Dreyfus y Taylor. Recuperar El Realismo. Primer Capítulo
Dreyfus y Taylor. Recuperar El Realismo. Primer Capítulo
que a q u í se discuten. 1.
Nos gustaría dar las gracias, asimismo, a Geneviéve "UNA I M A G E N N O S T U V O
Dreyfus y Muhammad Velji por su inestimable ayuda en la CAUTIVOS"
preparación del manuscrito final. T a m b i é n a Muhammad
Velji le agradecemos su importante trabajo en la elabora-
ción del índice.
«Una figura nos tuvo cautivos» {Eine bild hielt uns gefangen).
Así lo afirma Wittgenstein en el parágrafo 115 de las In-
vestigaciones FilosóficasK C o n ello se refiere a la poderosa
imagen de "una mente en el mundo" de la tradición epis-
temológica moderna que comienza con Descartes. L o que
quiere subrayar empleando el t é r m i n o "imagen" (Bild) es
distinto y más profundo que una simple teoría. Se trata en
gran medida de un trasfondo de c o m p r e n s i ó n irreflexivo
que constituye el contexto de todas nuestras teorizaciones
e influye en ellas. Pero se puede interpretar la afirmación
a d e m á s como si el modelo epistemológico que surge con
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al que se accede por introspección, plantea dudas y, lo los receptores sensoriales por los diversos estímulos del
que es a ú n peor, se considera irrelevante en la mayoría de
entorno. Esta es la base del saber humano. E n otras oca-
las concepciones c o n t e m p o r á n e a s sobre el conocimiento.
siones. Quine afirma que es la descripción inmediata de
Y p o d r í a m o s seguir a ñ a d i e n d o reparos.
dichos estímulos, es decir, los enunciados observaciones,
Pero, sin embargo, algo esencial a su c o n c e p c i ó n se la base del conocimiento, y considera que la ciencia se
mantiene. Pensemos, por ejemplo, en el llamado "giro construye sobre requisitos que muestran c ó m o (la mayo-
lingüístico". Muchos filósofos creen hoy, en relación con
ría) se mantienen. E n cualquiera de estos casos, se mantie-
los contenidos de la mente, que no deberíamos recurrir
ne esa misma estructura mediacional, es decir, el requisito
a imágenes mentales, sino referirnos a aquellos enuncia-
de "solo a través de". L a prueba de la " i n d e t e r m i n a c i ó n de
dos de verdad que sostiene un hablante o, por decirlo
la traducción", de la " i n d e t e r m i n a c i ó n o inescrutabilidad
más coloquialmente, a sus creencias. Aunque el cambio
de la referencia" y de la diversidad de explicaciones cien-
es significativo, permanece la estructura mediacional. E n
tíficas nacen de la suposición de que la elección entre los
este caso, el elemento de m e d i a c i ó n no es psíquico, sino
diversos postulados científicos u ontológicos no está de-
lingüístico. Pero con ello se acepta que, por un lado, hay
terminada por aquellas situaciones básicas.
algo externo en sentido cartesiano, pues los enunciados
L o interior en la "epistemología naturalizada" de Q u i -
se expresan en el espacio p ú b l i c o de los hablantes. Pero,
ne posee u n sentido materialista. E l conocimiento sobre el
por otro, al depender la verdad de los enunciados de los
mundo exterior nos llega a través de los receptores, por lo
hablantes individuales y de sus pensamientos (habitual-
que estos determinan el límite, pero en u n sentido exclu-
mente no expresados), se reproduce aquí esa misma es-
sivamente científico y no metafísico. Igualmente, t a m b i é n
tructura básica: una realidad externa, fuera, y la verdad
está reflejada la estructura cartesiana en la conocida h i p ó -
dentro de la mente. E l conocimiento se produce cuando
tesis del "cerebro en una cubeta", en la que se supone que
las creencias (los enunciados de verdad) se corresponden
presumiblemente con la realidad. Nuestro saber depende, es posible engañar al cerebro i n d u c i é n d o l e a creer que es
por tanto, de las creencias, es decir, es una "una creencia el de un sujeto que actúa en el mundo, aunque en realidad
verdadera y justificada". esa creencia está causada por los estímulos que provoca
un científico maligno. S i en su momento la epistemología
Algo parecido ocurre con el denominado "giro mate- clásica creyó en la posibilidad de que un demonio ma-
rialista", que rechaza el dualismo cartesiano negando uno ligno determinara la continuidad de nuestros contenidos
de sus extremos: a su juicio, no existen "sustancias men- mentales, sin que el sujeto se diera cuenta, la c o n t e m p o r á -
tales". T o d o es materia e incluso el pensamiento surge de nea recrea una pesadilla similar con el cerebro. Este se ha
ella. Esa es la o p i n i ó n de Quine. Pero este filósofo re- convertido en el reemplazo material de la mente porque
produjo, en un nuevo contexto metafísico, una estructura supuestamente es la base material de la que depende cau-
similar a la cartesiana. Para él nuestro saber proviene de lo salmente el pensamiento. L a estructura mediacional y la
que llama "estimulaciones superficiales", al ser afectados c o n e x i ó n mediatizada de inputs, causados en el ejemplo
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por el científico maligno, y por tanto la misma exigencia más de uno). Pero lo importante es que se mantiene la
de "un solo a través de", se mantienen también en el caso de misma estructura básica. M á s tarde explicaremos por q u é
esta interpretación materialista. esta continuidad ha resultado tan importante y decisiva.
S i se preguntara a u n defensor de la hipótesis del "ce- Podemos concluir, por tanto, que la imagen que sub-
rebro en una cubeta" por q u é se refiere solo al cerebro, yace en la epistemología moderna todavía ejerce sobre
diría que porque el pensamiento "superviene" sobre él. nosotros mayor influjo de lo que los críticos del dualis-
Pero ¿ c ó m o lo sabe? ¿ C ó m o podemos saber que sólo se mo cartesiano, del mentalismo y del fundacionalismo,
necesita el cerebro, o el cerebro y el sistema nervioso o admitirían. T a m b i é n a estos críticos les afecta. N i tam-
todo el organismo, o con mayor seguridad, el organismo poco, como veremos después, los que se autodenominan
y el entorno para que haya p e r c e p c i ó n y pensamiento? "posmodernos" han conseguido escapar a su influencia.
Sencillamente, nadie lo sabe. Si la hipótesis del cerebro Esto q u e d a r á poco a poco claro a medida que avancemos
en una cubeta resulta plausible es ú n i c a m e n t e debido a la en nuestra a r g u m e n t a c i ó n . Por el momento bastará con
influencia de la estructura mediacional, es decir, debido indicar que tampoco en la tradición filosófica han falta-
a la imagen implícita en la epistemología moderna, que do corrientes escépticas que han dudado sobre nuestras
exige que u n á m b i t o funcione como dentro, y que todavía facultades mentales y el alcance de la ciencia. Surgieron
nos mantiene cautivos. precisamente con el argumento contra el escepticismo
Veamos otra de las interpretaciones que se han dado (Descartes) y desde entonces se han producido conocidos
a esa estructura, la del "giro crítico", propiciado por la fi- giros escépticos (como H u m e , por ejemplo, por no hablar
losofía kantiana. Para Kant, la relación fundamental no es del relativismo o n t o l ó g i c o de Quine). Por ahora, bastará
la que existe entre representación interna y realidad exter- con que señalemos esa profunda continuidad a la que he-
na. L o que Kant llama representación (Vorstellung) parece mos aludido en los párrafos anteriores.
en general ser lo mismo que realidad externa y empírica.
Es decir, para él el contenido de la intuición proviene de
fuera porque lo recibimos al ser afectados (affiziert) por 1.
los objetos, y es diferente de lo formado por las catego-
L a relación entre escepticismo y epistemología moderna
rías, que son productos de la mente. E n Kant, pues, el
es evidente desde que esta nació en la obra de Descar-
requisito "solo a través de" adopta una forma diferente.
tes. Descartes no utiliza el escepticismo para proponer
Es "solo a través de" la aplicación de las categorías como
una filosofía escéptica, sino para ofrecer su propia topo-
las intuiciones se constituyen en objetos para nosotros y
logía del yo, la mente y el mundo. S i n embargo, desde
hacen posible la experiencia y el conocimiento. S i n con-
la Primera M e d i t a c i ó n , el constante bombardeo de argu-
ceptos, las intuiciones serían ciegas. E n la obra de Kant,
mentos escépticos satura al lector. Frente al escepticismo
"interno", "externo", "solo a través de" adquieren nuevos
antiguo o el m á s moderno de Montaigne, su objetivo no
significados (y en concreto, en el caso de los dos primeros.
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es convencernos de lo poco que en realidad sabemos, insuficientes. Por tanto, según los escépticos, no tenemos
sino que su a r g u m e n t a c i ó n concluye con una más audaz
im verdadero conocimiento de las cosas.
y trascendental reivindicación de la certeza. L a estrategia
Pero ¿qué perseguían con estas reflexiones? E l obje-
empleada al inicio de su obra le sirve para distinguir lo
tivo en la vida es la serenidad, la ataraxia o tranquilidad.
externo de lo interno, es decir, para diferenciar la realidad
I'ara alcanzarla, el hombre debe renunciar a metas que
de las cosas corporales de la de los contenidos mentales.
son inalcanzables, como la ciencia infalible. Pero ¿ n o
Cuando nos damos cuenta de lo vulnerable que es ante la
requiere el ser humano algún tipo de saber para vivir?
crítica escéptica nuestro presunto saber sobre la realidad,
Esto es lo que debieron pensar en el mundo antiguo
y nos convencemos de que de lo ú n i c o que no podemos
quienes no se dedicaban a la filosofía, a juzgar por las
dudar es del contenido de nuestras propias "ideas", nos
conocidas a n é c d o t a s en las que aparecen filósofos que se
encontramos entonces y a para siempre a salvo de esa os-
chocan contra la pared o caen en u n pozo. L a respuesta
cura confusión entre lo mental y lo corporal, que nace de
del escéptico es que para el hombre es suficiente con las
la supuesta u n i ó n sustancial entre alma y cuerpo, y que,
apariencias. S i se deja guiar por ellas, no t e n d r á n i n g ú n
según Descartes, es la causa principal de todo pensamien-
problema. N o es necesario que nos elevemos hasta la
to oscuro y confuso.
altura de la certeza científica en la que que se descubre
L o que diferencia a Descartes de las fuentes inspira- la realidad que determina las apariencias.
doras de su Primera M e d i t a c i ó n , los pensadores clásicos
Esto no es necesario, pero tampoco el hombre debe
de la tradición pirronista, es que su p r o p ó s i t o es distinto.
perturbarse b u s c á n d o l o ya que, como Sexto E m p í r i c o in-
C o m o Descartes se ha servido de sus mismos argumentos,
dica, este saber solo serviría para alterar nuestra serenidad.
hemos olvidado lo diferentes que son sus proyectos filo-
A su juicio, cualquiera idea sobre los bienes que son bue-
sóficos, con independencia de que algunos de sus coetá-
nos o malos por naturaleza conlleva desasosiego porque
neos, como Montaigne, continuaran esa tradición teórica
nos hace temer por su pérdida si los tenemos, o desearlos
e incluso H u m e llevara a cabo una recuperación parcial
en el caso de no disfrutar de ellos. Está claro que pode-
de la misma.
mos tener frío o sed, pero nuestra situación empeoraría si
E l objetivo del escepticismo clásico fue mostrar lo creyéramos que ese sufrimiento es malo por naturaleza''.
poco que el hombre p o d í a conocer, mostrando que para Estos argumentos están llamados a provocar una espe-
cada una de nuestras afirmaciones h a b í a otras contra- cie de conversión en el hombre, por medio de la cual pasa
dictorias igualmente válidas. ¿ P o d e m o s estar seguros de ser u n inquieto buscador de la verdad y se transforma
de que hay objetos físicos fuera de nosotros? S i es así, en alguien que es capaz de suspender el juicio y vivir sin
¿por q u é vemos doblado el palo debajo del agua?, etc. necesidad de certezas científicas (adoxastas).
E n todos estos casos, la reflexión nos muestra que esas
cuestiones son al final indecidibles. Reina la isosthenia, es
^ Leo G R O A R K E , Greek Sceptiasm: AnMist Trends m Anaent Uonght
decir, todas las respuestas que ofrezcamos serán siempre (Montreal, McGill-Queen's University Press, 1990), p. 134.
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Pueden asimilarse fácilmente las "apariencias" de los de frío, de calor o dolor tiene que ser dividida ontológi-
escépticos con la concepción de las "ideas" de Descartes. camente en una condición externa y física de alta o baja
Pero, como ha advertido Burnyeat^ sería un error identifi- temperatura, o de tejido dañado, de un lado y, de otro, en
carlas. Las "apariencias" no constituyen una clase ontoló- una impresión interna, puramente mental. De ese modo
gicamente definida y diferente de otros tipos de realidad. Descartes reemplaza la antigua y clásica topología del
No son contenidos mentales, sino las formas que adquie- alma, con su estructura tripartita -aesthesis, phantasia, nous
ren las cosas al aparecer ante el hombre. Además no tie- (sensación, imaginación y entendimiento)- por un nuevo
nen por qué hallarse en la mente. E l palo que aparece y sencillo espacio interior en el que todo aparece junto.
doblado en el agua puede que sea una característica pro- Rorty lo describe como «la idea de un solo espacio interior
pia del "palo bajo el agua". Además la apariencia pudie- en el que eran objeto de cuasi-observación las sensaciones
ra solo ser el modo en que nosotros, como cuerpos con corporales y perceptivas ... las verdades matemáticas, las
alma, sentimos frío, calor, dolor, etc. Los Phainomena y reglas morales, la idea de Dios, los talantes depresivos, y
las phantasiai no siempre se refieren a lo sensible (aistheta). todo el resto de lo que llamamos "mental"»'.
Cubren también, por ejemplo, phantasiai que no son ver- Esta nueva concepción conlleva también una nueva
daderas, o la propia conclusión del escepticismo de que noción del término cogitare, o penser, que incluye toda la
todo es relativo^ gama de estados físicos: «¿Qué es una cosa que piensa? Es
Esta distinción se aplica al supuesto estatuto episté- decir, una cosa que duda, que concibe, que afirma, que
mico de cómo aparecen las cosas, si es que alguna vez niega, que quiere, que no quiere, que también imagina, y
merecen ser consideradas auténtico conocimiento. Pero que siente»^ Los sentidos y la imaginación destacan ahora
no se afirma que las phantasiai constituyan una entidad por ser la fuente de algunas cogitaciones, pero no de otras,
determinada. Pero eso es precisamente lo que sostiene y percatarnos de esto nos permite saber cómo tratarlas y
Descartes. Para su argumento resulta importante aceptar la confianza que hemos de depositar en ellas. Pero todos
que las ideas son entidades internas y mentales, distintas estos elementos se encuentran en un único espacio.
de las externas, porque así resultan inmunes a la crítica Mientras que la distinción clásica dependía de la
escéptica. Demostrar que se puede tener conocimiento de mayor o menor interpenetración con nuestra existencia
las apariencias es un paso importante en la reflexión corporal, el nuevo espacio es totalmente diferente del
de Descartes. Esto explica que supere la indetermina- cuerpo. Así queda establecido un dualismo novedoso y
ción ontológica de las antiguas phantasiai. La sensación radical que a lo largo de estas páginas llamaremos "clasi-
ficación dualista".
' Me he basado en este punto en el análisis de Miles Burnyeat; cfr. Mi-
les BURNYEAT, "Can the Skeptic with His Skepticism" e "Idealism & Greek
Philosophy", recogidos en Idealism Past and Present (Cambridge, Cambridge ' Cfr. Richard RORTY, Lafilosofíay el espejo de la naturaleza (Madrid, Cáte-
University Press, 1982). dra, 2 0 1 0 ) , p. 54-55.
'•Cfr. BURNYEAT, "Can the Skeptic", o. c , p. 1 2 1 . * DESCARTES, Obras (Madrid, Credos, 2011), p. 173.
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producida en la mente por la realidad circundante. C o m o
Pero ¿por qué resulta tan importante esta diferencia-
más tarde indicó Locke, «en nosotros se producen las
ción para Descartes? A l considerar que las ideas consti-
ideas (...) por la operación de partículas insensibles sobre
tuyen u n tipo determinado de cosas, una clase cuyo esse
nuestros sentidos»''. Desde esta perspectiva, la idea consti-
es percipi, es decir, cuya forma básica de existencia es apa-
tuye el primer efecto de la afección en la mente, anterior a
recer "interiormente" en nosotros, se diferencia una enti-
las asociaciones que después ella misma elabora. E s , pues,
dad sobre la que fundamentar la certeza. Se pone fin a la
lo que la mente recibe pura y pasivamente, la "impresión"
miseria del escepticismo y se concluye esa interminable
causada en ella, por emplear la expresión utilizada por
cadena de retractaciones que implicaba la isostheneia. Se
H u m e más tarde. E n palabras de Locke: «A este respecto,
alcanza de ese modo u n fundamento seguro: al menos
el entendimiento es meramente pasivo, y no está en su
de ello no se puede dudar. E l objetivo, al final, es ofrecer
poder tener o no tener esos rudimentos, o, como quien
un fundamento para recuperar lo perdido en la Primera
dice, esos materiales del conocimiento»'".
Meditación. C o m o el general McArthur, Descartes llega a
L a concepción mecanicista ofrece u n lugar para esta
un lugar seguro, a su Australia, un sitio desde el cual pue-
entidad, la impresión pasiva, definida en términos cau-
de cumplir con su promesa de regresar. Gracias, primero,
sales. Pero el proyecto fundacionalista requería también
al cogito y, después a la demostración de la existencia de
una entidad de esta clase, por lo que fue también el punto
Dios, podemos partir de la constatación indubitable
de partida para su reconstrucción del saber. E n ese con-
de que poseemos ideas ciertas y llegar a la certeza de u n
texto, la idea básica (que H u m e más tarde llamará "idea
orden de cosas externas establecido científicamente. E l
simple") es aquella cuyo contenido no es en sí mismo n i
escepticismo, pues, se destruye a sí mismo cuando se es-
producto de una interpretación n i la conclusión de una
tablece ese nuevo dualismo entre lo interno y lo externo
inferencia mental. Si no fuera así, sería necesario superar
y con ello el nuevo ámbito de la interioridad, cuyos con-
lo interpretado o lo inferado con el fin de llegar a su fun-
tenidos son (supuestamente) inmunes a la propia crítica
damento último. Explicada causalmente, se consideraba
escéptica. Nada podía estar más alejado de las intenciones
que la idea era recibida pura y pasivamente, una mera i m -
del escepticismo antiguo (o del de Montaigne).
presión desnuda. De ahí que lo dado de u n modo previo
Esta fue una de las razones que llevaron a la creación
a la interpretación y lo recibido pasivamente fueran como
de u n nuevo tipo de entidad, la "idea". Pero fue u n efec-
las dos caras de una misma entidad o como dos formas de
to sobredeterminado. Y no sólo por el papel que iba a
desempeñar en el proyecto fundacionalista, sino también
' Cfr. John L o C K E , Ensayo sobre el entendimiento humano (México, F C E ,
bajo la influencia que tuvo la mecanización de la imagen
1960), p. 114 (2.8.13). E n p.533 (4.2.11), Locke habla de "glóbulos".
del mundo que comenzó gracias a la obra de Galileo y ' " I b i d e m , p. 97 (2.1.25). Cfr. También p. 357 (2.30.3), donde habla de
de otros protagonistas de la revolución científica moder- que la mente «es totalmente pasiva por lo que toca a sus ideas simples» y p.
na. L a percepción, entendida como u n proceso de natu- 98 (2.2.2) en donde señala que la mente no puede n i crear n i destruir ideas
simples.
raleza material, se concebía mejor como una impresión
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describir su misma naturaleza básica. L a pasividad causal contemporáneos piensen que se encuentran totalmente a
y la ausencia de interpretación eran dos dimensiones de salvo de la influencia del cartesianismo.
un mismo estado. Esto constituye la base de lo que más ¿Cuál es esta imagen? O , dicbo de otro modo, ¿cuáles
tarde se llamará el "mito de lo (puramente) dado"", pero son sus rasgos comunes, aquellos que se encuentran por
también la raíz de todas las confusiones que nacen de la encima de las diferencias, también de aquellas que para
distinción entre el "espacio de causas" y el "espacio de razo- los pensadores de boy son más trascendentales? Quere-
nes". También determinó la reificación del pensamiento". mos señalar cuatro rasgos estrechamente vinculados.
Puede que en algún caso no se suscriban todos, pero al
2. mantenerse el resto hay cierta continuidad entre ellos.
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c o n t e m p o r á n e a m á s c o m ú n , creencias o enunciados de todavía tienen que demostrar que pensar, sentir, conocer
verdad. E l modelo, en cualquier caso, es lo explícito o y actuar -todos ellos fenómenos mentales- pueden expli-
formulado. Desde u n punto de vista ideal, sería posible carse en términos meramente naturales. Pero explicar algo
inventariar todo lo que sabemos. E incluso aunque fuera exige primero seleccionar lo que se quiere explicar, y esta
imposible completar u n inventario así, al no tener fin selección la realizan teniendo en cuenta la clasificación
las implicaciones y las consecuencias lógicas de nuestro dualista, es decir, entendiendo lo mental como el á m b i t o
saber, tendríamos que lidiar con las consecuencias explí- interno donde ser es ser percibido. D e ese modo, se en-
citas de esos elementos explícitos. tiende que se centren en las sensaciones, en las cualidades
3) C o n el fin de satisfacer nuestra pretensión de jus- subjetivas o ''qualia", ya que todo este proyecto reduccio-
tificar nuestras creencias, nunca podemos ir más allá de nista tiene como objetivo convencernos de que al final
estos elementos explícitos y formulados y, en concreto, todos estos fenómenos son "solo" estados cerebrales.
tampoco de los dados de forma inmediata, si los hubiera. Según la clasificación dualista, existe cosas extensas,
4) E n cuarto lugar, se encuentra lo que hemos llamado corporales y otras diferentes, no extensas, sino mentales o
"clasificación dualista", o sea, la distinción entre lo men- no físicas. Esto es consecuencia de la mecanización de la
tal y lo físico. Esto no exige defender el dualismo, sino imagen del mundo. Desde entonces se ha aceptado como
mantener, aunque solo sea conceptualmente, esa distin- algo indiscutible la distinción entre lo mental y lo físico.
ción. Muchos pensadores contemporáneos rechazan tan- Pero no se ha resuelto todavía el problema de sus rela-
to la idea de alma como la de cualquier otra sustancia ciones, la cuestión mente-cuerpo. E n cualquier caso, se
inmaterial análoga y, a su juicio, todo se puede explicar en trata de una concepción específicamente moderna y nos
términos materiales. Pero aún así siguen operando dentro veríamos en una aprieto para explicársela, por ejemplo, a
de ese mismo entramado conceptual por varias razones. Platón o a Aristóteles.
E n primer término, creen que el fundamento universal de S i n embargo, si reflexionamos u n poco sobre
todo fenómeno es precisamente "lo físico", una dimen- esta cuestión, podemos percatarnos de que no resul-
sión que surge con la revolución cartesiana, es decir, el ta necesariamente tan obvia la diferencia entre lo físi-
mundo, pero no entendido como u n espacio que expresa co y lo mental. Pensemos lo que ocurre con el deseo
o en el que se manifiestan las Ideas o un sentido, sino "físico", distinto de otros deseos que se consideran
como un ámbito desprovisto de toda teleología interna m á s elevados o menos físicos. Esa distinción entre
y en el que solo funciona la causalidad eficiente. E s posi- esos tipos de deseos a ú n tiene sentido para nosotros,
ble afirmar así que el materialismo también acepta la cla- aunque la rechacemos en virtud de una visión hu-
sificación dualista, aunque sostenga la existencia de una manística que afirme el valor de la vida sensual. Y po-
sola de sus dimensiones. Pero además, en segundo lugar, dríamos retrotraernos de nuevo a esa t o p o l o g í a clásica
para ellos sigue siendo lo mental una categoría, ya que el de la que antes h a b l á b a m o s y que distinguía entre sen-
materialismo no es tanto una teoría cuanto u n proyecto; tido, imaginación e intelecto —aisthests, phantasia, nous—.
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Esta c o n c e p c i ó n es totalmente distinta de la moderna, para premoderna, cuando se vivía a ú n en lo que podemos
la que la mente es solo un espacio, como creía Descartes. llamar con Weber un mundo encantado. Existían en
Herbert Feigl distinguió así estos dos t é r m i n o s : lo aquel momento, por ejemplo, p ó c i m a s amorosas, cuyos
mental estaba definido por lo " f e n o m é n i c o " , es decir, por poderes casuales se encontraban determinados por su
aquello a lo que tenemos acceso por "familiaridad". " F a - significado. Esas p ó c i m a s no eran como los afrodisíacos
miliaridad" significa «la misma experiencia directa, tal y modernos, que sirven para activar el deseo, pero no de-
como es experimentada, gozada o sufrida»". terminan su significado humano ú l t i m o . E r a n realmente
L a idea de fondo es, así, tomar algo que está dispo- p ó c i m a s amorosas. Marco de Cornualles perdona a Tris-
nible sólo desde la perspectiva de la primera persona del tán e Isolda porque su idilio sucede bajo el hechizo de
singular y considerarlo como una entidad separada. Por ese poder m á g i c o .
eso, tú no tienes una entidad, sostienen, ya que tu vida O pensemos, por ejemplo, en una reliquia con po-
se está todavía desarrollando y se puede observar desde deres milagrosos. N o es lo mismo que un medicina para
perspectivas diferentes. Pero junto a esa realidad externa tratar una enfermedad. L a reliquia puede curar cualquier
observable, se postula algo cuyo ser (esse) es ser percibido aflicción que se padezca. O , por poner otro ejemplo, con-
(percipi), por emplear la expresión de Berkeley. Se recurre, sideremos la melancolía, la llamada bilis negra. E l estado
por tanto, t a m b i é n a la estructura interior/exterior, aun- de á n i m o se identificaba, pues, con la sustancia. Las creen-
que las diversas formas de racionalizar la realidad interna cias "modernas" no siguen este esquema. Sabemos cuáles
sean distintas. Podemos pensar que son solo apariencias, son las sustancias químicas que pueden producir depre-
como sugiere el materialismo moderno. Para Descartes y sión. Esta es, por tanto, una efecto causado por su acción
la primera versión de la epistemología moderna eran sus- en nuestro organismo. N o vemos el significado como algo
tancias inmateriales. Por eso no podemos acceder a ellas consustancial al propio fármaco.
desde fuera. Así consideramos el efecto que nos provocan esas sus-
Las ontologías clásicas y premodernas no hacían es- tancias como algo que nos invade y contra lo que pode-
tas distinciones. E n ellas, cuerpo y mente se encontraban mos luchar. E incluso sentimos alivio al saber que nos
unidos. Para Platón y Aristóteles, por ejemplo, las cosas encontramos mal debido a una sustancia química, porque
que nos rodean están determinadas por Ideas o Formas. demuestra que no estamos del todo locos; no nos encon-
Sus modelos fueron en parte cosas vivas y en parte arte- tramos abatidos por una buena razón o causa y por ello
factos. A d e m á s el universo tenía un p r o p ó s i t o o finalidad. nos es posible tomar distancia de nuestro estado a n í m i c o .
Esta c o n c e p c i ó n , sin embargo, t a m b i é n estaba presente en Pero en épocas anteriores, cuando alguien tenía la bilis
las ontologías implícitas de la vida cotidiana de la época negra, creía que estaba sometido el poder de algo real".
" Cfr. Herbert F E I G L , The "Mental" and the "Phystcal": The Essay and the " Esta cuestión ha sido tratada con mayor amplitud en Charles TAYLOR,
Postscript (Mineapolis, Universiry of Minnesota Press, 1967). Fuentes delyo (Barcelona, Paidós, 1996), capítulo 11.
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E l dualismo moderno post-cartesiano no es igual que un lugar de su obra afirma que «las ideas que tengo del
el dualismo p l a t ó n i c o . Para Platón, lo superior era expre- frío y del calor son tan poco claras y tan poco distintas»";
sión de lo inferior. Y según él, p o d í a m o s desembarazar- en otro sitio a ñ a d e : « C o n o c e m o s clara y distintamente el
nos de lo inferior mediante el amor hacia lo superior. Este dolor, el color y las otras sensaciones cuando las conoce-
es el movimiento que inicia Eros, tal y como se encuentra mos simplemente como p e n s a m i e n t o s » " y todavía se re-
descrito en El Banquete. A diferencia de Platón, Descartes fiere a «esos sentimientos o percepciones de los sentidos,
se libera de lo corporal objetivándolo, es decir, concibién- al no haber sido introducidos en m í m á s que para signi-
dolo como una sustancia muerta e inexpresiva. ficarle a m i espíritu aquellas cosas que son convenientes
De hecho, podemos afirmar que el hito fundacional o dañosas al compuesto del cual forma parte, y siendo
que da lugar a la clasificación dualista y, por tanto, a la hasta allí suficientemente claros y distintos»". Por decirlo
m e c a n i z a c i ó n de la imagen del mundo, fue esta liberación de otro modo, las experiencias confusas adquieren clari-
cartesiana que despojó de significado y sentido al mundo dad y distinción cuando se comprenden desde fuera, en
de objetos que nos rodea. Y lo despojó tanto del sentido la c o n e x i ó n causal del cuerpo a la mente con una función
que las cosas tienen para nosotros como agentes encar- de supervivencia.
nados -estando a nuestro alcance o fuera de él, constri- E s esta clasificación dualista, y la subyacente desvin-
ñ é n d o n o s o l i b e r á n d o n o s , ejerciendo sobre nosotros culación de la perspectiva encarnada que supone, la que
atracción o rechazo, siendo para nosotros oportunidades la tradición filosófica ha consagrado como la actitud pro-
o impedimentos- como de ese significado intrínseco que piamente científica ante las cosas humanas. Se manifiesta
tenían al estar determinadas por las Ideas. Descartes, si- igualmente, si no de un modo m á s agudo, en la preten-
guiendo a Galileo, no solo rechazó esa clásica c o n c e p c i ó n sión materialista de explicar toda acción y todo pensa-
teleológica de la naturaleza, sino que p r e t e n d i ó t a m b i é n miento en t é r m i n o s de materia desprovista de sentido,
la m á s absoluta objetivación de lo material, incluso de los como sucedía en la visión originaria y t a m b i é n dualista de
seres vivos. Para ello, tenía que modificarse la perspecti- Descartes y L o c k e " . Y t a m b i é n se refleja en la categoría
va encarnada cotidiana, en la que el calor se localizaba
en el objeto o el dolor en la muela, con el fin de captar '5 D E S C A R T E S , O. C . Meditación III, p. 185.
todos los procesos desde la perspectiva de un observador "DESCARTES, Principio delafdosofía, 1.68 (Madrid, Alianza, 1995), p. 6 3 .
externo, según la cual las experiencias de la mente están " D E S C A R T E S , O . C . Meditación V I , p. 2 1 5 . En relación con este tema, puede
verse también la explicación de Alan Gerwith en su trabajo "Clearness and
causadas por sucesos del mundo físico, como por la ener- Distinctness in Descartes", recogido en W. D O N E Y (ed.), Descartes: A Collection
gía cinética de las moléculas de un cuerpo, en el caso del of CriticalEssays (Garden City, Doubleday, 1967), p. 260, nota 33.
calor, o por la caries en el diente. '«El objetivo del "naturalismo científico", según Jennifer Hornsby, es ex-
plicar las acciones, sentimientos, intenciones, etc., del ser humano desde la
C o n este cambio se logró claridad y distinción en el
perspectiva "objetiva de la tercera persona" que adoptan los científicos natu-
á m b i t o de las sensaciones y cualidades secundarias, como rales. Su creencia fundamental es que lo que es real ha de ser inteligible desde
pone de manifiesto Descartes en muchas ocasiones. E n ese prisma. El argumento de Hornsby es que muchos de los fenómenos de la
38 39
Mecanicismo y formalismo, esto es, el hecho de estar
empobrecida de lo "mental" entendido como apariencia
regido por procesos formales, que Descartes h a b í a distri-
interna, sea o no vista como "idéntica" a determinados
estados cerebrales. buido en dos sustancias distintas, cuerpo y alma, quedan
ahora integrados en el cuerpo. Pero esta integración no
Todo esto es lo que late en la afirmación que a menu-
es una mera síntesis externa. L a necesidad de pensar con
do realizan los críticos de la tradición mediacional, según
reglas formales explícitas está vinculada al mecanicismo
la cual las modernas teorías reduccionistas siguen siendo
porque en ambos casos se tienen que excluir aquellas
"cartesianas", acusación que los defensores de este reduc-
intuiciones que no son totalmente claras y que como se-
cionismo juzgan sumamente injusta y equivocada. E n este
res humanos encarnados, sociales y culturales, tenemos.
punto es importante destacar la tendencia de las últimas
C o m o por ejemplo, saber si puedo saltar sobre un foso,
décadas que busca explicar el pensamiento como si el ce-
si alguien está molesto conmigo o si el ambiente en una
rebro funcionara del mismo modo que un ordenador. Se
fiesta se pone de repente tenso.
trata de una tesis que ha gozado de mucha popularidad du-
Esta implicación entre mecanicismo y formalismo es la
rante cierto tiempo y que todavía no ha sido desterrada de
base t a m b i é n de una de las ideas centrales de Turing, la
la mente de muchos pensadores de las ciencias cognitivas.
tesis de que un sistema puramente formal debe poder ser
Pero t a m b i é n en la teoría computacional de la men-
ejecutado por una m á q u i n a , porque entonces podemos es-
te concurren los cuatro aspectos de la t r a d i c i ó n media-
tar seguros de que ninguna de esas intuiciones confúsas está
cional que hemos identificado. ( I ) Se cree que la mente
llenando los vacíos del razonamiento de un modo desco-
recibe "inputs" del entorno y produce "outputs". ( I I ) L a
nocido y espontáneo. C o m o ha señalado Marvin Minsky:
c o m p u t a c i ó n consiste en el procesamiento de bits de in-
«Si el procedimiento puede ser realizado por una máqui-
f o r m a c i ó n claramente definida. ( I I I ) E l cerebro, como u n
na muy sencilla, de modo que no puede haber necesidad
ordenador, es solo una m á q u i n a "sintáctica"; sus opera-
de "innovación" o "inteligencia", entonces podemos estar
ciones se refieren al mundo externo gracias a los "inputs"
seguros de que la especificación es completa y que conta-
que recibe de él. Y ( I V ) toda esta c o n c e p c i ó n descansa
mos por tanto con un procedimiento efectivo»". E s lo que
sobre fundamentos materialistas, ya que las operaciones
J o h n Haugeland ha llamado «principio de automatización:
mentales se explican por medio de las operaciones fí-
cuando los movimientos válidos de un sistema formal es-
sicas de la m á q u i n a que las hace posibles, el cerebro.
tán completamente determinados por algoritmos, entonces
ese sistema se puede automatizar»^".
vida personal simplemente desaparecen cuando se adopta esa óptica. Frente a
este corriente dominante del pensamiento moderno, propone un naturalismo
naíf o ingenuo, que reconoce la diferencia entre lo humano y lo inanimado.
" Cfr. M . MlNSKl, Computation: Fimte and Infinite Machines (Englewood
Cfr. J . H O R N S B Y , Simple Mindedness (Cambridge, M A . , Harvard University
Cliffs, Prentice Hall, 1967), p. 105.
Press, 1997), p. 4-5. Estamos de acuerdo en este punto e incluso valoramos la
ironía que emplea en el título para hacer referencia a una tesis que es mucho '" Cfr. J o h n HAUGELAND, La inteligencia artificial (Siglo X X I , Madrid, 2003),
más compleja que la del irreflexivo cientificismo al que se enfrenta. p. 80.
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3. posibilite el contacto con lo real, para las teorías del con-
tacto el saber depende de un contacto no mediado con la
Seguramente muchos lectores no percibirán la relación realidad que pretendemos conocer.
que existe entre los cuatro rasgos mencionados —(i) la es- Esta teoría alternativa parece similar a lo que se ha lla-
tructura "solo a través de"; (ii) el carácter explícito de todo mado, de un modo condescendiente, "realismo ingenuo".
contenido; (iii) que no se pueda ir m á s allá de estos ele- Y es cierto que parece una teoría poco sofisticada y pre-
mentos explícitos; (iv) y la clasificación dualista- como iieflexiva para aquellos que todavía se encuentran bajo el
algo sorprendente n i mucho menos preocupante. ¿ N o influjo de la imagen mediacional. S i n embargo algunas
son estas las mismas conclusiones a las que llega la ciencia de las concepciones m á s complejas de nuestra tradición
moderna? S i es así, entonces ¿qué se puede decir sobre filosófica eran en cierto modo t a m b i é n teorías del contac-
estos temas? to. L a diferencia que Platón establece, por ejemplo en La
N o nos sorprende n i inquieta esta reacción. ¿ Q u é otra República, entre el verdadero saber y la o p i n i ó n confusa y
cosa cabría esperar al reflexionar sobre una de esas imáge- variable, depende de la realidad con la que se produce el
nes que se encuentran tan profundamente incrustadas en contacto: en el primer caso, con lo a u t é n t i c a m e n t e real e
el sentido de Wittgenstein que nos tienen cautivos solo inmutable; en el segundo con lo que está en u n continuo
porque nos resultan obvias e indiscutibles, y para las cua- devenir. Platón invoca la imagen del ojo del alma, que
les además no encontramos alternativa? puede dirigirse hacia el lado oscuro del universo y centrar-
Pero no podemos dejar las cosas así, en un punto de la se solo en las copias siempre cambiantes y temporales, o
discusión en que las partes en liza se despreocupan de las bien volverse hacia el lugar donde la luz ilumina las Ideas
opiniones de la otra. E n cierta medida el objetivo de este eternas^'. Por tanto, no admite n i n g ú n elemento de media-
libro es profundizar en el debate y convencer al lector de c i ó n ; nada nos separa de lo real. E n definitiva, el verdade-
que esa imagen errónea existe y que ha dominado el discur- ro conocimiento es una especie de contacto no mediado.
so filosófico durante demasiado tiempo. Confiamos en que Se podría alegar que se trata solo de una metáfora y
nuevos argumentos nos ayuden a lo largo de estas páginas. que, por tanto, no estamos ante una verdadera "teoría".
Pero en este momento tal vez lo que más ayude sea desmon- Pero entonces p o d r í a m o s referirnos a la c o n c e p c i ó n del
tar algunas opiniones c o m ú n m e n t e aceptadas y mostrar que conocimiento defendida por Aristóteles en De Anima.
existen y han existido alternativas a dicha imagen. Allí señala que el conocimiento en acto (episteme) es uno
¿Cuál sería esa imagen alternativa? Si los cuatro rasgos con su objeto^^. L a tesis es que de la misma manera que
mencionados definen lo que denominamos "teoría media-
cional", la alternativa tendría que llamarse "teoría del con-
" Platón habla de "conversión" o "transformación", periagogé. Cfr, Platón,
tacto". Mientras que la teoría mediacional hace depender
La República, 518-d.
el saber de u n elemento de m e d i a c i ó n , de modo que ese '' "La misma cosa son la ciencia en acto y su objeto". ARISTÓTELES, De
factor intermedio, ya sean categorías o representaciones. anima, libro III, 430 a 20 y también en 431 a 1.
42 43
un objeto es lo que es por su Forma (eidos), así el intelec- la realidad es lo que es al estar determinada por las Ideas.
to [nous) puede ser conformado por diferentes formas o Pero tras la revolución científica galileana y la mecaniza-
eide. E n el conocimiento correcto de un objeto, el Nous ción de la imagen del mundo, e incluso sin necesidad de
es conformado por el mismo eidos que el objeto. N o hay aplicar sus supuestos a la acción y pensamiento humanos,
copia n i r e p r e s e n t a c i ó n , ya que el eidos o forma de cada no se puede ya seguir defendiendo esa teleología clásica y
esencia es una y solo una. C u a n d o vemos u n animal y lo incrustada c ó s m i c a m e n t e .
identificamos como oveja, mente y objeto se unifican al S i n embargo, t a m b i é n en la filosofía moderna han
estar informados por el mismo eidos^\ Gracias a esto, el surgido teorías del contacto que no se sustentaban en
conocimiento en acto es una misma cosa con su objeto. aquellos presupuestos teleológicos clásicos. E n concreto,
Si se nos permite recurrir a una c o m p a r a c i ó n , se p o d r í a una teoría de este tipo a d q u i r i ó un alto grado de auto-
comparar la forma con u n ritmo que informa tanto al transparencia y articulación a comienzos del siglo xx.
objeto como al intelecto. Donde hay conocimiento, el Heidegger, Merleau-Ponty y Wittgenstein son algunos
mismo ritmo une mente y objeto. Son uno gracias a este de sus representantes m á s destacados. U n a importante
sencillo movimiento. E n este caso t a m b i é n el contacto circunstancia que explica su surgimiento es que se pro-
es directo y no mediado. duce la reinscrustación del pensamiento y el conoci-
Pero al fin y al cabo esto mostraría nuestro fracaso, miento en lo corporal y en el contexto cultural en que
ya que hemos tenido que recurrir de nuevo a una nueva ambos tienen lugar. E l objetivo es articular la estructura
metáfora. Esto revelaría cuál es la naturaleza de la teoriza- o contexto dentro del cual tienen sentido nuestras re-
ción filosófica, m á s que mostrar nuestra incapacidad por presentaciones explícitas de la realidad y mostrar que
estas resultan inseparables de nuestras acciones como se-
teorizar. C o n independencia de todo ello, confirma que
res encarnados, sociales y culturales. E n estas teorías, el
t a m b i é n en nuestra tradición filosófica se han propuesto
contacto no funciona al nivel de las ideas, sino en uno
teorías del contacto y que por tanto estas no son ni nece-
m á s primordial del que, de algún modo, no podemos
saria ni irremediablemente tan extrañas. Ahora bien, en
desembarazarnos. E s el contacto que tienen seres vivos,
el caso de estos dos famosos filósofos clásicos su teoría
activos, con una forma de vida que conlleva "actuar en"
del contacto estaba estrechamente vinculada con su on-
y "sobre" un mundo que, por su parte, t a m b i é n actúa
tología. Por ejemplo, la teoría de las Formas supone que
sobre ellos. Estos seres están implicados en el mundo y
entre ellos de modo r e c í p r o c o . Y ese contacto originario
" Más adelante, Aristóteles añade que «el conocimiento intelectual se les ofrece el contexto en el que tienen sentido todas sus
identifica en cierto modo con lo inteligible, así como la sensación con lo construcciones cognoscitivas que, aunque en muchos
sensible». Esto no significa que las facultades sensitiva y cognitiva sean idén-
casos están mediadas representacionalmente, dependen
ticas al objeto en tanto que entidad material, «lo que está en el alma no es
la piedra, sino la forma de esta» (431b22, 432 a I). Es solo en el eidos donde en su sentido de esa primera e indisoluble i m p l i c a c i ó n
mente y objeto están unidos. en la realidad circundante.
44 45
4. pregunta. N o se trata solo de que existan muchos crite-
rios independientes que justifiquen nuestra creencia. L o
E n el capítulo segundo analizaremos en detalle algunos (|ue ocurre es que entran en juego consideraciones muy
aspectos concretos de estas teorías. Antes queremos ex- diversas, que pertenecen a ese trasfondo que damos por
poner el contraste que existe entre la lógica de las teorías sentado cuando examinamos y / o nos preguntamos
mediacionales y las del contacto, porque precisamente el por otros asuntos.
no haber incidido en sus diferencias ha provocado el no E n Sobre la certeza, Wittgenstein ha identificado los
entendimiento y la i n c o m p r e n s i ó n entre ellas. problemas que surgen cuando alguien plantea la hipóte-
Para las teorías del contacto, la verdad se auto-verifica. sis de que el mundo haya comenzado hace solo cinco
Cuando nos encontramos en un sitio, sabemos que es- minutos^''. Existen y experimentamos indicios y signos
tamos en un determinado lugar. Para los defensores de de épocas anteriores, fósiles y recuerdos, pero todo ello
la teoría mediacional, las cosas no son así. Según ellos, podría haber surgido hace tan solo unos pocos minutos.
primero tengo una creencia, es decir, me encuentro incli- Cuando alguien plantea esta descabellada hipótesis, ¿se
nado a afirmar algo. Para que eso se convierta en conoci- supone que tenemos siempre la creencia de que el mundo
miento, ha de ser verdad, esto es, ha de corresponderse e m p e z ó al principio de la historia? ¿Nos basamos en la su-
con lo que la realidad es. Así pues la creencia ha de tener posición de que su existencia se remonta hasta entonces?
unos fundamentos adecuados. L a necesidad de encontrar N o parece que sea el caso. Antes bien, la idea de un mun-
esos fundamentos nos obliga a buscar criterios que los do cuya existencia se remonta hasta u n pasado indefinido
establezcan. opera como una estructura o contexto que da sentido a
Hallamos dos requisitos de justificación importantes, muchas otras de las cuestiones y de preguntas explícitas
que determinan la diferencia que existe con las teorías del que nos podemos plantear, como la datación de los fósi-
contacto. E l primero de ellos es la suposición de que so- les, la estimación de la edad de una m o n t a ñ a o el estudio
mos capaces de justificar la verdad de una creencia gracias de u n paisaje teniendo en cuenta que se halla en un lugar
a una serie de características que puedo diferenciar, aislar donde antes existió un mar, etc. Ese marco o contexto no
e identificar como criterios. es una suposición, pero tampoco una creencia. E s justa-
E n muchos contextos de nuestra vida este requisito mente un marco que ni se cuestiona ni se pone en duda.
no nos resulta intuitivamente obvio. Por ejemplo, estoy Y tampoco nos h a b r í a m o s interrogado sobre él si alguien
seguro de que estamos en 2014, que me encuentro en no nos hubiera planteado esa pregunta tan extraña.
Laurentias y que escribo sobre epistemología, etc. Si me ¿Significa todo esto que no somos rigurosos, es de-
p r e g u n t a r á n por q u é estoy seguro, dudaría o no sabría q u é cir, que no buscamos razones válidas y definitivas para
responder. O , mejor dicho, no sabría por d ó n d e empe-
zar. Se p o d r í a n decir muchas cosas. Pero a ú n así no llega- 24 W I T T G E N S T E I N emplea este argumento en Sobre la certeza, parágrafo 84,
ríamos a la causa por la que nos resulta tan extraña esta pero vuelve repetidamente sobre él a lo largo de toda la obra.
46 47
apoyar nuestras creencias? ¿ N o d e b e r í a m o s reconstruir ima génesis del mundo se consideró una respuesta "litera-
todo nuestro conocimiento, pero teniendo realmente en lisia" que reafirmaba la autoridad de la Biblia.
cuenta la premisa de que el mundo no c o m e n z ó hace cin- Esto es una muestra de que en efecto se pueden pro-
co minutos? Según Wittgenstein, una p r e t e n s i ó n funda- ducir revisiones y correcciones y que, en ocasiones, es ra-
cional de este tipo es inútil porque pensamos siempre e zonable aceptarlas. Pero si esto es así, ¿por q u é es erróneo
inevitablemente dentro de marcos o contextos dados. Si afirmar que siempre necesitamos razones, incluso t a m b i é n
no fuera así, el n ú m e r o de interrogantes que un excéntrico cuando no tenemos conciencia de creer determinadas co-
filósofo podría plantearnos no tendría fin. Y nunca logra- sas sin razones suficientes? ¿ D e b e considerarse una señal
ríamos llegar hasta el fondo. E n la naturaleza de las cosas, de dogmatismo aceptar acríticamente un marco, es decir,
los marcos de esta clase siempre se encuentran ahí, dando suponer afirmar que no podemos equivocarnos? N o , por-
sentido a lo que hacemos. Se pueden modificar o cambiar (.jue siempre puede haber errores y se pueden dar recti-
cuando problematizamos algunos de sus componentes, ficaciones, como hemos visto que sucedió con nuestro
pero resultan inevitables como categorías. E n concreto, el marco temporal. Se pueden aducir ejemplos m á s cotidia-
d ó n d e y c u á n d o nos encontramos forma parte del marco nos: cuando somos víctima de una estafa, de un envene-
de nuestra vida, dentro del cual nos las vemos con las namiento o una m a n i p u l a c i ó n . Se pueden traer a colación
cosas que hacemos, incluyendo t a m b i é n aquellas que lle- muchos ejemplos que rebatirían nuestra tesis, lo que exigi-
gamos a cuestionar o sobre las que discutimos. ría que la revisásemos. S i n embargo, ante ellos, la respues-
E n contraste con ello, la perspectiva mediacional ta que ofrecen los teóricos del contacto es que todos estas
sostiene que cada una de nuestras creencias está aislada y situaciones excepcionales deben ser tratados teniendo en
no tiene n i n g ú n contexto. Desde esta perspectiva, tiene cuenta nuestra c o m p r e n s i ó n general del mundo.
sentido intentar justificarlas y fundamentarles recurrien- Pues a menos que podamos dar sentido a una justi-
do a determinados criterios. ¿Por q u é ? Porque parece ficación fundacionalista que descubra los fundamentos
adecuado y prudente. H a y veces en las que se producen últimos e incuestionables, ya sean impresiones no inter-
equivocaciones y errores y con frecuencia el marco es pretadas o ideas simples, siempre pensamos dentro de
poco fiable o no es válido. Por ejemplo, el marco macro- marcos susceptibles de crítica y revisión. Nuestra confian-
temporal característico de nuestra civilización d e p e n d í a za en ellos se basa en la suposición de que cuando ope-
antes de la historia bíblica, no en un sentido literal, por- ramos dentro de esos marcos tenemos contacto con lo
que estos temas no aparecieron hasta la Edad Moder- real. Podemos poner en duda esta confianza en aspectos
na, pero sí de un modo parecido al de las leyendas. L a concretos que no podemos predecir, e incluso seguramen-
historia así ofrecía u n conjunto de hechos importantes te será cuestionada. Pero nunca puede ser puesta en duda
desde su comienzo. M á s tarde, en el siglo X V I I I y con completamente y a que solo podemos superar los errores
posterioridad, se e m p e z ó a hablar de los "oscuros abis- y las equivocaciones dentro de un marco rectificado o co-
mos del tiempo". C o n este nuevo marco, la h i p ó t e s i s de rregido. T a m b i é n dentro de ellos, podemos plantearnos
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interrogantes y ofrecer razones o aducir criterios. Dentro eompose) narra los sucesos desde la situación del hablante,
de ellos podemos preguntarnos por la validez y correc- mientras que el aoristo o perfecto simple {le passé simple)
ción de nuestras representaciones o contrastar nuestras tieja indeterminada la relación con este^^. H a y , pues, cier-
creencias y teorías con la realidad, relacionarlas con ella. tos aspectos de nuestra c o m p r e n s i ó n de la realidad que
Pero todo esto solo es posible en un contexto m á s amplio solo pueden ser propiamente expresados en tiempo per-
que presupone nuestro contacto con lo real. Esta presu- fecto, como por ejemplo que nos encontremos aquí.
posición puede ser falsa, pero no totalmente. Esto es lo Este es uno de los rasgos de la naturaleza auto-verifica-
que subrayan las teorías del contacto y lo que falta en las ilora de la verdad, según la teoría del contacto. Sabemos
teorías mediacionales. por q u é estamos a q u í y esto resulta inseparable del hecho
E n virtud de estos marcos, algunas ideas se antojarán de que hemos llegado. Comprendemos la realidad de una
absurdas o superficiales, como ocurre con la hipótesis de manera "transicional", por decirlo de algún modo. C u a n -
que el mundo c o m e n z ó cinco minutos antes. Pero puede do tratemos de los diversos argumentos que existen para
ser que nos hayamos equivocado. ¿ N o sería posible que comparar diferentes perspectivas, profundizaremos m á s
esos pensadores excéntricos se percataran de algo que no- sobre este aspecto. Por ahora bastará con que nos fijemos
sotros pasamos por alto? Podría ser, pero no siempre es en lo que sucede en el caso trivial del s u e ñ o . E s despertar
así. Pensemos, por ejemplo, en esos argumentos forzados lo que nos asegura que estamos realmente en u n sitio de-
y demasiado sospechosos que emplean los negadores con- terminado, en contacto con lo real. Platón hizo una apre-
t e m p o r á n e o s del Holocausto. ciación parecida sobre la dialéctica. Somos conscientes de
E l segundo requisito que diferencia la c o n c e p c i ó n de que estamos en contacto con lo a u t é n t i c a m e n t e real al
la justificación tiene que ver con nuestra manera de vivir salir del error.
en el tiempo. Nuestra p e r c e p c i ó n global de las cosas, el L a poderosa fuerza de convicción del argumento es-
d ó n d e y c ó m o estamos, lo que somos, son trayectorias céptico del s u e ñ o , como vimos en la Primera Meditación
dependientes. Sé que estoy aquí, en Laurentias, porque de Descartes, reside en que nos sitúa justamente dentro de
he venido hasta este lugar. Nuestra c o m p r e n s i ó n no se un s u e ñ o y es a h í donde realmente se puede producir el
formula ni se expresa solo en u n presente intemporal o e n g a ñ o , como ocurre muchas veces. Pero al darnos cuen-
instantáneo, sino en tiempo perfecto. Estamos aquí por- ta de que nos hemos despertado, en tiempo perfecto, no
que hemos recorrido el camino hasta este lugar, porque puede existir posibilidad de error.
"hemos llegado", como se solía decir. Pero ¿y q u é se puede decir de la suposición de que
Nuestra c o m p r e n s i ó n como seres temporales no se toda la vida es u n sueño? ¿Es realmente la vida un s u e ñ o ,
expresa en tiempo presente —las cosas son así o a s á - porque como dijo C a l d e r ó n ? Puede serlo, pero solo en relación a
algunas de nuestras referencias son recuerdos, pertenecen
al pasado o se formulan en aoristo. Según la famosa ex- " Cfr. Emilio BENVENISTE, Problemas de lingüística general (México D . F . ,
plicación de Beneviste, el tiempo perfecto francés {lepassé Siglo X X I , 1982), Volumen II, p. 73 y ss.
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un despertar m á s profundo. Y solo p o d r í a m o s saberlo tras cw afirmar que solo hay u n m é t o d o correcto y que este
despertar. licne aplicación universal. Adopta la perspectiva de una
L a conceptualización del argumento del s u e ñ o que mente crítica que desconfía de las ilusiones fáciles, o el
ofrece la teoría mediacional, como en Descartes, considera estilo inquisitivo y las maneras de u n buen fiscal. N o solo
nuestra situación como si estuviera en confrontación con se niega a aceptar la imagen global que se le ofrece, sino
una apariencia convincente que después resulta irreal. Pero que la descompone. ¿ Q u é está viendo exactamente, señor
el tener conciencia de las cosas en tiempo perfecto nos Jones? D í g a n o s l o exactamente y no saque conclusiones.
permite afirmar que las cosas en los sueños no se presentan Esta actitud es m á s plausible siempre que se acepte al
de un modo convincente. E n ellos los objetos vagan por mismo tiempo que el sentido c o m ú n , la p e r c e p c i ó n na-
todos los lados. Los sueños nos resultan manifiestamente tural de las cosas, no es fiable, u n planteamiento que es
arbitrarios y fantásticos cuando tratamos de describirlos al inseparable de la revolución galileana. Así, puede parecer
despertarnos. N o hay distancia crítica con ellos o hay muy que el sol se pone o que el carro se detiene en cuanto se
poca. L o mismo sucede en las alucinaciones. deja de empujar. Pero se sabe que las cosas funcionan de
Estos dos rasgos que hemos señalado se dan conjun- otra manera. Para el fundacionalismo no existen límites
tamente. Nuestra conciencia concreta, la p e r c e p c i ó n que a ese modo inquisitivo y forense de proceder y es eso lo
tenemos de cosas determinadas, está integrada en u n mar- que defienden tanto Descartes como H u m e . Según estos
co m á s general que les da sentido. Este marco es holís- autores, tenemos que partir de lo puramente dado y, des-
tico: no puede ser descompuesto en una pluralidad de pués en base a ello, realizar inferencias. Esta epistemolo-
comprensiones particulares y distintas y —lo que, desde gía o n t o l o g i z ó su m é t o d o . L a manera de resolver todos
otro punto de vista es lo mismo— resulta ineludible: toda nuestros rompecabezas y elaborar u n saber fiable es des-
c o m p r e n s i ó n lo supone, se apoya y fundamenta en él. Y , componiendo cada tema en subtemas, identificando las
en segundo lugar, este marco posee una d i m e n s i ó n tem- inferencias y profundizando hasta alcanzar un fundamen-
poral. Esto es lo que plantea Heidegger con su n o c i ó n de to seguro, libre de ellas, para después reconstruir el saber
Zeitlichkeil o temporalidad. por medio de un procedimiento riguroso. C u a n d o esto se
La discusión entre las dos teorías mencionadas tiene convierte en el remedio definitivo para nuestro modo de
que ver justamente con este marco. E s verdad que tam- pensar, es lógico sucumbir a ello y creer que es así c ó m o
bién los teóricos del contacto aceptan que algunas cues- nuestra mente percibe el mundo. S i fuera de otro modo,
tiones solo pueden decidirse por medio de determinados p o d r í a m o s llegar a la devastadora c o n c l u s i ó n de que el
criterios, pero creen que estos deben encontrarse siempre ú n i c o m é t o d o seguro de conocimiento resulta inaplicable
incluidos en un marco. Por otra parte, no todo puede de- al á m b i t o m á s relevante de todos: el de la c o n s t r u c c i ó n de
cidirse así. E n cambio, para los teóricos de la c o n c e p c i ó n nuestro saber sobre el mundo. Así es como la epistemolo-
mediacional, dichos criterios han de aplicarse siempre y gía acaba determinando la ontología. E l fundacionalismo
en todo caso. E l n ú c l e o de la teoría mediacional consiste termina estableciendo c ó m o funciona la mente. Y o bien
52 53
funciona de u n modo desordenado y arbitrariamente, so- teoría mediacional. Esta visión refleja una conciencia crí-
metida a una autoridad externa, o bien con cuidado, auto- tica que no acepta las cosas en base a la autoridad ni tam-
e x a m i n á n d o s e y autorresponsabilizándose. poco la primera interpretación, la m á s fácil o conveniente.
Se comprende, pues, con facilidad que se llegue entre Exige una verificación auto-responsable, pues afirma que
estas dos teorías a u n diálogo de sordos. Para los parti- en muchas ocasiones se aceptan irreflexivamente las creen-
darios de la tradición mediacional, podemos dar razones cias. S i n embargo esto no es solo una postura epistémica:
en apoyo de nuestras creencias y criterios que determinen forma parte de un proyecto m á s amplio que aboga por
y revelen su validez. S i esto no es posible, es necesario la libertad y la responsabilidad personal y que determina
profundizar m á s , alcanzado lo puramente dado, el fun- un modo m á s amplio de estar en el mundo y no solo una
damento previo a toda interpretación. Así lo puramen- forma particular de entender la ciencia.
te dado es lo "inevitable": se puede dudar de ello, pero E n este sentido, es sabido que la ética de la responsabi-
no verificar, ni examinar ni enmendar. Por eso cuando lidad personal fue u n componente clave de la modernidad
los teóricos del contacto hablan de aquellas cosas que occidental. D e s e m p e ñ ó un papel importante en la espiri-
conocemos porque están a nuestro alrededor, o de las tualidad de la época de la Reforma, tanto para católicos
que comprendemos sin necesidad de criterios o reglas, es como para protestantes. M á s tarde se secularizó y q u e d ó
como si estuvieran refiriéndose t a m b i é n a lo "inevitable". consagrada en los ideales de r a z ó n y a u t o n o m í a y en las
Pero ya hemos señalado antes que esto no es así. Se puede normas políticas de autogobierno. D e hecho, "crítica" se
cuestionar los marcos, criticarlos e incluso modificarlos. ha convertido en u n t é r m i n o elogioso; así, por ejemplo, si
Pero, desde un punto de vista fundacionalista, no puede se utiliza para describir a alguien, le honra.
tener sentido que exista algo que es susceptible de crítica Pero en un nivel m á s profundo, esta postura de des-
y cambio, pero que al mismo tiempo es conocido sin apli- vinculación se ha beneficiado t a m b i é n de una fuerte carga
car n i n g ú n criterio. De ese modo, normalmente se acaba ética. Se valora mucho en la medida en que se considera
sin llegar a u n entendimiento entre las partes en liza. inseparable de la libertad y de la auto-transparencia con-
L o irónico es que esta teoría fundacionalista, que fue quistadas por medio de la reflexión sobre nuestra forma
elaborada con tanta precisión, t e r m i n ó creando a su vez de pensar. A d e m á s , la objetivación del mundo que impli-
una imagen {bild) irreflexiva, un nuevo sentido c o m ú n ca constituye la c o n d i c i ó n que garantiza nuestro dominio
que ha de ser t a m b i é n sometido a crítica. E s lo que inten- sobre él. Cuando el hombre se concebía a sí mismo como
taremos hacer en el siguiente capítulo. parte de un cosmos con una d i m e n s i ó n moral y espiritual,
su actitud estaba determinada por el sentido inherente de
5. las cosas. S i el mundo es entendido como un mecanis-
mo, es decir, como un espacio regido por la causalidad
E n los párrafos anteriores hemos aludido implícitamente eficiente, sin p r o p ó s i t o o finalidad intrínseca, tenemos
a algunos de los motivos que explican el surgimiento de la la libertad de tratarlo como u n á m b i t o neutro y nuestra
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principal p r e o c u p a c i ó n será determinar c ó m o puede afec-
Por tanto la epistemología mediacional implica algo
tar a nuestro propósitos y objetivos. D e ese modo, la razón
más que una supuesta eficacia para elaborar creencias váli-
instrumental termina convirtiéndose en la única categoría
das y fiables. Este modo de ser está relacionado con idea-
válida y el saber en el fundamento del poder.
les poderosos y con nuestra dignidad y se ha convertido
Pero si reflexionamos más sobre este tema, la desvin- en algo indiscutible y para lo que no encontramos alterna-
culación no es ú n i c a m e n t e una fuente de poder: cons- tivas válidas. Pero si deseamos entender los intentos que
tituye t a m b i é n un instrumento de desencantamiento. se han hecho por deconstruir esta imagen mediacional,
E l mundo deja de ser el lugar en que espíritus y fuerzas hemos de tener en cuenta que esta postura desvinculada
mágicas actúan. Así t a m b i é n desaparece una de las prin- t a m b i é n ha provocado reacciones importantes desde la
cipales fuentes de temor de la Edad Antigua, un temor época romántica. Se ha difundido la idea de que es una
que con toda seguridad todos hemos revivido en nuestra c o n c e p c i ó n que nos aleja del mundo, de la naturaleza y
infancia. Se asienta así una sensación de invulnerabilidad de la sociedad, pero t a m b i é n de nuestra propia c o n d i c i ó n
que contrasta con la de estar a merced de fuerzas mágicas emocional. Somos pues seres divididos que necesitamos
y espíritus, pero t a m b i é n se tiene la impresión de que esta una cura. L a actitud objetivo-instrumental hacia la natura-
invulnerabilidad se ha logrado con mucho esfuerzo. H a leza hace imposible nuestra c o m u n i ó n con ella e incluso
exigido sacrificio y coraje, ha requerido enfrentarse a mie- nuestra integración en su seno. L a autorresponsabilidad
dos primigenios y abandonar la comodidad que aseguraba exige que nos situemos en la primera persona del singular
un cosmos con sentido. A l mismo tiempo, sin embargo, y nos obliga a primar lo m o n o l ó g i c o frente a lo dialógico.
ha producido t a m b i é n un sentimiento de orgullo.
Todas estas críticas, sean correctas o no, constituyen
E n este sentido, la agencia desvinculada moderna ha
un desafío para la c o n c e p c i ó n mediacional. E l conflicto
dado lugar a un continuo discurso de congratulación,
que existe entre la teoría mediacional y la del contacto no
que ha alabado el coraje y el esfuerzo que d e t e r m i n ó el
es solo, pues, una incmenta disputa sobre el m é t o d o cien-
nacimiento del agente libre y crítico. C o m o ejemplo de
tífico. Se encuentran t a m b i é n involucradas las diferentes
ello podemos traer a colación la visión de Freud que tiene
y antagónicas pasiones éticas y metafísicas de la Edad
Ernest Jones, que ve al padre del psicoanálisis como u n
Moderna.
héroe de la Modernidad, junto a C o p é r n i c o y Darwin.
Todos estos autores buscaron superar la autosatisfacción y
tranquilidad que ofrecía u n mundo con sentido en el que
el hombre, al ser el centro, ocupaba un lugar predominan-
te y totalmente diferente al de los animales. T a m b i é n su-
p o n í a que la mente humana era superior a las sensaciones
corporales. Y lo hicieron enfrentándose a una verdad que
provocaba angustia e inseguridad.
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