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Cuarenta Historias para Una Cuarentena

Este documento presenta un libro editado por Ricardo Campos, Enrique Perdiguero-Gil y Eduardo Bueno titulado "Cuarenta historias para una cuarentena". El libro contiene 40 ensayos publicados por la Sociedad Española de Historia de la Medicina durante la pandemia de COVID-19, con el objetivo de ofrecer una perspectiva histórica sobre epidemias y pandemias pasadas. Los ensayos abordan temas como el lenguaje de las pandemias, perspectivas históricas sobre epidemias, la mundialización
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Cuarenta Historias para Una Cuarentena

Este documento presenta un libro editado por Ricardo Campos, Enrique Perdiguero-Gil y Eduardo Bueno titulado "Cuarenta historias para una cuarentena". El libro contiene 40 ensayos publicados por la Sociedad Española de Historia de la Medicina durante la pandemia de COVID-19, con el objetivo de ofrecer una perspectiva histórica sobre epidemias y pandemias pasadas. Los ensayos abordan temas como el lenguaje de las pandemias, perspectivas históricas sobre epidemias, la mundialización
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Ricardo Campos, Enrique Perdiguero-Gil, Eduardo Bueno (eds).

Cuarenta historias
para
una cuarentena:
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Sociedad Española de Historia de la Medicina


Ricardo Campos, Enrique Perdiguero-Gil, Eduardo Bueno (eds).

Cuarenta historias
para
una cuarentena:
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Madrid: Sociedad Española de Historia de la Medicina, 2020

Tres meses después de la primea notificación de una neumonía en Wuhan (China) la So-
ciedad Española de Historia de la Medicina puso en marcha un blog Epidemias y Salud Global.
Reflexiones desde la historia, para ofrecer información sólida y fundamentada sobre el pasado
de los fenómenos epidémicos desde la Historia de la Medicina, la Historia de la Ciencia, otras
%*4$*1-*/"4)6."/Ĩ45*$"4:-"4
*&/$*"40$*"-&4D"43&ų&9*0/&416#-*$"%"4)"/5&/*%01030#-
jetivo ofrecer herramientas intelectuales que permitan, en lo posible, afrontar las inquietudes
que genera la pandemia y darles una dimensión histórica, contextualizando la excepcionali-
dad de la situación. Los cuarenta ensayos publicados conforman las “Cuarenta historias para
una cuarentena”, que dan título a este volumen. Se ofrecen aquí conjuntamente para facilitar
su consulta y como testimonio de lo pensado desde “dentro” de la pandemia sobre otras epi-
demias y pandemias del pasado, las respuesta sanitarias y sociales actuales y pasadas y, por
supuesto, la COVID-19.

Autores: Jon Arrizabalaga, María José Báguena Cervellera, Rosa Ballester Añón, Josep L. Barona,
Josep Bernabeu-Mestre, Iris Borowy, Quim Bonastra, Eduardo Bueno, Montserrat Cabré i Pairet, Ricardo Campos,
Ramón Castejón Bolea, Salvador Cayuela Sánchez, Josep M. Comelles, Marcos Cueto, Isabel del Cura,
Carmel Ferragud, María Eugenia Galiana Sánchez, Xavier García Ferrandis, Francisco Garrido Peña, Araceli González
Vázquez, Bertha M. Gutiérrez Rodilla, Jesús Armando Haro, Justo Pedro Hernández González, Rafael Huertas,
Silvia Loyola, Francisco Javier Martínez, J. Ferran Martínez Navarro, Àlvar Martínez-Vidal, Luis Montiel,
Luis Miguel Pino Campos, María Isabel Porras Gallo, Enrique Perdiguero Gil, José Luis Peset, Karina Ramacciotti,
Esteban Rodríguez Ocaña, Marcelo Sánchez Delgado, María Jesús Santesmases, Carlos Tabernero.
ISBN: 978-84-09-22447-0
Portada: A hospital plague ward: attendants wearing protective clothing including headmasks and gloves. Waterco-
lour, 1915/1935 (?). Credit: Wellcome Collection. Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)
Diseño: Furious Koalas S.L.

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CA 94042, USA.
INTRODUCCIÓN

I . - L A S PA L A B R A S D E L A PA N D E M I A
Epidemia y peste, historia de una confusión terminológica
(Luis Miguel Pino y Justo Hernández González)

El lenguaje, entre los efectos de la pandemia


(Bertha M. Gutiérrez Rodilla)

II.- PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE


E P I D E M I A S Y PA N D E M I A S
Caracterización histórica de las epidemias
(Esteban Rodríguez Ocaña)

De ayer a hoy. El comportamiento de los sanitarios en tiempos de epidemia


(Carmel Ferragud)

Morir en tiempos de epidemia


(Carmel Ferragud)

Entre la gestión de la epidemia y el mantenimiento de la tranquilidad.


El coronavirus y los modelos de gestión de las epidemias de la era prebacteriológica
(Quim Bonastra)

Del siglo de las fiebres a los tiempos de la COVID-19:


clima, enfermedad y estacionalidad
(Eduardo Bueno)

Epidemias y guerras (I y II)


(Francisco Javier Martínez)

Una relectura de la pandemia de gripe de 1918-1919 en tiempos de la COVID-19


(María Isabel Porras Gallo)
I/")&3*%"*/7*4*#-&G 1*%&.*":1&/4".*&/50-0$"-40#3&-04ŧ/ś/&/"336&$04 de la ausencia de un tejido social (emocional, intelectual, comunitario) que
(Araceli González Vázquez) permita superar la prescripción letal de indolencia y empatía de mercadillo
para así afrontar el problema desde la comunidad.
El tifus exantemático en la España de posguerra (1941-1943): La criatura se lleva a la hija de Gang-du, un hombre ingenuo que se duer-
¿un déjà vu en tiempos del coronavirus? me en todas partes (se comenta que por un déficit de nutrientes en su in-
(Xavier García Ferrandis y Àlvar Martínez-Vidal) fancia debido a una obsesión de alimentarse solo de productos ecológicos). Su
familia rompe el cerco militar para rescatar a la niña secuestrada y Gang-du
Enfermedad y desigualdad social: descubre la verdad sobre el virus. Pero nadie le hace caso porque lo conside-
la epidemia de latirismo en la posguerra civil española ran incapaz y el ejército intenta practicarle una lobotomía para silenciarlo. El
(Isabel del Cura y Rafael Huertas) gobierno, mientras tanto, decide utilizar «agente amarillo» (elemento ficti-
cio que remite a la guerra química y a tecnologías represivas) para vencer al
monstruo. Una multitud, contenida por una barrera policial, se manifiesta
III.- LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
contra un remedio que sin duda agravará el problema. El gobierno rocía a la
Pandemias y mundialización de la salud (I y II) multitud que, intoxicada, escupe sangre. La criatura queda momentáneamen-
(Esteban Rodríguez Ocaña) te aturdida, pero no muere. Gang-du recupera a su hija, muerta, y, loco de ra-
bia y dolor, asesta el golpe final empalando al monstruo con el poste de una
La perspectiva histórica de la dimensión social de las epidemias en la lucha señal arrancada que avisaba del peligro biológico.
contra la COVID-19 Más allá de un rutinario periplo de héroes para mostrar la maldad o la
(Josep Bernabeu-Mestre y María Eugenia Galiana Sánchez) ceguera de quienes habitan el poder político y económico, o para construir
la moraleja de que necesitamos una catástrofe para hacer propósito de la en-
La historia de la Organización Mundial de la Salud mienda, The host (como Children of men) subraya un buen número de factores
(Marcos Cueto) históricos, sociológicos, políticos, económicos y psicológicos que intervienen
en los procesos transversales de destrucción medioambiental y, con el con-
curso de epidemias, de la comunidad.
I V. - C O N T R O L , P R E V E N C I Ó N , Y T R A T A M I E N T O
La COVID-19 nos muestra, como estas extraordinarias narrativas, las pro-
DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS
fundas contradicciones en nuestra forma de organizarnos, así como el difícil

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
El «portador asintomático» en perspectiva histórica: el caso de Typhoid Mary equilibrio entre la gratificación inmediata de la comodidad, la solidaridad es-
(Jon Arrizabalaga) pontánea y cotidiana, y la estulticia y crueldad de algunos que, desde sus po-
siciones de gestión, persisten en obtener rédito político o económico a costa
El seguimiento de contactos como estrategia de control de las enfermedades del sufrimiento y de la muerte. No es una venganza de la naturaleza, sino una
venéreas: lecciones de nuestro pasado expresión de nuestra incapacidad, si no reaccionamos de una vez por todas,
(Ramón Castejón Bolea) para actuar contra conjunciones letales de mezquindad y desidia. El cine bien
puede servir de revulsivo.

253 —
Carlos Tabernero
Profesor Agregado de Historia de la Ciencia en la Universitat Autònoma de Barcelona.
explotación agropecuaria industrial, y la revelación (de la superación de la A vueltas con las encuestas sobre seroprevalencia:
epidemia) se produce en medio de vacas hacinadas, emparentadas con los ca- cuándo, cómo y por qué se iniciaron
dáveres sembrados por ciénagas de residuos industriales que se pierden hasta (María Isabel Porras Gallo, María José Báguena Cervellera y Rosa Ballester Añón)
el horizonte dentado por docenas de chimeneas humeantes. En Kee (la llave,
como key, en inglés) y en su hija recién nacida, la esperanza, se conjuran todas A la búsqueda de soluciones en tiempos de pandemia.
las humillaciones, la injusticia y los desequilibrios acumulados durante siglos La vacuna contra el cólera de Jaime Ferrán
de arrogante vileza que han llevado a la humanidad a su fracaso. Porque son (María José Báguena Cervellera)
proletarias. Porque son mujeres. Y porque son negras.
Theo ayuda a Kee y a su hija a esquivar los intereses propagandísticos Vacunas y panacea. A propósito de la erradicación de las enfermedades infecciosas
(y comerciales) que en ellas ven todos los que juegan con el significado de (Esteban Rodríguez Ocaña)
la pandemia y sus conexiones estructurales y medioambientales; y en un
mar neblinoso, también de ecos bíblicos, las deja en manos de un oscuro El extraño año 2020. Entre el 40 aniversario de la erradicación de la viruela y la
colectivo supuestamente antisistema, cuyo barco nos recuerda al Rainbow busca de la vacuna contra la COVID-19
Warrior de Greenpeace. Tal vez sea cuestión de empatía convertida en vo- (Ricardo Campos)
luntad comunitaria. Shantih.
En The host (Bong Joon-ho, 2006), en una lúgubre morgue militar, un mé- Las unidades de medicina intensiva como respuesta tecnológica y humanitaria a
dico norteamericano le ordena a su ayudante coreano que vierta una gran las epidemias de poliomielitis de mediados del siglo XX
cantidad de formaldehído por el fregadero. Le molesta el polvo que se acumu- (Rosa Ballester Añón)
la en las botellas, da una inaceptable apariencia de suciedad. Hace caso omiso
a las protestas de su ayudante, que le indica que el formaldehído irá a parar
V. - R E F L E X I O N E S S O B R E L A C O V I D - 1 9
a las aguas del río Han. La jerarquía se impone, el ayudante cumple la orden.
Bong Joon-ho establece así la locura institucional que va a ocasionar un de- La COVID-19, una enfermedad emergente
sastre medioambiental de dimensiones inesperadas. Años después del vertido, (J. Ferran Martínez Navarro)
aparece una inquietante criatura colgada de un puente. Ante el asombro de
aquellos que disfrutan de una tarde soleada a orillas del Han, el estrambótico &ų&9*0/&4#*010-Ĩ5*$"4&/503/0"-"
 BŹƁ
organismo decide darse un festín con ellos. Desde un autobús turístico, una (Salvador Cayuela Sánchez)
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
grabación alerta a los viajeros para que no se pierdan el hermoso parque jun-
to al río. La criatura y la multitud presa del pánico forman parte del espectá- La cara B de las epidemias: a propósito del control social
culo. Tal vez es una película de ciencia ficción. Tal vez no. (Rafael Huertas)
El ejército norteamericano hace de nuevo su aparición para intentar re-
solver el desaguisado (y, de paso, ocultar su origen). Con la dócil complicidad Sobre las ciencias y la COVID-19
de las autoridades locales, inventan un virus, una epidemia, y ponen a la po- (Enrique Perdiguero-Gil)
blación en cuarentena. Lo esencial, sin embargo, no es el parche conspirativo,
252 —

sino el hecho de que el confinamiento no es una consecuencia de un senti- &.103"-*%"%&4%&--"#03"503*0:-"$-Ĩ/*$"


miento de solidaridad, sino del miedo, la confusión, el estigma y la sospecha, (María Jesús Santesmases)
¿La bolsa o la vida? Doce enseñanzas de urgencia sobre la pandemia. dores (y apropiados para el planeta COVID-19) de las conexiones entre el ca-
(Francisco Garrido Peña) mino hacia la catástrofe medioambiental, el brote y la expansión de epide-
mias letales, y los entresijos socio-políticos de la respuesta colectiva; se trata
Cuatro notas sobre la pandemia de Children of men / Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006) y The host
(Josep L. Barona) (Bong Joon-ho, 2006)9.
Shantih, Shantih, Shantih. Paz. Tres veces. Como un mantra. La película
COVID-19: ¿Lecciones del pasado? Children of men (Alfonso Cuarón, 2006) termina citando el final y funciona
(Iris Borowy) formalmente, de hecho, como el poema de T.S. Eliot The Waste Land10. Cuarón
nos sumerge de inmediato en una travesía desquiciada en la que acompaña-
La pandemia y la crisis de una cultura sanitaria mos a Theo, su involuntario conductor, en un abstruso viaje de revelación y
(Josep M. Comelles) reconocimiento. En él, se confunden sin solución de continuidad una enfer-
medad perversa, el paisaje arruinado y abarrotado de incalculables refugia-
Paciente 0. La invención del culpable dos, una voracidad institucional y corporativa devastadora, y la más absoluta
(Silvia Loyola) desesperanza. De la plétora de referencias que enhebran la tragedia, sobre-
salen dos (respondiendo al ánimo de la novela de P.D. James11 en la que se ba-
«A la buena de Dios». sa) que funcionan transversalmente para construir un relato de continuidad

0.6/*%"%&4*/%Ĩ(&/"4&/ę9*$0"/5&-"1"/%&.*"%&-"
 BŹƁD )*45Ł3*$"40#3&&-26&$*.&/5"3"-(Ř/53"4'0/%01"3"-"3&ų&9*Ł/D -13*.&3
(Jesús Armando Haro) motivo es la piedad, la madre que llora desconsoladamente el cadáver de un
hijo, la imagen más patética del dolor y la impotencia. En la película, y bajo el
Chile y la COVID-19: signo de la pandemia de esterilidad que va a acabar con la especie humana, la
&-$"40%&6/ 45"%0.Ĩ/*.0:%&6/(0#*&3/04*/-&(*5*.*%"%10-Ĩ5*$" piedad conecta el absurdo linchamiento de la persona más joven del planeta,
(Marcelo Sánchez Delgado) como si fuera el ritual de conclusión de un nefasto reality televisivo; la codicia
descerebrada de los empresarios/políticos que ejercen de gestores del caos
L&1*%ę.*$0:.&%*0".#*&/5"-F&$0/Ł.*$0:10-Ĩ5*$0B40$*"-MF$0/ų*$504&/-04
VI.- MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS
que la nación, la religión o cualquier tipo de bandera sirve de excusa para ex-
&3"326Ĩ"4%&-$6*%"%0:3&13&4&/5"$*Ł/4*.#Ł-*$"%&-"&/'&3.&%"%&1*%ę.*$" clusiones innombrables; y la historia personal y destrucción final del prota-

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
(Montserrat Cabré i Pairet) gonista al que acompañamos. La pandemia es el paisaje. Y no hay refugio.
El segundo motivo es la Natividad. Tan poderosa en sus evocaciones como
Virus y género: coronas y microscopios en la era antibiótica la primera, quiere ser antídoto contra los horrores de esta distopía implaca-
(María Jesús Santesmases) ble. Pero su misma anunciación la desmiente: el establo bíblico es aquí una

"&/'&3.&3Ĩ""3(&/5*/"&/5*&.104%&$3*4*44"/*5"3*"
(Karina Ramacciotti) 9. Tabernero, C. (2020). La venganza de la naturaleza. Barcelona: UOC.

251 —
10. Eliot, T.S. (1934) [1925].  Poems 1909-1925. Londres: Faber & Faber Limited, pp. 81-109.

11. James, P.D. (2010) [1992]. The children of men. Londres: Faber & Faber.
puestas científico-médicas inmediatas, y sus elevados niveles de contagio y VII.- EPIDEMIAS Y FICCIÓN
mortalidad, que la hacen más trágicamente visible por el colapso de sistemas
Dos actitudes ante la reclusión en tiempos de epidemia bajo el microscopio
de salud pública diezmados por agresivas políticas neoliberales, son el caldo
emocional de la literatura
de cultivo perfecto para narrativas de terror y ciencia-ficción. La respuesta
(Luis Montiel)
político-mediática, en efecto, ha recogido esta tradición narrativa para in-
fundir miedo y poner en práctica medidas de control social hasta hace unos
De nuevo, en «estado de sitio»
meses inimaginables más allá de las novelas, los comics o las pantallas de ci-
(José Luis Peset)
ne y televisión. Películas como Outbreak / Estallido (Wolfgang Petersen, 1995)
o Contagion / Contagio (Steven Soderbergh, 2011) han dejado de pronto de ser
Primavera silenciosa en el planeta COVID-19
terror especulativo y se han convertido en thrillers convencionales.
(Carlos Tabernero)
La COVID-19 nos ha arrojado de un día para otro a una realidad que hasta
hace nada nos parecía de ciencia-ficción apocalíptica. En la ciudad confinada,
el silencio, sobre todo cuando cae la noche, es sobrecogedor. Experimenta-
mos así una suerte de primavera silenciosa. La referencia a Rachel Carson6 nos
recuerda que las epidemias forman parte de encrucijadas medioambientales:
contaminación de la tierra, el aire y el agua, sobreexplotación de recursos;
emisiones desbocadas de gases de efecto invernadero, destrucción sistemáti-
ca de ecosistemas y biodiversidad, desequilibrios demográficos y socio-econó-
micos en el delirio del consumo desenfrenado; que nos enfrentan a nuestros
modos de vivir (o morir)7. Pero películas como las de Petersen y Soderbergh
establecen sistemas de causalidad y resolución que no hacen sino amplificar,
para su encaje en el mercado occidental, crueles estereotipos coloniales, de
clase, género y raza, obviando una mirada más rigurosa y amplia.
Desde la ciencia-ficción (y el cine fantástico y de terror), sin embargo, se
pueden explorar con peculiar libertad narrativa todas estas circunstancias,
incluidos nuestros miedos, personales y comunitarios8. En este sentido, dos
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
películas relativamente recientes proponen análisis particularmente turba-

6. Carson, R. (2000) [1962]. Silent spring. Londres: Penguin Modern Classics.

7. Moore, J.W. (2015). Capitalism in the web of life. Ecology and the accumulation of capital. Londres
y Nueva York: Verso. Haraway, D. (2016). Staying with the trouble. Making kin in the Chthulucene.
Durham y Londres: Duke University Press. Vargas, F. (2019). L’humanité en péril. París: Flammarion.
250 —

8. Tabernero, C. y Perdiguero-Gil, E. (2016).  Cine y medicina: imágenes sobre la salud y la en-


fermedad. En S. Brigidi (Ed.), Cultura, Salud, Cine y Televisión (pp. 257-294). Tarragona: Publi-
cacions URV. Tabernero, C. (2016). Terapias de cine. Barcelona: UOC. OOO
INTRODUCCIÓN Primavera silenciosa en el planeta COVID-191

E
Carlos Tabernero
l 31 de diciembre de 2019 la Comisión Municipal de Salud de Wuhan
Universitat Autònoma de Barcelona. Centre d’Història de la Ciència
(provincia de Hubei, China) notificó una serie de casos de neumo-
nía en la ciudad. Poco podíamos imaginar que esa noticia iba a mar-
car trágicamente el año 2020. Al principio, de manera imperceptible, los OOO
acontecimientos se sucedieron y tomaron paulatinamente una dimensión
insospechada aquel último día del año. Apenas iniciado el 2020 se determi-
nó que los casos de neumonía estaban causados por un nuevo coronavirus
(SARS-CoV-2), cuya secuencia genética se dio a conocer el 12 de enero. Es-
casos días después ya se detectaron casos fuera de China, pero el problema
se percibió como algo lejano y ajeno, limitado a aquel país. El 30 de enero
la Organización Mundial de la Salud (OMS), en aplicación del Reglamento
D e pronto, vivimos en el planeta COVID-19. La pandemia lo secuestra
todo con su aplastante cotidianeidad. No solo debido a su manto de
dolor y muerte, o al confinamiento decretado en casi todas partes y
que ha trastocado nuestro día a día, sino también a su sombría proyección
de futuro, en el ámbito socio-económico, debido al inédito parón de la acti-
Sanitario Internacional de 2005 declaró que el brote del nuevo coronavirus vidad productiva y sus consecuencias en términos de desigualdad y miseria,
constituía una Emergencia Sanitaria de Importancia Internacional, dado y en el epidemiológico, por las oleadas que vendrán. Me resulta imposible no
que había un total de 7.818 casos confirmados en todo el mundo. Si bien la pensar en las parábolas de desolación epidémica de Albert Camus2 e Ingmar
mayoría de ellos estaban en China, 82 aparecieron en otros 18 países. Pa- Bergman3. Porque Camus y Bergman utilizan la Historia, la Sociología, la An-
ra entonces, China ya había aislado totalmente la ciudad de Wuhan –en la tropología, y un discernimiento psicológico particularmente penetrante, para
que se construyó un hospital en 10 días para los afectados por el nuevo vi- hurgar en dinámicas socio-culturales contemporáneas a través de una ten-
rus–, y extendido las restricciones a varias ciudades de la provincia de Hu- sión poética y narrativa en torno a la peste que hace que sus obras sean piezas
bei. A mediados de febrero empezaron las señales de alarma en Italia, donde claves en la historia del cine y de la literatura.
se produjo el primer brote europeo y se tomaron las primeras medidas de La COVID-19 tiene muchas de las características que convierten a las en-
confinamiento de la población fuera de China. El 11 de marzo la OMS de- fermedades infecciosas en elementos argumentales particularmente sugesti-
claró el estado de pandemia global ante el aumento de casos y muertes en vos para la literatura y el cine de ficción4. Las particularidades especialmente
numerosos países. El 14 de marzo se decretó el estado de alarma en Espa- dramáticas de la enfermedad, su morbilidad en el mundo desarrollado y su
ña. La lejana epidemia de principios de enero era a mediados de marzo una aparente transversalidad en cuanto a clase, raza y género5, la ausencia de res-

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
pandemia que afectaba duramente a Europa. Los memes y bromas que re-
corrían las redes sociales comenzaron a dejar paso a otro tipo de recreacio- 1. Partes de este texto se publicarán próximamente en el libro del propio autor La venganza de la
nes, marcadas por la tragedia que estaba cerniéndose sobre suelo europeo. naturaleza (2020). Barcelona: UOC y se han introducido aquí con permiso del editor.
INTRODUCCIÓN

Los contagios y las muertes se extendían por todo el mundo y los gobiernos 2. Camus, A. (1999) [1947]. La peste. Madrid: Unidad Editorial.
de muchos países ordenaban el confinamiento de la población. Siete meses
después, mediado julio, cuando escribimos estas líneas, los casos confirma- 3. Bergman, I. (1957). Det sjunde inseglet [El séptimo sello]. Estocolmo: Svensk Filmindustri.

249 —
dos en todo el mundo superan los 11 millones y los decesos atribuidos a la 4. Tabernero, C. y Perdiguero-Gil, E. (2011).  El cine y las dimensiones colectivas de la enfermedad.
8 —

COVID-19 son más de 500.000. El desarrollo de la pandemia, parcialmente Revista de Medicina y Cine, 7(2), 44-53.
controlada en los países que se vieron afectados al inicio, continúa en otras 5. Harvey, D. (2020).  Anti-Capitalist Politics in the Time of COVID-19. Jacobin Magazine.
carecer de sentido, nos queda la vida, y queda el ser humano y la naturaleza. partes del globo y lo que puede ocurrir en los próximos meses y años es di-
Insistió Jean Daniel en hacer ver que Camus tenía un elaborado plan para su fícil de predecir. La magnitud de lo que en un futuro será el conjunto de la
obra: primero el absurdo, luego la rebelión, y finalmente el amor. pandemia de la COVID-19 es, por tanto, desconocida.
Por eso desprende esta obra un enorme romanticismo, mostrado tan- Desde que se percibió la gravedad del problema, incluso cuando se con-
to en la muerte de Diego, arrastrado por las ideas y el valor en busca de la sideró restringido a una parte de China, las redes sociales, con todas sus
libertad, como en las mujeres, que en su pasión más carnal perpetúan la ventajas y defectos, permitieron un seguimiento en directo de lo que venía
vida y la naturaleza. Ideas que se unen a ese extendido sentimiento euro- ocurriendo y los medios de comunicación de masas fueron otorgando cada
peo de una España heroica y novelera, que vive, como nadie, la vida y la vez mayor relevancia a la infección producida por el virus. La excepcionali-
muerte. Un conjunto de ideas preconcebidas –sobre los géneros y sobre la dad de lo que estaba ocurriendo fue acaparando el interés informativo. Muy
naturaleza de un país, España– que, sin dejar de ser amables y atractivas, pronto se buscaron antecedentes históricos, paralelismos con el pasado, re-
son también eminentemente tradicionales. Centremos pues el interés en ų&9*0/&440#3&-"4-&$$*0/&426&"13&/%&3"1"35*3%&-00$633*%0&/5*&.-
el empeño de Camus en hacer frente a los totalitarismos, que no pueden pos pretéritos. La pandemia de gripe de 1918-1919, mal llamada española,
sustituir legítimamente a ningún poder antiguo, despótico o divino. Afir- fue el referente más citado, por sus decenas de millones de afectados y los
maba el propio Daniel que la obra de Camus aumentaba con el tiempo su millones de muertos, cifras sobre las que es difícil ofrecer una valoración
*/ų6+0A16&4&4#*&/$*&35026&E aquilatada. También la pandemia de peste negra (1347-1353) concitó inte-
rés. Otras pandemias más recientes no han merecido tanta atención, como
El combate contra el absoluto, la rebelión a escala humana, la acep-
la llamada gripe asiática (1957-1958) o la denominada gripe de Hong-Kong
tación de que el hombre debe acometer el oficio de hombre sin la
(1969), a pesar de que causaron millones de muertos.
certeza del éxito ni promesas de salvación, son ideas que alimentan
Las razones del interés por las pandemias y epidemias del pasado por
más o menos directamente la obra de numerosos pensadores y en-
parte de los medios de comunicación son múltiples. Se compara lo que es-
sayistas de todos los países5.
tá pasando con lo que aconteció para tener referentes, para valorar la di-
Así no es extraño que renazca el interés por este texto en épocas de mensión de lo que ocurre, para tratar de aprender de los errores y aciertos
miedo a la enfermedad y al terror que provoca la epidemia, con su riesgo de las estrategias que se usaron ante otras situaciones análogas. Incluso se
de desprecio de la vida y la ruina de la naturaleza. Y también en épocas de busca un cierto sentido de continuidad. Por muy terribles que fueran aque-
crisis y penurias, con amenazas de injusticias con «el otro», despotismos llos contagios, la humanidad salió adelante, como ha ocurrido con grandes
políticos y destrucción de la naturaleza. catástrofes naturales, guerras, genocidios… Se produce una cierta fascina-

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
 ción con la enormidad de las calamidades del pasado y con las posibilidades
 de victoria sobre las mismas, utilizando la tan manida terminología bélica.

 La proliferación en prensa, radio y televisión de artículos, reportajes y

INTRODUCCIÓN
 referencias a la historia de las epidemias, algunos rigurosos, la mayoría muy
José Luis Peset
superficiales –cuando no desenfocados– supuso que la Sociedad Española
Profesor Vinculado ad honorem en el Instituto de Historia del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid). de Historia de la Medicina se plantease abrir un canal de comunicación pa-
ra ofrecer información sólida y fundamentada sobre el pasado de los fenó-
248 —

menos epidémicos desde la Historia de la Medicina, la Historia de la Cien-

9 —
5. Daniel, J. (7 de diciembre de 2007). Camus, nuestro contemporáneo. El País. cia, otras disciplinas humanísticas y las Ciencias Sociales. Así, a finales de
marzo, nació el blog Epidemias y Salud Global. Reflexiones desde la historia zón a la tierra logran la salvación, diosas madres ellas también. Y en fin la
que publicó su primera entrada el 1 de abril, con el país confinado y sumido naturaleza, que se muestra desaparecida tras los telones en que se repre-
&/-""-"3."A&-.*&%0:-"*/$&35*%6.#3&D"43&ų&9*0/&426&%&4%&-")*4- senta a la peste, sus estrellas y sus muertes. Por eso muchos críticos –como
toria y otras disciplinas se han venido publicando en el blog tienen por ob- nos recuerda el editor Rey– soñaron que la obra se representara al aire libre.
jetivo, precisamente, ofrecer herramientas intelectuales que permitan, en De hecho, en ella son constantes las referencias a los mares y vientos, a las
lo posible, afrontar tales inquietudes y darles una dimensión histórica que ų03&4:'36504A5".#*ę/"-"4&453&--"4:$0.&5"426&*3ć/."3$"/%0-"1&45&A
permitan contextualizar la excepcionalidad de la situación. El formato, un que para el caso de Londres en 1665 novelara Daniel Defoe en 1722.
blog, se eligió por su versatilidad para llegar a un público amplio, no nece- Se ha recordado que Albert Camus quiso construir una nueva forma de
sariamente experto. Sus entradas pretenden tener un tono ensayístico, sin tragedia moderna a partir de aquel encargo que le hizo Jean-Louis Barrault,
los corsés de la comunicación académica, pero sin renunciar al rigor. Tres quien había pensado teatralizar A Journal of the Plague Year, la obra de Defoe.
meses después de la puesta en marcha del proyecto, podemos afirmar que Una obra que reuniese a Esquilo y a Aristófanes, sin olvidar los lejanos autos
)"/"1035"%03&ų&9*0/&4.6:7"3*"%"4:&/3*26&$&%03"440#3&-"4&1*%&- 4"$3".&/5"-&4A/*-"13&4&/$*"%&-0$05*%*"/0D
0/45*56*3Ĩ"6/"3&ų&9*Ł/40-
mias y pandemias en la historia, relacionando estas con nuestro complejo bre el individuo y la sociedad, la justicia y la moral, en fin, el cosmos y la na-
e incierto presente. Los cuarenta ensayos publicados (algunos dobles), con- turaleza toda. Se representó con música de Honegger y decorados y vestuario
forman las «Cuarenta historias para una cuarentena», que dan título a este de Balthus. Pero aquel intento de abarcar formas de expresión tan distintas,
volumen. Así, este libro es el resultado de la compilación de lo publicado en preocupaciones políticas y morales tan varias, sería quizá la causa de su fra-
el blog, que se ofrece aquí conjuntamente para facilitar su consulta y como caso, resistiendo solo unas cuantas representaciones y recibiendo duras críti-
testimonio de lo pensado desde «dentro» de la pandemia sobre otras epide- cas. Con todo, y en cierto sentido, puede recordarnos a aquella otra obra que
mias y pandemias del pasado, las respuestas sanitarias y sociales actuales alcanzara un gran éxito, el Marat-Sade de Peter Weiss4. En esta, en un mundo
y pasadas y, por supuesto, la COVID-19. Además, creemos que este volumen más pequeño todavía (los muros del manicomio de Charenton), se enfrenta-
puede resultar de interés para futuras investigaciones y como material do- rán una vez más el terror y el dolor con el placer y la naturaleza.
cente para la enseñanza a distintos niveles. En la obra del escritor francés y argelino quedará sin embargo desplega-
El blog no solo recoge los ensayos que aquí publicamos. Pareció útil fa- %"6/"5&33*#-&3&ų&9*Ł/40#3&$Ł.0-".03"-:-"+645*$*"/"6'3"("/&/."-
$*-*5"3&-"$$&40"3&ų&9*0/&41307&/*&/5&4%&05304.&%*04A&/(&/&3"-.ć4 nos de sistemas políticos totalitarios, que pretenden sustituir al viejo dios,
adheridas a la actualidad de cada momento. Más de cuarenta de estas pie- empleando con mano cruel argumentos que parecen venidos de la razón
zas, contextualizadas, están accesibles a través de la secciónActualidad y del saber. La urgencia de hacerle frente lleva a que el autor nos hable de

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
comentada del blog. Así mismo, se consideró oportuno dar noticia de otras esa nueva peste, no de la negra de Florencia, ni de la amarilla de Cádiz, sino
iniciativas que, desde sociedades científicas, editoriales, organismos de de la parda del totalitarismo. Quiso estar Camus en la guerra, se acercó a la
investigación, etc., se han ido poniendo en marcha con el fin de aportar resistencia, y criticó por doquier la violencia, la injusticia y la marginación.
INTRODUCCIÓN

herramientas que permitan entender los diversos ángulos de la pandemia. Aunque la vida –tras la proclamada «muerte de dios» nietzscheana– pueda
Todo este caudal de información está accesible en la sección Recursos,
con una treintena de entradas. De entre lo editado vale la pena subrayar
las compilaciones de artículos publicados sobre variados aspectos de la

247 —
10 —

historia de la enfermedades infecciosas en las revistas Asclepio, Dy- 4. Peset, J.L. (2018). Marat (y también Sade) en España. En R. Huertas (Coord.), La locura en los
namis y Farmacia, Medicina & Historia; recensiones acerca de la produc- productos culturales de la Transición (pp. 15-41). Madrid: Catarata.
naje central que podría actuar como médico, que es Diego, ejerce como tal ción más reciente sobre las epidemias desde la Antropología y la  Socio-
ahora. Y no hay desde luego ni el enfoque espiritual del jesuita, ni el éxito logía; y el acceso a iniciativas similares a la desarrollada por la Sociedad
de las medidas médicas que aparecen en la novela. En La peste hay una ver- Española de Historia de la Medicina (en el apartado De interés) como las
dadera guerra –librada en varios frentes– contra la enfermedad, y es opor- promovidas por la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tèc-
tuno recordar que en medicina con frecuencia se habla de armas, combates nica, la revista História, Ciências, Saúde-Manguinhos, y la red temática
y guerras. Lenguaje metafórico que podría tener su origen en el pensamien- Quarantine Studies Network.
to clásico sobre una naturaleza siempre animada y que se encarna tanto Los ensayos publicados en el blog abordaron aspectos de lo más diver-
en dioses como en hombres, en eterna discordia. Así Apolo $0/464ų&$)"4 so, como corresponde a una situación tan compleja, y fueron apareciendo
puede hacer enfermar de peste a los griegos en los versos homéricos. Sin según iban llegando a su redacción, por propia iniciativa de sus autores
duda, la salud y la enfermedad son elementos de la evolución de la vida en o a instancias de los editores. Para su publicación en este volumen resul-
-"/"563"-&;"A.6$)"47&$&4&/$0/ų*$50A"-(6/"4$36&-&4D ta más conveniente agruparlos en apartados temáticos, aunque algunas
En L´État de siège Camus cambia el enfoque. El motivo es que aquí no contribuciones podrían estar en categorías diferentes a la asignada o en
trata sobre la enfermedad ni sobre la medicina, la primera temida, la se- varias categorías.
gunda admirada. Trata de la peste parda, el totalitarismo. Por eso Diego se El primer bloque, «Las palabras de la pandemia»A3&ų&9*0/"40#3&-"
despoja de los atributos de los médicos y no actúa como tal. Por eso tam- terminología de la misma, tanto en lo que se refiere a los términos clásicos
bién el cierre de la ciudad, la reglamentación, las medidas de protección no (epidemia, peste), como a los generados por la COVID-19.
son entendidas como tales, como armas contra la enfermedad, sino como Un segundo apartado, «Perspectivas históricas sobre epidemias y pan-
medidas de control, de culpabilización y castigo adoptadas por los nuevos demias», recoge ensayos que se ocupan de los fenómenos epidémicos desde
poderes despóticos. Camus quiso limitarse a una descripción del mal desde un punto de vista histórico. Los textos de este bloque aportan perspectivas
aspectos morales y políticos. Hay que recordar que estas obras están escri- generales sobre las epidemias que permiten entender características comu-
tas en los mismos años en que George Orwell redacta 1984, y aunque hay nes, continuidades y discontinuidades. Otros se centran en determinadas
una rara edición en 1938 de El Castillo%& 3"/;"Ų"A&45"0#3"4&3ć16- etapas históricas (edades Media y Moderna), en enfermedades concretas
blicada en 1947 por Gallimard, donde Camus trabajó. Asimismo, Brave New (gripe, latirismo) y en la relación de las enfermedades infecciosas de carác-
World, de Aldous Huxley, aunque traducida antes de la guerra, tiene por esa 5&3&1*%ę.*$0$0/-04$0/ų*$504#ę-*$04D".#*ę/*/$-6:&6/53"#"+0%&/-
época notables reediciones. Y es claro que esa ciudad dominada por la Peste tropología Histórica dedicado al conocimiento local de las epidemias.
y su Secretaria, en la que los funcionarios imponen leyes y reglamentos, con La progresiva toma de conciencia de la dimensión global de las enfer-
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
marcas en forma de estrellas, interminables estadísticas y miles de papeles medades infecciosas y los mecanismos y organizaciones puestos en marcha
tan inútiles como imposibles, nos recuerdan a estos otros autores. También para poder abordarla son el objeto de las contribuciones que conforman el
a esos mundos pretendida e irónicamente «felices» y burocratizados, en los tercer apartado, titulado «La mundialización de la salud». En él, se anali-

INTRODUCCIÓN
que solo son posibles emociones como el desconsuelo y el miedo, la cobar- zan las sucesivas conferencias internacionales, los reglamentos sanitarios
día y la traición, estados de ánimo impuestos por el sufrimiento y la muerte. internacionales, el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones y el desa-
El régimen del terror –afirma el dramaturgo– solo puede ser combatido rrollo de la Organización Mundial de la Salud.
por hombres y mujeres valientes, pero también por la naturaleza. Hombres El cuarto bloque, «Control, prevención y tratamiento de las enferme-
246 —

11 —
que gracias a las ideas de libertad se convierten en héroes –quizá en dioses, dades infecciosas»A*/$-6:&"/ć-*4*4)*45Ł3*$04%&%*$"%04"3&ų&9*0/"340#3&
en la figura de Cristo–, y mujeres que gracias al amor y a su estrecha liga- las medidas puestas en marcha para controlar las enfermedades infecciosas
desde finales del siglo XIX: seguimiento de casos, vacunas y encuestas de la. Victoria y los coros de mujeres constituyen una base fuerte para la obra.
seroprevalencia, así como un ensayo sobre medidas terapéuticas una vez se A los comentarios críticos de Gabriel Marcel atribuyéndole no hacer una
ha contraído la infección, como fue el caso del desarrollo de las unidades de condena clara del totalitarismo estalinista, contestó Camus recordando los
medicina intensiva frente a las epidemias de polio de mediados del siglo XX. crímenes del franquismo y la ignorancia y el olvido de Europa ante ellos, in-
En el apartado quinto, a&ų&9*0/&440#3&-"
 BŹƁb, se ofrecen cluso por la democrática Francia. Era sin duda una atribución condenatoria
perspectivas desde muy diversas disciplinas: la Historia, la Filosofía, el De- injusta dirigida a alguien que procuró mantener, en tiempos tan complejos,
recho, los Estudios Sociales sobre la Ciencia, la Antropología, la Sociología un comportamiento personal honesto y ecuánime, alguien que siempre in-
y la Economía. Otros ensayos se refieren a países como Chile, Perú y Méxi- tentaría afrontar un compromiso veraz e independiente.
co a los que la pandemia llegó más tarde, pero con similar virulencia, y que Hay motivos por tanto para aquella localización andaluza, siendo Cádiz
cuando escribimos estas líneas atraviesan momentos muy difíciles. como es la patria del liberalismo hispano, atribución legítima conseguida
El sexto bloque, «Mujeres, género y pandemias», aglutina contribucio- mediante duras luchas contra los ejércitos enemigos y, lo que quiero subra-
/&426&3&ų&9*0/"/40#3&(ę/&30:.&%*$*/":40#3&-"4"1035"$*0/&4%& yar aquí, en batallas tan duras como inciertas con una grave epidemia. En
las mujeres a los sistemas de salud. En este sentido, nos parece importante efecto, desde las Américas y desde 1800, llevada por navíos, había llegado
señalar que en el ámbito de la historia de las epidemias no disponemos to- a su próspero puerto la fiebre amarilla, el entonces llamado vómito negro.
davía de muchas investigaciones que hagan aportaciones relevantes desde Aquellos importantes y densos meses de legislación dirigida a cambiar el
estas perspectivas, y menos todavía procedentes del área hispánica y lati- país también fueron acompañados por el terrible padecer de la enferme-
noamericana, por lo que aquí publicado resulta especialmente novedoso. dad, que no dejó de afectar a los diputados. Los Cortes debieron trasladarse
El último apartado, «Epidemias y ficción», está constituido por apor- y protegerse en la sitiada Cádiz, y los ejércitos enemigos, la fiebre y sus se-
taciones que nos permiten saber cómo han sido tratadas las epidemias en cuelas, y todo tipo de carencias y privaciones configuraron el perfil heroico
la ficción tanto literaria como cinematográfica. Estos textos nos permiten de muchos de los personajes que, después, seguirían sufriendo el castigo
acercarnos a un aspecto muy relevante de lo que estamos viviendo: la per- maldito de la represión política en un país empeñado en volver hacia atrás2.
cepción sociocultural de la pandemia, para cuya valoración, al estar inmer- Escrita esta pieza teatral inmediatamente después de La peste, y estre-
sos en ella, no tenemos todavía la suficiente distancia. Sin posibilidad de nada en 1948, L´État de siège no era, como su propio autor se cuidaría de
conocer cuál será, finalmente, la magnitud de lo que ocurre, no hay modo asegurar, una teatralización de la novela. Sin embargo, como señalaba su
de saber cuál será la huella que dejará la enfermedad en las sociedades de editor en Gallimard, Pierre-Louis Rey3, sería imposible que entre ambas
todo el globo. Lo que la literatura y el cine muestran de otros contagios rea- creaciones no hubiese relación. La misma y terrible enfermedad, persona-

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
les o imaginados es una ventana para explorar lo que hoy nos desasosiega. jes médicos, eclesiásticos y funcionarios se dan la mano en uno y otro texto.
Todo lo publicado en el blog, aquí compilado, es obra de especialistas que Pero la cuidada observación de la acción de la epidemia y los tratamientos
han realizado investigaciones históricas sobre las enfermedades infecciosas médicos desaparecen al llevarse el asunto a las tablas. Ni siquiera el perso-
INTRODUCCIÓN

03&ų&9*0/"/%&4%&464%*4$*1-*/"440#3&-026&7*&/&4610/*&/%0-"1"/-
demia de la COVID-19. La formulación final de los textos se ha beneficiado
2. Peset, M. y Peset, J.L. (1972). Muerte en España. Madrid: Seminarios y Ediciones. Blanco Villero,
de la revisión llevada a cabo por el comité editorial del blog, constituido por J.M. y García-Cubillana de la Cruz, J. M. (Eds.). (2013). Salud y enfermedad en los tiempos de las Cortes
Jon Arrizabalaga, Profesor de Investigación de la Institución Milá y Fonta- de Cádiz. Cádiz: Universidad de Cádiz y Sílex. Hernández Villalba, P. (2014).  La Sanidad Pública

245 —
y la influencia de la fiebre amarilla en torno al debate constitucional de 1812. Revista de Historiografía,
12 —

nals de Investigación en Humanidades (Consejo Superior de Investigaciones 20, 59-73.


Científicas, Barcelona), María Isabel Porras, Catedrática de Historia de la
3. Camus, A. (1949). L’État de siège, París: Éditions Gallimard [Édition de Pierre-Louis Rey].
De nuevo, en «estado de sitio» Ciencia en la Universidad de Castilla-La Mancha (Facultad de Medicina de
Ciudad Real) y Esteban Rodríguez Ocaña, Catedrático jubilado de Historia
José Luis Peset de la Ciencia de la Universidad de Granada. Su trabajo meticuloso ha sido
Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid) muy valioso y nos ha facilitado enormemente la tarea a los que, constitui-
%04$0.0$0.*5ę%&3&%"$$*Ł/A5".#*ę/)&.04$6*%"%0%&-ų6+0%&-"*/'03-
mación y de la aparición casi diaria de entradas.
OOO
Concluimos agradeciendo el trabajo a los casi cuarenta autoras y auto-
res que han contribuido de manera desinteresada con sus escritos, adap-

S
tándose a los plazos que exigía la premura de la publicación, suministrando
e van a cumplir cincuenta años de la traducción para Alianza Edi-
imágenes que forman parte de sus argumentos (todas ellas continúan acce-
torial, por Pedro Laín Entralgo y Milagro Laín Martínez1, de la obra
sibles en su entrada correspondiente del blog), sugiriendo otros posibles te-
de Albert Camus, L´État de siège. Una bella traducción, con un in-
mas y colaboraciones y, en definitiva, haciendo posible, con su generosidad,
teresante prólogo, en el que los autores agradecen que Camus situara la
tanto el blog como este libro. Su estimulante trabajo, su entusiasmo, ha sido
acción en Cádiz, un lugar siempre amado por ellos. Y hoy puede ser mo-
un acicate continuo para los que hemos pilotado esta empresa colectiva.
mento apropiado para retornar a las calles cerradas de la ciudad atlánti-
ca. Milagro Laín recuerda aún hoy la pasión sentida por el autor francés
en aquella época, nunca abandonada, en la que un renaciente feminismo
podía verse retratado en ciertos personajes de la obra. Al traducirla, qui-
sieron además ver en la obra un reconocimiento al liberalismo gaditano,
inicio de la modernización política española, pues para ellos la trama va
desde la opresión del viejo régimen, el de las pragmáticas, señalan con Pío
Baroja, al heroísmo de los primeros liberales, pasando por las horcas de
la Peste y su Secretaria, la muerte. Representa la primera puesta en pie
Ricardo Campos
de la España liberal, a la que tanto sufrimiento y dolor le costaría seguir
Presidente de la Sociedad Española de Historia de la Medicina.
adelante tras el regreso del (no) deseado Fernando VII. Científico Titular. Instituto de Historia.
El interés de Camus por España fue constante, como así lo muestra su Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid.
admiración por la República y su profundo dolor ante el ascenso del fascis-
mo y la imposición franquista. Escribió sobre los sucesos de Asturias y dio EPIDEMIAS Y FICCIÓN
Enrique Perdiguero-Gil
cuenta de sus propias interpretaciones y generosos deseos en notables pá-
Catedrático de Historia de la Ciencia.

INTRODUCCIÓN
ginas sobre España. Su madre –a la que tanto confesó deber– era de origen Instituto Interuniversitario López Piñero.
español, y en Estado de sitio, la pieza teatral que ahora evocamos, el prota- Universidad Miguel Hernández.
gonismo femenino fue para su admirada amiga María Casares, otra españo-

Eduardo Bueno
244 —

13 —
1. Camus, A. (1972) [1948]. El estado de sitio. Madrid: Alianza Editorial [Traducción de Pedro Laín Profesor Ayudante Doctor de Historia de la Ciencia.
Entralgo y Milagro Laín Martínez]. Instituto Interuniversitario López Piñero.
Universidad Miguel Hernández.
Rambert pide al doctor que tome en consideración su caso concreto, in-
dividual: él está (supuestamente) sano y es un forastero. ¿Por qué no pue-
I . - L A S PA L A B R A S D E L A PA N D E M I A
de marcharse de inmediato? Rieux responde que, como médico, no puede
garantizar que no esté infectado o no pueda llegar a estarlo antes de salir.
Tiene una responsabilidad que trasciende lo individual. Para Rambert esto
no es más que frío cientifismo y atenimiento riguroso a la teoría, la ley y la
estadística: «Habla usted el lenguaje de la razón; usted vive en la abstrac-
ción». Y Rieux se lo concede, aunque matizando esto último:
¿Eran realmente la abstracción aquellos días pasados en el hospital
donde la peste comía a dos carrillos llegando a quinientos el nú-
mero medio de muertos por semana? Sí, en la desgracia había una
parte de abstracción y de irrealidad. Pero cuando la abstracción se
pone a matarle a uno, es preciso que uno se ocupe de la abstracción.
Aunque en su fuero interno reconoce que el joven tiene derecho a lu-
char por su libertad y se propone no intervenir si llega a conseguir un
salvoconducto fraudulento, lo que acaba sucediendo. Pero en el ínterin
Rambert ha aceptado colaborar con Rieux y su equipo de voluntarios en
los hospitales improvisados. Ha visto. Ya con la fuga a punto de realizarse
de manera clandestina decidirá quedarse porque «uno puede tener ver-
güenza de ser el único en ser feliz».
La obligada brevedad de este texto me exime, y sobre todo libera a quien
pueda leerlo, de acabar con una moraleja o una aclaración de lo que se ex-
plica por sí mismo. Son textos que en cualquier circunstancia despiertan
ecos en nuestro interior; y las de ahora no son circunstancias cualesquiera.

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
Luis Montiel

243 —
Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Complutense de Madrid.
Codirector de la Cátedra Extraordinaria UCM-Farmamundi Derecho a la Salud y
Acceso a Medicamentos.
una obra renacentista, la primera tal vez; y desde luego Florencia será uno Epidemia y peste, historia de una confusión terminológica1
de los focos de irradiación del nuevo espíritu. Precisamente en la literatura,
y en aquella dedicada al memento mori, se observa de maravilla ese cambio
Luis Miguel Pino Campos
de mentalidad. Una conocida danza de la muerte medieval, del siglo catorce,
Universidad de La Laguna
atribuida al rabí Dom Sem Tob de Carrión, comienza con la voz de la muer-
te, y en concreto con el pronombre personal relativo a la primera persona: Justo Pedro Hernández González
«Yo so la muerte cierta a todas creaturas…». Otra, del siglo dieciséis, tam- Universidad de La Laguna
bién comienza con ese pronombre, pero en ese caso aplicado al autor: «Yo
estando triste y muy preocupado/ con un pensamiento que soler había…»;
OOO
y solo después la muerte toma la palabra al modo tradicional. En el discur-
so de Pampínea pesa lo individual a todos los niveles: desde la autoconser-
vación hasta la autojustificación. En ese sentido es moderno, como lo es el
hecho de que se descarte la posibilidad del autosacrificio, de la ofrenda de    ) ϡ  ϙ љ ϛ Ϡ Ϥ ϟ Ϟ  Ϩ ϝ Ϥ ϩ њ Ϡ ѝ Ϭ  Ϩ ϟ ϙ ϛ Ϩ  Ϩ ϡ  ' Ϟ ϛ ϝ Ϙ Ϛ  , Ϥ ϝ ϝ Ϟ Ϫ ϛ Ϭ ϙ Ϥ Ϫ Ϙ Ϡ
la propia vida en beneficio –dudoso, por otra parte– del prójimo, como al Ϸ+ϬϡϨϟϞ

E
parecer hacían en pestes anteriores algunos cristianos de los que hablan los
l significado original de la palabra epidêmía es «visita», «llegada a un
Padres de la Iglesia; cristianos que, al parecer, habían olvidado que el fun-
lugar». En este sentido Platón lo usa en varios pasajes como el que
dador de su religión había dicho: «amarás al prójimo como a ti mismo», y no
reza: «ni bien acabó con él, sus hermanos le contaron cuál era el mo-
«más que a ti mismo». Uno de mis maestros, C.G. Jung, dejó esto bien claro
tivo de nuestra presencia; él me reconoció, pues me recordaba de mi ante-
en sus seminarios sobre el Zaratustra de Nietzsche. Pampínea demuestra
rior visita»2. El orador Demóstenes lo entiende como «inmigración»3. Otras
con su lectura implícita del mandato neotestamentario estar situada en un
veces se refiere a la «llegada» de un Emperador4.
cristianismo –lo que implica también una psicología– que ya no es antiguo
Entre los médicos epidêmía se relaciona con enfermedad, porque es algo
ni medieval y que, precisamente por eso, despierta un eco en nosotros.
que viene desde fuera hacia dentro, una llegada a una ciudad o población.
La peste (1947), de Albert Camus, es el segundo clásico que abordaremos.
Veamos algunos de los múltiples sentidos del término. El de visita tiene por
El fragmento seleccionado en el contexto de esta breve nota es el corres-

LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA


sí solo una doble aplicación técnica: «visita de un médico a una ciudad», ya
pondiente a la conversación entre el personaje central, que no principal, el
sea para buscar trabajo, ya sea para ampliar su experiencia; o «estar de pa-
doctor Bernard Rieux, y uno de sus casi pares, el periodista Rambert. Es este
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
un joven parisino que se encuentra en Orán documentándose para escribir
un artículo y se ve sorprendido por la eclosión de la epidemia y el estable- 1. Excerpta de Pino Campos, L.M. y Hernández González, J.P. (2008).  En torno al significado ori-
cimiento de la correspondiente cuarentena. Se dirige al médico, principal ginal del vocablo griego epidêmía y su identificación con el latino pestis. Dynamis, 28, 199-215.
responsable de las medidas de salud pública y de la atención a los enfermos, 2. Platón (1988). Parménides 127.a.5. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos 117 [Edición de J. Burnet,
solicitándole un certificado que le permita salir de la ciudad para reunirse Oxford Classical Texts (OCT), 1967r. Traductora: María Isabel Santa Cruz], p. 30.
con la mujer a quien ama, convencido de que lo que allí sucede no es asunto 3. Demóstenes (1983). Discursos privados LIX, 36.6. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos 65 [Edición
suyo. Una actitud, como puede verse, similar a la de los protagonistas del de S. H. Butcher y W. Rennie, (OCT), 1966-1967r. Traductor: José María Colubí], p. 296.
242 —

15 —
Decamerón. Pero la solución al problema moral será, en este caso, diferente. 4. Dittenberger, W. (1986). Orientis Graeci Inscriptiones Selectae 517.7.2 Bände. Hildesheim: Nach-
druck Olms. Herodiano 2.14.1. Lidell, H., G., Scott, R. y Jones, H., S. (1983). Greek-English Lexicon.
Oxford: OUP, p. 630.
so», «ser cogido por sorpresa y repentinamente»5. Por tanto, este doble zón citada. Me interesa –nos interesa, creo– tomar como objeto de re-
significado podría aplicarse a aquellas enfermedades pasajeras, que pasan ų&9*Ł/-""3(6.&/5"$*Ł/ę5*$"%&".1Ĩ/&"A-"-Ĩ%&3%&-(3610A1"3"+64-
o que son transitorias, que afectan durante un tiempo o que son inespe- tificar su propuesta de evasión de la ciudad apestada. Con ello, además,
radas. José Alsina, en referencia a ese tratado hipocrático, explica que las pasamos de forma natural del puro relato documental a la indagación
Epidemias son fichas de la historia clínica llevadas a cabo a lo largo de la psicológica mediante la narrativa de ficción.
ruta itinerante que ha recorrido su autor. Su traducción más correcta se- La justificación es, a mi entender, irreprochable: «Natural derecho es
ría «notas de viaje»6. de todos los que nacen ayudar a conservar y defender su propia vida tanto
Estos datos, por tanto, avalan el significado original de epidemia como cuanto pueden, y concededme esto, puesto que alguna vez ya ha sucedido
«visita», «visita» del médico al paciente o viceversa. Además, en latín visi- que, por conservarla, se hayan matado hombres sin ninguna culpa». A este
tatio, que significa «visita», derivado del verbo visito, «visitar», y este, a su argumento se añade, formulado de manera mucho más retórica, lo que me
vez, de viso, «ver» e «ir a ver», permanece vigente aún en algunas expresio- exime de transcribirlo, otro aún más objetivo: no está en mano de ninguno
nes inglesas bajo el término visitation, con un viejo sentido de enfermedad de los presentes hacer algo por remediar la situación de los más desafortu-
divina. Parece evidente que la palabra latina visitatio traduciría literalmente nados. Quedarse en la ciudad no ayudará a salvar una sola vida.
el significado originario de la palabra griega epidêmía, es decir, «visita», y Pero lo realmente importante a mi parecer no es la solidez o falta de ella
que así se aplicaría desde las primeras traducciones latinas de los textos hi- de la argumentación. Lo que ante todo me pregunto es por qué hace falta a
pocráticos (siglos V y IV a. C.). la dama Pampínea y sus amigos una justificación moral de su determina-
Esta visión nosocéntrica e yatrocéntrica ha convertido la interpreta- ción. ¿Responde esa necesidad al «qué dirán»? No estoy seguro de que así
ción del título de uno de los tratados hipocráticos más importantes, el ti- sea. En los párrafos que siguen al transcrito la oradora señala que casi to-
tulado Epidêmiôn Biblía Heptá (Siete libros de epidemias o de visitas), en dos los que poseen propiedades en la campiña ya han escapado de Floren-
un auténtico rompecabezas. Las enfermedades «naturales» eran consi- cia, algunos de ellos, además, en circunstancias socialmente reprochables.
deradas «individuales» por afectar de forma específica a cada pacien- No parece, pues, que sea el juicio de sus pares lo que preocupa a la juvenil
te y se originaban a causa de su dieta o régimen de vida. Las enferme- asamblea. ¿Será, entonces, el de los socialmente inferiores?
dades «epidémicas» afectaban a muchos pacientes por igual y al mismo Tampoco esta hipótesis me parece demasiado sólida. ¿Contaba algo, para
tiempo, y se originaban por algo nocivo que llegaba en el aire que todos los nobles, la opinión de la plebe en 1348? Puede, desde luego, que contara

LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA


irremediablemente tenían que respirar. Setecientos años después, Ga- algo más de lo que pensamos, dado que ya había empezado a producirse un
leno (s. II d. C.), en sus Comentarios al libro de Hipócrates titulado Sobre la cambio en la sensibilidad –y en las relaciones sociales– que anunciaba lo

EPIDEMIAS Y FICCIÓN
naturaleza del hombre, introduciría una subdivisión en el segundo ti- que conocemos como Renacimiento. Pero dado que tampoco esa época por
po, las «epidémicas», porque en la copia que manejaba se distinguía en- venir cambió excesivamente las relaciones de poder, tiendo a pensar que
tre «epidémicas pestilentes» y «epidémicas no pestilentes», si bien re- son más bien unos valores de casta, al fin y a la postre una ética a la vez in-
conocía que esa subdivisión no correspondía a la doctrina de Hipócrates. dividual y de clase, concretada más tarde en el imperativo noblesse oblige, lo
26&)"$&/&$&4"3*"&4"3&ų&9*Ł/.03"-D
Una ética individual. ¿Ha existido siempre algo así? Parece que sí; al me-
nos eso piensan antropólogos y psicólogos, y no es cuestión para discutir

241 —
5. García Novo, E. (Ed.). (1989). Introducción. En: Tratados hipocráticos. Vol. V. Epidemias (pp. 8-9).
16 —

Madrid: Biblioteca Clásica Gredos 126. aquí. Lo llamativo es que adquiera, en este preciso momento, una presencia
en lo real como la que acabamos de ver. Para muchos el Decamerón es ya
6. Alsina, J. (1982). Los orígenes helénicos de la medicina occidental. Barcelona: Guadarrama, pp. 21-22.
Dos actitudes ante la reclusión en tiempos de epidemia bajo 0ϬϝϨϚϙϨ
el microscopio emocional de la literatura
El término «peste», deriva del latín pestis cuya etimología permanece
desconocida. Los griegos utilizaban el vocablo loimós. Los usos semánticos
Luis Montiel
del término latino pestis en diferentes contextos («peste», «ruina», «des-
Universidad Complutense de Madrid.
trucción», «plaga», «azote» y «epidemia» o enfermedad contagiosa) han
favorecido la confusión posterior entre los términos estudiados. Con todo,
OOO lo que sí parece claro es la sinonimia entre «peste» y «pestilencia» en la
mayoría de los idiomas europeos.
Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la locución Peste Negra co-

E s mucho lo que acerca de la enfermedad epidémica puede aprender-


se en la literatura, pero no poco de todo ello está recogido con ma-
yor precisión en las fuentes documentales, a menudo redactadas por
testigos, víctimas también, de un modo u otro, de la plaga. Por esa razón el
recurso a la literatura de creación está especialmente justificado cuando lo
múnmente utilizada para designar la gran epidemia de peste acaecida a
mediados del siglo XIV es anacrónica, pues comenzó a emplearse siglos más
tarde. Aun siendo su origen enigmático, esta expresión se ha relacionado
con la latina atra mors7. Se piensa que fueron cronistas daneses y suecos los
que la acuñaron en el siglo XVII8 .Así, el historiógrafo danés Hans Isaksen
que aporta va más allá de la mera descripción de los hechos, cumpliendo (1571-1639) fue el primero en usarla en un texto escrito (1631), considerán-
con esa función no decretada de la gran literatura que es la indagación en lo dola el nombre popular de la pestilencia maligna que asoló la Europa de
más íntimo del ser humano. Dadas las limitadas pretensiones de este texto la Baja Edad Media. Sin embargo, por el tenor del texto, se ve que Isaksen
y de su vocación, que no es otra que intentar servir a la causa de aumentar mencionó ya a cronistas anteriores que llamaban así a la peste debido a sus
el caudal de sentido de la experiencia pandémica que en la actualidad vive consecuencias, aunque no se hayan conservado documentos previos9. Por
nuestro mundo, me ocuparé tan solo de dos obras, clásicas en la medida en otra parte, esa locución latina, vertida al sueco (swarta döden) aparece ya
que nos interpelan hoy tanto como lo hicieron al ser publicadas. en 1555 y al danés (den sorte Doed) en 160110. Por tanto, dicha expresión, al
La primera obra de la que deseo ocuparme es el Decamerón (1353), de menos en esas lenguas, es probable que derive de una translación rígida y
Giovanni Boccaccio. Escrita bajo la sombra del recentísimo recuerdo de la meramente apegada a la letra de la expresión latina pestis atra o atra mors11.

LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA


peste negra que en 1348 asoló Florencia –así como prácticamente, a lo largo
de varios años, al resto del mundo conocido–, es precisamente la epidemia
la circunstancia esgrimida para presentar el relato, pues huyendo de ella un
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
7. Atra mors se encuentra en textos de Lucrecio, Virgilio y Séneca en los que estos autores hacen
grupo de jóvenes se refugiará en una quinta campestre durante diez jorna- referencia a varios tipos de pestilencias. D’Irsay, S. (1926). Notes to the origin of the expression
“Atra Mors”. Isis, 8(2), 328-332.
das. Allí, para hacer más llevadero el voluntario encierro y apartar de la me-
moria y la imaginación la idea de la peste, referirán por turnos un centenar 8. Herlihy, D. y Cohn, S. (1997). The Black Death and the transformation of the West. Cambridge
(Mass.)-London: Harvard University Press, p. 19-20.
de breves historias, en muchos casos cómicas, trágicas en otros, críticas con
la realidad de su tiempo en más de uno. Nada, en suma, que no se corres- 9. Pontanus, J.I. (1631). Rerum Danicarum Historia… Amsterdam: Sumptibus Ioannis Ianssonii, p.
ponda con lo que hoy circula por las redes sociales. 476. D’Irsay, S. (1926). Notes to the origin of the expression “Atra Mors”. Isis, 8(2), 328.
240 —

Lo que acerca de la enfermedad, de sus manifestaciones clínicas y de 10. Reichborn-Kjennerud, I. (1948). Notes and Queries: Black Death. Journal of the History of Me-

17 —
464&'&$504'Ĩ4*$04:14*$0-Ł(*$0440#3&-04ų03&/5*/043&'*&3& 0$$"$$*0A dicine and Allied Sciences, 3, 359-360.
4*&/%0)*45Ł3*$".&/5&7"-*040/04&3ć"26Ĩ.05*70%&3&ų&9*Ł/103-"3"- 11. Ziegler, P. (1969). The Black Death. London: Collins, pp. 17-18.
Tampoco existe evidencia de que Black Death se utilizase popularmente en
lengua inglesa antes del siglo XVIII. Se empleó entonces para distinguir la
VII.- EPIDEMIAS Y FICCIÓN
peste de 1348-1350 de la Great Plague de Londres de 1665.
   % ϩ  ϧ Ϟ ϟ ϙ Ϩ Ϛ   ϡ Ϭ Ϛ  ϗ Ϩ ϛ Ϛ Ϥ Ϟ ϟ Ϩ Ϛ  ϥ Ϙ Ϡ Ϭ ϟ Ϥ Ϛ ϙ Ϭ Ϛ  ϩ Ϩ ϡ
ϗϞϪϬϫϡϞϨϝϤϩњϠѝϬ

A pesar del esfuerzo de depuración filológica del galenismo humanista,


los médicos no tradujeron acertadamente el título del tratado hipocrático
Epidêmiôn Biblía Heptá. En efecto, su versión latina del libro no manifiesta
en absoluto lo que el título de este debería indicar, esto es, «Siete libros de
visitas» [médicas], sino que habla de enfermedades epidémicas, populares o
comunes (De morbis popularibus). Realmente se están refiriendo al sentido
médico actual. ¿Por qué? Una hipótesis tendría que ver con el uso por par-
te de estos autores de una clave hermenéutica externa al famoso tratado.
Las traducciones latinas de los tratados médicos griegos se perdieron en la
misma Antigüedad y es posible que ya entonces se hubiera perdido también
la conciencia de que en la lengua griega el título de ese tratado se refería
solamente a las visitas de unos médicos a sus pacientes, suplantándose en
el término epidêmía su significado originario por el de uno de los dos tipos
de enfermedades, a saber, las enfermedades colectivas o comunes, denomi-
nadas abreviadamente con el término griego «epidémicas» o «por causa de
una epidemia» en razón de su atribución a la visita de algo nocivo que llega-
ba de fuera por el aire y que se introducía en el cuerpo al respirar.

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA
'ϞϟϪϡϘϚϤϞϟϨϚ

Por lo general el término griego epidêmía no se tradujo al latín en su


uso común. En cambio, en el ámbito médico ese vocablo griego que for-
maba parte del título de un importante tratado hipocrático se vertió al
latín como morbus popularis o vulgaris.
La historiografía médica ha puesto de relieve, con razón, que el Libro
de las epidemias es el primer texto que consigna historias clínicas com-
pletas; sin embargo, no ha relacionado el sentido originario de su título
(epidemia como visita del médico a sus pacientes) con su contenido (una

239 —
18 —

valiosa colección de historias clínicas).


las prácticas de control y rutina diarias. Se suele destacar la «vocación», el Por todo lo apuntado y sobre todo por esta mala traducción de «epi-
«amor hacia el otro», «su actitud de entrega» por encima de las concretas demia», esta ha acabado con identificarse en la práctica con la peste
condiciones de trabajo, y la necesaria capacitación constante que les es re- o pestilencia y ambos serán términos polisémicos e inespecíficos. Un
querida para que puedan estar a la altura de las demandas del sistema. La buen ejemplo actual de este hecho es la disciplina Epidemiología, que se
falta de insumos, de materiales de protección adecuados, son situaciones consagra al estudio de la frecuencia y distribución de las enfermedades
que, si bien no son nuevas, toman un mayor protagonismo ya que no siem- en las poblaciones humanas.
pre fueron tan visibles como en estos tiempos.
El contexto pandémico puso en evidencia en el sector de enfermería si-
tuaciones de falta de reconocimiento de derechos laborales, actitudes de
discriminación, desjerarquización de la labor a causa de la feminización y la
condición de clase. Las voces de «expertos» en los medios de comunicación
y las acciones celebratorias pasan, principalmente, por los profesionales de
la medicina. Muchos otros saberes que tendrían bastante para aportar so-
bre las formas de evitar contagios y cuidar, en el sentido de ponerse en el
lugar de ese otro al que se cuida, están ausentes en el debate público. Es
muy pronto para anticiparse, pero quizás la muerte de María Ester Ledesma
pase de ser un caso aislado y anecdótico y se convierta en un asunto público
que permita abrir el debate y hacer escuchar los reclamos del sector, histó-
ricos y presentes. Salir del silencio hospitalario que intentó imponer el sis-
tema de salud por medio de diferentes estrategias es un horizonte deseable
para el futuro próximo.




MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS




LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA












  Luis Miguel Pino Campos

Karina Ramacciotti
Catedrático de Filología Griega de la Universidad de La Laguna.
238 —

19 —
Investigadora Independiente del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Universidad Nacional de Quilmes, Pedro Justo Hernández González
donde también es Profesora Titular de Historia Social. Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de La Laguna.
El lenguaje, entre los efectos de la pandemia tibilizar el trabajo con las responsabilidades domésticas. Asimismo, la falta
de recursos humanos conforma uno de los problemas fundamentales que
afectan a la ocupación, y este déficit de trabajadores se manifiesta no solo
Bertha M. Gutiérrez Rodilla
por la escasez en el número de enfermeras/os en ejercicio y la consecuente
Universidad de Salamanca
sobrecarga laboral que esto implica, sino también por su calificación, con-
formando un déficit cuali-cuantitativo de recursos humanos6.
OOO
0ϬϨϟϧϨϛϠϨϛѝϬϬϟϙϨϡϬϪϞϗϤϩΠ

Con la pandemia el panorama descrito empeoró. Estamos atravesando un

L as palabras tienen su propia vida. Hay algunas, como mesa, silla, ca-
ma o cuchara que no pertenecen a una época concreta, no se relacio-
nan con el tiempo en que se diseñaron los objetos a los que designan,
sino que han dado el salto hasta convertirse en universales. Es decir, sus
equivalentes se hallan presentes en numerosas lenguas y, además, lo están
momento que se caracteriza por la «prohibición» del contacto físico. Sin em-
bargo, el sector de la enfermería, con medidas de protección adecuadas, debe
seguir haciendo muchas de esas acciones para preservar la vida de otras per-
sonas. Aunque desde sectores de la prensa se reconozca a los «enfermeros
[como] el recurso humano imprescindible para la lucha contra el coronavirus»y la
desde hace siglos, pues es habitual que muchos de los que han vivido en Organización Mundial de la Salud haya declarado el 2020 Año Internacional
ellos hayan utilizado con absoluta normalidad los citados objetos. del Personal de Enfermería y Partería por ser el aniversario de  Florence Nigh-
Otras palabras, en cambio, asaltan por sorpresa, de la noche a la ma- tingale, ni una cosa ni la otra aminora las situaciones de discriminación que
ñana, a los hablantes, porque empiezan a aparecer de repente y lo harán ha sufrido el personal sanitario en general, pero para el caso de la enferme-
ininterrumpidamente durante un tiempo en los medios, la prensa, la te- ría se cuentan varios incidentes tales como el sufrido por una trabajadora
levisión, las redes sociales…, como ha sucedido durante la situación coro- en la localidad de Santo Tomé,  obligada a mudarse de su domicilio tras recibir
navírica que nos ha tocado vivir. Esos hablantes se hartarán de oírlas y se amenazas de sus vecinos que la acusaron de ser un agente transmisor del vi-
verán obligados a emplearlas, sin siquiera saber de muchas de ellas ni su rus. Tampoco es un hecho pasajero que la segunda víctima de coronavirus
origen ni su significado. A pesar de esta manera tan súbita de presentarse, entre los profesionales de la salud haya sido un enfermero de 47 años del
entre ellas no serán pocas las que ya existían, las que surgieron en otras Instituto Médico Brandsen. Otra enfermera que trabajaba en un hospital

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA
circunstancias en el pasado, que fueron utilizadas cientos de veces en de la Provincia de Buenos Aires, María Ester Ledesma, había presentado su
los textos y permanecen atesoradas en los diccionarios. Algunas de ellas, pedido de licencia laboral por enfermedades prexistentes; ella y su madre
auténticos términos científicos o técnicos que solo manejaban los espe- fallecieron de coronavirus y su hijo está internado por estar contagiado de
cialistas de cada ámbito. Otras, sin embargo, serán de nuevo cuño, fruto COVID-19. Ese último caso sucedido en un contexto de incremento de casos
natural del vigor de las lenguas, de la creatividad de sus hablantes y, en de infectados y de muertes diarias  ha motivado la movilización sindical del
ocasiones, del peso que ejercen sobre las demás, las lenguas dominantes sector de enfermería.
en cada momento. En el presente, el inglés. Ese «primer lugar de las trincheras», como se suele decir, homologan-
No hay que romperse mucho la cabeza para darse cuenta de que el uso do el ámbito sanitario con un campo de batalla, les expone a un lugar de
de voces como desescalada, con su escalada previa, forma parte de estas últi- mayor contagio dado la constante manipulación de los cuerpos para hacer

237 —
20 —

mas, donde cualquier hispanohablante emplearía ir ‘reduciendo’, ‘disminu-


yendo’, ‘rebajando’ o ‘bajando’ de un modo gradual por ejemplo, para deses-
6. Pereyra, F. y Micha, A. (2016). La configuración de las condiciones laborales…
de Salud Pública (1947) y la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Pe- calar algo y ‘aumentándolo’, ‘intensificándolo’, ‘ganando’ o ‘subiendo’ para
rón (1948). Ambas colaboraron en la capacitación de recursos humanos para escalarlo. Como tampoco hay que ser muy perspicaz para entender que CO-
satisfacer las demandas de un sistema de salud pública más complejo4. VID-19 no es un acrónimo que responda a unas voces españolas, sino in-
A partir de los años cincuenta y, a tono con lo que sucedía en otras lati- glesas: Coronavirus disease 2019, es decir, la enfermedad producida por el
tudes, la enfermería pasó a tener un lugar en la universidad. Se mejoraron coronavirus del 2019. En concreto, por el virus SARS-CoV-21. Cabría usar
las técnicas a la luz de los cambios que se producían en la ciencia, la tec- la forma españolizada, ECOVI-19 (la E correspondería a «enfermedad»
nología y la industria farmacéutica. Se modificaron los programas de estu- por sustitución de la D de disease), y hasta acuñar un neologismo en es-
dio, se incrementaron las horas cursadas, se mantuvieron estrictas normas pañol para denominar dicha enfermedad (¿covidia?, ¿covidismo?), pero el
morales, ya que según se creía, el profesionalismo no solo pasaba por ma- éxito de cualquier hispanismo a estas alturas del cuento sería escaso. Otro
nejar prácticas modernas de asistencia y cuidado, sino por contar con pau- acrónimo del que no hace falta desvelar que su origen se halla en el inglés
tas de obediencia y de disciplina que iban desde el uso del uniforme, has- es ese SARS citado, formado a partir de Severe Acute Respiratory Syndrome.
ta el mantenimiento de conductas consideradas ideales en la vida privada. Es decir, un síndrome respiratorio agudo que, en español, nunca sería se-
Sus recorridos universitarios trajeron como consecuencia para muchas de vero, sino grave, por más que los profesionales sanitarios hispanohablan-
ellas un salto cualitativo. En efecto, implicó su ascenso social, jerarquizó a tes se empeñen desde hace unos años en calificar las enfermedades o los
la profesión e inspiró a que muchas de las universitarias tuvieran un papel síndromes con un adjetivo como severo, que solo puede aplicarse en espa-
importante en la representación de la enfermería nacional e internacional, ñol a la rígida, dura o rigurosa disciplina que impone un padre, un profe-
y empezaran a ocupar cargos docentes y de supervisión en los espacios for- sor o una institución, por ejemplo.
mativos y en las agencias estatales, tanto provinciales como nacionales, y Pero, como decía, son muchas, asimismo, las denominaciones y ex-
tareas de edición en revistas profesionales. Como contrapartida, la existen- presiones que surgen en los momentos de crisis –así ha sucedido tam-
cia de enfermeras universitarias en los ambientes laborales amplió la bre- bién con el coronavirus– como resultado de la fuerza creativa de los
cha con quienes no tenían dicha titulación y potenció, aún más, las diferen- hablantes llevados por las posibilidades lúdicas que ofrecen las len-
cias regionales, intergeneracionales y de clase5. guas. A este grupo pertenecerían los mil y un nombres, por ejemplo,
En la actualidad la profesión, según un estudio reciente, está marcada que se le han dado, generalmente en el registro coloquial, al propio vi-
por salarios bajos, pluriempleo, falta de equipamiento e infraestructuras rus –cabronavirus, confinavirus, coronabicho, coronillavirus o mierdavi-

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS

LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA


adecuadas, exposición a riesgos biológicos, químicos y físicos y estrés labo- rus, serían algunos de ellos– y a otras realidades presentes en el mo-
ral. Entre las enfermedades asociadas a dichas condiciones, destacan las os- mento álgido de la pandemia –balconazis, corinavirus, coronaplausos,
teomusculares y articulares producidas por esfuerzos físicos que demandan resistireners o covidnoicos, por espigar solo algún ejemplo–. No son pocos los
las tareas, así como también alteraciones del patrón de sueño y fatiga, sobre que, de estos nombres, empiezan a ser protagonistas de entradas de blog2
todo entre las mujeres que trabajan en horarios nocturnos y deben compa- y se recogen en improvisados glosarios o covidiccionarios3. La mayoría de
estos vocablos, ágiles y sugerentes, desaparecerá a la misma velocidad a la

4. Ramacciotti, K y Valobra, A. (2015). Feminización y profesionalización de la enfermería. En C.


Biernat, J. M. Cerdá y K. Ramacciotti (Dirs.), La salud pública y la enfermería en la Argentina. (pp. 1. Gonzalo, C. (10 de marzo de 2020).  COVID-19 es femenino, queridos míos, El nanoblog del Gonz.
236 —

287-313). Bernal: Universidad Nacional de Quilmes.

21 —
2. Navarro González, F. (25 de mayo de 2020). El lenguaje en tiempos de covid. Diario Médico.
5. Ramacciotti, K. y Valobra, A. (2017).  El dilema Nightingale: controversias sobre la profesionali-
zación de la enfermería en Argentina 1949-1967. Dynamis, 37(2), 367-387. 3.  Covidcionario,  Glosario de COVID-19 o  Términos del coronavirus, entre otros.
que apareció, aunque tal vez alguno logre quedarse. Algo, que les resul- En este primer momento los espacios formativos tendieron a orientarse
tará más fácil a los que, a pesar de haberse creado bajo el Imperio de la exclusivamente a una formación práctica, focalizada en las tareas de lim-
COVID-19, no responden a la espontaneidad de los hablantes, sino a la pieza, cuidado, atención de los primeros auxilios y al estricto acatamiento
imposición de las autoridades, como podría ser el caso de la infodemia o de las prescripciones médicas. Un hito importante de la modernización del
de la nueva normalidad. cuidado sanitario en la ciudad de Buenos Aires estuvo ligado a los cursos
Más allá de las neopalabras y neoexpresiones covidianas y de los préstamos que impartió Cecilia Grierson, primera graduada en medicina de la Univer-
mal adaptados derivados de la hegemonía del inglés y de nuestra pérdida de sidad de Buenos Aires (1889). Dichas clases estuvieron destinadas al per-
espíritu crítico ante él, lo cierto –tal vez también lo llamativo– es que no son sonal que trabajaba en los hospitales porteños, y algunas de ellas tuvieron
ellos los que más interés han despertado. Así, cuando se decretó el estado de lugar en los consultorios de los colegas de Grierson, quienes apoyaron su
alarma y las autoridades buscaban al paciente cero y pregonaban la distancia iniciativa pues consideraban necesario formar profesionales en enfermería
social; cuando los sanitarios se pegaban por un EPI en condiciones y expe- o, al menos, instruir al personal que se ocupaba de dichas labores. Estas cla-
rimentaban con la hidroxicloroquina o el remdesivir; cuando proliferaban los ses fueron el inicio de la Escuela de Enfermeras, Enfermeros y Masajistas
capitanes a posteriori y unos nuevos terraplanistas discutían sobre murciélagos, de la Ciudad de Buenos Aires3.
pangolines o el 5G; y cuando la población se lanzaba a conseguir el pico de la En las décadas de 1940 y 1950 el crecimiento de puestos laborales vincu-
curva, o mejor, su aplanamiento, se rociaba sin parar con geles hidroalcohó- lados a las tareas de cuidado y de enfermería fue motivado por la expansión
licos y se fabricaba con lo que podía –ayudada por los infinitos tutoriales de hospitalaria, el incremento de las campañas sanitarias y la modernización
guasap– las más exóticas mascarillas –en Hispanoamérica también barbijos, en las técnicas médicas que demandaban mayores tareas en su implemen-
cubrebocas, tapabocas y nasobucos–; entonces, cuando todo esto pasaba, las tación. Si en la etapa anterior las prioridades en la formación profesional
palabras que mayor curiosidad causaban no eran tanto las voces de últi- estuvieron basadas en resolver la emergencia sanitaria, brindar primeros
ma hora, sino aquellas que contaban con una cierta tradición en español. A auxilios y atender en los hospitales; en esta segunda etapa, la asistencia se
este respecto resulta muy ilustrativo, según lo ha señalado la propia Real articuló con la faz preventiva y la preparación profesional. Esto significó
Academia Española4, que el diccionario en línea de esta institución haya ro- que la capacitación para las enfermeras estuvo centrada en que tuvieran los
to todos sus récords superando los 100 millones de consultas desde que la conocimientos necesarios para salir de las unidades hospitalarias y ocupar-
COVID-19 llegó hasta nosotros: altruismo, análisis, asepsia, asintomático, bulo, se de la prevención, la atención y la derivación a los centros hospitalarios.

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA
contagiar, contingencia, cuidar, diezmar, disnea, endemia, enfermedad, epidemia, Asimismo, las campañas sanitarias, tanto en territorio como en los espacios
exacerbar, febrícula, fómite, héroe, hipocondría, hisopo, infectar, inocuo, intubar, fabriles y escolares, tuvieron un lugar preponderante en la capacitación que
lejía, letargo, medicar, mitigar, morbilidad, morgue, neumonía, ralentizar, remi- ellas recibían. Sus espacios laborales fueron tanto los espacios urbanos co-
tir, resiliencia, resistir, respirador, salud, sesgo, solidaridad, triaje, virólogo, virtual, mo los rurales y, por lo tanto, a las preocupaciones de las enfermedades
virus o vulnerable, son solamente algunas de ellas. epidémicas e infectocontagiosas se sumaron las inquietudes por las enfer-
Las que encabezan la clasificación, las tres más buscadas en el diccio- medades endémicas y crónicas. Durante estos años las políticas sanitarias
nario académico, han sido cuarentena, confinamiento y pandemia, ninguna estimularon espacios formativos para incrementar dichas pericias. A los
de las cuales se ha creado en épocas recientes. Así, cuarentena se utiliza en espacios ya existentes se sumaron la Escuela de Enfermería de la Secretaría

235 —
22 —

3. Martin, A. (2015). Mujeres y enfermería: una asociación temprana y estable (1886-1940). En C.


4. Real Academia Española. (14 de mayo de 2020).  El Diccionario de la lengua española alcanza su Biernat, J. Cerdá y K. Ramacciotti (Dirs.). La salud pública y la enfermería en la Argentina (pp. 257-
récord con 100 millones de consultas en el último mes. 286). Bernal: Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes.
0 Ϭ  Ϩ ϟ ϧ Ϩ ϛ Ϡ Ϩ ϛ ѝ Ϭ  Ϩ ϟ  ϡ Ϭ  ϥ Ϥ Ϛ ϙ Ϟ ϛ Ϥ Ϭ  ϩ Ϩ ϡ  Ϛ Ϥ Ϛ ϙ Ϩ Ϡ Ϭ  ϩ Ϩ  Ϛ Ϭ ϡ Ϙ ϩ medicina para designar la adopción de medidas de aislamiento con el fin
ϝѭϫϡϤϪϞ de contener el avance de una enfermedad infecciosa. Aunque ya en la An-
tigüedad y en los primeros siglos medievales existieron esas medidas de
En los grandes centros urbanos de la Argentina, las tareas de cuidado
aislamiento, como por ejemplo, la construcción de leproserías, la prime-
y asistencia a las personas que demandaban atención en el sistema sani-
ra vez que se usa cuarentena como término médico, con este significado
tario estuvieron ligadas a las labores que las mujeres brindaron, dadas sus
específico, lo encontramos en italiano en el siglo XIV, tras la terrible epi-
supuestas virtudes vinculadas a la caridad y a los cuidados, como espacios
demia de peste que asoló Europa. En el importante puerto de la enton-
donde desplegar sus dotes innatas. Las urgencias que motivaban los bro-
ces colonia veneciana Ragusa –hoy Dubrovnik– se puso en 1377 la primera
tes epidémicos, los accidentes laborales y las enfermedades infantiles, el
cuarentena de la historia. Dicha palabra hacía alusión a los cuarenta días
mantenimiento de vidas frágiles y dependientes, entre otras cuestiones,
que los barcos y las personas que se encontraban en ellos debían esperar
solían tenerlas como principales dadoras de atención y cuidado. En las
como medida de prevención para bajar a tierra. Después se ha aplicado
salas de los hospitales fue habitual la presencia de las Hermanas de la Ca-
en otras enfermedades infecciosas con mayor o menor éxito dependiendo
ridad, religiosas de otras órdenes y mujeres de sectores populares que se
de las características epidemiológicas de cada una de ellas. En el presen-
acercaban a los hospitales y ejercían como cuidadoras, enfermeras, mu-
te, la cuarentena se ha desdibujado, pues su uso ha traspasado el ámbito médi-
camas, voluntarias o secretarias. Para las segundas, el atractivo podía ser
co, cargándose de diferentes significados. Incluso, ya no siempre el aisla-
un exiguo salario, la esperanza de obtener, en algún momento, un cargo
miento sanitario de una cuarentena es de cuarenta días. En el caso de la
efectivo, la entrega de alguna propina, o tener un techo y comida. Las re-
COVID-19, generalmente ha sido de 14.
ligiosas tenían una mayor jerarquía, ya que organizaban las salas y podían
El confinamiento –entendido en su sentido médico, pues posee signifi-
dar órdenes directas al personal que allí trabajaba. Con excepción de al-
cados pertenecientes a otros ámbitos, como el del Derecho por ejemplo–,
gunos de los hospitales administrados por comunidades inmigrantes, que
vendría a redundar en lo dicho para la cuarentena, ya que se refiere a la re-
contaban con cursos de enfermería o pequeñas escuelas como, por ejem-
clusión obligatoria, en la propia vivienda o en un centro sanitario o espe-
plo, el Hospital Británico, no existían ámbitos, ni bajo la tutela estatal ni
cialmente diseñado para ello, de aquellas personas afectadas por una deter-
universitaria, para la formación profesional2.
minada enfermedad infecciosa o sospechosas de estarlo con el fin de evitar
La lógica del sacrificio y la caridad que guiaban estas actividades, fue-
su propagación, pero también de personas sanas, para tratar de que no se

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS

LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA


ron argumentos funcionales para mantener sueldos bajos o ad honorem.
contagien. Es decir, el confinamiento de dichas personas sería el resultado
En efecto, al considerar esas intervenciones como propias de sus condi-
de aplicar la cuarentena. Aunque la palabra procede del latín y seguramente
ciones naturales, se produjo una desvalorización de sus tareas y, como
se utilizara en épocas anteriores, la primera documentación de la misma se
consecuencia, un menosprecio a su capacitación y a sus derechos labo-
localiza en francés, confinement, en 15795.
rales. La concepción del trabajo femenino como complementario al pre-
La voz pandemia, utilizada sin ninguna duda en la Antigüedad, se perdió
supuesto familiar sostenido por los varones también reforzó el manteni-
en los largos siglos medievales para aparecer de nuevo en el latín renacen-
miento de salarios inferiores.
tista, en el que se encuentra documentada en 1557, y, algo después en inglés,
234 —

23 —
2. Ramacciotti, K. (2020). El cuidado sanitario. Hacia una historia de la enfermería en Argentina. En
K. Ramacciotti (Dir.),  Historias de la enfermería en Argentina. Pasado y Presente de una profesión (pp.
29-66). José C. Paz: Editorial de la Universidad Nacional de José C Paz. 5. Cortés Gabaudan, F. (Coord.).  Dicciomed.
pandemial (1568) y pandemic (1666)6. Su significado, que es el de enfermedad des que contribuyen a la salud, la seguridad física, y el desarrollo de habi-
epidémica que se extiende por muchos países o que afecta a casi todos los lidades cognitivas, físicas o emocionales de las personas, y que interactúan
habitantes de una región determinada, se ha ido modulando hasta llegar a directamente con los receptores del servicio en cuestión.
su regulación actual por la Organización Mundial de la Salud. Por su parte, Por lo tanto, el sector laboral vinculado a quienes cuidan de manera
una enfermedad epidémica es aquella que es muy abundante o frecuente en profesional es muy variado. En este texto nos vamos a concentrar en el
un determinado territorio durante un tiempo concreto. En nuestra época, trabajo del sector de enfermería. Sabido es que en las narrativas las en-
no obstante, se ha restringido su uso a las enfermedades infecciosas y no a fermeras no forman parte del “Panteón” de la medicina. La historia de la
cualquier tipo de enfermedad que pudiera cumplir esas características de medicina suele estar cargada de relatos de trayectorias de galenos en los
cantidad o frecuencia. que se destacan sus virtudes y logros tanto en el terreno de la ciencia como
Nada nuevo bajo el sol, por tanto. Han sido muchas las epidemias y en el de la política. Estos relatos laudatorios han contribuido a la difusión
pandemias habidas en el pasado. Y la reacción de quienes gobernaban de información básica sobre ciertas figuras “relevantes”, pero suelen ob-
fueron parecidas: confinamiento, cuarentena, se llamara al aislamiento viar a otros personajes que tuvieron un rol destacado en la especialización
como se le llamara. Lo que sí se han desarrollado son modos bastante de funciones de las agencias sanitarias y quedaron al margen tanto de las
refinados de conjurar el tedio y hasta el miedo de los confinados, siem- historias oficiales como de las que pretenden diferenciarse por una mira-
pre que su confinamiento haya tenido lugar en el primer mundo: las se- da más crítica y renovada. Me refiero tanto a las médicas como al amplio
ries en el sofá con palomitas, las videollamadas a amigos y familiares o abanico de tareas sociosanitarias que estuvieron en manos de las mujeres
la repostería desaforada, entre otros. Muy lejos quedan esos modos de y están invisibilizadas. Es una historia que implica la construcción de un
cómo se vivía en otros tiempos, pero también de cómo lo han vivido y lo proceso fascinante, que incluye a quienes están en los hospitales, junto a
siguen viviendo los más desafortunados. Por desgracia, para estos pare- los facultativos más descollantes; a sus “auxiliares” en los laboratorios, a
ce que tampoco ha cambiado nada. funcionarias que completan rutinariamente formularios, informes, histo-
rias clínicas para la administración de la gestión de la investigación, o para
la salud. Muchas son mujeres, como las visitadoras de higiene y su papel
4&3&ų&+""7&$&4&/5&9504#630$3ć5*$04A0%&#&4&3*."(*/"%0"53"7ę4%&
otras escrituras, justamente, las de quienes planifican las políticas y depen-

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


LAS PALABRAS DE LA PANDEMIA
den de aquellas para su ejecución. Las agencias estatales requieren de estas
personas para proveer vacunas, brindar cuidados, asistencia y medicinas, y
gracias a su esfuerzo, comprensión y afecto, se pueden detectar dolencias
invisibles ante la mirada clínica. Pero, que sean labores que han tendido a
la feminización no implica que dichas tareas sean un patrimonio natural
de ellas, sino que responden a una construcción histórica y socialmente
impuesta, que determinó entre otras cosas, las diferencias y las desigual-
Bertha M. Gutiérrez Rodilla
dades que la caracterizan respecto de otras profesiones no feminizadas.
Catedrática de Historia de la Ciencia en la Universidad de Salamanca.

233 —
24 —

6. Cortés Gabaudan, F. (Coord.).  Dicciomed.


0EIRJIVQIVɳEEVKIRXMREIRXMIQTSWHIGVMWMWWERMXEVME

Karina Ramacciotti
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
II.- PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE
E P I D E M I A S Y PA N D E M I A S
O
Universidad Nacional de Quilmes

OOO

D esde la declaración el 19 de marzo de 2020 de las medidas de aisla-


miento social preventivo y obligatorio en la Argentina, a partir de las
21hs en las grandes ciudades se escucharon aplausos como homenaje
al personal sanitario que ha debido enfrentar la pandemia de coronavirus en
condiciones de precariedad laboral y escasez de insumos. Esta práctica fue to-
mada de las que surgían en las ciudades europeas, que, por entonces, estaban
pasando por momentos de gran cantidad de personas contagiadas y muertas.
Estas acciones no vinieron acompañadas por un debate público en torno al
porqué de esas condiciones laborales ni a qué interpretación se le podría dar
a dicha situación, dados los años de abandono de la salud pública. En Buenos
Aires, este ritual colectivo duró pocos días; fue más una necesidad de cone-
xión con el otro al inicio de la pandemia que un homenaje sincero.
Esta imagen de aplausos desvanecidos que no sirvieron ni para homena-
jear ni para poner sobre el tapete el estado de la salud pública, hace de de-

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


50/"/5&1"3"3&ų&9*0/"340#3&&--6("326&0$61"30/)*45Ł3*$".&/5&:&/&-
presente quienes tienen la responsabilidad profesional de cuidar en el siste-
ma de salud. Recordemos que cuidar denota un fenómeno multidimensional,
dinámico y complejo, con componentes científico-tecnológicos orientados
hacia la dimensión biológica de la persona cuidada y componentes huma-
nísticos orientados hacia la dimensión emocional, intelectual, social, cultural
y espiritual. Asimismo, y retomando la idea de Ariela Micha y Francisca Pe-
reyra1, las trabajadoras y los trabajadores del cuidado desempeñan activida-
232 —

1. Pereyra, F. y Micha, A. (2016).  La configuración de las condiciones laborales de la enfermería en el


Área Metropolitana de Buenos Aires: un análisis en el cruce del orden de género y la organización del
sistema de salud. Salud Colectiva, 12(2), 221-238.
Caracterización histórica de las epidemias Santesmases, M. J. (2018). The circulation of penicillin in Spain: Health,
wealth and authority. London: Palgrave.
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
Weidel, W. y Pelzer, H. (1964). Bagshaped Macromolecules-a New Outlook
Universidad de Granada
on Bacterial Cell Walls. Advances in Enzymology, 26, 193-232.

OOO 




H ay enfermedades cuya forma de presentación las dota de caracte- 



rísticas sociales especialmente indeseables, las denominadas epi- 
demias, plagas o pestes. En términos históricos, epidemia designa 

una categoría de enfermedad que traduce una amenaza grave para la so- 
ciedad1. Es la versión sanitaria de una catástrofe social que responde a la 

extensión rápida de enfermedades agudas trasmisibles, infectocontagiosas, 
que cursan con alto número de casos y alta letalidad y cuyo origen recono- 


PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


cemos hoy como biológico en forma de entes microscópicos. 
El campo semántico de estos términos nació de la experiencia colecti- 

va de enfermedad, pues, como nos muestran los textos literarios más an- 
tiguos, la presentación de pestilencias ha acompañado al género humano 

en su historia. La investigación histórica y demográfica ha apuntado a que, 
incluso durante un largo periodo de tiempo, la mortalidad catastrófica re- 

sultó decisiva para marcar la evolución cuantitativa de las poblaciones. Las 
sociedades industriales nacieron en un medio donde dichos fenómenos se 


MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


habían convertido en episódicos, algunas veces tan terribles como la gripe 
pandémica de 1918-19. Las décadas centrales del siglo XX conocen la afirma- 

ción de la conciencia de desigualdad internacional frente a los problemas 
de salud, donde los países ricos pretenden haber acabado con el peligro in- 

fectocontagioso, el cual queda restringido a las partes más desfavorecidas 
del mundo. Hacia 1980 se construye una nueva categoría de enfermedades, 

las infecciones emergentes y reemergentes, para dar cuenta de los hallaz- 




231 —
1. Esta incluye, pero no reemplaza, a la definición técnica actual, recogida en España en el  Real María Jesús Santesmases
26 —

Decreto 2210/1995, de 28 de diciembre, por el que se crea la red nacional de vigilancia epidemiológica.
Boletín Oficial del Estado, núm. 295. En esta reconocemos epidemias que no alcanzan necesaria- Profesora de Investigación en el Instituto de Filosofía del
mente la consideración de enfermedades catastróficas. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
exigen ojos entrenados, habilidad manual y mucho conocimiento acumula- gos aportados por la investigación virológica posterior a la II GM aplicados
do en su historia. Esa actividad ha sido desempeñada por muchas mujeres, a una situación de creciente intimidad entre todas las zonas geográficas del
muy a menudo bajo tutela de sus colegas, hombres que dirigían grupos de mundo por mor de la extensión global de las redes de transporte, comercio,
laboratorio y centros médicos o de investigación. Así lo muestra la foto- 563*4.0:-"130-*'&3"$*Ł/%&$0/ų*$504$0/*/5&37&/$*0/&4*/5&3/"$*0/"-&4D
grafía que aparece en redes sociales, internet y medios de comunicación pe- Los demógrafos hablarán entonces de que vivimos una situación «de doble
riódicos: June Almeida al microscopio electrónico en el Instituto de Cáncer carga», sometidos al desgaste producido por enfermedades metabólicas y
en Toronto (Canadá), bajo la mirada atenta de dos hombres que, de pie tras degenerativas junto al persistente de infecciones que puntualmente pueden
ella, parecen supervisar su trabajo aparecer como epidemias locales y que, eventualmente, se pueden transfor-
El puesto de ayudante, como otros de bajo sueldo y dependencia apa- mar en pandemias gracias a la facilidad de comunicación interpersonal que
rente de una dirección superior, se creó para nombrar el trabajo de las caracteriza a la actual civilización global.
mujeres. En España, el secretario general del CSIC, José María Albareda, lo La antigüedad y persistencia, pues, del fenómeno epidémico hace que
hizo disciplinándolo en la Escuela de Auxiliares establecida poco después podamos intentar su comprensión con una perspectiva de larga duración,
de crearse por decreto el propio CSIC, al que la dictadura de Franco le ad- capaz de ayudarnos a desentrañar lo que constituye el entramado básico de
judicó el gobierno del patrimonio de la Junta para Ampliación de Estudios. continuidades histórico-culturales sobre el que asientan las particularida-
Muchas mujeres se han doctorado desde entonces. A June Almeida la doc- des de cada caso en función del contexto preciso.
toró una formación práctica que adquirió como ayudante técnica duran- En este sentido podemos intentar elaborar una caracterización histórica

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


te una década en Inglaterra, con la cual pudo trabajar el resto de su vida de las epidemias. El desconcierto y el desorden que implica la epidemia es,
como experta viróloga. Los planos y los objetos, la distribución del espa- en primer lugar, poblacional. La epidemia es el reino de la muerte, inespe-
cio en las imágenes son, como explica Montserrat Cabré  en este volumen, rada, ubicua, imparable: por la rapidez con que se propaga, como el fuego de un
agentes socioculturales que exhiben género y jerarquías en tiempos de incendio, escribió Isidoro de Sevilla de la peste en sus Etimologías. Esta me-
pandemia, y de investigación. táfora pervive: el antropólogo Paul Farmer, escribiendo acerca de las pes-
tes modernas2 en 1999 decía que la enfermedad por virus Ébola, al menos
&ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ
de manera simbólica, «se ha extendido como un incendio forestal, como

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


Banatvala, J. E. (2011).  Almeida [née Hart], June Dalziel (1930-2007), un peligro sin límites». Según diversas estimaciones, Europa perdió unos
virologist. Oxford Dictionary of National Biography. 20 millones de personas entre 1346 y 1352 por causa de la peste. Casi cuatro
quintas partes de los afectados entonces murieron. Durante un episodio de
Moreno Lozano, C. (5 de abril de 2020).  Seeing COVID-19, or a Visual
fiebre amarilla vivido en Andalucía, en Écija se contó un muerto por cada
Journey Through the Epidemic in Three Acts. Somatosphere.
dos habitantes en 1804. Con ocasión de la gripe pandémica de 1918-19, los
Santesmases M. J. (2016). The bacterial cell wall in the antibiotic era: cálculos apuntan a una cifra de entre 20 y 30 millones de muertos en ape-
An ontology in transit between morphology and metabolism, 1940s-1960s. nas un año en todo el mundo. Los datos de morbilidad serían todavía más
Journal of the History of Biology, 49, 3-36. aparatosos: en Cádiz, atacada por la fiebre amarilla en 1800 se dijo que la
suma de enfermos y convalecientes era igual a su población. Tan es así que
230 —

27 —
2. Farmer, P. (1999). Infection and Inequalities – the modern plagues. Berkeley-Los Angeles:
Univeristy of California Press.
ha sido habitual que las autoridades, civiles o militares, médicas o legas, (&/(36104%&ų&$04$0-03"%0426&&70$"/46$"1"$*%"%1"5Ł(&/"%&"$&3-
en todos los tiempos, se han resistido a aceptar la declaración de epidemia carse e infectar a las células, y que la epistemología vírica de la pandemia
hasta que no se enfrentan con un elevado número de enfermos y, sobre to- de la COVID-19 ha comprobado.
do, de enterramientos. Tejer suele considerarse labor de mujeres –por necesidad, por entrete-
El miedo es otra característica fundamental en la representación social nimiento, por placer; a mano o a máquina, en máquinas caseras, con teje-
de la epidemia. El primer motivo es la elevada morbilidad y letalidad cono- doras artesanas o industriales–. El poder simbólico del tejido se ha usado
cida o supuesta de la enfermedad amenazante. Otro factor es la duda sobre para dar cuenta de la forma, la función y la construcción y destrucción de
las capacidades de la medicina para hacerle frente, por el desconocimiento -"41"3&%&4%&-04.*$30#*04D0-ű"3%&*%&-:&-.65&-;&3%&4$3*#*&-
acerca de la enfermedad, la ausencia de tratamiento o de prevención eficaz. ron en 1964 la pared bacteriana asemejándola a la calceta: una molécula
A ellos se unen los efectos nocivos de la disrupción social producto de la con forma de bolsa tejida de forma más o menos tupida permitiría expli-
epidemia, tanto mayores cuanto más grave sea esta. car que la ruptura de algún hilo por lisozimas o antibióticos terminara
Desde que existe una esfera pública de información, comenzando con por quebrar la pared completa de manera que la bacteria pudiera llegar a
la aparición de la prensa escrita, se ha advertido el impacto de las noticias resultar completamente deshecha al quedar protegida solo por la mem-
y del tenor de las mismas sobre la conciencia popular. En efecto, el miedo, brana, más frágil y permeable.
como pasión o movimiento del ánimo, era capaz, según las ideas médicas Las imágenes del coronavirus obtenidas por June Almeida con el mi-
imperantes, de trastornar el orden fisiológico y producir daño o enferme- croscopio electrónico comunicaban también fragilidad, pero quizá, o,

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


dad, incluso la muerte, además de poder extenderse por contagio3. En 1832, sobre todo, parecían borrosas e imprecisas. Al ser producto de la tecno-
la Instrucción preventiva contra el cólera editada por las autoridades sanita- logía, la imprecisión y su carácter borroso no las desacreditaban; al con-
rias francesas advertía: «es mayor el miedo que causa el esperarla [la enfer- trario, esas formas de bordes poco definidos, aparentemente disueltos
medad colérica] que el riesgo que se corre cuando existe». Lo importante es en el fondo, contribuyeron a la promesa de una tecnología mejor, que
que se trata de una apreciación generalizada y dominante en la conciencia proporcionaría por fin esa claridad que la forma natural había adquirido
colectiva, que se autoalimenta de manera incontrolable a través de noticias con el dibujo. Y el dibujo regresaría con la mano consciente de las dibu-
y opiniones más o menos fundadas, y cuya peculiaridad radica antes en su jantes de los CDC, quienes ofrecieron esa bola tejida dentro de la cual

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


sintonía con el estado general de opinión que con cualquier otro elemento se esconde el ácido nucleico, detectable por acción de una polimerasa
de prueba objetiva. que, al multiplicarlo en cantidades suficientes, permite su detección y el
El desorden social es otro acompañante inevitable. El caos mortuorio diagnóstico de la infección.
y la desorganización que implica una gran proliferación de personas en- El diagnóstico, a veces convertido en un kit, en una caja negra de las que
fermas, resultan profundamente disruptores de los engranajes societarios: hablaba Bruno Latour, en la que entra el producto en muy escasa cantidad
los campos quedaban abandonados en tiempos de peste, como dejaron de por un lado y sale multiplicado por el otro, no se realiza siempre de forma
circular los tranvías con motivo de la gripe epidémica de 1918, los nego- automática. Los microbios se examinan al microscopio óptico desde hace
cios suspendidos, las operaciones de guerra comprometidas. Esta desorga- siglos y al microscopio electrónico desde hace poco más de cincuenta años.
nización se ve agravada por los efectos de las medidas que se adoptan para Ambos instrumentos necesitan que la materia a observar se prepare con
combatir la enfermedad. cuidado: la muestra biológica se somete a tinción, purificación parcial o to-

229 —
28 —

tal y otras prácticas similares. La destreza en el manejo del aparato incluye


saber preparar aquello que va a examinarse. La virología y la microbiología
3. Novella, E. (2011). La medicina de las pasiones en la España del siglo XIX. Dynamis, 31(2), 453-473.
Virus y género: coronas y microscopios en la era antibiótica1 La extensión epidémica va unida, en la representación popular, a la idea
del contagio, que solo tardíamente fue admitida de pleno por la ciencia mé-
"3Ĩ"&4Ř4"/5&4."4&4 dica, que dio mayor relevancia históricamente al concepto de causalidad
Instituto de Filosofía. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid) atmosférica (técnicamente denominado infección). Ambos, contagio e in-
fección, se fundieron en un único concepto a la vez que triunfaba la idea
de «causa universal» que fue posteriormente validada por la naciente Mi-
OOO
crobiología a partir del último cuarto del siglo XIX4. A la idea de contagio
van unidas las más antiguas medidas preventivas: una, la huida –«alejarse

J
pronto, ir muy lejos y ausentarse por mucho tiempo», fue el consejo de Ben-
une Danziel Hart Almeida es una de las mujeres a quienes la pandemia
jamin Franklin ante la fiebre amarilla5–, práctica propia de una considera-
ha convertido durante unos pocos días en científica célebre. La BBC
ción de la salud como asunto exclusivamente personal o privado. En segun-
y después otras publicaciones periódicas, también en castellano, la
do lugar, las medidas de aislamiento o cuarentenarias, establecidas desde
han biografiado con motivo de la pandemia de la COVID-19 porque las
una consideración de salud comunitaria o poblacional, que comenzaron en
fotografías que obtuvo al microscopio electrónico a mediados de la dé-
la antigua Ragusa veneciana (hoy Dubrovnik) en 1377 para controlar los bar-
cada de 1960 son las primeras que se conocen de un coronavirus. El halo
cos sospechosos por proceder de zonas epidemiadas y que, a partir del siglo
que rodeaba a la forma más o menos esférica de las imágenes que June
XVII, se extendieron paulatinamente también a las comunicaciones terres-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


Almeida había obtenido con el microscopio electrónico se llamó coro-
tres y a las poblaciones que padecían la peste, con su acompañamiento de
na (en castellano literal). En 1968, esos contornos que nadie había visto
cordones militares para hacerlas efectivas. Del paradigma atmosférico pro-
antes se usaron para darle nombre. Un grupo de especialistas en viro-
ceden las prácticas desinfectoras, las primeras de las cuales consistieron en
logía, entre ellos la propia Almeida, exhibió el acuerdo que procede a la
modificar las cualidades del aire mediante la quema de hierbas aromáticas,
construcción de verdades científicas al publicar en la revista británica
por ejemplo, o moverlo a cañonazos disparados sin bala y que a partir de
Nature la notificación del nombre a un nuevo grupo de virus. El halo re-
finales del siglo XVIII se nutrieron de los medios proporcionados por la quí-
sultó compuesto de un conjunto de protuberancias características de su
mica, en forma de fumigaciones con ácidos minerales6.
actividad patógena.

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


La aplicación de la cuarentena suponía auténticos estados de asedio con-
Cristina Moreno Lozano ha contado que las ilustradoras del Centro de
tra las localidades atacadas por la peste, la fiebre amarilla o el cólera, donde
Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés),
se obstruía todo tráfico comercial y, en consecuencia, faltaban y se encare-
entre ellas Alissa Eckert, han producido una buena imagen del virus. El ico-
cían las subsistencias y se acarreaba la ruina a empresas y familias.
no, que se ha visto en tantas informaciones y que Moreno Lozano reprodu-
ce en su texto sobre  las culturas visuales de la COVID-19 en España se pa-
rece a una bola tejida con una de esas lanas de aspecto aterciopelado que se
venden para hacer punto: mano de hierro en guante de terciopelo, se podría 4. Rodríguez-Ocaña, E. (1992). Por la Salud de las Naciones. Higiene, Microbiología y Medicina
decir del coronavirus así representado. Las protuberancias son en esa ima- Social. Madrid: Akal.

5. Repertorio Médico Extranjero (1832), 1, 19-20.


228 —

29 —
6. Carrillo, J.L., Riera Perelló, P., y Gago, J.R. (1977). La introducción en España de las hipótesis
miasmáticas y prácticas fumigatorias. Historia de una polémica (J.M. Aréjula – M.J. Cabanellas).
1. Este escrito ha sido elaborado a partir de un  texto breve sobre June Almeida. Medicina e Historia, 2ª época (67), 7-25.
La desconfianza hacia la autoridad es otra característica de la expe- Durante la crisis de la COVID-19, el hospital ha usurpado simbólicamen-
riencia epidémica en todos los casos, tanto más profunda cuanto mayor te al ámbito doméstico el protagonismo compartido en la atención asisten-
sea la distancia sociocultural con la misma. No ha sido infrecuente en la cial a la epidemia. La parquedad con la que otras sociedades representaron
historia la conjunción de catástrofes morbosas con insurrecciones, tumul- su gestión de la enfermedad nos descubre, sin embargo, una perspectiva
tos o disturbios de orden público cualquier nivel. Con anterioridad a la in- escondida en la profusión de imágenes con las que escenificamos la nuestra.
corporación de los principios doctrinales del liberalismo, las disposiciones Su pulcritud desvela lo que la abundancia y la ansiedad por mostrar tienden
sanitarias (cuarentenarias) formaban una jurisdicción especial, donde las a ocultar con resultados perversos: nuestra confianza radical en la disponi-
funciones de acusación y juez recaían en la misma autoridad militar. La ex- bilidad y eficiencia de los cuidados domésticos y en quienes los prestan.
cepcionalidad jurisdiccional se superó cuando se produjo la incorporación
de la medicina al Estado mediante la organización de la sanidad. Con la le-
&ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ
gislación sanitaria, inaugurada en Inglaterra en 1848 y en España en 1855, se
articula un nuevo nicho profesional –el de los higienistas o salubristas, ex- Green, M., Walker-Meikle, K. y Müller, W.P. (2014). Diagnosis of a ‘Plague’
pertos en Salud Pública– cuya relevancia social depende de la credibilidad Image: A Digital Cautionary Tale.  The Medieval Globe, 1, 309-329.
que obtenga el ejercicio de sus funciones de defensa sanitaria.
Jones, L. y Nevell, R. (2016).  Plagued by doubt and viral misinformation:
the need for evidence-based use of historical disease images. The Lancet Infec-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


tious Diseases, 16(10): 235-240.
Garner, A. (Curator). (2018).  Facendo Il Libro. The Making of Fasciculus
Medicinae, an Early Printed Anatomy. The New York Academy of Medicine.
Fasiculo de Medicina in Volgare (2001) [1494]. Treviso: Università degli
Studi di Padova/Edizione Antilia.



MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS




227 —
30 —

45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" Montserrat Cabré i Pairet


Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada. Catedrática de Historia de la Ciencia en la Universidad de Cantabria.
La imagen, armónicamente distribuida en tres planos, detalla la visi- De ayer a hoy. El comportamiento de los sanitarios en tiempos
ta de un médico a un enfermo de peste con facies hipocrática que augura de epidemia
una muerte cercana. Se encuentra postrado en el lecho de una estancia do-
méstica, característica que se subraya con la presencia en la escena de un Carmel Ferragud
gato. Sin duda, la alcoba pertenece a una casa acomodada: en el centro se Universitat de València. Institut Interuniversitari López Piñero
encuentra una cama, ricamente tallada y con una almohada decorada, que
divide la escena en dos planos bien diferenciados.
OOO
En posición central se encuentra el médico, que con su mano derecha y a
cierta distancia toma el pulso al enfermo mientras sostiene con la izquier-

P
da una poma o bola de olor para purificar el aire que respira por su nariz
oco después de que empezara el confinamiento muchas personas
:46#0$"D".#*ę/&/-"'3"/+"13*/$*1"-%&-"7*Ļ&5"ų"/26&"/"-.ę%*$0
pensaron que quienes arriesgan su salud, y algunos más que eso, par-
dos asistentes. El situado a la derecha y más cercano al paciente permane-
ticularmente las trabajadoras y los trabajadores de la sanidad, me-
ce de espaldas al mismo, sosteniendo una tea y un cesto típicamente utili-
recían un sincero homenaje. Esta manifestación de agradecimiento se ha
zado para transportar de forma segura los frascos de cristal que contenían
venido desarrollando de forma diversa, ya fuera con palmas y silbidos enér-
la orina cuya inspección experta permitía el diagnóstico y el pronóstico de
gicos, con percusión doméstica (aunque no toda estuvo dirigida a este sec-
una enfermedad. El asistente más alejado al paciente también sostiene una

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


tor, ni por las mismas razones), y al menos en mi tierra, Valencia, que so-
antorcha mientras observa atentamente de frente.
mos muy dados a la música, con tabal i dolçaina (tambor y dulzaina) u otros
De modo simétrico, al otro lado de la cama y en el plano más alejado,
instrumentos de los que configuran las bandas musicales que tanto abun-
tres mujeres de edad avanzada, dos de ellas marcadamente viejas, repre-
dan por aquí. Bien merecido que lo tienen, por supuesto. Pero al fin y al ca-
sentan no ya la visita médica puntual sino la atención doméstica y conti-
bo son profesionales, son sus conocimientos, que tanto les costó adquirir,
nuada que gestiona el curso de la enfermedad y que acompaña y satisface
es su vocación y es su trabajo, que hacen a diario tan bien, y su compromiso
las necesidades vitales del paciente. A nivel visual, ocupan un espacio que
ético, deontológico, lo que les hace continuar, sin que todo ello quite la he-
conecta la alcoba con el resto de la casa, como muestra el hecho que dos de
roicidad que supone seguir adelante en condiciones tan adversas como las

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


ellas, situadas a la izquierda de la viñeta, son protagonistas de una acción
que estos días les han tocado vivir (no puedo evitar pensar en amigos y ami-
coordinada, pues entran juntas y hablando en la habitación donde yace el
gas médicos, enfermeros y farmacéuticos que trabajan en hospitales y cen-
paciente. La que ocupa la posición central lleva en sus manos una escudilla
tros de atención primaria...). Seguramente nadie habrá pensado en la huida
cuyo contenido –probablemente caldo– ha sido preparado en otra estancia.
como posibilidad para evitar poner en riesgo su vida (o tal vez sí).
La tercera mujer, ajena a sus compañeras y al procedimiento del médico,
Cuando estudio la actitud de los practicantes de la medicina durante
dispone la ropa de la cama en la que descansa el enfermo.
las epidemias que se sucedieron en mi querida Edad Media, las cosas cam-
La ilustración del tratado de peste nos muestra de modo ostensible dos
bian bastante. Y no es que aquellos médicos no tuvieran una preocupación
esferas fundamentales, si bien jerarquizadas, en la atención a la enferme-
profunda por la etiqueta médica, por cómo debían comportarse con sus pa-
dad epidémica: dos ámbitos diferenciados por el sexo de sus protagonistas,
cientes y familiares y amigos para llevar adelante con éxito su actividad clí-
los espacios, los instrumentos de trabajo, el grado de contacto y convivencia
226 —

nica. El médico era al fin y al cabo un imitador de Jesucristo, el más gran-

31 —
con el paciente, los tiempos de dedicación y los quehaceres. Dos esferas de
de de los sanadores y el modelo a imitar -siguiendo una larga tradición
la asistencia que interactúan y cooperan.
con sustento bíblico-, pero que en un mundo mercantilizado extraordi-
nariamente había encontrado un lugar para una remuneración salarial. lación ilustrada de textos en lengua italiana que ampliaba los que con-
El reconocimiento social convirtió a no pocos de ellos en individuos con figuraron el libro en su edición latina original, publicada en Venecia en
gran prestigio, adinerados, algunos con señorío propio y vasallos; se ali- 1491, y que fue dibujada para acompañar un tratado de peste atribuido
mentaron con carnes suculentas y todo tipo de placeres del paladar, como a Petrus de Montagnana. El libro fue un enorme éxito editorial y entre
cualquier otro miembro de la élite, y se vieron consumidos por la gota en 1494 y 1522 fue reeditado al menos en diez ocasiones en versión latina o
su vejez (ya se sabe que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace). italiana. Todavía hoy se conservan algunos ejemplares con las ilustra-
Estos médicos, que vestían con seda y tafetán para remarcar su prestan- ciones bellamente pintadas a mano con vivos colores.
cia, ¿cómo afrontaron los envites epidémicos?
A muchos le vendrá a la cabeza el Decameron de Boccaccio, una obra
escrita en tiempos de epidemia, en un retiro campestre de familiares y
amigos que así se lo podían permitir. En Valencia, el famoso Jaume Roig,
médico al servicio del municipio, de conventos, hospitales y servidor de
la reina María, esposa de Alfonso el Magnánimo (inagotable la literatura
sobre este galeno, con un libro recién publicado1 y una tesis doctoral que
espera su defensa en cuanto acabe nuestro confinamiento2), escribió, en-
tre 1459-1460, una de las obras más importantes de la literatura catalana

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


medieval, el Espill, mientras se encontraba huyendo de la peste en Callosa
d’en Sarrià, señorío perteneciente a su amigo Guerau Bou. Hay que decir, en
honor a la verdad, que hubo una circunstancia que explica, en cierta medi-
da, su retiro: la muerte de su esposa Isabel Pellisser en julio de 1459, quién
sabe si debido a la misma peste3. Cuántas responsabilidades abandonadas,
'03;"%"4103%*45*/504.05*704A:$0/ų*$5041301*$*"%04103-")6*%"%&&4-
tos médicos... En 1431, un pleito ante la corte del gobernador del reino de
Valencia enfrentó al médico Joan Vallseguer, uno de los más importantes

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


de la ciudad, a Anglesa, la prioresa del convento de Santa María Magdale-
na4. El motivo era la negativa a pagarle el salario que reclamaba, pues no

1. De Den, B. (2019). Darrere l’Espill. Apuntes sobre Jaume Roig y su entorno familiar. Valencia: Jesús
Ángel Garrido Calero.

2. Garcia Femenia, A. (2020). Pràctiques d’escriptura en la família Roig: alfabetització i educació grà-
fica en el llindar de la modernitat (València, 1450-1518) (Tesis doctoral depositada y no defendida).
Universitat de València.

225 —
3. Jaume Roig (2014). Espill. Edición crítica de Carré, A. Barcelona: Barcino. A physician using pomander, taking the pulse (?) of a man sick with plague;
32 —

right., attendant with urine-flask basket.


4. El documento lo recoge José Rodrigo Pertegás entre sus anotaciones, contenidas en Fresquet,
J.L., López Terrada, M.L., Catalá, J. y Micó, J. (2002). Archivo Rodrigo Pertegás. Valencia: Universi- Wellcome Collection (CC BY 4.0)
.IVEVUYɳEWHIPGYMHEHS]VITVIWIRXEGMɸRWMQFɸPMGEHIPE tenían contrato firmado con él. Las monjas interrogadas afirmaron que
enfermedad epidémica Vallseguer las visitaba, pero porque él así lo quería. En realidad, el médico
pensionado por el convento era Bernat Oliver, huido a Morella durante la
Montserrat Cabré i Pairet anterior epidemia. Como se ve, había pocos escrúpulos a la hora de aban-
Universidad de Cantabria donar una responsabilidad médica ante la acuciante necesidad de salvar
la vida. De hecho, si bien en los contratos se establecía la obligatoriedad
de permanecer en la villa o ciudad donde el médico estaba contratado, no
OOO
había ninguna cláusula, o yo nunca la he encontrado, que hiciera alusión a
qué responsabilidades tendría el sanador ante una situación epidémica; ni

N
para municipios, ni para hospitales (en el reino de Mallorca fue un esclavo
uestra experiencia del mundo está mediada por multitud de
llamado Nadal el que arriesgó su vida en un hospital de Ciutadella curan-
imágenes difundidas por todo tipo de medios de comunicación
do enfermos -hasta 80 según consta en el documento- durante la peste
visual. Mientras nos acomodábamos al confinamiento domés-
de 1348; sobrevivió y el monarca Pedro el Ceremonioso, a petición de las
tico, la COVID-19 ha ido impregnando nuestras pupilas de mascarillas,
autoridades municipales, le premió permitiéndole ejercer la medicina sin
hospitales de campaña, EPIs, respiradores, pasillos atiborrados de gente
licencia), ni para cualquier otra institución.
demandando asistencia médica profesional, personal sanitario devas-
Seguramente debieron existir muchos pequeños decamerones, anónimos,

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


tado por el cansancio y por la intensidad emocional del trabajo. Hemos
que no han trascendido, y en ellos se vieron envueltos los médicos. Aquellos
aprendido a asociar nuestra capacidad colectiva de superar la pandemia
que pudieron huyeron al aislamiento de la montaña o el campo. Hace tiem-
al número de UCIs disponibles, prestando una atención inaudita a esos
po tropecé con un documento en el que un habitante de la ciudad había al-
espacios que tardarán en desaparecer de nuestras retinas. Al tiempo que
quilado una alquería en la huerta de Valencia mientras durara la peste. Eran
nos ejercitábamos en la rutina de no salir de nuestras casas, el hospital
tiempos de confusión y desorden. Las autoridades, formadas por patricios
ha tomado todo el protagonismo como espacio de representación sim-
acaudalados y nobles, abandonaban su responsabilidad en la dirección de la
bólica de la epidemia. Y ello, a pesar de que la mayor carga asistencial de
res publica. La revuelta de las Germanías en Valencia (1520-1521) tuvo entre
la COVID-19 la están soportando los hogares, repletos de pacientes que
sus causas la huida del gobierno municipal como consecuencia de una de

MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS


han perdido su autonomía funcional y requieren cuidados personaliza-
las visitas de la peste.
dos para superar la enfermedad.
Pero dentro de este caos y miedo hubo un grupo de médicos que resistió
Históricamente, las epidemias y los espacios de su tratamiento y
y dio su vida convencido de que podían ayudar a sus pacientes buscando las
asistencia no siempre han gozado de tal atención iconográfica. Conoce-
causas y remedios de la enfermedad. Las pruebas las hay por toda Europa,
mos pocas representaciones de una dolencia tan cruenta como la Pes-
y muy en concreto en Italia y en los reinos hispánicos5. Un ejemplo de ello
te Negra, que asoló la Europa medieval con distintos brotes desde 1347,
fueron la gran cantidad de tratados que se escribieron a raíz de la primera
siendo frecuente, además, que las pocas ilustraciones que circulan de
gran epidemia de 1348. El leridano Jaume d’Agramunt escribió su Regiment
ella estén descontextualizadas y se atribuyan erróneamente a esta en-
fermedad. En este contexto de escasez de representaciones visuales re-
224 —

sulta relevante detenerse a analizar una imagen temprana que simboli- tat de València-Fundación Marcelino Botín [CD-ROM].

33 —
za una escena de peste y sus protagonistas. Fue publicada por primera
5. Kelly Wray, S. (2009). Boccaccio and the doctors: medicine and compassion in the face of pla-
vez en la edición de 1494 del Fasiculo de Medicina in Volgare, una compi- gue. Journal of Medieval History, 30(3), 301-322.
de preservació de la pestilència, no en la lengua de la ciencia y la medicina
académicas, el latín, sino en catalán, para que su comprensión y uso fue-
ran posibles, más allá del círculo de sus colegas universitarios6. Además iba
dedicado a las autoridades de su ciudad que debían velar por utilizar los
VI.- MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS
O
mecanismos para prevenir el contagio y actuar ante su llegada. Agramunt
murió durante aquella terrible epidemia. También, en la villa de Morella se
recogen datos de testamentos de 1348 donde algunos practicantes de la me-
dicina están presentes al pie de últimas voluntades7.
Desbordados por la situación de la COVID-19, no pocas personas que su-
frían otras enfermedades antes del inicio de la pandemia y el confinamien-
to han visto suspendidas sus visitas médicas, las pruebas diagnósticas a las
que debían haberse sometido e incluso alguna operación quirúrgica. Para
ellos y ellas, las incertidumbres son dobles; al miedo a su enfermedad se
suma ahora el de un posible contagio vírico. Un amigo que está sufriendo
esta situación me decía que se sentía como si hubiéramos retrocedido siglos
en el tiempo. Parece como si uno tuviera que conformarse con los remedios

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


caseros que tiene más a mano, y esperar, como pueda, que el tiempo de la
pandemia pase lo más rápido posible. Es cierto que todas las sociedades han
contado con múltiples recursos para hacer frente a la enfermedad, más allá
de la medicina oficial. Para los que todavía profesen alguna religión uno
de los grandes remedios contra las epidemias, muy usado en la Edad Me-
dia, era la oración. Eso sí, ahora no colectiva ya que las procesiones no se
han estimulado, lógicamente, sino que a diferencia de la Edad Media se han
suspendido. En aquellos tiempos, los remedios del cuerpo y del alma eran
inseparables8. A otros les parecerá mejor recurrir a los remedios caseros
del recetario doméstico o a las mil y una soluciones que circulan por la red,
y que atraen siempre a muchos públicos. El miedo, la incertidumbre o la

6. Jacme d’Agramont (1998).  Regiment de preservació de pestilència (Lleida, 1348). Barcelona:


Enciclopèdia Catalana [Estudios introductorios y glosarios de Arrizabalaga, J., García Ballester,
L. y Veny, J.; edición de Veny J.; ilustraciones Minguell, J.].

7. Grau Montserrat, M. (1970). La peste negra en Morella. Boletín de la Sociedad Castellonense de


Cultura, 46, 148-160.
34 —

8. Agresta, A. (2020). From Purification to Protection: Plague Response in Late Medieval Valen-
cia. Speculum, 95(2), 371-395.
Chile– en un llamado al que la población ha respondido a medias, algunas ve- desconfianza generan siempre inquietudes que llevan a buscar soluciones
ces por individualismo irresponsable o por la necesidad imperiosa de allegar muy diversas. Pero también es cierto que, a pesar de las críticas, de antes y
recursos al hogar y otras por la falta de legitimidad de la autoridad. de ahora, tanto la sociedad medieval como la nuestra vieron en la medicina
En Chile, por vocación y convicción de los defensores del modelo neoli- académica, en sus conocimientos y recursos, y en sus practicantes la garan-
beral heredado de la dictadura militar, se profundizó la transformación del tía de que su salud, el bien más preciado, estaba en las mejores manos.
Estado en un agente social débil y sin respuesta frente a la población, dada
la delegación de sus antiguas responsabilidades al libre mercado. Tenemos
un Estado mínimo que con mucha dificultad está respondiendo tarde y mal
frente al desafío pandémico, panorama al que debe sumarse la falta de legi-
timidad política de prácticamente toda política institucional.









PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS














REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19
















Marcelo Sánchez Delgado Carmel Ferragud
222 —

35 —
Profesor Asistente de Ciencias Históricas en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universitat de València.
Universidad de Chile. Investigador del Institut Interuniversitari López Piñero (Universitat de València).
Morir en tiempos de epidemia A ello debemos sumar el desmantelamiento del SNS y la creación de un
seguro público orientado a una salud para pobres y seguros privados para
Carmel Ferragud atender a la población adinerada. Fondo Nacional de Salud (FONASA), un
Universitat de València. Institut Interuniversitari López Piñero seguro público de salud que reemplazó a las prestaciones del Servicio Na-
cional de Salud, data de 1979; un nuevo sistema previsional atento a servir
al mercado financiero, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP),
OOO
se creó en 1980 y un seguro privado de salud, también en manos de consor-
cios económicos en busca de rentabilidad, se creó en 1981 con las llamadas

L
Instituciones de Salud Previsional (ISAPRE). En resumen, sobre este punto:
a muerte de un ser querido es siempre un momento triste, un tiem-
entre 1979 y 1981, se destruyeron los cimientos de la seguridad social y de la
po marcado por unos acontecimientos que apesadumbran, que exi-
medicina social chilena.
ge la necesidad de un contacto humano que reconforte a todos los
Se comprenderá que un sistema sanitario fragmentado por capacida-
afectados y de una ritualidad más o menos establecida, tanto si se es cre-
des de pago y sin ninguna relación con la atención primaria, limitado a
yente como si no, que garantice que todo se acaba con cierto orden, como
«red asistencial» hospitalaria, tiene pocas herramientas para impulsar una
es debido. La muerte es demasiado complicada, nos llena de confusión,
agenda pública en salud en circunstancias normales. En el evento epidémi-
como para que no se disponga de estos elementos cicatrizantes. Prescin-
co actual la capacidad de gestión sanitaria desde el Ministerio de Salud ha

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


dir de ellos agudiza la pena y dificulta la superación, el continuar mirando
sido ampliada gracias a las leyes y regímenes administrativos que rigen en
hacia adelante. Por eso, una de las situaciones más terribles que han te-
estado de excepción constitucional y en nombre de las vidas que pueden y
nido que afrontar los enfermos tristemente fallecidos como consecuencia
deben ser salvadas, es deseable su más completo éxito. No obstante, la ne-
de la COVID-19 y sus familias y amigos ha sido, para los primeros, el tener
cesidad de unidad y buen criterio ético, comunitario y solidario, resulta algo
que abandonar este mundo sin la presencia y la compañía de sus seres
destemplada después de un largo periodo en que las autoridades políticas
queridos, y para los segundos no poder acompañar en los últimos mo-
han insistido en que estamos en un país en guerra contra un enemigo feroz
mentos a su ser estimado, y ni siquiera despedirle ni en la intimidad ni en
e implacable. Enemigo que puede ser alternativamente la delincuencia, el
la ritualidad de una ceremonia religiosa o civil, ni consolarse mutuamen-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


terrorismo, el narco, la protesta social, los antisistema o el coronavirus.
te con los cálidos e inevitables abrazos tan necesarios en estos trances. En
Las acciones iniciales del gobierno de Sebastián Piñera, que parecían
artículos de prensa o en noticiarios o entrevistas televisivas hemos podi-
exitosas en el contexto sudamericano y daban paso apresuradamente a
do tener constancia de esta triste realidad1.
una «nueva normalidad» para reactivar la economía durante el mes de
Cada cultura y cada época tienen su manera «adecuada» de morir. Mu-
abril del 2020, se terminaron transformando en una crisis sanitaria en el
chas personas fallecen hoy en un hospital, acompañados de familiares cer-
mes de junio de 2020 y en una crisis social en la que ya ronda el fantasma
canos, que muchas veces no podrán sostenerle la mano. En los últimos
del hambre pura y dura.
tiempos la tendencia ha sido enviar a su hogar al paciente por el que ya no
La falta de legitimidad y de valoración social de las instituciones policiales
se puede hacer más que paliar su sufrimiento, aunque en ocasiones esto no
y militares, así como de toda la clase política transformaron las cuarentenas
sea compartido por familiares que se resisten a la pérdida y que buscan un
parciales –modelo con el que se iniciaron las estrategias de contención en

221 —
36 —

1. Orovio, I. (27 de marzo de 2020).  El coronavirus anula los entierros. La Vanguardia.


habitantes»3. Se trataba de un gran ideal, de una aspiración tan noble como alargamiento innecesario de la enfermedad. Así se desmedicaliza y se de-
compleja dentro de la cual se dieron notables avances y aciertos, así como vuelve al entorno doméstico a ancianos y enfermos en el final de su vida.
también defectos, entre los que podemos contar el desfinanciamiento cró- Aunque en nuestros tiempos ya casi nadie quiere hacer un velatorio en su
nico, la lentitud administrativa, faltas en la coordinación territorial y una casa y recurrimos a los tanatorios, espacios asépticos y neutros a los que
atención que el usuario percibía como «deshumanizada». nos hemos acostumbrado con rapidez.
En los años 1960 la actividad del SNS fue ampliada con leyes y mandatos Durante la Edad Media el tránsito era ordenado de una manera muy es-
en torno a mejoras o atención de nuevas necesidades sanitarias, como la ley tricta2. El Ars moriendi, que prescribía la manera sobre cómo morir bien, se
de Formulario Nacional de Medicamentos (1967), la ley de Medicina Curativa propagó a inicios del siglo XV entre todos los colectivos sociales, desde las
de Empleados (1968), la ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profe- élites a las clases populares. Al final, la diferencia era simplemente de gra-
sionales (1968) y la Planificación Familiar (1965). A comienzos de los años 70, do, pero las actitudes, los gestos y los participantes eran los mismos. Aban-
con el proyecto de la Unidad Popular, se impulsaron algunas modificaciones y donar este mundo era algo que no se hacía a solas. Cuando a un enfermo
mejoras en el sistema sanitario chileno. La política pública de entregar medio le llegaba la última hora, se hacía efectiva una movilización de personas
litro de leche a los menores de 15 años y las mujeres embarazadas o en etapa alrededor de su casa. Las vecinas y los vecinos acudían rápidamente al oír
de amamantar fue un hito fundamental en la lucha contra la desnutrición y gritos o al ser requeridos directamente. La voz corría y se presentaban para
la mortalidad infantil. Como ha señalado Felipe Ramírez, en 1970 recibieron atender las necesidades del agonizante y de su familia. Alguien iba a bus-
este beneficio  650.000 personas y para 1973 los beneficiados fueron 3.600.000 car al sacerdote que administraría los últimos sacramentos: la confesión

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


personas. En algunos indicadores como la mortalidad general y la mortalidad de los pecados y la extrema unción. Seguramente el primero ya habría sido
infantil se logró continuar el descenso y los esfuerzos estatales en materia administrado cuando el enfermo era consciente. Desde el Cuarto Concilio
de salud fueron de consideración si tenemos en cuenta que el gasto fiscal en Lateranense (1215), era preceptivo que, antes de empezar cualquier trata-
salud fue de 16,4 dólares por habitante en 1970, para alcanzar 24,6 dólares por miento, un médico exigiese la confesión de su paciente. Después el clérigo
habitante en 1972 y caer hasta 12,8 dólares en 19764. ungía al enfermo. Lo peor que podía ocurrir a un hombre o una mujer de la
El año cero de la destrucción del sistema público de salud y de la medi- Edad Media era no tener preparado con tiempo y convenientemente el paso
cina social chilena fue 1979. Ese año se decretó el fin del Servicio Nacional a la otra vida. Por ello una de las funciones más importantes que ejercía un

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


de Salud (SNS). Al año siguiente, se dio otro enorme golpe a la medicina médico era dar un pronóstico acertado a su paciente. Esperar la curación,
social, decretando el paso de la atención primaria a las municipalidades. por muy competente que fuera el médico, siempre era algo que en última
En otras palabras, el año 1980 el Estado volvió la espalda a la salud co- instancia dependía de la voluntad de Dios3. Un mal pronóstico permitiría al
munitaria y a la asistencia primaria en salud, desligándose del contacto enfermo organizar su óbito de la manera adecuada. Otro individuo que no
inicial y cotidiano con los problemas sanitarios de toda la población y vol- podía faltar junto al lecho del enfermo era el notario, si es que antes de con-
viendo a las alcaldías –muchas veces sin recursos adecuados– la respon- tagiarse no se había dictado testamento. Junto a la cabecera del moribun-
sabilidad de la atención primaria en salud. do habría parientes, los más cercanos, rezando, y uno de ellos le pondría la

3. Romero, H. (1977). Hitos fundamentales de la medicina social…, p. 76.


220 —

2. Mitre, E. (2019). Morir en la Edad Media. Los hechos y los sentimientos. Madrid: Cátedra.

37 —
4. Medina Lois, H. (1977). Presente y futuro de la medicina social chilena. Hitos fundamentales
de la medicina social en Chile. En J. Jiménez (Ed.). Medicina Social en Chile (pp. 11-85). Santiago: 3. Ferragud Domingo, C. (2005). Medicina i promoció social a la Baixa Edat Mitjana (Corona d’Aragó,
Ediciones Aconcagua, p. 176. 1350-1410). Madrid: CSIC, pp. 590-594.
candela en la mano. La antigua alocución castellana «estar con la candela lud pública. Así, en 1892 surgieron el Consejo Superior de Higiene y el Ins-
en la mano», que significa «estar espirando», ha quedado como referencia tituto de Higiene, dependientes del Ministerio del Interior. En términos
a esta costumbre cristiana4. institucionales, es posible trazar una línea de continuidad y traspaso de
En las horas de difuntos del lunes, del libro de horas de Catherine de funciones entre el Instituto Superior de Higiene creado en 1892, el Instituto
Clèves5, realizado a mitad del siglo XV, aparece una ilustración, una de las Bacteriológico puesto en marcha en 1929 y el Instituto de Salud Pública que
más conocidas de este manuscrito: el moribundo yace en la cama mientras comenzó su andadura en 1979, que sigue activo hasta el presente.
su esposa, acompañada de otra mujer, le pone la candela en la mano; un La creación del Instituto de Higiene en 1892 permitió la formación de
médico sujeta un frasco de vidrio que mira al trasluz, realizando una uros- una generación de médicos especialistas en higiene e interesados en la me-
copia, posiblemente la imagen más típica de un galeno en tiempos medie- %*$*/"40$*"-A26&$0/&-5*&.10:(3"$*"4"4643&%&4&*/ų6&/$*"4-0(3"30/
vales; y a los pies, dos personajes vestidos de payasos, una especie de bu- impulsar su agenda sanitaria hasta incorporarla a la administración y ges-
fones, conversan entre sí. No debe extrañarnos esto último, pues entonces tión estatal. El primer gran paso en esa dirección fue el Código Sanitario de
como ahora, los médicos indicaban a sus enfermos que ocuparan el tiempo 1918, que estuvo vigente hasta 1931. Otro hito de la medicina social chilena
con cosas que alegraran su espíritu atribulado, como la compañía de ami- fue el impulso legislativo de 1924, dentro del que destaca la Ley de Seguro
gos, escuchando música o con alguna actividad que les confortara6. Nues- Obrero Obligatorio y la creación del Ministerio de Higiene, Asistencia y Pre-
tros antepasados, como se ve en esta imagen, no se tomaban nada de esto visión Social. Ya tomada la senda de un Estado activo y responsable en me-
a la ligera. Entre los gastos que provocaba la enfermedad de los miembros dicina social, la ley de Medicina Preventiva de 1938 impulsada por Eduardo

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


de las elites se encontraba en ocasiones el dispendio en músicos que iban a Cruz Coke sancionó el reposo como parte del proceso curativo, indicando
tocar sus laudes u otros instrumentos; otros, más humildes, se conforma- que «para garantizar la tranquilidad espiritual y material conserva al re-
ban con la conversación o compañía de conocidos, según muestran algunos posante la totalidad de la remuneración, prohíbe al patrón despedirlo en el
documentos. Finalmente, un clérigo y una mujer -tal vez una beata- rezan lapso correspondiente y […] todavía 6 meses después de volver a su ocupa-
a un lado de la cama. La oración realizada por los conocidos, la celebración ción»1. En 1942 se creó la Dirección General de Protección a la Maternidad,
de misas y las limosnas entregadas para hacer caridad a instituciones di- la Infancia y la Adolescencia, conocida por la sigla PROTINFA. La centra-
versas (hospitales, parroquias, para huérfanos y huérfanas, para dotar don- lización de muchos servicios dispersos y en los que todavía tenía un rol la

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


cellas o redimir cautivos) eran fundamentales en esta economía de la salva- beneficencia culminó en 1952 con la creación del Servicio Nacional de Salud
ción del alma. Al fin y al cabo, el enfermo pretende rehuir el infierno, que (SNS), cuya acción en las siguientes décadas permiten ver esta fundación
tan aterradoramente aparece dibujado en el folio siguiente a la escena que como «el acontecimiento de mayor relevancia en Salud Pública»2 de la se-
acabo de narrar. El artista no hizo más que pintar en su miniatura lo que el gunda mitad del siglo XX chileno. En palabras de Hernán Romero, el SNS
«representó un paso formidable hacia la socialización de la medicina y ha-
cia una organización única que atienda los problemas de salud de todos los
4. «Tradición santa en la Iglesia Católica, que significa la caridad, la Fe, la vigilancia, con que
esperamos al Señor, que venga y llame a nuestra puerta», en Sebastián de Covarrubias (1611).
Tesoro de la lengua castellana o española. Madrid: Luis Sánchez, p. 186.

5. Libro de horas de Catherine de Clèves. The Morgan Library and Museum,  MS M.917/945, 1. Romero, H. (1977). Hitos fundamentales de la medicina social en Chile. En J. Jiménez (Ed.),

219 —
p. 180-f. 97r. Medicina Social en Chile (pp. 11-85), Santiago: Ediciones Aconcagua, p. 64.
38 —

6. Arnau de Vilanova. (2015). Regiment de sanitat per al rei d’Aragó. Aforismes de la memòria, edi- 2. Goic, A. (2015).  El sistema de Salud de Chile: una tarea pendiente. Revista Médica de Chile, 143,
ción crítica de Carré, A. Barcelona: Universitat de Barcelona, p. 293. 774-786, p. 777.
'LMPI]PE'3:-(IPGEWSHIYR)WXEHSQɳRMQS]HIYR arte del buen morir preconizaba, que era lo que la gente hacía desde mu-
KSFMIVRSWMRPIKMXMQMHEHTSPɳXMGE cho tiempo antes de que estas costumbres se fosilizaran por escrito, según
muestra la documentación notarial y algunos testimonios que aparecen en
Marcelo Sánchez Delgado otras fuentes, como procesos judiciales que narran las últimas horas de al-
Universidad de Chile guna víctima de asesinato. En ese buen morir la participación de muchos
personajes era imprescindible; era como un teatro sin el cual el óbito no
podía ser completo. Un escenario donde la medicina era en realidad lo me-
OOO
nos importante; la religiosidad y la calidez humana de los más cercanos es
lo que predomina.

E
Después, había que preparar convenientemente el cuerpo para llevarlo
n estos días aciagos enfrentamos la pandemia de la COVID-19 con un
a la sepultura. Nada de esto estaba profesionalizado, a diferencia de lo que
Estado reducido a su mínimo posible y con la carga de una retórica
ocurre en la actualidad. Las amigas o vecinas ayudaban a lavar el cuerpo del
de guerra entre los chilenos y chilenas, la que en el caso de la pro-
difunto antes de amortajarlo. El atavío para ir a la tumba no era nada sofis-
testa social iniciada en octubre de 2019 fue acompañada de una represión
ticado para la mayor parte de las personas. Otra cosa eran nobles y monar-
policial y militar sin precedentes desde la recuperación de la democracia
cas para quienes el embalsamamiento era un arte que los cirujanos debían
en 1989, con el triste saldo de más de un centenar de mutilaciones oculares
realizar con esmero. Luego tenían lugar los velatorios en la casa del finado

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


causadas por agentes del Estado.
y el posterior acompañamiento para la misa de difuntos. Para muchos esto
Según el presidente Sebastián Piñera, en entrevista del día 18 de marzo
suponía la compañía de cofrades miembros de la corporación de oficio al
de 2020, Chile estaba «mucho mejor preparado que Italia para enfrentar esta
que pertenecía el muerto, obligados normativamente a acompañarle con su
situación»; su ministro de salud nos anunciaba el 25 de marzo de 2020 que
cirio y su vestido de luto. En estos momentos previos a llevar el cuerpo a la
Chile tenía «uno de los mejores sistemas de salud del planeta Tierra» y el 22
sepultura, se querían cerciorar de que el cuerpo estaba realmente muerto.
de abril, ante las voces críticas insistía en que «He sido felicitado por auto-
Se podía abrir la mortaja para verle la cara o percibir si todavía existía un
ridades internacionales hasta el cansancio». A mediados de junio del año 2020
rastro de calor. El miedo a ser enterrado vivo ha acompañado siempre a la
Chile es uno de los países con mayor índice de contagiados por millón de

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


humanidad. Durante la Edad Media determinar la muerte no era sencillo;
habitantes a nivel global y el sistema hospitalario está en estado de colapso,
ya lo había dicho Galeno, y muchos otros autores médicos lo constataban.
lo que transforma estas frases en un precedente desafortunado.
Finalmente, había que dar cristiana sepultura al finado. Eran muchos los
Entre las primeras polémicas públicas sobre las estrategias para abor-
cementerios donde uno podía elegir ser enterrado -parroquiales o conven-
dar la crisis inminente por la COVID-19 en el país se cuentan los enfrenta-
tuales-, cuando no en el interior de templos, según la categoría del difunto.
mientos entre los alcaldes y el Ministro de Salud ¿Por qué las autoridades
Los cementerios son espacios tan singulares, a veces realmente monumen-
municipales entraron en directa confrontación con la máxima autoridad
tales, impresionantes muchos de ellos por sus dimensiones y por la calidad
sanitaria frente a la emergencia? La respuesta a esta pregunta solo es posi-
artística de muchas de sus tumbas. Descansar en el campo santo era muy
ble desde los antecedentes históricos.
importante; suponía el vínculo a una comunidad y el descanso eterno en el
Chile desarrolló una rica tradición local de medicina social a partir de
lugar apropiado. Nadie podía quedar enterrado fuera de los espacios reser-
218 —

1892. Frente al fatídico desarrollo de la epidemia de cólera de 1886-1888 con

39 —
vados a ello. Como es sabido, hubo cofradías destinadas a recoger los cuer-
su saldo de alrededor de 25.000 muertes, se volvió imperiosa la creación de
pos que aparecían abandonados, sin que nadie los reclamara, para darles la
una institución que prestara atención a las cuestiones más urgentes en sa-
sepultura adecuada. Durante mucho tiempo las reducidas dimensiones de tonómico, así como en reivindicar su derecho a la justicia, la educación, el
los municipios y la proximidad física del cementerio permitían al cortejo medio ambiente, la salud y otro tipo de desarrollo. En cambio, lo que parece
fúnebre acercarse caminando al lugar a cuantas personas lo acompañaban. avizora en el horizonte es el aprovechamiento de esta crisis para avanzar
Finalmente, los sepultureros hacían su trabajo. en el despojo de sus territorios, que se facilitará además por el agravamien-
Pero todo este itinerario desde la defunción al entierro, se rompía com- to de su pobreza. La crisis del coronavirus amenaza con despojarlos de su
pletamente cuando se desencadenaba una epidemia, sobre todo en los mo- memoria, su cultura y sus territorios, por circunstancias y factores que con
mentos donde el pico de muertes era más alto, cuando los cadáveres eran mucho rebasan el rango de lo epidemiológico, aunque obtengan su legitimi-
tantos que ya no había opciones de aplicar toda la ritualidad comentada7. dad del manejo sanitario.
Entonces el miedo al contagio hacía que notarios y confesores no estuvieran

tan disponibles, aunque siempre los hubo heroicos que murieron realizando 
su trabajo. Ciertamente, la extensión extraordinaria del contagio impedía 

atender a tantos afectados, que solían morir en apenas pocos días desde 
que empezaban los síntomas de la peste. No había tiempo para la ritualidad. 

Además, el cortejo fúnebre se reducía al mínimo, cuando no simplemente 
los cadáveres se amontonaban en fosas comunes. Nada de ser enterrado en 

el cementerio de la parroquia o convento de la preferencia del difunto; co- 

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


mo tampoco traspasar el umbral de la otra vida con el hábito franciscano 

o dominico que tantos elegían. A ello cabía añadir que los sepultureros no 
hacían su trabajo diligentemente o incluso extorsionaban a sus clientes exi- 

giendo sumas desmesuradas. 
Mientras era posible, al menos en los primeros momentos de la epide- 

mia, cuando todavía el número de muertes no era elevado, la burocracia 
continuaba actuando eficazmente. Las autoridades enviaban funcionarios 


REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


que registraban por todas las parroquias el nombre de los difuntos ente- 
rrados en las fosas. Así se hacía en Milán o en Valencia. Gracias a este tipo 

de registro se supo en Valencia a quien pertenecía un cuerpo que apareció 
incorrupto en una de estas fosas, a mitad del siglo XV: la joven llamada An- 

gelina Bertrán, que pereció en una de estas sucesivas oleadas pestíferas, y a 
punto estuvo de ser considerada una santa8. 







217 —
7. Cuadrada, C. (2012). El llibre de la pesta. Barcelona: Rafael Dalmau, pp. 130-134. 
40 —

Jesús Armando Haro


8. Ferragud, C. (2015).  Religiositat i medicina a la València baixmedieval: la troballa del cos inco-
rrupte d’Angelina Bertran (1447). Summa, 5, 15-71. Profesor-Investigador del Centro de Estudios en Salud y Sociedad del Colegio de Sonora (México).
nicipios más pobres, concentrando el mayor número de muertes indíge- Para los hombres y mujeres de la Edad Media el mayor drama cuando
nas en Ciudad de México, Quintana Roo, Oaxaca, Estado de México y Yuca- enfermaban era abandonar este mundo sin poder dejar ordenado conve-
tán. Otras fuentes han reportado casos y muertes indígenas en Chihuahua, nientemente el reparto de los bienes terrenales y preparar la llegada al pa-
Hidalgo, Puebla y Sinaloa, aunque la percepción generalizada es que los raíso; en esa preparación quienes se quedaban tenían mucho que hacer. En
infecta menos, como lo aseguró AMLO el pasado 12 de mayo, señalando definitiva, el mundo medieval necesitó de extraordinarias solidaridades, al-
que «las comunidades se han sabido cuidar y blindar de la pandemia». Si (026&/04%&#&3Ĩ")"$&33&ų&9*0/"340#3&-"4/6&453"4D
bien proporcionalmente la población indígena afectada aparenta ser me-
/03"-".&45*;"A$"#&4&Ļ"-"326&&45016&%&3&ų&+"36/&'&$505&.103"-A
gracias a su mayor aislamiento y tardío registro de las defunciones. Hay
reportes recientes que señalan comunidades y municipios indígenas don-
de no se ha registrado todavía ningún caso, mientras en otras partes se
anuncia su llegada. Quienes tenemos contactos personales nos enteramos
que en las ciudades hay paisanos con síntomas, que se quedan y se tratan
en sus casas. Algunos remedios, como el jengibre, el ajo, el limón, el dien-
te de león, la canela, las aspirinas molidas, el tomillo, se han popularizado,
al igual que acostarse boca abajo sí hay dificultad respiratoria.

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


Hasta ahora no hay evidencias que muestren un desastre nacional sa-
nitario en México, a pesar de que las medidas de distanciamiento se han
cumplido de forma muy dispareja. Sin embargo, es pronto para estimar los
impactos, aun cuando ya se anunció un plan de regreso a la «nueva nor-
malidad», que incluye, entre otras cosas, el apoyo militar a las labores de la
Guardia Nacional. Sería pertinente el diseño de una gestión adecuada de las
situaciones indígenas que hasta ahora brilla por su ausencia, a pesar de las

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


Guías publicadas y de varios esfuerzos académicos y periodísticos por evi-
denciar la vulnerabilidad indígena. Aunque algunos pueblos tienen mayores
posibilidades de recuperación económica y resiliencia alimentaria, es de es-
perarse que se incrementen la pobreza, el desempleo y la violencia, además
de que continúe el despojo por los numerosos proyectos de inversión que
se llevan a cabo en territorios indígenas, sin valorar su impacto en los pue-
blos y en la biodiversidad, cuya pérdida nos afecta a todos, al relacionarse
con zoonosis y pandemias. Como señalan pronunciamientos de los pueblos
originarios del continente, la crisis actual ha puesto al descubierto temas y
decisiones que afectan sus modos de vida y su existir comunal, por lo que
216 —

Carmel Ferragud

41 —
sus derechos –hoy más que nunca– no merecen seguir siendo soslayados.
En este contexto, el qué hacer se perfila con apoyarles en su reclamo au- Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universitat de València.
Investigador del Institut Interuniversitari López Piñero (Universitat de València).
Entre la gestión de la epidemia y el mantenimiento de la aislamiento, sana distancia, restricción en casa, son recomendaciones que
tranquilidad. El coronavirus y los modelos de gestión de las no siempre se pueden seguir adecuadamente, especialmente cuando no hay
epidemias de la era prebacteriológica que comer y hay que salir a la calle.
La oposición se concentró en cuestionar un esbozo de  Guía Bioética de
Quim Bonastra Asignación de Recursos de Medicina Crítica, que tuvo que ser modificado pues
Universitat de Lleida favorecía automáticamente a los más jóvenes, y, aunque no se debatió, en
el caso de los pueblos indígenas, amenazaba con dejar fuera de atención a
quienes son portadores de la memoria biocultural. A nivel internacional se
OOO
difundieron entonces resultados de investigación sobre la permanencia del
virus responsable en las superficies, así como otras características claves

M
en su prevención. Pero no se tradujo en medidas pertinentes, y, en cambio,
ás allá de su funcionamiento más o menos exitoso durante los
en las ciudades se multó a quienes se ejercitaban en la calle o no portaban
periodos epidémicos, uno de los cometidos importantes del sis-
cubrebocas, dejando a criterio de cada sitio comercial o laboral el uso de
tema cuarentenario era mantener entre la población una atmós-
medidas como el monitoreo de temperatura o el control del aforo de clien-
fera de tranquilidad, de paz espiritual, frente al miedo, al terror, al espanto
tes. Hubo más comunidades indígenas que dejaron de permitir el ingreso
que generaba la amenaza de una epidemia en el propio territorio. En este
de personas ajenas, aunque no lograron impedir el retorno de quienes se

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


texto voy a hacer un repaso a los dos principales modelos de gestión de las
quedaron sin trabajo, desde otras partes del país y desde Estados Unidos.
epidemias durante la era prebacteriológica. Como veremos, los modelos de
Otras decidieron no cerrarse por depender del comercio. Varias se apoyan
gestión del coronavirus que se han puesto en marcha en diferentes países
en iniciativas locales, como censar a los más vulnerables, instaurar ley se-
aun pivotan entre soluciones que tienden más a uno de ellos o al otro, pa-
ca, prohibir reuniones y echar a andar estrategias de capacitación. Las ex-
sando por diferentes soluciones de compromiso entre ambos.
periencias abarcan el trueque de productos, comedores comunitarios y fa-
Durante la Edad Moderna, el sistema cuarentenario europeo se apoyó en
bricación de cubrebocas artesanales para vender o ir a sitios públicos, aun
una serie de mecanismos que Foucault denominó disciplinarios. Se trataba
cuando la OMS y las autoridades mexicanas en abril todavía desaconsejaban
de procedimientos que perseguían moldear las conductas de la población

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


su uso. Hubo mercados que adecuaron los puestos de venta separándolos,
para sacar partido de las fuerzas sobre las que se actuaba, sin neutralizar-
mientras en las ciudades solamente las grandes cadenas comerciales conti-
las. Para ello clasificaba dichas fuerzas, las distribuía en el espacio, con-
nuaban abiertas, causando aglomeraciones.
trolaba su actividad y su tiempo y hacía que funcionasen como parte de un
El país entró en la Fase 3 de la contingencia el 21 de abril, cuando se
mecanismo complejo en el que cada cual tenía su función y peso específico.
contabilizaban 712 muertes, sin que se conozca hasta ahora con certeza el
Lejos de basarse en una demostración de potencia, se fundamentaban en
número de indígenas contagiados o muertos, pues las estadísticas sanita-
una serie de instrumentos que funcionaban de manera simple, calculada y
rias no distinguen la etnicidad, aunque tanto el INPI como la Secretaría
permanente: la vigilancia jerárquica, la sanción normalizadora y el examen.
de Salud comenzaron en mayo a reportar los casos indígenas de conta-
Lo disciplinario construía espacios por entero, desde la nada, creando sepa-
giados y muertos, estimándose a fines de este mes casi 500 indígenas con
raciones artificiales en su interior basadas en la jerarquización y la estricta
diagnóstico de COVID-19, con cerca de 200 defunciones. Hay señalamien-

215 —
señalización de las relaciones de poder.
42 —

tos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social


(CONEVAL) acerca de que la letalidad por COVID-19 es más alta en los mu-
la mayoría de las comunidades ha privado la desinformación, pese a que En esta época, el sistema se basaba en la invención del sospechoso, del
buena parte tiene hoy acceso a radio, televisión, telefonía móvil e internet. que se erigieron distintas categorías en distintos ámbitos de actuación
Lo denotan audios donde se recomienda no acudir a los hospitales, porque permanente: territorios, embarcaciones, mercancías, tripulantes y via-
«los doctores los van a matar», y la variedad, a veces contradictoria y para- jeros. Todo ello debía crear una sensación continuada de vigilancia que
dójica, de respuestas elaboradas; como la clausura de las comunidades, que moldeara las conductas y que garantizara de manera automática su fun-
aunque ha sido muy aplaudida en la opinión pública, ha generado abusos y cionamiento. Paulatinamente, debía redundar en un acatamiento cada vez
estragos comunitarios5. Agentes externos o grupos armados de base social, más sistemático de la normativa cuarentenaria que, además de evitar la
que aprovechan la pandemia para extraer recursos, minerales y maderables, peste, contribuyera a esta atmósfera de tranquilidad frente al peligro epi-
y que manejan la vigilancia para generar miedo entre quienes se resisten a démico. Como resultado de todo ello, entre los años 1820 y 1840, la antigua
distintas formas de despojo. En algunos lugares se ha impedido el acceso a barrera sanitaria que protegía el norte del Mediterráneo, desde Gibraltar
las autoridades sanitarias e incluso hubo quienes amenazaron con cerrar hasta el mar Negro, se proyectó de manera simétrica hacia el sur, lo que
un hospital si aceptaba casos de COVID-19. Sin embargo, han sido más fre- representaba que gran parte de los países considerados como foco de la
cuentes las reacciones de rechazo y discriminación sufridas por algunos peste pasaron a protegerse de ella. Con ello se creaba un espacio libre de
médicos y enfermeras en las ciudades. peste y, lo que no es menos importante, un espacio percibido como más
La marca viral la han padecido además sospechosos y contagiados, cul- seguro que proporcionaba mayor tranquilidad en los países europeos que
pados por regresar a sus comunidades, como el o’depüt (zoque) de Chiapas participaban en el comercio de Levante.

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


que se suicidó el 15 de abril; o el binni záa (zapoteco) que murió días des- Esta atmósfera de tranquilidad creada a partir de mecanismos dis-
pués en el traslado, víctima de un sistema que no está preparado para otor- ciplinarios es uno de los elementos que, en lo tocante al régimen cua-
gar asistencia urgente a quienes viven lejos de la capital de su estado. El rentenario, permitió dar un paso más allá y empezar a aplicar –de un
estigma los vulnera, no solo por la discriminación de la que son objeto, al modo paulatino y en muchos casos sin desterrar los métodos disciplina-
no contar con servicios médicos adecuados, ni tampoco otros mínimos de rios– mecanismos de poder securitarios a partir de mediados del siglo
bienestar, sino por la alta prevalencia de obesidad, diabetes, hipertensión XIX. Estos mecanismos requerían un alto grado de libertad pues no se
y otros males que llegaron con el «desarrollo»6. A la discriminación y el buscaban un total sometimiento de las fuerzas sobre las que se actuaba

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


racismo, que son estructurales, se suma ahora la mancha del coronavirus, (en el caso que nos ocupa la epidemia), sino que se intentaba circunscribir
que culpabiliza a quienes no siguen las medidas de prevención. De parte de determinados hechos dentro de unos registros aceptables. A estas fuerzas
quienes olvidan –o no saben– que en algunas circunstancias, agua y jabón, se las consideraba como parte de una sucesión de eventos posibles, se las
tomaba por inevitables, se las sometía a un cálculo de costos, y se fijaba
los límites de tolerancia y permisividad. No se buscaba la perfección, sino
mantener el fenómeno dentro de lo aceptable, a sabiendas de que no se
5. Algunos ejemplos se hallan en Carrera, A. (13 de abril de 2020).  Aislamiento de pueblos ge- podían hacer desaparecer del todo los elementos negativos.
nera varios conflictos durante pandemia. El Imparcial de Oaxaca. Méndez, D. (17 de abril de 2020). Evidentemente, estas medidas venían motivadas por la necesidad de
 Protegernos la vida: acciones frente al COVID-19 en los pueblos indígenas del sur de México. Chia-
pas en Paralelo- ODEMCA Observatorio de las Democracias. mantener una máxima protección con una mínima restricción del comer-
cio. Un comercio que, a pesar de los avances en la velocidad de los inter-
214 —

6. Véase Haro, J. A. y Martínez Coria, R. (2015).  Salud para los pueblos indígenas de México,

43 —
avances y retrocesos a la vuelta del milenio. En E.J. Langdon y M.D. Cardoso (Eds.), Políticas com- cambios que permitía la tecnología del vapor, tanto aplicada a los barcos
paradas em saúde indígena na América Latina (pp. 33-60). Florianópolis: Universidade Federal como al ferrocarril, se veía frenado por las medidas de contención de la
de Santa Catarina.
peste, la fiebre amarilla y el cólera. De ahí que, a lo largo de más de ochenta raciones4. Pasada la Semana Santa, cuando la cifra de muertos en México
años a partir de 1851, se celebraran Conferencias Sanitarias Internaciona- ascendía a 60 personas, se iniciaron protestas indígenas por la falta de apo-
les (se detallan en el apartado de fuentes) para llegar a un consenso en este yos, protagonizadas especialmente por artesanos, productores agrícolas y
sentido. Así, se establecieron medidas como las integrantes de la llamada pesqueros, con problemas para vender por la cuarentena, señalando que los
Reforma Cuarentenaria, que acortaba las cuarentenas al empezar el cóm- precios de los alimentos y otros productos básicos se habían elevado con-
puto de los días de confinamiento desde la partida del buque del puerto de siderablemente. El gobierno federal autorizó un presupuesto especial para
origen allanaron el camino para la puesta en marcha del llamado Sistema insumos médicos, mientras algunos municipios implementaron toque de
Inglés en 1871, como aborda Esteban Rodríguez Ocaña en su primer texto queda o instituyeron retenes para amenazar a los conductores. El Instituto
relativo a las pandemias y la mundialización de la salud que puede leerse en Nacional de las Lenguas Indígenas (INALI), así como el Instituto Nacional de
este volumen. Este se basaba en la sustitución de la información sanitaria los Pueblos Indígenas (INPI), emprendieron acciones informativas, como la
del puerto de salida por una completa encuesta sanitaria en el momento de traducción de la frase «Quédate en casa» y otros mensajes preventivos, en
la arribada. Las sabidas operaciones de información acerca del origen del 35 y luego en 59 de las 68 lenguas autóctonas. Otros esfuerzos surgieron de
barco y el estado de salud de aquel paraje, sus escalas con las consiguientes gobiernos estatales, municipios, instancias religiosas y organizaciones civi-
informaciones, etc., se reemplazarían por una inspección médica de todo les, especialmente apoyos con despensas, aunque solo en algunas comuni-
barco y tripulación que entrara en los puertos ingleses. Su detención debía dades, donde la entrega suele alcanzar para una o dos semanas.
durar el tiempo necesario para localizar y aislar a los enfermos o sospecho- A pesar de estas iniciativas, como la Guía para atender a pueblos indíge-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


sos y realizar las desinfecciones consideradas pertinentes. De esta manera, nas y afromexicanos ante COVID-19, dada a conocer en mayo por el INPI,
se restringió el concepto de sospechoso con respecto al sistema cuaren- que además de subrayar el derecho a la autonomía, pretende «garantizar la
tenario clásico: ya no se tenían en cuenta ni el lugar de procedencia ni su atención a la violencia contra mujeres y niñas indígenas y afromexicanas,
estado sanitario, sino que solo lo eran aquellos viajeros que mostraran los así como su acceso a servicios de salud, incluyendo parteras tradicionales»,
síntomas de una enfermedad infecciosa. entre otros principios, los resultados demuestran ser insuficientes. Son va-
En la gestión de la crisis actual por parte de diferentes países se dejan rias las aristas no cubiertas, desde las medidas comunitarias de aislamien-
entrever en las medidas cuarentenarias, rasgos de ambos mecanismos de to, protocolos locales de atención y traslado, la manutención de quienes

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


control planteados por Foucault. Por una parte, el confinamiento domici- no trabajan y cuál va a ser la suerte de la gente mayor de conocimiento,
liario de la población, un tanto más laxo que el que describe Foucault para aun cuando la Secretaría de Bienestar Social entregó apoyos económicos
la ciudad apestada en Vigilar y Castigar; por otra parte, técnicas mucho más de forma adelantada, especialmente dirigidos a adultos mayores, rurales y
individualizadas apoyadas en el control personalizado de los ciudadanos a urbanos, incluyendo indígenas. También incrementó los beneficiarios del
partir de test y monitorización digital de sus movimientos. programa rural Sembrando Vida, en el que tres de cada 10 beneficiarios son
De todos modos, las fronteras erigidas en nuestra época contra las pla- mujeres. Sin embargo, el recorte al INPI en el Presupuesto de Egresos de
gas de la otredad, en términos de pobreza, de raza, de creencias, de ideolo- la Federación 2020 del 75% de sus recursos financieros, pone en riesgo la
gía, etc., que se desplegaron con éxito en épocas pasadas contra todo tipo de operación de 34 Casas de la Mujer Indígena, cuya demanda para atención
males provenientes del exterior, no se han revelado útiles contra el desplie- a mujeres en casos de violencia se ha incrementado con la pandemia. En
gue del coronavirus, trayéndonos la frontera hasta nuestro mismo cuerpo.

213 —
44 —

4. Ver para los pueblos de Sonora el artículo de Castro Silva, T. (7 abril de 2020).  La fe no arredra.
Biologicismo y tradición cuaresmal en Sonora ante la pandemia. Libera Radio (Hermosillo).
curativos y preventivos3. Hay asimismo voces que reclaman una atención dig- Es muy posible que esta sea solamente la primera de las crisis epidémicas
na y los recursos suficientes para lograr sobrevivir a esta amenaza, que se su- globales que tengamos que soportar y queda por definir cómo debe ser el
ma al rezago y al despojo que no cesan ni aun en estos tiempos de crisis, pues nuevo paradigma de lucha frente a las epidemias.
continúan vigentes megaproyectos en buena parte de sus territorios, como John Howard, el reformista inglés del setecientos, escribió en la segunda
el Tren Maya, la presa Pilares o el Corredor Transístmico y se han registrado edición de su Account of the Principal Lazarettos of Europe (1791) que muchos
más asesinatos de defensores de derechos humanos. lazaretos, al ser edificios cerrados, tenían un aspecto demasiado parecido al
Los pueblos enfrentan la pandemia con grandes desventajas respecto de las prisiones. Numerosos capitanes de la ruta levantina le habían dicho
al resto de los mexicanos, aun cuando viven en situaciones muy distin- que los espíritus de sus pasajeros se hundían ante la perspectiva de verse
tas; tanto entre las comunidades rurales, que han reaccionado de mane- confinados en ellos. Para prevenir en todo lo posible estas desagradables
ra particular, como en las ciudades, allende la frontera o en los campos circunstancias, decía, un lazareto debería tener el más alegre de los aspec-
agrícolas, donde comparten la suerte de los jornaleros, quienes no pue- tos. Para conseguir esto, consideraba que un jardín espacioso y agradable
den conservar la «Susana Distancia» recomendada; en situaciones como sería conveniente a la par que saludable.
el transporte hacia los campos agrícolas. O en las líneas de producción, Esperemos que el jardín que seamos capaces de organizar, o el que per-
para quienes siguieron trabajando en minas y maquilas, pese a que el 23 .*5".0426&/0403("/*$&/A/04&"6/0&/&-26&/45"(3".A&5ų*9A."-
de marzo se entró oficialmente en la «Fase 2», definida por transmisión ;0/0-0704&"/-04ć3#0-&4A-"4ų03&4A-"7*4*Ł/"(3"%"#-&26&4*37"/1"3"
local. Comenzó la restricción domiciliaria, mientras algunos gobiernos traernos esta anhelada paz individual y colectiva que ayude a tapar nuevos

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


estatales y municipales decretaron medidas suplementarias: cerrar ne- escenarios de teletrabajo, teleconsumo y telecontrol.
gocios no esenciales, prohibir la venta de bebidas alcohólicas, restringir
* Ϙ Ϩ ϟ ϙ Ϩ Ϛ
el número de ocupantes en vehículos o fumigar espacios públicos. Pero
a nadie se le ocurrió cerrar fronteras, aeropuertos, caminos o medios de Howard, J. (1789). An Account of the Principal Lazarettos of Europe. Lon-
transporte. Solo algunos pueblos, como los guarijíos y comcáacs (seris) de don: J. Johnson, C. Dilly and T. Cadell, 1791. 2nd edition.
Sonora y el Ejército Zapatista de Liberación Naciona (EZLN) en Chiapas,
(1852). Procès-Verbaux de la Conférence Sanitaire Internationale Ouverte à
anunciaron tempranamente el cierre de sus comunidades.
Paris le 27 juillet 1851. Paris: Impr. Nationale.

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


La variedad de respuestas fue evidente desde las celebraciones de cua-
resma. Algunas de ellas, con medidas de máxima precaución, como algunos (1859). Protocoles de la Conférence Sanitaire Internationale: Ouverte à Paris
grupos yaquis y mayos de Sonora y Sinaloa, quienes realizaron en privado le 9 avril 1859. Paris: Imp. Impériale.
sus ceremonias; otros de los mismos pueblos instauraron cercos sanitarios,
(1874). Procès-Verbaux de la Conférence Sanitaire Internationale Ouverte à
incorporando gel, brindando información pertinente, pero, la mayoría, sin
Vienne le 1 juillet 1874. Vienne: Impr. Impériale et Royale.
precaución alguna, a pesar de esfuerzos y advertencias para evitar aglome-
(1881). Proceedings of the International Sanitary Conference: Provided for by
Joint Resolution of the Senate and House of Representatives in the Early Part of
3. Entre estos, destacan Comunidades Mayas de Los Chenes (2020).  Plantas medicinales del 1881. Washington: G.P.O.
pueblo maya en tiempos de COVID-19: Cuidar el sistema respiratorio y fortalecer nuestro sistema in-
212 —

munológico. Los Chenes, Campeche: Ka’ Kuxtal A.C. Fundar (2020).  ¿Qué hacer sí hay un brote (1885). Protocoles et procès-verbaux de la Conférence sanitaire interna-

45 —
en nuestra comunidad? Fundar, Serapaz. Sedano, A.C. (mayo de 2020). Medidas complementarias tionale de Rome, inaugurée le 20 mai 1885. Rome: Impr. du Ministère des
para apoyar el funcionamiento corporal y evitar las complicaciones por la COVID-19. Salud de
nuestros pueblos. Boletin ALAMES 2, 15-18. affaires étrangères.
(1892). Protocoles et Procès–Verbaux de la Conférence Sanitaire Internationale ricano. El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) descartó cerrar
de Venise, Inaugurée le 5 Janvier 1892. Rome: Impr. Nationale de J. Bertero los aeropuertos, y una semana después, rechazó otorgar estímulos fiscales a
empresarios, a quienes recomendó cesar actividades, «para evitar un cierre
(1893). Procès–Verbaux de la Conférence Sanitaire Internationale de Dresde,
completo de la economía que perjudique a los pobres». Con esto, señaló la
11 mars–15 avril 1893, Dresde. Impr. B.G. Teubner.
imposibilidad e inconveniencia de obligar a toda la población a guardar la
(1894). Conférence Sanitaire Internationale de Paris, 7 février-3 avril 1894: cuarentena, pues el objetivo se concentraría en aplanar la curva de inciden-
Procès–Verbaux. Paris: Impr. Nationale. cia para evitar el colapso de los servicios de salud, mientras se habilitaban
hospitales y se concertaban convenios entre instituciones públicas y priva-
(1897). Conférence Sanitaire Internationale de Venise, 16 février–19 mars
das para la atención. Se definió una estrategia de seguimiento basada en la
1897: Procès–Verbaux. Rome: Forzani et Cie, Imprimeurs du Sénat.
notificación y sitios centinelas, siendo muy cuestionada la baja aplicación
(1903). Conférence Sanitaire Internationale de Paris, 10 octobre–3 décembre de pruebas diagnósticas, prácticamente solo para personas hospitalizadas y
1903: Procès–Verbaux. Paris: Impr. Nationale. poco accesibles fuera del sector público, donde además escasearon, al igual
que equipos de protección y otros insumos.
&ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ
Comenzamos entonces a enterarnos de presagios aciagos para los pue-
Foucault, M. (1975). Surveiller et punir. Naissance de la prison. Paris: Gallimard. blos originarios, con grandes carencias ante la epidemia1. De medidas reac-
tivas implementadas a veces de forma desesperada; algunas de resistencia y

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


Foucault, M. (2004). Sécurité, territoire, population. Cours au Collège de
reclamo de autonomía, donde la afirmación étnica se asume tanto por abajo
France, 1977-1978. Paris: Seuil/Gallimard.
como por encima del riesgo de contagio. Desde la incredulidad indiferente de
quienes creen que la pandemia es un invento, o que será enfrentada con fe en
Dios, hasta reacciones que hacen cundir el pánico, aunque su preocupación
principal sea saber cómo van a alimentarse, pues se están acabando las re-
servas de las cosechas. En segundo plano, si tendrán atención médica en caso
necesario, pues, como se señaló en la prensa, «los indígenas sabemos que no

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


somos prioridad». Si acaso logran trasladarse oportunamente a donde hay
servicios, pues en las comunidades no se cuenta con recursos ni personal. El
racismo, además, se manifiesta de muchas formas cuando es interiorizado y
no se acude al médico, pues asume formas intersticiales2. Dejados a su propio
destino, «a la buena de Dios», como lo entienden, algunas comunidades están
usando recursos de sus medicinas tradicionales, plantas y procedimientos,

1. Puede consultarse un compendio hemerográfico en Haro, J.A. (5 de junio de 2020)


 Presentación. «Sabemos que no somos prioridad» Comunidades indígenas de México ante la
pandemia COVID-19. Medical Anthropology COVID-19 2020 updates.

211 —
46 —

Quim Bonastra 2. La noción procede de Eduardo Menéndez: «todo racismo es siempre sociocultural, más allá
de que se exprese a través de criterios religiosos, étnicos o biológicos». Menéndez, E. L. (2001).
Profesor agregado en el Departamento de Geografía y Sociología de la Universitat de Lleida.  Biologización y racismo en la vida cotidiana. Alteridades, 11(21), 5-39.
m%PEFYIREHI(MSW|'SQYRMHEHIWMRHɳKIREWIR1ɯ\MGS (IPWMKPSHIPEWƤIFVIWEPSWXMIQTSWHIPE'3:-(GPMQE
ante la pandemia de la COVID-19 enfermedad y estacionalidad

Jesús Armando Haro Eduardo Bueno


Centro de Estudios en Salud y Sociedad. El Colegio de Sonora, México Universidad Miguel Hernández de Elche. Instituto Interuniversitario López Piñero

OOO OOO

E l 28 de febrero de 2020, 36 días después de que China dio aviso de la


nueva pandemia, caracterizada por alta contagiosidad y baja letali-
dad, México reportó los tres primeros casos de COVID-19. Aunque
desde enero comenzaron las acciones de planeación, advertimos que la
amenaza inicialmente se subestimó, con indicaciones ambiguas por par-
R &ų&9*0/"#""3$ -0$)"/5&4%&"-*45"34&&/-"&4*45&/$*"'3"/$&4"
contra el nazismo que, quien estudia la Historia, lo hace porque tie-
ne interés en el presente, la «facultad –afirmaba– para aprehender
lo vivo es la principal cualidad del historiador1». En efecto, el historiador no
es un anticuario, entendido y erudito coleccionista de los hechos del pasa-
te del gobierno federal. Sin embargo, desde el 6 de marzo comenzaron do, sino que, por encima de todo, está seducido por la actualidad, aspira a

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


las conferencias de información, donde el Subsecretario de Prevención y comprender el pasado y pretende construir un conocimiento histórico ca-
Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell y otros funcionarios han veni- paz de aportar cierta perspectiva al mundo en el que vive. No significa esto
do presentando diariamente el avance de las notificaciones de casos, así que la Historia deba considerarse como «maestra de vida», una visión un
como el plan de acción, con indicaciones precisas y respuestas a múltiples tanto naif y ya superada, pero resulta innegable que el pensar y pensarse
cuestionamientos sobre la gestión de la crisis, ampliamente aprovechada históricamente permite ampliar la comprensión de hechos y procesos, en-
por la oposición para intentar debilitar al gobierno de la llamada Cuarta tendiendo las particularidades de unos contextos que, con frecuencia, son
Transformación. A pesar de que esta administración recibió una estruc- mucho más complejos de lo que parece a partir de un análisis solo desde el
tura sanitaria largamente deteriorada, según la Organización Mundial de presente. Una de las aportaciones que, en esta línea, puede realizar la His-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


la Salud (OMS), ha sido hasta ahora uno de los países dónde se ha actuado toria en la situación actual de pandemia es ayudarnos a comprender mejor
con mayor oportunidad. Así, a mediados del mismo mes, cuando se decla- la coexistencia del ser humano con las enfermedades a lo largo del tiempo.
ró la Fase 1, de casos importados, se cerraron escuelas y universidades, y Por ejemplo, entre las muchas incertidumbres que nos ha traído la pan-
servicios gubernamentales no básicos. demia de la COVID-19, superado ya en Europa el punto álgido en el momen-
Aunque la pandemia generó pánico en ciertos sectores sociales, regis- to en el que escribo este texto, se encuentra la posibilidad de que la enfer-
trándose una gran demanda de papel higiénico, cubrebocas, gel antibac- medad retorne en otoño-inverno. Los lejanos ecos de la gripe de 1918 han
terial, con el encarecimiento de estos y otros productos higiénicos y ali- resonado con estruendosa actualidad ante esa potencial vuelta, de modo
mentarios, e incluso algunos saqueos en establecimientos comerciales, se que parece complicado encontrar a una persona medianamente informa-
continuaron celebrando concentraciones, que fueron duramente criticadas da que no haya oído hablar de aquella trágica «segunda ola». Por otro lado,
210 —

en los medios, como el Festival Viva Latino, actos oficiales, religiosos y polí-

47 —
ticos. El 18 de marzo se registró la primera muerte, un hombre diabético de
1. Bloch, M. (2011) [1996]. Apología para la historia o el oficio de historiador. México DF: Fondo de
41 años, mientras el virus se expandía por Asia, Europa y el continente ame- Cultura Económica, p. 71.
también se contempla que la COVID-19 devenga en una dolencia estacional, dad de la transferencia bancaria de los honorarios17, cuya función es la de
apareciendo durante los meses templados y fríos en sucesivos años. Buena ser un operador de la realidad, una especie de intensificador de la realidad
parte de las enfermedades infecciosas poseen un componente estacional frente a la locura18, como decía Foucault.
y, por ejemplo, cada año la gripe común genera miles de muertos, requiere Pero si el poder psiquiátrico no alcanza para controlar la ansiedad, si
de acciones concretas (campañas de vacunación o asistencia en diferentes no basta con salir a hacer las compras en los comercios de cercanía... las
niveles del sistema sanitario) y provoca bajas laborales o gasto farmacéuti- fuerzas de seguridad están, en cada esquina, en cada puente para hacer en-
co. Sin embargo, en el contexto europeo, no hay ninguna afección que haya trar en razón a cualquiera; si no se tiene permiso para circular la primera
provocado una disrupción social remotamente equiparable con la situación vez cursa la advertencia, la segunda va la multa, en el mejor de los casos, o
que vivimos actualmente. la detención en el peor escenario. Los delitos en el contexto pandémico se
4ĨA1"3&$&26&-"*/ų6&/$*"%&-"4$0/%*$*0/&4$-*.ć5*$"44&1&3'*-"$0- encuadran en el decreto 297/202019 y se expresan como la propagación del
mo un factor que, necesariamente, debe considerarse a la hora de tomar virus, la violación del aislamiento u otras medidas dispuestas por el gobier-
prevenciones y decisiones en relación a la COVID-19. Este hecho es incluso no nacional y la desobediencia a la autoridad en las órdenes que se dicte al
más relevante si se tiene en cuenta el contexto de cambio climático que, de respecto20. En la provincia de Córdoba al 11 de mayo el número de detenidos
no revertirse, conllevará una serie de trastornos de gran calado para la po- superaba las 23.000 personas21, trepando a 27.000 una quincena después22.
blación mundial, como recogen los  informes del IPCC. En la relación entre Por eso, mejor #quedateencasa.
clima y enfermedad, el pasado 12 de marzo de 2020, el diario digital El Con-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


fidencial publicaba un artículo que llevaba por título «El calor podría ex-
pulsar a España de la franja donde el coronavirus resulta más devastador». En el 
cuerpo de la noticia se profundizaba sobre el particular: «España vivirá un 

inusual anticipo veraniego con temperaturas que alcanzarán los 33 grados. 
Esto podría ser una gran noticia en la lucha contra el COVID-19 (sic)», extra- 

yendo esas conclusiones a partir de un  pre-print, finalmente publicado en Silvia Loyola
 JAMA Network Open. Dos días después, se decretaba el estado de alarma Doctoranda Integrante del Programa Salud, Enfermedad y Prácticas de Curar del Centro

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


en nuestro país y, alarmados y confinados, asistimos en las siguientes se- de Investigaciones sobre Cultura y Sociedad (CONICET-Universidad Nacional de Córdoba).
manas al crecimiento acelerado de aquella «curva», una figura geométrica
convertida en la plasmación visual de la pandemia y la muerte. Finalmente, 17. Martin, M. (29 de marzo de 2020).  Efecto cuarentena: psicólogos multiplican recursos para aten-
la «curva» se «doblegó» (término que implicaba la victoria sobre la misma), der a más pacientes online. Perfil.
pero resulta complicado sostener que la entrada de temperaturas más cáli- 18. Foucault, M. (2012 [2003]). El poder psiquiátrico. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, p.164.
das pudiese haber sido determinante en ese contexto.
19.  Decreto 297/2020, de 12 de marzo de 2020, para el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.
Dejando a un lado el tino de las deducciones del mencionado artícu- Boletín Oficial de la República Argentina.
lo periodístico, la urgencia y la provisionalidad que ha invadido todo de
20. Hernández, J.G. (5 de mayo de 2020).  Más de 20.600 detenidos en Córdoba por violar la cuaren-
un tiempo a esta parte, nos ha obligado a conjugar el modo condicional tena por el coronavirus. La voz del Interior.
del verbo poder mucho más de lo acostumbrado. Y así, el hecho de que las

209 —
21.  Córdoba registra más de 23.000 detenidos por infringir la cuarentena. (11 de mayo de 2020).
48 —

condiciones atmosféricas sean un elemento importante para favorecer o La nueva Mañana.


dificultar la transmisión del SARS-CoV-2, por analogía con otros corona-
22.  Ya hay más de 27.400 detenidos en Córdoba por violar la cuarentena. (25 de mayo de 2020). Via País.
saludable, de bienestar general, convirtieron a los viejos en un problema virus, se convierte en una hipótesis sobre la que se está investigando. Por
no solo de salud pública, sino de gasto público. Cuerpos que fueron dóciles el momento, no existen evidencias sólidas de que temperatura, humedad,
pero que ahora escapan del disciplinamiento social del trabajo, que viajan, presión, viento, etc…, hayan sido determinantes en la pandemia, tal y como
que hacen deportes, que consumen bienes culturales, que son libres en tér- puede comprobarse en el informe  Clima, temperatura y propagación de la
minos de control de tiempo, pero sobre todo viven demasiado, ya no se pue- COVID-19 del Instituto de Salud Carlos III, puesto que, además de la pro-
de pensar en vejez como sinónimo de enfermedad. Se piensa en la vejez en pia necesidad de un estudio con mayor recorrido cronológico, la adopción
términos de vulnerabilidad diferencial15. de medidas encaminadas a limitar la expansión del contagio (aislamien-
La COVID-19 colocó a los viejos como principal grupo de riesgo. Desde to, distancia social, uso de mascarillas, etc.) dificultan discernir con clari-
todos los gobiernos y organismos de cooperación internacional se llamó a dad cuáles son realmente los efectos provocados por la modificación de las
cuidarlos, a protegerlos, pero sobre todo a encerrarlos. El extremo de esta condiciones atmosféricas. De ahí que, tal y como señalaba en una  reciente
vigilancia epidemiológica fue la obligatoriedad que el gobierno de la Ciudad entrevista el geógrafo Jorge Olcina, uno de los mayores expertos en los ries-
Autónoma de Buenos Aires impuso –con el discurso del cuidado– la solicitud gos asociados al cambio climático, en este momento sea el factor humano el
de un permiso para salir de sus casas a toda persona mayor de 70 años16. A pe- elemento decisivo para comprender y atajar la pandemia.
sar de estas precauciones la COVID-19 llegó a los viejos y comenzó a matarlos Ante la posibilidad de una estacionalidad de la COVID-19, considero per-
entrando sin protocolo directamente en los geriátricos. ¿Cómo entró en los tinente recordar, en esta breve entrada, una de las enfermedades estacio-
lugares que se crean para cuidar a los ancianos? Tal vez en Europa se los to- nales más características del ámbito mediterráneo, íntimamente ligada con

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


mó por sorpresa… tal vez, solo tal vez a China el virus no le dio tiempo a reac- las condiciones geográficas y climáticas y que estuvo muy presente en la vi-
ción... ¿pero en Argentina? ¿Acaso no se lleva la delantera en el aplanamiento da cotidiana de las poblaciones del pasado: la malaria, o más concretamen-
de la curva? ¿Por qué la COVID-19 entró a los geriátricos argentinos? te, las fiebres tercianas y cuartanas, denominación que recibió incluso en
…Y de nuevo la búsqueda del culpable: ¿quién fue el paciente 0? ¿Actuó el siglo XX, eludiendo –por supuesto– cualquier intento de diagnóstico re-
con negligencia? ¿un médico? ¿un enfermero? ¿un nieto que llegó de EE. trospectivo2. Esta enfermedad, de carácter endémico en nuestro país hasta
UU.? ¿los protocolos? Entonces la respuesta que se impone es la misma: an- los años sesenta del siglo pasado3, marcó notablemente la realidad sanitaria
te la mínima sospecha, #quédateencasa. Esta guerra contra el poderoso invi- de tiempos pretéritos, en especial durante el siglo XVIII, centuria sobre la

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


sible se la gana enclaustrados, y si el aislamiento enloquece –por suerte– se 26&4&$&/53"&45"3&ų&9*Ł/:"-"26&04ę6*4:"3*"/0&4&5%&/0.*-
cuenta con el poder psiquiátrico, ahora por videollamada y con la posibili- naron «siglo de las fiebres»4. La aparición de estas fiebres, especialmente a
finales de la canícula y comienzos del otoño, era una realidad tan presente
que, en la monumental monografía de Fernand Braudel, El Mediterráneo y

2. Arrizabalaga, J. (1993).  La identificación de las causas de muerte en la Europa pre-industrial: al-


15 Tisnés, A., y Salazar-Acosta, L. M. (2016).  Envejecimiento poblacional en Argentina: ¿qué es gunas consideraciones historiográficas. Revista de Demografía Histórica, 11(3), 23-47.
ser un adulto mayor en Argentina? Una aproximación desde el enfoque de la vulnerabilidad social.
Papeles de población, 22(88), 209-236. 3. Rodríguez Ocaña, E., Ballester, R., Perdiguero Gil, E., Medina Doménech, R. M., y Molero Mesa,
J. (2003). La acción médico-social contra el paludismo en la España metropolitana y colonial del siglo
208 —

16. Corsalini, C. (16 de abril de 2020).  Para circular en CABA, los mayores de 70 necesitarán un XX. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

49 —
permiso. Perfil. Rivas Molina, F. (17 de abril de 2020).  La ciudad de Buenos Aires impone a mayores
de 70 años un permiso para salir de casa. El País.  Polémica por el permiso para adultos mayores en 4. Peset, J.L., y Peset, M. (1978).  Epidemias y sociedad en la España del Antiguo Régimen. Estudios
Buenos Aires (20 de abril de 2020). CNN Español. de Historia Social, 4, 7-28.
el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, constituían un componente En ese contexto, la responsabilidad del contagio y la culpabilidad ya no
insoslayable de la unidad física mediterránea, marcando los ritmos anua- cae solo en el posible enfermo sino en todo aquel que «sale a buscar el vi-
les cuando los calores «desencadenaban males endémicos solo apacigua- rus» incumpliendo con la cuarentena, como planteó el presidente Fernán-
dos en invierno»5. La presencia de este mal, en mayor o menor medida, dez en uno de sus mensajes12. La sanción queda así legitimada socialmente,
era tan cierta que casi debería figurar entre las ilustraciones de los calen- lo mismo que el escrache, resultado de la exacerbación, desde los medios
%"3*04"(3Ĩ$0-"426&5"/(3ć'*$".&/5&3&ų&+"#"/-"$0/$&1$*Ł/$Ĩ$-*$"%&- de comunicación, de los miedos y fobias que adquieren niveles terroríficos
devenir cotidiano. a medida que se prolonga el #quédateencasa como mecanismo de control
Un viejo adagio rezaba que «por tercianas no doblan campanas», alu- epidemiológico. Los lazos sociales se tensionan de tal forma que cualquier
diendo a la limitada letalidad que, en el Mediterráneo, acompañaba a los vecino asume el compromiso moral y político de denunciar al 134 cualquier
#305&426&16/56"-.&/5&"ų03"#"/$6"/%0--&("#"4&15*&.#3&D&/*&/%0 acto que considerase peligroso, sospechoso o negligente.
en el horizonte las calamidades provocadas por la peste negra, es fácilmen- ¿Qué diría Foucault en este momento? ¿Plantearía como Giorgio
te comprensible que las tercianas se afrontaran con la resignación y el es- Agamben13 que, en resguardo de la salud pública, se está permitiendo al Es-
toicismo de quien poco puede hacer a nivel individual ante el embate de tado gobernar desde un estado de excepción que agudiza los procesos de
una dolencia, pero que no necesariamente eran sinónimo de muerte. Sin condena y castigo? ¿…Que el derecho a la salud está por encima de cualquier
embargo, para una familia de extracción humilde, en el contexto del pau- otro derecho? ¿Tanto así, que cedemos al Estado el derecho de suspender
perismo propio de la Edad Moderna6, dejar de ganar unos jornales por ha- los demás para garantizar la salud para todos? No podemos responder por

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


ber contraído una enfermedad suponía un trastorno considerable que podía Foucault, sin embargo, sus nociones de disciplinamiento para hacer dóciles
empujarla a recurrir a la caridad. los cuerpos nos debieran, al menos, encender algunas luces de alarma. «La
Las fiebres, coincidiendo con el momento de las vendimias y la siembra disciplina exige a veces la clausura», dice Foucault14.
del cereal de invierno, generaban considerables pérdidas económicas a diver- Siendo la salud y la enfermedad construcciones sociales e históricas, ca-
so nivel, pero también funcionaban como acicate para otro tipo de activida- da tiempo ha puesto el acento en algún aspecto de este binomio quedando
des. Por ejemplo, el comercio de la corteza del árbol de la quina, originario de sujetos los simples mortales a la hegemonía del discurso médico de turno,
América, cuyo monopolio estuvo en manos de los jesuitas y que forma parte con el poder de condenar o aplaudir la eficiencia del autocontrol, éxito ab-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


del escudo heráldico del Perú. En este sentido, también el comercio de nieve soluto del disciplinamiento. Ahora bien, la vejez –los viejos– constituye un
se vio favorecido, porque esta, sola o mezclada con limón, además de su uti- momento de la vida asociado al deterioro del cuerpo y por ende a la enfer-
lización recreativa, se convirtió en un remedio suministrado a dolientes en medad. Toda una rama de la medicina dedicada a los gerontes, los adultos
aquellas zonas en las que era posible su transporte desde las montañas donde mayores, la tercera edad. Sin embargo, la esperanza de vida cada vez más
larga debido al desarrollo de la misma medicina, de los discursos de vida

12.  Alberto Fernández: «Hemos decidido seguir con la cuarentena hasta el 26 abril». (10 de abril de
2020). Infobae.
5. Braudel, F. (2010) [1953]. El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II (Tomo
1). México: Fondo de Cultura Económica, p. 314. 13. Amadeo, P. (Ed.) (2020).  La Sopa de Wuhan. Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemia.

207 —
Buenos Aires: ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio).
50 —

6. Carasa Soto, P. (1987). Pauperismo y revolución burguesa (Burgos, 1750-1900). Valladolid: Uni-
versidad de Valladolid. Maza, E. (1987). Pobreza y asistencia social en España, siglos XVI al XX: 14. Foucault, M. (2010) [1975]. Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI
aproximación histórica. Valladolid: Universidad de Valladolid. Editores, p.164.
La defensa de la humanidad ante la humanidad de los infectados o sos- se hacía acopio durante el invierno y se conservaba en primavera y verano.
pechosos de infección cobra ribetes inhumanos; de hecho, puede significar Las autoridades municipales trataban de asegurar su suministro permanente,
el abandono a su suerte de ciudadanos de distintos países varados en cru- llegando a recurrir a pozos de nieve situados a decenas de kilómetros.
ceros por todos los mares del mundo8. Aplausos para los trabajadores de la Por su parte, en un nivel institucional, a finales del estío se ponía es-
salud, mientras sus vecinos les dejan carteles en los ascensores pidiéndoles pecial énfasis en el desarrollo de medidas para minimizar el impacto de la
que solidariamente se vayan y no vuelvan9, o peor aún, les queman el auto enfermedad. La desecación de aguas estancadas en procesos naturales o por
con la advertencia «ratas infectadas váyanse»10. acción antrópica, el alejamiento de los muladares fuera del perímetro ur-
Sin contar las innumerables experiencias de personas que se vieron bano, el control de las manufacturas que generaban malos olores y, en defi-
interpeladas por el ojo del gran hermano a partir de la llegada de fami- nitiva, todo aquello que provocaba o coadyuvaba a la aparición de la enfer-
liares desde el exterior, al sentirse controlados/discriminados por sus ve- medad en el marco de la teoría miasmática del momento, configuraba esa
cinos que atentos esperaban el mínimo indicio de incumplimiento de la lucha contra el enemigo mortal e invisible, en la afortunada expresión de
cuarentena para denunciarlos. En la localidad bonaerense de Claromecó, Carlo Cipolla7. El vecindario, atendiendo a la proximidad de la época de las
los pobladores impidieron que un joven llegado desde Brasil ingresara a fiebres, remitía sus quejas a las autoridades, alertando de la peligrosidad de
pasar la cuarentena en la casa de veraneo de su familia, quien tuvo que aquellos posibles focos de infección. Huelga decir que todas estas medidas,
abandonar la ciudad entre insultos y bocinazos de los vecinos que debie- ni eran suficientes, ni muchas se podían llevar a cabo con desempeño sufi-
ron ser contenidos por la policía11. ciente, por motivos evidentes: recursos humanos y presupuestarios, desa-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


Mientras el paciente 0 haya llegado del exterior o sea un contacto cerca- rrollo de la administración, capacidades técnicas… Por eso, a pesar de todas
no de viajeros, la enfermedad se considera importada, por tanto, la peligro- las precauciones, las fiebres acababan prendiendo en la población. Entonces
sidad se percibe acotaba y el control se restringe al encierro, a la cuaren- llegaba el tiempo del cuidado por parte de familiares, vecinos, médicos u
tena obligatoria, al aislamiento, entendiendo que el peligro disminuye con otro personal asistencial, de la contrición y de los ruegos al altísimo.
el tiempo sometido. Sin embargo, cuando el contagio se vuelve autóctono, En un contexto en que las acciones de prevención y tratamiento esta-
constatándose circulación comunitaria, todos se convierten en sospechosos, ban –obviamente– sujetas a unos saberes científicos y unas posibilidades
recreándose constantemente la percepción de una necesidad mayor de la técnicas concretas muy diferentes a las actuales, la variable climática sí era

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


fuerza de seguridad y su mano dura para contrarrestar el riesgo que pende decisiva a la hora de determinar la aparición y extensión de un contagio.
sobre los pulmones de cada uno. En este sentido, se daba la paradoja de que la aparición de lluvias, necesa-
rias para alimentar los campos de cultivo, generaba lagunas que, llegado el
momento, se convertían en el medio idóneo para la proliferación del vector
de la malaria. Lo cierto es que, lejos de cualquier tipo de determinismo, du-
8. Safatle, P. (18 de abril de 2020).  Varados en el océano: un crucero con más de 60 argentinos fue rante la conocida como anomalía climática Maldá, ocurrida en las últimas
rechazado en Chile y deberá navegar diez días hasta Estados Unidos. Infobae.

9.  Coronavirus en Argentina: «Te aplauden y después te encontrás con estos carteles», el lamento de
otra médica amenazada. (7 de abril de 2020). Clarin.

10.  Locura contra una médica en La Rioja: le quemaron el auto por tener coronavirus. (21 de abril
206 —

de 2020). La Capital.

51 —
11.  Claromecó: vecinos impidieron que un joven, que llegó de Brasil, ingrese a su casa (14 de abril 7. Cipolla, C.M. (1993). Contra un enemigo mortal e invisible. Barcelona: Crítica.
2020). Infobae.
décadas del siglo XVIII y caracterizada por la sucesión de periodos de fuerte La epidemia de cólera se vivenció en Argentina –y en la provincia de
sequía interrumpidos por episodios de precipitaciones torrenciales8, fueron Córdoba, particularmente– como si hubiese existido un brote. Desde los
más frecuentes los episodios de fiebres9. medios de comunicación se construyó un relato epidémico que alentaba
Un aprendizaje basado en años y años de experiencia aconsejaba una esa percepción. Hubo sorpresa cuando el relato colérico revelaba la exis-
medida casi infalible para mitigar la extensión de la enfermedad entre la tencia de indígenas en el Chaco Salteño. Estos fueron puestos en la escena
población: dejar pasar el tiempo, confiar en que la llegada de un temple nacional por el presidente Menem, quien, ante la inminente posibilidad de
más fresco sofocaría el contagio y devolvería las cosas a su cauce. Al igual contaminación de los Ríos Pilcomayo y Bermejo, se trasladó en helicóptero
que en periodos de sequía, se trataba de dirigir la vista al cielo y esperar al Impenetrable Chaqueño junto a un conjunto de expertos médicos, todos
que llegara el frío como agua de mayo. Esas esperanzas depositadas en la vestidos como astronautas... ¿Cómo… hay indios en Argentina? Se pregunta-
mudanza en el tiempo también existieron en el caso de otros males epi- ba una ciudadanía convencida –a pesar de los rasgos de muchos– que todos
%ę.*$04D "/*&- &'0&-03&ų&+Ł&/46$3Ł/*$"/07&-"%"%&-"1&45&10. De eran descendientes de europeos6.
hecho, cabría preguntarse si, en el artículo de prensa citado al principio La pandemia de la COVID-19 trajo a la memoria aquella epidemia de fi-
de este escrito, las conclusiones se basaban más en la esperanza que en la nes de siglo XX, al presentarse con la misma lógica de control epidémico
%*45"/$*"%"3&ų&9*Ł/D basada en la necesidad de encontrar culpables con nombre y apellido. La
No es mi intención –huelga decirlo– remarcar las diferencias que pue- criminalización de los enfermos y de los sospechosos de estarlo es el resul-
dan existir entre las fiebres en la Edad Moderna y la actual pandemia, pues, tado de las políticas preventivas basadas en el principio de responsabilizar

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


como bien han demostrado los historiadores, los contextos son únicos e a los individuos del control epidémico.
irrepetibles. La relación entre clima y enfermedades fue más determinante En ese discurso, el Estado se presenta como el controlador de las con-
en el pasado, como pone de manifiesto el hecho de que la malaria se haya ductas individuales en tanto garante de la seguridad colectiva, castigando
erradicado en Europa, después de grandes esfuerzos en salud pública por aquellas acciones que se consideren irresponsables, negligentes, impruden-
parte de los Estados. Además, la mundialización de la epidemia la ha dotado tes. Con la bandera de la seguridad se va construyendo un identikit del su-
de unas dimensiones descomunales dentro de una sociedad globalizada que jeto contagiado o sospechoso de estarlo (con síntomas) como peligroso, en
difícilmente pueden equipararse a las situaciones relatadas para el siglo tanto que desde los medios de comunicación se alienta el imaginario social

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


XVIII, en las que casi siempre primaba el municipio y su hinterland. No por sobre su peligrosidad, casi como si cada cuerpo fuese un arma biológica.
ello, sin embargo, dos contextos diferentes dejan de ser susceptibles de ser «Nadie sabe en qué cuerpo acecha el virus», dijo el presidente Fernández en
el discurso del 23 de mayo de 20207.

8. Barriendos, M., y Llasat, M.C. (2009). El caso de la anomalía “Maldá” en la cuenca mediterrá-
nea occidental (1760-1800). Un ejemplo de fuerte variabilidad climática. En A. Alberola y J. Olcina
(Eds.), Desastre natural, vida cotidiana y religiosidad popular en la España moderna y contemporánea
(pp. 253-286). Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante.
6. «El presidente argentino, Carlos Menem, decretó ayer en el país el estado de emergencia, de-
9. Bueno Vergara, E. (2017).  Fiebres tercianas, sequías y lluvias torrenciales en el Alicante del bido al brote de cólera detectado en la provincia de Salta. Seis indios -cuatro argentinos y dos
Setecientos. Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante (35), 377-409. Po- bolivianos- pertenecientes a las tribus de tobas y matacos, que sobreviven a 45 grados de tem-
metti Benítez, K.A. (2019). Inestabilidad ambiental y salud pública en una ciudad mediterránea del peratura, promedio en la selva subtropical alrededor del río Pilcomayo –límite entre Argentina,

205 —
Antiguo Régimen. Barcelona entre el paludismo y la fiebre amarilla (1780-1821) [Tesis doctoral]. Bolivia y Paraguay–, murieron entre el 31 de enero y el 4 de febrero como consecuencia del có-
52 —

Universidad de Alicante. lera», en Ares, C. (6 de febrero de 1992).  Estado de Emergencia en Argentina por el cólera. El País.

10. Defoe, D. (2006). Diario del año de la peste. Valladolid: Alba Editorial. 7.  Conferencia de prensa de Alberto Fernández desde Olivos. (23 de mayo de 2020).
tiva, se era un cochino2. La población peruana entendió que comer pescado interrogados con similares preguntas. Pero tampoco pretendo establecer
crudo (ceviche) era una mala costumbre al igual que la falta de higiene, por paralelismos entre pasado y presente, que los hay en muchos sentidos, tal y
lo que la escasa mortalidad de esta epidemia –debida al uso de suero y sa- como lo han demostrado solventes historiadores en diversos foros, incluido
les– tuvo como protagonistas a las personas que decidieron no ir al hospital este blog. El hecho de que, por ejemplo, Margarita del Val, viróloga del CSIC,
antes de ser considerados cochinos3. utilice el símil del mal olor en una  entrevista para explicar por qué en ex-
En Argentina, la representación de que todos somos hijos y nietos de teriores es más difícil el contagio por el SARS-CoV-2 que en espacios inte-
inmigrantes europeos parecía ser la mejor vacuna contra la enfermedad de riores, hace que resulte enormemente tentador evocar otros modos lejanos
la mugre y la pobreza. No teníamos costumbres «atrasadas» de pueblos ori- de interpretar la enfermedad.
ginarios, a diferencia del resto de América Latina. Sin embargo, había gran Por todo ello, mi objetivo es señalar el hecho de que la presencia de una
cantidad de inmigrantes peruanos, bolivianos, paraguayos (sin contar a ju- enfermedad que, de manera cíclica, era capaz de contagiar a un gran nú-
jeños y salteños, que –aunque argentinos– se asemejan físicamente), que mero de personas, alterar los ritmos de la sociedad y marcar la agenda po-
aparecían como una amenaza latente. lítica y la vida cotidiana, ha formado parte del acontecer histórico del ser
Más temprano que tarde, se comenzó a exacerbar la genuina xenofobia humano en las orillas del Mediterráneo hasta hace no demasiado tiempo.
siempre latente socialmente, la que implicó desde el abandono del consumo En la centuria ilustrada, el siglo de las fiebres, las condiciones climáticas
de verduras –debido a que el cinturón verde de Córdoba era trabajado por eran determinantes para explicar la aparición de las fiebres hasta que las
migrantes bolivianos– y el pedido de fumigación de viviendas de residentes políticas de salud pública lograron erradicarlas de muchas latitudes. En este

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peruanos, hasta la suspensión de un estudiante de medicina de nacionali- momento, «en tiempos de la COVID-19», expresión que ha logrado un gran
dad peruana por parte de la Universidad Nacional de Córdoba, acusándolo predicamento, la pandemia parece controlada en Europa después de haber
penalmente por poner en peligro a toda la comunidad universitaria y a la modificado sensiblemente nuestras costumbres. Según avancen los meses y
ciudadanía en general, con el agravante de ser un estudiante avanzado de la gracias a una información más sólida sobre el virus y su posible estacionali-
carrera de medicina4. La suspensión, que en los hechos constituyó la expul- dad, comprobaremos si las precauciones dentro de esa «nueva normalidad»
sión, porque el joven abandonó el país y nunca más regresó, se hizo con el son suficientes para contener los contagios o si, por el contrario, nueva-
convencimiento de que constituía una amenaza a la salud pública5. mente tendremos que modificar y acompasar nuestro devenir cotidiano a

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


los ritmos de la nueva enfermedad.

2. Cochino, clara alusión a los cerdos o cochinillos

3. Cueto, M. (1997). El regreso de las epidemias…, p. 191

4. El Rectorado inició sumario de investigación alegando que G. Vilca había actuado «“desapren-
sivamente” poniendo en riesgo cierto la salud no solo del resto de los estudiantes universitarios
y el personal docente y no docente de esta casa sino de la comunidad toda, lo cual se torna espe-
cialmente agravado por provenir justamente de un alumno de los cursos superiores de la Facultad Eduardo Bueno
de Ciencias Médicas, que como tal no pudo desconocer las implicancias de su obrar». Resolución Profesor Ayudante Doctor de Historia de la Ciencia en la
Nº 82 Expediente 21-92-05031- Córdoba 19 de febrero de 1992, firmada por Dr. Armando Gutiérrez,
204 —

Secretario General, y Francisco Delich, Rector Universidad Miguel Hernández de Elche.

53 —
Investigador del Instituto Interuniversitario López Piñero
5. En Loyola, S. (2007). Estado y sociedad frente a la epidemia de cólera de 1991-1994 en Argentina
(Tesis de Licenciatura). Universidad Nacional de Córdoba. (Universidad Miguel Hernández de Elche).
Epidemias y guerras (I): Paciente 0. La invención del culpable
El cólera en la Guerra de África, 1859-60
Silvia Loyola
3"/$*4$0"7*&3"35Ĩ/&; Universidad Nacional de Córdoba. Centro de Investigaciones sobre Sociedad y Cultura
Universidad de Évora. Centro Interdisciplinar de Historia, Cultura y Sociedades

OOO
OOO

J efes de Estado, presidentes del gobierno y primeros ministros de mu-


chos países del mundo han comparado la actual pandemia de la CO-
VID-19 con una guerra. Expresiones como «estamos en guerra contra
un enemigo invisible» o «está es la peor emergencia desde la Segunda Gue-
E n febrero de 1991, Perú aparecía frente al mundo como el país que
resucitaba una enfermedad que llevaba un siglo erradicada: el cólera.
La reacción inmediata fue buscar al responsable de la osadía de poner
en tensión a la humanidad, trayendo al presente una enfermedad que desa-
fiaba a la medicina y a la ciencia en general porque ya había sido vencida en
rra Mundial» (desde la Guerra Civil, en el caso de España) o «tenemos que el pasado. Un barco llegado de Asia con parte de la tripulación infectada fue
ganar la batalla contra el coronavirus» y otras similares han utilizado el el chivo expiatorio que ganó todas las fichas de culpabilidad. La enferme-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


lenguaje militar para referirse a la pandemia y a las medidas tomadas dad era importada. No obstante, la sociedad peruana asumió rápidamente
contra ella1. La militarización del discurso político ha sido históricamente la idea de que sus condiciones de vida y sus costumbres, su cultura alimen-
un indicador de tendencias autoritarias y quizás, en el momento actual, taria, constituían un caldo de cultivo para la propagación de la epidemia1.
un síntoma de procesos de degradación de los regímenes democráticos ya Esta epidemia tuvo como telón de fondo las transformaciones políticas
en marcha desde hace tiempo. Por ello, convendría insistir en que, aunque de los Estados latinoamericanos que, uno a uno, habían ido sumándose al
una epidemia tenga indudables analogías con una guerra, una epidemia Consenso de Washington, llevando adelante el achicamiento del Estado.
en tiempo de paz no es lo mismo que en tiempo de guerra. La diferencia Por ende, este tipo de enfermedad y su control epidemiológico no podía

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


entre ambas situaciones no resulta, como ha analizado Roger Cooter, de recaer en ellos, siendo la OMS la encargada de marcar la línea ideológica
que la guerra sea más propicia que la paz a la aparición de epidemias o en la que se basaría la estrategia de prevención: responsabilizar a los in-
de que las epidemias en tiempo de guerra sean más graves que en tiempo dividuos del control epidémico.
de paz2. Se trata, simplemente, de que una epidemia en tiempo de guerra En esa línea, quien enfermaba de cólera era culpable, no solo por haber
constituía una potencial nueva causa de bajas y muertes rápidas y masi- contraído la enfermedad sino por poner en riesgo a toda la población. El
contagio dependía de las medidas preventivas que básicamente se redu-
cían a la higiene personal (lavarse las manos después de ir al baño), hervir
las verduras y limpiar todo con lavandina. Si se contraía cólera, en defini-
1.  E. Macron, en guerre contre le coronavírus, C. Castaner annonce «mesures de confinement». (16
de marzo de 2020). France24. Hunter, D. (1 de abril de 2020).  Coronavirus: If we are in a war
against COVID-19 then we need to know where the enemy is. The Conversation.  Ábalos compara

203 —
las «dificultades» de la crisis con el final de la Guerra Civil (2 de mayo de 2020). Europa Press.
54 —

2. Cooter, R. (2003). Of war and epidemics: unnatural couplings, problematic conceptions. Social 1. Cueto, M. (1997). El regreso de las epidemias. Salud y sociedad en el Perú del siglo XX. Lima:
History of Medicine, 16(2), 283-302. Instituto de Estudios Peruanos.
y eso supone un cambio cultural. Las consultas y el seguimiento de casos vas, que se sumaba a la que suponían las operaciones militares para au-
por teléfono son comunes, y se desarrollan aplicaciones informáticas pa- mentar el dolor, el miedo y la desesperación, tanto de los combatientes
ra detectar casos incipientes que han tenido aceptación. En Cataluña, casi como de la población civil.
un millón de personas se han inscrito en la aplicación  Stop covid19.cat. La Este impacto de las epidemias en las guerras solo ha comenzado a redu-
combinación del teléfono con la visitas domiciliarias ha permitido controlar cirse en periodos históricos muy recientes. Anteriormente, la mayoría de
la pandemia. Pero también la APS ha tenido que asumir la supervisión sis- las enfermedades infecciosas planteaban situaciones semejantes a la CO-
temática de las residencias de ancianos. VID-19, pues no se conocía el agente causal o la vía de transmisión, no exis-
Estos cambios tienen efectos de cambio cultural incipientes y en los que tía tratamiento o vacuna, o la sanidad militar y la civil carecían de recursos
habrá que revisar críticamente los límites del hospitalo-centrismo, pero tam- suficientes para frenar su difusión. Los ejemplos históricos son innumera-
bién del médico-centrismo en APS en favor del papel de los otros profesiona- bles, pero hay algunos que han recibido más atención por parte de los his-
les de la salud. La pandemia ha atribuido un nuevo valor y visibilidad a enfer- toriadores de la medicina como el del cólera que diezmó las fuerzas británi-
meras y auxiliares de clínica bien formadas, así como el reconocimiento de la cas y francesas durante la Guerra de Crimea de 1853-56; el tifus en el frente
profesionalidad y el sentido del deber de limpiadoras, celadores y empleados oriental durante la Primera Guerra Mundial, especialmente para el caso de
de mantenimiento, entre otros. En APS el uso de herramientas telemáticas, Rusia; y, naturalmente, la mal llamada «gripe española» de 1918-20, aun-
virtuales o el simple teléfono se convierten en algo cotidiano. Pero también, que el impacto de esta se concentró especialmente en la posguerra. Salvo
hay un debate ciudadano sobre qué será atención institucional, y en qué con- durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), España no participó en

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


diciones, se va a ofrecer a las personas de edad avanzada que ya no pueden -0413*/$*1"-&4$0/ų*$504#ę-*$04*/5&3/"$*0/"-&4%&-044*(-04:D 6-
ser autónomas. Será necesario revisar las rutinas del modelo actual centrado rante este periodo, no obstante, intervino en dos guerras de cierta entidad
en visitas cara a cara, el papel de la asistencia domiciliaria y la distribución en territorio marroquí en las cuales tuvieron lugar graves episodios epidé-
de los roles profesionales entre los médicos y el resto de las profesiones sa- micos: el cólera durante la Guerra de África de 1859-60 y el tifus durante la
nitarias, así como el papel de la enfermería comunitaria y de salud pública en Guerra del Rif de 1921-27. En este texto y en el que sigue analizaremos algu-
la prevención y detección de casos. También, qué papel debemos desempeñar nos aspectos de la relación entre epidemias y guerra a propósito de ambos
quienes nos dedicamos a las ciencias socio-sanitarias, en un proceso de cam- $0/ų*$504A$&/53ć/%0/04&/&-13*.&3$"40&/-04&'&$50440#3&-04&+ę3$*504

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


bio cultural en el que deberemos evaluar, proponer y participar teniendo en europeos y en el segundo, sobre la población civil marroquí.
cuenta que estamos transitando desde un modelo autorreferencial de salud El cólera fue la gran pandemia global del siglo XIX. La tercera oleada de
individual a asumir nuestra responsabilidad en relación con la salud de los esta enfermedad se originó, como las anteriores y casi todas las posteriores,
demás. El riesgo ya no es enfermar nosotros, sino evitar que enfermen quie- en la India británica y sus efectos se prolongaron entre 1846 y 1860. Todavía
nes viven a nuestro alrededor. estaba muy lejos el descubrimiento del Vibrio cholerae por Robert Koch en
1883, la dotación sistemática de los núcleos urbanos con sistemas de alcan-

 tarillado y suministro de agua potable y la adopción de grandes acuerdos
 sanitarios internacionales. En Europa, la tercera pandemia se concentró

 en el periodo 1848-56, siendo el brote principal en el caso español durante
 1854-56 y causando más de 230.000 muertos. No obstante, en 1859-60 tuvo
202 —

Josep M. Comelles

55 —
lugar un último brote de menor intensidad, que en el sur de Europa afectó a
Profesor emérito de la Universitat Rovira i Virgili (Tarragona). Italia, Francia y España. En este segundo foco, el origen último parece haber
Miembro del Medical Anthropology Research Center.
estado en la movilización de un gran contingente de tropas francesas para En la UCI del servicio de quemados del Hospital La Paz en 1991-9214, ob-
participar en la Segunda Guerra de Independencia Italiana entre abril y ju- servé, no sin sorpresa, un discurso sobre el «resistir» de los pacientes por
lio de 1859. La repatriación de una parte de ellas, incluidos miles de heridos, parte de los profesionales sanitarios. Los intensivistas les estabilizaban y
a Tolón y Marsella provocó la aparición de casos de cólera en dichos puer- sostenían para que los cirujanos plásticos injertasen piel sana en las zonas
tos, que se acabaron extendiendo al Levante español a través del comercio quemadas. El proceso, con ventilación asistida, podía durar meses. Preten-
y/o el contrabando. Otra parte de las tropas regresó a sus guarniciones en la dían dar al paciente la oportunidad de «salir adelante». Trataban de ganar
Argelia francesa, en concreto a Orán, en muy malas condiciones. tiempo para que la naturaleza –la regeneración de la piel– siguiese su curso.
En este contexto, entre octubre de 1859 y marzo de 1860, tuvo lugar una Me fijé entonces en médicos, enfermeras y familiares. No quise ver a cela-
doble intervención militar española y francesa en territorio marroquí que dores, auxiliares ni limpiadoras. Me interesó cómo los primeros compartían
en el caso español fue conocida con el pomposo nombre de Guerra de Áfri- interpretaciones mágico-religiosas como el milagro asociado a la «resisten-
ca. El fallecimiento del sultán Abderrahman ibn Hicham en agosto de 1859 cia», sin que quedase claro por qué pacientes muy críticos «salían» y otros
había dado lugar a una situación de inestabilidad política interna. La trata- no. Hoy «salen» pacientes de la COVID-19 y, como en los quemados, tam-
ron de aprovechar España y Francia, que desde hacía años buscaban cual- bién les aplauden. Pero hay diferencias. Los médicos mantienen que la UCI,
quier pretexto para ampliar sus enclaves en Ceuta y Melilla y en Argelia. sigue siendo un espacio de estabilización. Ahora, también un arma de «re-
Francia actuó más rápido y la fuerza expedicionaria de unos 20.000 hom- sistencia» porque la estancia media con la COVID-19 puede superar las dos
bres (incluidos varios miles de argelinos), concentrada en la frontera bajo semanas. La «misión» singular de los médicos de 1991 ahora ya no está solo

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


el mando del general Edmond-Charles de Martimprey, se desplegó en Ma- en sus manos. La misión ahora se amplía a limpiadoras, enfermeras, auxi-
rruecos entre el 21 de octubre y el 11 de noviembre, fecha de su precipitado liares y celadores a las que se aplaude desde los balcones porque se arries-
regreso a Argelia. En el caso español, los en torno a 50.000 soldados concen- gan al contagio por unas condiciones de trabajo muy duras. Ahora «resiste»,
trados en Algeciras y Ceuta bajo el mando del general Leopoldo O’Donnell en misión colectiva, el conjunto del equipo asistencial. Pero simultánea-
solo comenzaron sus operaciones a finales de noviembre, teniendo lugar los mente emerge una nueva «misión» que ya no atribuye a los clínicos, sino a
combates principales el 3 de febrero de 1860 en Tetuán y el 23 de marzo del los investigadores que han de crear la nueva bala mágica, o a los salubristas
mismo año en Wad-Ras. que nos defienden del enemigo invisible. Solo se hablaba de las UCI, hasta

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


Si ya antes de las operaciones habían aparecido los primeros casos de que a finales de marzo de 2020 se empezó a hablar del papel de la Atención
cólera en las tropas de ambos ejércitos, las marchas y combates en Marrue- Primaria de Salud (APS).
cos provocaron un gran estallido epidémico que se tradujo en cerca de 6.000 En algunas Comunidades Autónomas, la pandemia cerró consultorios
enfermos y 3.000 fallecidos en el caso francés y 11.000 enfermos y 4.000 fa- y consultas cara a cara. A medida que avanza el tiempo, la APS empieza a
llecidos en el caso español. Las escenas en los dos teatros de operaciones percibirse como fundamental para la detección clínica de casos y para el es-
fueron dantescas. El médico militar Jean-Alix Védrènes, que participó en la tablecimiento de protocolos para el seguimiento domiciliario. En semanas
expedición francesa, afirmó que el cólera «había asolado con un furor sin y con pocos recursos, ha reconfigurado su oferta y canalizado la demanda.
precedentes […] uno de los más hermosos ejércitos que pisaron suelo afri- Ha roto décadas de rutinas asistenciales. Ha cuestionado el modo como los
cano después de la conquista de Argel». Fue en el campamento instalado ciudadanos nos hemos relacionado con los servicios públicos y privados
al lado del río Kiss, en la misma raya fronteriza argelo-marroquí, «donde

201 —
56 —

durante varios días el cólera desplegó su genio destructor en todos los esta-
mentos del ejército», causando más de 1.500 muertes. Cuando el regimiento 14. Comelles, J.M. (2002).  Medicine, magic and religion in a hospital ward: An anthropologist as
patient. AM Revista della Società Italiana di Antropologia, 13-14, 259-288.
hospitales. Este cambio organizacional permitió la creación de los pri- de Védrènes llegó allí, el médico pudo ver «a los jinetes de los goums indíge-
meros servicios de urgencias modernos y de las primeras UCI entre 1969 nas, que llevaban devotamente a sus hogares los despojos mortales de sus
y 1970 y tuvo una proyección mediática promovida por las propias insti- correligionarios víctimas del cólera» y también «una larga fila de soldados
tuciones12. Rápidamente la población las hizo suyas, como hiciera con la de transporte, conduciendo mulos cargados de enfermos en literas o en ca-
atención quirúrgica o maternal ya existente. millas que eran transportados a Nemours para ser evacuados»3.
El discurso popular sobre un hospital «que salva vidas», explica la so- En el campamento era difícil caminar sin encontrarse con deyecciones,
brecarga de los servicios de urgencias en las últimas décadas y la confian- que se veían por todas partes, hasta en las proximidades de las tiendas de
za en el hospital en relación con la atención primaria en casos percibidos campaña, lo que provocaba un intenso hedor y la presencia de nubes de
como graves por la población. La realidad sanitaria es más matizada. Los moscas que «se adherían con avidez al suelo, cubrían las tiendas y las ro-
intensivistas saben que las UCI, en condiciones normales, tienen una mor- pas como un velo de duelo». La llegada escalonada de nuevos regimientos
talidad alta, puesto que su objetivo es estabilizar casos críticos o muy crí- al campamento aportaba cada día «nuevo alimento a la epidemia», hasta
ticos de alto riesgo. Una vez estabilizados, los pacientes se derivan para ser provocar que fuera «por centenares que se contaban cada día el número
tratados. En ellas suele haber una elevada rotación de pacientes por lo que de sus víctimas». Con el inicio de las operaciones, el número de casos dis-
las 4.400 camas disponibles se ajustaban a un ritmo de demanda conocido. minuyó, pero, para entonces, el volumen de enfermos había colapsado la
La clínica de la COVID-19, en pacientes que necesitan ventilación mecáni- red hospitalaria militar de toda la mitad occidental de Argelia, obligando a
ca y sedación por las complicaciones neumónicas de la enfermedad, alarga sus ampliar los hospitales de Maghnia y Tlemcen y a evacuar los de Orán y Ne-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


estancias dos o tres semanas en UCI. Limita la rotación de camas. Frente a la mours, cuyos enfermos fueron transportados por tierra a otras localidades
función estabilizadora, la UCI en la COVID-19 es una herramienta para que el y «los convalecientes capaces de soportar el viaje» en buques-hospital a Ar-
paciente «resista». ¿Qué significa ahora «resistir»? Los clínicos, antes de la era gel, Marsella y Tolón. En la capital argelina, el regreso de unidades militares
antibiótica, describían el curso de la «pulmonía doble» como incierto y angus- desencadenó un brote epidémico que causó 245 muertes en el Hospital Dey
tioso. La neumonía no terminaba por «lisis», como la fiebre tifoidea, sino por y 16 en el civil, con un pequeño rebrote entre septiembre y noviembre de
«crisis» brusca, o muerte o restablecimiento. Los antibióticos acabaron con esos 1860 que causó 138 muertos. En Marsella, Tolón y el sur de Francia también
cursos clínicos y la espera ansiosa desapareció de nuestra memoria. hubo brotes a raíz de la repatriación de enfermos.

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


La COVID-19, no puede «curarse» como las neumonías bacterianas de En el caso español, la situación fue similar. Todavía en fase previa a los
antaño. Se cura «sola», una vez el sistema inmunológico responde, para lo combates, en noviembre de 1859, comenzaron las evacuaciones de enfermos
cual el paciente debe «resistir». En el siglo XIX, los clínicos y los profanos desde Ceuta a la península en buques mercantes acondicionados. El médico
sabían que la naturaleza hacía su curso y cabía esperar la misericordia divi- militar Nicasio Landa, que sirvió en uno de ellos, relató su espanto al com-
na13. En el siglo XXI, esperar la respuesta de la naturaleza está en contradic- probar la existencia de cólera a bordo, «pronto a arrebatarme aquellas 160
ción con el significado cultural del hospitalo-centrismo. vidas de que yo era entonces responsable; dolores son éstos reservados al
médico y que solo él comprende en toda su extensión». Al regresar a Ma-
rruecos, a comienzos de diciembre, Landa comprobó que
12. Comelles, J.M., Alegre-Agis, E., y Barcelo Prats, J. (2017). Del hospital de pobres a la cultura
hospitalo-céntrica…
200 —

57 —
13. Comelles, J.M. (1998).  Parole de médecin: le récit sur la pratique dans la médecine contemporaine.
En F. Laplantine, J. Lévy, J.-B. Martin, y A. Nouss (Eds.), Récit et connaissance (pp. 299-316). Lyon: 3. Martínez, F.J. (2010). La otra Guerra de África. Cólera y conflicto internacional en la olvidada ex-
Presses Universitaires de Lyon. pedición militar de Francia a Marruecos en 1859. Ceuta: Archivo Central de Ceuta.
el cólera crecía furiosamente, causándonos diariamente más bajas Los orígenes del hospital moderno y las reformas del dispositivo sanita-
de las que hubiéramos sufrido por término medio en los combates. rio que han conducido al hospitalo-centrismo actual pueden datarse a par-
El cuerpo de Sanidad tenía que combatir a este enemigo, mil veces tir de la introducción de las teorías internacionales sobre la organización
más temible que los moros de Anyera, y allí se carecía de la mayor hospitalaria que circularon por España desde finales de los años cincuenta8.
parte de los recursos que en caso tal se necesitan4. Los debates sobre la reforma sanitaria de las dos décadas siguientes se cen-
traron en gran parte en la reforma hospitalaria9, puesto que, ya en los se-
Según Joan Serrallonga, «solamente del 26 al 29 de diciembre los enfer-
senta, hay indicios de cambios en la percepción de la población en relación
mos evacuados a los hospitales de Málaga sumaron 1.313, que llegaron en
al internamiento en hospitales del SOE10. Sin embargo, hasta la progresiva
dolorosas condiciones y en medio del espanto de la población»5. El inicio de
jerarquización de los hospitales, iniciada en los años sesenta en el Hospital
las operaciones mitigó algo el brote, pero la ocupación de Tetuán a comien-
General de Asturias, y su lenta difusión durante las dos décadas siguientes,
zos de febrero trajo un nuevo aumento por la forzosa inactividad de las tro-
el acceso a los hospitales no pudo generalizarse. Jerarquizar consistía en
pas. Se efectuaron fumigaciones quemando grandes cantidades de pólvora
dotar a los hospitales de una nueva organización de su gestión económica,
«para alejar los miasmas», se aumentó el perímetro de los campamentos,
de su gestión clínica y de su provisión de servicios. Ello suponía contratar
pero el cólera continuaba extendiéndose. Según Landa, en «17 desvencija-
personal asistencial a tiempo completo, reorganizar las salas por especiali-
dos hospitales» se acumulaban cerca de dos mil enfermos «cuando la ca-
dades y apostar por un tipo de tecnología nueva, desde servicios de urgen-
pacidad de estos improvisados centros no superaba las novecientas plazas:
cias a unidades coronarias o de cuidados intensivos11.

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


cinco hospitales establecidos en las cinco mezquitas suman un total de 300
El esfuerzo reformador ha sido muy importante en términos de des-
camas». La continua evacuación a la península terminó por provocar bro-
pliegue del dispositivo en el conjunto del Estado, pero el 10 de marzo de
tes en Málaga, Murcia y Valencia, como habían temido sus habitantes al ver
2020 la que se había considerado «la mejor sanidad del mundo» hubo de
desembarcar a los soldados enfermos. En la primera ciudad, entre el 1 de
reconocer que sus 4.400 plazas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)
mayo y el 29 de junio fallecieron 2.267 personas, casi 40 por día. Según un
eran insuficientes cuando Alemania, con un 40% más de habitantes, dis-
testimonio recogido en la prensa:
ponía de 29.000. Tal diferencia entre ambos países responde a una evo-
La consternación era espantosa; gentes que corrían en busca de lución diferente de sus sistemas hospitalarios. La puesta en marcha del

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


facultativos, de medicinas y de sacerdotes; gentes que huían des- SOE en 1942-44 dio lugar a una muy lenta reforma hospitalaria, tardó casi
alentadas a buscar un asilo fuera de la ciudad, que los pusiese a cu- dos décadas en empezar a implantar modelos de gestión modernos en los
bierto del azote tremendo que la Providencia descargaba sobre ella;
[…] imposible es describir el cuadro horrible que presentaba aquella
8. Barceló-Prats, J. y Comelles, J.M. (2020). L’evolució del dispositiu hospitalari a Catalunya (1849-
bellísima ciudad, donde el día antes se veía por todas partes la ale- 1980). Barcelona: COMB.
gría, el movimiento y la vida. […]. Hay un pánico terrible6.
9. Perdiguero-Gil, E., y Comelles, J.M. (2019).  The Defence of Health. The debates on Health
Reform in 1970s Spain. Dynamis, 39(1), 45-72. Perdiguero-Gil, E., y Comelles, J.M. (2019).  The
Roots of the Health Reform in Spain. En L. Abreu (Ed.), Health Care and Government Policy. Évora:
Publicações do Cidehus.
4. Landa, N. (1860).  La campaña de Marruecos. Memorias de un médico militar. Madrid: Imprenta
de Manuel Álvarez. 10. Comelles, J.M., Perdiguero-Gil, E., Bueno, E., y Barceló-Prats, J. (2020). Por caminos y veredas:

199 —
La práctica médica rural bajo el franquismo (1939-1979). En J. Martínez-Pérez y E. Perdiguero-Gil
58 —

5. Serrallonga, J. (1998).  La Guerra de África y el cólera (1859-60). Hispania, 58(198), 233-260. (Eds.), Genealogías de la Reforma sanitaria en España (pp. 63-124). Madrid: Los libros de la Catarata.

6.  De provincias. Miscelánea. (28 de agosto de 1860). La España, p. 4. 11. Barceló-Prats, J. y Comelles, J.M. (2020). L’evolució del dispositiu…
texto del desarrollo del Estado liberal. No fueron sensibles, en ningún caso, En definitiva, la epidemia que afectó a las expediciones militares de Es-
los efectos en sus significados culturales que tuvieron los diferentes mode- paña y Francia a Marruecos en 1859-60 fue tan fulminante y alcanzó tales
los de organización de los Estados del bienestar europeos en relación con proporciones que llegó a constituir un riesgo de muerte para los soldados
el caso de Estados Unidos. igual o mayor que las propias operaciones militares – hasta tal punto que,
El «modelo médico»4 incluía unos rasgos definitorios comunes, que ayu- en el caso francés, provocó que la campaña fuera brevísima y sin apenas
daban a explicar su hegemonía global en el debate sobre la medicalización hechos de armas. Las dificultades de evacuación a territorio metropolitano
y las razones de su impacto cultural. De esos rasgos destacaré su «biologi- y la saturación de la red hospitalaria militar y civil de las localidades próxi-
cismo», su «eficacia pragmática» y su «individualismo». Los dos primeros mas al teatro de operaciones se tradujo en sufrimientos adicionales para los
derivan de la capacidad diagnóstica y terapéutica que explica la hegemonía enfermos y, en último término, en mayores tasas de mortalidad. Fue tam-
de la medicina experimental. La producción de conocimiento médico en los bién inevitable una cierta extensión de la epidemia a la población civil de la
hospitales explica cómo, desde principios del siglo XIX, el hospital ha ido, retaguardia en Ceuta, la Argelia francesa, la costa de Andalucía y Levante y
progresivamente, situándose en la cúpula de los dispositivos de salud. No el sur de Francia. En contraste, la epidemia de tifus durante la Guerra del
cabe duda de que la condición del hospital como anclaje de la ciencia médi- Rif que se analiza en el capítulo siguiente, afectó principalmente al bando
ca se articuló con el valor cultural de la creencia en el «progreso» científico marroquí y, en concreto, a la población civil de la retaguardia.
y tecnológico. La experiencia de los ciudadanos en esas instituciones y su
confianza en ellas explican el actual hospitalo-centrismo. Por eso, se puede

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


hablar de los frutos culturales de su medicalización.
En España, la evolución del dispositivo hospitalario siguió un camino
más errático. En parte por la provincialización de la beneficencia en el siglo
XIX5. Y por la propuesta, inviable por falta de recursos, de una red estatali-
zada de hospitales que plantearon los ideólogos del Seguro Obligatorio de
Enfermedad (SOE)6. Este retraso explica que, el hospitalo-centrismo como
hecho cultural, sea un fenómeno más reciente, puesto que, hasta hace po-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


cas décadas, persistía en la cultura popular la asociación del hospital con la
de la beneficencia para pobres7.

4. Menéndez, E.L. (2005).  El modelo médico y la salud de los trabajadores. Salud colectiva, 1, 9-32.

5. Barceló-Prats, J., y Comelles, J.M. (2018). Las bases ideológicas del dispositivo hospitalario en
España: cambios y resistencias. En M. Vilar Rodríguez y J. Pons Pons (Eds.), Un siglo de hospitales
entre lo público y lo privado (1886-1986) (pp. 83-138). Madrid: Marcial Pons.

6. Quintana, P. de la, y Espinosa Ferrándiz, J. (1944).  Seguro de Enfermedad. Estudio para un Plan de
Francisco Javier Martínez
instalaciones de asistencia médica. Madrid: Publicaciones del Instituto Nacional de Previsión.
198 —

59 —
7. Comelles, J.M., Alegre-Agis, E., y Barcelo Prats, J. (2017).  Del hospital de pobres a la cultura Investigador Principal Invitado en el Centro Interdisciplinar de História,
hospitalo-céntrica. Economía política y cambio cultural en el sistema hospitalario catalán. Kamchatka.
Revista de Análisis Cultural, 10, 57-85. Culturas e Sociedades (CIDEHUS) de la Universidade de Évora.
Epidemias y guerras (II): El tifus en la Guerra del Rif La pandemia y la crisis de una cultura sanitaria

3"/$*4$0"7*&3"35Ĩ/&; Josep M. Comelles


Universidad de Évora. Centro Interdisciplinar de Historia, Cultura y Sociedades Universitat Rovira i Virgili. Medical Anthropology Research Center

OOO OOO

E n el capítulo previo examinábamos cómo una epidemia de cólera


estalló en las expediciones militares de España y Francia a Marrue-
cos de 1859-60, añadiendo a los enfrentamientos armados otra cau-
sa de sufrimiento y muerte. En el caso francés, la intensidad de la «peste
azul» llegaría, de hecho, a eclipsar el riesgo y los daños de las propias ope-
E l confinamiento por la pandemia supone un paréntesis que sirve para to-
mar distancia y evaluar dónde estamos en el campo de la salud. En la fa-
se inicial de la pandemia, la primera quincena de marzo de 2020, la frase
recurrente fue el «estrés» de un dispositivo que no fue pensado para responder
a una demanda hospitalaria de tal envergadura. A finales de ese mes empeza-
raciones militares, que se saldaron prácticamente sin hechos de armas. ban a levantarse voces sobre el significado de la Atención Primaria en la deten-
Seis décadas después de los combates de Tetuán y Wad-Ras y de la incur- ción de la pandemia. Desde un punto de vista cultural, si la primera fase ponía

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


sión en Beni Snassen, España y Francia volverían a verse envueltas en un de relieve los límites del modelo hospitalo-céntrico, en la segunda se puso en
$0/ų*$50#ę-*$0&/"336&$04D ---"."%0a%&4"453&%&//6"-b%&+6-*0 primer plano el significado tradicional de la Atención Primaria como respues-
de 1921, en el que unos 10.000 militares españoles perdieron la vida en la ta a la enfermedad y su papel fundamental en la prevención y en la anticipa-
región de Melilla, dio comienzo a la Guerra del Rif, que habría de prolon- ción de los casos. La hegemonía del hospitalo-centrismo y la subalternidad de
garse hasta 1927. Lo que comenzó como una sublevación poco estructura- la Atención Primaria1 habían dado lugar a nuevos significados culturales de la
da contra el avance del ejército español hacia el corazón de la montañosa oferta asistencial tanto a escala global como local. Esta última en función de las
región del Rif, se convirtió unos años después en una guerra moderna en características específicas de los dispositivos sanitarios de cada Estado.
la que ya no solo España sino también Francia desplegaron varios cientos El concepto de medicalización hace referencia sobre todo a los efectos

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


de miles de hombres apoyados por artillería y por una aviación que utili- culturales de la implantación del «modelo médico» y a los significados cul-
zó proyectiles explosivos, incendiarios y químicos. En el interior del Rif, turales de los dispositivos. El concepto se acuñó en Estados Unidos a partir
una población civil de medio millón de personas, movilizada en su gran de observaciones empíricas de sociólogos y antropólogos2. En Europa, auto-
mayoría para la guerra, tuvo que soportar tanto los bombardeos, como las res como Michel Foucault3 se centraron más en su papel político en el con-
consecuencias del bloqueo terrestre y marítimo decretado por franceses y
españoles desde mediados de 1925, lo que se tradujo en un empeoramien-
to acusado de sus condiciones de vida. 1. Comelles, J.M. (1993).  La utopía de la atención integral en salud. Autoatención, práctica médica y
asistencia primaria. Revisiones en Salud Pública, 3, 169-192.
En esas circunstancias, el tifus hizo su aparición en forma de sucesi-
vos brotes epidémicos de gravedad desigual. Estaban todavía frescos en 2. Busfield, J. (2017). The concept of medicalisation reassessed. Sociology of Health and Illness,
39(5), 1-16.

197 —
la memoria los estragos causados por la enfermedad en la Primera Gue-
60 —

rra Mundial. A pesar de que Charles Nicolle había descubierto el papel del 3. Foucault, M. (1991). Historia de la medicalización. En F. Varela, Julia y F. Álvarez-Uría (Eds.), His-
toria de los hombres infames. Ensayos sobre desviación y dominación (pp. 122-152). Madrid: Ediciones
piojo como vector en 1909 y Henrique da Rocha Lima, la bacteria causan- La Piqueta.
del aire, menos accidentes de tránsito y posiblemente menos estrés. En un te en 19161, la vacuna y el tratamiento antibiótico no estarían disponibles
momento en que la OMS enfrenta una crisis propia, ello podría ser útil para hasta los años 40, por lo que, en un contexto de movilización de un nú-
mostrar relevancia y liderazgo. Alternativamente, dicha planificación po- mero nunca antes visto de soldados, el hambre, la suciedad corporal, el
dría estar vinculada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. hacinamiento y la fatiga provocaron 30 millones de casos y 3 millones de
En cualquier caso, sería bueno tomar lecciones de la historia y ver fallecidos solo en el frente oriental. En el caso de Marruecos, la enferme-
oportunidades en la crisis. dad era secularmente endémica, pero hubo ya un brote epidémico notable
coincidiendo con las primeras operaciones de ocupación militar del país
por Francia en 1911-14 y otro posterior en 1920-21. En las primeras fases de
 -"6&33"%&-*')6#0$"404&4103ć%*$04A1&3040-0$6"/%0&-$0/ų*$50'6&
 adquiriendo caracteres de guerra convencional comenzó a haber brotes,

 que llegaron a extenderse a las regiones de Oujda y Tetuán en 1924. Estos
 brotes que salían fuera del Rif, junto con las informaciones transmitidas

 por los escasos viajeros que accedían a la región y por refugiados, deser-
 tores y prisioneros fugados, constituyen la principal fuente sobre los orí-

 genes, la intensidad y la evolución de la epidemia.
 La abundancia de piojos por las deficiencias en la higiene corporal y la

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS



 vestimenta, y por el deterioro de las condiciones de habitabilidad de vi-
 viendas, edificios y otros espacios constituyó un factor básico para la apa-

 rición de la epidemia. En plena ofensiva rifeña contra el Marruecos fran-
 cés en mayo de 1925, el inspector médico militar Joseph Toubert previno

 a sus superiores de que «el peligro más temible» que cabía esperar de la
 futura contraofensiva francesa era el de un brote de tifus. Esta enferme-

 dad iba de la mano del hambre y la miseria «y una u otra serán las conse-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


 cuencias de la guerra para las poblaciones disidentes y sus aliados». Tou-

 bert consideraba que, en caso de que las operaciones se prolongaran hasta
 el invierno, los piojos, que apenas habían sido «una molestia durante la

 guerra de 1914-18» en el frente occidental, se convertirían en Marruecos
 en «un enemigo peor que los rifeños […] si no se tomaban las medidas

 más enérgicas para su destrucción o, al menos, para frenar su avalan-
 cha». Estos temores serían comprobados indirectamente por prisioneros

 franceses retenidos en el Rif. Al ser liberados en mayo de 1926, algunos de
 ellos relataron que habían tenido que sobrevivir durante sus largos meses


196 —



61 —
Iris Borowy
Profesora Distinguida en la Universidad de Shanghai. 1. Zinsser, H. (1935). Rats, lice and history. Boston: Little, Brown and Company.
de cautiverio «con millones de piojos. Los hombres más limpios mataban atención médica. En términos más generales, los países tendieron a mejorar
solo 200 o 300 cada mañana. Los enfermos, tenían tal cantidad que era cuando priorizaron la salud pública en sus decisiones políticas, aseguraron
posible cogerlos a puñados sobre sus hombros». un amplio acceso a alimentos, educación y atención médica, y supervisaron
Otro factor importante fue la hambruna, tan generalizada que incluso una distribución razonablemente uniforme de los beneficios y las cargas
viajeros extranjeros con trato privilegiado como el periodista sueco Hans %&-"&$0/0.Ĩ"D 4504'"$503&43&ų&+"/A13*/$*1"-.&/5&A&453"5&(*"4"-"3(0
Langlet no pudieron evitarla durante su breve estancia en el Rif. Hacia el plazo: la buena alimentación, el acceso a la atención médica, la educación
final de su viaje, en enero de 1926, Langlet cayó enfermo, pues «el comer y una sociedad bastante igualitaria siempre son beneficiosos para la salud
pan ácimo, grasa, aceite y té con azúcar un día, y nada al día siguiente, es y se protegen mejor a través de estructuras socioeconómicas a largo plazo.
difícil de gestionar por el estómago. […] Como los piojos no me dejaban En 1933, la Sociedad de Naciones y la Organización Internacional del Tra-
dormir por la noche, pronto me encontré tan débil que no podía ni le- bajo constituyeron un grupo conjunto de expertos a fin de estudiar formas
vantarme». Múltiples causas ligadas a la guerra provocaron una escasez de salvaguardar la salud en tiempos de depresión. Sus miembros pronto se
de alimentos tal que incluso algunos tan básicos como la sal desapare- dieron cuenta de que, si tomaban en serio su responsabilidad, debían discutir
cieron prácticamente de los mercados. Así, en el verano de 1925, la fal- cuestiones de principio en lugar de fórmulas de gestión. Después de algunas
ta de hombres para recoger la cosecha de cereales hizo que esta tuviera dudas, siguieron el liderazgo de su presidente, Georges Cahen-Salvador, Se-
que hacerse día a día en función de las necesidades de los combatientes, cretario General del Conseil National Économique en Francia, quien argumen-
sin atender a las de la población civil. Por otra parte, aviones españoles y tó que a veces las crisis obligaban a los gobiernos y a la población a ser más

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


franceses bombardeaban los campos para quemarlos y también los mer- receptivos a las nuevas ideas que en tiempos normales, lo que las convertía en
cados donde hombres y mujeres acudían a comprar alimentos a precios motor del progreso humano. Después de cuatro meses, el grupo recomendó
cada vez mayores. El bloqueo naval en la costa mediterránea y el terres- que todos los países establecieran un seguro de salud obligatorio, enfatizaran
tre en las fronteras con el Marruecos francés y Argelia y con la zona in- la prevención en lugar del tratamiento, organizaran la integración horizontal
ternacional de Tánger cortaron las principales vías de aprovisionamiento y vertical de las instituciones relacionadas con la salud y creasen comités na-
y contrabando de los rifeños. cionales de planificación para revisar y reorganizar los servicios de salud de
Varios centenares de prisioneros españoles retenidos en el Rif hasta la nación. Estas recomendaciones se olvidaron pronto, pero las discusiones

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


mayo de 1926 confirmaron indirectamente lo desesperado de esa situa- dejaron poso. Estas ideas resonaron tanto a nivel nacional como internacional
ción, que sufrieron en sus propias carnes, aunque en opinión de algunos y hubo ecos de las mismas en la creación de servicios nacionales de salud en
de ellos, «los prisioneros, pasando hambre, pasan menos que la gente ri- países como Gran Bretaña o Alemania Oriental, así como en debates sobre la
feña». Los oficiales bautizaron uno de los lugares donde estaban presos dimensión social de la salud en Ginebra o Alma Ata19.
como «la kábila del hambre». Precisamente la existencia de un conside- Resultaría beneficioso que alguna institución tomara la iniciativa para
rable número de prisioneros europeos, magrebíes y senegaleses en manos planificar el futuro. La COVID-19 puede brindar una oportunidad para re-
de los rifeños constituyó otro factor causal de los brotes epidémicos. En la considerar cómo hacer que las sociedades sean más resistentes, más fuer-
red de campos de internamiento instalados en el corazón del Rif, el tifus tes y más saludables. Cómo tener estructuras que proporcionen alimentos,
causó estragos entre hombres malnutridos, obligados a trabajos penosos educación, buenas viviendas y atención médica, con menos contaminación
y continuos desplazamientos y hacinados en alojamientos pequeños e in-

195 —
62 —

salubres. Pierre Parent, presidente de la asociación de mutilados france-


ses de la Primera Guerra Mundial en Marruecos, que pudo visitar dichos 19. Borowy, I. (2008).  Crisis as Opportunity: International Health Work during the Economic
Depression. Dynamis, 28, 29-51.
años solo en China13. A esto hay que agregar las muertes evitadas por la reduc- campos en marzo-mayo de 1926, observó que los rifeños los consideraban
ción del tráfico.  Un estudio ha indicado que la paralización de la actividad como focos de la epidemia que entonces golpeaba con fuerza el Rif. Por
ha reducido a la mitad las colisiones y muertes en accidentes de tránsito en ello, confinaban a menudo a los prisioneros en lugares aislados y vigila-
California14. Además, se evitarán muertes con más horas de sueño y menos dos, sin preocuparse de que los sanos estuvieran mezclados con los que ya
infecciones, aparte del coronavirus. Por otro lado, las lesiones y muertes au- estaban atacados por la enfermedad y contribuyendo con ello a su elevada
mentan debido a un  aumento de la violencia doméstica donde ha habido inte- tasa de mortalidad2.
rrupción de la actividad laboral15. Otras cargas pueden surgir del aumento de Otros que confirmaron la gravedad de la hambruna y la falta de hi-
las enfermedades mentales y de las que responden al estrés relacionado con giene provocadas por la guerra en el Rif fueron los varios miles de refu-
la situación. En general, sin embargo, es posible que muchos países no vean giados que arriesgaron su vida para entrar en la ciudad internacional de
un pico, sino una reducción de enfermedades y muertes durante 2020. Tánger durante el otoño de 1925. El doctor Henry Mentha, delegado del
No obstante, no es una conclusión inevitable. Los resultados pueden ser Comité Internacional de la Cruz Roja que visitó la ciudad a finales de no-
muy diferentes cuando se ponen en peligro determinantes cruciales de la viembre, constató que dichos refugiados, además de tener como único
salud. Como Kunitz ha demostrado, el declive económico en Yugoslavia de alimento el pan y la harina que distribuían diversas asociaciones, tenían
fines de la década de 1970 supuso un aumento de la mortalidad en todos los un aspecto «bastante sucio, infestados de piojos. Se lavarían si pudieran,
grupos de edad, probablemente causado por la disminución de los ingresos pero dicen que no tienen jabón»3. Para impedir un brote de tifus en la
reales y el aumento de los costes de las tecnologías farmacéuticas y médi- ciudad, las autoridades habilitaron en las afueras instalaciones para des-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


cas importadas16. Mientras tanto, las crisis en México y Tailandia provoca- infección y despiojamiento. El número de refugiados pasaría de 4.000 a
ron una mayor mortalidad en los niños17. Las crisis económicas durante la 6.000 al año siguiente. Según el diario francés Le Petit Journal, el español
década de 1990 supusieron una devastadora crisis de mortalidad entre los ABC y el norteamericano The Boston Globe, los que llegaron a Tánger en
hombres en Rusia, pero pocos efectos sobre la salud en Cuba18. Todos estos abril de 1926 informaron de que «una grave epidemia de tifus exantemá-
ejemplos demuestran la importancia de salvaguardar los determinantes bá- tico reinaba entre las tribus del Rif». Este parece haber sido el brote más
sicos de la salud, incluida la nutrición, los servicios sociales y el acceso a la grave de toda la guerra, cuya elevada mortalidad condujo a la población
a considerarlo «como un castigo de Alá contra Abdelkrim [el líder de los

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


insurgentes]». Aunque las autoridades españolas y francesas afirmaron
13. McMahon, J. (16 de marzo de 2020).  Study: Coronavirus Lockdown Likely Saved 77,000 Lives que se tomarían medidas para evitar la extensión del mismo desde el Rif a
in China Just by Reducing Pollution. Forbes.
sus respectivos territorios, ya a comienzos de abril la enfermedad estalló
14. Kelley, A. (1 de abril de 2020).  New study finds coronavirus lockdowns dramatically cut traffic entre los presos rifeños de la cárcel de Bab Dekaken en Fez. Un mes des-
accidents and fatalities. The Hill.
pués, un nuevo brote se extendió desde los barrios pobres de la ciudad a
15. Taub, A. (14 de abril de 2020).  A New COVID-19 Crisis: Domestic Abuse Rises Worldwide. The los privilegiados, llegando a atacar a un hijo del gran visir del sultán. En
New York Times.

16. Kunitz, S. (2004).  The Making and Breaking of Yugoslavia and its Impact on Health. American
Journal of Public Health, 94(11), 1894-1904.

17. Cutler, D., Knaul, F., Lozano, R. y Zurita, B. (2002).  Financial crisis, health outcomes and ageing: 2. Parent, P. (1927).  Au Riff. Mercure de France, 193, 26-56, 303-336, 558-588 y 194, 74-110.
194 —

Mexico in the 1980s and 1990s. Journal of Public Economics, 83, 279-303.

63 —
3. Martínez, F.J. (2016). Weak nation-states and the limits of humanitarian aid: the case of Mo-
18. Borowy, I. (2011).  Similar but Different: Health and Economic Crisis in 1990s Cuba and Russia. rocco’s Rif War, 1921-1927. En J. Paulmann (Ed.), Dilemmas of humanitarian aid in the twentieth
Social Science and Medicine, 72(9), 1489-1498. century (pp. 91-114). Oxford: Oxford University Press. La traducción es del autor del texto.
enero de 1927 volvería a estallar un brote en aquella misma prisión, cu- incluida la Gran Depresión, la mortalidad disminuyó, y en consecuencia au-
yos efectos se prolongaron durante varios meses, mientras que en Tetuán mentó la esperanza de vida en tiempos de crisis económica, principalmente
también hubo 150 casos en el mismo periodo. debido a caídas en la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares.
Finalmente, un último factor que contribuyó a la epidemia tífica fue la Esto no significa que todo estuviera bien, como quedó demostrado por la
evolución de las propias estrategias de combate. En relación con los sol- creciente tasa de suicidios, sino que el número de personas que sobrevivie-
dados, por ejemplo, el frente de la región de Melilla se estabilizó en una ron fue mayor que las que murieron a causa de la depresión. Se han encon-
guerra de trincheras desde mediados de 1923 y algo parecido sucedió en el trado resultados similares en otras épocas, incluso en la crisis financiera de
frente francés durante el invierno de 1925. Los rifeños, al tener poca artille- 2008-2012, en la que, contra-intuitivamente, la mortalidad disminuyó más
ría y carecer de aviación, no podían contrarrestar los intensos bombardeos en los países del sur de Europa, que fueron los más afectados10.
contra sus líneas, por lo que trataron de protegerse bajo tierra mediante la Investigadores como Tapia Granados, Diez Roux y Ruhm se han centra-
construcción de trincheras o refugios subterráneos. El periodista nortea- do en encontrar razones que expliquen el impacto negativo que tiene la ex-
mericano Larry Rue, del Chicago Tribune, que al final de su estancia en el pansión económica para la salud: trastornos sociales que provocan estrés,
Rif visitó uno de ellos en el frente de Melilla, lo describió así: aumento de la contaminación del aire, consumo de tabaco y alcohol, reduc-
ción del sueño, aumento del estrés laboral relacionado con las horas extra
Después de ascender mil pies [por la ladera de una montaña], al-
y más trabajo más rápido y extenuante, más accidentes de tránsito y más
canzamos un enorme refugio subterráneo a prueba de bombas,
lesiones laborales, disminuciones en la atención domiciliaria y, en general,

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


capaz de proteger varios cientos de hombres durante un ataque
en el apoyo social como resultado de un mayor empleo y de la migración
aéreo o un bombardeo de artillería. […] Había muchos rifeños4.
relacionada con el trabajo. El impacto positivo de la contracción económica
El hacinamiento de los combatientes en esos espacios reducidos, sin en la salud puede deberse a la ausencia de estos factores11.
luz ni ventilación, durante periodos prolongados, favoreció la aparición Existe una amplia evidencia de que estos factores jugarán un papel en
del tifus. En realidad, la retaguardia comenzó asimismo a verse afectada el balance general de salud de 2020. Lo más importante, obviamente, será
en el mismo periodo por los bombardeos aéreos y de artillería, por lo que la  significativa reducción de la contaminación del aire, especialmente del
una gran parte de la población civil rifeña tuvo también que alojarse en NO2, en todos los países que han paralizado su actividad económica12. Según

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


refugios subterráneos, a menudo buscados apresuradamente en cualquier un cálculo, la reducción temporal de la contaminación puede haber evitado
cueva o accidente propicio del terreno. Hombres, mujeres y niños se haci- la muerte de 4.000 niños menores de 5 años y 73.000 personas mayores de 70
naban en dichos espacios, favoreciendo de esta forma la aparición y difu-
sión de la enfermedad. Para algunos observadores, el último y más grave
brote tífico de la primavera de 1926, junto con la desmoralización popular
provocada por el fracaso de las negociaciones de paz de Oujda celebradas 10. Tapia Granados, J. (2014).  La crisis y la salud en España y en Europa: ¿Está aumentando la
mortalidad? Salud Colectiva, 10(1), 81-91.
en mayo de ese mismo año, constituyeron los principales motivos de la
desintegración final de la resistencia rifeña y de la rendición de Abde- 11. Ruhm, C. (2007).  A Healthy Economy Can Break your Heart. Demography, 44(4), 829-848. Ta-
pia Granados, J. (2004).  Increasing mortality during the expansions of the US economy, 1900-1996.
lkrim. Una vez más, como sucedió con la expedición francesa de 1859, una International Journal of Epidemiology, 34(6), 1194-1202. Tapia Granados, J. y Diez Roux, A.V. (2009).
 Life and death during the Great Depression. Proceedings of the National Academy of Sciences of the

193 —
USA, 106(41), 17290-17295.
64 —

4. Rue, L. (1932). Flying for news. London: John Hamilton Limited. La traducción es del autor 12. Watts, J. y Kommenda, N. (23 de marzo de 2020).  Coronavirus pandemic leading to huge drop
del texto. in air pollution. The Guardian.
Era como si los hermanos Vicario hubieran advertido a todos de su plan y epidemia eclipsó a los combates al transformarse en un riesgo de muerte
nadie les hubiera creído, por haber levantado falsas alarmas con demasiada tan grave o incluso más que éstos últimos. Esta vez, sin embargo, no lo
frecuencia en el pasado. hizo en beneficio de los marroquíes, sino de los europeos que habrían de
En general, los países que han mostrado la reacción  más rápida y de- dominarlos durante las siguientes tres décadas.
cidida en 2020 fueron los movilizados por el SARS en 2003: Taiwán, Hong
Kong, Singapur y Corea del Sur6. Hay algunas excepciones, pero en gene-
ral, la correlación se mantiene. Mientras tanto, muchos países de todo el
mundo, especialmente los de Europa y América del Norte, no se habían
enfrentado a una grave amenaza epidémica desde la mal llamada gripe
española de 1918, e incluso dicha epidemia apenas se recordaba. Enmas-
carada por la Primera Guerra Mundial, estuvo prácticamente olvidada du-
rante décadas. Cuando Alfred Crosby la estudió en 1989, era un tema mar-
ginal7. En los años siguientes, alimentado por las epidemias mencionadas,
ha generado un formidable conjunto de estudios diversos8. Sin embargo,
no fue suficiente para cerrar la brecha entre 1918 y 2020 y que pareciese
directamente relevante.

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


Si bien la gripe de 1918 puede ofrecer cierto modelo de pandemia verda-
deramente global con alta afectación, no ofrece lecciones para lo que pue-
de ser el desafío más importante: cómo mantener la salud en tiempos de
pandemia en combinación con una recesión económica. Esto resulta muy
difícil: los efectos de las crisis económicas en la salud en sí mismos ya son
contradictorios y confusos. Durante la Gran Depresión de la década de 1930,
los funcionarios de salud de la Sociedad de Naciones estaban desconcerta-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


dos al descubrir que, aunque el sentido común sugería que la salud de las
personas debería estar disminuyendo, en realidad parecía estar mejorando9.
Esta impresión ha sido corroborada desde entonces. Como Tapia Granados
y Diez Roux han documentado durante varios ciclos en los Estados Unidos,

6 Graham-Harrison, E. (21 de marzo de 2020).  Coronavirus: how Asian countries acted while the
west dithered. The Guardian.

7. Crosby, A. (1989). America’s Forgotten Pandemic. Cambridge: Cambridge University Press.

8. Phillips, H. (2014).  The Recent Wave of ‘Spanish’ Flu Historiography. Social History of Medicine,
192 —

27(4), 789-808. Francisco Javier Martínez

65 —
Investigador Principal Invitado en el Centro Interdisciplinar de História,
9. Borowy, I. (2008).  Crisis as Opportunity: International Health Work during the Economic De-
pression. Dynamis, 28, 29-51. Culturas e Sociedades (CIDEHUS) de la Universidade de Évora.
Una relectura de la pandemia de gripe de 1918-1919 en dos Unidos, pasaron semanas antes que los gobiernos adoptaran medidas
tiempos de la COVID-19 enérgicas y que las poblaciones tomaran en serio los llamamientos al dis-
tanciamiento físico. Hubo un sentimiento generalizado de que este era un
"3Ĩ"4"#&-033"4"--0 problema de otras personas en otros lugares. En retrospectiva, esta reac-
Universidad de Castilla-La Mancha ción parece arrogante o ingenua. Pero, irónicamente, aunque todas las vo-
ces de advertencia basaron sus consejos en precedentes históricos, también
lo hicieron las personas que los ignoraron. Todas las grandes epidemias del
OOO
pasado reciente respaldaron el supuesto de que la próxima epidemia segui-
ría siendo limitada y probablemente focalizada.

D
La gripe aviar, que comenzó en 1996, ha matado a millones de aves y se
esde el inicio de la COVID-19 se ha vuelto la mirada hacia otras
ha extendido a todos los continentes, pero ha causado la muerte de menos
enfermedades epidémicas ocurridas a lo largo de la historia de la
de 500 personas, casi todas ellas trabajadoras de la industria avícola. En
humanidad, en busca de claves para entender y abordar la actual
2002/2003, el SARS mató solo a 770 personas, a pesar de alcanzar un total de
pandemia. La gripe de 1918-1919 ha sido una de las crisis sanitarias pasa-
26 países. En 2012, el MERS provocó la muerte de 850 personas y se mantu-
das que mayor protagonismo ha alcanzado a este respecto. Más allá del
vo concentrado, en gran medida, en la península arábiga. La pandemia de
hecho de ser ambas causadas por infecciones víricas, de transmisión res-
Ébola de 2014 permaneció limitada a algunos países de África. La pandemia

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


piratoria y con amplia difusión, la potencial gravedad del cuadro clínico
más mortal de los últimos años, la propagación de H1N1 o gripe porcina en
pulmonar de la COVID-19 ha evocado el sufrido por las personas afectadas
2009, se extendió a más de 200 países y pudo haber matado entre 150.000
hace poco más de cien años por la gripe, aunque con una preferencia eta-
y 575.000 personas, pero incluso estas cifras no estuvieron por encima de
ria diferente. Si entonces impactó más entre los 20 y los 45 años sin pato-
una temporada de gripe normal y en realidad fueron menores de lo que ori-
logías previas conocidas, ahora tiene predilección por mayores de 65-70
ginalmente se predijo, una estimación de 0,001% a 0,007% de la población
años con comorbilidades.
mundial3. Posteriormente, la OMS tuvo que defenderse de la  acusación de
Al igual que en 1918, en nuestro país, junto a la necesidad de ofrecer una
que había promocionado la enfermedad ante el llamamiento de la indus-
respuesta rápida para frenar la crisis sanitaria y dar la asistencia requerida

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


tria farmacéutica a declarar una pandemia y pedir la adquisición masiva de
a las personas afectadas, se ha planteado la urgencia de atender también a
vacunas4. El profesor Ulrich Keil, director del Centro Colaborador de Epide-
los problemas sociales, laborales, económicos y psicológicos. A la vez, se ha
miología de la OMS,  pidió a sus colegas que aprendieran de la historia de las
*/*$*"%06/"3&ų&9*Ł/40#3&26ę$0/%*$*0/&4&4536$563"-&4%&-$0/+6/50%&-
pandemias recientes, cuyas predicciones siempre fueron erróneas, y que se
país y de las Comunidades Autónomas (CCAA) pueden explicar las diferen-
centraran en los problemas reales de hipertensión, tabaquismo y obesidad5.
cias en la presentación de la epidemia, lo ocurrido en las residencias de ma-
yores, y las dificultades para gestionar el periodo álgido del brote, o el inicio
de la desescalada y vuelta a la nueva normalidad sin que se produzca una
recaída inmediata. Se ha señalado el papel de los efectos negativos del neo- 3.  Center for Disease Control and Prevention, Pandemia H1N1 del 2009 (virus H1N1pdm09).
liberalismo, de la crisis económica de 2008-2009 y de la globalización, que (11 de junio de 2019).

ha entrañado la precarización del empleo, el deterioro de las condiciones de

191 —
4. McGreevy, R. (19 de enero de 2010).  Was Swine Flu Threat Exaggerated? The Irish Times.
66 —

vida de la población y, sobre todo, el relevante adelgazamiento de la sanidad


5. Watson, S. (30 de enero de 2010).  WHO Scientist: Swine Flu Pandemic Was «Completely
pública española a favor de la sanidad privada, con algunas diferencias en- Exaggerated» Global Research.
COVID-19: ¿Lecciones del pasado? tre las distintas CCAA, aunque con un elemento común de falta de infraes-
tructuras y de personal sanitario para atender en condiciones ordinarias
Iris Borowy sin situación de emergencia.
Universidad de Shanghai Pues bien, la pandemia de gripe de 1918-1919 cursó en tres brotes –pri-
mavera y otoño de 1918 y primavera de 1919–, siendo generalmente más
grave el segundo de ellos. Provocó 50 millones de muertes a nivel mundial
OOO
y, en nuestro país, 270.000 defunciones1. Desde la Medicina, se quiso abor-
dar no solo de modo sintomático sino dentro del marco del nuevo enfoque

E
bacteriológico, buscando el agente específico de la gripe en el laboratorio
n 1981, Gabriel García Márquez publicó Crónica de una muerte anun-
para poder preparar vacuna y suero específicos. Sin embargo, la imposibi-
ciada. Es la historia de los hermanos Vicario, quienes matan a un jo-
lidad de establecer la identidad de ese agente frenaba esta nueva respuesta
7&/"$64"%0%&%&4ų03"3"46)&3."/"D*/&/564*"4.0103465"3&"A
y limitaba su efectividad a prevenir o tratar las complicaciones pulmonares
anuncian tanto su plan que pareciera que esperaran que alguien lo advirtiese
bacterianas, por cuanto las vacunas y los sueros preparados iban dirigidos
y les impidiera llevarlo a cabo. El SARS-CoV-2 ciertamente no es una persona,
contra una o varias de las bacterias aisladas en casos de gripe2.
pero es tentador encontrar paralelismos, ya que los anuncios fueron muchos.
Las dificultades para controlar la epidemia en España, la gran mortali-
Sin pretender ser exhaustiva, recordaré la premonitoria obra de la periodista
dad causada entre la población adulta joven y la mayor gravedad del segun-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


científica  Laurie Garrett, The Coming Plague1, el plan de preparación contra
do brote, condujeron a un grupo de profesionales de la Medicina a valorar
futuras pandemias tipo gripe de la OMS2, formulado en 1999 y actualizado en
el papel de los factores socioeconómicos e higiénico-sanitarios en el mayor
2005, el ejercicio celebrado en octubre de 2019 por el Centro Johns Hopkins
impacto de la gripe de 1918-1919. Se denunció la insalubridad de las vivien-
para la Seguridad de la Salud, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y
das, el hacinamiento, las dificultades de acceso a los productos de primera
Melinda Gates,  Evento 201, un ejercicio pandémico basado en un escenario
necesidad y a los medicamentos por su escasez y carestía, la falta de legis-
de una epidemia potencial que utilizaba un coronavirus ficticio.
lación sanitaria moderna, de independencia sanitaria y económica de los
¿Por qué, sin embargo, el SARS-CoV-2 ha parecido sorprender a tanta
médicos o la insuficiente infraestructura sanitaria, como elementos clave
gente y gobiernos? Las autoridades chinas, después de perder semanas pre-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


que permitían explicar el desastre sanitario que se estaba produciendo. Es-
ciosas negando la enfermedad y reprendiendo a los médicos que la advir-
tos profesionales, algunos higienistas con formación en Microbiología ad-
tieron, tomaron medidas muy contundentes y confinaron completamente
quirida en el extranjero, partidarios de la Medicina social, y con experiencia
la ciudad de Wuhan el 23 de enero. Durante las siguientes semanas, estas
política en el ámbito de la administración sanitaria, eran conscientes del
medidas contuvieron la enfermedad con efectividad y dieron a otros países
retraso científico-sanitario y de la necesidad de regeneración del país. Vie-
la oportunidad de prepararse. Numerosos países hicieron lo que resultó ser
ron la coyuntura epidémica como una oportunidad para introducir las me-
un mal uso de ese tiempo. En el Reino Unido, Italia, España, Francia y Esta-
joras científico-sanitarias y sociales que se habían revelado necesarias dé-
cadas antes y que la crisis sanitaria mostraba que eran imprescindibles si se
1. Garrett, L. (1994). The Coming Plague: Newly Emerging Diseases in a World Out of Balance. New
York: Farrar, Straus and Giroux.
190 —

1. Echeverri Dávila, B. (1993). La Gripe española. La pandemia de 1918-1919. Madrid: Siglo XXI-CIS.

67 —
2. World Health Organization (1999).  Influenza pandemic preparedness plan: the role of WHO and
guidelines for national and regional planning. Geneva: WHO [WHO/CDS/CSR/EDC/99. Actualizado 2. Porras Gallo, M.I. (2008).  Sueros y vacunas en la lucha contra la pandemia de gripe de 1918-1919
en WHO/ CDS/ CSR/ GIP/ 2005.5]. en España. Asclepio, 60(2), 261-288.
quería evitar una nueva catástrofe de dimensiones similares. Una de estas &ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ
mejoras considerada fue la creación de un Ministerio de Sanidad3. De ahí
Conduto António, D., Sanseverino, I., Pozzoli, L. y Lettieri, T. (2018).
que, además de mostrarse a favor de combinar medidas antimicrobianas
JRC Technical Reports. Toward Climate Change Impact: Vectors carrying
con otras de carácter social para luchar contra la gripe de 1918 en diferentes
viral infection: What we should knowD69&.#063(E6#-*$"5*0/4Ű*$&0'
foros como la prensa médica, las sesiones de la Real Academia Nacional de
the European Union.
Medicina o las sesiones del Ayuntamiento de Madrid, decidieron elaborar
diferentes proyectos de ley entre 1919 y 1922. Una decisión tomada porque Bach, S. (2007).  Globalization and health, Bulletin World Health Organization,
consideraron que el Real Decreto de 10 de enero de 1919 de prevención de 85(11), 897.
enfermedades contagiosas, dictado por el Ministro de Gobernación Amalio
European Academies Science Advisory Council (2010).  Climate change
Gimeno, pese a introducir mejoras, era insuficiente por no recoger todas las
and infectious diseases in Europe. Brussels: European Academies Science
demandas que ese sector de lo que entonces se denominaba la clase médica
Advisory Council.
estaba reivindicando4».
Finalmente, en julio de 1919, se presentó ante el Congreso de Diputa- Ghebreyesus, T.A. (13 de enero de 2020).  Urgent health challenges for the
dos el proyecto de Ley sobre profilaxis pública de las enfermedades in- next decade. World Health Organization.
fecciosas, elaborado por el Inspector de trabajo Julián van Baumberghen,
Guevara, S.E. (2017).  La construcción sociocultural del cocoliztli en la
que desarrolló una actividad parlamentaria muy intensa relacionada con

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


epidemia de 1545 a 1548 en la Nueva España. (Tesis doctoral). Universitat
el ámbito laboral y sanitario. Cuatro meses después, el 13 de noviembre de
Autònoma de Barcelona.
1919, el ministro de la Gobernación, Manuel de Burgos Mazo, presentó el
proyecto de Ley sobre profilaxis pública de las enfermedades infecciosas Pang, T. y Guindon, E. (2004). Globalization and risks to health. EMBO
elaborado por Manuel Martín Salazar y Amalio Gimeno. Estos proyectos Reports, 5(Suppl 1), S11-S16.
no fueron aprobados, razón por la que, en 1921, Manuel Martín Salazar y
Peñuelas, J., Sardans, J., Estiarte, M., Ogaya, R. et al. (2013). Evidence of
Ángel Pulido elaboraron un tercer proyecto de ley que con escasos cam-
current impact of climate change on life: a walk from genes to the biosphere.
bios fue presentado por los sucesivos ministros de la Gobernación Buga-
Global Change Biology, 19(8), 2303-2338.

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


llal, Burgos, Coello y Piniés, quienes ocuparon el cargo entre 1921 y mayo
de 1922. La última vez que se presentó este último proyecto, al que se lla- Marrasé, C., Camí, J. y Peters, F. (2019). Canvi climàtic i salut a Catalun-
mó el «Ómnibus sanitario Bugallal-Burgos-Coello-Piniés», fue rechazado ya. Informe de la Secció de Ciències Biològiques de l’Institut d’Estudis Catalans.
igualmente5. El rechazo de estas iniciativas no se debió únicamente a la Barcelona: Insititut d’Estudis Catalans.
United Nations Environmental Programme (1999). Global Environmental
Outlook 2000 (Overview). Nairobi: United Nations Environmental Programme.
3. Valenzuela, J., Rodríguez-Ocaña, E. (1988). La política sanitaria ante la crisis epidémica de
1918. Reivindicación de un Ministerio de Sanidad. En M. Valera, M.A. Egea y M.D. Blázquez 
(Eds.). Libro de Actas. VIII Congreso Nacional de Historia de la Medicina, Murcia-Cartagena, di- 
ciembre 1986, vol. 1 (pp. 514-523). Murcia: Universidad de Murcia. 

Josep L. Barona

189 —
4. Porras Gallo, M.I. (1994).  La lucha contra las enfermedades ‘evitables’ en España y la pandemia
68 —

de gripe de 1918-19. Dynamis, 14, 159-183.


Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad de Valencia.
5. Porras Gallo, M.I. (1994). La lucha contra las enfermedades... Investigador del Instituto Interuniversitario López Piñero (Universidad de Valencia).
La pandemia es una «prueba de estrés» que pone patas arriba los derechos penosa situación económica de nuestro país, sino en muy buena medida
civiles y el relato neoliberal. Ha revelado que sin salud no hay economía ni por la falta de entendimiento dentro de la clase médica y a los desacuer-
estabilidad social, pero también que la pérdida de derechos y libertades gene- dos con los farmacéuticos y los veterinarios.
ra patología social. Después de la Gran Guerra, la pandemia de gripe, el tifus, Pese al nulo éxito de estas iniciativas, me parecen de interés por el
las migraciones, los millones de refugiados, el hambre, las infecciones y la hecho de que, tras la experiencia de la pandemia de 1918, se planteara un
miseria hicieron reaccionar a la comunidad internacional. La recién fundada concepto multifactorial de causa de la gripe y que, en consonancia con él,
Sociedad de Naciones creó un Comité de Higiene con comisiones internacio- se propusiera que la profilaxis pública de las enfermedades infecciosas
nales de epidemias y creó un Servicio de Inteligencia Epidemiológica Interna- contuviera medidas sanitarias, apoyadas en los conocimientos bacterioló-
cional en Ginebra y Singapur. Las potencias internacionales eran conscientes gicos vigentes, junto a medidas sociales. Ello implicaba, por un lado, la ne-
de que el polinomio hambre-pobreza-infección impedía la reconstrucción y cesidad de llevar a cabo el aislamiento de las personas sospechosas o en-
la estabilidad del orden internacional. Hoy las organizaciones internacionales fermas de un proceso infeccioso, pero también de las que hubieran estado
son muy débiles y el liderazgo internacional de las grandes potencias no exis- en contacto con ellas, necesitándose para ello hospitales de infecciosos
te o simplemente está basado en la estupidez. o pabellones específicos de infecciosos en hospitales generales. Comple-
mentario de lo anterior fue el uso de las desinfecciones, y de las vacunas
'ϞϠϨϟϙϬϛϤϞϧϤϟϬϡ
y los sueros, requiriéndose profesionales sanitarios especializados en Mi-
La pandemia de la COVID-19 está profundamente relacionada con el crobiología, Parasitología, Química, etc., que llevaron al nacimiento de

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


deterioro medioambiental y la crisis de los ecosistemas derivada del mo- una nueva especialidad, la de higienista, inexistente en nuestro país hasta
delo de globalización neoliberal. Revertir ese modelo es luchar contra la entonces, así como a la mejora y el surgimiento de nuevas instituciones
causa profunda. científico-sanitarias para poder ejecutar esas medidas y fabricar las va-
El sistema sanitario público español ha experimentado una prueba de estrés cunas precisas. Por otro lado, la profilaxis pública de las enfermedades
que debería llevar a reforzar sus puntos más débiles y su capacidad de adapta- infecciosas exigía igualmente la adopción de medidas de índole ambiental
ción a alertas sanitarias de esta magnitud. Eso requiere una mejor financiación y social, como la mejora de la vivienda y de las condiciones laborales. Se
pública, una apuesta por la universalidad renunciando a privatizaciones. propuso la reglamentación del trabajo, la socialización de la asistencia sa-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


Resulta imprescindible la coordinación entre administraciones, institu- nitaria y social, el establecimiento de todos los seguros sociales, como en
ciones sanitarias, servicios de epidemiología y salud pública, laboratorios el proyecto de noviembre de 1919, o, al menos, del seguro de enfermedad
de investigación serológica, autoridades políticas y medios de comunica- y de maternidad, como figuró en el de 1922, que también incluía medidas
ción, y la deliberación ciudadana. de higiene escolar, industrial y del trabajo6.
Hay que priorizar las políticas públicas de investigación y revisar el mo- Si se hubiera aprobado alguno de estos proyectos, particularmente los
delo de patentes y propiedad intelectual que generan desigualdades, lo que más completos, se habrían introducido mejoras en el abordaje de los pro-
pasa por cambiar las reglas a la todopoderosa industria sanitaria. Por otra blemas de salud de carácter infeccioso y se habría dado respuesta a algunas
parte, la experiencia debería servir para educar a la ciudadanía en un uso de las demandas de los médicos y otros profesionales sanitarios, pero tam-
más austero y racional de los recursos y las urgencias hospitalarias, como bién se habría logrado una gran transformación científica, sanitaria y social
también para reducir el consumo desmedido de fármacos, fuente de adic- en España. Esta se buscó igualmente mediante el Plan Nacional de Reforma
188 —

69 —
ciones. En definitiva: poner en valor la importancia de cuidar el bien común,
el planeta y la sanidad pública.
6. Porras Gallo, M.I. (1994). La lucha contra las enfermedades...
de la Sanidad, elaborado por el ministro de la Gobernación, Burgos Mazo, 9ϟϬϪϛϤϚϤϚϚϞϪϤϬϡϷϩϨϗϬϡϞϛϨϚ
en el verano de 1919, presentado al Parlamento al inicio de septiembre de
El estado de alerta ha confinado al conjunto de la población mediante la
ese mismo año. Sin embargo, dicho plan tampoco prosperó. Fueron pocas
aplicación de leyes de excepción. La libertad, valor supremo de la moder-
las medidas aprobadas y algunas de ellas solo se pusieron en práctica varios
nidad, ha sido puesta en cuarentena en condiciones tan duras como en las
años después y de modo bastante parcial7.
epidemias de peste, en instituciones cerradas como asilos psiquiátricos o
Lo sucedido con la experiencia de la pandemia de gripe de 1918-1919 nos
lazaretos. Hemos vivido días de cuarentena, estado de alarma con suspen-
debería servir para aprovechar la oportunidad que la dura situación de la
sión de los derechos civiles básicos. Esta vez no ha sido un acto de represión
COVID-19 nos ha proporcionado, cuando nos ha mostrado las carencias de
política. Ha sido en nombre de la salud, con la autoridad de los expertos, el
la Sanidad pública de nuestro país, tanto en recursos materiales como, so-
uso estratégico del miedo al contagio y la idea de protección. La consecuen-
bre todo, humanos. Necesitamos contar con suficiente número de todos
cia es que se ha alterado la conducta hasta niveles antes considerados pato-
los profesionales sanitarios que resultan imprescindibles para que nues-
lógicos, y los gestos que ayer expresaban afecto y solidaridad –dar la mano,
tro sistema sanitario funcione en condiciones normales con cierta holgu-
besar, abrazar–, hoy generan miedo, rechazo, desconfianza. La crisis sani-
ra, así como para que pueda ser capaz de responder a situaciones de crisis
taria ha transformado la realidad y los valores: aceptamos con normalidad
de forma más ágil y con menor sufrimiento de las personas afectadas y de
al Gran Hermano, el panóptico de los que nos rastrean el móvil para vigi-
quienes integran todas las ramas sanitarias. Se precisa dar más valor social,
lar si infectamos. Hemos pasado de ser ciudadanos libres a ser portadores
visibilidad y recursos materiales y humanos a las hermanas pobres del sis-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


potenciales de infección. En consecuencia, hemos interiorizado normas de
tema sanitario, como son la Atención Primaria y la Epidemiología, que son
clausura y sumisión, y rituales de distanciamiento.
áreas claves en el día a día y también cuando llegan las crisis sanitarias, co-
Hace un siglo, en torno al higienismo se articuló un amplio programa
mo se está mostrando ahora en nuestro país y fuera de nuestras fronteras
de urbanismo, vivienda, espacios públicos, higiene rural. ¿Qué modelo se
con la COVID-198 y, de modo muy gráfico, ya señaló la OPS respecto de la
creará en torno al «hombre infectante»? La amenaza de infección no nos
experiencia de la pandemia de gripe de 2009-2010.
hará avanzar en libertad y derechos. Michel Foucault realizó una crítica
profunda a los preceptos del higienismo como instrumento de domina-

ción. Él lo llamó «biopoder» y sus «biopolíticas» pusieron a la salud en

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19



 el centro de la gobernanza. Pero ese contexto ideológico fundamentó el

 auge de la salud pública antes y después de las guerras mundiales, y aca-
María Isabel Porras Gallo bó generando un contrato implícito entre el Estado y los ciudadanos para
Catedrática de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Ciudad Real garantizar la salud y la protección como derecho constitucional. Ahora el
(Universidad de Castilla-La Mancha) neoliberalismo rompe el compromiso social del Estado con la ciudadanía
Investigadora del Centro Regional de Investigaciones Biomédicas de la y transforma al paciente en cliente, reduciendo la atención sanitaria a un
Universidad de Castilla-La Mancha contrato entre el individuo y la aseguradora.
El estado de alarma, en nombre de la salud ha generado patología social.
¿En qué términos queremos definir la salud de una sociedad? ¿Solo en tér-
7. Porras Gallo, M.I. (1997). Un reto para la sociedad madrileña: la epidemia de gripe de 1918-19.

187 —
Madrid: Editorial Complutense-Comunidad de Madrid, pp. 96-99. minos epidemiológicos? ¿Puede ser sana una sociedad atrapada por el mie-
70 —

do, la violencia, la pobreza, pero con indicadores epidemiológicos aceptables?


8. Beldarraín, E. (18 de mayo 2020).  Reflexiones sobre la epidemia de COVID-19 en Cuba, Blog
Historia, Ciencias Saude-Manguinhos. ":26&3&ų&9*0/"3:%&#"5*3130'6/%".&/5&&-$0/$&150%&a4"-6%40$*"-bD
fermo y la prevención debe enfocarse en el contexto de políticas y acuerdos ¿Una herida invisible? Epidemia y pensamiento local sobre
internacionales para la sostenibilidad, y la lucha contra el cambio climático los ˯RˣR en Marruecos
y la pobreza extrema. La vacuna no será suficiente.
Araceli González Vázquez
   0 Ϭ  Ϥ Ϡ ϝ Ϟ ϛ ϙ Ϭ ϟ Ϫ Ϥ Ϭ  ϩ Ϩ  ϡ Ϭ  Ϛ Ϭ ϡ Ϙ ϩ  ϝ ѭ ϫ ϡ Ϥ Ϫ Ϭ  Ϸ  ϡ Ϟ Ϛ
Institución Milá y Fontanals de investigación en Humanidades.
ϚϤϚϙϨϠϬϚϩϨϚϬϡϘϩ
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona)
Tras la experiencia vivida, parece que el elemento central para la gestión
política de la pandemia es el sistema nacional de salud. Conviene, pues, re-
OOO
cordar que los sistemas o servicios nacionales de salud son fruto de las po-
líticas públicas del Estado de Bienestar, que se extendieron a partir el pro-

U
grama keynesiano tras la Segunda Guerra Mundial. Antes no puede hablarse
no de los aspectos del trabajo que realizo actualmente en el mar-
propiamente de sistemas nacionales, ni siquiera de una administración sa-
co del proyecto ENTHUMN1, en la Institución Milà i Fontanals de
nitaria estatal capaz de hacer frente a la gestión coordinada de problemas
Investigación en Humanidades del CSIC, es el interés por las epis-
sanitarios de esta dimensión. Es evidente que la globalización –en todas sus
temologías locales, aquellas que se pueden conocer a través del trabajo de
dimensiones: información, ideas, objetos, productos, personas– amplifica la
campo etnográfico, y aquellas que son cognoscibles a través del ejercicio de
escala de cualquier fenómeno. Nuestros sistemas sanitarios se configuraron

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


la Antropología histórica, mediante el estudio de la información etnográfica
como instrumentos de políticas nacionales, para hacer efectivo el derecho
que transmiten las fuentes históricas.
constitucional a la salud reconocido en la mayoría de países democráticos.
En 2011, el historiador Justin Stearns publicó un libro titulado Infectious
La crisis de 2008 sometió a muchos países –entre ellos el nuestro– a polí-
ideas: Contagion in Premodern Islamic and Christian Thought in the Western
ticas de austeridad que deterioraron el sistema sanitario público: recursos,
Mediterranean2. En este trabajo, Stearns aborda un análisis comparativo de
instalaciones, plantillas. El deterioro sirvió de argumento para la privati-
la forma en que entendían diferentes pensadores musulmanes y cristianos,
zación en beneficio de aseguradoras. El neoliberalismo mercantiliza la sa-
en el mediterráneo occidental premoderno, la transmisión de la enferme-
lud. Fue una estrategia equivocada que ha hecho más vulnerable el sistema
dad. Entre otros aspectos relevantes para entender las concepciones loca-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


público en situaciones de gran estrés como la actual. Además, los sistemas
les de la epidemia, Stearns estudia la forma en que se concebía el contagio
europeos de salud no se concibieron para hacer frente a grandes alertas
(al-‘adwĊ)3, y las respuestas que las comunidades musulmanas y cristianas
sanitarias como la actual, consideradas reminiscencia del pasado, propias
le dieron a las formas neumónica, bubónica y septicémica de peste (Yersinia
de países pobres y poco desarrollados. Habrá que revisar muchos plantea-
mientos y pensar la salud como fenómeno global, reforzar la cooperación
internacional y el papel de la OMS, así como reorientar el sistema hacién- 1. Entre humanos y no-humanos. Estudio antropológico de las relaciones interespecíficas en
Marruecos, Ceuta y Melilla (ENTHUMN), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación
%0-0.ć4ų&9*#-&A%*/ć.*$0:"%"15"#-&"%&."/%"4$".#*"/5&4D"3*(*%&; (PGC2018-098058-A-I00, MCIU/AEI/FEDER, UE). IP: Araceli González Vázquez.
del modelo de especialización y del sistema MIR, y la compartimentación de
2. Stearns, J. K. (2011). Infectious ideas: Contagion in Premodern Islamic and Christian Thought in the
la asistencia hospitalaria son un obstáculo. La pandemia ha demostrado la Western Mediterranean. Baltimore: Johns Hopkins University Press.
importancia de la atención primaria, las urgencias y las UCI, y se impone la
186 —

3. Le agradezco a Jorge Villanueva Farpón (Universidad de Salamanca) y a Aurora González Ar-

71 —
adaptabilidad de otras especialidades a demandas urgentes. tigao (ILC-CSIC) su lectura crítica del texto, y sus orientaciones en relación con el sistema de
transcripción. Le agradezco encarecidamente a Montserrat Benítez Fernández (EEA-CSIC) la
identificación y transcripción de los términos del árabe marroquí.
pestis), particularmente en la península ibérica en tiempos posteriores a la El referente contemporáneo más dramático, la gripe de 1918, surgió en
llamada pandemia de 1348, la llamada «peste negra». Uno de los ejemplos momentos de profunda pobreza, hambre, migraciones, guerra y destruc-
%"%041035&"3/4&/&45&-*#30&4&-%&#/"-B"5ī#L.DŹŻſżMA6/*.1035"/5& ción, con altos índices de tifus, parasitismo y malnutrición. Su triste saldo
1&/4"%0326&7*7*Ł&/-"3"/"%"/";"3Ĩ%&-4*(-0D#/"-B"5ī#&4$3*#*Ł fueron decenas de millones de muertes en todo el mundo, entorno al 2,5%
un tratado sobre la peste en el que incluye una defensa de la idea de con- de la población mundial.
tagio, que viene, según dice, probada por los sentidos y la observación, por La segunda gran pandemia vírica de siglo XX coincidió precisamente con
-"&7*%&/$*"&.1Ĩ3*$"D#/"-B"5ī#)"$&"'*3."$*0/&4&/-"426&$0/53"3Ĩ" el inicio de nuestra globalización: el SIDA. Después el Ébola y los coronavi-
abiertamente las argumentaciones legales de muchos pensadores musul- rus han causado brotes epidémicos graves. En 2003 explotó el SARS (Severe
manes anteriores a él, y, particularmente, una importante tradición pro- Acute Respiratory Syndrome) en China, afectando a más de 8.000 personas,
fética (hadiz), que forma parte de la ortodoxia islámica sobre la actitud del con unas 800 muertes en 32 países (10% mortalidad). También la epidemia
creyente hacia la epidemia. Este hadiz, repetidamente transmitido a través de MERS (Middle East Respiratory Syndrom) en 2012, causado por un coro-
de las redes sociales estos días de profilaxis frente al virus SARS-CoV-2, y navirus en Oriente Medio, afectando a 2.500 enfermos y 850 muertes en 27
de impacto de la enfermedad COVID-19, exhorta a los musulmanes a no ir países (35% mortalidad).
a una tierra si han oído que allí hay peste, y a no salir de la tierra en que se Vivimos inmersos en una crisis del ecosistema. El cambio climático con-
encuentran si en ella brota la peste. Existe una línea de ortodoxia islámica lleva el incremento de una serie de riesgos para la salud humana, que de-
que insiste en que no existe el contagio (lĊ ‘adwĊ), y que el principal agen- rivan del calentamiento global provocando episodios extremos de olas de

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


5&26&*/ų*(&-"&/'&3.&%"%&4 *04D"&1*%&.*")"#3Ĩ"%&4&37*45"$0.0 calor con cambios en el régimen de precipitaciones, el nivel de los mares,
una manifestación de la voluntad divina, por lo que huir de la peste sería episodios extremos (inundaciones, incendios...) que afectan a enfermedades
tanto como huir de la voluntad de Dios. La teoría del contagio que propone cardiovasculares, respiratorias, renales, mentales e infecciosas. La confe-
#/"-B"5ī#*/4*45&A4*/&.#"3(0A&/-"53"/4.*4*Ł/%&)6."/0")6."/0D rencia de Greisfwald (Alemania, 2009) sobre Climate change and Infectious
Una de las conclusiones a las que llega Stearns, adoptando una perspectiva diseases identificó una serie de enfermedades infecciosas que pueden afec-
bastante crítica con lo que se había dado por sentado, es que no todos los tar a los humanos, y que, como consecuencia del cambio climático, pueden
pensadores musulmanes rechazaron la idea de contagio, y que las tradicio- tener una mayor incidencia en poblaciones de climas templados. Es así por-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


nes proféticas tampoco transmiten una única actitud frente a la epidemia. que las poblaciones de los huéspedes primarios (animales que sufren una
Tal y como ha escrito estos días en la red social Twitter, «[la idea de conta- enfermedad que secundariamente puede afectar humanos) o de los vecto-
gio] no era una visión mayoritaria entre los musulmanes premodernos, pe- res (animales que no sufren la enfermedad, pero la transmiten) se despla-
ro fue adoptada por una amplia minoría»4. Esto es muy importante, ya que zan hacia latitudes más templadas con el incremento de temperatura pu-
muestra que varios pensadores musulmanes mantenían posiciones críticas diendo sobrevivir durante las estaciones más frías.
con la tradición, bastante tiempo antes de que se produjera una relevante Por todo ello, es necesario asociar el estallido de la COVID-19 al deterio-
transmisión de ideas sobre el contagio de las epidemias y pandemias, a tra- ro de los ecosistemas y el cambio climático, una consecuencia perniciosa de
vés de la Ilustración y la colonización europea. Lo que es más importante la globalización del capitalismo depredador, que destruye el equilibrio del
sistema ecológico global. La explosión demográfica, la pobreza extrema, y
las hambrunas son los factores asociados. Sin embargo, ni los medios ni los

185 —
4. Stearns, J. K. (@kaohu11) (10 de marzo de 2020).  Admission: all of the works referred to here
72 —

supported the understanding that plague was transmissible and defended fleeing from it. It needs to be expertos han planteado la necesidad de afrontar con políticas globales estos
stressed that this was not a majority view of pre-modern Muslims, though it was espoused by a large factores patógenos. El origen de la pandemia COVID-19 es un planeta en-
minority. More on this later. [Tuit].
en el reduccionismo de la causa eficiente o inmediata: el virus. Habría que aún, socava la propia idea de que, en algunas sociedades de mayoría musul-
preguntarse si el coronavirus es la causa de la enfermedad o es el efecto mana, como Marruecos, las ideas y las prácticas que reconocen el contagio
de un ecosistema enfermo. Cuando al deterioro medioambiental se añade sean el resultado de una mera transferencia ilustrada y colonial. Lo que ha-
la pobreza, falta de higiene, marginalidad y miseria, tenemos la tormenta bría ocurrido en parte, señala Stearns, es que, al considerar las concepcio-
perfecta para el estallido. No solo se trata de producir vacunas, sino de es- nes de los musulmanes, se habrían privilegiado unas fuentes y unas episte-
tablecer programas de salud global contra el deterioro medioambiental, el mologías determinadas sobre otras5.
cambio climático y la destrucción del planeta. En un momento histórico diferente, no el que aborda el magnífico tra-
Toda enfermedad infecciosa significa la pérdida del equilibrio micro- bajo de Stearns, sino el cambio de siglo del XVIII al XIX, un libro de viajes
biano entre individuo y entorno. El microbioma forma parte nuestra iden- escrito por James Grey Jackson, un británico que vivió en Marruecos, ofrece
tidad biológica individual y es parte esencial de las defensas. Por eso, toda algunas informaciones etnográficas sumamente interesantes. Escribe en la
epidemia es ruptura del equilibrio microbiano con el medio y representa época en que gobierna el sultán ś-Ċ:6-":.Ċ/ (1792-1822), y las infor-
una crisis ecológica a escala individual y colectiva. Cada período histórico maciones se refieren al mismo espacio, el mediterráneo occidental musul-
ha tenido su verdugo epidémico, asociado a crisis eco-sistémicas: la peste mán, y al mismo tema, la forma en que se contrae la peste. Jackson actuó
negra de mitad siglo XIV en el contexto de migraciones, guerras de reli- como agente comercial en Marruecos durante dieciséis años, en Agadir y
gión y cruzadas. También la viruela causó más de 8 millones de muertes en en Essaouira. En 1809 publicó una obra en la que compendiaba lo vivido y lo
Mesoamérica tras la llegada de los españoles, y el cocoliztli, o venganza de aprendido en Marruecos: An Account of the Empire of Marocco and the Dis-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


Moctezuma (la biología molecular lo identifica con la salmonelosis) superó trict of Suse6. Su obra ofrece un extenso relato sobre la epidemia de peste de
los 15 millones de muertos en varias oleadas epidémicas durante el siglo 1799 y 1800, y explica cómo se entiende localmente el «estar afectado» por
XVI, al tiempo que el treponema –antes benigna causa del mal de pinta o el la peste. Para ello, emplea el término mdrś b, el participio pasivo del verbo
pian–, se volvió más patógeno y la sífilis se extendió por todo el mundo. dr‫ ڵ‬b «golpear», una de las formas que en árabe marroquí se emplean pa-
Desde la Antigüedad hasta el presente, la mayoría de las grandes ca- ra expresar que la salud de un humano o de un animal ha sido dañada por
tástrofes sanitarias se han producido por el contacto entre comunidades un agente externo, en este caso, por un ŧ inn o una ŧ inniyya. Los ŧ nś n (pl.
que habían evolucionado aisladas entre sí. El colonialismo europeo ex- de ŧ inn) son seres invisibles, generalmente considerados malevolentes, que

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


pandió la viruela; el cólera y la fiebre amarilla se extendieron con el co- se estima pueden entrar en los cuerpos humanos o de los animales y «gol-
mercio colonial desde Asia y América, con gran virulencia en el siglo XIX, pearlos», causándoles alguna enfermedad o algún mal7. Jackson explica que
1301*$*"/%0-"413*.&3"4$6"3&/5&/"4:-";"3&50410356"3*04:ų67*"-&4D - los musulmanes creen en la existencia de espíritus, que «hay ciertos genios
cólera provocaba una mortalidad superior al 30%. La última gran pande- que gobiernan el destino de los hombres», que estos genios «están armados
mia llegó a España a principios de 1885 y afectó a unas 450.000 personas,
de las que murieron un 35%. El País Valenciano fue la zona más afectada,
unos 75.000 casos y 33.681 muertes, 45% de los afectados, con apreciable 5. Stearns, J. K. (2011). Infectious ideas… p. 141.
diferencia por sexos: dos tercios de las víctimas eran mujeres; la mayoría,
6. Citaré de la edición de 1811. Jackson, J.G. (1811). An Account of the Empire of Marocco, and the
55%, jóvenes adultos entre 13 y 40 años. districts of Suse and Tafilelt. London: W. Bulmer and Co.
184 —

7 Véase, González Vázquez, A. (2010). Mujeres de Yebala: Género, islam y alteridades en Marruecos.

73 —
(Tesis doctoral). Universidad de Cantabria. Mateo Dieste, J.L. (2012). Health and ritual in Morocco:
Conceptions of the Body and Healing Practices. Leiden: Brill. González Vázquez, A. (2015). Mujeres,
islam y alteridades en el norte de Marruecos. Barcelona: Edicions Bellaterra.
$0/ų&$)"4bA:26&a$6"/%06/"1&340/"&4"5"$"%"103-"1&45&NkO-&%*4- Cuatro notas sobre la pandemia
para uno de estos genios, y la sensación de la herida invisible es similar a la
que causa la bala de un mosquete». Jackson explica, en el caso de un hom- Josep L. Barona
bre llamado Hamed, que fue «golpeado con la peste», lo que «él comparó Universidad de Valencia. Instituto Interuniversitario López Piñero
a la sensación de dos balas de mosquete disparadas sobre él, una en cada
muslo». Añade que, «poco tiempo después, en los dos lugares donde había
OOO
sentido como si hubiera sido disparado, se formaron bilis o bubas», que, «al
supurar, descargaron un pus negro fétido». En casos similares, señala Jac-

E
kson, los enfermos también presentaban «unos puntos negros pequeños
n 2003, la guerra del Golfo fue transmitida por primera vez en di-
similares a granos de pólvora»8. Aquí Jackson refiere que su interlocutor
recto. Hoy, la de COVID-19 es la primera pandemia en directo, día a
expresa un potente imaginario local sobre las armas de fuego (disparos, ba-
día, caso por caso, contagio a contagio, muerto a muerto. Tres meses
las, mosquetes, pólvora). Es probable que ello esté vinculado con la expre-
de retransmisión documental y de confinamiento en estado de alarma han
sión del dolor, pero, en mi opinión, trasciende este hecho, y puede leerse,
mostrado el drama humano y la dimensión mundial de la enfermedad, las
en clave antropológica e histórica, como una forma de entender las relacio-
contradicciones, el desastre económico y la falta de experiencia previa en
nes entre humanos y no-humanos, y las memorias del (des)encuentro con
una catástrofe sanitaria de estas dimensiones. Tres meses que han puesto
-04&6301&04D"*%&"%&26&-"1&45&-"*/ų*(&/-04 ŧ nś n, normalmente al

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


en primera plana la salud pública, la importancia del sistema sanitario y la
$-"7"3464ų&$)"40-"/;"440#3&-04$6&3104)6."/04A4&)"--"13&4&/5&&/
desmesura de una pandemia vírica inesperada. Hemos visto desfilar ante
Marruecos y en otras sociedades de mayoría musulmana, y es de largo re-
los medios a nuevos «expertos», virólogos, epidemiólogos, periodistas, opi-
corrido. La epidemia también ha sido considerada el resultado de un asalto
nadores, historiadores que han comparado la pandemia con otras del pasa-
sobre la humanidad por parte de un ejército de ŧ nś n armados con lanzas
do. A finales de mayo, el relato sobre la pandemia ha llegado a la saturación.
0ų&$)"4D /&4504.&4&4%&1"/%&.*"%&źŸźŸA6/"35Ĩ$6-0'*3."%0103-"
La invitación a participar en una  videoconferencia-coloquio en el Ins-
periodista británico-iraní Maryam Sinaiee, publicado en el periódico digital
tituto López Piñero con el salubrista Ildefonso Hernández y el historiador
Radio Farda9, ha señalado que el ayatolá chií Jamenei, presidente de la Re-
Enrique Perdiguero me convencieron de la imposibilidad de aportar, a es-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


pública Islámica de Irán, declaró públicamente que los enemigos la misma,
tas alturas, alguna idea original. El resultado han sido cuatro apuntes, que
liderados por Estados Unidos, estaban empleando un «ejército de ŧ nś n» (ar-
&41&30*/7*5&/"-"3&ų&9*Ł/D
my of jinn, en el original) extendiendo el coronavirus contra su país10. De las
*%&"4*4-ć.*$"4.ć4$-ć4*$"4A40#3&-"/;"4A"3$04:ų&$)"4A:5".#*ę/"(6-    % Ϡ ϝ ϡ Ϥ Ϭ ϛ  ϡ Ϭ  ϝ Ϩ ϛ Ϛ ϝ Ϩ Ϫ ϙ Ϥ ϗ Ϭ  Ϛ Ϟ ϫ ϛ Ϩ  Ϩ ϡ  Ϟ ϛ Ϥ Ϧ Ϩ ϟ  ϩ Ϩ  ϡ Ϭ
jas, vemos aquí, en el Marruecos de finales del siglo XVIII y comienzos del Ϩ ϟ ϧ Ϩ ϛ Ϡ Ϩ ϩ Ϭ ϩ   ϩ Ϩ ϡ  ϛ Ϩ ϩ Ϙ Ϫ Ϫ Ϥ Ϟ ϟ Ϥ Ϛ Ϡ Ϟ  ϗ Ϥ ϛ Ϟ ϡ Ѣ Ϧ Ϥ Ϫ Ϟ  Ϭ  ϡ Ϭ
XIX, un discurso sobre las armas de fuego, sobre las balas y sobre la pólvo- ϪϛϤϚϤϚϩϨϡϨϪϞϚϤϚϙϨϠϬ

Los historiadores estamos familiarizados con la lógica causal del gale-


nismo, que, basada en la lógica aristotélica, distinguía entre causa eficiente,
8. Jackson, J.G. (1811). An Account of the Empire…, p. 183. causa material, formal y final. Ante los brotes epidémicos los galenistas dis-

183 —
9. Radio Farda es una agencia de noticias en persa del gobierno de los Estados Unidos. tinguían una causa cósmica que alteraba el equilibrio ambiental y corrom-
74 —

pía los humores. Seguramente no es momento de aplicar modelos galéni-


10. Sinaiee, M. (23 de marzo de 2020).  Army of Jinn, America and Coronavirus in Khamenei´s
Imagination. Radio Farda. cos, pero hay que reconocer que hemos perdido perspectiva instalándonos
9. La ganadería y la agricultura intensiva y agro-tóxica han sido el am- ra, que no son ya únicamente instrumentos de poder y violencia europeos11,
biente ideal para la expansión de este tipo de virus, tal como ocurrió en sino también locales. La «herida invisible» a la que se refiere Jackson es la
2003, 2009 o en la actualidad. que causan los ŧ nś n, pero también la que genera la violencia del expansio-
10. El régimen agroalimentario global es extremadamente vulnerable, nismo europeo, que tiene su expresión a través de epistemologías locales
amén de muy injusto y ecológicamente insostenible, y ante cualquier tur- sobre las relaciones entre humanos y ŧ nś n, y sobre concepciones precisas
bulencia amenaza la seguridad y soberanía alimentaria de la ciudadanía. de la enfermedad. A mi modo de ver las cosas, Jackson traslada un pensa-
11. Las bolsas de mercados de capitales son las brújulas locas del sistema .*&/50-0$"-40#3&&-$0/ų*$50:-"7*0-&/$*"A26&3&ų&+"-"'03."%&*/$03-
económico mundial. La reacción egoísta y caótica ante la pandemia ha evi- porar, a través de una experiencia sensorial y corporal atribuida al contacto
denciado lo peligroso que resulta que este tipo de instituciones estén en el con lo no-humano, lo que ocurre en este momento histórico en Marruecos.
cuadro de mando de la economía mundial. Es una época de intensificación de la presencia europea, particularmente
12. La complejidad inherente a la globalización digital e informativa, re- en las ciudades de la costa atlántica, como Essaouira; y estas vivencias de
quiere de un manejo de instituciones públicas globales como ONU, OMS, la enfermedad encarnan las memorias de las violencias generadas por esa
FAO o UNICEF, que han sido gravemente deterioradas por el unilateralismo presencia europea y por las resistencias locales a ella, concebidas estas úl-
neoliberal y que habrá que reconstruir en un futuro muy inmediato. Si que- timas desde mucho tiempo antes con harta frecuencia como un yihad, la
remos evitar que la complejidad derive en una dinámica caótica necesita- sustentación ideológica de la defensa activa de la fe y del territorio. La obra
mos una nueva gobernanza global. de Jackson nos sitúa también frente a formas de encarnar que la ausencia

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


%&$0/ų*$50%&-.0.&/50&46/$"45*(0%*7*/0"-"$0//*7&/$*"$0/-04&6-

 ropeos/cristianos/infieles.
 Tal y como se desprende de lo que Jackson relata, se expresa un pensa-

 miento local sobre los ŧ nś n en los casos de peste bubónica. En mi opinión,
 &--016&%&3&ų&+"36/"&1*45&.0-0(Ĩ"-0$"-26&&45ć"/$-"%"&/6/$0/0$*-

 miento deductivo de las formas de contagio: la peste bubónica no se conta-
 gia de humano o humano, como bien ha señalado Stearns, sino a través de


REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


 un vector, un agente y una acción, la picadura de una pulga infectada, que,
 como los ŧ nś n, aún es invisible para los musulmanes y los cristianos en es-

 ta época, y que solo identificará Paul-Louis Simond, vinculado al Instituto
 Pasteur, en Bombay en 1897.



 Araceli González Vázquez
 Científica Titular en la Institución Milá y Fontanals de investigación en Humanidades (IMF),

 Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona).


182 —

 11. En sus trabajos, Paul Stoller ha postulado que la posesión es un fenómeno en el que se in-

75 —
Francisco Garrido Peña $03103"6/".*3Ĩ"%"%&.&.03*"4$6-563"-&4A:26&&913&4"-""ų*$$*Ł/40$*"-D*&91-*$"$*Ł/
es deudora de estas ideas. Véase, Stoller, P. (1994). Embodying Colonial Memories. American
Profesor Titular de Filosofía Moral de la Universidad de Jaén. Anthropologist, 96(3), 634-648.
El tifus exantemático en la España de posguerra (1941-1943): Decidimos, pero no debemos olvidar las lecciones de urgencia de estos
¿un déjà vu en tiempos del coronavirus? días para decidir entre las mejores opciones disponibles. Algunos hechos
están claros y debemos de incluirlos en el banco de datos que la memoria
"7*&3"3$Ĩ" &33"/%*4 colectiva tendrá que almacenar para cuando haya pasado la pandemia.
Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” 1. Los recortes y privatizaciones en los servicios públicos de salud e in-
vestigación han deteriorado gravemente nuestra capacidad de respuesta
Ÿ-7"3"35Ĩ/&;B*%"-
ante la pandemia.
Universitat de València. Institut Interuniversitari López Piñero
2. El paro, la precariedad laboral y los índices de pobreza hacen impres-
cindible e inmediata la aprobación de una renta básica de emergencia, se la
OOO llame como se la llame (esto lo ve hasta Luis de Guindos)7.
3. La estrategia coreana de abordaje de la pandemia es tecnológicamente
inviable ahora en España. Si lo hacemos bien podrá ser viable en un inme-

E n la pandemia que estamos sufriendo en los últimos tiempos, hemos


conocido declaraciones de líderes mundiales que tendían a minimi-
zar el impacto de la COVID-19. Desde que el virus acabaría por des-
aparecer “milagrosamente” hasta que nos encontrábamos ante una “gripe-
diato futuro y ante otras emergencias sanitarias.
4. La estrategia de supresión de China es la única viable en estos mo-
mentos para España, pero de forma mucho más atenuada por razones de-
mográficas obvias, dada la asimetría demográfica de la pandemia (en China,

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


cilla”. En algunos casos se trataba de decidir entre asegurar la salud de las una sola provincia; aquí, todo el territorio).
personas o salvaguardar la solidez de la economía desde una concepción 5. España es el primer Estado de la OCDE, no ya de la UE, en tomar las de-
neoliberal de la sociedad. No es menos sorprendente la reacción de algu- cisiones más duras para abordar la estrategia de supresión de la pandemia.
nos mandatarios mundiales, que han tildado el virus de “chino” o de “ita- 6. Nuestra red digital está soportando razonablemente bien toda la ava-
liano”. Más cercanas quedan las manifestaciones de algún político local que lancha de tráfico que esta emergencia sanitaria ha causado.
ha llegado a culpabilizar a los sanitarios de haber contraído el SARS-CoV-2 7. La alarma sanitaria con la pandemia de gripe A en el año 2009 estuvo
en “viajes” y en contactos con “familiares y amigos”. ¿No era más razonable más que justificada. Los discursos conspiranoicos que vieron «manos ne-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


reconocer la falta de equipos de protección individual en un contexto de gras» (la industria farmacéutica) en la declaración de la pandemia por parte
imprevisión generalizado y de colapso del sistema sanitario? de la OMS, han hecho mucho daño y han servido esta vez para relajar las
En estos tiempos tan aciagos como desconcertantes, no se puede evitar condiciones de prevención y supresión8.
tener un déjà vu al evocar las intervenciones en materia de salud pública 8. La enloquecida globalización del transporte de personas y mercancías
desplegadas en la ciudad de Valencia por las autoridades franquistas con ha brindado una auténtica autopista de expansión al virus9.
el fin de atajar la epidemia de tifus exantemático que se declaró en España
tras la Guerra Civil, durante los primeros años del régimen militar impues-
to por el general Franco con ayuda de Italia y Alemania. 7.  Luis de Guindos, a favor de una «renta mínima de emergencia» para evitar una crisis social por
la pandemia. (23 de marzo de 2020). Infolibre.
Hemos podido analizar, utilizando fuentes médicas y administrativas
(tanto manuscritas como impresas), la respuesta institucional ante la epi- 8. Garrido Peña, F., López Fernández, L.A. y Gil Garcia, M.E. (2009).  La gripe A desde la teoría de

181 —
la elección racional: propuestas para la toma de decisiones de políticas preventivas. Revista Española de
76 —

demia de tifus exantemático que se declaró en la ciudad de Valencia du- Salud Pública, 83(6), 785-790.
rante la primavera de 1941 y se prolongó hasta 1943, si bien con remisiones
9. Banco Mundial. (2020).  Transporte aéreo, pasajeros transportados.
gionales, más pegadas al suelo, han decidido autónomamente parar. Ahora durante los meses de calor, es decir, en los veranos, como resulta caracte-
no habrá que elegir entre las ballenas y los automóviles, o entre los bosques rístico en el comportamiento de esta peligrosa enfermedad transmisible1.
y las hamburguesas, no; ahora es nuestra propia salud lo que está en juego. Por su situación costera, a orillas del mar Mediterráneo, Valencia había sido
Nuestro egoísmo de especie nos ha conducido a no ver que cuando nuestro durante toda la contienda un bastión de la retaguardia republicana y ha-
ambiente natural se deterioraba, nosotros nos deteriorábamos también. bía acogido, por decenas de miles, refugiados procedentes de los territorios
Un metaanálisis publicado en la revista Proceedings of the National Aca- ocupados por las tropas franquistas vencedoras.
demy of Sciences (PNAS) por un equipo internacional de investigadores es- Como es conocido, el estado de salud de una población está estrecha-
tima que entre 7 y 8 millones pueden morir al año por causas asociadas y mente vinculado a la situación política, económica y social de la misma. En
agravadas por la contaminación atmosférica5. Otro reciente estudio, del 6 España, esa vinculación se hizo más que evidente tras la Guerra Civil (1936-
de abril de este año, de la universidad de Harvard sobre la relación entre 1939) que sumió a la mayor parte del país en la miseria. El director general
mortalidad por COVID-19 y polución en Estados Unidos, concluye: de sanidad de la primera administración franquista, José Alberto Palanca
(1888-1973), afirmaba en 1941 que «el estado sanitario de un país no es algo
Un pequeño aumento en la exposición a largo plazo a la materia
aislado y sin conexión con su situación social y económica, sino que, muy
particulada (PM por sus siglas en inglés) 2.5 conduce a un gran au-
al contrario, es su consecuencia»2. Es llamativo el hecho de que durante la
mento en la tasa de mortalidad de COVID-19, con una magnitud de
guerra (1936-1939) no se hubiera declarado, al menos oficialmente, ni un
aumento 20 veces mayor que la observada para PM 2.5 y mortalidad
solo caso, ni en la zona rebelde liderada por el general Franco, ni en la zona

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


por todas las causas. Los resultados del estudio subrayan la impor-
leal a la República. El resurgimiento de la difteria y el tifus exantemático
tancia de seguir haciendo cumplir las regulaciones existentes de
durante la inmediata posguerra no era sino una manifestación más de las
contaminación del aire para proteger la salud humana durante y
penurias, especialmente el hambre, que afectaban a una gran parte de la
después de la crisis COVID-196.
población. Asimismo, se produjo un repunte de otras enfermedades endé-
Lo que mata a las ballenas, nos mata a nosotros también. La causa de la micas, como la fiebre tifoidea y la tuberculosis, además de la viruela, que ya
destrucción de los bosques nos destruye a nosotros también. Este modelo había resurgido durante la guerra.
de economía insostenible es un peligro para la supervivencia de nuestra es- Al igual que ocurrió en la ciudad de Málaga3, la intervención de las au-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


pecie y de miles de seres vivos. La bolsa o la vida, este es el dilema. Tú, no- toridades sanitarias valencianas se encaminó hacia la puesta en marcha de
sotros y nosotras, decidimos. medidas cuarentenarias destinadas a aislar y tratar a los enfermos y a los

1. García-Ferrandis, X. y Martínez-Vidal, À. (2019).  Salud pública, espacio urbano y exclusión so-


cial en la España de posguerra: la epidemia de tifus exantemático en la ciudad de Valencia (1941-1943).
História, Ciências, Saúde-Manguinhos, 26(2), 445-464. Este trabajo se enmarca en el proyecto del
Ministerio de Economía y Competitividad de Gobierno de España Acciones de socorro y tec-
nologías médicas en emergencias humanitarias (1850-1950): agencias, agendas, espacios y re-
5. Burnett, R., Chen, H., Szyszkowicz, M., Fann, N., et al. (2018).  Global estimates of mortality presentaciones (HAR2015-67723-P). Los resultados preliminares fueron presentados en el XVII
associated with long-term exposure to outdoor fine particulate matter. Proceedings of the National Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina (SEHM), celebrado en la localidad
Academy of Sciences of the United States of America, 115(38), 9592-9597. catalana de Sant Feliu de Guíxols los días 15, 16 y 17 de junio de 2017.
180 —

6. Wu, X. Nethery, R.C, Sabath, M.B., Braun, D., et al. (2020).  Exposure to air pollution and CO- 2. Palanca, J.A. (1941).  Hacia el fin de una epidemia. Semana Médica Española, 4(125), 431-440.

77 —
VID-19 mortality in the United States: A nationwide cross-sectional study (Updated April 5, 2020).
COVID-19 PM2.5. A national study on long-term exposure to air pollution and COVID-19 mortality 3. Jiménez Lucena, I. (1994).  El tifus exantemático de la posguerra española (1939-1943). El uso de
in the United States. una enfermedad colectiva en la legitimación del “Nuevo Estado”. Dynamis, 14, 185-198.
casos sospechosos. Se aprecia, por tanto, una primera similitud con el con- de oportunidad; o bien sobre daños ya irreversibles (muerte, amputación)
finamiento actual, aunque en aquella ocasión no se llegó a plantear el de o daños evitables (mortalidad eludida). Pero esto no puede ocultarnos la
toda la población, sino tan solo el de los grupos susceptibles de contagiar pulsión, más o menos inconfesable, que late tras la economía mercantil,
la enfermedad. En aquella epidemia de posguerra también se habilitaron de monetarizar la vida humana. La escuela del análisis económico del de-
nuevas infraestructuras hospitalarias para atender el gran número de afec- recho, por ejemplo, ha cuantificado y cualificado los delitos y sus costes
tados. Por ejemplo, en el caso de Valencia se reabrió y readaptó un antiguo en términos económicos. Pero ninguna de estas aproximaciones teóricas
lazareto anticolérico del siglo XIX. No hace falta extenderse mucho aquí: ahí ha llegado tan lejos como para valorar explícitamente la vida humana co-
están los hospitales de IFEMA (Madrid) y de la Fira de Barcelona, el hospital mo un bien de mercado, aunque no hayan faltado sospechosas iniciativas
de campaña habilitado al lado del Hospital La Fe (Valencia) o los numerosos como las de crear mercados de órganos o las biopatentes sobre células y
hoteles medicalizados. tejidos de origen humano.
Otra similitud notable entre ambas epidemias es que la actual está gol- Estos atisbos teóricos de mercantilizar la vida se tornan realidades es-
peando con mayor intensidad a los más desfavorecidos, al menos en lo refe- candalosas cuando analizamos las prácticas económicas del «capitalismo
rente a la morbimortalidad en España, el Reino Unido y EEUU, distinguien- realmente existente». El desprecio absoluto hacia la pobreza, el hambre o
do, así pues, entre clases sociales4. Entre “los factores que conspiran contra la privatización de la salud y los servicios públicos básicos muestran que
los vulnerables” se han señalado la vivienda (más humilde y por tanto más la vida humana no es precisamente sagrada para el capital. Está claro que
proclive al hacinamiento de sus moradores), la dificultad de teletrabajar en hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado, en

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


las profesiones menos cualificadas (vigilantes, reponedores, trabajadores expresión feliz del filósofo Michael Sandel2; donde «ser» es ser el valor de
de mataderos, etc.), y un mayor uso del transporte público5. Un informe de una variable monetaria. Cualquier idea de felicidad hoy, escribió Zygmunt
la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya hecho público a fi- Bauman3, termina en una tienda. La vida en general y el neoliberalismo es-
nales del mes de mayo de 2020 afirmaba que «se observan desigualdades 5ć/&/6/"(6&33"5"/$".6ų"%"$0.01"3"%Ł+*$".&/5&&4536&/%04"A$0.0
según el género y el nivel socioeconómico individual, tanto en los casos de pone de manifiesto dramáticamente la crisis climática.
COVID-19 como en la mortalidad: a menor nivel socioeconómico tasas más Y en eso llegó la COVID-19 y mandó parar… La crisis sanitaria ha des-
elevadas de casos y de mortalidad»6. velado que la oposición no es entre el clima y la economía o entre la biodi-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


La epidemia de tifus exantemático de la posguerra también afectó pre- versidad y el crecimiento; el dilema es entre la bolsa y la vida, nuestra vi-
ferentemente al segmento de población más desfavorecido, en concreto a da humana, nuestra salud. Se tendrá que elegir entre la salud humana y la
los indigentes sin domicilio, los inmigrantes de otras provincias y los tra- incesante circulación de mercancías y capital. Como ha dicho el sociólogo
alemán Hartmut Rosa, de buenas a primeras ha emergido lo indisponible, la
vida4. Y la humanidad ha decidido parar. Incluso en aquellos Estados gober-
4. En una primera versión de este artículo –fechada el 14 de abril de 2020–, afirmábamos que nados por los más ultraliberales, las gentes y las autoridades locales y re-
la pandemia actual «en lo referente a la mortalidad en España, no está distinguiendo de una
manera nítida entre clases sociales, aunque hay que ser cautelosos porque las estadísticas son
todavía muy poco específicas». Efectivamente, la cautela a la que apelábamos en aquella ocasión
se ha convertido finalmente en nuestra aliada (25 de mayo de 2020). 2. Sandel, M. (2013). Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado.
Barcelona: Debate.
5. Salas, J. (17 de mayo de 2020).  La pandemia golpea más a los que menos tienen. El País.

179 —
3. Bauman, Z. (2007). Vida de Consumo. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
78 —

6. Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya. Departament de Salut. Generalitat de


Catalunya. (mayo de 2020).  Desigualtats socioeconòmiques en el nombre de casos i la mortalitat per 4. Rosa, H. (8 de abril de 2020).  Le miracle et le monstre: un regard sociologique sur le
COVID-19 a Catalunya. Coronavirus. AOC.
¿La bolsa o la vida? Doce enseñanzas de urgencia bajadores menos cualificados de las ciudades, dado que la enfermedad se
sobre la pandemia transmitía por piojos y, por tanto, se asociaba a la pobreza, el hacinamiento
y la falta de higiene. Ante la incapacidad para controlar la epidemia, se re-
Francisco Garrido Peña currió a culpabilizar a las víctimas. El Régimen argumentó que la enferme-
Universidad de Jaén dad era una lacra heredada de la República y aprovechó que muchos de los
enfermos eran los perdedores de la guerra para aplicarles duras medidas
que excedían el ámbito sanitario: multas, sanciones, despidos y destierros
OOO
en masa. En el caso de Valencia, durante la primavera de 1941 estas expul-
siones afectaron a unas 3.000 personas, muchas de las cuales nada más salir

L
de la ciudad «se tiraban del tren y huían»7. Los sectores marginales de la
a vida humana es sagrada. A ese acuerdo hemos llegado desde muchos
población española fueron la víctima propiciatoria del tifus exantemático,
lugares culturales en la declaración universal de los derechos humanos.
como corresponde a una enfermedad social de sus características.
¿Qué significa que la vida humana es sagrada? Que no es negociable, ni
Las autoridades sanitarias españolas se situaron en la línea del interna-
intercambiable, ni disponible sino por el propio sujeto. La vida humana no es
cionalismo sanitario de la “Nueva Europa” que lideró la Alemania nazi du-
una cosa entre las cosas. No es una mercancía. Esta sacralidad inmanente que
rante los primeros años de la II Guerra Mundial8. El tifus exantemático des-
inaugura la ilustración ya no está basada en ilusiones transcendentes sino en
empeñó un papel central en la estrategia de control social y, en definitiva,

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


la fuerza constitutiva de la comunidad humana; es una ficción útil al modo de
en una política que legitimaba el autoritarismo del régimen. Ciertamente,
las fictiones iuris en el derecho o los enunciados contrafácticos en ciencia. La
las epidemias que asolaron la España de posguerra dificultaban la legiti-
teoría moderna del «contrato social» como origen histórico del Estado es otra
mación del régimen franquista, basada, en gran medida, en una imagen de
ficción útil que nos sirve para residenciar la legitimidad del poder político en
“patria sana”. De ahí que el Régimen minimizara en un primer momento la
la comunidad de los individuos libres. ¡Ojo! Una ficción no es una falsedad, sino
intensidad de la epidemia de tifus exantemático y, posteriormente, oculta-
una invención consensuada. El logaritmo de 2 no es una falsedad, pero tampo-
ra y diluyera el número de afectados, tanto de casos, como de defunciones.
co es un hecho objetivo; es una ficción instrumental, como toda la matemática.
Al verse desbordado por la virulencia de la epidemia, el régimen franquista
Necesitamos las ficciones para entender y organizar el mundo. Somos animales

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


tuvo que recurrir a la colaboración de los expertos internacionales. Como
simbólicos que construimos ficciones para representar a la realidad.
ha estudiado Esteban Rodríguez Ocaña, los responsables de la sanidad es-
La ficción de la sacralidad de la vida humana choca continuamente con
pañola se encontraban en una peculiar encrucijada científica debido a sus
la ontología mercantilista de la economía neoliberal, donde todo puede y
relaciones, por un lado, con los expertos de la Fundación Rockefeller y, por
debe tener un valor de mercado. No hay más que mirar los intentos eco-
otro, con las autoridades sanitarias alemanas. De hecho, John C. Snyder se
nométricos de valorar la vida humana en el mercado de seguros o sanita-
desplazó a Madrid para estudiar la efectividad de la vacuna antitífica de
rios. Incluso existen modelos teóricos como el llamado «valor de una vida
Herold Cox en condiciones epidemiológicas reales. A su vez, médicos espa-
estadística» (VVE) que permiten calcular el beneficio de evitar una muer-
te1. Cierto es que esta valorización se hace sobre costes hundidos o costes
7. Vidal Jordana, J. (1946). El brote epidémico de tifus exantemático en Valencia, años 1941-1943: con-
178 —

sideraciones epidemiológicas. Valencia: Instituto Provincial de Sanidad de Valencia.

79 —
1. Martínez Pérez, J.E., Abellán Perpiñan, J.M. y Pinto Prades, J.L. (2007). El valor monetario de
la vida estadística en España a través de las preferencias declaradas. Hacienda Pública Española. 8. Brydan, D. (2016).  Axis Internationalism: Spanish Health Experts and the Nazi ‘New Europe’,
Revista de Economía Pública, 183, 125-144. 1939-1945. Contemporary European History, 25(2), 291-311.
ñoles fueron pensionados en Alemania para aprender técnicas de obtención encuentran en las muestras no permiten su estudio y solo la ampliación de
de vacunas contra el tifus exantemático; y expertos centroeuropeos, entre la muestra con una reacción en cadena –la PCR– multiplica la cantidad de
ellos Herman Mooser, visitaron España con el fin de comprobar la eficacia ácido nucleico para hacer posible su identificación y su estudio.
de las vacunas y de los sueros disponibles, y de enseñar estrategias preven- Entre el confinamiento, el laboratorio y las organizaciones internacio-
tivas contra la enfermedad9. nales se desarrollan las historias de los virus, infecciones y pandemias. El
El pasado 26 de marzo, tras varias semanas de declaraciones negacio- devenir de cada una de esas agencias no es separable de las otras y solo se
nistas, el presidente Donald Trump afirmaba: «nadie habría pensado jamás comprende como parte del conjunto que entre ellas componen. Entre el
que pudiera ocurrir algo así». Es ridículo este comentario en un líder in- experimento y la cama hospitalaria, sufren la enfermedad los cuerpos y la
ternacional si se tienen en cuenta las plagas de peste, viruela o cólera, o las conciencia de estos en compañía permanente de diagnósticos, tratamientos
recientes epidemias de Ébola, la gripe aviar y otras enfermedades emergen- sin medicamentos indiscutibles, muchas veces la cura, la experiencia de la
tes. Como decía Siri Hustvedt10 en un reciente artículo, esa expresión hiper- recuperación pese a la incertidumbre, y otras, el dolor de la pérdida.
bólica también supone una alarmante falta de conexión con el pasado, por
otro lado muy característica de nuestro presente incapaz de aprender de la 
experiencia pasada, pues lo que está ocurriendo “ya lo hemos visto antes”. 




PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS














REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19










Xavier García Ferrandis 
Investigador en la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”. 

Àlvar Martínez-Vidal 
Investigador del Institut Interuniversitari López Piñero (Universitat de València). 


María Jesús Santesmases

177 —
80 —

9. Rodríguez Ocaña, E. (2017).  Tifus y laboratorio en la España de posguerra. Dynamis, 37(2), 489-515.
Profesora de Investigación en el Instituto de Filosofía del
10. Hustvedt, S. (3 de abril de 2020).  Vivo con miedo, imagino el futuro. El País. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
internacionales de salud, de la Organización Panamericana primero y poco Enfermedad y desigualdad social: la epidemia de latirismo
después de la Organización Mundial de la Salud4. Hicieron falta dos guerras en la posguerra civil española
mundiales y una pandemia con millones de personas fallecidas en todo el
mundo para hacer posible la creación de la OMS, la producción de vacunas, Isabel del Cura
y después las investigaciones sobre virus. Mientras la pandemia de la gripe Unidad de Investigación de la Gerencia Atención Primaria de Madrid
llamada española, sobre la que tanto ha investigado y escrito Maribel Po- Universidad Rey Juan Carlos
rras Gallo5, se extendía.
Rafael Huertas
A partir de un determinado momento la infección era detectable –los
Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid)
síntomas– y en las familias todos enfermaban. Mujeres y hombres con es-
tudios y experiencia clínica comenzaron a atender en los enfermos en gran-
des edificios donde la infección se acumulaba y propagaba, lo que impedía OOO
la curación. La limpieza mantenía a raya a ese microbio de forma descono-
cida, pero no era suficiente. El confinamiento –cada cual en su casa, sea lo
que sea tal cosa– es bien conocido y la historia de la cuarentena como prác-
tica sanitaria y de salud contra las epidemias es muy antigua, ya se ha repe-
tido. Como antiguas son las infecciones. C on frecuencia se insiste en que la enfermedad por coronavirus (CO-
VID-19) no conoce de fronteras, ideologías y clases sociales. Es un
enemigo común en un escenario de salud global. Sin embargo, en es-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


El tiempo del experimento es más lento que el de la infección, y ha in- ta epidemia, como en cualquier otra que consideremos a lo largo de la histo-
fectado muchas veces a quien ha tenido experiencia con ello. Por eso, el la- ria, los más desfavorecidos son, invariablemente, los más perjudicados. No
boratorio dista de la clínica en tiempo y en método, en resultados y en pe- solo porque el confinamiento sea más llevadero en unas habitaciones am-
ricias. Lejanos estaban, pese a que el laboratorio de análisis se incluyó en la plias y ventiladas que en pisos interiores, pequeños y seguramente hacina-
clínica, o al menos las muestras se extraían allí, para entrar después en los dos o en campos de refugiados1, sino porque las consecuencias económicas
analizadores automáticos actuales y, si es necesario, se prosigue con proce- de la epidemia dejarán a muchos trabajadores en situación muy precaria, en
dimientos más específicos, muchas veces de manejo manual. Multiplicar las países con un tejido económico muy deteriorado2. La habitual comparación

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


cantidades de ácido nucleico, también de virus, presentes en las muestras de la epidemia con una guerra «que hay que ganar al virus», no es solo una
para su estudio detallado fue el logro de la invención de Kary Mullis de la metáfora que hace de consigna para que la población «unida» colabore en
PCR6; otros métodos se han usado desde entonces, uno de ellos inventado la lucha hasta vencer, permite también entrever que habrá una «poscrisis»
por Margarita Salas, Antonio Bernad y Luis Blanco en el Centro de Biología 0a104(6&33"bA26&$6"/%05&3.*/&-"$3*4*4A)"#3ć10#3&;"A$0/ų*$5040-
Molecular Severo Ochoa. Las cantidades diminutas de ADN o ARN que se cial y enfermedad. Será necesario un esfuerzo de reconstrucción nacional y

4. Cueto, M., Brown, T.M. y Fee, E. (2019). The World Health Organization. A history. Cambridge:
Cambridge University Press.
1. Franco, M. (18 de marzo de 2020).  Salud urbana y crisis del coronavirus: en confinamiento la
176 —

5. Porras Gallo, M.I. (1997). Un reto para la sociedad madrileña: la epidemia de la gripe de 1918-1919. desigualdad se magnifica. SINC.

81 —
Madrid: Universidad Complutense.
2. Burgen, S. y Jones, S. (1 de abril de 2020).  Poor and vulnerable hardest hit by pandemic in Spain.
6. Rabinow, P. (1996). Making PCR: A story of biotechnology. Chicago: University of Chicago Press. The Guardian.
un decidido desarrollo de las políticas sociales y de protección que tengan riosidad por lo que la lente de aumento podía ofrecer, intercambian signifi-
en cuenta las desigualdades sociales como causa de otras enfermedades y cados y protagonismo en los orígenes de los estudios sobre entes patógenos.
otras posibles epidemias. La observación de las bacterias está en los orígenes de la microscopía. Pero
La epidemia de latirismo que tuvo lugar tras la Guerra Civil española, no los virus no aparecían en el microscopio óptico, y se colaban, literalmente,
fue provocada por una enfermedad infecto-contagiosa, fue una epidemia que por los métodos de separación habituales –filtrados de tipos diversos– de
tuvo una relación directa con el hambre y la desigualdad social, consecuencia la vida de laboratorio.
directa de las condiciones socio-económicas de los primeros años de la dic- La vida social del virus de la polio, por su parte, movilizó poblaciones
tadura franquista, tiempos de represión política, pero también de hambre y enteras para las pruebas de la vacuna de Salk. Las niñas y los niños que en
pobreza para amplios sectores de la población. La falta de abastecimiento y la Nueva York se ofrecían en cola acompañados de sus madres recibían una
carestía de los alimentos propiciaron una economía de subsistencia que dio chapa de reconocimiento: esa fue la manera de luchar contra el terror a
lugar a que, en muchas zonas del país, se produjera un aumento de la produc- contraer una enfermedad que mantenía al propio presidente de los Estados
ción y del consumo de una planta leguminosa (Lathyrus sativus) conocida po- Unidos en una silla de ruedas1. En Europa las vacunas empezaron fabricán-
pularmente como almorta, guija, muela o tito, y que se consume en forma de dose en laboratorios públicos. Solo después se produjeron, como otros me-
semilla o previa transformación en harina (las populares gachas). Su ingesta dicamentos, en fábricas grandes donde se acumulaban la manufactura, la
excesiva y monótona, mantenida en el tiempo por períodos de 1 a 3 meses en fuerza de trabajo de mujeres y de hombres, y los beneficios económicos que
cantidades mínimas diarias de 200-400 gr. puede desencadenar una afección están en el origen de algunas de las grandes fortunas acumuladas por la in-

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


neurológica tóxica sobre individuos normales o sobre población desnutrida, dustria farmacéutica multinacional de hoy.
que se conoce como neurolatirismo y se caracteriza por una lesión general- La toma de muestras es una de las practicas pioneras, de las más an-
mente irreversible del sistema piramidal, por afectación de la motoneurona tiguas, de la invención tanto del orden patológico –la clasificación y sus
superior, y que suele acabar concretándose en el desarrollo de un paraparesia consecuencias2– como de su autoridad –de la parasitología y luego de la
&41ć45*$"$0/)*1&33&ų&9*"%&.*&.#304*/'&3*03&4D microbiología–. El tamaño de los virus ha condicionado su estudio. Uno de
El primer brote epidémico se registró en 1848 en la India, estimándose los primeros en considerarse aislado fue el virus del mosaico del tabaco.
en 1868 que el 7% de la población de la región noroccidental del país padecía Wendell Stanley cristalizó uno en la década de 1930, cristal que resultó com-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


la enfermedad. Cinco años más tarde, el médico napolitano Arnoldo Canta- puesto solo por la proteína que encapsulaba el ácido nucleico al que se hi-
ni propuso el término «latirismo» como denominación de dicha patología zo responsable de la infección que sufrían las hojas de la planta del tabaco3.
neurológica. Una afección que se hizo presente en Europa en épocas de gue- Esa ciencia de los virus, sin embargo, era anterior al cristal aquel de Stanley.
rra y hambrunas y que sigue siendo endémica en zonas del planeta afecta- Las epidemias, que resultaron producidas por entes invisibles al microsco-
das por el hambre y la sequía. pio óptico, están en los orígenes de las prácticas de higiene, de las políticas
La epidemia más importante de latirismo que afectó a la población civil en locales e internacionales de vacunación, raíces todas ellas de las políticas
la Europa del siglo XX fue, sin duda, la que tuvo lugar en España después de la
Guerra Civil. Aunque se publicaron casos aislados de latirismo durante toda la
1. Smith. J.S. (1990). Patenting the sun: Polio and the Salk vaccine. Nueva York: William Morrow.
década de los cuarenta, el brote epidémico tuvo lugar entre 1941 y 1943. La pri-
mera comunicación de un caso de latirismo apareció en enero de 1941 en las 2. Bowker, G.C. y Leigh Star, S. (1999). Sorting things out: Classification and its consequences.

175 —
Cambridge, MA: MIT Press.
82 —

Actas Españolas de Neurología y Psiquiatría, en cuyas páginas Juan José López


Ibor y Manuel Peraita publicaban el caso de un joven jornalero de Consuegra 3. Creager, A.N.H. (2002). The life of a virus: Tobacco mosaic virus as an experimental model, 1930-
1965. Chicago: University of Chicago Press.
8IQTSVEPMHEHIWHIPPEFSVEXSVMS]PEGPɳRMGE (Toledo), que tres semanas después de sentirse débil y tener calambres y hor-
migueos en las piernas, presentó de forma súbita un cuadro de parálisis de
"3Ĩ"&4Ř4"/5&4."4&4 miembros inferiores que le obligaba a caminar con muletas. Se describieron
Instituto de Filosofía. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid) casos en 25 provincias españolas con mayor incidencia en Castilla y Cataluña.
La epidemia afectó fundamentalmente a las zonas productoras y consumido-
ras habituales de almorta (las comarcas de La Mancha y Tierra de Campos).
OOO
También se presentaron casos en provincias que no cultivaban almorta y que
comenzaron a importarla, como Vizcaya, Guipúzcoa y algunas zonas de Barce-

E
lona3. Aunque no se dispone de estadísticas oficiales del número de afectados,
l esfuerzo de escribir no suele notarse, las líneas leídas seguido no
ya que al no ser una enfermedad infecciosa la declaración de los casos no era
transmiten la temporalidad de la escritura, sino que usan la de la lec-
obligatoria, y su mortalidad fue excepcional, sí contamos con diversas estima-
tura, un ritmo diferente, otra tensión. Igual ocurre a quienes perma-
ciones sobre la incidencia de la epidemia. Entre estas pueden destacarse las
necen en las mesas de los laboratorios con sus investigaciones, sus logros
realizadas por Francisco Grande Covián, quien en una carta enviada en 1942 a
se retrasan y su aplicación es breve. Las esperadas vacunas llevan más de
su colega estadounidense W.D. Robinson –investigador de la Fundación Roc-
un siglo consumidas en un momento, como la historia de las vacunaciones
kefeller– afirmaba que los casos diagnosticados se elevaban a 1.000 (ambos in-
enseña, en esos pocos segundos que dura una inyección subcutánea, intra-
vestigadores habían colaborado un año antes en el diseño y desarrollo de una

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


muscular o la ingestión de unas gotas. Pero para producirlas hay primero
encuesta nutricional en un barrio obrero de Madrid4), y por Carlos Jiménez
que conocer qué conviene que contengan para después preparar la mezcla
Díaz y su grupo, que recopilaron 549 casos entre sus propias observaciones y
adecuada. El sistema, con todos los automatismos de los que se ha dotado
las enviadas por otros colegas de diferentes provincias5.
la biología molecular, necesita unos tiempos más largos que aquellos cortos
Diferentes estudios en los meses siguientes permitieron establecer que el
en los que se propaga veloz la enfermedad.
latirismo afectaba mayoritariamente a hombres jóvenes, que trabajaban co-
La aparente simpleza de la extracción de las muestras cuenta con su
mo jornaleros o como obreros industriales, expuestos a un consumo monótono,
propia historia. Las muestras para los experimentos de laboratorio han pro-
continuado y masivo de almortas. La enfermedad no afectaba a las clases más
cedido de mataderos, de cadáveres, de esputos y excreciones de cuerpos

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


acomodadas, que tenían una dieta más variada, ni a las más pobres –y desnutri-
humanos y de otros animales, de embriones y fetos en abortos espontáneos
das– que no podían adquirir el producto. Cabe señalar que el alto contenido ca-
o provocados, de la extracción de médula ósea. Las muestras procedentes
lórico de la almorta, hacía que los pacientes latíricos, a pesar de tener un claro
de naturalezas muertas se obtenían sin dolor del cuerpo del que procedían,
déficit alimentario, no presentaban cuadros de malnutrición. Desde el principio
aunque en siglos anteriores las lecciones de anatomía y la disección de ca-
de la epidemia hubo unanimidad en relacionar la enfermedad con el consumo
dáveres de la que tanto aprendía la gente en los teatros propios de tales
prácticas no las aguantaba cualquiera: entre la observación del cuerpo anó-
nimo y la de los órganos de un ser querido se extendía una gama amplia de 3. Del Cura M.I. y Huertas, R. (2007). Alimentación y enfermedad en tiempos de hambre, España,
la práctica emocional de la patología. 1937-1947. Madrid: CSIC.
Además del dolor de la punción, o del corte quirúrgico, la extensión de la
4. Del Cura, M.I y Huertas, R. (2009).  Public Health and Nutrition after Spanish Civil War. An
174 —

extracción de la sangre desde la segunda década del siglo XX, de los análisis Intervention by the Rockefeller Foundation. American Journal of Public Health, 99(10), 1772-1779.

83 —
de orina, muestras de saliva, raspado del paladar, entre otros, han propor-
5. Jiménez-Díaz, C., Ortiz de Landázuri, E., y Roda E. (1943). Síntesis de datos clínicos y experi-
cionado mucho saber. La calidad de las lentes de los microscopios y la cu- mentales para el conocimiento de la patogenia del latirismo. Revista Clínica Española, 8, 154-166.
de Lathyrus sativus, sin embargo, su mecanismo de acción suscitó debates y opi- con el tiempo ha recibido críticas y se plantea reorientarla9. El problema es
niones encontradas. Las teorías etiopatogénicas que se discutieron fueron tres: que los exigentes criterios metodológicos no permiten que haya estudios
infecciosa, carencial y tóxica. Las peculiaridades de la enfermedad, en cuanto al para los múltiples problemas médicos, por razones de diversa índole que no
número y características de los pacientes afectados, así como las experiencias puedo desgranar aquí. Además, puede dejar de lado el componente de ex-
con animales de laboratorio, hicieron que las ideas sobre sus causas transita- periencia preciso para la atención sanitaria. No es posible, por tanto, contar
ran desde la infección a la intoxicación, matizadas siempre por la existencia con «evidencias» en muchos casos. Y hacer estudios que las generen es un
de algún factor protector o alguna característica individual que explicara por proceso laborioso y que requiere su tiempo. Por ello, el uso de la expresión
qué la enfermedad aparecía solo en algunos sujetos y no en todos los expuestos. «evidencia científica» está muchas veces vacío de contenido, esclerotizado,
Muchos años después se identificó un compuesto neurotóxico de la semilla de por mucho que se asegure que toda actividad sanitaria está respaldada por
Lathyrus sativus caracterizado como B(N)-Alfa-B-diaminopropionic acid (BOAA) ella. Tener pruebas científicas, con determinados criterios metodológicos,
como mecanismo implicado en el neurolatirismo en humanos. no siempre es posible. Hay que asumir que es un camino que hay que reco-
La descripción princeps del latirismo había sido realizada en 1917 por el pro- rrer, pero en el ínterin hay enfermos que diagnosticar y tratar.
fesor de farmacología de la Universidad de Glasgow Ralph Stockman6. En el caso En la situación actual, tan dinámica, tan cambiante, no debe extrañar-
español se presentaron algunas diferencias en la fase inicial de la enfermedad: nos que las ciencias se comporten como es habitual: con disputas entre
los síntomas prodrómicos observados (frialdad de extremidades, calambres, expertos, con controversias, con luchas por la hegemonía, con intentos de
temblor, alteración de los esfínteres vesical y rectal) variaban en los distintos primar unos modos de entender frente a otros. Pero, además, este proceso

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


focos de la epidemia7. Una vez establecida la afección motora, las descripciones se produce en un corto espacio de tiempo, en el fragor de una pandemia in-
clínicas se hacían más homogéneas y coincidían en la instauración rápida de usitada (aunque prevista), con la necesidad de tomar decisiones inmediatas,
una intensa paraparesia espástica que obligaba al sujeto a apoyarse en la punta con unas estadísticas que apremian. Buscamos certidumbre donde no la
de los dedos para andar (marcha digitígrada), con el cuerpo echado hacia delan- hay. Los científicos más juiciosos insisten, constantemente, en lo poco que
te y arrastrando el pie que deseaba mover. La exploración neurológica mostraba sabemos todavía de la COVID-19, y en que las actuaciones, imprescindibles,
una paraparesia espástica pura con un cuadro piramidal limitado a miembros deben apoyarse en algunas certidumbres y muchas ignorancias. Es lo que
inferiores. Se trata de descripciones clínicas en la misma tradición de finura pueden ofrecer las ciencias.

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


semiológica que, tan solo algunos años antes, en plena Guerra Civil y durante Otros muchos aspectos quedan por considerar: la relación entre la polí-
el sitio de Madrid8, habían llevado a la descripción de neuropatías carenciales, y tica y la ciencia, la generación de ignorancia, la representación gráfica de la
del llamado síndrome parestésico-causálgico9. pandemia, los avatares de la comunicación científica… La brevedad de este
escrito no permite abordarlos.

6. Stockman, R. (1917).  Lathyrism in man, Edinburgh Medical Journal, 19, 277-97. Enrique Perdiguero-Gil
Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
7. Del Cura, M.I. y Huertas, R. (2009).  Describiendo el neurolatirismo. Los clínicos ante la epidemia Investigador del Instituto Interuniversitario López Piñero
de latirismo en la España de la posguerra. Revista de Neurología, 48(5), 265-270. (Universidad Miguel Hernández de Elche).
8. Del Cura, M.I. y Huertas, R. (2008).  The siege of Madrid (1937-1939). Nutricional and clinical
studies during the Spanish civil war. Food and History, 6(1), 193-214.

173 —
84 —

9. Huertas, R. y Del Cura, M.I. (2010).  Deficiency Neuropathy in Wartime: The ‘Paraesthetic-Cau- 9. Greenhalgh, T., Howick, J. y Maskrey, N. (2014). Evidence based medicine: a movement in cri-
salgic Syndrome’ Described By Manuel Peraita During the Spanish Civil War. Journal of the History sis? BMJ, 348, g3725. Sackett, D.L., Richardson, W., Rosenberg, W. y Haynes, R.B. (1997). Eviden-
of the Neurosciences, 19, 173-181. ce-Based Medicine. How to Practice and Teach EBM. New York: Churchill Livingstone.
ticada6 por reducir la asociación entre posibles causas y enfermedades a una En la actualidad el Lathyrus sativus se cultiva en grandes zonas de Bangla-
especie de caja negra que minimiza la importancia de los factores sociales. desh, China, la India, Birmania, Nepal y Pakistán, así como en Europa meri-
En las últimas décadas, se ha establecido la controversia, aun con puntos de dional y en algunas regiones de África y América del Sur, donde su consumo
acercamiento, entre quienes se centran en el estudio de los estilos de vida y sigue siendo habitual10, presentándose brotes epidémicos en situaciones de
los factores de riesgo, y quienes inciden en lo insoslayable de los determinan- hambruna. Se plantea, en este sentido, una etiología multifactorial en la que
tes sociales que acotan las conductas de la población. Las políticas sanitarias la malnutrición, la baja inmunidad, el tiempo de exposición a la toxina de la
resultantes pueden ser muy diferentes, pues oscilarían entre el énfasis en la legumbre, los hábitos de cocina, la susceptibilidad genética, las infecciones
responsabilidad individual o la priorización en la iniciativa pública, la redis- concurrentes y los factores ambientales pueden dar lugar a una neurotoxi-
tribución de la riqueza y la lucha contra las desigualdades. cidad de intensidad variable. Es indudable que se trata de una enfermedad
En la situación actual, se hace preciso comentar la repetida referencia a social, entendiendo como tal la que tiene su origen en la propia organización
la «evidencia científica» y aclarar su alcance. Si nos centramos en el cam- de la comunidad y, más concretamente, en la desigualdad social. La epidemia
po de la salud, la Medicina Basada en la Evidencia surgió a finales del siglo «española» es una buena muestra de que, independientemente de la latitud
pasado de la mano de un grupo de internistas y epidemiólogos clínicos ca- en la que la enfermedad aparezca, seguirá siendo una «enfermedad del ham-
nadienses de la Universidad de McMaster7. Su objetivo es el uso conscien- bre» –que también es un problema de salud global–, siendo invariablemente,
te, explícito y juicioso de la mejor evidencia disponible en la toma de de- los más desfavorecidos, los más pobres, quienes la padecen.
cisiones sobre los cuidados de pacientes individuales. Para conseguirlo se

PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE EPIDEMIAS Y PANDEMIAS


establecieron una serie de «criterios de evidencia» que permiten discernir
aquellos estudios que, desde el punto de vista del diseño metodológico, son
más robustos en el contexto de una producción médica gigantesca, gene-
rada más por la necesidad de publicar para asentarse como científico («pu-
blica o perece»), que por la bondad de lo que se publica. Se trató (se trata)
de una propuesta notable, aunque no tan novedosa como se pretende8, pero

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


6. Krieger, N. (1994). Epidemiology and the web of causation: has anyone seen the spider?
Social Science & Medicine, 37(7), 887-903. Susser, M. y Susser, E. (1996). Choosing a future for
epidemiology: I. eras and paradigms. American Journal of Public Health, 86, 668-673. Susser Isabel del Cura
M. y Susser E. (1996). Choosing a future for epidemiology: II. from black box to Chinese boxes Coordinadora de la Unidad de Investigación de la Gerencia Atención Primaria de Madrid.
and eco-epidemiology. American Journal of Public Health, 86, 674-677. Menéndez, E.L. (1998). Profesora Asociada en el Departamento Especialidades Médicas y Salud Pública de
Estilos de vida, riesgos y construcción social: conceptos similares y significados diferentes.
Estudios Sociológicos, 46, 37-67. Universidad Rey Juan Carlos.

7. Sackett, D.L., Rosenberg, W. M., Gray J. A., Haynes, R. B. y Richardson W.S. (1996). Evidence Rafael Huertas
based medicine: what it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71-72. Profesor de Investigación en el Departamento de Historia de la Ciencia
Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
8. Arrizabalaga, J. (2004). “Medicina basada en la evidencia” ¿cambio de paradigma nuevo etique-
tado? En: J. Martínez Pérez, M.I. Porras Gallo, Samblás Tilve, P., del Cura González, M. (Eds.). La
172 —

medicina ante el nuevo milenio: una perspectiva histórica (pp., 743-755). Cuenca: Ediciones de la Uni-

85 —
versidad de Castilla-La Mancha. Chamorro, Á., Alonso, P., Arrizabalaga, J., Carné, X. y Camps, V.
(2001). Luces y sombras de la medicina basada en la evidencia: el ejemplo del accidente vascular 10. Mishra V.N., Tripathi, C. B., Kumar, A. Nandmer, V. et al. (2014).  Lathyrism: has the scenario
cerebral. Medicina Clínica, 116(9), 343-349. changed in 2013? Neurological Research, 36(1), 38-40.
la controversia es parte sustancial del desarrollo científico, no en balde el
III.- LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
N conocimiento producido es, por definición, provisional, sujeto a constante
revisión, falsable, diría Popper3. Discrepar es el modo habitual de proceder.
Pero la controversia no queda encerrada en los escenarios en que se produ-
ce conocimiento. Mostrar que una manera de ver y solventar un problema
es mejor que otra, en un contexto socioeconómico determinado, está en la
base del desarrollo de la ciencia. En el modo de zanjar las disputas no solo
*/ų6:&&-%*4$633*3$*&/5Ĩ'*$0D035"/50A-"43&416&45"4%&":&3/04*37&/1"-
ra hoy, y las actuales no servirán para mañana. Organizar y reorganizar los
planteamientos que abordan la realidad, natural y social –podríamos decir,
simplificando–, es habitual. La predominancia de unos modos de ver y en-
tender, se construyen y reconstruyen a lo largo de los años.
Se pueden aducir muchos ejemplos. Me ocupo de dos que, aun tangencial-
mente, tienen que ver con la situación actual. En el estudio de la transición
demográfica –el paso de un régimen de alta natalidad y mortalidad a otro con
bajas tasas en ambas casos–, y en las sucesivas dinámicas transicionales (epi-
demiológica y sanitaria, alimentaria y nutricional, de riesgos ambientales)4,
demógrafos, historiadores económicos, historiadores de la educación e histo-
riadores de la medicina han privilegiado, sin excluirse, diferentes modos de
explicar sus causas, desde el aumento de los niveles de vida hasta la mejora
de las condiciones higiénico-sanitarias5. Este debate histórico es crucial, por-
que a la luz del pasado, con toda la prudencia que exigen las comparaciones,
podemos dirimir los componentes que pueden resultar más relevantes para

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


mejorar el presente y orientar el futuro: económicos, sanitarios, educativos,
etc. Otro ejemplo: la epidemiología centrada en los factores de riesgo fue cri-

3. Popper, K. (1967) [1962]. Conjeturas y refutaciones: el desarrollo del conocimiento científico.


Barcelona: Paidós.

4. Bernabeu-Mestre, J. (2015). Procesos transicionales y dinámicas de salud en la España de la se-


gunda mitad del siglo XX. En E. Perdiguero-Gil (Ed.), Política, salud y enfermedad en España: entre
el desarrollismo y la transición democrática. Elche, Alicante: Ediciones de la Universidad Miguel

171 —
Hernandez de Elche [epub].

5. Perez Moreda, V., Reher, D.-S. y Sanz Gimeno, A. (2015). La conquista de la salud. Madrid:
Marcial Pons.
cación, las imágenes que se utilizan para hacerlo, y otros variados asuntos, Pandemias y mundialización de la salud (I)
son temas de investigación habituales que pueden ayudar a comprender el
momento actual. Comentemos algunos. 45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
Existe una larga tradición de estudios sobre el papel de los expertos (y Universidad de Granada
su relación con los profanos), la presencia de las ciencias en la esfera pú-
#-*$":46*/ų6&/$*"&/-"50."%&%&$*4*0/&410-Ĩ5*$"41. El proceso históri-
OOO
co por el que un grupo de científicos se ha ido definiendo como experto en
una determinada área de conocimiento se ha ido desarrollando a través del

L
establecimiento de hegemonías, en disputa con otros científicos. Se trata
a narrativa política de las epidemias parte de que la enfermedad pes-
de un devenir en el que el desarrollo de un determinado saber es solo uno
tilencial representa una amenaza mortal contra la nación, a la que
de los elementos en liza. La capacidad de los expertos en mostrar su habili-
pretende debilitar o destruir. Por esa razón es habitual encontrar que
dad para solventar determinados problemas, la posibilidad de mostrar que
en tiempos de crisis epidémicas los gobiernos acentúen su capacidad coer-
sus saberes y prácticas son superiores a otros, es un proceso constante y
citiva1. En opinión de Luis Mercado, médico de Felipe II, los remedios de
dinámico por el que las ciencias se van configurando y reconfigurando. Los
la peste eran tres: «Oro, para no reparar en costa ninguna que se ofrezca.
científicos también buscan, a la hora de legitimar su expertise, capacidad
Fuego, para quemar ropa y casas, que ningún rastro deje. Castigo público y
%&*/ų6&/$*"10-Ĩ5*$"A13&45*(*0A'*/"/$*"$*Ł/A-"104*#*-*%"%%&130.0$*Ł/
grande para quien quebrare las leyes y el orden que se les diere en la de-
profesional, etc. La aplicación del método científico para explicar datos em-
fensa y cura de estas enfermedades»2. No es ocioso recordar que el origen
píricos, solo es un ingrediente de su aparición en escena. Por otro lado, es
de la administración sanitaria se produjo en las ciudades estado del Norte
problemático hablar del método científico como algo unitario y ahistórico.
de Italia a partir de la pandemia de peste del s. XIV, con la que se inauguró
Toda actividad que se llame a sí misma ciencia tiene unas determinadas
un ciclo de más de tres siglos de presencia de la pandemia en tierras eu-
coordenadas históricas que nos advierten de su contingencia. Las lógicas de
ropeas occidentales, como bien explicaba José Luis Betrán en un  artículo
partida, los métodos empleados, los problemas abordados hacen del saber
para Conversación sobre la Historia, enlazado también en el blog  Epidemias
experto algo moldeado y moldeable según las circunstancias. La variabili-
y salud global. La aceptación de la naturaleza exótica de la enfermedad epi-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
dad en el modo de comprender los problemas es la norma, y la búsqueda de
démica estaba de acuerdo con una línea de actuación preventivo-moral muy
la hegemonía no es la excepción. Son características fundamentales de la
actividad científica. No le resta valor, ayuda a comprenderla.
Tal variabilidad genera controversias2. Estas constituyen un privilegia-
do objeto de estudio que permite identificar los principales y variados in-
gredientes que participan en la resolución de un problema. Por un lado,
1. Esta nota compendia ideas contenidas en dos textos publicados con anterioridad: Rodríguez
Ocaña, E. (1995). Medicina y epidemias. De la racionalización del mito al mito de la racionaliza-
ción. En: J.L. Barona (Ed.), Malaltia i cultura (pp. 207-224). València: Seminari d’Estudis sobre la
Ciència; y Rodríguez-Ocaña, E. (2010). La protección de la salud ¿tiranía o defensa? En: E. Per-
1. Collins, H. y Evans, R. (2007). Rethinking Expertise. Chicago: Chicago University Press. Nie- diguero-Gil y J. M. Vidal Hernández, (Eds.), La ciudadela de los fantasmas. Lazaretos y protección
to-Galán, A. (1999). Los públicos de la ciencia: expertos y profanos a través de la historia. Madrid: sanitaria en el mundo moderno (pp. 165-180). Menorca: Institut Menorquí d’Estudis.
170 —

Marcial Pons.

87 —
2. Luis Mercado (1599).  El libro de la peste. Madrid: Pedro Madrigal. La colección de Clásicos de
2. Engelhardt, H.T.Jr. y Caplan, A.L. (Eds.). (1987). Scientific Controversies. Case Studies in the Reso- la Medicina Española la publicó en 1921, con una introducción sobre Luis Mercado y sus obras
lution and Closure of Disputes in Science and Technology. Cambridge: Cambridge University Press. de Nicasio Mariscal.
antigua, la que implicaba evitar la contaminación. Esto se tradujo en la ex- Sobre las ciencias y la COVID-19
clusión de todo contacto con las zonas y personas afectadas, a través de la
institución de medidas cuarentenarias. Enrique Perdiguero-Gil
Durante la Edad Moderna, la ampliación del mundo conocido por los eu- Universidad Miguel Hernández de Elche. Instituto Interuniversitario López Piñero
ropeos, fruto de su expansión transoceánica, produjo el fenómeno conocido
por la historiografía como la unificación microbiana del mundo3, al que se
OOO
le achacaría una parte sustancial de la reducción de la mortalidad. Valeska
Huber sugiere que, a lo largo del Ochocientos, lo que se produjo fue la uni-

A
ficación del mundo contra las enfermedades producidas por dichos patóge-
menudo, los medios de comunicación prestan atención mediante
nos, justamente cuando el mundo se volvía cada vez más pequeño a conse-
noticias, reportajes, comentarios, columnas, etc., a temas científi-
cuencia de la revolución tecnológica en los transportes4.
cos relacionados con la Física, la Genética, la Paleoantropología… y
El elevado coste social de las medidas de aislamiento, en una época en
por supuesto la salud y la enfermedad, en especial el cáncer, la nutrición,
que las comunicaciones y el auge del comercio formaban parte de la co-
las enfermedades infecciosas, las pseudoterapias, etc. La COVID-19, como
lumna vertebral de la sociedad, produjo grandes resistencias, en especial
otras crisis sanitarias, pero en mayor dimensión, ha supuesto que lo cien-
durante el siglo XIX. El argumento científico-médico a combatir fue la doc-
tífico sea tema predominante en los medios. En la zozobra en que vivimos,
trina conocida como anticontagionismo, ligada en muchos de sus portavoces
tratamos de buscar en la ciencia certidumbre y guía, algo que por lo inme-
a opciones políticas liberales o ultraliberales.
diato de la situación no puede proporcionar, al menos en la medida que se
A lo largo de dicho siglo, se reunieron nueve Conferencias Sanitarias
le exige. Los políticos se rodean de comités asesores de científicos tratan-
Internacionales, que sumaron 14 hasta 1938, con el objetivo expreso de en-
do de establecer una suerte de balance entre lo que les aconsejan y otras
frentarse al problema mundial de las enfermedades trasmisibles mediante
cuestiones que han de calibrar, en especial, las repercusiones económicas.
la cooperación y la estandarización de los procedimientos preventivos. Las
El problema es que la ciencia no tiene un único criterio. Los científicos par-
Conferencias, junto con la puesta en marcha de la Unión Telegráfica Inter-
ten de lógicas diferentes según sus campos de conocimiento; de ahí que sea
nacional (1865), la Unión Postal Universal (1874) y la Unión Internacional de
mejor hablar de ciencias que de ciencia. Así, epidemiólogos, microbiólogos,

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
Pesas y Medidas (1875), fueron hitos en la construcción de una estandariza-
farmacólogos, matemáticos, psicólogos, sociólogos… llegan a conclusiones
ción conveniente para el desarrollo capitalista, y contribuyeron a la crea-
diversas y no necesariamente complementarias. Hay discrepancias, incluso
ción de una visión unificada del mundo.
dentro de cada campo, lo que genera cierta perplejidad entre la población.
Dichas conferencias fueron espacios de competencia entre las potencias
Las redes sociales muestran, con vehemencia, apoyos y desacuerdos con las
a la vez que de forja de identidades (las de Rusia o Turquía como naciones
diferentes posturas. Las ciencias no ofrecen, no pueden ofrecer, las certi-
modernas, por ejemplo); en ellas, internacionalismo y nacionalismo apare-
dumbres buscadas, por mucho que algunos responsables políticos aseguren
que toman medidas siguiendo criterios «totalmente» científicos.
3. Le Roy Ladurie, E. (1973). Un concept: l’unification microbienne du monde (XIVème -XVIIème /&45&$0/5&950A16&%&4&3Ř5*-)"$&3"-(6/"3&ų&9*Ł/"$&3$"%&-026&
siècles). Revue suisse d’histoire, 23(4), 627-696. McNeill, W.H. (1984) [1976]. Plagas y pueblos. Méxi- los estudios históricos y sociales sobre las ciencias pueden aportar. La apa-
co: Siglo XXI. Esta visión biologicista ha sido discutida por, entre otros, Kunitz, S. J. (1983). Spe-

169 —
culations on the European mortality decline. Economic History Review, 36(3), 349-364. rición de los expertos, las controversias entre ellos, la comunicación, o no,
88 —

de sus hallazgos a la población, el modo en el que se produce tal comuni-


4. Huber, V. (2006). The unification of the globe by disease? The international sanitary conferen-
ces on cholera, 1851-1894. The Historical Journal, 49(2), 453-476.
ción, exigidas y lógicas en una situación de catástrofe, inspirarán en el cían mezclados de manera inextricable y la conciencia de un solo mundo se
futuro tentaciones autoritarias en una Europa en la que, sin contar con sustentó sobre una base de inmensa confianza eurocéntrica. Porque el obje-
el resurgir de un agresivo (neo) fascismo, aspirará a la «seguridad» y a to central de las mismas no fue sino la defensa de Europa, envuelta en for-
la tranquilidad social. ma de misión civilizadora de Occidente bajo la égida de la higiene, frente al
mal que venía de Asia.
 No está de más recordar que fue este el único problema en el que se esta-
 bleció una colaboración intereuropea fructífera durante el Ochocientos, como

 subrayó un diplomático belga, Edouard Seve, en la conferencia de 18815. Po-
 dríamos preguntarnos si la visión, construida en las Conferencias Sanitarias

 decimonónicas, de un mundo escindido entre la civilización y la barbarie, con-
 tinúa presente en la trastienda de la gobernanza de la salud global, susten-

 tando la brecha Norte-Sur y generando hegemonías y exclusiones6.
 Anne Hardy y Patrice Bourdelais han detallado el triunfo del English Sys-

 tem o sistema neo-cuarentenario en Occidente7, que, antes de la incorpora-
 ción de la bacteriología, ya puso el énfasis sobre las personas y no sobre los

 lugares –si bien resultaba, para los afectados, tan duro como la más feroz
 de las cuarentenas, puesto que implicaba aislamiento, destrucción/desin-

 fección de las propiedades, ingreso obligatorio en hospital, etc. El sistema
 propuesto por Gran Bretaña, centrarse en la vigilancia de los sospechosos y

 no en el lugar de procedencia de mercancías o pasajeros, se impuso doctri-
 nalmente desde la reunión sanitaria internacional de Constantinopla (1865)

 y prácticamente desde la convención de Venecia (1892); pero se hizo a costa
 de exportar los inconvenientes hacia los extremos orientales de sus áreas


REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
 de expansión imperialista. Las Juntas de Sanidad de Constantinopla (1839),
 Tánger (1840) y el Consejo Cuarentenario de Egipto (1843), órganos a los que

 se incorporaron médicos sanitarios europeos en 1847, así como los poste-
 riores Consejos sanitarios de Esmirna, Beirut, Alejandría, El Cairo, Damas-



 5. Organización Mundial de la Salud (1958). Los diez primeros años de la Organización Mundial de
 la Salud. Ginebra: Organización Mundial de la Salud, p. 14.

 6. Aginam, O. (2003).  The Nineteenth Century Colonial Fingerprints on Public Health Diplomacy:
 A Postcolonial View. LGD (Law, Social Justice & Global Development), 1.

Rafael Huertas
168 —

7. Hardy, A. (1993).  Cholera, quarantine and the English preventive system. Medical History, 37(3),

89 —
250-269. Bourdelais, P. (2003). Les épidémies terrassées. Une histoire des pays riches. Paris: Éditions
Profesor de Investigación en el Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de
La Martinière. Existe una traducción al inglés editada en 2006: Epidemics laid low. A history of
Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid). what happened in rich countries. Baltimore: The Johns Hopkins University Press.
co, Suez y Teherán, donde se aplicaban los principios de vigilancia primaria, sulta evidente que las medidas de higiene individual y colectiva son ne-
in situ, e inspección sanitaria secundaria, crearon las bases materiales para cesarias siempre, y más en una crisis epidémica como la que vivimos; en
que tal cambio fuera efectivo en Occidente. En este sentido, la exportación situación tan extraordinaria, el control de los desplazamientos, el aisla-
de inconvenientes hacia las periferias actuó como mecanismo nivelador de miento, etc… resultan imprescindibles e inevitables. Si hay un momento
los desacuerdos sanitarios intereuropeos. Sin embargo, cuando Egipto, en en el que los ciudadanos deben mantener la disciplina es ahora, como
1903, solicitó aplicar el mismo régimen sanitario que existía en los puertos también me parecen necesarias las medidas restrictivas que deben im-
europeos, las potencias occidentales se negaron8. poner, llegado el caso, la fuerzas (policiales o no) encargadas de las mis-
La perspectiva eurocéntrica dominante en las Conferencias implicó que mas. El problema que preocupa a muchos, y sobre el que merece la pena
la dominación militar y política fuera acompañada de la hegemonía de la 3&ų&9*0/"3A&426&&-*%&"-%&6/"40$*&%"%%*4$*1-*/"%":0#&%*&/5&4&
medicina occidental. En las intervenciones de los delegados en las Confe- mantenga como tentación autoritaria cuando el objetivo ya no sea la lu-
rencias Internacionales, las poblaciones orientales eran descritas como en- cha sanitaria. En la actualidad conviven redes de apoyo mutuo y mues-
vueltas en miseria y suciedad, ignorantes de la higiene más elemental. Este tras de solidaridad entre los ciudadanos con esos «policías de balcón»
perfil de sub-humanidad peligrosa permitió justificar las rigurosas medi- que, al tener tan interiorizada la norma y el miedo, insultan y delatan a
das que se les imponían. Al mismo tiempo, en la conciencia occidental, los todo el que pasa por la calle, aunque sea un repartidor de medicamentos.
inconvenientes asociados a las medidas de incomunicación en aquellos lu- Todos los que no están enfermos pasan a ser sospechosos y, por tanto,
gares se entendían como de menor importancia que en Europa, pues, en la peligrosos, pero ¿por dónde irán las relaciones sociales después de la epi-
opinión de los delegados, las relaciones comerciales estaban menos desa- demia? ¿Hacia nuevas formas de convivencia que primen la solidaridad y
rrolladas, las gentes viajaban más despacio e incluso el tiempo tenía otro lo común o hacia una sociedad más encerrada en sí misma, más descon-
valor en aquellos territorios, por lo que serían menos vejatorias. fiada, más autoritaria, en la que la sospecha y la delación sean elemen-
Las Conferencias, en particular a partir de 1866, sentaron el principio tos inherentes a la misma? ¿Se podrá hablar en el futuro del modelo de
metodológico central de la discriminación entre las personas que se despla- la COVID-19 o se considerará una variante actualizada del modelo de la
zaban, sustituyendo el argumento geográfico (procedencia) por la caracteri- peste, al que se incorporan elementos tecnológicos como la geolocaliza-
zación personal. Pero en este punto lo «individual» se asignaba atendiendo $*Ł/G0/13&(6/5"4*/&7*5"#-&426&/040#-*("/"3&ų&9*0/"3L%&4%&-"

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
a su origen comunitario. En efecto, hubo personas sospechosas per se como historia y desde el presente) sobre la cara B de las epidemias/pandemias,
los peregrinos árabes en general, y, desde 1893, todas las personas gitanas, pero sin confundir las medidas de salud pública con una perversa resig-
nómadas y los trabajadores en migraciones estacionales transfronterizas. nificación de las mismas.
De manera paralela existían personas no sospechosas (militares en cam- Estos días estamos leyendo y escuchando algunos comentarios «op-
paña, buques de guerra, pasajeros occidentales, viajeros acomodados, etc.). timistas» que apuntan a que cuando superemos lo peor de la epidemia,
Las reglas de protección eran distintas en cada caso, lo que configuraba será necesario un gran esfuerzo de reconstrucción nacional y que, en
las fronteras sanitarias como membranas semipermeables; en cierta forma, este contexto, resultará inevitable la existencia de Estados protectores
podríamos decir que crearon los grupos de riesgo. fuertes que garanticen políticas sociales y de empleo. Esperemos que así
sea, pero la situación será muy incierta porque no sabemos, aunque ca-
be imaginarlo, cómo se comportarán las instancias supranacionales co-

167 —
90 —

mo el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, y en general


el gran capital. Tampoco sabemos si las medidas de control de la pobla-
8. Bourdelais, P. (2003). Les épidémies terrassées..., p. 122.
de la categoría Homo hygienicus4. No cabe duda de que este autocontrol, que Para conseguir actuar lo más lejos posible de las metrópolis y lo más
supone la interiorización o subjetivación de la norma por parte de los ciu- cerca posible de los focos infecciosos originarios se acordó crear una Agen-
dadanos y ciudadanas ofrece la posibilidad de ejercer un control social ba- cia Internacional de Notificación Sanitaria (1885), encargada de trasmitir
sado más en la persuasión que en la coacción. aviso de la aparición de puntos focales, agencia que en 1903 se convirtió en
Finalmente, tampoco podemos olvidar la importancia de la Escuela de la Oficina Internacional de Higiene Pública asentada en París. Esta llegó a
Fráncfort como punto de partida de todo un pensamiento crítico que ofreció coexistir con la Organización de Sanidad de la Sociedad de Naciones (1920-
6/"3&ų&9*Ł/(-0#"-40#3&-04130$&40426&$0/40-*%"/-"40$*&%"%$"1*5"-*45"D 1944) hasta ser absorbida por la Organización Mundial de la Salud (1948).
La síntesis entre economía y psicología resultaba imprescindible para analizar
la nueva sociedad de masas que estaba surgiendo y que, en buena medida, es-
tá en el origen de la preocupación de la llamada Teoría Crítica por los proce-
sos de dominación. Precisamente este interés por los sujetos y los colectivos
dominados se hará muy relevante en la obra de Foucault sobre los espacios de
poder y sobre el poder soberano y el poder disciplinario.
En Vigilar y castigar, Foucault define el «modelo de la peste», al que se
refiere Cayuela en su capítulo, y el «modelo de la lepra» como inspirado-
res de dos actuaciones diferentes, pero en el fondo complementarias, de
control social. Así, la intervención sobre el leproso tendió a ser individual
y estigmatizante: al leproso se le margina, se le separa, se le excluye, toda
vez que representa un sujeto contaminado y «sucio» que es preferible no
ver. Su exclusión social se justifica en un ideal de «sociedad limpia». La
peste, sin embargo, en tanto que enfermedad catastrófica, cuyo contagio
amenaza la vida de la comunidad, requiere medidas policiales, cordones
sanitarios, estricta vigilancia de personas y mercancías, obligada separa-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
ción entre sanos, sospechosos e infectados. En definitiva, la intervención
sobre la peste requiere medidas colectivas que persiguen el ideal de una
«sociedad disciplinada»5.
&.04A16&4A$Ł.0-"43&ų&9*0/&440#3&&-$0/530-40$*"-n26&)"/
ido actualizándose con aportaciones como las de Byung-Chul Han, entre
otros– no están, en principio, ligadas de manera exclusiva a situaciones
epidémicas, por más que pensadores brillantes establezcan conexiones
simbólicas con «modelos» de enfermedad. Lo que quiero decir es que re-
166 —

4. Labisch, A. (1985).  Doctors, Workers and Scientific Cosmology of the Industrial World: The Social

91 —
Construction of Health and the Homo hygienicus. Journal of Contemporary History, 20, 599-615. 45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
5. Foucault, M. (1975). Surveiller et punir. Naissance de la prison. Paris: Gallimard, pp. 199 y ss. Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada.
Pandemias y mundialización de la salud (II) de la confrontación entre el desarrollo de voluntades individuales y «el bien
común» o, si se prefiere, el «interés general», surgió la necesidad de articular
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" un orden social, un sustrato normativo que superase a los individuos y se im-
Universidad de Granada pusiera a ellos. Las ciencias sociales de finales del siglo XIX retomaron estas
ideas llegando a sistematizar toda una argumentación teórica que está en la
base de lo que más tarde se definiría como control social. Uno de los autores
OOO
más representativos en este sentido puede ser Durkheim, cuando afirma que
«Es preciso, ante todo, poner límite a las pasiones (…) pero puesto que no hay
nada en el individuo que pueda fijar un límite, este debe necesariamente ve-
«Los riesgos naturales son inevitables, el desastre no lo es»1
nir de alguna fuerza exterior al individuo»1. Pues bien, es esta «fuerza exterior

U
al individuo» lo que el sociólogo Edward Ross denominó, en 1901, «control
n efecto de la reiteración histórica de fenómenos epidémicos de
social»2. Mientras que el liberalismo postulaba que el orden provendría de
características catastróficas ha sido el nacimiento de medidas de
la obediencia de los ciudadanos libres a las leyes que se adoptaran colectiva-
precaución, desde las administraciones sanitarias del siglo XIV a
mente en el marco del Estado democrático –confiando a este la responsabi-
las Conferencias sanitarias internacionales del siglo XIX. En el capítulo an-
lidad de reprimir a aquellos que no siguieran las normas–, lo cierto es que el
terior acababa mostrando cómo los intereses de las potencias europeas
orden, la reproducción estable de la sociedad, no era visto por todos como esa
cristalizaron en los primeros organismos sanitarios internacionales contra
«suma de voluntades», sino como una compleja construcción que suponía no
las enfermedades trasmisibles «que constituyen o pueden constituir una
solamente un aparato coercitivo o represor más o menos eficaz, sino también
amenaza permanente para los Estados civilizados», como afirmó uno de los
una lógica de adhesión de dichas voluntades, imprescindible para un funcio-
promotores de la Oficina Internacional de Higiene Pública2.
namiento armónico del todo social.
Las conferencias sanitarias, a partir de 1892, alcanzaron acuerdos, plasma-
La noción de control social tuvo una gran acogida en la sociología de la
dos bajo la forma jurídica de Convenios, acerca de las precauciones a seguir
13*.&3".*5"%%&-4*(-0%"/%0-6("3A#"+0-"*/ų6&/$*"%&-'6/$*0/"-*4.0
con la peste, el cólera o la fiebre amarilla, por separado, aunque no siempre
de los años cuarenta (desde Talcott Parsons a Everet Hughes y la escuela de
contaron con la firma de todos los países participantes3. En 1903 se unificaron

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD

)*$"(0MA"*/7&45*("$*0/&440#3&&-a$0/ų*$5040$*"-bD6/26&$0/%*'&3&/-
en un único Convenio Sanitario Internacional para las tres amenazas citadas,
$*"45&Ł3*$"4A$"#&%&45"$"3&/&45&5*10%&3&ų&9*0/&4-"5&03Ĩ"%&-a130$&40
si bien su ámbito casi exclusivo fue el tránsito que atravesaba el Mediterrá-
civilizatorio» de Norbert Elías3, que analiza la llegada de la modernidad en
neo. Por ello en 1905 se aprobó un Convenio Sanitario Interamericano, para
relación con los procedimientos que favorecen el autocontrol de la pobla-
extender una protección similar al comercio interamericano, bajo la dirección
$*Ł/D&$6ę3%&4&-"*/ų6&/$*"%&&45&"6503&/-"'03.6-"$*Ł/A103"#*4$)A

1. Jones, L. (2018). The big ones: how natural disasters have shaped us (and what we can do about
them). New York City: Doubleday. 1. Durkheim, E. (1870). Le suicide. Paris: Alcan, p. 275.

2. Organización Mundial de la Salud (1958). Los diez primeros años de la Organización Mundial de 2. Ross, E. (1901). Social control: a survey of the foundations of order, The Citizen’s Library of Econo-

165 —
la Salud. Ginebra: Organización Mundial de la Salud, p. 18. mics, Politics and Sociology. New York: Macmillan.
92 —

3. Fidler, D. (2001). The globalization of public health: the first 100 years of international health 3. Elias, N. (1987). El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. Méxi-
diplomacy. Bulletin of the World Health Organization, 79(9), 842-849. co-Madrid-Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
La cara B de las epidemias: a propósito del control social de los Estados Unidos. El Convenio internacional se actualizó en 19124 y, de
nuevo, en 1926, en París. Este último fue el primero realmente universal, pues
Rafael Huertas consiguió la firma de alrededor de 60 Estados, y trataba sobre la protección
Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid) frente a peste, cólera, fiebre amarilla, viruela y tifus exantemático. En 1935 se
tomó en cuenta por primera vez el tráfico aéreo. Entre 1944 y 1946, por encar-
go de los países aliados, su administración corrió a cargo de UNRRA, la orga-
OOO
nización creada para atender las urgencias de los países destrozados por la
guerra y pasó a ser una de las primeras obligaciones de la nueva Organización

E
Mundial de la Salud, aprobada en 1946.
/&45&.*4.070-6.&/4&$0/5*&/&6/"$&35&3"3&ų&9*Ł/%&"-7"-
En efecto, durante los dos años que duró la puesta en marcha de la
dor Cayuela titulada Reflexiones biopolíticas en torno a la COVID-19.
OMS, el Comité Interino acordado en la Asamblea fundacional de Nueva
En su texto, Cayuela alude al «viejo modelo de la peste al que se re-
York fue encargado explícitamente de hacerse cargo de esta tarea de UN-
fiere Michel Foucault» para ilustrar las similitudes existentes entre las
RRA. Si bien la formulación definitiva de la Carta de Constitución de la
medidas contra la peste en la Europa medieval y las adoptadas en la actual
OMS a este respecto fue sobria y pragmática, en la propuesta presentada
epidemia: aislamiento social, vigilancia y control de los movimientos de
por el Reino Unido ante el Comité encargado de preparar aquella Asam-
la población, castigo a los infractores, etc. Es obvio que existen también
blea se explicitaba la urgencia y trascendencia de dicha función, en línea
diferencias muy notables, que son señaladas en parte por Cayuela: la di-
con el principio de mínimos daños al comercio5. Diversos delegados, in-
mensión global de la actual epidemia, el papel de los medios de comuni-
cluyendo al presidente de la Asamblea, el croata Andrija Stampar, defen-
cación, la existencia de sistemas sanitarios nacionales, etc. A estas, pode-
dieron que la existencia de una única organización de extensión mundial
mos añadir otra diferencia fundamental, pues las epidemias medievales
beneficiaría la cooperación antiepidémica al hacer más fácil su actualiza-
tuvieron lugar en el marco de sociedades con un modo de producción
ción sucesiva, sustituyendo las Conferencias sanitarias ad hoc por el fun-
feudal o precapitalista, y la pandemia del coronavirus se produce en un
cionamiento regular de la nueva OMS. Incluso países que no pertenecían
mundo de globalización capitalista. Es en este contexto, en el que voces
a la misma, como España, impedida por su exclusión de Naciones Unidas,
como la de la filósofa Marina Garcés, piensan y denuncian que «el con-

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
utilizaron tal argumento para defender su incorporación6.
trol social será uno de los grandes ganadores de la pandemia».
En 1950, la Tercera Asamblea Mundial de la Salud (WHA3) acordó estu-
La inquietud de Garcés, y de otros muchos, puede estar justificada, sin du-
diar dicho asunto y al año siguiente se aprobó (WHA4) el Reglamento Sani-
da, pero creo que conviene distinguir bien entre los principios y estrategias
tario Internacional-2, donde se recopilaban las medidas sanitarias genera-
del llamado «control social» y las medidas de salud pública en casos extraor-
dinarios porque, aunque existen coincidencias innegables, no es lo mismo
estar que no estar en estado de alarma por amenaza epidémica. Existe una
amplia tradición académica que vincula la aparición del control social, tal co- 4. El índice del mismo se puede ver en Barona, J.L. y Bernabeu-Mestre, J. (2008). La salud y el
Estado. El movimiento sanitario internacional y la administración española (1851-1945). Valencia:
mo lo entendemos en la actualidad, con el fin del Ancien Régime. Tras las re- PUV, pp. 317-319.
voluciones burguesas de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el bien-
5. United Nations (1947). Minutes of the Technical Preparatory Committee for the International Health
164 —

estar social, la seguridad, el orden, la ley –conceptos acuñados y entendidos Conference held in Paris from 18 March to 5 April 1946. New York-Geneva: United Nations, pp. 42-45.

93 —
en un contexto liberal-burgués– se convirtieron rápidamente en los ideales
6. Clavero de Campo, G. (1948). Sanidad internacional. La Organización Mundial de la Salud. SER,
de una nueva clase en vías de agruparse y organizarse coherentemente. Así, Revista de Medicina, 67, 5-7.
les frente a todas las enfermedades cuarentenarias y las aplicables a cada tro propio cuerpo. Pero esa lucha ahora es global, y ya no puede ser in-
una en particular. Estas eran la peste, el cólera, la fiebre amarilla, la viruela, dependiente del cuidado de la propia vida sobre el planeta, de la vida de
el tifus exantemático y la fiebre recurrente, aunque algunas delegaciones nuestros semejantes, y de la supervivencia del resto de seres vivos con los
se opusieron a incluir esta última. Los anexos recogían minuciosamente el que «co»-habitamos8. Por supuesto, el «deber ser» suele confundirse con el
control de las peregrinaciones a La Meca, caballo de batalla de las Confe- «ser». Esta gran lección que la COVID-19 insiste en recordarnos puede ol-
rencias decimonónicas tras la apertura del Canal de Suez, así como la docu- vidarse cuando pase la tormenta. Pero sin duda vendrán otras pandemias,
mentación que podía ser requerida en las fronteras. La propuesta aprobada otras sequías, nuevas enfermedades y desastres naturales que nos obliga-
en la WHA4 explicaba su conveniencia «para asegurar la mayor seguridad rán de nuevo a pensar como especie. Esa es nuestra gran obligación hoy, y
frente a la difusión internacional de la enfermedad con el menor trastorno la gran lección de este nuevo virus.
del tráfico mundial»7. Después de todo, el «hombre» es el único animal capaz de hacer promesas.
Dicho Reglamento se retocó en 1969, 1973 y 1981, siempre a instancias de
gobiernos occidentales, que habían visto la sustitución en sus territorios de la 
mortalidad infecciosa por la debida a enfermedades degenerativas y metabó- 

licas. Para entonces, la lista de enfermedades cuarentenarias se había reduci- 
do a las tres tradicionales, peste, fiebre amarilla y cólera. De manera paralela 

a estos desarrollos, existía desde 1948 una red internacional de laboratorios 
de investigación virológica para estudiar la gripe, en la que se basaba la OMS 

cada año para decidir la composición de la vacuna recomendada. Del mismo 
modo se establecieron redes similares, con centros nacionales e internacio- 

nales de referencia y centros colaboradores de la OMS en torno a diferentes 
problemas infecciosos o de otra naturaleza. Ya en las décadas de 1950 y 1960, 

se desarrolló la técnica moderna de vigilancia epidemiológica, que tuvo su 
primera representación institucional en el CDC de Atlanta (Communicable Di- 


REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
sease Center hasta 1970, que se convirtió en los Centers for Disease Control and 
Prevention) y que la OMS aplicó a escala global8. 

A partir de la detección del VIH-sida, el mundo vivía lo que algunos au- 
tores han denominado «tercera transición epidemiológica», causada por la 

presencia cada vez más evidente de enfermedades trasmisibles nuevas, en 
su mayoría de etiología vírica, o por la extensión insospechada de otras ya 



Salvador Cayuela Sánchez
7. World Health Organization (1952). International Sanitary Regulations. Proceedings of the Special Profesor Contratado Doctor de Historia de la Ciencia en la
Committee and of the Fourth World Health AssemblyD &/&7"E 03-% &"-5) 3("/*;"5*0/ NŰD Facultad de Medicina de Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha.

163 —
Rec., n.37].
94 —

8. Raska, K. (1996). Vigilancia nacional e internacional de las enfermedades transmisibles.


Crónica de la Organización Mundial de la Salud, 20, 359-365. 8. Campillo, A. (2018). Mundo, nosotros, yo. Ensayos cosmopoliéticos. Barcelona: Herder.
Estados se han visto apremiados por «recomendación de los expertos» a la conocidas pero que desbordan los recursos con los que se las había domi-
ordenación excepcional y «cuasi»-autoritaria de la economía, la sociedad, nado9. Consecuencia de los brotes catastróficos por la fiebre hemorrágica
del sistema sanitario o del sistema productivo. del virus Ébola en Sudán y Zaire en 1976, la OMS reconoció la necesidad
Al final de su ensayo, sin renunciar al par amigo/enemigo y la posibili- de estar prevenidos e inició pasos hacia una estrategia para el control de
dad siempre existente de la guerra como origen mismo de la política, Carl emergencias causadas por enfermedades trasmisibles, en consultas infor-
Schmitt era aún capaz de imaginar –jocosamente, eso sí– la posibilidad de males mantenidas en Ginebra en noviembre de 198110. Entre 1987 y 1992, la
construcción de una identidad política planetaria, enfrentada claro está a Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos, entonces denominada
un enemigo común. A falta de una invasión alienígena que nos obligue a Instituto de Medicina, publicó tres informes llamando la atención sobre
pensarnos y a actuar como una única especie, el SARS-CoV-2 puede ser –y este problema. El informe de 1992, Emerging Infections: Microbial Threats to
es– ya pensado como ese enemigo común al que todos como humanidad Health in the United States, situó el problema en la esfera pública y el pre-
debemos combatir. Las metáforas bélicas han sido siempre muy del gusto sidente Clinton lo incluyó en el contexto de las amenazas a la seguridad
del lenguaje médico. Pero estaríamos errando en el diagnóstico. El nuevo nacional en una directiva de 1996. El impacto combinado de importantes
virus no ha sido causado por un mero accidente o por un animal salvaje u científicos e instituciones de prestigio norteamericanas y la aportación de
otro, y tampoco es el arma biológica creada por un Estado en busca de su- escritores y periodistas famosos consiguió llamar la atención del Congreso
premacía geopolítica. Este nuevo virus es el resultado –como antes lo fue de Estados Unidos y de políticos de otros países industrializados, a los que
el VIH o el virus del Ébola– de una relación insostenible del ser humano se sumó la OMS a partir de 199411. De forma contundente, la WHA48 (1995)
con el planeta, de una agroindustria que reduce drásticamente el hábitat acordó crear un nuevo departamento central de la OMS, la División de Vi-
de la vida salvaje, de un modelo productivo basado en los combustibles gilancia de Infecciones Emergentes (transformado en 1998 en el Programa
fósiles y la depredación de los recursos naturales, y de un sistema econó- contra las Enfermedades trasmisibles, Communicable Diseases Cluster). Su
mico intrínsecamente desigual. Como James Lovelock6 y Lynn Margulis7 punto de partida era el reconocimiento del acelerado proceso de urbani-
han sostenido en su «hipótesis Gaia», los seres humanos, como el resto de zación caótica en muchos lugares del planeta, la frecuencia de viajes, los
los animales y el conjunto de los seres vivos –plantas, hongos, bacterias y, cambios en la tecnología de producción, distribución y manipulación de
obviemos controversias, virus–, vivimos en un complejo sistema homeos- alimentos y la extensión de las zonas habitadas por los seres humanos, a lo

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tático en el que todo está conectado, sostenido a su vez por esos procesos que se sumaba la falta de una vigilancia mundial coordinada, la «ausencia
geoquímicos que conectan la atmósfera y la corteza terrestres, los océa- general» de los medios de diagnóstico necesarios para identificar con pre-
nos y la tierra. Desentendernos de esos procesos, querer ignorarnos es, en cisión los microorganismos patógenos y la escasez de personal sanitario
definitiva, poner en peligro nuestra supervivencia como especie y la del cualificado. Su misión, pues, era reforzar la vigilancia epidemiológica, coor-
resto de seres vivos sobre el planeta.
En el paradigma biopolítico en el que habitamos, donde el poder se ejer-
ce como «bio»-poder y gobierna todos los ámbitos de nuestra existencia, 9. Bernabeu Mestre, J. (2004). Epidemias y globalización. Nuevos y antiguos retos en el control
nuestra lucha debe ser por el gobierno de nuestra propia vida y de nues- de las enfermedades trasmisibles. Revista de Historia Actual, 2, 127-136.

10. World Health Organization (1981). International teams and collaborating centres: agenda
item 6.4. En World Health Organization & Informal Consultation: strategies for the Control of Emer-
162 —

gencies caused by Epidemics of Communicable Diseases. Geneva: World Health Organization.

95 —
6. Lovelock, J. (1979). Gaia: A new Look at Life on Earth. Oxford: Oxford University Press.
11. Cueto, M., Brown, T.M. y Fee, E. (2019). The World Health Organization. A history. Cambridge:
7. Margulis, L. (1999). The Symbiotic Planet: A New Look at Evolution. London: Phoenix. Cambridge University Press, pp. 252-259.
dinarla y fortalecer la respuesta a las infecciones emergentes, para lo cual y espacios bien acotados –barcos, ciudades, islas, y en contextos geográfi-
formuló un primer plan estratégico en 1996. La misma resolución nº 13 de cos más o menos aislados–, la actual pandemia se desarrolla a escala global,
la WHA48 instaba a los Estados miembros a que procuraran la resolución tras la rápida expansión del virus por todo el planeta en apenas tres meses.
de dichos problemas. En segundo lugar, y como arriba quedó señalado, el tratamiento de la nueva
Consecuentemente, se abrió una nueva ronda de contactos para actuali- pandemia se da –al menos en los países desarrollados– bajo los principios
zar el Reglamento Sanitario Internacional (resolución nº 7, WHA48), que se biopolíticos del gobierno de la vida, en el marco de unos sistemas sanitarios
aprobó, una vez modificado, en 200512, aprovechando la dinámica creada por construidos en Europa al abrigo del Estado del Bienestar. Los sistemas sani-
la aparición del síndrome respiratorio agudo severo, primera emergencia tarios más fuertes –más aptos para ocuparse de las manifestaciones indivi-
mundial de salud pública (EMSP) del siglo XXI. Desde entonces, hasta el 30 duales de la enfermedad– son los más capaces de preservar la salud de sus
de enero de 2020 (COVID-19), se han declarado otras cinco. poblaciones, y de orquestar medidas higiénicas y sanitarias para asegurarla.
El RSI-2005 (Reglamento Sanitario Internacional), que no señala nin- Y finalmente, a diferencia de lo que ocurría en las viejas ciudades apesta-
guna enfermedad concreta, incorpora las exigencias básicas de la vigilan- das, el aislamiento social no impide como antaño la puesta en común de la
cia epidemiológica, incluyendo la vigilancia activa, aunque sigue dejando la experiencia individual o familiar, de la actualidad o incluso la propia vida
principal responsabilidad de la información en los gobiernos locales, quie- social. Y tampoco la información –y «des»-información– sobre la evolución
nes deben, igualmente, establecer planes de control de la difusión de los de la enfermedad y las medidas higiénicas que cada uno de nosotros pode-
brotes. Una EMSP es el acontecimiento extraordinario que pone en riesgo mos y debemos adoptar para impedir el contagio, y con ello convertirnos en
la salud pública por la expansión internacional de la enfermedad de que se transmisores potenciales de la enfermedad.
trate y que requiere una respuesta coordinada internacionalmente. Es un Pero con todo, la radical novedad que esta pandemia supone desde un
instrumento que conecta la lucha contra las enfermedades emergentes y punto de vista biopolítico es su manifiesto y definitorio carácter planetario.
la preparación estratégica frente a las crisis sanitarias de cualquier origen, Por supuesto, el propio concepto de pandemia se refiere por definición a
acotada a partir de 2016 por la WHA5913. Su declaración permite que la OMS una enfermedad infecciosa que afecta a los pobladores de un área geográ-
haga recomendaciones formales a los países y estimule la recogida de fon- fica extensa. Hubo otras pandemias en el pasado. Pero ninguna vez como
dos, material y expertos de los diferentes países miembros. En ningún caso hasta ahora la velocidad de propagación de un virus ha sido tan fulminante,

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es de obligado cumplimiento, la potestad de acción continúa en manos de y tampoco el protagonismo y la autoridad concedidos a un organismo su-
los gobiernos e instituciones locales. pranacional como la Organización Mundial de la Salud. En efecto, y como ha
La declaración de EMSP, por su impacto sobre la economía globalizada señalado Antonio Campillo5, la OMS se ha erigido en estas últimas semanas
y sobre las personas, es un proceso donde intervienen muchas considera- como una auténtica «autoridad biopolítica mundial», mostrando el cami-
$*0/&4A/040-0-"4$*&/5Ĩ'*$"4D"3&ų&9*Ł/40#3&-"4&.&3(&/$*"4:"1"4"- no a seguir a unos Estados que, con mayores o menores reticencias, se han
das del siglo XXI se ha fijado, entre otros aspectos, en la tardanza mayor o visto obligados antes o después a acatar sus recomendaciones. Dueños de
menor en su declaración desde la aparición local del «acontecimiento ex- la violencia y el gobierno legítimo sobre un territorio y una población, los

12. Organización Mundial de la Salud (2016) [2006]. Reglamento sanitario internacional (2005).

161 —
Ginebra: Organización Mundial de la Salud.
96 —

13. World Health Organization (2017). A strategic framework for emergency preparedness. Geneva: 5. Campillo, A. Pensar la pandemia. En D. Tomás Cámara (Comp.), Covidsofía. Reflexiones filosóficas
World Health Organization. para el mundo pospandemia (pp. 127-139). Barcelona: Paidós.
objetivo aumentar y proteger las fuerzas del Estado y su población, enton- traordinario». Entre sus conclusiones destaca que no existe una relación
ces las actuales medidas estatales no son sino una muestra más de su ac- mecánica entre las características clínicas y epidemiológicas de una enfer-
tualidad y eficacia. ¿Qué ha supuesto entonces para este modelo biopolítico medad y su conversión en amenaza internacional14; es más, la rapidez en la
la aparición de la «pandemia global»? declaración se ha encontrado directamente relacionada con su presencia en
Por un lado, es sin duda interesante comprobar cómo las medidas adop- territorio norteamericano15. El esquema securitario, que, en la práctica, re-
tadas para reducir los contagios por el virus SARS-CoV-2 o contener su ex- emplaza en el discurso gubernamental al interés económico o colonial, hace
pansión son sorprendentemente parecidas a las que estipulaban los planes que sea el bienestar de los países acomodados el que determine actuaciones
de urgencia contra la peste –o cualquier otra epidemia grave– desarrolla- globales. ¿Y cómo se compagina esta evidencia con la propuesta estratégica
dos desde finales de la Edad Media por toda Europa3: permanecer en casa, en vigor desde hace 140 años de que hay que atajar los riesgos en su hot spot,
cada familia en su hogar, y a ser posible cada persona en su aposento; la su lugar de aparición?
división de la ciudad en barrios sometidos a una autoridad especialmente
designada y encargada de los inspectores que debían vigilar y controlar
si alguien salía de su vivienda; inspectores que debían remitir informes
detallados sobre su actividad a un sistema centralizado de información;
inspectores además encargados de pasar revista diaria de los vecinos re-
cluidos en sus casas, a través de la ventana, y que anotaban la ausen-
cia en el recuento como signo de enfermedad o muerte, en cuyo caso se
procedía bien al traslado del afectado a la enfermería fuera de la ciudad,
#*&/"-&/5*&330:-"%&4*/'&$$*Ł/%&-"$"4"D.0%0%&3&ų&+01045.0-
derno, también hoy debemos permanecer en casa, aislados, restringidos
nuestros movimientos a las compras en los establecimientos de primera
necesidad cercanos a nuestra residencia, controlados por la policía –que
reporta y castiga los movimientos injustificados– o, incluso, a través de la

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geolocalización de nuestros dispositivos móviles, monitorizados por los
profesionales sanitarios a distancia o, en situaciones graves, en los esta-
blecimientos hospitalarios. Sin duda, no parece más que una reactualiza-
ción del viejo «modelo de la peste» al que se refiere Michel Foucault4.
Pero, por otro lado, las estrategias, los medios y las respuestas frente
al SARS-CoV-2 se dan en contextos fundamentalmente distintos, y en cir- 45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
cunstancias y con actores radicalmente nuevos. En primer lugar, mientras Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada.
que las grandes epidemias del pasado solían quedar circunscritas a lugares
14. Packard, R.M., Brown, P.J., Berkelman, R.L., Frumkin, H. (Eds.). (2004). Emerging illnes-
ses and society: negotiating the public health agenda. Baltimore and London: Johns Hopkins
160 —

3. Foucault, M. (2002). Nacimiento de la medicina social. En J. Varela y F. Álvarez-Uría (Eds.). University Press.

97 —
Michel Foucault. Estrategias de Poder. Obras Esenciales II (pp. 363-384). Barcelona: Paidós.
ŹŽD0Ű."/ADD:*-7&3#&3(ADDLźŸŹƀMD &-":4*/(-0#"-%*4&"4&065#3&",3&410/4&4E-&440/4
4. Foucault, M. (2005). Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión. Madrid: Siglo XXI. from H1N1, Ebola, and Zika. American Journal of Public Health, 108(3), 329-333.
La perspectiva histórica de la dimensión social de las 6IƥI\MSRIWFMSTSPɳXMGEWIRXSVRSEPE'3:-(
epidemias en la lucha contra la COVID-19
Salvador Cayuela Sánchez
Josep Bernabeu-Mestre Universidad de Castilla-La Mancha
Universidad de Alicante

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Universidad de Alicante

OOO
E n la respuesta que los Estados han certificado –en mayor o menor
medida– ante la crisis actual generada por la extensión mundial del
virus SARS-CoV-2 –causante de la enfermedad COVID-19–, en el sen-

C
tido de restringir las libertadas más básicas e incluso de asumir la dirección
omo ya ocurrió con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo de 2003,
de los procesos productivos, parece oírse un eco de la argumentación de
conocido con las siglas SARS, o la gripe A de 20091, la pandemia del
Carl Schmitt en El concepto de lo político de 19271 sobre la distinción «amigo/
coronavirus ha vuelto a poner de actualidad la condición de proceso
enemigo», y la condición de la posibilidad de la «guerra» como elemento
social de carácter global que encierran problemas de salud pública de esta
central en la conceptuación del Estado y la política: el Estado liberal, con
naturaleza, así como la necesidad de contemplar dicha dimensión tanto al
su sistema de partidos, sus actores sociales y su defensa de la libertad in-
analizar las causas, como al abordar las consecuencias de la COVID-19.
dividual, no es sino una fórmula hipócrita que salta por los aires cuando
En el presente ensayo se pretende analizar uno de los antecedentes his-
las necesidades realmente políticas así lo exigen, y la verdadera esencia de
tóricos que enfatizaron el papel de las condiciones sociales en el desarrollo
la política emerge bajo la forma del «Estado de Excepción» o de «Guerra».
de las enfermedades infecciosas. Así ocurrió durante el período de entre-
Ahora bien, hoy todo parece jugarse en torno a la salud, tanto de los indivi-
guerras del siglo pasado y, más concretamente, en el diseño de algunas de
duos como de las poblaciones, y los Estados son capaces de las medidas más
las estrategias que impulsó el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones.
drásticas para conservarla.

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LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
El que fuera miembro del Consejo de Dirección de dicho Comité, el mé-
En efecto, en el marco del actual paradigma «bio»-político, donde la vi-
dico francés Léon Bernard (1872-1934), publicaba en 1927 un texto progra-
da ha entrado plenamente –y ya desde el siglo XIX– en el juego mismo de
mático sobre la cooperación sanitaria internacional2. Además de reivindicar
las estrategias políticas, capaces de invadir nuestro cuerpo, la alimenta-
su adaptación a la nueva realidad global que se había conformado tras la
ción, el alojamiento, el «espacio entero de nuestra existencia», las actuales
Primera Guerra Mundial y el impacto de la pandemia de gripe de 1918, plan-
respuestas socio-sanitarias no parecen sino seguir sus propias estrategias
teaba la necesidad de reconsiderar los parámetros que habían guiado la lu-
definitorias2. Si tenemos en cuenta que la «biopolítica», en su doble dimen-
cha contra las enfermedades infecciosas, también a nivel internacional.
sión «disciplinaria» –encargada del gobierno del cuerpo individual– y «re-
guladora» –preocupada de la salud de las poblaciones–, siempre tuvo como

159 —
98 —

1. Gómez Gil, C. (25 de abril de 2020).  La dimensión social de la epidemia. Diario Información. 1. Schmitt, C. (1999). El concepto de lo político. Madrid: Alianza.

2. Bernard, L. (1927).  La coopération sanitaire internationale. Marseille Médical, 34, 747-761. 2. Foucault, M. (2005). Historia de la sexualidad I. La voluntad de Saber. Madrid: Siglo XXI, 161-194.
das por McNeill como «enfermedades civilizadas» ya que aparecen como Bernard introducía el concepto de enfermedades en movimiento, al con-
consecuencias no deseadas o no previstas de acciones racionales por par- siderar que la movilidad creciente e incesante de la población, con migra-
te de las poblaciones humanas3. ciones en todas las direcciones, había convertido a los seres humanos en
En resumen, fuera de la especificidad de la COVID-19, la difusión y veloci- portadores de las enfermedades y exponía a todo el planeta a los mismos
dad de la pandemia está generada por la falta de inmunidad de la población, peligros sanitarios.
situación lógica al ser un nuevo germen en proceso de adaptación a la especie Se trataba de un conjunto de circunstancias que obligaban a reconsi-
humana. Esta situación se ha repetido a lo largo de la historia, produciendo derar la forma de entender la cooperación sanitaria internacional, a in-
situaciones más o menos agudas y, como señala McNeill refiriéndose a la apa- tentar establecer una barrera eficaz frente al peligro común, y a formular
rición de las epidemias de viruela en una sociedad en la que esta enfermedad un programa general de cooperación que permitiese cumplir con uno de
no existía pero que fue importada por las tropas de la Corona de Castilla, co- los principales objetivos del Comité de Higiene de la Sociedad de Nacio-
mo fue el México de Moctezuma. La epidemia fue el resultado nes: acordar medidas de orden internacional para prevenir y combatir las
enfermedades de naturaleza infecciosa.
de los encuentros de la humanidad con las enfermedades infeccio-
Dichas medidas debían basarse en el conocimiento científico y técnico.
sas y las consecuencias de largo alcance que se produjeron cada vez
Por esta razón se insistía en el papel que estaban llamados a desempeñar
que los contactos a través de la frontera de una enfermedad permi-
los expertos o, como indicaba el profesor Bernard en su texto al referirse a
tieron que una infección invadiera a una población carente de toda
los colaboradores del Comité de Higiene, «individualidades elegidas por su
inmunidad adquirida contra sus estragos4.
competencia personal». Actores que debían sumar a su voluntad de coope-
Es lo que ha ocurrido ahora con la COVID-19. ración a nivel global, una mentalidad común y una solidaridad intelectual
que permitiesen avanzar en el esfuerzo conjunto exigido por la dimensión
global de los retos a abordar.
Todos los países compartían los mismos problemas de salud y tam-
bién debían hacerlo con la forma de abordarlos. En función de los nuevos
procesos de propagación de la enfermedad infecciosa, frente o junto a la

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clásica desinfección, pasaban a adquirir protagonismo otras estrategias
como las campañas sanitarias, con la higiene social y la educación para la
salud (o la enseñanza popular de la higiene, en palabras de Léon Bernard)
como ejes centrales.
Desde la perspectiva de la prevención de la enfermedad y de la promo-
ción de la salud, las medidas higiénicas de carácter general, debían comple-
mentarse con las de «educación social» y con las relacionadas con la vigi-
D &33"/"35Ĩ/&;"7"330 lancia epidemiológica a través de la detección precoz y el control de casos.
Profesor emérito de la Escuela Nacional de Sanidad de Instituto de Salud Carlos III. La consideración de todas estas estrategias se fundamentaba en la im-
portancia otorgada a los condicionantes sociales en la propagación de las
158 —

99 —
3. McNeill, W.H. (1984). Plagas y pueblos. Madrid: Siglo XXI de España. epidemias. Las enfermedades en movimiento, comunes en muchos países,
compartían causas y condicionantes de naturaleza social que podrían re-
4. Ibidem.
sumirse en una serie de determinantes mostrados en la figura 1. Romper la Y la supervivencia de la enfermedad en la comunidad depende del «um-
cadena de contagio y prevenir o eliminar los factores coadyuvantes resulta- bral demográfico» al mantener un nivel variable de población susceptible
ban claves para conseguir su control y/o eliminación. que desplaza la enfermedad a las generaciones más jóvenes, al mismo tiem-
po que determina la secuencia de los ciclos epidémicos multianuales. Es de-
cir, se transforma en «enfermedad infantil», como es el caso del sarampión.
La pandemia de la COVID-19 está enmarcada en el contexto descrito. El
paso de especies de animales silvestres a explotaciones intensivas genera
las condiciones óptimas para el salto de especie. La adaptación con éxito
al nuevo huésped y la transmisión, entre la especie humana, por vía aérea,
son factores que junto a la especificidad etiológica –virulencia y transmi-
sibilidad– e inmunológica constituyen la base biológica de la pandemia. El
incremento de la población, la creciente necesidad de alimentos y las nue-
vas formas de organización espacial y social son los factores determinantes
de la transformación de un pequeño foco epidémico en una pandemia como
ocurrió en China. En nuestro país, el 75% de los casos están concentrados
en tres territorios epidémicos –Madrid, País Vasco y Cataluña– que suman
el 46,7% de los habitantes. Son las zonas del país más urbanizadas, con al-
ta densidad de población, y con una red de conexiones espaciales y econó-
micas sobre sus territorios vecinos: ambas Castillas en el caso de Madrid y
Navarra y La Rioja en el caso del País Vasco. En el caso de Cataluña no se
observa ese efecto de vecindad. Otra singularidad es la derivada del enveje-
cimiento de población y las formas de relación de la población anciana; en
concreto, el papel desarrollado por la red de Residencias de Ancianos donde

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la homogeneidad de la población y sus condiciones de hábitat ha sido uno
de los factores que han favorecido la existencia de brotes localizados de ele-
vada transmisibilidad y virulencia.
La COVID-19 es uno más de los episodios epidémicos que han marcado
Figura 1. Esquema de determinantes de las enfermedades el desarrollo de la humanidad en su proceso de encontrar una estrategia
infectocontagiosas de etiología social3. alimentaria que asegure su pervivencia, evite las hambrunas y garantice
un ambiente saludable. La secuencia de las epidemias y pandemias son
procesos históricos determinados no solo por las elevadas concentracio-
nes de población, sino también por los cambios tecnológicos y políticos
aplicados a la producción de alimentos y a las formas de organización
100 —

157 —
3. Elaboración propia a partir de Pozzi L., Bernabeu-Mestre J. y Galiana-Sánchez, M.E. (2017). social y espacial adoptada por las diferentes formaciones sociales en los
 Le modèle explicatif des maladies infectieuses associées à la misère et à la pauvreté: l’expérience distintos periodos de desarrollo de la humanidad. Por ello, son considera-
espagnole et italienne dans la première moitié du XXe siècle, Histoire, Économie et Société, 1, 39-56.
504A"4Ĩ$0.046*/ų6&/$*"&/-04a/6&704b)ć#*504"-*.&/5"3*04A$0/$3&5"- El ambiente estaría determinado por contextos de miseria, pobreza y
mente la comida rápida2–. Estos son ejemplos de los nuevos procesos orien- desigualdad, donde la insalubridad, el hacinamiento y otros factores de
tados a la mejora del confort y a la productividad alimentaria con el fin de riesgo asociados a los mismos, desempeñarían un papel fundamental para
proporcionar alimentos a una población en continuo crecimiento y que fa- explicar el contagio de las enfermedades epidémicas.
vorecen, como efecto secundario, el tráfico y pool microbiano. Y es que las En el caso de las personas susceptibles de ser infectadas (huésped), su
&/'&3.&%"%&453"/4.*4*#-&440/13*."3*".&/5&6/$0/ų*$50&$0-Ł(*$0*/- vulnerabilidad se explicaría, básicamente, por la «pobreza fisiológica» que
terespecies conformado en un medio históricamente determinado, siendo 3&ų&+"#"/-04&45"%0413&B1"50-Ł(*$04%&-04*/%*7*%60426&7*7Ĩ"/&/".-
su principal su factor emergente la relación de la mayoría de estas enfer- bientes de aquella naturaleza. La malnutrición aparecía como uno de los
medades con el mundo animal. factores claves para explicar los contagios. A su vez, las enfermedades in-
Se trata de zoonosis que aparecen como consecuencia de dos tipos de fecciosas agravaban los cuadros de malnutrición y contribuían a incremen-
relaciones: (a) ecológicas, por el carácter gregario de las poblaciones anima- tar la vulnerabilidad de los afectados.
les; y (b) técnicas, desarrolladas en los procesos de domesticación de plantas Por lo que respecta a los microorganismos (los agentes) responsables de
y animales que modifican la interacción entre las diferentes especies impli- las enfermedades infecciosas asociadas a dichos ambientes, frente a plan-
cadas. De hecho, vamos creando las condiciones óptimas para favorecer el teamientos tradicionales donde las enfermedades infecciosas se abordaban
«salto de especie», es decir el paso de microorganismo adaptados a especies de forma descontextualizada, se contemplaban las interacciones sinérgicas
animales concretas –donde establecen relaciones de simbiosis, comensa- con otras enfermedades producidas en los mismos, y las consecuencias de
lismo y parasitaria– a otras especies, paso que requiere la adaptación de su dicha interacción en su evolución, difusión, gravedad y pronóstico, como ha
estructura genética, mediante mutaciones o cambios fenotípicos, a la nue- sucedido con el coronavirus causante de la COVID-19.
va especie como estrategia de supervivencia. El éxito del «salto de especie» Se trataba de enfermedades que compartían muchos factores de
lo da la capacidad de difundirse en la nueva especie y perpetuarse en ella, riesgo y que precisaban, por tanto, de una acción coordinada en el mo-
como ha sido el caso del sarampión, la gripe, la viruela, la tuberculosis, etc. mento de abordarlas. Esta coordinación, como se ha mencionado, fue
La supervivencia del microorganismo depende del control genético del impulsada por el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, donde
agente invasor para adaptarse a la nueva especie, lo que puede agravar o re- un grupo de expertos sanitarios señalaron las directrices a seguir desde

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ducir la virulencia; de las modificaciones ambientales que pueden aumentar un enfoque de salud internacional.
o limitar la transmisibilidad; y, de que la interacción agente-huésped capaz El papel de estos expertos fue crucial para contribuir, desde los organis-
de generar «inmunidad de grupo» que actúe como barrera a la difusión de mos y organizaciones internacionales, a establecer un contexto social y polí-
la enfermedad, ya que su ausencia favorece la transmisión de la infección, tico adecuado para la lucha contra las enfermedades y su propagación y para
así como la velocidad de difusión. lograr mejores niveles de salud y bienestar. Después de la devastación de la
Primera Guerra Mundial, el impacto de la gripe de 1918 y el colapso del orden
político en muchos países, existía un deseo generalizado de crear nuevas es-
tructuras y dinámicas sociales y sanitarias con un carácter más humanitario y
156 —

101 —
2. Armstrong, G.L., Hollingsworth, J., y Morris, J.G.Jr. (1996). Emerging foodborne pathogens:
Escherichia coli O157:H7 as a model of entry of a new pathogen into the food supply of the
developed world. Epidemiologic reviews, 18(1), 29-51.
solidario. Detrás de las decisiones sanitarias de los expertos, estaba el conoci- Desde 1973 a 1995 fueron identificadas 17 nuevas enfermedades, entre ellas
miento científico, lo que, unido a lo anterior, permitió desarrollar una mirada la fiebre hemorrágica por Ébola, la enfermedad de los legionarios, el síndro-
de salud global, más allá de los intereses y estrategias nacionales4. me urémico-hemolítico o el sida. Se reconocieron otros microorganismos pa-
Como ya ocurrió en la epidemia del SARS en 2003, en la génesis del esta- tógenos como rotavirus, parvovirus, virus ébola, legionella, VIH, helicobacter
llido de la epidemia de la COVID-19 se ha destacado el papel de los llamados pylori, vibrio Cholerae O139. Ya en el siglo XXI, aparecieron los virus Hendra,
mercados húmedos. Se trata de espacios que tienen todos los ingredientes de Nipah, y los coronavirus SARS, MERS y COVID-19.
un medio ambiente perfecto para la trasmisión viral o microbiana, facilitan- Si bien la comunidad científica confería la vigilancia requerida a estas
do zoonosis como la que está detrás del coronavirus. A las deplorables condi- enfermedades, no todas recibieron la misma atención ni tampoco la misma
ciones higiénico-sanitarias que reúnen dichos mercados, se suma el hacina- preocupación por parte de la población, excepto en el caso del sida, y esta
miento de personas y animales, agravado por la circunstancia de que mucha con carácter excepcional. La mayor parte de ellas pasaron desapercibidas
gente vive y pernocta en el propio mercado o su entorno más próximo5. tanto por las autoridades sanitarias como por la población. Eran percibidas
El factor humano resulta fundamental en la mayoría de las zoonosis como problemas menores, ajenos al mundo cotidiano en el que nos desen-
emergentes. En muchos casos asociado, como ha ocurrido con la COVID-19, volvemos, o se percibía en ellos un interés científico, por tanto reducido a
a carencias primarias que son evitables y que se convierten en un indicador una élite, o un interés morboso relacionado con su transmisibilidad y vi-
de las deficientes condiciones de vida y del estado de salud, que padece la rulencia, pero limitado a entornos localizados y ajenos. En cualquier caso,
población afectada. Como recuerdan Jared Diamond y Nathan Wolfe6, mien- siempre se las consideraba como enfermedades controlables.
tras estos mercados persistan, hablaremos del próximo virus porque con la De todas ellas, la de mayor impacto fue el sida, aparecido a mediados de
globalización, la superpoblación y la hiperconectividad, el mundo se ha he- los años 80, que se caracterizó por afectar a hombres jóvenes, por su eleva-
cho pequeño. Personas y gérmenes viajan a una velocidad desconocida has- da virulencia y mortalidad, con un leve impacto negativo sobre la esperanza
ta ahora por la humanidad y se convierten, como recordaba Léon Bernard de vida, pero que al estar asociado a conductas relacionadas con el sexo de
en su trabajo de 1927, en portadores de enfermedades. Ya nadie está seguro hombres con hombres y con el consumo de drogas por vía parenteral, fue
dentro de sus fronteras. Estamos obligados a considerar la salud desde una rápidamente cosificado por la población como un problema de grupos mar-
perspectiva más ambiental y global y no solo como una interpretación es- ginales y consecuentemente excluido como riesgo universal.

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


trictamente clínica o asistencial. En general, la mayoría de las enfermedades emergentes estaban rela-
En las décadas de 1920 y 1930, acabar con el círculo vicioso de pobre- cionadas con la introducción de nuevas tecnologías industriales, de confort
za, miseria y malnutrición que rodeaba a las enfermedades infecciosas de urbano o relacionadas con la producción e industrialización de alimentos.
etiología social, se convirtió en una prioridad para las políticas sanitarias Las enfermedades de mayor impacto fueron, entre otras, la legionelosis, re-
que impulsaron organismos internacionales como el Comité de Higiene lacionada con los sistemas de aire acondicionado así como con el uso in-
de la Sociedad de Naciones. El escenario que se dibuja tras el impacto de dustrial y decorativo del agua; la encefalitis espongiforme, vinculada a la
mejora de la productividad cárnica del ganado vacuno al cambiar la compo-
sición alimentaria introduciendo proteínas animales en una alimentación
4. Sobre las políticas públicas y el papel de los expertos desde una perspectiva transnacional, ver Ba-
rona J.L. (2018). Health Policies in Interwar Europe. A Transnational Perspective. Abingdon: Routledge. vegetariana; el síndrome urémico-hemolítico, relacionado con el proceso de
transformación de la ganadería y la industria cárnica en EEUU –concentra-
102 —

155 —
5. Gómez López, C. (25 de abril de 2020).  El próximo virus, mercados insalubres y COVID-19.
Diario Veterinario. ción de las explotaciones ganaderas con un peso creciente de las intensivas
y concentración de la industria cárnica y de la distribución de sus produc-
6. Diamond, J. y Wolfe, N. (22 de marzo de 2020).  El próximo virus. El País.
La COVID-19, una enfermedad emergente la COVID-19, nos obliga, como ocurrió con el ejemplo histórico referido, a
hacer efectivo el valor salud en todas las políticas. Habrá que evaluar las ca-
D &33"/"35Ĩ/&;"7"330 rencias sociosanitarias que se han hecho patentes y replantearnos el mode-
Escuela Nacional de Sanidad. Instituto de Salud Carlos III lo de desarrollo que nos ha llevado a esta situación. Habrá que actuar desde
la evidencia científica, en el ámbito local y en colaboración con una gober-
nanza global liderada por organismos y agencias supranacionales que velen,
OOO
4*/$0/ų*$504%&*/5&3&4&4A103-"4"-6%%&50%"-")6."/*%"%D

H acia mediados de los años 80 del pasado siglo el optimismo, que


dominó a la salud pública y a la medicina, acerca del control de
las enfermedades infecciosas entró en crisis. Las razones de dicho
optimismo eran reales: la mortalidad infecciosa dejó de ser, a lo largo del
siglo XX, el primer grupo de causa de defunción con un evidente impacto
en la mortalidad infantil, especialmente la postneonatal y la de 1 a 4 años;
se erradicó la viruela; se dispuso de terapias eficaces, así como de vacunas,
posibilitando la aplicación de políticas sanitarias y ambientales orientadas
a su control. De hecho, se consideraba que se había superado el tiempo his-
tórico en el que la enfermedad infecciosa, con sus ciclos epidémicos, se per-
cibía como un riesgo latente. Las epidemias habían dejado de ser una ame-
naza continua. Al mismo tiempo que se observaba en la población anciana
el incremento de la mortalidad infecciosa –diarrea, septicemia, neumonía–
como un hecho relacionado con el oportunismo microbiológico consecuen-

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
cia de la comorbilidad prevalente en este grupo de población.

REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19


Desde el propio ámbito científico se había consolidado el paradigma de
la etiología microbiana y se disponía de tecnología avanzada tanto diagnós-
tica como terapéutica y preventiva, que garantizaban el control de los pro-
cesos infecciosos, no solo los epidémicos.
La sensación de éxito frente al enemigo secular minusvaloró los descubri-
mientos de nuevos agentes microbianos responsables de nuevas enfermeda- Josep Bernabeu-Mestre
des infecciosas, las llamadas «enfermedades emergentes», es decir aquellas que Catedrático de Historia de la Ciencia en el Departamento de Enfermería Comunitaria,
aparecían por primera vez, o aquellas ya conocidas cuya baja incidencia ex- Medicina Preventiva y Salud Pública e Historia de la Ciencia de la Universidad de Alicante.
perimentaba un rápido crecimiento y una expansión de su ámbito geográfico1.

103 —
154 —

María Eugenia Galiana Sánchez


Profesora Titular de Enfermería Comunitaria en el Departamento de Enfermería Comunitaria,
1. Morse S.S. (1995). Factors in the emergence of infectious diseases. Emerging infectious diseases,
1(1), 7-15. Medicina Preventiva y Salud Pública e Historia de la Ciencia de la Universidad de Alicante.
La historia de la Organización Mundial de la Salud

Marcos Cueto
Fundação Oswaldo Cruz, Casa de Oswaldo Cruz
V. - R E F L E X I O N E S S O B R E L A C O V I D - 1 9
B
OOO

E s importante conocer la historia de la Organización Mundial de la Sa-


lud (OMS), especialmente después de las declaraciones desinforma-
das y oportunistas de presidentes como el de Estados Unidos, Donald
Trump. El objetivo del presente texto no es analizar las respuestas de la OMS
a la COVID-19 sino describir la trayectoria de esta organización para entender
las vicisitudes y la importancia de la cooperación internacional en salud.
Desde mediados del siglo XIX hasta poco antes de la Segunda Guerra
Mundial, se organizaron conferencias para uniformizar cuarentenas, es-
tablecer un sistema común de vigilancia epidemiológica y modernizar los
4*45&."4%&4"-6%D/$-64*7&4&$3&"30/%04"(&/$*"4%&$001&3"$*Ł/F-"Ű*-
ce International d’Hygiène Publique y la Sección de Higiene de la Sociedad
de Naciones (establecidas en París y en Ginebra en 1907 y 1920, respectiva-
mente). Sin embargo, estas no coordinaron plenamente sus actividades ni
tuvieron el reconocimiento político que merecían. Gracias al polaco Ludwik

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
Rajchman, la medicina social europea cobró en la Sección de Higiene una
dimensión mundial realizando trabajos en China y otras regiones del mun-
do1. Según esta corriente, atender los problemas de salud no se reducía a
registrar y controlar la transmisión de enfermedades infecciosas, sino que
exigía una reforma de los sistemas de salud y una mejora de las condiciones
de vida de los trabajadores.
Los retazos de la medicina social que quedaron después de la Segun-
da Guerra fueron un componente de la OMS concebida como una agen-
cia especializada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), creada en
104 —

1. Borowy, I. (2009). Coming to terms with world health: The League of Nations Health Organization,
1921-1946. Frankfurt and Main: Peter Lang. Rodríguez Ocaña, E. (1993). Por la salud de las nacio-
nes: higiene, microbiología y medicina social. Madrid: Akal.
&ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ 1945. Muchos políticos ansiaban construir un Estado de Bienestar, donde la
sanidad fuese una obligación gubernamental y un derecho ciudadano, en
Fresquet, J.L. (2009).  Biografías. Peter J. Safar (1924-2003).
contraste con el estado de guerra en que habían vivido muchas sociedades
Maxwell, J. (1971). The iron lung: halfway technology or necessary step. durante los años anteriores. En su primera asamblea de 1948, la OMS eligió
New England Journal of Medicine, 285, 1366-1388. como director para cumplir un mandato de cuatro años a Brock Chisholm,
6/14*26*"53"$"/"%*&/4&*/ų6&/$*"%0103-".&%*$*/"40$*"-D4*.*4.0A
Porras, M.I. y Báguena, M.J. (2003). La respuesta institucional y científi-
aprobó una Constitución con una frase memorable inspirada en la medicina
ca frente a la enfermedad a través de los casos de Madrid, Valencia y Casti-
social: «la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y
lla-La Mancha. Atención sanitaria a la polio y sus secuelas y reintegración
no solamente la ausencia de enfermedades»2.
social de las víctimas. En M.I. Porras Gallo, M. Ayarzagüena, J. de las Heras
-$0/ų*$50.ć4"(6%0&/-"%63"/5&-"6&33" 3Ĩ"LŹƁżƀBŹƁƁŹM0$6-
y M.J. Báguena Cervellera (Coords.). El drama de la polio. Un problema social y

CONTROL, PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


rrió a comienzos de los años cincuenta, cuando la Unión Soviética y los re-
familiar en la España franquista (pp. 94-119). Madrid: La Catarata.
gímenes de Europa del Este se retiraron de la agencia por considerar que
Porras, M.I. y Ballester, R. (febrero, 2008). The incorporation of medical estaba cerca de la política exterior de los Estados Unidos. Los soviéticos
technology for the treatment of the acute stage of poliomyelitis in Spain. Tra- cambiaron su posición después de la muerte en 1953 de Joseph Stalin, quien
bajo presentado en la Seventh European Social Science History Conference, Lisboa. tenía una línea dura contra los norteamericanos, y regresaron a la OMS. Los
norteamericanos creían que su enfrentamiento ideológico y político con la
Stanton, J. (2003). Supported lives. En: R. Cooter y J. Pickstone (Eds.), Com-
/*Ł/07*ę5*$"&9*(Ĩ"%045*104%&"$$*0/&4E$0/ų*$504.*-*5"3&4-*.*5"%04
panion to Medicine in the Twentieth Century (pp. 607-609). London: Routledge.
en algunas partes del mundo y competencia dentro y fuera de la ONU y la
 OMS. En 1953, el médico carioca y exbecario de la Fundación Rockefeller,
 Marcolino Candau, fue elegido director de la OMS. Gracias a sus contactos

 con los salubristas norteamericanos que lo consideraban uno de los suyos,
 y también por su habilidad y competencia, sería reelegido en el cargo hasta

 1973. Candau ayudó a consolidar la agencia como la autoridad mundial de

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
 información epidemiológica y el centro de cooperación de expertos en dife-

 rentes temas cuyos informes orientaban el trabajo médico, científico y sa-
 nitario. Asimismo, la OMS incorporó a países que no eran parte de la agen-

 cia como España, estableció oficinas regionales en todos los continentes
 y construyó el moderno edificio que utiliza hasta ahora en Ginebra3. Aun-

 que trabajaba principalmente por consenso, es decir sus decisiones no eran




 2. Farley, J. (2008). Brock Chisholm, the World Health Organization and the Cold War. Vancouver:
 UBC Press.
Rosa Ballester Añón

105 —
152 —

3. Ballester Añón, R. (2016).  España y la Organización Mundial de la Salud en el contexto de la


Catedrática emérita de Historia de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
historia de la salud pública internacional (1948-1975). Valencia: Anales de la Real Acadèmia de
Vicepresidenta de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana. Medicina de la Comunitat Valenciana.
supranacionales, muchas de sus recomendaciones fueron incorporadas en contra la Poliomielitis instalado en el Hospital del Rey contaba con este tipo
legislaciones nacionales. Con Candau ocurrió el fallido programa de erra- de aparatos, además de los instalados en otros hospitales y centros asis-
dicación de la malaria, una enfermedad rural extendida en países en desa- tenciales como el Hospital del Niño Jesús y el Sanatorio Marítimo Nacio-
rrollo. Una de las principales metáforas que surgió en la campaña fue que nal de la Malvarrosa de Valencia. El servicio del Hospital del Rey contaba
serviría para eliminar el comunismo puesto que esta ideología se propagaba con 130 camas y dos salas de respiración artificial, una con siete pulmones
entre poblaciones desesperadas por el hambre y la enfermedad. El esfuer- de acero y otra con tres respiradores de presión positiva y negativa para
zo fracasó porque quienes diseñaron la campaña no anticiparon adecuada- utilizar, a través de una traqueotomía, junto a unos respiradores tipo co-
mente que las especies del mosquito Anopheles y del parásito Plasmodium, raza utilizados para la rehabilitación respiratoria. El ayuntamiento de Va-
causante de la enfermedad, resistirían tanto al insecticida DDT como a los lencia compró un pulmón artificial en 1950 que fue anunciado en la pren-
medicamentos, ni tampoco que los gobiernos no tenían recursos o no qui- sa local como «el primer pulmón de acero importado en España». Desde

CONTROL, PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


sieron invertir en tareas más costosas como la protección anti-mosquito de instancias profesionales se urgió para que se incluyeran competencias
las viviendas de los campesinos. De cualquier manera, la campaña significó técnicas para el manejo de estos respiradores, en la formación de médicos
una reducción considerable temporal de la malaria (la enfermedad volvió y enfermeras. Hay constancia del perfecto conocimiento de las novedades
con furia a fines en los años ochenta) y permitió a la OMS reivindicar por que se iban produciendo en el extranjero sobre las diversas modalidades
un tiempo un triunfo. de respiradores que se iban presentando en los sucesivos simposia de la
Candau era el director de la agencia cuando se inició una de las princi- Asociación Europea contra la Poliomielitis, como el celebrado en Madrid
pales victorias de la OMS: la erradicación de la viruela. Ella fue fruto de la en 1958. Pero, ciertamente, no pudieron cubrir todas las necesidades en
colaboración entre los soviéticos y los Estados Unidos y de una estrategia los brotes agudos cuando se disparó el número de casos, que, a finales de
denominada «vigilancia y contención» que se concentraba en la identifica- los años cincuenta superaba los 2.000.
ción de casos y la vacunación de todos sus contactos más que en campañas Con el éxito mundial de los programas de vacunación y la llegada de
de vacunación masiva. La viruela desapareció en 1980 –hasta hoy la única ventiladores modernos que controlaban la respiración a través de la intuba-
enfermedad eliminada por acción humana–$6"/%0&-%"/ę4"ų%"/"- ción de la vía respiratoria, el uso del pulmón de acero declinó bruscamente.
hler era director. Entre 1973 y 1988, los años en que Mahler estuvo a la ca- En 1988, la 41ª Asamblea Mundial de la Salud, a la que asistieron delega-

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
beza de la OMS, la agencia gozó de gran prestigio. Estaba contribuyendo a dos de 166 Estados miembros, adoptó una resolución sobre la erradicación
disminuir el impacto de las enfermedades infecciosas, mejorar la cobertura mundial de la poliomielitis que marcó la creación de la Iniciativa de Erradi-
de vacunación entre los niños, combatir enfermedades tropicales desaten- cación Mundial de la Poliomielitis, encabezada por la Organización Mundial
didas por la industria farmacéutica, demandar la existencia de una lista de de la Salud (OMS), la Asociación Rotaria Internacional, los Centros para el
medicamentos esenciales que deberían ser accesibles a todos los países, y Control y la Prevención de Enfermedades de los EEUU (CDC) y el Fondo de
ampliar la expectativa de vida en muchos territorios. Un éxito comandado las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y que contó con el apoyo de
por Mahler fue la conferencia realizada en 1978 en Alma Ata, una ciudad asociados clave como la Fundación Bill & Melinda Gates. Como resultado de
provincial soviética, que proclamó la Atención Primaria de Salud (APS) co- una campaña de vacunación global a lo largo de los últimos treinta años, la
mo la principal estrategia sanitaria. Esta era «la asistencia sanitaria esen- poliomielitis prácticamente se ha erradicado en la mayor parte del planeta.
cial accesible a todos los individuos y familias con su plena participación» y Sin embargo, todavía se producen casos en algunos países en África y Asia,
106 —

151 —
donde ocurren brotes en grupos de personas que, por diversas circunstan-
cias, no han sido vacunadas.
La poliomielitis puede afectar los centros respiratorio y circulatorio en tuvo como lema «Salud para Todos». Aunque la expectativa de llegar a esta
el tronco del encéfalo y comprometer la función respiratoria. Cuando se meta en el 2000 fue demasiado optimista, el lema sigue inspirando a sani-
ven afectados el diafragma o los músculos intercostales se produce una in- taristas en todo el mundo.
suficiencia respiratoria y puede producir, incluso, la muerte. Esta situación Aunque la APS era un programa holístico para hacer de la salud un asun-
de auténtica angustia es la que los médicos comentaban en sus escritos y to intergubernamental transversal, algunas agencias como el Banco Mun-
en los testimonios orales que se han recogido de los profesionales a cargo dial y la UNICEF domaron este significado. En cambio, propusieron inter-
de este tipo de pacientes durante el periodo epidémico. Y ese fue el motivo venciones tecnológicas de bajo costo como las sales de rehidratación oral
principal para el uso de unos artefactos que ya se conocían desde los traba- para controlar las diarreas que mataban a niños en los países en desarrollo
jos de Philip Drinker (1894-1972) y Louis Agassiz Shaw Jr. (1886-1940) en los donde no había servicios seguros de agua y, sobre todo, la vacunación con-
años veinte del siglo pasado, pero que adquirieron una importancia decisiva tra las enfermedades prevenibles. Por otro lado, los seguidores de la ver-

CONTROL, PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


en las epidemias de polio. Se trata de los denominados pulmones de acero sión holística de APS se concentraron en la Promoción de la Salud, un mo-
(iron lungs), ventiladores de presión negativa que permitían a una persona vimiento liderado por la alemana Ilona Kickbusch, funcionaria de la OMS,
respirar cuando se había perdido el control de los músculos respiratorios. con el que se aprobó la iniciativa intersectorial de Ciudades Saludables para
La única forma de sobrevivir era estar introducidos dentro de estos tanques hacer la salud relevante en todas las políticas gubernamentales y en la vida
de acero que dejaban únicamente su cabeza al exterior. El interior de la cá- cotidiana, y así reducir la polución, manejar adecuadamente los residuos y
mara se cerraba herméticamente, manteniéndose en ella una circulación promover estilos de vida saludable.
de aire bombeado que, de forma periódica, aumentaba o reducía la presión, A partir de 1987, la OMS tuvo una repuesta innovadora al VIH/sida
con lo que se facilitaba la tarea de respirar imitando la fisiología de la res- gracias al norteamericano Jonathan Mann quien, desde un programa que
piración humana. Como hemos comentado, las salas de los hospitales se organizó con Mahler, vinculó la salud pública con los derechos humanos.
llenaron de pulmones de acero durante el brote de poliomielitis de los años Según Mann, no se debía discriminar o aislar a las personas que vivían
1940 y 1950 y, si bien suponían en muchos casos la única forma de sobrevivir con esta enfermedad, como se hacía en otras epidemias. Lo más eficaz y
hasta que los síntomas mejoraran (lo cual no sucedía en todos los casos), la solidario era respetar la dignidad de las personas afectadas y reclutarlas
imagen de las personas –la mayor parte de ellas, niños– encapsuladas en para la prevención y tratamiento. Sin embargo, a mediados de los años

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
estos aparatos, a veces durante varias semanas o meses, despertaban una noventa –cuando el director era el médico japonés Hiroshi Nakajima– la
profunda compasión y fueron un acicate para sensibilizar a la población y OMS no mantuvo su liderazgo en la lucha contra el VIH/sida (Mann fue
para aportar recursos para la investigación en la producción de vacunas por forzado a renunciar) y se formó una nueva agencia multilateral que asu-
parte de los Estados y de fundaciones privadas, en particular en EEUU, don- mió ese papel: el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/
de el propio presidente Franklin D. Roosevelt resultó afectado. sida (ONUSIDA). Algo de ese liderazgo fue recuperado cuando el sur-co-
En España, desde 1940, parte de los sanitarios tuvieron interés en usar reano Jong-Wook Lee apoyó en 2003, desde la dirección de la OMS, la dis-
los respiradores Drinker, pero, según testimonios como los del neurólogo tribución gratuita de antiretrovirales entre los más necesitados; un pro-
José M. Izquierdo Rubin (1918-1956), la mayor parte de los hospitales espa- :&$50*/ų6&/$*"%0103&-130(3"."#3"4*-&Ļ026&%&4%&ŹƁƁž$0/4*%&3"#"
ñoles carecía de estos aparatos. Para atender a las víctimas, desde el régi- estos medicamentos un bien público y no una mercancía.
men franquista comenzaron a adoptarse medidas legislativas y creación de Entre 1988 y 1998, la OMS estuvo dirigida por Nakajima, criticado por
150 —

107 —
centros y servicios sanitarios especializados, aunque la mayor parte de ellos no tener capacidad de gestionar y hasta de ser corrupto. Las críticas fue-
apenas cristalizaron hasta la década de los sesenta. El Servicio Nacional ron más agudas en el contexto de gobiernos neoliberales, como el de Ro-
nald Reagan, que censuraban a la ONU sin ofrecer una alternativa para las geográfica, hasta que se inició su control y posterior erradicación, en algu-
relaciones multilaterales. El origen de la crítica se encontraba en la desco- nas partes del mundo, merced al desarrollo de las vacunas, la primera de
lonización e independencia de numerosos países de África, Asia y el Caribe, ellas, la inyectable de gérmenes inactivados, desarrollada por Jonas Salk, a
quienes se aliaron para hacer valer sus votos en las asambleas de la ONU y partir de 1955. Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversi-
la OMS, en las que hasta comienzos de los setenta había imperado la hege- ble (generalmente de las piernas), y en un 5% a 10% de estos casos, los pa-
monía norteamericana. Otra inspiración de la crítica neoliberal fue su des- cientes fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.
precio a los programas sociales estatales ya que la OMS fue considerada un La expansión mundial de la poliomielitis se relaciona con las circuns-
ministerio mundial de la salud. tancias que concurrieron en torno a la Segunda Guerra Mundial, como los
La OMS demoró en contestar a estos cuestionamientos y le costó adaptar- desplazamientos masivos y las deplorables condiciones de vida. La gravedad
se a la globalización económica cuando adquirieron protagonismo el Banco del problema, que afectó fundamentalmente a países europeos –los nórdi-

CONTROL, PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


Mundial, la Fundación Gates, Médecins sans Frontières y los activistas de salud. cos en primer lugar– y norteamericanos, sobre todo en los años cuarenta,
En los años siguientes al fin de la Guerra Fría, la OMS ya no era el único or- favorecieron la creación de entidades supranacionales como la Asociación
ganismo sanitario internacional como lo había sido. Entre 1998 y el 2003, la Europea contra la Poliomielitis, las conferencias internacionales sobre el
OMS volvió a ganar credibilidad gracias a su directora Gro Harlem Brundt- particular y las reuniones e informes técnicos de los grupos de expertos de
land de Noruega, una experimentada política cercana a los planteamientos la recién creada Organización Mundial de la Salud.
neoliberales, que quiso que la agencia fuese un actor importante en el esce- Peter Safar (1924-2003), médico de origen vienés exilado a los EEUU en
nario mundial, mejorando las relaciones de los salubristas con las empresas el periodo de ocupación nazi, fue uno de los pioneros de la aplicación y di-
farmacéuticas y promoviendo alianzas público-privadas contra las principa- fusión de los llamados primeros auxilios. En 1950, Safar creó un área de cui-
les enfermedades. Una conquista de Brundtland fue el Convenio Marco para dados intensivos en la que mantenía a los pacientes sedados y ventilados.
el Control del Tabaco de 2003; el primer tratado obligatorio en salud dirigido Las epidemias de poliomielitis, obligaron a concentrar a los pacientes con
a reducir drásticamente el consumo de la causa de varias enfermedades. parálisis respiratoria en unidades llamadas de «respiración artificial». Es-
Jong-Wook Lee sucedió a Brundtland como director de la OMS. Además tas unidades nacieron de la necesidad de vigilar y ventilar constantemen-
de la mencionada distribución de los antiretrovirales, animó una Comisión te a los enfermos. Los primeros servicios de respiración artificial fueron

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
de Determinantes Sociales de la Salud para reducir las inequidades sociales desarrollados en Dinamarca, en Suecia y en Francia. Una enfermedad pa-
y sanitarias entre los países, y dentro de los mismos, que sustentaban mu- ra la que no había una terapéutica adecuada y para la que se utilizaron
chas enfermedades4. Muchos expertos consideraban que esta propuesta era diversas técnicas de fisioterapia, las más o menos agresivas técnicas qui-
la continuidad de la propuesta holística de la APS. Lamentablemente, Lee rúrgicas y los tratamientos ortopédicos para corregir las deformidades,
murió repentinamente en 2006, antes que fuese reelegido para un segundo una vez instauradas. Aunque no se circunscribieron a estas epidemias de
mandato como director. A pesar de ello, la propuesta de Determinantes So- polio, las primeras unidades centrales de tratamiento y cuidado intensivo
ciales siguió entusiasmando a salubristas en diferentes partes del mundo. en el sentido actual de este concepto fueron instaladas, por iniciativa de
Safar, en Baltimore en 1958 y en Pittsburg en 1961. Con el paso del tiempo
estas unidades fueron creándose en hospitales de todo el mundo a la par
de los avances tecnológicos y el desarrollo de la medicina, siendo el punto
108 —

149 —
de partida de lo que hoy es un área muy importante con entidad propia
4. Cueto, M., Brown, T. y Fee, E. (2019). A History of the World Health Organization. Nueva York: dentro del sistema asistencial.
Cambridge University Press.
Las unidades de medicina intensiva como respuesta La doctora Margaret Chan, de Hong Kong, sucedió a Lee. Chan, quien te-
tecnológica y humanitaria a las epidemias de poliomielitis /Ĩ"&91&3*&/$*"&/-"-6$)"$0/53"-"*/ų6&/;":%&4%&-")"#Ĩ""%7&3-
de mediados del siglo XX tido de su inminente peligro en repetidas oportunidades, recibió elogios y
críticas por su respuesta a los brotes de H1N1 (2009) y Ébola (2014). Muchos
Rosa Ballester Añón expertos consideraron que se demoró en responder a la epidemia de Ébola
Universidad Miguel Hernández de Elche que atacó al África occidental. Para unos pocos el problema era la falta de
Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana recursos para implementar el Reglamento Sanitario Internacional aproba-
do en 2005. En 2017, varios países en desarrollo apoyaron la candidatura del
etíope Tedros Ghebreyesus en una elección que, por primera vez, se rea-
OOO
lizaba en la Asamblea General con todos los países (y no como era la cos-

CONTROL, PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


tumbre en el Comité Ejecutivo, donde 32 expertos seleccionaban el director;

L
una decisión ratificada posteriormente por la Asamblea). Los competidores
a creación de unidades especializadas en el tratamiento de enfermos
de Tedros Ghebreyesus fueron respaldados por los Estados Unidos y países
críticos es una novedad contemporánea. Paciente crítico es aquel en
europeos, lo que significó que poco después de su elección el etíope tuviese
situación clínica de disfunción o fracaso de uno o más órganos, con
que restablecer puentes con sus contendientes. Como su antecesora, Ghe-
riesgo vital, real o potencial, que requiere asistencia sanitaria especializa-
breyesus priorizó la promoción de la Cobertura Universal de Salud (CUS),
da y continuada en un área específica –las unidades que a lo largo de tiem-
que significa garantizar servicios sanitarios gratuitos y de calidad; un obje-
po han adquirido diferentes nombres: medicina crítica, medicina intensi-
tivo apoyado por diversas agencias y gobiernos del mundo.
va– cuya herramienta fundamental de trabajo es la aplicación sistemática
Desde hace algunos años, la OMS reconoce la necesidad de una reforma
de los medios de tratamiento de soporte vital. Uno de sus elementos son
interna para mejorar su transparencia, eficacia, comunicación, tener un ba-
los sistemas de respiración artificial. Con ocasión de la pandemia de la CO-
lance de género entre sus funcionarios y evitar cualquier problema de co-
VID-19, estas unidades aparecieron frecuentemente en los medios de co-
rrupción. Otro de los principales retos de la agencia es aumentar sus recursos
municación, en especial en la fase de crecimiento exponencial de los casos,
–escasos para las tareas que tiene que enfrentar– y recuperar el control de su

LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
por la importancia de las mismas en la resolución de los estados clínicos de
presupuesto porque las donaciones de los países industrializados, que repre-
mayor gravedad, por su escasez para hacer frente a un creciente número de
sentan más de dos cuartas partes de sus gastos, son dirigidas a objetivos que
pacientes que requerían este servicio y, muy en particular, por la inexisten-
no pueden ser alterados. Asimismo, es necesario modificar el perfil biomédi-
cia de suficientes sistemas de respiración artificial para el tratamiento de
co de sus funcionarios, contratando a más científicos sociales, educadores y
las complicaciones respiratorias.
otros profesionales. De suma importancia es que la agencia confirme su in-
El desarrollo de estas unidades especializadas de vigilancia, cuidados y
dependencia, adquiera poderes supranacionales e intervenga en el diseño de
tratamiento de pacientes críticos fueron propiciadas, en gran medida, por
la futura cooperación multilateral y gobernanza mundial en salud. La historia
la poliomielitis, una enfermedad causada por tres tipos de poliovirus del
de la salud internacional demuestra que, cuando no ha existido esta coopera-
género de los enterovirus. Es muy contagiosa, afecta sobre todo a los niños
ción, las víctimas han sido la paz y la vida de los más pobres.
menores de cinco años y puede invadir el sistema nervioso central y cau-

109 —
148 —

sar parálisis (por ello popularmente fue conocida como «parálisis infantil»). Marcos Cueto
Adquirió carácter epidémico desde mediados del siglo XIX hasta los años Miembro de la Fundação Oswaldo Cruz, Casa de Oswaldo Cruz y editor de la revista
cincuenta del pasado siglo, con brotes de creciente magnitud y extensión História, Ciências, Saúde-Manguinhos.
las  diferencias de contexto. Las motivaciones en el siglo XIX no son exac-
I V. - C O N T R O L , P R E V E N C I Ó N , Y T R A T A M I E N T O
DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS
N tamente las mismas que hoy día, pues existe una larga experiencia acu-
mulada en la vacunación y una extensa panoplia de vacunas incorporadas
a nuestras costumbres sanitarias. No se debería caer en la mera descali-
ficación de este tipo de actitudes. Bien al contrario, deben ser observadas
y estudiadas para poder extraer alguna enseñanza. Por último, será pre-
ciso rehuir de la tentación reduccionista. La vacuna contra la COVID-19
será sin duda una herramienta importante y decisiva en la prevención de
la enfermedad. Pero de poco valdrá si, por pereza, comodidad o motiva-
ciones políticas y económicas, no va  acompañada de medidas de carácter

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sociosanitario, como inversiones en los sistemas de salud, atención prima-
ria, vigilancia epidemiológica y salud pública, formación del personal sa-
nitario, así como en otras de más profundo calado dirigidas a recortar las
desigualdades sociales. Ese futuro está por escribir.



























Ricardo Campos

147 —
Investigador Científico del Instituto de Historia del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
verso» de las vacunas sufrió un notable impulso, incorporándose otras nue- El «portador asintomático» en perspectiva histórica:
vas (antirrábica y anticolérica) que serían completadas a lo largo del siglo el caso de Typhoid Mary
XX con más vacunas y el establecimiento de los calendarios vacunales.
Volviendo a nuestros días y al anhelado descubrimiento de la vacuna Jon Arrizabalaga
contra la COVID-19, tal vez no estaría de más plantearse algunas cuestiones Institución Milá y Fontanals de investigación en Humanidades.
que están enraizadas en la propia historia de la vacunación. Las promesas Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona)
de que la vacuna nos permitirá volver a tener una vida normal, entendida
como la que teníamos antes de la actual pandemia, deberían ser, a la luz de
OOO
la historia, cuestionadas o, cuanto menos, matizadas. Así, entre otras mu-
chas, tal vez sería conveniente tener presentes las siguientes cuestiones.

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En primer lugar, pese a los denodados esfuerzos científicos por dar con la
no de los aspectos más preocupantes de la actual pandemia de la
vacuna, debe contemplarse un escenario más que posible de competencia
COVID-19 es la transmisibilidad del coronavirus causante, el virus
entre los laboratorios, tanto públicos como privados, por ser los primeros
SARS-CoV-2, por personas infectadas que permanecen asintomá-
en descubrirla y por extensión, en el caso probable de que haya varios tipos
ticas. A día de hoy sigue existiendo un notable margen de incertidumbre
de vacunas, por imponer la hegemonía de una de ellas en el mercado. En
en torno a la cuantificación del impacto de esta vía de transmisión de es-
segundo lugar, está la cuestión de quiénes serán los  beneficiarios de la va-
ta enfermedad.  Según la OMS, esta vía de contagio podría representar
cunación ¿Será universal y gratuita? ¿Se vacunará solo a los grupos de riesgo
el 6% del total de nuevas infecciones, y se ve facilitada por una alta tasa
que se determinen como tales? ¿Todos los países tendrán acceso a la misma
de infectados asintomáticos (hasta un 40% del total) así como por el largo
o solo los económicamente más poderosos? Preguntas, cuyas respuestas se
periodo de incubación de enfermedad (entre 7 y 14 días) hasta la aparición
basarán en criterios científicos, pero también en políticos y económicos,
de los primeros síntomas en el resto de las personas infectadas. Circuns-
pues el mercado de la vacuna existe en el siglo XXI, al igual que en el XIX.
tancias todas ellas que ayudan a explicar la rápida propagación global de
En tercer lugar, cuando se anuncia una fecha aproximada para la vacuna,
la pandemia, y las grandes dificultades con las que las autoridades sanita-
no parece que se tome en consideración  su fabricación y los  problemas
rias de un creciente número de países siguen topándose para contener su
técnicos, de recursos y  éticos que conllevará producirla. Ello descontando
diseminación entre la población, cuando no se logra controlar los brotes
posibles problemas y contraindicaciones que puedan surgir en los inicios de
en las etapas más tempranas.
su aplicación, que a buen seguro alimentarán los argumentos de los antiva-
En la epidemiología de la era microbiológica, el «portador asintomáti-
cunistas,  muy activos en redes sociales:$0/6/104*#-&*/ų6+0&/-"01*/*Ł/
co» ha desempeñado y desempeña, de modo inconsciente la mayor parte
pública como han expresado  algunos artículos recientemente. El movimien-
de las veces, un papel clave como vector y reservorio de infecciones. Su
to antivacunas, en sus distintas variantes, constituye el cuarto factor a
figura es, pues, fundamental para comprender tanto la capacidad de di-
tomar en cuenta en el escenario inmediato11. Sin embargo, aunque hay
seminación de no pocas enfermedades transmisibles como su presencia
constantes históricas en el mismo, hay que marcar también con claridad
silente y potencial reavivamiento, cualesquiera que sean los tipos de pa-
tógenos causantes (bacterias, virus, parásitos, hongos) y sus vías de difu-
146 —

sión (aire, agua, alimentos, artrópodos, fómites). En términos históricos,

111 —
11. Lopera Pareja, E.H. (2016). El movimiento antivacunas. Argumentos, causas y consecuencias.
Madrid: Los Libros de La Catarata. Millward, G. (2019).  Vaccinating Britain: Mass Vaccination
and the Public Since the Second World War. Manchester: Manchester University Press. Salva-
dori, F., Vignaud, L-H. (2019). Antivax. La résistance aux vaccins…
su comprensión racional vino de la mano de la inmunología, disciplina probar si había prendido y extraerle de la pústula la linfa para mantener la
surgida por desgajamiento de la microbiología, y que tiene como objeto el cadena. Ese vacunador también podía ser considerado un intruso, alguien
estudio de la inmunidad y sus fenómenos. lejano a la comunidad; de ahí la preferencia por las redes alternativas de
En el marco del desarrollo temprano de esta nueva disciplina, el caso de vacunación. Por otra parte, los mensajes científicos podían confundir a la
la cocinera irlandesa Mary Mallon en la Nueva Inglaterra de comienzos del población: la necesidad de revacunar, la proliferación de institutos de vacu-
siglo XX evidenció la existencia de personas aparentemente sanas transmi- nación con distintas técnicas y en constante competencia por hacerse con
soras de enfermedades infecciosas –la figura actualmente conceptualizada la hegemonía del mercado de la vacuna a nivel local o estatal, la negación
como «portador asintomático»–. Lo que sigue es, con algunas modificacio- de los efectos secundarios, etc., no contribuían a crear un clima de con-
nes, el relato de este llamativo caso tal como se recoge en un libro reciente fianza. Por último, estaba la legislación sobre la vacunación. Inglaterra
de divulgación histórico-médica1. en 1857 la implantó7. Alemania lo hizo en 1874, México en 1891, Francia en

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En el preciso momento en el que se cerraron tras ella las puertas del 1902 y España, aunque de manera incompleta en 19038. Las consecuencias
hospital cuarentenario de la isla neoyorquina de North Brother aquel día de de la obligatoriedad fueron contradictorias. Se produjo, no cabe duda, un
finales de 1907, el ingeniero sanitario George A. Soper pudo por fin respirar aumento de la vacunación entre la población, pero también una reacción
aliviado. Acababa de ponerse término de la mejor manera posible a una pe- contra la obligatoriedad de la misma como en el caso de Gran Bretaña,
ligrosa amenaza y él, además, podía dar por cerrado uno de los casos más alegando una intromisión en las libertades de los ciudadanos9. Por otra
curiosos de su carrera. Todo había comenzado el año anterior, cuando Geor- parte, estaba la importante cuestión de los gastos de vacunación a los po-
ge Thompson, el arrendador de una lujosa casa de veraneo de Oyester Bay, bres, que durante buena parte del siglo XIX y del XX corrían a cargo de la
cerca de Long Beach, solicitó sus servicios. Semanas atrás había alquilado beneficencia pública o de la caridad filantrópica de los institutos privados
su casa a la familia del señor Charles Henry Warren, por entonces presiden- de vacunación, cuando no de contratas de instituciones públicas a enti-
te del Banco Lincoln. Al principio todo había ido bien, pero a los pocos días dades privadas para que realizaran las tareas que tenían encomendadas,
de su llegada la hija de los Warren había caído enferma. Enseguida se su- como fue el caso de Madrid entre 1887-190410.
marían su madre, la señora Warren, dos criadas y el jardinero. Los médicos A pesar de todas estas dificultades –muchas veces olvidadas en los re-
habían sido tajantes: todos ellos padecían fiebres tifoideas. Una enfermedad latos oficiales– lo cierto es que a partir del surgimiento de la microbiología
resultado de la infección bacteriana transmisible por vía fecal-oral a través gracias a los descubrimientos de Louis Pasteur y de Robert Koch, el «uni-
del agua o los alimentos, cuyo agente causal –la Salmonella typhi– había si-
do identificado por dos patólogos bacteriólogos alemanes: Karl Joseph Eber-
5)A26*&/-0"*4-Ł&/ŹƀƀŸ:&03()&0%036(645"Ŷ:A26*&/$0/'*3.Ł
la identidad del patógeno en 1884. Habitualmente no es grave y se supera
tras dos semanas en cama, pero provoca dolores de cabeza, fiebre elevada 7. Porter, D. y Porter, R. (1988).  The politics of prevention: anti-vaccinationism and public health
in nineteenth-century England. Medical History, 32(3), 231-252.
y diarreas, pudiendo en ocasiones resultar fatal. A George Thompson, sin
embargo, la noticia podía comportarle la ruina de su negocio inmobiliario, 8. Porras Gallo, M.I. (2004).  Luchando contra una de las causas de invalidez: antecedentes, con-
texto sanitario, gestación y aplicación del decreto de vacunación obligatoria contra la viruela de 1903.
pues la afección se daba habitualmente en lugares pobres e insalubres, no Asclepio, 56(1), 145-168.

145 —
112 —

9. Durbach, N. (2000). They Might As Well Brand Us’: Working-Class Resistance to Compulsory
Vaccination in Victorian England. Social History of Medicine, 13(1), 45-62.
1. Yuste, C.A. y Arrizabalaga, J. (2020). La cocinera tóxica. En C.A. Yuste y J. Arrizabalaga, Eso no
estaba en mi libro de Historia de la Medicina (pp. 295-299). Córdoba: Almuzara. 10. Campos, R. (2001). La vacunación antivariólica en Madrid…
$".#*"/%0%&/0.#3&$*/$07&$&4D/130$&404"-1*$"%0%&$0/ų*$504&/53& en casas lujosas y bien situadas como la suya, ni entre familias pudientes
médicos vacunadores de distintas instituciones, alimentados por la suscep- como los Warren. Se apresuró por encontrar una respuesta, mandando ana-
tibilidad y la pretensión de poseer la vacuna de mejor calidad3. lizar el agua potable, los lácteos, el único retrete interior de la casa, su fosa...
En segundo lugar, frente al discurso recurrente a las resistencias de la e incluso las almejas que vendía una anciana en la playa cercana, sin hallar
población a vacunarse, existieron problemas técnicos que frenaron la ex- rastro alguno de Salmonella typhi. Desesperado y viendo que ni los Warren
tensión de la vacunación. Especial interés suscitan las controversias médi- ni ninguna otra familia querrían alquilar su casa el próximo verano, había
cas sobre la trasmisión de la sífilis (sífilis vaccinal) que provocaba la vacu- acudido a Soper por recomendación de unos amigos.
nación brazo a brazo, la conveniencia de utilizar la vacunación animal, la Al principio Soper tampoco logró dar con nada sospechoso. Antes de su
pérdida de la calidad de la linfa y los problemas de conservación y distri- llegada ya se habían examinado cuantos alimentos y lugares él investigara
bución de la misma o la necesidad de revacunar a la población. En tercer y nada parecía indicar que el foco se encontrara en ninguno de ellos. De ahí

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lugar, estaban las resistencias a la vacunación y el surgimiento de grupos que comenzara a preguntarse si tal vez el patógeno se hallaba en una per-
antivacunistas que hacia mediados de siglo contaban con organizaciones sona. Calculó cuándo había desarrollado su enfermedad la hija del banque-
muy activas como en el caso de Inglaterra. Los argumentos de estos grupos ro, sumó el periodo de incubación de la enfermedad –unas dos semanas– y
eran variopintos e iban desde los que se basaban en criterios científicos, empezó a estudiar a cuantas personas hubiesen pasado por la casa en aquel
hasta los de corte religioso o los de derechos civiles4. No obstante, no siem- lapso de tiempo. Para su sorpresa descubrió que los señores Warren habían
pre todas las resistencias fueron tales o eran producto de la ignorancia que decidido cambiar de cocinera dos semanas antes de que su hija manifestase
les atribuían los partidarios de la vacunación5. La transmisión de la sífilis su enfermedad. A esas alturas, sin embargo, la nueva cocinera ya se había
vaccinal fue una realidad que fue negada sistemáticamente hasta que se ad- marchado sin dejar señas donde localizarla: al producirse los primeros ca-
mitió y tuvo como consecuencia el retraimiento de sectores de la población sos, había decidido abandonar la casa asustada. Podría tratarse de una pista
ante la vacuna6. También hay testimonios de la existencia de redes popu- significativa, pero tampoco había logrado averiguar mucho más de ella. En
lares de vacunación de carácter horizontal, como la existente en Barcelona el poco tiempo que había parado en la casa, quienes habían tenido contacto
en 1862, de las que estaban excluidos los médicos, o incluso de madres que con ella solo alcanzaban a describirla como una mujer rubia, alta, robusta
vacunaban ellas mismas a sus hijos. Estos fenómenos eran incluidos en el y de origen irlandés. Efectivamente una buena cocinera, le habían dicho,
saco común de las resistencias. En otras ocasiones estas no eran tanto ha- aunque no particularmente limpia –no veía necesario lavarse las manos con
cia la vacunación en sí misma como hacia las condiciones en que se vacu- asiduidad en la cocina– ni simpática. Al menos era algo.
naba. Hay que tener en cuenta que en la técnica brazo a brazo, el vacunador Como más tarde relataría el mismo Soper2 y muchos años después re-
tenía que volver a ver al niño una semana después de vacunarle para com- cogería en una crónica del caso el escritor y cocinero Anthony Bourdain3, el
siguiente paso que decidió dar fue acudir a la agencia de colocación que la
había recomendado. Allí le facilitaron una lista de los últimos lugares donde
3. Campos, R. (2001).  La vacunación antivariólica en Madrid en el último tercio del siglo XIX.
Entre el especialismo médico y el mercantilismo. Medicina e Historia, 4, 1-15. Campos, R. (2004). La había trabajado, como la casa de Henry Gilsey en Sands Point, Long Island,
creación del Instituto Nacional de Vacunación… la casa de verano de J. Coleman Drayton en Dark Harbour, Maine, y el bal-
4. Salvadori, F., Vignaud, L-H. (2019). Antivax. La résistance aux vaccins du XVIIIe siècle à nos jours.
Paris: Vendemiare.
144 —

113 —
2. Soper, G.A. (1939).  The Curious Career of Typhoid Mary. Bulletin of the New York Academy of
5. Faure, O. (1993). Les Français et leur médecine au XIXe siècle. Paris: Belin. Medicine, 15(10): 698-712.

6. Agostoni, C. (2016). Médicos, campañas y vacunas… 3. Bourdain, A. (2001). Typhoid Mary: An Urban Historical. New York: Bloomsbury.
neario de moda de Tuxedo Park. Y, efectivamente, en todos ellos, al poco década de 1970. Sin embargo, esta historia, como han puesto de manifies-
tiempo de llegar esta cocinera, se habían producido casos de fiebres tifoi- to numerosos estudios en las últimas décadas, no se puede reducir a una
deas. Aquella había de ser la pista buena, así que siguió tirando metódica- cuestión de heroicidad científica y de contratiempos externos a la propia
mente del hilo de su itinerario laboral. Al final, la lista compuesta no podía ciencia. La historia de la vacuna contra la viruela es también la historia
resultar más inculpatoria. En 1900, en el pueblo neoyorquino de Mamaro- de las vicisitudes de las instituciones académicas, de los centros de va-
neck había trabajado brevemente para una familia hasta que todos enfer- cunación y de los científicos que trabajaban en ellas, entre otros muchos
maron. De allí se había trasladado a una mansión de Manhattan, donde de protagonistas1. Si cambiamos el foco y abandonamos el gran relato en fa-
nuevo se reproduciría la enfermedad, que en esta ocasión le habría de cos- vor de lo específico, de lo micro, el panorama cambia bastante. Tomaré un
tar la vida a la lavandera del servicio. Tras ello, se fue a trabajar a casa de un ejemplo histórico concreto para ilustrar mi afirmación.
abogado donde siete de sus ocho moradores también enfermaron. Después, A juzgar por los testimonios coetáneos –y por la historiografía– la va-

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en 1904, había ido a la mansión de Long Island, a la casa de vacaciones de cunación contra la viruela se extendió con rapidez por Europa en los años
Maine y al balneario de Tuxedo Park. inmediatamente posteriores a su descubrimiento. La Monarquía Hispánica
Ya lo tenía casi resuelto. De hecho, un par de años antes había leído la cró- financió la célebre Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806),
nica de un caso similar descrito nada menos que por Robert Koch con ocasión que capitaneó el médico de la armada Francisco Javier Balmis con el objeti-
de un brote de fiebre tifoidea en Estrasburgo. Allí, una panadera, aparente- vo de llevar la vacuna a las colonias. Su historia ha sido contada por histo-
mente sana, había contagiado de esta enfermedad a varios clientes. Se des- riadores2,  escritores y  cineastas. Me interesa resaltar, no obstante, que ese
cubrió que años atrás había superado unas fiebres tifoideas y en los análisis aparente inicio prometedor de la vacunación antivariólica se encontró ante
pudo comprobarse que su cuerpo aún despedía gérmenes de esta afección. Lo una realidad bastante compleja según avanzaba el siglo. Factores de diversa
mismo debía estar pasando en el caso que Soper estudiaba, si bien hasta la índole se interrelacionaron para ralentizar tan prometedores inicios, y los
fecha no se habían registrado otros similares en los Estados Unidos. El úni- de carácter científico-técnico no fueron menores. Dichos elementos en sus
co escollo aún pendiente de solventar era localizar a aquella peligrosa mujer. líneas generales fueron llamativamente similares en muchos lugares. Cinco
En marzo de 1907 una noticia le puso, por fin, de nuevo sobre la pista: la hija tuvieron un papel muy marcado. En primer lugar, las dificultades institu-
y la doncella de una familia en Park Avenue habían enfermado de fiebres ti- cionales para extender y garantizar la vacunación de la población en mu-
foideas. Para cuando se presentó en la casa, la hija ya había fallecido. Sus pa- chos países, que carecieron de algún tipo de organismo nacional que coor-
dres, destrozados, le confirmaron que habían contratado a una cocinera cuya dinara la vacunación. El caso de España en ese sentido fue proverbial. Hasta
descripción coincidía con la de aquella alta y robusta mujer irlandesa que él 1871 el Estado no acometió la tarea de crear un Centro Nacional de Vacuna-
buscaba. Y no solo eso: ella aún estaba a su servicio, trabajando en la cocina. ción, y aun así fue fundado y refundado hasta cuatro veces entre 1871-1877,
Soper no pudo contener su impaciencia. Rápidamente se dirigió en su bús-
queda con el objetivo de exponerle su teoría. Lejos de mostrarse interesada
por sus deducciones, la cocinera –efectivamente una irlandesa alta y robusta
llamada Mary Mallon– lo mandó a la calle, profundamente ofendida. Aunque
1. Darmon, P. (1986). La lonque traque de la variole. Paris: Perrin. Campos, R. (2004).  La creación del
reconoció que se habían producido aquellos casos, ella juró no haber tenido Instituto Nacional de Vacunación (1871-1877). Asclepio, 56(1), 79-110. Agostoni, C. (2016).  Médicos,
absolutamente nada que ver con ellos. campañas y vacunas. La viruela y la cultura de su prevención en México 1870-1952. México: Universi-

143 —
114 —

dad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Dr. José Máría Luis Mora.

2. Ramírez Martín, S.M. (2002). La salud del imperio: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.
Aranjuez: Doce Calles.
infantilizada. En cualquier caso, lo cierto es que se están volcando enormes Sin otra salida, Soper dejó que finalmente fuese el Departamento de Sa-
cantidades de recursos económicos públicos –también  privados– en la in- lud de la ciudad de Nueva York el que tomara cartas en el asunto. La en-
vestigación de la COVID-19, incluida la vacuna que habrá de permitirnos cargada de llevar el caso, la inspectora médica Sara Josephine Baker, aun
retornar a la «normalidad». Un ejemplo: la Unión Europea ha movilizado siendo consciente de que Mary no había cometido ningún delito, decidió
1.000 millones de euros extra en su programa de investigación e innovación detenerla para poder tomarle, contra su voluntad, muestras de heces y ori-
Horizon 2020 para conseguir la «Respuesta Global al Coronavirus». Por su na, y analizarlas. Mary por su parte seguía insistiendo en su inocencia, aun-
parte, los diferentes Estados también están llevando a cabo fuertes inver- que ya abundaban quienes habían empezado a llamarla «Typhoid Mary»
siones. En España, solo el CSIC ha lanzado recientemente  doce proyectos («María tifoidea»). Los análisis demostraron que Mary, pese a su aparente
con la participación de 150 grupos de investigación, relacionados con la lu- salud, era portadora del germen causante de la fiebre tifoidea; y aún hoy día
cha contra la COVID-19. Esta misma institución tiene en marcha tres pro- hay quienes sostienen que ella nunca llegó a enfermar, aunque eso parezca

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yectos para desarrollar una vacuna. Uno dirigido por Luis Enjuanes, basado poco probable. De cualquier manera, aquel diagnóstico llevó a las autorida-
en  replicones no infectivos, otro encabezado por Vicente Larraga, que busca des a recluirla precisamente en el ya referido hospital cuarentenario de la
la vacuna mediante  el uso de un gen de un antígeno del propio coronavirus isla neoyorquina de North Brother. Una pequeña isla del East River neoyor-
SARS-CoV-2 y el tercero a cargo de Mariano Esteban, consistente en gene- kino, deshabitada hasta que en 1885 se trasladó allí el Hospital Riverside;
rar vectores virales a partir de una modificación del  virus Vaccinia o virus una institución fundada a mediados del siglo XIX para tratar y aislar a pa-
vacuna, usado en la erradicación de la viruela. cientes infectados por la viruela, y que más tarde se utilizaría para el con-
Estos ejemplos de inversión económica y de esfuerzos científico-técni- finamiento cuarentenario de pacientes de otras enfermedades contagiosas.
cos en la búsqueda de una explicación del origen, de la dinámica del conta- ¿Caso cerrado? Casi. Mary hubiera permanecido allí por tiempo indefinido
gio, de la evolución clínica y de la terapéutica del SARS-CoV-2, son a la vez defendiendo su inocencia y negándose a que le extirpasen la vesícula –una
una muestra del poderío de las sociedades actuales del norte global y de su peligrosa operación que, le decían, la libraría de las bacterias–, de no haber
incertidumbre ante un fenómeno –la epidemia– que no es nuevo histórica- alcanzado al cabo de tres años un acuerdo con las autoridades. En lugar de
mente, pero que había pasado a ser una cuestión lejana, que afectaba a los ganarse la vida como cocinera, trabajaría como lavandera. E igualmente pon-
países del sur global. Sin embargo, las epidemias han sido una constante en dría buen cuidado en tratar de no contagiar a nadie. Un trato más difícil de
nuestra historia. Algunas de ellas han sido devastadoras en cortos espacios cumplir que de firmar: Mary Mallon era cocinera y no sabía ni quería hacer
de tiempo, como las pandemias de peste negra de 1347-1353 y de la gripe de otra cosa. Y menos ser lavandera, un oficio que estaba bastante peor pagado.
1918-1920. Otras han sido recurrentes y el saldo final de infectados –con De ahí que al cabo de unos meses cambiara su nombre por el de Mary Brown
sus secuelas posteriores– y de fallecidos resulta estremecedor. La viruela y volviera a buscar trabajo como cocinera. En 1915, un nuevo brote de fiebre
fue –resuena bien ese tiempo verbal en pasado– una de las enfermedades tifoidea con veinticinco afectados, dos de los cuales terminaron muriendo,
infectocontagiosas más mortíferas. La historia de la vacuna antivariólica volvió a poner a las autoridades sobre su pista. Efectivamente, Mary había
nos ha llegado en forma de relato heroico; de esfuerzos denodados de la pasado por las cocinas donde se había producido el brote. Esta vez la condena
ciencia para salvar a la humanidad, sorteando los obstáculos del desin- fue ejemplar: reclusión a perpetuidad en el mismo hospital cuarentenario de
terés de las autoridades y de la ignorancia del pueblo. Casi dos siglos de la isla de North Brother, donde fallecería dieciocho años después, a causa de
lucha para conseguir expandir la vacuna descubierta por Edward Jenner una neumonía. Moría la cocinera, pero no su leyenda: aún hoy día es corrien-
142 —

115 —
en 1796, con cambios tecnológicos en su producción y su aplicación, hasta te en los Estados Unidos referirse como «Typhoid Mary» a las personas pro-
llegar a la última dosis inoculada en algún lugar del planeta a fines de la pagadoras de algo indeseable, sean o no conscientes de ello.
Más allá de ser un espléndido ejemplo histórico de la figura de la perso- El extraño año 2020. Entre el 40 aniversario de la erradicación
na «portadora asintomática» de una infección, la historia de Mary Mellon de la viruela y la busca de la vacuna contra la COVID-19
demuestra los esfuerzos por contrapesar las medidas de salud pública con
las libertades civiles de los pacientes individuales, así como hasta qué punto Ricardo Campos
-"47"3*"#-&4%&$-"4&A&5/*$*%"%:(ę/&30*/ų6:&30/&/-"%&$*4*Ł/%&$0/- Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid)
finar a perpetuidad a esta cocinera irlandesa entre centenares de personas
igualmente portadoras crónicas de la fiebre tifoidea4. El Convenio Europeo
OOO
de Derechos Humanos (originariamente signado en 1950) sigue contem-
plando como una de las excepciones al «derecho a la libertad y a la seguri-

E
dad» de las personas, «la privación de libertad, conforme a derecho, de una
l pasado 8 de mayo se cumplieron cuarenta años de la declaración

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persona susceptible de propagar una enfermedad contagiosa»5. En Espa-
oficial por parte de la  33ª Asamblea Mundial de la Salud de la Or-
ña, esta medida extrema, justificada por el bien superior de proteger la sa-
ganización Mundial de la Salud (OMS) de la  erradicación de la vi-
lud pública, se ha aplicado por vía penal ante denuncias de comportamien-
ruela. Hasta el momento es la única enfermedad que ha sido erradicada y
tos antisociales causantes, de forma consciente, de enfermedades mortales
el medio utilizado para ese logro fue la intensa campaña de vacunación
o incurables (VIH/sida, hepatitis víricas, etc.). Ciertamente, el «estado de
mundial iniciada en 1958 gracias a las resoluciones  WHA11.54 y a la de
alarma sanitaria» ha comportado una serie de limitaciones a nuestra liber-
1967 WHA20.15 de la propia Organización Mundial de la Salud. Unos
tad de movimientos. Pero la historia debe ayudarnos a poner las cosas en su
años antes, en el otoño de 1977, se diagnosticó el último caso de contagio
sitio, sin perder el oremus ante los comportamientos incívicos y las denun-
natural de viruela. En condiciones normales, 2020 debería haber sido un
cias obscenas de una minoría insolidaria y estridente, a que hemos asistido
año de conmemoraciones de dicho evento. Sin embargo, la pandemia de la
en el transcurso de esta extraña y triste primavera.
COVID-19 se ha interpuesto de manera insidiosa y postergado el feliz ani-
versario. Lejos de celebrar la vieja, larga, sinuosa y exitosa historia de la

 vacuna contra la viruela, estamos angustiados. Y esperamos con ansiedad
 el descubrimiento científico de la vacuna contra la COVID-19.

 Muchas son las cuestiones que en los últimos meses ha suscitado la bús-
 queda de este remedio. Ha habido declaraciones optimistas, tal vez preci-

 pitadas, anunciando que pronto tendríamos una vacuna salvífica y otras
 que matizan, desde posiciones científicas, que será difícil tenerla antes de

 18 o 24 meses. Hay, no obstante, en todas estas declaraciones una tensión
Jon Arrizabalaga muy evidente –hija de nuestro tiempo– entre el deseo de la inmediatez y el
Profesor de Investigación en la Institución Milá y Fontanals de investigación en Humanidades tiempo de la investigación. En otro capítulo de este libro, María Jesús San-
(IMF), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona).
5&4."4&4/040'3&$&6/"*/5&3&4"/5&3&ų&9*Ł/40#3&-04 tiempos del conta-
gio, de la clínica y del laboratorio, en la que mostraba que eran tiempos des-
acoplados. A este respecto, quizá fuera conveniente añadir los tiempos de
116 —

141 —
4. Leavitt, J.W. (1996). Typhoid Mary, Captive to the Public’s Health. Boston: Beacon Press.
la política y los del deseo, estos últimos alimentados por una organización
5.  Convenio Europeo de Derechos Humanos (2013). Estrasburgo, Tribunal Europeo de los Dere-
chos Humanos (Consejo de Europa). económica y social que busca la quimera de lo inmediato en una sociedad
mostrado la eficacia de la vacuna [oral] tanto en medio urbano como rural El seguimiento de contactos como estrategia de control de
y la capacidad de conseguir altas tasas de cobertura a costes asumibles para las enfermedades venéreas: lecciones de nuestro pasado
la población».
Esta información, según la consejera, cambia radicalmente el modo co- Ramón Castejón Bolea
mo las autoridades deben afrontar en adelante el control del cólera, pues Universidad Miguel Hernández de Elche. Instituto Interuniversitario López Piñero
plantea que una estrategia que uniera la cobertura nacional con vacuna oral,
con el suministro de agua potable, saneamiento e intervenciones higiénicas
OOO
puntuales, eliminaría el cólera de Haití en el plazo de tres a cinco años con
un coste aproximado de 66 millones de dólares. A finales de octubre de 2016

E
la OPS/OMS anunció su apoyo a una campaña de vacunación contra el có-
n salud pública, una de las principales actividades de vigilancia epi-

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lera organizada por el Ministerio de Salud de Haití en las zonas devastadas
demiológica es el estudio de contactos. El seguimiento de contactos,
por el huracán Matthew, aprobando, junto con otros miembros del Grupo
o contact tracing, consiste en el proceso de identificación de personas
de Trabajo Mundial para la Lucha contra el Cólera, llevar 1 millón de dosis
que pueden haber estado en contacto con una persona infectada y de la ob-
de vacuna oral contra el cólera a Haití.  La nota finalizaba con una relación
tención posterior de información adicional sobre estos contactos. La salud
resumida de las organizaciones actuantes in situ, que incluían a UNICEF,
pública puede romper la cadena de transmisión de la enfermedad y preve-
GHESKIO, Partners in Health, los CDC, International Medical Corps y otros. El
nir una mayor difusión en la población mediante la identificación y cuaren-
programa que se financiaba era de vacunación, no para conseguir un sanea-
tena de estos contactos, así como a través de su seguimiento y el diagnósti-
miento eficiente ni una política de vivienda saludable.
co precoz de los infectados.
Ante estos planteamientos, resulta obvio que el interés estratégico de
Desde una perspectiva histórica la aparición e importancia de esta prác-
los patrocinadores selecciona los medios a emplear. Conseguir viviendas
tica se relaciona con el cambio en las preocupaciones de la salud públi-
dignas, esto es, higiénicas y saneadas, proporcionar agua potable y alimen-
ca, desde cuestiones de saneamiento y medio ambiente hasta los modelos
tos no contaminados, y aislar y tratar convenientemente a los enfermos
de transmisión social de las enfermedades1. Esta medida se desarrolló ini-
me parece que defendería a la población haitiana contra los síndromes dia-
cialmente en aquellas enfermedades infecciosas cuyo mecanismo de trans-
rreicos de una manera eficaz y a largo plazo. Claro que es algo mucho más
misión fundamental era de persona a persona, en particular, la  tuber-
costoso en términos de intervención social, de política económica, de lu-
culosis pulmonar y las enfermedades de transmisión sexual. En el caso de
cha contra la corrupción, etc. Más rápido y eficaz es una vacuna, con lo que,
la COVID-19, el estudio y seguimiento de los contactos estrechos tiene co-
además, se garantiza un mercado.
mo objetivo realizar un diagnóstico temprano en quienes presenten sínto-
No me malinterpreten. Yo estoy a favor de las vacunas, bien diseñadas y
mas y evitar la transmisión en periodo asintomático y paucisintomático2.
estudiadas, pero no a favor de los programas de erradicación. Y no cargo en
el haber del libro lo que no dice.

1. Armstrong, D. (1983). Political Anatomy of the Body: Medical Knowledge in Britain in the Twen-
140 —

117 —
tieth Century. Cambridge: Cambridge University Press.
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" 2. Ministerio de Sanidad. Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación (13 de mayo
Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada. de 2020).  Guía para la identificación y seguimiento de contactos de casos de COVID-19.
)ϡϪϞϟϙϛϞϡϩϨϡϬϚϨϟϧϨϛϠϨϩϬϩϨϚϗϨϟљϛϨϬϚ Una vez que el desarrollo de la virología y la biología molecular ha per-
mitido conseguir técnicas más rápidas y abundantes de generación de va-
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o enfermedades vené-
cunas, la industria propone al mundo inmunizaciones masivas. No podrá
reas –como fueron llamadas desde el siglo XVI hasta la segunda mitad
extrañar, por poner un ejemplo, que los patrocinadores de la bien construi-
del siglo XX– constituyen un grupo de enfermedades cuya denominación
da página de  Historia de las Vacunas del College of Physicians de Filadelfia,
viene definida por su vía de transmisión más frecuente: la vía sexual. Esta
a la que a su vez remite  la OMS, sean dos importantes compañías farma-
característica hizo que de modo general fueran fuertemente connotadas
céuticas, GlaxoSmithKline y Merck Sharp & Dohme Corp., junto con la Bill &
desde el punto de vista moral y percibidas muy a menudo como resulta-
Melinda Gates Foundation, como la cuarta pata del taburete en que se apoya
do de la transgresión de una norma sexual, asociadas a conductas sexua-
la investigación biomédica hoy: junto a la troika industria-gobierno-acade-
les anormales y, en consecuencia, estigmatizadas. A estas connotaciones
mia, las grandes fundaciones benéficas.
se añade una construcción epidemiológica con una marcada desigualdad

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Es lícito plantearnos los objetivos de estos patrocinios. No voy a traer
de género. Históricamente el género ha condicionado la construcción de
a colación el caso reciente de la fallida amenaza mundial de pandemia de
las causas y vías de transmisión de estas enfermedades, determinando la
gripe aviar y el escándalo de los consultores de la OMS que son simultánea-
gestión de su control.
mente empleados de las compañías que fabricaron y vendieron los millones
"4.&%*%"4%&$0/530-%&-"4 )"/3&ų&+"%0-"5&/4*Ł/&/53&-"-*#&3-
de dosis de vacunas que no han tenido uso. Quiero referirme a otro ejemplo
tad individual y el interés del Estado por preservar la salud colectiva, lo que
puntual y más reciente, que tiene como centro Haití. El Grupo Especial de
ha acabado concretándose en la adopción de diferentes estrategias como
Consultores del Ministerio de Salud y Población de dicho país, al que aseso-
el tratamiento médico confidencial, la educación sexual, el seguimiento de
ra en particular sobre la lucha contra el cólera, está formado por diversos
contactos o la obligatoriedad de su diagnóstico y tratamiento. Estas estra-
altos funcionarios médicos haitianos, cuatro profesores estadounidenses,
tegias, que han oscilado entre el voluntarismo y la coerción, han intentado
dos representantes del National Institutes of Health y uno de los Centros
con más o menos éxito controlar estas enfermedades.
para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos,
En Europa, la incidencia de las ETS disminuyó de manera generalizada
dos del International Vaccine Institute de Corea del Sur, uno más por la Fun-
durante el periodo de entreguerras, con un ligero incremento a principios
dación Gates y otro por otra ONG norteamericana, Global Health Equity, de
de los años treinta. Como señala Lesley Hall3, en el contexto europeo an-
Boston. Dicho grupo ha puesto especial interés en emplear contra el cólera
terior a la II Guerra Mundial, las políticas antivenéreas continuaban des-
haitiano desde 2010 una vacuna oral, contando hasta fechas muy recientes
cargando su peso sobre las mujeres dedicadas a las conductas ilícitas, in-
con sendas vacunas precalificadas por la OMS, una de fabricación india y
dependientemente de que estas políticas permanecieran centradas en la
la otra surcoreana, a precios asequibles. En siete años el cólera haitiano
prostitución y su regulación –como venía ocurriendo en España desde
ha producido unas 10.000 víctimas mortales y se han declarado más de
19184-, o que se aplicaran a toda la población.
800.000 casos; solo en 2016, durante los nueve meses anteriores a la lle-
gada del huracán Matthew se produjeron más de 26.000 casos. Cito de un
artículo recopilatorio firmado por una de las científicas norteamericanas
3. Hall, L. (2013). Sexual Diseases since 1750. En S. Toulalan y K. Fisher (Eds.), The Routledge His-
tory of Sex and the Body, 1500 to the Present (pp. 479-492). New York: Routledge. del Grupo Especial9: «por último, una serie de experiencias en Haití han de-

139 —
118 —

4. Castejón Bolea, R. (2001). Las enfermedades venéreas: moral y sexualidad en la medicina social
española. En J. Atenza Fernández y J. Martínez Pérez (Coords.), El Centro Secundario de Higiene
Rural de Talavera de la Reina y la Sanidad española de su tiempo (pp. 149-171). Toledo: Junta de Co- 9. Ivers, L.C. (2017). Eliminating cholera transmission in Haiti. The New England Journal of
munidades de Castilla-La Mancha. Medicine, 376(2), 101-103.
Hablemos algo ahora de la dimensión «negocio». Rassmussen ha argüi- Hay que recordar que, ya en los años treinta, había emergido un nuevo
do con agudeza acerca del cambio en la «economía moral» de la investi- actor en el modelo epidemiológico, la prostituta amateur –una construcción
gación biomédica que supuso la convergencia de la industria farmacéutica 26&3&ų&+"-""/4*&%"%40$*"-26&-""1"3*$*Ł/%&-"4.6+&3&44&96"-.&/5&
con la universidad en el mundo norteamericano de entreguerras6. Creo que activas estaba generando en la sociedad– que se consideraba más impor-
la creación de las puertas giratorias se puede retrotraer a finales del siglo tante desde el punto de vista de la transmisión de la enfermedad que las
XIX en Alemania, donde los casos de Emil von Behring y de Paul Ehrlich re- prostitutas incluidas en el sistema reglamentarista. En este contexto, apa-
sultan significativos, sin olvidar el precedente del químico Liebig y su em- recieron nuevas percepciones sobre las rutas de transmisión de las enfer-
presa de complementos alimenticios7. Resulta significativo y paradójico que medades. En lugar de difundirse desde el foco de infección de una manera
Röntgen afirmara que no patentaba su descubrimiento, los rayos X, como que podíamos llamar radial, se transmiten a través de una cadena de con-
correspondía a la tradición académica alemana mientras que sus contem- tactos. El nuevo modelo de transmisión de la cadena dio paso a nuevas for-

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poráneos Behring o Ehrlich se apresuraran a desarrollar su trabajo, nacido mas de prevención y control de la enfermedad, a través del seguimiento de
en medio universitario, en el seno de compañías privadas, o incluso las fun- contactos de individuos que se sabía habían tenido relaciones sexuales con
daran para obtener beneficios económicos de su labor investigadora. Pas- pacientes diagnosticados en los centros clínicos. Para este seguimiento, se
teur, en cambio, se inclinó por la autogestión –muy en el modo liberal tan utilizó en muchos países europeos una nueva figura profesional: la trabaja-
común entre los profesionales franceses– con su Instituto, que rápidamen- dora social, en colaboración con enfermeras y médicos5.
te debió encontrar el apoyo gubernamental para subsistir. En España, casos
4ϞϡѝϙϤϪϬϚϬϟϙϤϗϨϟљϛϨϬϚϷϠϞϩϨϡϞϚϨϝϤϩϨϠϤϞϡѢ-
arquetípicos son los de Jaime Ferrán, muy bien estudiado, y Francisco Mu-
ϦϤϪϞϚϨϟϡϬϝϛϤϠϨϛϬϠϤϙϬϩϩϨϡϚϤϦϡϞ<<Ϩϟ)ϚϝϬѠϬ
rillo Palacios, este menos favorecido por los historiadores, como, en general,
el personal madrileño del Instituto Nacional de Higiene, de quien se sabe En 1930, por primera vez en la legislación antivenérea, aparece un cam-
que unos formaron una empresa productora de medicamentos biológicos, bio en la construcción del modelo epidemiológico de transmisión de estas
THIF, en 1918, y otros participaron en otra, YBIS, creada un año después, fi- enfermedades, pasando del modelo radial centrado en la prostitución re-
nalmente fusionadas bajo este nombre en 19298. En nuestros días, por obra glamentada a un modelo con diversos focos de infección que debían loca-
y gracia del neoliberalismo hegemónico y la ideología del emprendimiento, lizarse, controlarse y esterilizarse. Y al mismo tiempo se produce también
los científicos de carrera empleados públicos se ven impelidos a generar un cambio en la construcción de género de las vías de transmisión al incor-
spin-offs, desarrollar patentes y procurar hacer dinero con los resultados de porar el concepto de responsabilidad sexual en los varones. Estos cambios
su trabajo posibilitado por recursos públicos. generaron la irrupción de nuevos agentes y nuevas intervenciones. La R.O.
de 1930 recogía como misión preferente: «descubrir los focos de contagio y
esterilizarlos en la medida de lo posible».
A este objeto debía crearse un Cuerpo de Enfermeras visitadoras pro-
cedentes de la Escuela Nacional de Sanidad con formación específica en
6. Rasmussen, N. (2004). The moral economy of the drug company-medical scientist collabora- lucha antivenérea para investigar estos focos, así como para «ilustrar a las
tion in interwar America. Social Studies of Science, 34, 161-185.
muchachas inexpertas y a las mujeres ignorantes acerca de los peligros de
7. Rodríguez Ocaña, E. (2007).  La producción social de la novedad: el suero antidiftérico, «nuncio
138 —

119 —
de la nueva medicina». Dynamis, 27, 33-44.

8. Puerto Sarmiento, J. (2012). Los Laboratorios IBYS. Una excepción científica e industrial en 5. Davidson, R. (1996). ‘Searching for Mary Glasgow’: contact tracing for sexually transmitted
durante la Dictadura franquista. Estudos do século XX, 12, 253-269. diseases in twentieth century Scotland. Social History of Medicine, 9(2), 195-214.
que han sido contagiadas». Igualmente, por primera vez todos los médicos en términos de Salud Pública la viruela no era una diana evidente, o por lo
que atendieran enfermos venéreos quedaban obligados a informarse de las menos no presionaba en términos poblacionales; había que reparar la sen-
fuentes de contagio y transmitir a las autoridades sanitarias las noticias sación de fracaso que había dejado la irresuelta erradicación del paludismo.
que quisieran comunicar los enfermos, salvaguardando el secreto médico y Cien años después de la primera vacuna de laboratorio, en 1974, la OMS
la privacidad del paciente. lanzó su Programa Ampliado de Vacunación con el objetivo de conseguir
Poco antes de la Guerra Civil, el decreto abolicionista republicano de la inmunización de todos los niños contra seis enfermedades: TBC, polio,
1935 supuso el inicio de la ruptura de las políticas antivenéreas centradas difteria, tétanos, tosferina y sarampión, que es considerada en las páginas
en la prostitución y su regulación. Tras la Guerra Civil y la instauración del iniciales del capítulo 3 de este libro como prueba de que «las vacunas se ha-
régimen franquista, se impuso de nuevo el reglamentarismo, y en mayo de bían convertido en una de las principales armas para controlar» las enfer-
1941 se estableció la primera regulación legal propiamente franquista de la medades infecciosas. Hoy estamos atentos en la prensa diaria a los proble-

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lucha antivenérea. Esta contenía estrategias tanto de carácter voluntarista mas de Francia, Alemania e Italia donde se debate convertir en obligatoria
como coercitivo, aunque estas últimas tenían un peso mayor en la orden. la vacuna contra el sarampión, ante la evidencia de la pérdida de inmunidad
En el artículo 3º, se señalaba: poblacional3, como nos preocupan los enigmas de la inmunología de la tos-
ferina, que ha repuntado en muchos países pese al mantenimiento de una
Teniendo en cuenta que el reconocimiento médico periódico de
alta tasa de cobertura vacunal desde hace 70 años4. O seguimos advirtiendo
las personas en estado de salud aparente constituye una de las ba-
y procurando controlar los efectos secundarios de la vacuna antituberculosa
ses más inconmovibles de la higiene moderna, porque permite los
sobre el desarrollo infantil5. El 12 de mayo de 2020, la consulta en PubMed
diagnósticos más precoces, se impondrá como sistema a aquellas
del término vaccin* produjo 392.710 referencias, la más antigua de 1799, un
personas que por su género de vida pueden representar mayor pe-
65% de las cuales había aparecido a partir de 2001. Esto muestra la impor-
ligro para la sociedad.
tancia que ha alcanzado la inmunología en nuestros días, a la vez que nos
Así quedaba definida una medida coercitiva de reconocimiento médico dice que queda mucho por averiguar y mucho por comprender para aumen-
a individuos aparentemente sanos con el objetivo de realizar diagnósticos tar nuestra capacidad de emplear las vacunas para defender eficazmente a
precoces y disminuir así la transmisión de la enfermedad, lo que permitía los seres humanos frente a las infecciones. La mayor cantidad de páginas
el control de aquellas sexualidades consideradas peligrosas para la socie- del libro que comento se emplean en describir, analizar y evaluar activida-
dad. Igualmente quedaba explicitada la voluntad de organizar un servicio des en relación con vacunas que alcanzaron (o están a punto de alcanzar, en
social «integrado por Enfermeras visitadoras e Instructores sanitarios de el caso de la polio) un final feliz, por lo que me preocupa que pueda generar
ambos sexos, y dedicado esencialmente a la investigación de las fuentes una imagen sesgada de la realidad.
de contagio y a la vigilancia de los casos que lo requieran». Cinco años
más tarde, en marzo de 1946, se aprobó el Reglamento para la Lucha contra
la Lepra, Dermatosis y Enfermedades Sexuales. Hay que recordar que las ETS 3. Romar, R. (30 de mayo de 2017).  La vacunación baja en Francia, Alemania e Italia hasta rozar
continuaban sin incluirse entre las enfermedades de declaración obliga- los mínimos exigibles. La Voz de Galicia.
toria. Una novedad importante fue la incorporación limitada del modelo 4. de Cellès, D., Magpantay, F.M, King, A.A. y Rohani, P. (2016).  The Pertussis enigma: Reconci-
epidemiológico de la cadena de contactos, mediante la aplicación de me- ling epidemiology, immunology and evolution. Proceedings. Biological sciences / The Royal Society,
120 —

137 —
283(1822).
didas penales en caso de contagio a una tercera persona. Aunque no se
hacía ninguna referencia al seguimiento de contactos de los enfermos, ni 5. Berendsen, M.L., Smits, J., Netea M.G. y van der Ven, A. (2016).  Non-specific effects of vaccines
and stunting: Timing may be essential. EBiomedicine, 8, 341-348.
etiología única universal, sucesivamente las teorías del terreno, la epidemio- a su vigilancia, el Reglamento de 1945 para la lucha contra las enfermeda-
logía de base estadística y una visión sociocultural de la determinación de la des infecciosas ya regulaba el seguimiento y la vigilancia de los contactos
enfermedad y de la muerte que desembocó en la gestación de las importantes familiares de los infectados, así como su posible aislamiento6, asumiendo
campañas sanitarias médico-sociales de la primera mitad del siglo XX. Para el el nuevo modelo epidemiológico.
tiempo de la II Guerra Mundial, las administraciones sanitarias en los países A pesar de la legislación existente, en la práctica el seguimiento de con-
desarrollados habían asumido ambos aspectos y en la posguerra, tras la lle- tactos apenas se llevaba a cabo, tal y como observó el norteamericano Frank
gada de antibióticos e insecticidas clorados, era común la conciencia de que, W. Reynolds, del Servicio de Enfermedades Venéreas de la Organización
como escribió el premio Nobel de Medicina de 1960, Frank Macfarlane Burnet: Mundial de la Salud, quien viajó a España en 1951 a fin de valorar la puesta
«la primera mitad del siglo XX marca el final de una de las más importantes en marcha de un proyecto de asistencia técnica para el control de las enfer-
«revoluciones sociales» de la historia: la virtual eliminación de las enferme- medades venéreas. El informe insistía en la ausencia de facilidades para la

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dades infecciosas como un factor significativo»2. investigación de contactos7.
La noción de erradicar la infección existía para los años inmediatos al
   ) ϡ  ϧ Ϥ ϟ  ϩ Ϩ ϡ  ϛ Ϩ Ϧ ϡ Ϭ Ϡ Ϩ ϟ ϙ Ϭ ϛ Ϥ Ϛ Ϡ Ϟ   ϡ Ϭ Ϛ  ϩ љ Ϫ Ϭ ϩ Ϭ Ϛ  ϩ Ϩ
nacimiento de la OMS, pero el término no identificaba, como en nuestros
Ϸ
días, la desaparición de un germen patógeno de su hábitat natural, sino que
tenía un sentido más cercano al concepto de «control» que hoy se entiende Al reglamento de 1946 le siguió el Reglamento de Lucha contra la Lepra,
como el primer peldaño en la vía erradicadora. La participación de las va- las Enfermedades Venéreas y las Dermatosis de julio de 1958. Previamente, en
cunas en este proceso fue pequeña, aunque en el caso de la viruela no des- 1956, el franquismo había abolido la prostitución a través de un decreto8,
deñable, como muestra el caso de los Países Bajos que se estudia en uno de con lo que las políticas antivenéreas fueron aplicadas a toda la población.
los capítulos del libro objeto del presente comentario. Pero lo importante es El decreto abolicionista de 1956 no implicó, sin embargo, el cese de las ac-
que se había construido una conciencia de superación y de poderío médico tividades de vigilancia sobre las mujeres dedicadas a la prostitución o a
e higiénico, conciencia en la que se han apoyado las nuevas aportaciones «actividades ilícitas».
técnico-inmunológicas de la segunda mitad del siglo pasado y del presente El reglamento de 1958 insistía en la necesidad de establecer en cada Je-
para expandirse en términos de oficio y en términos de negocio. fatura provincial de Sanidad un Servicio Epidemiológico para la búsqueda y
Por lo que respecta a los primeros, la experiencia inmediata fue contra- control de focos de contagio. La Sección de Lepra, Enfermedades Venéreas
dictoria: la lucha contra el paludismo enfocada por la OMS hacia su erra- y Dermatosis de la Dirección General de Sanidad había iniciado relaciones
dicación lanzada en 1955 fue suspendida de hecho en 1969, mientras que el con el Seguro Obligatorio de Enfermedad para establecer un sistema de in-
programa global de erradicación de la viruela fue apoyado por la OMS desde
1958 y se completó en 1980. La principal diferencia entre una y otra –aparte
la natural disparidad de los padecimientos y de sus gérmenes causales– ra-
dicó en la inexistencia, que se prolonga hoy, de una vacuna eficaz contra la
malaria. Como indica Anne-Emanuelle Birn en uno de los capítulos del libro, 6.  Decreto de 26 de julio de 1945 por el que se aprueba el Reglamento para la lucha contra las En-
fermedades Infecciosas, Desinfección y Desinsectación. Boletín Oficial del Estado, núm. 217, de 5 de
agosto de 1945, pp. 938-941.
136 —

121 —
7. Reynolds, F.W. (1951). A Brief Enquiry into the Organization and Functioning of Venereal Disease
Control Services in Spain. October 1951. Archives of the WHO, WHO 2_DC-VD 2-8.

2. Burnet, F.M. (1962). Natural history of infectious disease. Cambridge: University Press, p. IX. 8. Guereña, J.-L. (2003). La prostitución en la España contemporánea. Madrid: Marcial Pons.
vestigación de primo-infecciones compatible con el secreto profesional, y tez, que no admite demoras, ni trámites ni dudas, en el que nos venimos
se publicaron unas normas de investigación de fuentes de contagio, varia- socializando al menos desde la Ilustración y al que los nuevos hábitos de
bles según afectara a grandes o pequeñas poblaciones. comunicación aportados por la industria microelectrónica de nuestros días
En Madrid y Barcelona, se planteó la creación de nuevos servicios dedi- nos empujan de manera creciente.
cados a la investigación de fuentes de contagio. En Madrid, se puso en mar- En este momento quiero dejar clara la posición desde la que hablo: plan-
cha este servicio en 1959 con los 352 partes de infecciones venéreas proce- tear la erradicación de las enfermedades como objetivo estratégico no solo
dentes de la Misión Militar Americana, probablemente como respuesta a la es una aberración biológica sino un fin equivocado e injusto. Esto no quiere
presión de las autoridades de aquel país. En Barcelona, también se creó un decir que no aprecie el valor de las inmunizaciones profilácticas, sino que
dispensario-equipo para la investigación de contactos de sífilis. En el año estoy en contra de la focalización de la actividad sanitaria en ellas.
1960 se obtuvieron datos unificados y homogéneos de la red de dispensa- En la urgencia de la «medicina de panacea», como oí en alguna reunión

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3*04"/5*7&/ę3&04&/50%" 41"Ļ"D 4504%"5043&ų&+"#"/6/-*(&30"6.&/50 internacional que el profesor Guenter Risse denominaba al afán pragmáti-
en las infecciones precoces o neosífilis, que preocupaban por ser las más co del «todo por la cura», si se me permite versionar el lema de nuestro Be-
contagiosas. Algunos atribuyeron este hecho a un posible mejor diagnósti- nemérito cuerpo militar-policial, la microbiología e inmunología han tenido
co de primo-infecciones y a una mayor indagación de fuentes de contagio, una prensa excelente desde sus inicios. El descubrimiento, con y tras Pasteur
aunque las normas se ajustaban a las características de cada provincia9. Es- y Koch, de ese inmenso mundo de patógenos invisibles al ojo desnudo ense-
tas investigaciones, centradas en las prostitutas o mujeres que habían sido guida permitió formular un desideratum: las enfermedades infecciosas eran
señaladas como fuentes de contagio por los varones atendidos en los dis- evitables de dos maneras, una exterior y otra interna. La enfermedad se pre-
pensarios, y en el caso de Madrid en los partes de infección suministrados viene si se impide la exposición de las personas sanas, o sea, si se obstaculiza
por la Misión Militar Americana, mostraban de qué manera la estrategia el contacto con sus vectores, portadores o fómites. Algunas, muy pocas hasta
del seguimiento de contactos podía ser discriminatoria para las mujeres. mediados del siglo XX (rabia, tifoidea, difteria, tuberculosis, tifus, fiebre ama-
En EEUU, en las décadas de 1950 y 1960, una nueva forma de cribado deno- rilla, tos ferina) eran combatibles por medios biológicos –sueros y vacunas–
minado blitz fue utilizado en el control de la sífilis con buenos resultados. que ayudaban a establecer la inmunidad parcial o permanente en los indi-
Consistía en exámenes rápidos y tratamientos con penicilina de todos los viduos que los recibían, si bien no siempre eran posibles por las dificultades
contactos mencionados por los pacientes sifilíticos entrevistados10. inherentes a su preparación o eran difícilmente utilizables por el escaso co-
Hacia mediados de los 70, el seguimiento de contactos no estaba estruc- nocimiento sobre sus mecanismos de acción o su inmunogenicidad.
turado ni sistematizado en los dispensarios antivenéreos de manera gene- La operatividad del concepto de evitabilidad resultaba compleja, muy
ralizada, ni constituía una medida prioritaria. A la vista de las evidencias compleja de hecho, puesto que incidía sobre las comunidades, mientras que
disponibles, el seguimiento de contactos como medida de control de las el uso de armas biológicas era asimilable a la terapéutica medicamentosa. La
ETS, desde su inicio en la década de los 30 del siglo XX hasta la Transición primera confirmaba la práctica centenaria del saneamiento y la cuarente-
Democrática, no cuenta en nuestro país con una tradición sistematizada y na con su correlato de dispositivos de control, que incorporaron a partir de
entonces una importante base técnica microbiológica. Por ellas se inició la
mundialización de la salud a través de las  Conferencias sanitarias internacio-
9. Contreras Dueñas, F. y Lovell. L.A. (1960). Memoria de los trabajos realizados en la Sección de Le- nales. Al mismo tiempo, conocemos que la hegemonía del laboratorio fue re-
122 —

135 —
pra, Dermatosis y Enfermedades Venéreas durante el año de 1959. Madrid: Gráficas González.
sistida por importantes segmentos de la profesión médica, quienes opusieron
10. Morabia, A. y Zang, F.F. (2004).  History of medical screening: from concepts to action. Postgraduate a la [compleja] simplicidad técnica de la microbiología como sustento de una
Medical Journal, 80, 463-469.
Vacunas y panacea. A propósito de la erradicación de las generalizada. Los nuevos Centros de Enfermedades de Transmisión Sexual,
enfermedades infecciosas que se pusieron en marcha a partir de los años 80, lo incorporaron como
una actividad habitual, pero descargando sobre los pacientes la responsabi-
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" lidad de persuadir a los propios contactos sexuales para que acudieran a los
Universidad de Granada centros11. Las connotaciones morales y el estigma asociado a estas enferme-
dades han condicionado el impacto de esta medida de seguimiento de con-
tactos en el control de las ETS. Igualmente, la descoordinación sanitaria ha
OOO
dificultado su eficacia. Otros factores culturales han jugado probablemente
un papel también relevante en esta trayectoria nacional.
a erradicación y el control de las enfermedades infecciosas es el título del

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libro publicado a finales de 2016 por varias compañeras historiado- 
ras de la medicina y de la salud1. Para resumir de forma muy sumaria 

su contenido diré que los distintos capítulos siguen la dinámica histórica de 
grandes intervenciones sanitarias contra la viruela y la poliomielitis, centra- 

das decididamente en la vacunación. De las posibles palabras-clave que pue- 
den identificar sus contenidos, no cabe dudar que «vacuna / vacunación» fi- 

gurarán de forma prominente. Porque más que un concepto, que una técnica 
o que un producto bioindustrial, la vacunación es también la estrategia única 

dentro de la que cobra sentido la erradicación de la enfermedad infecciosa. 
Tal y como vivimos en estos días, la vacuna contra el coronavirus SARS- 

CoV-2 es esgrimida como la panacea perfecta, en cuya posesión nos refugia- 
remos para derrotar la pandemia y sus posibles regresos aun cuando sepa- 

mos que no existe todavía vacuna alguna contra el coronavirus SARS-CoV-1, 
que nos atacó en 2003. Por este motivo considero de interés hacer públicas 

estas palabras que acompañaron la presentación del mencionado texto, en 
un discreto acto celebrado en Valencia el día 5 de junio de 2017. 

A mi entender, el título del libro es excesivo, desde luego, producto de 
ese mal de nuestros días que nos hace vivir tan aprisa como para creernos 

que estamos donde no hemos llegado todavía e incluso puede ser razona- 
blemente dudoso que alguna vez lleguemos: hablo del placer de la inmedia- 
Ramón Castejón Bolea
Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Investigador del Instituto Interuniversitario López Piñero (Universidad Miguel Hernández de Elche).
134 —

123 —
1. Esta nota es un extracto de mi presentación del libro La erradicación y el control de las enfer-
medades infecciosas coordinado por María Isabel Porras Gallo, María José Báguena Cervellera,
Mariano Ayarzagúena Sanz y Noelia María Martín Espinosa (Madrid: Libros de la Catarata, 2016),
leída el 5 de junio de 2017 en Valencia. 11. Entrevista a Ildefonso Hernández Aguado (Alicante, 25 de octubre, 2013).
A vueltas con las encuestas sobre seroprevalencia: En 1981, un estudio de George Bornside sobre las estadísticas de la cam-
cuándo, cómo y por qué se iniciaron paña de vacunación realizada en Alcira comprobó su eficacia en el 80.9% de
los vacunados y en el 92.5% de los revacunados, mientras murieron el 51.8%
"3Ĩ"4"#&-033"4"--0 de los no vacunados8.
Universidad de Castilla-La Mancha Para controlar el cólera se pusieron en marcha medidas ya utilizadas en
pandemias anteriores, como los cordones sanitarios y las cuarentenas, se
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&37&--&3"
estimuló la investigación científica, que logró la identificación del germen
Universidad de Valencia. Instituto Interuniversitario López Piñero
causal y el desarrollo de una vacuna, las autoridades ocultaron la aparición
Rosa Ballester Añón de la enfermedad para evitar el colapso de la economía y no alarmar a la
Universidad Miguel Hernández de Elche población, que vivía con miedo la llegada del cólera desde los países vecinos.

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Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana Aislamiento, búsqueda de una vacuna, repercusiones económicas, miedo de
la población y desconfianza ante la información recibida que, una vez más,
encontramos en la actual pandemia de la COVID-19.
OOO



«Sanidad inicia un estudio en 36.000 familias para conocer la expansión 
global del coronavirus en España». Frases como esta son las que abrieron y 

acapararon los informativos y las primeras planas de los medios de comu- 
nicación en este país. La percepción que gran parte de la población tiene 

a través de estas informaciones, que se añaden a las que durante semanas 
está recibiendo sobre la pandemia de la COVID-19, es que ¡por fin! vamos 

a conocer –de forma más precisa que la que hasta ahora tenemos– el por- 
centaje de población que se ha inmunizado y así tener una base sólida y una 

guía para el proceso de toma de decisiones a adoptar. 
Pero la pregunta es ¿cuándo, cómo y por qué se pusieron en marcha este 

tipo de estudios? Y ¿para qué enfermedades o problemas de salud? Vamos a 
sintetizar las respuestas que nos da la denominada historia de las tecnolo- 

gías en salud pública, a caballo entre el laboratorio y la epidemiología. Para 
empezar, hay que decir que, de hecho, las encuestas serológicas, junto a los 

sistemas de Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO), han consti- María José Báguena Cervellera
tuido, desde la segunda mitad del siglo XX, lo que se denomina Sistemas de Profesora Titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de Valencia.
Vigilancia Epidemiológica, una herramienta crucial en la estructura de los Investigadora del Instituto Interuniversitario López Piñero (Universidad de Valencia).
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sistemas sanitarios contemporáneos.

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8. Bornside, G.H. (1981). Jaime Ferrán and preventive inoculation against cholera. Bulletin of
History of Medicine, 55, 516-532.
la prohibición de que nadie, fuera de Ferrán, pudiera vacunar. Ante esta si- El objetivo, desde sus inicios, de las encuestas de seroprevalencia, que
tuación, Ferrán regresó a Tortosa. Había realizado unas 30.000 inoculacio- constituyen uno de los tipos de encuestas seroepidemiológicas, y que se
nes, con tan solo 54 vacunados fallecidos5. realizan sobre una muestra de población, es determinar el nivel y distribu-
Numerosas comisiones nacionales y extranjeras acudieron a Valencia ción de la inmunidad inducida por infección natural de determinados agen-
para estudiar la aplicación de la vacuna. La Diputación de Zaragoza encargó tes infecciosos o, en su caso, por haberse vacunado frente a los mismos.
a Santiago Ramón y Cajal, por entonces catedrático de Anatomía en Valen- Como ejemplo histórico representativo, vamos a acercarnos, de forma
cia, que informara sobre el valor profiláctico del procedimiento de Ferrán. monográfica, al uso que se hizo de las encuestas de seroprevalencia a me-
Cajal afirmó que era una vacuna peligrosa al contener gérmenes vivos. Una diados del siglo pasado, en una enfermedad emblemática: la poliomielitis.
comisión francesa presidida por Paul Brouardel y que llevaba una carta de Sin embargo, hay que tener en cuenta que el punto de partida de las re-
presentación de Louis Pasteur, concluyó que Ferrán anteponía sus intereses acciones serológicas como instrumento diagnóstico por su capacidad para

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económicos a los científicos, mientras que el dictamen de la comisión bri- identificar directa o indirectamente a agentes infecciosos, es anterior, y se
tánica fue abiertamente favorable. La vacuna anticolérica no solo enfrentó remonta a la última década del siglo XIX. La reacción de fijación del com-
a los científicos, sino también a los políticos, como señaló el propio Ferrán: plemento descrita por  Jules Bordet abrió un campo de posibilidades nue-
vas: el serodiagnóstico mediante la búsqueda de determinados anticuer-
Bastó que el ministro [de la Gobernación] Sr. Romero Robledo se
pos en el suero de los enfermos mediante una reacción de aglutinación.
declarara adversario de la vacunación para que sus enemigos po-
La utilización de los estudios en serodiagnóstico fue importante para el
líticos formaran entre nuestros partidarios, sin ayudar nosotros
diagnóstico de la fiebre tifoidea o la sífilis, siendo precisamente el cam-
a esta división de opiniones que más dificultaba que favorecía
po de las trepanomatosis, pionero en el uso de esta técnica con fines de
nuestros trabajos6.
encuesta epidemiológica. El empleo masivo de las encuestas serológicas
El reconocimiento internacional a Ferrán sobre la prioridad de su vacu- tuvo lugar con motivo de la II Guerra Mundial, en el contexto de la lucha
/""/5*$0-ę3*$"5"3%Ł&/--&("3D"-%&."3"Ŷ*/&/0-0$*5Ł$6"/%0%*0" contra las enfermedades venéreas.
conocer su propia vacuna, a pesar de que la técnica empleada era muy si- En el caso que mostramos como ejemplo, la historia comienza en los
milar. Finalmente, el premio Bréant le reconoció la iniciativa de la inmuni- años treinta y cuarenta del siglo pasado, cuando el desarrollo de la epi-
zación preventiva del hombre contra el cólera, subrayada también por Paul demiología y de la investigación experimental de laboratorio permitió in-
Ehrlich: «Considero principalmente al Dr. Ferrán como el científico que ha novaciones de interés para la salud pública ante el temor provocado por
conseguido en primer lugar la inmunización activa del hombre por bacte- las crisis epidémicas de poliomielitis en el mundo occidental. La afectación
rias de una forma admirable y con un objetivo determinado»7. prioritaria de niños menores de cinco años, sus temibles secuelas paralí-
ticas y la falta de medidas profilácticas y terapéuticas eficaces dotaron de
protagonismo a la evaluación de la situación inmunitaria frente a dicha en-
fermedad. La información obtenida sería clave para iniciar la vacunación
antipoliomielítica en masa a mediados de los años cincuenta (primero, con
5. Ferrán, J. (1886). Estadística de la inoculación preventiva del cólera morbo asiático. Valencia: R. Ortega.
la vacuna de Salk y, más tarde, también con la de Sabin). Los estudios de se-
6. Ferrán, J., Gimeno, A. y Pauli, I. (1886). La inoculación preventiva contra el cólera morbo asiático. roprevalencia, como señaló John R. Paul en su magnífica e imprescindible

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Valencia: R. Ortega.
obra sobre la historia de la poliomielitis, revolucionaron los conocimientos
7. Ehrlich, P. Carta al abogado barcelonés Juan Sol y Ortega escrita en Frankfurt entre 1900 y 1915. y la práctica epidemiológica a mediados de los años cuarenta del siglo XX,
Conservada en el Museu-Fundació d’Història de la Medicina de Catalunya.
de tal modo que a partir de entonces pudo hablarse con propiedad de una ya había casos en la capital3. Un mes después la situación era tan grave que
«ciencia de la epidemiología sérica»1. Uno de los capítulos de la monogra- las autoridades, aconsejadas por Gimeno, llamaron a Ferrán para que apli-
fía, Serological surveys and antibody patterns2, está consagrado a estudiar, de cara su vacuna en la ciudad de Valencia y en los pueblos acometidos por la
forma exhaustiva, el recorrido de los estudios propios y ajenos, serológicos epidemia. Entre los primeros vacunados figuraron profesores de la Facultad
y de otro tipo, tanto los puramente experimentales como los aplicados, en de Medicina y alrededor de doscientos médicos.
diferentes contextos geográficos desde los años 30, en el tema de la lla- La polémica sobre la utilidad de la vacuna estalló muy pronto. Los fe-
mada popularmente parálisis infantil. Para Paul, un elemento crucial de la rranistas, encabezados por Gimeno, defendían su eficacia, mientras sus de-
transformación operada fue la puesta a punto del test de detección de anti- tractores argumentaban que sus estadísticas no siempre eran fiables y que
cuerpos neutralizantes en las muestras humanas de sangre, sirviéndose de el líquido inoculado no producía un cólera atenuado, sino que aumentaba la
ratones, en vez de monos, puesto a punto por Charles Armstrong en 1939, receptibilidad ante el vibrión y, por tanto, el número de contagiados. La polé-

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facilitando con ello la aplicación de una investigación básica de laboratorio mica se trasladó a Madrid en donde Gimeno en el Ateneo Mercantil y Emilio
en la práctica epidemiológica habitual. Uno de los resultados más impor- Castelar en el Congreso de Diputados, defendieron la vacuna de Ferrán. Con el
tantes fue la realización, en 1945 por la Escuela de Higiene y Salud Pública fin de verificar la utilidad del procedimiento profiláctico de Ferrán, el Gobier-
de la universidad Johns Hopkins, de un ensayo cuyo objetivo era determi- no nombró una comisión médica integrada, entre otros, por el catedrático de
nar el estado inmunitario frente a los poliovirus de cada grupo de edad de Histología Aureliano Maestre de San Juan. La comisión dictaminó que la va-
la población más pobre y desfavorecida de la ciudad de Baltimore para, de cuna no era peligrosa, pero que las estadísticas eran insuficientes y recomen-
ese modo, poder establecer las pautas de vacunación en masa en cuanto se dó que un delegado del Gobierno vigilara las vacunaciones y que solo Ferrán
contara con los recursos para ello. las efectuara. Ello impedía la vacunación masiva, por lo que Ferrán decidió
Este estudio abrió la puerta a los nuevos trabajos realizados entre 1948 y seguir contando con la ayuda de Gimeno, Candela y Garín, entre otros, para
1955, con la mirada puesta en las vacunaciones masivas efectuadas, que fue- inocular la vacuna e intentar frenar una epidemia que a principios de julio
ron decisivos a varios niveles. Primero, la constatación de la duración de la ocasionaba unas 500 invasiones y 300 muertes diarias.
inmunidad adquirida por aquellas personas que habían sufrido la enferme- Tras producirse varios fallecimientos entre las religiosas del Asilo de las
dad, incluso en los casos de curso clínico inaparente o abortivo, justificaba Hermanitas de los Pobres vacunadas por Ferrán, la polémica se recrudeció.
la búsqueda urgente de una vacunación efectiva, objetivo alcanzado poco Se le acusó de ocultar la composición de la vacuna, aunque la había publi-
después. Segundo, era imprescindible establecer si se mantenía esta inmu- cado antes de comenzar la campaña reservándose solo el procedimiento
nidad a lo largo del tiempo sin perderse nunca o si tenía una fecha de ca- de fabricación industrial4. También recibió críticas porque cobraba por va-
ducidad y se hacía necesario fijar un calendario de revacunaciones. Tercero, cunar (excepto a los pobres de solemnidad), a pesar de que corría con los
permitía mejorar el conocimiento de la historia natural de la poliomielitis y gastos de fabricación y no recibía ninguna subvención oficial. El Gobierno
establecer que esta enfermedad no era nueva, propia del siglo XX, sino que nombró una segunda comisión, que siguió las vacunaciones efectuadas en
ya existía en el mundo anteriormente con carácter endémico. Las mejoras varias poblaciones y emitió un dictamen negativo que tuvo como resultado
higiénicas introducidas en las ciudades de los países nórdicos y los Estados

3. Actas de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Valencia del año 1885. Sesión del 15 de abril. Ar-
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chivo Municipal de Valencia.
1. Paul, J. R. (1971). A History of Poliomyelitis, New Haven, London: Yale University Press, p. 368.
4. Ferrán, J. (1885). Sur l’action pathogène et prophylactique du bacillus virgule, lettre de M. Fe-
2. Paul, J. R. (1971). A History of Poliomyelitis…, pp. 357-368. rrán, séance du 13 avril 1885. Comptes Rendus des séances de l’Académie de sciences, 100, 959-962.
Jaime Ferrán ejercía como médico en Tortosa cuando Koch dio a conocer Unidos desencadenaron crisis epidémicas desde finales del siglo XIX, al ha-
sus estudios sobre el cólera en 1884. Seguía puntualmente los trabajos de berse perdido la inmunidad natural por falta de contactos tempranos con el
Louis Pasteur y en el pequeño laboratorio habilitado en su domicilio torto- virus. Poco a poco, de norte a sur y paralelamente a las mejoras sanitarias
sino preparó unas vacunas contra el carbunco y contra el mal rojo del cer- efectuadas, se fue visibilizando el patrón epidémico de la poliomielitis3.
do, a partir de las técnicas desarrolladas por el microbiólogo francés. Como Las grandes potencialidades de las encuestas serológicas convencieron
método de obtención de la profilaxis del cólera, propuso el mismo que había a Anthony M. Payne, a la sazón secretario de la Comisión de Expertos de la
utilizado Pasteur para la prevención del cólera de las gallinas: la inoculación Poliomielitis y miembro de la División de Enfermedades transmisibles de la
de un filtrado de la sangre de los coléricos, de virulencia atenuada y gradua- Organización Mundial de la Salud, que era clave su inclusión en el programa
ble según se necesitara. Ese mismo año la epidemia había llegado a Europa y de lucha contra la poliomielitis de la Organización Mundial de la Salud, al
el Ayuntamiento de Barcelona nombró una comisión para que estudiara en igual que frente a otras enfermedades infecciosas, como las enfermedades

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Marsella los efectos de la enfermedad y las medidas llevadas a cabo para su venéreas, por su mayor precisión. En efecto, este recurso era más preciso
contención. Ferrán formó parte de esa comisión como bacteriólogo y visitó que la utilización de informes relativos a los casos diagnosticados clínica-
los hospitales de coléricos de Marsella y también de Tolón, en donde aisló mente. De ahí que Payne juzgara necesaria la realización de encuestas de
y cultivó el vibrión colérico. Regresó a Tortosa llevando consigo cultivos de seroprevalencia de poliomielitis por parte de cada país como requisito para
gérmenes coléricos vivos, que logró esconder para que no se los requisaran una mejor articulación de la lucha contra dicha enfermedad, recabando el
en la aduana. Con ellos comprobó que las inyecciones subcutáneas de gér- apoyo de la OMS para su generalización en los proyectos y programas con-
menes vivos inmunizaban frente a dosis mortales del mismo germen. Tras tra todas las enfermedades infecciosas4. No cabe duda que la positiva va-
comprobar el efecto de esta nueva vacuna en sí mismo y en varios familia- loración del procedimiento estaba bien fundamentada, dada su capacidad
res y amigos, comunicó su hallazgo a la Academia de Medicina de Barcelona, para proporcionar información más certera sobre la extensión real de la
que emitió un informe favorable sobre este método profiláctico2. poliomielitis en una comunidad que la obtenida a partir de los datos epide-
En noviembre de 1884 un brote de cólera en Beniopa (Valencia) llevó a la miológicos, especialmente cuando se trataba de países en vías de desarrollo
citada población a Amalio Gimeno y Manuel Candela, profesores de la Fa- en los que podían existir carencias de recursos humanos y técnicos.
cultad de Medicina de Valencia y miembros de la Junta Provincial de Sani- El ejemplo de la polio reveló que las encuestas serológicas eran una he-
dad, quienes certificaron oficialmente la presencia de la enfermedad tras rramienta imprescindible no solo para diseñar las estrategias iniciales de
recoger muestras de los enfermos y lograr cultivar el bacilo. Conocedores vacunación a implementar en cada país, sino también para efectuar perió-
de los trabajos de Ferrán, acudieron a su laboratorio de Tortosa junto a los dicamente ajustes en los programas de vacunación con objeto de adecuarlos
también profesores de la facultad Pascual Garín y Pablo Colvée, y se autoi- a los particulares contextos locales y a sus situaciones cambiantes. Con la
nocularon con la nueva vacuna anticolérica. Cuando el cólera llegó a Valen- detección precisa de posibles nichos susceptibles de inmunización se po-
cia en abril del año siguiente, se intentó no alarmar a la población. En una dían plantear nuevos programas o estrategias y alcanzar el control y/o eli-
sesión del Ayuntamiento se pidió al alcalde que las medidas para frenar la
expansión de la enfermedad fueran discretas, e incluso que se ocultara que
3. Ballester Añón, R. y Porras Gallo, M.I. (2009).  El significado de las encuestas de seroprevalencia
como tecnología de laboratorio aplicada a las campañas de inmunización. El caso de la poliomielitis en
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España. Asclepio, 61(1), 55-80.

2. Carreras et al. (1884-85). Informe sobre el micro-organismo colerígeno de Ferrán. Crónica Mé- 4. Payne, A.M. (1955). Poliomyelitis as a world problem. Poliomyelitis. Papers and discussions pre-
dica, 8, 468-472; 493-503 y 526-533. sented at the Third International Poliomyelitis Conference (pp. 391-400). Philadelphia: Lippincoat.
minación de la circulación de los agentes infecciosos en la comunidad. Este A la búsqueda de soluciones en tiempos de pandemia.
tipo de acercamientos, por tanto, fue crucial no solo para mejorar el conoci- La vacuna contra el cólera de Jaime Ferrán
miento sobre los virus de la polio, sino también sobre los de cualquier otro ti-
po de enfermedades. La instauración sistemática de los test serológicos sería "3Ĩ"04ę ć(6&/"
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clave para efectuar un mejor diagnóstico individual y colectivo de cualquiera Universidad de Valencia. Instituto Interuniversitario López Piñero
de las enfermedades infecciosas5, aunque se insistía en subrayar su valor para
las de origen vírico6 y en la necesidad de estandarizar los test7.
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 a aparición de una enfermedad infecciosa de causa desconocida que

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se propaga a gran velocidad, con el resultado de un elevado número de
 contagiados y fallecidos, lleva a la búsqueda desesperada de tratamien-
María Isabel Porras Gallo tos eficaces y a la aplicación de medidas de contención. Mientras esa búsque-
Catedrática de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Ciudad Real da consigue resultados, se desata el pánico en la población que presiona a po-
(Universidad de Castilla-La Mancha). líticos y científicos para que los obtengan. Este fue el caso del cólera.
Investigadora del Centro Regional de Investigaciones Biomédicas de la
A comienzos del siglo XIX, Europa se vio afectada por la primera de las
Universidad de Castilla-La Mancha.
cinco grandes pandemias de cólera que cruzaron el continente desde el va-
María José Báguena Cervellera lle del Ganges, su foco endémico originario. Este contacto inicial con una
Profesora Titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de Valencia.Investigadora del enfermedad que hasta entonces no había salido del subcontinente hindú,
Instituto Interuniversitario López Piñero (Universidad de Valencia). ocasionó alrededor de trescientas mil muertes. En 1883, en el transcurso de
la cuarta pandemia, mientras se intentaba sin éxito contener la propaga-
Rosa Ballester Añón
ción de la enfermedad con medidas tan polémicas como los cordones sani-
Catedrática emérita de Historia de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Vicepresidenta de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana. tarios, Robert Koch descubrió su germen causante, el vibrión colérico, y su
mecanismo de transmisión por vía digestiva. La Academia de Medicina del
Instituto de Francia incentivó las investigaciones sobre un remedio curati-
5. Castejón Bolea, R. y Rodríguez Ocaña, E. (2017). El control de las enfermedades venéreas en vo mediante la creación en 1884 del premio Bréant, dedicado al descubridor
España durante la década de 1950: los inicios del Proyecto España 8 de la OMS. En A. Zarzoso y
J. Arrizabalaga (Eds.), Al servicio de la salud humana. La Historia de la Medicina ante los retos del de un tratamiento específico para el cólera. A pesar de la gran cantidad de
siglo XXI (pp.101-108). Madrid: SEHM. Rodríguez-Ocaña, E. (2017).  Ocaso de la medicina social en trabajos presentados, el premio se declaró desierto ese año. En 1907, esta
España: El caso de la leptospirosis. Asclepio, 69(2), p. 199. Limia Sánchez, A, Labrador Cañadas, M.V.,
Ory Manchón, F. de, Sánchez-Cambronero Cejudo, L. et al. (2019).  Metodología del 2º estudio de distinción le fue concedida a Jaime Ferrán y Clúa, descubridor de la primera
seroprevalencia en España. Revista Española de Salud Pública, 93(1), e1-e16. vacuna contra el cólera1.
6. Porras Gallo, M.I y Báguena Cervellera, M.J. (2020). El papel desempeñado por los médicos, el
gobierno y la OMS en la implementación de las encuestas serológicas sobre polio, sarampión y
rubeola en España (1958-1978). Asclepio, 72(1), p295.
128 —

129 —
7. Payne, A. M. (1958). Standardization of neutralization tests for poliomyelitis antibodies. H.C.A. 1. Báguena, M.J. (2019). Jaime Ferrán y la vacunación anticolérica. En A. Carrascosa y M.J. Bá-
Lassen (Ed.) Vth Symposium of the European Association against Poliomyelitis, Madrid, 28-30 Sep- guena (Eds.), El desarrollo de la Microbiología en España. Volumen I (pp. 105-126). Madrid: Fun-
tember 1958, Bruselas: EAP. dación Ramón Areces.

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