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Juegos Rituales Aztecas

Alfonso Austino

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JUEGOS RITUALES AZTECAS

D. R. © 2018. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTóNOMA DE MÉXICO
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS
Cuadernos, Serie documental Número 5

D. R. © 2018. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTóRICAS

JUEGOS RITUALES·
AZTECAS

Versión, introducción y notas de

ALFREDO LÓPEZ AusnN

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTóNOMA DE MÉXICO


MÉXICO, 1967

D. R. © 2018. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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Primera edición: 1967

UB 1,lOTECA
IAf&ll QARCIA GRANAllt
INSTITUTO DE
••YIITIIACIPH Mts�tl♦G4•

Derechos reservados. conforme a la ley


© 1967, Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria, México 20, D. F.
DIRECCIÓN GENERAL DE PUBLICACIONES

Impreso y hecho en México


Printed and made in Mexico

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En la Imprenta Universitaria, bajo la
dirección de Rafael Moreno, se terminó
la impresión de este libro el día 21
de septiembre de 1967. La edición
estuvo al cuidado del autor y de Mario
Casas. Se hicieron l 500 ejemplares.

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1NDICE

Introducción 5
Ra yamiento (Tlahuahuanaliztli) 15
Escaramuza de los xipeme y los tototectin 23
Persecución del Tetzompacqui . 25
El regreso de los sacerdotes . 27
El castigo de los sacerdotes . 29
Caída del Xócotl (Xocotl huetzi) 31
Escaramuza blanda (Zonecali) 37
Escaramuza de zacate o escaramuza que se hace en la noche
(Zacacali o Moyohualicali) 39
Se deja la máscara de muslo . 41
Se deja la piel de Toci . 43
Prácticas de tiro y cacería de Mixcóatl . . 45
Viaje de Páinal, "empapelamiento", carrera de los tlachia-
loni y conducción de la Serpiente de Fuego . 47
Escaramuza de Choncháyotl (Chonchayocali) 53
Carrera de la flor (Xuchipaina) . 55
Se dan Iechuzazos (Nechichicuahuilo) 57
Conducción del fuego nuevo . 59
Juego de pelota de hule (Ollamaliztli) 61
Apéndice. Textos en idioma náhuatl . 65
Rayamiento (Tlahuahuanaliztli) 67
Escaramuza de los xipeme y los tototectin 70
Persecución del Tetzompacqui 71
El regreso de los sacerdotes . 72
El castigo de los sacerdotes 73
Caída del Xócotl (Xócotl huetzi) 74
Escaramuza blanda (Zonecali) 77
Escaramuza de zacate o escaramuza que se hace en la no-
che (Zacacali o Moyohualicali) . 78
Se deja la máscara de muslo . 79
Se deja la piel de Toci . 80
Prácticas de tiro y cacería de Mixcóatl . 81
Viaje de Páinal, "empapelamiento", carrera de los tla-
chialoni y conducción de la Serpiente de Fuego 82
Escaramuza de Choncháyotl (Chonchayocali) 85
Carrera de la flor (Xuchipaina) . . . 86
Se dan Iechuzazos (Nechichicuahuilo) 87
Conducción del fuego nuevo . . 88
Juego de pelota de hule (Ollamaliztli) . 89

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Alfredo López Austin
“Introducción”
p. 5-14
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)

México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
[Link]/publicaciones/publicadigital/libros/110/juegos_azt
[Link]

D. R. © 2018, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de


Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
INTRODUCCióN

Se ofrecen en e,ste opúsculo los textos en idioma náhuatl que


se refieren a los juegos rituales aztecas, procedentes del Códice
Matritense del Real Palacio, del Códice Matritense de la Real
Academia de la Historia y del Códice Florentino, con su versión
al castellano.
Unas pocas palabras ba,starán para resaltar la importancia de
estos códices. Fray Bernardino de Sahagún, impregnado del gran
espíritu humanista que tomaba bríos en su tiempo, se interesó,
como pocos de los nuevos habitante,s de esta tierra, por la cul­
tura de los pueblos vencidos. Ante la incomprensión de muchos
de sus contemporáneos, manifestó que su propósito rector era
la salvación de los conquistados, con las armas de la inteligencia
de la lengua y de la penetración en sus costumbres; pero la
obra del franciscano fue más allá; sondeó hasta las intimidades
de la cultura que se extinguía y consignó su espíritu en lengua
madre.
El método fue admirable. Dirigió interrogatorios a los ancianos
que habían alcanzado a vivir plenamente el mundo que se esfu­
maba, y éstos respondieron en su lengua, mientras los jóvenes
discípulos de Sahagún escribían el dictado ya en caracteres lati­
nos. Junto al monumento de la Historia general de las cosas de
Nueva España, versión al castellano, resumida y adicionada que
escribió el célebre fraile, se encuentra otro mayor, el de los textos
que le sirvieron de base y a los que pertenecen los trozos que
aparecen en el apéndice de eiste opúsculo.
Los juegos pertenecen a las fiestas celebradas en la ciudad
de México, capital de los aztecas, en el periodo anterior inme­
diato a la conquista. Influido por estos hombres dominantes,
el resto del mundo ndhuatl practicó ceremonias ..similares a las
que aquí se relatan, aunque muchas veces las diferencias fueron
de importancia.
Antes de iniciar la presentación de los textos, es necesario
formular la pregunta crucial del propósito de este opúsculo:
¿Existía el deporte entre los aztecas? En términos generales se
entiende por deporte el conjunto de ejercicios físicos que el
hombre realim con el fin de mejorar su capacidad corporal y
psíquica, bajo reglas precisa,s, casi siempre con disciplina rigu­
rosa, pero con un alto grado de liberación emocional. El con­
cepto de educación física, intensiva y metódica que se propone

Ff/
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este fin, ha sido heredado por el mundo contemporáneo de la
Grecia clásica. Como producto de necesidades muy particulares
de la cultura griega, fue extraño y aun reprobado por muchos
pueblos de la antigüedad que mantuvieron un contacto intenso
con ella. Es natural que una cultura como la náhuatl, sin haber
tenido contacto con la griega y al ser de un tronco tan diverso,
tenga fines y necesidades también demasiado diferentes.
Es conveniente , sin embargo, hacer una breve comparación
entre el deporte griego y los juegos rituales de los aztecas.
Ambas actividades tienen un origen religioso. Los juegos olím­
picos, primeros y máximos exponentes del deporte organizado,
se ligan con el mito de la salvación de Zeus niño, alejado por
los atletas del furor y la voracidad del padre Kronos; los juegas
nemeos fueron dedicados a Heracles, los píticos a Apolo, y así
cada uno de los celebrados en la antigüedad clásica. Pero el
juego griego se libera del mito, se hace autónomo. Aunque la
carrera de doscientos metros siga recordando la proeza del joven
atleta que apartó a Zeus de su padre, tiene posteriormente la im­
portancia primordial de una competencia en que no son necesa-
rias más cualidades que la posición social de los corredores, stD
capacidad física y su honradez como deportistas. No hay símbolo,
no hay imagen del d{os, no hay atavío especial.
En México la carrera de Páinal es muy diferente. Representa,
como la griega, un pasaje mitológico: es el nacimiento del Sol
y su inmediata lucha contra la Luna y las. estrellas; pero los
córredores han de ser los· dos sacerdotes tradicionalmertte isefía­
lados, sus atavíos son especiales, portan la imagen de Páinal,
celebran actividades religiosas en el recorrido y la car:rera está
regida estrictamente por un orden de ceremonias, un ·itinerario
y una fecha del calendario ritual.
La diferencia hace que una de las carreras, la mexicana, no
tenga más campo de significación ,que el territorio dominado
por los aztecas, ya que Huitzilopochtli -el Sol- era su dios
particular, no venerado por el resto de los pueblos nahuas, y
que su ejecución pueda ser modificada únicamente por la evo­
lución del simbolismo religioso. La otra, en cambio, libre de su
fuente, se extiende por todo el territorio griego y es capaz de
llegar a nuestra época con una significación agonística muy
parecida a la que tenía en el siglo v a. C. Se hace más larga
en algunas modalidades, admite en otras el uso de las bestias, el

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peso de las armas, sin más freno que el gusto del público y las
exigencias de u.n código de honor deportivo.
Sula un juego náhuatl adquiere independencia, el ollamaliztli
o juego de pelota de hule. Pero pese a su antigüedad, todavía a
la llegada de los españoles tiene un profundo sentido religioso,
un ritual cargado, un gran uso como medio adivinatorio y una
tradición popular anexa, rica en augurios, dichos y aun en ries­
gos para los espectadores, ya que éstos podían sufrir la pérdida
de prendas personales si uno de los jugadores acertaba a pasar
por el aro de piedra la pelota de hule comprimido. Esto indujo
a los conquistadores, celosos en la difusión del catolicismo, a
acabar con el juego, del que sólo queda herencia en apartadas
regiones del país. Los importantes restos arquitectónicos de los
tlachtli -las canchas del ollamaliztli- representan los de una
tradición casi extinta.
Los griegos aspiraban a obtener del deporte un beneficio
social. Platón, aunque reprueba por impropio para la formación
de los guerreros el régimen de los atletas ordinarios, en el Libro
Tercero de La República pone en boca de Sócrates las siguientes
palabras: "Después de la música, formaremos a nuestros jóvenes
en la gimnasia ..� Es preciso que se consagren a ella seriamente
desde muy temprano y por toda la vida."
Sólo la armonía entre la educación física y la musical sería
capaz, ,según Platón, de proporcionar hombres con fuerza cor­
poral y ánimo suficientes para el debido resguardo del Estado.
Existía en Grecia, pues, una fuerte conciencia de la utilidad
que producía el ejercicio físico metódico, conjugado con el del
espíritu.
En México se pretendía obtener de la mayoría de los juegos
rituales un beneficio de muy distinta naturaleza. Es indiscutible
que la,s prácticas de tiro de flecha, y aun la cacería de Mixcóatl,
presentan características profanas de adiestramiento para el com­
bate; pero la aspiración máxima del hombre azteca era provocar
mágicamente, por medio de la ceremonia ritual, la P·rolongación
del periodo presente de vida humana sobre la tierra. Cuatro -
edades anteriores habían perecido a consecuencia de terribles
cataclismos, de la [Link] de los dioses por la supremacía, y ahora
tocaba al hombre, precisamente al azteca, el elegido, alimentar
al Quinto Sol con la vida humana. Los juegos rituales, jirones
de las fiestas religi�sas, obligan a las fuerzas naturales a seguir
el proceso cíclico de las estaciones, del retorno de la vegetación,

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del nacimiento del Sol. Si en Grecia la falta de los deportes
y de la educación física provocaba un peligro para la polis, el no
celebrar los juegos rituales en el México antiguo daba por
consecuencia la extinción de la humanidad entera, consumida
por los terremotos ·y por el fuego que acabarían con el dominio
del Quinto Sol.
El atleta griego, como individuo, podía proteger a su polis
por vía religiosa si obtenía de Zeus la categoría de héroe a l
vencer en la carrera de doscientos metros en Olimpia. Inmortal,
convertido en un espíritu activo, defendería a l5U ciudad de los
maleficios y beneficiaría a los compatriotas que acudiesen a su
tumba con ofrendas.
Si en un principio participaban en los juegos de Olimpia
sólo los pisatas, habitantes de la región, muy pronto lo,s dorios
acudieron también e instituyeron la tregua sagrada, a fin de
que concurriera todo extranjero a luchar por la victoria. ESt'>
condujo al deseo de todas las polis de contar con un héroe
protector, y a que preparasen a sws hijos en los gimnasios.
Todo atleta era no sólo un competidor, sino un embajador de
su polis que había sido adiestrado con el -respaldo de sus com­
patriotas para aspirar a ser espíritu protector.
Las ciudades nahuas no entraban en competencia. Cada una
tenía sus propios hombres, hijos o enemigos capturados en com­
bate, para la celebración de los juegos. Si el juego ritual se
practicaba, los beneficios mágicos se obtenían. El vencedor, en
todos los casos, pertenecía a la ciudad, que no tenía necesidad
de preparar especialmente a uno o a otro para obtener el éxito
deseado. Si el cautivo de guerra lograba lucirse en el juego, su
fama era recibida con júbilo en su patria; pero era, en todo caso,
hijo ya del pueblo que lo había capturado y que lo destinaba
al sacrificio, pariente íntimo del guerrero que lo había vencido
en el campo de batalla. La presencia de enemigos en los juegos
rituales se limitaba a los gobernantes, y aun ellos eran invitados
y mantenidos en secreto por el tlatoani azteca para no incitar
la furia del pueblo.
Mucho debe el deporte griego al individualismo que, aunque
presente en todos los aspectos de la vida, llega a adquirir pro­
porciones desmesur. adas en el atleta. Ya desde el año 776 a. C.
aparecen los nombres de los vencedores de los juegos olímpicos.
El stéfanos, banda que ceñía el héroe sobre su frente, era el
símbolo de la inmortalidad que lo separaba de la estéril per-

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manencia en el Hades; pero también el signo que lo colocaba
muy por encima del resto de los hombres. Muy pronto el pres­
tigio que se adquiría con los trípodes, calderos, coronas de olivo
silvestre, de laurel, de pino y de apio, se vio sobrepasado con
los premios en numerario, con las pensiones y privilegios. Todo
esto condujo al nacimiento del atleta profesional que debía
ejercitarse todo el día en el gimnasio, someterse a un régimen
alimenticio, de descanso y de masajes, y vivir sólo para el de­
porte. Alejandro Magno se quejó en tono de burla de que ya
los reyes no podían competir con los profesionales, y sus pala­
bras parecen prolongrase hasta nuestros días, como condenación
de los que sustituyen en el deporte el fin de superación física y
psíquica por el beneficio económico; pero es indudable que esta
especialización condujo a la formación de aquellos individuos
extraordinarios en su campo, y domina hoy, querámoslo o no,
la atención del público del deporte.
Los juegos aztecas nunca crearon profesionales, si se excep­
túan los jugadores de ollamaliztli de los señores. Los premios
jamás llegaron a tener un valor considerable y aun se prohibía
su uso cuando eran signos de un rango que el vencedor no po­
seía. La mayor gloria que los juegos otorgaban se producía en
una y la última acción. El cautivo representaba a uno de los
dioses, moría como él y partía de viaje a un mundo ultraterreno,
del que regresaría convertido en colibrí o en mariposa a libar
las bel!,as flores de la tierra. Sólo el nombre de un vencedor,
Tlahuicole, quedó consignado en la historia; pero la hazaña
de este noble capitán tlaxcalteca en el sacrificio gladiatorio tuvo
que ser casi sobrehumana.
Si los juegos rituales aztecas no pueden ser equiparados a los
deportes griegos, menos aún pueden compararse, como desde sus
primeras descripciones por europeos se ha intentado, con los
juegos gladiatorios romanos. En éstos el trasfonda religioso de
aplacar a los manes de los difuntos con la sangre de los sacrifi­
cados pasa muy pronto a ser pretexto y luego a convertirse en
mera raíz histórica. Son sólo espectáculo� amor desenfrenado ,
a la sangre, infición de un pueblo que es capaz de venderse en
las luchas electorales a quien ofrezca mayor divertimento, pasión
que obliga la tolerancia de los primeros emperadores cristianos.
Es el pueblo, el mismo que juzga si el vencido merece vivir
por su valor en el duelo, el que con el acicate de la variedad

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exige formas nuevas de lucha, armas diversas para los conten­
dientes y, cuando esto no es suficiente para aplacar el afán de
novedad, el combate a ciegas o la transformación de la lucha
singular en colectiva.
El gladiador tiene tres posibilidades de terminar su oficio:
salir arrastrado con un garfio por la Puerta de la Muerte para
ser despojado de sus armas en el Spoliarium; obtener la espada
roma para convertirse en esclavo común y, con muchos méritos,
en lani'ISta, o rebelarse en contra del estado romano para ser
destrozado por el ejército. Es, en todos los casos, un infame.
El sacrificio gladiatorio mexicano es, en cambio, el medio de
salvación de la humanidad. La muerte de unos cuantos libera al
mund<;> de la destrucción absoluta y da al hombre la posibilidad
de coadyuvar en el establecimiento del equilibrio cósmico.
El pueblo espera siempre la muerte del cautivo. No depende
de él su salvación, como no depende de él el medio señalado
por los dioses para lograr la continuidad del mundo. Por esto
no se producen la variedad de los combates, ni la transformación
del rito, ni la liberación de una pesada carga de símbolos. El
pueblo no se divierte: cumple. Cumple con el pesar de tener
siempre presente que muchos de sus hijos terminarán en una
lucha similar en ciudades enemigas.
El cautivo lleva ya en sí el ropaje de la gloria. Está consciente
de que su lucha es la salvación de los hombres, de que sus bra­
zos son el tiempo futuro que gira en espiral en el espacio, de
que se funde con el Sol, de que es día que persigue a la noche y
noche que persigue al día. Luego, al morir, ascenderá a la parte
oriental del cielo para lograr la máxima felicidad ultraterrena.
Es, siempre, un héroe.
Si los juegos rituales aztecas están tan alejados del concepto
y del origen del deporte, si no pueden ser eq·uiparados a los jue­
gos gladiatorios romanos, y si están tan relacionados con la fiesta
a la que pertenecen, ¿qué criterio _puede usarse para separarlos?
Anteriormente he dicho que son jirones de las fiestas religiosas;
creo es un término adecuado. Son pasajes de las ceremonias, que
he extraído porque en ellos existe un despliegue de vigor físico,
un algo de retozo -en ciertas ocasiones macabro- y otro de
espectáculo. Criterio tan vago produce, por necesidad, un resul­
tado heterogéneo. Muchos son escaramuzas o verdaderos com­
bates; algunos originan competencias reñidas; son otros simples

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travesuras, leves o graves, excepcionalmente permitidas; hay cas­
tigos que obligan a los transgresores a hacer grandes esfuerzos
físicos para salvarse, y no faltan los que parecen ya desligarse
de la fiesta para convertirse en juego o en travesura indepen­
dientes.
Es necesario en este punto buscar el concepto náhuatl de juego.
Si se analizan etimológicamente los nombres de los juegos, ri­
tuales o profanos, anteriores o posteriores a la llegada de los
europeos, se encuentra como constante un verbo particular que
indica la acción que se realiza sobre el instrumento de juego:
topehua, empujar o rechazar; momotla, proyectar un objeto;
mimiloa, hacer rodar; ilacatzoa, devolver lo qu.e se recibe;
mimina, arrojar saeta o lanza; ololhuía, manipular una bola,
etcétera. Estos verbos, en composición con los sustantivos que
designan instrumentos de juego, y en ocasiones las partes del
cuerpo más importantes en la acción o algún otro elemento de­
finidor, dan una idea bastante clara de su desarrollo material;
pero, por una parte, nada dicen de la naturaleza festiva, y por
otra, no tienen denominador alguno que los distinga de los
demás términos que designan actividades humanas. El único
caso de posesión de elemento distinto es. el de los nombres de
los juegos de mesa, en los que entra en composición el verbo
patoa; pero no son éstos objeto del presente estudio.
Hay que recurrir, pues, a los nombres genéricos. Excluyo de
éstos los términos netlatlaniliztli, neahuiltiliztli y neahuiltiloni,
porque son en realidad antónimos que quieren decir, el primero,
juego de apuesta -independientemente de su naturaleza-, y
los otros dos, juegos de simple diversión.
Entre los nombres genéricos pueden citarse en primer término
los dos que se refieren al propósito psíquico de esta actividad
humana. Más preciso el primero, neellelquixtiliztli, significa
literalmente "acción que da salida a la vehemencia", ya que el
sustantivo elli del que deriva quiere decir tanto hígado o entraña
en general, como sitio del cuerpo donde se alojan los apetitos,
las pasiones, los impulsos y el ánimo, término paralelo a yóllotl,
corazón y al mismo tiempo lugar donde reside el intelecto. El
segun¡J,o nombre, netlaocolpopololiztli, más ambiguo, significa
"acción que desvanece la tristeza".
Un tercero y un cuarto términos se refieren a la calidad espec­
tacular del juego, al papel pasivo de los circunstantes, y ninguno

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de los dos es unívoco. Tlamahuizolli puede traducirse literal­
mente como "acción que causa admiración", mientras que tetlatti­
tiliztli conviene a la voz "espectáculo".
Un último término, tlayeyecoliztli, se emplea con más propie­
dad si se refiere a los juegos que consisten en luchas fingidas.
Deriva del verbo yecoa, ensayar, adiestrarse, por lo que su sig­
nificado tiende al aspecto de preparación física del jugador.
Con estos tres grupos de términos, que son tres diferentes pun­
tos de vista conceptuales, es posible formar una idea aproxi­
mada de lo que eran los juegos para los nahuas. Eran, en primer
término, acciones humanas encaminadas a dar salida a las ten­
siones anímicas; a provocar el olvido, aunque fuese momentáneo,
de los sinsabores de la vida. Acciones, además, capaces de motivar
en los circunstantes la adn:iiración, la diversión, el temor muchas
veces si se toma en cuenta el significado del verbo mahuizoa,
componente del sustantivo tlamahuizolli arriba mencionado, y
si se corrobora el sentimiento de admiración temerosa que tenía
el público ante ciertos espectáculos con la descripción, por ejem­
plo, de la "escaramuza de zacate" que más abajo se transcribe.
Por último, acciones que servían para preparar físicamente a los
participantes, que les daban la destreza suficiente para realizar
posteriores acciones similares con fines diversos.
Es difícil sostener que cada uno de los ejercicios rituales que
aquí presento encuadren en la idea totalizadora. Pero, al fin
y al cabo, siempre los conceptos han de hacerse latos para dar
cabida a las similitudes. No creo haberme alejado mucho de la
concepción de los antiguos mexicanos.
A todos los juegos acompaño una b reve nota que los sitúa en
el contexto de la fiesta o que explica algunos puntos necesarios
para su inteligencia, y los ub ico en el mes a que pertenecen.
Deb o aclarar que el calendario ritual de los nahuas se componía
de 365 días, separados por veintenas en dieciocho "meses" a los
que se agregab a el periodo de los últimos cinco, días sin fiesta,
sin mes, sin ceremonias, verdaderamente inútiles para honrar
a los dioses. Esto ob ligó a los nahuas a llamarlos nemontemi:
uzos inútiles que acabalan".
Para concluir, unas palabras acerca de la cruentidad de algunotS
de estos juegos. Son las fiestas religiosas la fachada sangrienta
del mundo náhuatl; son los aztecas los que extienden e incre­
mentan a la exageración los sacrificios humanos en ese mundo, .
y es el tiempo inmediato a la conquista -el que vivieron los

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informantes indígenas de Sahagún- el final del único siglo de
dominio de este pueblo aguerrido. Con desventaja, pero tal vez
no con tanta distancia, pueden compararse con el pankration
griego, con las justas y los torneos medievales, con la tauroma­
quia o con el pugilato profesional contemporáneo. Esto, si se
les considera sólo como espectáculos; pero no hay . que olvidar
que tras la sangre de los sacrificados hay un impulso del hombre
por sostener el mundo mágico que está en peligro de explotar
en llamas, que la gloria palia un instante de agonía y que la
promesa de un paraíso de honor y felicidad da a los represen­
tantes de los dioses la fuerza suficiente para cumplir su destino.

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Alfredo López Austin
“Rayamiento (Tlahuahuanaliztli)”
p. 15-22

Juegos rituales aztecas


Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
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RAYAMIENTO (Tlahuahuanaliztli) 1
Veintenas de Atl cahualo o Cuáhuitl ehua y Tlacaxipehualiztli

Uno de los juegos rituales prehispánicos más conocidos es el


llamado sacrificio gladiatorio, al que los nahuas dieron el nom­
bre de "rayamiento" -tlahuahuanaliztli en su lengua- aludiendo
a las marcas que se hadan en los cuerpos de los cautivos al he­
rirlos con las armas cortantes.
Pese a que Sahagún dice que este juego se practicaba en la
primera veintena del año, 2 y a que no falta quien lo extienda
a todos los meses, 3 los informantes indígenas sitúan su celebra­
ción en la segunda veintena -Tlacaxipehualiztli- y dicen que
su preparación se iniciaba en la primera.
Esta primera veintena del año recibía dos nombres: el de
Atl cahualo o "Son dejadas las aguas" tiene relación con la fiesta
principal celebrada en el mes, netamente agrícola y dedicada a
los dioses de la lluvia; el segundo nombre, Cuáhuitl ehua; o
"Enhiestan el madero", de significado más oscuro, está ligado ya
no a la fiesta principal, sino a la que se celebrará en el siguiente.
Las fiestas no eran distribuidas estrictamente en las dieciocho
veintenas o meses del año. Se necesitaban pocos días para prepa­
rar o para llevar a cabo algunas de ellas, mientras que otras
requerían largos preliminares. Veintenas había en las que en
realidad se celebraban dos fiestas; otras eran unidas en parejas
para una sola festividad, y no eran raras en las que, terminada
la celebración principal, se utilizaban los últimos días para iniciar
la fiesta del mes siguiente.
1 Los textos referentes a este juego han sido tomados del Códice Matri­
tense del Real Palacio y del Códice Florentino. Para el primero se ha
utilizado la copia facsimilar editada por Francisco del Paso y Troncoso en
Madrid, 1906. Para el segundo, la paleografía de Arthur J. O. Anderson
y Charles E. Dibble en Florentine Codex, Book 2-The Ceremonies, Santa
Fe, New Mexico, The School of American Research and The University
of Utah, 1951. El primer texto corresponde a los folios 55 v. a 56 v. del
Matritense del Real Palacio, y a las páginas 44 y 45 del Florentino. El se­
gundo, a los folios 59 f. a 61 f. del Matritense, y a 1a's páginas 49 a 52 del
Florentino. El tercero, a la página 176 del Florentino.
2 Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva
España, preparación, anotación y apéndices por Ángel María Garibay K.,
4 v., México, Editorial Porrúa, S. A., 1956, vol. 1, pp. 10 y 141.
3 Fray Juan de Torquemada, De los veinte i vn Libros Rituales i Monar­
chia Indiana, con el origen y guerras, de los Indios Ocidentales, de sus
Poblafones, Descubrimientos, Conquista, Conuersión y otras cosas marauillo­
sas de la mesma tierra, 3� ed., 3 v., México, Editorial Salvador Chávez
Hayhoe, 1943-1944,' vol. 11, p. 252.

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Es éste el caso de la veintena de Cuáhuitl ehua. Después de
haberse dedicado en ella las ceremonias a los Tlaloque o dioses
de la lluvia, se tomaban sus últimos días para preparar a los
"rayados" que serían sacrificados en el segundo mes.
En el primer texto de los presentados enseguida se advierte
claramente el carácter ritual del juego. "Rayados" -cautivos
destinados al sacrificio gladiatorio- y guerreros cautivadores, con
un recién adquirido nexo religioso, muestran en atavíos y danzas
la relación estrecha de su acción con el curso del calendario y el
regreso de la vegetación que propician las ceremonias de Tlaca­
xipehualiztli.
Estas ceremonias de la segunda veintena del año se hadan
en honor de Xipe Tótec, deidad de la resurrección vegetal. La
verde cobertura que se esperaba resurgiera en este mundo era
simbólicamente representada con la piel de los sacrificados. Sus
cuerpos eran desollados para que nuevos representantes, los del
año que se iniciaba·, se cubrieran y dieran nueva vida a una su­
perficie cuya interioridad vital había cesado con la muerte inver­
nal. Los cautivos valerosos a los que se concedía el privilegio
de ser "rayados" en la lucha gladiatoria eran despojados de su
piel después de su muerte en la contienda contra los águilas
y los ocelotes, guerreros pertenecientes a una orden religiosa
de carácter solar.
La descripción de la ceremonia se m1c1a con la presentación
de armas al Sol que hacen los cuatro contendientes principales,
dos águilas y dos ocelotes, a los que sigue el sacerdote encargado
de sacar los corazones a los heridos. El nombre de este personaje,
Yohuallahuan o "Bebedor nocturno", es uno de los aplicados
a Xipe Tótec, "Nuestro Señor desollado".
De la cumbre de una de las pirámides encerradas en el recinto
de� Templo Mayor, la de Yopi, descienden los sacerdotes, ata­
viados con los ropajes de los dioses, para ir a presenciar la cere­
monia desde un puesto de honor. Tras ellos llegan los cozcatecas,
músicos y cantores, que van también a ocupar su lugar alrededor
de la piedra cilíndrica sobre la que se verificará la lucha. Cada
uno de los cautivos, guerreros que reciben el nombre de "origi­
narios del Lugar del Aguila" al ser sacrificados, 4 es ayudado
a hacer las ofrendas de pulque y de sangre de codorniz.
4 Los que eran "rayados" iban al Cielo del Sol, al Lugar del Águila,
y no al Mictlan o mundo común de los muertos.

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Un nuevo personaje, Cuetlachhuehue, "Viejo lobo" según algu­
nos, 5 "Viejo oso" según otros, 6 aparece para auxiliar a los "ra­
yados". Ata con una cuerda que sale del centro de la piedra
cilíndrica al que ha de luchar de inmediato y le ofrece las casi
inofensivas armas con que ha de defenderse de sus atacantes.
Es el mismo personaje q�e después tomará las cuerdas y llorará
por la muerte de los "rayados".
Cada uno de los águilas y ocelotes sube por su orden. En caso
de que el cautivo, a pesar de sus débiles armas ofensivas, venza
a los primeros cuatro contrincantes, irá a luchar contra él un
representante de Huitzilopochtli, el Zurdo, al que difícilmente
poqrá vencer. Tan pronto como el cautivo es herido por uno
de sus contendientes, el "Bebedor nocturno" cumple su misión:
le arranca el corazón y lo ofrece al Sol.
De los tres textos presentados a continuación, los dos primeros,
como la mayoría de los que aquí se ofrecen, corresponde a la
descripción de las fiestas rituales que hacen los informantes de
Sahagún. El tercero pertenece a la descripción de los edificios del
Templo Mayor de Tenochtitlan que hacen los mismos infor­
mantes. 7

l. Y por esta razón se llamaba [la fiesta] "Enhiestan el made­


ro": Allí aparecían, allí se mostraba a todos los que serían
"rayados" en el lugar de la piedra cilíndrica. 8
2. Y de todos los que habrían de morir se decía: "Levantan
el madero para los rayados."
3. Cuando llegaban a Yopico, al templo de Nuestro Señor,
los hacían luchar de la manera en que habrían de morir [cuan­
do] les abrieran el pecho.
4. Aún les ofrecían tortillas de maíz preparadas sin cal o
"tortillas de Yopi"7 ya para abrirles el pecho.
5 Juan Bautista de Pomar, Relación de -------, apéndice de
Poesía Náhuatl, vol. I, Romances de los Señores de "la Nueva España.
Manuscrito de Juan Bautista de Pomar, Tezcoco, 1582, paleografía, versión,
introducción, notas y apéndices de Ángel Ma. Garibay K., México, Univer­
sidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Historia, Seminario de
Cultura Náhuatl, 1964, XIV- (101) -244 pp. [Serie de Cultura Náhuatl, Fuen­
tes, 4], en pp. 149-222, p. 169.
6 B. de Sahagún, op. cit., vol. 11, p. 145.
7 He publicado anteriormente este texto en "El Templo Mayor de
México-Tenochtitlan según los informantes indígenas", Estudios de Cultura
Náhuatl, vol. v, 1963, pp. 75-102, pp. 95-96.
s Literalmente temalácatl significa "piedra en forma de malacate"; era
el lugar en que se. hacían los llamados sacrificios gladiatorios. Véase su
descripción en J. B. de Pomar, op. cit., p. 169.

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5. Ahora bien, cuatro veces aparecían frente a la gente,
frente a la gente eran vistos, eran mostrados a la gente, eran
dados a conocer a la gente.
6. Les repartían, les distribuían sus vestidos de papel.
7. La primera vez les eran dadas, eran ataviados con [pren­
das de] color rojo. Andan rojos, bermejos. Son rojos sus atavíos
de papel.
8. La segunda vez son blancos sus vestidos de papel.
9. La tercera vez nuevamente sus vestiduras son rojas.
10. La cuarta vez son blancas.
11. La última vez los vestían, la última vez les daban, la
última vez llevaban los vestidos con que habrían de caer, con
los que los matarían, con los que saldría su aliento. Así, los
"rayados" tomarán la última vez sus atavíos rojos. Ya no
los mudan. Y los adornarán con listas [pintadas] con hule.
12. Y el prendedor, el cautivador de hombres, el dueño del
cautivo, el aprehensor de hombres, también se pinta de rojo,
se pega plumón a la piel, se cubre sus brazos, sus piernas, con
plumas blancas de guajolote.
13. Y también le daban [al cautivador] insignias valiosas.
No se las daban en definitiva; sólo para que se enfervorizara,
sólo para que bailara fa. "danza del cautivo".
14. En esta forma aparece, en esta forma es visto, en esta
forma causa admiración a la gente, en esta forma se le festeja,
en esta forma hace que la gente vea que el "rayado" es su cau­
tivo.
15. Y va llevando su escudo; en su brazo lo porta; así lo va
portando. Yva llevando su vara de sonajas, va sonando su vara,
va deteniendo bruscamente su vara de sonajas. Suena, resuena.
16. Y así se ataviaban todos, cada uno de los que eran due­
ños de cautivos, los cautivadores, aquéllos cuyos cautivos ha­
brían de ser "rayados" cuando llegara la fiesta de Tlacaxipe­
hualiztli.
1. Entonces empieza el "rayamiento". Los cautivos están en
fila. El cautivador los anda juntando, los anda llevando. En­
tonces vienen a salir los "rayados". Viene dirigiendo, los viene
dirigiendo, viene guiando a la gente el que representa al oce­
lote. Muestra, levanta su escudo, su espada de madera al Sol.
Una vez más retrocede, ceja, cía; otra vez hacia la parte
posterior.
2. En ese momento viene a sustituirlo, a ser el segundo, a
colocarse en segundo turno el águila. En igual forma eleva
al Sol su escudo, su espada de madera.
3. Una vez más viene a salir otro ocelote. Viene en tercer
turno, viene a ser el tercero. Igual cosa hace. Entra de carrera.
4. Una vez más sale otro, un águila. Hace todo esto. Viene
a blandir armas. Hacia los cuatro rumbos eleva su escudo,
su espada de madera al Sol.

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5. Ya no van lejos, puesto que regresan. Es cuando van
guiando; van bailando; van asiéndose de las manos; van in­
clinados casi a ras de tierra, como si en el suelo se arrastraran,
se deslizaran. Vienen mirando hacia los lados; vienen saltando
hacia arriba; vienen blandiendo armas.
6. En este momento sale el "Bebedor nocturno'', el que re­
presenta a Nuestro Señor. Viene a ser el último; viene a cerrar
[la comitiva]; viene postrero, viene a cerrar [el grupo] junto
a los cuatro veteranos, los águilas y los ocelotes. Extiende los
brazos; levanta en sus manos, alza en derredor su escudo, su
espada de madera al Sol.
7. Enseguida vienen a guiar, vienen en fila todas las imá­
genes, los representantes de todos los dioses, los que se llaman
representantes, sustitutos, imágenes.
8. En igual forma vienen en fila, vienen al mismo paso.
A�í bajan: allá empiezan en Yopico, desde la cumbre del tem­
plo de Yopitli.
9. Y cuando llegan a la base [del templo], al suelo, a la
tierra, rodean la piedra cilíndrica. Ya que la rodearon, se
sientan ordenados en grandes sillas de nombre "sillas de rojas
plumas preciosas".
I O. Y cuando ya se colocaron, cuando se ordenaron en
hilera, se pone a presidir, guía lentamente a la gente, está de­
lante de todos el "Bebedor nocturno", porque es su oficio,
es su función sacrificar, matar. En sus manos deberá perecer,
por sus manos será abierto cada uno de los originarios del
Lugar del Águila.
11. Entonces son tañidas las flautas; se tañen los caracoles,
las trompetas, se silba y hay canto. Durante el canto, durante
el tañido, se dirigen hacia acá, se ordenan los cozcatecas; traen
sobre sus hombros las banderas de plumas blancas; rodean la
piedra cilíndrica.
12; Uno [de los cautivadores] rápidamente prende al cau­
tivo. El cautivador, el dueño del cautivo, lo ase por la parte
superior [de la cabeza]; así lo lleva al lugar de la piedra ci­
líndrica.
13. Una vez que lo prendió, trae pulque. Y el cautivo ofrece
hacia los cuatro [rumbos] el pulque, y después lo bebe con
un carrizo hueco.
14. Entonces otro hombre viene a decapitar una codorniz
para el cautivo, para el "rayado". Cuando decapitó a la
codorniz, el cautivo eleva en derredor su escudo y arroja hacia
atrás la codorniz.
15. Cuando esto ha sucedido, sube [ese hombre al cautivo]
a la piedra cilíndrica, y cuando están ya arriba de la piedra
cilíndrica, [va] un hombre que representa, que es la imagen
del Lobo. Su nombre es "Viejo lobo"; es como el tío de los
cautivos.

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16. Entonces prende [al cautivo]. Con la "cuerda de nuestro
sustento" que está sujeta en el centro [de la piedra cilíndrica],
que en el centro está atada, amarra enseguida al cautivo por
la espalda, y le da una espada de madera llena de plumón, sin
pedernales. Y pone frente a él cuatro palos de pino, sus pro­
yectiles, para que los arroje, para que se defienda.
17. Y el cautivador, cuando ya dejó a su cautivo en la pie­
dra cilíndrica, baja y se viene a colocar en donde estaba. Está
danzando mirando, viendo a su cautivo todo el tiempo.
18. Entonces se empieza, se lucha, se hace la guerra. Con­
sideran [los contrincantes] cuál es la parte vulnerable para
herir, dónde han de cortar: quizá la pantorrilla, o el muslo,
o la cabeza, o la mitad del cuerpo.
19. Y si algún cautivo de corazón endurecido, de corazón
formado puede dejar vencidos a los cuatro, si pelea, lucha
contra los ocelotes, contra los águilas, y si no pueden hacerlo
desfallecer, entonces va un zurdo. Hasta entonces éste le amor­
tece el brazo, lo ,abate, lo arroja sobre el borde [de la piedra
cilíndrica], porque representa a Opochtli. Y aunque el "ra­
yado" ya desmaya, aunque ya pierde su aliento, aún acomete
virilmente, acomete por su cuenta.
20. Y si alguno sólo viene a desmayar, si trastrabilla, des­
maya, se echa a perecer, uno pasado ei:i vano, forjado en
vano, 9 le arrebatan su espada de madera, con lo que sale a
encontrarle y lo "raya" el "rayador".
21. Y tal vez algu no nada hace, no viene a oponerse, no
habla, sino que pierde el ánimo, desmaya, cae por el suelo, cae
como muerto; quiere, más bien quiere exhalar el último alien­
to, quiere perder el aliento, quiere perecer, quiere que ya lo
hiera la muerte a que se le destina.
22. Y entonces rápidamente lo prenden, pronto lo asen, lo
detienen, lo arrojan en el borde de la piedra cilíndrica.
23. Es cuando el "Bebedor nocturno", que representa a
Nuestro Señor, le saja las entrañas, le arranca el corazón, ele­
va en .ofrenda [el corazón] al Sol. Los �acerdotes colocan [el
corazón] en la Vasija del Águila.

l . Temalácatl: ahí se "rayaba"; ahí "rayaban" a muchos


cautivos. Y así "rayaban" a todos los hombres que venían de
nuestros contornos del agua; ahí eran- sacrificados en el
Temalácatl.
2. Ahí tenía su oficio el "Lobo", que subía a la gente al
Temalácatl. Y cuando subía al cautivo le ofrecía una porra
de pino y le daba una tabla emplumada.
9 Za nen panca, za nen pictli, difrasismo que significa ser incapaz e
inútil.

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3. Y entonces iban los delegados a herirlo con pedernales,
el águila o el ocelote; entonces herían con pedernales al cau­
tivo, como si le hicieran la guerra. Ahí estaba el oficio del
llamado Chalchiuhtepehua. 10
4. Y cuando caía el cautivo, entonces el "Lobo" lo arras­
traba. Entonces abría las entrañas al cautivo, lo sacrificaba
el llamado "Bebedor nocturno", le abría las entrañas. Y cuan­
do le había abierto las entrañas al cautivo, lo arrojaba hacia
abajo.
5. Y [esto] se hacía cada año, en [la veintena de] Tlacaxipe­
hualiztli.

10 "Conquistador precioso", nombre que se daba al guerrero que "ra­


yaba" al cautivo. ·

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Alfredo López Austin
“Escaramuza de los xipeme y los tototectin”
p. 23-24
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
[Link]/publicaciones/publicadigital/libros/110/juegos_azt
[Link]

D. R. © 2018, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de


Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
ESCARAMUZA DE LOS XIPEME Y LOS
TOTOTECTIN 1

Veintena de Tlacaxipehualiztli

En el mismo mes de Tlacaxipehualiztli, antes del juego del "ra­


yamiento", eran sacrificados numerosos enemigos cautivos a Xipe
Tótec, de los cuales unos recibían el nombre de Xipe -los
xipeme- y otros el de Tótec -los tototectin. La causa de la
división de los cautivos en dos bandos no es clara, y menos lo
es el simbolismo de la escaramuza entre los que se cubrían con
sus pieles para representarlos.
Un grupo de guerreros se embutía en la piel de los que habían
compartido con el dios el nombre de Xipe, mientras que otro
se vestía con la de los que se habían llamado Tótec.
Ambos grupos se colocaban sobre montones de yeso o de za­
cate, uno frente a otro, e iniciaban las provocaciones hasta ter­
minar en una batalla fingida en la que los prisioneros tenían
que pagar rescate para obtener la libertad.

l. Y allá se colocan los tototectin, permanecen en filas, per­


manecen en hileras sobre yeso o sobre zacate; por esta razón
van a buscar el yeso sobre el que se pondrán.
2. En algunos lugares de la ciudad se cierne el zacate sobre
el que los vienen a colocar, a levantar, a mostrar, sobre el que
ponen al frente a los xipeme, a los que se visten con piel
humana.
3. Y aquellos que se embriagan temibles en la guerra, los
atrevidos, 2 los que en ninguna parte son medrosos, los de
corazones esforzados, los de corazones endurecidos, los que han
correspondido a sus cualidades de hombres valientes, los que
han hecho alarde de su virilidad, provocan [a los contrarios],
los hacen pelear, empiezan las escaramuzas, los hacen empezar
las escaramuzas.
4. Y para provocarlos bien, para que se movieran, para ha­
cerlos enojar, para que se enfurecieran, les cogían el ombligo.
Les cogen el ombligo, les pellizcan el ombligo.
5. Entonces corren los xipeme. Tras ellos, en pos de ellos,
va un tótec de nombre "Bebedor nocturno"; los sigue, va lu­
chando contra ellos, y [con él] todos los tototectin.
1 El texto referente a este juego ha sido tomado del Códice Matritense
del Real Palacio, op. cit., fol. 58 f. a 59 f., y de la paleografía del Florentine
Codex, Book 2-The Ceremonies, op. cit., pp. 48-49.
2 En el texto náhuatl aparece esta palabra en singular.

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6. Y enseguida salen con ellos; los siguen aguijoneándolos;
van haciéndoles la guerra; los llegan a alcanzar; los llevan asi­
dos con las manos; así los lleva el perseguidor por las piernas.
Y vienen dando vueltas, vienen haciendo giros, los traen con
porras de pino, vienen haciéndolos pelear.
7. Y si algún perseguidor era aprehendido, los xipeme lo
apaleaban con las varas de sonajas, lo pateaban, bien lo hacían
enojar, y lo llevaban a Yopico.
8. No como quiera salía; no como quiera era dejado. Con
alguna cosa se rescataba. Algo daba en prenda. Quizá les ofre­
cía una pava, quizá una manta con valor de moneda ... 3

3 Aquí aparece en el original la abreviatura Eta. de la: palabra castellana


etcétera.

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Alfredo López Austin
“Persecución del Tetzompacqui”
p. 25-26
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
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PERSECUCióN DEL TETZOMPACQUI 1

Veirttena de Tozoztontli

La captura de un enemigo transformaba por completo la vida de


un guerrero azteca. Desde ese momento le era cortado el mechón
de pelo que indicaba su calidad de bisoño, podía vestirse con
prendas de algodón, calzarse, vivir en poligamia, quedaba libre
de tributo, obtenía algunas veces puestos públicos de importan­
cia y se veía honrado con un lugar en ciertos banquetes del pa­
lacio. La memoria de su acción era conservada con trofeos que
permanecían en su casa, entre ellos el fémur del cautivo y las
prendas de papel con que éste era ataviado cuando represen­
taba a alguna divinidad en el sacrificio. Por otra parte, la cap­
tura iniciaba un parentesco entre el cautivador y el cautivo,
que impedía que aquél participara de la carne de éste cuando
era distribuida entre los valientes, y la muerte en sacrificio hada
· q_ue el osado militar y su familia guardasen un luto riguroso.
Entre las manifestaciones luctuosas estaba la imposibilidad de
bañarse y lavarse la cabeza durante un lapso de veinte días que
al concluir, en el caso de que el cautivo hubiese muerto en repre­
sentación de Xipe Tótec, establecía la fecha de celebración con
un nuevo juego, una nueva representación, ahora del enemigo
muerto. Al reaparecer éste sobre la tierra perseguía a todos los
hombres que encontraba a su paso y arrebataba sus mantos en
beneficio de su pariente cautivador.
El representante era ahora un hombre de buena presencia
que se ataviaba con las ropas con que había sido sacrificado el
cautivo en honor de Xipe Tótec durante la veintena de Tlacaxipe­
hualiztli. Su nombre era Tetzompacqui, "El que lava el pelo
a la gente", en señal de la terminación del periodo de luto.
Este juego, por llevarse a cabo veinte días después del sacri­
ficio, caía en la tercera veintena, Tozoztontli.

1. Y después, el dueño del cautivo· en el patio levanta,


coloca una pelota de follaje fibroso, de tres pies [de altura],
de patas delgadas. En ella colocaba los vestidos de papel con
que se ataviaba [el cautivo que representaba a] Nuestro Señor.
1El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio, op. cit.,
fol. 58 f. a 59 f., y· de la paleografía del Florentine Codex, Book 2-The
Ceremonies, op. cit., p. 57.

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2. Y entonces echaba mano de un hombre de buena apa­
riencia, de buena presencia, fuerte. Y una vez hecho esto [el
hombre], se atavía, persigue a la gente, va detrás de cada per­
sona, espanta a [todo] hombre.
3. Corre, se va escudando, va sonando su vara de sonajas.
Lo van persiguiendo, lo apedrean, lo van apedreando, luchan
contra él a pedradas.
4. Todo mundo le teme; de él se apartan. Dicen: Ya viene
"El que lava el pelo a la gente".
5. Y si prende a alguno, si arremete contra alguno, lo des­
nuda, le arrebata su manto. Cuantas mantas roba las lleva a
casa del cautivador; sacude las mantas en el suelo del centro
del patio�

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Alfredo López Austin
“El regreso de los sacerdotes”
p. 25-26

Juegos rituales aztecas


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EL REGRESO DE LOS SACERDOTES 1

Veintena de Etzalcualiztli

En la sexta veintena del año, Etzalcualiztli, dedicada a los dioses


de la lluvia, iban los sacerdotes a cuatro capillas · llamadas
Ayauhcalco o "Casas de la niebla'.', ubicadas a orillas del lago,
una en cada rumbo de la ciudad, donde se bañaban imitando a
las aves acuáticas. Al volver a sus calmécac de origen se echaban
sobre esteras hechas de cierta variedad de tules que tenían la
parte inferior muy blanca y la superior verde. Estos tules, al ser
entretejidos, formaban con sus dos colores dibujos geométricos
en las' esteras.
Los sacerdotes iban a cortar los tules a un lugar cercano a
Citlaltépec, al norte de la ciudad. Al regresar a sus calmécac
tenían la facultad de golpear y robar a todo caminante, aun a
los recolectores del tributo real.

l . Cuando aún no había llegado la fiesta de Etzalcualiztli7


los sacerdotes hadan primero el "ayuno del Tlalocan". 2 Cua­
tro días antes de empezar su ayuno cogían tules· allá en el
Citlaltépec, porque allá se daban muy largos los tules. Sus
nombres eran "colgajos blancos" o ''tules rollizos": muy lar­
gos, muy luengos, muy blancos en su base, y rollizos como
columnas.
2. Y allá los tomaban, los cortaban para igualarlos, en el
lugar llamado Atlan Temilco, Tepéxic, óztoc.
3. Y cuando los tomaron, enseguida los componen, los atan
por las bases, hacen cargas, hacen cargas de tules.
4. Enseguida los colocan en el mecapal, 3 los ponen en los
mecapales; enseguida los cargan a cuestas, son cargados a cues­
tas, son cargados con la frente. Enseguida se camina hacia
acá, vienen encaminados, vienen. Ninguno carga los "colgajos
blancos" atravesados. Todos los llevan enhiestos.
5. Y cuando los sacerdotes van a coger tules, y cuando regre­
san, el camino aparece desierto. Ninguno se conduce por él, ya
no se conducen por él los caminantes.
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 76 f. a 76 v., y de la paleografía del Florentine Codex, Book.
2-The Ceremonies, op. cit.,. pp. 74-75.
2 Tlalocan· o Lugar de Tláloc era el paraíso al que iban los muertos
por alguna enfermedad relacionada con el agua.
3 Banda de cuero que se sujeta a la frente para la carga de objetos
pesados. Éstos se atan con cuerdas que salen de la misma banda.

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6. Y si encuentran a algunos, enseguida allí los roban, los
saquean, los despojan, les toman sus cosas por la fuerza. Y
si se resisten, enseguida los maltratan, los arrojan, los pisotean,
los pisan, brincan sobre ellos, los azotan contra el suelo, los
arrastran con cuerdas, los hacen gritar, los golpean, les pegan
en las nalgas, les pegan en los órganos genitales, los tienden
de espaldas.
7. Y después que los robaron, después qu� los desnudaron,
de allí se devuelven, tornan entonces a sus hogares.
8. Y aunque fueran los tributos, podían tomarlos. No se
enojaba por ello Motecuhzoma porque eran penitentes, porque
los consideraba [a los bienes] como propios [de los sacerdo­
tes], los contaba como suyos, los consideraba apropiados; por­
que eran sacerdote�, porque hacía penitencia, porque los ofren­
daba frente a ellos, por ser ellos; porque eran sacerdotes.

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Alfredo López Austin
“El castigo de los sacerdotes”
p. 29-30
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
[Link]/publicaciones/publicadigital/libros/110/juegos_azt
[Link]

D. R. © 2018, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de


Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
EL CASTIGO DE LOS SACERDOTES 1

Veintena de Etzalcualiztli

Durante esta misma veintena de Etzalcualiztli, en cuya fiesta se


solicitaba a los Tlaloque continuasen las lluvias, los sacerdotes
desplegaban una actividad constante. Ya se han visto su romerías
para traer tules a Citlaltépec, los baños rituales en los Ayauhcalco
y la elaboración de las esteras cori tejido blanco y verde. A esto
seguían ofrendas al fuego, procesiones, enramados de capillas
y otras muchas ceremonias en honor a los dioses de la lluvia.
· Característica de todos estos actos rituales era el afán de per­
fección con que se ejecutaban. Al ofrecer bolas de masa al fue­
go, al comer en los calmécac, al adornar con ramas los templos,
los estudiantes y los sacerdotes debían proceder con un cuidado
extremo, pues cada uno, con la esperanza de obtener como re­
compensa la multa que se imponía a los infractores, estaba dis­
puesto a delatar a sus compañeros de inmediato.
Las transgresiones eran colocar las boh;1.s de masa con descuido,
de �anera que rodasen; tener una suciedad en la ropa -un
hilo, una paja, un cabello, una pluma-; tropezar o caer; derra­
mar alguna gota de comida; equivocar el sacerdote el sitio que
debía enramar en la capilla o llegar tarde a la ceremonia del
enramado. La pena por estas infracciones era una multa de una
manta, un braguero o un guajolote en caso de que fuese pudiente
el transgresor, o una bola de masa en caso de que fuese pobre,
siempre en beneficio de su compañero acusador; pero el pago
debía hacerse dentro de los cuatro días siguientes, pues al quinto
era imposible que se redimiese y debía ser castigado en la forma
descrita en el texto que sigue.

l . Y a todos los que fueron tomados en culpa, a los que pu­


sieron en lista, los asen, con la mano los prenden por la nuca,
los agarran fuertemente de la cabeza, a algunos los van suje­
tando del colgante posterior del braguero.
2. Y a los sacerdotillos que fueron tomados en falta les hacen
asentaderos de tule y los van llevando, los llevan sobre los
hombros.
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 80 f. a 81 f., y de la paleografía del Florentine Codex, Book
2-The Ceremonies, op. cit., pp. 80-81.

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3. Y a los que están más grandecillos los llevan de la mano.
4. Y cuando ya van por el camino, comienzan a tomarlos
con violencia, los maltratan, los derriban, los arrojan en donde­
quiera que haya charcos de agua de lluvia; allí los hacen res­
balar, los hacen rodar, los hacen que anden resbalando en el
lodo, los hacen andar rodando en el lodo. Así los hacen llegar
hasta la orilla del agua, al lugar en que la gente es sumergida
en el agua, al sitio llamado Totecco.
5. Y cuando llega el sacerdote ofrendador del fuego -y aun
otros ofrendadores del fuego [secundarios]- enseguida quema
papel, y los dioses de copal, y los dioses hechos de hule; y
derrama el pericón, 2 lo derrama sobre los lechos de tule.
6. Y cuando se hace esto, es como si anduvieran punzando
el agua, porque la gente es sumergida en el agua. Producen
gran barullo, el agua se levanta. Y si alguno pretende salir,
lo sumen, va a dar al fondo.
7. Y si zambulleron a algún nadador, escapa, va a salir lejos;
enseguida huye, echa a huir, escapa.
8. Y a algunos los hacen desfallecer, quedan desmayados,
los dejan por muertos. Sólo los dejan como muertos a la ori­
lla del agua; vienen a tenderlos.
9. Y a los que tragaron agua, el agua amarga, los cuelgan
boca abajo para que les salga por la nariz, por la boca, lo que
tragaron.
1 O. Hecho esto, enseguida vienen, regresan, vienen de nuevo
tañendo las flautas.
11. Y los sumergidos en el agua van a sus casas. Los van
acompañando sus familiares. Van enfermos; van temblando
constantemente; van estremeciéndose. Allá irán a recuperar
el aliento en sus hogares.

2 Tagetes lucida. Planta muy usada para· hacer ofrendas a los dioses
de la lluvia.

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Alfredo López Austin
“Caída del Xócotl (Xocotl huetzi)”
p. 31-36
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
[Link]/publicaciones/publicadigital/libros/110/juegos_azt
[Link]

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Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
CAíDA DEL XóCOTL (Xocotl huetzi) 1

Veintenas de Micailhuitontli o Tla�ochimaco y Huey Micaílhui(I!


o Xócotl huetzi

Los preparativos del juego de Xócotl huetzi se iniciaban en la:


veintena llamada "Pequeña fiesta de los muertos", Micailhui-­
tontli, o "Son dadas las flores", Tlaxochimaco, novena del año,
y el juego se hacía en la siguiente, "Gran fiesta de los muertos",..
Huey Micaílhuitl, o "Cae el xócotl", Xócotl huetzi.
El juego, celebrado con particulares devoción y pompa en Coyo-­
huacan, consistía en llegar a la cúspide de un tronco alisado,..
auxiliándose con cuerdas, para obtener la imagen de masa de
bledos que ahí se colocaba. Tronco e imagen recibían el nombre:
de xócotl, palabra que, aunque puede ser traducida "fruto",-..
es preferible conservar en su forma original.
El juego, otomí de origen, tenía por- divinidad al "Señor de·
los otomíes", Otontecuhtli, cuya imagen, casi siempre un pájaro..
galano, era la figura de masa de bledos por la que los jóvenes,
luchaban al ascender por el tronco.
El primero de los textos enseguida presentados corresponde a
la Relación breve de las fiestas de los dioses. 2 Se relatan en él la.
traída del tronco y los honores que en el camino le hacía el.
pueblo.
El segundo texto, de la misma Relación, habla ya del juego,.
del sacrificio de los "bañados" -esclavos comprados por los.
comerciantes para que representasen a los dioses y muriesen.
como ellos-, del apoderamiento de la imagen de masa de bledos.
y de los honores recibidos por quienes primero alcanzaban la
cúspide.

1 El primero de los textos se ha tomado de la paleografía que aparece .


en Fray Bernardino de Saha:gún, "Relación breve de las fiestas de los dioses",.
paleografía, versión e introducción de Angel Ma. Garibay K., Tlalocan,.
vol. 11, n. 4, pp. 289-320, pp. 302-303, y del Códice Matritense del Real
Palacio, op. cit., fol. 251 f. El segundo se ha tomado de la misma paleo­
grafía citada de Ángel Ma. Garibay K:, pp. 303-304, y del fol. 251 del
Matritense del Real Palacio. El tercero, de los fols. 93 f. a 94 v. y 96 f. a.
96 v. del Matritense del Real Palacio, y de la paleografía del Florentine
Codex, Book 2-The Ceremonies, op. cit., pp. 104-106 y 108-109.
2 Existen dos relaciones de los informantes de Sahagún acerca: de las�
fiestas. La mayor parte. de los textos aquí presentados corresponden a la.
extensa.

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La parte final de este segundo texto es oscura. D urán también
afirma que los jóvenes que alcanzaban la imagen del tronco eran
encerrados en ayuno después de su hecho glorioso; 3 pero dice
que el encierro, como lógicamente es de suponerse, duraba úni­
camente cuatro días, no un año como afirman los informantes¡
El tercer texto, ya de la relación extensa, inicia su descripción
,desde el momento en que se enhiesta el tronco y continúa dicien­
�do cómo es tendido nuevamente, [Link], preparado, vuelto a
erguir, escalado y por fin hecho trizas al concluir el juego.
Aunque aparentemente este juego no tiene relación con las
-demás ceremonias de la veintena, intervienen en él tres per­
sonajes, los que adornan tronco e imagen, que son los mismos
que arrojan a los esclavos al fogón del sacrificio, y el joven ven­
,cedor es honrado precisamente en el templo llamado Tlaca­
.couhcan, "Lugar donde se compran hombres", mismo sitio en
que eran inmolados en el fuego los esclavos comprados por los
•comerciantes.
El premio concedido al vencedor, la manta lujosa, podría ser
·usada por éste únicamente en el caso de que hubiese capturado
:algún enemigo vivo en combate. En ca_so contrario, al no ser
hombre capacitado para tener determinados privilegios, podía
. guardarla; aún no tenía el prestigio suficiente para lucirla so­
,bre sus hombros.

l . "Pequeña· fiesta de los muertos.'' Era cuando venía el


xócotl. Así se hacía esto: hacían llegar el xócotl, lo tomaban
del bosque. Por esta razón se decía: "Viene a llegar el xócotl",
porque era cuando nuevamente lo habían traído del bosque,
,cuando se ponía en el suelo.
2. Y cuando llega el xócotl al lugar que se llama "coll}e-
•dero del xócotl", todo mundo lo recibe, le hace ofrendas. Va
también allá Teteu innan. 4 Y le ofrecen flores al xócotl · y
a todos los que lo arrastran. Todos los que habían ido a coger
el xócotl se ponían flores.
3. Y las mujercitas le hadan ofrenda al xócotl; por esto se
llamaba [la acción] "el xócotl es recibido".
4. Y al día siguiente erguían el xócotl. Estaba así enhiesto
durante veinte días.

3 Fray Diego de Durán, Historia de las Indias de Nueva España y islas


..de tierra firme, publicada por José F. Ramírez, 2 v. y un atlas, edición
,facsimilar, México, Editora Nacional, S. A., 1951-1952, vol. 11, p. 170.
4 "Madre de los dioses." Diosa de la tierra.

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l. "Gran fiesta de los muertos." Era cuando se decía "viene
a caer el xócotl".
2. Así se hada esto: entonces se ponía sobre él el cuerpo de
Otontecuhtli, de masa de bledos. Como un pájaro, así era su
hechura; era parado sobre el xócotl.
3. Era cuando moría el [esclavo que representaba al] lla­
mado Yacatecuhtli, dios de los comerciantes, cuando los co-
merciantes "bañaban" a la gente.
4. Y después de matar [a los "bañados"] se hacía la proce­
sión llamada "se hace la procesión, se serpentea junto al palo".
Ya oculto el Sol estaban dando vueltas alrededor del xócotl.
Y ya oculto el Sol subían al xócotl. Y el que primero llegaba
a la cúspide se nombraba "el que alcanzó al xócotl".
5. Y cuando estaba arriba, donde estaba el xócotl de masa de
bledos, le cortaba el cuello.
6. Y al bajar lo estaban esperando sus ancianos. Enseguida
lo tomaban; lo metían ·a la casa del dios; allí le traspasaban
las orejas con un pedernal; enseguida llevan, para dejarlo en
su casa, al que alcanzó al xócotl. Allá [en la casa del dios]
la cuida un año. Cuando venga a nacer otro año, cuando sea la
fiesta, la dejará.

l. Enhiestan el xócotl cuando ya pasó [la veintena de]


Tlaxochimaco. Empiezan al alba, por lo que con el día ter­
minan completamente sus fuerzas. Andan haciendo ruido los
capataces, apresurando, dando voces, llamando a la gente.
2. Dicen: "¡Toda vuestra fuerza! ¡Haced esfuerzo! ¡Esfor­
zaos! ¡Obrad con vigor!"
3. Y los que gritaban a la gente enronquecían, como si se
despedazaran sus voces.
4. Se hada un cúmulo, se formaba un promontorio de tie­
rra; en esta forma se levantaba.
5. Bien se esforzaban. Todos desperezaban sus fuerzas.
6. El xócotl tenía veinticinco brazas 5 de altura. Desgaja­
ban todas sus ramas; solamente se dejaba el brote superior.
Así lo enhiestaban; estaba durante veinte días tal como lo
habían traído. Aún no tenía adornos.
7. Y pasados veinte días, ya en la fiesta de Xócotl huetzi,
dos días antes de la celebración de la fiesta, otra vez tienden
el xócotl muy despacio, lo tienden cuidadosamente, lo cubren
para que no se quiebre, para que no se hienda, para que no
se rompa. Lo viei;ien apoyando en [horquillas de madera lla­
madas] "cuernuchos de venado"; lo vienen a echar, con mucho
cuidado, en "cuernuchos de venado".
5 En este caso la braza corresponde a la unidad aproximada de la dis­
tancia que existe de una mano a otra, con los brazos extendidos.

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8. Y después que en esta forma echaron al suelo el xócotl
entran a sus casas, se descansa. Y todas las sogas de la viga
se reparten sobre el xócotl; se echan en montón sobre él.
9. Y cuando ya amaneció vienen a reunirse los carpinteros.
Traen, traen consigo sus herramientas, la azuela, el hacha
para desbastar. Lo tersan, lo alisan allí donde tiene nudos.,
donde tiene berrugas, donde tiene chichones.
1O. Otro desbasta un varal de cinco brazas. 6 Lo liga, lo
ata én el ápice del xócotl; lo iguala bien con el ápice; en la
parte superior lo ata con cuerdas, lo une con cuerdas, le pone
el encordado.
11. Hecho esto, enseguida el ofrendador del fuego lo ador­
na. Le ayudan los tonsurados; también le ayudan los que arro­
jan a la gente en el fogón [del sacrificio]. Estos tres son muy
fuertes, muy altos, altotes, altototes. Son señores.
12. El primero se llama "Dueño del coyote"; el segundo se
llama "Cuerda de zacate"; 7 el tercero se llama "Cuerda larga".
Así andan disfrazados los que conocen el trabajo de ataviar
[al xócotl].
13. Y formaban la carne de la imagen del xócotl. Le ponían
[para formarla] masa de bledos de pescado. 8 Le daban [por
atavío] papeles completamente blancos; los ponían sobre él
sin siquiera pintarlos.
14. Le ponían su travesaño de papel [sobre el pecho], su
braguero de papel, sus alas de gavilán, su cabellera de papel,
su camisa de frutos, su camisa de fruta: dos. [Éstas dos] no
se las ponían [propiamente], sino que estaban sobre el ma­
dero, en dos hendeduras. Enseguida ponían también en otra
hendedura grandes papeles, anchos, tan anchos como una bra­
za. 9 Eran de diez brazas 10 de largo, tan largos que !�egaban a
rodear al xócotl.
15. Y también le hadan tres tamales grandes y alargados;
los ponían en palos que enhiestaban en tres lugares. Y ense­
guida le ataban las cuerdas del xócotl, allí enmedio del xócotl
diez.
16. Una vez aderezado, lo enhiestan. Enseguida hacen gran
ruido, gritan. Dicen: "¡Ea, valientes, esforzaos, con toda vues-
tra energía!"
17. Enseguida lo van elevando para enhiestarlo; lo van apo­
yando en los "cuemuchos de venado", y lo apalancan. Y al
6 Igual unidad a la señalada en la nota anterior.
7 Etimología dudosa. Puede significar "Acarreador".
8 Argemone mexicana.
9 En este caso la braza corresponde a la unidad aproximada de la dis­
tancia que existe de una mano al pecho, con el brazo extendido.
10 La unidad de medida a que se refiere esta cita es la aproximada de
la distancia entre· una mano y otra, con los brazos extendidos.

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fin ya van, ya se eleva enhiestándose. Hacen mucho ruido;
mucho se grita; mucho se habla.
18. Cuando ya se enhiesta, mucho se estremece la tierra, mu­
cho se mueve y remueve. Una vez así, lo cimientan con piedras,
todas ellas piedras redondas, grandes piedras. Las llevan con
las manos; las arrojan en el suelo.
19. Y ya cimentado con las piedras, enseguida apisonan la
tierra de arriba. Enseguida se van, se meten a sus casas; se hace
silencio; queda todo en silencio.

20. Y cesa [el baile] cuando ya están cansados. Enseguida


hacen mucho ruido; enseguida van rápidamente allá, donde
está en pie el xócotl. Se van atropellando; se va bien aprisa; se
va taladrando en la estrechez.
. 21. Pero los capitanes detienen a la gente; tienen sus porras
de pino en las manos; no se miden cuando golpean; no retro­
ceden sus porras cuando pegan a la gente. Y los que están
atrás poco a poco llegan a meterse entre la multitud. Ense­
guida todos tiran de las sogas, de las maromas.
22. Enseguida suben por las cuerdas; por cada cuerd� quizá
suben veinte personas, como si estuviesen colgando. No todos
llegan a la cúspide; sólo unos cuantos llegan arriba. Quienes
van delante pueden alcanzar la imagen del xócotl - que sólo
es de masa de bledos.
23. [El que la alcanza] todo le quita: su rodela, su flecha,
el dardo romo, y su propulsor de dardos.
24. Y la masa de bledos allá la va a esparcir; sobre la gente
la derrama. Todos los hombres, los que están abajo, miran
hacia lo alto. Cuando viene a caer la masa de bledos, todo
mundo manotea como si sobre ella se estuviese sacrificando,
como si se estuviese gritando a los enemigos. Algunos agarran
la cabellera de masa de bledos -que también derrama sobre la
gente [el que ha llegado al xócotl]-; es asida en el suelo.
25. Y hecho esto, enseguida viene a bajar el que aprisionó
al xócotl. Cuando bajó, cuando llegó a la tierra, enseguida
lo toman; los ancianos lo suben al Tlacacouhcan; allá le hacen
dones.
26. Y todos los hombres enseguida halan la soga; muy bieq
se hala; concluyen completamente las fuerzas. Y el xócotl e9-
seguida cae por tierra, cae azotando la tierra, haciéndose
pedazos al caer; quizá cae rompiéndose en tres partes, quizá
en cuatro partes.
27. Hecho esto, enseguida se van, despejan [la plaza], queda
despejada. Y después dejan en su casa al cautivador del xócotl;
le ponen una manta morada, la manta con dibujos de franjas
de plumas en los bordes.

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28. Y si [el que ha tomado el xócotl] es cautivador [de algún
enemigo vivo en combate], puede vestirse [la manta morada],
puede andar ciñéndola. Nadie puede contrariarlo por esto.
Y si no es cautivador, s'ólo la guarda, sólo será su tesoro; y
quizá la venderá cuando sea pobre, cuando esté enfermo.
29. Y en esa forma lo dejan en su casa: van tomándolo, van
asiéndolo por los brazos los tonsurados, dos de ellos. Detrás
de él vienen los sacerdotes ofrendadores; le van tañendo, el
caracol grande le van tañendo, y lleva su rodela. Y cuando
ya lo dejaron, regresan.

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Alfredo López Austin
“Escaramuza blanda (Zonecali)”
p. 37-38

Juegos rituales aztecas


Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

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Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
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Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
ESCARAMUZA BLANDA (Zonecali) 1

Veintena de Ochpaniztli

La décimaprimera veintena del año, Ochpaniztli, es especial- -


mente rica en lo que aquí he dado en llamar juegos. En el pri­
mero de ellos participa una mujer de cuarenta o cuarenta y·
cinco años que representa a la diosa Toci, "Nuestra abuela",�
llamada también Teteu innan o "Madre de los dioses", el co­
razón de la tierra, que, como es frecuente, debe morir para pro­
piciar con su resurrección el nacimiento de los frutos, en este·
caso del maíz.
El sacrificio de esta mujer estaba envuelto en presagios funestos
si ha.bía llanto o tristeza en la futura inmolada o si se producía
algún ruido -aun el de una tos- cuando era conducida al lugar
en que debía ser decapitada.
Según los informantes de Sahagún, la escaramuza blanda o,
zonecali tenía por objeto impedir su llanto y su tristeza. Durante:
cuatro días las médicas, ancianas, mozas y algunas prostitutas.
hacían con sus juegos, cuentos y consejas que aquella infeliz no­
pensase en la muerte próxima, y el día postrero la engañaban al'
manifestarle que no la conducían al sacrificio, sino a dormir
con el monarca.
EÍ nombre del juego es apropiado si se le compara con otras...
escaramuzas, en las que no era rara la culminación en muertes,
verdaderas y heridas más o menos graves; pero, como enseguida
se ve, uno de los proyectiles que se usaban eran las pencas del'
nopal, que no han de haber producido golpes demasiado blandos ..

l. Y terminado el octavo día [de la veinttna de Ochpa-­


niztlt], empezaba la "guerra blanda". Por cuatro días se hacía
allí, frente a la Casa del Canto.
2. Se hacía de esta manera, así: todas las médicas, las an-­
cianas y las mozas y algunas prostitutas se dividían, se sepa-­
raban por mitad. Con unas de ellas iba [quien representaba a)J
Teteu innan. Las restantes se le iban enfrentando, se le iball"
oponiendo. En esta forma desvanecían su tristeza, la alegraban,t.
la hacían reír, para que no se angustiase. Porque si lloraba,
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio;..
op. cit., fol. 97 f. a 9.7 v., y de la paleografía del Florentine Codex, Book:
2-The Ceremcnies, op. cit., pp. 110-111.

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D. R. © 2018. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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•dizque hadan presagios: dizque muchos águilas y ocelotes 2
morirían en la guerra, o quizá muchas mujeres con hijos en
]os vientres morirían de parto.
3. Y en esta forma se hace la "guerra blanda". Primero em­
pieza a perseguir a la gente Teteu innan. Junto a ella van
las ancianas médicas: ella, "Dueña de agua"; la segunda, "Cor­
.tadora"; la tercera, "Águila verde". 3 Éstas, las tres, son due­
ñas de ancianidad.
4. Así persiguen [ a sus contrarias]: les van arrojando pro­
yectiles. Les arrojan manojos de· heno arbóreo 4 en forma de
pelotas, en forma de bolas, y bolas de tule, y pencas de nopal,
·_y cempoalxóchitl. 5
5. Y todas llevan atados atrás sus tecomates 6 para el ta­
;baco.
6. Una vez hecho esto [las del equipo contrario] les hacían
·volver las espaldas, les iban arrojando proyectiles. No por mu­
•Cho tiempo; sólo algunas veces se persiguen.
7. Y hecho esto, enseguida llevan. a Toci a donde se guarda.
Así se hacía la escaramuza por cuatro días.

2 Guerreros en general.
3 Ahua, Tlahuitecqui y Xocuauhtli. Este último nombre es de etimología
*.dudosa; puede ser también "Pata de águila".
4 Pachtli. Plan�a parásita. Tillandsia usneoides según Dibble y Anderson
ten Florentine Codex, Book 2-The Ceremonies, op. cit., p. 111, apud en
..Clark, Mendaz.a Codex, vol. 11, p. 106. Francisco J. Santamaría, en Diccio­
nario general de americanismos, 3 v., México, Editorial Pedro Robredo,
·1942, vol. m, p. 612, le da los nombres de agavepalo, barbas de viejo,
:barba salvaje, cabello de· rey, pascle, paste, pastle, salvaje, salvajina, tacari.
5 Flor de la Tagetes erecta, L.
6 Vasija hecha con el epicarpo de algunos frutos o de barro, en forma
,que remeda la de éstos.

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Alfredo López Austin
“Escaramuza de zacate o escaramuza que se hace
en la noche (Zacali o Moyohualicali)”
p. 39-40
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
[Link]/publicaciones/publicadigital/libros/110/juegos_azt
[Link]

D. R. © 2018, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de


Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
ESCARAMUZA DE ZACATE O ESCARAMUZA
QUE SE HACE EN LA NOCHE
(Zacacali o Moyohúalicali) 1

Veintena de Ochpaniztli

Después que la mujer que representaba a Toci era decapitada,


su cuerpo era desollado de los muslos y de los codos hacia arriba,
y con esta piel y con la indumentaria propia de la deidad de la
tierra se ataviaba un fuerte sacerdote que nuevamente traía a
la vida a la madre de los dioses.
Salía este sacerdote del templo en compañía· de cuatro soldados,
dos en cada flanco, y algunos sacerdotes a la retaguardia. Mien­
tras tanto, por la puerta del patio entraban algunos capitanes
de alta jerarquía, perfectamente armados, que sostenían con los
primeros una escaramuza ritual en la que se alternaban ataques
y contraataques.

l . Y cuando el "Tonsurado del caracol" se puso [la piel de


la que representa a Toci], viene a colocarse de pie en el borde
(del templo]. Y ya que se puso de pie, rápidamente baja hacia
acá.
2. A ambos lados suyos, a ambos flancos, vienen en parejas
sus huaxtecas. Y los sacerdotes ofrendadores lo van auxiliando;
se mantienen detrás de él; vienen rodeándolo; vienen a su alre­
dedor.
3. Y algunos nobles y ancianos capitanes lo están esperando.
Y cuando llegan, enseguida se dirigen, se colocan frente a él.
Se van manteniendo delante de él [cuando los persigue]; co­
rren mucho, corren ligeramente; como si volaran, así corren.
4. Contra él se devuelven; vienen golpeando sus rodelas,
vienen golpeando sus escudos. Otra vez regresan rápidamente,
se juntan, se van uniendo al correr.
5. Mucho se teme esto; el temor cae sobre la gente; el temor
oprime a la gente.
6. Y esta forma de ir se llama "combate de zacate", 2 porque
era zacate, porque eran popotes 3 lo que llevaban en sus ma­
nos, llenos de sangre, ensangrentados.
7. Y así los persiguen, se derriban, se echan por el suelo,
mucho se atemorizan.
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 98 f. a 98 v., y de la paleografía del Florentine Codex, Book
2-The Ceremonies, op. cit., p. 112.
2 Zacacali.
3 Arundinella bras'ilensis, Roddi.

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Alfredo López Austin
“Se deja la máscara de muslo”
p. 41-42
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

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SE DEJA LA MASCARA DE MUSLO 1

Veintena de Ochpaniztli

Aunque anteriormente manifesté mi intención de dar a conocer


las fuentes escritas en lengua náhuatl sin tratar de profundizar
en el simbolismo de los juegos, creo es necesario, en forma ten­
tativa, adelantar una explicación de las acciones que en éste se
desarrollan.
En el juego anterior se dijo que un ro:tmsto sacerdote, el "Ton­
surado del caracol", se había cubierto con parte de la piel de
la mujer que representaba a Tod. Con otra parte de la piel, la
correspondiente a un muslo, se hacía una especie de máscara que
iba a vestirse el representante del hijo de la tierra, Centéotl,
el "Señor de la mazorca". Pues bien, el tocado completo de este
dios lo identifica con la helada, asociada en este caso, como un
indeseable ries�o, al fruto del maíz.
Los mexicanos, en un acto mágico de protección a su próxima
cosecha, van a territorio enemigo, a un lado del Iztactépetl o
lztacdhuatl, para dejar ahí, en perjuicio de sus vecinos, el hielo
que asociaron al maíz. Los enemigos, para defenderse de tan
grave mal, los acosan en plan de guerra hasta que los aztecas
logran colocar en un poste la máscara de piel de muslo. Consu­
mado el acto nocivo ya no hay caso de continuar la guerra y los
apesadumbrados enemigos se repliegan ante lo inevitable.

l. Y cuando [el que representa a Centéotl] ha llegado a]


Tzompantli, 2 pone un pie sobre su tambor.
2. Y los capitanes que ya lo están esperando parten hacia
allá; irán a dejar su máscara de muslo al campo de batalla.
Hacia allá parten; lo van rodeando sus capitanes, los fuertes,
el ligero. Corren mucho.
3. Y una vez que llegaron los que han de colocar allá [la
máscara], al campo de batalla, allá sobre el cerro, a la esquina
del Iztactépetl, al lugar llamado Pópotl temi, no la ponen
pacíficamente. Vienen a perseguirlos; quizá los persigan. Hay
muertos de ambos bandos.
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 98 f. a 98 v., y de la paleografía del Florentine Codex, Book
2-The Ceremonies, op. cit., p. 114.
2 Edificio que t:staba dentro del recinto del Templo Mayor, donde se
colocaban los cráneos de los sacrificados.

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4. Y cuando la máscara de muslo era dejada sobre un ma­
dero, partían enseguida. Enseguida se iban también los ene­
migos.

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Alfredo López Austin
“Se deja la piel de Toci”
p. 43-44
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
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1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
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SE DEJA LA PIEL DE TOCI 1

Veintena de Ochpaniztli
La veintena de Ochpaniztli, décimaprimera del año, concluía
con una ceremonia en la que iba a dejarse la piel de Toci · en
un pequeño adoratorio que estaba colocado sobre cuatro pilares
de madera, frente al templo llamado Cihuateocalli.
Uno de los sacerdotes bajaba del templo de Huitzilopochtli
un lebrillo que contenía yeso molido y plumas blancas, relacio­
nados con el culto del Sol, y colocaba el recipiente en una
explanada que había entre las gradas del templo y el patio
bajo. Los capitanes competían por apoderarse de las plumas
y del polvo de yeso en presencia del sacerdote que se cubría con
la piel de Toci, .Y una vez que aquéllos llegaban al lebrillo,
éste los perseguía entre una multitud que lo escupía o le arro­
jaba manojos de flores en los que antes había escupido.
Los capitanes se escabullían entre los edificios, y quedaban,
al final, sólo los llamados huaxtecas y algunos sacerdotes que
iban a acompañar al perseguidor hasta el adoratorio mencio­
nado, el Tocititlan, donde quedaba la piel colocada sobre un
monigote de paja, mirando hacia la ciudad.
Los sacerdotes retiraban los maderos por los que habían ascen­
dido para que nadie pudiese llegar a la piel e indumentaria
de la diosa que en ese lugar eran dejadas, y volvían al centro de
la ciudad.
l. Enseguid� se vienen a bajar el yeso y las plumas, en una
vasija de madera que está arriba del templo de Huitzilopoch­
tli. Y el que viene a poner el yeso es el ofrendador del fuego.
Cuando llega a la base k• pone allá, en Coaxalpan.
2. Una vez que fueron puestos [el yeso y las plumas], se
levantan los capitanes, corren mucho, van rápido; ahí se ma­
nifiesta el corredor ligero, el buen corredor. El que va adelante
se apodera rápidamente de las plumas; enseguida vuelan [las
plumas]; enseguida se arrojan [los capitanes] sobre ellas. arre­
batan las plumas; enseguida salen, corren mucho.
3. Y [el vestido con la piel de] Toci allá los está esperando,
allá les está dando frente. Enseguida los acomete, sale frente a
ellos, los persigue dando alaridos. Y cuando ya va Toci [tras
ellos], todo mundo la escupe. Alguno que tiene flores en las
manos, las escupe y se las arroja.
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio, op. cit.,
fol. 101 v. a 102 f., y de la paleografía del Florentine Codex, Book 2-The'
Ceremonies, op. cit., pp. ll6-117.

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4. Y Motecuhzoma también corre con los demás; sólo un
poco lo persigue. Algunas veces entra rápidamente a Totocalco;
algunas otras entra a Tecanman.
5. Y en esta forma todos los hombres van cesando [la per­
secución], van dejando [al representante de Toci]. Sólo unos
cuantos se le aproximan; allá dejan [la piel] en Tocititlan.
Pero los sacerdotes no la dejan; la van cuidando.
6. Y cuando llegaron, enseguida suben [la piel] sobre los
maderos; la colocan bien. Ha de estar mirando hacia acá su
cabeza. En esta forma termina todo su cometido.
7. U na vez colocada, se regresan, se van.

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Alfredo López Austin
“Prácticas de tiro y cacería de Mixcóatl”
p. 45-46

Juegos rituales aztecas


Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
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1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
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PRACTICAS DE TIRO Y CACERÍA DE MIXCóATL 1

Veintena de Quecholli

En la décimacuarta veintena, Quecholli, se festejaba a Mixcóatl ,


dios de la caza, con una cacería que se hacía en el monte Za­
catépetl, cercano a la actual Tacubaya.
Dedicaban los mexicanos los primeros días de la veintena
a la fabricación de flechas que ofrecerían a Huitzilopochtli;
pero, aprovechando la ocasión, hacían tam½ién algunas que
serían únicamente para prácticas de tiro sobre pencas de ma­
guey.
En la primera parte de la cacería todos los participantes
formaban un inmenso círculo que iban cerrando hasta que,
cercados en un pequeño espacio los animales, eran cogidos o
· •
flechados fácilmente.
Cuando terminaba esta primera parte de la cacería, los caza­
dores diestros quedaban en el Zacatépetl para cobrar individual­
mente otras piezas. El monarca premiaba a los mejores con
mantas, comida y bebida, y las cabezas de las piezas iban a
adornar, como h?Y• las casas de los duchos.

l. Y al cuarto día [de la veintena de Quecholli] se decía


"son hechas las flechas en las casas". Todo mundo hacía fle­
chas en su hogar, sólo para entretenerse.
2. Pero en esta forma ensayaba la gente, se ejercitaba la
gente. Levantaban lejos una penca de maguey, la flechaban.
Así se mostraban los buenos flecheros, los diestros, los que
flechaban bien.

3. Van derecho a cazar, van a cazar allá, al Zacatépetl, allá


en Ixillan Tonan ...
4. Y cuando se llegaba allá, al Zacatépetl, aún nada se·
hacía; sólo se fabricaban chozas los que llegaban. Allí se dor­
mía, se prendían fuegos, se calentaba la gente.
5. Y cuando amanece, enseguida se come, se bebe; ense­
guida se atavía la gente, son ceñidas las mantas. Luego va
la gente, se pone la gente en filas, se pone en orden. Se traban
como una cuerda; en ningún lado se sueltan. Así [ordenado]
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 107 f. a 108 f., y de la paleografía del Florentine Codex, Book
2-The Ceremonies, op. cit., pp. 125-127.

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todo mundo, van cercando a las bestias, al coyote, al conejo,
a la liebre. Lentamente sobre ellos se van juntando.
6. Y cuando del todo se reunieron sobre ellos, los atrapan,
rápidamente los agarran. Aún no morirán aquellos que se esca­
bullen entre la gente.
7. Hecho esto, enseguida se desbarata [el grupo], e� el re­
greso.
8. Pero los cautivadores aún quedan allá, aún cazan. Mote­
cuhzoma hace mercedes a quien atrapa un ciervo, o quizá un
coyote: mantas rayadas con flecos de pluma.
9. Sí [quien recibe el premio] es cautivador [de algún ene­
migo vivo en combate] podrá cubrirse con la manta. Y si no
es cautivador la pondrá dentro de su escriño, o quizá la ven­
derá.
10. Y Motecuhzoma daba a los cautivadores comida y be-
bida. ,
11. Cuando ya se cazó en esta forma arriba del Zacatépetl,
parten. Traen con ellos, traen sujetas sólo las cabezas [de las
presas]; vienen [éstas] goteando sangre. Y cuando llegan a sus
hogares las cuelgan de lo alto ...

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Alfredo López Austin
“Viaje de Páinal, ‘empapelamiento’, carrera de los
tlachialoni y conducción de la Serpiente de fuego”
p. 47-52
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
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siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
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Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
VIAJE DE PAINAL, "EMPAPELAMIENTO", CARRERA
DE LOS TLACHIALONI Y CONDUCCIÓN
DE LA SERPIENTE DE FUEGO 1

Veintena de Panquetzaliztli

En la décimaquinta veintena del año, Panquetzaliztli, celebrá­


banse en honor de Huitzilopochtli varias ceremonias, entre las
que cuatro pueden ser consideradas juegos. En vista de que su
sucesión es inmediata y de que hay relación entre ellas, me ha
parecido conveniente incluirlas todas en el mismo apartado.
La primera es un increíble recorrido que se hacía partiendo
del Templo Mayor de Tenochtitlan para volver a él después
de haber pasado por Nonoalco, Chapultepec, Coyoahuacan e
Iztaccalco. Este viaje lo hacían a la carrera dos sacerdotes que
cargaban un� pequeña imagen de Huitzilopochtli que se fabri­
caba con masa de bledos para suplir a la grande, de piedra, en
las procesiones en que debía participar el dios de los mexicanos.
La imagen recibía el nombre de Páinal, "Corredor".
Era la carrera una ceremonia cruenta. Se iniciaba con la
muerte de cuatro hombres, dos en honor de Amapan y dos en
honor de Huappatzan, dioses del juego de pelota. Seguía con
sacrificios en dos de sus etapas, e iba a interrumpir el segundo
juego, también sangriento, el "empapelamiento", al llegar a
Acachinanco.
Como este juego, la carrera tenía relación con el mito· del
nadmiento de Huitzilopochtli y de la lucha contra sus herma­
nos, la Luna y las estrellas, que pretendieron matar a su madre,
Coatlicue, la Tierra, al suponer sus amores con un desconocido,
suposición infundada porque Coatlicue había concebido mila­
grosamente al dios solar sin comunicación con varón.
El "empapelamiento" era un combate ritual entre dos bandos
de gente destinada al s�crificio, los "baña�os" y los "surianos",
representantes los últimos de las estrellas hermanas de Huitzi-
1 El primer texto se ha tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 112 f. a 113 v., y de la paleografía del Florentine Codex, Book
2-The Ceremonies, op. cit., pp. 133-136. El segundo, del Códice Matritense
de la [Link] Academia de la Historia, en su copia facsimilar editada por
Francisco del Paso y Troncoso en Madrid, 1907, fol. 42 f., y del Florentine
Codex, Book 9-The Merchants, translated from the Aztec into English by
Arthur J. O. Anderson and Charles E. Dibble, Santa Fe, New Mexico, The
School of American. Research, and The University of Utah, 1959, pp. 64-65.
De éste se ha tomado la paleografía de los traductores.

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lopochtli. El combate era real y las armas verdaderas; caían
muertos en el combate los destinados al sacrificio, o eran captu­
rados y sacrificados ahí mismo por sus contrarios, sobre los
atabales. Poco después serían inmolados los sobrevivientes.
El tercer juego era la conducción en relevos de los tlachialoni
o "miradores", emblemas del instrumento con que los dioses
podían ver las cosas como eran, facultad negada a los hombres.
El premio a los corredores eran pedazos de la masa de bledos
con que estaba hecha la imagen de Huitzilopochtli.
El cuarto juego era la conducción de una gran serpiente de
papel, que era hecha descender de la cúspide de la pirámide
de Huitzilopochtli para ir a terminar en la hoguera del lugar
llamado - Cuauhxicalco, dentro del recinto del Templo Mayor.

1. Cuando amaneció, cuando aún está tin poco oscuro,


viene a bajar Páinal de la cúspide del templo, de arriba del
templo de Huitzilopochtli. Cuando bajó, va derecho al lla­
mado Teutlachco. 2 Allá matan a cuatro [hombres]: dos [que
representan al dios] Amapan, dos [que representan al dios]
Huappatzan. Ya que los mataron, los arrastran por el campo
del juego de pelota, como para pintarlo con su sangre.
2. Hecho esto, enseguida se levanta [el portador de Páinal],
lo hacen correr mucho. Va a salir a Tlatelolco; enseguida va
derecho a N onohualco. Ahí sale a relevarlo el llamado Cuá­
huitl icac, 3 su ayudante, su capitán. Sus atavíos son iguales;
pero [ éste] está cubierto de yeso.
3. Y cuando lo relevó, van [los dos] a rodear por Tlaxotlan.
Enseguida van derecho a Popotlan; también allí rápidamente
sacrifican hombres, muy rápidamente.
4. Luego van otra vez derechos, salen frente a Chapul­
tépetl. Y cuando llegan al río llamado Izquitlan, también allí
rápidamente sacrifican gente, matan al llamado Izquitécatl.
5. Enseguida van, salen arrebatadamente a Tepetocan, ya
en las proximidades de Coyohuacan. Enseguida vienen dere­
chos a Mazatlan; por allá van a rodear, y enseguida vienen
derechos a Acachinanco.
6. Cuando llegan a Acachinanco los que "empapelan" cesan
de, "empapelar", tan pronto como llega, tan pronto como
viene Páinal por el camino.
7. Y en esta forma "empapelaban": por una parte estaban
los "bañados" y por la otra están los "surianos"; algunos
capitanes los ayudaban. Motecuhzoma les daba armaduras de
2 "Lugar del juego de pelota divino."
3 "El erguido como árbol."

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algodón amarillas, y escudos llenos de [dibujos de] ojos de
lobo, y tenían en sus manos clavas de pino.
8. Y los que ayudaban a los "surianos" intentaban arrojar
fJechas recortadas. Y los "bañados" que los combatían arro­
jaban "flechas de pájaro" con puntas de pedernal. Bien se
hacían la guerra; bien se mataban.
9. Y de los que ayudan, de los que ayudan a los "surianos",
si uno es capturado, también muere; por su cue:nta lo matan
los "bañados", le abren el pecho sobre un atabal.
10. Y el atalaya, cuando ve, en cuanto ve que ya viene
Páinal, enseguida grita, dice: "¡ Mexicanos, que ya viene, que
ya traen al Señor! ¡Es suficiente!"
11. Y al oír esto, los "bañados" persiguen a los que ayu­
daron,. a los que "empapelaron", cuando se desbarata el
grupo, cuando se deshace, cuando se van.
12. Enseguida viene Páinal. Se enhiestan primero las in­
signias. Y los "miradores", dos de ellos, hechos de pluma, con
su centro agujereado, los traen unos niñitos. Vienen corrien­
do de prisa.
13. Enseguida los capitanes vienen a tomarlos en sustitu­
ción, corren ligeramente, corren muy de prisa.
14. Y cuando corrieron un tanto, una vez más otros dos
vienen a tomar [los "miradores"] en relevo. Sólo así van dán­
doselos de mano en mano.
15. Y llegados a la Puerta del Águila, ya no pueden qui­
társelos en relevo; ya ellos los llevan hasta arriba, a lo alto
del templo de Huitzilopochtli. Van haciendo punta. Cuando
llegan arriba los "miradores", los ponen sobre la imagen de
bledos de Huitzilopochtli.
16. Ahí caen desplomados [los corredores], desmayan, están
fatigados. Y el ofrendador del fuego va enseguida; con un
" pedernal les saja las orejas; con esto vuel,ven en sí, con esto
reviven.
17. Y una vez revividos, vienen a bajar. Traen [la imagen]
de masa de bledos que han capturado. Se la llevan a sus
hogares, que en verdad es su cautiva. La comen, la reparten
entre sus parientes, entre sus compañeros de demarcación; la
comen juntos.
18. Hecho esto, enseguida se hace andar en procesión a
los. 9ue han de morir. Sólo una vez los hacen andai¡ en pro­
ces10n.
· 19. Hecho esto, enseguida es colocada la gente, es puesta
en fila. Los cautivos van por delante.
20. Enseguida un hombre baja una cuenta 4 de papeles go­
teados de hule para ofrenda. Cuando llega a la tierra, hacia
los cuatro rumbos los ofrece en derredor. Enseguida los pone
allá en el llamado Cuauhxicalco.
4 Veinte.

49
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21. Enseguida baja también la Serpiente de Fuego, 5 como
si fuese de teas. Su lengua se hace de plumas de color rojo
vivo; las teas van ardiendo; y su cola es de papel, quizá de
dos brazas, quizá de tres brazas, 6 así de larga. Así viene a
descender, como si fuese una verdadera serpiente. Viene mo­
viendo la lengua, como serpenteando.
22. Y cuando [ el sacerdote que porta la serpiente] llega a
la base .[del templo], se dirige a Cuauhxicalco. Enseguida
sube; también la ofrece en derredor hacia los cuatro rumbos.
Una vez que la ofreció, la arroja sobre la cuenta de los papeles
goteados de hule para ofrenda. Enseguida arden.

l. Y los "bañados" en ninguna forma duermen durante la


[última] noche en que viven.
2. Y cuando se levantó el alba, enseguida les sirven de
comer. Ya no pueden comer, aunque en verdad los constri­
ñen; sólo así les afligen el corazón. Sólo están pensando en su
muerte. Están esperando la hora en que vaya, la hora en que
entre Painalillo, que recorra el camino, que circunvale.
3. Viene a comenzar [Páinal su recorrido] en Tenochti­
tlan, luego va a Tlatelolco, va a salir a Nonoalco, Popotla,
Mazatzintamalco, Chapultepec, Tepetocan, en Mazatlan pasa
por el camino entre la gente, viene derecho a Xoloco, viene
a entrar en Tenochtitlan.
4. Y ya que inició su camino, que ya va Painalillo, llevan
a los "bañados" allá donde van a contender contra los que
"empapelan", a un lado de Cohuatlan. Allá se van a colocar
en el patio divino.
5. Cuando llegan los "bañados", los "empapeladores" así
se atavían, se visten de guerra. Ellos, los capitanes, los viriles,
hacen la guerra a los "bañados". No era sólo una escara­
muza; se hacía verdaderamente la guerra.
6. Los "bañados" llevan su escudos, sus espadas de madera.
Y si a alguno de los "bañados" lo prenden, allí, en Huit7-
calco, allí se juzga , se establece el precio del esclavo, la
cantidad con que otra vez lo adquirirá el comprador de gente,
el dueño del "bañado"; así era restituido el "bañado". Y si
[el que lo compró] ya no tiene mantas con valor de moneda
para rescatarlo, allí se destruirá su cuerpo en Huitzcalco.
He aquí la forma en que se hacía; así se "empapelaba". .
7. Y cuando salió Painalillo es colocada la gente, es puesta
en fila frente [al templo de] Huitzilopochtli, allá en el tem-
5 Xiuhcóatl.
6 Unidad de distancia aproximada de una mano a otra, con los brazos
extendidos.

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plete de la base. 7 Cuatro veces los hacen dar vueltas al tem­
plo. Y ya que dieron vueltas, otra vez los ponen en fila,
colocan a cada uno de ellos.
8. Enseguida sube Painalillo a la cumbre [del templo del
Huitzilopochtli. Ya que subió, viene a bajar _una cuenta de
papeles goteados de hule para ofrenda. Allá los pone en el
"comedor ·de Huitzilopochtli". Hacia los cuatro rumbos los
levanta en ofrenda.
9. Y ya que se ofrecieron [los papeles], viene a bajar la
Serpiente de Fuego. Trae su atavío de papel, viene [como]
ardiendo su lengua de plumas de color rojo vivo.
10. Cuando ya bajó a la base, ahí al "comedor de Huitzi­
lopochtli", la levantan con el rostro al Sol. Enseguida la ofre­
cen dando la cara, presentando la faz a los cuatro rumbos,
así lo hacen. Y ya que la ofrecieron, enseguida la ponen
donde está la cuenta de papeles goteados de hule para ofrenda.
Luego arde la Serpiente de Fuego ahí dejada.
l l. Sube enseguida a la cumbre [del templo de] Huitzilo­
pochtli [el sacerdote que bajó la Serpiente de Fuego]. Ya que
subió, son tañidas las flautas, tañen los sacerdotes los cara­
coles, las trompetas, sobre [el templo de] Huitzilopochtli.

7 En el apétlac, literalmente en el "lugar de la estera del líquido", cuerpo


de cuatro o cinco gradas adosado al centro del lado oriental de la pirá­
mide de Huitzilopochtli y Tláloc, donde terminaba la escalinata, y que
recibía también el nombre de "comedor de Huitzilopochtli".

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Alfredo López Austin
“Escaramuza de Choncháyotl (Chonchayocali)”
p. 53-54

Juegos rituales aztecas


Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
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Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
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Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
ESCARAMUZA DEL CHONCHAYOTL (Chonchayocali) 1

Veinte!_la de Atemoztli

La fiesta en honor de Huitzilopochtli que se celebraba en la


veintena de [Link] se prolongaba hasta el cuarto día de
la siguiente, Atemoztli. En el tercer día de esta veintena tenía
lugar una escaramuza entre los sacerdotes y los jóvenes, o tal
vez, si tomamos en cuenta lo manifestado por Sahagún, 2 entre
estudiantes del calmécac -considerados sacerdotes- y estudiantes
del telpochcalli.
El primero de los bandos era auxiliado por un personaje que
recibía el nombre de Choncháyotl, representante de Huitzilopoch­
tli, que se cubría de sangre y se presentaba con la <.:abeza desme­
lenada.
Esta escaramuza iba acompañada de castigos rudos a los cap­
turados por el bando contrario y con robos de propiedades de
los que, perseguidos, iban a guarecerse en sus respectivas casas
comunales.

l. Y al tercer día [del mes de Atemoztli] se le llama "Esca­


ramucean con Choncháyotl". Uno se presenta, a uno hacen
representar a Choncháyotl desmelenado, de cabellos enmara­
ñados, lleno de sangre, espantoso. Y una vez que atavían a
Choncháyotl, se divide la gente: de una parte están los sacer­
dotes; con ellos se presenta, con ellos está en pie Choncháyotl;
y de la otra parte están los jóvenes.
2. Enseguida, al medio día, empiezan a hacerse la guerra,
escarnmuzan. Se apalean con ramas de abeto -que es el oya­
mel- y con carrizos delgados y cañas recias delgadas. Los
ataban por los cabos, los ataban reciamente, los ataban fuer­
temente, los amarraban fuertemente con cuerdas, los com­
ponían con cuerdas para apalearse. Hacían gran ruido, se
causaban daño, se dañaban.
3. Y si cogen un sacerdote, si uno de ellos fue capturado,
lo bañan con [polvo de pencas de] maguey: le produce mucho
prurito, mucha comezón, como si se le amorteciera el cuerpo.
Y si uno de los jóvenes es capq1rado, los sacerdotes le san­
gran con espinas las orejas, los hombros, el pecho, las piernas.
Lo hacen gritar mucho.
4. Y si [los sacerdotes] persiguen a los jóvenes hasta hacer­
los meterse en el palado, roban, todo lo roban; las esteras,
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 115 f., y de la paleografía del Florentine Codex, Book 2-The
Ceremonies, op. cit., pp. 137-138.
2 Historia general, op. cit., vol. 1, p. 213.

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las cuerdas de espadañas, los asientos de respaldo, los• recosta­
deros, los asentaderos pequeños. Y si encuentran el teponaztli, 3
el huéhuetl, 4 todo lo sacan, todo lo cogen.
5. Y si [los jóvenes] persiguen a los sacerdotes hasta hacer­
los meterse en el calmécac, también les roban las cosas, les
acarrean las cosas, todo les sacan: las esteras, los caracoles,
las sillas.
6. Y sólo se desbarata el grupo, se dispersa, cuando ya hay
muy poco Sol, cuando se pone el Sol.

3 Tambor horizontal, sin vitela, que se tañe golpeando· con baquetas


sobre dos lengüetas de la misma madera. Estas lengüetas están formadas
por una hendidura en forma de H.
4 Tambor vertical que se tañe golpeando la vitela con las manos.

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Alfredo López Austin
“Carrera de la flor (Xuchipaina)”
p. 55-56
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
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CARRERA DE LA FLOR (Xuchipaina) 1

Veintena de TUitl

Durante la veintena de Títitl, decimaséptima del año, se hacían


ceremonias en honor de llamatecuhtli, la "Señora anciana". Una
de estas ceremónias recibía el nombre de "arde su troje", icuez­
con tlatla y consistía en la quema que se hacía de una pequeña
armazón de madera envuelta en papel que representaba un
granero.
Antes de quemar esta pequeña armazón, los sacerdotes compe­
tían por llegar primero a la cumbre del templo donde se en­
contraba la llamada "Flor divina". Otros sacerdotes, mientras
tanto, prendían fuego a la "troje", y los que se encontraban
en lo alto descendían rápidamente con la flor para arrojarla
entre las llamas.

l. Y un ofrendador del fuego se ataviaba, se vestía como


joven, representaba a un joven: su manto de red, su tocado
bifurcado de plumas blancas, sus pezuñas de ciervo [atadas
a los tobillos], su pendiente de labio.
2. Allá va a subir a la cumbre del templo: lleva una penca
de maguey. Sobre ella va enhiesta una banderita.
3. Y cuando llega abajo, enseguida va a Cuauhxicalco. Allá
está erguida la "troje"; allá pone la penca de maguey.
4. Y cuando está colocada, enseguida parten los sacerdotes.
Corren ligeramente, adelantándose unos a otros. Se llama
[esto], se nombra, el "correr de la flor".
5. Suben al templo; allá está la flor llamada "Flor divina".
6. Y cuando [los que ascienden] llegan arriba, los sacer­
dotes [que quedan abajo] prenden fuego, pegan fuego a la
"troje". Una vez más [los primeros] vienen a bajar: arrebatan
la flor rápidamente y van a arrojarla allá a Cuauhxicalco,
donde arde la "troje".
7. Enseguida corren ligeros los sacerdotes. En esta forma
andan saliendo.

1 El texto pertenece al Códice Matritense del Real Palacio, op. cit., fol.
118 f., y al Florentine Codex, Book 2-The Ceremonies, op. cit., p. 145.

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Alfredo López Austin
“Se dan lechuzazos (Nechichicuahuilo)”
p. 57-58
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

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SE DAN LECHUZAZOS (Nechichicuahuilo) 1

Veintena de Títitl

Eh la misma veintena en que se celebraban las fiestas de la


diosa Ilamatecuhtli, jugaban niños y jóvenes a los "lechuza­
zos", con gran pena de las muchachas y aun de algunas mu-
jeres ya maduras.
El juego consistía en llenar ciertas redecillas con materiales
blandos, e impulsarlas, por medio de unos cordeles a los que
las ataban, para golpearse primero unos a otros y luego a las
mujeres que 'encontraban.
Es de hacerse notar que se prohibía a los muchachos que
pusiesen piedras dentro de las pequeñas talegas, buena señal
de que no ignoraban esta práctica.

l. Y al día siguiente empezaba [el juego] "Se actúa con le­


chuzas". Todo mundo se hacía sus "lechuzas". Se armaban
redes de fibra dura; las llenaban de flor de tule, o quizá de
tiras de papel. Cortaban el papel en listas, lo cortaban en tiras,
dentro lo ponían. Y algunos armaban la red en forma de mano;
también la llenaban de flor de tule: se llamaba "lechuza­
mano". Y algunos componían, hacían las "lechuzas" con hojas
duras; hacían ovillo las hojas duras.
2. Y entonces se ordenaba a la gente que nadie pusiese pie­
dras dentro.
3. Sólo se empezaba débilmente; sólo los pequeños empe­
zaban a hacerse la guerra con "lechuzas". Sólo así, sin motivo,
iba creciendo [el pleito] hasta hacerse guerra. Alterados, así
se golpeaban: en sus cabezas, en sus espaldas, en sus pechos se
herían.
4. Y los jovencillos les pegan con "lechuzas" a las mucha­
chas, a ellas , a las [aún] cubiertas con sus cabellos, cuando
salen frente a ellos. Ahí le dan con las ''lechuzas" a alguna,
la rodean, la hacen llorar. Pero la mujer que se apercibe si
va a algún lado, lleva su palo, o quizá su espina del "fruto
del brujo". 2 Si alguno ya va a darle "lechuzazos", así lo per­
sigu e, así se defiende.
5. Y a la que nada lleva para su defensa, bien la rodean.
6. Y algunos de los jovencitos sólo están al asecho. Alguno
no descubre su "lechuza"; sólo anda espiando.
1 El texto ha sido tomado del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 118 f. a 118 v., y de la paleogra'fía del Florentine Codex, Book
2-The Ceremonies, op. cit., pp. 145-146.
2 Tlacatecoloxócotl. Planta no identificada.

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7. Y cuando encuentran a alguna mujer, si la hacen salir
del camino, se regresan, la golpean. Sólo hasta que van a
golpearla con las "lechuzas" descubren sus intenciones, que
vienen a darle con las "lechuzas". Le dicen: "¡Lechucitas, oh
madre nuestra!" Enseguida huyen.
8. Y todos los días en que se hacía esto, en los que se
golpeaba con "lechuzas", mucho se cuidaban las mujeres;
eran muy prudentes cuando andaban, cuando iban por los
caminos.

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Alfredo López Austin
“Conducción del fuego nuevo”
p. 59-60
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
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CONDUCCióN DEL .FUEGO NUEVO 1

Iniciación del siglo

Dramática era la terminación de un siglo en el México anti­


guo. El Quinto Sol, la era presente, debía extinguirse entre
fuego y terremotos precisamente cuando concluyera una cuen­
ta de cincuenta y dos años. Al fenecer este periodo, los hom­
bres temían intensamente que se iniciasen los signos de la
destrucción, la llegada de las terribles tzitzimime, monstruos
femeninos que devorarían al género humano.
El signo favorable era el envío del fuego nuevo. Con él llegaba
otro siglo de cincuenta y dos años. Poco antes toda lumbre era
apagada, y la ciudad esperaba en tinieblas que sobre el monte
Huixatlan apareciera el fuego, producido por un encendedor
que se colocaba sobre el pecho de un cautivo. Al encenderse
el fuego nuevo, los corredores lo distribuían por la ciudad
y por los pueblos vecinos.

1. Los sacerdotes, los ofrendadores del fuego, ya envían men­


sajeros hacia todas partes; les dan el encargo los ofrendadores
del fuego de México.
2. Y hacia todos los lejanos rumbos parten los mensajeros,
los corredores, cada uno de los que han sido elegidos, los es­
forzados, los viriles, los valientes guerreros, los escogidos, e1
corredor, el ligero de pies , el que corre como el viento. Así,
rápido, harán llegar el fuego hasta sus pueblos.
3. Lo primero que preparaban, arreglaban la tea, la llamada
"mazo de teas". Y ésta traían los ofrendadores del fuego. Pri­
mero la subían, la llevaban directamente a la cumbre del
templo, allá donde se gu:¡Lrda la imagen de Huitzilopochtli.
La ponían en el fogón; luego le esparcían, le derramaban
[polvo de] copal blanco.
4. Enseguida bajan. Primero llevan [el fuego], lo llevan di­
rectamente al calmécac, al llamado [calmécac de] México.
5. Después cunde, es encendido el fuego en todos los cal­
mécac, en los calpulco. 2 Enseguida van a todos los telpochcalli.
6. Era cuando todos los hombres del pueblo pisoteaban, se
arrojaban por el suelo, se ampollaban al coger el fuego.
1 El texto ha sido obtenido del Códice Matritense del Real Palacio,
op. cit., fol. 187 v. a 188 v., y de la paleografía de Arthur J. O. Anderson
y Charles E. Dibble en Florentine Codex, Book 7-The Sun, Moon, and
Stars, and the Binding of the Years, Santa Fe, New Mexico, The School of
American Research, and The University of Utah,. 1953, pp. 29-30.
2 Territorios en �os que se asentaban los calpulli o clanes.

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7. Cuando en esta forma se había distribuido el fuego por
todas partes, era encendido el fuego, se tranquilizaban los co­
razones.
8. Así lo hacían los ofrendadores del fuego en todos los
pueblos. Así conducían, llevaban el fuego, se daban mucha
prisa, aguijaban [a los portadores].
9. Así lo hacían llegar rápidamente a sus casas.: salía uno
para darlo a otro; salía [éste] para tomarlo; así hacían relevos.
Sin pérdida de tiempo, sin intromisión, en poco tiempo hacían
11egar, hacían resplandecer [el fuego]. Sólo en poco tiempo
por todas partes asentaban el surgir del fuego, hacían que
:abriera sus corolas.
1 O. También lo llevaban primero allá, lo conducían direc­
tamente a su templo, a su calmécac, a sus calpulco. Después
esparcían [el fuego] por todas las demarcaciones y por
las casas.

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Alfredo López Austin
“Juego de pelota de hule (Ollamaliztli)”
p. 61-64
Juegos rituales aztecas
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Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
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Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
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JUEGO DE PELOTA DE HULE (Ollamaliztli) 1

Aunque el juego de pelota de hule no tiene relación con el


calendario, he creído conveniente, dada su importancia y su
fuerte carácter religioso, incluir los textos aportados por los
,.informantes indígenas de Sahagún. No se encuentra en ellos
la extensión y la rica descripción que era de esperarse. Ante
esta deficiencia, el franciscano escribe en su Historia general
breves párrafos aclaratorios que no existen en el texto náhuatl:

... estas pelotas eran tamañas como unas grandes bolas de


jugar a los bolos (y) eran macizas, de una cierta resina o goma
que se llamaba ulli, que es muy liviana y salta como pelota
de viento, y tenía de ellas cargo algún paje ...
...el juego de la pelota se llamaba tlaxtli o tlachtli que eran
dos paredes, que había entre la una y la otra veinte o treinta
pies, y serían de largo hasta cuarenta o cincuenta pies ...2
...no jugaban con las manos sino con las nalgas herían a la
pelota ...3
Tenían. los señores sus ejercicios de pasatiempos. El pri­
mero era el juego de pelota de viento, (y) era este ejercicio
muy usado entre los señores y principales; tenían un juego
de pelota edificado para sólo aquel ejercicio; eran dos paredes
tan altas como dos estados, distantes la una de la otra como
de veinte pies y estaba en medio de cada una de estas paredes
una rueda como de piedra de molino, pequeña, que tenía un
agujero en el medio que podía caber justamente por él la pe­
lota con que jugaban (y) estaban tan altas como un estado
del suelo: igualmente distaban de los cabos las paredes.
El que jugando metía la pelota por aquellos agujeros de las
piedras o ruedas ganaba todo el juego. Jugaban desnudos, y
ceñidos a la cintuta con unos cintos anchos, y de ellos col­
gaba un pedazo de cuero de venado labrado, que cubría las
nalgas; y cuando jugaban no herían con mano ni con pie,
sino con la nalga ...4
1 El primero de los textos ha sido tomado del Códice Matritense de la
Real Academia de la Historia, op. cit., fol. 8 f., y de la paleografía del
Florentine Codex, Book 8-Kings and Lords, translated from the Aztec into
English by Arthur J. O. Andersoh and Charles E. Dibble, Santa Fe, New
Mexico, The School of American Research and The University of Utah,
1954, p. 29. El segundo, del Códice Matritense de la Real Academia de la
Historia, op. cit., fol. 17 f., y de la paleografía del Florentine Codex, Book
8-Kings and Lords, op. cit., p. 58.
2 op. cit., vol. 11, p. 299.
3 Ibid., vol. 11, p. 300.
4 Ibid., vol. 11,. p. 320.

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Como complemento puede decirse que el juego consistía en
arrojar la pelota tratando de que ésta rebasara la pared del tlach­
tli o cancha, que pegara en la pared contraria, que los adver­
sarios perdieran el bote y cesara así el movimiento de la bola
o que la recibieran no con el cuadril, sino con otra parte del
cuerpo, falta ésta que, por las dimensiones, la consistencia y el
peso de la pelota, provocaba en ocasiones no sólo un punto malo,
sino la muerte del jugador.
Aunque se menciona que quien pasaba la bola por el aro ga­
naba el juego de inmediato, el hecho era tan extraño que se
recordaba por mucho tiempo, y el jugador era visto con recelo,
pues su suerte hacía sospechar que ocultamente vivía en adul­
terio.

l . 1 [Los Señores] jugaban a la pelota.


2. Allí estaban sus atrapadores de pelota y sus jugadores de
pelota.
3. Perdían en el juego todas las cosas valiosas. El oro, los co­
llares de oro, las piedras verdes preciosas, las turquesas, el es­
clavo, los mantos valiosos, los lujosos bragueros, las sementeras,
las casas, las ajorcas de cuero para las piernas, los brazaletes
de oro, los brazaletes de plumas finas, los mantos de pluma de
pato, los fardos de cacao, allí se trocaban.
4. El llamado tlachtli en ambos lados está limitado .por
paredes muy bien hechas. Así, son lisas las paredes del tlachtli
y el piso allanado.
5. Y allí, en la mitad misma del tlachtli, está la raya divi­
soria del juego, está la tierra rayada. Y en las paredes del
tlachtli hay dos aros de tlachtli.
6. El jugador que ahí metía, que ahí introducía la pelota
de hule, -enseguida ganaba todas las valiosas pertenencias, y
todas las ganaba, las de todos los espectadores de ahí, del
lugar del tlachtli.
7. Su equipo era la pelota de hule, el guante de cuero, el
ceñidor, el cuero del cuadril.

1. El señor, cuando veía, cuando sabía que muy angustiado


estaba la cola, el ala, 5 el hombre del pueblo, enseguida daba
orden de que se jugara con pelota de hule. Así animaba a la
gente, así alegraba a la gente el Señor. Ordenaba a los mayor­
domos que vinieran a tomar la pelota de hule, el ceñidor y el
cuero del cuadril, y el guante de cuero. Así se preparaban,
5 Jn cuitlapilli, atlapalli, "la cola y el ala", difrasismo que significa gente
popular.

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así se ataviaban los jugadores de pelota del Señor, y era pre­
parada la cancha, era regada, era cubierta de arena, era ba-­
rrida.
2. Y todo lo perdía en el juego el Señor. Los valiosos mantos,
los mantos de pluma de pato, los lujosos bragueros, los bezotes.
de piedras verdes preciosas, las orejeras de oro, los collares de
piedras verdes preciosas, los collares de oro, los brazaletes,
las grandes piedras verdes preciosas que en ellos están, el es­
clavo, y todas las lujosas mantas, y los recostaderos, venían•
los mayordomos a ponerlos en la cancha.
3. Y ellos, los que serían contrincantes, los que jugarían
contra el Señor, enseguida concertaban las apuestas con todas.
sus propiedades, las cosas luJosas.
4. Y los pobres hombres del pueblo, cada uno concertaba
[apuesta] con el Señor con sus viejas mantas delgadas, como,
las que viste el hombre del pueblo.
5. Y si [los cont�incantes] ganaban el juego al Señor, en­
seguida lo sustituían como dueños de las cosas; los mayor­
domos entregaban todas las preciosas pertenencias que habían
ganado al Señor.
6. Y a los hombres del pueblo también les dan todo lo que·
han ganado al Señor.

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Alfredo López Austin
“Apéndice. Textos en idioma náhuatl”
p. 65-90
Juegos rituales aztecas
Alfredo López Austin (versión, introducción y notas)
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

1967
94 p.
(Cuadernos Serie Documental 5)
[Sin ISBN]

Formato: PDF
Publicado en línea: 21 de noviembre de 2018
Disponible en:
[Link]/publicaciones/publicadigital/libros/110/juegos_azt
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Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
APÉNDICE

Textos en idioma náhuatl


He estimado conveniente anexar a las traducciones presen­
tadas los documentos en su lengua original. Esto permitirá
a los estudiantes recurrir a las fuentes primarias pan descu­
brir las particularidades de la lengua.
La numeración de los párrafos no existe en los originales;
es sólo un auxilio para cotejar mi versión con los textos na­
huas. La ortografía ha sido modernizada un tanto en beneficio
del estudiante. El texto, sin embargo, no ha sufrido modifi­
cación alguna. En cuatro o cinco casos en que los manuscritos
de Madrid no coinciden con el de Florencia -discrepancias,
por otra parte, de muy poca importancia- he procurado fijar
el texto en la forma más adecuada.

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RAYAMIENTO
t Tlahuahuanaliztli)

l. Auh inic mitóaya Cuahuitl ehua: uncan necia, uncan


onixnecia, in izquintin huahuanozque temalacac:
2. Ihuan in quexquich zan miquiz, motenehuaya quin­
cuahuitlehualtiaya in huahuanti:
3. Umpa ohuico Yiopico, in iteupan Totec: umpa quintla­
yeecalhuiaya, in quenin miquizque, quimeltequia:
4. Zan oc quintlayeéultiaya: yotlaxcalli, anozo· yopitlaxcalli,
inic quimeleltequia.
5. Auh nappa teixpan neci, teixpan quixtilo, teittitilo,
teiximachtilo.
6. Quintlamamaca, quinmamaca in imamanechichihual:
7. Inic ceppa maco, inic chichihualo, tlauhyo, tlauhyotihui,
tlatlactic, tlauhyo in imamatlatqui.
8. Inic uppa iztac, in imamanechichihual.
9. Inic expa, oc cepa yehuatl in itlatqui yetiu!1, tlauhyot
10. Inic nappa, iztac.
11. [Link] quinchichihuaya, iccen quinmacaya, iccen quitqui,
inic ipan intequiuh huetziz, inic quintlatlatizque, inic ihiyotl
quizaz, inic µuahuanozque za iccen quicui, in itlatqui, tlauhyo.
Aocmo quipatla, aocmo quipapatla: ihuan ultica quinhua-
huanchichihua.
12. Auh in tlamani, in temani, in male, in teacini, no
motlauhoza, mopotonia, motzomaya in ima, in icxi iztac
totolihuitica.
13. Auh no macoya, tlazotlanqui tlahuiztli, amo iccen
macoya, zan ipan tlatotoniaya, zan ipan momalitotiaya.
14. Zan ic neci, zan ic itto, zan ic tetlamahuizoltia, zan ic
ipan ilhuitia, zan ic tetlattitia, inic huahuano imal.
15. Jhuan ichimal yetiuh, imac mantiuh, ic momamantiuh:
ihuan ichicahuaz yetiuh, chicahuazotiuh, quitilquetztiuh in
chicahuaztli, chachalaca, cacalaca.
16. Auh muchinti, yuh muchichihuaya, in ixquichtin
maleque, in tlamanime: in inmalhuan huahuanozque, in icuac
oacic ilhuitl Tlacaxipehualiztli�

l. Niman ic pehua in tlahuahuano, tecpantimani in


mamalti, quinnanamictimani, quinhuihuicatimani in tlamani:
niman no hualquiza in tlahuahuanque, yiacatihuitz, quiya­
catitihuitz, in teyacantihuitz ocelutl ipan quiztihuitz, conit­
titia, conyahuilia in ichimal, in imacuauh, in Tonatiuh: niman
oc cepa tzinquiza, tzinnenemi, tziniloti: oc cepa icuitlahuic
yauh:
2. In ye yuhqui niman quihualtoquilia, quihualoncayotia,
huallaoncayotia in cuauhtli, zan no ihui in conyahuilia
Tonatiuh, in ichimal, in imaccuauh:

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3. Oc no cepa no hualquiza, oc ce ocelutl, huallaecayotitiuh,
teecayotitihuitz, zan no yuh quichihuaya, calactihuetzi.
4. Oc no cepa centetl hualquiza, in cuauhtli, zan ye
muchihui in quichihuaya, huallaehecohuaya in nahuixti:
conyahuiliaya in inchimal, in inmaccuauh in Tonatiuh.
5. Aocmo hualhuecahuaya, inic hualtzinilotia, zan niman
ic hualquiztimanca, mitotitihuitze, momamantihui: yuhquin
tlalli ixco motetecatihui, yuhquin tlaltitech onhuihuih,
mocacanauhtihui, nanacaztlachixtihui, haacocholotihui, tla­
tlayeecotihui.
6. Auh in ye yuhqui niman hualquiza, Yiohuallahuan, To­
tec ipan quiztihuitz, za huallatoquilia, za huallatzacuitiuh,
za huallacuitlapiloa, za quinhualcentzacuitiuh in nahuintin,
huehueinti in cuacuauhti, in oocelo, za hualmazoa, hualmaana,
conyahuilia in inchimal in imacuauh in Tonatiuh.
7. Niman ye ic hualquiza hualmoyacatia, hualmotecpana, in
ixquichtin teixiptlahuan, in inpatilohuan in ixquichtin teteu:
motocayotiaya tepatiuhti, tepatilohuan, teixiptlati:
8. Zan ye no ihui in motecpantihui, cemonotihui, inic
hualtemo: umpa hualpehua in Yopico, huel icpac in teucalli
Yopitli.
9. Auh in oacico tlatzintla, in tlalchi, in tlaltitech: niman
quiyahualoa in temalacatl, in oconyahualoque, motlatlalia
tecpantoque, ipan huehuey icpalli, itoca quecholicpalli.
1 O. Auh inic onoque, inic tecpantoque, eneteyacantica, ye
no cuele teyacantica, tlayacatitica, in Yohuallahua: yehica ca
itequiuh, ineixcahuil catea, in tlamictiz, in tetlatlatiz, imac
polihuaz, imac xamanizque in ixquich cuauhtecatl.
11. In ye yuhqui niman tlapitzalo, tecciztli mopitza, qui­
quiztli, mapipitzoa, ihuan cuico: cuicapan tlapitzalpan, in
hualmoyacatia: motecpana in cozcateca, quiquequechpanoti­
hui, aztapanitl, quiyahualoa in temalacatl.
12. Ce cantiquiza in malli, icpac cantiuh in tlamani, in
male, inic quihuica temalacac.
13. In ocaxitique, quimaca uctli: auh in uctli nappa con­
yahuilia in malli: auh zatepan coni piaztica.
14. Niman oc no ce tlacatl huallauh, zolin quicotonilia,. in
malli, in huahuanti, in oconquechcoton zolin, conyahuilia in
ichimal malli, auh in zolli, icampa conmayahui.
15. In ye yuhqui, niman contlecahuia in temalacaticpac:
auh in oconquetzque temalacac, ce tlacatl cuitlachtli ipan
quiza, ipan mixehua, itoca Cuitlachhuehue, yuhquin inda
catea in huahuanti:
16. Niman conana, in tonacamecatl, in iyolloco antica, in
iyolloco ilpitica, niman ic concuitlalpia in malli, ihuan con­
maca: macuahuitl, tlapotonilli, amo itztzo. Ihuan ixpan conte­
ma nauhtetl ocotzontetl itlamotlaya, ic temotlaz ic moma­
patlaz.

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17. Auh in tlamani, in oconcahuato imal temalacac: niman
ye ic huitz, uncan hualmoquetza in icaya, mihtotiticac, ixquich­
capa ontlachixticac, in imal conitzicac:
18. Niman ic mopehualtia, motlatlayehecalhuia, motlaehe­
calhuia, huel quinmottilia in canin imohuican mohuitequiz­
que, quimotequilizque: in azo cotzco, anozo in metzpan, anozo,
in cuappa, anozo in tlacotiyan.
19. Auh in aca malli, yolchicahuac, yollotlapalihui, huet
ihuihuih in quicahua: in nahuixtin quinnamiqui, quinmaiz­
tlacoa, in oocelo, in cuacuauhti. Auh intlaca huel quihiyoca­
hualtia, niman oyauh, opuchmaye, quin yehuatl quimamimic-­
tia, quimayahui, quitentimayahui: inin ipan mixehuaya in
Opuchtli. Auh intlanel ye ihiyocahua, no zan hualoquiche­
hua: noma oquichehua, in huahuantli.
20. Auh in aca za zotlahuatiuh, za xonauhtiuh, yolmictiuh,.
za tlapolotiuh: za nen panca, za nen pictli in quicuitihuetzi,
in imacuauh: ic quihualnamiqui, in quihuahuana, in tlahua-­
huanqui.
21. Auh in neh aca, aoctle conchihua, aoctle onmaitia, aoc-­
tle ic hualmomapatla, aoctle conmochichihualtia, aocmo hual­
mocuetzoa, aocmo hualnahuati, zan niman yolmiqui, zotlahua,
chapantihuetzi, momiccatlaza: quinequi, macuelyeh ihiyotf
onquiza, macuelyeh conihiyohui, macuelyeh ompolihui, ma-
cuelyeh conmatlaxili, in imiquiztequiuh.
22. Auh niman ic quicuitihuetzi, ca antiquiza, ca quetztima-­
yahui, ca quetztiteca, itenco in temalacatl:
23. Auh niman icuac in Yohuallahuan, Totec ipan quizti­
huitz coneltetequi, conanilia in iyollo, conyahuilia in Tona-­
tiuh, Cuauhxicalco contlalia in tlamacazque.

l . In Temalacatl: uncan tlahuahuanoya, in uncan quinhua-­


huanaya, cenca miequintin in mamalti: auh inic tlahuahuano-­
ya, huel ixquich tlacatl hualhuia in cematonahuac in hualla-­
mictiaya, in uncan Temalacac:
2. Auh uncan intequippan catea Cuetlachtli, ontequetzaya
in temalacac. Auh in icuac oconquetz malli: niman ye k
conmaca in ocotzontetl, ihuan conmaca cuahuid tlapotonilli.
3. Auh niman ye yauh in teixiptla, in tehuifmitequiz: azo,
cuauhtli, anozo, ocelutl: niman ye quihuihuitequi in malli,
yuhquin moyauchihua: ihuan, uncan itequippan catea, in itoca
Chalchi uhtepehua. ·
4. Auh in icuac ohuetz malli: niman ye ic tehuilana in
Cuetlachtli: niman ye ic queltetequi in malli: auh in yehuatl
tlamictiaya in itoca catea Yohuallahuan, teeltequia. Auh in
icuac oconeltetecque malli: niman ye ic tlatzintlan quic-hual-­
la-za:
5. Auh in muchihuaya, in, cexiuhtica, ipan in Tlacaxipe­
hualiztli.

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ESCARAMUZA DE LOS XIPEME
Y LOS TOTOTECTIN

l. Auh in uncan momanaya tototecti, tecpantimani huipan­


timani tizapan, anozo zacapan: ipampa ca tiza_tl antoca in
·uncan momanaya.
2. Auh in cana altepetl ipan, zacatl motzetzeloa, in ipan
-quinhualmana, quinhualquetza, quinhualteittitia: tlaixco
,quinhualmana in xipeme, in onmaquiaya tlacaehuatl.
3. Auh in aquique, mihihuintia yautlahueliloque, mixtla­
paloani, acan ixmauhque, yollotlapaltique, yollocJ;licahuaque,
quipopoani in intiyacauhyo moquichnenenqui, quimonpepe­
hualtia, quimontlaehecalhuia, oyayaopehua, quinmoyayaope­
·hualtia.
4. Auh inic huel quintlahuelcuitiaya, inic huel quimolinia­
ya, inic huel in tlahuel in cualan quicuia, quimonxiccuia, qui­
·monxiccui, quimonxiccotona:
5. le niman in xi peme tlapaynaltiaya imicampa in teputzco
icatiuh ce totec, itoca Yohuallahuan, quintoca quintlayehecal­
huitiuh, in muchintin tototecti:
6. le niman intech yetiquiza, quintlalochtoca, quinyaochiuh­
tihui, quimaacitihui, quinmamacuitihui yuhquin in cotztitech
·yetihui, in tezaloani: auh hualmocueptihui, hualmomalaca­
chotihui, ococuauhtica quinhuallahecalhuitihui.
7. Auh intla cerne anoya, in tezaloani, quinhuihuitequi in
xipeme, in chicahuaztlica, quixixilia, huel quincocoltia. Auh
Yopico conhuicaya.
8. Amo zan nen hualquizaya, amo zan nen cahualoya, ida
ic moquixtiaya, itla ic onanoya, azo totoli, azo cuachtli quite­
macaya. Eta.

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PERSECUCIÓN DEL TETZOMPACQUI

l. Auh zatepan ithualco, quiquetza in male, quitlalia cuauh­


tzontapayolli, ei icxi, tzicuilicxe, itech quitlalia, itech quitlatla­
lia: in yamatlatqui, inic omichichihuaya Totec.
2. Auh uncan conana ce tlacatl tlacualittalli, tlahuelittalli
chicahuac: ye no ceppa ye ic muchichihuaya, ipan tetotoca,
tececenmana, tlacatl quicocomonia.
3. Motlaloa mochimalcaltitiuh, quicacalatztiuh ichicahuaz
quicahuatztihui, quitetoca, quitepachotihui, quitecicali:
4. Muchi tlacatl quimauhtia, ipan macahui: quitoa: Ye
huitz tetzompacqui:
5. Auh intla aca cana, intla aca quicuitihuetzi, quipepetla­
hua, quitlatlalochtia in itilma: in quezqui quitecuilia tilmatli,
ichan concahua in tlamani, ithualnepantla tlalli ic quihuihui­
tequi in tilmatli.

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EL REGRESO DE LOS SACERDOTES

l. Etzalcualiztli: inin ilhuitl, in ayamo onaxihua, in ipan


muchihuaya: achtopa motlalocazahuaya in tlamacazque: na­
huilhuitl in ayamo ompehua, innezahualiz acht(?pa ontolanaya,
umpa in Citlaltepec: yehica ca cenca huiyac. in umpa muchi­
huaya tullin, itoca aztapilin, anozo tolmimilli: cenca huiac,
cenca huitlatztic, ihuan cenca tziniztac; ihuan mimiltic temi­
miltic.
2. Auh in umpa conanaya, quitezcopina, itocayocan in Atlan
Temilco, Tepexic, Oztoc.
3. Auh in oconanque, niman ye ic quichichihua, quicuicui­
tlalpia, quiquimiloa, quitotolquimiloa:
4. Niman ye ic quimecapallotia, quimemecapallotia, niman
netlamamaltilo, tlamamalo, tlaixcuamamalo: niman ye ic hua­
lehua, hualehualo, huiloatz, ayac quixtlapalmama in aztapilli,
zan moch quehuacamama.
5. Auh inic huih tolanazque, tlamacazque ihuan inic hual­
mocuepa, cactimoquetza in utli, aocac quitoca, aocmo quitoca
in nenenque:
6. Auh intla acame oquinnamicque, niman uncan quintla­
cuicuilia, quintlanamoyelia, quintlacencuilia, quintlatlazaltia:
auh intla momapatla, niman quinmictia, quintetentimayahui,
quimihicza, quintitilicza, impan chocholoa, tlalli ic quihui­
huitequi, quintlatlalmecamayahui, quintzatzatzitia, quinhui­
huitequi, quincuitlahuihuitequi, quixipetlahuitequi, quincui­
tlamemelahua.
7. Auh in ontlacuicuililoque, in onpepetlahualoque, zan
uncan mocuepa, zan uncan iloti in inchan:
8. In tlanellacalaquilli, huel quicuia, amo ic cualania in
Motecuzoma yehica ca tlamaceuhque, compopoa contepopoal­
tiaya, quipopohuaya inic tlamacazque, inic tlamacehua, imixco
imicpac quimanaya, inic tlamacazque.

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EL CASTIGO DE LOS SACERDOTES

l. Auh in quixquichtin, in oaxihuaque, oquintetecp�nque,


quintzitzitzqmtimani, incuexcochteuh quimaanilitimani-, quin­
cuacuatemotzoltzitzquitimani, cequintin in maxtlahuicoltitech
quimaantimani.
2. Auh in tlamaztoton, in oaxihuaque, toliahualli quinchi­
chihuiliaya, uncan yehetihui, quinquechpanotihui:
3. Auh in ye achi cualtoton, in matitech quimaantihui.
4. Auh in icuac ye onehua, niman icúac quinpehualtia in
quincuicuitihuetzi, quinmktia quinmamayahui, intlacana
mani quiyahuatl, umpa quimontlaza umpa quinpepetzcoa,
quinmimiloa, quinzoquipetzcotinemi, quinzoquinelotinemi,
zan yuh quimonaxitia in ateneo, in teatlan papacholoyan, ito-
cayocan Totecco.
5. Auh in icuac in onaxihuac in tlenamacac, ihuan oc
cequintin tletlenamacaque, niman ye ic quitla�ia in amatl,
ihuan copalteteu, ihuan ulteteu: ihuan in yiauhtli, quitetepe­
hua, quicecenmana in tolpepechpan.
6. Auh in icuac muchihua i, in atl yuhquin tzopontimani,
inic teatlan papacholo: yuhquin tlacahuacatimani, huel maco­
quetza in atl: auh in aca hualpanhuetziznequi conpolactia,
centlani yauh.
7. Auh in aca amatini, in oconpolactique, zan in cenyauh,
huecan onpahuetzi, niman ic choloa, moyeltia, momaquixtia.
8. Auh in cequintin huel quimihiyocahualtia huel zozotla­
hua, za mimicque in quincahua, za quinmictoccahua ateneo
quinhualtetema:
9. Auh in cequintin oquitotoloque atl, in chichic atl, quin­
tzonicpilohua ic hualquiza, in inyacac in incamac, in oqui­
totoloca.
10. Auh in ye yuhqui niman ic hualhuilohua, icuitlahuic
hualhuiloa oc cepa huallapitztihui:
11. Auh in oatlanpapacholoque, zan inchan huihui, quin­
huihuica in inchantlaca, cocoxtihui, huihuihuixcatihui, tzitzi­
tzilcatihui, in oconihiyocuizque inchan.

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CAfDA DEL XóCOTL
(Xocotl huetzi)

l. Mica ilhuitontli icuac hualacia in xucutl. In ic muchi­


huaya i icuac in quihuallaxitiaya xucutl, in conanaya cuauh­
tla. Ipampa in motenehuaya xucutl huallacia yehica ·ca icuac
yancuican quihuallaxitiaya in cuauhtla omanato.
2. Auh in icuac oacico xucutl in uncan motenehua xocutl
itlacuaya uncan muchi tlacatl conamiquia contlamaniliaya no
umpa huía in Teteuinan. Ihuan conxuchimacaya in xucutl
ihuan in ixquichtin tlahuillanque muchintin muxochitiaya
in oquihuallanato xucotl.
3. Ihuan in cihuapipilti in contlamaniliaya xucutl ic mote­
nehuaya xocunamicoya.
4. Auh in imoxtlayoc quehuatiquetzaya in xucutl zan oc
yuh icac ca cem poalilhuitl.

l . Huey mica ilhuitl icuac m motenehuaya xucutl hual­


huetzi.
2. Inic muchihuaya i icuac in itech motlaliaya in inacayo
Otontecutli tzohualli yuhquima tototl ic tlachichiuhtli catea
icpac moquequetzaya in xucutl.
3. Icuac miquia in motenehua Iyacatecuht-li pochteca iteuh
icuac tealtiaya in puchteca.
4. Auh in icuac omicohuac zatepan tlayahualoloya ic mo­
tenehua cuauhtitlan tlanahualoya necocololoya. Ye Teutl
ac quiyahualotineca in xocotl. Auh in ye Teotl ac niman ye
quitlecahuia in xocutl auh in aquin achto pahuetzia mitoaya
oacic in xucotl.
5. Auh in icpac catea ocatca xocutl in tzohualli umpa con­
quechcotonaya.
6. Auh in hualtemoc quichixtimani in ihuehueyohuan ni­
man ic conanaya quicallaquiaya in ichan diablo uncan qui­
nacaztecpanihuiaya niman ic quihuica in quicahuazque in
ichan in oacic xocutl umpa ce xihuitl quipiaz no icuac quitla­
catilititiuh in oc ce xihuitl, in icuac ilhuiuh quicahuaquiuh.

l. Auh in quiquetza xocotl oyuh [Link] Tlaxochimacoc,


yohuatzinco in quipehualtia, ic cemilhuitica huel ontlami, in
intlapalihuiz, tlacahuacatimani in tepan mani, in tlacihuitia,
tzatzi, tetzatzilia:
2. Quitoa: Ixquich amotlapal, xitlatilinican, ximotilinican,
ximotlapaltilican.
3. Auh in tetzatziliaya izhuacaya, yuhqui in intozqui tzatza­
yania.
4. Mololhuiaya, mocentlatilulcahuiaya, inic mehuatique­
tzaya.

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5. Huel motlapaltiliaya, ixquich caanaya in intlapalihuiz.
6. Auh in xocotl, inic huiac catea, cempoalmatl ommacuilli:
muchi quitepehuiliaya in imatzocol: za iyo in izcallo moca­
huaya: mic yuhqui in oquiquetzque, cempoaltica in zan
oquihuicaca, ayatle itlatqui.
7. Auh in oacic cempoalli: huel icuac ilhuitl in Xocotl
huetzi: auh in oquiuhhuiptla ilhuitl yez, oc ceppa quiteca,
zan ihuian, zan tlamach in quiteca, quimalhuia in ma cuetla,
in ma natzin, in ma poztec, cuauhtonmazatl, quihualquechi­
litihui, cuauhtonmazapan in motecatiuh, cenca zan tlamach.
8. Auh ino quentel quitecaque xocotl: niman ic cacalacoa,
nececehuilo: auh in ixquich huepanmecatl ipan contepeuhti­
tlalia in xocotl, ipan contoxauhtitlalia.
9. Auh in otlathuic: niman hualhui, hualnechicahui in
cuauhxinque, quihualitqui, intlatqui .µualyetiuh in matepoz­
tli, tlaximaltepoztli, huel quipetlahua, quixipetzoa, in uncan
yixe, in uncan titicuitzti�, in uncan xixipochtic.
10. Oc ce quixima cuahuacatl macuilmatl: quitlazalhuia,
quitoctia in izcalo xocotl, huel connehuihuilia in izcalo, in
icuapitzahuacan, quimecatecuia; quimecacuia, quimecatitlan­
tlalia.
11. Auh in ye yuhqui: niman ye ic quitlamamaca, in tlena­
macac, tlapalehuia in cuacuacuilti, no yehuantin tlapalehuia,
in tetlepantlazque. Eintin, cenca chicahuaque, cuacuauhtique,
cuauhticapopol, cuauhcholpopol, tetecutin catea.
12. In ce itoca: Coyohua. Inic ume, itoca: Zacancatl. lnic
ei, itoca: Hueycamecatl: yuhquin mixpolotinemi, motequimati
in tlachichihua.
13. Auh in ixiptla xocotl, in quinacayotiaya: michihuauh­
tzoalli quitlaliaya, zan cemiztac in amatl in quimamaca, in
itech quitlatlalia: amo ma tlacuilollo.
14. In itech quitlaliaya: iyamaneapanal, iyamamaxtli, itlo­
tloma, iyamatzon, ixoxocohuipil, ixocohuipil, ume: amo
onacticac, zan cuauhtitech caca: ume itzitziquilpan: niman no
contlalia oc ce itzitziquilpan, huehuei amatl, patlahuac: inic
patlahuac, cen yollotli: matlacmatl inic huiac, itlacapan acitica
in xocotl inic huiac.
15. Auh no etetl tzocoyotl in quichihua, quicuacuauhzo:
excan in quiquequetza: ·auh niman ye ic quiilpia in xocome­
catl, in uncan inepantla in xocotl, matlactli.
16. Auh in omocencauh: niman ye ic quiquetza, niman ye
ic tlacahuaca, tzatzihua. Quitoa: Ma ecuel, tiacahuane, �imoti­
linican,· ixquich amotlapal.
17. Niman ye ic quehuatiquetztihui, conquechilitihui in
cuauhtonmazatl, ihuan quicuammihuia: auh in yequene ye
yauh, in ye mehuatiquetztiuh: cenca tlacahuaca, cenca tzatzi­
hua, cenca chachalacoa.
18. Ari.h in ye yuhqui ommoquetztihuetzi, huel tecuini in

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tlalli, huel olini, ihuan comoni: in ye yuhqui, niman ye ic
quitetema: muchi yehuatl in teololli, in huehuei tetl conmaya,
contepehua:
19. Auh in omoteten, niman ye ic motlalpachoa in pani,
niman ye ic huihuiloa, cacalacoa, cactihuetzi, cactimomana.

20. Auh in otlatzihque niman ye ic necacahualo, niman ic


tlacahuaca: niman umpa onxoquihui, in umpa icac xocotl:
huel nequequezalo, huel netotocholo, huel nepitzmamalihua.
21. Auh in teachcahuan, tetzacua, imoococuauh in immac
oonoc, amo motlamachhuia inic tehuitequi, amo _iloti in
incuah inic tehuitequi: auh in oqueztel, in oquezteltzin in
oquinpetlatiquizque tetzacua: niman ye ic muchi motilinia
in mecatl, in huepanmecatl:
22. Niman ye ic tlecoa in mecatitech: in ce mecatl, azo cen
tecpantli in itech tleco, yuhquin tlapipilcac: amo mochintin
in umpanhuetzi, zan quezquintin in umpanhuetzi, in aquin
yacatiuh, huel yehuatl caci in xocotl ixiptla, zan tzoalli:
23. Muchi quicuilia in ichimal, in imiuh tlahuazomalli,
ihuan iyatlauh.
24. Auh in tzoalli, umpa quihualtetepehua, tepan quihual­
cecenmana, muchi tlacatl, onacopatlachia in tlatzintlan mani,
in icuac hualhuetzi tzoalli muchi tlacatl mazoa, yuhquin ipan
nemimictilo, yuhqui tlatlacahuaca: no .cequintin conaci, in
itzoncayotl in tzoalli, no tepan quihualcecenmana, namoyelo
in tlatzintlan.
25. Auh · in ye yuhqui niman: niman ye ic hualtemo, in
xocomani: in ohualtemoc, in otlaltitechacico: niman ye ic
conana: in Tlacacouhcan, umpa quitlecahuia in huehuetque,
umpa quitlauhtia:
26. Auh in ixquich tlacatl, niman ye ic quitilinia in mecatl,
huel netilinilo, huel ontlami in tlapalihuiztli: auh in xocotl,
niman ic huetzi tlalpan, tlalipototztihuetzi, popoztectihuetzi,
azo excan, anozo nauhcan quiztihuetzi.
27. In ye yuhqui, niman ye ic huihuiloa, cactihuetzi, cacti­
momana: auh zatepan, concahua in ichan in xocomani, ic
caapana camopalli in tilmatli, tenihuihuahuanqui.
. �8. �uh intl� tla�ani, hue_I. quimoq_uentiz, huel quimo}pi­
htmem1z, ayac 1c qmtlatzohmhz : auh mtlacamo tlamani, zan
9uipotlatiliz, z�I: i_eiel yez: auh anozo quimonamaquiliz, in
_
1cuac ye motohma m 1cocoyan.
. 29. Auh ! nic concah �a . ichan: c�an�ihui, quitzit:itzquitihui
1yacolpan: m cuacuacmlt1: umentm, 1campa manuhui tlama­
caz9.�e, quitla pichilit!hui: �eh�atl in te�uciztli quipichiliti­
_
hm: 1huan qmmamatmh m 1ch1mal. Auh m oconcahuato, mee
hualmocuepa.

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ESCARAMUZA BLANDA
(Zonecali)
l . Auh in otzonquiz chicueilhuitl: niman ic umpehua in
zonecali, nahuilhuitl muchihuaya: uncan Cuicacalli ixpan.
2. Ihuin in muchihuaya, yuhqui in, in muchihuaya: in
ixquichtin cihuatitici, in ilamatque, ihuan in ichpupuchtli,
ihuan cequintin ahuienime: moxeloaya, monepantlaxeloaya,
izqui intlan mantihuí, in Teteu innan, no izqui in quinamic­
tihui, in quitiyayautla, ic quipopololtiaya in itlaocul, quitla­
tlacaahuiloaya,' quihuehuetzquitiaya, inic amo tlaocuyaz: auh
in tlachocaz, quilmach tlatetzahuiz: quil miec yaumiquiz, in
cuauhtli ocelutl: anozo miequintin mocihuaquetzazque in ci­
hua in imiti ic yazque.
3. Auh ihui in, in muchihuaya inic zonecalia: achto pehua
in Teteu innan in tetoca, itlan mantihui in huehuei titici.
Yehuatl in Ahua. Inic ume Tlahuitecqui. Inic ei Xocuauhtli.
In yehuantin im eixtin y, ilamayohua.
4. Inic quintoca, quintepachotihui: inic quintepachoa, pa­
pachtli ica, tlaolollalilli, tlaoolollalili, ihuan toltapayolli, ihuan
nopalli, ihuan cempoalxuchitl.
5. Ihuan muchintin imiyetecon ic mocuicuitlalpia.
6. Enocuele quinteputztia, quintepachotihui: amo huecahua
zan quezquipa in ommototoca.
7. Auh in ye yuhqui, niman ic quihuica in Toci, in umpa
pielo: inin nahuilhuitl in quichihuaya in miicali.

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ESCARAMUZA DE ZACATE O ESCARAMUZA
QUE SE HACE EN LA NOCHE
(Zacacali o Moyohualicali)
l. Auh in ye yuhqui, in oeonmaqui Teecizcuacuilli: mee
hualmoquetztihuetzi tlatempan: in ohualmoquetztihuetz, een­
ean iciuhea: mee hualtemotihuetzi.
2. Quitzatzaeutihuetze, neeoeoc, oomemantihuitze in icuez­
huan. Auh in tlamaeazque quipalehuitihui, ieanpa onotihui,
quitepehuitihui, quipixtihui.
3. Auh in eequintin quichixtoque in pipilti, ihuan in hue­
hue in tiaeahuan. Auh in icuac ye yauh: niman ie onehua,
ixpan mantihui, ixpan onotihui: eenca motlaloa, cenea paina:
yuhquin patlani, ic motlaloa.
4. Hualmoeuecueptihui, in ihuiepa, quihualhuitectihui in
inehimal, hualmoehimalhuiteetihui: no ceppa ic mocuepti­
huetzi, ontetemi, ompipilcatoque in motlaloa.
5. Cenea nemauhtilo, mahuiztli tepan n:ioteea, huel teteeha­
qui in mahuiztli.
6. Auh inic yuh yauh in: motenehua zaeacali: yehica ca
zacatl, ca popotl in immac tetentiuh, ehezzo, tlaexhuilli.
7. Auh inic quintoea, zan momoyahua, eecenmani, cenca
momauhtia.

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SE DEJA LA MASCARA DE MUSLO
l. In oacito Tzonipantitlan: niman ic conicza in ihuehueuh.
2. Auh in tequihuaque, ye quichixtoque: uncan onehua in
imexxayac inic quicahuazque yauc: uncan onehua cololhuiti­
hui in tiacahuan, in chicahuaque, in tlaczani: cenca motlaloa.
3. Auh in oacito, in umpa contlaliani in yaupan, in umpa
tepeticpac: inacaztlan in Iztac tepetl: itocayocan, Popotl temi:
aihuian in contlalia, quinhualtoca: anoce quintoca, necoc mi­
coa.
4. Auh in ocontlalito cuauhticpac, in imexxayac: mee hui­
loatz, mee no hui in teyauhuan.

CA
BIBLIOTE
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79 INSTITUTODE
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SE DEJA LA PIEL DE TOCI

l. Niman ye ic hualtemo in tizatl ihuan hihuitl, cuauhxi­


caltica mani, in icpac Huitzilopuchtli: auh in quihualtemohuia
tizatl, tlenamacac: in ocaxitico tlatzintlan, mee quimana in
uncan Coaxalpan.
2. Auh in oquiman: niman ic ehua in tiacahuan, cenca
motlaloa, cenca totocoa, huel uncan neci in painani in tlac­
zani: in aquin yacattiuh, quimotzolotiquiza in ihuitl: niman
ic moloni, niman ye ic ipan onnetepehualo in quinamoya in
ihuitl, niman ic quiztimani, huel motlaloa.
3. Auh in Toci uncan quinchixticac, uncan quimitzticac,
niman ic quimehuitia, intech yetiquiza, quintoca tlacahuaca­
tiuh. Auh in icuac ye yauh Toci, muchi tlacatl conchicha: in
aca ixuchiuh oinmac onoca, conchichicha ic conmotla.
4. Auh in Motecuzoma, · no tehuan, motlaloa, zan achiton
in contoca: in quenman Totocalco in calactihuetzi, in quen­
man Tecanman, in calactihuetzi.
5. Auh in ixquich tlacatl, zan yuh ontlantihui in quitlalca­
huia, za quezquinti in huel quimonaxitia, in huel ompa qui­
moncahua Tocititlan: tel in tlacamazque amo quicahua., zart
quipixtihui.
6. Auh in oacic, niman ic contlecahuia in cuauhticpac, huel
quitlatlalia, hualitztica in itzontecon, zan yuh tlantica in ix­
quich inechichihual.
7. In ocontlalito, mee hualnecuepalo, huiloatz:

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PRACTICAS DE TIRO Y CACERfA
DE MIXCóATL
l. Auh inic nahuilhuitl, mitoaya, calpannemitilo, ixquich
tlacatl momitiaya intechachan, Z!1-n yuhqui inic neahuiltilo.
2. Tel ic neyeyecoloya, ic. nemamachtiloya: ce hueca qui­
hualquetzaya metl, quimimina, uncan neci in aquique huel
mimayahui, in hue� momaimati, in huellamina.

3. Niman yec-huiloa in amihuaz, umpa tlamattihui in Za­


catepec, umpan in Ixillan tonan ...
4. Auh in onaxihuac in mµpa Zacatepec ayatle muchihuaya,
zan oc quixquich aaxihua nexaxacaltilo, in uncan cocochihua,
tlatlatlalilo, neezcolo.
5. Auh in otlathuic, niman ye ic tlatlacualo aatlihua: niman
ye ic nechichihualo, nehaapanalo: mee huiloa, netecpanalo,
nehuipanalo: yuhquin mecatl motilinia, acan cotoni: muchi
tlacatl im yuh, quinyahualoa in ixquichtin mamaza, in coyotl,
in tochtli, in citli: zan ihuian impan ommonamiqui.
6. Auh in ohuel impan ommonamic, mee tenamoyalo, tecui­
cuitihuecho, ixquich in tematitlampa quiza, in ayamo imi­
quia.
7. Auh in ye yuhqui, niman ye ic tlaxitini, hualnecuepalo.
8. Auh in tlamanime, oc ompa ommocahua, oc tlamictia:
in aquin mazatl oc acic, anozo coyotl, quintlauhtia in Mote­
cuzoma, tenhuihuahuanqui in tilmatli.
9. Intla tlamani, quimoquentiz: auh intlacamo tlamani, zan
quitlatiz tanaco, anozo quimonamaquiliz.
1 O. Ihuan in tlamanime quintlama<::a in Motecuzoma, ihuan
atli.
l l. Auh in ye yuhqui motlamictiloc, in icpac Zacatepetl: ·
niman ye ic huiloatz, zaiyo in intzontecon quihualhuihuica
intlan quimaana, chichipicatihuitz in eztli, in oacico incha­
chan, aco quinpipiloa ...

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VIAJE DE PAINAL, "EMPAPELAMIENTO", CARRERA
DE LOS TLACHIALONI Y CONDUCCióN
DE LA SERPIENTE DE FUEGO

l. Auh in otlathuic za oc achi tlatlayohuatoc, niman ye ic


hualtemo in teucalticpac in Páinal in icpac Húitzilopochtli:·
in ohualtemoc, mee tlamelahua, in motenehua Teutlachco:
uncan quimonmictia nahuintin: ume Amapan, ume Huap­
patzan: in oquimonmicti, mee quinhuihuilana tlachco: yuh­
quin ic tlatlacuiloa imezzo.
2. Auh in ye yuhqui, .mee hualehua, cenca quimotlalochtia,
uncan quiza in Tlatilulco, niman ic tlamelahua Nonohualco:
uncan cantiquiza itoca Cuahuitl icac, itepalehuicauh, itiacauh:
zanno yuhqui in inechichihual, tel zan ye motizanhuahuan.
3. Auh in oconantiquiz, mee hui, umpan ommocoloa Tla­
xotlan: niman ye ic ontlamelahua Popotlan: no uncan ontla-
mictitiquiza, zan iciuhca.
4. Niman oc ceppa ontlamelahua, Chapoltepetl ixpan quiza:
auh in oacito atoyac, itocayocan Izquitlan: no uncan ontla­
mictitiquiza, in conmictia, itoca Izquitecatl:
5. Mee hui, uncan quiztiquiza in Tepetocan, ye Coyohua�an
caltenco, mee huallamelahua, Mazatlan, uncan huallacoloa:
niman ic quihualmelahua in Acachinanco.
6. Auh in oacico Acachinanco, niman ic mocahua in tlaama­
huia: in yehuantin tlaamahuia, icuac pehua, in icuac umpe­
hua, utlatoca Painal.
. 7. Auh inic tlaamahuiaya: in tlatlaaltilti, noncua mani: in
huitznahua noncua mani, quimpalehuia cequintin tiacahuan:
quinmacaya in Motecuzoma ichcahuipilli, coztic, ihuan chi­
malli, cuitlachixxo: zan ococuahuitl in immac oonoc.
8. Auh in huitznahua quimpalehuia tlatzontectli inic tlaye­
coa in quitlaza: auh in tlaaltilti quinnamiqui, zan totomitl
in quitlaza, yacatecpayo, huel yauyotl in muchihuaya, huel
micoaya.
9. Auh in tlapalehuia in quimpalehuia huitznahua, intla
ce axihuacan, no miquiz: huel iyoma quimictia in tlaaltilti,
zan teponaztli in ipan coneltequi.
10. Auh iri tlachixqui, in oquittac, in oconittac in ye huitz
Painal: mee tzatzi, quitoa: Mexicae, ca ye huitz, ca ye mohui­
catz in Tlacatl. Ma ixquich.
11. Auh in oquicacque: mee quintoca in tlaaltilti: uncan
xixitini, tlaxitini, huihui, in otepalehuiaya, in otlaamahuiaya.
12. Niman ye ic huitz in Painal: achtopa hualehua in ma­
chiotl, auh in tlachieloni untetl ihuitl in tlachihualli, iitico­
yonqui, zan oc pipiltotonti in quihualitqui, cenca quihualmo­
tlalochtia.
13. Niman quincuilitiquiza in tiacahuan, in huel paina, in
huel tetoca.

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14. Auh in oquexquich oquihualtoctique, oc ceppa no
umentin, quineuilitiquiza, zan yuhquin quimomamacatihui.
15. Auh in oacico Cuauhquiyahuae, aocae huel quincuilia,
ye yehuan quipantlazazque, in iicpae Huitzilopuehtli: in huel
yacattiuh, in opanhuetzito in tlachieloni, ipan eontlaza in
ixiptla Huitzilopochtli, in tzoalli.
16. Za onehachapantihuetzi, huel zozotlahua, za cicintoque.
Auh in tlenamacac, niman ye ie yauh, quinnacazteepahuia, ic
huallachia, inic mozcalia.
17. Auh in omozcalique mee hualtemo, quitquitze in oca­
cique tzoalli, quimotquilia in inchan, ca nel immal, quicua,
quinmamaca in inhuanyolque, ihuan in tlaxillancaleque, quin­
cencua.
18. Auh in ye yuhqui mee tetlayahualochtilo, in [Link],
zan ceppa in quinhuallayahualochtia.
19. In ye yuhqui mee temanalo, tetecpanalo, yaeattimani
in mamalti:
20. Niman ye ic quihualtemohuia in teteuhpoalli: ce tlacatl
quihualtemohuia, in ocaxitico tlalchi, nauhcampa conyahua:
mee conmana, in uncan motenehua Cuauhxicalco.
21. Niman ye ic no hualtemo Xiuhcoatl, zan yuhquin in
ocopilli: cuezalin in inenepil muchihua, tlatlatiuh in ocopilli:
auh in icuitlapil, amatl, azo ummatl, anozo ematl inic huiac:
inic hualtemo, yuhquinma nelli coatl, nenepilotihuitz, yuh­
quin mocuecuelotihuitz.
22. Auh in ocaxitico tlatzintlan, umpa tlamattiuh in Cuauh­
xicalco: mee tleco, no nauhcampa in conyafma: in oconyauh:
mee conmayahui ipan teteppoalli, mee tlatla.

l . Auh in tlaaltiltin aquenman oncochi ceyohual in nemi.


2. Auh in otlahuizcallehuac, niman ye ic quintlamaca: aoc­
mo huel quicua, in nellimach quincuitlahuiltia, za yuh quin­
nentlamati in yollo, za ye quimatticate in inmiquiz: quichix­
ticate in quenman huitz, in quenman ealaquiquiuh Painalto,
in otli quitocaz in tlayahualoz.
3. Hualpehua Tenochtitlan, niman ye Tlatilulco, quizaya
Nonoalco, Popotla, Mazatzintamalco, Chapultepec, Tepetoca:
Mazatlaq quihualnepanoaya in otli inic huallamelahua Xolo­
co, ic hualcalaquia Tenochtitlan.
4. Auh in ye otlatoca, in ye yauh Painalton, niman ye ic
quinhuica in tlatlaaltiltin, oncan quihualnamiquia in tlaama­
huiaya, in inacaztlan Cohuatlan, uncan momanaya in teuit­
hualco.
5. In onaci tlatlaaltilti, ic omocencauhque, omoyauhchi­
chiuhque in tlaamahuique: huel yehuantin in tiacahuan, in
oquichtin, in quinyauchihuaya in tlatlaaltilti, amo zan tlaye­
yecolli huel ihui _in yautihua.

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6. In tlatlaaltilti inchichimal, inmamaccuauh yetiuh. Auh
intla cerne oquimacique in tlatlaaltilti: in oncan Huitzcalco,
oncan motzontequia inim itoloca in quezqui ipatiuh tlacotli:
oc ceppa no izqui in quiquixtia, in tecohuani in tlaaltile: ic
hualmacoya in itlaaltil. Auh intlacaoctle icuach inic quiquix­
tiz: ompa popolihuia in inacayo in Huitzcalco. O ihui in, in
mochihuaya inic tlaamahuiloya.
7. Auh in oquizato Painalton: niman ye ic temanalo, tetec­
panalo: in ixpan Huitzilopochtli, in oncan apetlac, nappa
in quinteucallayahualochtiaya. Auh in ontlayahualoque: ye no
ceppa quintecpana, ceceyaca quinmana.
8. Niman ye ic tleco in Painalton, in iicpac Huitzilopochtli.
In ontlecoc. Niman ye ic hualtemo in teteppoalli, oncan qui­
hualmana in itlacuaya Huítzilopochtli, nauhcampa in comya­
hua.
9. Auh in oconmanaco, niman no ic hualtemo in Xiuhcoatl,
amatl itlaquen yetihuitz, in inenepil cuezalli tlatlatihuitz.
10. In otemoco tlatzintla in oncan itlacuaya Huitzilopochtli,
quixnamictimoquetza in Tonatiuh: niman ye ic coniyahua in
ixcopa, nauhcampa ixti yuh quichihua. Auh in oconya'uh
niman ipan quiteca in teteppoalli oncan mani: niman ic tlatla
in oconcahuaco Xiuhcoatl.
l l. Niman ye tleco in icpac Huitzilopochtli. In ontlecoc,
niman ye ic tlapitzalo, tecuciztli, quiquiztli in quipitzaya tla­
macazque in icpac Huitzilopochtli.

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ESCARAMUZA DE CHONCHAYOTL
(Chonchayocali)
l . Auh inic eilhuitl motenehua chonchayocacalihua, ce mo­
quetzaya, ce quixiptlayotiaya in Chonchayotl: cuatatapatic,
cuapazoltic, yezo temamauhti: auh in oquicencauhque Chon­
chayod, mee moxeloa, noncua mani, in damacazque ihuan
ehua inhuan icac in Chonchayotl: auh noncua momana in
telpupuchti.
2. Mee pehua nepanda Tonatiuh, in moyayaotla, micali,
inic mohuihuitequi, acxoyamaid, yehuatl in oyametl, ihuan
acapitzacdi, ihuan odapitzacdi, quicuicuidalpiaya, quicacatz­
ilpiaya, quitetehuilpiaya, quimecatetecuiayaya, quimecatitlan
dalliaya inic mohuihuitequi: yuhquin tlatlatzcatimani, huel
mococoltia, huel mococoaya.
3. Auh intla oce cacique damacazqui, intla oce axihuac,
quimealtia, cenca cucuetzoca, quequexquia: yuhquin yolmiqui
inacayo. Auh intla ce axihua, telpqchdi, lin damacazquie
quizozoya huitztica in inacazco, in iacolpan, in ielpan, in
imetzpan, huel quitzatzatia.
4. Auh in telpupuchti, inda quintocaticalaquizque, in umpa
tecpan, tlanamoya, muchi quinamoya in petlatl in petlamecatl,
in tepotzoicpalli, in netlaxoni, in tzinicpalli: auh intla qui­
pantilia teponaztli, in huehuetl muchi -quiquixtia, muchi
quicui.
5. Auh inda quintocaticalaquizque damacazque in calmecac,
no quindanamoyelia, quindazazaquilia, muchi quinquixtilia,
in pedatl, in tecciztli, in icpalli.
6. Auh zan uncan xixitini, necacahualo, oc achi Tonatiuh,
ye teutlac.

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CARRERA DE LA FLOR
(Xuchipaina)
l . Auh ce tlenamacac in mu,chichihuaya, motelpuchchichi­
huaya, telpuchtli ipan quiza icuechin, iyaztaxel, ichochol
itenpilotl.
2. Umpa hualehua in teucalticpac, metl quihuicatz, pan­
tontli itech icatihuitz.
3. In oacico tlalchi: niman ye ic umpa yauh in Cuauhxi­
calco, in umpa icac cuezcomatl, umpa contlalia in metl.
4. Auh in ocontlali, niman ye ic ehua in tlamacazque, cenca
motlaloa, yuhquin mopapanahuitihui: motenehua motocayo­
tia, Xuchipaina.
5. Quitlecahuia in teucalli, umpa caca xuchitl: itoca Teu-
xuchitl.
6. Auh in opanhuechhuato: niman quitlemina, quitleca­
huia, in cuezcomatl in tlamacazque: no ceppa hualtemo,
quihuakuicuitiquiza in xuchitl: uncan quihuallaztimani in
xuchitl in uncan Cuauhxicalco, in uncan tlatla, cuezcomatl.
7. Niman motlatlaloa, in tlamacazque, zan ic quiztima:ni.

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SE DAN LECHUZAZOS
(Nechichicuahuilo)

l. Auh in imuztlayoc: niman ye pehua in nechichicuahuilo,


ixquich tlacatl quimuchichihuiliaya chichicuatli: in acamatlatl
in quehuaya, uncan quitentiquetza in tolcaputl, anozo ama­
tzotzolli: in amad quipochina, quipopochina in iitic qui-ca-ca­
tza: auh in cequintin yuhquin macpalli, quehuaya matlatl, no
quitentiquetza in tolcaputl: motocayotia, macpalchichicuatli:
auh in cequinti zan izhuatl in '[Link], in qui­
mochichicuatiaya: izhuatl in quitatapayollaliaya.
2. Auh in icuac nenahuatiloya, inic ayac tetl itíc quitlaliz.
3. Zan onahuilpehua, zan oc pipiltotonti in quipehualtiaya
in muchichicuayauhtlaya, zan yuh nenti hueiya: inic moya­
yauhtla yuhquin cocomoni ic mohuihuitequi, azo imicpac azo
incuitlapan, azo imelpan in quimotlaxilia.
4. Auh in telpopochpipil, quinchichicuahuiaya in ichpo­
pochti, yehuantin in tzonquemeque, in icuac imixpan quiza,
uncan quichichicuahuia, coololhuia, in aca huel quichochoctia:
auh in aca cihuatl monemachtia, intla canapa yaz itlacuahuitl
quitqui, azo tlacatecoloxocohuiztli: inda aca ya huitz, quichi­
chicuahuiz, ic quitoca, ic momapatla.
5. Auh in aca atle quitqui, inemapatlaya, huel coololhuia.
6. Auh in cequintin telpopochtotonti, zan motepapachihuia:
in aca amo quinextitiuh in ichichicua, zan itlan caquitiuh.
7. Auh in icuac quinamiqui cihuatl, intla achi ocompatili,
niman hualmocuepa, quihuallaxilia, zan ic quimachitia in
icuac quihuallaxilia, chichicuatli, in quihualchichicuahuia:
quilhuia: Chichicuatzin, tonantze. Niman ic motlaloa.
8. Auh inin muchihuaya, in nechichicuahuiloa: auh in
izquilhuitl i, cenca mopiaya in cihua, cenca mimati, in icuac
nenemi, in icuac utli quitoca.

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CONDUCCIÓN DEL FUEGO NUEVO

l. In tlamacazque, in tletlenamacaque: inic ye nohuiyampa


umpa oyoaloque, oixquetzaloque, in Mexico tlenamacaque.
2. Ihuan in ye nohuiyan hueca hualehua, itlanti, tlayoaltin:
ca zan much yehuan in pepenaloya, chicahua·que, in oquichtin,
in tiacahuan in tlatzonanti, in painani, in tlaczani, in yuhqui
hecatoca ic motlaloa: ipampa inic iciuhca, caxtitihuetzizque
tletl .imaltepeuh ipan.
3. Ca achtopa ic nenémachtiloya, muchichihuaya in tle­
cuioani: itoca tlepilli. Auh yehuatl, ic quihualaxitiaya in tlena­
macaque: oc ye achto umpa quitlecahuiaya, quitlamelahual­
tiaya in iicpac teucalli: in umpa mopieya ixiptla Huitzilo­
puchtli, tlecuazco contlaliaya: niman ic contepehua, contoxa­
hua in iztac copalli.
4. Auh niman ic hualtemo, oc ye no achto, umpa quitqui,
quitlamelahualtia in calmecac, itocayocan M�xico.
5. le zatepan moyahua, tletletlalilo in nohuiyan cacalmecac,
cacalpulco niman ye ic yauh, in nohuiyan tetelpuchcalli.
6. Ye uncan in ixquich onxoquihui onmotepehua, ontapa­
Iihui macehualli, ic motlecuilia.
7. Icuac ic nohuiyan, tepan moyahuatinetzi in tletl netletle­
tlalilolo, neyoyollalilo.
8. Zan no yuh quichihua, in ixquich altepehua tlenamacac:
inic quitquia, quinenemitiaya tletl, cenca quitototzaya, quimo­
tlalochtiaya.
9. Inic iciuhca caxitizque inchan, quimomamacatiquiza,
quimocuicuilitiquiza: ic mopapatlatihui. Amo huecauh, amo
·machiztli, zan ixquich cahuitl, i, in conaxitiaya, in quicuepo­
naltiaya: zan achitonca in nohuiyampa, cuecuepocatimoteca
tletl, cuecuepocatiquiza.
10. No umpa achto quitquitiquiza, quitlamelahualtitihuetzi
in inteupan, in incalmecac, in incacalpulco: zatepan ic moya­
hua, tepan cenmani in nohuiyan tlatlaxilacalpan, ihuan in
calpan.

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JUEGO DE PELOTA DE HULE
(Ollamaliztli)

1. [In Tiatoque] ullama.


2. Uncatca imolpixcahua, ihuan inmolancahuan.
3. Quitlanitoa in ixquich tlazotli in teucuitlatl, in teucui­
tlacozcatl, in chalchihuitl, in teuxihuitl, in tlacotli, in tlazo­
tilrriatli, in tlazomaxtlatl, in milli, in calli, cotzehuatl, teucui­
tlamatecatl, quetzalmachoncotl, xomoihuitilmatli, cacahua­
petlatl in uncan netlanihua.
4. !toca tlachtli: necocampa imac tlatepantectli, cenca tla­
yecchiuhtli inic xipetztic in tlachmatl, ihuan in tlalmantli.
5. Auh in uncan huel inepantla tlachtli, onoca tlecotl
tlaxotlalli in tlalli, auh in itech tlachmatl, untetl in tlachte­
malacatl· manca.
6. In aquin ollimani uncan tlacalaquia, uncan quicalaquia
olli: niman ic quitlani in ixquich tlazotli tlatquitl, auh mu­
chintin quitlani, in ixquichtin tetlatlattaque, in uncan tlachco.
7. Itlahuicallo in olli, mayehuatl, nelpiloni, quecehuatl.

l. In Tlatoani, in icuac quittaya, quimatia ca cenca nen­


tlamati in cuitlapilli, atlapalli, macehualli: niman tlanahua­
tiaya, inic ollamaloz, inic teelacuahuaya, inic tepaquiltiaya
Tlatoani: quinnahuatiaya in calpixque, inic quihualcuizque,
in olli, ihuan nelpiloni, ihuan quecehuatl, ihuan mayehuatl:
inic mocencahua inic mochichihua, in iollancahuan Tlatoani,
ihuan tlacencahualo in tlachco, tlaahuililo, tlaxalhuilo, tlach­
pano.
2. Ihuan in ixquich quitlanitoz Tlatoani, in tlazotilmatli
in xomoihuitilmatli, in tlazomaxtlatl, chalchiuhtentetl, teo­
cuitlanacochtli, chalchiuhcozcatl, teocuitlacozcatl, matzopetztli
chalchihuitl huei ipan ca tlacoti: ihuan in ixquich tlazotil­
matli, ihuan pepechtli quihualquixtia in calpixque, quihual­
lalia in tlachco.
3. Auh in yehuantin quinamiquizque, in collamizque Tla­
toani: niman iquitiamictia, in ixquich itlatqui tlazotli.
4. Auh in ye ixquichtin motolinia macehualli, iceceyaca
contlalia Tlatoani ica iyayazol in yuhqui quiquemi macehualli.
5. Auh intla oquitlanque Tlatoani, niman tepatla, in cal­
pixque quitemaca in ixquich tlazotli tlatquitl, in oquitlani­
lique Tlatoani.
6. Auh in macehualti no quinmaca in ixquich oquitlanili­
que Tlatoani.

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