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Diferencias entre IDEs y editores de texto

Los editores de texto más básicos como el Bloc de Notas tienen capacidades limitadas para la programación. Los IDEs son potentes pero pueden abrumar a principiantes. Los editores enriquecidos como Atom y Sublime Text ofrecen resaltado de sintaxis y plugins pero requieren experiencia. Vim y Emacs son muy personalizables pero intimidantes, funcionan solo con comandos de teclado. En general, un IDE puede ser lo mejor para principiantes, luego pasar a editores enriquecidos y los más avanzados solo cuando se domine el lenguaje.
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Diferencias entre IDEs y editores de texto

Los editores de texto más básicos como el Bloc de Notas tienen capacidades limitadas para la programación. Los IDEs son potentes pero pueden abrumar a principiantes. Los editores enriquecidos como Atom y Sublime Text ofrecen resaltado de sintaxis y plugins pero requieren experiencia. Vim y Emacs son muy personalizables pero intimidantes, funcionan solo con comandos de teclado. En general, un IDE puede ser lo mejor para principiantes, luego pasar a editores enriquecidos y los más avanzados solo cuando se domine el lenguaje.
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IDEs y editores: ¿qué

diferencias hay entre ellos


a la hora de escribir
código?
La programación es un animal extraño. El código, los símbolos e
instrucciones que dictan cómo se va a comportar una máquina al
ejecutar un programa, puede ser un dolor de cabeza para
cualquiera que no tenga conocimientos y se enfrente a un
fragmento cualquiera. Puede serlo hasta para los programadores
experimentados (esa fea costumbre de no comentar el código...).

Preparar el código de forma correcta para ejecutarlo en un entorno


seguro requiere de un ritual propio. Los sistemas operativos ya
cuentan con editores de texto preinstalados, pero sus capacidades
son muy limitadas. Es importante tener claro que elegir un editor
adecuado es crucial a la hora de programar, así como que no todos
son aconsejables para todos los niveles.

Aún así, el mundo de los editores de texto es una enorme jungla.


Algunos cuentan con interfaces gráficas elaboradas, que resultan
más intuitivas y que permiten trabajar en grandes proyectos (aquí
entrarían los grandes entornos de desarrollo integrado o IDEs). Por
otra parte hay otros que son minimalistas y básicos en su
concepción, que recompensarán a aquellos que tengan la paciencia
de vérselas con una curva de aprendizaje elevada.
Algunos de estos editores están dirigidos a plataformas y lenguajes
específicos (como por ejemplo Swift e iOS), mientras que otros
tienen un propósito más general cuyas funcionalidades se pueden
ampliar mediante plugins que aumentan su capacidad de trabajo.

Ahora supongamos que estás empezando a programar y que te


hallas en el punto de tenerte que decidir por un editor.
Probablemente ya te hayan recomendado alguno pero, por si
decides explorar por tu cuenta (un hábito que todo buen
programador debería tener), vamos a darte una serie de diferencias
entre editores e IDEs que esperamos te ayuden a tener una idea
más clara de qué puede ajustarse mejor a tus necesidades.

Editores de texto "anabolizados"

En esta categoría entrarían programas como Atom o Sublime Text.


Atom es gratuito y teóricamente Sublime Text cuesta dinero, si bien
puedes mantener la versión de evaluación ad infinitum. Yo
personalmente llevo un tiempo utilizando Atom para mi trabajo
diario, gracias al soporte que ofrece para el lenguaje Markdown.
Sinceramente, es de lo mejor que he probado en este sentido.
Cuando abres Atom o Sublime Text por primera vez te da la
impresión de estar ante una especie de bloc de notas sofisticado. Es
cuando empiezas a trabajar con ellos te das cuenta de que sus
funcionalidades van mucho más allá.

Para empezar, los dos vienen equipados de serie con resaltado de


sintaxis para prácticamente cualquier lenguaje de programación con
el que se pueda trabajar. Esto puede parecer algo trivial cuando
estás empezando, pero una vez que conoces bien un lenguaje y
tienes claro cómo debería ser el código escrito para él, es
fundamental para que el código se pueda leer e interpretar en un
golpe de vista (y más cuando alguien no ha tenido la cortesía de
comentarlo, volvemos a ello).

Tanto Atom como Sublime Text cuentan con un ecosistema de


paquetes para extender sus capacidades. Ambos cuentan con un
amplio panorama, ofreciendo soluciones que van desde mejorar el
procesado de textos (las ya comentadas capacidades para
Markdown, por ejemplo) a plantillas HTML, integración con GitHub,
herramientas de control de calidad del código y mucho más.

Son recomendables si ya se tiene algo de experiencia trabajando


con un lenguaje concreto, ya que para terminar de afinar sus
habilidades será necesario instalar algún paquete (por ejemplo uno
para la ejecución de código y un depurador, aunque de esto
hablaremos luego). Por tanto, hay que tener más o menos claro lo
que se está buscando.
Entornos de desarrollo integrado o IDEs

Los IDEs suelen ser la primera experiencia con editores


dedicados de la mayoría de programadores noveles. Se
recomiendan siempre en todos los cursos de desarrollo de
aplicaciones (en mi caso particular me recomendaron Eclipse) o de
páginas web, y casi siempre por el mismo motivo: son muy
poderosos y concentran todo lo necesario para ejecutar un
programa que el usuario escriba en su interfaz. También cuentan con
resaltado de sintaxis por defecto.

Como ya hemos dicho, un IDE es una herramienta muy poderosa. La


diferencia fundamental con los editores de texto como Atom es
que su potencia puede abrumar al usuario. Muchos ofrecen
extensiones para nuevos lenguajes de programación
y frameworks que crean nuevos IDEs dentro de un IDE.

Por otra parte, para quienes se inician en el mundo de la


programación suelen ser la mejor manera de empezar a escribir y
ejecutar código. Ya no sólo por el resaltado de sintaxis, sino porque
cuentan también con correctores de sentencias que detectan
palabras mal escritas y con depuradores que señalan los errores en
el código (que se presentan aunque la sintaxis de la instrucción sea
correcta).
De hecho la depuración resulta esencial al tratar con programas
largos y complejos. Gracias a esta característica se puede ver el
código en acción mientras se ejecuta, lo que permite tomar medidas
mucho más precisas sobre los errores en lugar de estar mirando a un
montón de líneas en una pantalla esperando a que la solución se
presente por arte de magia.

Hay muchísimos IDEs donde elegir para distintos lenguajes de


programación, con capacidades y funcionalidades muy dispares.
Personalmente recomiendo a quienes estén empezando a
programar que, al menos al principio, se fíen de las
recomendaciones que les hagan en sus centros de formación.
Cuando ya lleven un tiempo dedicándose a ello, entonces puede
valer la pena explorar.

Editores de texto puros y duros

Ya hemos comentado que el Bloc de Notas de Windows, el Gedit de


Linux o el TextEditor de Mac tienen sus limitaciones. Con los
programas de los que vamos a hablar ahora todas sus capacidades
se multiplican por millones, pero también vale la pena comentar que
son sólo para los más experimentados, para los que llevan toda
una vida trabajando con ellos o para los más geeks.
Nos referimos a bestias como Vim o Emacs. Vale la pena
diseccionarlos un poquito, especialmente para aquellos que no se las
hayan tenido que ver nunca con una de estas dos creaciones
históricas. El viaje va a ser, como mínimo, interesante.

Empecemos por el principio. Vim es muy complicado de describir.


También es muy complicado de usar. A simple vista parece un editor
de texto en su mínima expresión, de esos que nos retrotraen a los
tiempos en los que el ratón era una cosa que se usaba para hacerle
compañía al teclado y que los menús eran algo que le pasaba a otra
gente.

Como los menús no están en el menú (valga la redundancia) de Vim,


se funciona con el a base de comandos de texto. Todos ellos se
encuentran detallados con profusión en la Vim Cheat Sheet, pero
vale la pena comentar unos cuantos:

 :w se usa para guardar el trabajo.


 :q! sirve para salir del programa
 y se utiliza para copiar fragmentos de texto
 p sirve para pegar lo copiado
Y eso es sólo el principio.

En cuanto a Emacs, se trata de un proyecto desarrollado por


Richard Stallman durante los años 70 del siglo pasado en el MIT
que se ha seguido continuando hasta el día de hoy. Es el competidor
natural de Vim y también desprecia la interfaz en favor de
comandos, que se pueden consultar en la Emacs Reference Card.
Algunos ejemplos:

 C-x C-f abre un archivo.


 M-DEL borra una palabra.
 M-w copia una región marcada.
 C-y sirve para pegar lo copiado.
Visto desde fuera, tanto Vim como Emacs resultan intimidatorios
para los usuarios que no están acostumbrados a ellos. Sin embargo,
hay muchísimo potencial en ellos que permite escribir en una gran
cantidad de lenguajes de programación y a gran velocidad.

Para esto tenemos explicación. Cualquier programa con una interfaz


gráfica requiere que se interactúe con él en una combinación de
pulsaciones en el teclado y movimientos del ratón. Hay elementos
que piden que saquemos las manos del teclado y tengamos que
coger el ratón, lo que resulta poco eficiente. Con Emacs y Vim se
puede escribir sin soltar el teclado y conseguir un flujo de trabajo
muy eficiente.

Por lo demás, se trata de editores muy personalizables que nos


permiten elegir entre distintos resaltados de fuentes, colores del
texto y demás, si bien es necesario tocar los archivos de
configuración a mano (al menos en sus versiones para Linux).
Personalmente no tengo mucha experiencia con estos editores,
quizá más con Vim cuando aprendía a escribir scripts Bash para
Linux. Debo decir que no me familiaricé mucho con él.

Conclusiones
¿Con qué debes empezar a programar? Personalmente creo que un
IDE puede ser lo mejor para novatos. Después siempre se puede
dar el salto a los editores enriquecidos como Atom o Sublime Text.
Los más sencillos como Vim o Emacs sólo los he visto siendo usados
de forma eficiente (y con cierta envidia por mi parte, debo añadir)
por parte de personas muy expertas con un gran dominio de lo que
hacen.

Como ya he dicho, hay opciones para todos los gustos. Mis


recomendaciones no son absolutas ni pretenden sentar cátedra. Si
algo pretendo con este artículo no es, nada más, que dar a conocer
las que se pueden encontrar. La última palabra como usuario la
tienes tú, que en última instancia tendrás que elegir lo que más se
adapte a tus necesidades.

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