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Efectos y Regulación de la Denuncia Penal

El documento describe los efectos y regulación de las denuncias en materia penal según la legislación española. Brevemente: 1) La denuncia inicia una investigación por parte de las autoridades competentes sobre un posible hecho ilícito. 2) No requiere que el denunciante aporte pruebas ni fianza. 3) La ley española regula los tipos de denuncia y exime de la obligación a menores, personas con discapacidad, cónyuges y familiares del presunto delincuente.

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Efectos y Regulación de la Denuncia Penal

El documento describe los efectos y regulación de las denuncias en materia penal según la legislación española. Brevemente: 1) La denuncia inicia una investigación por parte de las autoridades competentes sobre un posible hecho ilícito. 2) No requiere que el denunciante aporte pruebas ni fianza. 3) La ley española regula los tipos de denuncia y exime de la obligación a menores, personas con discapacidad, cónyuges y familiares del presunto delincuente.

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fectos de la denuncia[editar]

La denuncia, como dato que informa respecto de la


comisión de un hecho contrario a Derecho tiene como
esencial efecto el de movilizar al órgano competente para
que inicie las investigaciones preliminares para constatar,
en primer lugar, la realización de un hecho ilícito, y en
segundo lugar, su presunto autor.

Denuncia en materia penal[editar]


Es un derecho de petición en el que el denunciante no
forma parte del procedimiento penal. Desde el momento
en que se interpone la denuncia, se inicia un
procedimiento que los órganos competentes llevarán a
cabo de oficio. La denuncia no obliga a las autoridades a
comenzar un proceso judicial, aunque pueden incurrir en
infracciones administrativas o penales si no lo investigan
con la debida diligencia sin un motivo fundado.
Por otro lado, el denunciante no tiene que aportar ninguna
prueba a su denuncia. Sin embargo, suelen esperarse
ciertos indicios de fiabilidad, con el fin de que el órgano
competente decida que realmente existen indicios que
hacen necesario seguir investigando. Con la denuncia no
se exige prestación de fianza en ningún caso.
Por el contrario, el que querella sí es parte del
procedimiento y ha de probar los hechos que alega en el
juicio.

Regulaciones por países[editar]


España[editar]
Proceso penal[editar]
La denuncia en Derecho procesal penal español se regula
en el Título I, Libro II de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal (LECrim) y se configura como una de las
modalidades de iniciación del procedimiento penal.1
La denuncia constituye una notitia criminis que pone de
manifiesto la posible comisión de un hecho delictivo. Se
puede formular bien verbalmente o por escrito ante un
juzgado, la fiscalía o funcionarios policiales. Para formular
la denuncia es preciso identificarse, conforme requieren
los artículos 266 y 267, mas lo cierto es que en relación
con la validez procesal de la denominada "denuncia
anónima", si bien es contemplada con recelo, el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos ha admitido la legalidad
de la misma siempre que su propósito sea el de facilitar la
investigación aunque no puede tener acceso al proceso
como prueba de cargo (SSTEDH de 20 de noviembre de
1989, caso Kostovski c. Países Bajos y de 27 de
septiembre de 1990, caso Windisch c. Austria). Por su
parte el Tribunal Supremo español admite la legalidad de
la misma en virtud de lo dispuesto en el artículo 308
LECrim, si bien adoptando las debidas cautelas,
prudencia y seriedad (STS 1825/2013 de 11 de abril, rec.
1098/2012, FD 2º).
Formalizar la denuncia es una obligación para todo aquel
que «presenciare la perpetración de cualquier delito
público» (artículo 259). Esto es: aquellos delitos que
pueden ser perseguidos de oficio sin necesidad de que el
ofendido o perjudicado por el delito inste la iniciación del
correspondiente proceso. Esta obligación es más intensa
o cualificada respecto de aquellos que «por razón de sus
cargos, profesiones u oficios tuvieren noticia de algún
delito público» (artículo 262) pues están obligados a
presentar denuncia «inmediatamente».
Esta obligación no es, sin embargo, absoluta. La Ley
contiene exenciones por razones personales, de
parentesco y profesionales.
Así, en primer lugar, la Ley exime genéricamente en su
artículo 260 a «los impúberes» y «los que no gozaren del
pleno uso de su razón».
El término impúber es impreciso, pero el Tribunal
Supremo español ha indicado que este término
comprende a las personas menores de catorce años (STS
1126/2001 de 19 de febrero, rec. 306/2000, FD 1º: «Es de
resaltar que los artículos 259 y 260 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal obligan a quien presenciare un
hecho delictivo, a ponerlo en conocimiento de la
Autoridad, salvo que fuera impúber pudiendo entenderse
como tal a los menores de 14 años»). Respecto de los
segundos, el término es igualmente impreciso y se podría
considerar que abarca a las personas que conforme al
artículo 200 del Código Civil padecen enfermedades o
deficiencias psíquicas que impiden a la persona
gobernarse por sí misma, no siendo preciso que mediase
sentencia judicial de incapacitación, atendiendo al tenor
del artículo 25 del Código Penal en sede de personas
discapacitadas.
La Ley también contiene exenciones por razón de
parentesco.
No están obligados a denunciar los cónyuges respecto de
delitos cometidos por su consorte, incluyendo aquí
también las relaciones more uxorio (artículo 261, 1º). Sin
embargo, el Tribunal Supremo ha entendido que esta
exención debe ceder en determinados casos, como son
los delitos cometidos contra menores de edad, pues tanto
las obligaciones tuitivas de los padres como el superior
interés jurídico del menor vencen al privilegio conyugal
(STS 610/2005, de 4 de febrero, rec. 2394/2003, FD
4º: «No puede servir de excusa para esta obligación lo
dispuesto en el art. 261.1º LECr que excluye del deber
genérico de denunciar al cónyuge del delincuente, pues
por encima de esta norma procesal se encuentra esa
obligación legal de velar por sus hijos, educándolos y
procurándoles una formación adecuada, máxime cuando
se halla en juego la continuación de una actividad
delictiva en perjuicio de una hija menor y, como tal,
sometida a la patria potestad de la madre, que tiene un
deber positivo de actuar para impedir la repetición de esta
clase de comportamientos criminales»).
La ley exime también de la obligación de denunciar los
ascendientes o descendientes del presunto delincuente,
así como a sus parientes colaterales hasta el segundo
grado inclusive (artículo 261, 2º).
En último lugar, la Ley se refiere a las exenciones por
razones profesionales y religiosas. El artículo 263 exime a
los abogados y procuradores de la obligación de
denunciar respecto de las «instrucciones o explicaciones
que recibieren de sus clientes». Se ha de tener en cuenta,
además, que estos profesionales tienen la obligación de
guardar el debido secreto profesional, y que vulnerar el
mismo podría ser constitutivo de un delito de
descubrimiento y revelación de secretos previsto y
penado en el artículo 199.2 del vigente Código Penal, sin
perjuicio de la eventual responsabilidad disciplinaria que

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