, éste continuará el día hábil siguiente y así cuantas veces sea necesario.

         Se ha establecido que si el recurrente no asiste a esa audiencia, se declarará desistido el


recurso de casación y el expediente será remitido al tribunal correspondiente.

SENTENCIA

         Concluido el debate oral, el Tribunal deberá dictar la sentencia en forma oral, e inmediata. La
disposición no lo dice, pero como en primera y segunda instancia, los jueces deberán retirarse por
un momento de la sala de audiencia para deliberar y sentenciar. El fallo se deberá reproducir y
publicar dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la producción de la sentencia. También, en
casos excepcionales por complejidad del asunto debatido, los magistrados podrán diferir por una
sola vez la oportunidad para dictar la sentencia por un lapso no mayor de cinco (5) días hábiles
después de concluido el debate oral, pero fijándose el día, a los fines de la comparecencia de las
partes al acto.

         Nada dice la Ley, pero consideramos que, como en las instancias, la Sala de Casación Social al
dictar su sentencia oral, en el momento sólo expresará el dispositivo del fallo y una síntesis precisa
y lacónica de su fundamentación, y la parte dispositiva se reducirá inmediatamente a forma
escrita.

 BASE LEGAL

    Ley Orgánica Procesal del Trabajo

Gaceta Oficial No. 37.504 del 13 de agosto de 2.002

Capítulo VI

Recurso de Casación Laboral

Artículo 171.  El recurso de casación puede proponerse:

1. Contra las sentencias de segunda instancia que pongan fin al proceso, cuyo interés
principal exceda de tres mil unidades tributarias (3.000 U.T.).

2. Contra los laudos arbitrales, cuando el interés principal de la controversia exceda de tres
mil unidades tributarias (3.000 U.T.).

Al proponerse el recurso contra la sentencia que puso fin al juicio, quedan comprendidas en él las
interlocutorias que hubieren producido un gravamen no reparado por ella.

Artículo 172.  Se declarará con lugar el recurso de casación:

1. Cuando en el proceso se hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los actos


que menoscaben el derecho a la defensa.

2. Cuando se haya incurrido en un error de interpretación acerca del contenido y alcance de


una disposición expresa de la ley o aplicada falsamente una norma jurídica; cuando se
aplique una norma que no esté vigente, o se le niegue aplicación y vigencia a una que lo
esté; o cuando se haya violado una máxima de experiencia. En estos casos, la infracción
tiene que haber sido determinante de lo dispositivo en la sentencia.

3. Por falta, contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la motivación.

Artículo 173.  El recurso de casación se anunciará en forma escrita ante el Tribunal Superior del
Trabajo que dictó la sentencia contra la cual se recurre, dentro de los cinco (5) días hábiles
siguientes contados a partir del vencimiento del término que se da para la publicación de la
sentencia. El Tribunal Superior del Trabajo lo admitirá o lo rechazará, el día siguiente del
vencimiento del lapso que se da para el anuncio. En caso de negativa, deberá motivar el rechazo y
en caso de admisión, hará constar en el auto el día que correspondió al último de los cinco (5) días
hábiles que se dan para el anuncio, remitiendo el expediente en forma inmediata.
Artículo 174.  En caso de negativa de la admisión del recurso de casación, el Tribunal Superior del
Trabajo que lo rechazó, mantendrá el expediente durante cinco (5) días hábiles, a fin de que el
interesado pueda recurrir de hecho por ante el Tribunal Supremo de Justicia en la Sala de Casación
Social, proponiéndose el recurso de manera escrita en el mismo expediente, por ante el mismo
Tribunal Superior del Trabajo que negó su admisión, quien lo remitirá, vencido los cinco (5) días, al
Tribunal Supremo de Justicia en su Sala de Casación Social, para que ésta lo decida sin audiencia
previa, dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes al recibo de las actuaciones.

Si el recurso de hecho fuere declarado con lugar, comenzará a correr desde el día siguiente a dicha
declaratoria el lapso de formalización del recurso de casación; en caso contrario, el expediente se
remitirá directamente al juez que deba conocer de la ejecución, participándole de la remisión al
tribunal de dónde provino el expediente.

En caso de interposición maliciosa del recurso de hecho, la Sala de Casación Social podrá imponer
una multa de hasta ciento veinticinco unidades tributarias (125 U.T.). En este último caso, el auto
será motivado. Si el recurrente no pagare la multa dentro del lapso de tres (3) días hábiles, sufrirá
un arresto en jefatura civil de quince (15) días.

Artículo 175.  Admitido el recurso de casación o declarado con lugar el de hecho, comenzará a
correr, desde el día siguiente al vencimiento de los cinco (5) días hábiles que se dan para efectuar
el anuncio, en el primer caso, y el día hábil siguiente al de la declaratoria con lugar del recurso de
hecho, en el segundo caso, un lapso de veinte (20) días consecutivos, dentro del cual la parte o las
partes recurrentes deberán consignar un escrito razonado, directamente por ante el Tribunal
Supremo de Justicia. Dicho escrito de formalización deberá contener los argumentos que a su juicio
justifiquen la nulidad del fallo recurrido, y el mismo no podrá exceder de tres (3) folios útiles y sus
vueltos, sin más formalidades.

Será declarado perecido el recurso, cuando la formalización no se presente en el lapso a que se


contrae este artículo o cuando el escrito no cumpla con los requisitos establecidos.

La recusación o inhibición que se proponga contra los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia
no suspenderá el lapso de la formalización.

Artículo 176.  Transcurridos los veinte (20) días consecutivos establecidos en el artículo anterior, si
se ha consignado el escrito de formalización, la contraparte podrá, dentro de los veinte (20) días
consecutivos siguientes, consignar por escrito los argumentos que a su juicio contradigan los
alegatos del formalizante. Dicho escrito no podrá exceder de tres (3) folios útiles y sus vueltos.

Artículo 177.  Transcurrido el lapso de veinte (20) días consecutivos establecidos en el artículo
anterior, la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia dictará un auto, fijando el día
y la hora para la realización de la audiencia, en donde las partes deberán formular sus alegatos y
defensas oralmente, de manera pública y contradictoria. Podrá promoverse prueba únicamente
cuando el recurso se funde en un defecto de procedimiento sobre la forma cómo se realizó algún
acto, en contraposición a lo señalado en el acta del debate o en la sentencia; la promoción se hará
en los escritos de interposición o de contestación del recurso, señalando de manera precisa lo que
se pretende probar.
La audiencia podrá prolongarse en el mismo día, una vez vencidas las horas de despacho, hasta
que se agotare el debate, con la aprobación de los magistrados.

En todo caso, si no fuere suficiente la audiencia fijada para agotar completamente el debate, éste
continuará el día hábil siguiente y así cuantas veces sea necesario, hasta agotarlo.

Si el recurrente no compareciere a la audiencia, se declarará desistido el Recurso de Casación y el


expediente será remitido al tribunal correspondiente.

Artículo 178.  Concluido el debate oral, el tribunal deberá dictar su sentencia en forma oral e
inmediata, debiéndose reproducir y publicar dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la
producción de la sentencia.

En casos excepcionales, por la complejidad del asunto debatido, los magistrados integrantes de la
Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia podrán diferir, por una sola vez, la
oportunidad para dictar sentencia por un lapso no mayor de cinco (5) días hábiles, después de
concluido el debate oral. En todo caso, deberán por auto expreso determinar la fecha para la cual
han diferido el acto para sentenciar, a los fines de la comparecencia de las partes al acto.

Artículo 179.  En su sentencia, la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia se
pronunciará sobre las infracciones denunciadas, extendiéndose al fondo de la controversia, al
establecimiento y apreciación de los hechos que hayan efectuado los tribunales de Instancia.

Si al decidir el recurso, el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación Social hubiere


detectado alguna infracción a las que se refiere el ordinal primero del artículo 172 de esta Ley, se
decretará la nulidad del fallo y la reposición de la causa al estado que considere necesario para
restablecer el orden jurídico infringido, siempre que dicha reposición sea útil.

La sentencia de casación deberá decidir el fondo de la controversia casando o anulando el fallo, sin
posibilidad de reenvío, o lo confirmará, según sea el caso.

Podrá también el Tribunal Supremo de Justicia de oficio hacer pronunciamiento expreso, para
casar el fallo recurrido con base en las infracciones de orden público y constitucionales que ella
encontrare, aunque no se les haya denunciado.

En la sentencia del recurso se hará pronunciamiento expreso sobre las costas, y su condenatoria
será obligatoria su condenatoria en caso de desistimiento o cuando se le deje perecer.

Artículo 180.  Decidido el recurso, inmediatamente el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de


Casación Social remitirá el expediente al Tribunal Superior del Trabajo respectivo. Al siguiente día
de recibido el expediente, el Tribunal Superior del Trabajo lo remitirá al tribunal de juicio; éste, una
vez declarada definitivamente la sentencia, enviará al día siguiente el expediente al Tribunal de
Sustanciación, Mediación y Ejecución, para que ejecute la sentencia.

Artículo 181.  Los jueces de instancia deberán acoger la doctrina de casación establecida en casos
análogos, para defender la integridad de la legislación y la uniformidad de la jurisprudencia.

Introducción
El nuevo proceso laboral venezolano es un cambio de paradigma radical donde se implementa un
proceso, breve, oral, inmediato, abreviado y gratuito estos principios se mantiene hasta el final
del procedimiento laboral.

Luego de concluido la audiencia de juicio (eje central del proceso laboral), la parte perdidosa
podrá solicitar el recurso de casación laboral que es un medio de impugnación de un acto publico
proveniente del poder judicial, contra el cual se han agotado los recursos ordinarios con el objeto
de anular por haber incurrido en legalidad o inconstitucionalidad ya sea en la forma o en el fondo
sustituyendo este acto publico realizado en caso de ser procedente.

Este recurso de casación laboral posee una particularidad que lo diferencia de los demás recursos
de casación y es que la Ley Orgánica Procesal Laboral, Establece que para poder acceder a el
mismo la demanda laboral debe ser de 3000 unidades tributarias, con este requisito sine qua non,
los legisladores lo que buscaron fue aliviar el trabajo a el Tribunal Supremo de Justicia, que con la
antigua ley era muy complejo.

Ahora bien, siguiendo con las novedades que nos trae la Ley Orgánica Procesal Laboral, es
el control de la legalidad de las sentencias por parte del Tribunal Supremo de Justicia, establecido
en los artículos 178 y 179 de la Ley.

Este recurso procede excepcionalmente contra las sentencias de última instancia que no tienen
casación, pero que pudieran implicar una violación evidente del orden público laboral o cuando la
sentencia recurrida sea contraria a la reiterada doctrina jurisprudencial de la Sala de Casación
Social de dicho Tribunal.    

Un aspecto importante dejando atrás lo que es al alto tribunal, viene el procedimiento de


ejecución que se concibe con características semejantes a las del Código de Procedimiento Civil,
pero manteniendo el principio de brevedad y celeridad, teniendo demarcadas diferencias como
por ejemplo en los aspectos específicos del justiprecio y del cartel de remate.

Con este triangulo entre Recurso de Casación Social, Control de Legalidad, que son como recursos
extraordinarios , en conjunto con el procedimiento de ejecución en el cual se materializa la
pretensión del demandante , constituyen la parte final del proceso laboral venezolano,
contemplado en la ley adjetiva que rompo con el esquema del proceso lento, y tardío.

Recurso de Casación Laboral.

Es un medio de impugnación extraordinario mediante el cual se persigue la nulidad de un fallo, en


virtud de que el mismo adolece de vicios que fueron determinantes en la sentencia dictada, los
cuales han producido una insatisfacción e inseguridad jurídica que hacen necesaria la intervención
del tribunal supremo de justicia, con el fin de evitar la violación al marco jurídico establecido.

Admisibilidad

El recurso de casación laboral se puede interponer en dos supuestos claves como lo establece el
Articulo 167 de Ley orgánica procesal Laboral, en el primer supuesto encontramos que solo las
sentencias en segunda instancia que sean iguales o superiores a las 3000 unidades tributarias que
pongan fin a un proceso.
A los fines de establecer la cuantía del recurso es necesario tomar en cuenta que, cuando existe un
litis consorcio activo, cada pretensión debe ser calificada independientemente de su cuantía, de
manera que solo será admisible el recurso respectivo a aquellos demandantes cuya pretensión
exceda del valor indicado.

En lo que se refiere al segundo numeral, cuando se trata de los laudos arbítrales ( Decisión o fallo
que dictan los árbitros en un conflicto) el recurso de casación laboral procede cuando
el interés principal de la controversia exceda de las 3000 unidades tributarias, ahora bien el
recurso de casación interpuesto contra el laudo arbitral, procede cuando ha habido exceso de
mandato, es decir en los casos en los que los árbitros se excedan en su decisión respecto a los
limites conceptuales impuestos por el acuerdo o compromiso arbitral, incurriendo en ultra petita o
extra petita.

¿Que pasa cuando se interpone el recurso de casación laboral contra sentencias interlocutorias?

En este punto la sala se ha pronunciado, y ha establecido que es inadmisible el recurso de casación


en estos casos porque los errores o reparos que dieron origen a la sentencia interlocutoria pueden
ser reparados en la sentencia definitiva del caso concreto.

Esta decisión se debe también, a que la interlocutoria no pone fin al juicio, y a la vez no se puede
considerar como una sentencia formal.

Sala de Casación Social, Sentencia Nro. 87 del 20/02/2003

"...esta Sala de Casación Social deja sentado a partir de la publicación de esta decisión que este
medio de impugnación excepcional es inadmisible cuando se solicite contra las sentencias
interlocutorias emanadas de los Juzgados Superiores laborales, todo ello además en procura de la
celeridad que cada caso amerita, pues de producirse alguna violación con estos fallos
interlocutorios, se puede reparar en la sentencia definitiva, recurribles estas últimas ante esta Sala
de Casación Social a través de los  medios  de impugnación permitidos por la Ley para ello. "

¿Que Ocurre cuando se interpone en sala de casación social, un recurso de casación por causa de
un  amparo  constitucional?

Sobre este tema la sala se ha pronunciado y a dicho que es inadmisible el recurso de casación
laboral en este caso, pues la sala competente para conocer sobre la violación de
los derechos constitucionales es la Sala Constitucional.

Sala de Casación Social, Sentencia Nro. 301 del 29/04/2003

Principio del formulario

"este medio de impugnación excepcional es inadmisible cuando se solicite contra las sentencias
que resuelvan  acciones  de amparo constitucional emanadas de los Juzgados Superiores laborales,
pues en caso de producirse la violación de alguna norma constitucional con estos fallos, las mismas
son revisables a través de la Sala Constitucional de este Supremo Tribunal"

Procedencia
En el Artículo 168 de L.O.P.T, indica cuales son los casos en el cual procede el recurso de Casación.
Se explican a continuación.

Quebrantamiento u omisión de forma : El recurso de casación de la nueva ley laboral elimina el


supuesto establecido en el Articulo 313 del Código de Procedimiento Civil, al no establecer como
motivo de quebrantamiento de forma los vicios de la sentencia recurrida, por ello la casación
laboral se aparta de los criterios venezolanos en este aspecto. La doctrina ha establecido que no se
puede decir que la razón de esta normativa reside en las atribuciones de la sala de casación social
para conocer causas de merito pues, para que esto sea pasible, es necesario haber casado
previamente la sentencia recurrida, sea por errores o por infracción de la ley. Los Otros numerales
es cuando se evidencia el error de interpretación de una ley por parte del juez de la causa o que el
juez allá aplicado una ley que no este vigente para el momento de la demanda, el ultimo numeral
se refiere cuando la sentencia se incoherente, falsa o no motivada.

Legitimidad para ejercer el recurso

Solo puede ejercer el recurso de casación laboral las partes del juicio, sin embargo, si un tercero se
incorpora al proceso como interviniente, tiene la cualidad necesaria para anunciar a su vez el
recurso de casación contra la sentencia de alzada que igualmente le causa perjuicio, pues su
incorporación al proceso, le da esa cualidad.

Sala de Casación Social, Sentencia Nro. 513 del 08/10/2002

Principio del formulario

"Tiene legitimidad para recurrir en casación aquella parte en la instancia a la cual la sentencia de
la alzada le haya causado un perjuicio o gravamen por haberle sido adversa en algún aspecto de
su dispositivo. Lo anteriormente expuesto constituye la esencial diferencia entre
la  legitimación  para recurrir en casación y la legitimación para apelar de la sentencia. En el caso
del último de los  recursos  mencionados y de conformidad con lo previsto en el artículo 297
del  Código  de  Procedimiento  Civil, pueden apelar de la sentencia, además de las partes, cualquier
tercero perjudicado por la sentencia y que tenga  interés  inmediato en lo que ha sido objeto
o  materia  del juicio, mientras que se reitera, el recurrente en casación tiene que haber sido o
haberse hecho en la instancia, parte en el proceso.

Final del formulario

Anuncio del Recurso

El lapso de cinco días hábiles para el anuncio del recurso se cuenta a partir del momento en que se
terminen los cincos días hábiles dentro de los cuales se debe pronunciarse el fallo de segunda
instancia, reproducido en forma sucinta y breve, o a partir del día de publicación previamente
fijado en el supuesto de casos excepcionales complejos.

En este punto la sala de casación social ha resuelto una controversia donde se disputaba sobre la
validez del Recurso anunciado anticipadamente, haciendo conducente el derecho de la defensa y
reafirmando el carácter instrumental de las normas procesales, por las misma razones que aduce
la doctrina de la sala, es también valida la apelación anticipada, e incluso aquella interpuesta
inmediantemente en la misma fecha de la sentencia.

Sala de Casación Social, Sentencia Nro. 419 del 04/07/2002

Principio del formulario

"El recurrente ante la omisión de pronunciamiento del referido Juzgado, tenía la carga procesal de
comparecer directamente ante este alto Tribunal para presentar el escrito de formalización y
pedirle a la Sala que requiriese el expediente, se pronunciara sobre la admisibilidad o no del
recurso e impusiera la multa de  Ley, pero no lo hizo y si bien es cierto que el Tribunal de alzada no
se pronunció oportunamente sobre el anuncio interpuesto, no es menos cierto que esa
irregularidad no le cercenó la posibilidad de formalizar el recurso y por ello no puede esta Sala
examinar la formalización presentada, porque el plazo se computa a partir del  vencimiento  de los
diez días que se dan para el anuncio y no a partir de la admisión y nada le impedía presentar su
formalización directamente ante este máximo Tribunal."

Recurso de Hecho

Se entiende como el medio para reparar el agravio que pretende el interesado con motivo de
haber ejercido los recursos de apelación o de casación, en este último caso contra la negativa de la
sentencia de admitir el recurso de casación anunciado

Diferentes escenarios se pueden presentar luego de que ha sido dictada la sentencia recurrible en
casación, entre ellos tenemos:

 Que la parte legitimada no anuncie el recurso, en cuyo caso se remitirá el expediente al


juez de primera instancia para que ejecute su sentencia.

 Que el juez contradice la admisión del recurso, el juez debe conservar el expediente por el
plazo de cinco días hábiles, a objeto de que el recurrente haga valer los recursos de hecho
para ante la sala de casación en el lapso de 5 días. Si vencieron estos cinco días sin que se
ejerciere el recuerdo de hecho, el juez de alzada devolverá el expediente al tribunal de
primera instancia a los fines antes mencionados.

 Si el recurrente ejerce el recurso de hecho, se remitirá inmediatamente el expediente


original a la sala de casación social a los fines de que el tribunal supremo de justicia,
decida en un lapso de 5 días, si este lo admite.

 En el caso que admita el recurso, comenzara entonces a contarse al día siguiente a la


declaración de la formalización del recurso, y seguidamente el lapso de 20 días
consecutivos para formalizar el recurso de casación admisible.

 Si la sala declara que no procede el recurso de hecho, deberá remitir el expediente


directamente al juez que deba conocer de la ejecución, participándole de la remisión al
tribunal donde provinieron los autos

 En el último aparte del artículo 170 de la L.O.P.T, establece una multa contra las personas
que interponen maliciosamente el recurso.
Formalización

El lapso útil para la formalización es de veinte días consecutivos y corre a partir del día siguiente
del vencimiento de los cinco días para el anuncio, independientemente que el auto de la alzada
que lo admita se produzca en ese día o en un día posterior. De allí que, a los efectos de la prueba
de oportunidad de la formalización, sea conveniente dejar constancia de cual fue el día de los
cinco del anuncio. Cuando el tribunal de alzada considera inadmisible el recurso, cumpliendo con
el trámite del 170 (recurso de hecho), los veinte días comenzarán a contarse a partir del día hábil
siguiente al de la declaratoria con lugar del recurso de hecho por la sala de casación social, se debe
tener en cuenta que el lapso de los 20 días en ambos supuestos empieza a correr en diferentes
situaciones, pues en el caso de procedencia de recurso de hecho, la cuenta se inicia a partir del día
hábil inmediato siguiente, en tanto a la primera situación, la cuenta es a partir del día siguiente
(haya o no despacho)

Ahora bien el perecimiento del recurso ocurre cuando no se presenta la formalización o esta no
reúne los requisitos establecidos. No hay diferencia alguna respecto a los casos de perecimiento
en el proceso civil, salvo el desistimiento del recurso de casación por inasistencia del recurrente a
la audiencia, lo cual se asimila ciertamente a un perecimiento, con igual efecto conclusivo y
condena a costas. Sin embargo la L.O.P.T, puede decirse que posee una laguna en cuanto a los
requisitos establecidos, pues indica que se tendrá como perecido el recurso cuando
el texto exceda de los 3 folios sin tomar en cuenta la utilidad o redundancia de los argumentos.

Sala de Casación Social, Sentencia Nro. 515 del 04/06/2004

Principio del formulario

"...el escrito de formalización consta de once folios, excediendo el máximo permitido por la Ley
Procesal del  Trabajo, que es de tres folios útiles y sus vueltos, por lo que resulta imperativo
declarar perecido el recurso de casación..."

Impugnación

El lapso de impugnación (o "contradicción") es también de veinte días consecutivos y corren a


partir del vencimiento del lapso de formalización, sin solución de continuidad alguna entre uno y
otro, aunque no haya habido despacho en la Sala los diez ad quem y a quo de uno y otro plazo.

Los argumentos de la contraparte van dirigidos a la defensa de la sentencia recurrida, poniendo de


manifiesto también brevemente porque no ha incurrido en los vicios que se delatan. Esto tiene
particular importancia pues si el recurso es rechazado, la sala no pasará a conocer del mérito del
asunto, a menos que haya habido una violación de normas de orden público.

En relación a las denuncias por quebrantamiento de formas, el impugnante deberá verificar si las
formalidades supuestamente incumplidas no son esenciales en sentido funcional, en cuánto al
acto que causa indefensión, por haber cumplido su finalidad. Puede también alegar que el
recurrente ha convalidado de alguna manera el error de forma causante de indefensión, por
"conducta consecuente "o por ser negligente y omitir su oportuna denuncia ante la instancia.

Audiencia Oral:
Transcurrido el lapso de veinte (20) días consecutivos establecidos en el artículo anterior, la Sala
de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia dictará un auto, fijando el día y la hora para la
realización de la audiencia, en donde las partes deberán formular sus alegatos y defensas
oralmente, de manera pública y contradictoria. Podrá promoverse prueba únicamente cuando el
recurso se funde en un defecto de procedimiento sobre la forma cómo se realizó algún acto, en
contraposición a lo señalado en el acta del debate o en la sentencia; la promoción se hará en los
escritos de interposición o de contestación del recurso, señalando de manera precisa lo que se
pretende probar.

La ley no da plazo subsiguiente para la celebración de la audiencia. Tal fijación depende de la


acumulación de causas pendientes por decidir. Por tanto, conviene que la fijación se haga cuanto
antes, a fin de que las partes continúen a derecho aunque la oportunidad que se fije sea lejana en
el tiempo. La norma no señala el establecimiento de un término, al final del cuál tendría lugar la
sentencia, sino que señala expresamente que se fijará el día y la hora de la audiencia. De esta
manera, el conocimiento de las partes es cierto desde un principio, y se ahorra la tarea de los
cómputos.

Duración de la Audiencia:

La audiencia podrá prolongarse en el mismo día, una vez vencidas las horas de despacho, hasta
que se agotare el debate, con la aprobación de los Magistrados. En todo caso, si no fuere
suficiente la audiencia fijada para agotar completamente el debate, éste continuará el día hábil
siguiente y así cuantas veces sea necesaria, hasta agotarlo.

La norma prevé la posibilidad de prolongar la audiencia una vez concluida las horas de despacho, y
aún continuarla luego, pero en la audiencia inmediata siguiente a los fines de que los juzgadores
no pierdan la "unidad de vista ", es decir, la comprensión y memorización de todos los factores y
elementos de juicio que entran en juego para juzgar el fallo recurrido, y la misma causa dado el
caso.

Incomparecencia a la Audiencia:

Si el recurrente no compareciere a la audiencia, se declarará desistido el Recurso de Casación y el


expediente será remitido al Tribunal correspondiente.

Proferimiento y Publicación de la Sentencia:

Como ocurre en las instancias, la sentencia es dictada, en el mismo acto de la audiencia, lo cuál no
es inconveniente para que los magistrados se retiren a sitio reservado y deliberen en privado para
tratar privadamente sobre las decisiones que deben tomar y el dispositivo de la sentencia. Antes
de su anuncio o notificación a las partes, la sentencia debe ser reducida a escrito al menos en
su motivación y dispositivo, para no correr el riesgo de que se olviden los argumentos que privaron
para dictar el fallo. Solo en casos excepcionales justificados por la complejidad del asunto, la
sentencia puede ser dictada en el lapso diferido no mayor de cinco días, indicándose la fecha de la
audiencia a los fines de que las partes comparezcan al acto. La inasistencia del recurrente a la
audiencia provoca el desistimiento del recurso de casación y el consiguiente pago de costas
procesales.
Luego, la sentencia debe ser reproducida y publicada en un documento que se agregará al
expediente y que será el título ejecutivo a los fines de ejecución.

Deberes y Atribuciones de la Sala:

1. Pronunciarse sobre cada una de las infracciones denunciadas.

2. Desarrollar plenamente el fondo de la controversia, tomado en cuenta la opinión y


apreciación efectuada por los tribunales de instancia sobre los hechos

3. Cuando exista alguna infracción sobre el pronunciamiento de la sentencia tendrá el deber


de decretar la nulidad del fallo y reponer la causa al estado que crea necesario ello
siempre con el fin de reparar el orden jurídico violentado.

4. Podrá la sala casar de oficio la sentencia cuando esta tenga infracción de leyes de orden
público que interesen o involucren los valores básicos de la sociedad.

5. La sentencia que decida sobre este recurso deberá de manera expresa pronunciarse sobre
las costas procesales tomando en cuenta que este procede desistido o perecido este
recurso y será obligatorio en ambos casos.

Remisión del Expediente:

La sala una vez pronunciada sobre el recurso de casación interpuesto, deberá regresar el
expediente a su tribunal de origen (tribunal de sustanciación, mediación y ejecución) para que el
mismo continué con el proceso hasta su ejecución.

Carácter Vinculante de la Doctrina de Casación:

Es importante decir que la L.O.P.T en su artículo 177 establece el deber de todos los jueces de
instancia de asumir la doctrina de casación cuando existan casos semejantes y así defender la
integridad de la legislación y de la uniformidad d la jurisprudencia

En nuestro sistema jurídico el precedente carece de fuerza vinculante, solo atribuida a la ley y a las


demás fuentes del derecho objetivo, la función nomofiláctica de la Casación no puede fundarse en
el carácter apodílico de una norma vinculante; el recorrido histórico de nuestra jurisprudencia ha
presentado variantes radicales y constantes que no dejan de repetirse y que
restan autoridad científica a la pretensión impositiva de un determinado punto de vista.

Las interpretaciones o principios sentados por una sentencia que no tiene el atributo de Derecho
Judicial Consuetudinario no debería ser vinculante para que así se de la independencia de la
función jurisdiccional de los jueces de instancia que preconiza el artículo 256 de
la Constitución de la República. Esta norma constitucional presupone la imparcialidad e
independencia de los jueces en el ejercicio de sus funciones, motivo por el cuál les prohíbe ciertas
actividades, incluso la de agremiarse. Tal principio de independencia del Poder Judicial es también
preceptuado por el artículo 254 de la Constitución de la República.

Control de Legalidad:

Este recurso de carácter extraordinario tiene por objeto acotar "los abusos y excesos de diferente
índole, que se traduce no solo en una violación a los derechos legales e incluso constitucionales,
de una o de ambas partes, sino que además son una ofensa a la conciencia jurídica de la
colectividad y una burla a la administración de justicia o por otra parte, deciden no acoger la
reiterada doctrina de la sala de Casación Social, conductas estas, conductas estas que no pueden
ser consentidas en forma alguna por el sistema judicial.

Este recurso en si procede cuando una sentencia que no llene los requisitos para que se le conceda
la oportunidad de conocer de el recurso de casación, pero que viola los derechos y las leyes, el
Tribunal Supremo de Justicia podrá conocerlo pero a través de esta figura novedosa.

Según se deduce de la normativa, los casos legales de inadmisibilidad del recurso de casación y por
ende de eventual admisibilidad del recurso de Control de Legalidad, son en la L.O.P.T. Los
siguientes:

 Las providencias dictadas en materia cautelares por los Tribunales Superiores del Trabajo

 La negativa de la prueba.

 Las declaratorias de inadmisibilidad de la demanda

 Las providencias de los Tribunales Superiores en etapa de ejecución

 Las providencias de los Tribunales Superiores en materia de Estabilidad laboral.

 Las sentencias definitivas o las interlocutorias que pongan fin al juicio o impidan su
continuación que no alcancen la cuantía legal

Oportunidad:

El recurrente podrán ejercerlo dentro de los 5 días hábiles siguiente a la publicación del fallo
mediante un escrito que no exceda de 3 folios presentados ante el tribunal superior de trabajo
correspondiente.

Procedimiento:

El tribunal superior del trabajo una vez remitido el expediente remitirá el original a la sala de
casación del tribunal supremo de justicia.

Esta debe adoptar una decisión previa sobre su admisibilidad la cuál constituye una valoración
sumaria y discrecional, inaudita parte, en el cuál tendrá que tomar en cuenta tres elementos de
juicio:

A. Que en la sentencia cuyo Control de Legalidad se pretende haya violación o se amenace


violar normas de orden público.

B. Que, en su defecto, se revelen contra la jurisprudencia de la Sala de Casación perturbando


el fin de esta

C. Que sea una decisión no recurrible en Casación ni una sentencia interlocutoria.

Si la Sala considera que no existe mérito suficiente para atender el recurso de control, lo declara
inadmisible, inatendible, sin que sea menester motivación alguna. La motivación es obligatoria,
nos parece, solo cuando el recurso es ejercido maliciosamente y deba imponerse la multa,
apercibido de arresto el infractor si no fuera pagada en su oportunidad.

Cuando es admitido el recurso de Control de Legalidad y la sala decide conocer el asunto, fijará
audiencia para oír a las partes.

Cumplimiento Voluntario del Procedimiento de Ejecución:

Es importante mencionar que toda sentencia una vez dictada y publicada se le establece un lapso
legal para que la parte perdidosa cumpla voluntariamente, en materia laboral es sumamente corto
por los principios de inmediatez y celeridad siendo este de tres días y corre simultáneamente con
el mandamiento de ejecución al cuarto día.

Este cumplimiento voluntario es importante por el principio por el cual las partes están a derecho,
ya que el retraso en el pago le origina a la parte perdidosa ciertas consecuencias como lo son pago
de intereses de mora e inmdenizacion del crédito o créditos reconocidos por la sentencia, al igual
de costas de la ejecución por falta de este cumplimiento.

Conforme al articulo 527 del Código de Procedimiento Civil , el tribunal de Sustanciación ,


Mediación y Ejecución puede ordenar también una experticia complementaria del fallo con el
objeto de que una vez saldados los créditos pueda de esta manera correr el lapso legal para el
cumplimiento voluntario y de no realizarse el pago se llevara a ejecución forzosa.

Si la sentencia firme ordena la experticia complementaria el lapso útil para su cumplimento


voluntario corre desde el momento en que tal actuación liquide verdaderamente el monto de la
condena ya que mal puede el perdidoso saldad un monto que aun no se sabe oficialmente su
cuantía. Es por ello que no corre la mora ya que no ha sido saldado los créditos principales que
abarca la condena.

Existen casos donde los intereses por prestaciones sociales no dependen de la mora en el pago de


esta y por ello solo corren una vez adquiridos los derechos de antigüedad.

La oportunidad procesal para realizar la experticia complementaria del fallo, es sin duda alguna,
antes de la ejecución de la sentencia con el objeto que trascurra el lapso que tiene el demandando
para que cancele su acreencia voluntariamente.

Un dato importante es que si la ejecución forzosa no se ha realizado a la oportunidad prevista el


tribunal puede dictar un auto con una nueva fecha.

Competencia Funcional:

El tribunal competente para realizar la ejecución forzosa de la sentencia, es el tribunal del


sustanciación, mediación y ejecución, siempre y cuando haya trascurrido el lapso para el
cumplimiento voluntario. En el articulo no se menciona la ejecución de los fallos dictados por la
sala de casación social, pero en el articulo 176 de la L.O.P.T, lo menciona intrínsicamente cuando le
asigna la competencia funcional de ejecución forzosa de los fallos de merito dictados por la sala de
casación social en el ejercicio de la casación de instancia que ahora le atribuye la L.O.PT.

Auxilio de la Fuerza Pública:


Para la ejecución forzosa se necesita la presencia de los funcionarios de orden publico, con el
objeto de mantener el orden, la seguridad y hacer cumplir la sentencia , todo ello con el fin de que
la sentencia sea acatada inmediatamente y hacer valer la autoridad que es una de las
características esenciales de la función jurisdiccional .

El Remate en Materia Laboral:

El remate judicial es el que se realiza con el objeto de ejecutar los bienes del patrono para que allí
se haga efectiva la acreencia hacia el trabajador en caso de que salga victorioso, en esta fase del
juicio laboral se rige por los tramites e incidencias de la ejecución forzosa propios del
procedimiento ordinario del Código de Procedimiento Civil, con salvedades que hace este articulo
sobre el anuncio y justiprecio del remate y la exclusión de aquellas disposiciones adjetivas
ordinarias que sean incompatibles con los principios de brevedad , oralidad, inmediación y
concentración establecidos en esta ley. Por ello es necesario ejecutar la sentencia de cosa juzgada,
dictado a petición de la parte, un auto que ponga en estado de ejecución.

Ahora bien a diferencia del procedimiento civil, la publicación de cartel de remate se anunciara
una sola vez y el justiprecio lo realizara un solo perito.

Medidas para la efectividad del fallo:

Las medidas complementarias son aquellas que van a asegurar que el fallo se cumpla en su
cabalidad , la ley otorga la facultad necesaria para ejercer planamente el control, supervisar,
introducir correctivos en los efectos de la medida ejecutiva, aplicaciones o restricciones respecto a
los bienes afectados, requerimientos de cuentas al depositario . En general, estas facultades, están
reconoce los poderes del juez de ejecución dentro del procedimiento civil.

Intereses de Mora y Corrección Monetaria:

Los intereses de mora constituyen una indemnización establecida por el retraso en el


cumplimiento de la obligación y la corrección monetaria es una indemnización establecida por el
deterioro del valor adquisitivo de la moneda a consecuencia de la inflación .

Este articulo de la L.O.P.T, autoriza aplicar al crédito reconocido en la sentencia los intereses de
mora y la corrección monetaria, pero solo a partir de la ejecutoriedad del fallo y no desde la fecha
de la exigibilidad del crédito ni de la admisión de la demanda o la notificación del demandado para
la audiencia preliminar. Tal cirscustancia se debe al hecho que las obligaciones laborales no son
cuantitativamente ciertas si no a partir de la sentencia definitiva o a partir de que la experticia
complementaria que las liquide.

Recursos contra decisiones de ejecución:

De acuerdo a la normativa que es común en la ley procesal, esta norma establece un tramite
similar para la revisión de los fallos dictados en la ejecución, siguiendo el principio de la
continuidad de la sentencia, este recurso solo se da en efecto devolutivo y la apelación no es capaz
de suspender la ejecución, salvo de que se trata de un procedimiento especialísimo como el
amparo
No es admisible en estado de ejecución el recurso de casación, pero por eso mismo es posible que
la sala de casación social admita y conozca el recurso de legalidad

Este recurso se ejerce dentro de los tres días luego de haber dictado el fallo, y se decide dentro de
los 5 días hábiles siguientes por el tribunal superior del trabajo de manera oral e inmediata, previa
audiencia de partes.

Conclusión

Tomando en cuenta el recurso de casación social en conjunto con el de control de legalidad , se


determino que son una ayuda procesal debido a que la parte perdidosa todavía puede obtener
una respuesta en una ultima instancia lo que se evidencia que existe la igualdad entre las partes
indiferentemente que haya perdido o ganado la pretensión.

Con estos recurso extraordinarios las partes hasta el ultimo de los casos tienen el control del
proceso laboral, con ello se le da seguridad jurídica a los intervenientes que confiaron en el
sistema de administración de justicia, pero se debe tomar en cuenta que dichos recursos como su
nombre lo indica para poder ejercerlos deben contener ciertos requisitos ya observados
anteriormente.

Los recursos tanto de casación como de legalidad tienen el objeto de asegurar que las partes
puedan defenderse de cualquier fallo adverso, por ende se debe ver que la ley orgánica procesal
laboral, ratifica el contenido constitucional donde se asegura el ejercicio óptimo de la justicia,
hasta su última consecuencia.

En cuanto al procedimiento de ejecución se determino que el mismo no viola el derecho de la


parte perdidosa porque antes de llegar a esta etapa la ley le da la oportunidad para que el cumpla
su obligación y luego si no lo hace se lleva a la ejecución de los bienes, se observa que dicho
procedimiento en esta ley es mas rápido y lo que nos hace pensar que el principio de continuidad
de la sentencia se mantiene y la parte ganadora podrán ver su pretensión materializada sin ningún
otro inconveniente, pues le asegura su vencimiento total o parcial.

También se concluye que el proceso laboral venezolano es un instrumento optimo para el alcance
de la justicia, y nos atrevemos a asegurar será el precursor de nuevas reformas a los
demás procesos en el derecho venezolano, pues el mismo cambia el paradigma de la tardía y
además cumple el precepto constitucional de la justicia gratuita, oral y breve, como se observo a
los largo de el proceso laboral.

Bibliografía

1. Nuevo Proceso Laboral Venezolano, Ricardo Henríquez La Roche, Editorial Liber Año 2003
Caracas – Venezuela.

2. Ley Orgánica Procesal Laboral Gaceta Oficial Nº 37.504. Fecha 13 de Agosto del 2002.

3. Código de Procedimiento Civil Venezolano.

4. Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales .Manuel Osorio, Editorial Heliasta,


Año 2000 Buenos Aires- Argentina
5. de Casación Social

Anexos
La Sentencia es la resolución judicial posterior a la celebración del juicio que, con carácter general,
pone fin al proceso.

En el ámbito civil, dicha resolución determina la existencia o inexistencia y, en su caso, el alcance


de la pretensión ejercitada por el demandante.

La Sentencia penal resuelve la cuestión criminal, condenando o absolviendo al acusado del delito o
delitos imputados. En el procedimiento criminal no caben posiciones intermedias, debiendo
dictarse siempre Sentencia condenatoria (aceptando total o parcialmente las peticiones de los
acusadores) o absolutoria.

Se analizará la estructura de la sentencia civil y, posteriormente, se harán unas breves referencias


a las peculiaridades de las sentencias en el ámbito social.

La Sentencia

Manuel Ramón Herrera Carbuccia

Presidente de la Asociación Iberoamericana de Derecho de Trabajo y de la Seguridad Social.


Presidente de  la Corte de Trabajo del Departamento Judicial de San Pedro de Macorís. Miembro
de Número y coordinador de la comisión de Ciencias Jurídicas de la Academia de Ciencias de la
República Dominicana. E-Mail: [email protected]

El ejercicio de los poderes del Estado conlleva a una relación y una actuación de los mismos a
través de los órganos que componen, en el caso de la administración de justicia esta debe ser
general, imparcial e independiente y su proceder se observa en las resoluciones judiciales o
sentencias.

Las resoluciones judiciales son los actos del tribunal, por lo que este decide sobre las cuestiones
que le plantean, ya sean sobre el fondo, ya sean de carácter procesal. Según su forma y su
contenido, las resoluciones judiciales se dividen en providencias, autos y sentencias. 1

Las siete partidas nos legaron la siguiente definición “La decisión legítima del juez sobre la causa
controvertida en su tribunal”2.

Chiovenda3 la define como “la resolución del juez que, acogiendo o rechazando la demanda,
afirma la existencia o la inexistencia de una voluntad concreta de la ley, que garantiza un bien o lo
que es igual, respectivamente, la inexistencia o existencia de una voluntad de la ley que le
garantice un bien al demandado”.

La sentencia es un acto de declaración en la que se puede extinguir, modificar o reconocer una


situación jurídica emanada de una autoridad pública, parte integrante de un poder del Estado que
le ha conferido esa potestad y que debe ejercerla de acuerdo a su propia competencia.

Desde el punto de vista de sus efectos, la sentencia es la forma más natural de terminación del
proceso que da por finalizada la función judicial, estableciendo una solución al conflicto y que
permite ejercitar a los órganos jurisdiccionales la competencia de hacer cumplir lo juzgado o a las
partes ejercitar su facultad de entablar contra dicha solución los recursos que la ley le reconoce 4.
A esa definición formal siguiendo la doctrina española hay otras que hacen énfasis en los aspectos
materiales como Montero Aroca, que la define como “la aplicación de la norma a los casos
controvertidos, siguiendo el sistema lógico de las premisas (premisa mayor, premisa menor y
conclusión) de acuerdo con la formación de la ley y siempre bajo el vocablo latino de que la
sentencia resuelve todo el pleito5.

La sentencia, entendemos que es un acto jurídico procesal que dirime un conflicto, reconoce,
declara o extingue una situación jurídica con implicaciones sociales directas a través de un
representante de un poder del Estado obligado a respetar la legalidad, seguridad jurídica y los
derechos fundamentales del hombre dentro de un marco normativo establecido.

La sentencia es, ante todo un acto del Juez 6, de ahí que pueda decirse que lleva su sello personal y
su estilo, de ahí que Couture sostenía que las “sentencias valdrán lo que valen los hombres que la
dictan”7, posición que si bien la misma es un acto representativo del Estado, en la parte
instrumental es factura del hombre,de su voluntad de una intensa operación de inteligencia,donde
intervienen una serie de operaciones lógicas sobre las diferentes y variadas situaciones fácticas y
jurídicas simples y no pocas veces complejas y confusas que resolver.

La sentencia no es un acto aislado8, es la llave que cierra el proceso, y este acto judicial esta
sostenido y dirigido por una o varias manos que conforman un tribunal único o colegiado, que
debe elaborarse en forma razonable y humana, cubriendo las lagunas y zonas grises de la ley,
convirtiendo con su accionar natural al que no puede negarse por mandato de la misma ley a
alegar ignorancia o dejadez para fallar, en un contrapoder útil a los inevitables conflictos sociales
propios de la materia laboral y los operadores de la misma.

El juez laboral, al decir de algunos quizás un tanto exagerados, es el rey del derecho del
trabajo9 por situaciones no previstas dentro del marco estructural del tradicional Derecho del
Trabajo y los llamados sectores informales, y una cantidad de “Nuevas formas contractuales” que
rompen el marco conocido, añadido esto a teorías no conocidas ni legisladas en muchas de
nuestras legislaciones (Buena Fe, acoso moral, acoso sexual, para subordinación, contratos
atípicos, etc.) que tiene que dar respuesta a través de la sentencia, que aumentan su radio de
acción.

La legislación laboral es producto histórico de las crisis sociales, el juez a través de la sentencia no
soluciona la crisis, pero si emite una resolución judicial de una “crisis” o “conflicto” presentado al
mismo, que tendrá un efecto capital en la sociedad que se dicta,no tan sólo a las partes afectadas
o destinatarias del fallo emitido por el tribunal, sino al conglomerado social.

En la práctica no hay una sentencia sino que cada instancia además del formato propio elaborado
por la ley, dicta una resolución judicial que tiene que ver con el marco estructural de su
composición y como es propio con el caso sometido, con la obligación de resolverlo con apego al
derecho, pero con una visión más allá del instrumentalismo mecánico de la copia de artículos del
Código de Trabajo o procesal, sino que podrá ser objeto de una revisión por un recurso,de ahí que
los juzgados de trabajo, los juzgados de primera instancia deben fallar teniendo en cuenta la
mirada crítica de los tribunales de Corte, Tribunales Superiores de justicia, Cortes de Trabajo, sin
que ello implique seguidísimo.
El tribunal de primer grado conoce el proceso como tal en su primera fase, y a veces última sino es
objeto de recurso, donde las partes presentan sus pretensiones, y en no pocas ocasiones el juez
tiene que utilizar su papel activo y aplicar la máxima “iura novit curia”, además de ser el juez que
recibe muchas veces en nuestros países las deficiencias de nuestras propias instituciones estatales
por no aportar las constancias a tiempo que requieren las partes para utilizarlas en su beneficio o
en sus pretensiones.

La sentencia de segundo grado, es una resolución más acabada, por razones de hecho y razones
de derecho, en lo primero las partes harán un esfuerzo para que la sentencia adversa le sea
revocada, depositando los documentos que no pudieron hacer en primer grado, presentación de
testigos, etc.

El tribunal de segundo grado, examina por el carácter devolutivo 10 del recurso nuevamente el
proceso como tal, pero también tiene la obligación por el apoderamiento a que está sometido,
conocer sobre los errores o motivos del recurso, además de examinar las pruebas, escritos,
conclusiones, conocidos en su instancia, y no someterse aunque ratifique la sentencia a la
calificación dada por las partes o por el tribunal de primer grado, por ejemplo en la calificación de
la terminación del contrato de trabajo. 11

La resolución judicial es una decisión “sugerente” en cuanto que es en base a la misma que el
Tribunal Supremo, Corte Suprema o Suprema Corte, dictarán una decisión de principio, lo hacen
tomando como base la resolución llevada a su jurisdicción, pero también es una decisión
“sometida” en mayor o menor medida al Derecho Jurisprudencial del Trabajo que “guía” el
Tribunal Supremo.

Es la decisión del segundo grado que “guía” y “determina” la política jurisprudencial pues el
tribunal Supremo dictará en base a lo elevado al mismo, es una decisión “Crítica” y de ahí que es
elaborado por un grupo de jueces que pueden ser “recriminados” doctrinalmente por el Tribunal
Supremo.

Es la última en ese “universo procesal” (salvo en los casos donde es posible recurrir al tribunal
constitucional) pero también es la primera, pues además de ser única, aunque reitere su política
jurisprudencial dicta sus “principios” o “doctrina” y emite una “guía normativa sustantiva y
procesal”a seguir por los abogados y todo aquel que pretenda, hacer uso de las vías judiciales.

Las decisiones del Tribunal Supremo establecen varios diálogos,uno de ellos es con el legislador 12,
donde le sugiere reformular leyes o visualizar las diferencias de la misma o demuestra su
inaplicabilidad, lo cual en no pocas ocasiones hace que el legislador cambie y realice reformas
necesarias en un país.

Las decisiones del Supremo también tienen un diálogo con los tribunales y jueces del cuerpo
judicial, pues le señalan la doctrina legal que ellos entienden correcta para la aplicación de las
leyes y el procedimiento, sino resoluciones y la “visión única” que deben tener los tribunales.

Las resoluciones del tribunal supremo establecen un dialogo interno dentro del mismo órgano
jurisdiccional que debe ser reflexivo, profundo y de consenso, en ese tenor es conveniente evitar
mantener decisiones diferentes sobre temas relacionados y dispersiones que no son buenas ni
correctas para el tribunal, y que muchos países tienen “fórmulas” de someter al pleno del Tribunal
o las cámaras reunidas (Francia) las posiciones encontradas sobre un tema relacionado o
específico.

Por último, las decisiones de casación, igual que todas y más que todas tienen un diálogo con la
sociedad, pues cada resolución se le aplicará y le afectará a grupos pequeños o a grandes sectores
de la misma, su comunicación, su diálogo no es exclusivo a la aplicabilidad de las sentencias, sino a
la respuesta legal y social que está obligado a dar el máximo tribunal a la sociedad misma, que
espera actuaciones de ésta en un estado de derecho, en razón de que las sentencias son para
crear tranquilidad publica y estabilidad a las instituciones del estado.

La sentencia es la expresión de la ideología judicial oficial del Estado como tal debe ser aplicada,
pues de nada serviría en materia laboral o en cualquier materia juzgada, la falta de efectividad de
la misma, como sucede en muchos de nuestros países de economías deprimidas.

Las resoluciones judiciales en materia social, deben ser un producto jurídico critico, elaborado con
prudencia, mesura y compromiso social, sin caer en “estudios de laboratorio” propio de ensayos
académicos discutibles y riesgosos, pero sin menoscabar la valentía histórica, social y jurídica que
deben tener sus componentes u operadores al dictar una sentencia que violente y cambie la
estabilidad de las decisiones judiciales constantes,pues si bien es conveniente mantener la
certidumbre y estabilidad13 de las decisiones, es insostenible mantener “posiciones” que la vida, la
historia y la misma doctrina rechazan para no afectar susceptibilidades de un lado o de otro, o
grupos de presión tradicionales, ante injusticia o violaciones a derechos fundamentales.

El dictamen de casación tiene doble objeto decidir y dirigir 14, en lo que respecta a su decisión y su
aplicación.

Su lenguaje no es un lenguaje literario o de fórmulas pesadas o incomprensibles, sino preciso,


técnico, simple y a la vez profundamente reflexivo que no deje lugar a dudas ni imprecisiones,
pues al tribunal supremo se va a buscar respuesta a soluciones de conflictos, no a buscar
interrogantes o confusiones que no tienen lugar de solución.

La sentencia de casación debe ser un resultado de una “fuerte y sólida” formación de ingeniería
jurídica, pero con una correcta y precisa delineación de las figuras jurídicas de hecho y de derecho
examinadas.

Naturaleza

La sentencia es un documento que se basta a sí mismo 15 imponiéndose a certificaciones o


documentos que emanen de los secretarios 16, tiene un valor de inscripción en falsedad 17, por ser
considerado un acto auténtico, por lo que en ausencia de ser atacada mediante ese
procedimiento, es preciso aceptar su contenido 18

La sentencia es un acto emanado de una autoridad pública, es decir tiene normas de Derecho
Público, es una decisión emitida como dice el artículo 146, del Código de Procedimiento Civil “en
nombre de la República”, pero también tiene normas propias del derecho privado, por dirimir
situaciones entre los particulares y en el caso de la materia laboral es una decisión que reúne en su
seno todo un contenido diverso de influencias, girando o tomando como base el hecho social, el
acto social, donde el juez deja de ser en el proceso un ente pasivo, sino una parte y una parte
activa, que “apreciará soberanamente las pruebas que le sean sometidas y la necesidad de
ordenar nuevas medidas de instrucción, cuando entiendan que la prueba no es suficiente para
formar su religión19 de ahí que la sentencia en materia laboral sin ser totalmente diferente a las
dictadas en las otras materias, afecta e influye no tan sólo a las partes, sino inclusive desborda los
límites de la materia misma, afectando la economía y a hasta la política social de un país.

Para Couture, es al mismo tiempo, un hecho jurídico y un acto jurídico y un documento y entiende
que es un hecho, “por ser todo fenómeno resultante de una actividad del hombre de la
naturaleza”20. La actividad del hombre, en este caso, el juez, consiste en una serie de actitudes
personales que le son impuestas por deber profesional y que el cumple en el desempeño de su
misión oficial21.

El Profesor mencionado entiende que es también un acto jurídico y que es preciso sobrepasar la
doctrina materialista que hemos mencionado anteriormente que “concibe el fallo como el
resultado de un cotejo entre la premisa mayor (la ley) y la premisa menor (el caso) expresa dentro
de este esquema, si desenvuelve la génesis lógica en la concepción tradicional y aún dominante en
esta materia22.

Entendemos y compartimos en parte la teoría de Couture, en lo relativo al hecho jurídico, -como


sostienen otros autores- al analizarla como hecho jurídico las diversas actividades materiales e
intelectuales del juez que culminan en el pronunciamiento de la sentencia, pero salta a la vista que
esa separación que realiza del hecho y del acto jurídico, constituye una sutileza sin trascendencia.
El acto es al mismo tiempo hecho jurídico, en forma tal que no es posible dividirlo sin
desnaturalizarlo23.

Sostenemos que si bien la sentencia es una operación crítica 24, el juez no tan sólo elige entre la
tesis del demandante y la del demandado o recurrido, sino que en materia laboral es como hemos
dicho el actor principal, no tan sólo por las funciones que le confiere la ley, sino por el papel que
ha de desempeñar en la búsqueda de la verdad, siempre actuando dentro del marco del debido
proceso, de todo lo cual se hará constar en “un documento”.

La sentencia como documento

La expresión material, histórica y procesal de las partes, del juez o la Corte y los auxiliares se
transcribe para un caso sometido ante una jurisdicción en un documento o texto que tiene
formalidades y un ritmo y vida propia que es la sentencia.

La sentencia es la redacción de un acontecimiento social de trascendencia directa con los sectores


productivos de la sociedad, de ahí que le juzgador trasciende de la esfera judicial a otras, por lo
cual, además de ser un vigilante de los principios de legalidad, de seguridad jurídica y del respeto a
los derechos y garantías constitucionales, su “resolución” se convierte en un testimonio del
concepto jurisprudencial del poder que representa, asumiendo y demostrando per se, cual es el
concepto de doctrina judicial que en una forma u otra afecta el desarrollo armónico crucial de la
estructura judicial.

La sentencia es un documento armónico que se complementa y se relaciona en su contenido,


donde lo uno sigue a lo otro y lo otro es parte de lo uno, es decir, no puede concebirse como una
parte, sino como un todo, relacionado en sí mismo, donde las partes también sus particularidades
e importancias formales y esenciales en la composición del todo.

Las consideraciones o motivos es un corolario del principio de la legalidad que está consagrada en
la Constitución25, y de la seguridad jurídica que debe ser otorgada. Y es un derecho fundamental
de las personas que forma parte integrante del debido proceso, necesario e imprescindible para la
efectividad del mismo26, por lo cual, no bastaría una simple exposición de lo ocurrido y de los
artículos de la ley aplicada, sino que se requiere hacer constar que se ha empleado un
razonamiento lógico27, no basta como motivación una mera yuxtaposición de proposiciones que
no tengan ninguna conexión entre sí, además, la motivación debe ser concreta y no abstracta.

La motivación de la sentencia aparece en el siglo XIII y en el siglo XIV en la medida en que la


ausencia de motivación obligatoria fue perdiendo terreno, producto de una evolución ocurrida en
los tribunales, donde sus titulares no eran cuasi propietarios de los cargos, sino agentes de la ley.
Ese proceso28 seguirá del siglo XV hasta el XVIII, desde motivaciones que se limitaban a una
indicación de las pruebas de los hechos y, a veces, a la regla la de derecho aplicable 29.

En la Real Cédula del 23 de junio de 1778 dada por Carlos III la prohibía para evitar “cavilaciones
de los litigantes” y consumir mucho tiempo30, por no ser considerada importante, sin embargo a
estas razones históricas propias de los reyes o de los dictadores a fin de evitar una “justificación
adecuada y razonable” de los motivos de la sentencia, también existen opiniones autorizadas
como la de Calamandrei31 que veían con cierto recelo a la motivación.

La motivación es una demostración del ejercicio del control jurisdiccional sobre las resoluciones
judiciales de ahí que permite: 1) Asegurar a las partes un mejor ejercicio del derecho a impugnar la
decisión adoptada y 2) facilitar el control “disciplinario” del recurso de alzada, además de facilitar
la interpretación de la misma.

En la sociedad moderna la motivación es un corolario del principio de la legalidad que está


consagrada en la constitución32, y está integrado en el ordenamiento jurídico a partir del art.
120.3CEsegún el cual las sentencias serán siempre motivadas, y más específicamente al sistema de
garantías procesales33, del art. 24 CE, con lo cual compartimos la opinión de una parte de la
doctrina34 que entiende que la motivación de la sentencia es una necesidad y una obligación.

La motivación es un principio constitucional que adquiere más fuerza después de la segunda


guerra mundial, el cual lo encontramos en el artículo 25 de la Convención Americana de los
Derechos Humanos, que le ha servido de pauta para nuevas 35 legislaciones en otras materias.

La sentencia no puede justificarse a través de una motivación sea un simple expediente


explicativo, como tampoco sea una relación literal de los artículos y la normativa de la legislación
aplicada, presupone una descripción y análisis intelectual del caso sometido.

Las motivaciones de las resoluciones judiciales se proyectan a lo interno del documento y a lo


externo36, en lo primero individualizar la finalidad de la motivación a dar consideraciones a las
partes que han participado en el conflicto y en lo segundo a la opinión pública, a la ciudadanía en
general, a la cual se le debe responder y expresar la justificación de la resolución.
En la materia laboral, la finalidad de la motivación a lo interno y a lo externo, o de carácter
endoprocesal y extraprocesal, como lo llama Ferrajoli, relacionado con la garantía de la defensa y
la garantía de la publicidad, tienen a nuestro entender o se pueden reunir en un “carácter social”,
que reúne por la naturaleza de la materia, la proyección de los conflictos aun sea los llamados
conflictos individuales, una esencia que desborda lo estrictamente particular y afecta a toda la
sociedad y sobre todo a la parte productiva de la misma.

Tampoco puede dividirse en el caso de la especie para la división mencionada “social”en la endo y
extra procesal,en lo estrictamente adjetivo de la norma,cuando ya hemos examinado la relación
íntima entre lo sustantivo y lo procesal de la materia e igualmente no se puede establecer una
diferencia en la garantía de la publicidad y la finalidad social de la motivación de la sentencia en
materia laboral, pues esta es parte integrante de ese todo que compone el sistema de garantías
procesales y es un efecto, no la causa misma del contenido de la motivación, que reiteramos debe
ser “social” con todo lo que ella implica.

Esa finalidad social de la motivación constituye una garantía a las partes y a la sociedad y excluye
situaciones cuestionables y arbitrarias, de ahí como decíamos anteriormente que la sentencia es
una actuación intelectual, pero la misma tiene un contenido crítico, valorativo y lógico 37, que
consiste en el conjunto de razonamientos de hecho y de derecho en que el juez apoya su decisión,
de ahí la importancia de una motivación autosuficiente y comprensible, resplendor del postulado
de la congruencia, va tocando razonablemente los hechos, la prueba y el derecho aplicable y una
buena adecuación a la jerarquía normativa 38, para reunir en el contenido total de la sentencia que
la misma corresponde a la justicia social.

Motivacion. Verdad material o verdad jurídica. Imparcialidad

Es la motivación de la sentencia un descubrimiento de los hechos, o de las razones que el juez


entiende?Ouna justificación de las razones? En su relación, el juez en forma individual o en forma
colegiada ante una Corte, realiza unas actuaciones, sea en el proceso como utilizando su papel
activo, como en el examen cuidadoso y detallado de las pruebas aportadas y sometidas al debate,
“descubre”, “localiza” y “llega” a la verdad jurídica objetiva.

La motivación debe ser una relación consistente y coherente, suficiente, utilizando las reglas de la
lógica y de las máximas de la experiencia, sin convertirse en un relato de hechos sin sustento de
derecho, pero tampoco convertirse en fieles seguidores de la posición de Montesqueau, que los
jueces deben ser boca de la ley.

A lo anterior, en esa motivación, donde el juez justifica la verdad jurídica objetiva, encuentra la
dificultad que en no pocas veces el juez tiene serias dificultades para “descubrir” esa verdad y
luego para justificarla, de ahí que en no pocas ocasiones el principio de veracidad 39, que debe regir
en materia laboral, en la expresión de Helios Sarthou “proceso verdad” que consistirá en el
acercamiento de la verdad real o fáctica, con la verdad sometida al tribunal y la enunciada en la
sentencia. Esa búsqueda que puede convertirse en un laberinto de duda en un proceso laboral y
que la aparta y la acerca de una verdadera justicia laboral, puede convertirse en un camino sin fin.

La verdad material de los hechos puede ocurrir que no se presente al tribunal como en muchos
casos, o que el juez al decir de Couture 40 es llevado a realizar una labor más de historiador que el
ejercicio de la lógica formal, no la perciba en un exámen de conciencia en la forma que ocurrieron
los hechos, o no se le aporten los mismos, o no tenga los medios y razones jurídicas para
justificada por haberlas recibido indebidamente “o no estar en condiciones legales para hacerlo”.

En esa búsqueda de la verdad, también surgen con fuerzas las teorías deontológicas, confundidas
e influenciadas por la moral, fundamentadas en las teorías de Enmanuel Kant, en las cuales se
debe decir la verdad siempre, y que las consecuencias tienen un valor secundario, a la importancia
de la verdad41, situaciones que en la práctica presentan serias y complejas dificultades, pues no
son pocos los procesos sometidos a un tribunal donde el juez o la Corte, conoce ya, sea por “olfato
jurídico”, por “conocimiento personal”, por “informaciones de terceros” o “fuentes de entero
crédito”, por deducciones lógicas del mismo historial y comportamiento de la persona o grupo
sindical sometido a juicio, la materialidad de la verdad de los hechos acontecidos y deben ser
“recibidos”y aceptados por la normativa procesal.

El juez laboral en su investigación y actividad propia a sus funciones no puede desbordar la


naturaleza de su marco estructural normativo, para expresar “la verdad material”, pues estaría
“motivando” la resolución judicial, en consideraciones fuera de la ley, o posiciones psicológistas o
conocimientos que no tendrán asidero legal, sino puramente fáctico, sin una relación lógica,
histórica y legal con la normativa sustantiva y adjetiva laboral del país.

La expresión sajona “hacer justicia conforme al derecho”, tiene en materia laboral una significativa
importancia al “buscar” “investigar” utilizando el papel activo e impulso procesal de los jueces
amparados en los principios procesales normativos reconocidos por las legislaciones de la materia,
la materialidad de la verdad.

En ese tenor los jueces en la sentencia deben expresar una historia 42, crítica y rigurosa de un
ejercicio lógico y demostrativo de los hechos, que en determinados casos o soluciones puede que
se aparte de la “real realidad” acontecida, pero no convirtiéndose en un relato fáctico desprovisto
de la estructura normativa que la sustenta, de ahí que la motivación deba ser un proceso
intelectivo depurado y lógico, narrado históricamente por un operador jurídico con los
instrumentos legales aplicables al caso sometido”.

Por último no sería abundante reiterar que en la motivación el juez laboral justifica la “verdad
objetiva jurídica” tratando “materialmente” de concretizar lo fáctico ocurrido con lo recibido por
ante el tribunal, sea igual, parecido o se acerque a lo acontecido, debiendo utilizar cánones de
racionalidad con un estilo analítico y valorativo apegado a los principios de la justicia social.

El estudio de las sentencias, y de las motivaciones de las mismas sirven de guía de la evolución del
derecho43, y es un parámetro para determinar el nivel de capacidad, destreza y profundidad
académica del o los tribunales de una región o de un país, en especial en la imparcialidad en el
juicio sometido que tiene serias implicaciones sociales en materia laboral.

La imparcialidad es un elemento esencial de la administración de justicia para que se pueda decir


con propiedad el funcionamiento de un Estado de Derecho, se encuentra recogido en forma
expresa por el art. 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el art. 6.1 de la
Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos, y la convención Americana de
los Derecho Humanos lo cual implica un manejo adecuado de la argumentación de la sentencias,
sin inclinaciones de ningún tipo, sin que ello implique que no le otorgue la razón jurídica a quien la
tiene o que no utilice el viejo aforismo iura novit curia,en el sentido de que los jueces y los
tribunales no están obligados al motivar sus sentencias, a ajustarse estrictamente a las alegaciones
de carácter jurídico aducidos por las partes.

Estructura La sentencia tiene una división clásica en tres partes “resultados-considerando- parte
dispositiva” que siguen virtualmente los diferentes órganos jurisdiccionales que se refieren a una
parte descriptiva, una motivación o justificativo y otra conclusiva o decisión, esta estructura es
semejante en los procesos ordinarios en Iberoamérica, en algunos casos como en el de Perú, están
detallados sus componentes44 o en otros como el de Venezuela indica que la sentencia cuando se
dicta oral45, debe expresar el “dispositivo del fallo y una síntesis precisa y lacónica de los motivos
de hecho y de derecho, la cual reducirá de inmediato, en cuanto a su dispositiva, a forma escrita”.

A esa estructura tradicional que tiene un encabezamiento, donde se hace constar el tipo de Estado
que conforma esa nación sea “En Nombre de la República” “del Virreinato” “En nombre de la ley
de la Monarquía” o demás, que constituye una secuela del formalismo que encierra el “poder
público” expresado a través de un documento elaborado por un órgano de ese Estado.

La conformación de la planificación de la resolución judicial, tiene también legislación 46, que le


señala que la sentencia se apreciará la prueba en conciencia, sin sujeción a las normas del Derecho
común,pero el Juez al analizar lo que hubiere recibido, está “obligado a expresar los principios de
equidad o de cualquier otra naturaleza en que funde su criterio”.

Algunas legislaciones, como la Boliviana, hacen una división de la “parte considerativa y otra
resolutiva”, aunque en la primera incluye la parte descriptiva, cuando el código procesal del
trabajo sostiene47 “en la parte considerativa se indicará el nombre de las partes, la relación sucinta
de la acción intentada de la controversia, en párrafos expresos se hará una relación de los hechos
comprobados y alegados oportunamente, se hará una referencia a las pruebas que obren en los
hechos”, a esa descripción que se denomina resulta, la ley procesal Boliviana expresa. “En la
segunda se darán las razones y fundamentos legales que se estimen pertinentes se citará las
normas legales y las razones doctrinales que se consideren aplicables al caso”.

La estructura de la sentencia fue modificada por la LOPJ en 1985, sustituyéndolas por


“antecedentes de hecho” y “fundamentos de derecho”48 situación que ha sido criticado por una
parte respetable de la doctrina49 como que “infelizmente sustituyen a los más claros y
tradicionales resultados y considerandos”, sin embargo entendemos esta modificación aunque no
es superficial como tal, la misma es más de planificación de la composición o estructura de la
sentencia que de profundidad o corresponda a un nuevo modelo procesal de la misma.

La sentencia tiene tanto en segundo grado o Cortes de Trabajo, tiene un régimen similar (ver
artículo 638, 533 y 540 del Código de Trabajo), al tribunal de primer grado o juzgado de trabajo,
que de acuerdo a las disposiciones citadas pueden dividirse en cuatro partes:

1) Encabezamiento. La sentencia se pronuncia en nombre de la República, debe indicar la fecha y


lugar del pronunciamiento (ver ord. 1 del artículo 537 del Código de Trabajo) y que fue hecho en
audiencia pública, situación de no hacerse podría declarar la nulidad de la misma 50 la designación
del tribunal (ord. 2, 537 del Código de Trabajo) y los nombres, profesión y domicilio de las partes y
los de su representante, si los tuviera (Ord. 3,537 del Código de Trabajo), esto último puede en la
práctica traer serios problemas cuando un demandante no coloca los nombres de las partes y
menciona uno y a los demás por ahorrar tiempo en su instancia, le coloca el término compartes,
situación que no es la misma, cuando no se coloca la cédula 51, o D.N.I., o no se coloca el domicilio,
o se hace elección de domicilio en la oficina de su representante, no existirá en esos casos nulidad,
pues además de no existir agravio en materia laboral aunque sólo se habla de designación del
tribunal, debe colocarse el nombre de los jueces que participaron, del Secretario o Secretaria
Titular o auxiliar que los asistió y de la participación de los vocales, salvo algunas materias que no
es necesaria su participación como las decisiones de referimiento.

2) Antecedentes. En formas que se utilizan en párrafos con el inicio de resultas, el tribunal enuncia
las pretensiones de cada una de las partes, el inicio de la misma con la instancia introductiva de
instancia, la fecha del depósito de la misma, las audiencias celebradas, las medidas ordenadas, las
sentencias in voce dictadas, las motivaciones de las mismas y las conclusiones de las partes, así
como la fecha y cierre de los debates, en fin, el código lo establece como “los pedimentos de las
partes” (ver ordinal 4 del artículo 537) y “una enunciación sucinta de los actos de procedimiento
cursados en el caso” (ver ordinal 5, artículo 537 del Código de Trabajo).

En esta parte se enuncia como hemos dicho, los llamados puntos de hecho y puntos de derecho,
que es la enunciación de las cuestiones jurídicas sometidas al tribunal, y que este debe resolver en
la sentencia52.

3) Enunciación de los hechos probados y controvertidos y el fundamento de la sentencia o


motivación de la misma. La sentencia debe indicar los hechos probados, que son aquellos hechos
procesales que siendo controvertidos entre las partes, el órgano judicial alcanza la convicción de
que han ocurrido a través de la actividad probatoria, desarrollada en el proceso 53, sin embargo esa
relación de los hechos probados debe hacerse en forma clara, coherente, precisa, con una relación
que se base a sí misma, y además no basta con una simple declaración de los hechos probados,
sino que es preciso razonar cómo se ha llegado desde cada uno de los elementos de prueba a los
hechos que como a uno se han declarado probados 54.

Esas razones son menciones consideradas sustanciales, o sea, los fundamentos de hecho y de
derecho que le sirven de sustentación a la decisión jurisdiccional 55. Las consideraciones o motivos
o fundamentos es un corolario del principio de la legalidad que está consagrada en la
Constitución56, y de la seguridad jurídica que debe ser otorgada. Y es un derecho fundamental de
las personas que forma parte integrante del debido proceso, necesario e imprescindible para la
efectividad del mismo57, por lo cual, no bastaría una simple exposición de lo ocurrido y de los
artículos de la ley aplicada, sino que se requiere hacer constar que se ha empleado un
razonamiento lógico58, no basta como motivación una mera yuxtaposición de proposiciones que
no tengan ninguna conexión entre sí, además, la motivación debe ser concreta y no abstracta,
puesto que unos razonamientos generales sin ninguna conexión con el caso sometido, son
arbitrarios y no cumplen ninguna de las finalidades de la ley sobre la materia, que tienen en la
motivación de la sentencia el conocimiento de las razones de hecho y de derecho que justifican su
dispositivo y posibilitan su entendimiento y su posible impugnación y es que las razones lógicas y
la aplicación razonada de la norma y la ponderación y mención de los alegatos 59, trasciende al
mismo tribunal adquiriendo un contenido propio que debe estar en posibilidad de ser analizadas
sin temor ante otro tribunal de mayor jerarquía.

El juzgador debe responder a todas y cada uno de los puntos de las conclusiones de las partes para
admitirlas o rechazarlas, dando los motivos que sean pertinentes, regla que se aplica tanto a las
conclusiones principales y a las subsidiarias, como a las que contengan una demanda, una defensa,
una excepción o un medio de inadmisión 60, sin embargo esto no está sujeto a términos
sacramentales y puede resultar de las enunciaciones combinadas de los puntos de hecho y los
motivos sobre las pretensiones de las partes61, de ahí que los jueces no tienen que motivar y
contestar los alegatos de las partes, sino sus conclusiones 62, en consecuencia para que sea objeto
de razonamiento a través de las consideraciones en la redacción de la sentencia, luego de haber
formado su religión, debe ser sujeto de conclusiones y no de simples alegatos 63.

En la motivación de la sentencia se concreta el silogismo hechos-derecho-conclusión, en él existe


una doble actividad razonadora, por un lado explica jurídicamente los fundamentos de su
dispositivo, sino también un relato de los hechos que declara como probados, además toma por la
propia naturaleza del derecho de trabajo ciertas particularidades que caracterizan a la materia
donde la realidad tiene un papel de primer orden y los formalismos y nulidades son escasos pues
persiguen finalidades sociales.

La motivación de las sentencias es una demostración de la independencia judicial y de la


imparcialidad que es necesaria e imprescindible en el funcionamiento del Estado.

Tres consideraciones a nuestro entender visualizan la importancia de la motivación:

1. La relación del juzgador con la ley y el procedimiento.

2. El derecho de cada una de las partes, empleador, trabajador, en la aplicación de los principios
generales de derecho, como el de legalidad, seguridad jurídica y garantías constitucionales.

3. La motivación da fortaleza a las conclusiones judiciales y la relaciona directamente con la


sociedad y el interés que ésta presente en conocer las razones de las sentencias.

Existen diferentes tipos de motivaciones de los hechos y el derecho en una sentencia, veamos
algunas de ellos o los principales, sobre todo, los que constituyen incorrectamente el juzgador en
la elaboración de la sentencia.

Motivación Implícita. Resulta de un razonamiento que se hace no de una manera expresa y


directa, como en general lo exige la ley, sino la que está lógicamente contenida en las
motivaciones expresas que hace el juez en apoyo de dicha parte resolutiva 64, de ahí que se
entienda que los jueces no están obligados a contestar específicamente, sobre todos los puntos de
las conclusiones señalándolos individualmente, si del contexto de los motivos resultan
implícitamente65.

Falta e insuficiencia de motivos. La sentencia debe bastarse a sí misma, y la condenación de


prestaciones laborales debe ser específica, lo que no ocurre cuando el dictamen condena a pagar
“cualquier suma por los conceptos expresados 66, así también cuando la sentencia no hace
referencia de las pruebas aportadas por las partes y que sirvieron al tribunal para acoger la
demanda de un trabajador, no precisándose cómo se probaron los hechos alegados por el
demandante, de manera particular el despido que fue objeto, ni la prueba de la justa causa del
despido67, o no indicar en la forma de determinar el despido y las circunstancias del mismo 68, o
cuando la Corte está convencida de la existencia de un desahucio, debe proceder a la calificación
de la terminación del contrato69, a través de la motivación al respecto, igualmente menciona un
recibo de descargo, pero no hace referencia ni analiza su contenido 70, así cuando una sentencia no
contiene ninguna consideración sobre el fondo de la demanda, ni motivo alguno que fundamente
su dispositivo71 y sobre todo en materia laboral donde el testimonio tiene una importancia capital,
no basta que un tribunal exprese que de las declaraciones de un testigo se establecieron los
hechos de la demanda, pues es necesario que el tribunal señale los elementos de las declaraciones
que le permitieron convencerle de los hechos establecidos, además de que debe precisar cuáles
son los hechos y de qué manera se probaron 72, o una fórmula que era muy común en un tiempo
en los tribunales que consistía en hacer suyos los motivos del tribunal de primer grado 73, sin
realizar un ejercicio crítico de los mismos o un estudio razonado de los argumentos para llegar a
esa conclusión, además de no indicar la sustanciación y los documentos analizados 74, soluciones
que hacen que una sentencia carezca de una relación completa de los hechos y una motivación
suficiente y pertinente.

Es pertinente y necesario que se dé constancia de la forma en que se instruye la causa y que se


describan los hechos75, comprobándolos, calificándoles en derecho76, sólo así la resolución judicial
estaría correcta.

Motivos Erróneos. Una sentencia puede tener motivos y la decisión tomada es procedente, puede
el tribunal supremo o la Suprema Corte de Justicia en funciones de Corte de Casación, para las
decisiones de la Corte de Trabajo, de oficio proporcionar los motivos pertinentes para solucionar
el caso77, tribunal que entenderá también que un simple error material entre los motivos y el
dispositivo no justifica su casación78, sobre todo si esos motivos no han servido de fundamento al
dispositivo79, como sería el caso de un tribunal que entendía que para desvirtuar la existencia de
los contratos por tiempo indefinido, la empresa tenía que probar la suspensión de un contrato por
escrito, desliz que no fue el fundamento que tuvo el tribunal para considerar que los trabajadores
estuvieron amparados en ese tipo de contrato, sino a través de las pruebas aportadas
especialmente los testigos, sin embargo, esos motivos erróneos que son los más comunes en los
tribunales, que consisten en razonar sobre un punto, o varios de la demanda o recurso en forma
equivocada, sea sobre el objeto, la causa o el procedimiento de la demanda o recurso, a veces son
intrascendentes, como lo sería si los jueces rechazan una demanda por falta de prueba, del
despido, importa poco que los jueces atribuyeran erróneamente al trabajador la obligación de
probar la duración del contrato y el salario devengado 80, intrascendentes o diría yo, en algunos
casos aislados, cuando el juez redacta motivos erróneos que no vician de nulidad, cuando en la
sentencia hay otros motivos que justifican el fallo 81, es decir, motivos que no influyen
directamente en el dispositivo82.

De todo lo anterior se determina que los jueces deben establecer clara y precisamente los motivos
de hecho y de derecho83. Sólo de esa manera se evitarán los motivos que no deben redactarse.
Veamos:

Motivos Contradictorios. Como su nombre lo indica, razones que se chocan entre sí,
diferenciando los fundamentos, entre sí y haciéndola anulable.En los tribunales laborales no
especializados, o mejor dicho, los que dictan sentencia de la materia, pero son tribunales civiles o
en plenitud de jurisdicción y en los mismos de trabajo, todavía es un problema a solucionar, como
sería indicar en un motivo que existía un contrato de trabajo y por otro lado, que no existía 84, o
sostener que el contrato terminó por Dimisión en un motivo y en otro dice que hay un
despido85 que son dos figuras contrapuestas y que no es posible que ocurriera en la misma
situación, contradiciendo en no pocas ocasiones sobre el contenido de un documento que
constituye un punto de controversia 86, como sería la comisión de una falta grave, sin precisar los
hechos que lo llevaron a cometerla y por otro lado, que la misma no ocurrió 87, indicando en otras
ocasiones falta de credibilidad a un documento por no haber sido depositado y luego se da
constancia y análisis del mismo88.

De los ejemplos y casos mencionados, lo más censurable es la contradicción que se da entre los
motivos y el dispositivo, pues además de violentar en no pocas ocasiones la inmutabilidad del
proceso,a nuestro entender constituye una irregularidad manifiesta en derecho que hace no
ejecutable la sentencia en sí, por estar en su sustancia como sería, sostener que no hay despido y
condenar al empleador a pagar prestaciones laborales o rechazar una demanda a una mujer
embarazada y admitir en la motivación que no se han hecho los procedimientos adecuados para
su despido, o sostener que el despido de un dirigente sindical, es correcto y justo, cuando no se ha
sometido el mismo, previo a los requerimientos establecidos en el Código de Trabajo (ver artículo
391 del Código de Trabajo), para que el mismo sea autorizado, independientemente de la falta
cometida y condenar en costas, motivando su rechazo.

Motivos Desnaturalizados. Las explicaciones del juzgador desconocen la naturaleza de los hechos
o los documentos dándole un sentido no pertinente jurídicamente que vicia la sentencia y la hace
anulable, sea dando razones que no tienen un alcance del documento o contrato estudiado, o
dando un alcance a una disposición legal imponiendo obligaciones de pago de prestaciones
cuando el que ejerció la terminación fue la otra parte y la ley para ese caso no lo amerita 89.

Hechos. La expresión “puntos de hechos”, empleada en el artículo 141 del Código de


Procedimiento Civil debe entenderse las circunstancias que dieron origen a la litis y a la historia del
procedimiento, y por “puntos de derecho” las cuestiones que se presentaron ante el tribunal y que
éste tiene que resolver90.

Los hechos procesales pueden clasificarse en hechos conformes y hechos controvertidos.

Hechos conformes. Son los hechos no discutidos o aceptados por las partes. Pueden resultar de un
alegato de una parte, no negado por la otra, como sería en materia de despido, que el trabajador
tiene que probar la ocurrencia del mismo y el empleador no lo niega y deposita una constancia o
comunicación de la terminación o la duración del contrato de trabajo, alegado por el trabajador y
no contestado por el trabajador, como sería que la recurrente se limite a discutir en la justa causa
del despido no negando los demás hechos de la demanda 91.

Hechos Controvertidos. Alegado por una parte y negado por la otra, son los hechos que requieren
ser examinados con detalle, precisión, claridad, lógica, razonamiento y aplicación de la ley
sustantiva y procesal, pues en la motivación de las situaciones y los derechos en discusión es que
la sentencia adquiere su verdadera finalidad que es la de servir de instrumento a través de un
documento ejecutable de acuerdo a la ley, en la solución de un conflicto que afecta a las partes en
litis, a la sociedad y a los sectores productivos, de ahí la importancia que tiene el tratamiento
conferido al razonamiento de los hechos negados y controvertidos por las partes.

Clasificación de la sentencia
Sentencia definitiva. Es aquella que decide una cuestión principal que se ventila en el juicio 92, que
tendrá la categoría de firme o irrecurrible, cuando no puede ser objeto de ningún recurso (ver Art-
113, ley 834, del Código de Procedimiento Civil). Podría hablarse -al decir de Montero Aroca- de
dos etapas por las que puede pasar una misma sentencia que, primero, es definitiva y, después
por no haberse recurrido en el momento oportuno, se convierte en firme 93 al adquirir el carácter
de lo irrecurriblemente juzgado, sea por los plazos, sea por decisión de sentencia de la Suprema
Corte de Justicia, por ser inadmisible ejercer recurso alguno.

Sentencia definitiva de incidente. Esta pone no tan sólo término a una contestación, sino que
resuelve acerca de un incidente94, como lo es la que decide sobre la competencia 95, la que rehusa
ordenar una prueba96, negando una medida de instrucción solicitada 97, como sería la presentación
de un testigo98, o la de un pedimento de una inadmisibilidad,como tal el plazo para interponer el
recurso correspondiente comienza a correr la fecha en que fue dictada, si fue en audiencia y en
presencia de las partes a partir de esa fecha, en tal virtud una sentencia que tacha un testigo y no
es apelada, adquiere el carácter de lo irrevocablemente juzgado 99, por tal razón esa persona es
excluida de presentar su testimonio, en segundo grado si no se ejerció el recurso y la decisión del
tribunal de alzada le fue favorable.

Sentencias previas. Que son aquellas dictadas antes de fallar lo principal o el fondo del asunto,
entre ellas podemos citar las sentencias de instrucción, que serían dadas en el transcurso de la
instancia para sustanciar, sin prejuzgar el fondo o verificando y ordenando medidas que tocan el
fondo, de ahí que estas pueden dividirse en preparatorias e interlocutorias.

Sentencia preparatoria. Son las sentencias dictadas para la mayor sustanciación del caso 100 para
ponerla en estado de recibir fallo definitivo 101, así cuando un tribunal autoriza el depósito de
documento, aunque la parte contraria se opuso 102, la que ordena una audiencia de conciliación 103,
la que rechaza un sobreseimiento104, la que ordena una nueva audiencia para dar oportunidad a la
presentación de nuevas pruebas105 o se dicta una sentencia ordenando a una institución pública el
depósito de una constancia sobre los salarios de un año determinado bajo el amparo de las
disposiciones del artículo 494 del Código de Trabajo con la finalidad de una mejor sustanciación
del proceso a fin de poner al tribunal en condiciones de fallar posteriormente el asunto 106 sin
prejuzgar el fondo del caso sometido a su cargo, sentencias que no son susceptibles de apelación
hasta tanto se pronuncie sentencia definitiva.

Sentencia Interlocutoria. Es la dictada en el transcurso de la instancia que prejuzga el fondo, la


cual puede ser objeto de un recurso, sin tener que esperar sentencia definitiva como sería la
preparatoria, son sentencias interlocutorias, las que ordenan la audición de testigos para
demostrar el salario invocado por una parte 107, la que también niega un informativo108 o que niega
el pedimento del empleador de un informativo para probar la justa causa del despido, sobre la
base de que no comunicó el despido al Departamento de Trabajo en el plazo de 48 horas 109, la que
ordena un peritaje, pero limita el derecho de las partes a elegir los peritos 110, la que rechaza un
pedimento de comparecencia de las partes, es conveniente aclarar que la que ordena esa medida
es preparatoria, pero la que la rechaza es interlocutoria 111.

La sentencia interlocutoria no obliga al juez a fallar de determinada manera, así cuando ordenó
una medida testimonial contestada por otra parte, no tiene que acoger lo realizado en la misma
como válido, sino como una pieza de convicción que puede ser desestimada si la entiende carente
de verosimilitud o credibilidad y acoger otra prueba que entienda pertinente para establecer una
buena administración de justicia.

Sentencia Declarativa. Es aquella donde se hace constar la existencia o inexistencia de una


relación o situación jurídica anterior 112, antes de comenzar la demanda, en el transcurso, luego de
la sentencia solicitada ante el tribunal de segundo grado, o durante el recurso ante la Suprema
Corte de Justicia, el ejemplo más típico sería la declaración dada por el tribunal de un
desistimiento de la demanda o del recurso, inclusive luego de haber sido interpuesta 113.

Sentencia provisional. Son las que tienen por finalidad que el tribunal o la Corte prescriba de
inmediato una medida de carácter urgente, para proteger un daño inminente, un exceso de poder,
una actuación manifiestamente ilícita, como sería, una sentencia de referimiento ordenando la
suspensión de una sentencia dictada irregularmente, una autorización de una medida
conservatoria ante un crédito de salario justificado en principio y en peligro, la ordenanza de
medida para proteger los bienes del sindicato ante un conflicto interno o el nombramiento de un
administrador judicial en bienes laborales en discusión.

Este tipo de sentencia como su nombre lo indica, se caracteriza por la provisionalidad, en ese
tenor la sentencia no adquiere el carácter de lo irrevocablemente juzgado es decir, no podrá llegar
ser firme, inclusive, en determinadas materias como el referimiento, donde la demanda, una vez
rechazada, podrá ser sometida nuevamente si las circunstancias han cambiado 114.

La sentencia también puede clasificarse en condenatoria, absolutorias y constitutivas. La división


mencionada no necesita nuestra explicación y entiendo que pueden entrar la calificación de
sentencias definitivas sobre el fondo o lo principal, que sería condenatoria, por ejemplo en una
sentencia originada en una demanda en cobro de prestaciones laborales por despido, que será
condenatoria, cuando ordena el pago de prestaciones, sería absolutoria, cuando libera a la parte
solicitada del pago o el cumplimiento de una obligación y será constitutiva, la que crea, modifica o
extingue una situación jurídica, como sería la resolución de un contrato de trabajo, la nulidad de
un desahucio de un dirigente sindical, la reintegración de un trabajador a su labor.

Anotaciones internas

La sentencia debe ser redactada en su contenido en forma lógica, concreta y no abstracta, en una
forma de un juicio lógico y racional, precisa y no general, coherente, armonía entre las partes que
la componen y los puntos que son analizados en la misma, clara en lo que expone y responde de
las conclusiones de las partes y de lo que ella misma pretenden comunicar y coherente. La
fortaleza interna está en la forma que el juez, no tan sólo “armonice” las partes que componen la
misma, sino que expresa una doctrina judicial coherente con la ley y con la misma jurisprudencia.

Reflexiones Finales

La sentencia es un acto crítico donde el juez debe actuar como un investigador ante las pruebas
que le son sometidas y su papel de un actor activo que debe buscar la materialidad de la verdad,
que tiene sus fórmulas que observar, debe ser a una fecha cierta, pronunciada en audiencia
pública y no en el despacho de un juez 115, pues violentaría la ley de organización judicial, situación
que debe hacerse constar en el dictamen, ordinariamente se cumple el voto de la ley, indicándolo
en dicho fallo al pie de la misma,pero basta que el cumplimiento de la repetida formalidad conste
en cualquier parte de la misma116.

El documento que para tener validez no tiene que ser redactado a mano en estos tiempos de alta
tecnología, es una historia de un caso específico, que revela la doctrina judicial y sobre todo, en
ese relato si el juzgador ha dado cumplimiento a los principios elementales y básicos del
procedimiento laboral como son la celeridad, simplicidad, inmediatez, concentración que de no
ser así quitaría toda eficacia a la aplicación del derecho sustantivo, pues la finalidad misma del
derecho laboral, o derecho social, perdería toda su razón de ser, que es dirimir una situación que
afecta a personas.

La fundamentación es el núcleo básico de la expresión del respeto a las garantías y la


imparcialidad del juzgador en su tratamiento a los justiciables que se asume en el dispositivo de la
cual debe contener el objeto de la misma.

La resolución judicial se interpreta a través de los motivos, sin embargo, podría una parte
presentar ante el tribunal que la dictó para interpretar su sentencia 117, teniendo en cuenta que el
juez no puede modificar,ni extinguir el dispositivo de su sentencia 118, pues sería violentar normas
elementales de procedimiento como el doble grado de jurisdicción.

Los dictámenes son parte de la ejecutoria de un estado, en consecuencia debe éste prestar al
Poder Judicial a través de sus representantes los recursos, la colaboración, las leyes, la
modernización de las estructuras, el nombramiento cuando no sea por un congreso, por un
Consejo de la Magistratura, sea por el Tribunal Supremo o Suprema Corte, para que exista una
administración de justicia independiente especializada e imparcial, siendo así la sentencia una
expresión viva de democracia y resolución de conflictos apegados a una legislación que busca un
equilibrio al desnivel propio de una realidad cada día más confusa y más angustiada.

La sentencia es una visión de la política del Estado, sólo en democracia real, se puede ejercer
fielmente las funciones del juzgador y éste cumplir su misión, dictando resoluciones justas,
apegadas a la ley y por ende, una buena administración de justicia conlleva una sociedad mejor,
más libre y más abierta.

Notas

FINES DEL RECURSO DE CASACIÓN

Sobre la naturaleza y fines del recurso de casación, el doctor José S. Núñez Aristimuño (1982) en la
citada obra (Aspectos en la Técnica de la Formalización del Recurso de Casación. 1982:pp. 14 y 15)
expresa:

En nuestro concepto, dentro de un ámbito estrictamente procesal, el recurso de casación, es sin


duda alguna, un medio de impugnación de la sentencia, pero con características y con  un alcance
que lo diferencian de la apelación. En efecto, mediante ésta se le otorga al Juez de la alzada un
poder de revisión total de la causa y con las mismas ilimitadas facultades decisorias del inferior; en
cambio, con la interposición del recurso de casación se somete al examen de Casación un
problema distinto, el cual consiste, según Cuenca, cuyo concepto recoge Duque Sánchez, en
“revisar si la sentencia está o no afectada por los vicios denunciados por el recurrente”…(p. 35).
Para el autor los fines del recurso van más allá de atender las pretensiones del recurrente y se
orientan a una aspiración más alta y fundamental como es la de cumplir una función de
fiscalización jurídica de la administración de justicia, para mantener las formas procesales
liberadas de los errores de los jueces y las partes, y para garantizar la correcta interpretación de
las normas sustantivas o materiales, a objeto, como dice el doctor Núñez Aristimuño, “de alcanzar
el último y trascendental propósito de la casación: conservar la integridad de la legislación y la
uniformidad de la jurisprudencia” (p. 35 y 36).

EL RECURSO DE CASACIÓN EN LA LEY ORGÁNICA PROCESAL DEL TRABAJO

Ese recurso extraordinario tiene su fuente directa, con algunos cambios y adaptaciones al juicio
oral, en los principios y conceptos del CPC de 1987. Se hace menos formalista y se elimina el
reenvío. Se mantiene la casación de instancia y no hay término de distancia para la formalización
del recurso. Lo conoce y decide la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia.

Ahora, la doctrina de casación es obligatoria para los jueces de instancia en la solución de casos
análogos para defender la integridad de la legislación y la uniformidad de la jurisprudencia (art.
177).

En cambio, el artículo 321 del CPC establece que los jueces de instancias “procurarán” acoger la
doctrina de casación. Para las sentencias sin casación, pero que violenten o amenacen con
violentar las normas de orden público o cuando la sentencia recurrida sea contraria a la reiterada
doctrina jurisprudencia de la Sala de Casación, se concede el recurso de control de la legalidad en
la LOPTRA (Arts. 178 y 179).

CARACTERÍSTICAS DEL RECURSO DE CASACIÓN

1.- Público

         Por las finalidades del recurso, que ya explicamos anteriormente, podemos afirmar su
carácter público y constitucional. Porque persigue mantener la integridad de la legislación y la
uniformidad del a jurisprudencia. Comentamos que ahora la nueva Ley Orgánica Procesal del
Trabajo no habla de que los jueces “procurarán”, como lo hace el Código de Procedimiento Civil,
sino que expresa: “Los jueces de instancia deberán (destacado nuestro) acoger la doctrina de
casación establecida en casos análogos para defender la integridad de la legislación y la
uniformidad de la jurisprudencia” (art.177).

2.- Extraordinario

         EL CPC de 1987 consagró el recurso de casación en un título separado (VIII) de  los demás
recursos (Título VII del libro segundo). Se dice que este recurso es extraordinario en el sentido que
no procede mientras no se hubieren agotados los recursos ordinarios que da la ley o cuando la
sentencia de instancia no tiene apelación. No existe en Venezuela la llamada casación per saltun.
La Ley Orgánica Procesal del Trabajo mantiene esos principios.

3.- Carácter limitativo.

         El recurso de casación sólo procede por los motivos (forma y fondo) señalados en la Ley
Orgánica Procesal del Trabajo, que estudiaremos más adelante contra las decisiones señaladas en
esa Ley. Asimismo, tiene carácter limitado el recurso en cuanto a que casación no puede
pronunciarse, salvo el caso de casación de oficio, sino sobre las denuncias alegadas por el
recurrente en su escrito de formalización.

         La casación de oficio –que no existía en el CPC de 1916- en el proceso laboral fue tomada del
Código de Procedimiento Civil de 1987. En el penúltimo aparte del artículo 175 de la LOPTRA se
establece:

Podrá también el Tribunal Supremo de Justicia de oficio hacer pronunciamiento expreso, para
casar el fallo recurrido con base en las infracciones de orden público y constitucionales que ella
encontrare, aunque no se les haya denunciado.

ANUNCIO DEL RECURSO DE CASACIÓN

         El anuncio es la manifestación, expresa y por escrito, de ejercer el recurso. Se hará ante el
Tribunal Superior del Trabajo que dictó la sentencia contra la cual se recurre, dentro de los cinco
(5) días hábiles siguientes contados a partir del vencimiento del término que se da para la
publicación de la sentencia (art. 169). No prevé la Ley Orgánica Procesal del Trabajo que ante la
imposibilidad material de hacerlo en el tribunal que dictó la sentencia, como lo contempla el
artículo 314, en su primer aparte del CPC, podrá anunciarse ante otro tribunal o ante un
registrador o notario de la circunscripción para que este la pase de inmediato al tribunal que debe
admitirlo o negarlo.

         Dice la Ley que el Tribunal Superior lo admitirá o lo rechazará, el día siguiente del
vencimiento del lapso que se da para el anuncio. En caso de negativa, deberá motivar el rechazo y
en caso de admisión, hará constar en el auto el día que correspondió al último de los cinco (5) días
hábiles que se dan para el anuncio, remitiendo el expediente en forma inmediata (art. 169).

         En caso de negativa de la admisión del recurso de casación, el Tribunal Superior del Trabajo
que lo rechazó, mantendrá el expediente durante cinco (5) días hábiles, a fin de que el interesado
pueda recurrir de hecho por ante el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación Social,
proponiéndose el recurso de manera escrita en el mismo expediente, por ante el mismo Tribunal
Superior del Trabajo que negó su admisión, quien lo remitirá, vencidos los cinco (5) días, al
Tribunal Supremo de Justicia en su Sala de Casación Social, para que esta lo decida sin audiencia
previa, dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes al recibo de las actuaciones.

         Si el recurso de hecho fuere declarado con lugar, comenzara a correr, desde el día siguiente
de dicha declaratoria, el lapso de formalización del recurso de casación. En caso contrario, el
expediente se remitirá directamente al juez que deba conocer de la ejecución, participándole la
remisión al tribunal de dónde provino el expediente. Como en el CPC, pero aumentada y
expresada en unidades tributarias, la sala de Casación Social, a través de un auto motivado, podrá
imponer una multa (hasta 125 U.T.) en caso de interposición maliciosa del recurso de hecho. Si el
recurrente no pagare la multa dentro del lapso de tres (3) días hábiles, sufrirá un arresto en
Jefatura Civil de quince días.

SENTENCIAS RECURRIBLES EN CASACIÓN


1. Contra las sentencias de segunda instancia que pongan fin al proceso, cuyo interés
principal exceda de tres mil (3.000) Unidades Tributarias. El proyecto aprobado en primera
discusión por la Asamblea Nacional contemplaba a partir de tres mil quinientas (3.500)
Unidades Tributarias. Expresaba la norma (art. 167) que al proponerse el recurso contra la
sentencia que puso fin al juicio, quedan comprendidas en él las interlocutorias que
hubieren producido un gravamen no reparado por ella.

2. Contra los laudos arbitrales, cuando el interés principal de la controversia exceda de tres
mil (3.000) Unidades Tributarias. Las decisiones señaladas están previstas también en el
CPC de 1987, (art. 312) con diferentes cuantías.

LOS MOTIVOS DE CASACIÓN

         Se encuentran descritos en el artículo 168 de la Ley. Repitiéndose el error del CPC, no debió
utilizarse la expresión “se declarará con lugar el recurso de casación” para referirse a los motivos
del recurso de casación. Se pudo conservar la redacción del CPC de 1916, en todo caso, que
empleó el verbo proceder. En cambio, declarar con lugar o sin él el recurso de casación significa el
pronunciamiento final que se hace con la sentencia.

         Los motivos son las causas o supuestos en que debe fundamentarse la denuncia. En el CPC los
llamados errores in procendo y los errores in iudicando, corresponden con el recurso de casación
por quebrantamiento de forma (recurso de forma) y recurso de casación por infracción de ley (de
fondo).

RECURSO DE FORMA

         Está dirigido a garantizar la legalidad del proceso, es un error de actividad (errores in
procendo) de importancia para la casación, cuando tiene incidencias sustanciales en la sentencia.
Algunos autores sostienen también que el error in iudicando es un quebrantamiento de la ley
procesal, criterio que negaría la distinción tradicional acogida por la mayoría de los estudiosos de
la materia; aunque debemos reconocer que estos linderos no son claros o precisos y no tiene
importancia en la casación laboral, en que no hay mayores formalidades ni reenvío.

EL numeral 1. Del artículo 168 establece como motivos de casación, (recurso de forma) “cuando en
el proceso se hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los actos que menoscaben el
derecho a la defensa”.

El numeral exige el menoscabo del derecho de defensa que en Venezuela tiene rango
constitucional y, además, se requiere el quebrantamiento u omisión de formas sustanciales
(esenciales) de esos actos. Cualquier vicio procesal no es motivo de casación, tiene que ser
esencial. Así por ejemplo, no causaría reposición de la causa cuando el vicio del acto procesal no
afecta el orden público o no causa perjuicio a la parte presuntamente agraviada.

Negar una prueba procedente es una violación grave del derecho a la defensa. Los supuestos del
numeral 3 del artículo 168 “Por falta, contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la
motivación, constituyen un defecto de forma del fallo (recurso de forma). Este numeral no existía
en el proyecto original.
No es posible, como en el CPC, casar una sentencia cuando en la misma no se hubieren cumplido
los requisitos del art. 159 o cuando adoleciere de los vicios enumerados en el artículo 160 de la
ley.

Las Constituciones de 1819 (art. 12, Sección Tercera, Titulo 9), 1821 (art. 171), 1830 (art. 155) y
1858 (art.121), establecieron que los tribunales estaban obligados a motivar sus sentencias.

Por el numeral 3 del artículo 168 sólo es motivo de casación la falta de motivación (de hecho y de
derecho) de la sentencia, con todas sus modalidades, conceptos formados por la jurisprudencia y
que ahora se incorporan expresamente por ese numeral 3 para evitar cualquier confusión y
diferentes interpretaciones. La contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la
motivación se equipara a la falta de motivación.

RECURSO DE FONDO

Los supuestos de las cuestiones de fondo de la controversia (errores de juzgamiento o errores in


iudicando) de la nueva LOPTRA son tomadas del CPC (ord. 2°, art. 313). Se requiere para la nulidad
de la sentencia que la infracción tiene que haber sido determinante de lo dispositivo en la
sentencia.

La LOPTRA prevé (numeral 2., art. 168) los siguientes casos:

1. Cuando se haya incurrido en un error de interpretación acerca del contenido y alcance de


una disposición expresa de la Ley (en sentido amplio toda norma jurídica general,
abstracta y nacional).

2. Aplicación falsa de una norma jurídica.

3. Cuando se aplique una norma que no esté vigente.

4. Se niegue aplicación y vigencia a una norma que lo esté.

5. Cuando se haya violado una máxima de experiencia (no son normas jurídicas).

Contemplaba el artículo 8 del Proyecto de Ley Orgánica Procesal del Trabajo, aprobada en primera
discusión, que los jueces también podían fundar su apreciación en los conocimientos de hecho que
se encuentren comprendidos en la experiencia común o máximas de experiencia, que no son
normas jurídicas, pero si reglas de la lógica, del sentido común. Muchas veces en un juicio la
máxima de experiencia constituye la premisa mayor para llegar a una conclusión determinada. Si
el juez viola esa regla de experiencia su decisión puede ser censurada en casación como recurso de
fondo, aunque no sea una norma jurídica. Ese supuesto fue incorporado por primera vez en
Venezuela, en el CPC de 1987.

FORMALIZACION DEL RECURSO DE CASACIÓN

         Es una carga procesal que tiene que cumplir el recurrente. Consiste en una manifestación
escrita para fundamentar los motivos o causas del recurso, cumpliendo además con requisitos
señalados en la Ley. Ahora, en el proceso laboral se simplifica y se hace menos exigente la
fundamentación y los requisitos que deben cumplirse en el escrito de formalización del recurso de
casación, basado en los principios y garantías constitucionales consagrados en su artículo 257:
El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia. Las leyes
procesales establecerán la simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites y adoptaran un
procedimiento breve, oral y público. No se sacrificara la justicia por la omisión de formalidades no
esenciales.

         En la nueva Ley se mantiene el lapso de veinte días consecutivos que estaba previsto en la
Ley Orgánica de Tribunales y de Procedimientos del Trabajo para formalizar el recurso (40 días
continuos en el CPC).

         Admitido el recurso de casación o declarado con lugar el de hecho, comenzara a correr,
desde el día siguiente al vencimiento de los cinco (5) días hábiles que se dan para efectuar el
anuncio –en el primer caso- y el día siguiente al de la declaratoria con lugar de hecho –en el
segundo caso- un lapso de veinte (20) días consecutivos, dentro del cual la parte o las partes
recurrentes  deberán consignar un escrito razonado, directamente por ante la Sala de Casación
Social del Tribunal Supremo de Justicia. EL CPC permite otras alternativas de presentación (art.
317).

         Como en el CPC, la recusación o inhibición, que se proponga contra los magistrados del
Tribunal Supremo de Justicia, no suspenderá el lapso de la formalización.

         Si la formalización no se hace en el señalado lapso o cuando el escrito no cumpla con los
requisitos que comentaremos, se declara perecido el recurso sin entrar a decidirlo.

         Vencidos los veinte (20) días consecutivos para la formalización por parte del recurrente
legitimado, la contraparte podrá, dentro de los veinte (20) días consecutivos siguientes, consignar
por escrito los argumentos que a su juicio contradigan los alegatos del formalizante, sin que esté
obligado, como lo exige el CPC (art. 318) a citar en el escrito las normas que deben aplicarse para
resolver la controversia con expresión de las razones que demuestren dicha aplicación. Se elimina
en la Ley la réplica y contrarréplica, y no se exige para el nuevo proceso laboral los requisitos
previstos en el CPC (art. 324) para que los abogados puedan ejercer el recurso de casación (mayor
de 30 años, doctorado o ejercicio profesional o docente por determinados años, etc.).

LA AUDIENCIA PÚBLICA

         Transcurrido el lapso de veinte (20) días consecutivos que se dan para consignar por escrito
los argumentos que a su juicio contradigan los alegatos del formalizante, la Sala de Casación Social
dictará un auto  fijando el día y la hora para la realización de la audiencia, en donde las partes
deberán formular sus alegatos y defensas oralmente, de manera pública y contradictoria (art.
173). La disposición referida no dice el día siguiente de vencido el lapso de los veinte (20) días, por
tanto, la Sala pudiera demorar varios días para fijar la audiencia, sin que incurra en retardo.
Además considerábamos que la Sala tenía que tener un límite de días para fijar la celebración de la
audiencia, pues como quedó redactada la disposición, la Sala puede dictar un auto fijando la
audiencia dentro de un año o más tiempo.

         Podrá promoverse prueba únicamente cuando el recurso se funde en un defecto de


procedimiento sobre la forma como se realizó algún acto, en contraposición a lo señalado en el
acta del debate o en la sentencia. La promoción se hará en los escritos de interposición o de
contestación del recurso, señalando de manera precisa lo que se pretende probar (art. 173).
         Se trata de que las partes expongan sus razones en sus alegatos y defensas. La audiencia,
como en primera y segunda instancia, podrá prolongarse en el mismo día una vez vencidas las
horas de despacho hasta que se agotare el debate, y si no fuere suficiente la audiencia para agotar
completamente el debate, éste continuará el día hábil siguiente y así cuantas veces sea necesario.

         Se ha establecido que si el recurrente no asiste a esa audiencia, se declarará desistido el


recurso de casación y el expediente será remitido al tribunal correspondiente.

SENTENCIA

         Concluido el debate oral, el Tribunal deberá dictar la sentencia en forma oral, e inmediata. La
disposición no lo dice, pero como en primera y segunda instancia, los jueces deberán retirarse por
un momento de la sala de audiencia para deliberar y sentenciar. El fallo se deberá reproducir y
publicar dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la producción de la sentencia. También, en
casos excepcionales por complejidad del asunto debatido, los magistrados podrán diferir por una
sola vez la oportunidad para dictar la sentencia por un lapso no mayor de cinco (5) días hábiles
después de concluido el debate oral, pero fijándose el día, a los fines de la comparecencia de las
partes al acto.

         Nada dice la Ley, pero consideramos que, como en las instancias, la Sala de Casación Social al
dictar su sentencia oral, en el momento sólo expresará el dispositivo del fallo y una síntesis precisa
y lacónica de su fundamentación, y la parte dispositiva se reducirá inmediatamente a forma
escrita.

BASE LEGAL

    Ley Orgánica Procesal del Trabajo

Gaceta Oficial No. 37.504 del 13 de agosto de 2.002

Capítulo VI

Recurso de Casación Laboral

Artículo 171.  El recurso de casación puede proponerse:

1. Contra las sentencias de segunda instancia que pongan fin al proceso, cuyo interés
principal exceda de tres mil unidades tributarias (3.000 U.T.).

2. Contra los laudos arbitrales, cuando el interés principal de la controversia exceda de tres
mil unidades tributarias (3.000 U.T.).

Al proponerse el recurso contra la sentencia que puso fin al juicio, quedan comprendidas en él las
interlocutorias que hubieren producido un gravamen no reparado por ella.

Artículo 172.  Se declarará con lugar el recurso de casación:

1. Cuando en el proceso se hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los actos


que menoscaben el derecho a la defensa.
2. Cuando se haya incurrido en un error de interpretación acerca del contenido y alcance de
una disposición expresa de la ley o aplicada falsamente una norma jurídica; cuando se
aplique una norma que no esté vigente, o se le niegue aplicación y vigencia a una que lo
esté; o cuando se haya violado una máxima de experiencia. En estos casos, la infracción
tiene que haber sido determinante de lo dispositivo en la sentencia.

3. Por falta, contradicción, error, falsedad o manifiesta ilogicidad de la motivación.

Artículo 173.  El recurso de casación se anunciará en forma escrita ante el Tribunal Superior del
Trabajo que dictó la sentencia contra la cual se recurre, dentro de los cinco (5) días hábiles
siguientes contados a partir del vencimiento del término que se da para la publicación de la
sentencia. El Tribunal Superior del Trabajo lo admitirá o lo rechazará, el día siguiente del
vencimiento del lapso que se da para el anuncio. En caso de negativa, deberá motivar el rechazo y
en caso de admisión, hará constar en el auto el día que correspondió al último de los cinco (5) días
hábiles que se dan para el anuncio, remitiendo el expediente en forma inmediata.

Artículo 174.  En caso de negativa de la admisión del recurso de casación, el Tribunal Superior del
Trabajo que lo rechazó, mantendrá el expediente durante cinco (5) días hábiles, a fin de que el
interesado pueda recurrir de hecho por ante el Tribunal Supremo de Justicia en la Sala de Casación
Social, proponiéndose el recurso de manera escrita en el mismo expediente, por ante el mismo
Tribunal Superior del Trabajo que negó su admisión, quien lo remitirá, vencido los cinco (5) días, al
Tribunal Supremo de Justicia en su Sala de Casación Social, para que ésta lo decida sin audiencia
previa, dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes al recibo de las actuaciones.

Si el recurso de hecho fuere declarado con lugar, comenzará a correr desde el día siguiente a dicha
declaratoria el lapso de formalización del recurso de casación; en caso contrario, el expediente se
remitirá directamente al juez que deba conocer de la ejecución, participándole de la remisión al
tribunal de dónde provino el expediente.

En caso de interposición maliciosa del recurso de hecho, la Sala de Casación Social podrá imponer
una multa de hasta ciento veinticinco unidades tributarias (125 U.T.). En este último caso, el auto
será motivado. Si el recurrente no pagare la multa dentro del lapso de tres (3) días hábiles, sufrirá
un arresto en jefatura civil de quince (15) días.

Artículo 175.  Admitido el recurso de casación o declarado con lugar el de hecho, comenzará a
correr, desde el día siguiente al vencimiento de los cinco (5) días hábiles que se dan para efectuar
el anuncio, en el primer caso, y el día hábil siguiente al de la declaratoria con lugar del recurso de
hecho, en el segundo caso, un lapso de veinte (20) días consecutivos, dentro del cual la parte o las
partes recurrentes deberán consignar un escrito razonado, directamente por ante el Tribunal
Supremo de Justicia. Dicho escrito de formalización deberá contener los argumentos que a su juicio
justifiquen la nulidad del fallo recurrido, y el mismo no podrá exceder de tres (3) folios útiles y sus
vueltos, sin más formalidades.

Será declarado perecido el recurso, cuando la formalización no se presente en el lapso a que se


contrae este artículo o cuando el escrito no cumpla con los requisitos establecidos.

La recusación o inhibición que se proponga contra los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia
no suspenderá el lapso de la formalización.
Artículo 176.  Transcurridos los veinte (20) días consecutivos establecidos en el artículo anterior, si
se ha consignado el escrito de formalización, la contraparte podrá, dentro de los veinte (20) días
consecutivos siguientes, consignar por escrito los argumentos que a su juicio contradigan los
alegatos del formalizante. Dicho escrito no podrá exceder de tres (3) folios útiles y sus vueltos.

Artículo 177.  Transcurrido el lapso de veinte (20) días consecutivos establecidos en el artículo
anterior, la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia dictará un auto, fijando el día
y la hora para la realización de la audiencia, en donde las partes deberán formular sus alegatos y
defensas oralmente, de manera pública y contradictoria. Podrá promoverse prueba únicamente
cuando el recurso se funde en un defecto de procedimiento sobre la forma cómo se realizó algún
acto, en contraposición a lo señalado en el acta del debate o en la sentencia; la promoción se hará
en los escritos de interposición o de contestación del recurso, señalando de manera precisa lo que
se pretende probar.

La audiencia podrá prolongarse en el mismo día, una vez vencidas las horas de despacho, hasta
que se agotare el debate, con la aprobación de los magistrados.

En todo caso, si no fuere suficiente la audiencia fijada para agotar completamente el debate, éste
continuará el día hábil siguiente y así cuantas veces sea necesario, hasta agotarlo.

Si el recurrente no compareciere a la audiencia, se declarará desistido el Recurso de Casación y el


expediente será remitido al tribunal correspondiente.

Artículo 178.  Concluido el debate oral, el tribunal deberá dictar su sentencia en forma oral e
inmediata, debiéndose reproducir y publicar dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la
producción de la sentencia.

En casos excepcionales, por la complejidad del asunto debatido, los magistrados integrantes de la
Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia podrán diferir, por una sola vez, la
oportunidad para dictar sentencia por un lapso no mayor de cinco (5) días hábiles, después de
concluido el debate oral. En todo caso, deberán por auto expreso determinar la fecha para la cual
han diferido el acto para sentenciar, a los fines de la comparecencia de las partes al acto.

Artículo 179.  En su sentencia, la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia se
pronunciará sobre las infracciones denunciadas, extendiéndose al fondo de la controversia, al
establecimiento y apreciación de los hechos que hayan efectuado los tribunales de Instancia.

Si al decidir el recurso, el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Casación Social hubiere


detectado alguna infracción a las que se refiere el ordinal primero del artículo 172 de esta Ley, se
decretará la nulidad del fallo y la reposición de la causa al estado que considere necesario para
restablecer el orden jurídico infringido, siempre que dicha reposición sea útil.

La sentencia de casación deberá decidir el fondo de la controversia casando o anulando el fallo, sin
posibilidad de reenvío, o lo confirmará, según sea el caso.

Podrá también el Tribunal Supremo de Justicia de oficio hacer pronunciamiento expreso, para
casar el fallo recurrido con base en las infracciones de orden público y constitucionales que ella
encontrare, aunque no se les haya denunciado.
En la sentencia del recurso se hará pronunciamiento expreso sobre las costas, y su condenatoria
será obligatoria su condenatoria en caso de desistimiento o cuando se le deje perecer.

Artículo 180.  Decidido el recurso, inmediatamente el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de


Casación Social remitirá el expediente al Tribunal Superior del Trabajo respectivo. Al siguiente día
de recibido el expediente, el Tribunal Superior del Trabajo lo remitirá al tribunal de juicio; éste, una
vez declarada definitivamente la sentencia, enviará al día siguiente el expediente al Tribunal de
Sustanciación, Mediación y Ejecución, para que ejecute la sentencia.

Artículo 181.  Los jueces de instancia deberán acoger la doctrina de casación establecida en casos
análogos, para defender la integridad de la legislación y la uniformidad de la jurisprudencia.

 El recurso de hecho, llamado en otras legislaciones recurso de queja por denegación, es la
garantía procesal del recurso de apelación.

En sistemas como el nuestro, que confiere al tribunal a quo la facultad de admitir o negar la


apelación interpuesta (Artículo 293 C.P.C. ) , el recurso de apelación podría quedar nugatorio si la
negativa de la apelación o la admisión de la-misma en un solo efecto, cuando debía ser oída
libremente, no tuviere en el tribunal superior un contralor de aquella facultad.

Es evidente que en el caso de la absoluta negativa de la apelación, el apelante no tendría ya la


oportunidad de lograr en la alzada la revocación del fallo que le produce gravamen, el cual
quedaría con autoridad de cosa juzgada; y, en el caso de admisión de la apelación en el solo efecto
devolutivo, podría ejecutarse en perjuicio del apelante la sentencia que lo grava, por no producirse
el efecto suspensivo de la apelación.

A evitar estos perjuicios al apelante ya asegurar la vigencia de las reglas que determinan el modo
de admitir la apelación, tiende este recurso de hecho, que es en esencia, como se dijo antes, la
garantía procesal del derecho de apelación.

Puede como recurso ante el tribunal superior contra la decisión del juez a quo que niega la
apelación o la admite en un solo efecto, solicitando se ordene oír la apelación o admitirla en
ambos efectos, conforme a la ley .

El recurso de hecho es propiamente un recurso, porque impugna una resolución judicial


cuya eficacia trata de eliminar, y debe ser decidido por un tribunal distinto de aquel que dictó la
providencia recurrida.

LEGITIMACIÓN PARA EJERCERLO.

Está legitimado para el recurso solamente el apelante, que es la parte gravada por la providencia
que niega la apelación o la admite en un solo efecto. La parte contraria sólo tiene la facultad de
indicar actuaciones o documentos cuyas copias debe remitir el tribunal a quo al superior, a costa
de esta parte, pero no interviene de otro modo en el recurso .

Nada dispone la ley venezolana, como sí lo hace la española para el caso de que se oiga una
apelación inadmisible o se admita libremente una que debe serlo en el solo efecto devolutivo.
Para Marcano Rodríguez, es evidente el interés que tiene el litigante vencedor en sostener que la
apelación no debe admitirse o únicamente admitirse en un solo efecto: en ambos casos la
sentencia se ejecutoriará en su favor, y en el primero producirá la terminación del juicio; pero es
de opinión que el vencedor carece de la vía del recurso de hecho contrario y que el único medio
de que puede hacer uso contra el auto que en su concepto haya admitido indebidamente la
apelación es el de apelar de él para ante el superior a fin de deferir a éste el poder de juzgar sobre
la legalidad o ilegalidad de dicho auto .

Esta doctrina es exacta, ante el silencio de la ley en la hipótesis considerada; pero rigorista.


Pensamos que no se ofendería ningún principio jurídico esencial. ni la aplicación de alguna
disposición de orden público, si se admitiese a la parte vencedora el recurso de hecho contra la
admisión de la apelación inadmisible o la admisión libremente de aquella que debía serlo en un
solo efecto. Si el recurso de hecho es la garantía procesal dela apelación, ella debe asegurar el
cumplimiento de las reglas de admisión de la apelación en todos sus aspectos, positivos y
negativos; y no cabe duda que la hipótesis que configura el recurso de hecho contrario, lleva
consigo la infracción de las reglas pertinentes a la apelación. Además, siendo al mismo resultado
práctico al que conducen, tanto la apelación sugerida por Marcano como el recurso de hecho
contrario y habiendo la misma razón jurídica en uno y otro medio de impugnación, no vemos por
qué deba excluirse una interpretación extensiva en favor del perjudicado.

PROCEDIMIENTO DEL RECURSO DE HECHO.

a) El recurso se interpone directamente ante el tribunal superior respectivo a quien compete


decidir si es o no admisible la apelación. Es lógico que sea a esa misma superioridad a la que deba
ocurrirse cuando el sentenciador de quien se apele niegue el recurso o lo acuerde en un solo
efecto 6.

Por lo tanto, aquí la expresión "tribunal superior" no está empleada en el sentido que tienen las
expresiones tribunales superiores y juzgados superiores en el título IV de la Ley Orgánica del Poder
Judicial que organiza las atribuciones de los diversos tribunales de la República; sino en el sentido
de superior jerárquico, por el grado de jurisdicción que ejerce en el sistema de las instancias.

Así, el tribunal superior respecto de un juzgado de departamento de la circunscripción judicial del


Distrito Federal y Estado Miranda, lo será un juzgado de primera instancia en lo civil y mercantil; y
el superior de éste lo será un juzgado o corte superior en lo civil y mercantil de la misma
circunscripción. En otras palabras, tribunal superior quiere decir en este caso, tribunal de alzada o
tribunal que conocería de la apelación si ésta fuere admisible.

b) El recurso se propone contra el auto del juez a quo que niega la apelación o la admite en un solo
efecto que es la providencia que causa gravamen al apelante; de modo que no es admisible contra
los autos que nieguen la apelación interpuesta contra actos que no constituyen decisiones
judiciales, como ocurriría, si se apelase de un acto de remate que no tiene tal carácter y se negase
el recurso de hecho contra la negativa de dicha apelación .

c) Debe proponerse dentro del plazo de cinco días más el terminarse la distancia, computado
conforme a la regla del Artículo 197 C.P.C. y el término de la distancia, según la regla del Artículo
205 ejusdem, a partir del día siguiente al de la fecha del auto en que fue negada la apelación u
oída en un solo efecto.

Este lapso es perentorio y preclusivo, de modo que el recurso interpuesto una vez vencido el
mismo, es extemporáneo y no surte efecto.

Asimismo, debe decidirse en el término de cinco días contados desde la fecha en que haya sido
introducido, o desde la fecha en que se acompañen las copias de las actas conducentes, si el
recurso hubiese sido introducido sin estas copias .

d) Con el recurso debe acompañarse copia de las actas del expediente que el recurrente crea
conducentes y de aquellas que indique el juez de quien se apele (Art. 305 C.P.C. ) ; pero el tribunal
superior debe darlo por introducido aunque no se acompañen con el escrito las indicadas copias
de las actas conducentes (Artículo 306 C.P.C.).

La expedición de las copias solicitadas, es un deber imperativo del juez de la causa y la negativa de
las mismas, o él retardo injustificado en su expedición, son causa de una multa que debe imponer
el tribunal de alzada al juez negligente, la cual no será menor de quinientos bolívares ni mayor de
dos mil; todo sin perjuicio del derecho de queja de la parte perjudicada por la negativa o por el
retardo (Art. 308 C.P.C.).

Es difícil precisar, en general, cuáles son las actas conducentes cuyas copias deben ser anexadas al
recurso, pero es evidente que no deben faltar: la copia de la sentencia apelada; de la diligencia de
apelación y la copia del auto que niega la apelación o la oye en un solo efecto, y cualquiera otra
parte recurrente, la contraparte o el tribunal indiquen como conducente para el recurso, de todas
las cuales aparecerá la naturaleza del fallo apelado; las razones del tribunal para negar la apelación
o admitirla en un solo efecto; la fecha del auto respectivo u otros elementos que permitan al
superior decidir no solamente sobre el fundamento del recurso, sino también sobre su
admisibilidad misma, su extemporaneidad o caducidad.

Las expresadas copias excluyen, en nuestro sistema, el pedido de informes del superior al inferior,
previsto en otras legislaciones. que puede asumir la forma del "pedido de informes con autos",
que obliga al inferior a remitir el expediente, con la consiguiente paralización del asunto y
suspensión de la ejecución del auto recurrido .

Es evidente que sin la presentación de las copias, no puede el superior dictar decisión sobre el
recurso; y se ha planteado en la práctica del foro la cuestión del tiempo necesario para la
caducidad o perención del mismo. y mientras una jurisprudencia de la antigua Corte Federal y de
Casación sostenía que no podía darse por perecido el recurso sino hasta después de transcurrido
el término ordinario de la perención 10, en cambio, decisiones más recientes han establecido para
el recurso de hecho ante casación, previsto en el Art. 427 C.P.C. de 1916 (ahora Art. 316 del
nuevo código) que él debe ser decidido dentro de los cinco días siguientes a la fecha de recibo de
las copias, pero que este término no puede ser indefinido, por lo cual, introducido el recurso sin
las copias, si éstas no son producidas dentro de los cinco días fijados en el primer aparte del Art.
316 C.P.C., más el término de distancia previsto en el Art. 305 C.P.C., no le queda otra cosa al alto
tribunal, sino decidir" el recurso, para cumplir así con lo ordenado en el citado aparte segundo del
Art. 316.

Aceptar que las copias puedan presentarse en un tiempo mayor, dice la Corte, por lo menos
durante los años fijados para la perención y no en el término arriba señalado y que, por tanto,
hasta que eso ocurra debe la Corte demorar su decisión, sería contrariar los principios que se
dejan sustentad y que encontraron con consagración en los artículos citados. Decisión que será,
necesariamente, la de declarar que no hay materia sobre qué decidir, toda vez que no se
acompañaron las copias que constituían los elementos de juicio para ese pronunciamiento.

La falta de presentación de las copias al tribunal superior, impide pues a éste conocer del recurso y
provoca en muchos casos la caducidad del mismo.

Tal ocurre, cuando la falta de presentación de las copias se prolonga a tal punto que el recurso se
encuentre en suspenso al momento de dictarse la sentencia definitiva sobre el fondo de la
controversia que ha pasado al conocimiento del superior, pues en este caso, no es permitido al
tribunal conocer del recurso de hecho en la sentencia definitiva .

Lo mismo ocurriría, en opinión de Sanojo, cuando siendo la sentencia apelada interlocutoria, se


hubiere dictado después la definitiva y ésta se hubiere ejecutoriado por no haber sido apelada. "
En este caso, el juicio ha terminado en lo principal y lógicamente también en lo accesorio.

Pero en la misma hipótesis, si la definitiva fuere apelada, el superior conocerá de ella sin atender
al recurso de hecho, que indudablemente habrá caducado por no tener ya el objeto.

Como se ve, dice Marcano Rodríguez, en ambas hipótesis caduca el recurso por la naturaleza de
las circunstancias y la presentación de las copias carecerá en absoluto de oportunidad y de
finalidad práctica

OBJETO DEL RECURSO DE HECHO.

El legislador ha circunscrito en el Art. 305 C.P.C. el objeto del recurso a solicitar que se ordene oír
la apelación denegada o que se le admita en ambos efectos cuando ha sido oída en el solo efecto
devolutivo. El juez de alzada no puede conocer de cuestiones diferentes al objeto propio del
recurso.

De modo que los vicios en que haya podido incurrir el tribunal al resolver sobre
los recursos interpuestos, son extraños al recurso de hecho y no pueden hacerse valer por medio
de éste. Así, la errónea indicación del tribunal que debe conocer de la apelación, hecha en el auto
de admisión de la misma, no puede ser resuelta por la vía del recurso de hecho; tanto porque esa
errónea indicación de un juez incompetente no equivale a la negativa de la apelación, que es la
materia propia del recurso de hecho, como porque existen los medios establecidos por la ley para
resolver esas situaciones, como son entre otros la solicitud de regulación de la competencia para
que sea dirimida conforme a la ley. Tampoco puede hacerse valer por medio del recurso de hecho
la infracción de normas que darían lugar a la reposición de la causa, solicitada en la instancia
inferior y negada en ésta etc.
EFECTOS DEL RECURSO DE HECHO.

Estando circunscrita en el Art. 305 C.P.C. la materia del recurso de hecho a estas dos cuestiones:
negativa de la apelación, o su admisión en un solo efecto, la resolución del mismo por el juez de
alzada tiene estos efectos naturales: ordenar que se oiga la apelación denegada por el juez a quo,
o disponer que oiga en ambos efectos, cuando la ha oído en el solo efecto devolutivo.

Esto supone, naturalmente, que el superior ha examinado el asunto y considerado el mérito del
recurso a la luz de las pruebas que resultan de las copias presentadas con el recurso, y que lo ha
encontrado fundado.

Pero si lo encuentra infundado y lo declara sin lugar, el efecto consiste, simplemente, en que el
auto del juez a quo queda ejecutoriado.

El juez de alzada infringiría el Art. 305 C.P.C. cuando habiendo negado la apelación el juez inferior,
resulta comprobado con las copias certificadas aportadas al expediente del recurso de hecho, que
la apelación debe ser oída porque la decisión apelada lo merece y, sin embargo, declara sin lugar
el recurso de hecho; o cuando a la inversa, aparece demostrado en unas que la apelación no debe
ser oída por impedirlo la naturaleza de la decisión apelada y, no obstante, declara con lugar el
recurso de hecho anunciado.

Es necesario distinguir bien los efectos propios del recurso de hecho, de otros efectos
consecuenciales que se producen una vez decidido el recurso, pero que no son efectos propios de
éste.

Así, la ejecutoria de la sentencia apelada, que se produce cuando se declara sin lugar el recurso
contra el auto denegatorio de la apelación, es un efecto de la sentencia que ha quedado sin
apelación, pero no un efecto del recurso de hecho; del mismo modo.

La revisión en alzada de la sentencia apelada y su ejecución por el juez a quo, que se produce
cuando el recurso de hecho por haberse admitido la apelación en un solo efecto, es declarado sin
lugar, es un efecto de la apelación oída en el solo efecto devolutivo, pero no u efecto del recurso
de hecho; y, finalmente, la rescisión en alzada de la sentencia apelada y la suspensión de su
ejecución, cuando el recurso de hecho por apelación oída en el solo efecto devolutivo, es
declarado con lugar, es un efecto de la apelación oída libremente, pero no un efecto del recurso
de hecho.

En resumen, se tiene que los efectos del recurso de hecho, no son otros sino la revocación o la
confirmación del auto del juez a qua sobre la apelación.

Para concluir, debemos observar que, como el recurso de hecho no suspende el curso
del procedimiento. y el juez a quo puede dictar providencias. pues sólo pierde la jurisdicción sobre
el asunto en el momento en que oye la apelación (Art. 293 C.P.C.), la ley establece que si por no
haberse admitido la apelación, o por haberla admitido en un solo efecto, el juez de la causa
hubiere dictado providencias, éstas quedarán sin efecto si el juez de alzada ordenare que se oiga la
apelación libremente (Art. 309 C.P.C.). Como se observa de esta disposición, la ineficacia o nulidad
de las providencias sólo alcanza a las dictadas después de negada u oída la apelación en un solo
efecto; nada dice el legislador acerca de las providencias dictadas antes de esa determinación
cuando no ha devuelto al superior su competencia de conocer. pero la jurisprudencia estima que
no está facultado el juez para extender los efectos del recurso más allá del texto expreso de la ley,
y que las posibles o providencias comprendidas en el lapso que va desde la sentencia hasta la
admisión del recurso del recurso, sería materia apelable y su validez o ineficacia dependerán de
los que resuelva el superior, no como efectos propios o consecuencias del simple hecho de
haberse estampado diligencias de apelación.

RECURSO DE HECHO EN APELACIÓN

SCS 30-11-00

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº  00-355, dec. Nº 524:

No hay recurso de hecho contra falta de pronunciamiento sobre la apelación, sólo amparo
constitucional

De la norma citada, se evidencia que sólo podrá interponerse recurso de hecho contra la negativa
de admisión de la apelación o cuando el Juez la haya admitido escuchándola en un solo efecto y
ésta ha debido oírse en ambos efectos, es decir, es precisa y concreta la mencionada norma con
respecto a la posibilidad de interponer el precitado recurso y su consecuente admisión.

Se observa pues, que existe la imperiosa necesidad de un pronunciamiento expreso del Juez
acerca de la apelación interpuesta para poder interponer un recurso de hecho, considerando que
jurídicamente no es factible utilizar el mencionado recurso cuando el juez guarde silencio acerca
de la apelación interpuesta, es decir, no existe la negativa tácita de admisión de una apelación
cuando el juez no se haya pronunciado acerca de ella.

En estos casos, cuando el Sentenciador no se pronuncie acerca de una apelación, lo viable sería la
interposición de una acción de amparo constitucional, tal y como lo señaló este Alto Tribunal en
Sala Constitucional en fallo de fecha 13 de mayo de 1999, al aseverar:

“En el mismo orden, la Sala ha admitido la posibilidad de que se interponga acción de amparo
contra la omisión de pronunciamiento judicial, cuando ésta viole en forma flagrante un derecho
constitucional, el cual deberá proponerse conforme al artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales. Así se dejó sentado en sentencia del 21 de
noviembre de 1995, cuando expresó:

...el Juzgado Superior... analizando la acción de amparo propuesta consideró, que habiendo el
accionante ejercido el recurso de apelación contra la sentencia que se impugnaba por vía del
amparo y, siendo que el tribunal ante quien se interpuso había omitido todo pronunciamiento al
respecto, resolvió con acierto ordenar al mencionado Tribunal se pronunciara de inmediato sobre
la actuación procesal ejercida (...).”

Se observa pues, que la aseveración de la recurrida declarando SIN LUGAR el recurso de hecho
interpuesto por la abogada Rosemary Castro, tiene asidero en que no existe pronunciamiento
expreso de parte del tribunal de la causa con respecto a la apelación interpuesta y en razón de ello
no se cumple con el presupuesto establecido en el artículo 305 del Código de Procedimiento Civil
para poder recurrir de hecho.
Ahora bien, esta Sala de Casación Social, al verificar la admisibilidad de este recurso de casación,
ha constatado que el mismo no se ajusta dentro de los diversos supuestos establecidos en el
artículo 312 del Código de Procedimiento Civil, así como también se evidencia que está pendiente
el pronunciamiento por el Tribunal de la causa sobre la apelación interpuesta por la hoy
recurrente; lo cual conlleva a la declaratoria de inadmisibilidad del presente recurso de casación.
Así se establece.

SCS 18-4-02

Ponencia del Magistrado Alfonso Valbuena Cordero. Exp. Nº  01-692, dec. Nº 241:

El recurso de hecho es el único medio contra la negativa de apelación, no es posible la nulidad


incidental del auto de inadmisión

El artículo 305 del Código de Procedimiento Civil dispone que, “negada la apelación, o admitida en
un solo efecto, la parte podrá ocurrir de hecho, dentro de cinco días más el término de la
distancia, al Tribunal de alzada, solicitando que se ordene oír la apelación o que se la admita en
ambos efectos y acompañará copia de las actas del expediente que crea conducentes y de las que
indique el Juez si este lo dispone así(...)”.

Al negar el Tribunal a quo la apelación de la parte actora contra la sentencia definitiva que declaró
parcialmente con lugar la demanda, debió el apelante, por ser el medio establecido por la Ley,
recurrir de hecho a fin de que el Tribunal Superior respectivo reparara la ilegalidad de la negativa,
si ese fuere el caso. Al no hacerlo, debe entenderse que se conformó con la negativa y es aplicable
el principio de preclusión según el cual, al no ser ejercido oportunamente un recurso, se pierde el
derecho a hacerlo.

Actuó inapropiadamente la parte actora al plantear en la alzada, durante el lapso probatorio, la


revisión de un auto, que por su inactividad, había quedado firme. No se trata de materia de orden
público porque la parte puede o no ejercer un recurso y, en caso de no ejercerlo, no puede la
autoridad judicial suplirlo, sino en los casos expresamente previstos por la ley. No se trata, en este
caso, que el Juez a quo haya omitido resolver sobre una apelación, hipótesis en el cual, según vieja
jurisprudencia, puede el Juez de alzada ordenar que se decida sobre las apelaciones pendientes.

Al declarar el Juez de alzada sobre la nulidad del auto del Tribunal a quo que negó la apelación de
la parte demandante y admitió la apelación de la parte demandada y, como consecuencia de tal
declaratoria, la reposición de la causa el Juez Superior, utilizó razones y argumentos que pudieron
haber sido fundamento de un recurso de hecho si éste hubiere sido ejercido debidamente. Al
extralimitar sus funciones como Juez a quien competía conocer y decidir el fondo del asunto
(quantum apelatum, quantum devolutum), violó disposiciones sobre el tiempo y modo de los
actos procesales y sus decisiones, con menoscabo del derecho del apelante de que fuera resuelto,
sin mas dilaciones, el fondo del asunto sometido a la revisión del Juez de alzada. Por ese mismo
motivo rompió el necesario equilibrio de la partes, consagrado en el artículo 15 del Código de
Procedimiento Civil.

También cabe señalar que las nulidades deben estar expresamente establecidas en la Ley, y de
ninguna manera pueden ser utilizadas para suplir recursos no ejercidos debidamente. Así lo
consagra el artículo 206 del Código de Procedimiento Civil al disponer que “esta nulidad no se
declarará sino en los casos determinados por la ley, o cuando se haya dejado de cumplir en el acto
alguna formalidad esencial a su validez...”.

SCC 25-6-01

Ponencia del Magistrado Carlos Oberto Vélez. Exp. Nº  01-336, dec. Nº 0065:

Inadmisible recurso de hecho interpuesto contra negativa de apelación de una sentencia de


Alzada

Al respecto, la Sala Observa, que el recurrente ejerció un recurso de hecho contra una decisión del
Juzgado Superior Décimo en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, en la cual se negó la apelación contra un auto que declaró la admisión
de una prueba en Segunda Instancia.         

[...]

Se observa que el recurso de hecho propuesto en el caso in comento, resulta inadmisible por
cuanto la decisión recurrible no es susceptible del recurso de hecho previsto en el artículo 305 del
Código de Procedimiento Civil, y tampoco es el recurso de hecho previsto en el artículo 316
eiusdem, pues para que este se ejerza, es requisito sine qua nom, haber anunciado el recurso de
casación y ser negado por el Órgano Jurisdiccional, con competencia funcional jerárquica vertical,
cuyo supuesto tampoco coincide con los hechos de autos, sino que se trata sobre una negativa de
apelación decidida por el Juzgado Superior.

Por tanto, en aplicación del criterio que antecede esta Sala considera que el recurso de hecho
anunciado contra el auto de fecha 9 de abril de 2001, dictado por el Juzgado Superior Décimo en
lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas,
es inadmisible. Así se decide.

SCC 22-3-02

Ponencia del Magistrado Franklin Arrieche G. Exp. Nº  01-820, dec. Nº 0042:

Recurso interpuesto sin las copias

A mayor abundamiento, esta Sala aprecia que la decisión recurrida se fundamenta en que la
representante judicial de la demandada, no consignó las copias certificadas de las actas
conducentes para decidir el recurso de hecho dentro del lapso fijado.

Por tanto, la labor de un juez es dirigir el proceso y dirimir una controversia, pero sólo podrá
hacerlo si cuenta con los elementos de juicio necesario para ello, es decir, que es deber
irrenunciable de las partes; como carga procesal, suministrar las copias certificadas de las
actuaciones pertinentes en los cuales se evidencie los elementos de juicio que el juez necesita
para ilustrarse y consecuencialmente, producir su decisión.

Es de hacer notar que, dentro del proceso la práctica de las actuaciones tienen una oportunidad
previamente establecida en la ley para su realización, y de no hacerse en ese lapso no podrán
practicarse las diligencias en ninguna otra oportunidad procesal, salvo lo previsto en el artículo
202 del Código de Procedimiento Civil. Por ello, cuando sea necesaria la consignación de ciertos
recaudos para la resolución de un recurso, dicha actividad inherente a las partes debe ser
realizada en la oportunidad procesal que la fije al efecto.

En este orden de ideas, la Sala se ha pronunciado en sentencia de 11 de febrero de 1987, caso


Rockwell International Corporation General Aviation División contra Inversiones Goecab, C.A,
ratificada en decisión N°176, de fecha 19 de octubre de 2000, caso Justa paulina Silva contra
Beatriz Enriqueta Arocha de Silva, exp 00-133, de la siguiente manera:

“...si el apelante, cuyo recurso de apelación se le oyó en el solo efecto devolutivo, no produce ante
la alzada la copia certificada del auto apelado, como le corresponde por ser su carga procesal...ello
entraña una renuncia a la apelación, pues apelar de un fallo y no ejercer luego los recursos que da
la ley contra omisión del sentenciador en providenciar la apelación, equivale a no ejercer ese
recurso ordinario, o mejor dicho, a renunciar o desistir del mismo.

...Omissis...

...En consecuencia, al renunciar o desistir de dicha apelación, debido a la conducta adoptada ante
la alzada el recurrente carece de legitimación procesal para anunciar casación, que como recurso
extraordinario que es, impone necesariamente ejercer previamente en la instancia respectiva los
recursos ordinarios; y como su falta de diligencia en hacer llegar al superior la copia certificada de
la actuación más importante, como era el fallo apelado, entraña a juicio de la Sala una renuncia o
desistimiento de la susodicha apelación que habría interpuesto, mal podía en consecuencia
anunciar casación, al no haber agotado el recurso ordinario de apelación...”

En el caso de autos, tal como antes se señaló no fueron presentados en su oportunidad los
recaudos necesarios para la sustanciación del recurso, como son el auto de fecha 5 de julio de
2001 proferido por el Juzgado a quo, la diligencia del recurso de apelación contra ese auto y el
auto de fecha 15 de junio del referido año, que oye la apelación en un solo efecto, todos los
recaudos señalados por el recurrente en su escrito recursivo. Por tanto, la Sala, al igual que el
Tribunal Superior, no puede suplir –por mandato del artículo 12 del Código de Procedimiento Civil-
la conducta omisiva de la apoderado de la demandada.

SCS 24-2-00

Ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo. Exp. Nº  00-014, dec. Nº 18:

Recurso de hecho en apelación interpuesto ante SCS y remitido al Superior

En nuestro ordenamiento jurídico existen dos categorías de recurso de hecho, el establecido en el


artículo 305 del Código de Procedimiento Civil y por otra parte, el que dispone el artículo 316 del
citado Código.

A este respecto, señala el artículo 305 eiusdem, lo siguiente:

“Negada la apelación, o admitida en un solo efecto, la parte podrá recurrir de hecho, dentro de
cinco días, más el término de la distancia, al Tribunal de alzada, solicitando que se ordene oír la
apelación o que se la admita en ambos efectos y acompañará copia de las actas del expediente
que crea conducentes y de las que indique el Juez si éste lo dispone así. También se acompañará
copia de los documentos o actas que indique la parte contraria, costeándolos ella misma. El auto
que niegue la apelación o la admita en un solo efecto, fijará el término de la distancia, si fuere
procedente, a los efectos del recurso de hecho.”

De acuerdo con lo establecido en el Código de Procedimiento Civil, el recurso de hecho constituye


el medio o garantía del derecho a la defensa, que tiene el interesado para impugnar el auto del
Tribunal, con el fin de dejarlo sin efecto, al haber ejercido el recurso de apelación (Art. 305) o de
casación (Art. 316 C.P.C), el cual, en el primero de los casos, es contra el auto que declaró
inadmisible la apelación o la admitió sólo en el efecto devolutivo. A tal efecto, el apelante
interpondrá dicho recurso ante el juez de alzada, solicitando que se ordene oír la apelación o
admita en ambos efectos, de conformidad con el artículo 305 del Código antes citado.

En el caso de autos, no corresponde a esta Sala conocer sobre el recurso de hecho propuesto por
la demandante, contra la falta de pronunciamiento del Juez de Primera Instancia en relación con la
apelación y la inhibición interpuesta, sino que, por expresa aplicación del artículo 305 eiusdem,
deberá conocer y decidir el presente recurso, el Juez Superior de la referida Circunscripción
Judicial.

Considera esta Sala, que debe tenerse como fecha de presentación del recurso de hecho, aquella
en que fue recibido por esta Sala, todo ello, para proteger el derecho a la defensa de la parte.

Por los razonamientos anteriormente expuestos, se ordena remitir el presente expediente al


Juzgado Superior Distribuidor del Trabajo de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de
Caracas, a los fines que resuelva el recurso de hecho aquí planteado. Así se decide.

SCS 16-11-00

Ponencia del Magistrado Alberto Martini Urdaneta. Exp. Nº  00-312, dec. Nº 483:

Cómputo por días de despacho del lapso para interponer recurso de hecho

El artículo 305 del Código de Procedimiento Civil consagra el recurso de hecho, como el medio de
impugnación concedido al apelante, que tiene por objeto examinar la legalidad o ilegalidad del
auto por el cual el a-quo se ha negado admitir el recurso de apelación, u oyéndolo, lo ha hecho
solo en el efecto devolutivo; concediendo para su ejercicio un lapso de cinco (5) días, más el
término de la distancia, si lo hubiere.

El formalizante como sustento de su delación, como ya se señaló, invoca doctrina de la Sala de


Casación Civil, sentada en decisión de fecha 04 de octubre de 1989, que por interpretación del
artículo 197 ejusdem, estableció a partir de esa fecha, como deben computarse los lapsos
procesales. Dicha doctrina, aún vigente, ciertamente enumeró cuáles de los lapsos previstos en
dicho Código Adjetivo debían computarse por días calendarios consecutivos, entre los cuales no
refiere el correspondiente al recurso de hecho, señalando por el contrario que “… en Venezuela las
mismas razones valederas para el cómputo de los lapsos de prueba por días de despacho, lo son
para la interposición de todos los recursos, …”; de allí que puede decirse que establezca que éstos
últimos deben computarse por días de despacho.
La Sala Accidental también ha tenido a la vista la jurisprudencia invocada por la parte demandada
ante el Tribunal de Alzada (23-11-99, S.P.A. Dra. Belén Ramírez Landaeta, en juicio Emma
Rodríguez, Exp. N° 4.266); la cual señala “… que tanto la doctrina como la jurisprudencia, han sido
contestes en señalar que los cinco (5) días a que hace alusión el artículo 305 antes transcrito, son
días continuos …”; pero disiente de la misma, por cuanto contrariamente a lo que señala, en el
marco del derecho procesal civil, tal lapso siempre se ha computado, desde la publicación de la
doctrina antes referida, por días de despacho, como lo indican distintas decisiones de la Sala de
Casación Civil (p.ej.: 15-07-99, Dr. Héctor Grisanti Luciani, juicio Jorge González c/Enrique Liarraga
& Cía, C.A. y otro), criterio acogido por la Sala de Casación Social (auto 24-02-00, Dr. Omar Mora
Díaz, juicio Luisa Zapata c/ Axxa C.A., Corretaje de Seguros, Exp. N° 00-013) e igualmente lo han
señalado distintos autores venezolanos.

En virtud de las consideraciones anteriores esta Sala Accidental, ratifica el criterio que el lapso de
cinco (5) días para ejercer el recurso de hecho, previsto en el artículo 305 del Código de
Procedimiento Civil, debe computarse por días consecutivos en los cuales el Tribunal disponga dar
despacho, y abundándose se señala que el Tribunal a que se refiere esta Sala Accidental es el
Juzgado Superior al que corresponda recibir tal recurso, ya que evidentemente es ante éste que
deberá presentarse la solicitud, aún cuando la fecha que da inició al lapso sea la de una actuación
que tuvo lugar ante el a-quo. Así se establece.

SC 9-11-01

Ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero. Exp. Nº  01-0659, dec. Nº 2234:

Cómputo de lapso por días hábiles, recurso de hecho apelación en amparo

Tempranamente, ya la Sala había interpretado la forma de computar los lapsos prescritos en la


citada ley (véanse decisiones n° 7/2000 y n° 501/2000, entre otras), estimando que los mismos
debían ser calculados tomando como base los días hábiles. Esto es, se excluyen del cómputo de los
lapsos a realizarse en materia de amparo, únicamente los días sábados, domingos, así como los
declarados días feriados por la Ley de Fiestas Nacionales y los declarados no laborables por otras
leyes.

Ateniéndose al criterio fijado, se observa que –habiendo sido dictada la sentencia que se pretende
apelar el (jueves) 15 de marzo de 2001- el lapso de tres días que concede la norma transcrita ut
supra comenzó a transcurrir el (viernes) 16 de marzo de 2001 y fenecía el (martes) 20 de marzo de
2001, pues deben excluirse del cálculo los días (sábado) 17 y (domingo) 18 del mismo mes y año.
Así las cosas, visto que el recurso de apelación fue propuesto mediante diligencia del (miércoles)
21 de marzo del 2001, tal interposición resultó extemporánea por tardía, en virtud de lo cual debe
forzosamente declararse sin lugar el recurso de hecho objeto de estos autos.  Así se decide.

No obstante que el recurso de hecho sub examine fue desestimado, la Sala estima conveniente


hacer dos precisiones al Juzgado de la causa, pues de los autos se desprenden,
fundamentalmente, dos yerros. El primero de ellos, reside en haber computado los lapsos para el
trámite de la acción de amparo tomando en cuenta los días de despacho, siendo lo correcto
efectuar dichos cálculos conforme la doctrina esbozada anteriormente, pero habiendo la Sala
abordado este punto, no considera necesario realizar mayores abundamientos.
Apelación después de dictada la sentencia, antes del inicio del lapso es válida

Ahora bien, el segundo de los desaciertos, merece una mayor atención. El Juez de la causa declaró
inadmisible el recurso de apelación, negativa que llevó al tercero interesado a proponer el recurso
de hecho, por haber sido interpuesto supuestamente “extemporáneamente por anticipado”.
Respecto de tales estimaciones, la Sala ha sido rotunda al afirmar que no puede negarse a una
parte el derecho de recurrir de un fallo que le es adverso, cuando ésta no ha sido negligente y,
muy por el contrario, ha patentizado con sus actuaciones su disconformidad con una resolución
judicial contraria a sus intereses (vid. stc. 1590/2001). En el caso de autos, el juez a quo estimó
que por haberse encontrado la causa en estado de sentencia (lo cual por demás es errado, pues –
conforme los señalamientos contenido en este fallo- dicho lapso concluía el 19 de marzo de 2001),
la interposición del recurso debía estimarse inadmisible por prematura.

Tal interpretación, sólo podría derivarse de un ritualismo excesivo, que desconoce al proceso
como instrumento eficaz para la materialización de la justicia, en franca contravención con los
preceptos del derecho a la tutela judicial efectiva que postula la Carta Magna. En efecto, si la
sentencia que ha de impugnarse ya ha sido publicada, aún encontrándose la causa en el término
para dictar sentencia, nada obsta para que las partes anuncien el recurso correspondiente, pues
tal circunstancia mal podría afectar a su contraria, siempre y cuando los lapsos pendientes se
dejen transcurrir, para garantizar a esta otra la correspondiente instancia recursiva. Con tales
señalamientos, deja entonces la Sala clara sus posiciones frente a las circunstancias narradas,
apercibiendo al a quo sobre el estricto cumplimiento que deberá dar a las mismas en lo sucesivo.

SC 9-2-01

Ponencia del Magistrado Pedro Rafael Rondón Haaz. Exp. Nº  1609, dec. Nº 164:

El amparo no es sustituto del recurso de hecho

De la doctrina transcrita supra se colige que la acción de amparo constitucional presupone la


inexistencia de un medio procesal idóneo contra la providencia dictada o, caso de existir éste, la
imposibilidad de ejercerlo útilmente.

Como bien lo destaca el a quo, se encontraba a disposición del accionante el recurso procesal
consagrado en el artículo 305 del Código de Procedimiento Civil, idóneo para hacer valer las
razones invocadas por el accionante contra la decisión del Tribunal de abstenerse de oír la
apelación por él interpuesta, y, a pesar de hallarse a su disposición, no consta que haya sido
utilizado por éste, ni constan circunstancias que hayan imposibilitado su ejercicio.

Por tanto, la falta culpable de ejercicio oportuno del citado recurso de hecho expresa la voluntad
conforme de la parte con la decisión accionada, configurándose de esta manera el supuesto de
consentimiento tácito previsto en el artículo 6, numeral 4, último aparte, de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, razón por la cual en el caso de autos, la
acción debe desestimarse por inadmisible. Así se declara.

SC 27-11-01
Ponencia del Magistrado José M. Delgado Ocando. Exp. Nº  00-3304, dec. Nº 2445:

Recurso de hecho irregularmente intentado no abre vía de amparo

Esta Sala considera que la decisión recurrida por la vía del amparo constitucional tiene como
medio de impugnación establecido por la Ley el recurso de hecho contemplado en el artículo 305
del Código de Procedimiento Civil, recurso éste que fue ejercido por la parte demanda como se
desprende de las actas del proceso. Ahora bien, el hecho de que el mencionado recurso no haya
sido intentado en los términos exigidos por la ley procesal, no da lugar a la acción de amparo
constitucional, ya que lo que pretende la accionante es, por vía del amparo constitucional, abrir
una tercera instancia en el presente caso, siendo que ya había hecho uso de la vía ordinaria,
aunque infructuosamente, para hacer valer sus derechos.

RECURSO DE HECHO EN CASACIÓN

SCS 13-7-00

Se propone ante el Sentenciador de la recurrida el recurso de hecho por negativa de admisión


del recurso de casación

Ponencia del Magistrado Omar Alfredo Mora Díaz. Exp. Nº  00-064, dec. Nº 65:

En nuestro ordenamiento jurídico existen dos categorías de recurso de hecho, el establecido en el


artículo 305 del Código de Procedimiento Civil y por otra parte, el que dispone el artículo 316 del
citado Código.

En conformidad con lo establecido en el Código de Procedimiento Civil, el recurso de hecho


constituye el medio o garantía del derecho a la defensa que tiene el interesado para impugnar el
auto del Tribunal, con el fin de dejarlo sin efecto, al haber ejercido el recurso de apelación (Art.
305) o de casación (Art. 316 C.P.C.), el cual, en el primero de los casos, es contra el auto que
declaró inadmisible la apelación o la admitió sólo en el efecto devolutivo. A tal efecto, el apelante
interpondrá dicho recurso ante el juez de Alzada, solicitando que se ordene oír la apelación o
admita en ambos efectos, de conformidad con el artículo 305 del Código antes citado.

En caso de negativa del recurso de casación por parte del juez superior, éste conservará el
expediente durante cinco (5) días, tal como lo establece el artículo 316 eiusdem, a fin de que la
parte pueda recurrir de hecho ante este Tribunal Supremo de Justicia. Dicho recurso se propondrá
ante el tribunal que negó el recurso.

En el caso aquí examinado, se evidencia que el recurso de casación fue negado; en consecuencia,
el recurso de hecho debió interponerse ante ese Tribunal y no ante la Sala de Casación Social, en
aplicación del artículo 316 del mencionado Código Procesal.

Se observa, que la parte recurrió de hecho erradamente ante esta Sala con base a lo establecido
en el artículo 305 eiusdem, en virtud de habérsele negado el recurso de casación.

En todo caso y aunado a lo anterior, no consta en autos, original ni copia certificada del auto del
Tribunal que supuestamente negó el referido recurso, ni la decisión contra la cual se anunció
casación, ni instrumento poder que acredita las facultades de representación de la abogada que
actuó en nombre del ciudadano Fernando Roseliano Antequera, ni el libelo, es decir, no consignó
copia de ningún recaudo.

 El Recurso de hecho

Emilio Calvo Baca en su obra sobre el Código de Procedimiento Civil comentado, expresa lo
siguiente:

“…Para Humberto Cuenca, “el recurso de hecho es un medio de impugnación de carácter


subsidiario cuyo propósito es hacer admisible la alzada o la casación denegada. Es el medio que la
ley coloca a disposición de las partes para garantizar el derecho a la revisión de la Sentencia, bien
por apelación en uno o ambos efectos, o mediante la censura de casación por el Supremo
Tribunal. Su objeto es revisar la resolución denegatoria”.

Rengel-Romberg lo define como “el recurso que puede interponer el apelante ante el Tribunal
Superior, contra la decisión del Juez A-quo que niega la apelación o la admite en un solo efecto,
solicitando se ordene oír apelación o admitirla en ambos efectos, conforme a la ley”.

El Recurso de Hecho es un medio para reparar el agravio, que pretende el interesado con motivo
de haber ejercido los recursos de apelación o casación contra la negativa del sentenciador de no
oír la apelación u oírla en un solo efecto o de no admitir el recurso de casación anunciado. Este
recurso está destinado exclusivamente al examen de la legalidad o ilegalidad de la providencia del
Tribunal que niega el recurso de apelación o que ha oído éste en un solo efecto y no en ambos,
como ordena la ley, según sea el caso.

El recurso de hecho es definido por nuestra doctrina como “como un medio de impugnación de
carácter subsidiario cuyo propósito es hacer admisible la alzada o la casación denegada. Es el
medio que la Ley coloca a disposición de las partes para garantizar el derecho a al revisión de la
sentencia, bien por la apelación en uno o en ambos efectos. Su objeto es revisar la resolución
denegatoria. Asimismo, ha sostenido que el presente recurso se puede ejercer siempre que la
sentencia cuya apelación negó la primera instancia esté comprendida dentro de los siguientes
supuestos:

1. Que sea aquella que la Ley permite apelarlas en ambos efectos, y sólo se oyó en un solo efecto.
2. Que sea una sentencia que por su naturaleza procesal tiene apelación, y sin embargo se niega
oír el recurso.

3. Que contra ella, oportunamente, la parte perdidosa ejerció apelación...”

Existen así cuatro circunstancias establecidas por el legislador, más no exclusivas para la
procedencia del recurso de hechos: la primera; que exista sentencia definitiva (definitiva o
interlocutoria). La segunda; que la sentencia emane de un juzgado en primer grado de
conocimiento. Tercero; que el recurso de apelación se interponga en tiempo útil, es decir, en el
término de cinco días y Cuarto; la ineludible obligación de la parte proponente del recurso de
hecho, en acompañar el recurso, con las copias certificadas de las actas necesarias del respectivo
expediente que creyere conveniente y poder llevar a la convicción del sentenciador de alzada el
motivo por el cual se ejerce el recurso de hecho, en virtud de la negativa de oír la apelación o
siendo admitida ésta se oiga en un sólo efecto, cuando procedía oírla en ambos efectos, requisitos
estos que fueron cumplidos por el recurrente de hecho.

El recurso de hecho, llamado en otras legislaciones recurso de queja por denegación, es la garantía
procesal del recurso de apelación.

En sistemas como el nuestro, que confiere al tribunal a quo la facultad de admitir o negar la


apelación interpuesta (Artículo 293 C.P.C. ) , el recurso de apelación podría quedar nugatorio si la
negativa de la apelación o la admisión de la-misma en un solo efecto, cuando debía ser oída
libremente, no tuviere en el tribunal superior un contralor de aquella facultad.

Es evidente que en el caso de la absoluta negativa de la apelación, el apelante no tendría ya la


oportunidad de lograr en la alzada la revocación del fallo que le produce gravamen, el cual
quedaría con autoridad de cosa juzgada; y, en el caso de admisión de la apelación en el solo efecto
devolutivo, podría ejecutarse en perjuicio del apelante la sentencia que lo grava, por no producirse
el efecto suspensivo de la apelación.

A evitar estos perjuicios al apelante ya asegurar la vigencia de las reglas que determinan el modo
de admitir la apelación, tiende este recurso de hecho, que es en esencia, como se dijo antes, la
garantía procesal del derecho de apelación.

Puede como recurso ante el tribunal superior contra la decisión del juez a quo que niega la
apelación o la admite en un solo efecto, solicitando se ordene oír la apelación o admitirla en
ambos efectos, conforme a la ley .

El recurso de hecho es propiamente un recurso, porque impugna una resolución judicial


cuya eficacia trata de eliminar, y debe ser decidido por un tribunal distinto de aquel que dictó la
providencia recurrida.

LEGITIMACIÓN PARA EJERCERLO.


Está legitimado para el recurso solamente el apelante, que es la parte gravada por la providencia
que niega la apelación o la admite en un solo efecto. La parte contraria sólo tiene la facultad de
indicar actuaciones o documentos cuyas copias debe remitir el tribunal a quo al superior, a costa
de esta parte, pero no interviene de otro modo en el recurso .

Nada dispone la ley venezolana, como sí lo hace la española para el caso de que se oiga una
apelación inadmisible o se admita libremente una que debe serlo en el solo efecto devolutivo.

Para Marcano Rodríguez, es evidente el interés que tiene el litigante vencedor en sostener que la
apelación no debe admitirse o únicamente admitirse en un solo efecto: en ambos casos la
sentencia se ejecutoriará en su favor, y en el primero producirá la terminación del juicio; pero es
de opinión que el vencedor carece de la vía del recurso de hecho contrario y que el único medio
de que puede hacer uso contra el auto que en su concepto haya admitido indebidamente la
apelación es el de apelar de él para ante el superior a fin de deferir a éste el poder de juzgar sobre
la legalidad o ilegalidad de dicho auto .

Esta doctrina es exacta, ante el silencio de la ley en la hipótesis considerada; pero rigorista.


Pensamos que no se ofendería ningún principio jurídico esencial. ni la aplicación de alguna
disposición de orden público, si se admitiese a la parte vencedora el recurso de hecho contra la
admisión de la apelación inadmisible o la admisión libremente de aquella que debía serlo en un
solo efecto. Si el recurso de hecho es la garantía procesal dela apelación, ella debe asegurar el
cumplimiento de las reglas de admisión de la apelación en todos sus aspectos, positivos y
negativos; y no cabe duda que la hipótesis que configura el recurso de hecho contrario, lleva
consigo la infracción de las reglas pertinentes a la apelación. Además, siendo al mismo resultado
práctico al que conducen, tanto la apelación sugerida por Marcano como el recurso de hecho
contrario y habiendo la misma razón jurídica en uno y otro medio de impugnación, no vemos por
qué deba excluirse una interpretación extensiva en favor del perjudicado.

PROCEDIMIENTO DEL RECURSO DE HECHO.

a) El recurso se interpone directamente ante el tribunal superior respectivo a quien compete


decidir si es o no admisible la apelación. Es lógico que sea a esa misma superioridad a la que deba
ocurrirse cuando el sentenciador de quien se apele niegue el recurso o lo acuerde en un solo
efecto 6.

Por lo tanto, aquí la expresión "tribunal superior" no está empleada en el sentido que tienen las
expresiones tribunales superiores y juzgados superiores en el título IV de la Ley Orgánica del Poder
Judicial que organiza las atribuciones de los diversos tribunales de la República; sino en el sentido
de superior jerárquico, por el grado de jurisdicción que ejerce en el sistema de las instancias.

Así, el tribunal superior respecto de un juzgado de departamento de la circunscripción judicial del


Distrito Federal y Estado Miranda, lo será un juzgado de primera instancia en lo civil y mercantil; y
el superior de éste lo será un juzgado o corte superior en lo civil y mercantil de la misma
circunscripción. En otras palabras, tribunal superior quiere decir en este caso, tribunal de alzada o
tribunal que conocería de la apelación si ésta fuere admisible.

b) El recurso se propone contra el auto del juez a quo que niega la apelación o la admite en un solo
efecto que es la providencia que causa gravamen al apelante; de modo que no es admisible contra
los autos que nieguen la apelación interpuesta contra actos que no constituyen decisiones
judiciales, como ocurriría, si se apelase de un acto de remate que no tiene tal carácter y se negase
el recurso de hecho contra la negativa de dicha apelación .

c) Debe proponerse dentro del plazo de cinco días más el terminarse la distancia, computado
conforme a la regla del Artículo 197 C.P.C. y el término de la distancia, según la regla del Artículo
205 ejusdem, a partir del día siguiente al de la fecha del auto en que fue negada la apelación u
oída en un solo efecto.

Este lapso es perentorio y preclusivo, de modo que el recurso interpuesto una vez vencido el
mismo, es extemporáneo y no surte efecto.

Asimismo, debe decidirse en el término de cinco días contados desde la fecha en que haya sido
introducido, o desde la fecha en que se acompañen las copias de las actas conducentes, si el
recurso hubiese sido introducido sin estas copias .

d) Con el recurso debe acompañarse copia de las actas del expediente que el recurrente crea
conducentes y de aquellas que indique el juez de quien se apele (Art. 305 C.P.C. ) ; pero el tribunal
superior debe darlo por introducido aunque no se acompañen con el escrito las indicadas copias
de las actas conducentes (Artículo 306 C.P.C.).

La expedición de las copias solicitadas, es un deber imperativo del juez de la causa y la negativa de
las mismas, o él retardo injustificado en su expedición, son causa de una multa que debe imponer
el tribunal de alzada al juez negligente, la cual no será menor de quinientos bolívares ni mayor de
dos mil; todo sin perjuicio del derecho de queja de la parte perjudicada por la negativa o por el
retardo (Art. 308 C.P.C.).

Es difícil precisar, en general, cuáles son las actas conducentes cuyas copias deben ser anexadas al
recurso, pero es evidente que no deben faltar: la copia de la sentencia apelada; de la diligencia de
apelación y la copia del auto que niega la apelación o la oye en un solo efecto, y cualquiera otra
parte recurrente, la contraparte o el tribunal indiquen como conducente para el recurso, de todas
las cuales aparecerá la naturaleza del fallo apelado; las razones del tribunal para negar la apelación
o admitirla en un solo efecto; la fecha del auto respectivo u otros elementos que permitan al
superior decidir no solamente sobre el fundamento del recurso, sino también sobre su
admisibilidad misma, su extemporaneidad o caducidad.

Las expresadas copias excluyen, en nuestro sistema, el pedido de informes del superior al inferior,
previsto en otras legislaciones. que puede asumir la forma del "pedido de informes con autos",
que obliga al inferior a remitir el expediente, con la consiguiente paralización del asunto y
suspensión de la ejecución del auto recurrido .
Es evidente que sin la presentación de las copias, no puede el superior dictar decisión sobre el
recurso; y se ha planteado en la práctica del foro la cuestión del tiempo necesario para la
caducidad o perención del mismo. y mientras una jurisprudencia de la antigua Corte Federal y de
Casación sostenía que no podía darse por perecido el recurso sino hasta después de transcurrido
el término ordinario de la perención 10, en cambio, decisiones más recientes han establecido para
el recurso de hecho ante casación, previsto en el Art. 427 C.P.C. de 1916 (ahora Art. 316 del
nuevo código) que él debe ser decidido dentro de los cinco días siguientes a la fecha de recibo de
las copias, pero que este término no puede ser indefinido, por lo cual, introducido el recurso sin
las copias, si éstas no son producidas dentro de los cinco días fijados en el primer aparte del Art.
316 C.P.C., más el término de distancia previsto en el Art. 305 C.P.C., no le queda otra cosa al alto
tribunal, sino decidir" el recurso, para cumplir así con lo ordenado en el citado aparte segundo del
Art. 316.

Aceptar que las copias puedan presentarse en un tiempo mayor, dice la Corte, por lo menos
durante los años fijados para la perención y no en el término arriba señalado y que, por tanto,
hasta que eso ocurra debe la Corte demorar su decisión, sería contrariar los principios que se
dejan sustentad y que encontraron con consagración en los artículos citados. Decisión que será,
necesariamente, la de declarar que no hay materia sobre qué decidir, toda vez que no se
acompañaron las copias que constituían los elementos de juicio para ese pronunciamiento.

La falta de presentación de las copias al tribunal superior, impide pues a éste conocer del recurso y
provoca en muchos casos la caducidad del mismo.

Tal ocurre, cuando la falta de presentación de las copias se prolonga a tal punto que el recurso se
encuentre en suspenso al momento de dictarse la sentencia definitiva sobre el fondo de la
controversia que ha pasado al conocimiento del superior, pues en este caso, no es permitido al
tribunal conocer del recurso de hecho en la sentencia definitiva .

Lo mismo ocurriría, en opinión de Sanojo, cuando siendo la sentencia apelada interlocutoria, se


hubiere dictado después la definitiva y ésta se hubiere ejecutoriado por no haber sido apelada. "
En este caso, el juicio ha terminado en lo principal y lógicamente también en lo accesorio.

Pero en la misma hipótesis, si la definitiva fuere apelada, el superior conocerá de ella sin atender
al recurso de hecho, que indudablemente habrá caducado por no tener ya el objeto.

Como se ve, dice Marcano Rodríguez, en ambas hipótesis caduca el recurso por la naturaleza de
las circunstancias y la presentación de las copias carecerá en absoluto de oportunidad y de
finalidad práctica

OBJETO DEL RECURSO DE HECHO.

El legislador ha circunscrito en el Art. 305 C.P.C. el objeto del recurso a solicitar que se ordene oír
la apelación denegada o que se le admita en ambos efectos cuando ha sido oída en el solo efecto
devolutivo. El juez de alzada no puede conocer de cuestiones diferentes al objeto propio del
recurso.
De modo que los vicios en que haya podido incurrir el tribunal al resolver sobre
los recursos interpuestos, son extraños al recurso de hecho y no pueden hacerse valer por medio
de éste. Así, la errónea indicación del tribunal que debe conocer de la apelación, hecha en el auto
de admisión de la misma, no puede ser resuelta por la vía del recurso de hecho; tanto porque esa
errónea indicación de un juez incompetente no equivale a la negativa de la apelación, que es la
materia propia del recurso de hecho, como porque existen los medios establecidos por la ley para
resolver esas situaciones, como son entre otros la solicitud de regulación de la competencia para
que sea dirimida conforme a la ley. Tampoco puede hacerse valer por medio del recurso de hecho
la infracción de normas que darían lugar a la reposición de la causa, solicitada en la instancia
inferior y negada en ésta etc.

EFECTOS DEL RECURSO DE HECHO.

Estando circunscrita en el Art. 305 C.P.C. la materia del recurso de hecho a estas dos cuestiones:
negativa de la apelación, o su admisión en un solo efecto, la resolución del mismo por el juez de
alzada tiene estos efectos naturales: ordenar que se oiga la apelación denegada por el juez a quo,
o disponer que oiga en ambos efectos, cuando la ha oído en el solo efecto devolutivo.

Esto supone, naturalmente, que el superior ha examinado el asunto y considerado el mérito del
recurso a la luz de las pruebas que resultan de las copias presentadas con el recurso, y que lo ha
encontrado fundado.

Pero si lo encuentra infundado y lo declara sin lugar, el efecto consiste, simplemente, en que el
auto del juez a quo queda ejecutoriado.

El juez de alzada infringiría el Art. 305 C.P.C. cuando habiendo negado la apelación el juez inferior,
resulta comprobado con las copias certificadas aportadas al expediente del recurso de hecho, que
la apelación debe ser oída porque la decisión apelada lo merece y, sin embargo, declara sin lugar
el recurso de hecho; o cuando a la inversa, aparece demostrado en unas que la apelación no debe
ser oída por impedirlo la naturaleza de la decisión apelada y, no obstante, declara con lugar el
recurso de hecho anunciado.

Es necesario distinguir bien los efectos propios del recurso de hecho, de otros efectos
consecuenciales que se producen una vez decidido el recurso, pero que no son efectos propios de
éste.

Así, la ejecutoria de la sentencia apelada, que se produce cuando se declara sin lugar el recurso
contra el auto denegatorio de la apelación, es un efecto de la sentencia que ha quedado sin
apelación, pero no un efecto del recurso de hecho; del mismo modo.

La revisión en alzada de la sentencia apelada y su ejecución por el juez a quo, que se produce
cuando el recurso de hecho por haberse admitido la apelación en un solo efecto, es declarado sin
lugar, es un efecto de la apelación oída en el solo efecto devolutivo, pero no u efecto del recurso
de hecho; y, finalmente, la rescisión en alzada de la sentencia apelada y la suspensión de su
ejecución, cuando el recurso de hecho por apelación oída en el solo efecto devolutivo, es
declarado con lugar, es un efecto de la apelación oída libremente, pero no un efecto del recurso
de hecho.
En resumen, se tiene que los efectos del recurso de hecho, no son otros sino la revocación o la
confirmación del auto del juez a qua sobre la apelación.

Para concluir, debemos observar que, como el recurso de hecho no suspende el curso
del procedimiento. y el juez a quo puede dictar providencias. pues sólo pierde la jurisdicción sobre
el asunto en el momento en que oye la apelación (Art. 293 C.P.C.), la ley establece que si por no
haberse admitido la apelación, o por haberla admitido en un solo efecto, el juez de la causa
hubiere dictado providencias, éstas quedarán sin efecto si el juez de alzada ordenare que se oiga la
apelación libremente (Art. 309 C.P.C.). Como se observa de esta disposición, la ineficacia o nulidad
de las providencias sólo alcanza a las dictadas después de negada u oída la apelación en un solo
efecto; nada dice el legislador acerca de las providencias dictadas antes de esa determinación
cuando no ha devuelto al superior su competencia de conocer. pero la jurisprudencia estima que
no está facultado el juez para extender los efectos del recurso más allá del texto expreso de la ley,
y que las posibles o providencias comprendidas en el lapso que va desde la sentencia hasta la
admisión del recurso del recurso, sería materia apelable y su validez o ineficacia dependerán de
los que resuelva el superior, no como efectos propios o consecuencias del simple hecho de
haberse estampado diligencias de apelación.

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