Introducción
El Libro de Melquisedec es una traducción al español de uno de los Rollos del Mar Muerto encontrado en la cueva núme-
ro 11, en el desierto de Qumrán, al norte del Mar Muerto. Algunos le llaman el Gran Rollo de Melquisedec, ya que en su
estado original, consiste en un conjunto de 7 rollos cosidos entre sí.
Según fuentes relacionadas con este Gran Rollo y lo que se lee en el manuscrito, el primer rollo que aparece en el com-
pendio, lo escribió Abraham, el mismo personaje que encontramos en el Libro de Génesis en la Biblia. Este rollo fue re-
gistrado por la mano de Abraham en obediencia al mandato divino de Yahwéh, y narra los acontecimientos que ocurrieron
tiempo antes y tiempo después de la Gran Liberación que Yahwéh efectuó por medio de Abraham y sus pastores, en aqué-
lla ocasión en que se liberó a Lot y los demás cautivos quienes habían sido tomados prisioneros como consecuencia de la
batalla registrada en Génesis capítulo 14. A esta primera historia registrada por Abraham se le conoce como La Historia
de Un Vaso. También se le mandó a Abraham registrar la Historia de Salem, la cual él escucharía y recibiría "de los labios
de Melquisedec", narrando los acontecimientos más relevantes de aquélla Ciudad Amada. El capítulo 13 de la Historia de
Salem es una conexión directa con la siguiente historia llamada La Historia del Universo, ya que en ese capítulo se ex-
plica el contexto en que se recibió la revelación por conducto del ángel de Luz.
Esta Historia, entendemos por lo referido de la fuente, y según lo registrado en estos rollos, fue escrita por Melquisedec y
registrada en seis rollos que fueron cosidos uno a uno junto con el primer rollo escrito por Abraham. La Historia del Uni-
verso es una revelación que Melquisedec recibió por medio de "un ángel luminoso" o ángel de Luz, y la cual estuvo regis-
trando en esos seis rollos durante seis años.
El camino que nos condujo hasta el Libro de Melquisedec
Nuestra Historia
Somos investigadores de las escrituras sagradas desde hace más de dos décadas, una labor que hemos realizado voluntaria
y desinteresadamente, pues la razón principal de involucrarnos en esta misión radica en el valor genuino y único que re-
presenta para nosotros el conocimiento contenido en estos tesoros de escritura. Al familiarizarnos con este tipo de biblio-
grafía, fuimos conociendo poco a poco algunas de las características que poseen estos escritos antiguos. Comenzamos a
unir partes de la historia humana de la tierra, según revelan estos Libros Sagrados, y nos dimos cuenta de que cada uno de
ellos nos proporcionaba una parte única de información valiosa que nos iba ayudando a armar el rompecabezas de una
historia más completa de todo aquello relacionado con el ser humano, quién es, de dónde proviene y hacia dónde se dirige.
Al seguir la huella de algunos personajes y eventos importantes narrados en estas escrituras, reconocimos que estos libros
tienen un límite de información sobre el relato de ciertos personajes y acontecimientos. Al contar con más escrituras, pu-
dimos ahondar con más detalles esos mismos eventos y conocer mejor a esos personajes, de tal manera que hemos apren-
dido a reconocer este principio fundamental, relacionar diversos libros sagrados con el fin de tener una fuente de informa-
ción mayor que nos ayude a alcanzar una visión más amplia sobre los temas contenidos en estas escrituras.
Uno de los personajes importantes en la literatura sagrada es Melquisedec, rey de Salem. Debido a la información que
teníamos sobre él, existía en nosotros un fuerte deseo por conocer más sobre cómo estableció la Paz en Salem. También,
otro misterio que habíamos estado buscando era lo relacionado con la música, pues hasta en ese tiempo, antes de descubrir
el Gran Rollo de Melquisedec, nuestra experiencia en la música como parte fundamental para favorecer la armonía entre
las personas, entendíamos que existía un pasado misterioso concerniente a los orígenes Divinos de la música. Una de las
primeras palabras en el Libro de Melquisedec, que tocó nuestro corazón musical, fueron: "Los súbditos de Salem no em-
puñarían arcos y flechas, mas serían entrenados en el arte musical; Cada habitante de Salem tendría siempre.
Revelaciones, Misterios y Profecías en el Libro de Melquisedec
Antes y después del Libro de Melquisedec
Después de recibir y escudriñar los contenidos del Gran Rollo de Melquisedec, y tras un proceso de conversión a las nue-
vas revelaciones que se estaban descorriendo ante nuestro entendimiento, experimentamos la realidad de que al salir a luz
este maravilloso manuscrito, estaba marcando un punto en el tiempo, un antes y un después en la historia humana, pues se
podrá decir, "lo que se sabía antes de que saliera a luz el Libro de Melquisedec". Y esto lo podemos testificar debido a la
porción de conocimiento que el Eterno nos había concedido alcanzar antes de encontrar el Libro de Melquisedec.
Aún hoy en día todos aquellos que con sinceridad así lo deseen, pueden constatar este hecho, al observar cuidadosamente
lo que se sabía en el mundo con respecto al Plan de Dios para Sus hijos, y hacer un comparativo sencillo de lo que ahora
podemos saber gracias a la aparición del Libro de Melquisedec, gracias a las bendiciones que el Eterno nos concede en
esta nuestra generación al revelarnos más de Su Palabra. Entendemos por experiencia personal, que las personas que fi-
nalmente reciban en sus vidas el Libro de Melquisedec como Escritura Sagrada, lo habrán alcanzado hasta después de
recorrer un camino de conversión a la Luz adicional que el Creador revela en este manuscrito, ya que ampliara el cono-
cimiento verdadero anteriormente recibido en Sus otras Escrituras. Al familiarizarnos con el carácter de las escrituras
sagradas, hemos aprendido que estos Libros Sagrados se defienden por sí solos, y desafían al mundo con sus revelacio-
nes, misterios y profecías. Los hombres de este mundo, a lo largo de la historia han luchado en contra de la autenticidad y
veracidad de las Escrituras Sagradas, y han ideado tantas maneras para desacreditar cada conocimiento, cada revelación,
cada profecía, cada misterio, cada milagro contenidos en ellas, menospreciando así al Autor de estas verdades, a la Fuente
de la Luz.
También es sabido por muchos sobre todas aquellas interpretaciones erróneas de las Escrituras que algunos en el mundo
han esparcido, y es natural que al salir la Luz del Sol, las Tinieblas de la Noche contrasten con ella. Así que, será natural
que al revelarse la Luz contenida en el Libro de Melquisedec, muchos que habían estado en algún grado de Tinieblas, ya
sea por desconocimiento o por los errores de interpretación escritural, tengan dos caminos para decidir seguir, uno sería
reconocer con humildad su ignorancia o su error y con toda sabiduría recibir la Luz del Libro, y el otro camino sería el del
rechazo, y tal como sucede con las Tinieblas, tener que estar en el lado opuesto luchando en contra de la Luz y desvane-
cerse o huir cuando esta se manifiesta con toda claridad. Todos aquellos que aman la Verdad encontrarán en el Libro de
Melquisedec mucho de las verdades que habían estado buscando por mucho tiempo. ¿Quién no ha anhelado conocer su
origen personal? ¿Quién no ha deseado con anhelo conocer a Aquél que nos dio Vida, Aquél que formó el Universo? ¿Por
qué nos encontramos en un mundo caído si en el principio no fue así? ¿Cuál fue el descenlace "antes de la fundación de
este mundo"? ¿Cuál será el final de todo este Drama Universal en el futuro? Son solo algunas de las verdades que revela
este registro sagrado.
Nuestra oración sincera es que la Verdad se allegue a la Verdad, sabemos que los que se esfuerzan por vivir en la Verdad
recibirán estas Verdades contenidas en el Libro de Melquisedec, pues serán dulcemente saboreadas por ellos, ya que son
de su misma naturaleza. Aquéllos que han amado la Verdad y la han procurado durante sus vidas tendrán grandes motivos
para regocijarse por las "buenas nuevas de gran gozo" que recibirán de este preciado Libro. Cuando se descorra ante ellos
el velo, y el Padre y el Hijo manifiesten las Revelaciones de Su Amor, su corazón llorará, pues sabrán que Ellos siguen
siendo Los Mismos, y conocerán la Verdadera Naturaleza y Carácter que Ellos han mantenido desde el comienzo, proba-
rán en gran porción el Amor con el que Ellos les han amado desde el principio. ¡Oh! ¿Cómo contener mis lágrimas ante
las Dádivas de Su Amor? Mi corazón se desborda al reconocer y considerarme ser "lo débil del mundo", y en esta humilde
condición el Eterno aún así obra por nuestro conducto. Mi hermano y yo no imaginamos ni mucho menos planeamos todo
esto que el Señor nos ha concedido concerniente a los misterios y revelaciones del Libro de Melquisedec. Es Su Obra la
que se efectúa, no la nuestra. Bendecimos el camino que comenzarán todos aquéllos que reciban con sinceridad de cora-
zón, humildad y fe estas cosas. El Mesías, Aquél que nos amó desde el principio, Aquél a quién amamos desde el princi-
pio, manifestará la Eternidad de Su Amor a través de Sus palabras registradas en el Libro de Melquisedec, nuestro amado
Libro.
Libro de Melquisedec (Introducción)
Introducción
El Libro de Melquisedec fue escrito, en su forma original, sobre siete rollos cocidos entre sí, el primer rollo narra dos his-
torias escritas por Abraham, a saber: “La Historia de un Vaso” y “La Historia de Salem”. Y como parte de los últimos seis
rollos, una historia escrita por Melquisedec, denominada: “La Historia del Universo”. El rollo fue preservado dentro de
un vaso, oculto en una cueva por “casi cuatro milenios” donde permaneció olvidado hasta llegada la época descrita como
“los últimos días”, cuando fue “rescatado y revelado al mundo por medio de un pequeño beduino” (Véase Los Rollos del
Mar Muerto, al final de este libro, así como H. Salem 13:13; 14:20).
Este conjunto de rollos se escribió por mandato divino, bajo el espíritu de revelación y visión profética y da testimonio de
la ministración de ángeles, así como de la visita personal del mismo Mesías a seres mortales. Este maravilloso manuscrito
revela el verdadero carácter del Creador, mostrando además de Sus atributos y propósitos divinos, Su obra y el desenlace
de “todo el drama universal”, en el que se pone de manifiesto la naturaleza perfecta de un Dios Justo y Misericordioso,
infinito en Su amor, invariable en Su curso, inmutable e incorruptible en Su pureza y santidad. En su narración se aprecian
los orígenes del cielo y de la tierra, la naturaleza de la existencia de las fuerzas opuestas del bien y del mal implicadas en
la necesidad del libre albedrio que Dios concede a Sus criaturas racionales, como un principio responsable del progreso o
retroceso de sí mismos en esferas de existencia. Así como la sabiduría previsora de Dios al preparar un Plan de Rescate a
favor de inocentes criaturas, y en el que posteriormente se ofrece en sacrificio padeciendo sufrimientos y humillaciones, y
aún la muerte, para rescatar al ser humano del poder del enemigo engañador.
Este manuscrito contiene profecías que se cumplieron en esa época, y que a su vez manifiestan una semejanza con las que
ocurrirían en los últimos días, detallando aún el orden en que se verificarían. Melquisedec, “el portador de las más amplias
revelaciones sobre el reino de la Luz”, revela aquí, acontecimientos que existieron desde antes de la fundación del Univer-
so, así como la naturaleza que predominará en la tierra al culminar el triunfo del reino de Dios y del Cordero. (H. Salem
13:7)
Las verdades reveladas en estos escritos iluminarán la mente, y sensibilizarán los corazones ávidos de rectitud, haciendo
surgir en ellos la obediencia espontánea a las leyes divinas, en un gesto de reconocimiento y gratitud. (H. Univ. 1:10) Es-
tas revelaciones podrán llenar de poder y protección espiritual contra los arenosos cimientos de las filosofías humanas y
las vanas ilusiones y tentaciones del adversario. Como parte de las más dulces revelaciones del Amor de Dios a Sus hijos,
se halla la siguiente promesa: “El Eterno les dijo con amor: Hijos, aunque vosotros tendréis que permanecer en este am-
biente hostil, no precisáis temer, pues Yo permaneceré al lado de vosotros. Seré un compañero amigo en esta jornada;
llevaré sobre mis hombros vuestros dolores, vuestros anhelos, vuestras luchas. Cuando, tentados por el enemigo, estuvie-
ren a punto de ceder, podrán encontrar abrigo en mis brazos, que siempre estarán extendidos para salvarlos y, si algún día
vosotros no resistiereis, y por la furia del enemigo fueseis arrastrados hacia las profundidades del abismo, no os desespe-
réis creyendo no tener esperanza, pues Yo estaré allí para acudiros con mi perdón y fuerza”. (H. Univ. 5:22) Ciertamente
“El Eterno, aunque invisible a los ojos de Sus hijos humanos ha permanecido muy cerca, acompañado por un ejército de
ángeles, en incansable ministerio de cuidado y protección”. ([Link]. 6:4) El contenido de este rollo debe ser de especial
interés para los descendientes de Isaac, hijo de Abraham, ya que en el mismo, la bendición que Melquisedec da al peque-
ño Isaac, dice: “En la descendencia de éste niño habrá de cumplirse todas las cosas escritas en este manuscrito” (H. Salem
14:17-18). Al final del primer rollo se halla una profecía dada por Melquisedec y registrada por Abraham concerniente a
este libro, que dice: “Al salir de su cueva, el rollo enfrentaría la oposición de muchos eruditos que lo declararían apócrifo.
Vendría, sin embargo, el momento, en que sus revelaciones serían confirmadas, y muchos serían transformados por sus
mensajes, preparándose para el día del juicio final” (H. Salem 14:20
Libro de Melquisedec (Explicación
Preliminar)
Explicación Preliminar
El orden en que se presentan aquí estas historias, sigue la secuencia de acuerdo con el modelo divino que se siguió en el
rollo original, cumpliendo así, el mandamiento que Yahwéh dio a Melquisedec y a Abraham al respecto. El lector sensible
podrá percibir el sabio propósito de dicho mandamiento al seguir la lectura en ese mismo orden. Este sagrado registro
tiene una estructura precisa y definida, y en su análisis muestra múltiples rasgos de su originalidad, no solo en su estilo,
sino también en la simbología arcaica que utiliza, donde parecería estar describiendo imágenes jeroglíficas más que pala-
bras, así como en la utilización de pleonasmos y analogías, tal cual era el uso común en las lenguas más antiguas, y cuyos
rasgos semitas se comparan a los hallados en la Biblia y en otros libros de igual origen. Por otra parte, en algunos versícu-
los se citan cantidades las cuales están escritas en forma de números: 40, 260, 144 etc. También algunas palabras comien-
zan con una letra mayúscula aún cuando estas no aparecen después de un punto o la palabra no amerite por regla comen-
zar con mayúscula. Además se utilizan las comillas, el doble o triple signo de exclamación, así como la forma de combi-
nar una interrogación con una exclamación al mismo tiempo. En dichos casos, sean números, letras mayúsculas o signos
de expresión, hemos decidido dejarlos en la forma original en que encontramos escrita esta obra. El lector podrá encontrar
significados importantes en los énfasis que se hacen en determinadas expresiones, palabras o frases. Las abreviaturas que
utilizamos en esta obra para referirnos a una cita bíblica, usamos las comúnmente conocidas, y para hacer referencia a las
historias y cronologías contenidas en este libro, las identificamos de la siguiente manera:
H. Vaso La Historia de un Vaso
H. Salem La Historia de Salem
H. Univ. La Historia del Universo
Crono. 1 Cronología 1
Crono. 2 Cronología 2
Crono. 3 Cronología 3
Al profundizarnos en el contenido de estas historias, comprendimos la relevancia que tienen las “analogías” como un ma-
pa guía que el Universo nos ofrece, revelando a través de semejanzas, la ubicación que tenemos en el tiempo dentro de la
historia a cumplirse, es decir, los acontecimientos y personajes del pasado son una “analogía” o “semejanza” que corres-
ponden a los acontecimientos y personajes del presente y del futuro. La mención particular que el rollo hace sobre ciertos
números, medidas, y festividades significativas, nos motivó a la necesidad de graficar de manera sencilla, el orden crono-
lógico en que los acontecimientos llegaron a consumarse en el pasado, llegando a repetir su correspondiente “analogía” en
el presente y en el futuro. (Véase Cronología 1, 2 y 3) No se debe confundir lo que llamamos “analogía” con “predestina-
ción o preordinación”. Las cronologías graficadas no formaban parte del rollo original ni de la versión en portugués sobre
la cual se hizo esta traducción, sino que fueron diseñadas y añadidas para facilitar una mayor comprensión del mismo, y
fueron ubicadas al final del rollo de Abraham debido a que fueron tomadas de sus escritos. El encabezado de cada histo-
ria, la sinopsis de cada capítulo, la asignación numérica de cada párrafo o versículo, y las referencias bíblicas y de otros
libros sagrados, todos estos fueron agregados para presentar con mayor claridad los escritos del rollo.
Libro de Melquisedec (Agradecimientos)
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a Enoch Mucheroni por permitirnos llevar a cabo esta traducción y por la valiosa ayuda que a través de su
página de internet nos brindó con libre acceso a su extensa información; así como también a la Biblioteca Huntingdon de
los Ángeles California. A Pedro Gringoire por sus valiosas investigaciones y clara información que han ayudado a mu-
chos estudiosos investigadores a valorar los rollos y el hallazgo mismo. Y para un mayor enriquecimiento intelectual,
recomendamos al lector extensamente los artículos informativos, libros y contenidos en internet de estas fuentes relacio-
nadas con estos temas. Así mismo agradecemos a todos aquellos que de alguna manera han contribuido a la realización de
esta obra. Nuestra verdadera intención es publicar con honor la palabra del Señor hasta donde Él ha revelado y estamos
conscientes de que aun revelará más de Su palabra, y permanecemos abiertos al conocimiento que llegue a nuestras manos
ya sea por los descubrimientos arqueológicos o de la manera en que tenga a bien el Señor revelar Sus palabras.
Agradeceremos mucho los comentarios y sugerencias que el lector tenga a bien manifestarnos al respecto de esta obra,
con la finalidad de corregir cualquier error humano cometido en la traducción y elaboración del presente libro para futuras
ediciones.
Gracias.
Isaac Ramirez Vargas
Ezequiel Ramirez Vargas
Historia de Un Vaso Capítulo 1 La Gran Liberación que el Señor efectuó por medio de
Abraham, sus pastores y aliados. (Véase Crono. 1, 2 y 3)
La Historia de un Vaso
Capítulo 1
(Un relato escrito por Abraham)
Abraham es informado de la batalla en la cual Lot y
Abraham, habiendo recibido el mandamiento de muchos son llevados cautivos. Abraham recibe manda-
Yahwéh, escribe en un rollo los acontecimientos que mientos del Eterno a fin de efectuar la “Gran Libera-
dieron origen a la historia que se conoce como La His- ción”, esto es, convocar y preparar a sus pastores, y
toria de un Vaso, que narra los hechos que enmarcaron preparar un vaso con características especiales.
1 Estaba descansando bajo la sombra del Roble de saben manejar espadas y lanzas, pues desde la infancia
Mambré junto a mi tienda, cuando vi llegar apresurada- han sido entrenados como pastores. En lugar de espadas
mente a uno de los siervos de mi sobrino Lot. Casi sin y lanzas, ellos manejan bordones con los cuales condu-
aliento, él comenzó a relatarme sobre la tragedia: Hubo cen los rebaños; En lugar de escudos, ellos cargan vasos
el día anterior una batalla entre las ciudades de la plani- en sus cinturas, siempre llenos de agua fresca, para matar
cie, implicando a cuatro reyes contra cinco. Como resul- su sed y refrescar a las ovejas afligidas; En lugar de vino
tado, Sodoma fue derrotada y muchos de sus habitantes para embriagarse, cargan sujeto a sus cintos pequeñas
llevados cautivos, entre ellos mi sobrino Lot. La noticia botijas con aceite de olivo, con los cuales ungen las heri-
me dejó muy afligido, pues al mismo tiempo en que das del rebaño; En lugar de trompetas resonantes, ellos
sentía que era preciso salir en su ayuda, me veía fragili- soplan en cuernos pequeños, con los cuales convocan al
zado, sin ninguna condición. rebaño hacia el corral.
2 Siempre fui un hombre pacífico y detesto a aquellos
que derraman sangre. Tengo muchos siervos, pero pocos
3 Imaginando como sería un combate entre mis siervos y 8 Después de cumplir ellos esta orden, pedí que tomara
los ejércitos de aquéllos cinco reyes victoriosos, comen- cada uno la lana de una oveja, mezclándola con el aceite
cé a reír. Mientras reflexionaba, la voz de Aquél que de los jarros.
siempre me guía, resonó en mis oídos, diciendo: 9 Después de estas cosas, Yahwéh me mandó tomar un
4 — ¡Abram, Abram! No menosprecies los instrumentos vaso grande de barro, llenándolo hasta la mitad con el
de los pastores, pues santificados por el fuego del sacri- aceite de olivo.
ficio, habrán de conquistar la gran liberación. — 10 Al concluir esta tarea, el Señor me mandó hacer una
5 El Eterno comenzó a darme órdenes, haciéndome larga mecha de lana, enroscando la mitad dentro del
avanzar por la fe, sin saber como tal liberación habría de aceite y dejando la otra parte apresada encima del vaso.
realizarse. 11 Después de estas cosas, Yahwéh me ordenó encender
6 El primer paso fue la convocación de todos los pasto- la mecha, con el fuego del altar. Al aproximarme al fue-
res que, dejando a sus rebaños, se dirigieron al Roble de go sagrado que todavía ardía sobre el sacrificio de la
Mambré, trayendo sus instrumentos pastorales. Eran en mañana, una pequeña flama saltó hacia la mecha, y poco
total seiscientos pastores. a poco se fue alimentando del aceite, hasta convertirse en
7 Ordené que vaciaran los jarros, colocando en ellos el una llamarada que podía ser vista de lejos.
aceite de la botija.
Historia de Un Vaso Capítulo 2 2 Cuando yo les hablé sobre los ejércitos y sobre mi
misión conjunta con los pastores, ellos concluyeron que
Capítulo 2 de hecho yo estaba loco. Intentaron tirarme el vaso por la
fuerza, mas aferrándome a el, impedí que lo tiraran de
Abraham lleva el vaso sobre sus hombros. Sufrimientos mí.
y pruebas en su jornada. Muchos no soportan la ver- 3 Avergonzados ante todo esto, muchos pastores comen-
güenza y abandonan a Abraham. Incredulidad de Sara. zaron a separarse: algunos regresaron hacia sus tiendas
1 Con el vaso en los hombros, inicié una caminata rum- mientras que otros se unieron a aquéllos que se reían de
bo a las ciudades de la planicie, siendo acompañado por mi comportamiento extraño.
los pastores. Luego comenzaron a surgir escarnecedores 4 Sintiéndome solo con aquel pesado vaso sobre los
que, al verme con aquel vaso incandescente en pleno día, hombros, comencé a angustiarme.
comenzaron a decir que yo estaba loco. Al esparcirse Anhelaba encontrar a alguien con quién pudiera compar-
esta noticia, muchos vinieron a mi encuentro, trayendo tir mi experiencia, más todos me lanzaban miradas de
consejos para que yo abandonara aquel vaso que sería desaprobación.
capaz de destruir toda mi reputación y dignidad delante 5 Me acordé de Sara, mi amada esposa; En obediencia a
de todos ellos. la voz de Yahwéh habíamos transitado por muchos ca-
minos, estando Sara siempre a mi lado, animándome a
proseguir precisamente en los momentos más difíciles.
Con certeza Sara me traería consuelo y fuerzas para con- Después de decirme tales palabras, me volvió la espalda
tinuar firme, conduciendo el vaso de la salvación. regresando hacia la tienda.
6 Mientras que avanzaba por el camino pensando en
Sara, la vi en medio de la multitud. Al dirigirme a ella,
me vi sorprendido y desalentado al ver en sus ojos el Historia de Un Vaso Capítulo 3
mismo menosprecio de aquéllos que me llamaban loco
por conducir en pleno día la llama que se había despren- Capítulo 3
dido del altar.
7 Acordándome de la orden de Yahwéh de que tendría Abraham entiende el significado del vaso. Abraham
que liberar a mi sobrino Lót, fui andando solo por el protege a la pequeña llama de los fríos vientos. Muchas
camino; Al colocarme en el lugar de aquéllos que me ovejas siguen a Abraham. Abraham, andando solo, sigue
llamaban loco, yo les daba la razón, pues en condiciones el rastro. Los ejércitos se burlan de Abraham y amenazan
normales, ninguna persona coherente saldría de casa, sin con el exterminio de los cautivos.
un rumbo definido, llevando en la espalda en pleno día 1 Angustiado por no poder realizar el sueño de Sara,
un vaso con una llamarada, afirmando estar marchando proseguí rumbo al futuro incierto, siendo orientado úni-
contra los ejércitos de cinco reyes, para liberar un parien- camente por la llama, cuyo brillo aumentaba a medida en
te. Realmente da a entender que se trata de la manifesta- que las tinieblas se hacían más densas. Comencé enton-
ción de una gran locura. Precisamente así, bajo el rencor ces a meditar sobre aquella llama que me acompañaba
de todas las humillaciones y palabras que hablaban con- con su brillo y calor.
tra mí, yo avanzaba rumbo al valle desconocido. 2 Yo estaba acostumbrado a ver el Fuego Sagrado entro-
8 Toda aquella burla fue finalmente disminuyendo, a nizado sobre un gran altar de piedras, en medio de las
medida en que me distanciaba del Roble de Mambré. alabanzas de muchos pastores, de entre los cuales yo me
9 Comenzaron a sobrevenir a mi corazón muchas dudas destacaba como maestro y sacerdote. En aquellos mo-
en cuanto a mi futuro. Estaba a veces afligido con el mentos de adoración, yo me vestía con los mejores man-
pensamiento de todo lo que había experimentado, desde tos, y hacía la pregunta de realizar el sacrificio, solamen-
la convocación de los pastores hasta ese momento, po- te cuando todos mis siervos estuviesen reunidos a mi
dría ser, de hecho, demostraciones de una locura. alrededor, para que escuchasen mis consejos y adverten-
10 Lleno de dudas, comencé a pensar en la posibilidad cias. En la hora del sacrificio, yo levantaba hacia el cielo
de abandonar el vaso al lado del camino, regresándome mi espada desenvainada, y, con palabras amedrentado-
junto al altar. Ésos eran los consejos de algunos pastores ras, proclamaba la grandeza del Señor de los
y amigos que, condolidos de mi soledad, todavía venían Ejércitos, El Dios Todopoderoso que domina sobre los
a mi encuentro, aconsejándome a que volviera; Allí, Cielos y la Tierra. Vibrando la espada en el aire en un
decían, que yo podría conquistar nuevamente la confian- movimiento amenazador, yo representaba delante de mis
za de los pastores, volviendo a ser, quizás, hasta el mis- pastores, la imagen de un Dios severo, que siempre esta
mo sacerdote honrado como antes lo era. listo para repeler cualquier confrontación. Después de
Sobre el altar, decían, que había un fuego mucho mayor esa demostración de soberanía y poder, tomaba yo una
que aquél que yo cargaba en los hombros. oveja de las manos de un pastor, y la amarraba sobre el
11 Estaba a punto de regresar, cuando Sara vino a mi altar. Para que estuviese bien clara la ira divina, pincha-
encuentro, contándome sobre el desprecio que muchos ba yo sobre su cuello, golpeándola severamente, hasta
pastores lanzaban contra mí; Ella estaba consternada, verla perecer.
pues toda aquella deshonra, recaía también sobre ella, al En aquel momento yo descendía del altar, y permanecía
punto de no sentir más deseos de permanecer junto a esperando el Fuego Sagrado que jamás dejó de manifes-
aquél altar. tarse sobre el sacrificio.
12 Después de alertarme, Sara comenzó a hablarme de 3 Yo había aprendido desde la infancia a reverenciar el
un plan: Podríamos, quizás, mudarnos a una ciudad dis- Fuego Sagrado, creyendo que ello era una revelación
tante, donde olvidaríamos todas aquellas vejaciones. visible de Yahwéh, el Gran Dios Invisible. Hasta enton-
13 Olvidándome de la voz que me había mandado seguir ces, yo lo veía como un Fuego Único e Indivisible. Aho-
rumbo a la planicie, contesté a mi esposa que yo estaría ra, al transportar en un humilde jarro la llama que se
dispuesto a acompañarla a cualquier lugar, si ella permi- había desprendido del altar, mis pensamientos se agita-
tía que yo llevara el vaso. Él sería nuestro altar, calen- ban con el surgimiento de un un vo concepto sobre el
tando e iluminando Creador el concepto de un Dios Sufridor que es capaz de
Nuestras noches con su llama. desprenderse del Gran Yahwéh, representado por el Fue-
14 Al oír sobre el vaso, Sara volvió a enojarse, afirman- go Sagrado, para acompañar al pecador en su jornada
do no entender mi terquedad al continuar llevando sobre 4 Arrepentido, me postré delante del vaso y lloré amar-
los hombros aquel símbolo de vergüenza y desprecio. gamente. Tenía ahora conciencia de que todo el celo
demostrado junto al Altar, tenía como finalidad la exal-
tación de mi orgullo, y no la del amor de Aquél que me 13 En poco tiempo, toda aquella burla se transformó en
acompañaba por el camino. gritos de venganza, y proclamaron que, a la mañana
5 Súbitamente, se me grabó en la mente la convicción de siguiente, todos los cautivos serían exterminados, co-
que aquella pequeña llama que se había desprendido del menzando por mi sobrino
Fuego Sagrado, era una representación del Mesías, que
Se desprendería del Gran Yahwéh, para ser el Dios Con
Nosotros, compañero en todas nuestras jornadas. Al Historia de Un Vaso Capítulo 4
sobrevenirme esta convicción, la llama se alegró, tor-
nándose más brillante y calurosa. Capítulo 4
6 Con el corazón transformado, proseguí por el camino Abraham se reconforta con la llegada de sus pastores y
rumbo al valle, llevando en los hombros el jarro que me aliados. Los pastores aprendieron a amar la luz del Va-
había traído después de tanto desprecio, la alegría de una so. Lealtad de los aliados de Abraham. Orientado por la
nueva revelación sobre el carácter del Creador. Voz Divina, Abraham da instrucciones estratégicas. La
7 Momentos difíciles comenzaron a surgir en mi camino, lamparilla de Lot. Confusión y matanza entre los ejérci-
cuando fríos vientos venidos del mar salado comenzaron tos enemigos.
a arremeterse contra la pequeña llama, pro-curando apa-
garla. Yo la amparaba con mi cuerpo, andando muchas 1 Mientras intentaba imaginar lo que Yahwéh podría
veces de lado e igualmente de espalda, mas siempre hacer para alcanzar tan milagrosa liberación, vi surgir a
avanzando rumbo al valle. lo lejos un grupo de pastores que se encaminaban en
8 Al romper la luz del día, me encontré a un paso de la dirección mía, viniendo de Sodoma. Pensé al principio
planicie. Comencé a encontrar por el camino muchos que eran los pastores enemigos que venían a arrancarme
rebaños que eran conducidos por rudos pastores. A me- el rebaño conquistado con amor. Tal desconfianza pronto
dida en que avanzaba entre ellos, surgían tumultos y desapareció, dando lugar a un sentimiento de mucha
confusiones, pues muchas ovejas y cabras se asustaban alegría, cuando descubrí que eran mis fieles pastores.
con mi vaso ardiente, dispersándose por todas partes. Ellos se fueron aproximando en pequeños grupos de
Esto hizo que la mayoría de los pastores estuviesen irri- doce, hasta alcanzar el total de 300 pastores. Al mirar
tados contra mi presencia en su medio. hacia ellos, pude notar en sus semblantes las señales de
9 Sabiendo que no podría permanecer retenido en ese una gran lucha espiritual que tuvieron que enfrentar, para
valle, proseguí de frente rumbo a Sodoma. Mientras que estar de mi lado. Me contaron acerca de la experiencia
avanzaba, comenzó a suceder algo interesante: muchas de muchos compañeros que, desanimados, habían lanza-
ovejas, tiernas y sumisas, comenzaron a acompañarme. do el aceite y la lana fuera de sus vasos, regresándose
Eran pocas al principio, pero poco a poco su número fue hacia sus tiendas. Me hablaron de como, en aquella no-
aumentando, hasta que comencé a caminar con dificul- che anterior, habían aprendido a amar la luz de mi vaso,
tad, debido al gran número de ovejas que me seguían. A que para ellos se convirtió como en una estrella guía.
lo lejos yo podía ver a los pastores, enfurecidos, por la 2 Me alegraba con la presencia de mis humildes pasto-
pérdida de sus ovejas más bonitas. res, cuando llegaron en dirección nuestra Aner, Escol y
10 Al llegar a la Ciudad de Sodoma, la encontré vacía y Manre, acompañados por quince hombres armados; Eran
devastada. Siguiendo los rastros dejados por los ejércitos fieles amigos que, conociendo los peligros que enfrenta-
y por la multitud de cautivos, fui aproximándome cada ríamos en aquel valle, vinieron en nuestra ayuda. Para
vez más al blanco de mi misión. Al llegar a la campiña que no aplazáramos el plan divino, les pedí que perma-
de Dan, pude avistar a lo lejos el gran campamento de necieran escondidos hasta el amanecer, cuando recibirían
los soldados, al pie de una colina. Sin prisa, me encami- orientaciones sobre cómo participar en la misión.
né hacia allá, conduciendo a mi nuevo rebaño. 3 Comencé a orientar a los pastores, siguiendo las ins-
11 Desde lo alto del monte, pude observar el campamen- trucciones de La Voz Divina que me sonaba desde den-
to en toda su extensión. Había millares de soldados tro de la llama: La primera tarea de los pastores, sería
conmemorando su victoria; Mientras que, centenares de cuidar del rebaño hasta el anochecer.
cautivos yacían amontonados en medio del campamento, 4 Al volver, ordené que amarraran las madejas de lana
humillados y sin esperanza. Ante esa escena, estuve empapadas en aceite, en la punta de sus bordones, colo-
imaginando cómo se podría realizar la liberación. cándolos dentro de los vasos que, deberían mantenerse
12 Mi presencia despertó la curiosidad de algunos sol- suspendidos, boca abajo.
dados que, al verme con el vaso fumigante, se aproxima- 5 Comencé a encenderlos con el fuego de mi llamarada,
ron y comenzaron a burlarse. Cuando me preguntaron el hasta que las trescientas antorchas estuvieron ardiendo,
motivo de mi presencia en aquel lugar, les dije que venía aunque, ocultas, en el interior de aquellos vasos.
a liberar a mi sobrino Lót. Mis palabras se tornaron en 6 Ordené a cuarenta de mis valerosos pastores que, en el
motivo de muchas bromas en todo el campamento; Des- momento indicado por una señal que sería dada, debe-
pués de esto, comenzaron a mofarse de Lót. rían avanzar silenciosos hacia el centro del campamento,
circundando a todos los cautivos que yacían amontona- 16 Desde el momento en que Lot se levantó con su di-
dos en medio del campamento de las tropas. Al mismo minuta llama, yo estaba mirando hacia sus ojos que mi-
tiempo, los 260 pastores restantes, deberían rodear todo raban los míos. Vi que su faz traía señales de inenarrable
el campamento, esperando la señal de romper los vasos angustia y malos tratos. Así mismo, pude leer en sus ojos
con los cuernos. azules, que la esperanza y la fe todavía no le habían
7 Orientado por La Voz de la Llama, les indiqué las se- abandonado.
ñales: Cuando la última antorcha se apagase en el cam- 17 El pequeño fuego de la lamparilla de Lot, con todo,
pamento, deberían estar atentos, pues una pequeña lam- no resistiría por mucho tiempo. Era necesario que se
parilla sería encendida por uno de los cautivos. Tan apagase, para señalizar la gran victoria.
pronto como la lamparilla comenzase a arder, deberían 18 Cuando la oscuridad volvió a cubrir la faz de Lot, mis
correr cada uno hacia su puesto, evitando cualquier rui- trescientos pastores arremetieron sus cuernos contra los
do, para no ser descubiertos. vasos que mantenían ocultas las antorchas ardiendo. Un
8 La señal para ellos de quebrar los vasos con los cuer- gran ruido, como de caballería en combate resonó por
nos, levantando muy en alto la antorcha, sería el apagar todas partes, mientras que las antorchas eran suspendi-
de la lamparilla. das. Los trescientos cuernos utilizados hasta entonces
9 Después de esas orientaciones, los 260 pastores, ocul- para conducir el rebaño, sonaban ahora como trompetas
tos por las sombras de la noche, se esparcieron por el de conquistadores.
valle, y estaban esperando el momento de colocarse al- 19 Todo el campamento se despertó de un solo brinco, y,
rededor del campamento; Mientras tanto, los 40 se colo- sin saber cómo escapar de tan terrible investida que par-
caron próximos a un pasaje más vulnerable, a través del tía de afuera y de adentro, los soldados comenzaron a
cual habrían de alcanzar a los cautivos. luchar entre sí mismos, mientras que mis pastores per-
10 Era ya alta noche cuando la antorcha del último sol- manecían en sus puestos, haciendo sonar los cuernos.
dado se apagó, sobreviniendo una completa oscuridad y 20 Los cautivos, estuvieron muy espantados al principio,
silencio sobre el campamento de las tropas. mas poco a poco fueron tomando conciencia de la gran
11 Entre los cautivos, había un hombre en aquella noche, liberación que estaba operándose en su favor.
que vivía la mayor angustia de su vida. Era mi sobrino 21 Cuando amaneció, se reveló ante nuestros ojos un
que, después de convertirse en el blanco de tantos abusos escenario de completa destrucción; Todo el pueblo esta-
y humillaciones, había tomado conocimiento del castigo ba cubierto por millares de cuerpos rasgados por sus
que les esperaba al amanecer. propias espadas y lanzas. Solamente unos pocos consi-
12 En aquella noche, Lot tenía sus pensamientos vueltos guieron huir de aquel campamento de muerte, mas fue-
hacia su tío; se acordaba con arrepentimiento del mo- ron perseguidos por mis dieciocho aliados que estaban
mento en que me había dejado junto al Roble de Mam- armados, siendo alcanzados en Hobá, que esta a la iz-
bré, mudándose hacia las campiñas de Sodoma. En su quierda de Damasco, mientras tanto, los cautivos, ahora
desesperación, sintió deseo de volver a ver mi faz y de liberados, recuperaban todas las riquezas de que habían
pedirme perdón por haberse apartado de mí. Justamente sido saqueados por los enemigos.
en aquel momento, Lot fue atraído por el brillo de una
antorcha que ardía sobre la colina. Al mirar el brillo, Historia de Un Vaso Capítulo 5
imaginó estar teniendo una visión, pues ello mismo le
revelaba la faz de su querido tío. Capítulo 5
13 Queriendo mostrarme su rostro, Lot palpó en medio
de las tinieblas hasta encontrar una pequeña lamparilla La Gran Liberación representa la liberación de Israel
que había traído en su alforja. Frustrado, percibió que no en los últimos días. Abraham descubre que La Gran
había en ella nada de aceite. Concluyó que aquella lám- Liberación se concretizó en Rosh Hashaná. Abraham
para apagada y seca, era un símbolo de su vida vacía y predica la fe en el Mesías a los cautivos liberados invi-
sin fe. tándoles a purificarse en agua, solo tres lo aceptan.
14 Sin desviar los ojos de mi rostro iluminado por la Abraham rechaza la oferta del rey de Sodoma. Abraham
llama del vaso, en un desesperado gesto de fe, Lot palpó y los fieles deciden conmemorar la fiesta de Sukot en
la mecha de su lamparilla, descubriendo que había en Salem. Las Perlas del Vaso. Bienvenida festiva en Sa-
ella un residuo de aceite. Curvándose, comenzó a herir lem. El encuentro de Abraham y Melquisedec. (Véase
las piedras del fuego, hasta que una chispa saltó hacia la Crono. 1, 2 y 3)
mecha. Sin saberlo, Lot estaba comandando con sus 1 De la cima de la colina, en tanto que yo vibraba con la
gestos, los pasos para una gran liberación. alegría de los cautivos en aquella mañana de liberación,
15 Los trescientos pastores al ver el tenue brillo de la oí la Voz de Yahwéh hablándome de en medio de la
lamparilla, se encaminaron rápidamente hacia sus pues- llama:
tos, y, permanecieron aguardando el apagar de la peque- 2 —“Esta liberación que hoy se concretiza, representa la
ña llama. liberación que he de operar en los últimos días, salvando
a los remanentes de tus hijos, del cerco de numerosas a mi lado a Lót y sus dos hijas, y detrás venían los 300
naciones que se aliarán a Gog con el propósito de des- pastores, conduciendo el gran rebaño.
truirlos. En aquel día en que triunfaren sobre mi pueblo, 10 A medida que avanzábamos, comencé a notar que mi
mi indignación será muy grande, y contenderé contra él vaso que se había quedado vacio al amanecer, se tornó
por medio de la peste y de la sangre; lluvia inundante, muy pesado. Al bajarlo, miré sorprendido al descubrir
grandes rocas de granizo, fuego y azufre haré caer sobre dentro de él muchas perlas de variados tamaños y brillos
él, sobre sus tropas y sobre sus muchos pueblos que es- que se formaron misteriosamente.
tuvieren con él. Así, yo me engrandeceré, justificaré mi 11 Al ver nosotros a lo lejos la blanca ciudad, comenza-
santidad y me daré a conocer a los ojos de muchas na- mos a oír sonidos de una gran fiesta. Acordes armonio-
ciones; y sabrán que yo soy el Señor. Y sobre la casa de sos repercutían por los montes, mientras avanzábamos
David y sobre los habitantes de Jerusalén derramaré el por el camino.
Espíritu de gracias y de súplicas; mirarán hacia mí a 12 Mi curiosidad en conocer aquella ciudad y a su joven
quien traspasaron, y harán lamentación como quien se rey era inmensa, pues de boca de muchos ya había oído
lamenta por un hijo unigénito y llorarán por él como acerca de su grandeza y fama. Se trataba de un reino
quien llora amargamente por el primogénito. En aquel diferente de todos los demás, donde los súbditos eran
día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para entrenados no en el manejo de arcos y flechas, sino en el
los habitantes de Jerusalén, para remover el pecado y la dominio de instrumentos musicales. Melquisedec, su
impureza". — joven rey, regía a todos con un cetro muy especial: un
3 Consiente de la importancia histórica de aquel día de laúd, por el cual había pagado un precio elevado.
libera-ción, tomé un calendario y, miré con sorpresa, 13 En tanto crecía en mí la alegría por estarnos aproxi-
pues era Rosh Ha-shaná, o día de las trompetas. Aquél mando a la Ciudad del Gran Rey, vimos una multitud
era el primer día de un Año Nuevo; Diez días después vestida de lino fino, puro y resplandeciente, saliendo a
vendría el Yom Kipur, el día de la purificación de los nuestro encuentro. Todos traían instrumentos musicales,
pecados; En el día 15, tendría lugar la fiesta de Sukot, la mientras cantaban un himno de victoria. Al frente de la
alegre fiesta de las cosechas de otoño. multitud venía un joven tocando un laúd, trayendo en la
4 La llama que para mí se había convertido en una repre- frente una corona repleta de piedras preciosas, que bri-
sentación del Mesías Prometido, se apagó en el momento llaban bajo la claridad del sol poniente. Yo tuve la certe-
en que descendí al encuentro de los pastores y de los za de que aquél era el tan aclamado rey de Salem.
muchos cautivos ahora liberados. Llenos de alegría y de 14 Al momento de nuestro encuentro, quedamos admi-
admiración, todos querían saber como había llegado a rados con la salutación que nos hicieron; Inclinándose
ser posible tan grande liberación, solamente con la utili- delante de mí, Melquisedec afirmó:
zación de aquéllas antorchas y cuernos. Les hablé enton- 15 —“Bendito eres tú Abraham, siervo del Dios Altísi-
ces de la importancia de aquel fuego que se había des- mo, que posee los cielos y la tierra; y bendito sea el Dios
prendido del Altar, para liberarlos en aquel valle, identi- Altísimo, que entregó a tus adversarios en tus manos".
ficándolo como el Mesías Salvador. —
5 Al ver que todos cargaban en sus cuerpos y mantos la
suciedad de la esclavitud, los invité a seguirme hasta el Historia de Un Vaso Capítulo 6
río Jordán, donde todos podrían bañarse, para la purifi-
cación de sus pecados. Grandes revelaciones de Melquisedec y su pueblo. Los
6 Solamente tres personas atendieron la invitación: Lót y vencedores son coronados. Al ser coronado, Abraham se
sus dos hijas más recientes. Los demás, regresaron con- conmueve al observar heridas profundas en las manos
taminados hacia sus casas. de Melquisedec. Melquisedec promete relatar su histo-
7 Antes de partir, el rey de Sodoma vino a mi encuentro, ria. Melquisedec, al partir el pan y el vino, es honrado.
prometiendo darme todas las riquezas recuperada en Las 144 perlas como diezmo. Las instrucciones y profe-
aquella mañana. Yo rechacé su oferta, para que nunca cías de Melquisedec.
jamás alguien pudiera decir que yo me enriquecí con
aquel saqueo. 1 Sorprendidos por la festiva recepción, fuimos introdu-
8 Permanecimos acampados en los márgenes del río cidos en la ciudad, donde la belleza de las mansiones y
Jordán, en las proximidades de Jericó por doce días. En jardines nos causó mucha admiración. Todo allí era puro
aquellos días de refrigerio, todos se hallaron libres de las y lleno de paz.
impurezas, dejándolas en las aguas del Jordán. Este era 2 Fuimos recibidos en el palacio real, edificado sobre el
un preparativo especial para la fiesta de Sukot que deci- Monte Sión. Allí, una nueva sorpresa nos aguardaba:
dimos conmemorar en Salem. 3 La gran sala del trono, estaba toda adornada con repre-
9 Llenos de alegría, iniciamos una marcha ascendente senta-ciones de nuestra victoria sobre los enemigos. Ha-
rumbo a la ciudad de Salem, inconsciente de la feliz bía en medio de la sala una mesa muy larga, cubierta por
sorpresa que nos aguardaba. Yo seguía al frente teniendo toallas de lino fino adornadas con hilos de oro y piedras
preciosas. Sobre la mesa había 304 coronas, cada una
trayendo la inscripción del nombre de un vencedor. En salvación. Sobrevendría entonces el séptimo año, en el
un gesto que nuevamente nos sorprendió, Melquisedec, cual habría un tiempo de gran angustia y destrucción,
tomando las coronas, comenzó a colocarlas en la cabeza cuando solamente habría protección para aquellos que
de cada uno de nosotros, comenzando por Lot y sus hi- poseyesen las perlas. Por esa ocasión, las ciudades de la
jas. Estábamos todos admirados por el hecho de que el planicie serían totalmente destruidas por el fuego del
rey de Salem nos conociera individualmente, y por tener juicio, y los demás pueblos que no se arrepintiesen, se-
preparadas aquellas coronas mucho antes de que fuése- rían diezmados por grandes plagas.
mos vencedores.
4 Yo observaba la alegría de mis compañeros coronados, Historia de Un Vaso Capítulo 7
cuando, tomando una corona semejante a la suya, el rey
de Salem se dirigió a mí con una sonrisa. Al levantarla Capítulo 7
sobre mi cabeza, noté algo que hasta entonces no había
percibido: Sus manos traían cicatrices de heridas profun- Continúan las revelaciones de Melquisedec. Aconteci-
das. Vencido por un sentimiento de gratitud, me postré a mientos que se verificarán en Rosh Hashaná, en Yom
sus pies y, conmovido, besé sus bondadosas manos, ba- Kipur y en la fiesta de Sukot. Seis años de oportunidad.
ñándolas con mis lágrimas. La santificación del día de reposo, señal de alianza con
5 Al levantarme, le pregunté el significado de aquellas Yahwéh. La Nueva Jerusalén revelada al final del sépti-
cicatrices. Con una tierna sonrisa, él prometió que iría a mo año. La Venida del Mesías. La resurrección de los
contarme toda la historia de aquel próspero reino, y de fieles fallecidos y transformación de los vivos victorio-
cuánto le costó obtener su paz. sos. Coronación de los justos en la Ciudad Santa. (Véase
6 Después de coronarnos, Melquisedec nos hizo sentar Crono. 3)
alrededor de la gran mesa, y comenzó a servirnos el pan 1 Sobre el triunfo que acabábamos de obtener sobre nu-
y el vino; A partir de aquel momento, comenzamos a merosos ejércitos, Melquisedec, después de repetirme las
honrarlo como Sacerdote del Dios Altísimo. palabras dichas por el Mesías, dijo una señal que sería
7 En un gesto de gratitud, tomé el vaso repleto de perlas, importante para aquéllos que viviesen por la ocasión de
y lo coloqué a los pies del rey. Tomándolo en los brazos, la gran liberación de Israel. Afirmó que, multiplicando
él comenzó a acariciarlo, sin atentar hacia el brillo de las las 144 perlas del diezmo por el número de columnas de
perlas. Expresándome la gratitud por aquella ofrenda, me su palacio, encontraría el año que traería a su consuma-
dijo que aceptaría el vaso y, que de las perlas, solamente ción la gran liberación de Israel. Movido por la curiosi-
aceptaría el diezmo. dad, comencé inmediatamente a contar las columnas;
8 Inmediatamente comencé a contar las joyas, separando Eran 40 columnas de mármol, adornadas con piedras
las más bellas para el rey. Había un total de 1,440 perlas, preciosas.
de las cuales le entregué 144. Él las guardó cuidadosa- 2 Al regresar al rey con el resultado de los cálculos, él
mente en una cajita hecha de oro puro, en cuya tapa ha- comenzó a hacer predicciones sobre los grandes aconte-
bía lindos adornos con incrustaciones de pequeñas pie- cimientos que tendrían lugar al final de aquél año:
dras preciosas. 3 —Al llegar la plenitud de los tiempos, todos los es-
9 Después de recibir el diezmo que simbolizaba la gran fuerzos humanos en busca de la paz se frustrarán. En
liberación operada por Yahwéh en la planicie, Melquise- aquel tiempo, numerosas naciones se aliarán contra el
dec llamó venir a él a uno de sus súbditos que era maes- reino de Salem; Habrá una batalla como nunca hubo, y
tro en adornos y pinturas, ordenándole honrar el vaso toda la tierra será castigada por el fuego; Después de
con un lindo grabado que retratase el momento en que agotar ellos todos los recursos en su defensa, Israel verá,
yo lo ofrendé. con desesperación, incontables enemigos marchando
10 Mientras el jarro era pintado, Melquisedec comenzó a contra ellos, con el propósito de eliminarlos. Como Lot
contarme la historia de su reino, desde su fundación has- en su noche de angustia, ellos verán morir su esperanza,
ta aquel momento en que estábamos conmemorando la cuando, en Rosh Hashaná, ha de oírse en medio de las
gran victoria sobre los enemigos. ruinas de Salem, los acordes armoniosos de un laúd,
11 Al devolverme el vaso, ahora honrado con el más tocados por un beduino de la tribu de Taamireh; Su mú-
bello grabado e inscripciones que exaltaban la justicia, la sica hará renacer la fe y la esperanza en un mundo mejor,
humildad y el amor, el rey de Salem me ordenó que lle- donde nación no se levantará contra nación; donde las
vara conmigo el vaso con aquellas perlas. Durante seis lágrimas, el dolor y la muerte no existirán más. —
años yo y mis pastores deberíamos contar a todos la his- 4 Después de consolar a los afligidos con los acordes de
toria de aquel vaso que fue victorioso por causa de la su laúd, el beduino tomará el vaso con los pergaminos de
llama del altar. A todos aquellos que, con arrepentimien- la tumba de David, y lo llevará sobre los hombros. En
to, aceptasen la salvación representada por su historia, aquel día, estarán los pies suyos sobre el Monte de los
deberíamos ofrecer una perla. Al final de los seis años, Olivos, y, al clamar por la liberación de Israel, habrá un
las perlas se acabarían; Ya no habría oportunidad de fuerte terremoto que agrietará el Monte por la mitad,
surgiendo del oriente hacia el occidente un enorme valle. 14 Entonces acontecerá que, todos los sobrevivientes de
En aquel día, toda la tierra de Israel será fuertemente las naciones que marcharon contra Jerusalén, subirán,
sacudida, sobreviniendo una total destrucción para todos año tras año, para postrarse delante del rey Yahwéh de
los ejércitos enemigos; Habrá, sin embargo, salvación los Ejércitos, y para celebrar la fiesta de Sukot. Y acon-
para todos aquéllos que, con arrepentimiento, se refugia- tecerá que aquélla de entre las familias de la tierra que
ron bajo las alas del Eterno, lanzando lejos de sí los ins- no suba y no venga, atraerá contra sí misma la plaga con
trumentos de violencia. la que Yahwéh herirá a las naciones que no suban a ce-
5 Toda la humanidad testimoniará, con espanto, las es- lebrar la fiesta de Sukot.
cenas de la liberación de los hijos de Israel. En aquel día, 15 En aquellos años de oportunidad, sonará por todas
muchos pueblos y poderosas naciones se establecerán al partes del mundo el último convite de misericordia, en
lado de Yahwéh de los Ejércitos; Multitudes de los ju- un intento por que todos los pecadores se arrepientan y
díos de la diáspora se aproximarán, diciendo: Nos iremos se unan en una eterna alianza con Yahwéh, diciendo:
con vosotros, porque sabemos que el Eterno está de 16 "Así dice Yahwéh: Observad el derecho y practicad la
vuestro lado. justicia, porque mi salvación esta pronta a llegar y mi
6 El Yom Kipur que seguirá a la liberación, será un día justicia, a manifestarse. Bienaventurado el hombre que
de purificación de las impurezas de todos aquéllos que proceda así, y el hijo del hombre que en esto se afirma,
aceptaron la salvación; En aquel día acabará la ceguera que guarda el sábado y no lo profana y que guarda su
de los hijos de Jacob, y mirarán hacia Aquél a quien mano de practicar el mal. No diga el extranjero que se
traspasaron, y llorarán amargamente por él como se llora entregó a Yahwéh: —Naturalmente Yahwéh va a ex-
por un hijo unigénito. cluirme de su pueblo,— ni diga el eunuco: —No hay
7 En la fiesta de Sukot (cosechas) será derramado el duda, yo no paso de un árbol seco";— Pues así dice
Espíritu de Dios sobre toda carne; Y sucederá que, todo Yahwéh a los eunucos que guardan mis sábados y optan
aquél que invoque el nombre de Yahwéh, será salvo, por aquello que es mi voluntad, permaneciendo fieles a
recibiendo una perla del vaso. mi alianza: “He de darles, en mi casa y dentro de mis
8 En el decorrer de los días de Sukot, lluvias de bendi- muros, un monumento y un nombre más precioso del
ciones caerán sobre el inmenso valle, haciendo surgir a que tendrían como hijos e hijas; He de darles un nombre
la vista de todos los pueblos, en toda la tierra Santa, un eterno, que no será extirpado. Y, en cuanto a los extran-
paraíso repleto de alegría y paz. jeros que se entregaren a Yahwéh para servirlo, sí, para
9 En aquel día los elegidos de Dios comprenderán las amar el nombre de Yahwéh y convertirse en sus siervos,
palabras del libro: a saber, todos los que se abstienen de profanar el sábado
10 "Oídme, vosotros, que procuráis la justicia, vosotros y que se mantienen fieles a mi alianza, yo los traeré a mi
que buscáis a Yahwéh. Mirad hacia la roca de la cual santo monte y los cubriré de alegría en mi casa de ora-
fuisteis cavados, hacia la caverna de la cual fuisteis sa- ción. Sus holocaustos y sus sacrificios serán bien acepta-
cados. Mirad hacia Abraham, vuestro padre, y hacia dos en mi altar. En efecto, mi casa será llamada casa de
Sara, aquella que os dio a luz. Él estaba solo cuando lo oración para todos los pueblos".
llamé, mas yo lo bendije y lo multipliqué. Yahwéh con- 17 En los seis años de oportunidad, Samael, el gran en-
soló a Sión, consoló todas sus ruinas; él transformará su gañador, en un gesto de desesperación, empleará todos
desierto en un Edén y su soledad en un jardín. En ella los recursos posibles para impedir la realización de
encontrarán gozo y alegría, cánticos de acción de gracias Yahwéh a través de Su pueblo. En oposición a la santifi-
y sonidos de música". cación del sábado que es la señal de la alianza entre
11 En aquel día los redimidos mirarán hacia el humilde Yahwéh y sus escogidos, numerosas religiones, aliadas a
beduino que liberó de la caverna el vaso de Abraham, y gobernantes impíos, impondrán otro día para el culto, no
cantarán con alegría: pudiendo comprar ni vender todos aquéllos que se man-
12 "Cuán bellos son, sobre los montes, los pies del men- tuvieren fieles a la alianza de Yahwéh. En aquellos años
sajero que anuncia la paz, del que proclama buenas nue- de pruebas, los elegidos de Dios sobrevivirán mediante
vas y anuncia la salvación, del que dice a Sión: ¡Oh tu el cuidado de los ángeles, que los conducirán distantes
Dios reina! Porque Yahwéh consoló a su pueblo, él re- de las ciudades populosas que serán castigadas por las
dimió Jerusalén. Yahwéh descubrió su santo brazo a los siete últimas plagas que caerán sobre los impenitentes al
ojos de todas las naciones, y todos los extremos de la final de los seis años.
tierra verán la salvación de nuestro Dios". 18 Durante los seis años de la cosecha final, el Mesías
13 Durante seis años, toda la humanidad, iluminada por edificará una Nueva y Eterna Jerusalén, adornándola con
la mayor revelación del amor y de la justicia de Yahwéh, los hechos de justicia de Sus escogidos. Esa Nueva Jeru-
tendrá oportunidad de romper con el imperio del pecado, salén solamente será revelada al completarse toda la
uniéndose a los hijos de Israel en su marcha de purifica- justicia divina, al final del séptimo año, período en que
ción y restauración del reino de la luz. los elegidos de Dios tendrán como desafío vivir una vida
sin culpas, pues cualquier acto de rebeldía en aquel
tiempo, estaría sin expiación, significando una eterna íbamos avanzando por el camino, muchas personas nos
vergüenza para el Creador. rodeaban, admirados por la belleza del vaso repleto de
19 Al completarse los siete años, el Mesías aparecerá en perlas; A todos contábamos la historia de su llama reden-
las nubes del cielo, acompañado por todas las huestes tora, y ofrecíamos las perlas a todos los que creyendo,
celestiales; Al tocar Su trompeta en aquél gran Rosh aceptaban la salvación.
Hashaná, los fieles fallecidos, resucitarán revestidos 5 Cuando llegamos al Roble de Mambré, una multitud
de gloria; los vivos victoriosos, serán transformados en de personas en él esperaba; Muchos habían oído hablar
un abrir y cerrar de ojos, recibiendo cuerpos perfectos; de la milagrosa liberación operada a través de aquel vaso
Juntos, todos los redimidos serán arrebatados hacia la que había sido el blanco de tanto menosprecio. Ahora,
Nueva Jerusalén, en un viaje inolvidable que comenzará todos estaban enmudecidos al verlo glorificado.
en el primer día de la fiesta de Sukot; Después de siete 6 Juntamente con mis pastores, continuamos proclaman-
días de feliz ascensión, llegarán a La Ciudad Santa para do el infinito amor de Yahwéh revelado por la llama. El
conmemorar, delante del trono, el octavo día de la fiesta. número de aquellos que procuraban obtener las perlas
Como si fuese un sueño, los rescatados del Señor entra- fue aumentando, día tras día, y todos éramos felices.
rán en La Ciudad Santa, encontrando a su lado norte, el 7 Los días, los meses y años fueron pasándose, y la can-
jardín del Edén, en medio del cual se eleva el monte tidad de perlas fue disminuyendo dentro del vaso. Está-
Sión, el lugar del trono de Yahwéh. Coronados por el bamos viviendo ahora los últimos meses del sexto año,
Mesías, los redimidos entonarán el cántico de la victoria, que era el último de oportunidad. A medida en que los
haciendo vibrar por todo el espacio los acordes de sus días se pasaban, aumentaba en mi corazón una preocu-
arpas, laúdes y flautas. pación y una angustia, pues Sara hasta entonces no había
tomado interés en apoderarse de su perla, a pesar de mis
Historia de Un Vaso Capítulo 8 constantes ruegos.
8 En aquellos momentos de aflicción en que clamaba a
Continúan las predicciones de Melquisedec. Abraham y Dios por la salvación de Sara, mi único consuelo eran las
sus pastores proclaman la salvación represen-tada por últimas palabras del rey de Salem, de que al final de los
la historia del vaso y su llama redentora. Otorgan perlas seis años ella sería transformada.
a los creyentes. Un tiempo de opor-tunidad antes de la 9 Vivíamos ahora los últimos días del sexto año; La con-
calamidad. Las perlas del vaso no tenían significado ciencia de que el tiempo se estaba agotando, hacía que
para Sara. muchas personas me procurasen desde la mañana hasta
la noche, para apoderarse de las perlas de la salvación.
1 Después de proferir todas estas predicciones, Melqui- Con el corazón herido por inexpresable aflicción, yo
sedec me dijo que toda la experiencia que estábamos insistía con Sara, procurando convencerla de su necesi-
viviendo, era pre figurativa. Para que todo el drama se dad en tomar, cuanto antes, una perla, pues las mismas
consumase, teníamos todavía delante de nosotros acon- se estaban haciendo cada día más escasas. Sin considerar
tecimientos importantes; primeramente, yo debería re- mi angustia, Sara desdeñaba mis solicitudes, afir-mando
gresar al Roble de Mambré juntamente con mis pastores, que aquellas perlas no tenían ningún significado para
para proclamar a todos la salvación representada por la ella.
historia de aquel vaso. Todo aquél que, con arrepenti-
miento, aceptase al Mesías revelado, obtendría el perdón
Historia de Un Vaso Capítulo 9
de sus pecados, recibiendo una perla. Al final de seis
años, al llegar la víspera de Rosh Hashaná, las perlas se Capítulo 9
acabarían, no habiendo más oportunidad de salvación.
Por aquel tiempo, el fuego del juicio caería sobre las Abraham intenta convencer a Sara sin tener éxito.
ciudades de Sodoma y de Gomorra, habiendo terribles Abraham recibe con hospitalidad a tres peregrinos. El
plagas sobre todos los infieles. Señor convierte a Sara y le bendice, le entrega dos per-
2 Al oír tales palabras del rey de Salem, me sobrevino las, una para ella y otra para su hijo. Abraham cae a los
gran an-gustia, al acordarme de los últimos pasos de pies de su Redentor y recibe la última perla.
Sara; Yo temía que ella, en su incredulidad, no aceptase
una perla. Si esto aconteciese, mis lindos sueños se echa- 1 Después de una noche en vela en que, desesperada-
rían por tierra, pues no conseguiría ser feliz en su ausen- mente, procuré convencer a mi amada de posesionarse
cia. Leyendo en mis ojos la angustia, Melquisedec me de su perla, aceptando la salvación representada por
consoló con una promesa: aquel vaso, vi el sol surgir trayendo la luz del último día
3 —Abram, de aquí a seis años Yahwéh te visitará en tu — víspera de Rosh Hashaná. — Al mirar hacia dentro
tienda, y tu esposa será curada de su esterilidad. Ella se del vaso en aquella mañana, vi que restaban apenas tres
convertirá y te dará un hijo que se llamará Isaac. — perlas. Al admirarles el brillo, comencé a imaginar que
4 Al finalizar la fiesta de Sukot, retornamos a nuestras la más brillante sería para mi hijo prometido, la de brillo
tiendas junto al Roble de Mambré. A medida en que intermedio sería la de Sara, y la última sería la mía. Ese
pensamiento me trajo alivio y esperanza; Pero, al mismo 12 —No solamente sé vuestros nombres, sino también sé
tiempo, comencé a preocuparme con la posibilidad de que, de aquí a un año vosotros tendréis un hijo que será
que llegaran personas procurando obtenerlas; Si vinie- llamado Isaac. —
sen, yo no podría negarles el derecho a ellas. 13 Al oír las palabras del visitante, corrí hacia dentro de
2 Tomado por esa preocupación, permanecí sentado bajo la tienda a fin de llamar a mi esposa, para que oyese las
el Roble de Mambré. En el transcurso del día, me sobre- palabras de aquél peregrino.
vino un gran estremecimiento cuando vi a lo lejos tres 14 Al verla, el peregrino le preguntó:
peregrinos que caminaban rumbo a nuestra tienda. Co- 15 — ¿Sara, porqué os reís de mis palabras?—
mencé a clamar a Dios que ellos cambiaran de rumbo, 16 Asustada, Sara, contestó:
pero mis clamores no fueron atendidos. Dominado por 17 — ¡Yo no reí mi señor!
una gran amargura, corrí hasta ellos, y, después de pos- 18 —No digáis que no reísteis, pues yo os vi riendo den-
trarme, los invite hacia la sombra. tro de la tienda. — Afirmó el peregrino.
3 Tomando una vasija con agua, comencé a lavarles los 19 Consiente de estar delante de alguien que conocía su
pies, limpiándolos del polvo del camino. Al ver los pies interior, Sara le preguntó:
heridos y ampollados de aquéllos hombres, sentí compa- 20 — ¡¿Quién eres tú Señor?!
sión por ellos; Comprendí que habían venido de muy 21 — ¡Yo Soy la llama que se desprendió del Fuego del
lejos, enfrentando peligros y desafíos, con el propósito Altar para estar en el vaso de tu esposo! ¡Yo Soy el Me-
de obtener a tiempo las perlas. Vi que ellos eran mucho sías, el Yahwéh que sufre humillaciones y desprecios por
más merecedores que yo, Sara y nuestro hijo prometido. amor a Su pueblo!—
4 Al lavar los pies del tercero, mi corazón que hasta en- 22 Habiendo hecho esta revelación, el peregrino exten-
tonces estaba afligido, se lleno de paz y alegría; Imagi- dió Sus manos sobre la cabeza de Sara para bendecirla;
naba en aquel momento, cuán terrible sería si aquél ter- Solo hasta entonces vi, que ellas estaban marcadas por
cer peregrino, no se hubiese unido a los dos primeros en cicatrices semejantes a las del rey de Salem.
aquel trayecto; En ese caso yo estaría obligado a tomar la 23 El peregrino, con mucha ternura, comenzó a hablar al
última perla, subiendo sin mi amada a Salem. Si tuviera corazón de mi amada, rescatándola de su caverna de
yo que pasar por esa experiencia, la perla que simboliza- incredulidad:
ba la alegría de la salvación, se convertiría para mí en un 24 — ¡Sara, valiosa eres a mis ojos! ¡Todo tu pasado de
símbolo de soledad y tristeza, pues la larga vida del cari- incredulidad e infertilidad está perdonado! ¡Tengo para ti
ño de Sara, sería para mí el mayor castigo, como la pro- un futuro glorioso, pues tú te convertirás en madre de
pia muerte. muchos pueblos y naciones!—
5 Después de lavarles los pies, comencé a servirles el 25 Después de decir estas palabras, el noble visitante se
alimento que fue especialmente preparado para ellos. encaminó hacia el vaso e, inclinándose, tomó de el las
Mientras les servía en silencio, estaba yo esperando el tres perlas restantes. Dirigiéndose a Sara, le entregó dos
momento en que me preguntarían por las perlas. Pero sin perlas, y le dijo:
revelar ninguna prisa, ellos hablaban sobre la larga ca- 26 —Una es para ti y la otra es para tu hijo Isaac. —
minata que hicieron, sobre las ciudades por donde habían 27 Con la vida transformada por el amor de Yahwéh,
pasado. Yo les pregunté si conocían Salem; Ellos me Sara se postró agradecida a los pies de aquél peregrino
respondieron afirmativamente, agregando que en aque- que la había salvado en el último momento de oportuni-
llos seis años, muchas obras habían sido realizadas en dad. Cuando la vi postrarse sumisa, mi corazón por tan-
aquélla ciudad, en preparación para una gran fiesta que tos años afligido, se rompió en lágrimas de alegría y
estaba por realizarse dentro de un año más, por la oca- gratitud, y caí a los pies de mi Redentor y Rey.
sión de Sukot. 28 Después de consolarnos con la certeza de nuestra
6 Las palabras de aquél tercer peregrino, el más conver- eterna salvación, el peregrino me entregó la última perla.
sador de los tres, comenzaron a traerme, misteriosamen- Cuando la apreté en mis manos sentí una gran luz de
te, un sentimiento de esperanza. Al mirar hacia sus ojos alegría y paz penetrar todo mi ser, y comencé a alabar al
azules, Vi que él se parecía a Melquisedec. Eterno por la certeza de que tendría para siempre a mi
7 Recordaba la última promesa hecha por el rey de Sa- lado a mi querida Sara y al hijo de la promesa que, den-
lem, cuando el tercer peregrino me preguntó con una tro de un año nacería.
sonrisa:
8 —Abram, ¡¿Donde está Sara tu mujer?!— Historia de Un Vaso Capítulo 10
9 Atónito, le pregunté:
10 — ¿Cómo sabes mi nombre y el nombre de mi espo- Capítulo 10
sa?—
11 El peregrino, me respondió: Abraham acompaña al Señor hasta la colina desde donde
el Señor envía a sus dos compañeros a una misión.
Yahwéh se lamenta por la destrucción que habrá de so-
brevenir a los habitantes de las ciudades de aquel hermo-
so valle. Abraham intercede por aquel pueblo. No había oídos están atentos en busca de, por lo menos una plega-
diez justos en Sodoma y Gomorra. Lamentación de ria, mas todo es silencio! ¡Mis manos están extendidas,
Yahwéh. Los dos compañeros son enviados para rescatar prontas a impedir el fuego del juicio, mas vosotras re-
a Lot y sus hijas. Abraham se postra agradecido a chazáis mi socorro!—
Yahwéh por la intervención en el rescate de sus familia- 14 Inclinándome al lado de mi sufridor compañero, me
res. uní a Él en la lamentación. En aquel momento de dolor,
1 Después de estas cosas, Yahwéh se despidió de Sara y tuve la certeza de que Melquisedec también sufría por
de los pastores que allí se encontraban, y me invitó a que todos aquellos que habían cambiado el amor y la paz de
los acompañara hasta la colina que esta frente al valle. Salem, por las ilusiones de aquel valle de destrucción.
Cuando llegamos a aquel lugar, el Eterno se despidió de 15 Después de un largo llanto, Yahwéh me consoló, con
sus dos compañeros, enviándolos a una misión especial la revelación de sus dos compañeros, se encontraban en
en Sodoma. aquel momento en Sodoma, con la misión de salvar a
2 De la cima del monte contemplábamos los fértiles Lot y a sus hijas librándoles de la muerte. Sus palabras
valles y bosques que, como un paraíso, se extendían en me trajeron gran alivio, y me postré agradecido a sus
ambos márgenes del río Jordán, circundando las próspe- pies.
ras ciudades, dentro de las cuales se destacaban Sodoma
y Gomorra. Historia de Un Vaso Capítulo 11
3 Fue sobre aquella colina que, después de la contienda
entre mis pastores y los pastores de Lot, le di la oportu- Capítulo 11
nidad de escoger el rumbo a seguir, pues no podríamos
permanecer juntos. Atraído por las riquezas de la campi- Yahwéh comisiona a Abraham registrar en un rollo la
ña, él decidió mudarse hacia allá. historia del Vaso, así como la historia de Salem, para
4 Al mirar hacia mi compañero que permanecía en silen- posteriormente entregarlo dentro del Vaso a Melquise-
cio desde el momento en que vimos la campiña, me sor- dec. Destrucción de Sodoma y Gomorra. Abraham se
prendí al verlo llorando. Le pregunté el motivo de su lamenta en extremo.
tristeza, y Él, sollozando respondió: 1 Antes de partir, Yahwéh me encargó una misión, di-
5 —Este es para mí un día de mucha tristeza, pues por ciendo:
última vez mis ojos podrán posarse sobre este valle fér- 2 —Toma un rollo vacío y registra en él la historia del
til. ¡Lloro por los habitantes de esas ciudades que no vaso y la historia de Salem, conforme oísteis de los la-
saben que sus días acabarán!— bios de Melquisedec. Dentro de un año, tú y todos aque-
6 La declaración de Yahwéh me trajo el recuerdo de llos que aceptaran la salvación, deberán subir a Salem
todos aquéllos cautivos que habían sido liberados seis para la fiesta de Sukot; En aquel día, devolverán al rey
años antes; lamentablemente, casi todos rechazaron el de Salem el vaso, ofreciendo dentro de él como presente,
baño de la purificación, regresando inmundos hacia sus el rollo. —
casas; Únicamente Lot y sus hijas aceptaron la salvación, 3 En aquella misma tarde, en obediencia a las órdenes de
tomando posesión de sus perlas. Pensando en alguna Yahwéh, comencé a registrar la historia vivida por mí y
posibilidad de liberación para aquél pueblo, pregunté al por mis pastores, desde el momento en que partí rumbo
Señor: al valle, llevando sobre la espalda el vaso con su llama-
7 — ¿Y si acaso existe en aquellas ciudades, cincuenta rada.
personas justas, aún así serían ellas destruidas?— 4 Al día siguiente, el sol ya iba alto, cuando, al mencio-
8 Yahwéh me dijo que si hubiese cincuenta justos, toda nar la ciudad de Sodoma en el manuscrito, recordé que
la planicie sería perdonada. aquel era el día de su destrucción. Con el corazón acele-
9 — ¿y si hay 45 justos?— rado, corrí hacia allá y me quedé espantado con el esce-
10 —Si hubiese allí 45 justos, todas aquellas ciudades nario que se extendió delante de mis ojos: En lugar de
serían perdonadas. — aquél valle fértil, semejante a un paraíso, había un de-
11 Continué con mis indagaciones hasta llegar al número sierto humeante, sin vida alguna; En lugar de las ciuda-
diez. Yahwéh me dijo que si hubiese 10 justos en aque- des de Sodoma y Gomorra, había un cráter profundo,
llas ciudades, toda la planicie sería perdonada. hacia donde las aguas del mar salado escurrían.
12 Torturado por una inexpresable agonía de espíritu, 5 Quebrantado ante esa visión de destrucción, volví a la
Yahwéh volvió a llorar amargamente, mientras que con tienda con el corazón entristecido. El recuerdo de tantas
voz embargada, pronunciaba un triste lamento: personas que, por rechazar el perdón divino, habían sido
13 —Sodoma y Gomorra, cuántas veces quise Yo juntar consumidas por el fuego, me dejaba profundamente de-
a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo bilitado. En los días siguientes, no encontré fuerzas para
de las alas, mas vosotras no aceptasteis mi protección. escribir; Regresé otras veces a la colina, con la esperanza
¡¿Por qué es que vosotras cambiasteis la luz de mi salva- de que todo aquello fuese una pesadilla, pero en lugar
ción, por las tinieblas de este reino de muerte?! ¡Mis
del valle fértil yo solamente conseguía percibir aquel ni matar a sus semejantes. El orgullo y el egoísmo eran
caos. señalados como causa de todo el mal, por tanto, no po-
6 Demoré varios días para que yo volviera a tener el drían existir en aquel lugar de paz.
ánimo de proseguir con los escritos del rollo. 6 Las leyes del pergamino requerían la práctica de la
humildad, de la sinceridad, de la amistad, y, por encima
de todo, del amor que es la mayor de todas las virtudes.
Historia de Salem Capítulo 1 7 Después de registrar en el pergamino las leyes que
regirían aquel reino, Adonías comenzó a planificar la
La Historia de Salem arquitectura de Salem. Sería una ciudad al principio pe-
(Un relato escrito por Abraham) queña, con habitaciones para mil doscientas personas.
Como el lugar de su edificación, fue elegida una región
Abraham relata La Historia de Salem según lo escuchó alta de Canaán, al occidente del Monte de los Olivos.
“de los labios de Melquisedec” en la ocasión en que 8 En poco tiempo, la realización de Adonías comenzó a
subieron a Salem para celebrar la fiesta de Sukot, des- atraer personas de todas partes que, de cerca y de lejos,
pués de La Gran Liberación. Adonías, cansado de las venían a conocer los palacios y las mansiones que esta-
iniquidades del pueblo e inspirado en las virtudes de su ban siendo edificados. Admirados ante la belleza de
amado hijo, edifica una ciudad: “un reino diferente a aquella ciudad tan blanca, los visitantes preguntaban
todos los demás”. Después de vivir el júbilo de la victo- sobre quiénes serían sus habitantes. Adonías les mostra-
ria y la lamentación de la perdición, Melquisedec recibe ba el pergamino, diciendo que Salem se destinaba a los
una revelación de un ángel, en la que le declara que limpios de corazón — aquéllos que estuviesen dispues-
“todo aquel drama que estaba viviendo…tenía un senti- tos a obedecer sus leyes. —
do prefigurativo, retratando acontecimientos pasados y
futuros, que envolvían todo el vasto universo”. (Véase Historia de Salem Capítulo 2
Crono. 1 y 2)
Capítulo 2
Conclusión de la edificación de Salem. Melquisedec, la
Capítulo 1 inspiración de su padre. buscando honrar a un súbdito
especial, ve en Samael un reflejo de las virtudes del pro-
Adonías, hombre justo, busca alcanzar su sueño de jus- pio príncipe. Samael es honrado.
ticia y paz. Escribe en un pergamino las leyes que regi-
rían el nuevo reino de paz. Inicia la edificación de Sa- 1 La edificación de la ciudad fue finalmente concluida y
lem, la cual esta destinada únicamente pa-ra los limpios Salem se reveló hermosa como una novia adornada, a la
de corazón. espera de su esposo.
2 Asentado en su trono, Adonías ahora examinaba a los
1 Ésta es la historia de Salem según la oí de los labios de nu-merosos candidatos a súbditos que llegaban de todas
Melquisedec en la ocasión de la fiesta de Sukot, quince partes. Aquéllos que, prometiendo fidelidad a las leyes,
días después de la liberación de Lót y sus hijas. eran aprobados, recibían tres dotes del rey: el derecho a
2 Todo comenzó con un sueño en el corazón de un hom- una mansión, vestiduras de lino fino y un instrumento
bre llamado Adonías; Él poseía muchas riquezas, pero a musical en el cual deberían practicar.
nada apreciaba más que a la justicia y a la paz que nacían 3 La ciudad estaba finalmente repleta de habitantes.
de la sabiduría y del amor. Lleno de alegría, Adonías convocó a todos a la fiesta de
3 Cansado con las injusticias que predominaban por toda inauguración de Salem, en el transcurso de la cual pro-
la tierra de Canaán, Adonías resolvió edificar un reino clamó un decreto que determinaría el futuro de aquel
que fuese regido por leyes de amor y de justicia. El reino, diciendo:
nombre de la capital de ese reino sería Salem, la Ciudad 4 —A partir de este día, que es el décimo del séptimo
de la Paz. mes, seis años serán contados, en los cuales todos los
4 Los súbditos de Salem no empuñarían arcos y flechas, habitantes serán probados. Solamente aquellos que per-
mas serían entrenados en el arte musical; Cada habitante manecieren leales, progresando en la práctica de las le-
de Salem tendría siempre al alcance de sus manos un yes del pergamino, serán confirmados como herederos
musical, para expresar por medio de el la paz y la alegría de este reino de paz. Aquéllos que fueren enlazados por
de aquel nuevo reino. Juntos, formarían una poderosa culpas y transgresiones, serán desterrados por el juicio.
orquesta en la lucha contra la desarmonía que nace del —
orgullo y del egoísmo 5 El primer paso de Adonías para 5 Las palabras del rey condujo a todos a un profundo
la concretización de su plan, fue elaborar las leyes del examen de corazón, y se alegraron con la certeza de que
nuevo reino, las cuales él las escribió en un pergamino. alcanzarían la victoria sobre todo el orgullo y el egoís-
Los súbditos de Salem no podrían mentir, hurtar, odiar, mo, que son las raíces de todos los males.
6 Adonías tenía un hijo único a quién había dado el 1 Salem crecía en felicidad y paz. Con alegría, los súbdi-
nombre de Melquisedec. La belleza, ternura y sabiduría tos se reunían cada día al amanecer para oír, cantar y
de ése hijo amado, habían sido su inspiración para la tocar las sublimes composiciones de Melquisedec, que
edificación y fundación de su reino. inspiraban a actos de bondad y paz.
7 Melquisedec tenía doce años de edad, cuando Salem 2 Entre las amistades nacidas y fortalecidas en virtud de
fue inaugurada. Era el plan de Adonías coronarlo rey la música armoniosa, sobresalía aquélla que unía al prín-
sobre los súbditos aprobados, al final de los seis años. cipe con Samael. Desde que había comenzado a residir
Este plan, lo mantendría en secreto hasta el momento en la mansión del monte, Samael se había convertido en
oportuno. su compañero constante. Juntos pasaban largas horas,
8 El príncipe, con sus virtudes y simpatía, se hizo pronto meditando sobre las leyes del pergamino. Con admira-
muy querido por todos en Salem. Él tenía siempre en los ción, el súbdito honrado veía al hijo de Adonías trans-
labios una sonrisa y una palabra de afecto. Apreciaba formar aquellas leyes en lindas canciones. Las dulces
estar junto a los súbditos en sus hogares, recitándoles las melodías nacían de sus labios como el perfume de una
leyes del pergamino en forma de lindas canciones que flor.
vivía componiendo. Su presencia traía al ambiente una 3 Consiente de la importancia de la música en la preser-
atmósfera de felicidad y paz. Ése amado príncipe poseía, vación de la armonía y paz en Salem, el príncipe, además
de hecho, todas las virtudes necesarias para ser rey de del canto, comenzó a dedicarse a la música instrumental,
una Salem Victoriosa. siendo su instrumento preferido el laúd. Era por medio
9 Adonías había edificado una mansión especial junto al de ese instrumento que conseguía expresar con mayor
palacio, con el propósito de ofrecerla al súbdito cuya perfección la riqueza de su alma.
vida expresase más perfectamente las leyes del perga- 4 De los seis años de prueba, cinco, finalmente pasaron.
mino. Diariamente él observaba a los habitantes, bus- Adonías, feliz de ver que hasta entonces todos los habi-
cando entre ellos a esa persona a la que deseaba honrar. tantes de Salem habían permanecido leales a los princi-
10 Paseaba por las alamedas de Salem, cuando, por entre pios contenidos en el pergamino, los convocó a un ban-
el trinar de pájaros, Adonías oyó una voz semejante a la quete, en el cual haría importantes revelaciones.
de su hijo. Al darse vuelta para ver quién era, encontró a 5 Habiendo tomado sus lugares delante del trono, los
un bello joven que cantaba una canción. Al contemplar súbditos, con alegría unieron las voces entonando los
en su faz el brillo de la sabiduría y de la pureza, Adonías cánticos de la paz, siendo regidos por Samael.
se alegró por haber encontrado a aquél a quién podría 6 Después de oírlos, el rey, emocionado, se dirigió a su
honrar. Aquél joven, que era una copia fiel del príncipe, hijo, abrazándolo en medio de los aplausos de la multi-
se llamaba Samael. tud agradecida. Todos reconocían que la paz y la alegría
11 Colocándole un anillo en el dedo, el rey lo condujo al en Salem, eran en gran medida debidas al amor y dedi-
palacio, donde, fue recibido por Melquisedec que le cación del amado príncipe, que era el autor de aquellas
ofreció muchos presentes, entre los cuales el derecho de dulces canciones.
estar siempre a su lado. 7 En aquel momento de reconocimiento y gratitud, Ado-
12 Adonías preparó un gran banquete en honor de Sa- nías reveló sus planes mantenidos hasta entonces en
mael, para el cual todos fueron convidados. Al contem- secreto. Con voz pausada, les dijo:
plarlo al lado del rey, los súbditos lo aclamaron con ale- 8 —Súbditos de este reino de paz, mí alma esta repleta
gría, acreditándolo ser el propio príncipe. de alegría por contemplar en este día vuestros rostros
13 Exaltaban con júbilo las virtudes de aquél hermoso más radiantes que en tiempos pasados. Vuestras vestidu-
joven, cuando se manifestó Melquisedec, colocándose ras continúan blancas y puras, como cuando las recibis-
con una sonrisa a la derecha de su padre. teis de mis manos. La armonía de vuestras voces e ins-
14 En el banquete, Samael fue honrado por todos. Real- trumentos, hoy son mejores. —
mente él era digno de residir en la mansión del monte, 9 Habiendo dicho estas palabras, el rey agregó con so-
pues había en él un reflejo perfecto de las virtudes que lemnidad:
coronaban al amado príncipe. 10 —Un año de prueba todavía resta, al final del cual
seréis examinados. Permaneciendo fieles como hasta
Historia de Salem Capítulo 3 aquí, seréis honrados siendo confirmados como súbditos
de este reino de paz. No obstante, si alguien fuera halla-
Capítulo 3 do en falta, será desterrado, aún y cuando este juicio nos
traiga mucha tristeza y sufrimiento. —
Las sublimes composiciones de Melquisedec inspiraban 11 Las palabras del rey llevaron a los súbditos a una
al pueblo a actos de bondad y paz. La música preser- profunda reflexión. Todos, examinándose, indagaban
vando la armonía y la paz. Samael, compañero insepa- reverentes: — ¡¿Estaremos aprobados?!—
rable de Melquisedec. Revelaciones impor-tantes de 12 Seguros de que serían victoriosos, pues amaban a
Adonías a su pueblo sobre el futuro gobierno de una Salem y sus leyes, unieron las voces en un cántico ex-
Salem victoriosa. Samael, guardián de las leyes.
presivo de fidelidad. Al terminar el cántico, Adonías les en segundo plano. ¡¿Acaso no era él tan hermoso y sabio
reveló su gran secreto: como el príncipe?! Era casi imposible disfrazar tal sen-
13 —Aquéllos que fueren aprobados, heredando este timiento de infelicidad.
reino de paz, recibirán como rey a mi hijo, a quien daré 3 En tiempos pasados, Samael encontraba indescriptible
el trono glorificado de esta Salem Victoriosa. — placer en los momentos en que, al lado del príncipe,
14 La revelación del rey fue aclamada por todos con recitaba las leyes contenidas en el pergamino, que eran
mucho júbilo. Adonías, sin embargo, todavía no les ha- transformadas en lindas canciones. Ahora, tales momen-
bía revelado todo su plan, por eso pidiéndoles silencio, tos se tornaron desagradables, pues aquellos principios
prosiguió: contrariaban sus ideales. Decidió, sin embargo, no reve-
15 —Mi hijo empuñará un cetro especial, en el cual se- lar sus sentimientos de rebelión. Soportaría el anticuado
llaré todo el derecho de dominio, su cetro, simbolizando pergamino hasta que, con su autoridad, pudiese excluirlo
toda la armonía, será un laúd. — del nuevo reino que sería establecido. ¿No sería acaso él
16 Ante esta revelación que a todos sensibilizó, el prín- el guardián de aquellas leyes? Esa "victoria" procuraría
cipe postrándose a los pies de su padre, lloró motivado alcanzar mediante su influencia y sabiduría.
por mucha alegría. Mientras tanto, todos le aplaudían 4 Juzgando poder influenciar al hijo de Adonías con sus
con euforia, anhelando ver el amanecer de ese día en que sueños de grandeza, Samael se aproximó hasta él con
la paz sería victoriosa. euforia, y comenzó a hablarle de las glorias del reino
17 Adonías, llamando a Samael a estar junto a su hijo, venidero, donde los dos, cubiertos de honores, disfruta-
concluyó diciendo: rían de las alabanzas de una Salem victoriosa. Serían
18 —En el gobierno de esta Salem victoriosa, tengo el ellos los héroes del más perfecto reino establecido entre
propósito de hacer de Samael el primero después de los hombres.
Melquisedec. A él será confiado el pergamino de las 5 Las delirantes palabras del súbdito honrado trajeron
leyes, debiendo ser el guardián de la honra de este reino preocupación y tristeza a corazón del joven príncipe,
triunfante. — pues no reflejaban las enseñanzas de amor y humildad
del pergamino.
Historia de Salem Capítulo 4 6 Viendo a su amigo íntimo en peligro, Melquisedec,
con una ternura jamás revelada, lo con-dujo al lado del
Capítulo 4 trono, donde, tomando el pergamino, comenzó a leer
compasivamente los siguientes párrafos:
Samael se deja dominar por sentimientos de grandeza y 7 —El reino de Salem será afirmado sobre la humildad,
orgullo. Mantiene en secreto su plan e intenta imponer pues esta virtud es la base de toda verdadera grandeza.
sus conceptos contrarios a la ley del pergamino. Melqui- 8 La humildad es fruto del amor, siendo contraria al
sedec consigue restaurarlo al camino de la humildad y orgullo, que puede mantener a una criatura apresada al
la rectitud, pero nuevamente recae al dejarse dominar polvo, haciéndola contentarse con sus limitaciones, en-
por el orgullo y la codicia. gañándola como si las mismas fueran de infinito valor.
1 Samael, al conocer los planes de Adonías en cuanto al 9 La humildad consiste en el olvido de sí mismo, y este,
futuro de Salem, se llenó de euforia. Contemplaba ahora en una vida de abnegado servicio por los semejantes. —
risueño aquella ciudad sin igual, imaginando su futuro de 10 Samael, esforzándose por encubrir su indignación
gloria. Considerando las palabras del rey, de que él sería ante la lectura del pergamino que para él era anticuado,
el segundo en el reino, se dejó dominar por un senti- dijo al príncipe, en tono de consejo de amigo:
miento de exaltación. Él, que hasta entonces, en obe- 11 —Mi buen amigo, reinaremos en una Salem victorio-
diencia a las leyes del pergamino, había vivido una vida sa, que fulgurará muy por encima de este pergamino,
de humildad, comenzó a enorgullecerse de su posición. cuyos principios fueron cumplidos fielmente en estos
En su devaneo se sentía junto al trono, teniendo a los años de prueba. ¿Acaso la plena libertad no será la gloria
súbditos de Salem a sus pies, aclamando con alabanzas de Salem? Pues sabed que, la completa libertad no co-
su grandeza. Samael, totalmente dominado por ese sen- existirá con estas leyes, cuyo objetivo se encierra al tér-
timiento, no se daba cuenta de que estaba siendo condu- mino de los cinco años. Corresponde a nosotros dos co-
cido por un camino peligroso. El orgullo que lo seducía, ronar a Salem con el honor de una total libertad, que
estaba generando el egoísmo que luego se manifestaría generará una felicidad sin fin. Tal libertad es imposible
en codicia. que exista bajo las limitaciones del pergamino. —
2 Una semana después de la revelación de Adonías, los 12 El hijo del rey se estremeció mucho ante las palabras
súbditos promovieron una fiesta en homenaje a Melqui- de su amigo, que evidenciaban locura. ¡¿Cómo liberarlo
sedec, el futuro rey de Salem. Viéndolo aclamado por de ese camino de muerte?!
tantas alabanzas, Samael tuvo el corazón arrebatado por 13 Nadie en Salem, además de Melquisedec, conocía la
un extraño sentimiento de envidia, fruto del orgullo y del triste condición de Samael. Con paciencia, el príncipe
egoísmo. No podía soportar el pensamiento de ser dejado procuraba concientizarlo del valor real del pergamino,
cuyas leyes no podrían jamás ser alteradas, pues esto lamenta por un hijo unigénito y llorarán por él como
ocasionaría el fin de toda la paz. quien llora amargamente por el primogénito. En aquel
14 Los consejos del príncipe finalmente despertaron su día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para
corazón. Meditando en sus palabras, se concientizó de los habitantes de Jerusalén, para remover el pecado y la
estar siguiendo por un camino engañoso. impureza". —
15 Al ver en los ojos de aquél a quién tanto amaba las 3 Consiente de la importancia histórica de aquel día de
lágrimas del arrepentimiento, el hijo de Adonías se ale- libera-ción, tomé un calendario y, miré con sorpresa,
gró con su victoria sobre el orgullo y el egoísmo. pues era Rosh Ha-shaná, o día de las trompetas. Aquél
16 Los días que siguieron a la liberación, fueron llenos era el primer día de un Año Nuevo; Diez días después
de realizaciones; El príncipe se mostraba aún mas amigo, vendría el Yom Kipur, el día de la purificación de los
dispuesto a dar todo de sí mismo de modo que su com- pecados; En el día 15, tendría lugar la fiesta de Sukot, la
pañero pudiese proseguir triunfante en el camino de la alegre fiesta de las cosechas de otoño.
humildad. En aquellos días de júbilo, fue dado a él el 4 La llama que para mí se había convertido en una repre-
honor de conocer el cetro que estaba siendo moldeado. sentación del Mesías Prometido, se apagó en el momento
17 En un momento de descuido, Samael que había vuel- en que descendí al encuentro de los pastores y de los
to a disfrutar de paz en el espíritu, permitió que su cora- muchos cautivos ahora liberados. Llenos de alegría y de
zón nuevamente estuviera poseído por un sentimiento de admiración, todos querían saber como había llegado a
grandeza, que hizo desencadenar una nueva tormenta en ser posible tan grande liberación, solamente con la utili-
su alma. Ese sentimiento mezcla de orgullo y codicia le zación de aquéllas antorchas y cuernos. Les hablé enton-
sobrevino en el momento en que el príncipe le mostraba ces de la importancia de aquel fuego que se había des-
el laúd dorado, en el cual estaba siendo impreso el sello prendido del Altar, para liberarlos en aquel valle, identi-
de todo el dominio. ficándolo como el Mesías Salvador.
5 Al ver que todos cargaban en sus cuerpos y mantos la
Historia de Un Vaso Capítulo 5 suciedad de la esclavitud, los invité a seguirme hasta el
río Jordán, donde todos podrían bañarse, para la purifi-
Capítulo 5 cación de sus pecados.
6 Solamente tres personas atendieron la invitación: Lót y
La Gran Liberación representa la liberación de Israel sus dos hijas más recientes. Los demás, regresaron con-
en los últimos días. Abraham descubre que La Gran taminados hacia sus casas.
Liberación se concretizó en Rosh Hashaná. Abraham 7 Antes de partir, el rey de Sodoma vino a mi encuentro,
predica la fe en el Mesías a los cautivos liberados invi- prometiendo darme todas las riquezas recuperada en
tándoles a purificarse en agua, solo tres lo aceptan. aquella mañana. Yo rechacé su oferta, para que nunca
Abraham rechaza la oferta del rey de Sodoma. Abraham jamás alguien pudiera decir que yo me enriquecí con
y los fieles deciden conmemorar la fiesta de Sukot en aquel saqueo.
Salem. Las Perlas del Vaso. Bienvenida festiva en Sa- 8 Permanecimos acampados en los márgenes del río
lem. El encuentro de Abraham y Melquisedec. (Véase Jordán, en las proximidades de Jericó por doce días. En
Crono. 1, 2 y 3) aquellos días de refrigerio, todos se hallaron libres de las
1 De la cima de la colina, en tanto que yo vibraba con la impurezas, dejándolas en las aguas del Jordán. Este era
alegría de los cautivos en aquella mañana de liberación, un preparativo especial para la fiesta de Sukot que deci-
oí la Voz de Yahwéh hablándome de en medio de la dimos conmemorar en Salem.
llama: 9 Llenos de alegría, iniciamos una marcha ascendente
2 —“Esta liberación que hoy se concretiza, representa la rumbo a la ciudad de Salem, inconsciente de la feliz
liberación que he de operar en los últimos días, salvando sorpresa que nos aguardaba. Yo seguía al frente teniendo
a los remanentes de tus hijos, del cerco de numerosas a mi lado a Lót y sus dos hijas, y detrás venían los 300
naciones que se aliarán a Gog con el propósito de des- pastores, conduciendo el gran rebaño.
truirlos. En aquel día en que triunfaren sobre mi pueblo, 10 A medida que avanzábamos, comencé a notar que mi
mi indignación será muy grande, y contenderé contra él vaso que se había quedado vacio al amanecer, se tornó
por medio de la peste y de la sangre; lluvia inundante, muy pesado. Al bajarlo, miré sorprendido al descubrir
grandes rocas de granizo, fuego y azufre haré caer sobre dentro de él muchas perlas de variados tamaños y brillos
él, sobre sus tropas y sobre sus muchos pueblos que es- que se formaron misteriosamente.
tuvieren con él. Así, yo me engrandeceré, justificaré mi 11 Al ver nosotros a lo lejos la blanca ciudad, comenza-
santidad y me daré a conocer a los ojos de muchas na- mos a oír sonidos de una gran fiesta. Acordes armonio-
ciones; y sabrán que yo soy el Señor. Y sobre la casa de sos repercutían por los montes, mientras avanzábamos
David y sobre los habitantes de Jerusalén derramaré el por el camino.
Espíritu de gracias y de súplicas; mirarán hacia mí a 12 Mi curiosidad en conocer aquella ciudad y a su joven
quien traspasaron, y harán lamentación como quien se rey era inmensa, pues de boca de muchos ya había oído
acerca de su grandeza y fama. Se trataba de un reino que lo poseyera, tendría en las manos el reino de Salem.
diferente de todos los demás, donde los súbditos eran Solamente algunos días, pensó él, y tendría bajo su poder
entrenados no en el manejo de arcos y flechas, sino en el aquel precioso instrumento.
dominio de instrumentos musicales. Melquisedec, su 5 El sol declinó trayendo a Salem el día que significaría
joven rey, regía a todos con un cetro muy especial: un victoria o derrota.
laúd, por el cual había pagado un precio elevado. 6 Poco antes del anochecer, Samael había dejado el pala-
13 En tanto crecía en mí la alegría por estarnos aproxi- cio donde había pasado todo el día al lado del príncipe,
mando a la Ciudad del Gran Rey, vimos una multitud ayudándole en los preparativos para la ceremonia de la
vestida de lino fino, puro y resplandeciente, saliendo a coronación. Dirigiéndose hacia su mansión, saludó las
nuestro encuentro. Todos traían instrumentos musicales, tinieblas con una malvada sonrisa. ¡Cuánto había anhe-
mientras cantaban un himno de victoria. Al frente de la lado por aquella noche!
multitud venía un joven tocando un laúd, trayendo en la 7 Mientras que los fieles, embelesados por la emoción de
frente una corona repleta de piedras preciosas, que bri- la feliz victoria, revisaban bajo la luz de candelabros los
llaban bajo la claridad del sol poniente. Yo tuve la certe- adornos de sus instrumentos, de sus vestiduras y man-
za de que aquél era el tan aclamado rey de Salem. siones, certificándose que serían aprobados a la mañana
14 Al momento de nuestro encuentro, quedamos admi- siguiente, Samael y sus seguidores hacían sus últimos
rados con la salutación que nos hicieron; Inclinándose preparativos para blandir el golpe.
delante de mí, Melquisedec afirmó: 8 A la media noche, siguiendo las instrucciones de Sa-
15 —“Bendito eres tú Abraham, siervo del Dios Altísi- mael, todos sus seguidores abandonaron silenciosamente
mo, que posee los cielos y la tierra; y bendito sea el Dios sus mansiones, dirigiéndose al profundo valle de Cedrón,
Altísimo, que entregó a tus adversarios en tus manos". donde esperarían a su nuevo rey.
— 9 Samael, a su vez, se dirigió a los fondos del palacio,
por donde esperaba entrar sin ser notado, yendo al en-
Historia de Salem Capítulo 6 cuentro del cetro. Evitando hacer cualquier ruido, traspa-
só el portal, dirigiéndose silenciosamente a la sala que
Capítulo 6 guardaba el precioso cetro.
10 En aquel momento, el príncipe que, insomne rodaba
Samael y sus cómplices fingen fidelidad al reino. Mel- en su lecho, presintiendo algún peligro, se dirigió al
quisedec confiado le muestra a Samael el lugar secreto cuarto de su padre y lo despertó diciendo:
del laúd dorado. Samael traiciona la confianza de Mel- 11 —Padre mío, oí ruidos de pasos en el interior del
quisedec preparando a sus hombres y robando el pre- palacio. —
ciado cetro. Samael y sus seguidores marchan hacia el 12 Acariciando la cabeza de su hijo, Adonías, somno-
valle. Salem peligra. liento le respondió:
1 Sobrevinieron días de aparente tranquilidad y paz, 13 —Hijo, no te preocupes. Acuéstate conmigo y duer-
Samael, fingiendo fidelidad, estaba siempre al lado del me tranquilamente. De aquí a poco rayará el amanecer y
príncipe, demostrando admiración por sus nuevas com- tú tendrás en las manos el laúd dorado. —
posiciones que exaltaban las leyes del pergamino. Los 14 El príncipe, tranquilizado por las palabras confiables
seguidores de Samael, de la misma manera, unían las de su padre, se entregó a un sueño de lindos sueños en el
voces en alabanzas que expresaban la grandeza de los que vivía al lado de Samael y de todos los súbditos de
principios a los cuales repugnaban. Salem, los momentos festivos de la coronación. Mientras
2 Melquisedec, lleno de alegría por ver aproximarse el que esto sucedía, el rebelde con las manos temblorosas,
día de su coronación, ensayaba con los súbditos los cán- se apoderaba del cetro. En aquel momento, tuvo la idea
ticos de la victoria, los cuales había compuesto espe- de llevarse solamente el laúd, dejando el estuche en su
cialmente para aquella ocasión. Con felicidad hablaba a debido lugar. Con una sonrisa llena de maldad, imaginó
todos sobre sus sueños en tornar a Salem cada vez mas el momento en el que el rey entregaría a su hijo aquel
llena de honra por su belleza y armonía. estuche vacío.
3 Samael, en su maldad oculta, se burlaba del príncipe. 15 Llevando consigo el cetro, Samael se dirigió apresu-
Ya preveía el dolor que le ocasionaría el golpe de la radamente al lugar donde sus seguidores lo esperaban.
traición. Al encontrarlos, dio paso a todo su orgullo proclamando:
4 En aquellos días de aparente paz, el súbdito rebelde 16 —Ahora yo soy el rey de Salem. ¿Quién posee un
procuró conocer el lugar en que el cetro estaría oculto cetro como el mío? Con él domino la tierra y el mar. Mi
hasta el día de la coronación. El príncipe, sin desconfiar, fuerza está en las tinieblas, pues a través de ellas lo con-
le reveló todo el secreto: la sala, el cofre con su enigma, quisté. —
el rico estuche y, finalmente el tesoro. Contemplándolo 17 Festejando la victoria, la turba ruidosa se separó para
el astuto Samael se animó al ver impreso en su parte distanciarse de Salem, siguiendo rumbo a las ciudades
convexa el sello del dominio; Comprendió que, aquél
corrompidas de la planicie, donde pre-tendían armarse Los súbditos fieles, ajenos a la traición, elevan cánticos
para la conquista de su reino. de triunfo en expectativa de la coronación de su rey. La
18 El sol apareció en el horizonte, trayendo la luz del día coronación es truncada debido a la ausencia del cetro.
de la expiación (Yom Kipur). Despertando de su sueño Todos se afligen y Melquisedec los consuela con la pro-
de lindos sueños, el príncipe se alistó para la ceremonia mesa de rescatar el preciado cetro. Melquisedec sale en
del juicio y de la coronación. Vestiduras especiales de su búsqueda. Samael, lleno de ira, raspa las inscripcio-
lino fino, adornadas con hilos de oro y piedras preciosas, nes grabadas en el cetro. Melquisedec enfrenta peligros
le fueron preparadas. Después de vestirse, Melquisedec en busca del cetro y es preservado.
se encaminó al encuentro de sus súbditos, en el extremo
sur de Salem. De allí los conduciría en una marcha festi- 1 Al aproximarse al monte Sión, subieron las blanquísi-
va rumbo al palacio situado al norte, sobre el monte mas gradas de la escalera, siendo seguido por la multitud
Sión. triunfante. Le dolía en el alma la expectativa de ver mo-
19 Adonías, haciendo sonar un cuerno largo, convocó a rir en los labios de los fieles, en aquella mañana, su ale-
todos para la reunión del juicio. Dejando sus mansiones, gre canto, debido al golpe de la traición.
todos los restantes se dirigieron hacia la plaza de la puer- 2 Se encontraba ahora en el interior del palacio, delante
ta sur, llevando consigo sus instrumentos musicales. del magnífico trono que esperaba al joven rey. En la base
20 Al encontrarse con aquéllos fieles, Melquisedec se del trono, yacía abierto, en medio de un arreglo floral, el
sorprendió por la ausencia de muchos. Ese misterio le pergamino de las leyes. Junto a él se podía ver la linda
dolía en el alma, pues le ocultaba el rostro más querido corona, hecha de oro y piedras preciosas, así como el
de su amigo Samael. estuche de aquél cetro que simbolizaba toda la armonía
21 Dejando a sus seguidores reunidos, el príncipe salió a de Salem.
la búsqueda de los ausentes. En su búsqueda infructuosa, 3 Los súbditos estaban felices, pues sabían que serían
se dirigió finalmente a la mansión del monte, donde lla- hallados dignos de heredar aquel reino de paz. Aguarda-
mó a Samael; Su voz, sin embargo, no trajo ninguna ban ahora el momento de la coronación, cuando su nue-
contestación más allá de un eco vacío, que traducía in- vo rey los regiría desde su trono con su precioso cetro,
gratitud. en un cántico triunfal.
22 Leyendo en el triste vacío la traición, sintió ganas de 4 En medio de los aplausos de las huestes victoriosas,
llorar. En un solo momento le vino a la mente todo el Melquisedec se dirigió hacia su padre, que le recibió con
pasado de aquél a quién había buscado con tanta dedica- un cariñ so abrazo. El momento era en verdad solemne.
ción conservarlo en su gloria, a través de consejos sa- Las huestes se silenciaron a la expectativa de la corona-
bios. Recordó aquellos días que siguieron a su recupera- ción. El estuche sería abierto y, todos atestiguarían la
ción; ¡Cómo se había alegrado con la certeza de que su exaltación del amado príncipe.
amigo nunca más volvería a caer! Llevándolo a presentir 5 Con el corazón latiendo fuertemente por la alegría,
la tragedia, le vino a la memoria las indagaciones de Adonías se agachó hacia el estuche, abriéndolo cuidado-
Samael sobre el laúd, el cual le mostró en un gesto de samente; Cuando al encontrarlo vacío, la alegría de su
amistad. El recuerdo de este hecho, sumado a los pasos semblante dio lugar a una expresión de inexpresable
oídos en el interior del palacio aquella noche, le dio la preocupación y tristeza, pues en aquel cetro se había
certeza de que Salem corría peligro. No soportando esa sellado el destino de aquel reino de paz.
posibilidad de traición, se postró en llanto, herido por la 6 Al ver a su padre y a todos los súbditos afligidos por la
terrible ingratitud de aquél a quién había dedicado tanto ausencia del cetro y de tantos amigos que deberían estar
amor. con ellos en aquel momento, Melquisedec los consoló
23 Curvado por el dolor, permaneció por algún tiempo con la promesa de que buscaría el cetro. Inconscientes de
procurando encontrar algún consuelo. Secó finalmente los riesgos y peligros que le esperaban al príncipe en su
sus lágrimas, decidido a hacer cualquier sacrificio a fin camino, los súbditos se despidieron de él, viéndolo partir
de devolver a Salem su gloria y poder, redimiéndole el apresuradamente.
cetro de las manos de la rebeldía. 7 El amanecer de aquel día que sería el de la coronación,
24 Consolado por la certeza de la victoria, Melquisedec alcanzó a los rebeldes distantes de Salem, en camino a
regresó al lado de los súbditos fieles. Ocultándoles su las ciudades de la planicie. En aquella mañana, Samael
sufrimiento, así como el motivo de la ausencia de tantos, se llenó de furia al ver que el precioso laúd estaba ador-
el príncipe los guió en una marcha triunfal rumbo al nado con
palacio. inscripciones de las leyes contenidas en el pergamino.
Tomando una piedra puntiaguda, comenzó a dañar el
Historia de Salem Capítulo 7 cetro, raspándole todas las palabras de amor y justicia.
Sus armoniosas cuerdas estaban ahora desafinadas sobre
Capítulo 7 su parte convexa herida, mas continuaba siendo precio-
so, pues sobre él yacía sellado el dominio de Salem.
Poseerlo, significaba ser el dueño de todo el poder.
8 Al llegar a la altura en que el camino se ramificaba, ásperas y sucias de sus construcciones. Sodoma era un
Samael ordenó a sus seguidores que prosiguieran rumbo reino de tinieblas.
a Gomorra, mientras que él iría hasta Sodoma, donde 18 La presencia contrastante del príncipe pronto fue
permanecería por dos días, uniéndose después a ellos. notada por muchos que, en tumulto lo cercaban. La pu-
9 Esperó la noche para entrar en Sodoma. Cuando entró reza del carácter expresada en su magna faz y el esplen-
allí, caminó por las calles estrechas sin ser notado, hasta dor de sus vestiduras, los llenaba de espanto, y se retira-
encontrar una casa aislada sobre una elevación. Hacien- ban como vencidos.
do del cetro su arma, invadió la casa matando a sus mo-
radores, mientras que dormían. Se posesionó de esa ma-
nera de aquélla residencia donde, solitario, maquinaría Historia de Salem Capítulo 8
sus planes para la toma de Salem.
10 El atardecer de aquel día que seria el de la corona- Capítulo 8
ción, alcanzó al hijo de Adonías al caminar por el pedre-
goso camino rumbo al valle. Sus ojos estaban cargados Melquisedec después de mucha aflicción encuentra el
de tristeza y ansío se voltearon hacia el suelo, en busca preciado cetro que era destruido por Samael. La digna
de los rastros de los rebeldes. El recuerdo de la ingratitud postura del príncipe ante las amenazas del traidor. Su
de aquéllos a quiénes tanto amaba, lo hizo llorar. Sus firme disposición de redimir el cetro a cualquier precio.
lágrimas, reflejando los últimos destellos de aquel sol Dolor y sangre como precio del rescate del cetro. La
poniente, se asemejaban a gotas de sangre fluyendo de expiación de Melquisedec para redimir al cetro, una
un corazón herido. Él lloraba no por causa de los peli- semejanza de la Expiación de Cristo para redimir a la
gros que le sobrevinieran en aquella fría noche, sino por humanidad.
la infeliz suerte de aquéllos que habían cambiado la paz 1 El hijo de Adonías recorrió todas las calles y callejones
de Salem por la violencia de aquellas ciudades de la en la búsqueda del precioso cetro, mas fue en vano. Al
planicie. ver declinar en el horizonte el sol, anunciando la llegada
11 Su único consuelo era el recuerdo de aquéllos que, a de una oscura y fría noche más, su corazón fue presa de
pesar de todas las tentaciones, habían permanecido fie- una gran agonía. Allí, en aquel último callejón, casi ven-
les. A ellos les había prometido devolver el cetro, y esto cido por el agotamiento y por la desesperanza, inclinó la
lo conseguiría a pesar de cualquier sacrificio. frente, desfalleciéndose en llanto. Sus labios, pronuncia-
12 Después de una larga noche de insomnio en que el ron en medio de sollozos las siguientes palabras:
príncipe estuvo recostado al lado del camino, rayó la luz 2 — ¡Salem, Salem, tú no puedes perecer! ¡Tu cetro
de un día que sería decisivo. necesita ser redimido de las garras de la rebeldía! ¡¿Mas
13 Al aproximarse a Sodoma en aquella mañana, el pen- cuándo y dónde voy a encontrarlo?! ¡Ya no quedan fuer-
samiento de estar tan próximo al cetro de su amada Sa- zas en mí, y la esperanza de redimirlo antes de la noche
lem, hizo que se olvidara de toda la fatiga, acortando sus me abandona!—
pasos rumbo al desafío. 3 El príncipe, en su suprema angustia, no percibía que
14 Al abrirse la gran puerta de la ciudad, le sobrevino un otro gemido de dolor, procedente de cuerdas reventadas
temor, al oír ruidos espantosos de desarmonía, que tra- de un laúd humillado, se hacía oír en aquel atardecer.
ducían el orgullo, el egoísmo y la codicia que allí domi- 4 Súbitamente, el débil gemido penetró sus oídos, re-
naban en todos los corazones, haciéndolos explotar en la animándolo con la certeza de que el gran momento de la
orgía de una maldad sin fin. redención había llegado. Secándose las lágrimas, reunió
15 Sería un gran riesgo exponerse a la violencia gratuita las últimas fuerzas corriendo en dirección de una peque-
de aquella ciudad. Este pensamiento lo hizo detenerse a ña casa situada sobre un monte, de donde parecía venir
un paso del portal, donde estremecido inclinó la frente el sonido.
en una inexpresable lucha interna. Era tentado a retirarse, 5 Al dirigirse a la puerta entre abierta, se detuvo al con-
pero luchaba con todas las fuerzas de su alma contra ese templar una escena contrastante, de humillante esclavi-
pensamiento de fracaso. tud: Samael, envuelto por un manto sucio, castigaba el
16 Pensando en la triste suerte de Salem, cuyo dominio cetro de Salem. Tanto el joven como el cetro se hallaban
estaba siendo pisoteado en el interior de aquella cruel tan desfigurados, que no quedaba en ellos casi ningún
Sodoma, Melquisedec tomó una firme decisión: como un rasgo de la gloria perdida. Aquel cetro, sin embargo,
temerario guerrero habría de avanzar, y, ciertamente aún ciertamente arrasado como estaba, era muy valioso, pues
y cuando tuviese que hacer frente a la acumulación de en él yacía el sello del dominio de Salem.
todos los peligros, proseguiría, hasta levantar en sus 6 La contemplación de aquél que había sido su mejor
manos victoriosas el cetro amado. amigo y de áquel cetro idealizado como símbolo de toda
17 Resuelto y esperanzado, atravesó la puerta de Sodo- la armonía, en tan trágica condición, conmovió profun-
ma, zambulléndose en aquel mundo extraño. Todo allí damente al príncipe, haciéndolo llorar en alta voz. Sola-
era lo contrario de Salem, comenzando con las piedras mente hasta entonces el súbdito rebelde percibió su pre-
sencia indeseada. Estremecido, se levantó, y, lleno de ira 21 —El cetro de Salem podrá ser tuyo, si consigues pa-
le preguntó: garme el precio de su rescate. —
7 — ¿Qué es lo que te trajo a Sodoma?— 22 Con un brillo en los ojos, el príncipe le preguntó:
8 Indicando hacia el cetro dañado, Melquisedec excla- 23 — ¿Cuál es el precio?—
mó: 24 Samael, con una sonrisa maliciosa, pausadamente le
por una fuerza invisible. Dominados por la furia, co- contestó:
menzaron a perseguirlo a distancia, decididos a hacerlo 25 —El precio no es oro ni plata, sino dolor y sangre. Tú
huir. Le arrojaban piedras y fango intentando mancharle deberás desnudarte completamente de vuestras vestidu-
las vestiduras, mas no le atinaban, mientras tanto él ras, acostándote en el suelo. Deberás soportar en esa
avanzaba en su ansiosa búsqueda. Finalmente desistieron condición, golpes, hasta que el sol se ponga. Si tú estu-
de perseguirlo, al atardecer. viereis dispuesto a someterte a mí, sin reaccionar, el
9 — ¡¡¡La gloria de Salem está destruida!!!— cetro será enteramente tuyo. —
10 Con una carcajada, Samael se burló de su tristeza, 26 Estremecido ante tan cruel propuesta, el hijo de Ado-
diciendo: nías miró hacia el sol que reposaba distante sobre una
11 —Ahora yo soy el rey de Salem. Vosotros que sois nube. Comenzó entonces a trabar una intensa lucha en su
fieles al pergamino, os convertiréis en mis esclavos. — corazón. Al principio, el horror del sacrificio casi lo
12 Sin darle importancia a las palabras de afrenta de dominó, animándolo a retirarse, pero el pensamiento de
Samael, el príncipe, movido por una angustia infinita, le ver a Salem esclavizada por la rebeldía, lo condujo fi-
dijo: nalmente a la decisión de pagar el precio del rescate,
13 —Samael, Salem está herida por tu traición. ¡¿Por entregándose al humillante sufrimiento.
qué cambiasteis tu hogar de justicia y amor por este valle 27 Habiendo tomado la firme decisión de rescatar el
de injusticia, odio y muerte?! Ahora, si no deseáis volver cetro, el príncipe, tiró las vestiduras, colocándolas sobre
arrepentido a Salem, devuélvele el cetro. Fue para redi- una piedra. Se acostó en seguida en aquel suelo frío, con
mirlo que, menospreciando todos los peligros, descendí a la frente vuelta hacia el poniente.
este valle hostil. — 28 Sin piedad, Samael comenzó a azotarlo, haciendo uso
14 Conociendo el propósito del príncipe, el rebelde se del propio cetro como instrumento de tortura. Gimiendo
llenó de rabia y cerrando los puños le dijo: por el dolor de los golpes que lo hacían sangrar, el prín-
15 — ¡Yo te odio Melquisedec!— cipe mantenía la mirada fija en el sol que parecía dete-
16 Habiendo dicho esto, lanzó el cetro al suelo, y piso- nerse sobre la nube. Aturdido por el dolor, contempló
teándolo agregó: finalmente el sol pronto a ponerse. Alentado por la victo-
17 —Tengo deseos de hacer lo mismo contigo. — ria que se aproximaba, murmuró en voz baja:
18 Delante de esa afrenta, el príncipe no sentía ningún 29 —Salem, Salem, de aquí a poco tendré en mis brazos
temor, sino compasión. Trasportándose al feliz pasado, tú preciado cetro que, en mis manos, se convertirá en un
se acordaba de los momentos felices en que tenía siem- instru-mento de justicia y paz. —
pre a su lado a Samael; Él era un joven puro y humilde 30 Oyendo la promesa que el príncipe hizo entre gemi-
de corazón; ¡¿Por qué había permitido ser esclavizado dos, Samael le vociferó con furia:
por la ilusión del orgullo y del egoísmo?! ¡Cuán doloro- 31 —Tú sufrimiento no traerá ningún amanecer para
so era ver aquél joven que, por su belleza y simpatía, Salem, pues tus manos jamás serán capaces de tocar en
había sido honrado por encima de todos los súbditos, el cetro. —
ahora arruinado por la codicia! ¡¿No había sido acaso el 32 Después de hacer esa afrenta, Samael se posesionó de
sueño del príncipe tener junto a su trono glorificado, a una piedra puntiaguda, preparándose para asestar los
aquél a quien él consideraba el más preciado amigo?! últimos golpes.
Esta tragedia le hería el alma. No obstante, la triste con- 33 Mientras pensaba en la feliz victoria de Salem, Mel-
dición del cetro lo afligía aún más, pues este había sido quisedec sintió su brazo derecho siendo comprimido por
hecho como el símbolo de toda la armonía, y estaba los pies de Samael. Seguido a este rudo gesto un golpe
siendo destruido bajo los pies de la ingratitud. que lo hizo contorsionarse en agonía. Su mano había
19 Sorprendido de no ver en los ojos de Melquisedec sido cavada cruelmente, comenzando a brotar abundante
ninguna expresión de temor, sino de piedad, Samael se sangre de la herida abierta. Esa misma violencia fue
sintió frustrado en sus afrentas que tenían como objetivo descargada después sobre su mano izquierda.
amedrentarlo, llevándolo a desistir de su misión. 34 No soportando la agonía causada por esos desgarra-
20 Ante la digna postura del príncipe, que en silente dores golpes, el hijo de Adonías, ensangrentado, se su-
dolor lo contemplaba, se sintió avergonzado. Esa debili- mergió en las tinieblas de un profundo desmayo.
dad, sin embargo, fue desterrada por el orgullo que do-
minaba su corazón. Comenzó entonces a planear algo
terrible, para humillar y herir al príncipe, haciéndolo Historia de Salem Capítulo 9
sufrir todavía más. Con escarnio le dijo:
Capítulo 9
Samael horrorizado de su culpabilidad, abandona al entonces del laúd por el cual había pagado tan alto pre-
príncipe dejando junto a él, el cetro. Melquisedec reco- cio. ¿Dónde estaría él?
bra el conocimiento, toma sus vestiduras y su cetro, hace 8 En su desesperada fuga, Samael había dejado el cetro
un juramento y parte hacia Salem. Samael no se arre- abandonado junto al cuerpo herido de Melquisedec.
piente. Continúa la semejanza de las experiencias de Cuando él lo vio, se olvidó de todo el dolor, y lo abrazó
Melquisedec con las que habría de vivir el Hijo de Dios. con sus manos heridas. Acariciándole la parte convexa
Melquisedec es recibido con aclamaciones por su acto arruinada, con una sonrisa le dijo:
redentor, es atendido por su amoroso padre y el cetro es 9 —Tú eres mío nuevamente. “Yo te compré con mi
restaurado. sangre".—
10 Samael que, dominado por el extraño horror, había
1 Al cesar de golpear al príncipe, el súbdito rebelde fue huido después de cometer el horrible crimen, se detuvo a
poseído por un extraño horror al contemplar en la faz de un paso de la puerta de Sodoma. Allí, impulsado por el
aquél que solamente le había hecho el bien, el sopor de orgullo, se arrepintió con indignación de su flaqueza.
la muerte. Procuraba no recordar el pasado, pero, irresis- ¿Por qué había huido después de coquistar tan grande
tiblemente, sentía ser arrastrado a los días de su feliz victoria? ¿No era su plan destruir el reino de Salem, para
inocencia en Salem. Revestido de ricas vestiduras estaba establecer su propio reino? Acordándose del cetro, deci-
siempre al lado del príncipe que, con dedicación, le en- dió regresar para tomarlo. ¿Por qué lo había dejado
señaba cada día sus canciones que hablaban de la paz. abandonado junto al cadáver de aquél odiado príncipe?
2 En los indeseados recuerdos por los cuales era arras- 11 Juntando sus pocas fuerzas, Melquisedec se dirigió
trado, revivió sus primeros pasos en el camino del orgu- entorpecido al lugar donde había dejado sus vestiduras.
llo y del egoísmo. Se acordó de los incesantes consejos y 12 Después de vestirse, teniendo junto al pecho el cetro
ruegos de aquél que había sido su mejor amigo, para que amado, el hijo de Adonías, con profunda emoción hizo
desistiera de aquel camino que podría conducirlo a la un juramento antes de dejar aquel lugar de su sufrimien-
infelicidad. to. Acariciando el cetro le dijo:
3 Después de ser arrastrado en recuerdos por todo aquel 13 —Mi amado cetro, fuiste creado como un emblema
pasado de felicidad destruida por su culpa, Samael tuvo de la armonía que procede de la justicia y del amor. Toda
conciencia de su ingratitud. Horrorizado por lo que había la gloria de Salem reposaba sobre ti cuando la rebeldía
hecho, se inclinó sobre el cuerpo ensangrentado de Mel- en su ingratitud te esclavizó, arrastrándote hacia este
quisedec, y se desesperó al verlo sin vida. No soportando valle hostil. Aquí tú fuiste herido y humillado, llegando a
el peso de la gran culpabilidad, dejó aquel lugar apresu- convertirte en un instrumento de impiedad en las manos
radamente, deseando ocultarse lejos, bajo las tinieblas de del tirano. Yo, sin embargo, te redimí con mi sangre.
la noche fría. Ahora nuestras heridas serán restauradas, y en breve
4 Después de un profundo desmayo, el príncipe comenzó seremos entronizados en medio de las alabanzas de una
a recobrar la conciencia; En delirios que lo transportaban Salem victoriosa. Cuando este sueño se concretice, ates-
al seno de su amada Salem, él revivía momentos vividos tiguaremos juntos el final de aquéllos que se levantaron
y soñados: Con alegría contemplaba la faz de su mejor contra nosotros para herirnos. Samael y sus seguidores
amigo, a quién extendió la mano con una sonrisa. Pero serán devorados por el fuego que reducirá a cenizas a
su gesto fue frustrado por un profundo dolor. En medio Sodoma y Gomorra. —
de los aplausos de los súbditos victoriosos, recibió de su 14 Concluyendo su solemne juramento, el joven prínci-
padre el cetro, pero al tocarlo, sintió un dolor irresistible pe, ya oculto por las tinieblas de la noche dejó aquella
en sus manos. colina, y sobre ella las marcas de su sufrimiento.
5 Con estos sueños frustrados por el dolor, Melquisedec 15 Desde que el hijo del rey había partido, prometiendo
despertó a la realidad. Estaba desnudo, herido y solitario, regresar con el cetro, Salem vivió momentos de indeci-
en un lugar peligroso, lejos del abrigo y del cariño de ble ansiedad. En llanto, el rey y los súbditos restantes se
Salem. Más doloroso era pensar que todo aquello había acordaban de todo aquel feliz pasado deshecho por la
sido la retribución de alguien que había sido el blanco ingratitud de los rebeldes. Lo que más les torturaba era la
principal de todas las dádivas de su amor. ausencia del príncipe y del cetro, sin los cuales todo el
6 El príncipe, sin poder moverse, considerando la gran brillo de aquel reino de paz se ofuscaría.
traición comenzó a llorar sin consuelo. Lamentaba no 16 Deseando consolar el corazón de sus súbditos, Mel-
por su dolor, sino por la perdición de aquéllos que ha- quisedec avanzaba en medio de la noche rumbo a los
bían cambiado el cariño y la justicia de Salem por el montes que rodeaban a Salem. Aún debilitado y herido,
desprecio y el odio que los reduciría finalmente a cenizas proseguía en su marcha ascendente, esperando alcanzar
sobre aquel valle condenado. su patria por la mañana.
7 A través de las lágrimas, el príncipe contemplaba el 17 Aquella noche larga y oscura finalmente fue vencida
cielo que, semejante a un manto entintado de sangre, se por los rayos del amanecer. En Salem la esperanza de
extendía bañado en la luz del sol poniente. Se acordó volver a ver a Melquisedec con su cetro estaba casi
abandonada cuando, al mirar hacia el Monte de los Oli- tos a ningún cómputo de tiempo. Las leyes de la morali-
vos, le vieron descendiendo por el camino de Getsemaní. dad fueron también excluidas, surgiendo con eso un
Cuando lo encontraron en el profundo valle de Cedrón, completo caos. Este desorden, se manifestó de manera
quedaron asustados con su aspecto: su cara estaba pálida más patente en el barullo estridente y cacofónico, al cual
y su manto empapado en sangre. Precisamente aún así, él proclamaron como la nueva música.
sonreía expresando gran alegría. 5 Dominados por el egoísmo, Samael y sus seguidores se
18 Al preguntarle ellos sobre el porque de aquellas mar- alimentaban de ilusiones, inconscientes de que sus días
cas de sangre, Melquisedec sacó de debajo de su manto estaban contados. Los frutos de la rebeldía no tardarían
sus manos heridas, mostrándoles en medio de ellas el en atraer sobre ellos el fuego de la destrucción.
cetro redimido. 6 Dividiendo a sus seguidores en grupos pequeños, Sa-
19 Después de contarles los pasos que lo llevaron al mael comenzó a comandarlos en actos violentos que
rescate del cetro, los súbditos, enmudecidos, se postraron aterrorizaban a los moradores de las planicies; Por ese
reverentes a sus pies, aclamándolo como su redentor y tiempo, ellos se escondían en las cavernas situadas pró-
rey. ximas al mar salado.
20 En medio de las alabanzas de las huestes redimidas, 7 El respeto y el miedo de los guerrilleros de Samael,
el príncipe fue introducido en el palacio real, donde bajo llevó finalmente a los reyes de cuatro ciudades a procu-
los cuidados de su amoroso padre, debería recuperarse rarlo, proponiéndole alianzas de paz. Ellos eran: Bara,
de su sufrimiento. El cetro desfigurado, ahora más pre- rey de Sodoma, Bersa, rey de Gomorra, Senaab, rey de
ciado, sería también restaurado, debiendo convertirse Adama, Semeber, rey de Seboim y Segor, el rey de Bela.
aun más bello que antes. Por esa época, estos reyes pagaban tributos a Cordolao-
21 El día de la coronación fue fijado para el próximo mor, el rey de Elam que, acompañado por los ejércitos
Yom Kipur. En aquel día, Melquisedec sellaría con el de otras cuatro ciudades, los habían subyugado en el
cetro restaurado el triunfo de todos los fieles, así como la valle de Sidim junto al mar salado.
condenación de los rebeldes. 8 Fortalecido por las alianzas, Samael se tornó mas osa-
do en sus envestidas, llevando el terror y la destrucción a
los territorios de ciudades distantes. Los ejércitos de
Historia de Salem Capítulo 10 Cordolaomor y sus aliados que en esos días regresaban
de otras conquistas, enfurecidos por las provocaciones
Capítulo 10 de Samael, marcharon contra los cuatro reyes, vencién-
Samael no encontrando el cuerpo del príncipe ni el ce- dolos nuevamente en el valle de Sidim. Fue en esa oca-
tro, parte hacia Gomorra y es recibido como rey por sus sión que llevaron cautivos a los habitantes de Sodoma,
hombres. Samael y sus seguidores aumentan en la entre los cuales se encontraba mi sobrino Lót.
iniquidad y orgullo. Por medio del terror confabula a 9 Acobardados delante del furor de los cinco reyes, Sa-
los reyes de la planicie e incita a la guerra en contra de mael y sus seguidores se escondieron en sus cuevas, al
otros reyes. Samael y sus hombres son vencidos y se norte del mar salado.
esconden en cuevas.
Historia de Salem Capítulo 11
1 Pocos instantes después de la salida de Melquisedec,
Samael llegó al lugar en donde aparentemente lo había Capítulo 11
dejado sin vida, al lado del laúd. Sin entender aquella Samael hace preparativos para conquistar Salem y ex-
misteriosa desaparición, prosiguió él hacia Gomorra, pone su plan espía. En camino a Salem, sus recuerdos lo
donde sus seguidores lo esperaban. Al verlos, proclamó torturan. Salem más bella y hermosa que antes. Aconte-
su "victoria" sobre el odiado príncipe y sobre el cetro, a cimientos en el día de la coronación.
quienes había masacrado en Sodoma, no restando a los
seguidores del pergamino ninguna esperanza. 1 Los doce meses contados a partir del gran sacrificio
2 Sus palabras agradaron a la turba rebelde, que comen- estaban casi por terminar. El cetro, totalmente restaura-
zó a conmemorar la "conquista" entregándose a la orgía. do, resplandecía en su estuche, mientras que el príncipe,
Se burlaban ahora de la justicia y del amor, exaltando a igualmente restablecido de las heridas causadas por la
Samael como rey victorioso. rebeldía, se alegraba al ver llegar el Yom Kipur de su
3 Ahora obtendrían armas, con el propósito de avanzar coronación. Mientras tanto, él componía lindas cancio-
sobre Salem, asentándole el último golpe; Se unieron a nes que expresaban su amor por Salem.
ellos en sus maléficos propósitos, muchos criminales que 2 En aquellos doce meses, la ciudad de la paz llegó a ser
fueron recibidos como maestros en el manejo de arcos y más bella, siendo adornada cual una novia para el gran-
flechas. dioso día de la coronación.
4 En su locura, Samael ordenó la expulsión de todo ca- 3 A una semana para el Yom Kipur, Samael, totalmente
lendario, pues en su reino de "libertad" no estarían suje- inconsciente de que el día de su juicio se aproximaba,
reunió a sus seguidores, anunciándoles que la próxima motivos para toda esa alegría, si habían perdido a su rey
misión sería la conquista de Salem. Antes de que ellos juntamente con el cetro? Samael se preguntaba sobre ese
avanzaran, sin embargo, él subiría solo para verificar los misterio, cuando Adonías, aplaudido por los súbditos, se
puntos vulnerables de la ciudad. encaminó junto al trono. Con una voz llena de emoción
4 Después de ser aplaudido por la turba, Samael partió por la victoria, el fundador de Salem anunció que había
en su misión de reconocimiento. Mientras que avanzaba llegado el momento tan soñado de la coronación. Un
solo, procuraba no acordarse de aquéllos momentos que grito de triunfo resonó por los aires cuando, anunciado
le trajeran terror por la culpabilidad, mas, dominado por por su padre, entró el príncipe amado encaminándose en
una fuerza superior, fue arrastrado en sus recuerdos ha- dirección del trono. Al verlo cubierto por un manto de
cia aquel monte de la cruel tortura. gloria, Samael fue poseído por un terrible pavor, y pro-
5 Todo su pasado comenzó a venirle a la memoria, como curó huir. Descubrió, sin embargo, que todos los portales
un peso desmoronador. del gran salón estaban cerrados por fuera.
6 Cuando despertó de sus recuerdos de los cuales no 11 Dio inicio la ceremonia de la coronación. Era un
consiguió huir, era ya de noche. La oscuridad que lo momento en verdad solemne. Adonías, en un gesto reve-
envolvía le pareció el presagio de un triste final. Ese rente, tomó la rica corona, colocándola en la frente de su
desánimo, sin embargo, procuró desecharlo con el re- hijo. Inclinándose después hacia el estuche, lo abrió cui-
cuerdo del ejército que lo esperaba, listo para cumplir dadosamente, sacando de él el laúd restaurado, cuya
sus órdenes, en la conquista de Salem, donde no habría belleza y brillo eran muy superiores a su primera condi-
más recuerdos de aquél pergamino. ción, al salir de las manos de Adonías su laudero. Sen-
7 El amanecer lo alcanzó estando próximo a Salem. Al tándose en el trono en medio de las aclamaciones de los
ver el monte de los Olivos, le vino el recuerdo de la úl- súbditos, Melquisedec comenzó a tocar el cetro, sacando
tima vez que lo traspasó, dejando tras de sí la ciudad de él acordes de mucha armonía y paz. Todos se aquieta-
vencida. ¿Cuántas noches habían pasado desde enton- ron para oír sus nuevas composiciones que expresaban
ces? Él había perdido la noción del tiempo, no sabiendo su profundo amor por el cetro y por todo aquel reino de
que exactamente doce meses se habían pasado. No podía paz.
imaginarse que, rayaba en aquella mañana el Yom Ki- 12 Gran emoción invadía el corazón de todos en ese
pur, el día de su juicio. momento, llevándolos a las lágrimas. Samael, sin fuerzas
8 Al llegar a la cumbre del monte de los Olivos en aque- para reaccionar, se sentía torturado por aquellos acordes
lla mañana, Samael se sorprendió al ver que la ciudad se que lo torturaban haciendo revivir en su mente sus opor-
había tornado más bonita que antes; Toda ella estaba tunidades perdidas, en una tortura terrible para su con-
adornada de ramos y de flores, como una doncella a la ciencia.
espera de su novio. Y sin embargo, Salem estaba aban- 13 Melquisedec había compuesto para ese momento
donada, no teniendo ninguna señal de vida en todas sus especial, canciones que retrataban los momentos más
mansiones. Esto lo hizo concluir que los golpes que ha- destacados de la historia de Salem; Cuando comenzó a
bían aniquilado al príncipe cantar sobre la amistad que había tenido por Samael, su
y al cetro, habían traído como consecuencia todo aquel voz se embargaba por las lágrimas que no conseguía
abandono. Él no sabía, sin embargo, que en aquel mo- contener. ¡Triste era para él cantar sobre la caída de
mento todos los remanentes de aquel reino, se encontra- aquél que había sido su mayor amigo! Cantó entonces
ban ocultos en el gran salón del palacio, esperando el sobre el alto precio que tuvo que pagar por la reconquista
momento más glorioso, de la coronación de Melquise- del cetro, que representa la honra de Salem.
dec. 14 Al contemplar aquellas manos marcadas por las cica-
9 Imaginándose exaltado sobre el trono abandonado, trices, tocando con tanta maestría y cariño el cetro res-
teniendo a sus pies a los ejércitos victoriosos, el rebelde taurado, los súbditos tomados por una fuerte emoción, se
penetró en la ciudad, dirigiéndose apresuradamente al postraron en llanto.
palacio. Al cruzar el portal principal que da entrada al 15 Al ver en las manos de Melquisedec aquél laúd que,
salón principal, se llenó de asombro al ver allí reunidos en sus manos había sido un Instrumento de tortura, Sa-
una multitud de fieles. Sobre un tablado de oro, adorna- mael comprendió, demasiado tarde cuánto había errado,
do de flores talladas en piedras preciosas, se encontraba desviándose de los consejos del príncipe; Cuántas veces
el trono vacío. En la base del trono estaba el pergamino aquéllas manos sobre las cuales había descargado toda
de las leyes, una corona de oro llena de piedras preciosas aquella violencia habían sido extendidas en un esfuerzo
y el estuche que había dejado vacío en aquella noche de de salvarlo, y él las había despreciado negligentemente.
la traición. Sin entender el enigma, Samael se escondió ¡Ahora, era demasiado tarde! ¡¡¡Extremadamente tarde!!!
por detrás de una columna, temiendo ser reconocido, y
se mantuvo observando.
10 Los súbditos, con la expresión de feliz expectativa
miraban hacia el trono vacío. ¿Dónde encontraban ellos Historia de Salem Capítulo 12
Capítulo 12 10 Aún que condolidos por su perdición, los súbditos de
Salem no soportaron la osada afrenta de aquél enloque-
Jubilosa proclamación y coronación de Melquisedec. cido joven que, después de causar tanto sufrimiento,
Sellamiento de ciudadanía a los fieles. Samael se pre- todavía era capaz de levantarse con tan grande desafío.
senta y desafía al rey. Sellamiento del juicio contra Sa- 11 El rey victorioso que con tanto placer había sellado
mael y sus seguidores. con su cetro la conquista de los fieles, lo levantó doloro-
samente para el sellamiento de la triste suerte de los re-
1 Los súbditos triunfantes que, reverentes, habían sido beldes. Inmovilizado por una fuerza extraña, Samael, sin
conducidos a todo aquel pasado de felicidad, traición, desviar los ojos del cetro, oyó de los labios del rey la
dolor y triunfo, unieron finalmente las voces en una jubi- proclamación de su juicio y de todos sus seguidores:
losa proclamación: 12 Prisioneros de una fuerza invisible, estarían retenidos
2 Verdaderos y justos son tus principios, oh rey de Sa- en sus cavernas por seis años, siendo después visitados
lem. Digno eres de reinar en gloria y majestad entre los por el fuego del juicio que los destruiría juntamente con
loores de tus fieles, porque en tu sacrificio nos libraste las ciudades que con ellos se aliaran.
de las amenazas de las tinieblas, haciendo renacer en
nuestro corazón la alegría del amanecer.
Historia de Salem Capítulo 13
3 Ese cántico de exaltación fue seguido por la ceremonia
de la confirmación de todos los fieles en su victoria. El Capítulo 13
hijo de Adonías, con su cetro redimido, comenzó a sellar
con un toque especial del cetro, la victoria de cada uno. Un ángel se le aparece en sueños a Melquisedec, le da
Se formó para lo cual una larga fila de fieles exaltados. instrucciones y le muestra en visión la Salem Celestial.
4 Los súbditos confirmados, a medida en que iban reci- Melquisedec, el protector de las más amplias revelacio-
biendo el toque de aprobación del rey, se colocaban al nes de Dios. La historia de Salem, una semejanza de la
lado derecho del trono, donde permanecían aguardando historia del Universo. Melquisedec se conmueve y rinde
por la confirmación de los otros. honra al Mesías, al descubrir que se convirtió en una
5 Las miradas que, iluminadas de alegría, habían acom- semejanza de Él. Batalla por el cetro disputado. Día del
pañado el sellamiento de los últimos justos, se posaron juicio final.
sobre la figura extraña de Samael que, dominado por una
fuerza irresistible, se encaminaba cabizbajo en dirección 1 Al ir a la cama después de aquel día de tantas emocio-
del trono. Su aspecto era horrible: su semblante había nes, el joven rey, inmerso en los recuerdos de aquél pa-
sido deformado por el mal; sus vestiduras estaban sucias sado de felicidad y dolor, rodaba en su cama sin sueño.
y mal olientes; todo en él repugnaba, al punto de que Cuando finalmente se durmió, tuvo un sueño muy signi-
nadie lo reconoció. ficativo.
6 En medio del asombro de los súbditos, Melquisedec se 2 En el sueño, se le apareció un ángel luminoso, que
levantó de su trono como herido por un gran dolor; De saludándolo con una sonrisa, le dijo que todo el Univer-
sus labios los súbditos oyeron una dolorosa exclamación: so acompañaba con atención todo aquel drama que esta-
7 — ¡¡¡Samael, Samael!!!— ba viviendo, mismo que tenía un sentido pre figurativo,
8 La figura deplorable de aquél que había sido tan bello, retratando acontecimientos pasados y futuros, que en-
llenó a todos de tristeza, y comenzaron a llorar. Ellos se volvían todo el vasto universo.
lamentaban por motivo de que sabían que el destino de 3 Las palabras del ángel despertaron en Melquisedec un
Samael y de todos aquellos que lo habían seguido, pudo gran deseo de conocer la historia de ese drama cósmico.
haber sido muy diferente, si ellos hubiesen atendido a los 4 Conociendo su vivo deseo, el ángel lo arrebató en el
amorosos ruegos de Adonías y de su hijo. ¿Acaso no era sueño revelándole un futuro distante. Delante de sus ojos
el plan del rey y el sueño de Melquisedec el tenerlo co- se manifestaron las glorias de una nueva y espléndida
mo el protector del pergamino, siendo el segundo en Salem, cuyas murallas y mansiones estaban hechas de
honra en aquél reino? piedras preciosas; Los portales de la ciudad eran de per-
9 Samael que, reconociendo su desventura, se había las. Sus amplias avenidas eran de oro puro. La ciudad
aproximado cabizbajo hacia el trono, al presenciar toda era cuadrangular y se extendía por centenares de kilóme-
aquella lamentación, y engañado nuevamente por el or- tros. Estaba dividida en dos sectores distintos: Norte y
gullo, juzgando que se trataba de una demostración de Sur. Al sur se elevaban incontables mansiones, habita-
debilidad de sus enemigos. Al acordarse de su ejército ciones eternas de ángeles y de seres humanos redimidos;
que fortificado lo esperaba en la planicie, lo engañó con Al norte había un lindo paraíso el cual el ángel reveló ser
la certeza de que sería victorioso sobre Salem. Con este el jardín del Edén. Allí, en ambos bordes del río de la
pensamiento, levantó la frente marcada por el odio y, vida, había campos repletos de todo tipo de vegetación,
mirando al rey, levantó el puño cerrado y lo desafió, con flores y frutos en abundancia. Vivían allí en perfecta
desdeñando su autoridad, con la amenaza de quitarle el armonía, todas las especies de insectos, aves y animales.
trono.
5 En medio del paraíso se podía ver una montaña fulgu- guardarán en el vaso, llevándolo hacia una cueva que yo
rante, la cual el ángel afirmó ser el monte Sión, el lugar les mostraré al norte del mar salado, donde permanecerá
del trono de Dios. Era de aquel monte que emanaba el olvidado hasta que lleguen los últimos días, cuando será
río de la vida, fluyendo por toda la ciudad. rescatado y revelado al mundo por medio de un pequeño
6 Cuando hubieron alcanzado la cumbre de la montaña beduino. —
sagrada, el rey de Salem estuvo deslumbrado con el es- 14 Después de decirle al rey de Salem estas palabras, el
cenario visto a su alrededor. Se encontraba en la parte ángel lo condujo en visión a un infinito pasado, cuando
más elevada de Sión la más linda de todas las edificacio- el Universo todavía no existía.
nes revelado por el ángel como el palacio del Dios. 15 Una historia muy parecida con la de Salem comenzó
Aquella magnifica construcción era sustentada por siete a desplegarse delante de sus ojos; pero, en una dimen-
columnas, todas de oro transparente, incrustadas de lin- sión infinitamente mayor, comenzando por la creación
das perlas. Alrededor del palacio, florecía la más exube- del reino de la luz. Con admiración contempló la forma-
rante vegetación: había allí el pino, el ciprés, el olivo, la ción de billones de mundos y estrellas, repletos de vida y
murta, la romasera y la higuera, doblándose al peso de felicidad que comenzaron a girar en torno de la Salem
sus higos maduros. Celestial, el paraíso de Dios.
7 Mientras que se admiraba ante la belleza de aquel lu- 16 Su atención se volvió después hacia el más bello de
gar, el ángel le dijo que a ningún ser humano le había todos los querubines que, honrado por el Creador, co-
sido dado el privilegio de ver el interior de aquel palacio menzó a habitar con Él en Su palacio. Una eternidad de
de Dios. A él le sería dado este honor, pues fue escogido felicidad y paz parecía encantar aquel reino, cuando la
para ser el portador de las más amplias revelaciones misma experiencia de egoísmo y rebeldía vivida por
sobre el reino de la luz. Samael, comenzó a repetirse en la vida de aquél ángel
8 Al traspasar con reverencia uno de los portales de per- amado.
las, se postraron en adoración, mientras que oían el cán- 17 Escenas de una gran rebelión comenzaron a ser mos-
tico de una multiplicidad de serafines, que circundaban tradas a Melquisedec, implicando a todos los habitantes
el trono, en constante alabanza a Aquél que Era, que Es del Universo. El querubín honrado, semejante a Samael,
y que Siempre Será. había seducido a un tercio de las huestes que, comenza-
9 Al mirar hacia Aquél que estaba sentado sobre el ron a reverenciarlo como rey.
trono, Melquisedec se sorprendió al descubrir la figura 18 En medio de las escenas de aquel gran conflicto, el
de un hombre. Él estaba cubierto por un manto de lino rey de Salem atestiguó la creación del planeta Tierra,
fino, de una blancura sin igual, y tenía sobre la cabeza sobre la cual surgió el hombre como cetro racional de
una corona formada por siete coronas sobrepuestas, re- aquel reino disputado.
pletas de piedras preciosas. 19 Con agonía vio el momento en que el jefe de la rebe-
10 Al mirar hacia las manos que sustentaban el cetro, el lión se aproximó sutilmente al paraíso, apoderándose del
hijo de Adonías se sorprendió al descubrir en ellas cica- ser humano, después de seducirlo con tentaciones. Oyó
trices de heridas, semejantes a aquéllas en sus manos. El entonces su bramido, en una proclamación de victoria. A
ángel le afirmó ser el Mesías, la manifestación visible de partir de ese momento, el enemigo de Dios comenzó a
Yahwéh, el Dios invisible. arruinar al ser humano, apagando en él todos los rasgos
11 Atraído por el cetro resplandeciente, con el cual el de la gloria divina, como Samael había hecho con el
Mesías gobernaba sobre todo el Universo, el rey de Sa- cetro.
lem vio en él el sello del dominio, y en él escrito el 20 Su propia experiencia, al declarar en aquella mañana
nombre: Israel. a los súbditos de Salem su decisión de ir en la búsqueda
12 Arrebatado por una profunda emoción, Melquisedec del cetro perdido, comenzó a repetirse delante de Sus
se postró ante el Rey de aquella Salem eterna, y, revi- ojos.
viendo allí la historia de su pequeña ciudad, tuvo el de- 21 Reuniendo a las huestes que habían permanecido
seo de conocer el gran drama de la historia universal. fieles a Su gobierno, el Creador comenzó a revelar un
Conociendo el deseo de su corazón, el ángel le dijo: plan de rescate: Él habría de ir en la búsqueda del hom-
13 —Ahora te daré a conocer la historia de esta gloriosa bre, y lo redimiría, aunque esto le costase un sacrificio
Salem. Todo lo que te fuere mostrado en la visión, debe- infinito. Delante de esta revelación, el hijo de Adonías se
rás tú registrar fielmente en seis pergaminos que serán postró conmovido, al descubrir que en su vida había
cosidos uno al otro, formando un único rollo. Tú tendrás tenido la honra de retratar al propio Mesías.
seis años para escribirlos. Al final de los siete años, tú 22 Todo el drama vivido por el hijo de Adonías en su
recibirás de las manos de un anciano un vaso contenien- angustiante búsqueda, hasta el momento de su suplicio
do un rollo especial, con muchas revelaciones importan- por la redención del cetro, fue ganando amplitudes en
tes, destacándose la historia de Salem. Tú tomarás ese aquella visión que abarcaba toda una eternidad. Delante
rollo, y lo coserás como el primero de los siete, forman- de sus ojos desfilaban escenas de una gran batalla que,
do un único rollo. Después de sellarlo, tú y el anciano lo sin tregua se extendería hasta el día del juicio final,
cuando el Mesías victorioso empuñará el cetro redimido, 9 Al llegar el Yom Kipur, el día de la reunión solemne,
sellando con él la condenación de todas las huestes re- mis pastores me informaron que todos aquellos que ha-
beldes. bían recibido perlas, habían comparecido a la reunión, no
faltando ninguna persona. Era maravilloso ver la alegría
Historia de Salem Capítulo 14 estampada en el semblante de toda aquella multitud, que
anhelaban la subida a Salem. Todos tenían una historia
Capítulo 14 que contar, de cómo fueron mal comprendidos y humi-
llados por aquellos que no recibieron la salvación repre-
Melquisedec tuvo conocimiento de la Gran liberación sentada por las perlas. El único consuelo que tenían en
debido a las revelaciones que le fueron manifestadas por aquel tiempo, provenía de la certeza de que subirían a
el ángel del Señor. Abraham, Sara, Isaac, Lot y sus dos Salem para la fiesta de Sukot.
hijas, así como los pastores y fieles, son recibidos con 10 En el primer día de la fiesta de Sukot, la multitud fue
júbilo en Salem, para celebrar La Fiesta de Sukot. subdividida en grupos pequeños de doce personas, para
Abraham entrega el rollo a Melquisedec, y éste lo cose subirnos en orden hasta Salem.
uniéndolo al suyo. Después de leer parte del rollo de 11 Teniendo el vaso con el rollo en mi espalda, me colo-
Abraham, Melquisedec bendice al pequeño Isaac y pro- qué al frente de la multitud, siendo seguido por Sara e
fetiza concerniente al futuro del rollo. Isaac, que venían montados en un camello; Luego detrás
1 A través de las revelaciones recibidas del ángel, Mel- venían Lót y sus hijas; y un poco mas atrás, los trescien-
quisedec tomó conocimiento de la gran liberación alcan- tos pastores seguidos por todos los fieles.
zada diez días antes de su coronación, en Rosh Hashaná, 12 Iniciábamos nuestro ascenso cuando, acompañado
cuando delante de trescientos pastores con sus vasos por todos sus súbditos, apareció Melquisedec viniendo a
encendidos, ejércitos de cinco reyes habían caído, sa- nuestro encuentro, haciendo vibrar por los aires el sonido
liendo libres los cautivos. festivo de muchos instrumentos musicales, conmemo-
2 Conociendo nuestra intención de subir a Salem por la rando la gran victoria.
ocasión de Sukot, el rey hizo preparativos para una gran 13 Después de saludarnos, el hijo de Adonías nos condu-
fiesta, en la cual conmemoraríamos juntos la victoria jo en una marcha festiva hasta introducirnos a las puertas
sobre toda la desarmonía generada por el orgullo y por el de Salem, que se encontraba ahora más bonita que antes.
egoísmo. 14 Delante del trono, todos los redimidos fueron corona-
3 Fue por esto que al llegar nosotros a Salem, fuimos dos por Melquisedec, comenzando en seguida el gran
sorprendidos con toda aquella honorífica recepción. banquete.
4 El ocuparme con el relato de todos esos acontecimien- 15 Grande fue la alegría del rey de Salem cuando le en-
tos, me hizo pasar por todo este séptimo año, casi sin tregué el vaso con mi manuscrito. Llevándome a una
notar sus días, que pasaron veloces. Estamos hoy a las sala especial del palacio, él me mostró los seis manuscri-
puertas de un nuevo Rosh Hashaná, cuando los 300 pas- tos en los cuales había registrado la historia del Univer-
tores tocarán los cuernos, convocando a todos aquellos so, según como le había sido mostrada en su sueño.
que posean las perlas, para la reunión solemne de Yom 16 Al recibir mi manuscrito, él lo cosió a los demás,
Kipur. Cinco días después seremos recibidos en Salem llegando a ser el primero del gran rollo.
para la fiesta de Sukot. 17 En el último día de la fiesta de Sukot, el rollo fue
5 La certeza de que acontecimientos importantes todavía abierto delante de toda la multitud de fieles. Después de
deberán ser relatados hasta el momento en que el vaso leer una buena parte de mi manuscrito, el hijo de Ado-
será dejado en la cueva, me hace reservar un espacio en nías, tomando en sus brazos al pequeño Isaac, afirmó:
el rollo, en el cual registraré, día tras día, los hechos, 18 —En la descendencia de éste niño habrá de cumplirse
hasta la consumación de esta historia. todas las cosas escritas en este manuscrito. —
6 Hoy es Rosh Hashaná, el día más feliz de mi vida, 19 Habiendo dicho esto, el rey lo bendijo, devolviéndo-
pues mis brazos podrán abrazar finalmente al hijo de la selo a Sara.
promesa. La primera cosa que Sara hizo al recibirlo, fue 20 Después de bendecir a Isaac, Melquisedec comenzó a
colocarle en su manita derecha la segunda perla que el hablar sobre el futuro del rollo que permanecería por
Mesías le había dado en el día de su conversión, en la casi cuatro milenios oculto en una cueva, siendo final-
cual estaba escrito el nombre Isaac que significa "risa", mente encontrado por un beduino de la tribu de Taami-
el nombre de Melquisedec y el nombre de Salem. reh. Al salir de su cueva, el rollo enfrentaría la oposición
7 Dos días antes del Yom Kipur, Isaac fue circuncidado, de muchos eruditos que lo declararían apócrifo. Vendría,
conforme a la orden de Yahwéh. sin embargo, el momento, en que sus revelaciones serían
8 Desde que los pastores comenzaron a tocar sus cuernos confirmadas, y muchos serían transformados por sus
en Rosh Hashaná, todos aquellos que poseían perlas del mensajes, preparándose para el día del juicio final.
vaso, dejaron sus tiendas, dirigiendose en grupos peque-
ños, para estar junto al Roble de Mambré.