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ANT CRHum MEEMES

Este documento presenta información sobre la comunicación y las relaciones humanas a través de tres unidades. La primera unidad define conceptos clave de la comunicación como identidad, elementos y niveles. La segunda unidad cubre temas de comunicación educativa como el diálogo y los medios. La tercera unidad explora conceptos de las relaciones humanas incluyendo personalidad, trabajo en equipo y autoestima.

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ANT CRHum MEEMES

Este documento presenta información sobre la comunicación y las relaciones humanas a través de tres unidades. La primera unidad define conceptos clave de la comunicación como identidad, elementos y niveles. La segunda unidad cubre temas de comunicación educativa como el diálogo y los medios. La tercera unidad explora conceptos de las relaciones humanas incluyendo personalidad, trabajo en equipo y autoestima.

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INSTITUTO DE CIENCIAS Y ESTUDIOS SUPERIORES

DE TAMAULIPAS, A.C.

ANTOLOGÍA
COMUNICACIÓN Y RELACIONES HUMANAS

Compilador: Héctor Arturo Degollado Whitaker

Tampico, Tamps.

1
INDICE

OBJETIVO GENERAL DE LA ANTOLOGÍA 3


UNIDAD I.- LA COMUNICACIÓN
Objetivo de la unidad 4
1.1 ¿Quién soy? 4
1.2 Conceptos 5
1.3 Elementos de comunicación 7
1.4 Niveles de la comunicación 8

UNIDAD II.- COMUNICACIÓN EDUCATIVA


Objetivo de la unidad 13
2.1 El diálogo 13
2.2 Tipos de diálogo 14
2.3 Actos verbales e intención educativa 15
2.4 ¿Qué veo en la televisión? 17
2.5 Oigo y compro 19

UNIDAD III.- RELACIONES HUMANAS


Objetivo de la unidad 21
3.1 Concepto 21
3.2 Raíces de comportamiento 24
3.3 Personalidad 26
3.4 Formación de carácter y desarrollo de hábitos constructivos 30
3.5 Trabajo en equipo 32
3.6 Autoestima 35
3.7 Camino al éxito

BIBILIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS 37

2
OBJETIVO GENERAL DE LA ANTOLOGÍA

La presente antología se ha compilado para que el alumno pueda consultarla como una
guía de aprendizaje, ya que en ella se han reunido de manera sintética los contenidos
necesarios para que al finalizar, a través de un acercamiento a las teorías de la
comunicación y las relaciones humanas sea capaz de reconocer, manejar, aplicar y
valorar una comunicación eficaz, así como los diversos comportamientos del ser humano
haciéndolo crítico del actuar y su importancia en el actuar con los demás en su práctica
educativa. Todo ello con la visión de formar profesionales aptos para cumplir la misión del
INSTITUTO DE CIENCIAS Y ESTUDIOS SUPERIORES DE TAMAULIPAS, A.C.

3
UNIDAD I
LA COMUNICACIÓN

Objetivo de la unidad: maneja de manera adecuada el uso de los distintos elementos


que conforman el proceso de la comunicación.

1.1 ¿Quién soy?

La pregunta sobre quien soy es la pregunta sobre mi identidad; y mi identidad es una


realidad compleja que voy construyendo a lo largo de la vida. Soy consciente de tener una
identidad que me distingue de los otros, pero es una identidad dinámica que construyo
durante mi existencia. Se trata de un proceso permanente de elaboración y reelaboración
de lo que quiero ser. Vivir es constantemente decidir lo que voy a ser; un ser que consiste
más que en lo que es, en lo que va a ser. En distintos momentos de mi existencia, debo
discernir para elegir o renunciar a algo que no considero para mí y optar por otro camino.

Construir la identidad es incorporar y asumir conscientemente las situaciones ordinarias o


extraordinarias de la vida humana. Todos los acontecimientos nos invitan a clarificar,
cuestionar o confirmar nuestras opciones de acuerdo a lo que somos o queremos ser. En
este esfuerzo por definirnos, el desafío es distinguir lo permanente de lo transitorio, lo
aparente de lo real, la autenticidad de la falsificación.

Sin duda, necesitamos modelos. Podemos ser sujetos activos o pasivos de este cambio
que nos sucede; nuestra identidad podemos construirla por nuestra acción o por simple
omisión; podemos tratar de imitar lo que vemos, que no necesariamente es la realidad.

Así estaremos abdicando de nuestra responsabilidad frente a nosotros mismos y ante los
otros.

La experiencia de definirme es válida para todos, cualquiera que sea su condición. Cada
uno lo hace según su historia personal, sus posibilidades, sus circunstancias, su tiempo,

4
su cultura. Definirse es un desafío, pero es el verdadero camino hacia la madurez y la
salud psicológica. El proceso de definición es difícil porque debemos superar diversos
obstáculos que encontramos desde nuestro nacimiento, hasta el final de nuestros días; y
a menudo la educación, focalizada en las normas no siempre nos ayuda a buscar las
respuestas por nosotros mismos. Por eso, el proceso de crecimiento consistirá a menudo,
según la propia experiencia, en desaprender lo que no es nuestro y aprender lo que
conscientemente podemos asumir como propio. (Pavez, 2000)

1.2 Conceptos

La capacidad del ser humano para comunicarse con sus semejantes a un nivel superior
es una de las diferencias radicales con el resto de las especies, si bien la diversidad de
teorías sobre comunicación refleja la dificultad para establecer una definición unitaria del
concepto. Cada una de estas teorías estudia los procesos de la comunicación desde
diferentes puntos de vista, arropada por una serie escogida de conceptos afines que le
dan unidad en el conjunto.

Diversos autores reconocen la dificultad de querer especificar de forma quizá demasiado


exhaustiva los conceptos y teorías diversas sobre comunicación. La profusión de
conceptos y el uso parcial de los mismos en ramas estancas de conocimientos, dejan a la
intemperie los procesos básicos de comunicación, a merced de distintas tendencias, que
aquí no son consideradas escuelas en toda la extensión de la palabra. El implacable
desarrollo de la tecnología y de las ciencias humanas se encarga de unificar estas
tendencias.

Por otra parte, es preciso destacar que los procesos de comunicación son cada vez más
sencillos dentro de la creciente complejidad de las nuevas tecnologías y de los problemas
que atraviesan las organizaciones humanas, y principalmente la empresa. Desde la
implantación de una red interna hasta la resolución de un conflicto de comunicación
interpersonal, el concepto y resortes de la comunicación actúan casi con los mismos
esquemas básicos: emisor-receptor-mensaje-información de retorno, obedeciendo a un
objetivo común, que es mejorar la situación de partida. (Ongallo, 2008)

5
El concepto de comunicación es difícil de establecer. Existen, según citan Dance y
Larson, más de ciento veintiséis definiciones de comunicación. No existe ningún estudio
comparativo de los diferentes conceptos en español, si bien el Diccionario de la Lengua
Española incluye once acepciones del vocablo “comunicación”. Han sido muchos los
significados dados al término comunicación. Es en los años setenta cuando se produce
una explosión de obras y estudios acerca del concepto, apoyada por el auge de los
medios de comunicación de masas, que tanto han influido en la delimitación de los
elementos comunicativos y en la aparición de estudios ad hoc.

Previamente el propio Dance, que es el primer autor que trata de aclarar los matices del
concepto de comunicación, establece quince componentes distintos en las diversas
definiciones estudiadas por él. Según puede deducirse de las anteriores bases
conceptuales, la comunicación es, ante todo, un proceso de intercambio, que se completa
o perfecciona cuando se han superado todas las fases que intervienen en el mismo.

Como muchos procesos, el de la comunicación puede ser interrumpido en cualquiera de


sus fases, o suspendido, en función de una serie de factores desencadenantes de unas u
otras reacciones. En tales casos puede establecerse que la comunicación no habrá sido
completa hasta que se haya reactivado el proceso previamente en suspenso o se haya
reiniciado un nuevo proceso que sustituya al anterior.

Anzieu, define la comunicación como el conjunto de los procesos físicos y psicológicos


mediante los cuales se efectúa la operación de relacionar a una o varias personas –
emisor, emisores con una o varias personas –receptor, receptores-, con el objeto de
alcanzar determinados objetivos.

Mailhiot postula que la comunicación humana no existe en verdad sino cuando entre dos
o más personas se establece un contacto psicológico. No basta que seres con deseos de
comunicación se hablen, se entiendan o incluso se comprendan. La comunicación entre
ellos existirá desde que (y mientras que) logren encontrarse. Para Moles, la comunicación
es la acción por la que se hace participar a un individuo situado en una época, en un
punto dado, en las experiencias o estímulos de otro individuo (de otro sistema) situado en

6
otra época, en otro lugar (E), utilizando los elementos de conocimiento que tienen en
común. (Ongallo, 2008)

1.3 Elementos de la comunicación

Comunicar es intercambiar; de hecho, en sentido estricto, comunicar es entregar a alguien


algo propio, por lo general, una información. Los significados más utilizados del vocablo
comunicación, en los términos del lenguaje coloquial, pueden ser los siguientes:

 Proceso según el cual un emisor transmite una información a un receptor.

 Relación interhumana según la cual dos o más individuos pueden entenderse.

Comunicación es un proceso de transmisión por parte de un emisor, a través de un


medio, de estímulos sensoriales con contenido explícito o implícito, a un receptor, con el
fin de informar, motivar o influir sobre el mismo. La comunicación supone entonces el
diálogo, lo cual implica que cada interlocutor acepta al otro como persona diferente y
autónoma.

Desde el punto de vista de esta investigación, se pueden dar las llamadas cuestiones
elementales del proceso de la comunicación:

 El quién, que no es más que el sujeto emisor, el que transmite la información,


consciente o inconscientemente.

 El qué, que en la mayoría de autores coincide con el mensaje, con el contenido


intrínseco de la comunicación.

 El por qué o componente causal del proceso.

 El para quién, que puede ser catalogado, con matices, como receptor.

7
 El con qué efectos, que está en estrecha relación con la intencionalidad de la
emisión del mensaje. (Ongallo, 2008)

Las reservas pueden venir dadas por la involuntariedad de la recepción por una parte y
por las barreras a la comunicación. En ciertos casos, el destinatario final del mensaje no
es quien realmente lo recibe. Desde los diversos elementos de la comunicación aparecen
ruidos que dificultan o incluso pueden aislar el proceso.

Dichos ruidos pueden afectar al elemento emisor y sus concomitantes tanto como al
receptor, y no solo de forma abrupta (como es el caso de no percibir el mensaje en
absoluto), sino también como distorsiones, malentendidos y desvíos de contenido,
provocados por las partículas ambientales antes referidas. (Ongallo, 2008)

1.4 Niveles de la comunicación

Cuando hablamos de comunicación, tendemos a considerar únicamente el sistema


lingüístico; sin embargo, aun teniendo un conocimiento exhaustivo de éste podemos no
ser del todo competentes comunicativamente. Si analizamos el peso que en comunicación
tiene la parte verbal y la no verbal, podremos darnos cuenta de la enorme importancia de
esta última. Sin embargo, no debemos caer en la tentación de separar comunicación
verbal de la no verbal.

Todo es comunicación y así es necesario entenderlo. Watzlawick y Weakland consideran


la comunicación como un todo integrado. No hay que contraponer la comunicación verbal
a la no verbal. Como Knapp propone, resulta imposible estudiar la comunicación no verbal
separada del proceso global de comunicación. Únicamente a efectos prácticos para
aportar claridad a cada una permitimos hacer esta artificial distinción:

a) Comunicación verbal:

Oral y escrita: La comunicación verbal puede realizarse de dos formas: oral: a través
de signos orales y palabras habladas o escrita: por medio de la representación gráfica

8
de signos. Hay múltiples formas de comunicación oral. Los gritos, silbidos, llantos y
risas pueden expresar diferentes situaciones anímicas y son una de las formas más
primarias de la comunicación.

La forma más evolucionada de comunicación oral es el lenguaje articulado, los


sonidos estructurados que dan lugar a las sílabas, palabras y oraciones con las que
nos comunicamos con los demás. Las formas de comunicación escrita también son
muy variadas y numerosas (ideogramas, jeroglíficos, alfabetos, siglas, graffiti,
logotipos, entre otros). (Bueno & Garrido, 2012)

Desde la escritura primitiva ideográfica y jeroglífica, tan difíciles de entender por


nosotros; hasta la fonética silábica y alfabética, más conocida, hay una evolución
importante. Para interpretar correctamente los mensajes escritos es necesario conocer
el código, que ha de ser común al emisor y al receptor del mensaje.

 Comunicación oral

 Utiliza el canal auditivo, pues uno percibe las palabras a través del oído.

 Se escuchan los diferentes fonemas de modo lineal, es decir, uno tras


otro, ya que no una persona no dice dos palabras simultáneamente.

 El emisor puede retractarse de lo que dice.

 Existe interacción, feedback, retroalimentación entre los hablantes.

 Las palabras a medida que se dicen se van, o sea la comunicación


desaparece o es efímera y dura lo que permanece el sonido en el
ambiente, no más tiempo.

 Se utilizan soportes verbales y no verbales, así como elementos


paraverbales al momento de la acción comunicativa. Movimientos,

9
desplazamientos y distancias; gestos, tonos de voz, uso de apoyo visual y
elementos tecnológicos, entre otros.

 Comunicación escrita

 Se percibe a través de la visión, pues las palabras se leen y, por ende,


se utiliza el sentido de la vista. Esto causa una mayor concentración del
lector, pues para entender la idea planteada debe analizar el contenido y
evaluar las formas de la escritura o el sentido que tiene ésta.

 La escritura posee un mayor nivel de elaboración que la comunicación


oral, pues se tiende a tener más cuidado de las palabras que se
plasman. Son importantes los elementos de acentuación, pues le darán
sentido a la lectura; pausas, interrogaciones, tildes, comas, etc.

 Existe la posibilidad de relectura, que el destinatario o lector revise las


veces que desee el documento o escrito, pues este tipo de
comunicación permanece en el tiempo (salvo que sea destruido).

 No hay una interacción instantánea o directa entre emisor y receptor.

 El soporte verbal que es la base en esta comunicación es la escritura,


las palabras. Eso no implica que el texto no pueda llevar gráficos,
dibujos o diseños, pero lo primordial será el léxico escrito.

 Comunicación no verbal: La comunicación no verbal se realiza a través de multitud


de signos de gran variedad: Imágenes sensoriales (visuales, auditivas, olfativas...),
sonidos, gestos y movimientos corporales.

 Mantiene una relación con la comunicación verbal, pues suelen


emplearse juntas.

10
 En muchas ocasiones actúa como reguladora del proceso de
comunicación, contribuyendo a ampliar o reducir el significado del
mensaje.

 Los sistemas de comunicación no verbal varían según las culturas.

 Generalmente, cumple mayor número de funciones que el verbal, pues


lo acompaña, completa, modifica o sustituye en ocasiones. (Bueno &
Garrido, 2012)

b) Por nivel

 Comunicación intrapersonal: Es la que mantienes contigo mismo, el diálogo


interno. Esa voz de tu pensamiento consciente tiene total intimidad contigo, y
puede decirte cosas que tu jamás dirías a otras personas. Esa voz eres tú; se trata
de tu comunicación intrapersonal. Es decir, la comunicación intrapersonal es el
conocimiento de los aspectos internos de sí mismo: acceso al universo emocional
interno, a la sucesión personal de sentimientos.

Incluye la integridad personal, particularidad humana que se fortalece a través


de la autoestima, la identidad, la autonomía, la humildad, la empatía, la
capacidad de diálogo y los valores, factores indispensables para la
construcción de contextos estables. Facilita caminos para que recorramos
nuestros ámbitos íntimos, cercanos y lejanos, de manera que la introspección
nos otorgue imágenes del mundo emocional que habitamos.

Nos otorga la facultad de darnos cuenta y de aceptarnos, y la habilidad de


aplicar las propias maneras de actuar a partir de ese conocimiento, lo que nos
permite organizar y dirigir la vida personal.

 Comunicación interpersonal: La comunicación interpersonal se da entre dos


personas que están físicamente próximas. Cada una de las personas produce

11
mensajes que son una respuesta a los mensajes que han sido elaborados por la
otra o las otras personas implicadas en la conversación.

 Comunicación grupal: Es la que ocurre cuando un conjunto de personas


conforman una unidad prácticamente identificable y realizan transacciones de
mensajes para la interacción, convivencia y desarrollo del grupo en busca del
cumplimiento de sus metas.

 Comunicación pública: Todo acto por el cual una pluralidad de personas pueda
tener acceso a la obra sin previa distribución de ejemplares a cada una de ellas.
No se considerará pública la comunicación cuando se celebre dentro de un ámbito
estrictamente doméstico que no esté integrado o conectado a una red de difusión
de cualquier tipo. (Bueno & Garrido, 2012)

12
UNIDAD II
COMUNICACIÓN EDUCATIVA

Objetivo de la unidad: examina trabajo colaborativo en todos los ámbitos en que se


desempeñe.

2.1 El diálogo

La utilización con fines estratégicos de esta estratagema retórica, en efecto, ahonda sus
raíces en la historia de la civilización. Ya el significado etimológico de diálogo, día - logos,
«inteligencia a dos, intercambio de inteligencias o encuentro de inteligencias», hace
referencia a un acto de comunicación a través del cual se consigue un conocimiento
nuevo, se descubre conjuntamente algo más de lo que se puede descubrir solo. En sus
variadas formas, el diálogo representa el artificio retórico, quizá, más utilizado en la
historia del pensamiento humano y de su divulgación. No por casualidad es la forma de
exposición que más se repite en las disertaciones científicas, religiosas y filosóficas, tanto
en el mundo occidental como en el oriental.

El primero en servirse de la eficacia persuasiva del lenguaje fue Protágoras, el exponente


principal de los grandes sofistas de la antigua Grecia. Sabio maestro, Protágoras hace
uso de la eristiké téchne, «arte del disputar», con el objetivo de persuadir al interlocutor de
su propia tesis. Un arte fundado en hacer preguntas más que en proponer afirmaciones;
preguntas estructuradas sucesivamente para hacer evolucionar las respuestas del
interlocutor en la dirección deseada por el persuasor.

El secreto residía en evitar contrastar las convicciones que se querían construir con contra
afirmaciones; guiando, en cambio, al interlocutor a descubrir las alternativas a través de
preguntas sabiamente propuestas. De esta manera, este se convencía de que las tesis
sobre las que al final estaba de acuerdo eran un descubrimiento suyo, no propuestas o
imposiciones. (Nardone & Salvini, 2000)

13
2.2 Tipos de diálogo

En primer lugar, comenzaremos haciendo una primera clasificación muy básica según los
emisores. Así, podemos decir que el discurso verbal puede adoptar dos formas
fundamentales:

 Monólogo: discurso de un solo emisor.

 Diálogo: cadena de intervenciones lingüísticas con dos o más personas en


funciones alternativas de emisor y receptor.

Además, desde el punto de vista lingüístico podemos hablar de tres tipos diferentes de
diálogos:

a) Diálogo verosímil: Se trata de aquellos diálogos en los que los parlamentos


representan al personaje, es decir, cuando su forma de hablar se corresponde con su
posición social, su profesión, su edad, su sexo. etc. Este es el tipo de diálogo que
debemos usar, ya que si una persona pertenece a la alta sociedad sus expresiones
tienen que corresponderse a esa posición si queremos que nuestros personajes y
nuestra historia resulten creíbles. Prescindir de ésta forma de escribir diálogos solo es
aceptable si queremos caricaturizar al personaje o crear humor.

b) Diálogo indirecto: Se produce cuando en un mismo diálogo se mezclan dos


realidades: de lo que aparentemente se habla y de lo que se está diciendo en realidad.
Se trata de que el lector lea entre líneas

c) Diálogo experimental: Se trata de fusionar en un solo diálogo dos o más


conversaciones que se producen en lugares o tiempos diferentes. (Nardone & Salvini,
2000)

14
2.3 Actos verbales e intención comunicativa

El término comunicación interpersonal se refiere, a la interacción cara a cara y se usa o se


reemplaza frecuentemente por comunicación de díadas. Cuando alguien cuenta un chiste
a su amigo, cuando el alumno pregunta a su profesor, cuando intentamos convencer a
algún miembro de la familia para que compre algo o cuando expresamos nuestro amor a
la pareja, estamos involucrados en procesos de comunicación interpersonal.

Comparada con otras formas y niveles de comunicación, la comunicación interpersonal o


de díadas se caracteriza principalmente por ser directa, personal, inmediata (no mediada
por terceras partes), espontánea e informal.

El investigador que aborda la comunicación a nivel interpersonal es ante todo un buen


observador. Inmerso en el medio ambiente humano, su función es recoger
sistemáticamente datos sobre la amplitud, la fuerza, la frecuencia o la ausencia de las
señales comunicativas visibles que emiten los sujetos de observación, tales como la
contracción de un músculo facial al sonreír, la distancia que respeta al interactuar con otro
individuo, el movimiento de un miembro de su cuerpo al hablar o la cantidad y calidad de
los adjetivos calificativos empleados para describir la conducta de otras personas.

Este científico puede adentrarse en la exploración de la comunicación no intencionada, o


bien centrarse en los resultados de pronunciar sentencias deliberadas. En cualquier caso,
sus objetos de investigación son siempre los mismos:

 El análisis de los estímulos que provoca el acto comunicativo;


 La relación entre estos estímulos y;
 El efecto que producen en el organismo que emite o recibe información. (De
Miguel, 2010)

Los etólogos, preocupados por la emisión de las señales comunicativas animales en


genérico, han acuñado un concepto para referirse a los factores que ocasionan el
despliegue de un comportamiento. Se trata de los estímulos desencadenadores innatos

15
(EDI) o estímulos-signo: alteraciones en el sistema de percepción sensorial (vista, oído,
olfato) que desencadenan una pauta de acción fija (PAF).

Aunque la explicación de la conducta comunicativa depende sobremanera de los avances


en la investigación de los mecanismos neurofisiológicos que permiten la recepción de los
EDI, los etólogos han centrado sus esfuerzos en la elaboración de un repertorio
estandarizado de las PAF.

La diferencia fundamental entre la explicación etológica animal de las PAF y las propias
de la etología humana radica en el factor cultural. La cultura, entendida como el repertorio
de creencias, actitudes, normas y valores que presenta una población humana en un
determinado punto histórico, constituye el mayor elemento de sesgo en cualquier
averiguación científica sobre el ser humano. (De Miguel, 2010)

Muchas de las conductas no requieren la presencia de otro sujeto para exhibirse. En ese
sentido, se puede decir que el ser humano “no puede no comunicar”, siguiendo un
enunciado de Paul Watzlawick, dado que nuestra programación genética nos avoca a la
transmisión de información sobre los estados (físicos y emocionales) internos como un
factor potenciador de nuestra supervivencia.

Es probable, en ese sentido, que la tendencia a la emisión permanente de señales


comunicativas sea la consecuencia del éxito evolutivo de nuestros ancestros cuyos
repertorios PAF fueran más extensos o más perfeccionados, lo que en última instancia
aumentaría drásticamente las ventajas que supone la mayor asistencia o atención por
parte de otros miembros gregarios de nuestra especie.

De igual modo, la relación anterior de PAF evidencia que la práctica totalidad de las
conductas comunicativas que desplegamos carecen de reglamentación lingüística.
Muchos etólogos humanos han reconocido que cerca del 65% de nuestro comportamiento
está desprovisto de código verbal que lo regule, aunque también es cierto que el
complemento fonético de las PAF es otra constante (reciente) de nuestras conductas
frente a otros individuos. (De Miguel, 2010)

16
2.4 ¿Qué veo en la televisión?

De acuerdo con Sarah Trenholm, los medios de comunicación de masas (mass media)
son únicos en, al menos, tres de sus particularidades:

 En los principales contextos de comunicación masiva, la fuente es una


organización compleja con afán de lucro;

 Los receptores son anónimos, dispersos en el tiempo y en el espacio, y


heterogéneos en lo referente a sus intereses y orígenes sociales; y

 La comunicación ocurre a través de canales indirectos que requieren técnicas


especializadas de codificación y descodificación.

Desde la aparición de los medios de comunicación de masas modernos, los teóricos de la


comunicación han investigado las distintas interrogantes que plantea su consolidación
como las mayores fuentes de transmisión de conocimientos a la sociedad, preocupándose
especialmente por el papel que desempeñan en los distintos sistemas culturales
contemporáneos.

Uno de los trabajos más conocidos al respecto es del sociólogo Charles Wright que,
ampliando el también célebre modelo de Harold Laswell, identifica cuatro funciones de los
medios: vigilancia, correlación, transmisión cultural y entretenimiento. La primera de esas
funciones es la de vigilancia: recoger y diseminar información. (De Miguel, 2010)

Las fuentes mediáticas afectan a los receptores proporcionándoles noticias, advirtiéndoles


de las crisis o peligros y ofreciendo información útil que necesitan en su cotidianeidad.
Cuando se dice que los medios son «los perros guardianes de la libertad», se hace
mención a la función de vigilancia. En general, esta función es desarrollada por los
periódicos, la radio informativa y los noticiarios televisivos. La segunda de las funciones es
la de correlación: el análisis y evaluación de la información.

17
Además de informar sobre la realidad circundante, los medios afectan a los receptores
con sus interpretaciones de los hechos noticiosos y sus análisis de los problemas
sociales. Mediante el seguimiento de las noticias, los comentaristas se hallan en
disposición de comprender plenamente los eventos que suscitan la historia noticiable y de
ofrecer opiniones relevantes acerca de los problemas sociales. La función de correlación
es la más común de las páginas editoriales de los periódicos, en los programas de análisis
de noticias y en los artículos de revistas que analizan los asuntos de la actualidad
informativa.

La tercera función de los medios es la de transmisión cultural: la educación y socialización


de los públicos. Los medios no sólo informan a la audiencia de los hechos, sino que
también la educan. Al observar lo que hacen los personajes de las series televisivas,
interiorizamos las normas sociales; al ver películas, aprendemos sobre nuestra propia
cultura o historia; y, al leer revistas, periódicos y libros, nos planteamos cuestiones
referidas a nuestros valores y creencias. (De Miguel, 2010)

A menudo, el tipo de aprendizaje que fomentan los medios es parasocial, es decir,


refuerzan los lazos sociales preexistentes y sirven como mecanismos de transmisión de
nuestros logros culturales de generación en generación.

Otras veces, sin embargo, nuestro aprendizaje mediático es esencialmente antisocial y


refuerza conductas sociales destructivas. El debate sobre los efectos de la violencia
televisiva en el comportamiento infantil es indicativo de una preocupación generalizada, la
de que los mensajes transmitidos culturalmente pueden socavar de forma subrepticia los
valores culturales.

La última de estas funciones es la de entretenimiento. Los medios ofrecen a los


receptores una vía de escape de los problemas cotidianos. Proporcionan diversión y
gratificación, nos ayudan a relajarnos, nos permiten experimentar aventuras vicarias y
excitar nuestras emociones. La función del entretenimiento es ejercida por prácticamente
todos los medios de comunicación de masas: al leer el periódico, hojear una revista o
mirar un programa, disponemos de la posibilidad de alejarnos de las preocupaciones
diarias. (De Miguel, 2010)

18
2.5 Oigo y compro

Como resultado del creciente interés por asentar un corpus teórico autónomo de la
comunicación de masas, o si se prefiere una protodisciplina científica diferenciada de las
ciencias sociales, se ha registrado un desarrollo análogo de los métodos y técnicas de
investigación empírica destinados específicamente a aportar evidencias científicas
contrastables sobre el contenido de los mensajes que se difunden a nivel social.

Las ciencias de la comunicación han recogido los resultados de estas investigaciones, a


pesar de no existir grado alguno de acuerdo sobre la validez y fiabilidad de cada una de
ellas en particular. De ese modo, hay autores que adoptan un enfoque cuantitativo y
transforman numérica o alfanuméricamente las categorías de sentido de los contenidos
mediáticos –por ejemplo, mediante un análisis de contenido–, con independencia de su
formato (visual, auditivo o audiovisual), para ofrecer inferencias sobre las características
internas, y/o la intencionalidad supuesta de los mismos.

Los cualitativistas, en cambio, se apoyan en una serie de recursos interpretativos


heredados de la semiología y del estructuralismo –el análisis del discurso, por ejemplo–, a
fin de describir las acciones enunciativas manifiestas y latentes de los emisores de los
mass media.

En general, la utilización de estas herramientas empíricas ha posibilitado la aparición de


numerosas investigaciones en las que el mensaje mediático se disecciona, se muestrea,
se codifica, se categoriza y se transforma semántica o numéricamente con el fin de
explorar el impacto de los productos que crean y difunden los media contemporáneos.

La mayor parte de estos estudios tienen como objetivo fundamental clarificar las
intenciones (muchas veces ocultas) de los emisores, asistir en la interpretación de las
funciones sociales y los efectos potenciales de los mensajes, comprobar su impacto en
los cambios políticos y sociales, así como arrojar algo de luz al carácter y la configuración
de la opinión pública. (De Miguel, 2010)

19
Al tenor de los resultados cosechados en estas indagaciones, se deduce que los
mensajes que emiten los medios de masas portan siempre una carga suplementaria de
datos connotativos aneja a la información supuestamente denotativa e imparcial.

Además, como la mayor parte de los medios de masas están supeditados


económicamente al entretenimiento, no es sorprendente que se proteja de forma especial
el recurso a la apelación de las emociones (pathos) en la retórica mediática.

En la práctica cotidiana del periodismo, se aprecia a simple vista esta inclinación, cuando
se deforma sistemáticamente cualquier significado objetivo, con la intención de preservar
o incrementar la rentabilidad económica de los contenidos emitidos, espectacularizando
las dimensiones y los elementos del acontecimiento, como ya han puesto de manifiesto
numerosos analistas del discurso.

De acuerdo con Stuart Hall y colaboradores, los medios juegan un papel muy activo en la
estigmatización de los grupos sociales marginados, desviados o extremistas (antisistema),
al equiparar su problemática, en términos de trascendencia informativa, a la de las crisis
económicas o los problemas internos que, en realidad, constituyen mayores fuentes de
amenaza para la estabilidad del sistema político y social.

Otros investigadores británicos –el grupo de Glasgow– encontraron que el tratamiento de


las noticias televisivas reforzaba siempre el punto de vista oficial ante un conflicto de
intereses corporativos, incluso cuando de lo que se informaba era de las actividades
legítimas de determinados grupos sociales (una huelga, por ejemplo) dando la impresión
de que sus acciones reivindicativas amenazaban un interés nacional asumido por la
mayoría de la opinión pública.

Estos estudios, en particular, ofrecen un buen ejemplo de la combinación de técnicas


cuantitativas y cualitativas, al hacer uso de la codificación numérica y de la interpretación
de los sentidos implícitos en los códigos y señales verbales visuales. (De Miguel, 2010)

20
UNIDAD III
RELACIONES HUMANAS

Objetivo de la unidad: privilegia las relaciones interpersonales como medio para lograr
mejorar y crear ambientes de trabajo colaborativo en el aula.

3.1 Concepto

Las relaciones humanas son específicamente las interacciones entre personas en un


grupo pero que se regulan por principios y cultura donde intervienen hábitos, valores,
tradiciones, creencias, etc., esto en el ambiente laboral y social.

Para que haya buenas relaciones humanas se necesita buena comunicación, en el ámbito
laboral las relaciones entre compañeros de trabajo con énfasis en las asignaciones deben
ser claras y concisas, debe haber sentido de compañerismo, trabajo en equipo, liderazgo
y una serie de elementos esenciales.

En el ambiente social o digámoslo en nuestras vidas debe haber una buena relación con
calor humano en el que no debe faltar la comunicación, hoy, en nuestra actualidad nos
hemos visto afectados por los recursos mal aprovechados como los celulares y las redes
sociales, aunque se pueden incluso aprovechar. Ya se dan reuniones a través de video
conferencias en las que no es necesario salir de casa, este último punto es importante
recalcarlo “no salir de casa” ¿acaso no afecta esto nuestro diario vivir?

Socializar es uno de los puntos más importantes en la vida de cada individuo, cuando no
socializamos ya sea en nuestro trabajo o si no pertenecemos a ningún círculo social, nos
vemos afectados emocionalmente por lo que es necesario relacionarse con las personas
de nuestro entorno. (Rodríguez, Relaciones humanas. Vol. 2 , 2013)

De acuerdo con varios investigadores, las relaciones humanas son el conjunto de


interacciones que se dan entre los individuos de una comunidad, ciudad grande o

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pequeña, aldea o pueblo y que permite a las personas relacionarse de una manera cordial
y amistosa, ya que se basan en reglas aceptadas por las mismas personas. Están
basadas principalmente en los vínculos sociales que entablan las personas y son básicas
en el desarrollo individual e intelectual de los seres humanos. Es el nombre dado al
conjunto de interacciones que se da en los indivisos de una sociedad, la cual tiene grados
de órdenes jerárquicos.

Las relaciones humanas se basan principalmente en los vínculos existentes entre los
miembros de la sociedad. gracias a la comunicación, que puede ser de diversos tipos:
visual o comunicación no verbal, lenguaje icónico o lenguaje de las imágenes, que incluye
no solo la apariencia física, imagen corporal sino también los movimientos, las señales,
lingüística, chat, comunicación oral, afectiva, y también, los lenguajes creados a partir del
desarrollo de las sociedades complejas: lenguaje político, económico, gestual, etc.

Felipe Saucedo dice que se llama así a la acción que realizan dos personas para describir
situaciones a quien delante lo más detalladamente posible y afirma que las relaciones
humanas consisten en las acciones y actitudes que surgen a partir del contacto de dos
personas o un grupo de ellas. (Rodríguez, Relaciones humanas. Vol. 2 , 2013)

Las relaciones humanas comienzan por el propio individuo. Tanto los directivos como los
trabajadores deben saber que para tener éxito en el campo laboral hay que reunir dos
condiciones:

 Tener el nivel de conocimientos adecuado para el trabajo que se ha de realizar.

 Saber relacionarse bien con todas las personas que intervienen, directa o
indirectamente, en el proceso laboral.

Tanto si es empresario, directivo o trabajador, la primera relación humana que tiene que
dominar es la que establece con su propia persona. Jamás podrá resultar un jefe
simpático para sus empleados si por las mañanas, cuando se mira al espejo, desea estar
en el cuerpo de otro. Su ascenso profesional se verá dificultado si los jefes saben que
tiene un "carácter imposible". (Barro & Jiménez, 2010)

22
Muchas personas titubean o divagan si se les pregunta de improviso por su carácter,
puesto que nunca se han puesto a pensar en cómo son. Otras dominan con maestría el
arte de "representar" papeles -todos ellos, falsos según el medio donde se encuentren:
jefe paternal, esposo amantísimo, padre exigente o amigo leal. Otro grupo sabe muy bien
cómo es, pero piensa que los demás son los que tienen que adaptarse o cambiar.

Cada ser humano tiene muchos "rostros". A modo de prueba, piense en cómo se
relaciona con estas personas:

 Sus padres
 Su cónyuge
 Su jefe
 Un extraño
 Un amigo
 Un cliente
 Sus hijos
 Sus empleados

Para algunos de ellos, usted se mostrará tal como es en realidad; para otros, tratará de
mostrar sólo su mejor lado o el que más le conviene. No obstante, hay una persona a la
que no puede engañar y que le conoce a la perfección: es usted mismo. Aunque no sea
consciente de ello, usted tiene una opinión sobre su propia persona: es la imagen.

Si usted piensa que carece de simpatía, por más esfuerzos que haga por agradar a los
empleados, fracasará. La razón es que siempre habrá una vocecita que le estará
diciendo: "Muéstrate simpático (aunque no lo seas). Haz un chiste (aunque no tengas
gracia para contarlo). Dile algo agradable (aunque te importe un rábano su situación)". El
subconsciente no le permitirá ignorar el concepto que usted tenga de su persona. (Barro &
Jiménez, 2010)

23
3.2 Raíces de comportamiento

La vida de prácticamente todos los seres humanos está caracterizada porque se


encuentran afiliados con otros seres humanos en grupos. No solo ocurre que el hombre
típico sea miembro de una sociedad y de una clase social particulares, pues en las
sociedades complejas también es parte de muchos otros grupos y organizaciones.
Además, casi todos están afiliados a varios grupos pequeños e informales de amigos
íntimos.

Las pruebas surgidas de investigaciones hechas por psicólogos sociales en los últimos
sesenta años indican claramente que la pertenencia a grupos afecta de manera
diferencial a la conducta: o por decirlo de otro modo, el ser humano como individuo no se
comporta igual cuando está solo que cuando está en presencia de otros.

Los primeros intentos sistemáticos por describir el modo en que la conducta individual se
ve afectada por otros resultan bastante ingenuos. Allport se preocupaba de averiguar si la
presencia de otros individuos facilitaba el desempeño de un sujeto o interfería con éste;
descubrió que la cantidad y el vigor de las respuestas aumentaban cuando el individuo
trabajaba en presencia de otros, pero al mismo tiempo afectaba la calidad del trabajo.

Zajonc ha revisado varios estudios sobre la facilitación social que se concentraban en


cómo afectaba a la conducta la presencia de espectadores pasivos y la presencia de otras
personas activamente dedicadas a la misma tarea; concluyó que la presencia de
espectadores facilita la ejecución, pero inhibe el aprendizaje.

De los resultados obtenidos en la infinidad de experimentos, sabemos que no es la simple


presencia o ausencia física de otras personas lo que afecta la conducta del individuo.
(Whittaker, 2001)

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Tienen tremenda importancia factores como las relaciones entre los participantes. Se han
resumido las variables que afectan la conducta en las situaciones sociales:

1. Variables relacionadas con los individuos participantes.

a) Relacionadas con las características de los individuos, como el número de


personas, edades, nivel de educación, logro profesional, etc.

b) Relacionadas con la composición de los participantes en la situación


respecto a homogeneidad en la raza, la religión, la clase, etc.

c) Asociadas a las relaciones interpersonales que existen entre los


participantes: ¿se conocen entre sí? ¿Son amigos o enemigos? ¿Son
miembros de un grupo?

2. Variables en lo que respecta a las características de la tarea, el problema, la


ocasión que se trate. ¿Es clara o ambigua? ¿Fácil o compleja? ¿Existen modos
o prácticas ya establecidas para manejar el problema?

3. Variables que pertenecen a la situación o las circunstancias que lo rodean.


Incluyen la atmósfera general de los elementos de interacción de que se
disponga respecto al problema en cuestión y a la presencia o ausencia de otras
personas relacionadas con la tarea.

4. Variables que tocan a la relación de cada individuo participante en lo particular


con los tres grupos anteriores de variables. Por citar algunos, el logro con el
problema, el grado en que resista estar envuelto en el problema, su actitud
hacia los otros participantes, entre otros. (Whittaker, 2001)

25
3.3 Personalidad

La frase de Burham «todo el mundo sabe lo que es personalidad, pero nadie puede
expresarlo con palabras», resume uno de los primeros problemas que nos encontramos
cuando intentamos dar una definición científica de personalidad: hay casi tantas
definiciones como autores han escrito sobre la misma. No vamos a traer aquí las distintas
definiciones utilizadas, sino que nos vamos a centrar en aquellos aspectos que
entendemos deben estar presentes en un adecuado entendimiento de la personalidad.

Sólo con una lectura de estos elementos de tan enorme relevancia para predecir, explicar
y entender la conducta, nos es fácil imaginar el enorme reto que los psicólogos de la
personalidad deben afrontar y que de alguna manera justificaría los numerosos modelos
teóricos y la ingente investigación que este campo ha generado en sus aproximadamente
75 años de existencia formal. Estos elementos serían:

 La personalidad es un constructo hipotético, inferido de la observación de la


conducta, no siendo una entidad en sí misma.

 La utilización del término personalidad, no implica connotaciones de valor sobre la


persona caracterizada.

 La personalidad incluye una serie de elementos (rasgos o disposiciones internas),


relativamente estables a lo largo del tiempo, y consistentes de unas situaciones a
otras, que explican el estilo de respuesta de los individuos. Estas características
de la personalidad de naturaleza estable y consistente, permiten que podamos
predecir la conducta de los individuos.

 La personalidad también incluye otros elementos (cogniciones, motivaciones,


estados afectivos) que influyen en la determinación de la conducta y que pueden
explicar la falta de consistencia y de estabilidad de la misma en determinadas
circunstancias.

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 La personalidad abarcará, pues, tanto la conducta manifiesta como la experiencia
privada, es decir, incluye la totalidad de las funciones y manifestaciones
conductuales.

 La conducta será fruto tanto de los elementos más estables (ya sean psicológicos
o biológicos) como de los aspectos más determinados por las influencias
personales (percepción de la situación, experiencias previas), sociales o
culturales.

 La personalidad es algo distintivo y propio de cada individuo a partir de la


estructuración peculiar de sus características y elementos.

 El individuo buscará adaptar su conducta a las características del entorno en que


se desenvuelve, teniendo en cuenta que su percepción del mismo va a estar
guiada por sus propias características personales (sobre lo que es importante o
no, estresante, positivo, etc.).

Uniendo estas características, Bermúdez propone la siguiente definición de personalidad


que integra gran parte de los aspectos señalados como necesarios para el entendimiento
de qué es la personalidad: la organización relativamente estable de aquellas
características estructurales y funcionales, innatas y adquiridas bajo las especiales
condiciones de su desarrollo, que conforman el equipo peculiar y definitorio de conducta
con que cada individuo afronta las distintas situaciones. (Bermúdez, Pérez, Ruiz, Sanjuan,
& Rueda, 2011)

Definir el concepto de personalidad de forma exhaustiva es una tarea difícil, ya que


incluye aspectos internos y externos del individuo y las relaciones existentes entre ellos.

Una conceptuación completa debería hacer mención a cuatro ideas clave que son las
siguientes:

1. Estabilidad. Los contenidos de la personalidad son relativamente constantes a lo


largo del tiempo, puesto que, sin cierto grado de permanencia, no se podría

27
predecir la clase de persona que uno será en el futuro, pero no anulan las
posibilidades de cambio de la persona.

2. Interioridad. La personalidad es como un almacén subjetivo de patrones de


actuación que avalan la idea de su innegable influencia en la conducta humana.

3. Coherencia. La actuación del individuo muestra cierta coherencia entre sus


disposiciones internas y sus respuestas a las exigencias del ambiente.

4. Diversidad. La personalidad es única en cada individuo, pues aunque consta de


ciertas características universales, comunes a todos, también tiene rasgos
particulares diferenciables; todos podemos experimentar estrés, pero sus
manifestaciones son diferentes en cada uno de nosotros. (Sanz de Acedo, 2012)

3.4 Formación de carácter y desarrollo de hábitos constructivos

Bronfenbrenner, en su teoría ecológica, propone analizar el ambiente ecológico en el que


se producen las interacciones entre la persona en desarrollo y el ambiente cambiante en
el que vive, considerando las características de los contextos. El enfoque ecológico
entiende el medio social como un sistema organizado en el que se distinguen los
siguientes subsistemas: microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema. Estos
sistemas serían una serie de estructuras concéntricas y seriadas, articuladas de forma
que se contienen unas a otras.

 El microsistema comprende todas aquellas interacciones, actividades y roles que se


desarrollan en un determinado entorno en el que la persona establece relaciones
directas con otras. Ejemplos de microsistemas para los niños serían: la familia, la
escuela o el grupo de iguales. Los microsistemas tienen una clara influencia directa en
el desarrollo social de los niños ya que es en ellos donde se producen las
interacciones socioafectivas más directas y donde aprenden las estrategias de
interacción social (que veremos en este capítulo). El microsistema es el entorno más
inmediato en el que se desarrolla el niño y en el que participa activamente.

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 El mesosistema es el conjunto de microsistemas y todas aquellas interrelaciones que
se producen entre ellos. Comprende las interacciones que se producen entre los
diferentes microsistemas en las que la persona se desarrolla. Estas interacciones
entre entornos de desarrollo influyen en el niño ya que pueden favorecer o dificultar
sus procesos de adaptación social a cada entorno. Algunos ejemplos de mesosistema
para un niño serían las relaciones que haya entre su familia y la escuela o entre su
familia y su grupo de amigos. Cuanto mejores sean estas interacciones y mayor
cercanía y sintonía existan entre ambos microsistemas, más efectivo será el desarrollo
del niño.

 El exosistema comprende aquellos entornos más amplios en los que la persona no


participa de forma activa y en cuyo seno no se desarrolla, pero en los que ocurren
acontecimientos que afectan directamente a los microsistemas y por tanto al
desarrollo de la persona. Lo que ocurre en un entorno en el que el niño no se
desarrolla pero que es un microsistema para los padres influye en la dinámica familiar
y en las relaciones entre miembros de la familia. Un ejemplo de exosistema para un
niño sería el trabajo de los padres; así, los posibles problemas laborales de la madre
repercuten en el entorno familiar y en su relación con el hijo.

 El macrosistema está configurado por la cultura, subcultura, ideas, creencias y


sistema de valores que subyacen a los distintos entornos en los que se desarrolla la
persona. Sería la estructura más amplia del ambiente ecológico que sustenta y
engloba a todas las demás (micro, meso y exo). Las características del macrosistema
van a influir claramente en el desarrollo del niño, ya que impregnan todos sus
contextos aportando una visión del mundo que es transmitida al niño como parte
integrante de su desarrollo. La ideología, los valores y las normas del entorno social
en el que crezca el niño serán determinantes para la configuración de su desarrollo
sociomoral. (Trianes, 2000)

Uno de los conceptos que propone este enfoque ecológico y que define la esencia de los
cambios en y entre personas y contextos es el concepto de transición ecológica.
Bronfenbrenner define la transición ecológica como las modificaciones que se producen

29
en la posición que ocupa una persona en su ambiente ecológico como consecuencia de
un cambio de rol, de entorno o de ambos a la vez.

La transición ecológica se muestra como un momento evolutivo en el que las personas


deben realizar esfuerzos para acceder a sus nuevos roles, conocer su nueva posición en
el entorno social y acomodarse a los cambios que se producen tanto de rol como de
entorno. El rol viene definido por el conjunto de actividades, de relaciones y de
expectativas que el entorno social tiene sobre una persona que ocupa un lugar
determinado en un contexto concreto.

En los diferentes tipos de transiciones ecológicas que conllevan cambio de entorno, el


tránsito será menos traumático si se ingresa en el nuevo entorno acompañado de una o
más personas conocidas de otros entornos. Así, en una de las primeras transiciones por
las que pasa el niño, que es el tránsito del hogar a la escuela, el hecho de que tenga un
hermano en el centro facilitará su adaptación. O en el caso del paso de un centro de
primaria a uno de secundaria, que el niño conozca a amigos o compañeros que realizan
con él ese tránsito facilitará su integración y adaptación a él. El hecho de tener a alguien
conocido en el nuevo entorno proporciona un apoyo socioemocional importante que crea
seguridad y favorece la adaptación psicosocial. (Trianes, 2000)

3.5 Trabajo en equipo

Cuatro siglos antes de la era cristiana, Aristóteles definió al hombre como un zoon
politikón, es decir, como un animal social. A lo largo de los siglos, la historia humana ha
sido un tejido complejísimo de comunicaciones. Eminentes antropólogos atribuyen el
mérito de la cultura y la civilización al lenguaje. Éste, en sus diferentes formas, al permitir
una comunicación cada vez más refinada, ha creado una brecha y un abismo entre el
Homo sapiens y los simios de los bosques y de los parques zoológicos.

Los animales no tienen historia porque no tienen relaciones personales. Podría llamar la
atención que siendo las relaciones humanas el pan de cada día y el aire que respiramos,
sólo recientemente se haya suscitado un movimiento de estudio y promoción de estas

30
relaciones. Se han conjugado muchos factores para ponerlas en el centro de todos los
escenarios y para extremar su trascendencia.

Con mucha frecuencia buscamos a una persona, no por ella misma, sino por el servicio
que nos presta. Por ejemplo, me duele una muela en una ciudad donde me encuentro de
paso; me recomiendan al dentista Pérez y lo voy a ver; pero no me interesa el Dr. Pérez,
sino mi muela. Soy el paciente frente al médico. Nada más y nada menos. Estas
relaciones que son de función a función y de papel a papel, son secundarias. Otros
ejemplos: las relaciones en términos exclusivos de taxista-pasajero, comprador-vendedor,
profesor-alumno, peluquero-cliente, policía- automovilista y juez-acusado. (Rodríguez,
Relaciones humanas. Vol. 2 , 2013)

Las relaciones primarias, en cambio, son aquellas en las que se trata a la persona por la
persona misma y no por su función o porque nos preste determinados servicios. Un
criterio práctico para diferenciarlas es que las secundarias son substituibles y las
primarias no. Si invito a mi hermana y a su familia a que vengan a pasar conmigo el fin de
semana y me dice: “yo no podré ir, pero te enviaré a algunos vecinos en mi lugar”, mi
reacción será de sorpresa y de disgusto. ¿Cuál de los dos tipos es el más importante?

Desde luego, ambos son necesarios. La sociedad está hecha de modo que todos somos
“madejas de necesidades”, y que los unos podemos, queremos y necesitamos ser
satisfactores para los otros, y así nos ganamos la vida. Pero la vida moderna, con sus
dimensiones macroscópicas, ha originado una “hipertrofia” de las relaciones secundarias,
y va reduciendo, y hasta marginando las relaciones primarias. Esto crea desequilibrio.

Porque en el fondo todos ansiamos la relación primaria: ser buscados por nosotros
mismos, no sólo por lo que podemos dar. Nos cuesta trabajo evitar el sentimiento de que
en la relación secundaria se nos usa. Por fortuna, ambos tipos no son mutuamente
exclusivos: una relación que empezó como secundaria puede irse “tiñendo” con el paso
del tiempo más y más de la relación primaria, sin dejar de ser también secundaria. Basta
para comprender esto, apelar a nuestra experiencia. (Rodríguez, Relaciones humanas.
Vol. 2 , 2013)

31
Las relaciones humanas no se realizan en abstracto, sino en circunstancias muy
concretas de raza, edad, sexo, jerarquía, ideología, normas sociales, épocas históricas,
tradiciones culturales, situaciones ecológicas y expectativas personales. Cada relación
humana es única. Mi relación con la persona X en el lugar Y y en el día Z es irrepetible.
Cada relación humana podría repetir la célebre expresión de Ortega y Gasset: “Yo soy yo
y mis circunstancias”.

Una misma broma en una comida campestre entre colegas, puede ser una ocurrencia
feliz, y en el despacho del director una detestable majadería. Todo en la comunicación
humana es situacional. Brota un corolario de extrema facilidad lógica, pero de gran
dificultad operativa: para las relaciones humanas no hay recetas; no hay reglas
matemáticas y de aplicación universal.

Tal vez por esto nadie tiene éxito total en sus relaciones. Y quien dijera lo contrario de sí
mismo, mentiría o se engañaría. Una ayuda para ubicarnos en este mare mágnum es
distinguir las grandes esferas del existir y del actuar: la familia, el trabajo, las actividades
sociales; y analizarlas —en un examen de conciencia— por separado. Toda comunicación
además de un contenido determinado, incluye determinada información sobre cómo debe
tomarse dicho contenido. (Rodríguez, Relaciones humanas. Vol. 2 , 2013)

3.6 Autoestima

El término autoestima es la traducción del término inglés selfesteem, que inicialmente se


introdujo en el ámbito de la psicología social y en el de la personalidad; denota la íntima
valoración que una persona hace de sí misma. De ahí su estrecha vinculación con otros
términos afines como el autoconcepto (self-concept) o la autoeficacia (self-efficacy), en los
que apenas se ha logrado delimitar, con el rigor necesario, lo que cada uno de ellos
pretende significar.

Hasta cierto punto, es natural que importe tanto la autoestima, puesto que atañe a la
dignidad de la persona y hace referencia a la índole del yo. En cualquier caso, ¿qué
significado tiene su magnificación?, ¿es que estamos acaso en una etapa cultural de

32
acendrado individualismo y reafirmación del yo?, ¿puede tal vez reducirse lo que la
autoestima es y significa a sólo la autoexaltación del yo?, ¿constituye este concepto, por
el contrario, un modo de enriquecimiento cultural, en servicio de la dignidad de la
persona?, ¿cuál es su fundamento?, ¿añade algo o completa en algún aspecto la
formación de la persona?

La sociedad se ha vuelto demasiado acrítica respecto del significado inicial del concepto
de autoestima, del que en buena parte es deudora la acepción actual, tal y como en la
actualidad se emplea. El término autoestima tiene una larga historia y un breve pasado,
ambos inscritos en el ámbito casi exclusivo de la Psicología. Por lo general, cuando un
término escapa del ámbito científico de donde procede, hace fortuna cultural y se instala
en la prensa de cada día, es frecuente que se tergiverse o que su significado pierda el
rigor y la precisión que tenía. De ahí que sea razonable admitir una cierta sospecha
acerca del buen o mal uso que de él se hace. Nos encontramos ante un término un tanto
ambiguo y complejo. (Polaino, s/f)

La autoestima no es otra cosa que la estimación de sí mismo, el modo en que la persona


se ama a sí misma. Lógicamente, es natural que cada persona haya de estimarse a sí
misma. ¿Por qué? Porque en cada persona hay centenares de cualidades y
características positivas que son estimables. Pero para estimarlas objetivamente y con
justicia es necesario conocerlas previamente. De hecho, si no se conocen es imposible
que puedan ser estimadas. Por eso no todas las personas se estiman de la misma
manera. Hay muchas personas que más bien se desestiman, y eso porque no se conocen
en modo suficiente.

Algo parecido puede afirmarse respecto del modo en que son estimadas por los demás.
De ahí que la autoestima, a pesar de ser un valor socialmente en alza, no sea en verdad
apreciada –la mayoría de las veces– ni familiar ni institucionalmente. Ahora bien,
conocerse no es lo mismo que estimarse.

En realidad, para designar la acción de conocerse, la Psicología emplea otro término, el


autoconcepto (self-concept), que, aunque relacionado con la autoestima, debería
diferenciarse de ella con claridad. La mayor parte de las veces, la percepción que las

33
personas tienen de sí mismas suele estar equivocada o ser inexacta. Esto pone de
manifiesto lo difícil que es el conocimiento personal, el conocerse a sí mismo con
propiedad. En realidad, esta es probablemente la causa principal de que los problemas de
autoestima se hayan multiplicado. (Polaino, s/f)

William James hace mención de este término en el capítulo dedicado a la conciencia del
yo. El autor hace allí consideraciones que todavía hoy resultan de mayor alcance,
pertinencia y relevancia que algunas de las reseñadas en ciertas publicaciones recientes.
James distingue, por ejemplo, entre tres tipos de autoestima:

 La material (vanidad personal, modestia, orgullo por la riqueza, temor a la pobreza,


etc.),
 La social (orgullo social y familiar, vanagloria, afectación, humildad, vergüenza,
etc.), y
 La espiritual (sentido de la superioridad moral o mental, pureza, sentido de
inferioridad o de culpa, etc.).

La autoestima es, en definitiva, un concepto que muy poco o nada tiene que ver con la
bondad o maldad de lo que uno hace (comportamiento ético) y que sólo depende, al
parecer, de lo acertado o desacertado de las acciones emprendidas por la persona
conforme a unos determinados criterios relativos a una especial productividad
(comportamiento instrumentalizado).

La autoestima se nos ofrece, así como una mera consecuencia de los resultados del
hacer –cuantificables, por lo general, según una mera dimensión económica y de prestigio
social–, pero no del bien o mal realizados, que son los que, en última instancia, hacen que
la persona se experimente a sí misma como buena o mala y, en consecuencia, se estime
o desestime por ello. El ser y el tener, lo objetivo y lo subjetivo, el yo y los resultados por
él obtenidos se confunden aquí, sin que apenas puedan diferenciarse o distinguirse. Y
ello, a pesar de que tal modo de proceder sea contrario a la común y generalizada
experiencia empírica personal. (Polaino, s/f)

34
3.7 Camino al éxito

Aquí el yo social se manifiesta a través de la relación con otros y con el medio. Nadie se
realiza solo, sino a través de otro, de razonar frente a otro y con otro; sin él no habría
espejo, reflejo, ni quién mostrara otra forma de ver la realidad. Es aquí donde se ve más
claro ese darse cuenta; es más fácil ver las fallas en el otro que en sí mismo. Es más fácil
“culpar” al otro, que darse cuenta y preocuparse por lo propio.

Según la autoestima, así van a ser las relaciones con los demás; autoestimarse lleva a
estimar a los demás. En muchas religiones y filosofías se encuentra: “Ama al prójimo
como a ti mismo”, “Haz con los otros lo que quieras para ti”, “No hagas a otros lo que no
quieras para ti”, etc. Es en sus respuestas y actitudes como se va conociendo la persona;
a través de todos los papeles que vive es cómo tiene que ir descubriendo, conociendo,
aceptando, respetando, así como lo hace consigo misma. Todo esto la hace crecer, ya
que tiene la oportunidad de desarrollar su persona y comprensión.

Es terrible pensar que hay gente que muere sin haberse dado cuenta de todos sus
talentos, sin descubrirlos ni incrementarlos. Al descubrir y desarrollar los talentos que le
han sido dados al ser humano, la autoestima se acrecienta, motivando los demás cambios
positivos. Según sea la autoestima de una persona así será la imagen que tenga de sí
misma, la comunicación, abierta o cerrada, consciente o inconsciente, positiva o negativa.
Como la persona se perciba a sí misma percibirá a los demás. Algunas veces verá en el
otro lo que crea o lo que sienta de sí misma.

La persona que se valora y está consciente de su proceso, está tan ocupada en sí misma,
de lo que sale de sí, de ir escogiendo y “quedando bien con uno mismo”, que no tiene
tiempo de fijarse en los errores de los demás. Quizá piense: “Yo también estoy en ese tú y
de mí depende darte algo de lo mío; cubrirte alguna necesidad, enseñarte algo que te
haga sentir feliz, apreciarte y pedirte lo que a ese yo, que también eres tú, sólo tú puedes
darle”.

En resumen: el hombre es en el otro, a través del otro. Fracasará en sus relaciones si no


puede tener buenas relaciones consigo mismo. Si tiene problemas con las personas

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empezará por resolverlos mediante un aprecio crítico y honesto de sí mismo. Debe
reconocerse lo que uno se reserva como: temores, alegrías, dudas, sentimientos, etc.,
haciéndose responsable de ellos para que no interfieran en la relación con los demás.
(Rodríguez, Pellicer, & Domínguez, 2000)

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BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

Barro, M. E., & Jiménez, E. (2010). Introducción General a las Relaciones Empresariales.
Colombia: Norma.
Bermúdez Moreno, J., Pérez-García, A. M., Ruiz Caballero, J. A., Sanjuan Suárez, P., &
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Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Bueno Moreno, M. R., & Garrido Torres, M. Á. (2012). Relaciones interpersonales en la
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Nardone, G., & Salvini, A. (2000). El Diálogo Estratégico: Comunicar Persuadiendo:
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Whittaker, J. O. (2001). La Psicología Social en el Mundo de Hoy. México D.F.: Editorial
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