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net/publication/243963397

LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN LA


INVESTIGACIÓN EDUCATIVA EN MÉXICO.

Thesis · January 2013


DOI: 10.13140/RG.2.2.28244.50560

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1 author:

Carlos Hernández Rivera


Instituto Mexicano de Formación Ejecutiva
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Instituto Universitario Anglo Español

DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

TESIS

LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN

EN LA INVESTIGACIÓN EDUCATIVA EN MÉXICO.

QUE PARA OBTENER EL GRADO DE


DOCTOR EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

PRESENTA

CARLOS HERNÁNDEZ RIVERA

ASESOR: DR. ARTURO BARRAZA MACÍAS

DURANGO, DGO., ENERO 2013


DEDICATORIA

A mi familia, por estar siempre ahí, por creer en mí.

A mis profesores, por sorprenderme con las incógnitas que se generan dentro de su lucha

en la producción de conocimiento.

Al Dr. Arturo Barraza, por enseñarme que es preciso ser pastor y no rebaño.

A los investigadores que pertenecen al campo de la educación.

A mis amigos y a mis estudiantes.

Al amor.

i
TABLA DE CONTENIDO

Resumen vi

Introducción vii

Capítulo I

Construcción del Objeto de Investigación 1

Antecedentes 1

Investigaciones sobre la Investigación Educativa en México 1

La investigación educativa y las TIC 3

Una mirada a los estados del conocimiento del COMIE 8

Introducción 9

Volumen 1: El campo de la Investigación Educativa 1992-2002 10

Volumen 6: Educación, Trabajo, Ciencia y Tecnología 13

Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo I) 13

Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo II) 14

Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos

(Tomo II).Tecnologías de Información y Comunicación 15

Balance general 21

Pregunta del Problema 25

Objetivos de la investigación 26

Hipótesis alternativa 26

Hipótesis nula 26

ii
Justificación 27

Justificación empírica 27

Justificación teórica 29

Capítulo II

Marco Teórico 31

La Investigación Educativa 31

¿Quién es un investigador educativo? 34

Caracterización del investigador educativo en México mediante

la Teoría de Campos 37

Teoría de Campos 38

El concepto de Campo 40

La Teoría de Campos en la Investigación Educativa 43

El concepto de Capital 44

Capital Cultural 45

Capital Cultural Incorporado 46

Capital Cultural Objetivado 46

Capital Cultural Institucionalizado 47

El Capital Social 48

El Capital Simbólico 50

Habitus 51

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) 53

Las TIC en la Investigación Educativa 56

iii
Capítulo III

Metodología 63

El enfoque cuantitativo 63

El tipo o alcance de estudio 65

La técnica 70

La entrevista 70

La encuesta 72

La observación 76

Selección de la técnica 77

El instrumento de recolección 77

Procedimiento de recolección de información 85

El enfoque y el tipo de investigación 85

El diseño del instrumento 86

Limitantes y problemas identificados al momento de aplicar el instrumento 89

Indicadores de ponderación de niveles de los investigadores educativos 90

El universo de estudio 101

Participantes de la investigación 102

La ubicación geográfica 103

Formación inicial 105

Último grado de estudios 105

La edad de los investigadores educativos 106

iv
Capítulo IV

Resultados 107

Presentación de Resultados 107

El nivel de investigación educativa de los agentes encuestados 107

El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en

la Investigación Educativa en México 108

Análisis Descriptivo 115

Media y Desviación Estándar 115

Análisis de Diferencia de Grupos 121

Conclusiones 127

Referencias 134

Anexos 147

v
RESUMEN

A inicios del siglo XXI, se cuenta con una fuerte línea de investigación referente a las

Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC); sin embargo, a través de la

revisión de la literatura, queda en evidencia, que su estudio en el ámbito de la Investigación

Educativa ha sido débilmente explorado. El presente estudio toma a la investigación

educativa como objeto de estudio, interpretándose mediante la teoría de campos del

sociólogo Pierre Bourdieu, tomando como elemento principal, el concepto de capital, con el

fin de profundizar en la estructura del campo a partir de la descripción de los investigadores

que forman parte de ella. Los objetivos que se persiguieron en el estudio fueron: 1)

Identificar las herramientas TIC que se utilizan en la Investigación Educativa en México y

2) Encontrar la relación existente entre los diferentes niveles, de los investigadores

educativos en México, y el uso que le dan a las TIC. El estudio se realizó bajo un análisis

descriptivo e inferencial a partir de un cuestionario publicado en Internet, el cual fue

contestado por 142 investigadores educativos. Los resultados muestran que la media de uso

de las TIC en México, no difiere significativamente en cada uno de los grupos constituidos

según su nivel de investigación educativa, hallándose a la vez datos de interés respecto al

uso de las TIC en el campo de la investigación educativa.

vi
INTRODUCCIÓN

La investigación educativa es ineludiblemente favorable a la calidad de la educación que se

brinda en las instituciones educativas en México, ya que a partir de ella, los administradores

de la educación, pudieran tomar decisiones basados en mejores fuentes de información y

tanto profesores, como estudiantes, tendrían la facultad de obtener referencias científicas en

beneficio de su formación escolarizada y su profesionalización.

Pablo Latapí es considerado como uno de los principales impulsores de la

Investigación Educativa en México, fue el fundador del Centro de Estudios Educativos

(CEE). De este centro emergió la Revista del Centro de Estudios Educativos, que más tarde

se convirtió en la Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Fue él quien tuvo la

iniciativa de convocar al I Congreso Nacional de Investigación Educativa, del cual nació el

Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). Latapí (1994) a través de

diagnósticos, ensayos y propuestas ofrece información relevante para identificar a los

agentes de la IE y hacer una reconstrucción histórica de la IE en México. Siguiendo con

esta línea de investigación, abierta y difundida por el mencionado autor, el presente trabajo

toma a la investigación educativa en su objeto de estudio.

A partir de estudios como los realizados por Arredondo (1989) y por Colina y

Osorio (2004), en México, ya se ha abordado al área de la investigación educativa a través

de la teoría de campos de Bourdieu.

vii
Al parecer, persiste la necesidad de promover el estudio del campo de la

investigación educativa, como elemento indispensable para la toma de decisiones, pues a

partir de ella, se pudieran elegir alternativas diferentes y/o complementarias a las que está

habituado el sector educativo en México y que en muchas ocasiones no se usa la

información arrojada por los estudiosos del área o se maneja de manera inadecuada,

beneficiando ciertos intereses personales y evadiendo el referente científico.

En cuanto a construcción de conocimientos y divulgación de la información se

refiere, a partir de las últimas décadas del siglo XX, se dispone de herramientas

informáticas valiosas que han sido utilizadas en beneficio de la investigación y que han ido

ganando terreno tanto en el campo de la educación como en el de la investigación educativa

bajo el nombre de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

En este sentido, existen diversas políticas, estándares, propuestas, acuerdos y

alianzas que han adscrito a las Tecnologías de la Información y la Comunicación como un

medio más para el desarrollo económico y cultural de cada país.

A nivel internacional dentro del Marco de Acción de Dakar (2000), en el Grupo E-9

(nueve países más poblados) al cual pertenece México, declara entre otras metas:

- Crear redes nacionales de sistemas de comunicación para el acceso universal de las

escuelas a la Internet y a todas las formas de medios de comunicación electrónicos.

- Incrementar el aprendizaje de las tecnologías modernas y a distancia en los diversos

aspectos de la Educación para Todos.

En el plano nacional, México mediante el Sindicato Nacional de Trabajadores para

la Educación en la Alianza por la Calidad de la Educación (2008), refiere en su vertiente de

modernización de los centros escolares, equipar con conectividad de centros escolares en

viii
155 mil aulas, adicionales a las existentes, para cubrir 75% de la matrícula, esto con el fin

de incorporar a maestros y estudiantes en el uso de tecnologías de la información y la

comunicación para favorecer el desarrollo de competencias y habilidades.

Es palpable que la Tecnología de la Información y la Comunicación ha permeado en

todas las esferas de la sociedad a inicios del siglo XXI y que en los últimos años, los

tomadores de decisiones, al menos en retórica, ya les han sumando importancia en el sector

educativo y por otro lado, han aparecido numerosos estudios que ya han abierto una línea

de investigación (tecnología educativa), pero pareciera que en el importante círculo de la

investigación educativa este tema no ha tenido aún suficiente presencia.

Es a partir de lo antes mencionado, que se llega a la reflexión, de que es

significativo, invertir en investigaciones, que vinculen y estudien dos dimensiones de la

investigación educativa: 1) la misma dimensión de la investigación educativa y 2) la

dimensión de las tecnologías de la información y la comunicación; motivo por el cual, en el

presente estudio se pretende dilucidar el uso que se les está dando a las TIC en el campo de

la IE en México, con el fin de abrir camino al estudio de la línea de investigación

mencionada, a partir de preguntas como ¿Qué software y hardware pueden brindar apoyo

en la labor de construcción de conocimiento en educación?, ¿Cuáles son las TIC que se

utilizan en la Investigación Educativa en México?, ¿Qué relación existe entre los diferentes

niveles de los investigadores educativos y el uso que le dan a las Tecnologías de la

Información y la Comunicación?

Para responder a estas preguntas se elaboró la presente investigación cuyo reporte

final se estructuró en cuatro capítulos.

El capítulo 1 se encuentra estructurado por tres apartados:

ix
a) Investigaciones sobre la investigación educativa; en este apartado se intenta hacer

una aproximación a los estudios que se han realizado en México en el tema de la

investigación educativa, destacando la obtención de ciertos datos numéricos por parte de

los estudiosos del tema, y la forma en cómo se ha dado un abordaje a esta compleja

dimensión de la educación, la cual ha sido tomada como un campo de batalla, compuesto

por instituciones educativas, redes e instituciones de investigación, agentes de la

investigación y comunidades especializadas.

b) Investigaciones sobre las TIC; en este apartado se abordan los estudios que tienen

que ver directamente con el análisis del uso de las TIC en la investigación educativa,

encontrándose lamentablemente, que este tópico es escasamente abordado en México a

comparación de otros países.

c) Una mirada a los estados del conocimiento del COMIE; en este apartado se

desarrolla un análisis de los estados del conocimiento del COMIE de la década

comprendida del 1992 al 2002, obteniendo de esta manera, una mejor comprensión de la

forma en cómo se vive, las líneas de investigación y la constitución del campo de la

investigación educativa en México.

Al final de este capítulo, se hace un acercamiento al uso de las TIC en el ámbito de

la Investigación Educativa (IE) en México y se cierra con los objetivos del presente estudio,

que son identificar las herramientas TIC que se utilizan en la IE y la búsqueda de la

relación existente entre los diferentes niveles, de los investigadores educativos en México,

y el uso que le dan a las TIC.

En el capítulo 2, dentro del marco teórico, se aborda la temática de la IE a través de

la teoría de campos de Bourdieu, tomando como elemento principal, el concepto de capital

x
cultural, con el fin de estructurar el campo de la IE, a partir de la descripción de los

capitales que van adquiriendo los investigadores y el cumplimiento de la reglas de juego

impuestas por los mismos, y que actualmente rigen la normatividad para poder pertenecer

al mencionado campo. En este capítulo también se encuentran definidos los conceptos de

investigación educativa y se identifican algunas herramientas analógicas y digitales que

facilitan la obtención y difusión de información, así como la generación de conocimiento.

En el capítulo 3, se informa la metodología que se emplea en el estudio. Destacando

aquí, que la investigación se realizó bajo el enfoque cuantitativo, mediante la aplicación de

una encuesta en línea, a la que respondieron 142 investigadores que han tenido

participación en México. El capítulo finaliza con un análisis profundo del cuestionario

construido y se muestra la forma en cómo se asignan los diferentes niveles de investigación

educativa, con el fin de profundizar en el análisis del uso de las TIC por parte de los

diversos niveles de investigación educativa que poseen los informantes del estudio.

En el capítulo 4 se exponen los resultados que sostienen que la media de uso de las

TIC en México, no difiere significativamente en cada uno de los grupos constituidos, según

el nivel de investigación educativa, de los encuestados. Se da cuenta que los 142

participantes en el estudio, proporcionaron información suficiente para ofrecer un primer

acercamiento al tema y se arrojan algunos datos interesantes en cuanto a la necesidad que

se tiene en México respecto al uso de las TIC en el campo de la investigación educativa.

xi
CAPÍTULO I

CONSTRUCCIÓN DEL OBJETO DE INVESTIGACIÓN

En este primer capítulo se presentan los antecedentes que abarcan investigaciones sobre la

investigación educativa que se ha realizado en México, literatura relacionada con el uso de

las Tecnologías de la Información y la Comunicación para la investigación educativa y una

aproximación a los estados del conocimientos del COMIE elaborados en la década

comprendida de 1992 a 2002. También se incluyen las preguntas del problema, los

objetivos de la investigación, la hipótesis y la justificación del estudio.

Antecedentes

La información obtenida de la revisión de la literatura se presenta en tres apartados: a)

investigaciones sobre la investigación educativa en México b) investigaciones sobre las

TIC y c) una mirada a los estados del conocimiento del COMIE.

Investigaciones sobre la Investigación Educativa en México.

Para comenzar el estudio de la investigación educativa en México es ineludible citar a

Latapí (2009) quien es considerado como uno de los principales impulsores en la

consolidación de la investigación educativa en México, fue fundador del Centro de


Estudios Educativos (CEE), dotándolo de un carácter pluridisciplinario. Del CEE emergió

la Revista del Centro de Estudios Educativos, que más tarde se convirtió en la Revista

Latinoamericana de Estudios Educativos. Fue él quien tuvo la iniciativa de convocar al I

Congreso Nacional de Investigación Educativa, del cual nació el Consejo Mexicano de

Investigación Educativa (COMIE).

Ramírez y Weiss (2004) pretenden proporcionar y analizar datos numéricos de

investigadores educativos en México y su plano territorial, actualizar los datos de los

estados del conocimiento en México de la década 1992-2002 y del informe del Consejo

Mexicano de la Investigación Educativa (COMIE) para el Center for Educational Research

de la OCDE, basándose en el análisis de banco de datos proporcionado por la dirección del

Sistema Nacional de Investigadores (SNI) relativo a los investigadores nacionales en las

áreas de humanidades y ciencias sociales.

Gutiérrez (2006) aborda rasgos relevantes de las comunidades especializadas de la

IE en México, su desarrollo y la forma en que producen conocimiento académico no

institucionalizado, describe características sobresalientes de la institucionalización de la IE

en México y de las Comunidades Especializadas en Investigación Educativa (CEIE) y

sugiere que “entender el campo de la investigación educativa en México requiere

considerar el análisis de las comunidades especializadas en IE como un actor innegable”.

Weiss (2007) (en Oresta López, 2007) publica un artículo destinado al desarrollo de

la investigación educativa en México, en donde proporciona una mirada breve a su historia,

los campos de estudio de la IE, los investigadores y su formación, la redes y grupos de

trabajo interinstitucionales, las políticas y el financiamiento de la IE y hace alusión al gran

aporte que ofrecen las revistas electrónicas en cuanto a la distribución y acceso al

2
conocimiento, así como de la necesidad de colaboración en portales web para el futuro de

un e-México educativo.

Martínez Rizo (1996) vincula el desarrollo de la investigación educativa en un país

como México con su desarrollo económico y social y reflexiona acerca de la situación de la

investigación en México y sus tendencias.

Escalante y Osorio (2004) exploraron y analizaron, exhaustivamente la estructura de

la IE en México, mediante el estudio de sus agentes, abordando sus características, el

capital cultural que poseen, la forma en cómo los agentes que la conforman, adquieren

capitales y habitus. De este modo la IE fue entendida por los autores como un campo,

retomando la teoría de campos de Pierre Bourdieu (1997).

La Investigación Educativa y las TIC.

La importancia, identificación y algunas clasificaciones de las TIC en la IE son estudiadas

por Boza, Correa, Guzmán y de la O Toscano (2003), considerando las posibilidades y

limitaciones en la sociedad de las redes telemáticas, tanto desde la perspectiva del docente,

como la de la investigación educativa, encontrando, las formas, ventajas y desventajas de

hacer investigación telemática por medio de formularios on line y foros de debate.

Shneiderman (2008) adopta la terminología “science 2.0” como un reto del universo

científico, incluyendo a los investigadores sociales, de manera que se aproveche el

potencial intelectual que reside en las redes de colaboración, a fin de rendir mayores frutos

a la sociedad. El autor menciona que las redes sociales tales como Facebook y Myspace

tienden a jugar roles formales en la construcción de conocimiento y considerando que

3
“science 2.0” está promoviendo métodos innovadores que proporcionan confiabilidad,

empatía, responsabilidad y privacidad en la construcción de conocimiento.

Tejedor (2003) fundamentado en varios autores, agrupa y clasifica a las TIC como

nuevo escenario en el entorno de investigación educativa, a través de “La búsqueda de

información y el planteamiento del problema de investigación” en donde incluye las redes

como medio de acceso a la información, el uso de Internet, software específico en beneficio

de la investigación; la “Recogida de datos” identificando a la observación, las encuestas

aplicadas por computadora y los test computarizados; “Análisis de datos” a través de

programas de datos cuantitativos como SPSS, LISREL, SPAD, BMDP, VARCL, MLN y

los de análisis cualitativos como el AQUAD, NUDIST y ATLAS-ti; y la “Presentación de

resultados e informes” mediante el uso de WORD, HG y POWER POINT y el correo

electrónico.

Por su parte Olivé (2005) analiza los conceptos “sociedad del conocimiento”,

“globalización”, “cultura científica” y “cultura tecnológica” con el fin de establecer ciertos

indicadores para diseñar y evaluar a un país rico en diversidad como México y procurar el

crecimiento de su cultura científica y tecnológica encausándolo hacia la sociedad del

conocimiento.

Colás (2002) reflexiona acerca de la sociedad del conocimiento como nuevo entorno

científico, los cambios que representa en la educación y en la investigación y las

consecuencias que trae Internet en la investigación educativa a la cual llama “cultura

científico-educativa”, clasificándola en generación, difusión y acceso al conocimiento.

Mafokozi (1998) propone ver a las nuevas tecnologías como un apoyo a la

investigación educativa, apunta a la importancia de la diseminación de resultados con

4
ayuda de las nuevas tecnologías y de “las nuevas tecnologías como objeto de estudio por

parte de la investigación educativa” aludiendo a la comunidad científica, a docentes y

discentes.

Ramírez (2010) expone que siete instituciones mexicanas se encuentran generando

recursos para la formación de investigadores educativos por medio de un proyecto apoyado

por la Corporación de Universidades para el Desarrollo de Internet (CUDI), con el fin de

dotar de recursos cibernéticos y ponerlos a merced de los usuarios a través de un portal en

Internet.

Moyle (2006) identifica los beneficios que se pueden obtener a través de grupos de

enfoque para la investigación educativa y observa la forma en cómo estos grupos recolectan

información a través de las TIC.

Entre los autores que deambulan por el enfoque cualitativo se encuentra Snee (2008)

en una investigación que explora e identifica herramientas de la Web 2.0 como blogs, sitios

de redes sociales y wikis para la recolección de datos, con el objetivo difundir las

oportunidades que ofrecen las TIC a la comunidad de investigadores sociales y la actividad

existente de la Web 2.0 en el mismo campo, examinando aspectos metodológicos y éticos

de la búsqueda de literatura en línea.

Por su parte González (2004) imprime importancia al uso de las tecnologías para

cubrir la necesidad de estudiar y evaluar el programa de Red Escolar a través del enfoque

cualitativo, el cual entiende la autora como un recurso fundamental en la producción de

conocimiento científico debido a la variedad de técnicas y métodos que se dispone para la

fundamentación y validación de procesos y resultados desde una lógica reflexiva. Se hace

mención de software para la investigación como Atlas/ti, Nvivo, Ethnograph e

5
HyperResearch los cuales facilitan la clasificación, secuencia y recuperación de

información.

Roberts y Wilson (2002) exploran la relación existente entre la naturaleza del

análisis de datos cualitativos y su difícil tarea asistida por computadora debido a la

incompatibilidad que reside entre ellas, argumentando que la filosofía de las TIC se

sustenta en procesos lógicos, objetivos y cuánticos, mientras que la investigación

cualitativa se apoya en datos subjetivos e interpretativos. En el artículo, los autores estudian

el uso del software NVivo el cual consideran un gran apoyo al proceso de búsqueda y

codificación de datos cualitativos, así como en el desarrollo y exploración de teoría.

Zawachki, Bäckery y Vogt (2009) a partir de un universo de 695 artículos

publicados en cinco revistas referentes a educación a distancia, encuentran que la

investigación en educación a distancia está sometida intensamente a contenidos de diseño

instruccional y a procesos de aprendizaje individual; mientras que otras áreas significativas

son drásticamente desatendidas. Además encuentra una tendencia a la investigación

colaborativa y a estudios de corte cualitativo.

Gómez, Rubia, Dimitriadis y Martínez (2002) estudian la herramienta telemática

Quest y encuentran algunas ventajas como el ahorro de tiempo en el proceso de recolección

de datos en una investigación y la posibilidad de utilizarla en investigaciones de corte

cualitativo y cuantitativo.

En el diálogo científico educativo referente al enfoque mixto, Martínez, Dimitriadis,

Gómez, Jorrín, Rubia y Marcos (2006) realizan tres casos de estudio utilizando un método

de evaluación mixto, combinándolo con el análisis en redes sociales por medio del software

SAMSA. Los autores muestran que la recolección de datos y las herramientas

6
procedimentales son flexibles y concluyen que las herramientas computacionales ofrecen

una fuerte fundamentación de resultados en el método de evaluación mixto e incluso

facilitan la triangulación de datos procedentes de distintas fuentes.

Ingresando en el área de la red de redes, de acuerdo con Soto y Vega (2011), la

llegada del movimiento de las publicaciones de acceso abierto a través de medios

electrónicos como Internet, ofrece acceso libre al conocimiento científico, de forma ágil,

esquivando las fronteras geográficas y ahorrando costos de impresión, contrarrestando

problemas emitidos por sistemas cienciométricos como el Factor Impacto, el cual basa sus

criterios de selección y arbitraje en la citabilidad de las publicaciones y no en su calidad

científica. Hablando de publicaciones de acceso abierto, los autores encuentran que la Red

de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALYC)

tiene acceso gratuito a más de 732 revistas (al 10 noviembre 2010), con un total de

2,394,676 accesos al portal y 4,390,498 artículos académicos descargados en el mes de

septiembre del 2010.

Mashhadi y Han (1996) presentan un esquema general de Internet como

herramienta para la investigación educativa, la migración de la forma tradicionalista de

buscar información a una forma en donde las habilidades de búsqueda se apoyan en la

tecnología de información, la colaboración internauta en proyectos de investigación, la

disponibilidad de recursos para la investigación en Internet y el intercambio de ideas en un

entorno de comunidades intelectuales que residen en la red de redes, tomando en cuenta a

Dewey (en Mashhadi y Han, 1996) quien consideraba que a partir de la investigación

compartida se conseguía la mejor experiencia en educación. Los autores sistematizan

7
también, ciertas necesidades para el uso adecuado de Internet en la construcción del

conocimiento.

García y Juárez (2010) exponen una clasificación de desafíos a los cuales los

investigadores educativos se encuentran en el marco del hipertexto y reflexionan que en el

ámbito hipertextual, cuya forma es la inclusión en la red mundial del conocimiento, se

favorece la formación y el desarrollo continuo en el investigador educativo.

Una mirada a los estados del conocimiento del COMIE.

Para efectos de la presente investigación, se buscó el apoyo vía correo electrónico de la

Dra. Lya Sañudo, cuya presencia en el campo de la investigación educativa en México ha

sido fructífera por sus aportaciones y su intervención en los estados del conocimiento

publicados por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa. Sañudo respondió a la

petición de información que se realizó al día siguiente de su envío y que para efectos del

estudio permite palpar uno de los beneficios que ofrecen las TIC en el ámbito de la

investigación educativa en México.

L. E. Sañudo Guerra (comunicación personal, Julio 26 de 2010) entre otras

observaciones, recomendó examinar los estados del conocimiento del COMIE de la década

comprendida entre 1992 y 2012, en específico de los tomos VI y VII, los cuales recuperan

el uso de las TIC en diversos ámbitos incluyendo la investigación educativa. A su vez se

exploró el tomo I con el objetivo de encontrar investigaciones que toman por objeto de

estudio a la investigación educativa.

8
Introducción.

En México, la investigación educativa ha sido explorada por varios investigadores, uno de

los más estudiados en el campo ha sido Latapí (1994), quien interpretó los resultados de los

estados del conocimiento en México y fue él uno de los máximos promotores de la

discusión de los diagnósticos de la investigación educativa, motivando a la comunidad

científico educativa a profundizar en las prioridades, la problemática de las escuelas, el

financiamiento, los modos de difusión de las bases bibliográficas y documentales, entre

otros temas.

El estado del conocimiento tiene sus antecedentes en la publicación de nueve libros

titulados “La investigación educativa en los ochenta, perspectivas para los noventa”

(Rueda, 2003), el cual arrojó un resumen de la producción de IE en México de 1982 a 1992

y dio como resultado la fundación del Consejo Mexicano de Investigación Educativa

(COMIE) y el Congreso Mexicano de Investigación Educativa, el cual se lleva cada dos

años y la creación de la Revista Mexicana de Investigación Educativa en 1996.

Los apartados del estado del conocimiento de la Investigación Educativa en México,

intentan ofrecer un análisis que permita obtener datos importantes a partir de los cuales se

obtenga una clasificación de los tipos de enfoques que predominan, las tendencias, los

campos por estudiar de la IE en México, promueve la generación del conocimiento

científico y crea grupos de colaboración de diferentes instituciones, así como favorece la

colaboración entre pares, con la finalidad de robustecer el desempeño de la misma (Rueda,

2003).

9
Es importante señalar que los mecanismos de comunicación para la producción de

los estados del conocimiento, se realizaron a través de correo electrónico, reuniones

periódicas y en menor medida mediante bases de datos y eventos académicos.

Volumen 1: El campo de la Investigación Educativa 1992-2002.

Weiss (2003) aborda el tema del campo de la investigación educativa desde diferentes

perspectivas teóricas, de las que podemos resaltar la relacionada con la teoría de campos de

Bourdieu citada y analizada por Arredondo et al. (1984, en Weiss, 2003), en donde se da

hincapié a que “[…] los campos son espacios estructurados de posiciones objetivas, en los

que hay reglas del juego y objetivos por los que se juega”, en el cual yacen habitus que se

incorporan en los agentes quienes se agrupan en ciertos grupos de interés específico, los

cuales crean conocimiento reconociendo ciertas reglas del juego.

Weiss (2003) considera que la solidificación del campo ha sido producto de los

congresos nacionales de Investigación Educativa (IE) en 1981, 1993 y cada dos años a

partir de esta fecha; en 1993 por la consolidación del Consejo Mexicano de Investigación

Educativa (COMIE), la elaboración de los Estados del Conocimiento de la IE por primera

vez en 1992-1993 y cada 10 años partiendo de la fecha; la disposición de doctorados en IE;

“el contexto de las políticas científicas y de educación superior, especialmente el Sistema

Nacional de Investigadores” que desde a finales de la década de los 80, establecían la

promoción de investigación sobre el desarrollo, lo internacional sobre lo nacional, alcanzar

títulos de doctorado, la publicación en revistas en otros países, entre otros.

10
En el capítulo 3, Reflexiones sobre la Investigación Educativa, su epistemología y

sus métodos, Weiss (2003) deshilvana el contenido en tres apartados de los cuales congrega

la primera sección “Reflexiones filosóficas sobre la investigación educativa” con trabajos

de Latapí, Schmelkes y Mendoza (en Weiss, 2003) dando especial prioridad al tema de los

valores en la comunidad de investigadores educativos.

Dentro de la línea “Epistemología y metodología de la investigación educativa”

Weiss (2003), menciona que Furlan (2001, en Weiss, 2003) hace una reflexión acerca del

campo de la investigación educativa, en la cual sostiene que el fomento de la comunicación

plena (Habermas, en Weiss, 2003) tiene que darse entre los diferentes actores educativos,

entre expertos y trabajadores de la educación y dentro de la investigación educativa.

En el apartado “El docente investigador”, reside un debate entre autores como Jerez

(1995, 1997 a y b); González (1993); Campechano (1997); Enríquez et al.(1996, en Weiss,

2003), quienes consideran que el docente es figura clave para hacer investigación, la cual se

puede lograr a través de la investigación acción-colaborativa, mientras que otros

investigadores (Serrano y Pasillas, 1993; Díaz Barriga, 1996a; Weiss, 1997, en Weiss,

2003), a pesar de reconocer el gran aporte que ofrecen las investigaciones con y por

profesores, se oponen a la versión populista de la investigación, argumentando que las

condiciones no son las adecuadas para que todo el mundo lleve a cabo tal trabajo.

Por su parte, Escalante y Osorio (2003) identifican a los agentes de la investigación

educativa en México, a través de la teoría de campos de Pierre Bourdieu. El capítulo está

destinado a conocer la estructura de la IE en México, partiendo del capital social, capital

institucional, capital objetivado y capital simbólico y las formas de pensar, sentir y

practicar la IE (habitus).

11
Gutiérrez (2003) identifica a las comunidades de investigación por características,

como el común interés por profundizar en alguna temática en específico; la promoción de la

colaboración, no solo en el intercambio de información y reflexiones, sino también en la

creación de propuestas teórico metodológicas en el campo de la educación; la conformación

de organizaciones en donde prevalece el sentido de pertenencia con rasgos de

homogeneidad; la identificación como investigadores especializados en temas específicos

con difusión y promoción de su producción; y por su participación nacional en los foros de

IE en México.

En torno a las TIC en la IE, Weiss y Gutiérrez (2003), proyectan la forma en cómo

se está dando la comunicación en el campo de la investigación educativa, abordándolo

desde la perspectiva de resultados de investigación, estructurando el tema en revistas, bases

de datos, portales y la investigación educativa en los medios de comunicación. En el

apartado se localizan diversas investigaciones que ilustran la comunicación en la IE, como

la realizada por Ibarrola (1993, en Weiss y Gutiérrez, 2003), quien identifica la producción

académica en donde predomina la heterogeneidad en la producción de conocimiento; un

análisis bibliométrico elaborado por Licea, Valles y Arenas (1997, en Weiss y Gutiérrez,

2003); la caracterización de las revistas científicas realizada por Waldegg (1997, en Weiss

y Gutiérrez, 2003); las ventajas y desventajas de la distribución de las crecientes revistas en

formato electrónico estudiadas por Cordero y López (2002, en Weiss y Gutiérrez, 2003);

entre otros.

Maggi (2003) realiza un análisis de investigaciones de usos e impactos de la

investigación educativa, en el cual se encuentra que no solo las investigaciones formales

generan nuevo conocimiento, a la vez observa que los estados del conocimiento del

12
COMIE, si tienen impacto a nivel internacional, pero aún se requiere fortalecer la difusión

de trabajos.

Volumen 6: Educación, Trabajo, Ciencia y Tecnología.

Reynaga y Ruiz (2003) encuentran que respecto a la globalización se requiere un buen

manejo de las “nuevas tecnologías” y plantearnos preguntas como:

¿Cómo se viven los procesos de apropiación de estas nuevas tecnologías?, ¿en qué

sectores de la producción se puede acceder a ellas?, ¿cómo el personal se está

capacitando / recapacitando y / o actualizando?, ¿quién y cómo se absorben los

gastos de la reconversión de equipo y formación? (p. 256)

Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo I).

López y Mota (2003) encuentran que en el área de las Didácticas específicas y nuevos

medios y tecnologías, se demanda incrementar la integración de las comunidades del

conocimiento referentes a cada campo de investigación, aumentar el trabajo para presentar

mejores resultados y evitar la exclusión de estudios de valor, ampliar el margen de visión

de los campos de investigación, incluir temas como el manejo de las TIC en la construcción

de conceptos y fenómenos científicos, así como la creación de un mayor número de revistas

arbitradas en cada uno de los terrenos de estudio.

13
Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo II).

Taboada (2003) hace referencia a la importancia que tienen las bases de datos en la

elaboración del estado del conocimiento 1992-2002; las cuales corresponden al Índice de

Revistas sobre Educación Superior e Investigación Educativa (IRESIE), el Centro de

Estudios sobre la Universidad (CESU-UNAM), la Red Mexicana de Información y

Documentación sobre Educación (Redmex), la Red latinoamericana de información y

documentación en educación (Reduc), TESIUNAM y memorias del COMIE.

Taboada (2003) presenta una importante categorización de criterios de selección, la

cual ilustra y ayuda a entender la forma en cómo se dictaminan las ponencias por los

comités científicos del COMIE, para publicar y exponer trabajos de investigación

educativa:

Criterios para definir y seleccionar los productos de investigación.

1) El trabajo es, inequívocamente, un reporte de investigación educativa.

2) Constituye una contribución original al campo y aporta al conocimiento.

3) Los referentes teóricos y empíricos son explícitos y apropiados.

4) Hace un análisis bien fundamentado y está coherentemente argumentado.

5) Presenta un recuento apropiado de los trabajos previos pertinentes al tema.

6) Las referencias son adecuadas y suficientes.

7) La bibliografía es actual y pertinente al contenido del trabajo.

8) El lenguaje utilizado es claro y fluido.

Criterios para seleccionar los productos de reflexión.

1) Constituye una contribución original al campo.

14
2) Los referentes teóricos y/o empíricos son explícitos y apropiados.

3) Hace un análisis bien fundamentado y está coherentemente argumentado.

4) El lenguaje utilizado es claro y fluido.

5) Las referencias son adecuadas y suficientes.

6) La bibliografía es actual y pertinente al contenido del trabajo.

Criterios para seleccionar las propuestas pedagógicas.

1) Constituye una contribución original al campo.

2) Explica o enuncia sus referentes teóricos y/o empíricos.

3) Hace un análisis bien fundamentado y está coherentemente argumentado.

4) Presenta una sistematización de los resultados de la experiencia o “puesta a

prueba” de la propuesta.

5) Presenta un recuento apropiado de los trabajos previos pertinentes al tema.

Taboada (2003) menciona que en el área de la Didáctica de Ciencias Histórico

Sociales es necesario estar inmerso en el círculo académico, con el fin de entender las

prácticas de investigación y estar en contacto con investigadores afines para el intercambio

y retroalimentación de los estudios que se están llevando a cabo.

Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo II).

Tecnologías de Información y Comunicación.

Amador (2003) expresa que la inclusión de las TIC en la investigación educativa en México

es trascendental:

15
Representa un campo de investigación de relevancia mundial por el impacto de las

telecomunicaciones (satélites y cable), el cómputo (microcomputadoras), la

informática (redes telemáticas) y los medios audiovisuales (cine, radio, televisión y

video) en la transformación de los procesos de producción, distribución,

almacenamiento y distribución de la información y el conocimiento en el contexto

educativo (p. 185).

Amador (2003) profundiza en la temática Tecnología de Información y

Comunicación, con la finalidad de presentar un esquema de la producción del conocimiento

en las instituciones educativas e investigación en México, presentando la labor de los

investigadores, problemáticas, perspectivas teóricas y metodología plasmada en sus

estudios.

En el estudio, Amador (2003) hace referencia que a diferencia del estado del

conocimiento 1982-1992, en la primera etapa, ciertos procesos de comunicación e

intercambio de información se llevaron a cabo a distancia por medio del correo electrónico,

lo cual ahorró tiempo y dinero en el desplazamiento a diferentes lugares geográficos en

México.

Esta autora reconoce que algunas bibliotecas escolares facilitan el acceso a su

acervo de información a través de tecnología de punta. Expone que a pesar de las grandes

posibilidades que emergen en el contexto de Internet, se observa que la mayor parte de las

universidades públicas y privadas tanto en México como en América Latina, no poseen

una base de datos para publicar la producción de conocimiento que realizan sus

investigadores. Para enfrentar el reto de recolección de información en instituciones

16
internacionales, se accedió a memorias de ponencias de seminarios, congresos o encuentros

internacionales.

Amador (2003) menciona que se detectó el problema de acceso a investigaciones

por cuestiones de actualización del sistema de localización de información en Internet

(URL) o debido al tiempo de vida de documentos publicados en la red, el cual se identificó

al acceder a ellos y tiempo después al intentar localizarlos por segunda ocasión sin tener

respuesta por parte de la dirección electrónica ingresada. A su vez, se encuentra que

bastantes documentos publicados en la red de redes carecen de datos referentes a fechas de

elaboración, requisito para que en futuras investigaciones se puedan citar adecuadamente

estos documentos.

Amador (2003) alude a que en la etapa de análisis, sistematización y jerarquización

de las problemáticas, se hizo una clasificación por niveles educativos, modalidades

educativas, por sujetos de estudio, por contexto de la situaciones y por tipos de tecnologías.

En esta etapa se presenta una baja sistematización de investigaciones formales, a causa de

que la mayor parte de los documentos son estudios empíricos de tipo descriptivo,

monografías y ensayos.

Ávila (2003) menciona que en México y América Latina, en la década de los

noventa se realizó un importante avance e inversión en materia de innovación tecnológica

en las instituciones educativas considerando una estrategia planteada a nivel mundial para

la transformación estructural de la sociedad. Con lo que se dieron avances fundamentales

en infraestructura y apertura de proyectos sobre TIC, entre los cuales podemos mencionar

Red de Enlaces en Chile, el programa “Teleduco” en Brasil, Ludomática en Colombia,

entre otras. La autora, también indica que es importante que las tecnologías en América

17
Latina se enfoquen en la eficiencia, costeabilidad y capacitación de profesores, más que en

llevar tecnología de punta a las aulas. A su vez la autora contempla que se requiere

internacionalización y cooperación para incrementar la calidad en las acciones educativas,

las cuales deben ser compartidas a través de redes de investigación científica y desarrollo

tecnológico en América Latina.

Por su parte, Schmelkes y López (2003) al definir el campo de investigación en el

contexto de las TIC, identifican autores españoles dentro de los cuales destacan las

definiciones de Cabero (1996, en Schmelkes y López, 2003), con el cuestionamiento de la

inapropiada denominación Nuevas Tecnologías, la cual va de la mano de la pregunta

“¿Hasta cuándo una tecnología se podrá llamar nueva?”; desde otra perspectiva Gilbert, et

al. (1992, en Schmelkes y López, 2003) definen las TIC como “conjunto de herramienta,

soportes y canales para el tratamiento y acceso a la información”; por otro lado la

definición proporcionada por el Diccionario de Tecnología Educativa, de Santillana (1991,

en Schmelkes y López, 2003) menciona que son los “últimos desarrollos de la tecnología

de la información que en nuestros días se caracterizan por su constante innovación”; para

Castells, et al. (1986, en Schmelkes y López, 2003) son aquellas que “comprenden una

serie de aplicaciones de descubrimiento científico cuyo núcleo central consiste en una

capacidad cada vez mayor de tratamiento de la información”; y la revista Cultura y Nuevas

Tecnologías (Ministerio de Cultura, 1986:12, en Schmelkes y López, 2003) de la

Exposición Procesos, organizada en Madrid por el Ministerio de Cultura lo plantea como

“[…] nuevos soportes y canales para dar forma, registrar, almacenar y difundir contenidos

informacionales”.

18
Con estas definiciones Cabero (1996, en Schmelkes y López, 2003) agrupa y añade

refiriéndose a las TIC:

[…] las características más distintivas en las definiciones nos llevan a sintetizarla

en: inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, elevados parámetros

de calidad de imagen y sonido, digitalización, influencia más sobre procesos que

sobre los productos, automatización, interconexión y diversidad; sin embargo, todo

esto deja fuera a los medios audiovisuales que fueron los que originalmente se

llamaron nuevas tecnologías (p. 204).

Schmelkes y López (2003) encuentran que en México si hay investigadores que

están trabajando este rubro, pero desafortunadamente no hay suficientes autores que

definan la denominación TIC.

En la cultura tecnológica existen graves problemas en la educación, así como

prejuicios, tecnofobias y la “brecha digital” compuesta por la distancia existente entre las

personas que usan o no las TIC, ya sea por factores socioeconómicos, infraestructura o

escasos o nulos conocimientos técnicos (Shmelkes y López, 2003).

Se considera que la investigación educativa en el campo de las TIC es relevante,

emergente y heterogéneo pero que se encuentra desfasado del crecimiento que han tenido

las tecnologías (Amador, 2003).

Por su parte Ramírez (2001, en Ramírez, 2003) encuentra que el campo de la

educación y el de las TIC en México, está en su etapa inicial y falta mucho por estudiar,

“especialmente en lo relacionado con la investigación”. Hace incapié en que el campo de la

educación y las TIC ha prevalecido en la intervención y no en la reflexión y/o

investigación.

19
Ramírez (2003) reporta que el hecho de no priorizar la investigación en la

formación de TIC para la sociedad del nuevo milenio, ha tenido como resultado la ausencia

de software computacional a la medida de la cultura e ideología de nuestro país, puesto que

la mayor parte de los programas computacionales en México son de origen norteamericano.

Quintero (2002, en Schmelkes y López, 2003b) menciona que la educación superior

debe modificar estrategias con el fin de desarrollar nuevas capacidades de aprendizaje y

hacer frente a las necesidades de formación profesional y a la distribución del conocimiento

científico y tecnológico.

Por su parte, Ruiz Velasco (2003) aborda una interesante clasificación acerca del

uso de las TIC para catalogar las temáticas de investigación presentada en simposios de la

SOMECE, la cual distribuye en infraestructura, práctica y contenidos; Cárdenas, Ceang,

Cruz, Rojas, López, Vite y Zaragoza (2001, en Ruiz Velasco, 2003) exponen un laboratorio

de investigación colaborativo para la aplicación y enseñanza de la psicología; por su parte

Mora (2002, en Ruiz Velasco, 2003) indaga a “las TIC y a la heurística como binomio

estratégico para la eficiencia terminal en el posgrado”; Block y Martínez (1999,en Ruiz

Velasco, 2003) crean un software educativo para ilustrar la validación empírica de

resultados a través de la computadora; Murray-Lasso (1999, en Ruiz Velasco, 2003)

presenta un proyecto para practicar el método científico mediante el sofware LOGO y la

robótica bidimensional; Fernández y Aurora (1993a, en Ruiz Velasco, 2003) exploran el

uso que dan investigadores educativos reconocidos, en relación al uso de recursos

tecnológicos en educación avanzada.

Díaz (1997, en Ávila, 2003) trabaja el manejo apropiado de las nuevas tecnologías

de información en el campo de la administración de la información y la generación de

20
conocimiento, tratándolo como una parte fundamental para el desarrollo de Cuba; Andrade,

Mandrillo y Campo-Redondo (1999, en Ávila, 2003) redactan un ensayo acerca de “La

internet y el hipertexto en la creación colaborativa del conocimiento”; Jiménez (2000, en

Ávila, 2003) através de “elementos teóricos del positivismo lógico, la tecnología educativa,

la filosofía lingüística y del lengüaje, y de la posmodernindad” realiza un ensayo dirigido a

la comunidad científica a través de una investigación bibliohemerográfica acerca del

impacto y sus repercusiones de las nuevas tecnologías en la educación superior; Chacón

(1990, 1992, 1993, 1995, en Ávila, 2003) realiza un ensayo titulado “Modelos causales e

investigación en educación a distancia” a través del cual señala la trascendencia y

“funciones de los modelos conceptuales como herramientas del científico “ y advierte que

en la educación a distancia se encuentra un campo emergente para la elaboración de

modelos debido a estar conformado por variables multifacéticas; Casas (1994, en Ávila,

2003) encuentra que la educación a distancia ha favorecido las aplicaciones prácticas,

descuidando el desarrollo de teorías que la fundamenten y se originen de investigaciones;

Litwin (1995, en Ávila, 2003) realiza un estudio titulado “Cuestiones y tendencias de la

investigación en el campo de la tecnología educativa”, en donde realizó un recorrido por la

problemática de la investigación en tecnología educativa, a través de los años 50 a los 90,

ubicando a la educación bajo las teorías didácticas. Ávila et al. (1995, en Ávila, 2003) dan

muestra de los beneficios que tienen los investigadores educativos mediante la telemática

como estrategia de comunicación a distancia.

Las investigaciones apuntan en Amador (2003), prioritariamente a los estudiantes de

nivel superior, siguiendo en una menor parte los estudiantes de educación básica y en una

escaza proporción estudiantes de nivel de postgrado y preescolar.

21
Para efectos de la investigación que aquí se diserta, resulta interesante este dato, ya

que se busca indagar temas relacionados con el uso de las TIC en posgrado específicamente

en la investigación educativa.

Balance general.

Es evidente que para cierto número de científicos de la educación es necesario explorar el

campo de la investigación educativa en México, con el fin de conocer, reflexionar y criticar

la estructura, la historia, composición e incluso el modo en cómo se forman los estudiosos

para ser agentes del campo.

En torno a las tecnologías de la información y la comunicación en el campo de la

investigación educativa y la investigación social en general, se manifiesta una gran

dispersión entorno a las características de los documentos encontrados, entre ellos residen

artículos publicados en Internet a través de Universidades, artículos de revistas indexadas,

artículos de Journals, reportes de investigación, ponencias de simposios. También se

manifiesta la presencia que tiene Internet en cuanto a publicación y acceso a la

información.

Se encuentran algunos trabajos que clasifican el uso de las TIC en la IE y que han

ido aglutinando distintos tipos de recursos TIC para enfoques de investigación tanto

cuantitativo, cualitativo y mixto (Colás, 2002; Tejedor, 2003; Roberts y Wilson, 2002;

Gómez, et al., 2002; González, 2004), otros que argumentan la necesidad por aumentar la

cultura científica en México (Shneiderman, 2008; Olivé, 2005), se encuentra que una

asociación que es la Corporación de Universidades para el Desarrollo de Internet (CUDI)

22
ya se encuentra generando recursos para la formación de investigadores educativos

(Ramírez, 2010), autores como Mafokonzi (1998) abordan la importancia de la

diseminación de resultados a través de las nuevas tecnologías en la IE.

Como se puede observar las TIC en la IE es un campo de interés; sin embargo,

pareciera que hace falta mayor profundización en el tema de presentación y difusión de

resultados, ya que Internet brinda una cantidad mayor de recursos para la exposición y

publicación de resultados que la exhibida por los autores.

Por último, es necesario considerar que el término "nuevas tecnologías" mencionado

por autores como Tejedor (2003) y Mafokonzi (1998) está siendo reemplazado por

"Tecnologías de la Información y la Comunicación" debido a la importancia cronológica

que marca la necesidad de actualización de la investigación en la educación (Schmelkes y

López, 2003).

A través de la revisión de los estados del conocimiento (1992-2002), se adquiere un

mejor panorama de la dinámica que se vive respecto a la IE en territorio mexicano.

Podemos destacar la información arrojada por Weiss (2003) quien considera los congresos

nacionales de Investigación Educativa como factor clave para la solidificación del campo.

En cuanto a comunicación de la Investigación Educativa se observa un crecimiento

acelerado en la aparición de revistas electrónicas y los portales en Internet; identificando

grandes ventajas y algunas desventajas (Weiss y Gutiérrez, 2003).

En los estados del conocimiento del COMIE, se encuentra que los portales en

Internet y las bases de datos están siendo hoy una de las fuentes de gran impacto. Se

perciben ciertas necesidades como el uso de redes sociales que proporcionan las TIC, con el

objetivo de fortalecer la unión entre las redes de investigadores y de esta manera, brinden

23
un apoyo más para sobrellevar la barrera geográfica y física que anteriormente prevalecía

en la construcción de conocimiento educativo.

En cuanto a los impactos de la investigación educativa, se pone en evidencia la

presencia a nivel internacional que tienen los estados del conocimiento y se detectaron

necesidades en cuanto a cultura de la publicación en algunas instituciones de educación en

México (Maggi, 2003).

Ávila (2003), rescata que a partir de los años 90, ha aumentado la infraestructura y

la generación de proyectos TIC en Latinoamérica, pero por otro lado también se observan

ciertas necesidades que se han descubierto dentro de la misma elaboración de los estados

del conocimiento, como la necesidad de promover un mejor estado de publicación de los

hallazgos encontrados en todas las universidades en México; Amador (2003) por su parte

evidencia el uso inadecuado de las direcciones URL y que a partir de ello, se pierde el

contacto con información de relevancia o hasta la comunicación con agentes de la

educación; y Ramírez (2001), encuentra que el campo de la educación y el de las TIC

apenas comienza, sobre todo en lo que respecta a la investigación.

A través de la revisión de la literatura que antecede a este estudio, no se encontró

una clasificación suficientemente sólida que aglutine las TIC que a inicios del siglo XXI

están a merced de los investigadores educativos. Se ha detectado en diversos autores,

análisis descriptivos, ensayos y el sentir de la necesidad por profundizar en el uso de las

TIC en la IE.

No se detectó algún estudio que abarque un análisis profundo del uso de las TIC en

el campo de la investigación educativa, tampoco se encontraron estudios que exploren la

frecuencia de uso que se les está dando a las TIC en el campo de la investigación educativa.

24
Podemos llegar a la reflexión, que se requiere comenzar un acercamiento a esta

línea investigación, la del uso de las TIC en la investigación educativa en México, esta

aproximación, es a la que se intenta arribar en la presente investigación.

Por otra parte y para cerrar este balance general, se considera de interés la

caracterización que logran Escalante y Osorio (2004) al entender a la investigación

educativa en México como un campo de batalla, en donde la identificación de los agentes

de la investigación educativa se logra a través del entendimiento de conceptos clave como

campo, capital y habitus, todo esto sustentándose con la teoría del sociólogo francés Pierre

Bourdieu (Bourdieu, 1997). A partir de esta caracterización, se abre la oportunidad de pasar

de una simple investigación descriptiva (de las cuales ya se comentó anteriormente, se

cuenta con bastantes) a un análisis inferencial que emprenda un estudio a profundidad del

uso de las TIC dentro de la Investigación Educativa.

Pregunta del Problema

A través del primer acercamiento a la literatura, se puede afirmar que en México poco se ha

producido en torno al tópico de las TIC en la Investigación Educativa, probablemente por

ser una temática que apenas comienza en el mencionado campo (Ramírez, 2001, en

Ramírez, 2003). En este contexto, se considera necesario construir una primera

aproximación a la realidad de este espacio social, a partir de las siguientes preguntas:

1 ¿Cuáles son las TIC que se utilizan en la Investigación Educativa en México?

2 ¿Qué relación existe entre los diferentes niveles de los investigadores educativos y el uso

que le dan a las Tecnologías de la Información y la Comunicación?

25
Ambos cuestionamientos, son los que se pretende responder en este estudio.

Objetivos de la investigación

A partir de las preguntas planteadas y tomando como objeto de estudio a la Investigación

Educativa, los objetivos que dirigen el estudio son:

1. Identificar las herramientas TIC que se utilizan en la Investigación Educativa en México.

2. Encontrar la relación existente entre los diferentes niveles, de los investigadores

educativos en México, y el uso que le dan a las TIC.

Hipótesis alternativa

La media de uso de las TIC es diferente en cada uno de los grupos que se constituyen,

según el nivel de investigación educativa, en los encuestados.

Hipótesis nula

La media de uso de las TIC no es diferente en cada uno de los grupos que se constituyen,

según el nivel de investigación educativa, en los encuestados.

26
Justificación

El presente trabajo de investigación se dividió el apartado de justificación en dos ámbitos,

justificación empírica y justificación teórica.

Justificación empírica.

En los albores del siglo XXI, el uso de las TIC es “considerado” generalmente, un recurso

para ejercer en la educación un trabajo colaborativo, eficaz y eficiente. Es evidente que la

sociedad le da diferentes valores a este recurso, muchas veces mal utilizado por los

estudiantes y en ocasiones vagamente explorado por los investigadores de la educación.

Es indiscutible que a través de Internet, pueden encontrarse numerosos cursos,

recursos, ensayos, estudios que muestran el uso de las TIC en la educación, pero ese

número disminuye sustancialmente al ingresar a los terrenos de la investigación educativa.

En los posgrados en educación en México hay una tendencia por incrementar en los

currícula, el uso de las TIC, pero también se tienen entre otras carencias, las TIC

concebidas como parte de la formación de investigadores de la educación, es decir, más allá

de la sencilla utilización y caracterización de las TIC en procesos de enseñanza y

aprendizaje, hace falta mucho por observar dentro de la esfera epistemológica.

Es realmente fácil dejarse llevar por la clásica y pragmática opinión del “problema

transgeneracional del uso de las TIC”, al afirmar que las generaciones que están siendo

formadas desde el nivel básico con miras a una mejor sociedad de la información y del

conocimiento, no se oponen a usar las TIC en su educación y posiblemente a posteriori en

27
su formación como investigadores, es decir, como productores de conocimiento tendrán

mayores posibilidades de acoplar diversidad de recursos digitales a su trabajo profesional.

No basta con conformarnos al decir que las TIC son recurso esencial en la investigación

educativa hoy en día, también es necesario reflexionar acerca de qué se está haciendo en

México para optimizar su uso, sobre todo en niveles de posgrado, encontrando significado

aquí a las palabras de Porter (2003), “México llegará a tener doctorados de calidad,

valiosos, cuando estén pensados por y para su gente”. Se pretende dejar claro entonces, que

no solo se trata de afirmar el problema transgeneracional, sino de evidenciarlo con

conocimiento debidamente sustentado y objetivado, para poder cambiar a paso firme la

realidad del presente y no dejar para mañana la solución a este problema.

Y qué decir del caso de la mala utilización que se llega a dar a las TIC, como el

problema que traen las redes sociales al convertirse en una adicción que incluso se ha

encontrado directamente relacionada con “la baja autoestima, la depresión y la falta de

habilidades sociales” (Herrera Harfuchet al., 2010), repercutiendo negativamente en los

rincones de cada institución educativa mediante la utilización de redes sociales a través de

Internet por citar algunos, Facebook, Metroflog, Messenger, identificándose en mayor

porcentaje como distractor que como recurso de apoyo a la formación en todos los niveles

de educación.

En este amplio y sinuoso camino, es evidente que se requiere de la constitución de

un mapa que guíe a las instituciones educativas de nivel superior en educación hacia el uso

adecuado de las TIC para la construcción de conocimiento.

28
Justificación teórica.

A través de la literatura revisada, se reconoce que diferentes autores (Escalante y Osorio,

2004; Latapí, 1994; Weiss, 2007; y Gutiérrez, 2006) se han preocupado por indagar,

reflexionar en la investigación educativa, tanto en su estructura como en su formas de

producción en México y que autores como Martínez Rizo (1996) exponen que el desarrollo

económico y social depende en gran parte de la investigación educativa que se realice en un

país como México, es decir, dan cuenta de la necesidad por tomar como objeto de estudio a

la investigación educativa.

Para efectos de analizar a la investigación educativa como campo, es importante

mencionar que se ha encontrado de interés el estudio realizado por Escalante y Osorio

(2004), quienes a través de la perspectiva bourdieana han brindado una caracterización

profunda de la investigación educativa en México.

Por otra parte, algunos autores han expuesto la importancia del uso de las TIC en el

campo de la investigación educativa (Mafokonzi, 1998; Ramírez, 2001; Colás, 2002;

Amador, 2003; y Olivé, 2005) e incluso otros se han dado a la tarea de ir reuniendo

diferentes TIC en el uso de la investigación educativa (Tejedor, 2003; González, 2004; y

Roberts y Wilson, 2002).

Pero resulta llamativo el hecho de que no se haya encontrado dentro de la revisión

de la literatura, investigaciones que pongan en evidencia la actuación del sector científico

educativo en el uso de las TIC en México mediante algún análisis inferencial.

A inicios del siglo XXI, existen sendos recursos digitales de los cuales se pueden

beneficiar los investigadores de la educación, pero el panorama es tan amplio, que es

29
importante tanto tener un mapa de las TIC, para echar mano de estos recursos en la

formación de futuros investigadores educativos, como también de conocer la frecuencia de

uso que se les está dando, con el objetivo de profundizar, analizar, reflexionar críticamente

y hacer un intento por sistematizar en el tema de las TIC en la IE en México.

30
CAPÍTULO 2

MARCO TEÓRICO

El marco teórico se constituye por tres apartados: investigación educativa, teoría de campos

y las tecnologías de la información y la comunicación.

La Investigación Educativa

Best (1965, en Hayman, 1968) identifica a la investigación como “un proceso formal,

sistemático e intensivo en el cual se aplica el método científico de análisis” (p. 10) y en

relación a la educación, como la adecuada interpretación del método científico en el

“proceso enseñanza-aprendizaje” y las situaciones en las que se lleva de mejor manera.

Kerlinger (1964, en Hayman, 1968) precisa a la investigación científica como “…la

investigación sistemática, controlada, empírica y crítica de proposiciones hipotéticas acerca

de las presuntas relaciones entre los fenómenos naturales” (p. 11). Explicada y

contextualizada a la educación por Hayman (1968) como la teoría científica de los hechos

que se dan en el proceso de educación, entendiendo a la teoría como una explicación de

fenómenos observados. “La investigación educacional es una actividad científica, y por lo

tanto es, entre otras cosas, formal, sistemática, controlada, empírica y objetiva” (p. 12).

Hayman (1968) sintetiza y concluye que:

31
La investigación educacional es una parte de las ciencias de la conducta en la cual el

propósito consiste en comprender, explicar, predecir y, en cierta medida, controlar la

conducta humana. Posee los atributos del método científico. Es un proceso

cuidadosamente dirigido, formal, sistemático e intensivo, estrechamente vinculado con

la teoría y con el desarrollo de la teoría. En última instancia; sin embargo, tiene un

propósito único y específico, y éste consiste en proporcionar información (o

conocimiento) mediante el cual la educación pueda resultar más efectiva (p. 12).

Para Travers (1969), la investigación educacional es una labor de creación a través

de conocimientos científicos de hechos, de interés para los profesores. Considera que las

características de conducta de los estudiantes, especialmente aquellas que deben aprenderse

en el proceso educativo, son las de mayor interés. Con base en el conocimiento científico el

profesor debería ser capacitado para que conozca el tipo de enseñanza y las condiciones en

que debe ofrecerla con el fin de generar los aspectos deseados en sus estudiantes. La

finalidad de la ciencia en la educación, reside en revelar “leyes o generalizaciones”

relativas a la conducta, para “formular predicciones y controlar eventos dentro de

situaciones educacionales”.

Martínez Rizo (1997) deshilvana los elementos investigación y educación para

adoptar su definición de investigación educativa como:

Conjunto de estudios de carácter básico aplicado, desde el punto de vista de cualquier

disciplina, no necesariamente sofisticados, pero siempre rigurosos, que utilicen

cualquier tipo de metodología o enfoque particular siempre y cuando tenga

fundamentación teórica y consistencia metodológica, sobre cualquier aspecto del

fenómeno educativo en el sentido escolar formal, no formal e informal (p. 18).

32
Gay y Airasian (2000) entienden por investigación educativa como la

sistematización mediante un conjunto de métodos, empleados para obtener de manera

confiable información relativa a la educación.

En México, Latapí (1994) conceptualiza a la investigación educativa como “el

conjunto de acciones sistemáticas y deliberadas que llevan a la formulación, diseño y

producción de nuevos valores, teorías, modelos, sistemas, medios, evaluaciones,

procedimientos y pautas de conducta en los procesos educativos” (p. 14), a su vez, la

vincula con la innovación educativa, definiéndola como “el conjunto de actividades

intencionales y organizadas, orientadas a implantar los resultados de la IE, con el fin de

mejorar los procesos y sistemas educativos” (p.14).

Weiss (2007) establece que los campos de estudio en la investigación educativa en

México, no se conforman por su disciplina (sociología, psicología), sino por su temática.

Las temáticas con mayor persistencia en México:

Alumnos, Académicos, Formación de docentes y profesionales de la educación,

Procesos y prácticas en el aula y en la escuela, Aprendizaje y desarrollo, Currículum,

Didácticas especiales (Matemáticas, Ciencias Naturales, Histórico-sociales,

Tecnologías de información y comunicación), Políticas de educación básica, media y

superior, Educación y diversidad cultural, Educación y género, Educación de Adultos,

Educación y valores, Educación y medio ambiente, Histografía de la educación,

Filosofía y teoría de la educación y Estudios sobre la investigación educativa (p. 133).

Furlan (2001, en Weiss, 2003) define al campo de la investigación educativa como

multidisciplinario con el planteamiento de que se trata de ciencias, un área en donde se

33
hacen estudios para intervenir en la educación, de sistematización de experiencias,

diagnósticos, evaluaciones, etc.

El Centro Interdisciplinario de Investigación y Docencia en Educación Técnica

(CIIDET), conceptualiza a la investigación educativa como un acto creador de

conocimiento, “como búsqueda de soluciones válidas y permanentes, elaboración metódica

de productos y, sobre todo, como proceso formador de nuevos investigadores” (Schmelkes

& López, 2003, p. 268).

Para fines del presente estudio, entenderemos como investigación educativa, al

campo a través del cual, se lucha constantemente por la producción de conocimientos de

carácter científico, permitiendo a través de teoría y metodología la fundamentación de la

transformación o creación de diferentes métodos en las ciencias de la conducta, en

específico de la educación.

¿Quién es un investigador educativo?

Para García y Juárez (2010) un investigador educativo, es el profesional que se dedica a la

educación, investigación, difusión de la cultura, autoridad epistemológica, deontológica y

legal, es un agente que se encuentra en interacción y en constante formación; es un

personaje que se ha hecho por el oficio realizado cotidianamente, sus saberes se alojan en

tres campos: la profesión, la interacción y coexistencia y quehacer cotidiano.

Escalante y Osorio (2004) consideraron como agente de la investigación educativa a

aquella persona que forma parte de una organización caracterizada como perteneciente al

34
campo de la investigación educativa y que se encuentra produciendo (publicaciones,

congresos, comités editoriales, etc.) en este campo.

El COMIE es considerado una organización fundamental en el desarrollo de la

investigación educativa en México, de la misma forma lo es el Consejo Nacional de

Ciencia y Tecnología (CONACyT), a través del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)

en el área de Humanidades y Ciencias de la Conducta e incluso en el de Ciencias Sociales y

Económicas, el SNI es calificado como la organización que mayor capital simbólico pueda

proporcionar a un agente de la investigación educativa en México.

Es por ello que para delimitar al universo de estudio, se analizan algunos

lineamientos internos de ambas organizaciones, de tal modo que se proporcione una clara

identificación de lo que actualmente en México se ha entendido por investigador educativo.

En cuanto al Sistema Nacional de Investigadores (2009), se consideran los siguientes

requisitos mínimos para ser candidato al área IV, área a la cual pertenece el campo de la

investigación educativa:

Contar con el grado de Doctor o contar con documento oficial que compruebe que el

examen se realizará dentro de los dos meses posteriores al último día de recepción de

solicitudes.

Haber publicado, en los tres años anteriores a la fecha de solicitud, un mínimo de un

artículo como autor único o primer autor (de acuerdo con los usos de cada disciplina)

en revistas científicas con arbitraje estricto y circulación nacional o internacional o

capítulo de libro de investigación en editoriales de reconocido prestigio científico y

académico o en casas editoriales de prestigio académico, o dos trabajos como coautor

35
en revistas científicas con arbitraje estricto y circulación nacional o internacional

dentro de una misma línea de investigación (p. 4).

Por su parte, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (2008) pone como

requisitos mínimos para ser admitido como miembro (Grediaga, Díaz Barriga,

Landesmann, 2008):

Ser investigador en activo en el área educativa.

1. Tener una antigüedad mínima de tres años como investigador en el área

educativa.

2. Tener un posgrado, o su equivalente en producción demostrada, a juicio

de la Comisión.

3. Tener productos de investigación educativa publicados, de los cuales al

menos dos deberán ser artículos de investigación en revistas de prestigio

o capítulos de libro o un libro (como autor o coautor) publicado (o

aceptado para publicación) en una editorial que garantice un arbitraje (p.

3).

El número de investigadores de la educación es difícil de obtener, Ramírez y Weiss

(2004, en Weiss, 2007) ubican a 508, de los cuales se compararon registros y 308 son

investigadores registrados en el SNI, 258 incorporados al Consejo Mexicano de

Investigación Educativa y 309 identificados por Escalante y Osorio (2003, en Weiss, 2007).

Siguiendo los parámetros pertinentes para ubicar a la población investigadora en educación

en ese entonces, son el 0.03% de la población de 1.5 millones de profesores en México

(Weiss, 2007).

36
Aun no se cuenta con un dato aproximado, pero se prevé que las cantidades han

incrementado sustancialmente debido al alto número de posgrados que se han ofertado en

México en los últimos años (Weiss, 2007).

Para efectos de esta investigación, nos referiremos como investigador educativo al

individuo que bajo rigor epistémico ha contribuido a la producción de conocimiento en el

ámbito de la educación en general y publicado por lo menos en los últimos tres años (en

cuenta regresiva a partir del mes de Junio del 2011), con un mínimo de estudios de

posgrado finalizados, es decir, aquella persona que por su iniciativa y actuación en la

educación, se ha abierto camino en el campo de la investigación educativa.

Caracterización del investigador educativo en México mediante la teoría de

campos.

El concepto de campo se utilizó para caracterizar a la investigación educativa en México, y

es considerado como un “campo en construcción” (Arredondo, et al., 1984, en Weiss, 2003)

a través de la difusión de la teoría de Bourdieu.

Escalante y Osorio (2004) describieron la estructura y dinámica del campo de la IE

a partir de los capitales y el habitus que posee el investigador educativo en México. Los

autores abordan la teoría de campos, argumentando que ésta se dirige al estudio de

“microcosmos sociales”, profundizando en el entendimiento de la labor de los agentes,

tanto en su descripción, como en las relaciones que desempeñan dentro de sus instituciones.

Para efectos de este estudio, se aborda la caracterización que hacen Escalante y

Osorio (2004) del campo de la investigación educativa y de sus agentes, a través de los

37
conceptos campo, capital cultural, capital social y capital simbólico, es decir se tomará por

investigador educativo, al agente que posea suficiente capital cultural, social y simbólico y

que ha ingresado al campo, en donde se lucha por la generación de conocimiento en

educación.

Teoría de campos

Bourdieu enfatizó su obra en el estudio del microcosmos social, a partir de la teoría de

campos, la cual concentra la interpretación del comportamiento de los agentes y las

relaciones que residen entre ellos y las instituciones a las que pertenecen con el fin de

proporcionar una caracterización social, cultural y de pensamiento en un campo específico.

Al abordar la teoría de campos, se pretende conocer la lógica del campo de la IE, la

manera en cómo se distribuyen las formas de poder que regulan su dinámica de manera

sólida, ya que como indica Bourdieu (2005):

… no es posible quedarse satisfecho con un modelo explicatorio que no sea capaz

de diferenciar a aquellas personas -mejor dicho, posiciones- que la intuición

ordinaria acerca del universo específico nos dice que son diferentes. En tal caso, uno

debería averiguar qué variables que nos permiten diferenciarlas han sido omitidas

(p. 164).

La teoría de campos no busca otorgar una respuesta exacta a las incógnitas que se

pretendan plantear, en su lugar, busca la elaboración de una construcción “que debe ser

pensada desde cero” (Bourdieu, 2005, p. 167), de tal forma que requiere un planteamiento

minucioso de preguntas, que identifiquen claramente al universo que se pretende emprender

38
en un estudio. Bourdieu nos ofrece de esta forma “un sistema coherente de preguntas

recurrentes que nos salva del vacío teórico del empirismo positivista y de la nulidad

empírica del discurso teoricista” (Bourdieu, 2005, p. 167).

La caracterización de un campo, se puede lograr mediante la interpretación de los

conceptos capital y habitus, a través de los cuales se pretende describir la doble vida que

reside en las estructuras que constituyen un universo social (Escalante y Osorio, 2004).

De esta forma, la teoría de campos busca incorporar y cruzar tanto el enfoque

estructuralista como el constructivista, lo cual supone la comprensión de estructuras

objetivas, el modo de repartición de recursos que delimita los espacios sociales en donde se

juega y la “experiencia inmediata” de los agentes con el fin de exponer los habitus que

regulan intrínsecamente sus acciones y representaciones (Escalante y Osorio, 2004).

Para efectos de este estudio, se implica el análisis de la perspectiva estructuralista a

partir del capital cultural, capital social y capital simbólico de los investigadores de la

educación, tomando en cuenta la descripción de las reglas del juego emitidas por dos

instituciones de investigación educativa; el Consejo Mexicano de la Investigación

Educativa y el Sistema Nacional de Investigadores. Estas instituciones de cierta forma,

regulan el tránsito, lideran y emiten su juicio de valor en la identificación de los agentes de

la investigación educativa en México, para a su vez dotar de cierto capital simbólico y

constituir de esta manera los diferentes niveles que poseen los investigadores de la

educación y encontrar en esa diferenciación, la posible variación existente del uso que le

dan a las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

39
El concepto de Campo.

Bourdieu (2005) considera que el término campo, involucra pensar de modo relacional, de

tal manera que lo real dentro del espacio de la sociedad, son las relaciones objetivas que

existen independientemente de lo que anhela cada individuo. En este sentido, un campo

pudiera ser comprendido como un espacio social en donde se juega por alguna necesidad

específica, bajo ciertas reglas emitidas por la red de relaciones objetivas entre posiciones

que determinan la situación y estructura de los agentes o instituciones.

El campo es como un juego caracterizado por regularidades o reglas implícitas, no

codificadas, sino emergentes del producto de la competencia de agentes, mismos que han

considerado que vale la pena el ingreso al juego y que poseen capitales específicos a partir

de los cuales pueden existir e influir en el campo (Bourdieu y Wacquant, 2005). Si bien,

cada agente posee ciertas estrategias y maneras de influir y formar parte de un campo, es

necesario precisar que estas estrategias dependen en una parte por el volumen y la

estructura de su capital y en función de los habitus y por otra parte de las reglas del juego

impuestas por las instituciones y agentes que la conforman.

Escalante y Osorio (2004) abordan el término campo como un “espacio de

conflictos y competencias” (p. 35) que reside en las relaciones dentro de un espacio

constituido por agentes que buscan intereses comunes y que poseen diferentes niveles de

poder, en función de específicas reglas de juego, las mismas que permiten el ingreso de los

actores al campo. Las reglas del juego se pueden identificar mediante el análisis del

desempeño que posee cada sujeto y mediante las reglas impuestas por instituciones que

definen quien forma parte o no del espacio social específico, por las formas de intercambio

40
intelectual y por las “sanciones, positivas o negativas” según las regulaciones que se dan en

el campo.

La frontera del campo se puede encontrar bajo la elaboración de una investigación

empírica, estudiando y analizando quien forma parte de él, mediante las “barreras de

ingreso más o menos institucionalizadas” e incluso observando estadísticamente, donde los

efectos del campo detectables pierden su valor. El aspecto vital del campo surge de las

diferentes fuerzas específicas que lo conforman, manifestadas a través de capitales

específicos dotando de poder al campo. De este modo el campo “es también un campo de

luchas tendientes a preservar o transformar la configuración de dichas fuerzas” (Bourdieu y

Wacquant, 2005, p. 153).

Bourdieu (2005) enfatiza en que dentro de un campo determinado, la existencia de

los individuos es como agentes y no como sujetos o actores, debido a que cada uno de ellos

conoce el campo y posee ciertas propiedades que le permite producir cambios en él.

Bourdieu planteaba que el campo científico es un sistema de relaciones objetivas

entre posiciones adquiridas en un lugar de combate generado mediante la competencia de

ideas, caracterizado por ser una búsqueda constante de autoridad científica mediante la

acumulación de recursos de interés en específico, intrínsecamente guiada por la búsqueda

de la verdad (Bourdieu, 1975).

El autor da énfasis a que el campo científico, al igual que otro tipo de campos, está

conformado por un “campo de fuerzas”, originado por la relación de los agentes que

forman parte de ella, y por un “campo de luchas” caracterizado por la desigualdad de

distribución de capital en sus agentes, en el cual se vive una batalla entre los dominadores y

los dominados por conservar o renovar el campo de fuerzas (Bourdieu, 2003).

41
Los campos tienen propiedades en común, tienen sus leyes generales, es decir, al

abordar la teoría de campos se tiene la posibilidad de indagar en otros campos, debido a que

se acaba por descubrir no solo sus “propiedades específicas”, sino que al mismo tiempo se

puede colaborar a la identificación de mecanismos universales. Todo campo posee sus

propias formas de lucha, estos espacios de lucha están conformados por los que tratan de

formar parte del campo (dominados) y por quienes pretenden establecer temporalmente su

poder (dominantes) (Bourdieu, 2002).

Para poder reconocer a un campo como tal, se identifica lo que está en juego, los

jugadores dominantes y dominados, y los intereses específicos que rigen la dinámica. Los

participantes del juego, contribuyen a incrementar la creencia de aquello que involucra el

campo, aquellos que pretenden formar parte de él, de modo que tienen que “reconocer el

valor del juego” y conocer y adoptar las reglas del juego (Bourdieu, 2002).

La caracterización del campo queda constituida bajo la forma en que se reparte el

poder entre los agentes o instituciones y que se apila en el trayecto de disputas anteriores y

que dan orientación a nuevas estrategias que transforman el campo (Bourdieu, 2002). Estas

estrategias no son concebidas bajo una conjetura cínica de interés por parte del agente, más

bien son producto de la relación entre el habitus adquirido por los agentes y el campo al

cual pertenecen (Bourdieu, 2002).

Arredondo, et al. (1984, en Weiss, 2003) concibió el término campo como:

[…] los campos son espacios estructurados de posiciones objetivas, en los que hay

reglas del juego y objetivos por los que se juega. En cada campo hay intereses

específicos que solo son percibidos por quienes están dotados del habitus que

implica el conocimiento y reconocimiento de las leyes del juego y de las “cosas” por

42
las que se juega. La lucha es el motor del campo […] La estructura del campo es un

estado de la relación de fuerza entre los agentes o las instituciones comprometidas

en la lucha (p.36).

Otros autores han concebido también el término campo, entre los cuales podemos

citar a Giménez (1999) quien adopta la teoría de Bourdieu como un espacio de juego

integrado por reglas y jugadores poseedores de capital, estrategias e intereses, quienes a su

vez pueden cambiar las reglas.

Sánchez Dromundo (2007) lo utiliza para analizar el proceso de graduación de

posgrado, en donde se lucha por adquirir ciertos beneficios concibiendo al posgrado como

una alianza entre agentes e instituciones.

En el presente estudio se entiende el término campo del mismo modo en que

Escalante y Osorio (2004), quienes lo abordan como la red de relaciones objetivas que

generan un espacio de conflictos y competencias, constituido por agentes que buscan

intereses comunes y que poseen diferentes niveles de poder, los cuales actúan bajo ciertas

reglas de juego para poder formar parte del campo y poder influir en su transformación.

La teoría de campos en la investigación educativa.

La investigación educativa pertenece al mundo de las ciencias sociales. El campo de la

ciencia es considerado por Bourdieu (1975) como un campo social, constituido por el

equilibrio de poder y su monopolio, sus luchas y estrategias, intereses y ganancias.

En la Investigación Educativa, los participantes del juego, han de ser considerados

como agentes y no como sujetos, es decir no basta con conocer y adquirir gusto por la

43
investigación educativa, sino que deben producir e influir en ella (Escalante y Osorio,

2004), es necesario entonces adquirir capital para disponer de poder en este espacio de

relaciones objetivas.

El concepto de Capital.

Bourdieu (2005) define capital como un poder, el cual tiene un valor definido por la

existencia de un campo, que se utiliza dentro de la competencia generada entre los agentes

inmersos, de tal manera que el capital debe ser entendido como un “arma de juego” con

cierto volumen y estructura que permite existir y ejercer influencia en el espacio de luchas.

Cada agente es poseedor de cierto capital para incorporarse y contribuir a la

estructura de un campo en específico, esto conlleva al incremento de su capital y de aspirar

a influir en las reglas del juego (Bourdieu y Wacquant, 2005, p. 153).

El concepto “Capital” es definido por Bourdieu (1995, en Escalante y Osorio, 2004)

como “el factor eficiente en un campo dado, como arma y como apuesta; permite a su

poseedor ejercer un poder, una influencia, por tanto, existir en un determinado campo, en

vez de ser una simple cantidad deleznable” (p. 38).

El concepto de capital es entendido por Escalante y Osorio (2004) como un recurso

que proporciona poder y que facilita la legitimación en un campo específico (el de la

investigación educativa).

Escalante y Osorio (2004) identifican en la teoría de campos, la clasificación del

concepto capital en su estado social, institucional, objetivado y simbólico; por otro lado el

habitus dentro de la dinámica prevaleciente en los agentes de campo de la investigación

44
educativa en México. Estos capitales habitan en un agente o institución y son pieza en un

campo cuando sufre y produce efectos en el mismo (Bourdieu y Wacquant, 1995).

En tanto a capital, pudiéramos entonces adoptar el esquema que ofrece Bourdieu

(1987) y el que incorporan Escalante y Osorio (2004), en el sentido en que el campo de la

Investigación Educativa se encuentra constituido por una lucha de intereses, entre los

agentes que residen en él (mediados por ciertas reglas del juego), agentes que poseen

diversos tipos de capital, como el capital social y el capital cultural.

Para efectos de esta investigación, se observa que a inicios del siglo XXI, esta lucha

por el poder, dentro del campo de la investigación educativa queda expuesta en la sociedad

de la información y el conocimiento, en el espacio cibernauta, el agente demuestra por

ejemplo el capital objetivado (artículos publicados) o el capital simbólico que posee un

investigador de la educación reconocido y publicado en las direcciones URL de

instituciones o redes de investigación, revistas en línea de estricto arbitraje, directorios de

docentes e investigadores educativos, etc. Por lo tanto se busca la caracterización de los

investigadores educativos, reconociendo el capital cultural, el capital social y el capital

simbólico.

Capital cultural.

El capital cultural se localiza unido al cuerpo, señala Bourdieu (1987) “es transformador del

ser” y se representa bajo tres estados, el estado incorporado, el estado objetivado y el estado

institucionalizado.

45
Capital cultural incorporado.

Bourdieu (1987) presenta al capital incorporado como aquel estado de capital, que se

obtiene a través de los bienes que se van acumulando en la inculcación y asimilación, a

través de tiempo invertido personalmente, estado que no puede acumularse más allá de las

capacidades de su poseedor y no puede ser hereditario. Hablar de capital incorporado es

hablar de cultivarse; se tiene que adquirir mediante esfuerzo, no puede adquirirse mediante

poder, de modo que casi todas las medidas del capital cultural, están dadas con referencia al

tiempo de adquisición, sin reducirlas al tiempo de escolarización, pues también implica en

buena parte la educación recibida en el seno familiar.

La inscripción del capital cultural incorporado es la condición de apropiación

específica, que beneficia a la acumulación de otros capitales, y también se da mediante el

efecto Arrow generalizado, a manera de efecto educativo generado a través del ambiente en

donde la persona nace y crece, como son los bienes culturales, cuadros, libros,

computadora, programas computacionales, que forman parte del entorno en donde el

individuo reside (Bourdieu, 1987).

Para efectos del estudio, se toma al investigador como un individuo que va

acumulando bienes mentales a través de la inversión de tiempo y que intervienen en la

producción e influencia en dicho campo. Entendiendo por capital cultural incorporado, el

poder que acumula el investigador mediante su tiempo y esfuerzo para cultivarse.

Capital cultural objetivado.

La posesión de capital cultural en su estado objetivado (cuya forma de excelencia es la

escritura), se consigue únicamente bajo la existencia del capital incorporado, puede ser

46
transmitido en su materialidad en forma de apoyos materiales, es un capital creado por

medio del “actuar histórico”, es un capital simbólicamente activo, generado como una

estrategia en donde se corre el riesgo que implica el combate dentro de los campos de

producción cultural, se incorpora “como arma y como apuesta” con el fin de obtener

ganancias derivadas de su existencia (Bourdieu, 1987).

Escalante y Osorio (2004) interpretan al capital cultural objetivado como la

disposición de “medios de consumo” de objetos culturales, de las disposiciones y

conocimientos de tal modo que se puedan valorar de forma legítima. Los autores recalcan

que este estado de capital solo se define con relación al capital incorporado y se transmite a

través de su materialidad, por lo que toman como capital objetivado los escritos y las

publicaciones de los investigadores de la educación.

En este estudio se entiende por capital cultural en su estado objetivado, a la

acumulación de producción de textos de carácter científico educativo, de la misma forma en

que Escalante y Osorio (2004) lo dilucidan.

Capital cultural institucionalizado.

El capital cultural institucionalizado es aquel que confiere la validación del capital cultural

jurídicamente garantizado, poseído por un agente a manera de títulos o reconocimientos, los

cuales proporcionan rasgos distintivos que garantizan “el poder hacer ver y de hacer creer,

o, en una palabra, reconocer” y a partir de los cuales se pueden obtener ganancias en el

mercado de trabajo (Bourdieu, 1987).

47
El concepto de capital cultural institucionalizado es garante social, ratificado y

autentificado por el título académico y sirve como título de nobleza y garantiza la

diferencia ontológica de los individuos (Bourdieu, 1999; en Escalante y Osorio, 2004).

El concepto se incorpora al presente estudio, como el capital que demuestra la

posesión de los títulos escolares de licenciatura y de posgrado, lo cual presupone cierta

incorporación de habilidades mentales y el reconocimiento institucional para cubrir con

ciertas reglas del juego emitidas por instituciones de investigación educativa como el SNI y

el COMIE.

El capital social.

Bourdieu (1986, 1997) establece que el capital social es el agregado de los recursos que

actualmente se poseen y que se vinculan a la pertenencia de una red más o menos

institucionalizada de relaciones de conocimiento y reconocimiento, en otras palabras, el

poder que da la pertenencia a un grupo, el cual brinda a cada uno de sus miembros un

capital obtenido colectivamente; es la condición y la consecuencia de una gestión exitosa

del capital colectivamente perteneciente por los miembros de una unidad.

El capital social es interpretado por Giménez (1999) como “recursos sociales

consistentes en la capacidad de movilizar en provecho propio redes de relaciones sociales

más o menos extensas, derivadas de la pertenencia a diferentes grupos o clientelas” (pp.

15).

48
El concepto es entendido por Escalante y Osorio (2004) como el valor añadido de

los recursos o potencialidades de los individuos que se dispone por formar parte de un

grupo o red social más o menos institucionalizada.

Arredondo et al. (1989, en Escalante y Osorio, 2004) añaden a través de la

clasificación de los investigadores en educación en investigadores multirrelacionados e

investigadores relacionados por áreas del campo, que el capital social es necesario en el

investigador educativo porque es formativo.

Escalante y Osorio (2004) incluyen como indicador de posesión de capital social, el

haber estado relacionado con cargos directivos o nombramientos que se dan en las

instituciones en donde se labora, ya que brinda cierto reconocimiento oficial de poder en el

campo.

En importantes organizaciones como el Consejo Mexicano de Investigación

Educativa y el Sistema Nacional de Investigadores, requieren como mínimo capital social

la relación del solicitante con por lo menos un integrante de la organización, ser

investigador o profesor activo de tiempo completo, cierta antigüedad mínima, etc.

(Escalante y Osorio, 2004).

Para fines del presente estudio, se tomará como capital social, el poder que infiere al

individuo presencia en el campo, a través del reconocimiento social mediante la pertenencia

a instituciones educativas o redes de investigación y la antigüedad que se tiene en el campo

de la investigación educativa.

49
El capital simbólico.

Bourdieu (2003) precisa que el capital simbólico

…es un conjunto de propiedades distintivas que existen en y mediante la percepción

de agentes dotados de las categorías de percepción adecuadas, categorías que se

adquieren especialmente a través de la experiencia de la estructura de la distribución

de ese capital en el interior del espacio social o de un microcosmos social concreto,

como el campo científico (p.100).

El capital simbólico incorpora el reconocimiento de los diferentes capitales

culturales a través de procesos institucionalizados y proporcionado por los mismos agentes

que conforman el campo de la investigación educativa (Escalante y Osorio, 2004).

Bourdieu (2003) considera que el capital científico, es un capital simbólico

estructurado por un cúmulo de posesiones, derivados de “actos de conocimiento y de

reconocimiento” proporcionados por agentes dotados de “categorías de percepción

específicas” del campo científico. De aquí que el pertenecer a un campo científico requiere

aportar conocimiento y ser reconocido por parte de colegas o competidores. A mayor

reconocimiento mayor capital científico.

La acepción de capital simbólico, nos permite construir un instrumento que delimite

los diferentes niveles de investigación educativa en México. Es así como el capital

simbólico se interpreta en este estudio, como un reconocimiento de la posesión de ciertos

capitales que ha acumulado el investigador dentro del campo científico educativo en

México.

50
Habitus.

Un elemento importante para poder comprender la teoría de campos, es el habitus que

poseen los jugadores, la característica que poseen los agentes y que les brinda un “oficio”,

un acervo de referencias, técnicas, y habilidades para defenderse en el campo al cual

pertenecen (Bourdieu, 2002). Cuando un agente ha adquirido un habitus para influir y

obedecer las reglas de un campo determinado, deja de sentir que su oficio es cumplir con

algún trabajo y obtiene la ganancia de ser visto como una persona desinteresada en obtener

un provecho individual (Bourdieu, 2002).

Bourdieu (1980b, en Giménez, 1999) define al habitus “como sistema adquirido de

esquemas generadores” y “como sistema de disposiciones duraderas y transponibles” (p.

88).

Giménez (1999) resalta que el habitus debe ser concebido desde el término

disposición porque “expresa ante todo el resultado de una acción organizadora que reviste,

por lo mismo, un sentido muy próximo al de términos como estructura; además designa una

manera de ser, una propensión o una inclinación” (Bourdieu, 1972, en Giménez, 1999, p.

6); y a la vez abordado como “esquema” ya que es sistemático y transponible, otorgando así

un sentido práctico interiorizado de modo implícito, pre-flexivo y pre-teórico, ante esta

teoría del “sentido práctico” que no requiere pasar por la conciencia y el discurso.

El concepto de habitus se refiere “a un sistema socialmente constituido de

disposiciones estructuradas y estructurantes, adquirido mediante la práctica y siempre

orientado hacia funciones prácticas” (Bourdieu y Wacquant, 1995, en Escalante y Osorio,

2004, p. 40) como las formas de pensar, sentir y practicar la investigación educativa.

51
Por su parte, Giménez (1999) hace mención que el concepto habitus ha tenido que

readaptarse a las exigencias de las sociedades modernas para atenuar sus funciones

reproductivas y abrirse camino a la creatividad y capacidad de improvisación:

“El habitus no es el destino, como se lo interpreta a veces. Siendo producto de la

historia, es un sistema abierto de disposiciones que se confronta permanentemente

con experiencias nuevas y, por lo mismo, es afectado también permanentemente por

ellas. Es duradera, pero no inmutable” Bourdieu (1992, en Giménez, 1999, p. 8).

A partir de estas concepciones, nos referimos aquí, al habitus como las técnicas y

habilidades que se van incorporando al agente de la investigación educativa y que se

consideran como el “sentido práctico” en este campo, por ejemplo, el uso que les da el

investigador educativo a las TIC en su labor de construcción de conocimiento.

En este estudio, la teoría de campos entremezcla los conceptos de capital y campo

con el fin de facilitar la comprensión y categorizar a los distintos niveles que poseen los

investigadores educativos en México y mostrar el habitus que han desarrollado esos grupos

que estructuran el microcosmos social de la investigación educativa a través del uso de las

TIC. Es decir, se aborda el concepto habitus que conlleva el uso de las TIC en las diferentes

etapas metodológicas que presuponen la investigación en educación. El hecho de trabajar

con la computadora en el transcurso de una investigación educativa, requiere de la

incorporación de habitus que se van dando mediante la inversión de tiempo (capital cultural

incorporado) y que brinda apoyo al investigador de tal forma que puede obtener y producir

información a través de diferentes medios electrónicos, específicamente en la investigación

educativa dada la importancia y exigencia que esta supone a inicios del siglo XXI.

52
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)

Sin el afán de descalificar las definiciones que se han optado al abordar a las Tecnologías

de la Información y la Comunicación, habrá que advertir de la mala utilización que hacen

diversos autores, e incluso autores de prestigio en este campo, en sus textos, al emplear el

término “nuevas tecnologías”, acepción inadecuada que puede juzgarse bajo el

cuestionamiento ¿Hasta cuándo una tecnología se podrá llamar “nueva”? (Cabero, 1996, en

Schmelkes y López, 2003).

El término “nuevas tecnologías” pierde significado en el entendido que las

tecnologías de la información y la comunicación no pueden ser nuevas, ya que estas ni

siquiera han madurado cuando ya hay una transformación en su taxonomía pragmática.

De la misma manera, no podemos obviar el mal uso que se ha hecho del término

“TICs”, el cual ha sido incorporado bajo su uso convencional, a través de una búsqueda de

artículos en Internet (Adams y Schmelkes, 2008), pero que supone un error ortográfico, ya

que como nos revela la Real Academia Española (2005), se debe evitar su copiado en inglés

al realizar el plural de las siglas, añadiendo al final una s minúscula, precedida o no de

apóstrofo. Con el fin de evitar dar mal uso a término, en este estudio, a pesar de haberse

encontrado con algunas definiciones en donde se emplea nuevas tecnologías, TICs, NTIC,

se considerarán homólogas a las siglas TIC o al término Tecnologías de la Información y la

Comunicación.

Espinosa (2010) sistematiza que la emergencia de las TIC a través de términos

técnicos, se va dando mediante los cambios y transformaciones de la tecnología y las

ciencias duras; y en términos sociales como la apropiación de técnicas y tecnologías, con el

53
fin de habilitar su difusión, aceptación y proliferación. La autora menciona que “vivir sin

las TIC es vivir en el error o, peor aún, es atesorar un pasado rancio, polvoso, lento y

aburrido” (p. 9).

Al referirnos a las TIC, nos encontramos con terminologías concebidas desde

diferentes puntos de vista, que más allá de ser consideradas excluyentes, se abordan de

manera complementaria.

Las TIC son entendidas por la UNESCO (Khvilon, 2002) como uno de los pilares

de la sociedad moderna, en donde muchos de los países consideran que las habilidades del

manejo de las TIC son parte del núcleo educativo a la par de la lectura, escritura y las

matemáticas. Las tecnologías de la información y la comunicación se han convertido en

parte de los negocios, claves del éxito de las corporaciones modernas y en un valor

agregado a los procesos de aprendizaje. Internet como parte de estas tecnologías ha

incrementado la innovación y progreso de los países desarrollados y en desarrollo.

Las TIC son pensadas por Dettmer (2010), como “un conjunto de herramientas y/o

dispositivos (materiales o inmateriales) resultantes de diversas innovaciones tecnológicas

en cuatro grandes campos: microelectrónica, informática, telecomunicaciones y nuevos

materiales” (p. 171). Incluyendo tecnologías como la radio, telefonía, televisión, video,

transmisión de datos mediante satélites y fibra óptica, Internet y dispositivos móviles.

Las TIC representan mejoras en la forma de transmitir y recibir datos de manera

interactiva a través de voz, imagen o texto en forma masiva o individualizada (Lugones et

al., 2003, en Dettmer, 2010). A la vez Dettmer (2010) las relaciona con modelos de

sociedad como “sociedad de la información, sociedad del conocimiento y la economía

54
basada en el conocimiento” y sus alcances en la educación, enfatizando en la importancia

que tienen en estos modelos de sociedad las TIC.

El campo de las TIC en educación, ha sido definido como el conjunto de

herramientas, soportes y canales para el tratamiento y acceso a la información como ayuda

al proceso de enseñanza-aprendizaje en instituciones de educación superior (Schmelkes y

López, 2003b, en Adams y Schmelkes, 2008), añadiendo los aspectos de comunicación y

trasmisión del conocimiento y la relación profesor-alumno (Adams y Schmelkes, 2008).

Por su parte Cabero (2007) se refiere al término “nuevas tecnologías” en la sociedad

de la información, caracterizándolas como parte de la sociedad globalizada, que gira en

torno a las TIC y genera nuevos ambientes de trabajo, en un marco de exceso de

información cuyo impacto se refleja en toda la sociedad, pero con una utilización no

equitativa, con una velocidad del cambio que no permite madurar las mismas tecnologías y

da origen a la inteligencia ambiental a causa de su sobrepoblación.

De la Torre, Carranza e Islas (2009) consideran que el criterio más generalizado en

el uso de las TIC, reside en incluir computadoras y cursos para los estudiantes y los

profesores; sin embargo, las TIC buscan un cambio integral en el modo de pensar,

aprender, investigar y transmitir conocimientos.

Colás (2002) aborda a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación,

como un medio para gestionar eficazmente datos, información y conocimiento.

Suárez (2007) distingue y define a las TIC bajo tres conceptos básicos: a) la

tecnología, como la ciencia que estudia los medios técnicos y las tareas empleadas en las

ramas de la industria y los negocios; b) la tecnología de la información, la cual también se

llama cotidianamente informática, como la rama que estudia las técnicas y procesos

55
automatizados que trabajan sobre los datos y la información; y c) las tecnologías de la

comunicación, también llamadas de la telecomunicación, que estudian las técnicas y

procesos para el envío y recepción de información a distancia.

Para efectos de este estudio se entiende por TIC, al conjunto de herramientas

análogas o digitales que facilitan la obtención, análisis y difusión de información, la

comunicación entre pares, así como la generación de conocimiento específicamente en el

campo de la investigación educativa.

Las TIC en la Investigación Educativa

Colás (2002) menciona que Internet brinda la oportunidad de formas organizativas nuevas

como consecuencia de la propagación de la información de forma horizontal. El uso de la

red ofrece mayores ventajas frente a los modelos tradicionales de producción de

conocimientos en educación. De este modo aborda el impacto que Internet ha tenido en la

IE desde la perspectiva instrumental y la perspectiva cultural.

La autora explica que Internet visto desde su ángulo instrumental, tiene que ser

entendido “como instrumento que transforma el quehacer científico” y enumera algunas de

las aplicaciones que se pueden obtener a través de Internet en la Investigación Educativa:

- Acceso a la producción científica a través de bases de datos online.

- Acceso a organizaciones e instituciones científicas, quienes brindan información

muy valiosa para los investigadores, el conocimiento de líneas de investigación, los

proyectos que se están llevando a cabo.

56
- Recursos para la preparación de proyectos científicos, a través de tesauros y

diccionarios on-line, traductores on-line, etc.

- Recursos para la redacción de informes científicos, como los recursos de escritura

on-line writinghelp, los sistemas de citas bibliográficas, etc.

- Difusión de publicaciones, tanto en revistas electrónicas indexadas como en páginas

web de usuarios accesibles en la World Wide Web.

- Comunicación científica directamente, personalizada como los foros de discusión

acerca de temáticas de interés, la proyección y planificación entre investigadores

que se encuentran distantes geográficamente, etc.

- Información de eventos científicos, es decir, acceso a información de congresos,

conferencias, ponencias, cursos, charlas, etc.

Desde el ángulo cultural, como medio que propicia la transformación de la cultura

científico-educativa (Colás, 2002), el cual privilegia los siguientes cambios:

- En la forma de generación, difusión y acceso del conocimiento científico, en el

sentido de que la “dialogicidad científica” crece a través de la preparación de

proyectos científicos colectivamente, la flexibilidad y adaptabilidad que suponen los

congresos científicos on-line, la teledocumentación y la telecomunicación que

privilegia el acceso a investigaciones de otros países.

- En la forma de relación entre ciencia y sociedad, debido a que a mayor y más rápida

accesibilidad de la información científica provoca colectivos sociales más amplios

en tareas y logros científicos, elevando de esta forma la cultura científica.

- En la gestión de la actividad científica, mediante el correo electrónico y el protocolo

de transferencia de archivos (FTP) para comunicar a las comunidades científicas

57
propuestas de formación, demandas sociales y empresariales, becas y premios a la

investigación, etc.

- En los modelos de formación y perfeccionamiento científico, mediante programas

de doctorado y cursos de especialización en formación científica on-line.

Por su parte Castañeda (2010) también presenta una serie de opciones, como la

búsqueda de información en Internet, el intercambio de mensajes a través de correo

electrónico, la participación en foros y blogs con tópicos de discusión específicos, la

conversación en línea por medio de chats con texto, audio y video, la adquisición de

software libre en Internet y la consulta de información especializada, facilitando así, la

solución a uno de los problemas que se viven dentro del campo de la Investigación

Educativa, que es la localización de la información.

Mafokonzi (1998), expone que mediante el uso de las “nuevas tecnologías”, el

investigador aislado va dando paso a la colaboración, desde la perspectiva de aldea

universal. Menciona que a través de una computadora con acceso a Internet y el uso de

programas de comunicaciones se puede tener acceso a la documentación, a través de una

ágil búsqueda bibliográfica y que las formas de publicación se han diversificado y

acelerado, mediante la letra virtual, aminorando el tiempo en revisiones por parte de

expertos de los consejos de redacción de las revistas escritas, los problemas de distribución,

etc. El autor ubica a la elaboración de páginas web como una posibilidad que brindan

ciertas utilidades informáticas gratuitas que ayudan al inexperto de las tecnologías, a crear

una página dedicada por citar un ejemplo, en la ejecución de proyectos de investigación, en

donde pueden acceder los miembros del equipo para compartir imágenes, textos, sonidos e

incluso hacer videoconferencia desde cualquier lugar del mundo.

58
Boza, et al. (2003) encuentran en las redes telemáticas, una posibilidad de hacer

investigación telemática mediante cuestionarios on-line formulados en HTML, los cuales

contienen una entrada de datos que serán procesados en un servidor web. Los autores

reconocen ventajas y posibilidades que tienen los sujetos encuestados a contestar

cómodamente y cuando lo deseen, se pueden ajustar a los objetivos de la investigación, se

tiene la posibilidad de conocer las destrezas de los participantes acerca de Internet en el

intervalo temporal que transcurre en la emisión del formulario y la recepción de

información es instantánea; como inconvenientes cita la imposibilidad de contestar en

modalidades de formulario por falta de conocimientos y destrezas, la posibilidad de pérdida

de información por problemas técnicos tanto del emisor como del receptor, el posible

cansancio y la fatiga de concentrarse delante de la computadora al contestar este tipo de

cuestionarios, entre otros.

Boza, et al. (2003) identifican a los foros de debate telemáticos como una estrategia

en la que el nivel de participación y el interés de los participantes pueden arrojar

información a la investigación.

El programa estadístico SPSS, es uno de los programas que es más utilizado en

Estados Unidos de Norteamérica y América Latina, es de gran ayuda para las

organizaciones que necesitan desarrollar y subsecuentemente analizar bases de datos con

fines prácticos y de investigación, permite efectuar tanto análisis estadísticos básicos como

avanzados (Castañeda, Cabrera, Navarro y de Vries, 2010).

González (2004) reconoce la existencia de software como Atlas/ti, Nvivo,

Ethnograph, HyperResearch en la investigación cualitativa y en ellos encuentra una forma

59
de trabajo facilitada para los investigadores, en cuanto a la clasificación, organización y

recuperación de la información.

Olabuénaga (1999, en González, 2004) menciona que el software para la

investigación cualitativa realiza siete operaciones:

1. Localizar palabras y frases

2. Crear listas de palabras, contar su frecuencia

3. Crear índices así como concordancias del tipo. Palabras en su contexto

4. Atribución de palabras clave a segmento de texto

5. Atribución de códigos a segmentos

6. Conexión de códigos a categorías

7. Presentación de gráficos

Por su parte, Roberts y Wilson (2002) mencionan que si bien es cierto que las TIC

pueden apoyar en la recogida, gestión y almacenamiento de datos; existen argumentos

filosóficos y metodológicos en contra del uso de las TIC para el análisis de datos

cualitativos. En la tarea central en la investigación de corte cualitativo, el significado de los

textos no puede ser computarizado (Kelle ,1995, en Roberts y Wilson, 2002).

En el entendido de que el campo de la investigación educativa forma parte de la

investigación social, se encuentra a Babbie (2000) quien sistematiza, que mediante el uso

de la tecnología, se pueden realizar entrevistas y encuestas electrónicas como las entrevistas

telefónicas por computadora, la entrevista personal asistida por computadora, la

autoentrevista asistida por computadora, el cuestionario autoadministrado computarizado,

la entrada de datos por tonos y el reconocimiento de voz; nombra algunos programas que

sirven para analizar datos de las ciencias sociales como ABtab, AIDA, A.SAT, BMDP,

60
CRIPS, DAISY, Data Desk, DATA-X, Dynacomp, INTERSTAT, MASS, MicroCase,

Microquest, Microstat, Micro-SURVEY, Minitab, SAS, SNAP, SPSS, TECPACS, entre

otros; a la vez que encuentra al ciberespacio como un nuevo recurso que ofrece a los

científicos sociales una poderosa herramienta a través del correo electrónico, gophers

(programas FTP) y la Word Wide Web.

Guzmán y Alvarado (2009) mencionan que se cuentan en Internet direcciones

dedicadas a rastrear y exhibir plagios de documentos elaborados por investigadores de

reconocida trayectoria como lo es el software ubicado en la URL

http://plagiarism.phys.virginia.edu/software.html el cual fue diseñado por Luis A.

Bloomfield.

Tejedor (2003) fundamentando con varios autores, agrupa y clasifica el plano como

nuevo escenario en el entorno de investigación educativa con el desarrollo de las “nuevas”

tecnologías de la información y la comunicación en organización de la investigación a

través de “La búsqueda de información y el planteamiento del problema de investigación”

en donde incluye a la red de redes como medio de acceso a la información, el software

específico en beneficio de la investigación; la “Recogida de datos” ubicando a la

observación, las encuestas aplicadas en computadora y los test computarizados; “Análisis

de datos” a través de programas de datos cuantitativos y cualitativos.

De esta forma se percibe un amplio horizonte poco explorado por la literatura en

México, campo de oportunidad para futuros investigadores educativos. Para efectos del

estudio, se realiza un intento por clasificar las TIC en la IE, en un uso general en cuanto a la

recopilación y sistematización de información, lo cual incorpora la comunicación entre

pares, los modos de elaborar, resguardar y mejorar el estilo de producción en cuanto a

61
documentos digitales, la divulgación de los resultados de investigación; por su utilidad,

respecto a los enfoques paradigmáticos en la investigación de corte cualitativo, cuantitativo

y/o mixto; y por la necesaria colaboración en la producción de nuevos entornos digitales en

el campo de la Investigación Educativa.

62
CAPÍTULO III

METODOLOGÍA

En el capítulo III, se presenta la concepción del enfoque cuantitativo, el tipo o alcance del

estudio, se presentan algunas técnicas de investigación y la técnica incorporada a la

investigación, el procedimiento de recolección de información que se siguió y la

descripción de los participantes en el estudio.

El enfoque cuantitativo

El enfoque de investigación cuantitativa es una concepción postpositivista del

conocimiento. Este enfoque proviene de una filosofía determinista, es decir, en las causas

posiblemente se determinen los efectos o resultados, además de manifestar la necesidad

para examinar las causas. Es reduccionista, pretende reducir las ideas en un conjunto

pequeño y discreto de ideas a probar. Por ejemplo, mediante la constitución de la hipótesis

y preguntas de investigación; se lleva mediante la observación y la medición empírica de la

realidad objetiva que reside externa en el mundo, la medición numérica mediante

observaciones, el análisis de la conducta de los individuos y busca la verificación de las

leyes o teorías que rigen el mundo con el fin de comprenderlo (Creswell, 2003). El citado

autor define el enfoque cuantitativo como:

63
aquel en el cual el investigador usa principalmente concepciones postpositivistas

para desarrollar conocimiento (por ejemplo, el razonamiento de causa y efecto, la

reducción a preguntas, variables e hipótesis específicas, el uso de la medición y la

observación, y la prueba de teorías), emplea estrategias de indagación tales como

experimentos y encuestas, y obtiene datos con instrumentos predeterminados que

producen datos estadísticos (p. 27).

Por su parte, Hernández, et al. (2010) menciona que el enfoque de investigación

cuantitativa, es aquel que recolecta datos para probar hipótesis, con base en la medición

numérica y el análisis mediante estadística, con el fin de establecer patrones de

comportamiento y probar teorías.

En este sentido, Barraza y Carrasco (2010) proponen el enfoque cuantitativo como

el eje del desarrollo científico y tecnológico e interpretándose mediante los principios

explicativos que atraviesan el proceso investigativo en los conceptos teoría, observación y

medición.

Por otro lado, Cook y Reichardt (1986b, en Sandín, 2003) sistematizan al paradigma

cuantitativo como una búsqueda de los hechos o causas de los fenómenos sociales,

mediante una medición penetrante y controlada de manera objetiva, vista desde afuera,

orientada a la comprobación, de carácter confirmatorio, reduccionista e hipotético

deductivo, orientado al resultado y que asume una realidad estable.

La presente investigación se inscribe dentro del enfoque de investigación

cuantitativo debido a que el universo de estudio (los agentes de la Investigación Educativa),

se encuentran geográficamente dispersos en México o fuera de él y sería complejo trabajar

una investigación cualitativa que pueda cubrir los requisitos de los objetivos planteados.

64
Además, se somete a una medición de manera objetiva y que con el apoyo de la Tecnología

de la Información y la Comunicación, mediante la técnica de la encuesta, se encuentra una

forma viable de recolección de la información en este contexto.

Por otro lado, tomando en cuenta la distinción entre la filosofía de la computadora y

la filosofía del enfoque cualitativo investigador (Roberts y Wilson, 2002), el bajo

presupuesto económico y el tiempo que se dispone para realizar el presente estudio, la

factibilidad de emplear encuestas en línea a nivel nacional y considerando las

características del objeto de estudio dentro de las cuales se intenta obtener un análisis de la

frecuencia de uso de las TIC que tienen los investigadores de la educación tomando en

cuenta el nivel de investigación de los agentes mencionados, se opta por realizar una

investigación de corte cuantitativo.

El tipo o alcance de estudio

Münch (2007) plantea la posibilidad de clasificar a los tipos de investigación a partir de los

factores: ámbito, objetivos y periodo.

1) De acuerdo al ámbito en el que se efectúan pueden ser:

a) Estudios de campo. Investigaciones llevadas a cabo en el medio en que sucede el

problema y tiene como ventaja de que si la muestra es representativa, es permitido

realizar generalizaciones. Este tipo de estudio pueden ser investigación participante

si el investigador es parte del grupo estudiado sin que éste se dé cuenta de ello; e

investigación no participante, que como su nombre lo indica, el investigador solo

observa.

65
b) Estudios experimentales, cuando el investigador ha planteado su hipótesis a

comprobar, conoce y controla variables con relación a la hipótesis con el fin de

explicar el fenómeno. Los estudios experimentales se denominan estudios de campo

si el investigador lleva a cabo el estudio en el lugar en donde reside el fenómeno a

investigar; y estudios de laboratorio si se realiza dentro de un laboratorio.

Por su parte Garza (1988) insiste y complementa que las investigaciones

experimentales tienen por objeto manipular las variables a fin de comprobar o rechazar una

hipótesis que indica una relación causal entre ellas. Entendiendo aquí como variable

independiente si el fenómeno es identificado como causa de otro y variable dependiente si

el fenómeno se considera como efecto de otro.

Por otro lado Eyssautier (2006) muestra al método experimental como aquel que se

aplica para efectos de comprobación o medición de varianzas o efectos en una situación

cuando en ella se introduce una nueva causa, dejando intactas las demás causas.

2) De acuerdo a los objetivos pueden ser:

a) Estudio exploratorio, se caracteriza por realizarse cuando no se tiene una idea

específica de lo que se pretende investigar o cuando el fenómeno es poco conocido

por el investigador, su objetivo es ayudar a identificar el problema, a instaurar la

hipótesis y a elegir la metodología para poder llevar a cabo un estudio definitivo

(Münch, 2007).

Respecto a este tipo de investigación, Garza (1988) menciona que busca habituarnos

en el problema de estudio y seleccionar, adaptar o perfeccionar, los recursos y

procedimiento de que se dispone para futuras investigaciones.

66
Desde la perspectiva de Castañeda, de la Torre, Morán y Lara (2002), los estudios

exploratorios tienen una finalidad de corto alcance y suelen perseguir los objetivos de

conocer la información disponible escrita, hablada u observable empíricamente sobre algún

tópico e identificar si hay influencia entre dos factores o más en donde uno(s) se suponga

antecedente(s) (variable independiente) de otro(s) (variable dependiente). Según estos

autores, en el estudio exploratorio las preguntas de investigación son básicas, por ejemplo:

¿cuáles son los antecedentes históricos del problema?, ¿quiénes son los pensadores más

sobresalientes?, ¿cuáles son las partes que integran el problema?, etc., motivo por el cual no

se puede proponer hipótesis.

b) Estudio descriptivo. Se utiliza con el afán de explicar las características más

importantes del fenómeno a estudiar, en lo referente a aparición, frecuencia y

desarrollo (Münch, 2007).

En este sentido, Garza (1988) también precisa que la investigación descriptiva tiene

como finalidad, mostrar las características de los fenómenos. Este autor añade que es de

carácter diagnóstico cuando se enfoca a establecer relaciones causales entre ellos, de tipo

predictivo cuando se trata de pronosticar la realización de ciertos efectos y de carácter

correctivo cuando se intenta estimular, atenuar o eliminar los efectos.

Por su parte Castañeda, et al. (2002) mencionan que los estudios descriptivos tienen

por objeto mostrar el modo en que sucede el problema que se estudia. En el área de los

estudios descriptivos se ubican los estudios observacionales y las encuestas, tienen el

objetivo de cuantificar o cualificar las variables. Otra característica clave de este tipo de

estudios, es que involucran elaboraciones conceptuales (teóricas) suficientes para abordar

hipótesis de investigación. Este tipo de estudios necesitan cierta experiencia por parte del

67
investigador, debido a que su metodología requiere un nivel de precisión alto y los

instrumentos y técnicas deben poseer validez y confiabilidad para poder generalizar los

resultados obtenidos a los objetos o sujetos del mismo universo.

c) Estudio confirmatorio, se lleva a cabo cuando se cuenta con información apoyada

en marco teórico y en los resultados de estudios exploratorios y/o descriptivos

previos, con el fin de poner a prueba las teorías que intenten explicar el fenómeno

(Münch, 2007).

Este tipo de estudio también es abordado como estudio explicativo por Castañeda, et

al. (2002) y lo definen como aquel que busca comprender las variables y lo ubican como el

nivel más alto que un tema pueda alcanzar. Este tipo de estudio busca determinar las causas

que lo generan, es decir, saber por qué ocurre así.

A esta categorización que Münch (2007) ofrece según los tipos de estudio en cuanto

a objetivos, Hernández, et al. (2010) prefieren llamarla como alcances del proceso de

investigación, ya que en un estudio constituyen un continuo de causalidad, es decir, los

autores citados reconocen, que una investigación puede abarcar diferentes etapas en su

desarrollo, iniciándola como exploratoria, después adquiriendo el alcance de ser descriptiva

y correlacional, para finalizar como explicativa.

Para estos autores, la investigación correlacional tiene como objetivo conocer la

relación o grado de asociación existente entre dos o más conceptos, categorías o variables

en un contexto particular. Es posible ubicar en el estudio relaciones entre más de dos

variables. Este tipo de estudio asocia variables a través de un patrón predecible para un

grupo o población. Su utilidad principal es conocer cómo se puede comportar un concepto

o variable al momento de identificar el comportamiento de otras variables relacionadas. Los

68
estudios de alcance correlacional difieren de los descriptivos debido a que estos últimos se

concentran en medir con precisión las variables individuales, los primeros evalúan, con la

mayor exactitud posible, el grado de relación entre dos o más variables.

Este tipo de estudio, puede tener en cierta medida, un valor explicativo,

parcialmente, debido a que con el hecho de saber que dos conceptos o variables se

relacionan, se obtiene información explicativa. Por último, los autores mencionan que se

corre el riesgo de que en algunos casos en donde las variables están aparentemente

relacionadas, en realidad no sea así; denominando a esto correlación espuria o falsa.

3) Continuando con Münch (2007), de acuerdo al periodo en el que se efectúa, los tipos de

investigación pueden ser:

a) Transversales. Los cuales se realizan en un periodo establecido.

b) Longitudinales. Se llevan a cabo estudiando al fenómeno a través del tiempo.

c) Piloto o previos. Se realizan cuando no se conocen suficientemente las variables

que se pretenden controlar, la hipótesis que se quiere comprobar y los

instrumentos que se van a utilizar.

d) Finales o definitivos. Aquellos que efectúan a posteriori del estudio piloto con el

fin de encontrar conclusiones definitivas y elaborar un informe.

Para efectos de la investigación y siguiendo los objetivos y la hipótesis planteada, se

optó por identificar a esta investigación de alcance exploratorio, descriptivo y correlacional,

la cual se desarrolló de manera transversal.

Para efectos de esta investigación, se considera óptima la adopción del estudio como

el alcance de investigación, debido a que no solo se eligió un tipo de estudio, si no que se

tuvo que pasar por tres fases; la fase exploratoria al momento de indagar lo que hay en el

69
tema a través del análisis a profundidad de los estados del conocimiento; la fase descriptiva

mediante el análisis de frecuencias del uso de las TIC en la Investigación Educativa en

general; y por último por la fase correlacional a través del análisis llevado a cabo mediante

la búsqueda de la relación existente entre los distintos niveles de Investigación Educativa

que posee la población estudiada y el uso que le dan a las TIC. Por lo tanto, el alcance

logrado por el estudio es de tipo exploratorio, descriptivo y correlacional.

La técnica

De acuerdo con la clasificación de Eyssautier (2006) existen diferentes tipos de técnica, a

partir de los cuales se puede obtener un criterio científico para la conducción de una

investigación en el ámbito social, de las diferentes técnicas existentes. En el presente

documento se abordan las concepciones de la entrevista, la encuesta y la observación.

La entrevista.

La técnica de la entrevista es la conversación entre dos personas con el fin de obtener

información para reforzar el problema e hipótesis, ésta puede ser dirigida o informal

(Eyssautier, 2006).

Por su parte Hayman (1968), menciona que en la entrevista el entrevistador puede

ser el mismo investigador o alguna otra persona asignada por él, el sujeto dialoga cara a

cara con el entrevistado y consigue directamente la información. Tiene la ventaja de la

flexibilidad y la recolección de información a profundidad. La entrevista puede ser

70
estructurada siguiendo un orden predeterminado y un conjunto delimitado de

procedimientos o tiene la alternativa de ser no estructurada, carácter que le da mayor

libertad para explorar pistas no planificadas y de esta forma enriquecer el contenido de la

investigación.

Desde la perspectiva de Ander-Egg (1995), la entrevista es la conversación entre

dos personas por lo menos, en donde uno es el entrevistador y otro u otros son los

entrevistados; en esta conversación, los individuos dialogan con arreglo a ciertos esquemas

o pautas acerca de un problema o cuestión determinada, con un propósito profesional.

Por su parte, Briones (1998) indica que la entrevista es una conversación entre

investigador y una persona que responde a preguntas dirigidas a la obtención de

información relativa por los objetivos específicos de un estudio.

A la vez Webb (S.F., en Ander-Egg, 1995), encuentra a la entrevista como la técnica

por excelencia de la investigación sociológica.

En la investigación social existen las modalidades de entrevista estructurada o

formal y la entrevista no estructurada o informal (Ander-Egg, 1995). El autor explica que la

entrevista estructurada se lleva a cabo bajo un formulario previamente preparado y

estrictamente normalizado. En el cuestionario se pueden escribir las respuestas

textualmente o en forma codificada. Este tipo de cuestionario se realiza siempre en el

mismo orden y bajo los mismos términos, requiere del conocimiento previo del nivel de

información y un lenguaje comprensible para el entrevistado. El autor a su vez, menciona

que la entrevista no estructurada brinda una mayor libertad a la persona interrogada y a la

persona que entrevista. Está constituida por preguntas abiertas sin una estandarización

formal. El entrevistado puede responder a las preguntas con sus propios términos. La

71
entrevista no estructurada puede ser entrevista focalizada, entrevista clínica y entrevista no

dirigida.

Por otro lado, entre las desventajas de la entrevista, podemos mencionar que

involucran mayor tiempo y costo, la posible dificultad de interpretación al analizar las

respuestas y la subjetividad (Hayman, 1968).

La encuesta.

La encuesta es identificada como la técnica de investigación más utilizada en la

Investigación Educativa. La técnica aparentemente ofrece la desenvoltura para conocer la

opinión a los sujetos con respecto a algún problema, conocer actitudes, recabar sugerencias,

a través de preguntas por escrito (Hayman, 1968).

Por su parte Münch (2007) menciona que la encuesta es la técnica que pretende

obtener información proveniente de una parte de la población o muestra, a través del uso

del cuestionario o de la entrevista.

Desde la perspectiva de Garza (1988) se identifica a la encuesta como la

recopilación de testimonios, orales o escritos, provocados y direccionados con la intensión

de indagar los hechos, opiniones y actitudes. El autor considera que la encuesta forma parte

de la categoría de la observación controlada.

Por su parte, Creswell (2003) indica que la encuesta proporciona una descripción

cuantitativa o numérica de tendencias, actitudes u opiniones de una población a través del

estudio de una muestra, el investigador generaliza o hace afirmaciones acerca de la

población.

72
Por otro lado, Briones (1998) define a la encuesta social como un conjunto de

técnicas dirigidas a recabar, procesar y analizar la información proveniente en unidades o

en personas de un colectivo en específico. El autor distingue como principales

informaciones que se pueden recabar a las características demográficas, las características

socioeconómicas, conductas y actividades y opiniones y actitudes. Los datos se pueden

obtener a través de observaciones, cuestionarios o entrevistas personales. El autor deja ver

que en cuanto a temas de educación, estudios de población, etc., se puede categorizar a la

encuesta en:

a) Encuestas descriptivas. Encargadas de encontrar la distribución de los fenómenos

estudiados en cierta población y/o en subconjuntos de ella. En este tipo de encuesta,

la población de la muestra debe ser heterogénea en su composición con el fin de

obtener subgrupos o categorías que permitan observar las variaciones del

fenómeno.

b) Encuestas explicativas. Buscan la explicación de un fenómeno estudiado a través de

la identificación de uno o más factores causales o por medio de generalizaciones

teóricas. Sigue el modelo de los diseños experimentales, pero a diferencia de éste, el

investigador no maneja la variable independiente y necesita identificar la evidencia

de su acción en la información recogida. Para evitar que otros factores tengan efecto

en el fenómeno indagado, se restringe la heterogeneidad del universo y las técnicas

de análisis adecuadas. Los tipos de encuestas explicativas son las teóricas o

experimentales, cuyo propósito es inducir a verificación una o más hipótesis

causales; las encuestas evaluativas o programáticas establecen la contribución de

73
uno o más factores a la causa del fenómeno con la finalidad de actuar sobre ellos de

la manera que más convenga a cierto programa de acción.

En cuanto a tiempo o periodo de referencia del estudio, este autor categoriza a la

encuesta en:

a) Encuestas seccionales. Puede ser aplicada a estudios descriptivos y a estudios

explicativos. Consiste en estudiar los objetivos propuestos en la investigación en

cierta población o en una muestra de ella en un momento determinado.

b) Encuestas longitudinales. Estudian uno o más fenómenos en el tiempo o en un

periodo de tiempo, ya sea para describir las modalidades de su desarrollo o para

encontrar los factores asociados. Los diseños longitudinales pueden ser

retrospectivos y prospectivos. Los diseños longitudinales retrospectivos son

aquellos que relacionan el fenómeno del estudio –variable dependientes- con una o

más variables independientes que hayan sucedido anteriormente a la elaboración del

estudio, es decir tratan de encontrar en un tiempo anterior las causas del fenómeno o

las variaciones de la variable dependiente que se estudia, su limitación reside en la

falta de control del investigador en las variables que forman parte del estudio. Los

diseños longitudinales prospectivos, estudian los cambios que experimentará un

fenómeno en el futuro.

Una vez que el investigador elige a la encuesta como técnica, éste debe crear una

lista de contenidos, los cuales le van a proporcionar la información que se requiere para

abordar el estudio. La información puede ser fáctica (determinar cosas como la renta, edad,

nivel educativo, etc.), otras veces indagará ideas y recomendaciones pero también puede

examinar actitudes y opiniones (Hayman, 1968). Resulta adecuado, el uso de la encuesta

74
con el fin de obtener datos descriptivos provenientes de personas especializadas o con

experiencia en algún problema determinado.

Por otro lado, Garza (1988) advierte que toda vez que se ha incluido el trabajo

documental, se elabora cada pregunta precedida por el análisis de las posibles respuestas.

De no haber material suficiente para la planeación de la encuesta, se recomienda recurrir al

juicio de los expertos y a la exploración del terreno.

El diseño total de la encuesta está conformado por distintos diseños parciales. La

primera tarea reside en formular los objetivos generales y específicos de la encuesta con

mayor claridad. A partir de ahí se ubican las etapas de diseño de la cobertura de la encuesta,

construcción de los instrumentos para la recolección de la información, trabajo de campo,

crítica y procesamiento de la información, análisis e interpretación de los resultados y

presentación del informe final (Briones, 1995).

Algunas de las ventajas que ofrece la encuesta, es que brinda información reciente

sobre procesos actuales y a menudo puede ser la única forma viable para obtener

información que requiere el estudio. La encuesta es más rápida que la observación del

terreno debido a que ésta necesita mayor tiempo para lograr un grado comparable de

profundidad (Garza, 1988).

Por otro lado, Hayman (1968) advierte que la encuesta no es conveniente utilizarla

para localizar una causa y efecto, ni para efectuar un trabajo que resulta más conveniente

para cierta técnica, sino para utilizarla en un problema que así lo requiera (Hayman, 1968).

75
La observación.

La observación es por excelencia, la técnica en la investigación de cualquier ciencia

(Castañeda, et al., 2002).

En este sentido Aróstegui, Bustamante, Cherniak, Guerásimov, Mateo, Montagne,

Nikívorov, Ogurstov, Rodríguez Solviera, Ruzavin, Sadovsky, Shviriev (1985, en

Castañeda, et al., 2002), abordan a la observación científica como “la percepción dirigida

de los objetos y fenómenos de la realidad”. Los autores identifican en la observación:

1) el objeto de la observación; 2) el sujeto de la observación; 3) los medios para la

observación; 4) las condiciones de la observación, y 5) el sistema de conocimientos

a partir del cual se formula la finalidad de la observación y se interpretan los

resultados de ésta.

La observación se encuentra guiada por la teoría, es decir, a través de la teoría se

eligen los aspectos de los hechos que le interesan. Esta técnica es considerada

deliberadamente intencional y debe recabar datos que respalden la teoría que requiere

explicar una clase de hechos. Los autores citados, distinguen a la observación no

participante y a la observación participante.

La observación no participante pretende que el investigador actúe como cámara

fotográfica, registrando la naturaleza tal como ocurre, sin perturbar o modificándola en un

menor grado. Este tipo de investigación se lleva en dos fases, en la primera fase, el

investigador ve, oye y escribe lo que sucede en un sector de la realidad; después analiza con

su marco referencial y selecciona las observaciones que concuerdan con la teoría; en la

segunda fase, el investigador ofrece una explicación de lo observado en la primera fase,

76
modificando artificialmente las condiciones para relacionar alguna característica que se

supone como causa de otras. Aquí es importante que el investigador permanezca neutral

respecto a lo que sucede en el experimento, a esto se le denomina confiabilidad.

En la observación participante el investigador cumple con dos roles: incorporarse

como uno más entre los objetos que estudia y, excluirse para realizar sus registros, con la

mayor objetividad posible. El investigador en este tipo de técnica, pasa a ser invisible a

diferencia de la observación participante, en la cual el investigador es neutro.

Selección de la Técnica.

Con el fin de satisfacer los objetivos del estudio, se optó por elegir como técnica a la

encuesta de tipo descriptiva y seccional, debido a que se pretende realizar una primera

observación controlada para obtener una categorización de los niveles que poseen los

investigadores educativos en México y a partir de ello, una descripción cuantitativa de las

tendencias de uso que estos le dan a las TIC en un solo momento.

El instrumento de recolección

El cuestionario es un instrumento en donde el sujeto aporta información de sí mismo,

aplicado normalmente en grupo. El cuestionario posee las ventajas de obtener grandes

cantidades de información destinadas a grandes cantidades de personas, en lapsos cortos,

sometido a un presupuesto monetario bajo, ofreciendo la posibilidad de emplearse a un

77
universo de estudio que se encuentra separado geográficamente y ofreciendo facilidad de

análisis mediante la interpretación numérica u objetiva (Hayman, 1968).

Por otro lado Eyssautier (2006) define al cuestionario como la hoja de cuestiones o

preguntas ordenadas y lógicas, que se aplica para obtener información objetiva acerca de

una población.

Por su parte Briones (1998) menciona que los cuestionarios y las cédulas de

entrevistas son instrumentos que se usan con el fin de recabar la información que se

necesita para cumplir con los objetivos de una investigación, con el fin de ubicar las

situaciones a las cuales un investigador formula preguntas y llena con las respuestas el

formulario correspondiente.

Desde la perspectiva de Ario (1988) se encuentra que el cuestionario tiene por

objeto delimitar los puntos pertinentes de la encuesta, propiciar la respuesta de cada punto,

y uniformar la cantidad de información solicitada y recopilada. El autor considera que uno

de los instrumentos con mayor importancia para mejorar el poder de observación es el

cuestionario. De acuerdo con el propósito, se cuenta con el cuestionario de hechos, el cual

ayuda a encontrar lo que las personas saben; con el cuestionario de actitudes y opiniones

cuyo fin es indagar lo que sienten o piensan las personas. De acuerdo con la forma, se

distinguen los cuestionarios estructurados y no estructurado.

El tipo de cuestionario estructurado, corresponde a las preguntas tanto abiertas como

cerradas. Las preguntas abiertas son aquellas en las que el encuestado puede responderlas

en su forma preferida. Las preguntas cerradas pueden ser dicotómicas cuando solo permiten

una respuesta afirmativa o negativa, o una elección entre dos categorías; o pueden ser

preguntas en abanico cuando admiten la elección entre varias categorías. Este autor

78
encuentra al cuestionario en sentido estricto, y a la cédula o cuadro como las formas más

usuales del cuestionario estructurado. El cuestionario en sentido estricto es un formulario

elaborado en forma interrogativa y se emplea para que el encuestado sea quien llene y

proporcione la información. Por otro lado la cédula, o el cuadro, es un formulario elaborado

en forma afirmativa, pero a diferencia del anterior, éste debe ser llenado por el

entrevistador. El cuestionario no estructurado dispone de la guía de la entrevista, la cual es

una lista de temas que guían al investigador, sin determinar la estructura de la entrevista.

En cuanto al contenido de un cuestionario, es necesario incorporar una introducción

adecuada con explicación breve del fin que persigue, iniciar con preguntas sencillas que

capten la atención del informante, abarcar preguntas personales en la parte media del

cuestionario. Las preguntas deben tener secuencia lógica, pueden incluir preguntas abiertas

y/o cerradas, evitar preguntas ambiguas y confusas, deben referirse a acontecimientos

recientes, evitar las preguntas dirigidas y de tipo emocional, deben ser preguntas cortas e

incluir datos de clasificación (edad, profesión, etc.) (Eyssautier, 2006).

En este sentido, Briones (1998) considera adecuado, clarificar los objetivos en el

momento de la construcción del problema de investigación, previo a la elaboración del

cuestionario. El autor recomienda que posteriormente, se realice un listado de indicadores

por objetivo, a manera de preguntas. El investigador debe acudir al sentido común, a su

experiencia y/o al juicio al momento de la derivación y determinar el número de preguntas

del cuestionario.

Mediante la preencuesta se puede, entre otras cosas, encontrar las preguntas no

importantes e identificar los huecos de información en relación con las necesidades de la

investigación.

79
Los contenidos que un cuestionario debería abarcar (Ario, 1988):

1) La identificación del investigador, como el uso de membretes y sellos

respectivos, con el fin de generar confianza en el encuestado.

2) La solicitud de cooperación, a través de carta anexa, recomendación, haciendo

explícito el objeto y la naturaleza del trabajo, la importancia de sus respuestas, la

seguridad de que sus respuestas serán confidenciales y el ofrecimiento de un

resumen de los resultados de la investigación una vez finalizada.

3) Instrucciones para llenar el cuestionario, incluyendo fecha de devolución.

4) Batería de preguntas, las cuales deberán estar sujetas a:

a. Reducirse al mínimo, eliminando preguntas que no sean de interés del

estudio.

b. Ser claras, sencillas e inequívocas, con el fin de evitar ambigüedades.

c. Llevar un orden, en unidades claras y definidas con encabezamientos

adecuados, con el propósito de estimular la respuesta de todo el

cuestionario.

d. No implicar, ni sugerir, las respuestas.

Se distingue al cuestionario enviado por correo y a la entrevista como modalidades

de la técnica de la encuesta y menciona que la diferencia radica en que en la entrevista, las

respuestas se formulan verbalmente y se requiere de un entrevistador y en el cuestionario

enviado por correo, las respuestas son formuladas por escrito y no necesita de un

entrevistador (Ander-Egg, 1995).

El autor menciona que el cuestionario enviado por correo es una técnica de

recopilación de datos, que tiene como característica principal utilizar un cuestionario en el

80
que los encuestados, contestan por sí mismos, sin necesidad de una intervención directa de

las personas que participan en el trabajo de campo. Consiste en enviar cuestionarios por

correo (postal) a informantes de la encuesta y solicitar su llenado y su reenvío al lugar en

donde se está elaborando la investigación. En este tipo de instrumento de recolección, se

corre el riesgo de recibir un porcentaje elevado de cuestionarios sin información, la

exclusión de aquellos individuos que no saben leer o escribir, la imposibilidad de dar

soporte al informante en la resolución del instrumento, mayor dificultad de realizar control

y verificación de la información, la imposibilidad de obtener aclaraciones sobre las

preguntas formuladas, la recepción tardía de cuestionarios remitidos; pero se resaltan las

ventajas de un menor costo en relación con la entrevista, mayor número de personas sin

importar la ubicación geográfica, mayor libertad de respuestas gracias al anonimato, menor

riesgo de que el investigador influya en la respuesta de los informantes, permite a los

encuestados mayor tiempo de reflexión al responder sus preguntas.

Analizando otro tipo de cuestionario, también se distingue al cuestionario para

grupos o de redacción colectiva, el cual necesita que los informantes de la encuesta se

reúnan en el mismo lugar y en el mismo horario. La ventaja de este instrumento, es que al

momento de reunir a los miembros del grupo encuestado, se tiene la posibilidad de obtener

un mínimo grado de abstenciones, pero se tiene el problema de la posibilidad de reunirlos

(Ander-Egg, 1995).

Desde otro punto de vista se suma, a la clasificación mencionada, los cuestionarios

que se aplican de forma autoadministrada (Hernández, et al., 2010).

El cuestionario autoadministrado es el que contestan directamente los participantes,

no hay intermediarios y las respuestas las marcan ellos. Estos autores, señalan que el

81
cuestionario autoadministrado se puede emplear de forma individual, grupal o por envío a

través de correo tradicional, correo electrónico y página web o blog. A su vez, distinguen

tres tipos de cuestionarios administrados:

El cuestionario autoadministrado individual se entrega al informante, éste lo

responde acudiendo a un lugar establecido o en su casa, trabajo o estudio. En el caso de que

se conteste en el lugar de preferencia del participante, el reto es lograr que el cuestionario

se devuelva contestado en su totalidad.

El cuestionario autoadministrado grupal es aquel en donde se reúne a los

informantes en grupos pequeños, medianos o grandes con el fin de proporcionarles el

cuestionario. Los autores consideran que probablemente sea el instrumento que menor

inversión económica requiere.

El cuestionario autoadministrado por envío, se manda a través de correo postal o

mensajería, por correo electrónico o solicitando por cualquier vía el ingreso a una

determinada página web.

En el cuestionario autoadministrado tradicional se envía a través de correo postal o

servicio de mensajería especializada junto con una carta firmada por el investigador o

investigadores, la cual tiene por objetivo brindar la información necesaria para que el

participante conozca el propósito del estudio, motivaciones, agradecimiento, tiempo de

respuesta, etc. Se recomienda que en esta modalidad los cuestionarios sean breves, con

instrucciones precisas y claras, ya que en estos casos la retroalimentación y la resolución de

dudas son mínimas. Se aconseja también que se disponga de una persona que pueda atender

las dudas por medio de teléfono o correo electrónico. Es necesario incluir en el paquete, dos

sobres: uno que contiene el cuestionario y la carta y el otro contenga los datos completos

82
del remitente en el cual se regresará el cuestionario e incluyendo el porte de regreso o la

guía de paquetería prepagada. Se recomienda ser original en el diseño del sobre para que

por lo menos el participante abra el paquete. Una vez que el cuestionario sea regresado al

investigador, es necesario agradecer la participación a cada uno de los informantes, ya sea

vía correo electrónico o por teléfono. En cuanto a codificación, este instrumento pudiera ser

diseñado de tal modo que las respuestas puedan ser capturadas a través de un lector óptico.

El cuestionario autoadministrado por correo electrónico, es similar al instrumento

anterior, con la diferencia del medio de contacto. La carta, la carátula, las instrucciones y el

cuestionario son enviados por medio de un correo electrónico.

El cuestionario autoadministrado por página web, también es semejante en cuanto a

la mecánica, pero en esta ocasión se solicita al informante vía correo electrónico o por

teléfono, ingrese a una página web, donde se encuentra publicado el instrumento, el cual se

contesta en un momento o por etapas; otra manera es la modalidad descargue o baje el

cuestionario guardándolo como archivo en la computadora para contar con la posibilidad de

responderlo y posteriormente enviarse vía correo electrónico. En este caso el instrumento se

puede diseñar en algún programa de procesamiento de textos o de imagen, o escaneado

para adjuntarse por correo electrónico, o bien subirse a un sitio web aunque en este segundo

caso regularmente se diseñe para tal ambiente.

Los autores señalan que las limitantes de este tipo de instrumento es que no todos

los informantes disponen de una computadora e Internet (sobre todo en América Latina) y

algunas personas (por ejemplo, mayores de 60 años) se resisten a usar este tipo de recurso,

por ser reciente y desconocido para ellos.

83
Como desventaja, este tipo de instrumento, señalan los autores citados

anteriormente, tiene serios problemas de muestreo, ya que debido a la existencia de

población que no dispone de una computadora con Internet, de tiempo o no está interesada

en formar parte de la población informante del estudio, se limita a realizarse mediante

muestras no probabilísticas. Otra desventaja es que nunca tendremos la seguridad de saber

quiénes respondieron al instrumento y la franqueza de las respuestas debido a la ausencia

del encuestador. En cuanto a tiempos de envíos es necesario evitar enviar este tipo de

cuestionarios en épocas complejas como vacaciones de verano o invierno.

Por otro lado, la ventaja de este tipo de instrumentos es que la población informante,

puede realizar la contestación del instrumento de manera relajada y sincera debido a que no

se encuentra frente a otra persona.

Retomando las ventajas y desventajas del cuestionario y siguiendo a Ario (1988), se

identifica que frente a la entrevista, el cuestionario tiene ventajas como el permitir alcanzar,

sin costos elevados, a una población distribuida geográficamente amplia, el hecho de que el

encuestado puede contestar el instrumento en el momento más pertinente, la oportunidad de

que el informante puede recurrir a sus notas, con el fin de proporcionar información exacta,

el cuestionario puede contestarse, al mismo tiempo por todos los informantes y permitir

guardar el anonimato del encuestado, ganado de esta forma la sinceridad del mismo. El

autor encuentra como desventaja, que la eficacia del cuestionario postal requiere del hábito

de responder a este modo de estímulos, y de la eficiencia del correo.

En Hayman (1968) podemos encontrar como desventajas, la escasa flexibilidad y

obtención de información a profundidad, el autor menciona que se corre el riesgo de no

conseguir una tasa de completamiento elevada la cual generaliza los datos del cuestionario.

84
Debido a que la población a encuestar se encuentra dispersa geográficamente, al

bajo presupuesto del que se dispone para realizar esta investigación y el difícil acceso a los

investigadores educativos, se eligió diseñar el cuestionario autoadministrado en línea

propuesto por Hernández, et al. (2010), encontrando al correo electrónico como un recurso

óptimo para invitar a la población a estudiar a contestar el instrumento mediante una página

web.

Procedimiento de recolección de información

En este apartado, se presenta el enfoque y el tipo de investigación, el diseño del

instrumento, las limitantes y problemas que se presentaron al momento de aplicar el

instrumento y los indicadores de ponderación que delimitaron los niveles de los

investigadores educativos informantes.

El enfoque y el tipo de investigación.

Para efectos de la presente investigación y con el propósito de hacer uso de las TIC en la

Investigación Educativa, se eligió la técnica de la encuesta para intentar categorizar a los

distintos grupos de investigadores educativos en niveles e identificar el uso que cada uno de

estos grupos le da a las TIC en su labor de construcción de conocimiento dentro del campo

de la Investigación Educativa en México.

Como instrumento se seleccionó al cuestionario, sustituyendo la encuesta cara a

cara, por la técnica del cuestionario autoadministrado en línea propuesto por Hernández, et

85
al. (2010), con el fin de cubrir al mayor número de investigadores a estudiar posible,

tomando en consideración la dispersión geográfica que caracteriza a esta población, al

escaso tiempo y presupuesto del que se dispone para llevar a cabo el estudio y sobre todo

como consecuencia de las largas jornadas de trabajo y estudio a las que están sujetos los

informantes, de manera que se ofrece suficiente flexibilidad para que el investigador

conteste el cuestionario en el momento y en el lugar que él prefiera.

El cuestionario se publicó en la dirección electrónica

http://www.lainvestigacioneducativa.com/lasticenlaie/index.php?sid=12915&lang=es-MX

y fue desarrollado con el software limesurveys versión 1.90, el cual utiliza base de datos en

MYSQL con el fin de exportar los datos a SPSS y agilizar su análisis asistido por

computadora. Tal y como lo mencionan Hernández, et al. (2010), la información se recabó

solicitado a los informantes por medio de un correo electrónico, el ingreso a la dirección

URL mencionada. La invitación por correo electrónico se puede consultar en el Anexo 1.

El diseño del instrumento.

En este estudio, fue importante tomar en cuenta datos generales, datos relacionados con la

historial laboral y de producción científico educativa de cada informante, para efectos de

realizar una mejor identificación de los niveles que poseen los investigadores educativos

encuestados y con el fin de ofrecer una mejor identificación y caracterización del espacio

social al que pertenecen éstos.

Se incorporó al instrumento, en su primera fase, un apartado con 3 ítems titulado

“Datos generales”, otro apartado nombrado “Identificación de niveles del investigador

86
educativo” el cual está constituido por 26 ítems. Es importante mencionar aquí, que se tomó

en cuenta gran parte del instrumento que Escalante y Osorio (2004) elaboraron, añadiendo

otros ítems que se consideraron importantes para dotar de cierto capital simbólico a cada

informante del estudio.

Una vez finalizada la primera fase del instrumento, se llevó a cabo una descripción

del uso que se les está dando a las TIC en el campo de la IE en México, tomando en cuenta

los últimos tres años de construcción de conocimiento de los informantes, a través de la

segunda parte del instrumento que está constituido por tres apartados, el primero titulado

“Frecuencia de uso de las TIC en la Investigación Educativa”, el cual consta de 19 ítems

que intentan recabar información del uso básico de las TIC en el campo de la IE; el

segundo lleva el nombre de “Los enfoques de la IE y el uso de las TIC”, conformado por 20

ítems, con el fin de recolectar datos acerca de los recursos TIC que se utilizan en los

distintos enfoques de investigación. En esta sección, la primera pregunta define el tipo de

enfoque(s), que el informante ha utilizado y divide al instrumento en dos partes: Recursos

del enfoque cualitativo (14 ítems) y Recursos del enfoque cuantitativo (5 ítems). En el caso

de que el investigador haya seleccionado el “método mixto” o la opción “todos los

anteriores”, el informante contesta los 19 ítems, de lo contrario únicamente responde a la

batería de preguntas del enfoque correspondiente.

El siguiente y último apartado está conformado por 2ítems, los cuales van enfocados

a describir la frecuencia con la que los investigadores educativos en México se involucran

en el desarrollo de tecnología en beneficio de la Investigación Educativa.

La segunda fase del instrumento fue diseñada mediante preguntas de escalamiento

de Likert a excepción del ítem de selección del enfoque de investigación al cual dan uso los

87
informantes, es una pregunta que ofrece cuatro opciones (siempre, la mayoría de las veces

sí, la mayoría de las veces no y nunca) incluyendo por default la opción “sin respuesta” y

los últimos 2 ítems que forman parte del apartado de “Aporte a las TIC a través de la

Investigación Educativa”, los cuales son preguntas de respuesta dicotómicas (si/no).

La razón por la cual se optó por construir la segunda fase del instrumento utilizando

la escala de Likert, es por su propia acepción, la cual se encuentra como una escala ordinal,

cuya importancia es que el informante exprese determinado punto de vista de lo que se va a

estudiar, con una gradación como la utilizada en las escalas de intensidad (aprobación total,

aprobación con ciertos reparos, posición no definida, desaprobación en ciertos aspectos,

desaprobación total); en ella la desviación estándar se establece sobre el porcentaje de

personas que marca cada proposición y los valores se toman de la tabla de Thorndike que

muestra los valores medios, representados por valores regulares; y las respuestas se

clasifican numéricamente para obtener una nota global, resultado de las sumas obtenidas en

cada respuesta (Ander-Egg, 1995). Se hizo entonces uso de la escala de Likert en la

presente investigación, con la finalidad de ubicar lo más objetivamente posible la

frecuencia del uso de las TIC por parte del universo de estudio.

Se pretende aquí analizar, mediante la clasificación de los diferentes niveles de

investigación que poseen los agentes informantes, la medición del uso que se les está dando

a las tecnologías de la información y la comunicación dentro de este complejo campo;

intentando así, encontrar, no solo un esquema general de su uso, sino profundizando en los

respectivos grupos constituidos por los niveles de los agentes, quienes disponen de amplio,

mediano o escaso poder en el campo de la Investigación Educativa en México. El

instrumento se muestra en el Anexo 2.

88
Limitantes y problemas identificados al momento de aplicar el instrumento.

Es importante puntualizar aquí, que la población excluida fueron investigadores que no

tienen correo electrónico o que no se localizaron en Internet.

Uno de los problemas que se detectaron al momento recibir algunos correos de la

población encuestada, es la escaza distinción percibida entre el común uso de las TIC como

recurso en el procesos de enseñanza y aprendizaje y el uso de las TIC dentro del campo de

la Investigación Educativa, lo cual es un primer indicador de la escaza importancia que se

le está dando a este insoslayable tópico dentro de este complejo campo.

Por otro lado, en la etapa de envío de correos electrónicos se encontraron

inconsistencias en las referencias que se consiguieron en las listas de correo de las

instituciones educativas, centros de investigación e incluso en las referencias que aporta el

Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT. Al respecto, se decidió profundizar a

través de búsquedas usando el metabuscador “google”, encontrando de este modo,

direcciones de contactos provenientes en su mayoría de otras instituciones educativas en las

que los informantes laboran y en artículos publicados y ubicados en revistas científicas en

línea.

Otros problemas detectados en el instrumento según lo observado en el transcurso

de la recolección de la información, son que algunas computadoras no podían acceder a la

dirección electrónica enviada por correo electrónico y algunos informantes tenían que

realizar el proceso de “copiar y pegar” la dirección URL en el navegador, lo cual

posiblemente disminuyó el interés de algunos informantes y por consecuencia el número de

cuestionarios recibidos.

89
Respecto a esta problemática, no se cuenta con datos precisos; sin embargo, se

enumeran algunas posibles causas, que se infieren a partir de la literatura consultada en los

apartados de antecedentes y marco teórico:

1. Inexistencia o cambio de correos electrónicos por parte de los

investigadores.

2. Algunos de los investigadores, utilizan poco las TIC y se rehúsan a

contestar vía electrónica encuestas (cabe mencionar que un gran número

de investigadores educativos en México, son mayores a 60 años de edad).

3. La población a encuestar está caracterizada por encontrarse siempre sujeta

a largas jornadas laborales y en ocasiones puede no tener tiempo para

responder encuestas.

4. La incompatibilidad de los exploradores de Internet (ejemplo: versiones

antiguas de Internet Explorer). Que en algunos de los casos los mismos

informantes lo hicieron saber mediante la devolución del correo

electrónico de la invitación.

5. La saturación de correos electrónicos, obliga a ciertos usuarios a bloquear

todo tipo de correo con remitente desconocido.

Indicadores de ponderación de niveles de los investigadores educativos.

Con el fin de identificar los diferentes niveles que poseen los informantes del estudio en el

campo de la Investigación Educativa, tal y como se muestra en la Tabla 1 (constituida por

90
dos partes), los resultados fueron categorizados y ponderados asignándoles un valor de cero

como mínimo y seis como máximo por cada uno de los siguientes indicadores empíricos.

Tipo de formación inicial. Es un indicador de capital cultural, que muestra si el

investigador posee una formación universitaria, normalista o técnica. La investigación

educativa se ubica dentro del campo de la sociología, la cual es de corte humanista, dentro

de las cuales se encuentran la formación universitaria y normalista. En el caso de los

investigadores que fueron formados inicialmente como técnicos, se infiere, que en

ocasiones carecen de este tipo de capital cultural que regularmente se adquiere durante los

estudios iniciales y que efectivamente, una formación humanista adquiere mayor poder en

el campo de la Investigación Educativa. Es por ello que se tomó la decisión de asignar un

valor de dos puntos a las respuestas “Normalista” y “Universitario” y de un punto a las

respuestas “Técnico”.

Nivel máximo de estudios. Indicador de capital cultural institucionalizado que tiene que

ver en parte, con la posibilidad de poder ingresar a ciertas organizaciones que concentran a

numerosos agentes de la Investigación Educativa como el COMIE y el SNI; en el caso de

México, a modo de regla del juego, incorporan o no, a un candidato en el campo. Siguiendo

los lineamientos emitidos por parte del COMIE (2008), se considera como requisito

mínimo poseer un posgrado o su equivalente en producción a juicio de la comisión y por su

parte el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) solicita para ser candidato

al reconocimiento brindado a través del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el grado

de doctorado o un documento oficial que apruebe la programación del examen para lograr

este nivel de educación (SNI, 2009). Para efectos de este estudio, el instrumento toma en

cuenta a los informantes que mínimamente hayan finalizado un posgrado

91
proporcionándoles el valor de dos puntos, imprimiendo mayor valor a los agentes que han

alcanzado el máximo grado de estudios (doctorado), sumándoles un valor de tres puntos.

Institución(es) en la(s) que laboro. Indicador de capital social, que toma en cuenta la

ventaja de que se dispone al trabajar en instituciones reconocidas a nivel nacional y en la

zona metropolitana, a manera de capital simbólico y que a la vez implica facilidades de

acceso a información, que no en cualquier institución de educación superior en el país se

puede obtener. Lo cual, es motivo suficiente para atribuir un valor de tres puntos a los

informantes que laboran en Instituciones de Educación Superior dentro del D.F. y en zona

Metropolitana, un valor de dos puntos a los informantes que se desempeñan en

Instituciones de Educación Superior en las ciudades de provincia. En este indicador, los

informantes que laboran en los niveles de educación media básica y básica, no obtendrán

puntuación debido al escaso o nulo apoyo que se les proporciona a dichos investigadores de

la educación.

Idiomas que habla, lee y escribe. Indicador que representa el capital cultural, que reúne un

investigador educativo al hablar, leer y escribir idiomas foráneos y ofrece la oportunidad de

acceder a información y a disertar en varios idiomas; esto es, evitar quedar fuera del plano

internacional. Se proporciona un valor de tres puntos a los informantes que mínimamente

hablan, leen y escriben al 50% dos o más idiomas foráneos y dos puntos a los informantes

que lo hagan en un solo idioma distinto al español.

Año en que finalizó su primer trabajo de investigación. Indicador que muestra la

experiencia obtenida a través de los años como investigador y que brinda al agente

reconocimiento social en el campo. El valor que aporta este indicador al capital simbólico

acumulado de los informantes, es de tres puntos a quienes comenzaron su trayectoria como

92
investigadores concluyendo su primer producción en las décadas de los 70 y 80, dos puntos

a los informantes que lo hicieron en la década de los 90 y otorgando un punto a los

informantes que lo lograron en los once primeros años de la década del siglo XXI.

Cargos académicos desempeñados. Tomando como base la responsabilidad, la

rigurosidad epistemológica e incluso el prestigio de un investigador, que implica trabajar

con estudiantes de posgrado, se asigna un valor de tres puntos si el informante labora a

nivel posgrado como profesor, asignando la misma cantidad de puntaje a los informantes

que lograron el cargo de investigador en Instituciones de Educación Superior y un valor de

dos puntos si el agente labora a nivel licenciatura únicamente como profesor.

Cargos administrativos desempeñados. Indicador de capital de poder universitario, que

involucra la oportunidad de estar en un cargo administrativo y que como investigador

permite ampliar la visión pragmática de la producción de conocimientos en el campo de la

educación. Se le brinda un punto a quienes han desempeñado un cargo administrativo.

Número de tesis asesoradas a nivel licenciatura. Este indicador determina el capital

cultural obtenido mediante el asesoramiento en investigaciones a nivel licenciatura, lo cual

ofrece experiencia y presencia en el campo de la producción de conocimiento en el terreno

educativo. Basándonos en el nivel de complejidad básico que supone el asesoramiento de

una tesis en licenciatura, se proporciona un punto a los informantes que poseen la cantidad

comprendida en el intervalo de una a cinco tesis asesoradas; dos puntos a los de seis a diez

asesorías y tres puntos a los tengan de once en adelante asesoramientos.

Número de tesis asesoradas a nivel posgrado. Una tesis a nivel posgrado implica mayor

rigurosidad epistémica que una investigación a nivel licenciatura, debido a que en posgrado

se inicia la formación del investigador en educación. El indicador proporciona un mayor

93
capital cultural e incluso capital simbólico al agente en este campo. En ocasiones, una

asesoría se puede considerar como parte de la autoría del producto obtenido en una

investigación. Apoyados en esta premisa, el indicador brinda al informante un valor de

cuatro puntos a quienes poseen la cantidad comprendida en el intervalo de una a cinco tesis

asesoradas en posgrado; cinco puntos a los de seis a diez asesorías y seis puntos a los

tengan de once en adelante asesoramientos.

Número de proyectos de investigación en los que ha fungido como responsable. Este

indicador de capital cultural, supone que el informante ha estado a cargo de proyectos de

investigación, obteniendo con ello prestigio, experiencia y liderazgo. Para efectos de este

estudio, al informante se le suman cuatro puntos por un intervalo comprendido de uno a

cinco proyectos de investigación dirigidos; cinco puntos a los que han dirigido de seis a

diez proyectos; y seis puntos a quienes han dirigido once o más proyectos de investigación.

Número de distinciones científicas que ha recibido. Es un indicador que muestra el

capital de poder científico y de prestigio; tiene relevancia para el agente en la medida en

que es reconocido por otros investigadores. Se le proporciona un valor de cuatro puntos por

haber obtenido de una a cinco distinciones científicas, cinco puntos a los informantes que

han recibido de seis a diez distinciones y seis puntos a aquellos que han recibido once o

más distinciones de esta índole.

Número de trabajos traducidos a otros idiomas. Indicador de capital de poder científico

y prestigio, que en este estudio es considerado indispensable en el investigador para poder

ser leído y reconocido por colegas cuyo idioma natal es distinto al residente en el territorio

hispanohablante. Al informante que ha traducido a un segundo o tercer idioma de uno a

94
cinco trabajos se le suma un punto, por haber traducido de seis a diez trabajos dos puntos y

de once o más trabajos traducidos se le proporcionan tres puntos.

Número de participaciones en congresos nacionales. Este indicador otorga experiencia y

presencia fuera del espacio geográfico en que se desarrolla cotidianamente el investigador,

es un indicador de capital de poder científico y prestigio. Es importante que toda

producción del conocimiento sea compartida y divulgada en congresos, logrando de este

modo una difusión a nivel nacional. Se le otorga a los informantes que hayan participado de

uno a cinco congresos nacionales el valor de un punto, dos puntos a los que han participado

de seis a diez ocasiones y tres puntos a los investigadores que han tenido once o más

intervenciones en congresos nacionales.

Número de participaciones en congresos internacionales. Indicador de poder científico y

prestigio que brinda experiencia y presencia fuera de México; implica estar en el campo de

batalla en otros países. Motivo por el cual, se le brinda a los informantes que hayan

participado de uno a cinco congresos internacionales el valor de un punto, dos puntos a los

que han participado de seis a diez ocasiones y tres puntos a los investigadores que han

tenido once o más intervenciones en congresos internacionales.

Número de artículos publicados en revistas con arbitraje nacional. Es un indicador de

reconocimiento intelectual logrado, mediante el cual el agente de la investigación educativa

difunde todo tipo de artículos de corte científico, adquiriendo de esta forma presencia y

prestigio intelectual a nivel nacional. Se le proporciona un punto a los informantes que han

publicado de uno a cinco artículos en revistas arbitradas a nivel nacional, dos puntos a

aquellos que lo han hecho de seis a diez veces y tres puntos a los investigadores que lo han

conseguido once o más ocasiones.

95
Número de artículos publicados en revistas con arbitraje internacional. Indicador de

reconocimiento intelectual logrado. La publicación de artículos en revistas arbitradas fuera

del territorio mexicano, implica mayor prestigio y presencia en el campo de la investigación

educativa. Se le proporcionan cuatro puntos a los informantes que han publicado de uno a

cinco artículos en revistas arbitradas a nivel internacional, cinco puntos a aquellos que lo

han hecho de seis a diez veces y seis puntos a los investigadores que lo han conseguido

once o más ocasiones.

Número de libros completos publicados. Otro indicador de reconocimiento intelectual

logrado, el cual brinda capital científico y de prestigio. En esta ocasión, se entiende que al

escribir y publicar un libro, el agente de la investigación educativa abre amplio camino en

el terreno de batalla, manifestando vasta capacidad de expresión y redacción literaria y al

mismo tiempo, colaborando generosamente en el campo del conocimiento educativo.

Motivo por el cual se le brindan cuatro puntos a los informantes que ha publicado de uno a

tres libros, cinco puntos a aquellos que lo han realizado de cuatro a seis ocasiones y seis

puntos a los investigadores que lo han realizado en siete o más veces.

Número de libros completos publicados como autor. Indicador de reconocimiento

intelectual logrado, el cual brinda capital científico y de prestigio. Entendiendo que al

escribir y publicar un libro como autor, el agente de la investigación educativa tiene la

capacidad de encabezar la publicación de un libro, manifestando vasta capacidad de

liderazgo y de producción literaria. Motivo por el cual se le brindan cuatro puntos a los

informantes que han publicado de uno a tres libros como autor, cinco puntos a aquellos que

lo han realizado de cuatro a seis ocasiones y seis puntos a los investigadores que lo han

realizado en siete o más veces.

96
Número de capítulos publicados en libros como coordinador o compilador. Indicador

que también denota el reconocimiento intelectual logrado por los investigadores y que se

toma cuenta este estudio, debido a la preocupación que los investigadores muestran por

solidificar la construcción de conocimiento en el campo y promoviendo la cultura de

publicación en sus colegas o asesorados en el campo de la investigación educativa. Se

proporcionan tres puntos a los informantes que han publicado de uno a tres capítulos en

libros como coordinador o compilador, cuatro puntos a los que lo han realizado de cuatro a

seis ocasiones y cinco puntos a quienes lo han hecho siete o más veces.

Número de capítulos publicados en libros como coautor. Indicador que es considerado

para efectos de este estudio como reconocimiento intelectual adquirido por los agentes de la

investigación educativa, al momento de publicar un capítulo en un libro, ya sea electrónico

o impreso, de tal manera que el investigador muestra interés por colaborar en la producción

de conocimiento educativo en libros coordinados por sus colegas. Se otorga un punto a los

informantes que lo han realizado de una a tres ocasiones, dos puntos a aquellos que lo han

efectuado de cuatro a seis veces y tres puntos a los investigadores que han publicado siete o

más veces en libros como coautor.

Número de participaciones en comités editoriales. Indicador de reconocimiento

intelectual logrado, que sugiere el reconocimiento y la experiencia del investigador

educativo para poder formar parte de un grupo de personas que evalúan y revisan textos

que se pretenden publicar. Se suman dos puntos a los informantes que han participado de

una a tres ocasiones como parte de un comité editorial, tres puntos a los que lo han hecho

de cuatro a seis veces y cuatro puntos a aquellos que han tenido siete o más participaciones

de esta jaez.

97
Nivel de SNI. Indicador de capital de poder científico y prestigio, el cual es tomado en

consideración por Escalante y Osorio (2004), considerado de alta relevancia debido a estar

respaldado por asociaciones y centros de investigación reconocidos en México. A

diferencia de la investigación realizada por los mencionados autores, en este estudio, sí se

toma en cuenta al agente de la investigación educativa que es candidato al SNI, recordando

que en este sistema, los agentes de la investigación educativa que son considerados como

candidatos, deben tener cierta experiencia en el campo y además poseer mínimamente el

grado de maestría finalizado. Se le otorga entonces, un punto a los informantes que son SNI

nivel C (candidato); cuatro puntos a los ubicados en el nivel 1; cinco puntos a los que

poseen SNI nivel 2; y seis puntos a los que tienen nivel 3.

He obtenido recursos económicos para realizar investigación educativa. Indicador de

capital cultural, el cual supone que el agente de la investigación educativa ha gestionado y

adquirido recursos económicos en beneficio de los estudios que lleva a cabo; capital

económico necesario para trasladarse de un lugar a otro, adquirir bibliografía, hospedaje,

viáticos, tecnología y todo lo que involucre un gasto monetario en el proceso de producción

de conocimiento en este campo. Se suman dos puntos al informante que ha logrado

conseguir recursos económicos para la investigación educativa.

Línea de investigación en la que más ha trabajado. Indicador de capital cultural, el cual

involucra el nombre de la temática y el número de investigaciones en ella. Para satisfacer

los fines que persigue la investigación, este capital cultural se toma en cuenta únicamente al

momento de quedar claramente expuesto que el agente tiene una temática, en donde ha

adquirido presencia y reconocimiento mediante un mínimo de tres investigaciones

finalizadas dentro de un mismo tópico. El informante suma tres puntos por pertenecer a

98
alguna línea de investigación y participar en ella de forma sólida.

Es miembro de algún instituto de investigación educativa. Indicador de capital cultural,

que otorga la adscripción formal en un instituto, manifestando de esta manera, la existencia

de una relación laboral entre investigadores y abriendo camino a una convivencia constante

con otros científicos de la educación. Se suman tres puntos a los informantes que sean parte

de algún instituto de investigación educativa.

Es miembro de alguna red de investigación educativa. Indicador de capital cultural

similar al anterior, pero que difiere de él, por una relación de “afinidad”, en lugar de una

relación reducida al ámbito laboral por la producción en el campo de la investigación

educativa; abriendo de igual manera, camino a una relación amplia con otros científicos de

la educación. Se otorgan dos puntos a los informantes que sean miembros de alguna red de

investigación educativa.

La asignación del capital simbólico reconocido en este estudio se llevó a cabo

mediante puntajes con respecto a los indicadores anteriores. La ponderación se muestra en

la Tabla 1.

99
Tabla 1

Ponderación de Indicadores Empíricos, Etapa de Identificación de Nivel en Investigación

Educativa (Primera parte)

Indicador Respuesta Puntaje


Tipo de formación inicial Normalista o Universitario Dos
Técnico Uno
Nivel máximo de estudios Doctorado Tres
Maestría Dos
Institución(es) en la(s) que laboro Educación Superior en zona metropolitana Tres
Educación Superior en provincia Dos
Idiomas que habla, lee y escribe Dos o más idiomas foráneos Tres
Un idioma foráneo Dos
Año en que finalizó su primer trabajo de Década de los 70’s y 80’s Tres
investigación Década de los 90’s Dos
Primeros once años del siglo XXI Uno
Cargos académicos desempeñados Profesor y/o Investigador en Posgrado Tres
Profesor y/o Investigador en Nivel Superior Dos
Cargos administrativos desempeñados Uno o más cargos administrativos Uno

Número de tesis asesoradas a nivel Once o más Tres


licenciatura Intervalo de seis a diez Dos
Intervalo de uno a cinco Uno
Número de tesis asesoradas a nivel Once o más Seis
posgrado Intervalo de seis a diez Cinco
Intervalo de uno a cinco Cuatro
Número de proyectos de investigación Once o más Seis
en los que ha fungido como responsable Intervalo de seis a diez Cinco
Intervalo de uno a cinco Cuatro
Número de distinciones científicas que Once o más Seis
ha recibido Intervalo de seis a diez Cinco
Intervalo de uno a cinco Cuatro
Número de trabajos traducidos a otros Once o más Tres
idiomas Intervalo de seis a diez Dos
Intervalo de uno a cinco Uno
Número de participaciones en congresos Once o más Tres
nacionales Intervalo de seis a diez Dos
Intervalo de uno a cinco Uno
Número de participaciones en congresos Once o más Seis
internacionales Intervalo de seis a diez Cinco
Intervalo de uno a cinco Cuatro
Número de artículos publicados en Once o más Tres
revistas con arbitraje nacional Intervalo de seis a diez Dos
Intervalo de uno a cinco Uno

100
Tabla 1

Ponderación de Indicadores Empíricos, Etapa de Identificación de Nivel en Investigación

Educativa (Parte dos)

Indicador Respuesta Puntaje


Número de libros completos publicados Siete o más Seis
Intervalo de cuatro a seis Cinco
Intervalo de uno a tres Cuatro
Número de libros completos publicados Siete o más Seis
como autor Intervalo de cuatro a seis Cinco
Intervalo de uno a tres Cuatro
Número de capítulos publicados en Siete o más Cinco
libros como coordinador o compilador Intervalo de cuatro a seis Cuatro
Intervalo de uno a tres Tres
Número de capítulos publicados en Siete o más Tres
libros como coautor Intervalo de cuatro a seis Dos
Intervalo de uno a tres Uno
Número de participaciones en comités Siete o más Cuatro
editoriales Intervalo de cuatro a seis Tres
Intervalo de uno a tres Dos
Nivel de SNI Nivel 3 Seis
Nivel 2 Cinco
Nivel 1 Cuatro
Nivel C Uno
He obtenido recursos económicos para Si, afirmativo Dos
realizar investigación educativa
Línea de investigación en la que más ha Tres o más investigaciones de la misma Tres
trabajado temática
Es miembro de algún instituto de Si, afirmativo Tres
investigación educativa
Es miembro de alguna red de Si, afirmativo Dos
investigación educativa

El universo de estudio.

Retomando la conceptualización emitida por Latapí (1994), Travers (1969) y Best,

Kerlinbguer y Hayman (1968), referente a la Investigación Educativa, así como algunos

parámetros formulados por el COMIE y el SNI para la caracterización del investigador

educativo y la interpretación exhaustiva de los Agentes de la Investigación Educativa en

101
México por Escalante y Osorio (2003), se establecen los siguientes parámetros al identificar

al investigador educativo con la intención de definir los criterios mínimos de inclusión del

universo de estudio que integra la presente investigación:

1. Es un investigador educativo aquella persona que ha laborado en instituciones de

educación en cualquier nivel, tanto privada, como en el sector público.

2. El investigador educativo ha finalizado al menos un posgrado como parte de su

formación académica.

3. El investigador educativo ha publicado al menos una investigación educativa (es

necesario que dentro de ese campo, el investigador ejerza su labor con convicción).

Para efectos de la investigación, se distingue como agente de la investigación

educativa a toda persona que bajo rigor epistémico haya contribuido a la producción de

conocimiento en el ámbito de la educación en general, y publicado por lo menos en los

últimos tres años (en cuenta regresiva a partir de Julio del 2011), con un mínimo de

estudios de posgrado finalizados.

Participantes de la investigación

Se enviaron invitaciones a 778 personas que han formado parte de la investigación

educativa en México vía correo electrónico, de las cuales 142 informantes contestaron el

instrumento, dentro de un periodo comprendido del 1 de junio al 31 de julio del 2011.

La invitación a contestar el cuestionario en línea, se hizo extensa a profesores,

investigadores, directores, administradores de la educación, los cuales se encontraron

mediante un periodo de un mes de consultas a páginas de Internet, como el COMIE, la del

102
Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, en sitios de Internet de centros e

institutos de investigación como CINVESTAV, IISUE, REDIE, REDIECH, RIIC, en

instituciones de educación superior dentro del Distrito Federal y el área metropolitana como

la UNAM, UPN, UAM, UIA, IPN, Colegio de México, FLACSO, ITAM, instituciones de

educación superior en el resto de las entidades federativas como la UPD, IUNAES, UAEM,

UANL, UNACH, UJED, UDLAP, UABC, UAT, UADY, USON, UDG, UCOL, UV, entre

otras y a través de artículos publicados en revistas indexadas en línea como la Red de

Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALYC).

La ubicación geográfica.

Como se muestra en la tabla 2, se encuentra que de los ciento cuarenta y dos investigadores

encuestados, el 28.2% (40 investigadores) residen en el Distrito Federal y en Zona

Metropolitana de la Ciudad de México. El 71.1% (101 investigadores) de la población

estudiada, residen en el resto de las entidades federativas del país, a excepción de las que no

se recabaron datos, que fueron Tabasco, Campeche, Zacatecas, San Luis Potosí, Hidalgo,

Guanajuato y Baja California Sur; el 1.4% (2 investigadores) residen fuera de territorio

mexicano. Durango y Jalisco son los estados con más investigadores informantes del

estudio, registrando un 9.2% (13 investigadores) respectivamente, seguidos por Chihuahua

y Nuevo León. Con estos resultados, podemos confirmar que el capital social de que se

dispone al residir en ciertas zonas del país (D.F. y área metropolitana de la ciudad de

México), brinda ciertos beneficios a los individuos en su inmersión al campo de la

investigación educativa.

103
Tabla 2

Investigadores Educativos encuestados: ubicación geográfica.

Porcentaje
Ubicación Geográfica Frecuencia Porcentaje
válido
Válidos DF y ZMCM 40 28.2 28.4
Durango 13 9.2 9.2
Jalisco 13 9.2 9.2
Chihuahua 9 6.3 6.4
Nuevo León 9 6.3 6.4
Baja California 7 4.9 5.0
Puebla 6 4.2 4.3
Sonora 6 4.2 4.3
Tamaulipas 5 3.5 3.5
Yucatán 5 3.5 3.5
Aguascalientes 4 2.8 2.8
Chiapas 3 2.1 2.1
Morelos 3 2.1 2.1
Querétaro 3 2.1 2.1
Coahuila 2 1.4 1.4
Guerrero 2 1.4 1.4
Sinaloa 2 1.4 1.4
Veracruz 2 1.4 1.4
Colima 1 .7 .7
Inglaterra 1 .7 .7
La Habana, Cuba 1 .7 .7
Michoacán 1 .7 .7
Oaxaca 1 .7 .7
Quintana Roo 1 .7 .7
Tlaxcala 1 .7 .7
Total 141 99.3 100.0
Perdidos 88 1 .7
Total 142 100.0

104
Formación inicial.

Como se muestra en la Tabla 3, de la población estudiada, el 97.9% (139 investigadores),

recibieron una formación inicial humanista (normalista o universitario) y únicamente el

2.1% recibió una formación inicial técnica (3 investigadores). Es decir, el campo de la

investigación educativa está integrado en su mayoría, por investigadores que recibieron una

formación inicial humanista, lo cual se considera como aliciente al capital cultural

institucionalizado de esos informantes, por ser una formación afín al campo de la

investigación educativa.

Tabla 3

Investigadores Educativos encuestados: tipo de formación inicial.

Tipo de formación
inicial Frecuencia Porcentaje
Válidos Humanista 139 97.9
Técnico 3 2.1
Total 142 100.0

Último grado de estudios.

La tabla 4 muestra que los investigadores encuestados, informan que el 88.7% (126

investigadores), poseen el grado de doctorado y únicamente el 11.3% posee el grado de

maestría (16 investigadores). Por lo que podemos inferir que la población perteneciente al

campo de la investigación educativa, está conformada en su mayoría por individuos

poseedores de suficiente capital cultural institucionalizado, al haber concluido el último

grado de estudios.
105
Tabla 4

Investigadores Educativos encuestados: último grado de estudios finalizado.

Último grado de Porcentaje Porcentaje


Frecuencia Porcentaje
estudios válido acumulado
Válidos Doctorado 126 88.7 88.7 88.7
Maestría 16 11.3 11.3 100.0
Total 142 100.0 100.0

La edad de los investigadores educativos.

Tomando como referencia el momento del cierre de la encuesta (30 de julio del 2011). Se

encuentra que el mayor porcentaje de los investigadores informantes oscila entre los 43 y

55 años de edad, siendo estos el 52.8% (75 investigadores), el menor porcentaje

corresponde a los investigadores que se ubican entre los 69 y 79 años de edad con un 2.8%

(4 investigadores). Encontrando como edad mínima de los informantes, 30 años y la

máxima de 79 años.

Por otro lado se encuentra que la media de la edad de los informantes es de 50.38

años, por lo que se infiere que la edad promedio del investigador educativo en México

radica en los 50 años.

106
CAPÍTULO IV

RESULTADOS

En el capítulo IV, se presentan los resultados encontrados en las respuestas proporcionadas

por los ciento cuarenta y dos investigadores educativos participantes en el estudio, el

análisis descriptivo y el análisis de inferencia de grupos que arroja el estudio.

Presentación de Resultados

A continuación se muestran los resultados que abarcan el Nivel de Investigación Educativa

de los agentes encuestados y el uso de las Tecnologías de la Información y la

Comunicación en la Investigación Educativa en México.

El Nivel de Investigación Educativa de los agentes encuestados.

El nivel de investigación perteneciente a los ciento cuarenta y dos investigadores

informantes, fue categorizado mediante percentiles, los cuales quedan identificados en la

tabla 5, como nivel uno a aquellos investigadores educativos que lograron sumar de 0 a 44

puntos; nivel dos a los que sumaron de 45 a 55; nivel tres a aquellos que sumaron de 56 a

66; y nivel cuatro a quienes sumaron de 67 puntos o más.

107
Con base en los resultados, se obtuvo que el nivel de la investigación educativa de

los encuestados queda conformado por treinta y tres informantes con nivel uno, treinta y

seis informantes con nivel dos, treinta y cuatro informantes con nivel tres y treinta y nueve

informantes con nivel cuatro.

Tabla 5

El nivel de investigación educativa de los informantes

Nivel de
Porcentaje
investigación Frecuencia
educativa válido
Válidos 1.00 33 23.2
2.00 36 25.4
3.00 34 23.9
4.00 39 27.5
Total 142 100.0

A partir de los resultados obtenidos y tomando en cuenta, que la escala de valores

para efectos de este estudio se consideró de cero a cuatro; se encuentra que el nivel de

investigación educativa de los informantes radica en una media con un valor de 1.63.

El Uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la

Investigación Educativa en México.

Para efectos de validación del instrumento aplicado, se midió la confiabilidad mediante el

Alfa de Cronbach, aplicado a los 38 ítems referentes al uso de las TIC en la Investigación

Educativa, alcanzando un valor de .883. De este modo, se considera que el instrumento

tiene un nivel de confiabilidad bueno.


108
Como se puede observar en la tabla 6, que contempla treinta y ocho ítems, el 76.6%

de los informantes siempre usan Internet para acceder a información en general y no hay

investigador educativo en México que no haya usado Internet en este sentido; el 55.3% de

los informantes indican que siempre usan revistas indexadas en línea para recolectar

información y el 2.1% nunca lo hacen; por otro lado, solamente el 9.2% de los informantes

siempre publican reportes de investigación y/o artículos en portales sin indexación y el

26.5% la mayoría de las veces sí publican en portales con indexación. Bajo estos números,

se manifiesta una tendencia al uso de Internet para recabar información, pero el uso de

Internet disminuye al momento de publicar resultados, ya que no siempre se publica en

línea el conocimiento educativo que se produce.

Otra de las TIC que más se utiliza en la IE en México, es el correo electrónico como

medio de comunicación a distancia con colegas; de manera que el 79.4% de los informantes

siempre lo usan y solo el 1.5% nunca lo hacen.

En cuanto al resguardo de información y avances de los trabajos de Investigación

Educativa, sobresale que el 78.3% de los informantes siempre usan dispositivos de

almacenamiento externo para hacerlo, solo un 2.2% la mayoría de las veces no los usan; el

86.3% de los informantes registra que siempre usan el disco duro de su computadora para

resguardar información y avances de sus trabajos de Investigación Educativa, únicamente el

1.4% no lo hacen.

En lo que respecta al uso de software en el enfoque cualitativo o mixto, los

resultados del estudio destacan, que hay cierta predilección por el uso del software Atlas TI,

ya que el 34.3% de los informantes reportan que la mayoría de las veces sí lo usan; el

64.2% de los informantes nunca usan el software Nvivo, únicamente el 2.1% siempre lo

109
hacen; el 81.6% de los informantes nunca usan software SISI y el 0.0% siempre lo hacen.

Los investigadores manifiestan que el software para el enfoque cualitativo es poco usado en

la investigación educativa en México.

En este enfoque y en cuanto al uso de hardware, predomina el uso de dispositivos de

grabación de audio, el 45.7% de los informantes la mayoría de las veces sí usan y el 10.3%

la mayoría de las veces no lo hacen.

Por otro lado, y refiriéndonos al enfoque de investigación cuantitativo, el 48.9% de

los informantes siempre usan el software SPSS y un 5.6% nunca lo hacen, quedando este

según el instrumento aplicado, como el software de mayor uso en el mencionado enfoque;

en seguida el uso de Excel, sumando un 43.4% de los informantes quienes manifiestan que

siempre lo usan; sin embargo, es importante recalcar aquí, el escaso uso de plataformas en

línea para aplicar encuestas, ya que solo un 14.1% de la población encuestada manifiesta

que siempre las usan.

Con estos números podemos inferir que el software para la investigación educativa

de corte cualitativo es menor al uso que se da al software para la investigación educativa de

corte cuantitativo en México.

110
Tabla 6 parte 1

Frecuencia de uso de las TIC en la Investigación Educativa

Porcentajes de frecuencia de uso


La mayoría de La mayoría de
Ítem / Indicador Siempre Nunca
las veces sí las veces no
Uso Internet para acceder a información en 76.6 21.3 2.1 0.0
general (metabuscador google.com,
yahoo.com, altavista.com)

Uso bases de datos para recolectar 43.4 40.4 12.5 3.7


información (IRESIE)
Uso revistas indexadas en línea para 55.3 34.8 7.8 2.1
recolectar información (latindex, pixelbit,
redalyc)
Uso tiendas electrónicas para adquirir 24.4 31.1 27.4 17.0
material bibliográfico (gandhi.com,
plazayvaldes.com.mx)
Uso portales de Internet para publicar 9.2 16.8 34.4 39.7
reportes de investigación y/o artículos
(buenastareas.com, monografias.com,
slideshare.net)

Uso revistas indexadas en línea para 25.8 26.5 25.8 22.0


publicar reportes de investigación y/o
artículos (latindex, pixelbit, redalyc)
Uso correo electrónico para encontrar 39.4 28.5 20.4 11.7
nuevos contactos que puedan aportar
información a mis trabajos de investigación
educativa (hotmail, yahoo, gmail)

Uso redes sociales para buscar contactos 16.5 19.5 25.6 38.3
(researchgate, facebook)

111
Tabla 6 parte 2

Frecuencia de uso de las TIC en la Investigación Educativa

Porcentajes de frecuencia de uso


La mayoría de La mayoría de
Ítem / Indicador Siempre Nunca
las veces sí las veces no
Uso traductores de idiomas en línea 13.8 36.9 30.8 18.5
(traductor de google, babelfish de yahoo)
Uso recursos de Internet para la prevención 12.5 12.5 30.5 44.5
de plagio (research.ithenticate.com,
turnitinsafely-spanish.com,
compilatio.net/es)

Uso software de traducción de idiomas 6.9 18.5 36.2 38.5


(babylon 9, magictranslator)
Uso software para administrar y/o guardar 31.3 32.1 22.1 14.5
referencias que fundamentan mis IE (word,
atlas ti)
Uso páginas web para mejorar la redacción 18.2 25.8 30.3 25.8
literaria de mis publicaciones (rae.es,
sinónimos.com, wordreference.com)
Uso correo electrónico para comunicarme a 79.4 17.6 1.5 1.5
distancia con colegas (hotmail, yahoo,
gmail, etc.)
Uso chat para comunicarme a distancia con 31.6 30.8 21.8 15.8
colegas (messenger, skype)
Uso foros para comunicarme a distancia con 14.8 22.7 36.7 25.8
mis colegas (blogger.com, myyblog.com,
etc.)
Uso Internet para resguardar información y 39.8 28.6 21.1 10.5
avances de mis trabajos de IE (correo
electrónico, páginas web)
Uso dispositivos de almacenamiento externo 78.3 16.7 2.2 2.9
(CD/DVD/USB) para resguardar
información y avances de mis trabajos de IE

Uso mi computadora para resguardar 86.3 9.4 2.9 1.4


información y avances de mis trabajos de IE
(disco duro de la computadora)
Software Nvivo 2.1 13.7 20.0 64.2
Software SISI 0.0 1.1 17.2 81.6
Software Atlas TI 12.4 34.3 21.0 32.4

112
Tabla 6 parte 3

Frecuencia de uso de las TIC en la Investigación Educativa

Porcentajes de frecuencia de uso


La mayoría de La mayoría de
Ítem / Indicador Siempre Nunca
las veces sí las veces no
Otro Software de análisis de datos 11.4 28.4 23.9 36.4
cualitativos
Cámara fotográfica 25.2 38.7 24.3 11.7
Cámara de video 18.8 33.9 28.6 18.8
Hardware para grabación de audio 32.8 45.7 10.3 11.2
(computadora con micrófono, teléfono
móvil, mp3 recorders, etc.)
Software de edición de imágenes 14.5 30.0 30.9 24.5
(Photoshop, Corel PhotoPaint, TrackAxPC,
etc.)
Software de edición de video (Adobe 9.5 25.7 28.6 36.2
Premier, TrackAxPC, Camtasia, etc.)
Software de edición de audio (Audacity, 10.3 23.4 27.1 39.3
Cooledit, Adobe Audition, etc.)
Correo electrónico para aplicar entrevistas 18.9 26.1 26.1 28.8
de manera asíncrona (hotmail.com,
yahoo.com, gmail.com, etc.)
Grupos de discusión en Internet para aplicar 8.0 23.2 33.0 35.7
entrevistas en línea de manera asíncrona
(moodle, googlegroups, etc.)
Videollamada a través de Internet para 10.0 22.7 29.1 38.2
aplicar entrevistas de manera síncrona
(skype, messenger, etc.)
Chat para aplicar entrevistas de manera 8.2 20.0 26.4 45.5
síncrona (skype, messenger, icq, etc.)
Software Excel 43.3 42.2 12.2 2.2
Software SPSS 48.9 37.8 7.8 5.6
Otro software de análisis estadístico 15.4 19.2 42.3 23.1
Encuestas vía correo electrónico 14.8 26.1 35.2 23.9
(hotmail.com, yahoo.com, gmail.com, etc.)
Encuestas por plataforma (limesurveys, 14.1 17.6 29.4 38.8
advancedpoll, googledocs, etc.)

113
Para finalizar la encuesta, se cuestionó a los investigadores educativos en cuanto a

desarrollo de portales para divulgación científica y contribución a la producción de

software que hayan realizado en beneficio de la investigación educativa (tabla 7).

En la tabla 7 se muestra que el 34.9% de los informantes respondieron que si

conocen software para el desarrollo de portales de divulgación científica, el 65.1%

desconocen su existencia.

El 14.3% de los informantes respondieron que sí participan en la elaboración de

software para la investigación educativa y el 85.7% no lo hacen.

Tabla 7

Contribución al desarrollo de TIC para el campo de la Investigación Educativa

Porcentajes de respuesta

Ítem / Indicador Si No

¿Conoce usted algún software para el


desarrollo de portales de divulgación 34.9 65.1
científica?
¿Ha participado en la elaboración de 14.3 85.7
software para la investigación educativa?

Los ítem de la tabla 7, solo se tomaron en cuenta en esta sección de resultados, no

fueron incorporados al análisis de diferencia de grupos sin atribución causal.

Confrontando la tabla 6 y la tabla 7, podemos deducir que si el uso de las TIC para

la Investigación Educativa está en sus albores; el desarrollo de tecnología para la

Investigación Educativa es casi inexistente en México.

114
Análisis Descriptivo

A continuación se presenta el análisis descriptivo de los resultados obtenidos, haciendo un

análisis de la frecuencia de uso de las TIC de los investigadores educativos en México

categorizados en grupos y el análisis de la media y desviación estándar de la frecuencia de

uso de las TIC en la Investigación Educativa.

Media y Desviación Estándar.

Considerando que para efectos de la presente investigación, el menor nivel de uso de las

TIC en el campo de la investigación educativa es de 0 y el mayor de 4, la tabla 8 muestra,

que en México, el uso de las TIC es básico, el cual reside en un nivel comprendido por el

intervalo de 1 a 1.9 siendo este el 71.8% de los informantes (102 investigadores), seguido

por un intervalo de 2 a 2.9 con un 17.6% de la población encuestada (25 investigadores).

Tabla 8
Frecuencia de uso de las TIC de los investigadores educativos en México

Frecuencia de uso Porcentaje


Frecuencia Porcentaje
de las TIC válido
Válidos 0-.9 13 9.2 9.2
1-1.9 102 71.8 72.3
2-2.9 25 17.6 17.7
3-4 1 .7 .7
Total 141 99.3 100.0
Perdidos 88 1 .7
Total 142 100.0

115
Los resultados del estudio en cuanto a frecuencia de uso de las TIC en la

Investigación Educativa, arrojan las medias y desviaciones estándar que se muestran en la

Tabla 9.

Las tecnologías más usadas fueron el uso de Internet para acceder a información en

general (M=2.74; DS=.48); el uso de correo electrónico para comunicarse con colegas a

distancia (M=2.75; DS=.55); el uso de dispositivos de almacenamiento externo como el

CD, el DVD o el USB para resguardar información y avances de sus trabajos de

Investigación Educativa (M=2.70; DS=.65); y el uso de la computadora para resguardar

información y avances de sus trabajos de Investigación Educativa (M=2.81; DS=.55).

Por otro lado, la Tabla 9 muestra medias muy bajas como el uso de portales de

Internet para publicar reportes de investigación y/o artículos, en portales no indexados

como buenastareas.com, monografias.com y slideshare.net (M=.95; DS=.96); el uso de

recursos de Internet para la prevención de plagio como research.ithenticate.com,

turnitinsafely-spanish.com, compilatio.net/es (M=.93; DS=1.03); el uso de software de

traducción de idiomas como babylon 9 y magictranslator (M=.94; DS=.92); el uso de

software de análisis e interpretación cualitativo Nvivo (M=.54; DS=.81); el uso de software

de análisis e interpretación cualitativo SISI (M=.20; DS=.42); y la aplicación de entrevistas

de manera síncrona a través de chat en software como skype, Messenger, icq, entre otros

(M=.91; DS=.99).

Se observa que los valores bajos en el uso de las TIC, residen en el grupo de

investigadores encuestados que practican la Investigación Educativa de corte cualitativo o

mixto.

116
En los resultados arrojados por el estudio, no se encuentran tendencias elevadas en

el manejo de las TIC, evidenciando el uso básico que se les da y la necesidad de invertir

tiempo en una formación continua en aspectos tecnológicos dentro del campo de la

Investigación Educativa.

117
Tabla 9 parte 1

Media y desviación estándar de la Frecuencia de Uso de las TIC en la Investigación

Educativa.

Ítem / Indicador N
Media Desv. típ.
Válidos Perdidos
Uso Internet para acceder a información 141 1 2.74 .48
en general (metabuscador google.com,
yahoo.com, altavista.com)
Uso bases de datos para recolectar 136 6 2.24 .81
información (IRESIE)
Uso revistas indexadas en línea para 141 1 2.43 .73
recolectar información (latindex, pixelbit,
redalyc)
Uso tiendas electrónicas para adquirir 135 7 1.63 1.03
material bibliográfico (gandhi.com,
plazayvaldes.com.mx)
Uso portales de Internet para publicar 131 11 .95 .96
reportes de investigación y/o artículos
(buenastareas.com, monografias.com,
slideshare.net)
Uso revistas indexadas en línea para 132 10 1.56 1.10
publicar reportes de investigación y/o
artículos (latindex, pixelbit, redalyc)
Uso correo electrónico para encontrar 137 5 1.96 1.03
nuevos contactos que puedan aportar
información a mis trabajos de
investigación educativa (hotmail, yahoo,
gmail)
Uso redes sociales para buscar contactos 133 9 1.14 1.10
(researchgate, facebook)
Uso traductores de idiomas en línea 130 12 1.46 .95
(traductor de google, babelfish de yahoo)
Uso recursos de Internet para la 128 14 .93 1.03
prevención de plagio
(research.ithenticate.com, turnitinsafely-
spanish.com, compilatio.net/es)

118
Tabla 9 parte 2

Media y desviación estándar de la Frecuencia de Uso de las TIC en la Investigación

Educativa.

Ítem / Indicador N
Media Desv. típ.
Válidos Perdidos
Uso software de traducción de idiomas 130 12 .94 .92
(babylon 9, magictranslator)
Uso software para administrar y/o guardar 131 11 1.80 1.04
referencias que fundamentan mis IE (word,
atlas ti)
Uso páginas web para mejorar la redacción 132 10 1.36 1.05
literaria de mis publicaciones (rae.es,
sinonimos.com, wordreference.com)
Uso correo electrónico para comunicarme a 136 6 2.75 .55
distancia con colegas (hotmail, yahoo,
gmail, etc.)
Uso chat para comunicarme a distancia con 133 9 1.78 1.06
colegas (messenger, skype)
Uso foros para comunicarme a distancia con 128 14 1.27 1.00
mis colegas (blogger.com, myyblog.com,
etc.)
Uso Internet para resguardar información y 133 9 1.98 1.01
avances de mis trabajos de IE (correo
electrónico, páginas web)
Uso dispositivos de almacenamiento externo 138 4 2.70 .65
(CD/DVD/USB) para resguardar
información y avances de mis trabajos de IE
Uso mi computadora para resguardar 139 3 2.81 .55
información y avances de mis trabajos de IE
(disco duro de la computadora)
Software Nvivo 95 47 .54 .81
Software SISI 87 55 .20 .42
Software Atlas TI 105 37 1.27 1.04
Otro Software de análisis de datos 88 54 1.15 1.04
cualitativos
Cámara fotográfica 111 31 1.77 .96
Cámara de video 112 30 1.53 1.00
119
Tabla 9 parte 3

Media y desviación estándar de la Frecuencia de Uso de las TIC en la Investigación

Educativa.

Ítem / Indicador N
Media Desv. típ.
Válidos Perdidos
Hardware para grabación de audio 116 26 2.00 .94
(computadora con micrófono, teléfono
móvil, mp3 recorders, etc.)
Software de edición de imágenes 110 32 1.35 1.00
(Photoshop, Corel PhotoPaint,
TrackAxPC, etc.)
Software de edición de video (Adobe 105 37 1.09 1.00
Premier, TrackAxPC, Camtasia, etc.)
Software de edición de audio (Audacity, 107 35 1.05 1.02
Cooledit, Adobe Audition, etc.)
Correo electrónico para aplicar 111 31 1.35 1.09
entrevistas de manera asíncrona
(hotmail.com, yahoo.com, gmail.com,
etc.)
Grupos de discusión en Internet para 112 30 1.04 .95
aplicar entrevistas en línea de manera
asíncrona (moodle, googlegroups, etc.)
Videollamada a través de Internet para 110 32 1.05 1.00
aplicar entrevistas de manera síncrona
(skype, messenger, etc.)
Chat para aplicar entrevistas de manera 110 32 .91 .99
síncrona (skype, messenger, icq, etc.)
Software excel 90 52 2.27 .76
Software SPSS 90 52 2.30 .84
Otro software de análisis estadístico 78 64 1.27 .98
Encuestas vía correo electrónico 88 54 1.32 1.00
(hotmail.com, yahoo.com, gmail.com,
etc.)
Encuestas por plataforma (limesurveys, 85 57 1.07 1.06
advancedpoll, googledocs, etc.)

120
Análisis de Diferencia de Grupos

Para obtener el nivel de significación (p<.05) que arrojan los resultados del instrumento, se

utilizó el modelo estadístico de análisis de varianza (ANOVA), lo cual queda sistematizado

en la tabla 10 y podemos resaltar que el ítem referente al uso de revistas indexadas en línea

para recolectar información posee un nivel de significación de .006, el ítem referente al uso

de redes sociales para buscar contactos arroja un nivel de significación de .042, el ítem

referente al uso de correo electrónico para comunicarse a distancia con colegas tiene un

nivel de significación de .026 y el ítem del uso de correo electrónico para aplicar entrevistas

de manera asíncrona arroja un nivel de significación de .038.

Lo cual nos muestra, que en lo general, no es posible rechazar la hipótesis nula, es decir no

hay una diferencia del uso de las TIC entre los grupos constituidos por niveles de

investigación educativa que conforman el universo estudiado.

121
Tabla 10 parte1

ANOVA del uso de las TIC en la IE

ITEM F Sig.
Uso Internet para acceder a información en general (metabuscador .889 .449
google.com, yahoo.com, altavista.com)
Uso bases de datos para recolectar información (IRESIE) 2.372 .073
Uso revistas indexadas en línea para recolectar información (latindex, 4.387 .006
pixelbit, redalyc)
Uso tiendas electrónicas para adquirir material bibliográfico (gandhi.com, .692 .559
plazayvaldes.com.mx)
Uso portales de Internet para publicar reportes de investigación y/o artículos 1.264 .290
(buenastareas.com, monografias.com, slideshare.net)
Uso revistas indexadas en línea para publicar reportes de investigación y/o 2.636 .053
artículos (latindex, pixelbit, redalyc)
Uso correo electrónico para encontrar nuevos contactos que puedan aportar .768 .514
información a mis trabajos de investigación educativa (hotmail, yahoo,
gmail)
Uso redes sociales para buscar contactos (researchgate, facebook) 2.819 .042
Uso traductores de idiomas en línea (traductor de google, babelfish de .986 .402
yahoo)
Uso recursos de Internet para la prevención de plagio 1.039 .378
(research.ithenticate.com, turnitinsafely-spanish.com, compilatio.net/es)
Uso software de traducción de idiomas (babylon 9, magictranslator) .788 .503
Uso software para administrar y/o guardar referencias que fundamentan mis .349 .790
IE (word, atlas ti)
Uso páginas web para mejorar la redacción literaria de mis publicaciones .578 .630
(rae.es, sinónimos.com, wordreference.com)
Uso correo electrónico para comunicarme a distancia con colegas (hotmail, 3.197 .026
yahoo, gmail, etc.)
Uso chat para comunicarme a distancia con colegas (messenger, skype) .760 .519
Uso foros para comunicarme a distancia con mis colegas (blogger.com, 1.241 .298
myyblog.com, etc.)
Uso Internet para resguardar información y avances de mis trabajos de IE .669 .573
(correo electrónico, páginas web)

122
Tabla 10 parte 2

ANOVA del uso de las TIC en la IE

ITEM F Sig.
Uso dispositivos de almacenamiento externo (CD/DVD/USB) para .480 .697
resguardar información y avances de mis trabajos de IE
Uso mi computadora para resguardar información y avances de mis trabajos .503 .681
de IE (disco duro de la computadora)
Software Nvivo .608 .612
Software SISI 1.708 .172
Software Atlas TI .453 .716
Otro Software de análisis de datos cualitativos .296 .828
Cámara fotográfica .334 .801
Cámara de video .690 .560
Hardware para grabación de audio (computadora con micrófono, teléfono .432 .731
móvil, mp3 recorders, etc.)
Software de edición de imágenes (Photoshop, Corel PhotoPaint, TrackAxPC, 1.872 .139
etc.)
Software de edición de video (Adobe Premier, TrackAxPC, Camtasia, etc.) 1.241 .299

Software de edición de audio (Audacity, Cooledit, Adobe Audition, etc.) .420 .739

Correo electrónico para aplicar entrevistas de manera asíncrona 2.901 .038


(hotmail.com, yahoo.com, gmail.com, etc.)
Grupos de discusión en Internet para aplicar entrevistas en línea de manera .776 .510
asíncrona (moodle, googlegroups, etc.)
Videollamada a través de Internet para aplicar entrevistas de manera .536 .659
síncrona (skype, messenger, etc.)
Chat para aplicar entrevistas de manera síncrona (skype, messenger, icq, .983 .404
etc.)
Software excel .445 .722
Software SPSS .784 .506
Otro software de análisis estadístico .960 .416

Encuestas vía correo electrónico (hotmail.com, yahoo.com, gmail.com, etc.) 1.826 .149
Encuestas por plataforma (limesurveys, advancedpoll, googledocs, etc.) 2.573 .060

123
A partir de los datos de significación que arroja la tabla 10, se hace el seguimiento

de los cuatro ítem con significación p<.05 mediante la prueba de Duncan, con el fin de

encontrar en qué grupos de nivel de Investigación Educativa radica la diferencia entre los

investigadores encuestados.

La tabla 11 muestra que los grupos de investigadores con nivel 2 y nivel 3, son los

que más uso dan a las revistas indexadas en línea para recolectar información.

Tabla 11

Prueba de Duncan al ítem: Uso revistas indexadas en línea para recolectar información.

Subconjunto para alfa = .05


Percentil N
1 2
4.00 39 2.21
1.00 33 2.24
3.00 34 2.65
2.00 35 2.66
Sig. .825 .952

Como se puede observar en la tabla 12, los investigadores educativos que se ubican
en el nivel 2 con un valor de 1.53, son los que usan más las redes sociales para buscar
contactos, los grupos de investigación que poseen un nivel de investigación 1 son los que
usan menos este recurso.

124
Tabla 12

Prueba de Duncan al ítem: Uso redes sociales para buscar contactos (researchgate,

facebook)

Subconjunto para alfa = .05


Percentil N
1 2
3.00 33 .79
1.00 28 1.00 1.00
4.00 38 1.21 1.21
2.00 34 1.53
Sig. .139 .063

En la tabla 13, podemos observar que los investigadores que se ubican en el nivel 2,

son los que usan más el correo electrónico para comunicarse a distancia con colegas, los

investigadores del nivel 1 son los que menos usa este recurso.

Tabla 13

Prueba de Duncan al ítem: Uso correo electrónico para comunicarme a distancia con

colegas.

Subconjunto para alfa = .05


Percentil N
1 2
1.00 29 2.48
3.00 34 2.79
4.00 39 2.79
2.00 34 2.88
Sig. 1.000 .533

La tabla 14 muestra que el grupo perteneciente al nivel 2 de investigación educativa

es el que usa más el correo electrónico para aplicar entrevistas de manera asíncrona, el

125
grupo que menos usa el recurso es el perteneciente al grupo que posee un nivel 3, seguido

del grupo con nivel 1.

Tabla 14

Prueba de Duncan del ítem: Correo electrónico para aplicar entrevistas de manera

asíncrona.

Subconjunto para alfa = .05


Percentil N
1 2
3.00 32 1.00
1.00 21 1.19
4.00 33 1.45 1.45
2.00 25 1.80
Sig. .144 .238

126
CONCLUSIONES

La presente investigación nació del interés por explorar el uso que le están dando los

investigadores educativos en México a las TIC. El estudio reunió los datos numéricos

suficientes en cuanto al uso de las TIC en la Investigación Educativa en México, como para

invitar a la reflexión en cuestión de necesidades en la formación de investigadores, en la

identificación de algunas fortalezas y debilidades en cuanto a TIC que poseen los

investigadores en las que pueden encontrar un apoyo indiscutible en su compleja labor de

construcción de conocimiento.

Es insoslayable la presencia de las TIC en el campo de la Investigación Educativa,

su territorio de acción se amplia con el hecho de observar las etapas en la construcción de

conocimientos en la educación. En este sentido, y tal como lo abordó constantemente

Bourdieu (Degl’, S.F.), el estudio no solo trata de interiorizar la exterioridad, sino también

de exteriorizar la interioridad del campo de la investigación educativa. La propuesta aquí

exhibida quedó fundamenta a través de la teoría de campos, que previamente se había

desarrollado con solidez en México por Escalante y Osorio (2004).

A partir del análisis de resultados se encontraron datos interesantes en cuanto al uso

que se le está dando a las TIC por parte de los investigadores educativos en México.

127
Se manifiesta una alta tendencia al uso de Internet para recabar información, pero el

uso de Internet disminuye al momento de publicar resultados, ya que no siempre se publica

en línea el conocimiento educativo que se produce.

Por otro lado, se registraron altos números en cuanto al uso del correo electrónico

como medio de comunicación a distancia con colegas, se identifica que un alto porcentaje

de investigadores sí toman precaución al momento de resguardar los avances de sus

estudios, tanto en el disco duro de su computadora, como en dispositivos de

almacenamiento externo.

En lo que respecta al uso de software en el enfoque cualitativo o mixto, los

resultados del estudio destacan, que existe predilección por el uso del software Atlas TI.

En esta fase del instrumento de medición, hizo falta incluir algún software de ayuda

para el proceso de transcripción, proceso necesario que involucra tiempo y esfuerzo

considerable y que es elemental para la interpretación de los resultados, por ejemplo,

Express Scribe y DragonSpeechRecognition Software, que pueden ser utilizados con el fin

de automatizar la conversión de formato audio a formato texto, disminuyendo de esta

forma, el tiempo que por lo regular se invierte al momento de teclear el diálogo resultante

de las entrevistas recabadas, en estudios de corte cualitativo.

Según los resultados obtenidos a través del instrumento aplicado, los investigadores

educativos que trabajan el enfoque cualitativo y/o mixto, usan poco el software en beneficio

de su labor de construcción de conocimiento.

Por otro lado, refiriéndonos al enfoque de investigación cuantitativo, el software que

mayor uso dan los informantes del estudio es el SPSS.

128
El estudio arroja como resultado, que el software para la investigación educativa de

corte cuantitativo en México, es más utilizado que el software para la investigación

educativa de corte cualitativo.

No se pudo medir una comparación del uso del hardware en cuanto a enfoques de

investigación, es por ello que se recomienda que para futuras investigaciones similares, se

incluya, por ejemplo, el uso de hardware en la investigación de corte cuantitativo, por

ejemplo, los smartphones, ipads y tablets, que a inicios de la segunda década del siglo XXI

se comienzan a utilizar para la aplicación de cuestionarios.

Se encuentra que un bajo porcentaje de investigadores, conoce sistemas de

administración y publicación de revistas y documentos periódicos en Internet (Open

Journal Systems). Una muestra de ello, es la problemática del bajo número de instituciones

de educación superior, que poseen portales en Internet que publiquen y promuevan los

resultados de las investigaciones que se realizan dentro de ellas. Esta deficiencia, se ubicó

dentro del primer acercamiento a la literatura, en el apartado de la revisión de los estados

del conocimiento del COMIE, en donde se encontró que las universidades privadas y

públicas, no poseen base de datos para publicar las investigaciones que se llevan a cabo por

parte de sus estudiantes y que es tan importante tomando como referencia el impacto

positivo que tienen las TIC en cuanto al acceso y difusión. Es decir, es preciso que en las

instituciones de nivel superior y posgrado en México, incluyan dentro de su agenda de

trabajo en cuanto a Investigación Educativa, lo que pudiéramos llamar, actualizando a

Colás (2002), el trabajo para una mejor “cultura científico-educativa electrónica”. No basta

con que los estudiantes consulten revistas indexadas en línea, sino que se necesita que los

documentos resultantes de los procesos de construcción de conocimientos, desde la

129
universidad, sean difundidos en Internet, preferentemente publicados en revistas arbitradas

y no únicamente almacenados en un lugar en donde las personas interesadas por la

Investigación Educativa no tienen fácil acceso.

Otra alternativa al respecto, pudiera ser promover el acercamiento de las

universidades en el ramo de la Investigación Educativa con el de los desarrolladores de

software; para que en conjunto, México pudiera figurar como país que no solo contribuye a

la construcción del conocimiento en la educación, sino que también apoya al desarrollo de

tecnologías que faciliten la ardua labor que hacen los investigadores educativos.

En este sentido, se encuentra que existe la necesidad de revelar si de verdad en la

actualidad se está dotando al estudiante de las suficientes herramientas para mejorar y

facilitar su desempeño como futuro agente de la Investigación Educativa, en una era nueva

en donde la tecnología se ha involucrado en cualquier campo de la sociedad del siglo XXI.

Otra de las necesidades que se observan a partir del análisis de resultados de este

estudio, es precisamente, comenzar a promover la cultura de la participación en el

desarrollo de herramientas digitales, que brinden apoyo a la labor de construcción de

conocimiento, ya que en este sentido, se tiene casi nula participación por parte de la

población que forma parte del campo de la Investigación Educativa.

En cuanto al análisis de diferencia de grupos, el cual se llevó a cabo mediante la

ayuda del modelo estadístico de análisis de varianza ANOVA, cabe destacar que los

resultados que arrojan diferencia significativa en cuanto al uso de las TIC categorizados en

los diferentes grupos de niveles de los investigadores educativos en México, son pocas:

a) El uso de revistas indexadas en línea para recolectar información,

b) el uso redes sociales para buscar contactos,

130
c) el uso correo electrónico para comunicarse con colegas y

d) el uso del correo electrónico para aplicar entrevistas de manera asíncrona.

Es decir que de los 38 ítems, solamente 4, tienen diferencia significativa entre los

niveles de Investigación Educativa que constituyeron los diferentes grupos de informantes.

Razón por la cual, en lo general, no es posible rechazar la hipótesis nula: “La media de uso

de las TIC no es diferente en cada uno de los grupos que se constituyen, según el nivel de

Investigación Educativa, en los encuestados”.

Es importante, destacar que el estudio solamente muestra una primera aproximación

al análisis del uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la

Investigación Educativa. Es necesario ir mejorando el instrumento de medición,

incorporando a él, los nuevos recursos que por la naturaleza de las TIC, siempre irán en

incremento y transformándose conforme transcurra el tiempo.

Por otro lado, se sugiere, analizar a una mayor población de investigadores

educativos con el fin de arrojar resultados más confiables.

Otro de los aspectos que resultaría interesante abordar en futuras investigaciones, es

el análisis subjetivo de la problemática que ha implicado la incorporación de las TIC en el

campo de la Investigación Educativa. Es decir, la identificación de los problemas que se

han asumido en la incorporación de las TIC al campo de la IE y las necesidades que se

tienen y que pudieran servir para el desarrollo de software y hardware en beneficio de la

Investigación Educativa.

Además, un campo poco o posiblemente nunca explorado, y que ya se inició en

cuanto a su uso en los procesos de enseñanza y aprendizaje, es el campo del uso del SW

libre y open source, pero al igual que en la presente investigación, pudiera ser atractivo

131
dentro del campo de la IE. Y es que dentro del análisis de los resultados arrojados por el

estudio, se puede observar claramente que sí se tiene la necesidad de imprimir importancia

al uso de las TIC dentro del campo de la Investigación Educativa en México.

Se encuentra a partir de la elaboración del instrumento de medición, una

oportunidad para aplicar diagnósticos a los estudiantes que comienzan su formación

dirigida a la Investigación Educativa, de tal modo que con la intervención de sus asesores

vayan haciendo un viraje hacia la implicación del uso y desarrollo de TIC en el ámbito de

la construcción de conocimiento en educación.

Es evidente la necesidad de invertir mayor tiempo y esfuerzo al proceso de

formación de los futuros investigadores educativos en México con relación al uso de las

TIC, tal y como Bourdieu expresaba “no todos poseen el capital y las capacidades”, no

todos finalizan sus estudios de posgrado (Sánchez Dromundo, 2007) y pensando en la

población que logra obtener un título de maestría o doctorado, no se logra que toda esa

población se integre al grupo de los agentes de la Investigación Educativa. Pareciera que en

este sentido, una oportuna implementación de herramientas TIC en el campo de la

producción de conocimientos, brindaría al investigador recursos suficientes como para

facilitarle sustancialmente su compleja labor.

El campo de la Investigación Educativa se manifiesta como un campo multifacético

frente a subcampos polivalentes e inacabados como lo son las Tecnologías de la

Información y la Comunicación. La problemática de la incorporación de las TIC en la IE,

como en cualquier otro ámbito científicamente abordado, debiera ser arribada desde un

punto que permita visualizar diversas perspectivas y arribarlas de manera sistemática,

interviniendo, por ejemplo, en la incorporación de capital cultural y objetivado del

132
estudiante de posgrado, así como en el desarrollo de su habitus por el uso de los poderosos

recursos digitales de los cuales dispone la sociedad del siglo XXI, con el fin de facilitar su

labor dentro del campo científico educativo.

Otra de las inquietudes que surgen a partir de esta investigación, es medir la

efectividad del uso del cuestionario autoadministrado vía correo electrónico mediante un

estudio de tipo longitudinal, con el fin de ubicar el porcentaje de respuestas, en cuanto a

distintas temporadas del año, tomando en cuenta, los meses del ciclo escolar y temporadas

vacacionales.

Por último, pudiera resultar interesante, realizar un estudio transversal, midiendo la

frecuencia de respuestas recibidas en línea, por parte de un universo que abarque tanto

grupos de profesores, como grupos de administradores, directivos, docentes investigadores,

padres de familia, estudiantes, etc., con el fin de medir el grado de cooperación que tiene

cada subcampo que constituye a la comunidad educativa en cuanto a la etapa en la

recolección de información.

Disponemos de una amplia gama de tecnologías por explorar, las cuales solo tienen

una sola constante, siempre se encuentra en constante transformación. Es indispensable

llevar un trabajo continuo en esta línea de investigación, con el objetivo de identificar las

fortalezas y debilidades en cuanto al uso de las TIC en el campo de la IE en México y evitar

quedar resagados en este campo.

133
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146
ANEXOS

147
Anexo 1: Invitación enviada vía correo electrónico.

Buen día apreciado investigador.

Mi nombre es Carlos Hernández Rivera, aspirante al grado de doctor en Ciencias de la


Educación por parte del Instituto Universitario Anglo Español del estado de Durango.

El presente correo es para solicitarle su valiosa colaboración en la investigación “Las


Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Investigación Educativa en
México”, estudio que tiene como objetivo principal encontrar la relación existente entre
diferentes niveles de investigación educativa en México y el uso que les dan a las
Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
Por lo que me atrevo a invitarlo a contestar la encuesta en línea, la cual le llevará un tiempo
de 10 a 20 minutos a través de la dirección electrónica:
http://www.lainvestigacioneducativa.com/lasticenlaie/index.php?sid=12915&lang=es-MX

Su participación es de suma importancia para el logro de los objetivos planteados en el


presente estudio. De antemano, agradezco el tiempo prestado en la resolución de la
encuesta.

Profr. Carlos Hernández Rivera


www.icreativa.com.mx
www.lainvestigacioneducativa.com
Loma de Aconcagua 410 Fracc. Loma Dorada CP 34104
Tel. 01 (618)130 05 30 Cel. 618 299 31 11
Durango, Dgo.
Anexo 2: Instrumento “Las TIC en la Investigación Educativa”.

En este Anexo se muestra cada una de las capturas de pantalla del cuestionario

autoadministrado en línea, como fue presentado a los informantes del estudio.

Pantalla 1.

Presentación y observaciones del cuestionario.


Anexo 2: Pantalla 2.

Datos generales.
Anexo 2: Pantalla 3.

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 1).

Pantalla 4.

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 2).


Anexo 2: Pantalla 4.

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 2).


Anexo 2: Pantalla 5

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 3).


Anexo 2: Pantalla 5.

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 4).

Pantalla 5
Identificación de niveles del investigador educativo (parte 5).
Anexo 2: Pantalla 5.

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 5).


Anexo 2: Pantalla 5.

Identificación de niveles del investigador educativo (parte 6).


Anexo 2: Pantalla 6.

El uso básico de las TIC en la Investigación Educativa (parte 1).


Anexo 2: Pantalla 6

El uso básico de las TIC en la Investigación Educativa (parte 2).


Anexo 2: Pantalla 7

Selección del enfoque de investigación.

Anexo 2: Pantalla 8
El enfoque de investigación cualitativo (parte 1).
Anexo 2: Pantalla 8
El enfoque de investigación cualitativo (parte 2).
Anexo 2: Pantalla 9

El enfoque de investigación cuantitativo.


Anexo 2: Pantalla 10.

El enfoque de investigación mixto (parte 1).


Anexo 2: Pantalla 10.

El enfoque de investigación mixto (parte 2).

Anexo 2: Pantalla 11.

Aporte a las TIC a través de la Investigación Educativa.

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