4.
Potencial químico Tema: El potencial químico como medida de la tendencia general de la
materia al cambio, y como un concepto central de la dinámica de la materia. 4.1 Introducción
Después de nuestra corta excursión a través de la termodinámica, queremos ahora ocuparnos del
potencial químico μ, el cual conjuntamente con la cantidad de sustancia n, es quizás el concepto
más importante y productivo de la dinámica de la materia. HERACLITUS concluyó de sus
observaciones del medio ambiente que “todo fluye – nada permanece (πάντα ρεΐ)”. En la
naturaleza viva la creación y muerte son bien conocidas; en la materia inanimada también actúan
fuerzas las cuales, en mayor o menor grado, cambian las cosas en nuestro alrededor: • el pan se
seca, • la mantequilla o grasas se rancian, • el papel se vuelve • el caucho se vuelve quebradizo,
amarillento, • el hierro se oxida, • el cobre se cubre de pátina, • las rocas se erosionan, • la arcilla
se vuelve roca, etc. Experimento: Cambios en el mundo de las sustancias Se podrían considerar
efectos externos como la causa. Por ejemplo: el hierro no se oxidaría si se mantuviese aislado del
oxígeno – sin embargo éste no es el punto, ya que sustancias aisladas del medio ambiente
cambian. Se envejecen: • el pan en una bolsa de plástico; • el alimento en una lata cerrada; • las
sustancias químicas en envases cerrados. Experimento: Envejecimiento del ácido acrílico (ácido
propénico) El ácido acrílico puro (ácido propénico) es un líquido claro como el agua y tiene un
fuerte olor a vinagre. Éste se transforma por si mismo, en un vidrio rígido, sin color ni olor, cuando
ha permanecido durante un largo tiempo en un recipiente, aunque este completamente
cerrado: ...+CH2=CH + CH2=CH... → ...−CH2−CH−CH2−CH−... | | | | COOH COOH COOH COOH Los
cambios de sustancias puras, a lo largo del tiempo, tales como: la descomposición de la soda y la
sal de Glauber en presencia del aire, (en donde por deshidratación los grandes cristales incoloros
se recubren con una capa blanca de polvo), 4. Potencial químico 2 Na2CO3 ⋅ 10 H2O → Na2CO3 ⋅ 7
H2O + 3 H2O Na2SO4 ⋅ 10 H2O → Na2SO4 + 10 H2O, la transformación lenta del azufre β-
monoclínico que es incoloro en azufre α-rómbico de color amarillo y la transformación del fósforo
blanco de bajo peso molecular a fósforo rojo de alto peso molecular, S|β → S|α P|blanco → P|
rojo establece que la interacción entre las partes que reaccionan no es el motor que genera el
cambio, sino que las sustancias tienden a cambiar espontáneamente. Lo anterior quiere decir que
cada sustancia individual tiene una “tendencia al cambio”. Esta tendencia al cambio seguramente
no es la misma para todas las sustancias ni está direccionada hacia una meta en particular. Podría
decirse que todas las sustancias en mayor o menor grado están predispuestas y utilizan cualquier
oportunidad que se presente para seguir esta predisposición o tendencia para poderse “fugar”,
como se diría de manera simple y fácil de recordar. Muchas de las sustancias que conocemos
permanecen a lo largo de períodos de tiempo grandes, debido a que muchos de los procesos de
cambio son prohibidos y no porque les falte la mencionada tendencia al cambio. De la
transformación mencionada anteriormente, fósforo blanco en fósforo rojo, se concluye que
cuando él está en el estado blanco tiene una mayor tendencia a cambiar, forzando la formación
del estado rojo en contra de su propia tendencia al cambio. Análogamente esperaríamos que el
sulfuro de hierro se forma debido a que las sustancias de partida: azufre y hierro, tienen
conjuntamente una mayor tendencia al cambio que la que tiene el producto FeS. Comparando la
observación experimental de la reacción de diferentes polvos metálicos con el azufre, entre ellos:
magnesio, zinc, hierro, cobre, y oro, se notan grandes diferencias. Por ejemplo, cuando el
magnesio se mezcla con azufre y se enciende, la mezcla explota violentamente. En contraste el
último metal, el oro, prácticamente no reacciona con el azufre, Mg ⎯⎯⎯⎯⎯ Zn ⎯⎯⎯⎯⎯ Fe ⎯⎯⎯⎯⎯ Cu
⎯⎯⎯⎯⎯ Au ! explosivo brillante incandescente arde sin llama nada de donde se reconoce de
inmediato que la tendencia a la transformación hipotética de los sulfuros metálicos (compare con
los elementos de los cuales ellos proceden) es marcadamente diferente. De acuerdo a lo intenso
de la reacción, se tiene la siguiente secuencia: MgS < ZnS < FeS < CuS < AuS. Por lo anterior, el
sulfuro de magnesio es el más fácil de producir, ya que tiene la tendencia más débil a reaccionar,
mientras que el sulfuro de oro parece tener una tendencia relativamente fuerte a reaccionar. Sin
embargo es posible obtener de manera indirecta varios compuestos a partir de oro y azufre, pero
todos ellos tienden a descomponerse en los elementos constitutivos. Por lo tanto y con buena
razón se puede pensar que AuS no se produce si su tendencia a reaccionar sobrepasa la de la
combinación Au + S. Nos ocuparemos ahora con mayor profundidad del significado de la tendencia
al cambio y de su descripción cuantitativa con la ayuda del potencial químico. 4. Potencial químico
3 4.2 Características fundamentales del potencial químico Antes de intentar cuantificar este nuevo
concepto, queremos hacernos una idea general acerca de lo que él significa, para qué sirve y de
cómo manejarlo. Para tal fin, reunimos las características abreviadas del potencial químico en un
bosquejo descriptivo, las cuales profundizaremos posteriormente: • La tendencia de una sustancia
a - reaccionar con otras sustancias, - transformarse en otro estado, - redistribuirse espacialmente,
puede ser expresada por una única cantidad – su potencial químico μ –. • La magnitud de ésta
tendencia, es decir el valor numérico de μ, puede variar y es determinado por - el tipo de
sustancia, así como por - el medio en el cual se encuentra, pero no por el tipo de participantes en
la reacción, ni por los productos que resulten. • Una reacción, transformación, redistribución, etc.
puede darse espontáneamente, cuando la tendencia hacia el proceso, sea más pronunciada en el
estado inicial, que en el final. Podemos asumir que una sustancia, digamos la sustancia A, tiene
una tendencia más o menos pronunciada al cambio, lo cual significa una tendencia a
descomponerse en sus componentes elementales, o a reorganizarse en algún isómero, A→ A*, o a
reaccionar con otras sustancias A’, A’’... , A + A’ + ... → … . Aún más, transformaciones menos
drásticas de una sustancia A son inducidas al cambio por la misma tendencia; tal es el caso del
cambio de estado físico, estructura cristalina, grado de asociación, etc., las cuales se pueden
simbolizar, por ejemplo, a través de A|α → A|β. Esto también es válido para la tendencia de una
sustancia a redistribuirse en el espacio, es decir su tendencia a migrar de un sitio a otro, o a
moverse a un dominio vecino: A|lugar 1 → A|lugar 2 . El potencial químico μ, es una medida de la
magnitud de ésta tendencia. Escribimos μA o μ(A) para designar el potencial de la sustancia A.
Mientras mayor sea μ, más activa o “dispuesta” al cambio es la sustancia . Mientras más pequeño
sea μ, más pasiva o “apática” al cambio es la sustancia. Como se estableció anteriormente, la
magnitud de la disposición al cambio, y con ello el valor numérico de μA, depende no sólo del tipo
de sustancia, sino también del medio en el cual se encuentra. Como medio se entiende la totalidad
de parámetros necesarios para caracterizar de manera clara la vecindad de A, tales como
temperatura T, presión p, concentración c, el 4. Potencial químico 4 estado, el tipo de solvente L,
tipo y proporción de los componentes en la mezcla, etc. Con el fin de expresar esta relación de
dependencia, escribimos μA(T, p, c … L …) oder μ(A, T, p, c … L …). El experimento siguiente
muestra claramente, la manera como una sustancia reacciona ante un cambio del medio, por
ejemplo frente al cambio del solvente L. Experimento: Yodo en diferentes medios Una solución de
yodo, color marrón, disuelta en agua, se separa en presencia de éter cuando se sacude
fuertemente. Un vez que se ha dado la separación se observa una fase transparente de agua,
mientras que la fase de éter por encima de ella, más liviana que la anterior, muestra un color
marrón. El color marrón del yodo disuelto, nos permite ver fácilmente en dónde se encuentra.
Obviamente el potencial químico del yodo (bajo las mismas condiciones) es mayor en el agua que
en el éter. Discutiremos la influencia del medio en mayor detalle, en los capítulos siguientes. Una
característica importante de la tendencia de una sustancia al cambio, es la de que ella no depende
de los reactantes con los cuales reacciona, ni de los productos resultantes. μ es una característica
de cada sustancia y no de la combinación de las sustancias. Esto reduce drásticamente la cantidad
de datos necesarios debido a que el número de combinaciones posibles es mucho mayor que el
número de sustancias individuales. 4.3 Competencia entre sustancias Cuando una sustancia
desaparece, una o más sustancias aparecen a partir de ella, o la sustancia reaparece en otro lugar.
Como las sustancias producidas muestran también una tendencia al cambio así como los
reactantes, entonces la dirección en la cual transcurre un determinado proceso depende de qué
lado tiene la mayor tendencia. Por lo tanto los procesos químicos guardan un enorme parecido a
una competencia entre las sustancias de cada uno de los lados de la ecuación de reacción. Una
imagen comúnmente usada para representar esta competencia es la relación que existe entre los
objetos que se colocan en el platillo izquierdo y derecho de una balanza (o balancín) de brazos
iguales. La dirección hacia la cual la balanza se inclina, depende exclusivamente de la suma de los
pesos G en cada lado. Pesos negativos también son permitidos, si se sujetan a la balanza objetos
que flotan (por ejemplo globos). Este comportamiento se expresa formalmente como: 4. Potencial
químico 5 La parte izquierda “gana”, esto es, los objetos A, A’, A’’....en la parte izquierda de la
balanza logran su tendencia de mantenerse abajo, respecto a los objetos B’, B’’ de la parte
derecha, cuando: G(A´) + G(A´´) +… > G(B´) + G(B´´) +…; se tiene equilibrio cuando la suma de los
pesos a la izquierda y a la derecha es la misma: G(A´) + G(A´´) +… = G(B´) + G(B´´) +… . Las
afirmaciones hechas aquí para los pesos corresponden análogamente al papel que desempeñan
los potenciales químicos en la conversión de una sustancia, sin que se haga diferencia, igual que se
trate de una reacción entre varias sustancias, o transformación de una sustancia de un otro
estado, o, igualmente, si se trata de un cambio de lugar. La dirección a la cual tiende el proceso,
depende exclusivamente de las sumas de los potenciales químicos μ de todas las sustancias en
cada lado, como ejemplo consideremos la reacción A´+ A´´ + ... → B´ + B´´ + ... . En las sustancias de
la parte izquierda predomina la tendencia a reaccionar cuando μ(A´) + μ(A´´) + ... > μ(B´) + μ(B´´)
+ ... , El equilibrio se da si la suma de las tendencias al cambio de las sustancias es la misma en los
dos lados, y por lo tanto no se privilegia una dirección en particular, μ(A´) + μ(A´´) + ... = μ(B´) + μ(B
´´) + ... . Así por ejemplo la combustión en una vela obedece a que las sustancias iniciales (en este
caso parafina de fórmula ≈ CH2 y oxígeno de la atmósfera) tienen un potencial químico mayor que
los productos finales (en este caso, dióxido de carbono y vapor de agua), esto es: 3 µ(O2) + 2
µ((CH2) > 2 µ(CO2) + 2 µ(H2O). Por la tanto, cada reacción que se realiza es análoga a una balanza,
la cual permite comparar los potenciales químicos, o sus sumas. A menudo es imposible su medida
debido a obstáculos, comparable al “atascamiento” de la balanza. La existencia de una caída de
potencial de la parte izquierda a la derecha, sólo significa que, en principio, el proceso puede darse
en esta dirección, pero no significa que de hecho se dé. Por lo tanto, una caída de potencial es una
condición necesaria pero no suficiente para la reacción considerada. Esto no nos debe extrañar,
una manzana en un árbol tiende hacia abajo, pero no cae mientras esté sostenida por el pecíolo. El
café en una taza, no fluye sobre la mesa, a pesar de que la tendencia para esto existe, pues la
pared de porcelana, de la taza, le impide hacerlo. No es necesario hacer un hueco en la taza para
que la barrera se sobrepase; es suficiente utilizar como sifón un pitillo, ó pajilla para beber,
doblado. Cuando se colocan juntos una vela de parafina y el oxígeno del aire, no se produce fuego.
El pabilo de la vela y la llama funcionan como un sifón o válvula, la cual ayuda a evitar los
impedimentos, que son una parte importante de nuestro medio ambiente. Sin los impedimentos,
y dado que vivimos en un mar de oxígeno, terminaríamos convertidos en dióxido de carbono,
agua, nitrógeno y cenizas.