1.
OTROS TEXTOS:
. sonetos y canciones
. églogas de Garcilaso
(Las tres églogas de Garcilaso significan más de la mitad de su poesía conservada y
la verdadera razón de su fama como «príncipe de los poetas castellanos»)
Los asuntos de sus sonetos dejaron larga estela, desde la evocación de algunos mitos al
lamento por la felicidad perdida (las «prendas», los regalos que le dejó la amada) o la
descripción del tormento de los celos.
Canción («Con un manso rüido»): lugar ameno, paisaje bucólico que será el escenario de las
églogas.
Églogas:
Égloga I: el pastor Salicio lamenta el desdén de Galatea y Nemoroso llora la muerte de su
amada Elisa.
Égloga II: la más ambiciosa, acumula motivos medievales y renacentistas, desde la locura de
amor a la historia épica del duque de Alba.
Égloga III: cuatro ninfas del Tajo bordan tapices que representan tres mitos clásicos junto a la
historia de Elisa y Nemoroso, se cierra con el canto amebeo de los pastores, Alcino y Tirreno.
ÉGLOGA I:
ALEXANDER A. PARKER
TEMAS E IMÁGENES EN LA ÉGLOGA I
La Égloga I versa acerca de la desdicha que causa un amor roto . La ruptura es debida
a dos causas : una causa natural (la muerte de la amada) y otra «no natural» (la
infidelidad o indiferencia de la amada).
En la canción de Salido el tema es la ordenada armonía que debe existir en el
universo. La naturaleza es la norma : es intrínseca a ella la ley del fin armonioso y
de la armoniosa correspondencia. La misma ley debe existir en las relaciones humanas:
los hombres deben estar acordes con la naturaleza. La falta de armonía entre el varón y
la hembra introduce la discordia en el universo. [Así, al comienzo del poema, las
imágenes subrayan la correspondencia emocional entre el hombre y la naturaleza (v. 46-
52, 71-80), y las alusiones a la sucesión de día y noche fijan el ritmo natural al que se
pliegan todos los seres vivos.] Esta armonía, basada en la correspondencia Entre el hombre
y la naturaleza, depende del amor, y el mismo amor debe obedecer la ley de la armoniosa
correspondencia. La armonía entre el hombre y la naturaleza depende del amor
armonioso entre el hombre y la mujer: sólo donde esta correspondencia exista, podrá el
hombre, siendo entera parte de ella, amar la naturaleza; tan sólo entonces será bella ésta..
Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba (99-104).
El amor de Nemoroso fue correspondido y, por lo tanto, el sen tido de la vida tuvo su
cumplimiento: las dos individualidades se fundieron en el universo «cuando en aqueste
valle al fresco viento / andábamos cogiendo tiernas flores» (283-284). Esta dicha está
expresada como la comunión con la belleza natural, y las imágenes expresan la idea de
unión y el sentimiento de paz: los árboles que miran su propio reflejo en el agua. la sombra
del prado que refresca el ardor; el suelo que acepta, como si fuera semilla, el canto de los
pájaros; los árboles que admiten la caricia de la hiedra por su seno ; todo esto es el
escenario del amor humano: «Corrientes aguas, puras, cristalinas... » (239-252).
Pero aunque Nemoroso alcance la unión total con la naturaleza, el destino que le
aguarda es el mismo que ha correspondido a Salido. Porque la naturaleza es imperfecta :
tanto tiene noche como día, y la sombra nocturna trae miedos y apren siones: «Como al
partir del sol la sombra crece ... » (310-3 1.5). La noche es el aviso que da la naturaleza
de su propia imperfección, el presagio de la muerte irremediable (318-320). Esta tristeza
está expresada de nuevo mediante imágenes naturales: «Después que nos dejaste, nunca
pace / en hartura el ganado ya, ni acude / el campo al labrador con mano llena» (296-
298).
El amor no está ligado a la materia; se alza triunfante de esperanza sobre la
imperfección de la naturaleza, creándola de nuevo en una forma, por imperecedera,
perfecta:
contigo mano a mano busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse y siempre pueda verte ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte (401-407).
Los paisajes de Garcilaso] son imágenes poéticas que expresan la idea, dando sensibilidad
y claridad al sentimiento. Y pensamiento y sentimiento muévense en la esfera del
neoplatonismo renacentista, en el escenario de una naturaleza conforme a la ley natural del
amor,
ELIAS L. RIVERS
LA ÉGLOGA 111 Y LA PARADOJA DEL ARTE NATURAL
La Égloga 1 es virgiliana en un sentido bastante convencional ; en la 11, la caza, el amor, la
locura y la guerra parecen representar el desorden y la variedad ricamente sensuales de la
misma naturaleza; la 111 es una síntesis sabiamente dirigida de los convencionalismos
clásicos y del paisaje toledano, del arte y de la natura leza. La simetría formal de la Égloga
111, como la de la 1, demuestra una precisión matemáticamente exacta:
las telas bordadas de las ninfas ocupan las veintiuna octavas centrales del poema (1 4-34),
a las cuales se les anteponen 13 estrofas (1-13) y se les posponen otras 13 (35-47); a los tres
mitos antiguos se les dedican nueve estrofas (16-24), y al mito moderno de Elisa se le
dedican otras nueve (25-33).
En esta égloga vemos redimida por las hermosas formas del arte esta suprema crueldad de la
naturaleza. [Las estrofas 16-33, verdadero centro de la Égloga
Primero vemos representadas en dos escenas la muerte y segunda pérdida de Eurídice, con
una escena final en la que Orfeo «se quexa al monte solitario en vano». Acto seguido,
Apolo deja la caza para perseguir a Dafne, pero los brazos de ésta se vuelven ramas, sus
cabellos hojas, y sus pies torcidas raíces; es el desolado amante el que ocupa la escena
final: «llora el amante y busca el ser primero, / besando y abrazando aquel madero».
En tercer lugar, un jabalí y un joven cazador se atacan mutuamente; Adonis, mortalmente
herido, es abrazado en la escena final por una desconsolada Venus.
La Égloga III glorifica el poder del arte humano como colaborador connatural de la
naturaleza. Pero no es, por supuesto, un tratado teórico sobre el arte renacentista, sino una
ejemplificación de sus maravillosas potencialidades. En las telas de las ninfas vemos al poeta
recrear pictóricamente tres mitos trágicos antiguos y convertir en mito paralelo una nueva
tragedia española.