EL ABOGADO LITIGANTE Y EL DEBER DE INFORMAR AL CLIENTE
ANÁLISIS DESDE LA ÉTICA
AUTOR: CARLOS ALEXANDER ARAQUE QUINTERO.
Presentación
La abogacía en su desempeño está calificada como un mandato o un cargo, donde la
función del profesional es social, debido a que su expansión se debe al servicio que presta
a la comunidad. Entiéndase como servicio social, puesto que se tiene un compromiso de
guiarse dentro de lo que la sociedad espera del abogado; de modo que, los profesionales
del derecho no viven para ellos mismos, sino, en destino de los demás.
Ahora, es importante establecer, que el concepto de ética en afinidad a la función de la
abogacía y, partiendo desde la integridad del profesional como ser humano; se debe
considerar esencialmente que en el ejercicio de la labor como profesional del derecho, se
determine e identifique plenamente las primicias de la ética, todo a partir de los
conocimientos innatos adquiridos durante el pasar de los años de vida del abogado; y así,
éste logre emplearlos en la práctica del ejercicio de la carrera. Es ciertamente que en la
aplicación de la ética, ésta, deba ser subjetiva en lo individual, cuestión por la cual, se
pueda evidenciar ante la sociedad que ser una persona honorable en el sentido estricto del
ejercicio de la profesión, es sin duda el punto de equilibrio y, la más alta obediencia frente
a la dignidad humana.
Entonces, lo pretendido en este escrito, es exhibir con base en los preceptos normativos,
jurisprudenciales y doctrinales acerca de la materia, los parámetros en cuanto a la falta de
ética del abogado en el ejercicio de su profesión y el deber de éste de informar al cliente
sobre el caso concreto. Por consiguiente, mencionar las consecuencias disciplinarias, en
virtud de las cuales debe acarrear el profesional en el instante que se le justifique que fue o
está siendo anti-ético, en determinado proceso o representación judicial en general.