ESTUDIO DE CASO
ERIKA JECSENIA ROMERO MORA
ID: 421762
TUTOR:
Mg. SONIA TORRES LADINO
CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS
LICENCIATURA EN PEDAGOGÍA INFANTIL
SEMESTRE IX
2020
Que es el autismo
Es una enfermedad compleja del cerebro que ataca a niños y niñas, el autismo consiste en
una serie de incapacidades del comportamiento como lenguaje, juego, habilidades motrices,
contacto visual y más. Y una serie de comportamientos excesivos como berrinches, pataletas,
agresión, autolesión y más.
Son trastornos de origen neurobiológicos que están caracterizados por manifestar signos en
tres áreas nucleares: en el área de la comunicación, el área de la conducta y en el área de la
relación social.
Estas características son nucleares y son comunes a todas las personas con autismo, pero
como hablamos de un espectro, esto significa que cada una de las personas que tiene autismo
van a evolucionar en cada una de estas áreas de manera distinta, por eso se dice que no hay
una persona con autismo igual a otra, sino que cada una de ellas es distinta, todavía no hay
un origen claro del autismo, se sabe que en las últimas investigaciones el origen apunta hacia
una gran carga genética, pero tampoco se sabe ni en que gen, ni en que mutación genética
está el origen del autismo. Un niño nace siendo autista, nace con autismo, lo que pasa es que
los signos del autismo no se manifiestan hasta más adelante, a lo mejor a partir de 10, 12, 18
meses en algunos casos, o a lo mejor hasta los dos, tres años no se manifiestan estas
características, a lo mejor una persona con asperger con estas características, digamos no son
tan significativas, encontramos personas adultas que hasta lo mejor los 52 años no se
diagnostican de autismo, porque hasta ese momento no se ha podido poner ese nombre a la
situación que tienen.
La prevalencia del autismo según los últimos datos, que nos llegan desde Europa, es que
uno de cada 100 nacimientos puede ser una persona con autismo, esto que significa, no es
que de cada 100 niños una vaya a tener autismo, sino de cada 100 niños nacidos uno puede
tener autismo, dentro de este porcentaje, sí que es cierto que hay mayor prevalencia de
niños que de niñas, por cada 4 niños con autismo hay una niña que tiene autismo, en el caso
de las chicas, se ha investigado que puede ser que esta diferencia en la frecuencia de
diagnóstico venga porque las mujeres tenemos más capacidad a la hora de comunicar
habilidades lingüísticas que camuflan esas dificultades de las personas con autismo,
entonces al determinar un diagnóstico definitivo pues es más complejo que en caso de los
chicos.
El autismo como decimos incluye diferentes niveles, el asperger seria uno de estos niveles,
las personas con asperger tienen las características que comentamos del autismo
principales, con esas dificultades a nivel de comunicación, a nivel de relación social, y a
nivel de comportamiento, pero a un nivel que tienen digamos menos afectación que a lo
mejor otras personas con autismo, en las que a lo mejor también cursa un grado de
discapacidad intelectual que evidentemente también compromete las capacidades de esa
persona.
Características del autismo
Muestra total desinterés por su entorno.
No ve a los ojos, evita cualquier contacto visual.
Apila los objetos o tiende a ponerlos en línea.
No juega ni socializa con los demás niños.
No obedece ni sigue instrucciones.
Pide las cosas tomando la mano de alguien y dirigiéndola a lo que desea.
Evita el contacto físico. No le gusta que lo toquen o carguen.
Camina de puntitas (como ballet).
No soporta ciertos sonidos o luces (por ejemplo, la licuadora o el microondas).
Obsesión por el orden y la rutina, no soporta los cambios.
Falta de lenguaje.
Vocalizaciones sin lenguaje.
Retraso en el desarrollo del habla.
Confusión entre los pronombres “yo” y “tu”.
No responde a las personas.
Trata a las otras personas como si fueran objetos inanimados.
Ecolalia, repite lo mismo o lo que oye (frases o palabras).
Obsesión por los juguetes, por ejemplo, le gusta traer en la mano un montón de
lápices o cepillos sin razón alguna.
No tiene interés por los juguetes o no los usa adecuadamente.
Parece sordo, no se inmuta con los sonidos.
Aleteo de manos.
Gira o se mece sobre sí mismo.
Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado.
Hiperactivo o extremo pasivo.
Agresividad y/o auto agresividad.
Hace rabietas de la nada.
Se ríe sin razón aparente.
Comportamiento repetitivo.
CASO MATÍAS
Matías nace en diciembre de 2006. Es adoptado cuando tiene un año y medio. No se tiene
información concreta de su lugar de nacimiento ni de sus antecedentes familiares, aunque se
cree que su madre biológica tenía una fuerte adicción al alcohol.
Cuando sus padres adoptivos lo recogen, encuentran a un niño sin expresión, que no mira,
no ríe, no llora. Tiene una herida en la parte posterior de la cabeza por los golpes que se ha
dado contra el suelo y la cama. Presenta desnutrición y una afección en la piel que podría ser
sarna o varicela, razón por lo que él junto a otros niños del orfanato estuvieron aislados
durante 3 meses aproximadamente antes del momento de la adopción.
Al llegar a su casa, lo primero que hizo signo de conexión con un otro fue el tacto con la tela
de la ropa de su abuela materna que lo esperaba en el aeropuerto (pudo tocar esa tela y
tranquilizarse). Sus padres dicen que lo único que lo pacificaba, cuando llegaron a casa, era
quedarse mirando los agujeros del desagüe de la ducha. Podía estar así durante mucho
tiempo. Sólo mirando esos agujeros. Tenía hambre y comía con voracidad y la madre relata
que lloraba cuando ya no tenía comida en el plato.
La demanda de acompañamiento se hace en diciembre de 2012 cuando Roy tiene 8 años. En
ese momento está escolarizado en una Escuela de Educación Especial, aunque hasta primero
de básica asistió a una escuela ordinaria. Recibe tratamiento 2 veces por semana en un
Servicio de Atención Terapéutica especializado en Trastornos Graves del Desarrollo de
orientación dinámica. Allí recibe tratamiento de logopedia y psicomotricidad con una
terapeuta que es la que hace la derivación al acompañamiento ya que considera que debe
hacer un movimiento en la dirección de la cura de este niño.
Los primeros datos aportados por la madre son:
Que controla esfínteres
Es muy hiperactivo
Hace esfuerzo comunicativo y es un niño muy querido por los adultos que trabajan
con él.
Atiende órdenes
Le “encanta” pasear
Está medicado con Risperdal, llevando el tratamiento la psiquiatra del Servicio de
Atención Terapéutica.
Su madre adoptiva es maestra de secundaria, aunque al momento de hacer la demanda lleva
dos años de excedencia en su trabajo. Su padre es profesor de química en la universidad.
Hace un año y medio han adoptado otra niña y durante el período de adaptación en la
adopción de esta niña, Matías se puso enfermo durante una semana. Durante las primeras
entrevistas, la madre dice que Matías agrede a niños muy pequeños cuando lloran. Que
atiende a todo lo que se le dice y es muy cariñoso con ellos.
Padres a los que él (según la interpretación materna) considera “sus salvadores”. Tiene
obsesión por los agujeros, actualmente por los de las macetas. Los padres han estado mucho
tiempo llevando una maceta consigo durante los paseos con él, ya que es un objeto que le
pacífica. Le gusta cantar, canta desde los 3 años, cada vez más y mejor. De hecho, fue
cantando como pudo empezar a “decir algo”. Recién a los 6 años puede pronunciar algún
fonema, sólo con vocales: por ejemplo, dice “i…a” para decir “pizza”. Aparecen así unas
primeras palabras “agujereadas” pero que tienen la intención de pedir algo al otro. La madre
dice que actualmente le interesan las conexiones de metro. Pregunta a las personas donde
viven y los asocia con las paradas. Dice que el encuentro conmigo no será fácil, que me
pondrá a prueba e intentará captar aquello que me genere malestar para provocarme. Refiere
que Matías presenta mucho sufrimiento en las despedidas, aunque poco a poco está aceptando
quedarse con su abuela y sus tías. Aunque lo agitan mucho los cambios y la separación de
las personas que estima (terapeutas, educadores, padres).
Cuando tiene un sentimiento, no puede conectar lo que siente con la expresión de lo que
siente, pero puede decir “estoy pesado” y entonces provoca al otro para “sacarlo de sus
casillas”. No juega con otros niños e incluso les agrede (la madre no hace referencia si ella
puede conectar algún motivo con estas agresiones).
Objetivos
Los objetivos generales de las estrategias educativas en niños autistas deben estar dirigidos
a la consecución de las siguientes metas:
Potenciar al máximo la autonomía e independencia personal del niño.
Desarrollar el autocontrol de la propia conducta y su adecuación al entorno.
Mejorar las habilidades sociales del alumno, fomentando su capacidad de
desenvolvimiento en el entorno y de comprensión y seguimiento de las normas, claves
y convencionalismos sociales y emocionales.
Desarrollar estrategias de comunicaciones funcionales, espontáneas y generalizadas.
Fomentar la intención comunicativa y la reciprocidad en la comunicación.
Desarrollar procesos cognitivos básicos como el pensamiento abstracto, la atención y
la memoria.
Adaptación curricular
En base a estos objetivos, el equipo docente del centro debe realizar una adaptación
personalizada del currículo en función de los siguientes aspectos:
El grado y tipo de autismo del alumno y sus características y potencialidad.
Las posibilidades de desarrollo funcional del niño.
La evolución del alumno.
El entorno familiar y social del niño
El contexto educativo en el que se encuentra inmerso el muchacho: capacidades en
personal e infraestructura del centro, posibilidad de que reciba atención y apoyo
extraescolar, etc.
Criterios metodológicos
La metodología de aprendizaje utilizada debe, por un lado, adaptarse al ritmo y las
dificultades en el plano cognitivo, comunicacional y social del niño y, por otro, incidir en la
experimentación y el contacto con los demás y el entorno, ya que es la mejor forma de romper
el hermetismo que caracteriza a estos chicos y facilitar el aprendizaje funcional. Algunas
acciones metodológicas en esta línea que la experiencia ha demostrado muy eficaces son:
El aprendizaje en contextos naturales.
Tomar los propios intereses del alumno como punto de partida.
Prediseño de situaciones que favorecen o desencadenan actos comunicativos.
El típico sistema de aprendizaje de ensayo-error no funciona con niños autistas. En
estos casos, es mejor que el profesor le facilite los apoyos necesarios para que pueda
realizar la tarea y luego se los vaya retirando poco a poco.
Prestar mucha atención a la expresión y comprensión de los estados emocionales
propios y ajenos.
Establecer rutinas y situaciones muy estructuradas.
Evitar elementos de distracción.
La organización espacio-temporal también debe estar muy estructurada, facilitando
la predictibilidad y la anticipación.
Usar agendas para que el alumno pueda tener muy bien organizado el tiempo, pueda
predecir situaciones y le sea más fácil controlar su conducta.
Actividades
Las actividades enfocadas al niño autista deben ser muy funcionales, estar muy bien
organizadas y estructuradas y destacar por la claridad y la sencillez. En cuanto a los
materiales, se debe procurar que por sí solos muestren al niño las tareas que debe realizar.
Los apoyos visuales (dibujos, fotos, carteles) son muy útiles en niños autistas como guía y
elemento no solo recordatorio, sino también de refuerzo motivacional de las acciones y tareas
diarias.
Los trabajos en mesa deben ser repetitivos, bien estructurados, procurando que el niño
interactúe con sus compañeros y donde predominen los elementos visuales (pictogramas,
puzzles) y con los que pueda experimentar (ceras de colores, juegos de construcción,
plastilina, etc.).
Clase para un niño con autismo
Asamblea de inicio: saludos, buenos días, …
Sacar y ordenar el material escolar según la agenda visual: matemáticas, dibujo, …
Es una buena idea secuenciar en pequeñas partes, incluso una misma asignatura, de esta
forma, los objetivos son más concretos. Si estamos en clase de matemáticas para hacer sumas
y restas, presentaremos el programa completo, pero iremos luego al detalle. Ahora vamos a
sumar.
No dejar tiempos muertos sin un objetivo definido, aunque estos tiempos se dediquen a ocio.
En muchos casos, los niños con autismo no entenderán bien esos momentos, para evitar
confusión o momentos de ensimismamiento, es una buena idea programar adecuadamente
los momentos libres.
Es muy importante tener claro la importancia de los apoyos visuales, los niños con autismo
suelen comprender mejor a partir de imágenes, pero tampoco inundemos el espacio con todo
tipo de pictogramas, podemos saturarlos. Un poco de sentido común a la hora de decidir qué,
dónde y cuándo nos será de gran ayuda. Podemos tener el material preparado e irlo mostrando
a medida que la situación lo requiera. Sí es una buena idea tener el programa general a la
vista. Días de la semana, y la agenda del día, con lo que vamos a realizar. Podemos también
usarlo como ayuda para la organización temporal del niño. Muchas veces les cuesta entender
adecuadamente los aspectos horarios o cronológicos.
Además, nos serán de ayuda para potenciar y mejorar las capacidades de lectoescritura, ya
que el apoyo visual irá acompañado de textos. El uso de apoyos visuales mejorará la calidad
de la comunicación del niño.
Los apoyos visuales nos serán también de mucha utilidad para la elaboración de agendas y
horarios. Esa programación a la que aludíamos, nos permite dar una estructura visual sobre
lo que va a suceder, anticipar de forma comprensiva. Una vez el niño comprende
adecuadamente este tipo de paneles de agenda, en cualquier momento podrá acudir al mismo
para saber, en caso de confusión, qué tiene que hacer a continuación. Incluso, a la hora de la
finalización de las clases, acceder a la ficha de acciones como, por ejemplo, recojo mi
material, tomo mi mochila, voy en fila a la salida y vienen mis padres a recogerme y luego
voy a casa.
Reflexión
“el autismo es parte de este mundo, no un mundo aparte”
El autismo produce impacto en cualquier familia que deba afrontarlo. Este trastorno es
asociado por lo general a la idea de infelicidad y desgracia tanto para quien lo padece como
para quienes lo rodean en forma más cercana, debido a lo devastador que puede llegar a ser.
El compromiso de la sociedad con el tema considero está marcado por el simple hecho de
formar parte de ella. Habiendo visualizado que estas familias se ven afectadas por cada una
de nuestras acciones (miradas, comentarios, etc.) deberíamos actuar siempre de modo que
esto sea contemplado. Es necesario entender que el niño con autismo no elige tener un
comportamiento disruptivo, que cruza la calle sin mirar hacia los lados porque no tiene
noción de lo que es el peligro, o que grita sin cesar porque tal vez es su única forma de
expresarse. A la vez que también debería modificarse la visión que se tiene de los padres, y
comprender lo difícil que puede resultar, entre otras cosas, calmar a un hijo con las
características ya expresadas.
Tenemos que aprender a ver el mundo a través de los ojos de una persona con autismo.
Cuando seamos capaces de comprender porque la vida les resulta difícil, podremos mover
obstáculos y desarrollar respeto por los esfuerzos que hacen para sobrevivir entre nosotros.
Theo Peters (2007). Veamos el mundo atraves de los ojos de un autista.
Referencias Bibliográficas
Gutiérrez Baró E. Autismo infantil. En: Rodríguez Menéndez O: Salud mental infanto-
juvenil. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2005. p.139-46.
Naranjo Álvarez RJ. El autismo. Generalidades, neurobiología, diagnóstico y tratamiento.
Rev Hosp Psiquiátr Habana [internet]. 2011 [citado 21 jul. 2012];8(1): [aprox. 8 p.].
Disponible en: [Link]
Beers MH y Colectivo de autores. Trastorno del espectro autista: Trastornos del aprendizaje
y el desarrollo. En: El Manual Merck de Diagnóstico y Tratamiento. Vol. IX. 11na. ed.
España: ELSEIVER; 2007. p. 2743-5.
Kanner L. Autismo infantil. En: Tratado de psiquiatría infantil. Santiago de Chile: Zig-Zag;
1951. p. 768-78.