Guia para Entender Al Gato
Guia para Entender Al Gato
ENTENDER AL GATO
Texto cedido por Laura Trillo de
www.terapiafelina.com
Índice
54321
Escoger
al gato apropiado
Mi gato
en vacaciones
Los gatos,
el castigo y la autoridad
1.
Escoger al gato
apropiado
INTRODUCCIÓN
Si no tiene familia, debe estar con otro gato joven con el que pueda jugar mucho. Desde
el mes y medio hasta los 3 meses de edad aproximadamente, el gatito pasa por una de
las fases más importantes de su vida, donde aprenderá a ser un gato equilibrado, o al
revés, será un gato con problemas sociales e inseguridades. Sobre el mes y medio en
adelante, los gatitos empiezan a jugar cuerpo a cuerpo con sus hermanos u otros gatos
que quieran jugar con ellos. Aprender los límites, el autocontrol, cuándo hace daño, cuándo
parar, y cómo relacionarse con otros gatos es muy importante para ganar seguridad y
equilibrio. Cuando sea adulto, se relacionará sin problemas con otros gatos, con mayor o
menor territorialidad (está en su naturaleza, no tanto en el aprendizaje), y sabrá adaptarse
mejor a los cambios y situaciones de estrés. Los gatos más inseguros, con problemas de
autocontrol, sufren mu- cho más ante situaciones complicadas, enferman más, y suelen
Guía para entender al gato 4
tener más problemas de comportamiento que los gatos equilibrados.
Si nunca has tenido gato, te recomendamos visitar las protectoras de animales de tu zona, tener
contacto directo con los gatos adultos que esperan un hogar en las gate- ras (algunos llevan muchos
años esperando una familia), y lo más importante, déjate querer.
Puedes sentarte en el suelo en el centro de la gatera y sentir, observar, ver si surge una cone-
xión con alguno. Es como un enamoramiento instantáneo, lo sabrás reconocer. Si no ocurre,
vuelve en otro momento, pero sigue teniendo contacto con gatos. Puedes mirar por
internet también, pero espera a que surja esa conexión, e infórmate bien preguntando a los o
las cui- dadores/as del gato. Si te surge con un gatito pequeño, ya sabes que necesitarás un
poco de asesoramiento los primeros meses de adaptación.
Los gatitos pequeños a partir de los 3 meses suelen ser muy activos, sobre todo si viven en
interior y sin otros gatos, se aburren mucho, juegan con todo, te pueden tirar cosas al suelo,
morderte los pies o las manos. Suelen ser muy nerviosos y sólo se dejan tocar cuando están
durmiendo o muy tranquilos. Cuando están activos y nerviosos, no quieren estar en
brazos ni ser acariciados en exceso, a no ser que sean gatos excesivamente tranquilos por
carácter.
Un gato adulto puedes conocer ya su carácter, conectar con él y saber que es compatible
contigo, tu casa y tu estilo de vida. Además, el personal de la protectora de animales que lo
cuida le conoce y puede contarte cosas sobre él: su historia, qué tal se lleva con otros
gatos, cómo se ha adaptado al lugar, qué tal se relaciona con otras personas, niños, etc.
Cuando lo llevas a casa, se suele adaptar muy bien y no hay ninguna fase por la que deba
pasar. Pero un bebé, sí pasa por varias fases hasta que finalmente es adulto y es más
tranquilo.
Depende de ti, si quieres vivir estas fases o prefieres un gato para estar acompañado
desde el primer día.
No importa tanto el tiempo que pases fuera de casa, sino la calidad de vuestra
relación.
E s la pregunta que nos debemos hacer primero. Seguramente porque nos gustan
mucho, pero además, ¿qué esperamos del gato que queremos tener? ¿Esperamos que sea
muy cariñoso, o muy activo y juguetón? ¿Nos importaría si fuera un poco tímido o
independiente?
¿Queremos un gato porque nos sentimos muy solos/as o más bien porque queremos ayudar
a un gato abandonado dándole un hogar? ¿Es porque queremos dar compañía a nuestro
otro gato? Estas preguntas nos ayudarán a ser conscientes del carácter que buscamos en
nuestro futuro gato.
Por ejemplo, si eres una persona mayor que vive sola, tu gato ideal es un gato adulto y tran-
quilo, que será tu mejor compañero. Si eres una persona muy tranquila, seguramente tu gato
ideal sea un poco independiente o tímido. En cambio si en casa hay niños/as o queremos un
poco de alegría, podemos adoptar un gato más sociable y activo.
Si hay niños/as en casa, es ideal llevarlos a la protectora de animales, para ver cómo se
re- lacionan con los gatos, qué gatos se les acercan, se dejan tocar, y verás que surge
mucho feeling entre los niños y algunos gatos, otros en cambio prefieren mantenerse
apartados porque se asustan. Estos gatos tímidos no son ideales para vivir con niños/as
nerviosos/as o muy pequeños/as, pero hay gatos muy sociables a los que les encantan, tienen
más energía, paciencia, son más equilibrados. Si son niños/as muy tranquilos/as,
amorosos/as, entonces un gato algo tímido si puede convivir con ellos perfectamente,
además puede ser terapéu- tico para el gato, y viceversa. Insistimos, si surge conexión, sin
importar quién es, cómo es, hay que hacer caso a esa conexión por encima de todo.
SI TENEMOS UN GATO Y
QUEREMOS OTRO GATO
Los gatos no necesariamente tienen que vivir con otros gatos, pueden vivir felices
toda su vida con nosotros/as y ningún otro gato.
Si estamos seguros de que nuestro gato aceptará un compañero, es preferible que sea
del sexo contrario, y que sea más o menos de la misma edad, y sociable con otros gatos,
así serán más compatibles. Si tenemos un gato mayor y adoptamos uno muy joven, no
tendrán las mismas ganas de jugar, el mayor querrá tranquilidad y puede sentirse
acosado por el pequeño.
SI TENEMOS UN PERRO Y QUEREMOS UN GA
L o más importante es estar seguros de que nuestro perro aceptaría un gato sin
problemas y no le haría la vida imposible o intentara agredirle, para eso podemos llevar a
nuestro perro,
y probar en la gatera o por fuera para ver su reacción ante los gatos. En caso de tener perro
podemos buscar un gato adulto que ya haya convivido con perros, o quizás un gatito más
joven y sociable que pueda ir aceptándole poco a poco.
Si el perro no persigue o ladra a los gatos, para el gato es muy fácil aceptarle poco a poco.
También entre gato y perro surge el enamoramiento o conexión y todo es más fácil si
haces caso a esto en vez de forzar. En las Protectoras de Animales muchas veces hay gatos
en ca- sas de acogida temporal que están viviendo con perros mientras esperan a ser
adoptados, podríamos preguntar y seguramente encontráramos un gato compatible con
perros. Esto nos da garantías de que la amistad entre nuestro perro y el nuevo gato
funcione, ya que éste será más tolerante y la convivencia sería más fácil.
No olvides que siempre hay una adaptación necesaria, un tiempo, hasta que los ani-
males confíen el uno en el otro y puedan convivir.
Hay que hacer bien las adaptaciones para ayudarles, para ellos es difícil, sobre todo para los
gatos. No te desanimes si los primeros días el gato está asustado, bufa, se mantiene
distan- te o no quiere saber nada del otro gato o de nuestra persona, es normal. Para eso
hacemos un protocolo de presentación progresivo.
DÓNDE ENCONTRAR
UN GATO
H ay miles de gatos sin hogar que están esperando a encontrar una familia y hogar. En
cada ciudad hay decenas de Asociaciones Protectoras de Animales y perreras
municipales a las que llegan a diario muchos gatos abandonados, sanos, cariñosos o muy
asustados, que
no tienen a nadie.
La adopción es la mejor opción, pues salvas a un gato que lo necesita y además, queda
sitio para otro gato abandonado que está en la calle.
En las Asociaciones te asesoran sobre los cuidados del gato, te cuentan sus historias, e
in- cluso conocen su carácter y pueden ayudarte a elegir el más adecuado. Además,
cuentas con profesionales para ayudarte en la adaptación y ante cualquier problema que
surja.
LA DECISIÓN FINAL
L a decisión de tener un gato ha de ser concensuada por toda la familia que vive en
casa, cada miembro deben querer tener a este gato porque habrá que cuidarlo entre
todos/as.
Si alguien en casa no quiere, es mejor esperar. A la hora de ir a buscar a nuestro gato, lo ideal
es que vayamos para elegirlo entre todos, ¡te sorprenderá la diversidad de opiniones que
puede haber en la misma familia a la hora de elegir! La mejor decisión, sin duda, es la de dar
un hogar a un gato que lo necesita, queriéndolo y siendo conscientes de todos los
afortuna- dos años de vida que nos esperan a su lado, pues la compañía de un gato no tiene
precio.
Déjate querer, siente la conexión con el gato, y sé humilde para aprender de todo lo que vas
a vivir con él. El amor no se compra ni se fuerza, aparece, se acepta y se vive, se aprende a
amar al otro tal como es sin querer cambiarlo.
2.
Adaptación del gato
al hogar y a otros
animales
INTRODUCCIÓN
Todo depende del carácter individual de cada gato, de lo equilibrado que sea, o
inseguro, territorial o sociable, miedoso o confiado.
Hay gatos que pueden tardar una hora en pasear por casa como si hubieran vivido allí siem-
pre, y otros necesitarán días. No lo sabrás hasta que el gato llegue a casa y le des algo
de tiempo, haciendo una adaptación gradual para que le sea más fácil. Tanto si el gato es
adulto como pequeño, lo ideal es que lo lleves a una habitación que prepares con todo lo
necesa- rio: en una esquina el comedero, el agua algo más apartada, y en la otra esquina el
arenero. Puedes poner también un rascador, camas o toallas, para hacerle el entorno más
cómodo. Como llegarás con él en un transportín, llévalo a esta habitación, cierra la puerta,
ponlo enci- ma de una cama o en el suelo y abre el transportín. Mantente a distancia y no le
digas nada, simplemente espera a que salga o ten paciencia si no quiere salir por ahora.
Guía para entender al gato 13
Siendo así, sal
No va a salir hasta que se sienta seguro, y esto es algo que sólo depende del gato, no
podemos hacer más que darle tiempo.
Cuando sale del transportín, puede recorrer la habitación, comer algo, usar el arenero,
oler todo, o también esconderse en otro lugar. En este segundo caso, aconsejamos lo mismo
de antes, dale tiempo. Procura que en esta habitación no haya recovecos muy difíciles de
llegar, pero el gato debe poder refugiarse en algún lugar hasta que se sienta bien, no le saques
a la fuerza. Si te sientes impaciente, vete de la habitación y déjale tranquilo. Si sabes
acompañar sin interferir, quédate con él y observa su lenguaje. Puede estar muy asustado,
y verás un lenguaje defensivo (bufidos, gruñidos) si te aproximas. Puede sentirse
inseguro, y sencilla- mente observar todo desde su escondite sin apenas reaccionar. En
esta situación puede pasarse varios días, y lo más normal es que también maúlle, sobre
todo por las noches, los primeros días. Estos maullidos desaparecen en unos días, no te
preocupes. Cuando se sienta seguro en el lugar, dejará de maullar. Si no lo hace en una
semana, entonces pide ayuda a un profesional terapeuta felino que trabaje en positivo.
En estos primeros días puedes ayudarle con Flores de Bach, como el Remedio Rescate. Lo
venden en casi todas las farmacias y herbolarios. Pon unas gotas en su bebedero y una gota
en algún premio o comida húmeda, muy poquita cantidad, y le vas dando de 4 a 6 veces
al día, le ayudará mucho. Este remedio ayuda a equilibrar el pánico, trauma, situaciones
de shock, y es ideal administrarlo durante los primeros días de adaptación, sobre todo si
el gato tiene miedo.
En máximo una semana el gato debe mostrar un progreso, si no es así, busca ayuda
profesional.
Cuando el gato se muestre seguro, recorra la habitación, se muestre receptivo con las
per- sonas o curioso en la puerta, podemos abrir la habitación y, dejando la puerta abierta
para cuando necesite volver, le dejaremos recorrer la casa, siempre y cuando no haya
otros ani- males. Procura mantener la puerta de la calle y ventanas cerradas hasta que el
gato se sien- ta bien adaptado a toda la casa. Si tienes jardín con acceso al exterior de la
casa, el gato no debería salir hasta no estar bien adaptado y sentirse seguro. La casa, el
hogar de este gato, es el interior. El resto, es una extensión que podrá disfrutar más adelante.
De esta forma, hemos creado un para minimizar el estrés que pueda sen-
lugar seguro para este gato y una tir este cambio de lugar. Verás cómo re-
referencia. Si el gato se asusta, corre la casa, se tumba en alguna parte
siempre volverá a este lugar. Si no para vigilar todo, vuelve al lugar seguro,
hacemos esto y dejamos al gato por y poco a poco lo verás durmiendo en
toda la casa nada más llegar, puede otros lugares lejos de este lugar seguro,
asustarse y esconderse duran- te días inte- ractuando más con vosotros/as.
en cualquier sitio. Es importante
U n gato no puede vivir en este estado durante más de una semana, si es así pide ayuda
profesional. Si acabamos de traer al gato a casa, le hemos dado su Lugar de seguridad
(habitación sólo para él durante los primeros días), y permanece escondido, podemos
ayu- darle a salir de ese estado. Puede ocurrir que nos bufe al entrar en la habitación. La
primera regla es respetar ese bufido: si no quiere que te acerques, no lo hagas. Lo único que
podemos
hacer para ayudar a este gato son dos cosas: nuestro lenguaje corporal y “sobornos”.
Tu lenguaje corporal
Por mucho que le hables y le digas que no vas a hacerle nada, si mientras le hablas te apro-
ximas hacia él de frente, de pie y mirándole fijamente, el gato va a entender tu lenguaje
corporal, no tus palabras ni tu tono de voz. Es importante que entiendas cómo pueden
influir tus gestos en el comportamiento del gato. Caminar de frente y mirando fijamente, el
gato lo interpreta como amenaza, además si caminas hacia él de pie, le da más miedo
porque eres muy grande para él. Los gatos cuando no quieren conflicto y se quieren
aproximar a otro gato de forma amistosa, lo hacen rodeando al otro gato, una
aproximación en semicírculo, sin mirarle fijamente ni de reojo, además enseñando un lateral
del cuerpo o la espalda. Podemos hacer esto mismo: aproximarnos al gato de lado o de
espaldas, agachados y por un lateral, haciendo un semicírculo. Sin llegar hasta el gato,
nos sentaremos dándole la espalda o de lado cerca de él. Esto el gato lo entenderá muy
bien. Nos acercaremos sólo hasta donde el gato nos permita. Si te mira fijamente, no te
acerques más, porque se irá. Si te bufa, tampoco te aproximes, respeta el espacio que te
está pidiendo.
Otra señal de apaciguamiento que hacen los gatos y que comprenden como un gesto
amis- toso, es el parpadeo o pestañeo lento y mirar para otro lado girando la cabeza.
Puedes mirar al gato, parpadear lentamente y quitar la mirada cuando él te está mirando
(porque te vigila). Normalmente el gato que no quiere conflicto te devuelve el parpadeo y
mira hacia otro lado, y se crea así una comunicación amistosa o por lo menos que indica que
por parte de ninguno va a haber conflicto si mantenemos las distancias. No intentes tocarle
ni aproximarte a él los primeros días si se mantiene así, sino que lo que vamos a intentar
primero es decirle que no queremos conflicto y que está todo bien, con nuestros gestos.
Verás cómo el gato se relaja y responde con más gestos de apaciguamiento. Quedará
claro que por ninguna de las dos partes hay amenaza ni conflicto, eso es lo primero que hay
que hacerle entender.
Al gato no le beneficia en nada que le toques, sino que le muestres que puede confiar en
ti, por tanto esto es lo prioritario, no tocarle. Si ronronea cuando le tocas, no significa que
está agusto, también lo hacen en situación de dolor y mucho estrés, es una forma de
autocontrol en estas situaciones (con el ronroneo segregan endorfinas). Por lo tanto, si se
mantiene sin mirarte a la cara, tenso y ronroneando, estás forzándole. Cuando el gato es
receptivo a tus caricias, se frota contigo, te mira a la cara, te parpadea con ambos ojos y
se muestra rela- jado. Es entonces cuando ambos váis a disfrutar de ello, no sólo tú
abusando del gato por motivos egocéntricos.
Sobornos
Consiste en crear momentos en los que el gato te relaciona con algo positivo, en este
caso queremos que el gato relacione nuestra presencia con algo que le gusta. Cada gato
es un mundo y cada uno tiene sus preferencias, unos son irresistibles a un tipo de
comida, otros a otra, premios, chuches, comida húmeda, otros prefieren el juego. Hay que
encontrar su punto débil, para que pueda superar sus miedos ante el irresistible olor de esa
comida que le encanta o ese juguete que necesita cazar. Mediante este tipo de sobornos
podemos conse- guir que el gato “pierda la vergüenza” y se lance a por lo que le gusta.
Lo normal es que si conseguimos con esto que el gato salga de ese estado de miedo
y shock, una vez termine de comer y de jugar, vuelva a esconderse. No pasa nada,
es normal.
Lo importante es que por unos momentos hemos conseguido sacar al gato de ese estado, lo
que quiere decir que vamos por el buen camino. Si seguimos haciendo estas pautas veremos
como poco a poco el gato va tomando más confianza.
La impaciencia
¡Es importante tener paciencia! Si consigues que el gato salga a comer o a jugar, pero sigue
con miedo, no tengas prisa por tocarle o cogerle en brazos, porque podrías estropear todos
los avances. Lo ideal es que sea el gato el que se acerque a ti, a olerte, a comer cerca de ti,
mientras tu permaneces inmóvil, sin mirarle nada más que para parpadearle y quitar la
mi- rada, de lado o de espaldas, e incluso tumbado boca arriba (si te quedas dormido/a,
¡mejor!).
Cuando llegue este momento, en vez de ir a tocarle de frente y con la mano por encima
de su cabeza (de nuevo un lenguaje corporal ofensivo para el gato, amenazante), simplemente
pon el dorso de la mano al lado de su mejilla y que sea él el que se roce contigo. Si lo hace,
mantén la mano y espera, no intentes tocarle. Deja que el ritmo lo lleve el gato, y observa
cómo poco a poco, se acerca más a ti, entonces ya podrás cambiar la posición de la
mano e intentar tocarle suavemente por la base de la cola, la base de las orejas y la parte
posterior del cuello.
Verás cómo poco a poco el gato se adapta y se siente más seguro en casa. Que se
asuste con las visitas es normal, él no necesita tampoco tener relación con personas que
no son las que viven con él.
Nunca fuerces nada, él sabe a quién se quiere acercar, cuándo y cómo, confía en él.
• También hay muchos tipos de arena, pensados para evitar malos olores de la orina y
su mayor absorción. Los gatos suelen responder bien a la sepiolita, la arena más
común, pero luego tenemos arena tipo arena de playa con granos muy finos, bolitas de
plástico, arena vegetal, etc. Podemos probar y quedarnos con la que nuestro gato
prefiera. Las arenas perfumadas para los gatos no son muy agradables.
También debemos evitar las arenas que generan mucho polvo, pues no son muy
buenas para el gato.
• Otra zona de nuestra casa debe ser
aco- modada para que el gato tenga su
comi- da y agua, esta zona debe estar lo
más lejos posible de las bandejas de
arena. Si nuestra casa es muy grande o
tiene va- rias plantas, debemos poner
un bebede- ro por planta, o un par de
bebederos para que el gato siempre los
tenga cerca, y por supuesto el agua hay
que cambiarla con frecuencia para que
esté fresca y limpia. Sobre la comida, lo
ideal es que el propio gato se
administre, es por ello que reco-
mendamos poner una tolva con pienso.
Perros y gatos
Por tanto, la relación entre perro y gato es posible, siempre y cuando conoz- camos las
necesidades de cada especie.
Tengamos en cuenta que por carácter también puedan ser compatibles, y hacer unas pre-
sentaciones graduales con el ritmo que los mismos animales nos pidan. Si van a convivir
para siempre juntos, no debemos tener prisa para que lo hagan, habrá mucho tiempo des-
pués para que estén juntos. Respeta los tiempos y ten presente que la mejor forma de
jun- tarlos desde el principio es respetando lo que ambos pidan, sin exponerlos a ningún
peligro ni situación demasiado tensa.
Hay algo muy importante en el gato y es que es un animal que necesita controlar al
100% su entorno y sus propias reacciones.
Si lo coges en brazos en cualquier situación en la que se pueda sentir amenazado, esto se tri-
plica y su reacción es defensiva, pudiendo agredirte para luego escapar. Si no le agarras y le
proporcionas siempre vías de escape (lugares en alto, puertas abiertas, salidas de cualquier
tipo), el gato sabrá controlar la situación y huirá cuando así lo sienta.
El control debe llevarlo siempre él, sólo estaremos presentes por si hay que intervenir de
verdad (cortando el contacto visual entre ambos con cualquier cosa) y mientras tanto
apor- taremos tranquilidad y calma a los animales, no lo contrario. Si estás muy nervioso
o asus- tado ante las presentaciones entre ambos, es mejor que te vayas y esté otra
persona más calmada o que lo dejes para cuando te sientas tranquilo con la situación. No
olvides que los animales también reaccionan a tus emociones, si les alertas o les
transmites tensión reac- cionarán a ello.
Es incompatible un animal muy activo con uno muy pasivo, uno demasiado acosador con
uno miedoso que ve amenaza en cualquier movimiento, o un gato muy mayor con uno de-
masiado joven.
Esta es la primera regla que debes tener en cuenta para encontrar esta compatibilidad:
Conociendo a tu perro, ¿cómo sería su compañero ideal para que cubriera sus
necesidades de actividad, o que se pareciera a él en carácter para que se entiendan y no
se acosen el uno al otro? Olvídate de razas, sexos, edades, fíate siempre en el carácter.
Lo ideal para nosotros/as siempre ha sido llevar al perro al lugar donde están los gatos
(pro- tectora de animales o casa de acogida) para ver cómo reaccionan todos. El perro
siempre debe ir atado, los gatos nunca. Si no conocemos la reacción de nuestro perro, lo
manten- dremos a una cierta distancia, jamás forzaremos ninguna situación ni
tensaremos la correa, procuraremos que no esté demasiado excitado, y nos fijaremos en
sus primeras reacciones al ver a los gatos.
Si ladra o se pone excesivamente nervioso, pero no con una conducta agresiva, podemos
esperar a ver si hay algún gato al que no le afecta eso. Los gatos hacen señales de
apaci- guamiento como los perros desde la distancia, y eso es un buen indicio. Pero lo ideal,
es que sea siempre el gato el que se acerque al perro. Si no, es más complicado. Si acercas
el perro a los gatos, estarás forzando la situación. Los gatos que se asusten, corran o se
escondan, en principio no serían muy compatibles, pero todo dependerá de las reacciones
de tu perro.
Si algún gato se acerca al perro con el rabo en alto y recto, es muy bueno, no te asustes, sólo
estate alerta y transmite calma a tu perro.
El gato que se acerca con este lenguaje corporal viene en modo amistoso, necesita
oler al perro y rozarse con él en señal de amistad y para marcarle con sus feromo-
nas sociales, a través de diversas partes de su cuerpo (sien, barbilla, labios,
mejillas, base de la cola, cadera).
Si el perro tolera este frotamiento, has encontrado un gato compatible y puede ser el
princi- pio de una amistad, pero aún así, conviene tener precaución y seguir las presentaciones
que explicamos más adelante. Siempre estamos hablando de gatos adultos. Los gatitos
peque- ños tienen menos protocolo, son más fáciles en principio porque sus primeras
reacciones suelen ser más rápidas y claras, además de ser más valientes a veces. Si es un
gatito menor de 3 meses que se asusta mucho pese a que el perro reacciona bien, poco a
poco pueden construir una amistad, es cuestión de tiempo que el gato se de cuenta de que el
perro no es una amenaza e irá bajando la guardia y acercándose más. E incluso esto es
aplicable a cual- quier gato adulto que se asuste un poco pero no huya ni ataque al perro si no
es por sentirse acorralado por él.
Si el perro se pone demasiado nervioso, todos los gatos se asustan y ninguno se acerca,
vuelve atrás y corta la situación en positivo para que no continúen estresados. Puedes ir
pro- bando más adelante o con otros gatos, pero si tu perro siempre reacciona así puedes
probar con algún gatito más pequeño.
Cuando es muy complicado y podemos poner en peligro la vida del gato es cuando
nuestro perro muestra una conducta muy agresiva cuando ve un gato. Una cosa es querer
perseguir- los pero cuando el gato se para o se defiende el perro se echa para atrás, y
otra muy distinta es realmente querer agredir al gato. Aquí diríamos que quizás un gato
no es el compañero ideal para tu perro. No es imposible, pero es muy difícil y puede llevarte
mucho tiempo y po- ner en peligro al gato.
Confía en tu intuición y no hagas nunca nada que te haga sentir como un rechazo.
Siempre que tomes una decisión, observa si sientes este rechazo o sientes por contrario
una cierta armonía que te indica que todo está bien. Confía en los animales.
¿CÓMO ELIJO UN PERRO PARA CONVIVIR CON
B ásicamente es lo mismo que hemos comentado antes, depende del carácter y necesi-
dades de tu gato. Solemos pensar en que un cachorro de perro es más fácil, pero suele
ser lo contrario. Los gatos ven amenaza en cualquier ser vivo que se mueva muy rápido y se
acerque hacia ellos directamente sin hacer señales de apaciguamiento ni nada. Lo que suele
hacer un cachorro, ladrar y correr hacia el gato. Depende del temperamento del gato y de la
seguridad que tenga en sí mismo, de lo sociable que sea, verá o no una amenaza en este
comportamiento del cachorro. Suelen suponer mucho estrés para un gato adulto tranquilo,
porque es un acoso constante por parte del cachorro, aunque es natural para su edad estar
un poco nervioso.
Si ya has elegido un perro y estás en una protectora, puedes llevarlo junto con el personal de
la protectora a conocer a los gatos de allí, si tienen, y ver sus primeras reacciones. El personal
de la protectora te puede asesorar también sobre qué perros son más sociables o sobre su
carácter, para que vaya acorde con el de tu gato, que ya conoces bien.
Es totalmente normal que la actitud del gato sea defensiva (bufidos, gruñi- dos, tensión)
y que se esconda o huya.
Por eso fíate siempre de ellos, de sus reacciones ante el individuo, no hacia la
especie en general.
Ten en cuenta que en las protectoras de animales o casas de acogida normalmente las
per- sonas que cuidan a los animales conocen ya su carácter e incluso al tenerlos en casa
puede darse la situación de que ese gato o ese perro que has elegido adoptar haya ya
convivido con perros o gatos y ya te puedan dar esa información, aparte de lo que la persona
te pueda contar sobre el carácter de ese animal. Es algo muy positivo, aunque luego ya
sabes, cada individuo es único y un perro y un gato pueden llevarse bien con algunos pero
con otros indi- viduos no. Déjales elegir a ellos también.
¿CÓMO PRESENTO
AL PERRO Y AL GATO?
P ara presentar el gato al perro, sin sacar al gato de la habitación y con las ventanas
cerra- das por seguridad, podemos volver a meterlo en el transportín, poner éste en un
lugar alto
y estable, y entrar con el perro atado, sin tensión, además de tener siempre preparados y
a mano unos premios para él. Si tienes un transportín de perro muy grande, mucho mejor para
meter al gato. Los transportines de tela no sirven, son vulnerables y además tienen muy
poca visibilidad. No pongas el transportín en el suelo, le genera mucha más inseguridad.
Si la reacción del gato son bufidos y gruñidos, no te asustes, es normal y puedes alargar
la situación unos minutos. Es normal que no quiera premios ni nada. Puedes sentarte con
el perro o estar allí con él tranquilamente, pero intenta no darle órdenes al perro para que
se siente o esté quieto.
Necesitamos que el perro reaccione con total naturalidad sin estar bajo nin- guna
orden, cohibido.
Premia siempre el hecho de que esté tranquilo, que mire al gato y le haga señales de apaci-
guamiento (pestañeo con ambos ojos, quitar la mirada, darle la espalda). Si le ladra o se pone
muy nervioso, llévatelo sin decirle nada y libera al gato después. Lo puedes seguir intentando
en otro momento y en días sucesivos.
Si el gato no ha reaccionado con excesiva tensión (maullidos muy largos y altos o gritos,
zarpazos dentro del transportín, saltos), la próxima vez ya no tienes por qué meterlo en el
transportín, pero asegúrate de que tenga siempre lugares en alto y donde meterse
cuando sienta necesidad de huir. Jamás expongas al gato a ningún acorralamiento, ni en
brazos, ni contra una esquina donde no pueda salir. Permítele siempre controlar la situación y
que huya cuando lo necesita, que tenga espacio suficiente.
Como aún no conoce el resto de la casa, su lugar seguro es esa habitación. Si haces las pre-
sentaciones fuera de ese lugar seguro, es probable que se asuste mucho más. Si el gato ya
ha pasado de la habitación segura a reconocer el resto de la casa, siempre y cuando
tenga esa puerta siempre abierta, no habría problema. Si se asusta, siempre volverá allí.
Ten en cuenta que si el gato dentro de la habitación está escondido, muy asustado y
no hace vida normal, aún no necesita el resto de la casa, no le fuerces. Deja que él
te diga cuándo está listo para salir y reconocer el resto del territorio.
Las presentaciones irán al ritmo en que los animales lo requieran, a veces es cuestión de
horas, a veces de semanas. Lo que debemos evitar son situaciones de extrema tensión y
estrés, cortándolas siempre en positivo y con calma.
Todo este protocolo lo hacemos porque si hay una pelea entre perro y gato, es como volver 5
pasos atrás, teniendo que empezar desde cero y ya se ha generado un trauma en ambos, por
tanto reaccionarán el uno al otro en base a ese mal recuerdo. Si evitamos peleas
haciendo todo progresivamente, respetando la necesidad defensiva del gato y el
reconocimiento del perro, todo irá bien y poco a poco ambos irán bajando la guardia. Pero el
acercamiento, deben hacerlo ellos por decisión propia, al verse menos amenazados.
Nosotros no podemos contro- lar más que el estrés y la seguridad de los animales, no está
en tu mano que sean amigos.
Poco a poco, premiando siempre al perro con lo que más le guste, y al gato mediante el juego
de caza (plumas, cuerdas largas, o premios de comer si le gustan mucho), vamos
quitando tensión a la situación y se pueden ir tolerando. Es cuestión de tiempo, constancia
y paciencia por nuestra parte.
Aparte de reconocerse visualmente, y de olerse, el gato tiene que ver cómo se mueve el
perro, cómo es su lenguaje corporal, e ir tolerándolo. Se mueven mucho más que los gatos
y eso les suele asustar. Por eso es importante también que el gato pueda observar al
perro desde la distancia, preferiblemente desde un lugar en alto.
S iempre que veas que el gato es capaz de estar delante del perro con un lenguaje coporal
neutro, tranquilo, e incluso haciendo señales de apaciguamiento desde la distancia, es
buen indicio. Puede convivir así con el perro aunque no se acerque a él, no debe importarte.
Deja que el acercamiento y la amistad la construyan ellos solos.
Si además el gato se acerca y se frota con él, marcándole con feromonas, esto significa
que le acepta en su grupo social, así que todo va bien. Y si incluso lava al perro con su lengua,
da por hecho que la amistad ha sido firmada por ambos.
Pese a todo, aunque vaya todo bien, durante los primeros meses jamás de- jes al perro y
al gato solos en casa juntos.
E l gato es un animal territorial, y a veces es difícil que acepte a otros gatos en su entorno.
La primera regla que debemos conocer es:
A la hora de juntar un gato con otro gato debemos tener en cuenta también ciertas cosas
para que sean compatibles. Lo ideal es que sean de diferente sexo y a ser posible que nece-
siten el mismo nivel de actividad, siendo esto último lo más importante. Los machos
pueden convivir con machos y las hembras con hembras pero es más fácil si son de
diferente sexo. Respecto a la edad, un gatito pequeño es más fácil de introducir porque
no responde a los bufidos y gruñidos del otro, pero los gatos adultos también se pueden
adaptar bien a otros gatos.
En las protectoras de animales hay muchos gatos adultos esperando un hogar, y en las
pro- tectoras que tienen instalaciones podemos ver a los gatos conviviendo juntos, e
incluso en las casas de acogida temporal los gatos conviven con otros gatos y perros. Si
adoptamos un gato adulto en alguna asociación ya tenemos la seguridad de que ha
convivido bien con otros gatos y con perros, es un punto a favor. Lo primero es crear al
gato nuevo su “lugar seguro” que comentábamos antes, mientras nuestro otro gato estará
libremente por casa como siempre, excepto en esta habitación.
Las presentaciones deben ser en un momento en el que los gatos estén tranquilos,
no haya ruidos ni nada estresante.
Importante: ambos gatos han de estar sanos, el gato nuevo debe primero visitar al
veterinario, ser desparasitado, vacunado y testado de leucemia e inmunodeficiencia
felina, al igual que nuestro gato.
La idea es que se vean pero no se puedan tocar o hacer daño, el método puede variar.
Los gatos al ver otro gato se suelen asustar y si no ponemos esta medida de seguridad, lo
más normal es que se agredan, y es lo que pretendemos evitar.
Recuerda que para los gatos es fuerte encontrarse con un intruso en el interior sin
poder huir.
Cuando se conocen en libertad ellos lo hacen a su manera. También a veces ocurre que
nuestro gato al estar asustado y tenso, nos bufe o nos arañe, debemos comprender que
el gato está tenso en esta situación. Hay que vigilar que no deje de comer por esto.
Si los gatos están más o menos tranquilos, podemos esperar así unos 15 minutos, dando
por ejemplo premios a ambos gatos, y luego sacamos a nuestro gato de la habitación
tran- quilamente, cerramos la puerta y sacamos al otro gato del transportín. Si uno de los
gatos se estresa demasiado (maullidos muy altos, gritos, intenta atacar al transportín
o el que está dentro salta y se estresa mucho), debemos terminar la sesión. Lo que
intentamos es que para los gatos sea lo menos estresante posible. Si esto último ocurre,
dejaremos que los gatos se tranquilicen y lo volveremos a intentar al día siguiente. Si la
situación se repite, debemos pedir la ayuda de un profesional.
Debemos comprender que los gatos son territoriales y que normalmente comienzan sus
re- laciones con otros animales a la defensiva. Para ellos es natural que otro gato sea un
intruso y por lo tanto le bufe, gruña e incluso le quiera agredir. Pero no queremos que se
agredan sino que se vean poco a poco para que se vayan aceptando. La tolerancia entre
gatos y entre gatos y perros empieza cuando se dan cuenta de que ese animal nuevo no es
una amenaza.
Tras unos días haciendo estas sesiones, cuando veamos que ambos gatos están tranquilos,
ya no gruñen ni se bufan, o se hacen señales de calma o amistosas (mirar para otro lado
en vez de miradas fijas, tumbarse boca arriba, y no mostrar signos de miedo como
bufidos o gruñidos), entonces podemos abrir la puerta del transportín y sin obligarle,
permitir que el gato nuevo salga a explorar. En esta situación se puede producir alguna
persecución pero entonces intervenimos e intentamos que no se agredan, sin enfadarnos,
sólo con un ruido suave que les distraiga.
Al haber dejado que se vean con transportín durante los primeros días, que son los
peores, hemos conseguido que esta primera vez que se vean directamente sea
me- nos violenta que si les dejamos sueltos el primer día.
Pero puede ser violenta si no hemos esperado el tiempo necesario hasta que ya no tengan
tanto miedo al otro gato o no se muestren tan tensos. No tengas prisa y si tienes dudas,
con- sulta a un profesional antes de abrir.
También en este tiempo podemos frotar suavemente una toalla en las mejillas de los
gatos e intercambiarlas para que perciban las feromonas del otro gato, y colocar
productos como Feliway. Pero el momento más importante es cuando se ven los primeros
días.
Cuando los gatos ya estén juntos, todavía puede haber un período de persecución, bufidos,
gruñidos, mucho más leves, es entonces cuando ambos gatos deben tener más espacio,
dejando la casa para ellos y cuando podemos empezar otras sesiones positivas para ambos
ponerles algo rico de comer una o dos veces al día y jugar con ambos gatos a la vez, con
algún juguete tipo caña de pescar o una cuerda.
Es importante crear momentos positivos con ambos gatos, para que se sientan
integrados. Hemos conseguido que se toleren, ahora intentemos conseguir que sean amigos.
Si vemos que uno de los gatos es muy pesado intentando jugar y el otro no quiere, debemos
desviar su atención hacia un juguete y que juegue con la persona, así no descarga toda esa
energía con el otro gato, que prefiere tranquilidad. No le canses, porque se sobreexcita y es
peor, sólo entretenle.
Según alargas la convivencia entre los gatos, deberías ver que aparte de hacerse caso el uno
al otro, también hacen vida independiente el uno del otro, comen, duermen, pasean. Es aquí
cuando puedes pasar a dejarles convivir todo el tiempo posible. Una vez se han tocado y han
interactuado, la relación comienza y podemos bajar la guardia.
Hay gatos que pueden llegar a tolerarse pero nunca ser amigos, es decir, pueden convivir
pacíficamente, pero no dormirán juntos ni se acicalarán mutuamente, esto ya depende de
ellos, no de nosotros.
3.
Etapas del gato:
de bebé a adulto
LOS PRIMEROS TRES MESES
A partir del mes algunos se muestran ya más activos y exploradores, y sobre el mes y
medio comienzan las experiencias.
En esta etapa es vital para el gato permanecer con su madre y hermanos. Empieza a deste-
tar de su madre pero eso no significa que ya nos lo podamos llevar a casa. Ahora comienza
la etapa más importante de su vida: el aprendizaje. Ya ha sobrevivido, pero ahora, empieza a
aprender. Es por eso que a partir de esta edad, el mes y medio aproximadamente, comienzan
los juegos entre ellos, cuerpo a cuerpo, comienzan a explorar, jugar con objetos, la madre les
trae presas aturdidas para que practiquen. Hasta los 3 meses de edad, deben
permanecer todos juntos y aprender juntos, deben jugar mucho para aprender el
autocontrol, su fuerza, sus capacidades de caza, mordida, su lenguaje corporal, por
Guía para entender al gato 36
prueba, instinto y también por
El miedo o timidez en un gato viene por genética, aprendido de sus padres, o malas expe-
riencias. Pero un comportamiento agresivo por falta de autocontrol, es un mal aprendizaje
o la ausencia de este aprendizaje junto a sus hermanos u otros gatos. Un gato tímido por
carácter desde luego pasa más estrés que otros, pero también el gato al que no se le ha
respetado su aprendizaje y se le ha manipulado mal, sufre y se frustra mucho sobre todo
en su relación con las personas y otros gatos, y ante situaciones de mucha tensión o
miedo no tienen autocontrol.
Por todo esto el aprendizaje entre el mes y medio y tres meses de edad debe ser con sus
hermanos, su madre u otros gatos.
Ocurre mucho que encontramos gatos recién nacidos en la calle, abandonados, en los
con- tenedores de basura, y ante esto lo ideal sería encontrar un hogar donde haya otros gatos
u otra madre nodriza que esté amamantando a su camada, normalmente los aceptan (tras
un chequeo veterinario). Es muy difícil criar a un gato a biberón, muchos no sobreviven y
le falta la presencia de un referente, otro gato.
DE LOS 4 MESES A LOS 18 MESES
A los 4 meses ya son muy activos, y según van pasando los meses, se encuentran cada vez
más fuertes y ágiles, por lo que su actividad aumenta. Dependiendo del carácter, unos
gatos son más nerviosos e hiperactivos, sobre todo los machos, y otros son algo más
tran- quilos, pero todos los gatitos deben estar jugando y explorando, no es normal un gatito
de 4
o 6 meses que se pase el día durmiendo y no quiera jugar.
Hay un cambio también sobre los 4 meses, a veces algo antes, en que los gatos comienzan
a ser más precavidos, tener miedo de algunas cosas o ser más sensibles, les afectan más
las cosas. Se nota más hacia los 6 meses, cuando ya están preparados para reproducirse y
comienzan a tener reacciones más adultas, territoriales, y su lenguaje corporal hacia otros
gatos puede ir cambiando. Se empieza a medir con otros gatos, e incluso puede haber
jue- gos que acaben siendo algo más serio. Aquí es cuando el gato empieza a entrar en una
fase adulta, que durará hasta el año y medio. Con 18 meses se considera que el gato es
adulto, pero es cierto que físicamente no vas a notarlo adulto hasta casi los dos años, y
que su hi- peractividad de cachorro le puede durar hasta los 3 años. Por ejemplo si un
gato adulto bufa a un gatito de 2 meses, éste apenas se asusta, pero si tiene ya 4 meses,
puede devolver el bufido o ponerse en posición amenazante.
Estas etapas son muy cortas y rápidas y el primer año de vida del gato es muy
importante.
A PARTIR DE LOS 18 MESES
H emos de saber que el gato es un animal sedentario, al que no le gustan los cambios
de territorio, y que en general necesita tiempo para adaptarse a cualquier cambio.
Necesita dejar sus feromonas en su espacio, para sentirse cómodo y tranquilo. Un lugar
sin sus fero- monas ya supone estrés, e incluso le genera miedo. También necesita
referencias visuales y
un referente (persona u otro animal) que le de seguridad.
Si hemos de irnos una semana o menos,
1 lo ideal es que el gato se quede en casa,
y que encontremos una persona que vaya
cuidan de nuestro gato en nuestra
ausencia, sobre su carácter, sitios donde
suelen escon- derse, para evitar sustos
a verlo a diario, a limpiar su bandeja,
innecesarios.
ponerle agua fresca, comprobar que tiene
comida, jugar un poco con él o hacerle
compañía si el gato quiere, ya que hay Si nuestras vacaciones son más
gatos muy asusta- dizos a los que mejor largas, podemos probar la opción de
dejamos tranquilos ya que en ausencia del que algún amigo o familiar se quede
dueño se asustan. De- bemos dejar viviendo en nuestra casa durante
indicaciones a las personas que ese tiempo, así evitamos cambiar de
sitio al gato.
2
Para ausencias largas, lo ideal es que el nuevo, es por ello que si sólo nos vamos a ir
animal permanezca en su casa, si esto una se- mana de vacaciones, es innecesario
no que el gato pase por esta fase de adaptación,
es posible, hay otro tipo de opciones, como ade- más del estrés del viaje, que cuando
por ejemplo llevar al gato a casa de un ami- termine
go o familiar, o llevarlo de vacaciones si es
un lugar seguro para él. En este caso el gato
necesitará un tiempo de adaptación y unas
sencillas pautas para sentirse tranquilo. Es
importante saber que el gato tarda al
menos una semana en adaptarse a un sitio
Guía para entender al gato 41
o siga en proceso, volverá a casa. Se lo
po- demos ahorrar. Partiendo de la base
inicial, el gato es sedentario, territorial y
necesita sus feromonas, por lo cual
necesita tiempo para ir impregnando el
nuevo lugar de sus feromonas, ir
reconociendo los sonidos para no
asustarse, las personas nuevas, otros
ani- males. Depende mucho del carácter
del gato, ya que los gatos muy
asustadizos no debe- rían ser
cambiados de sitio porque tardan más
en adaptarse y además tienen riesgo de
escaparse y perderse, necesitan más
tiempo y seguramente unas pautas
adicionales, tra- tamiento con Flores de
Bach, etc.
3
La última opción es llevar al gato a tros gatos, como por ejemplo estancias se-
una residencia de gatos, que debemos paradas e individuales, riqueza y estimu-
visitar previamente y conocer las lación ambiental para los gatos, personas
condiciones en que están los gatos, y si con amor por los gatos, buen manejo y co-
tenemos referencias de otras personas de nocimiento que puedan ayudar al gato en
confianza, mejor. Des- de Terapia Felina su adaptación a la nueva estancia
recomendamos siempre temporal. Pero lo mejor, para nuestro gato,
Gatosphera (en Madrid), cuya web es: es quedarse en casa o estar con
www.gatosphera.com. Una residencia nosotros/as, esas son las dos referencias
debe cumplir unos requisitos mínimos para más importantes para él.
nues-
5.
Los gatos, el castigo
y la autoridad
INTRODUCCIÓN
E
l gato vive junto al humano desde comunicarnos con ellos. Hay muchos com-
hace más de 10.000 años. Nuestra portamientos que no entendemos, y sobre
relación con ellos ha ido variando todo cuando se trata de problemas,
mucho, pasan- do de la más bella solemos reaccionar de la forma contraria a
adoración, hasta el más horrible de los la que el gato y el problema en sí necesita,
miedos y supersticiones de todo tipo. los inten- tamos racionalizar desde la
Ahora estamos viviendo un nuevo cambio, comprensión del comportamiento humano.
volviendo a ver en ellos esa magia y Los gatos no fun- cionan como nosotros/as,
bienestar que nos proporciona cada día. ni siquiera como los niños. Es un animal,
Pero todavía hay algo que falla , una falta felino, que se com- porta fiel a su especie.
de entendimiento y una frustración a la
hora de
Viven en el entorno que les damos, nuestra relación con ellos depende de nosotros/as.
Poco ha variado el gato desde su origen. les hemos traído a este tipo de vida, les
¿Por qué no intentamos entenderles así y sobreprotegemos, les sub-
respe- tar como son? Y no sólo eso,
ayudarles a ser gato, y no intentar
humanizarlo, poniendo normas y coartando
su esencia y persona- lidad propias. Somos
nosotros quienes les quitamos su libertad,
Guía para entender al gato 44
estimamos, y depende de nosotros/as
por completo su calidad de vida. Ellos no
pueden hacer nada más que ser ellos
mismos. Y lo que estamos haciendo es,
además de todo esto, castigarles por
cómo son, y castigarles cuando tienen
problemas, incluso anularles con
ansiolíticos en vez de entender lo que les
ocurre.
Hay fases en la vida donde pasamos estrés, o tristeza, hay cambios que nos resultan
difíciles, pero el gato siempre está ahí a nuestro lado, pase lo que pase.
Pero ahora nos toca a nosotros/as estar con ellos, y cuando tienen un problema,
reaccionar como lo harías con cualquier amigo que te pide ayuda: comprenderle y ayudarle.
Hoy en día lo que estamos haciendo es castigar a los gatos cuando hay un problema de
comportamien- to, como por ejemplo que orinan fuera de su bandeja o agreden. Pero, ¿te has
parado a pen- sar que quien realmente tiene un problema es el gato, no tú? ¿Sabes que
puedes ayudarle con este problema, empezando por intentar comprender qué le ocurre y
buscar soluciones basadas en el cariño y respeto que sientes por él? ¡No te frustres! El
castigo y las técnicas aversivas no funcionan, no los necesitamos. Ante un problema,
vamos a practicar la com- prensión y el trabajo en positivo, por él y por nosotros/as.
¿Cómo reaccionar de forma positiva y ayudar a mi gato ante un problema
de comportamiento? Aquí encontrarás las claves:
• El “NO”
La palabra NO tiene mucha energía negativa,
que en el reino animal no sirve de nada, pero
introduce esa energía negativa en la situa-
ción y en el animal.
La solución consiste en ver qué ha podido pasar, qué cambios ha habido tanto en el
gato como en nosotros/as (si estamos estresados o pasando por un mal momento,
influye en el gato también, ya que actúa como tu espejo), descartar una posible
infección de orina en este caso, y buscar el origen de ese estrés para ayudarle.
Quizás hay demasiados animales en la casa, o vivimos en un ambiente tenso, quizás hay
algún otro gato que le persigue y no le deja vivir tranquilo, a lo mejor tiene hambre y no
tiene acceso a ningún alimento, quizás hay algún ruido constante que le da miedo. Hay
muchísi- mas causas por las cuales un gato puede sufrir estrés y somatizarlo como
enfermedad con el tiempo si no se resuelve a tiempo. No le castigues si le pillas en el acto, no
pienses que el gato “se ha portado mal”, ellos no tienen este juicio ni intención. Entiende el
mensaje: “Algo va mal, ayúdame”, sobre todo si lo hace delante de ti o en un lugar muy
visible. Lo mismo ocurre cuando encuentras las heces fuera de la bandeja. Los motivos que
puede tener un gato para defecar fuera pueden ser muy variados, desde un problema
digestivo, que no esté comiendo bien, estreñimiento o malestar, estrés por exceso de animales
en casa, estar siendo acosado por otros animales y sentirse inseguro a la hora de ir a su
arenero, malestar físico.
• Problemas de agresividad
Hay muchos tipos de agresividad que pueden presentar los gatos, ninguno de ellos consiste
en celos, rencor ni rabia, siempre estaremos hablando de tensión emocional, en mayor o
menor grado. Cuando un gato agrede está tenso, si nuestra reacción también es
agresiva, estaremos metiendo más tensión en el gato, y podemos provocar agresiones
más fuertes o mucho miedo y romper para siempre nuestra relación.
Por otro lado, hay momentos en los que un gato puede morder por sentirse tenso, por ejem-
plo tras algún susto, shock, viaje, o ante la presencia de un animal nuevo, por eso las presen-
taciones han de ser progresivas y con medidas de seguridad. Tendemos a pensar en
estas situaciones que nuestro gato nos muerde porque está enfadado con nuestra
persona al haber traído a un animal nuevo, pero nada más lejos que eso: el gato está
tenso, tiene mie- do, y si nos acercamos nosotros, descarga esa tensión a veces en forma
de bufido, arañazo o mordida. En este caso, le dejaremos tranquilo y procuraremos
presentarle al otro animal poco a poco, evitando los momentos de tensión prolongado.
Ama al gato por ser gato, y siempre que haga algo que no te guste,
recuerda: LOS GATOS SIEMPRE TIENEN RAZÓN.