Cuarenta Historias para Una Cuarentena
Cuarenta Historias para Una Cuarentena
Cuarenta historias
para
una cuarentena:
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Cuarenta historias
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Tres meses después de la primea notificación de una neumonía en Wuhan (China) la So-
ciedad Española de Historia de la Medicina puso en marcha un blog Epidemias y Salud Global.
Reflexiones desde la historia, para ofrecer información sólida y fundamentada sobre el pasado
de los fenómenos epidémicos desde la Historia de la Medicina, la Historia de la Ciencia, otras
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*&/$*"40$*"-&4D"43&ų&9*0/&416#-*$"%"4)"/5&/*%01030#-
jetivo ofrecer herramientas intelectuales que permitan, en lo posible, afrontar las inquietudes
que genera la pandemia y darles una dimensión histórica, contextualizando la excepcionali-
dad de la situación. Los cuarenta ensayos publicados conforman las “Cuarenta historias para
una cuarentena”, que dan título a este volumen. Se ofrecen aquí conjuntamente para facilitar
su consulta y como testimonio de lo pensado desde “dentro” de la pandemia sobre otras epi-
demias y pandemias del pasado, las respuesta sanitarias y sociales actuales y pasadas y, por
supuesto, la COVID-19.
Autores: Jon Arrizabalaga, María José Báguena Cervellera, Rosa Ballester Añón, Josep L. Barona,
Josep Bernabeu-Mestre, Iris Borowy, Quim Bonastra, Eduardo Bueno, Montserrat Cabré i Pairet, Ricardo Campos,
Ramón Castejón Bolea, Salvador Cayuela Sánchez, Josep M. Comelles, Marcos Cueto, Isabel del Cura,
Carmel Ferragud, María Eugenia Galiana Sánchez, Xavier García Ferrandis, Francisco Garrido Peña, Araceli González
Vázquez, Bertha M. Gutiérrez Rodilla, Jesús Armando Haro, Justo Pedro Hernández González, Rafael Huertas,
Silvia Loyola, Francisco Javier Martínez, J. Ferran Martínez Navarro, Àlvar Martínez-Vidal, Luis Montiel,
Luis Miguel Pino Campos, María Isabel Porras Gallo, Enrique Perdiguero Gil, José Luis Peset, Karina Ramacciotti,
Esteban Rodríguez Ocaña, Marcelo Sánchez Delgado, María Jesús Santesmases, Carlos Tabernero.
ISBN: 978-84-09-22447-0
Portada: A hospital plague ward: attendants wearing protective clothing including headmasks and gloves. Waterco-
lour, 1915/1935 (?). Credit: Wellcome Collection. Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)
Diseño: Furious Koalas S.L.
I . - L A S PA L A B R A S D E L A PA N D E M I A
Epidemia y peste, historia de una confusión terminológica
(Luis Miguel Pino y Justo Hernández González)
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
El «portador asintomático» en perspectiva histórica: el caso de Typhoid Mary equilibrio entre la gratificación inmediata de la comodidad, la solidaridad es-
(Jon Arrizabalaga) pontánea y cotidiana, y la estulticia y crueldad de algunos que, desde sus po-
siciones de gestión, persisten en obtener rédito político o económico a costa
El seguimiento de contactos como estrategia de control de las enfermedades del sufrimiento y de la muerte. No es una venganza de la naturaleza, sino una
venéreas: lecciones de nuestro pasado expresión de nuestra incapacidad, si no reaccionamos de una vez por todas,
(Ramón Castejón Bolea) para actuar contra conjunciones letales de mezquindad y desidia. El cine bien
puede servir de revulsivo.
253 —
Carlos Tabernero
Profesor Agregado de Historia de la Ciencia en la Universitat Autònoma de Barcelona.
explotación agropecuaria industrial, y la revelación (de la superación de la A vueltas con las encuestas sobre seroprevalencia:
epidemia) se produce en medio de vacas hacinadas, emparentadas con los ca- cuándo, cómo y por qué se iniciaron
dáveres sembrados por ciénagas de residuos industriales que se pierden hasta (María Isabel Porras Gallo, María José Báguena Cervellera y Rosa Ballester Añón)
el horizonte dentado por docenas de chimeneas humeantes. En Kee (la llave,
como key, en inglés) y en su hija recién nacida, la esperanza, se conjuran todas A la búsqueda de soluciones en tiempos de pandemia.
las humillaciones, la injusticia y los desequilibrios acumulados durante siglos La vacuna contra el cólera de Jaime Ferrán
de arrogante vileza que han llevado a la humanidad a su fracaso. Porque son (María José Báguena Cervellera)
proletarias. Porque son mujeres. Y porque son negras.
Theo ayuda a Kee y a su hija a esquivar los intereses propagandísticos Vacunas y panacea. A propósito de la erradicación de las enfermedades infecciosas
(y comerciales) que en ellas ven todos los que juegan con el significado de (Esteban Rodríguez Ocaña)
la pandemia y sus conexiones estructurales y medioambientales; y en un
mar neblinoso, también de ecos bíblicos, las deja en manos de un oscuro El extraño año 2020. Entre el 40 aniversario de la erradicación de la viruela y la
colectivo supuestamente antisistema, cuyo barco nos recuerda al Rainbow busca de la vacuna contra la COVID-19
Warrior de Greenpeace. Tal vez sea cuestión de empatía convertida en vo- (Ricardo Campos)
luntad comunitaria. Shantih.
En The host (Bong Joon-ho, 2006), en una lúgubre morgue militar, un mé- Las unidades de medicina intensiva como respuesta tecnológica y humanitaria a
dico norteamericano le ordena a su ayudante coreano que vierta una gran las epidemias de poliomielitis de mediados del siglo XX
cantidad de formaldehído por el fregadero. Le molesta el polvo que se acumu- (Rosa Ballester Añón)
la en las botellas, da una inaceptable apariencia de suciedad. Hace caso omiso
a las protestas de su ayudante, que le indica que el formaldehído irá a parar
V. - R E F L E X I O N E S S O B R E L A C O V I D - 1 9
a las aguas del río Han. La jerarquía se impone, el ayudante cumple la orden.
Bong Joon-ho establece así la locura institucional que va a ocasionar un de- La COVID-19, una enfermedad emergente
sastre medioambiental de dimensiones inesperadas. Años después del vertido, (J. Ferran Martínez Navarro)
aparece una inquietante criatura colgada de un puente. Ante el asombro de
aquellos que disfrutan de una tarde soleada a orillas del Han, el estrambótico &ų&9*0/&4#*010-Ĩ5*$"4&/503/0"-"
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organismo decide darse un festín con ellos. Desde un autobús turístico, una (Salvador Cayuela Sánchez)
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
grabación alerta a los viajeros para que no se pierdan el hermoso parque jun-
to al río. La criatura y la multitud presa del pánico forman parte del espectá- La cara B de las epidemias: a propósito del control social
culo. Tal vez es una película de ciencia ficción. Tal vez no. (Rafael Huertas)
El ejército norteamericano hace de nuevo su aparición para intentar re-
solver el desaguisado (y, de paso, ocultar su origen). Con la dócil complicidad Sobre las ciencias y la COVID-19
de las autoridades locales, inventan un virus, una epidemia, y ponen a la po- (Enrique Perdiguero-Gil)
blación en cuarentena. Lo esencial, sin embargo, no es el parche conspirativo,
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BŹƁD )*45Ł3*$"40#3&&-26&$*.&/5"3"-(Ř/53"4'0/%01"3"-"3&ų&9*Ł/D-13*.&3
(Jesús Armando Haro) motivo es la piedad, la madre que llora desconsoladamente el cadáver de un
hijo, la imagen más patética del dolor y la impotencia. En la película, y bajo el
Chile y la COVID-19: signo de la pandemia de esterilidad que va a acabar con la especie humana, la
&-$"40%&6/45"%0.Ĩ/*.0:%&6/(0#*&3/04*/-&(*5*.*%"%10-Ĩ5*$" piedad conecta el absurdo linchamiento de la persona más joven del planeta,
(Marcelo Sánchez Delgado) como si fuera el ritual de conclusión de un nefasto reality televisivo; la codicia
descerebrada de los empresarios/políticos que ejercen de gestores del caos
L&1*%ę.*$0:.&%*0".#*&/5"-F&$0/Ł.*$0:10-Ĩ5*$0B40$*"-MF$0/ų*$504&/-04
VI.- MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS
que la nación, la religión o cualquier tipo de bandera sirve de excusa para ex-
&3"326Ĩ"4%&-$6*%"%0:3&13&4&/5"$*Ł/4*.#Ł-*$"%&-"&/'&3.&%"%&1*%ę.*$" clusiones innombrables; y la historia personal y destrucción final del prota-
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
(Montserrat Cabré i Pairet) gonista al que acompañamos. La pandemia es el paisaje. Y no hay refugio.
El segundo motivo es la Natividad. Tan poderosa en sus evocaciones como
Virus y género: coronas y microscopios en la era antibiótica la primera, quiere ser antídoto contra los horrores de esta distopía implaca-
(María Jesús Santesmases) ble. Pero su misma anunciación la desmiente: el establo bíblico es aquí una
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(Karina Ramacciotti) 9. Tabernero, C. (2020). La venganza de la naturaleza. Barcelona: UOC.
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10. Eliot, T.S. (1934) [1925]. Poems 1909-1925. Londres: Faber & Faber Limited, pp. 81-109.
11. James, P.D. (2010) [1992]. The children of men. Londres: Faber & Faber.
puestas científico-médicas inmediatas, y sus elevados niveles de contagio y VII.- EPIDEMIAS Y FICCIÓN
mortalidad, que la hacen más trágicamente visible por el colapso de sistemas
Dos actitudes ante la reclusión en tiempos de epidemia bajo el microscopio
de salud pública diezmados por agresivas políticas neoliberales, son el caldo
emocional de la literatura
de cultivo perfecto para narrativas de terror y ciencia-ficción. La respuesta
(Luis Montiel)
político-mediática, en efecto, ha recogido esta tradición narrativa para in-
fundir miedo y poner en práctica medidas de control social hasta hace unos
De nuevo, en «estado de sitio»
meses inimaginables más allá de las novelas, los comics o las pantallas de ci-
(José Luis Peset)
ne y televisión. Películas como Outbreak / Estallido (Wolfgang Petersen, 1995)
o Contagion / Contagio (Steven Soderbergh, 2011) han dejado de pronto de ser
Primavera silenciosa en el planeta COVID-19
terror especulativo y se han convertido en thrillers convencionales.
(Carlos Tabernero)
La COVID-19 nos ha arrojado de un día para otro a una realidad que hasta
hace nada nos parecía de ciencia-ficción apocalíptica. En la ciudad confinada,
el silencio, sobre todo cuando cae la noche, es sobrecogedor. Experimenta-
mos así una suerte de primavera silenciosa. La referencia a Rachel Carson6 nos
recuerda que las epidemias forman parte de encrucijadas medioambientales:
contaminación de la tierra, el aire y el agua, sobreexplotación de recursos;
emisiones desbocadas de gases de efecto invernadero, destrucción sistemáti-
ca de ecosistemas y biodiversidad, desequilibrios demográficos y socio-econó-
micos en el delirio del consumo desenfrenado; que nos enfrentan a nuestros
modos de vivir (o morir)7. Pero películas como las de Petersen y Soderbergh
establecen sistemas de causalidad y resolución que no hacen sino amplificar,
para su encaje en el mercado occidental, crueles estereotipos coloniales, de
clase, género y raza, obviando una mirada más rigurosa y amplia.
Desde la ciencia-ficción (y el cine fantástico y de terror), sin embargo, se
pueden explorar con peculiar libertad narrativa todas estas circunstancias,
incluidos nuestros miedos, personales y comunitarios8. En este sentido, dos
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
películas relativamente recientes proponen análisis particularmente turba-
7. Moore, J.W. (2015). Capitalism in the web of life. Ecology and the accumulation of capital. Londres
y Nueva York: Verso. Haraway, D. (2016). Staying with the trouble. Making kin in the Chthulucene.
Durham y Londres: Duke University Press. Vargas, F. (2019). L’humanité en péril. París: Flammarion.
250 —
E
Carlos Tabernero
l 31 de diciembre de 2019 la Comisión Municipal de Salud de Wuhan
Universitat Autònoma de Barcelona. Centre d’Història de la Ciència
(provincia de Hubei, China) notificó una serie de casos de neumo-
nía en la ciudad. Poco podíamos imaginar que esa noticia iba a mar-
car trágicamente el año 2020. Al principio, de manera imperceptible, los OOO
acontecimientos se sucedieron y tomaron paulatinamente una dimensión
insospechada aquel último día del año. Apenas iniciado el 2020 se determi-
nó que los casos de neumonía estaban causados por un nuevo coronavirus
(SARS-CoV-2), cuya secuencia genética se dio a conocer el 12 de enero. Es-
casos días después ya se detectaron casos fuera de China, pero el problema
se percibió como algo lejano y ajeno, limitado a aquel país. El 30 de enero
la Organización Mundial de la Salud (OMS), en aplicación del Reglamento
D e pronto, vivimos en el planeta COVID-19. La pandemia lo secuestra
todo con su aplastante cotidianeidad. No solo debido a su manto de
dolor y muerte, o al confinamiento decretado en casi todas partes y
que ha trastocado nuestro día a día, sino también a su sombría proyección
de futuro, en el ámbito socio-económico, debido al inédito parón de la acti-
Sanitario Internacional de 2005 declaró que el brote del nuevo coronavirus vidad productiva y sus consecuencias en términos de desigualdad y miseria,
constituía una Emergencia Sanitaria de Importancia Internacional, dado y en el epidemiológico, por las oleadas que vendrán. Me resulta imposible no
que había un total de 7.818 casos confirmados en todo el mundo. Si bien la pensar en las parábolas de desolación epidémica de Albert Camus2 e Ingmar
mayoría de ellos estaban en China, 82 aparecieron en otros 18 países. Pa- Bergman3. Porque Camus y Bergman utilizan la Historia, la Sociología, la An-
ra entonces, China ya había aislado totalmente la ciudad de Wuhan –en la tropología, y un discernimiento psicológico particularmente penetrante, para
que se construyó un hospital en 10 días para los afectados por el nuevo vi- hurgar en dinámicas socio-culturales contemporáneas a través de una ten-
rus–, y extendido las restricciones a varias ciudades de la provincia de Hu- sión poética y narrativa en torno a la peste que hace que sus obras sean piezas
bei. A mediados de febrero empezaron las señales de alarma en Italia, donde claves en la historia del cine y de la literatura.
se produjo el primer brote europeo y se tomaron las primeras medidas de La COVID-19 tiene muchas de las características que convierten a las en-
confinamiento de la población fuera de China. El 11 de marzo la OMS de- fermedades infecciosas en elementos argumentales particularmente sugesti-
claró el estado de pandemia global ante el aumento de casos y muertes en vos para la literatura y el cine de ficción4. Las particularidades especialmente
numerosos países. El 14 de marzo se decretó el estado de alarma en Espa- dramáticas de la enfermedad, su morbilidad en el mundo desarrollado y su
ña. La lejana epidemia de principios de enero era a mediados de marzo una aparente transversalidad en cuanto a clase, raza y género5, la ausencia de res-
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
pandemia que afectaba duramente a Europa. Los memes y bromas que re-
corrían las redes sociales comenzaron a dejar paso a otro tipo de recreacio- 1. Partes de este texto se publicarán próximamente en el libro del propio autor La venganza de la
nes, marcadas por la tragedia que estaba cerniéndose sobre suelo europeo. naturaleza (2020). Barcelona: UOC y se han introducido aquí con permiso del editor.
INTRODUCCIÓN
Los contagios y las muertes se extendían por todo el mundo y los gobiernos 2. Camus, A. (1999) [1947]. La peste. Madrid: Unidad Editorial.
de muchos países ordenaban el confinamiento de la población. Siete meses
después, mediado julio, cuando escribimos estas líneas, los casos confirma- 3. Bergman, I. (1957). Det sjunde inseglet [El séptimo sello]. Estocolmo: Svensk Filmindustri.
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dos en todo el mundo superan los 11 millones y los decesos atribuidos a la 4. Tabernero, C. y Perdiguero-Gil, E. (2011). El cine y las dimensiones colectivas de la enfermedad.
8 —
COVID-19 son más de 500.000. El desarrollo de la pandemia, parcialmente Revista de Medicina y Cine, 7(2), 44-53.
controlada en los países que se vieron afectados al inicio, continúa en otras 5. Harvey, D. (2020). Anti-Capitalist Politics in the Time of COVID-19. Jacobin Magazine.
carecer de sentido, nos queda la vida, y queda el ser humano y la naturaleza. partes del globo y lo que puede ocurrir en los próximos meses y años es di-
Insistió Jean Daniel en hacer ver que Camus tenía un elaborado plan para su fícil de predecir. La magnitud de lo que en un futuro será el conjunto de la
obra: primero el absurdo, luego la rebelión, y finalmente el amor. pandemia de la COVID-19 es, por tanto, desconocida.
Por eso desprende esta obra un enorme romanticismo, mostrado tan- Desde que se percibió la gravedad del problema, incluso cuando se con-
to en la muerte de Diego, arrastrado por las ideas y el valor en busca de la sideró restringido a una parte de China, las redes sociales, con todas sus
libertad, como en las mujeres, que en su pasión más carnal perpetúan la ventajas y defectos, permitieron un seguimiento en directo de lo que venía
vida y la naturaleza. Ideas que se unen a ese extendido sentimiento euro- ocurriendo y los medios de comunicación de masas fueron otorgando cada
peo de una España heroica y novelera, que vive, como nadie, la vida y la vez mayor relevancia a la infección producida por el virus. La excepcionali-
muerte. Un conjunto de ideas preconcebidas –sobre los géneros y sobre la dad de lo que estaba ocurriendo fue acaparando el interés informativo. Muy
naturaleza de un país, España– que, sin dejar de ser amables y atractivas, pronto se buscaron antecedentes históricos, paralelismos con el pasado, re-
son también eminentemente tradicionales. Centremos pues el interés en ų&9*0/&440#3&-"4-&$$*0/&426&"13&/%&3"1"35*3%&-00$633*%0&/5*&.-
el empeño de Camus en hacer frente a los totalitarismos, que no pueden pos pretéritos. La pandemia de gripe de 1918-1919, mal llamada española,
sustituir legítimamente a ningún poder antiguo, despótico o divino. Afir- fue el referente más citado, por sus decenas de millones de afectados y los
maba el propio Daniel que la obra de Camus aumentaba con el tiempo su millones de muertos, cifras sobre las que es difícil ofrecer una valoración
*/ų6+0A16&4&4#*&/$*&35026&E aquilatada. También la pandemia de peste negra (1347-1353) concitó inte-
rés. Otras pandemias más recientes no han merecido tanta atención, como
El combate contra el absoluto, la rebelión a escala humana, la acep-
la llamada gripe asiática (1957-1958) o la denominada gripe de Hong-Kong
tación de que el hombre debe acometer el oficio de hombre sin la
(1969), a pesar de que causaron millones de muertos.
certeza del éxito ni promesas de salvación, son ideas que alimentan
Las razones del interés por las pandemias y epidemias del pasado por
más o menos directamente la obra de numerosos pensadores y en-
parte de los medios de comunicación son múltiples. Se compara lo que es-
sayistas de todos los países5.
tá pasando con lo que aconteció para tener referentes, para valorar la di-
Así no es extraño que renazca el interés por este texto en épocas de mensión de lo que ocurre, para tratar de aprender de los errores y aciertos
miedo a la enfermedad y al terror que provoca la epidemia, con su riesgo de las estrategias que se usaron ante otras situaciones análogas. Incluso se
de desprecio de la vida y la ruina de la naturaleza. Y también en épocas de busca un cierto sentido de continuidad. Por muy terribles que fueran aque-
crisis y penurias, con amenazas de injusticias con «el otro», despotismos llos contagios, la humanidad salió adelante, como ha ocurrido con grandes
políticos y destrucción de la naturaleza. catástrofes naturales, guerras, genocidios… Se produce una cierta fascina-
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
ción con la enormidad de las calamidades del pasado y con las posibilidades
de victoria sobre las mismas, utilizando la tan manida terminología bélica.
La proliferación en prensa, radio y televisión de artículos, reportajes y
INTRODUCCIÓN
referencias a la historia de las epidemias, algunos rigurosos, la mayoría muy
José Luis Peset
superficiales –cuando no desenfocados– supuso que la Sociedad Española
Profesor Vinculado ad honorem en el Instituto de Historia del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid). de Historia de la Medicina se plantease abrir un canal de comunicación pa-
ra ofrecer información sólida y fundamentada sobre el pasado de los fenó-
248 —
9 —
5. Daniel, J. (7 de diciembre de 2007). Camus, nuestro contemporáneo. El País. cia, otras disciplinas humanísticas y las Ciencias Sociales. Así, a finales de
marzo, nació el blog Epidemias y Salud Global. Reflexiones desde la historia zón a la tierra logran la salvación, diosas madres ellas también. Y en fin la
que publicó su primera entrada el 1 de abril, con el país confinado y sumido naturaleza, que se muestra desaparecida tras los telones en que se repre-
&/-""-"3."A&-.*&%0:-"*/$&35*%6.#3&D"43&ų&9*0/&426&%&4%&-")*4- senta a la peste, sus estrellas y sus muertes. Por eso muchos críticos –como
toria y otras disciplinas se han venido publicando en el blog tienen por ob- nos recuerda el editor Rey– soñaron que la obra se representara al aire libre.
jetivo, precisamente, ofrecer herramientas intelectuales que permitan, en De hecho, en ella son constantes las referencias a los mares y vientos, a las
lo posible, afrontar tales inquietudes y darles una dimensión histórica que ų03&4:'36504A5".#*ę/"-"4&453&--"4:$0.&5"426&*3ć/."3$"/%0-"1&45&A
permitan contextualizar la excepcionalidad de la situación. El formato, un que para el caso de Londres en 1665 novelara Daniel Defoe en 1722.
blog, se eligió por su versatilidad para llegar a un público amplio, no nece- Se ha recordado que Albert Camus quiso construir una nueva forma de
sariamente experto. Sus entradas pretenden tener un tono ensayístico, sin tragedia moderna a partir de aquel encargo que le hizo Jean-Louis Barrault,
los corsés de la comunicación académica, pero sin renunciar al rigor. Tres quien había pensado teatralizar A Journal of the Plague Year, la obra de Defoe.
meses después de la puesta en marcha del proyecto, podemos afirmar que Una obra que reuniese a Esquilo y a Aristófanes, sin olvidar los lejanos autos
)"/"1035"%03&ų&9*0/&4.6:7"3*"%"4:&/3*26&$&%03"440#3&-"4&1*%&- 4"$3".&/5"-&4A/*-"13&4&/$*"%&-0$05*%*"/0D
0/45*56*3Ĩ"6/"3&ų&9*Ł/40-
mias y pandemias en la historia, relacionando estas con nuestro complejo bre el individuo y la sociedad, la justicia y la moral, en fin, el cosmos y la na-
e incierto presente. Los cuarenta ensayos publicados (algunos dobles), con- turaleza toda. Se representó con música de Honegger y decorados y vestuario
forman las «Cuarenta historias para una cuarentena», que dan título a este de Balthus. Pero aquel intento de abarcar formas de expresión tan distintas,
volumen. Así, este libro es el resultado de la compilación de lo publicado en preocupaciones políticas y morales tan varias, sería quizá la causa de su fra-
el blog, que se ofrece aquí conjuntamente para facilitar su consulta y como caso, resistiendo solo unas cuantas representaciones y recibiendo duras críti-
testimonio de lo pensado desde «dentro» de la pandemia sobre otras epide- cas. Con todo, y en cierto sentido, puede recordarnos a aquella otra obra que
mias y pandemias del pasado, las respuestas sanitarias y sociales actuales alcanzara un gran éxito, el Marat-Sade de Peter Weiss4. En esta, en un mundo
y pasadas y, por supuesto, la COVID-19. Además, creemos que este volumen más pequeño todavía (los muros del manicomio de Charenton), se enfrenta-
puede resultar de interés para futuras investigaciones y como material do- rán una vez más el terror y el dolor con el placer y la naturaleza.
cente para la enseñanza a distintos niveles. En la obra del escritor francés y argelino quedará sin embargo desplega-
El blog no solo recoge los ensayos que aquí publicamos. Pareció útil fa- %"6/"5&33*#-&3&ų&9*Ł/40#3&$Ł.0-".03"-:-"+645*$*"/"6'3"("/&/."-
$*-*5"3&-"$$&40"3&ų&9*0/&41307&/*&/5&4%&05304.&%*04A&/(&/&3"-.ć4 nos de sistemas políticos totalitarios, que pretenden sustituir al viejo dios,
adheridas a la actualidad de cada momento. Más de cuarenta de estas pie- empleando con mano cruel argumentos que parecen venidos de la razón
zas, contextualizadas, están accesibles a través de la secciónActualidad y del saber. La urgencia de hacerle frente lleva a que el autor nos hable de
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
comentada del blog. Así mismo, se consideró oportuno dar noticia de otras esa nueva peste, no de la negra de Florencia, ni de la amarilla de Cádiz, sino
iniciativas que, desde sociedades científicas, editoriales, organismos de de la parda del totalitarismo. Quiso estar Camus en la guerra, se acercó a la
investigación, etc., se han ido poniendo en marcha con el fin de aportar resistencia, y criticó por doquier la violencia, la injusticia y la marginación.
INTRODUCCIÓN
herramientas que permitan entender los diversos ángulos de la pandemia. Aunque la vida –tras la proclamada «muerte de dios» nietzscheana– pueda
Todo este caudal de información está accesible en la sección Recursos,
con una treintena de entradas. De entre lo editado vale la pena subrayar
las compilaciones de artículos publicados sobre variados aspectos de la
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10 —
historia de la enfermedades infecciosas en las revistas Asclepio, Dy- 4. Peset, J.L. (2018). Marat (y también Sade) en España. En R. Huertas (Coord.), La locura en los
namis y Farmacia, Medicina & Historia; recensiones acerca de la produc- productos culturales de la Transición (pp. 15-41). Madrid: Catarata.
naje central que podría actuar como médico, que es Diego, ejerce como tal ción más reciente sobre las epidemias desde la Antropología y la Socio-
ahora. Y no hay desde luego ni el enfoque espiritual del jesuita, ni el éxito logía; y el acceso a iniciativas similares a la desarrollada por la Sociedad
de las medidas médicas que aparecen en la novela. En La peste hay una ver- Española de Historia de la Medicina (en el apartado De interés) como las
dadera guerra –librada en varios frentes– contra la enfermedad, y es opor- promovidas por la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tèc-
tuno recordar que en medicina con frecuencia se habla de armas, combates nica, la revista História, Ciências, Saúde-Manguinhos, y la red temática
y guerras. Lenguaje metafórico que podría tener su origen en el pensamien- Quarantine Studies Network.
to clásico sobre una naturaleza siempre animada y que se encarna tanto Los ensayos publicados en el blog abordaron aspectos de lo más diver-
en dioses como en hombres, en eterna discordia. Así Apolo $0/464ų&$)"4 so, como corresponde a una situación tan compleja, y fueron apareciendo
puede hacer enfermar de peste a los griegos en los versos homéricos. Sin según iban llegando a su redacción, por propia iniciativa de sus autores
duda, la salud y la enfermedad son elementos de la evolución de la vida en o a instancias de los editores. Para su publicación en este volumen resul-
-"/"563"-&;"A.6$)"47&$&4&/$0/ų*$50A"-(6/"4$36&-&4D ta más conveniente agruparlos en apartados temáticos, aunque algunas
En L´État de siège Camus cambia el enfoque. El motivo es que aquí no contribuciones podrían estar en categorías diferentes a la asignada o en
trata sobre la enfermedad ni sobre la medicina, la primera temida, la se- varias categorías.
gunda admirada. Trata de la peste parda, el totalitarismo. Por eso Diego se El primer bloque, «Las palabras de la pandemia»A3&ų&9*0/"40#3&-"
despoja de los atributos de los médicos y no actúa como tal. Por eso tam- terminología de la misma, tanto en lo que se refiere a los términos clásicos
bién el cierre de la ciudad, la reglamentación, las medidas de protección no (epidemia, peste), como a los generados por la COVID-19.
son entendidas como tales, como armas contra la enfermedad, sino como Un segundo apartado, «Perspectivas históricas sobre epidemias y pan-
medidas de control, de culpabilización y castigo adoptadas por los nuevos demias», recoge ensayos que se ocupan de los fenómenos epidémicos desde
poderes despóticos. Camus quiso limitarse a una descripción del mal desde un punto de vista histórico. Los textos de este bloque aportan perspectivas
aspectos morales y políticos. Hay que recordar que estas obras están escri- generales sobre las epidemias que permiten entender características comu-
tas en los mismos años en que George Orwell redacta 1984, y aunque hay nes, continuidades y discontinuidades. Otros se centran en determinadas
una rara edición en 1938 de El Castillo%&
3"/;"Ų"A&45"0#3"4&3ć16- etapas históricas (edades Media y Moderna), en enfermedades concretas
blicada en 1947 por Gallimard, donde Camus trabajó. Asimismo, Brave New (gripe, latirismo) y en la relación de las enfermedades infecciosas de carác-
World, de Aldous Huxley, aunque traducida antes de la guerra, tiene por esa 5&3&1*%ę.*$0$0/-04$0/ų*$504#ę-*$04D".#*ę/*/$-6:&6/53"#"+0%&/-
época notables reediciones. Y es claro que esa ciudad dominada por la Peste tropología Histórica dedicado al conocimiento local de las epidemias.
y su Secretaria, en la que los funcionarios imponen leyes y reglamentos, con La progresiva toma de conciencia de la dimensión global de las enfer-
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
marcas en forma de estrellas, interminables estadísticas y miles de papeles medades infecciosas y los mecanismos y organizaciones puestos en marcha
tan inútiles como imposibles, nos recuerdan a estos otros autores. También para poder abordarla son el objeto de las contribuciones que conforman el
a esos mundos pretendida e irónicamente «felices» y burocratizados, en los tercer apartado, titulado «La mundialización de la salud». En él, se anali-
INTRODUCCIÓN
que solo son posibles emociones como el desconsuelo y el miedo, la cobar- zan las sucesivas conferencias internacionales, los reglamentos sanitarios
día y la traición, estados de ánimo impuestos por el sufrimiento y la muerte. internacionales, el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones y el desa-
El régimen del terror –afirma el dramaturgo– solo puede ser combatido rrollo de la Organización Mundial de la Salud.
por hombres y mujeres valientes, pero también por la naturaleza. Hombres El cuarto bloque, «Control, prevención y tratamiento de las enferme-
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que gracias a las ideas de libertad se convierten en héroes –quizá en dioses, dades infecciosas»A*/$-6:&"/ć-*4*4)*45Ł3*$04%&%*$"%04"3&ų&9*0/"340#3&
en la figura de Cristo–, y mujeres que gracias al amor y a su estrecha liga- las medidas puestas en marcha para controlar las enfermedades infecciosas
desde finales del siglo XIX: seguimiento de casos, vacunas y encuestas de la. Victoria y los coros de mujeres constituyen una base fuerte para la obra.
seroprevalencia, así como un ensayo sobre medidas terapéuticas una vez se A los comentarios críticos de Gabriel Marcel atribuyéndole no hacer una
ha contraído la infección, como fue el caso del desarrollo de las unidades de condena clara del totalitarismo estalinista, contestó Camus recordando los
medicina intensiva frente a las epidemias de polio de mediados del siglo XX. crímenes del franquismo y la ignorancia y el olvido de Europa ante ellos, in-
En el apartado quinto, a&ų&9*0/&440#3&-"
BŹƁb, se ofrecen cluso por la democrática Francia. Era sin duda una atribución condenatoria
perspectivas desde muy diversas disciplinas: la Historia, la Filosofía, el De- injusta dirigida a alguien que procuró mantener, en tiempos tan complejos,
recho, los Estudios Sociales sobre la Ciencia, la Antropología, la Sociología un comportamiento personal honesto y ecuánime, alguien que siempre in-
y la Economía. Otros ensayos se refieren a países como Chile, Perú y Méxi- tentaría afrontar un compromiso veraz e independiente.
co a los que la pandemia llegó más tarde, pero con similar virulencia, y que Hay motivos por tanto para aquella localización andaluza, siendo Cádiz
cuando escribimos estas líneas atraviesan momentos muy difíciles. como es la patria del liberalismo hispano, atribución legítima conseguida
El sexto bloque, «Mujeres, género y pandemias», aglutina contribucio- mediante duras luchas contra los ejércitos enemigos y, lo que quiero subra-
/&426&3&ų&9*0/"/40#3&(ę/&30:.&%*$*/":40#3&-"4"1035"$*0/&4%& yar aquí, en batallas tan duras como inciertas con una grave epidemia. En
las mujeres a los sistemas de salud. En este sentido, nos parece importante efecto, desde las Américas y desde 1800, llevada por navíos, había llegado
señalar que en el ámbito de la historia de las epidemias no disponemos to- a su próspero puerto la fiebre amarilla, el entonces llamado vómito negro.
davía de muchas investigaciones que hagan aportaciones relevantes desde Aquellos importantes y densos meses de legislación dirigida a cambiar el
estas perspectivas, y menos todavía procedentes del área hispánica y lati- país también fueron acompañados por el terrible padecer de la enferme-
noamericana, por lo que aquí publicado resulta especialmente novedoso. dad, que no dejó de afectar a los diputados. Los Cortes debieron trasladarse
El último apartado, «Epidemias y ficción», está constituido por apor- y protegerse en la sitiada Cádiz, y los ejércitos enemigos, la fiebre y sus se-
taciones que nos permiten saber cómo han sido tratadas las epidemias en cuelas, y todo tipo de carencias y privaciones configuraron el perfil heroico
la ficción tanto literaria como cinematográfica. Estos textos nos permiten de muchos de los personajes que, después, seguirían sufriendo el castigo
acercarnos a un aspecto muy relevante de lo que estamos viviendo: la per- maldito de la represión política en un país empeñado en volver hacia atrás2.
cepción sociocultural de la pandemia, para cuya valoración, al estar inmer- Escrita esta pieza teatral inmediatamente después de La peste, y estre-
sos en ella, no tenemos todavía la suficiente distancia. Sin posibilidad de nada en 1948, L´État de siège no era, como su propio autor se cuidaría de
conocer cuál será, finalmente, la magnitud de lo que ocurre, no hay modo asegurar, una teatralización de la novela. Sin embargo, como señalaba su
de saber cuál será la huella que dejará la enfermedad en las sociedades de editor en Gallimard, Pierre-Louis Rey3, sería imposible que entre ambas
todo el globo. Lo que la literatura y el cine muestran de otros contagios rea- creaciones no hubiese relación. La misma y terrible enfermedad, persona-
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
les o imaginados es una ventana para explorar lo que hoy nos desasosiega. jes médicos, eclesiásticos y funcionarios se dan la mano en uno y otro texto.
Todo lo publicado en el blog, aquí compilado, es obra de especialistas que Pero la cuidada observación de la acción de la epidemia y los tratamientos
han realizado investigaciones históricas sobre las enfermedades infecciosas médicos desaparecen al llevarse el asunto a las tablas. Ni siquiera el perso-
INTRODUCCIÓN
03&ų&9*0/"/%&4%&464%*4$*1-*/"440#3&-026&7*&/&4610/*&/%0-"1"/-
demia de la COVID-19. La formulación final de los textos se ha beneficiado
2. Peset, M. y Peset, J.L. (1972). Muerte en España. Madrid: Seminarios y Ediciones. Blanco Villero,
de la revisión llevada a cabo por el comité editorial del blog, constituido por J.M. y García-Cubillana de la Cruz, J. M. (Eds.). (2013). Salud y enfermedad en los tiempos de las Cortes
Jon Arrizabalaga, Profesor de Investigación de la Institución Milá y Fonta- de Cádiz. Cádiz: Universidad de Cádiz y Sílex. Hernández Villalba, P. (2014). La Sanidad Pública
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y la influencia de la fiebre amarilla en torno al debate constitucional de 1812. Revista de Historiografía,
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S
tándose a los plazos que exigía la premura de la publicación, suministrando
e van a cumplir cincuenta años de la traducción para Alianza Edi-
imágenes que forman parte de sus argumentos (todas ellas continúan acce-
torial, por Pedro Laín Entralgo y Milagro Laín Martínez1, de la obra
sibles en su entrada correspondiente del blog), sugiriendo otros posibles te-
de Albert Camus, L´État de siège. Una bella traducción, con un in-
mas y colaboraciones y, en definitiva, haciendo posible, con su generosidad,
teresante prólogo, en el que los autores agradecen que Camus situara la
tanto el blog como este libro. Su estimulante trabajo, su entusiasmo, ha sido
acción en Cádiz, un lugar siempre amado por ellos. Y hoy puede ser mo-
un acicate continuo para los que hemos pilotado esta empresa colectiva.
mento apropiado para retornar a las calles cerradas de la ciudad atlánti-
ca. Milagro Laín recuerda aún hoy la pasión sentida por el autor francés
en aquella época, nunca abandonada, en la que un renaciente feminismo
podía verse retratado en ciertos personajes de la obra. Al traducirla, qui-
sieron además ver en la obra un reconocimiento al liberalismo gaditano,
inicio de la modernización política española, pues para ellos la trama va
desde la opresión del viejo régimen, el de las pragmáticas, señalan con Pío
Baroja, al heroísmo de los primeros liberales, pasando por las horcas de
la Peste y su Secretaria, la muerte. Representa la primera puesta en pie
Ricardo Campos
de la España liberal, a la que tanto sufrimiento y dolor le costaría seguir
Presidente de la Sociedad Española de Historia de la Medicina.
adelante tras el regreso del (no) deseado Fernando VII. Científico Titular. Instituto de Historia.
El interés de Camus por España fue constante, como así lo muestra su Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid.
admiración por la República y su profundo dolor ante el ascenso del fascis-
mo y la imposición franquista. Escribió sobre los sucesos de Asturias y dio EPIDEMIAS Y FICCIÓN
Enrique Perdiguero-Gil
cuenta de sus propias interpretaciones y generosos deseos en notables pá-
Catedrático de Historia de la Ciencia.
INTRODUCCIÓN
ginas sobre España. Su madre –a la que tanto confesó deber– era de origen Instituto Interuniversitario López Piñero.
español, y en Estado de sitio, la pieza teatral que ahora evocamos, el prota- Universidad Miguel Hernández.
gonismo femenino fue para su admirada amiga María Casares, otra españo-
Eduardo Bueno
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1. Camus, A. (1972) [1948]. El estado de sitio. Madrid: Alianza Editorial [Traducción de Pedro Laín Profesor Ayudante Doctor de Historia de la Ciencia.
Entralgo y Milagro Laín Martínez]. Instituto Interuniversitario López Piñero.
Universidad Miguel Hernández.
Rambert pide al doctor que tome en consideración su caso concreto, in-
dividual: él está (supuestamente) sano y es un forastero. ¿Por qué no pue-
I . - L A S PA L A B R A S D E L A PA N D E M I A
de marcharse de inmediato? Rieux responde que, como médico, no puede
garantizar que no esté infectado o no pueda llegar a estarlo antes de salir.
Tiene una responsabilidad que trasciende lo individual. Para Rambert esto
no es más que frío cientifismo y atenimiento riguroso a la teoría, la ley y la
estadística: «Habla usted el lenguaje de la razón; usted vive en la abstrac-
ción». Y Rieux se lo concede, aunque matizando esto último:
¿Eran realmente la abstracción aquellos días pasados en el hospital
donde la peste comía a dos carrillos llegando a quinientos el nú-
mero medio de muertos por semana? Sí, en la desgracia había una
parte de abstracción y de irrealidad. Pero cuando la abstracción se
pone a matarle a uno, es preciso que uno se ocupe de la abstracción.
Aunque en su fuero interno reconoce que el joven tiene derecho a lu-
char por su libertad y se propone no intervenir si llega a conseguir un
salvoconducto fraudulento, lo que acaba sucediendo. Pero en el ínterin
Rambert ha aceptado colaborar con Rieux y su equipo de voluntarios en
los hospitales improvisados. Ha visto. Ya con la fuga a punto de realizarse
de manera clandestina decidirá quedarse porque «uno puede tener ver-
güenza de ser el único en ser feliz».
La obligada brevedad de este texto me exime, y sobre todo libera a quien
pueda leerlo, de acabar con una moraleja o una aclaración de lo que se ex-
plica por sí mismo. Son textos que en cualquier circunstancia despiertan
ecos en nuestro interior; y las de ahora no son circunstancias cualesquiera.
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
Luis Montiel
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Catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Complutense de Madrid.
Codirector de la Cátedra Extraordinaria UCM-Farmamundi Derecho a la Salud y
Acceso a Medicamentos.
una obra renacentista, la primera tal vez; y desde luego Florencia será uno Epidemia y peste, historia de una confusión terminológica1
de los focos de irradiación del nuevo espíritu. Precisamente en la literatura,
y en aquella dedicada al memento mori, se observa de maravilla ese cambio
Luis Miguel Pino Campos
de mentalidad. Una conocida danza de la muerte medieval, del siglo catorce,
Universidad de La Laguna
atribuida al rabí Dom Sem Tob de Carrión, comienza con la voz de la muer-
te, y en concreto con el pronombre personal relativo a la primera persona: Justo Pedro Hernández González
«Yo so la muerte cierta a todas creaturas…». Otra, del siglo dieciséis, tam- Universidad de La Laguna
bién comienza con ese pronombre, pero en ese caso aplicado al autor: «Yo
estando triste y muy preocupado/ con un pensamiento que soler había…»;
OOO
y solo después la muerte toma la palabra al modo tradicional. En el discur-
so de Pampínea pesa lo individual a todos los niveles: desde la autoconser-
vación hasta la autojustificación. En ese sentido es moderno, como lo es el
hecho de que se descarte la posibilidad del autosacrificio, de la ofrenda de ) ϡ ϙ љ ϛ Ϡ Ϥ ϟ Ϟ Ϩ ϝ Ϥ ϩ њ Ϡ ѝ Ϭ Ϩ ϟ ϙ ϛ Ϩ Ϩ ϡ ' Ϟ ϛ ϝ Ϙ Ϛ , Ϥ ϝ ϝ Ϟ Ϫ ϛ Ϭ ϙ Ϥ Ϫ Ϙ Ϡ
la propia vida en beneficio –dudoso, por otra parte– del prójimo, como al Ϸ+ϬϡϨϟϞ
E
parecer hacían en pestes anteriores algunos cristianos de los que hablan los
l significado original de la palabra epidêmía es «visita», «llegada a un
Padres de la Iglesia; cristianos que, al parecer, habían olvidado que el fun-
lugar». En este sentido Platón lo usa en varios pasajes como el que
dador de su religión había dicho: «amarás al prójimo como a ti mismo», y no
reza: «ni bien acabó con él, sus hermanos le contaron cuál era el mo-
«más que a ti mismo». Uno de mis maestros, C.G. Jung, dejó esto bien claro
tivo de nuestra presencia; él me reconoció, pues me recordaba de mi ante-
en sus seminarios sobre el Zaratustra de Nietzsche. Pampínea demuestra
rior visita»2. El orador Demóstenes lo entiende como «inmigración»3. Otras
con su lectura implícita del mandato neotestamentario estar situada en un
veces se refiere a la «llegada» de un Emperador4.
cristianismo –lo que implica también una psicología– que ya no es antiguo
Entre los médicos epidêmía se relaciona con enfermedad, porque es algo
ni medieval y que, precisamente por eso, despierta un eco en nosotros.
que viene desde fuera hacia dentro, una llegada a una ciudad o población.
La peste (1947), de Albert Camus, es el segundo clásico que abordaremos.
Veamos algunos de los múltiples sentidos del término. El de visita tiene por
El fragmento seleccionado en el contexto de esta breve nota es el corres-
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Decamerón. Pero la solución al problema moral será, en este caso, diferente. 4. Dittenberger, W. (1986). Orientis Graeci Inscriptiones Selectae 517.7.2 Bände. Hildesheim: Nach-
druck Olms. Herodiano 2.14.1. Lidell, H., G., Scott, R. y Jones, H., S. (1983). Greek-English Lexicon.
Oxford: OUP, p. 630.
so», «ser cogido por sorpresa y repentinamente»5. Por tanto, este doble zón citada. Me interesa –nos interesa, creo– tomar como objeto de re-
significado podría aplicarse a aquellas enfermedades pasajeras, que pasan ų&9*Ł/-""3(6.&/5"$*Ł/ę5*$"%&".1Ĩ/&"A-"-Ĩ%&3%&-(3610A1"3"+64-
o que son transitorias, que afectan durante un tiempo o que son inespe- tificar su propuesta de evasión de la ciudad apestada. Con ello, además,
radas. José Alsina, en referencia a ese tratado hipocrático, explica que las pasamos de forma natural del puro relato documental a la indagación
Epidemias son fichas de la historia clínica llevadas a cabo a lo largo de la psicológica mediante la narrativa de ficción.
ruta itinerante que ha recorrido su autor. Su traducción más correcta se- La justificación es, a mi entender, irreprochable: «Natural derecho es
ría «notas de viaje»6. de todos los que nacen ayudar a conservar y defender su propia vida tanto
Estos datos, por tanto, avalan el significado original de epidemia como cuanto pueden, y concededme esto, puesto que alguna vez ya ha sucedido
«visita», «visita» del médico al paciente o viceversa. Además, en latín visi- que, por conservarla, se hayan matado hombres sin ninguna culpa». A este
tatio, que significa «visita», derivado del verbo visito, «visitar», y este, a su argumento se añade, formulado de manera mucho más retórica, lo que me
vez, de viso, «ver» e «ir a ver», permanece vigente aún en algunas expresio- exime de transcribirlo, otro aún más objetivo: no está en mano de ninguno
nes inglesas bajo el término visitation, con un viejo sentido de enfermedad de los presentes hacer algo por remediar la situación de los más desafortu-
divina. Parece evidente que la palabra latina visitatio traduciría literalmente nados. Quedarse en la ciudad no ayudará a salvar una sola vida.
el significado originario de la palabra griega epidêmía, es decir, «visita», y Pero lo realmente importante a mi parecer no es la solidez o falta de ella
que así se aplicaría desde las primeras traducciones latinas de los textos hi- de la argumentación. Lo que ante todo me pregunto es por qué hace falta a
pocráticos (siglos V y IV a. C.). la dama Pampínea y sus amigos una justificación moral de su determina-
Esta visión nosocéntrica e yatrocéntrica ha convertido la interpreta- ción. ¿Responde esa necesidad al «qué dirán»? No estoy seguro de que así
ción del título de uno de los tratados hipocráticos más importantes, el ti- sea. En los párrafos que siguen al transcrito la oradora señala que casi to-
tulado Epidêmiôn Biblía Heptá (Siete libros de epidemias o de visitas), en dos los que poseen propiedades en la campiña ya han escapado de Floren-
un auténtico rompecabezas. Las enfermedades «naturales» eran consi- cia, algunos de ellos, además, en circunstancias socialmente reprochables.
deradas «individuales» por afectar de forma específica a cada pacien- No parece, pues, que sea el juicio de sus pares lo que preocupa a la juvenil
te y se originaban a causa de su dieta o régimen de vida. Las enferme- asamblea. ¿Será, entonces, el de los socialmente inferiores?
dades «epidémicas» afectaban a muchos pacientes por igual y al mismo Tampoco esta hipótesis me parece demasiado sólida. ¿Contaba algo, para
tiempo, y se originaban por algo nocivo que llegaba en el aire que todos los nobles, la opinión de la plebe en 1348? Puede, desde luego, que contara
EPIDEMIAS Y FICCIÓN
naturaleza del hombre, introduciría una subdivisión en el segundo ti- que conocemos como Renacimiento. Pero dado que tampoco esa época por
po, las «epidémicas», porque en la copia que manejaba se distinguía en- venir cambió excesivamente las relaciones de poder, tiendo a pensar que
tre «epidémicas pestilentes» y «epidémicas no pestilentes», si bien re- son más bien unos valores de casta, al fin y a la postre una ética a la vez in-
conocía que esa subdivisión no correspondía a la doctrina de Hipócrates. dividual y de clase, concretada más tarde en el imperativo noblesse oblige, lo
26&)"$&/&$&4"3*"&4"3&ų&9*Ł/.03"-D
Una ética individual. ¿Ha existido siempre algo así? Parece que sí; al me-
nos eso piensan antropólogos y psicólogos, y no es cuestión para discutir
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5. García Novo, E. (Ed.). (1989). Introducción. En: Tratados hipocráticos. Vol. V. Epidemias (pp. 8-9).
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Madrid: Biblioteca Clásica Gredos 126. aquí. Lo llamativo es que adquiera, en este preciso momento, una presencia
en lo real como la que acabamos de ver. Para muchos el Decamerón es ya
6. Alsina, J. (1982). Los orígenes helénicos de la medicina occidental. Barcelona: Guadarrama, pp. 21-22.
Dos actitudes ante la reclusión en tiempos de epidemia bajo 0ϬϝϨϚϙϨ
el microscopio emocional de la literatura
El término «peste», deriva del latín pestis cuya etimología permanece
desconocida. Los griegos utilizaban el vocablo loimós. Los usos semánticos
Luis Montiel
del término latino pestis en diferentes contextos («peste», «ruina», «des-
Universidad Complutense de Madrid.
trucción», «plaga», «azote» y «epidemia» o enfermedad contagiosa) han
favorecido la confusión posterior entre los términos estudiados. Con todo,
OOO lo que sí parece claro es la sinonimia entre «peste» y «pestilencia» en la
mayoría de los idiomas europeos.
Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la locución Peste Negra co-
Lo que acerca de la enfermedad, de sus manifestaciones clínicas y de 10. Reichborn-Kjennerud, I. (1948). Notes and Queries: Black Death. Journal of the History of Me-
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464&'&$504'Ĩ4*$04:14*$0-Ł(*$0440#3&-04ų03&/5*/043&'*&3& 0$$"$$*0A dicine and Allied Sciences, 3, 359-360.
4*&/%0)*45Ł3*$".&/5&7"-*040/04&3ć"26Ĩ.05*70%&3&ų&9*Ł/103-"3"- 11. Ziegler, P. (1969). The Black Death. London: Collins, pp. 17-18.
Tampoco existe evidencia de que Black Death se utilizase popularmente en
lengua inglesa antes del siglo XVIII. Se empleó entonces para distinguir la
VII.- EPIDEMIAS Y FICCIÓN
peste de 1348-1350 de la Great Plague de Londres de 1665.
% ϩ ϧ Ϟ ϟ ϙ Ϩ Ϛ ϡ Ϭ Ϛ ϗ Ϩ ϛ Ϛ Ϥ Ϟ ϟ Ϩ Ϛ ϥ Ϙ Ϡ Ϭ ϟ Ϥ Ϛ ϙ Ϭ Ϛ ϩ Ϩ ϡ
ϗϞϪϬϫϡϞϨϝϤϩњϠѝϬ
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Investigadora Independiente del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Universidad Nacional de Quilmes, Pedro Justo Hernández González
donde también es Profesora Titular de Historia Social. Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de La Laguna.
El lenguaje, entre los efectos de la pandemia tibilizar el trabajo con las responsabilidades domésticas. Asimismo, la falta
de recursos humanos conforma uno de los problemas fundamentales que
afectan a la ocupación, y este déficit de trabajadores se manifiesta no solo
Bertha M. Gutiérrez Rodilla
por la escasez en el número de enfermeras/os en ejercicio y la consecuente
Universidad de Salamanca
sobrecarga laboral que esto implica, sino también por su calificación, con-
formando un déficit cuali-cuantitativo de recursos humanos6.
OOO
0ϬϨϟϧϨϛϠϨϛѝϬϬϟϙϨϡϬϪϞϗϤϩΠ
L as palabras tienen su propia vida. Hay algunas, como mesa, silla, ca-
ma o cuchara que no pertenecen a una época concreta, no se relacio-
nan con el tiempo en que se diseñaron los objetos a los que designan,
sino que han dado el salto hasta convertirse en universales. Es decir, sus
equivalentes se hallan presentes en numerosas lenguas y, además, lo están
momento que se caracteriza por la «prohibición» del contacto físico. Sin em-
bargo, el sector de la enfermería, con medidas de protección adecuadas, debe
seguir haciendo muchas de esas acciones para preservar la vida de otras per-
sonas. Aunque desde sectores de la prensa se reconozca a los «enfermeros
[como] el recurso humano imprescindible para la lucha contra el coronavirus»y la
desde hace siglos, pues es habitual que muchos de los que han vivido en Organización Mundial de la Salud haya declarado el 2020 Año Internacional
ellos hayan utilizado con absoluta normalidad los citados objetos. del Personal de Enfermería y Partería por ser el aniversario de Florence Nigh-
Otras palabras, en cambio, asaltan por sorpresa, de la noche a la ma- tingale, ni una cosa ni la otra aminora las situaciones de discriminación que
ñana, a los hablantes, porque empiezan a aparecer de repente y lo harán ha sufrido el personal sanitario en general, pero para el caso de la enferme-
ininterrumpidamente durante un tiempo en los medios, la prensa, la te- ría se cuentan varios incidentes tales como el sufrido por una trabajadora
levisión, las redes sociales…, como ha sucedido durante la situación coro- en la localidad de Santo Tomé, obligada a mudarse de su domicilio tras recibir
navírica que nos ha tocado vivir. Esos hablantes se hartarán de oírlas y se amenazas de sus vecinos que la acusaron de ser un agente transmisor del vi-
verán obligados a emplearlas, sin siquiera saber de muchas de ellas ni su rus. Tampoco es un hecho pasajero que la segunda víctima de coronavirus
origen ni su significado. A pesar de esta manera tan súbita de presentarse, entre los profesionales de la salud haya sido un enfermero de 47 años del
entre ellas no serán pocas las que ya existían, las que surgieron en otras Instituto Médico Brandsen. Otra enfermera que trabajaba en un hospital
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2. Navarro González, F. (25 de mayo de 2020). El lenguaje en tiempos de covid. Diario Médico.
5. Ramacciotti, K. y Valobra, A. (2017). El dilema Nightingale: controversias sobre la profesionali-
zación de la enfermería en Argentina 1949-1967. Dynamis, 37(2), 367-387. 3. Covidcionario, Glosario de COVID-19 o Términos del coronavirus, entre otros.
que apareció, aunque tal vez alguno logre quedarse. Algo, que les resul- En este primer momento los espacios formativos tendieron a orientarse
tará más fácil a los que, a pesar de haberse creado bajo el Imperio de la exclusivamente a una formación práctica, focalizada en las tareas de lim-
COVID-19, no responden a la espontaneidad de los hablantes, sino a la pieza, cuidado, atención de los primeros auxilios y al estricto acatamiento
imposición de las autoridades, como podría ser el caso de la infodemia o de las prescripciones médicas. Un hito importante de la modernización del
de la nueva normalidad. cuidado sanitario en la ciudad de Buenos Aires estuvo ligado a los cursos
Más allá de las neopalabras y neoexpresiones covidianas y de los préstamos que impartió Cecilia Grierson, primera graduada en medicina de la Univer-
mal adaptados derivados de la hegemonía del inglés y de nuestra pérdida de sidad de Buenos Aires (1889). Dichas clases estuvieron destinadas al per-
espíritu crítico ante él, lo cierto –tal vez también lo llamativo– es que no son sonal que trabajaba en los hospitales porteños, y algunas de ellas tuvieron
ellos los que más interés han despertado. Así, cuando se decretó el estado de lugar en los consultorios de los colegas de Grierson, quienes apoyaron su
alarma y las autoridades buscaban al paciente cero y pregonaban la distancia iniciativa pues consideraban necesario formar profesionales en enfermería
social; cuando los sanitarios se pegaban por un EPI en condiciones y expe- o, al menos, instruir al personal que se ocupaba de dichas labores. Estas cla-
rimentaban con la hidroxicloroquina o el remdesivir; cuando proliferaban los ses fueron el inicio de la Escuela de Enfermeras, Enfermeros y Masajistas
capitanes a posteriori y unos nuevos terraplanistas discutían sobre murciélagos, de la Ciudad de Buenos Aires3.
pangolines o el 5G; y cuando la población se lanzaba a conseguir el pico de la En las décadas de 1940 y 1950 el crecimiento de puestos laborales vincu-
curva, o mejor, su aplanamiento, se rociaba sin parar con geles hidroalcohó- lados a las tareas de cuidado y de enfermería fue motivado por la expansión
licos y se fabricaba con lo que podía –ayudada por los infinitos tutoriales de hospitalaria, el incremento de las campañas sanitarias y la modernización
guasap– las más exóticas mascarillas –en Hispanoamérica también barbijos, en las técnicas médicas que demandaban mayores tareas en su implemen-
cubrebocas, tapabocas y nasobucos–; entonces, cuando todo esto pasaba, las tación. Si en la etapa anterior las prioridades en la formación profesional
palabras que mayor curiosidad causaban no eran tanto las voces de últi- estuvieron basadas en resolver la emergencia sanitaria, brindar primeros
ma hora, sino aquellas que contaban con una cierta tradición en español. A auxilios y atender en los hospitales; en esta segunda etapa, la asistencia se
este respecto resulta muy ilustrativo, según lo ha señalado la propia Real articuló con la faz preventiva y la preparación profesional. Esto significó
Academia Española4, que el diccionario en línea de esta institución haya ro- que la capacitación para las enfermeras estuvo centrada en que tuvieran los
to todos sus récords superando los 100 millones de consultas desde que la conocimientos necesarios para salir de las unidades hospitalarias y ocupar-
COVID-19 llegó hasta nosotros: altruismo, análisis, asepsia, asintomático, bulo, se de la prevención, la atención y la derivación a los centros hospitalarios.
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2. Ramacciotti, K. (2020). El cuidado sanitario. Hacia una historia de la enfermería en Argentina. En
K. Ramacciotti (Dir.), Historias de la enfermería en Argentina. Pasado y Presente de una profesión (pp.
29-66). José C. Paz: Editorial de la Universidad Nacional de José C Paz. 5. Cortés Gabaudan, F. (Coord.). Dicciomed.
pandemial (1568) y pandemic (1666)6. Su significado, que es el de enfermedad des que contribuyen a la salud, la seguridad física, y el desarrollo de habi-
epidémica que se extiende por muchos países o que afecta a casi todos los lidades cognitivas, físicas o emocionales de las personas, y que interactúan
habitantes de una región determinada, se ha ido modulando hasta llegar a directamente con los receptores del servicio en cuestión.
su regulación actual por la Organización Mundial de la Salud. Por su parte, Por lo tanto, el sector laboral vinculado a quienes cuidan de manera
una enfermedad epidémica es aquella que es muy abundante o frecuente en profesional es muy variado. En este texto nos vamos a concentrar en el
un determinado territorio durante un tiempo concreto. En nuestra época, trabajo del sector de enfermería. Sabido es que en las narrativas las en-
no obstante, se ha restringido su uso a las enfermedades infecciosas y no a fermeras no forman parte del “Panteón” de la medicina. La historia de la
cualquier tipo de enfermedad que pudiera cumplir esas características de medicina suele estar cargada de relatos de trayectorias de galenos en los
cantidad o frecuencia. que se destacan sus virtudes y logros tanto en el terreno de la ciencia como
Nada nuevo bajo el sol, por tanto. Han sido muchas las epidemias y en el de la política. Estos relatos laudatorios han contribuido a la difusión
pandemias habidas en el pasado. Y la reacción de quienes gobernaban de información básica sobre ciertas figuras “relevantes”, pero suelen ob-
fueron parecidas: confinamiento, cuarentena, se llamara al aislamiento viar a otros personajes que tuvieron un rol destacado en la especialización
como se le llamara. Lo que sí se han desarrollado son modos bastante de funciones de las agencias sanitarias y quedaron al margen tanto de las
refinados de conjurar el tedio y hasta el miedo de los confinados, siem- historias oficiales como de las que pretenden diferenciarse por una mira-
pre que su confinamiento haya tenido lugar en el primer mundo: las se- da más crítica y renovada. Me refiero tanto a las médicas como al amplio
ries en el sofá con palomitas, las videollamadas a amigos y familiares o abanico de tareas sociosanitarias que estuvieron en manos de las mujeres
la repostería desaforada, entre otros. Muy lejos quedan esos modos de y están invisibilizadas. Es una historia que implica la construcción de un
cómo se vivía en otros tiempos, pero también de cómo lo han vivido y lo proceso fascinante, que incluye a quienes están en los hospitales, junto a
siguen viviendo los más desafortunados. Por desgracia, para estos pare- los facultativos más descollantes; a sus “auxiliares” en los laboratorios, a
ce que tampoco ha cambiado nada. funcionarias que completan rutinariamente formularios, informes, histo-
rias clínicas para la administración de la gestión de la investigación, o para
la salud. Muchas son mujeres, como las visitadoras de higiene y su papel
4&3&ų&+""7&$&4&/5&9504#630$3ć5*$04A0%&#&4&3*."(*/"%0"53"7ę4%&
otras escrituras, justamente, las de quienes planifican las políticas y depen-
233 —
24 —
Karina Ramacciotti
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
II.- PERSPECTIVAS HISTÓRICAS SOBRE
E P I D E M I A S Y PA N D E M I A S
O
Universidad Nacional de Quilmes
OOO
231 —
1. Esta incluye, pero no reemplaza, a la definición técnica actual, recogida en España en el Real María Jesús Santesmases
26 —
Decreto 2210/1995, de 28 de diciembre, por el que se crea la red nacional de vigilancia epidemiológica.
Boletín Oficial del Estado, núm. 295. En esta reconocemos epidemias que no alcanzan necesaria- Profesora de Investigación en el Instituto de Filosofía del
mente la consideración de enfermedades catastróficas. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
exigen ojos entrenados, habilidad manual y mucho conocimiento acumula- gos aportados por la investigación virológica posterior a la II GM aplicados
do en su historia. Esa actividad ha sido desempeñada por muchas mujeres, a una situación de creciente intimidad entre todas las zonas geográficas del
muy a menudo bajo tutela de sus colegas, hombres que dirigían grupos de mundo por mor de la extensión global de las redes de transporte, comercio,
laboratorio y centros médicos o de investigación. Así lo muestra la foto- 563*4.0:-"130-*'&3"$*Ł/%&$0/ų*$504$0/*/5&37&/$*0/&4*/5&3/"$*0/"-&4D
grafía que aparece en redes sociales, internet y medios de comunicación pe- Los demógrafos hablarán entonces de que vivimos una situación «de doble
riódicos: June Almeida al microscopio electrónico en el Instituto de Cáncer carga», sometidos al desgaste producido por enfermedades metabólicas y
en Toronto (Canadá), bajo la mirada atenta de dos hombres que, de pie tras degenerativas junto al persistente de infecciones que puntualmente pueden
ella, parecen supervisar su trabajo aparecer como epidemias locales y que, eventualmente, se pueden transfor-
El puesto de ayudante, como otros de bajo sueldo y dependencia apa- mar en pandemias gracias a la facilidad de comunicación interpersonal que
rente de una dirección superior, se creó para nombrar el trabajo de las caracteriza a la actual civilización global.
mujeres. En España, el secretario general del CSIC, José María Albareda, lo La antigüedad y persistencia, pues, del fenómeno epidémico hace que
hizo disciplinándolo en la Escuela de Auxiliares establecida poco después podamos intentar su comprensión con una perspectiva de larga duración,
de crearse por decreto el propio CSIC, al que la dictadura de Franco le ad- capaz de ayudarnos a desentrañar lo que constituye el entramado básico de
judicó el gobierno del patrimonio de la Junta para Ampliación de Estudios. continuidades histórico-culturales sobre el que asientan las particularida-
Muchas mujeres se han doctorado desde entonces. A June Almeida la doc- des de cada caso en función del contexto preciso.
toró una formación práctica que adquirió como ayudante técnica duran- En este sentido podemos intentar elaborar una caracterización histórica
27 —
2. Farmer, P. (1999). Infection and Inequalities – the modern plagues. Berkeley-Los Angeles:
Univeristy of California Press.
ha sido habitual que las autoridades, civiles o militares, médicas o legas, (&/(36104%&ų&$04$0-03"%0426&&70$"/46$"1"$*%"%1"5Ł(&/"%&"$&3-
en todos los tiempos, se han resistido a aceptar la declaración de epidemia carse e infectar a las células, y que la epistemología vírica de la pandemia
hasta que no se enfrentan con un elevado número de enfermos y, sobre to- de la COVID-19 ha comprobado.
do, de enterramientos. Tejer suele considerarse labor de mujeres –por necesidad, por entrete-
El miedo es otra característica fundamental en la representación social nimiento, por placer; a mano o a máquina, en máquinas caseras, con teje-
de la epidemia. El primer motivo es la elevada morbilidad y letalidad cono- doras artesanas o industriales–. El poder simbólico del tejido se ha usado
cida o supuesta de la enfermedad amenazante. Otro factor es la duda sobre para dar cuenta de la forma, la función y la construcción y destrucción de
las capacidades de la medicina para hacerle frente, por el desconocimiento -"41"3&%&4%&-04.*$30#*04D0-ű"3%&*%&-:&-.65&-;&3%&4$3*#*&-
acerca de la enfermedad, la ausencia de tratamiento o de prevención eficaz. ron en 1964 la pared bacteriana asemejándola a la calceta: una molécula
A ellos se unen los efectos nocivos de la disrupción social producto de la con forma de bolsa tejida de forma más o menos tupida permitiría expli-
epidemia, tanto mayores cuanto más grave sea esta. car que la ruptura de algún hilo por lisozimas o antibióticos terminara
Desde que existe una esfera pública de información, comenzando con por quebrar la pared completa de manera que la bacteria pudiera llegar a
la aparición de la prensa escrita, se ha advertido el impacto de las noticias resultar completamente deshecha al quedar protegida solo por la mem-
y del tenor de las mismas sobre la conciencia popular. En efecto, el miedo, brana, más frágil y permeable.
como pasión o movimiento del ánimo, era capaz, según las ideas médicas Las imágenes del coronavirus obtenidas por June Almeida con el mi-
imperantes, de trastornar el orden fisiológico y producir daño o enferme- croscopio electrónico comunicaban también fragilidad, pero quizá, o,
229 —
28 —
J
pronto, ir muy lejos y ausentarse por mucho tiempo», fue el consejo de Ben-
une Danziel Hart Almeida es una de las mujeres a quienes la pandemia
jamin Franklin ante la fiebre amarilla5–, práctica propia de una considera-
ha convertido durante unos pocos días en científica célebre. La BBC
ción de la salud como asunto exclusivamente personal o privado. En segun-
y después otras publicaciones periódicas, también en castellano, la
do lugar, las medidas de aislamiento o cuarentenarias, establecidas desde
han biografiado con motivo de la pandemia de la COVID-19 porque las
una consideración de salud comunitaria o poblacional, que comenzaron en
fotografías que obtuvo al microscopio electrónico a mediados de la dé-
la antigua Ragusa veneciana (hoy Dubrovnik) en 1377 para controlar los bar-
cada de 1960 son las primeras que se conocen de un coronavirus. El halo
cos sospechosos por proceder de zonas epidemiadas y que, a partir del siglo
que rodeaba a la forma más o menos esférica de las imágenes que June
XVII, se extendieron paulatinamente también a las comunicaciones terres-
29 —
6. Carrillo, J.L., Riera Perelló, P., y Gago, J.R. (1977). La introducción en España de las hipótesis
miasmáticas y prácticas fumigatorias. Historia de una polémica (J.M. Aréjula – M.J. Cabanellas).
1. Este escrito ha sido elaborado a partir de un texto breve sobre June Almeida. Medicina e Historia, 2ª época (67), 7-25.
La desconfianza hacia la autoridad es otra característica de la expe- Durante la crisis de la COVID-19, el hospital ha usurpado simbólicamen-
riencia epidémica en todos los casos, tanto más profunda cuanto mayor te al ámbito doméstico el protagonismo compartido en la atención asisten-
sea la distancia sociocultural con la misma. No ha sido infrecuente en la cial a la epidemia. La parquedad con la que otras sociedades representaron
historia la conjunción de catástrofes morbosas con insurrecciones, tumul- su gestión de la enfermedad nos descubre, sin embargo, una perspectiva
tos o disturbios de orden público cualquier nivel. Con anterioridad a la in- escondida en la profusión de imágenes con las que escenificamos la nuestra.
corporación de los principios doctrinales del liberalismo, las disposiciones Su pulcritud desvela lo que la abundancia y la ansiedad por mostrar tienden
sanitarias (cuarentenarias) formaban una jurisdicción especial, donde las a ocultar con resultados perversos: nuestra confianza radical en la disponi-
funciones de acusación y juez recaían en la misma autoridad militar. La ex- bilidad y eficiencia de los cuidados domésticos y en quienes los prestan.
cepcionalidad jurisdiccional se superó cuando se produjo la incorporación
de la medicina al Estado mediante la organización de la sanidad. Con la le-
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gislación sanitaria, inaugurada en Inglaterra en 1848 y en España en 1855, se
articula un nuevo nicho profesional –el de los higienistas o salubristas, ex- Green, M., Walker-Meikle, K. y Müller, W.P. (2014). Diagnosis of a ‘Plague’
pertos en Salud Pública– cuya relevancia social depende de la credibilidad Image: A Digital Cautionary Tale. The Medieval Globe, 1, 309-329.
que obtenga el ejercicio de sus funciones de defensa sanitaria.
Jones, L. y Nevell, R. (2016). Plagued by doubt and viral misinformation:
the need for evidence-based use of historical disease images. The Lancet Infec-
227 —
30 —
P
da una poma o bola de olor para purificar el aire que respira por su nariz
oco después de que empezara el confinamiento muchas personas
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pensaron que quienes arriesgan su salud, y algunos más que eso, par-
dos asistentes. El situado a la derecha y más cercano al paciente permane-
ticularmente las trabajadoras y los trabajadores de la sanidad, me-
ce de espaldas al mismo, sosteniendo una tea y un cesto típicamente utili-
recían un sincero homenaje. Esta manifestación de agradecimiento se ha
zado para transportar de forma segura los frascos de cristal que contenían
venido desarrollando de forma diversa, ya fuera con palmas y silbidos enér-
la orina cuya inspección experta permitía el diagnóstico y el pronóstico de
gicos, con percusión doméstica (aunque no toda estuvo dirigida a este sec-
una enfermedad. El asistente más alejado al paciente también sostiene una
31 —
con el paciente, los tiempos de dedicación y los quehaceres. Dos esferas de
de de los sanadores y el modelo a imitar -siguiendo una larga tradición
la asistencia que interactúan y cooperan.
con sustento bíblico-, pero que en un mundo mercantilizado extraordi-
nariamente había encontrado un lugar para una remuneración salarial. lación ilustrada de textos en lengua italiana que ampliaba los que con-
El reconocimiento social convirtió a no pocos de ellos en individuos con figuraron el libro en su edición latina original, publicada en Venecia en
gran prestigio, adinerados, algunos con señorío propio y vasallos; se ali- 1491, y que fue dibujada para acompañar un tratado de peste atribuido
mentaron con carnes suculentas y todo tipo de placeres del paladar, como a Petrus de Montagnana. El libro fue un enorme éxito editorial y entre
cualquier otro miembro de la élite, y se vieron consumidos por la gota en 1494 y 1522 fue reeditado al menos en diez ocasiones en versión latina o
su vejez (ya se sabe que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace). italiana. Todavía hoy se conservan algunos ejemplares con las ilustra-
Estos médicos, que vestían con seda y tafetán para remarcar su prestan- ciones bellamente pintadas a mano con vivos colores.
cia, ¿cómo afrontaron los envites epidémicos?
A muchos le vendrá a la cabeza el Decameron de Boccaccio, una obra
escrita en tiempos de epidemia, en un retiro campestre de familiares y
amigos que así se lo podían permitir. En Valencia, el famoso Jaume Roig,
médico al servicio del municipio, de conventos, hospitales y servidor de
la reina María, esposa de Alfonso el Magnánimo (inagotable la literatura
sobre este galeno, con un libro recién publicado1 y una tesis doctoral que
espera su defensa en cuanto acabe nuestro confinamiento2), escribió, en-
tre 1459-1460, una de las obras más importantes de la literatura catalana
1. De Den, B. (2019). Darrere l’Espill. Apuntes sobre Jaume Roig y su entorno familiar. Valencia: Jesús
Ángel Garrido Calero.
2. Garcia Femenia, A. (2020). Pràctiques d’escriptura en la família Roig: alfabetització i educació grà-
fica en el llindar de la modernitat (València, 1450-1518) (Tesis doctoral depositada y no defendida).
Universitat de València.
225 —
3. Jaume Roig (2014). Espill. Edición crítica de Carré, A. Barcelona: Barcino. A physician using pomander, taking the pulse (?) of a man sick with plague;
32 —
N
para municipios, ni para hospitales (en el reino de Mallorca fue un esclavo
uestra experiencia del mundo está mediada por multitud de
llamado Nadal el que arriesgó su vida en un hospital de Ciutadella curan-
imágenes difundidas por todo tipo de medios de comunicación
do enfermos -hasta 80 según consta en el documento- durante la peste
visual. Mientras nos acomodábamos al confinamiento domés-
de 1348; sobrevivió y el monarca Pedro el Ceremonioso, a petición de las
tico, la COVID-19 ha ido impregnando nuestras pupilas de mascarillas,
autoridades municipales, le premió permitiéndole ejercer la medicina sin
hospitales de campaña, EPIs, respiradores, pasillos atiborrados de gente
licencia), ni para cualquier otra institución.
demandando asistencia médica profesional, personal sanitario devas-
Seguramente debieron existir muchos pequeños decamerones, anónimos,
sulta relevante detenerse a analizar una imagen temprana que simboli- tat de València-Fundación Marcelino Botín [CD-ROM].
33 —
za una escena de peste y sus protagonistas. Fue publicada por primera
5. Kelly Wray, S. (2009). Boccaccio and the doctors: medicine and compassion in the face of pla-
vez en la edición de 1494 del Fasiculo de Medicina in Volgare, una compi- gue. Journal of Medieval History, 30(3), 301-322.
de preservació de la pestilència, no en la lengua de la ciencia y la medicina
académicas, el latín, sino en catalán, para que su comprensión y uso fue-
ran posibles, más allá del círculo de sus colegas universitarios6. Además iba
dedicado a las autoridades de su ciudad que debían velar por utilizar los
VI.- MUJERES, GÉNERO Y EPIDEMIAS
O
mecanismos para prevenir el contagio y actuar ante su llegada. Agramunt
murió durante aquella terrible epidemia. También, en la villa de Morella se
recogen datos de testamentos de 1348 donde algunos practicantes de la me-
dicina están presentes al pie de últimas voluntades7.
Desbordados por la situación de la COVID-19, no pocas personas que su-
frían otras enfermedades antes del inicio de la pandemia y el confinamien-
to han visto suspendidas sus visitas médicas, las pruebas diagnósticas a las
que debían haberse sometido e incluso alguna operación quirúrgica. Para
ellos y ellas, las incertidumbres son dobles; al miedo a su enfermedad se
suma ahora el de un posible contagio vírico. Un amigo que está sufriendo
esta situación me decía que se sentía como si hubiéramos retrocedido siglos
en el tiempo. Parece como si uno tuviera que conformarse con los remedios
8. Agresta, A. (2020). From Purification to Protection: Plague Response in Late Medieval Valen-
cia. Speculum, 95(2), 371-395.
Chile– en un llamado al que la población ha respondido a medias, algunas ve- desconfianza generan siempre inquietudes que llevan a buscar soluciones
ces por individualismo irresponsable o por la necesidad imperiosa de allegar muy diversas. Pero también es cierto que, a pesar de las críticas, de antes y
recursos al hogar y otras por la falta de legitimidad de la autoridad. de ahora, tanto la sociedad medieval como la nuestra vieron en la medicina
En Chile, por vocación y convicción de los defensores del modelo neoli- académica, en sus conocimientos y recursos, y en sus practicantes la garan-
beral heredado de la dictadura militar, se profundizó la transformación del tía de que su salud, el bien más preciado, estaba en las mejores manos.
Estado en un agente social débil y sin respuesta frente a la población, dada
la delegación de sus antiguas responsabilidades al libre mercado. Tenemos
un Estado mínimo que con mucha dificultad está respondiendo tarde y mal
frente al desafío pandémico, panorama al que debe sumarse la falta de legi-
timidad política de prácticamente toda política institucional.
35 —
Profesor Asistente de Ciencias Históricas en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universitat de València.
Universidad de Chile. Investigador del Institut Interuniversitari López Piñero (Universitat de València).
Morir en tiempos de epidemia A ello debemos sumar el desmantelamiento del SNS y la creación de un
seguro público orientado a una salud para pobres y seguros privados para
Carmel Ferragud atender a la población adinerada. Fondo Nacional de Salud (FONASA), un
Universitat de València. Institut Interuniversitari López Piñero seguro público de salud que reemplazó a las prestaciones del Servicio Na-
cional de Salud, data de 1979; un nuevo sistema previsional atento a servir
al mercado financiero, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP),
OOO
se creó en 1980 y un seguro privado de salud, también en manos de consor-
cios económicos en busca de rentabilidad, se creó en 1981 con las llamadas
L
Instituciones de Salud Previsional (ISAPRE). En resumen, sobre este punto:
a muerte de un ser querido es siempre un momento triste, un tiem-
entre 1979 y 1981, se destruyeron los cimientos de la seguridad social y de la
po marcado por unos acontecimientos que apesadumbran, que exi-
medicina social chilena.
ge la necesidad de un contacto humano que reconforte a todos los
Se comprenderá que un sistema sanitario fragmentado por capacida-
afectados y de una ritualidad más o menos establecida, tanto si se es cre-
des de pago y sin ninguna relación con la atención primaria, limitado a
yente como si no, que garantice que todo se acaba con cierto orden, como
«red asistencial» hospitalaria, tiene pocas herramientas para impulsar una
es debido. La muerte es demasiado complicada, nos llena de confusión,
agenda pública en salud en circunstancias normales. En el evento epidémi-
como para que no se disponga de estos elementos cicatrizantes. Prescin-
co actual la capacidad de gestión sanitaria desde el Ministerio de Salud ha
221 —
36 —
2. Mitre, E. (2019). Morir en la Edad Media. Los hechos y los sentimientos. Madrid: Cátedra.
37 —
4. Medina Lois, H. (1977). Presente y futuro de la medicina social chilena. Hitos fundamentales
de la medicina social en Chile. En J. Jiménez (Ed.). Medicina Social en Chile (pp. 11-85). Santiago: 3. Ferragud Domingo, C. (2005). Medicina i promoció social a la Baixa Edat Mitjana (Corona d’Aragó,
Ediciones Aconcagua, p. 176. 1350-1410). Madrid: CSIC, pp. 590-594.
candela en la mano. La antigua alocución castellana «estar con la candela lud pública. Así, en 1892 surgieron el Consejo Superior de Higiene y el Ins-
en la mano», que significa «estar espirando», ha quedado como referencia tituto de Higiene, dependientes del Ministerio del Interior. En términos
a esta costumbre cristiana4. institucionales, es posible trazar una línea de continuidad y traspaso de
En las horas de difuntos del lunes, del libro de horas de Catherine de funciones entre el Instituto Superior de Higiene creado en 1892, el Instituto
Clèves5, realizado a mitad del siglo XV, aparece una ilustración, una de las Bacteriológico puesto en marcha en 1929 y el Instituto de Salud Pública que
más conocidas de este manuscrito: el moribundo yace en la cama mientras comenzó su andadura en 1979, que sigue activo hasta el presente.
su esposa, acompañada de otra mujer, le pone la candela en la mano; un La creación del Instituto de Higiene en 1892 permitió la formación de
médico sujeta un frasco de vidrio que mira al trasluz, realizando una uros- una generación de médicos especialistas en higiene e interesados en la me-
copia, posiblemente la imagen más típica de un galeno en tiempos medie- %*$*/"40$*"-A26&$0/&-5*&.10:(3"$*"4"4643&%&4&*/ų6&/$*"4-0(3"30/
vales; y a los pies, dos personajes vestidos de payasos, una especie de bu- impulsar su agenda sanitaria hasta incorporarla a la administración y ges-
fones, conversan entre sí. No debe extrañarnos esto último, pues entonces tión estatal. El primer gran paso en esa dirección fue el Código Sanitario de
como ahora, los médicos indicaban a sus enfermos que ocuparan el tiempo 1918, que estuvo vigente hasta 1931. Otro hito de la medicina social chilena
con cosas que alegraran su espíritu atribulado, como la compañía de ami- fue el impulso legislativo de 1924, dentro del que destaca la Ley de Seguro
gos, escuchando música o con alguna actividad que les confortara6. Nues- Obrero Obligatorio y la creación del Ministerio de Higiene, Asistencia y Pre-
tros antepasados, como se ve en esta imagen, no se tomaban nada de esto visión Social. Ya tomada la senda de un Estado activo y responsable en me-
a la ligera. Entre los gastos que provocaba la enfermedad de los miembros dicina social, la ley de Medicina Preventiva de 1938 impulsada por Eduardo
5. Libro de horas de Catherine de Clèves. The Morgan Library and Museum, MS M.917/945, 1. Romero, H. (1977). Hitos fundamentales de la medicina social en Chile. En J. Jiménez (Ed.),
219 —
p. 180-f. 97r. Medicina Social en Chile (pp. 11-85), Santiago: Ediciones Aconcagua, p. 64.
38 —
6. Arnau de Vilanova. (2015). Regiment de sanitat per al rei d’Aragó. Aforismes de la memòria, edi- 2. Goic, A. (2015). El sistema de Salud de Chile: una tarea pendiente. Revista Médica de Chile, 143,
ción crítica de Carré, A. Barcelona: Universitat de Barcelona, p. 293. 774-786, p. 777.
'LMPI]PE'3:-(IPGEWSHIYR)WXEHSQɳRMQS]HIYR arte del buen morir preconizaba, que era lo que la gente hacía desde mu-
KSFMIVRSWMRPIKMXMQMHEHTSPɳXMGE cho tiempo antes de que estas costumbres se fosilizaran por escrito, según
muestra la documentación notarial y algunos testimonios que aparecen en
Marcelo Sánchez Delgado otras fuentes, como procesos judiciales que narran las últimas horas de al-
Universidad de Chile guna víctima de asesinato. En ese buen morir la participación de muchos
personajes era imprescindible; era como un teatro sin el cual el óbito no
podía ser completo. Un escenario donde la medicina era en realidad lo me-
OOO
nos importante; la religiosidad y la calidez humana de los más cercanos es
lo que predomina.
E
Después, había que preparar convenientemente el cuerpo para llevarlo
n estos días aciagos enfrentamos la pandemia de la COVID-19 con un
a la sepultura. Nada de esto estaba profesionalizado, a diferencia de lo que
Estado reducido a su mínimo posible y con la carga de una retórica
ocurre en la actualidad. Las amigas o vecinas ayudaban a lavar el cuerpo del
de guerra entre los chilenos y chilenas, la que en el caso de la pro-
difunto antes de amortajarlo. El atavío para ir a la tumba no era nada sofis-
testa social iniciada en octubre de 2019 fue acompañada de una represión
ticado para la mayor parte de las personas. Otra cosa eran nobles y monar-
policial y militar sin precedentes desde la recuperación de la democracia
cas para quienes el embalsamamiento era un arte que los cirujanos debían
en 1989, con el triste saldo de más de un centenar de mutilaciones oculares
realizar con esmero. Luego tenían lugar los velatorios en la casa del finado
39 —
vados a ello. Como es sabido, hubo cofradías destinadas a recoger los cuer-
su saldo de alrededor de 25.000 muertes, se volvió imperiosa la creación de
pos que aparecían abandonados, sin que nadie los reclamara, para darles la
una institución que prestara atención a las cuestiones más urgentes en sa-
sepultura adecuada. Durante mucho tiempo las reducidas dimensiones de tonómico, así como en reivindicar su derecho a la justicia, la educación, el
los municipios y la proximidad física del cementerio permitían al cortejo medio ambiente, la salud y otro tipo de desarrollo. En cambio, lo que parece
fúnebre acercarse caminando al lugar a cuantas personas lo acompañaban. avizora en el horizonte es el aprovechamiento de esta crisis para avanzar
Finalmente, los sepultureros hacían su trabajo. en el despojo de sus territorios, que se facilitará además por el agravamien-
Pero todo este itinerario desde la defunción al entierro, se rompía com- to de su pobreza. La crisis del coronavirus amenaza con despojarlos de su
pletamente cuando se desencadenaba una epidemia, sobre todo en los mo- memoria, su cultura y sus territorios, por circunstancias y factores que con
mentos donde el pico de muertes era más alto, cuando los cadáveres eran mucho rebasan el rango de lo epidemiológico, aunque obtengan su legitimi-
tantos que ya no había opciones de aplicar toda la ritualidad comentada7. dad del manejo sanitario.
Entonces el miedo al contagio hacía que notarios y confesores no estuvieran
tan disponibles, aunque siempre los hubo heroicos que murieron realizando
su trabajo. Ciertamente, la extensión extraordinaria del contagio impedía
atender a tantos afectados, que solían morir en apenas pocos días desde
que empezaban los síntomas de la peste. No había tiempo para la ritualidad.
Además, el cortejo fúnebre se reducía al mínimo, cuando no simplemente
los cadáveres se amontonaban en fosas comunes. Nada de ser enterrado en
el cementerio de la parroquia o convento de la preferencia del difunto; co-
217 —
7. Cuadrada, C. (2012). El llibre de la pesta. Barcelona: Rafael Dalmau, pp. 130-134.
40 —
Carmel Ferragud
41 —
sus derechos –hoy más que nunca– no merecen seguir siendo soslayados.
En este contexto, el qué hacer se perfila con apoyarles en su reclamo au- Profesor Titular de Historia de la Ciencia en la Universitat de València.
Investigador del Institut Interuniversitari López Piñero (Universitat de València).
Entre la gestión de la epidemia y el mantenimiento de la aislamiento, sana distancia, restricción en casa, son recomendaciones que
tranquilidad. El coronavirus y los modelos de gestión de las no siempre se pueden seguir adecuadamente, especialmente cuando no hay
epidemias de la era prebacteriológica que comer y hay que salir a la calle.
La oposición se concentró en cuestionar un esbozo de Guía Bioética de
Quim Bonastra Asignación de Recursos de Medicina Crítica, que tuvo que ser modificado pues
Universitat de Lleida favorecía automáticamente a los más jóvenes, y, aunque no se debatió, en
el caso de los pueblos indígenas, amenazaba con dejar fuera de atención a
quienes son portadores de la memoria biocultural. A nivel internacional se
OOO
difundieron entonces resultados de investigación sobre la permanencia del
virus responsable en las superficies, así como otras características claves
M
en su prevención. Pero no se tradujo en medidas pertinentes, y, en cambio,
ás allá de su funcionamiento más o menos exitoso durante los
en las ciudades se multó a quienes se ejercitaban en la calle o no portaban
periodos epidémicos, uno de los cometidos importantes del sis-
cubrebocas, dejando a criterio de cada sitio comercial o laboral el uso de
tema cuarentenario era mantener entre la población una atmós-
medidas como el monitoreo de temperatura o el control del aforo de clien-
fera de tranquilidad, de paz espiritual, frente al miedo, al terror, al espanto
tes. Hubo más comunidades indígenas que dejaron de permitir el ingreso
que generaba la amenaza de una epidemia en el propio territorio. En este
de personas ajenas, aunque no lograron impedir el retorno de quienes se
215 —
señalización de las relaciones de poder.
42 —
6. Véase Haro, J. A. y Martínez Coria, R. (2015). Salud para los pueblos indígenas de México,
43 —
avances y retrocesos a la vuelta del milenio. En E.J. Langdon y M.D. Cardoso (Eds.), Políticas com- cambios que permitía la tecnología del vapor, tanto aplicada a los barcos
paradas em saúde indígena na América Latina (pp. 33-60). Florianópolis: Universidade Federal como al ferrocarril, se veía frenado por las medidas de contención de la
de Santa Catarina.
peste, la fiebre amarilla y el cólera. De ahí que, a lo largo de más de ochenta raciones4. Pasada la Semana Santa, cuando la cifra de muertos en México
años a partir de 1851, se celebraran Conferencias Sanitarias Internaciona- ascendía a 60 personas, se iniciaron protestas indígenas por la falta de apo-
les (se detallan en el apartado de fuentes) para llegar a un consenso en este yos, protagonizadas especialmente por artesanos, productores agrícolas y
sentido. Así, se establecieron medidas como las integrantes de la llamada pesqueros, con problemas para vender por la cuarentena, señalando que los
Reforma Cuarentenaria, que acortaba las cuarentenas al empezar el cóm- precios de los alimentos y otros productos básicos se habían elevado con-
puto de los días de confinamiento desde la partida del buque del puerto de siderablemente. El gobierno federal autorizó un presupuesto especial para
origen allanaron el camino para la puesta en marcha del llamado Sistema insumos médicos, mientras algunos municipios implementaron toque de
Inglés en 1871, como aborda Esteban Rodríguez Ocaña en su primer texto queda o instituyeron retenes para amenazar a los conductores. El Instituto
relativo a las pandemias y la mundialización de la salud que puede leerse en Nacional de las Lenguas Indígenas (INALI), así como el Instituto Nacional de
este volumen. Este se basaba en la sustitución de la información sanitaria los Pueblos Indígenas (INPI), emprendieron acciones informativas, como la
del puerto de salida por una completa encuesta sanitaria en el momento de traducción de la frase «Quédate en casa» y otros mensajes preventivos, en
la arribada. Las sabidas operaciones de información acerca del origen del 35 y luego en 59 de las 68 lenguas autóctonas. Otros esfuerzos surgieron de
barco y el estado de salud de aquel paraje, sus escalas con las consiguientes gobiernos estatales, municipios, instancias religiosas y organizaciones civi-
informaciones, etc., se reemplazarían por una inspección médica de todo les, especialmente apoyos con despensas, aunque solo en algunas comuni-
barco y tripulación que entrara en los puertos ingleses. Su detención debía dades, donde la entrega suele alcanzar para una o dos semanas.
durar el tiempo necesario para localizar y aislar a los enfermos o sospecho- A pesar de estas iniciativas, como la Guía para atender a pueblos indíge-
213 —
44 —
4. Ver para los pueblos de Sonora el artículo de Castro Silva, T. (7 abril de 2020). La fe no arredra.
Biologicismo y tradición cuaresmal en Sonora ante la pandemia. Libera Radio (Hermosillo).
curativos y preventivos3. Hay asimismo voces que reclaman una atención dig- Es muy posible que esta sea solamente la primera de las crisis epidémicas
na y los recursos suficientes para lograr sobrevivir a esta amenaza, que se su- globales que tengamos que soportar y queda por definir cómo debe ser el
ma al rezago y al despojo que no cesan ni aun en estos tiempos de crisis, pues nuevo paradigma de lucha frente a las epidemias.
continúan vigentes megaproyectos en buena parte de sus territorios, como John Howard, el reformista inglés del setecientos, escribió en la segunda
el Tren Maya, la presa Pilares o el Corredor Transístmico y se han registrado edición de su Account of the Principal Lazarettos of Europe (1791) que muchos
más asesinatos de defensores de derechos humanos. lazaretos, al ser edificios cerrados, tenían un aspecto demasiado parecido al
Los pueblos enfrentan la pandemia con grandes desventajas respecto de las prisiones. Numerosos capitanes de la ruta levantina le habían dicho
al resto de los mexicanos, aun cuando viven en situaciones muy distin- que los espíritus de sus pasajeros se hundían ante la perspectiva de verse
tas; tanto entre las comunidades rurales, que han reaccionado de mane- confinados en ellos. Para prevenir en todo lo posible estas desagradables
ra particular, como en las ciudades, allende la frontera o en los campos circunstancias, decía, un lazareto debería tener el más alegre de los aspec-
agrícolas, donde comparten la suerte de los jornaleros, quienes no pue- tos. Para conseguir esto, consideraba que un jardín espacioso y agradable
den conservar la «Susana Distancia» recomendada; en situaciones como sería conveniente a la par que saludable.
el transporte hacia los campos agrícolas. O en las líneas de producción, Esperemos que el jardín que seamos capaces de organizar, o el que per-
para quienes siguieron trabajando en minas y maquilas, pese a que el 23 .*5".0426&/0403("/*$&/A/04&"6/0&/&-26&/45"(3".A&5ų*9A."-
de marzo se entró oficialmente en la «Fase 2», definida por transmisión ;0/0-0704&"/-04ć3#0-&4A-"4ų03&4A-"7*4*Ł/"(3"%"#-&26&4*37"/1"3"
local. Comenzó la restricción domiciliaria, mientras algunos gobiernos traernos esta anhelada paz individual y colectiva que ayude a tapar nuevos
munológico. Los Chenes, Campeche: Ka’ Kuxtal A.C. Fundar (2020). ¿Qué hacer sí hay un brote (1885). Protocoles et procès-verbaux de la Conférence sanitaire interna-
45 —
en nuestra comunidad? Fundar, Serapaz. Sedano, A.C. (mayo de 2020). Medidas complementarias tionale de Rome, inaugurée le 20 mai 1885. Rome: Impr. du Ministère des
para apoyar el funcionamiento corporal y evitar las complicaciones por la COVID-19. Salud de
nuestros pueblos. Boletin ALAMES 2, 15-18. affaires étrangères.
(1892). Protocoles et Procès–Verbaux de la Conférence Sanitaire Internationale ricano. El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) descartó cerrar
de Venise, Inaugurée le 5 Janvier 1892. Rome: Impr. Nationale de J. Bertero los aeropuertos, y una semana después, rechazó otorgar estímulos fiscales a
empresarios, a quienes recomendó cesar actividades, «para evitar un cierre
(1893). Procès–Verbaux de la Conférence Sanitaire Internationale de Dresde,
completo de la economía que perjudique a los pobres». Con esto, señaló la
11 mars–15 avril 1893, Dresde. Impr. B.G. Teubner.
imposibilidad e inconveniencia de obligar a toda la población a guardar la
(1894). Conférence Sanitaire Internationale de Paris, 7 février-3 avril 1894: cuarentena, pues el objetivo se concentraría en aplanar la curva de inciden-
Procès–Verbaux. Paris: Impr. Nationale. cia para evitar el colapso de los servicios de salud, mientras se habilitaban
hospitales y se concertaban convenios entre instituciones públicas y priva-
(1897). Conférence Sanitaire Internationale de Venise, 16 février–19 mars
das para la atención. Se definió una estrategia de seguimiento basada en la
1897: Procès–Verbaux. Rome: Forzani et Cie, Imprimeurs du Sénat.
notificación y sitios centinelas, siendo muy cuestionada la baja aplicación
(1903). Conférence Sanitaire Internationale de Paris, 10 octobre–3 décembre de pruebas diagnósticas, prácticamente solo para personas hospitalizadas y
1903: Procès–Verbaux. Paris: Impr. Nationale. poco accesibles fuera del sector público, donde además escasearon, al igual
que equipos de protección y otros insumos.
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Comenzamos entonces a enterarnos de presagios aciagos para los pue-
Foucault, M. (1975). Surveiller et punir. Naissance de la prison. Paris: Gallimard. blos originarios, con grandes carencias ante la epidemia1. De medidas reac-
tivas implementadas a veces de forma desesperada; algunas de resistencia y
211 —
46 —
Quim Bonastra 2. La noción procede de Eduardo Menéndez: «todo racismo es siempre sociocultural, más allá
de que se exprese a través de criterios religiosos, étnicos o biológicos». Menéndez, E. L. (2001).
Profesor agregado en el Departamento de Geografía y Sociología de la Universitat de Lleida. Biologización y racismo en la vida cotidiana. Alteridades, 11(21), 5-39.
m%PEFYIREHI(MSW|'SQYRMHEHIWMRHɳKIREWIR1ɯ\MGS (IPWMKPSHIPEWƤIFVIWEPSWXMIQTSWHIPE'3:-(GPMQE
ante la pandemia de la COVID-19 enfermedad y estacionalidad
OOO OOO
en los medios, como el Festival Viva Latino, actos oficiales, religiosos y polí-
47 —
ticos. El 18 de marzo se registró la primera muerte, un hombre diabético de
1. Bloch, M. (2011) [1996]. Apología para la historia o el oficio de historiador. México DF: Fondo de
41 años, mientras el virus se expandía por Asia, Europa y el continente ame- Cultura Económica, p. 71.
también se contempla que la COVID-19 devenga en una dolencia estacional, dad de la transferencia bancaria de los honorarios17, cuya función es la de
apareciendo durante los meses templados y fríos en sucesivos años. Buena ser un operador de la realidad, una especie de intensificador de la realidad
parte de las enfermedades infecciosas poseen un componente estacional frente a la locura18, como decía Foucault.
y, por ejemplo, cada año la gripe común genera miles de muertos, requiere Pero si el poder psiquiátrico no alcanza para controlar la ansiedad, si
de acciones concretas (campañas de vacunación o asistencia en diferentes no basta con salir a hacer las compras en los comercios de cercanía... las
niveles del sistema sanitario) y provoca bajas laborales o gasto farmacéuti- fuerzas de seguridad están, en cada esquina, en cada puente para hacer en-
co. Sin embargo, en el contexto europeo, no hay ninguna afección que haya trar en razón a cualquiera; si no se tiene permiso para circular la primera
provocado una disrupción social remotamente equiparable con la situación vez cursa la advertencia, la segunda va la multa, en el mejor de los casos, o
que vivimos actualmente. la detención en el peor escenario. Los delitos en el contexto pandémico se
4ĨA1"3&$&26&-"*/ų6&/$*"%&-"4$0/%*$*0/&4$-*.ć5*$"44&1&3'*-"$0- encuadran en el decreto 297/202019 y se expresan como la propagación del
mo un factor que, necesariamente, debe considerarse a la hora de tomar virus, la violación del aislamiento u otras medidas dispuestas por el gobier-
prevenciones y decisiones en relación a la COVID-19. Este hecho es incluso no nacional y la desobediencia a la autoridad en las órdenes que se dicte al
más relevante si se tiene en cuenta el contexto de cambio climático que, de respecto20. En la provincia de Córdoba al 11 de mayo el número de detenidos
no revertirse, conllevará una serie de trastornos de gran calado para la po- superaba las 23.000 personas21, trepando a 27.000 una quincena después22.
blación mundial, como recogen los informes del IPCC. En la relación entre Por eso, mejor #quedateencasa.
clima y enfermedad, el pasado 12 de marzo de 2020, el diario digital El Con-
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21. Córdoba registra más de 23.000 detenidos por infringir la cuarentena. (11 de mayo de 2020).
48 —
16. Corsalini, C. (16 de abril de 2020). Para circular en CABA, los mayores de 70 necesitarán un XX. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
49 —
permiso. Perfil. Rivas Molina, F. (17 de abril de 2020). La ciudad de Buenos Aires impone a mayores
de 70 años un permiso para salir de casa. El País. Polémica por el permiso para adultos mayores en 4. Peset, J.L., y Peset, M. (1978). Epidemias y sociedad en la España del Antiguo Régimen. Estudios
Buenos Aires (20 de abril de 2020). CNN Español. de Historia Social, 4, 7-28.
el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, constituían un componente En ese contexto, la responsabilidad del contagio y la culpabilidad ya no
insoslayable de la unidad física mediterránea, marcando los ritmos anua- cae solo en el posible enfermo sino en todo aquel que «sale a buscar el vi-
les cuando los calores «desencadenaban males endémicos solo apacigua- rus» incumpliendo con la cuarentena, como planteó el presidente Fernán-
dos en invierno»5. La presencia de este mal, en mayor o menor medida, dez en uno de sus mensajes12. La sanción queda así legitimada socialmente,
era tan cierta que casi debería figurar entre las ilustraciones de los calen- lo mismo que el escrache, resultado de la exacerbación, desde los medios
%"3*04"(3Ĩ$0-"426&5"/(3ć'*$".&/5&3&ų&+"#"/-"$0/$&1$*Ł/$Ĩ$-*$"%&- de comunicación, de los miedos y fobias que adquieren niveles terroríficos
devenir cotidiano. a medida que se prolonga el #quédateencasa como mecanismo de control
Un viejo adagio rezaba que «por tercianas no doblan campanas», alu- epidemiológico. Los lazos sociales se tensionan de tal forma que cualquier
diendo a la limitada letalidad que, en el Mediterráneo, acompañaba a los vecino asume el compromiso moral y político de denunciar al 134 cualquier
#305&426&16/56"-.&/5&"ų03"#"/$6"/%0--&("#"4&15*&.#3&D&/*&/%0 acto que considerase peligroso, sospechoso o negligente.
en el horizonte las calamidades provocadas por la peste negra, es fácilmen- ¿Qué diría Foucault en este momento? ¿Plantearía como Giorgio
te comprensible que las tercianas se afrontaran con la resignación y el es- Agamben13 que, en resguardo de la salud pública, se está permitiendo al Es-
toicismo de quien poco puede hacer a nivel individual ante el embate de tado gobernar desde un estado de excepción que agudiza los procesos de
una dolencia, pero que no necesariamente eran sinónimo de muerte. Sin condena y castigo? ¿…Que el derecho a la salud está por encima de cualquier
embargo, para una familia de extracción humilde, en el contexto del pau- otro derecho? ¿Tanto así, que cedemos al Estado el derecho de suspender
perismo propio de la Edad Moderna6, dejar de ganar unos jornales por ha- los demás para garantizar la salud para todos? No podemos responder por
12. Alberto Fernández: «Hemos decidido seguir con la cuarentena hasta el 26 abril». (10 de abril de
2020). Infobae.
5. Braudel, F. (2010) [1953]. El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II (Tomo
1). México: Fondo de Cultura Económica, p. 314. 13. Amadeo, P. (Ed.) (2020). La Sopa de Wuhan. Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemia.
207 —
Buenos Aires: ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio).
50 —
6. Carasa Soto, P. (1987). Pauperismo y revolución burguesa (Burgos, 1750-1900). Valladolid: Uni-
versidad de Valladolid. Maza, E. (1987). Pobreza y asistencia social en España, siglos XVI al XX: 14. Foucault, M. (2010) [1975]. Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI
aproximación histórica. Valladolid: Universidad de Valladolid. Editores, p.164.
La defensa de la humanidad ante la humanidad de los infectados o sos- se hacía acopio durante el invierno y se conservaba en primavera y verano.
pechosos de infección cobra ribetes inhumanos; de hecho, puede significar Las autoridades municipales trataban de asegurar su suministro permanente,
el abandono a su suerte de ciudadanos de distintos países varados en cru- llegando a recurrir a pozos de nieve situados a decenas de kilómetros.
ceros por todos los mares del mundo8. Aplausos para los trabajadores de la Por su parte, en un nivel institucional, a finales del estío se ponía es-
salud, mientras sus vecinos les dejan carteles en los ascensores pidiéndoles pecial énfasis en el desarrollo de medidas para minimizar el impacto de la
que solidariamente se vayan y no vuelvan9, o peor aún, les queman el auto enfermedad. La desecación de aguas estancadas en procesos naturales o por
con la advertencia «ratas infectadas váyanse»10. acción antrópica, el alejamiento de los muladares fuera del perímetro ur-
Sin contar las innumerables experiencias de personas que se vieron bano, el control de las manufacturas que generaban malos olores y, en defi-
interpeladas por el ojo del gran hermano a partir de la llegada de fami- nitiva, todo aquello que provocaba o coadyuvaba a la aparición de la enfer-
liares desde el exterior, al sentirse controlados/discriminados por sus ve- medad en el marco de la teoría miasmática del momento, configuraba esa
cinos que atentos esperaban el mínimo indicio de incumplimiento de la lucha contra el enemigo mortal e invisible, en la afortunada expresión de
cuarentena para denunciarlos. En la localidad bonaerense de Claromecó, Carlo Cipolla7. El vecindario, atendiendo a la proximidad de la época de las
los pobladores impidieron que un joven llegado desde Brasil ingresara a fiebres, remitía sus quejas a las autoridades, alertando de la peligrosidad de
pasar la cuarentena en la casa de veraneo de su familia, quien tuvo que aquellos posibles focos de infección. Huelga decir que todas estas medidas,
abandonar la ciudad entre insultos y bocinazos de los vecinos que debie- ni eran suficientes, ni muchas se podían llevar a cabo con desempeño sufi-
ron ser contenidos por la policía11. ciente, por motivos evidentes: recursos humanos y presupuestarios, desa-
9. Coronavirus en Argentina: «Te aplauden y después te encontrás con estos carteles», el lamento de
otra médica amenazada. (7 de abril de 2020). Clarin.
10. Locura contra una médica en La Rioja: le quemaron el auto por tener coronavirus. (21 de abril
206 —
de 2020). La Capital.
51 —
11. Claromecó: vecinos impidieron que un joven, que llegó de Brasil, ingrese a su casa (14 de abril 7. Cipolla, C.M. (1993). Contra un enemigo mortal e invisible. Barcelona: Crítica.
2020). Infobae.
décadas del siglo XVIII y caracterizada por la sucesión de periodos de fuerte La epidemia de cólera se vivenció en Argentina –y en la provincia de
sequía interrumpidos por episodios de precipitaciones torrenciales8, fueron Córdoba, particularmente– como si hubiese existido un brote. Desde los
más frecuentes los episodios de fiebres9. medios de comunicación se construyó un relato epidémico que alentaba
Un aprendizaje basado en años y años de experiencia aconsejaba una esa percepción. Hubo sorpresa cuando el relato colérico revelaba la exis-
medida casi infalible para mitigar la extensión de la enfermedad entre la tencia de indígenas en el Chaco Salteño. Estos fueron puestos en la escena
población: dejar pasar el tiempo, confiar en que la llegada de un temple nacional por el presidente Menem, quien, ante la inminente posibilidad de
más fresco sofocaría el contagio y devolvería las cosas a su cauce. Al igual contaminación de los Ríos Pilcomayo y Bermejo, se trasladó en helicóptero
que en periodos de sequía, se trataba de dirigir la vista al cielo y esperar al Impenetrable Chaqueño junto a un conjunto de expertos médicos, todos
que llegara el frío como agua de mayo. Esas esperanzas depositadas en la vestidos como astronautas... ¿Cómo… hay indios en Argentina? Se pregunta-
mudanza en el tiempo también existieron en el caso de otros males epi- ba una ciudadanía convencida –a pesar de los rasgos de muchos– que todos
%ę.*$04D"/*&-&'0&-03&ų&+Ł&/46$3Ł/*$"/07&-"%"%&-"1&45&10. De eran descendientes de europeos6.
hecho, cabría preguntarse si, en el artículo de prensa citado al principio La pandemia de la COVID-19 trajo a la memoria aquella epidemia de fi-
de este escrito, las conclusiones se basaban más en la esperanza que en la nes de siglo XX, al presentarse con la misma lógica de control epidémico
%*45"/$*"%"3&ų&9*Ł/D basada en la necesidad de encontrar culpables con nombre y apellido. La
No es mi intención –huelga decirlo– remarcar las diferencias que pue- criminalización de los enfermos y de los sospechosos de estarlo es el resul-
dan existir entre las fiebres en la Edad Moderna y la actual pandemia, pues, tado de las políticas preventivas basadas en el principio de responsabilizar
8. Barriendos, M., y Llasat, M.C. (2009). El caso de la anomalía “Maldá” en la cuenca mediterrá-
nea occidental (1760-1800). Un ejemplo de fuerte variabilidad climática. En A. Alberola y J. Olcina
(Eds.), Desastre natural, vida cotidiana y religiosidad popular en la España moderna y contemporánea
(pp. 253-286). Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante.
6. «El presidente argentino, Carlos Menem, decretó ayer en el país el estado de emergencia, de-
9. Bueno Vergara, E. (2017). Fiebres tercianas, sequías y lluvias torrenciales en el Alicante del bido al brote de cólera detectado en la provincia de Salta. Seis indios -cuatro argentinos y dos
Setecientos. Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante (35), 377-409. Po- bolivianos- pertenecientes a las tribus de tobas y matacos, que sobreviven a 45 grados de tem-
metti Benítez, K.A. (2019). Inestabilidad ambiental y salud pública en una ciudad mediterránea del peratura, promedio en la selva subtropical alrededor del río Pilcomayo –límite entre Argentina,
205 —
Antiguo Régimen. Barcelona entre el paludismo y la fiebre amarilla (1780-1821) [Tesis doctoral]. Bolivia y Paraguay–, murieron entre el 31 de enero y el 4 de febrero como consecuencia del có-
52 —
Universidad de Alicante. lera», en Ares, C. (6 de febrero de 1992). Estado de Emergencia en Argentina por el cólera. El País.
10. Defoe, D. (2006). Diario del año de la peste. Valladolid: Alba Editorial. 7. Conferencia de prensa de Alberto Fernández desde Olivos. (23 de mayo de 2020).
tiva, se era un cochino2. La población peruana entendió que comer pescado interrogados con similares preguntas. Pero tampoco pretendo establecer
crudo (ceviche) era una mala costumbre al igual que la falta de higiene, por paralelismos entre pasado y presente, que los hay en muchos sentidos, tal y
lo que la escasa mortalidad de esta epidemia –debida al uso de suero y sa- como lo han demostrado solventes historiadores en diversos foros, incluido
les– tuvo como protagonistas a las personas que decidieron no ir al hospital este blog. El hecho de que, por ejemplo, Margarita del Val, viróloga del CSIC,
antes de ser considerados cochinos3. utilice el símil del mal olor en una entrevista para explicar por qué en ex-
En Argentina, la representación de que todos somos hijos y nietos de teriores es más difícil el contagio por el SARS-CoV-2 que en espacios inte-
inmigrantes europeos parecía ser la mejor vacuna contra la enfermedad de riores, hace que resulte enormemente tentador evocar otros modos lejanos
la mugre y la pobreza. No teníamos costumbres «atrasadas» de pueblos ori- de interpretar la enfermedad.
ginarios, a diferencia del resto de América Latina. Sin embargo, había gran Por todo ello, mi objetivo es señalar el hecho de que la presencia de una
cantidad de inmigrantes peruanos, bolivianos, paraguayos (sin contar a ju- enfermedad que, de manera cíclica, era capaz de contagiar a un gran nú-
jeños y salteños, que –aunque argentinos– se asemejan físicamente), que mero de personas, alterar los ritmos de la sociedad y marcar la agenda po-
aparecían como una amenaza latente. lítica y la vida cotidiana, ha formado parte del acontecer histórico del ser
Más temprano que tarde, se comenzó a exacerbar la genuina xenofobia humano en las orillas del Mediterráneo hasta hace no demasiado tiempo.
siempre latente socialmente, la que implicó desde el abandono del consumo En la centuria ilustrada, el siglo de las fiebres, las condiciones climáticas
de verduras –debido a que el cinturón verde de Córdoba era trabajado por eran determinantes para explicar la aparición de las fiebres hasta que las
migrantes bolivianos– y el pedido de fumigación de viviendas de residentes políticas de salud pública lograron erradicarlas de muchas latitudes. En este
4. El Rectorado inició sumario de investigación alegando que G. Vilca había actuado «“desapren-
sivamente” poniendo en riesgo cierto la salud no solo del resto de los estudiantes universitarios
y el personal docente y no docente de esta casa sino de la comunidad toda, lo cual se torna espe-
cialmente agravado por provenir justamente de un alumno de los cursos superiores de la Facultad Eduardo Bueno
de Ciencias Médicas, que como tal no pudo desconocer las implicancias de su obrar». Resolución Profesor Ayudante Doctor de Historia de la Ciencia en la
Nº 82 Expediente 21-92-05031- Córdoba 19 de febrero de 1992, firmada por Dr. Armando Gutiérrez,
204 —
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Investigador del Instituto Interuniversitario López Piñero
5. En Loyola, S. (2007). Estado y sociedad frente a la epidemia de cólera de 1991-1994 en Argentina
(Tesis de Licenciatura). Universidad Nacional de Córdoba. (Universidad Miguel Hernández de Elche).
Epidemias y guerras (I): Paciente 0. La invención del culpable
El cólera en la Guerra de África, 1859-60
Silvia Loyola
3"/$*4$0"7*&3"35Ĩ/&; Universidad Nacional de Córdoba. Centro de Investigaciones sobre Sociedad y Cultura
Universidad de Évora. Centro Interdisciplinar de Historia, Cultura y Sociedades
OOO
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203 —
las «dificultades» de la crisis con el final de la Guerra Civil (2 de mayo de 2020). Europa Press.
54 —
2. Cooter, R. (2003). Of war and epidemics: unnatural couplings, problematic conceptions. Social 1. Cueto, M. (1997). El regreso de las epidemias. Salud y sociedad en el Perú del siglo XX. Lima:
History of Medicine, 16(2), 283-302. Instituto de Estudios Peruanos.
y eso supone un cambio cultural. Las consultas y el seguimiento de casos vas, que se sumaba a la que suponían las operaciones militares para au-
por teléfono son comunes, y se desarrollan aplicaciones informáticas pa- mentar el dolor, el miedo y la desesperación, tanto de los combatientes
ra detectar casos incipientes que han tenido aceptación. En Cataluña, casi como de la población civil.
un millón de personas se han inscrito en la aplicación Stop covid19.cat. La Este impacto de las epidemias en las guerras solo ha comenzado a redu-
combinación del teléfono con la visitas domiciliarias ha permitido controlar cirse en periodos históricos muy recientes. Anteriormente, la mayoría de
la pandemia. Pero también la APS ha tenido que asumir la supervisión sis- las enfermedades infecciosas planteaban situaciones semejantes a la CO-
temática de las residencias de ancianos. VID-19, pues no se conocía el agente causal o la vía de transmisión, no exis-
Estos cambios tienen efectos de cambio cultural incipientes y en los que tía tratamiento o vacuna, o la sanidad militar y la civil carecían de recursos
habrá que revisar críticamente los límites del hospitalo-centrismo, pero tam- suficientes para frenar su difusión. Los ejemplos históricos son innumera-
bién del médico-centrismo en APS en favor del papel de los otros profesiona- bles, pero hay algunos que han recibido más atención por parte de los his-
les de la salud. La pandemia ha atribuido un nuevo valor y visibilidad a enfer- toriadores de la medicina como el del cólera que diezmó las fuerzas británi-
meras y auxiliares de clínica bien formadas, así como el reconocimiento de la cas y francesas durante la Guerra de Crimea de 1853-56; el tifus en el frente
profesionalidad y el sentido del deber de limpiadoras, celadores y empleados oriental durante la Primera Guerra Mundial, especialmente para el caso de
de mantenimiento, entre otros. En APS el uso de herramientas telemáticas, Rusia; y, naturalmente, la mal llamada «gripe española» de 1918-20, aun-
virtuales o el simple teléfono se convierten en algo cotidiano. Pero también, que el impacto de esta se concentró especialmente en la posguerra. Salvo
hay un debate ciudadano sobre qué será atención institucional, y en qué con- durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), España no participó en
Josep M. Comelles
55 —
lugar un último brote de menor intensidad, que en el sur de Europa afectó a
Profesor emérito de la Universitat Rovira i Virgili (Tarragona). Italia, Francia y España. En este segundo foco, el origen último parece haber
Miembro del Medical Anthropology Research Center.
estado en la movilización de un gran contingente de tropas francesas para En la UCI del servicio de quemados del Hospital La Paz en 1991-9214, ob-
participar en la Segunda Guerra de Independencia Italiana entre abril y ju- servé, no sin sorpresa, un discurso sobre el «resistir» de los pacientes por
lio de 1859. La repatriación de una parte de ellas, incluidos miles de heridos, parte de los profesionales sanitarios. Los intensivistas les estabilizaban y
a Tolón y Marsella provocó la aparición de casos de cólera en dichos puer- sostenían para que los cirujanos plásticos injertasen piel sana en las zonas
tos, que se acabaron extendiendo al Levante español a través del comercio quemadas. El proceso, con ventilación asistida, podía durar meses. Preten-
y/o el contrabando. Otra parte de las tropas regresó a sus guarniciones en la dían dar al paciente la oportunidad de «salir adelante». Trataban de ganar
Argelia francesa, en concreto a Orán, en muy malas condiciones. tiempo para que la naturaleza –la regeneración de la piel– siguiese su curso.
En este contexto, entre octubre de 1859 y marzo de 1860, tuvo lugar una Me fijé entonces en médicos, enfermeras y familiares. No quise ver a cela-
doble intervención militar española y francesa en territorio marroquí que dores, auxiliares ni limpiadoras. Me interesó cómo los primeros compartían
en el caso español fue conocida con el pomposo nombre de Guerra de Áfri- interpretaciones mágico-religiosas como el milagro asociado a la «resisten-
ca. El fallecimiento del sultán Abderrahman ibn Hicham en agosto de 1859 cia», sin que quedase claro por qué pacientes muy críticos «salían» y otros
había dado lugar a una situación de inestabilidad política interna. La trata- no. Hoy «salen» pacientes de la COVID-19 y, como en los quemados, tam-
ron de aprovechar España y Francia, que desde hacía años buscaban cual- bién les aplauden. Pero hay diferencias. Los médicos mantienen que la UCI,
quier pretexto para ampliar sus enclaves en Ceuta y Melilla y en Argelia. sigue siendo un espacio de estabilización. Ahora, también un arma de «re-
Francia actuó más rápido y la fuerza expedicionaria de unos 20.000 hom- sistencia» porque la estancia media con la COVID-19 puede superar las dos
bres (incluidos varios miles de argelinos), concentrada en la frontera bajo semanas. La «misión» singular de los médicos de 1991 ahora ya no está solo
201 —
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durante varios días el cólera desplegó su genio destructor en todos los esta-
mentos del ejército», causando más de 1.500 muertes. Cuando el regimiento 14. Comelles, J.M. (2002). Medicine, magic and religion in a hospital ward: An anthropologist as
patient. AM Revista della Società Italiana di Antropologia, 13-14, 259-288.
hospitales. Este cambio organizacional permitió la creación de los pri- de Védrènes llegó allí, el médico pudo ver «a los jinetes de los goums indíge-
meros servicios de urgencias modernos y de las primeras UCI entre 1969 nas, que llevaban devotamente a sus hogares los despojos mortales de sus
y 1970 y tuvo una proyección mediática promovida por las propias insti- correligionarios víctimas del cólera» y también «una larga fila de soldados
tuciones12. Rápidamente la población las hizo suyas, como hiciera con la de transporte, conduciendo mulos cargados de enfermos en literas o en ca-
atención quirúrgica o maternal ya existente. millas que eran transportados a Nemours para ser evacuados»3.
El discurso popular sobre un hospital «que salva vidas», explica la so- En el campamento era difícil caminar sin encontrarse con deyecciones,
brecarga de los servicios de urgencias en las últimas décadas y la confian- que se veían por todas partes, hasta en las proximidades de las tiendas de
za en el hospital en relación con la atención primaria en casos percibidos campaña, lo que provocaba un intenso hedor y la presencia de nubes de
como graves por la población. La realidad sanitaria es más matizada. Los moscas que «se adherían con avidez al suelo, cubrían las tiendas y las ro-
intensivistas saben que las UCI, en condiciones normales, tienen una mor- pas como un velo de duelo». La llegada escalonada de nuevos regimientos
talidad alta, puesto que su objetivo es estabilizar casos críticos o muy crí- al campamento aportaba cada día «nuevo alimento a la epidemia», hasta
ticos de alto riesgo. Una vez estabilizados, los pacientes se derivan para ser provocar que fuera «por centenares que se contaban cada día el número
tratados. En ellas suele haber una elevada rotación de pacientes por lo que de sus víctimas». Con el inicio de las operaciones, el número de casos dis-
las 4.400 camas disponibles se ajustaban a un ritmo de demanda conocido. minuyó, pero, para entonces, el volumen de enfermos había colapsado la
La clínica de la COVID-19, en pacientes que necesitan ventilación mecáni- red hospitalaria militar de toda la mitad occidental de Argelia, obligando a
ca y sedación por las complicaciones neumónicas de la enfermedad, alarga sus ampliar los hospitales de Maghnia y Tlemcen y a evacuar los de Orán y Ne-
57 —
13. Comelles, J.M. (1998). Parole de médecin: le récit sur la pratique dans la médecine contemporaine.
En F. Laplantine, J. Lévy, J.-B. Martin, y A. Nouss (Eds.), Récit et connaissance (pp. 299-316). Lyon: 3. Martínez, F.J. (2010). La otra Guerra de África. Cólera y conflicto internacional en la olvidada ex-
Presses Universitaires de Lyon. pedición militar de Francia a Marruecos en 1859. Ceuta: Archivo Central de Ceuta.
el cólera crecía furiosamente, causándonos diariamente más bajas Los orígenes del hospital moderno y las reformas del dispositivo sanita-
de las que hubiéramos sufrido por término medio en los combates. rio que han conducido al hospitalo-centrismo actual pueden datarse a par-
El cuerpo de Sanidad tenía que combatir a este enemigo, mil veces tir de la introducción de las teorías internacionales sobre la organización
más temible que los moros de Anyera, y allí se carecía de la mayor hospitalaria que circularon por España desde finales de los años cincuenta8.
parte de los recursos que en caso tal se necesitan4. Los debates sobre la reforma sanitaria de las dos décadas siguientes se cen-
traron en gran parte en la reforma hospitalaria9, puesto que, ya en los se-
Según Joan Serrallonga, «solamente del 26 al 29 de diciembre los enfer-
senta, hay indicios de cambios en la percepción de la población en relación
mos evacuados a los hospitales de Málaga sumaron 1.313, que llegaron en
al internamiento en hospitales del SOE10. Sin embargo, hasta la progresiva
dolorosas condiciones y en medio del espanto de la población»5. El inicio de
jerarquización de los hospitales, iniciada en los años sesenta en el Hospital
las operaciones mitigó algo el brote, pero la ocupación de Tetuán a comien-
General de Asturias, y su lenta difusión durante las dos décadas siguientes,
zos de febrero trajo un nuevo aumento por la forzosa inactividad de las tro-
el acceso a los hospitales no pudo generalizarse. Jerarquizar consistía en
pas. Se efectuaron fumigaciones quemando grandes cantidades de pólvora
dotar a los hospitales de una nueva organización de su gestión económica,
«para alejar los miasmas», se aumentó el perímetro de los campamentos,
de su gestión clínica y de su provisión de servicios. Ello suponía contratar
pero el cólera continuaba extendiéndose. Según Landa, en «17 desvencija-
personal asistencial a tiempo completo, reorganizar las salas por especiali-
dos hospitales» se acumulaban cerca de dos mil enfermos «cuando la ca-
dades y apostar por un tipo de tecnología nueva, desde servicios de urgen-
pacidad de estos improvisados centros no superaba las novecientas plazas:
cias a unidades coronarias o de cuidados intensivos11.
199 —
La práctica médica rural bajo el franquismo (1939-1979). En J. Martínez-Pérez y E. Perdiguero-Gil
58 —
5. Serrallonga, J. (1998). La Guerra de África y el cólera (1859-60). Hispania, 58(198), 233-260. (Eds.), Genealogías de la Reforma sanitaria en España (pp. 63-124). Madrid: Los libros de la Catarata.
6. De provincias. Miscelánea. (28 de agosto de 1860). La España, p. 4. 11. Barceló-Prats, J. y Comelles, J.M. (2020). L’evolució del dispositiu…
texto del desarrollo del Estado liberal. No fueron sensibles, en ningún caso, En definitiva, la epidemia que afectó a las expediciones militares de Es-
los efectos en sus significados culturales que tuvieron los diferentes mode- paña y Francia a Marruecos en 1859-60 fue tan fulminante y alcanzó tales
los de organización de los Estados del bienestar europeos en relación con proporciones que llegó a constituir un riesgo de muerte para los soldados
el caso de Estados Unidos. igual o mayor que las propias operaciones militares – hasta tal punto que,
El «modelo médico»4 incluía unos rasgos definitorios comunes, que ayu- en el caso francés, provocó que la campaña fuera brevísima y sin apenas
daban a explicar su hegemonía global en el debate sobre la medicalización hechos de armas. Las dificultades de evacuación a territorio metropolitano
y las razones de su impacto cultural. De esos rasgos destacaré su «biologi- y la saturación de la red hospitalaria militar y civil de las localidades próxi-
cismo», su «eficacia pragmática» y su «individualismo». Los dos primeros mas al teatro de operaciones se tradujo en sufrimientos adicionales para los
derivan de la capacidad diagnóstica y terapéutica que explica la hegemonía enfermos y, en último término, en mayores tasas de mortalidad. Fue tam-
de la medicina experimental. La producción de conocimiento médico en los bién inevitable una cierta extensión de la epidemia a la población civil de la
hospitales explica cómo, desde principios del siglo XIX, el hospital ha ido, retaguardia en Ceuta, la Argelia francesa, la costa de Andalucía y Levante y
progresivamente, situándose en la cúpula de los dispositivos de salud. No el sur de Francia. En contraste, la epidemia de tifus durante la Guerra del
cabe duda de que la condición del hospital como anclaje de la ciencia médi- Rif que se analiza en el capítulo siguiente, afectó principalmente al bando
ca se articuló con el valor cultural de la creencia en el «progreso» científico marroquí y, en concreto, a la población civil de la retaguardia.
y tecnológico. La experiencia de los ciudadanos en esas instituciones y su
confianza en ellas explican el actual hospitalo-centrismo. Por eso, se puede
4. Menéndez, E.L. (2005). El modelo médico y la salud de los trabajadores. Salud colectiva, 1, 9-32.
5. Barceló-Prats, J., y Comelles, J.M. (2018). Las bases ideológicas del dispositivo hospitalario en
España: cambios y resistencias. En M. Vilar Rodríguez y J. Pons Pons (Eds.), Un siglo de hospitales
entre lo público y lo privado (1886-1986) (pp. 83-138). Madrid: Marcial Pons.
6. Quintana, P. de la, y Espinosa Ferrándiz, J. (1944). Seguro de Enfermedad. Estudio para un Plan de
Francisco Javier Martínez
instalaciones de asistencia médica. Madrid: Publicaciones del Instituto Nacional de Previsión.
198 —
59 —
7. Comelles, J.M., Alegre-Agis, E., y Barcelo Prats, J. (2017). Del hospital de pobres a la cultura Investigador Principal Invitado en el Centro Interdisciplinar de História,
hospitalo-céntrica. Economía política y cambio cultural en el sistema hospitalario catalán. Kamchatka.
Revista de Análisis Cultural, 10, 57-85. Culturas e Sociedades (CIDEHUS) de la Universidade de Évora.
Epidemias y guerras (II): El tifus en la Guerra del Rif La pandemia y la crisis de una cultura sanitaria
OOO OOO
197 —
la memoria los estragos causados por la enfermedad en la Primera Gue-
60 —
rra Mundial. A pesar de que Charles Nicolle había descubierto el papel del 3. Foucault, M. (1991). Historia de la medicalización. En F. Varela, Julia y F. Álvarez-Uría (Eds.), His-
toria de los hombres infames. Ensayos sobre desviación y dominación (pp. 122-152). Madrid: Ediciones
piojo como vector en 1909 y Henrique da Rocha Lima, la bacteria causan- La Piqueta.
del aire, menos accidentes de tránsito y posiblemente menos estrés. En un te en 19161, la vacuna y el tratamiento antibiótico no estarían disponibles
momento en que la OMS enfrenta una crisis propia, ello podría ser útil para hasta los años 40, por lo que, en un contexto de movilización de un nú-
mostrar relevancia y liderazgo. Alternativamente, dicha planificación po- mero nunca antes visto de soldados, el hambre, la suciedad corporal, el
dría estar vinculada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. hacinamiento y la fatiga provocaron 30 millones de casos y 3 millones de
En cualquier caso, sería bueno tomar lecciones de la historia y ver fallecidos solo en el frente oriental. En el caso de Marruecos, la enferme-
oportunidades en la crisis. dad era secularmente endémica, pero hubo ya un brote epidémico notable
coincidiendo con las primeras operaciones de ocupación militar del país
por Francia en 1911-14 y otro posterior en 1920-21. En las primeras fases de
-"6&33"%&-*')6#0$"404&4103ć%*$04A1&3040-0$6"/%0&-$0/ų*$50'6&
adquiriendo caracteres de guerra convencional comenzó a haber brotes,
que llegaron a extenderse a las regiones de Oujda y Tetuán en 1924. Estos
brotes que salían fuera del Rif, junto con las informaciones transmitidas
por los escasos viajeros que accedían a la región y por refugiados, deser-
tores y prisioneros fugados, constituyen la principal fuente sobre los orí-
genes, la intensidad y la evolución de la epidemia.
La abundancia de piojos por las deficiencias en la higiene corporal y la
61 —
Iris Borowy
Profesora Distinguida en la Universidad de Shanghai. 1. Zinsser, H. (1935). Rats, lice and history. Boston: Little, Brown and Company.
de cautiverio «con millones de piojos. Los hombres más limpios mataban atención médica. En términos más generales, los países tendieron a mejorar
solo 200 o 300 cada mañana. Los enfermos, tenían tal cantidad que era cuando priorizaron la salud pública en sus decisiones políticas, aseguraron
posible cogerlos a puñados sobre sus hombros». un amplio acceso a alimentos, educación y atención médica, y supervisaron
Otro factor importante fue la hambruna, tan generalizada que incluso una distribución razonablemente uniforme de los beneficios y las cargas
viajeros extranjeros con trato privilegiado como el periodista sueco Hans %&-"&$0/0.Ĩ"D4504'"$503&43&ų&+"/A13*/$*1"-.&/5&A&453"5&(*"4"-"3(0
Langlet no pudieron evitarla durante su breve estancia en el Rif. Hacia el plazo: la buena alimentación, el acceso a la atención médica, la educación
final de su viaje, en enero de 1926, Langlet cayó enfermo, pues «el comer y una sociedad bastante igualitaria siempre son beneficiosos para la salud
pan ácimo, grasa, aceite y té con azúcar un día, y nada al día siguiente, es y se protegen mejor a través de estructuras socioeconómicas a largo plazo.
difícil de gestionar por el estómago. […] Como los piojos no me dejaban En 1933, la Sociedad de Naciones y la Organización Internacional del Tra-
dormir por la noche, pronto me encontré tan débil que no podía ni le- bajo constituyeron un grupo conjunto de expertos a fin de estudiar formas
vantarme». Múltiples causas ligadas a la guerra provocaron una escasez de salvaguardar la salud en tiempos de depresión. Sus miembros pronto se
de alimentos tal que incluso algunos tan básicos como la sal desapare- dieron cuenta de que, si tomaban en serio su responsabilidad, debían discutir
cieron prácticamente de los mercados. Así, en el verano de 1925, la fal- cuestiones de principio en lugar de fórmulas de gestión. Después de algunas
ta de hombres para recoger la cosecha de cereales hizo que esta tuviera dudas, siguieron el liderazgo de su presidente, Georges Cahen-Salvador, Se-
que hacerse día a día en función de las necesidades de los combatientes, cretario General del Conseil National Économique en Francia, quien argumen-
sin atender a las de la población civil. Por otra parte, aviones españoles y tó que a veces las crisis obligaban a los gobiernos y a la población a ser más
195 —
62 —
16. Kunitz, S. (2004). The Making and Breaking of Yugoslavia and its Impact on Health. American
Journal of Public Health, 94(11), 1894-1904.
17. Cutler, D., Knaul, F., Lozano, R. y Zurita, B. (2002). Financial crisis, health outcomes and ageing: 2. Parent, P. (1927). Au Riff. Mercure de France, 193, 26-56, 303-336, 558-588 y 194, 74-110.
194 —
Mexico in the 1980s and 1990s. Journal of Public Economics, 83, 279-303.
63 —
3. Martínez, F.J. (2016). Weak nation-states and the limits of humanitarian aid: the case of Mo-
18. Borowy, I. (2011). Similar but Different: Health and Economic Crisis in 1990s Cuba and Russia. rocco’s Rif War, 1921-1927. En J. Paulmann (Ed.), Dilemmas of humanitarian aid in the twentieth
Social Science and Medicine, 72(9), 1489-1498. century (pp. 91-114). Oxford: Oxford University Press. La traducción es del autor del texto.
enero de 1927 volvería a estallar un brote en aquella misma prisión, cu- incluida la Gran Depresión, la mortalidad disminuyó, y en consecuencia au-
yos efectos se prolongaron durante varios meses, mientras que en Tetuán mentó la esperanza de vida en tiempos de crisis económica, principalmente
también hubo 150 casos en el mismo periodo. debido a caídas en la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares.
Finalmente, un último factor que contribuyó a la epidemia tífica fue la Esto no significa que todo estuviera bien, como quedó demostrado por la
evolución de las propias estrategias de combate. En relación con los sol- creciente tasa de suicidios, sino que el número de personas que sobrevivie-
dados, por ejemplo, el frente de la región de Melilla se estabilizó en una ron fue mayor que las que murieron a causa de la depresión. Se han encon-
guerra de trincheras desde mediados de 1923 y algo parecido sucedió en el trado resultados similares en otras épocas, incluso en la crisis financiera de
frente francés durante el invierno de 1925. Los rifeños, al tener poca artille- 2008-2012, en la que, contra-intuitivamente, la mortalidad disminuyó más
ría y carecer de aviación, no podían contrarrestar los intensos bombardeos en los países del sur de Europa, que fueron los más afectados10.
contra sus líneas, por lo que trataron de protegerse bajo tierra mediante la Investigadores como Tapia Granados, Diez Roux y Ruhm se han centra-
construcción de trincheras o refugios subterráneos. El periodista nortea- do en encontrar razones que expliquen el impacto negativo que tiene la ex-
mericano Larry Rue, del Chicago Tribune, que al final de su estancia en el pansión económica para la salud: trastornos sociales que provocan estrés,
Rif visitó uno de ellos en el frente de Melilla, lo describió así: aumento de la contaminación del aire, consumo de tabaco y alcohol, reduc-
ción del sueño, aumento del estrés laboral relacionado con las horas extra
Después de ascender mil pies [por la ladera de una montaña], al-
y más trabajo más rápido y extenuante, más accidentes de tránsito y más
canzamos un enorme refugio subterráneo a prueba de bombas,
lesiones laborales, disminuciones en la atención domiciliaria y, en general,
193 —
USA, 106(41), 17290-17295.
64 —
4. Rue, L. (1932). Flying for news. London: John Hamilton Limited. La traducción es del autor 12. Watts, J. y Kommenda, N. (23 de marzo de 2020). Coronavirus pandemic leading to huge drop
del texto. in air pollution. The Guardian.
Era como si los hermanos Vicario hubieran advertido a todos de su plan y epidemia eclipsó a los combates al transformarse en un riesgo de muerte
nadie les hubiera creído, por haber levantado falsas alarmas con demasiada tan grave o incluso más que éstos últimos. Esta vez, sin embargo, no lo
frecuencia en el pasado. hizo en beneficio de los marroquíes, sino de los europeos que habrían de
En general, los países que han mostrado la reacción más rápida y de- dominarlos durante las siguientes tres décadas.
cidida en 2020 fueron los movilizados por el SARS en 2003: Taiwán, Hong
Kong, Singapur y Corea del Sur6. Hay algunas excepciones, pero en gene-
ral, la correlación se mantiene. Mientras tanto, muchos países de todo el
mundo, especialmente los de Europa y América del Norte, no se habían
enfrentado a una grave amenaza epidémica desde la mal llamada gripe
española de 1918, e incluso dicha epidemia apenas se recordaba. Enmas-
carada por la Primera Guerra Mundial, estuvo prácticamente olvidada du-
rante décadas. Cuando Alfred Crosby la estudió en 1989, era un tema mar-
ginal7. En los años siguientes, alimentado por las epidemias mencionadas,
ha generado un formidable conjunto de estudios diversos8. Sin embargo,
no fue suficiente para cerrar la brecha entre 1918 y 2020 y que pareciese
directamente relevante.
6 Graham-Harrison, E. (21 de marzo de 2020). Coronavirus: how Asian countries acted while the
west dithered. The Guardian.
8. Phillips, H. (2014). The Recent Wave of ‘Spanish’ Flu Historiography. Social History of Medicine,
192 —
65 —
Investigador Principal Invitado en el Centro Interdisciplinar de História,
9. Borowy, I. (2008). Crisis as Opportunity: International Health Work during the Economic De-
pression. Dynamis, 28, 29-51. Culturas e Sociedades (CIDEHUS) de la Universidade de Évora.
Una relectura de la pandemia de gripe de 1918-1919 en dos Unidos, pasaron semanas antes que los gobiernos adoptaran medidas
tiempos de la COVID-19 enérgicas y que las poblaciones tomaran en serio los llamamientos al dis-
tanciamiento físico. Hubo un sentimiento generalizado de que este era un
"3Ĩ"4"#&-033"4"--0 problema de otras personas en otros lugares. En retrospectiva, esta reac-
Universidad de Castilla-La Mancha ción parece arrogante o ingenua. Pero, irónicamente, aunque todas las vo-
ces de advertencia basaron sus consejos en precedentes históricos, también
lo hicieron las personas que los ignoraron. Todas las grandes epidemias del
OOO
pasado reciente respaldaron el supuesto de que la próxima epidemia segui-
ría siendo limitada y probablemente focalizada.
D
La gripe aviar, que comenzó en 1996, ha matado a millones de aves y se
esde el inicio de la COVID-19 se ha vuelto la mirada hacia otras
ha extendido a todos los continentes, pero ha causado la muerte de menos
enfermedades epidémicas ocurridas a lo largo de la historia de la
de 500 personas, casi todas ellas trabajadoras de la industria avícola. En
humanidad, en busca de claves para entender y abordar la actual
2002/2003, el SARS mató solo a 770 personas, a pesar de alcanzar un total de
pandemia. La gripe de 1918-1919 ha sido una de las crisis sanitarias pasa-
26 países. En 2012, el MERS provocó la muerte de 850 personas y se mantu-
das que mayor protagonismo ha alcanzado a este respecto. Más allá del
vo concentrado, en gran medida, en la península arábiga. La pandemia de
hecho de ser ambas causadas por infecciones víricas, de transmisión res-
Ébola de 2014 permaneció limitada a algunos países de África. La pandemia
191 —
4. McGreevy, R. (19 de enero de 2010). Was Swine Flu Threat Exaggerated? The Irish Times.
66 —
E
bacteriológico, buscando el agente específico de la gripe en el laboratorio
n 1981, Gabriel García Márquez publicó Crónica de una muerte anun-
para poder preparar vacuna y suero específicos. Sin embargo, la imposibi-
ciada. Es la historia de los hermanos Vicario, quienes matan a un jo-
lidad de establecer la identidad de ese agente frenaba esta nueva respuesta
7&/"$64"%0%&%&4ų03"3"46)&3."/"D*/&/564*"4.0103465"3&"A
y limitaba su efectividad a prevenir o tratar las complicaciones pulmonares
anuncian tanto su plan que pareciera que esperaran que alguien lo advirtiese
bacterianas, por cuanto las vacunas y los sueros preparados iban dirigidos
y les impidiera llevarlo a cabo. El SARS-CoV-2 ciertamente no es una persona,
contra una o varias de las bacterias aisladas en casos de gripe2.
pero es tentador encontrar paralelismos, ya que los anuncios fueron muchos.
Las dificultades para controlar la epidemia en España, la gran mortali-
Sin pretender ser exhaustiva, recordaré la premonitoria obra de la periodista
dad causada entre la población adulta joven y la mayor gravedad del segun-
1. Echeverri Dávila, B. (1993). La Gripe española. La pandemia de 1918-1919. Madrid: Siglo XXI-CIS.
67 —
2. World Health Organization (1999). Influenza pandemic preparedness plan: the role of WHO and
guidelines for national and regional planning. Geneva: WHO [WHO/CDS/CSR/EDC/99. Actualizado 2. Porras Gallo, M.I. (2008). Sueros y vacunas en la lucha contra la pandemia de gripe de 1918-1919
en WHO/ CDS/ CSR/ GIP/ 2005.5]. en España. Asclepio, 60(2), 261-288.
quería evitar una nueva catástrofe de dimensiones similares. Una de estas &ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ
mejoras considerada fue la creación de un Ministerio de Sanidad3. De ahí
Conduto António, D., Sanseverino, I., Pozzoli, L. y Lettieri, T. (2018).
que, además de mostrarse a favor de combinar medidas antimicrobianas
JRC Technical Reports. Toward Climate Change Impact: Vectors carrying
con otras de carácter social para luchar contra la gripe de 1918 en diferentes
viral infection: What we should knowD69&.#063(E6#-*$"5*0/4Ű*$&0'
foros como la prensa médica, las sesiones de la Real Academia Nacional de
the European Union.
Medicina o las sesiones del Ayuntamiento de Madrid, decidieron elaborar
diferentes proyectos de ley entre 1919 y 1922. Una decisión tomada porque Bach, S. (2007). Globalization and health, Bulletin World Health Organization,
consideraron que el Real Decreto de 10 de enero de 1919 de prevención de 85(11), 897.
enfermedades contagiosas, dictado por el Ministro de Gobernación Amalio
European Academies Science Advisory Council (2010). Climate change
Gimeno, pese a introducir mejoras, era insuficiente por no recoger todas las
and infectious diseases in Europe. Brussels: European Academies Science
demandas que ese sector de lo que entonces se denominaba la clase médica
Advisory Council.
estaba reivindicando4».
Finalmente, en julio de 1919, se presentó ante el Congreso de Diputa- Ghebreyesus, T.A. (13 de enero de 2020). Urgent health challenges for the
dos el proyecto de Ley sobre profilaxis pública de las enfermedades in- next decade. World Health Organization.
fecciosas, elaborado por el Inspector de trabajo Julián van Baumberghen,
Guevara, S.E. (2017). La construcción sociocultural del cocoliztli en la
que desarrolló una actividad parlamentaria muy intensa relacionada con
189 —
4. Porras Gallo, M.I. (1994). La lucha contra las enfermedades ‘evitables’ en España y la pandemia
68 —
69 —
ciones. En definitiva: poner en valor la importancia de cuidar el bien común,
el planeta y la sanidad pública.
6. Porras Gallo, M.I. (1994). La lucha contra las enfermedades...
de la Sanidad, elaborado por el ministro de la Gobernación, Burgos Mazo, 9ϟϬϪϛϤϚϤϚϚϞϪϤϬϡϷϩϨϗϬϡϞϛϨϚ
en el verano de 1919, presentado al Parlamento al inicio de septiembre de
El estado de alerta ha confinado al conjunto de la población mediante la
ese mismo año. Sin embargo, dicho plan tampoco prosperó. Fueron pocas
aplicación de leyes de excepción. La libertad, valor supremo de la moder-
las medidas aprobadas y algunas de ellas solo se pusieron en práctica varios
nidad, ha sido puesta en cuarentena en condiciones tan duras como en las
años después y de modo bastante parcial7.
epidemias de peste, en instituciones cerradas como asilos psiquiátricos o
Lo sucedido con la experiencia de la pandemia de gripe de 1918-1919 nos
lazaretos. Hemos vivido días de cuarentena, estado de alarma con suspen-
debería servir para aprovechar la oportunidad que la dura situación de la
sión de los derechos civiles básicos. Esta vez no ha sido un acto de represión
COVID-19 nos ha proporcionado, cuando nos ha mostrado las carencias de
política. Ha sido en nombre de la salud, con la autoridad de los expertos, el
la Sanidad pública de nuestro país, tanto en recursos materiales como, so-
uso estratégico del miedo al contagio y la idea de protección. La consecuen-
bre todo, humanos. Necesitamos contar con suficiente número de todos
cia es que se ha alterado la conducta hasta niveles antes considerados pato-
los profesionales sanitarios que resultan imprescindibles para que nues-
lógicos, y los gestos que ayer expresaban afecto y solidaridad –dar la mano,
tro sistema sanitario funcione en condiciones normales con cierta holgu-
besar, abrazar–, hoy generan miedo, rechazo, desconfianza. La crisis sani-
ra, así como para que pueda ser capaz de responder a situaciones de crisis
taria ha transformado la realidad y los valores: aceptamos con normalidad
de forma más ágil y con menor sufrimiento de las personas afectadas y de
al Gran Hermano, el panóptico de los que nos rastrean el móvil para vigi-
quienes integran todas las ramas sanitarias. Se precisa dar más valor social,
lar si infectamos. Hemos pasado de ser ciudadanos libres a ser portadores
visibilidad y recursos materiales y humanos a las hermanas pobres del sis-
187 —
Madrid: Editorial Complutense-Comunidad de Madrid, pp. 96-99. minos epidemiológicos? ¿Puede ser sana una sociedad atrapada por el mie-
70 —
U
grama keynesiano tras la Segunda Guerra Mundial. Antes no puede hablarse
no de los aspectos del trabajo que realizo actualmente en el mar-
propiamente de sistemas nacionales, ni siquiera de una administración sa-
co del proyecto ENTHUMN1, en la Institución Milà i Fontanals de
nitaria estatal capaz de hacer frente a la gestión coordinada de problemas
Investigación en Humanidades del CSIC, es el interés por las epis-
sanitarios de esta dimensión. Es evidente que la globalización –en todas sus
temologías locales, aquellas que se pueden conocer a través del trabajo de
dimensiones: información, ideas, objetos, productos, personas– amplifica la
campo etnográfico, y aquellas que son cognoscibles a través del ejercicio de
escala de cualquier fenómeno. Nuestros sistemas sanitarios se configuraron
71 —
adaptabilidad de otras especialidades a demandas urgentes. tigao (ILC-CSIC) su lectura crítica del texto, y sus orientaciones en relación con el sistema de
transcripción. Le agradezco encarecidamente a Montserrat Benítez Fernández (EEA-CSIC) la
identificación y transcripción de los términos del árabe marroquí.
pestis), particularmente en la península ibérica en tiempos posteriores a la El referente contemporáneo más dramático, la gripe de 1918, surgió en
llamada pandemia de 1348, la llamada «peste negra». Uno de los ejemplos momentos de profunda pobreza, hambre, migraciones, guerra y destruc-
%"%041035&"3/4&/&45&-*#30&4&-%&#/"-B"5ī#L.DŹŻſżMA6/*.1035"/5& ción, con altos índices de tifus, parasitismo y malnutrición. Su triste saldo
1&/4"%0326&7*7*Ł&/-"3"/"%"/";"3Ĩ%&-4*(-0D#/"-B"5ī#&4$3*#*Ł fueron decenas de millones de muertes en todo el mundo, entorno al 2,5%
un tratado sobre la peste en el que incluye una defensa de la idea de con- de la población mundial.
tagio, que viene, según dice, probada por los sentidos y la observación, por La segunda gran pandemia vírica de siglo XX coincidió precisamente con
-"&7*%&/$*"&.1Ĩ3*$"D#/"-B"5ī#)"$&"'*3."$*0/&4&/-"426&$0/53"3Ĩ" el inicio de nuestra globalización: el SIDA. Después el Ébola y los coronavi-
abiertamente las argumentaciones legales de muchos pensadores musul- rus han causado brotes epidémicos graves. En 2003 explotó el SARS (Severe
manes anteriores a él, y, particularmente, una importante tradición pro- Acute Respiratory Syndrome) en China, afectando a más de 8.000 personas,
fética (hadiz), que forma parte de la ortodoxia islámica sobre la actitud del con unas 800 muertes en 32 países (10% mortalidad). También la epidemia
creyente hacia la epidemia. Este hadiz, repetidamente transmitido a través de MERS (Middle East Respiratory Syndrom) en 2012, causado por un coro-
de las redes sociales estos días de profilaxis frente al virus SARS-CoV-2, y navirus en Oriente Medio, afectando a 2.500 enfermos y 850 muertes en 27
de impacto de la enfermedad COVID-19, exhorta a los musulmanes a no ir países (35% mortalidad).
a una tierra si han oído que allí hay peste, y a no salir de la tierra en que se Vivimos inmersos en una crisis del ecosistema. El cambio climático con-
encuentran si en ella brota la peste. Existe una línea de ortodoxia islámica lleva el incremento de una serie de riesgos para la salud humana, que de-
que insiste en que no existe el contagio (lĊ ‘adwĊ), y que el principal agen- rivan del calentamiento global provocando episodios extremos de olas de
185 —
4. Stearns, J. K. (@kaohu11) (10 de marzo de 2020). Admission: all of the works referred to here
72 —
supported the understanding that plague was transmissible and defended fleeing from it. It needs to be expertos han planteado la necesidad de afrontar con políticas globales estos
stressed that this was not a majority view of pre-modern Muslims, though it was espoused by a large factores patógenos. El origen de la pandemia COVID-19 es un planeta en-
minority. More on this later. [Tuit].
en el reduccionismo de la causa eficiente o inmediata: el virus. Habría que aún, socava la propia idea de que, en algunas sociedades de mayoría musul-
preguntarse si el coronavirus es la causa de la enfermedad o es el efecto mana, como Marruecos, las ideas y las prácticas que reconocen el contagio
de un ecosistema enfermo. Cuando al deterioro medioambiental se añade sean el resultado de una mera transferencia ilustrada y colonial. Lo que ha-
la pobreza, falta de higiene, marginalidad y miseria, tenemos la tormenta bría ocurrido en parte, señala Stearns, es que, al considerar las concepcio-
perfecta para el estallido. No solo se trata de producir vacunas, sino de es- nes de los musulmanes, se habrían privilegiado unas fuentes y unas episte-
tablecer programas de salud global contra el deterioro medioambiental, el mologías determinadas sobre otras5.
cambio climático y la destrucción del planeta. En un momento histórico diferente, no el que aborda el magnífico tra-
Toda enfermedad infecciosa significa la pérdida del equilibrio micro- bajo de Stearns, sino el cambio de siglo del XVIII al XIX, un libro de viajes
biano entre individuo y entorno. El microbioma forma parte nuestra iden- escrito por James Grey Jackson, un británico que vivió en Marruecos, ofrece
tidad biológica individual y es parte esencial de las defensas. Por eso, toda algunas informaciones etnográficas sumamente interesantes. Escribe en la
epidemia es ruptura del equilibrio microbiano con el medio y representa época en que gobierna el sultán ś-Ċ:6-":.Ċ/ (1792-1822), y las infor-
una crisis ecológica a escala individual y colectiva. Cada período histórico maciones se refieren al mismo espacio, el mediterráneo occidental musul-
ha tenido su verdugo epidémico, asociado a crisis eco-sistémicas: la peste mán, y al mismo tema, la forma en que se contrae la peste. Jackson actuó
negra de mitad siglo XIV en el contexto de migraciones, guerras de reli- como agente comercial en Marruecos durante dieciséis años, en Agadir y
gión y cruzadas. También la viruela causó más de 8 millones de muertes en en Essaouira. En 1809 publicó una obra en la que compendiaba lo vivido y lo
Mesoamérica tras la llegada de los españoles, y el cocoliztli, o venganza de aprendido en Marruecos: An Account of the Empire of Marocco and the Dis-
7 Véase, González Vázquez, A. (2010). Mujeres de Yebala: Género, islam y alteridades en Marruecos.
73 —
(Tesis doctoral). Universidad de Cantabria. Mateo Dieste, J.L. (2012). Health and ritual in Morocco:
Conceptions of the Body and Healing Practices. Leiden: Brill. González Vázquez, A. (2015). Mujeres,
islam y alteridades en el norte de Marruecos. Barcelona: Edicions Bellaterra.
$0/ų&$)"4bA:26&a$6"/%06/"1&340/"&4"5"$"%"103-"1&45&NkO-&%*4- Cuatro notas sobre la pandemia
para uno de estos genios, y la sensación de la herida invisible es similar a la
que causa la bala de un mosquete». Jackson explica, en el caso de un hom- Josep L. Barona
bre llamado Hamed, que fue «golpeado con la peste», lo que «él comparó Universidad de Valencia. Instituto Interuniversitario López Piñero
a la sensación de dos balas de mosquete disparadas sobre él, una en cada
muslo». Añade que, «poco tiempo después, en los dos lugares donde había
OOO
sentido como si hubiera sido disparado, se formaron bilis o bubas», que, «al
supurar, descargaron un pus negro fétido». En casos similares, señala Jac-
E
kson, los enfermos también presentaban «unos puntos negros pequeños
n 2003, la guerra del Golfo fue transmitida por primera vez en di-
similares a granos de pólvora»8. Aquí Jackson refiere que su interlocutor
recto. Hoy, la de COVID-19 es la primera pandemia en directo, día a
expresa un potente imaginario local sobre las armas de fuego (disparos, ba-
día, caso por caso, contagio a contagio, muerto a muerto. Tres meses
las, mosquetes, pólvora). Es probable que ello esté vinculado con la expre-
de retransmisión documental y de confinamiento en estado de alarma han
sión del dolor, pero, en mi opinión, trasciende este hecho, y puede leerse,
mostrado el drama humano y la dimensión mundial de la enfermedad, las
en clave antropológica e histórica, como una forma de entender las relacio-
contradicciones, el desastre económico y la falta de experiencia previa en
nes entre humanos y no-humanos, y las memorias del (des)encuentro con
una catástrofe sanitaria de estas dimensiones. Tres meses que han puesto
-04&6301&04D"*%&"%&26&-"1&45&-"*/ų*(&/-04 ŧ nś n, normalmente al
183 —
9. Radio Farda es una agencia de noticias en persa del gobierno de los Estados Unidos. tinguían una causa cósmica que alteraba el equilibrio ambiental y corrom-
74 —
11. En sus trabajos, Paul Stoller ha postulado que la posesión es un fenómeno en el que se in-
75 —
Francisco Garrido Peña $03103"6/".*3Ĩ"%"%&.&.03*"4$6-563"-&4A:26&&913&4"-""ų*$$*Ł/40$*"-D*&91-*$"$*Ł/
es deudora de estas ideas. Véase, Stoller, P. (1994). Embodying Colonial Memories. American
Profesor Titular de Filosofía Moral de la Universidad de Jaén. Anthropologist, 96(3), 634-648.
El tifus exantemático en la España de posguerra (1941-1943): Decidimos, pero no debemos olvidar las lecciones de urgencia de estos
¿un déjà vu en tiempos del coronavirus? días para decidir entre las mejores opciones disponibles. Algunos hechos
están claros y debemos de incluirlos en el banco de datos que la memoria
"7*&3"3$Ĩ"
&33"/%*4 colectiva tendrá que almacenar para cuando haya pasado la pandemia.
Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” 1. Los recortes y privatizaciones en los servicios públicos de salud e in-
vestigación han deteriorado gravemente nuestra capacidad de respuesta
-7"3"35Ĩ/&;B*%"-
ante la pandemia.
Universitat de València. Institut Interuniversitari López Piñero
2. El paro, la precariedad laboral y los índices de pobreza hacen impres-
cindible e inmediata la aprobación de una renta básica de emergencia, se la
OOO llame como se la llame (esto lo ve hasta Luis de Guindos)7.
3. La estrategia coreana de abordaje de la pandemia es tecnológicamente
inviable ahora en España. Si lo hacemos bien podrá ser viable en un inme-
181 —
la elección racional: propuestas para la toma de decisiones de políticas preventivas. Revista Española de
76 —
demia de tifus exantemático que se declaró en la ciudad de Valencia du- Salud Pública, 83(6), 785-790.
rante la primavera de 1941 y se prolongó hasta 1943, si bien con remisiones
9. Banco Mundial. (2020). Transporte aéreo, pasajeros transportados.
gionales, más pegadas al suelo, han decidido autónomamente parar. Ahora durante los meses de calor, es decir, en los veranos, como resulta caracte-
no habrá que elegir entre las ballenas y los automóviles, o entre los bosques rístico en el comportamiento de esta peligrosa enfermedad transmisible1.
y las hamburguesas, no; ahora es nuestra propia salud lo que está en juego. Por su situación costera, a orillas del mar Mediterráneo, Valencia había sido
Nuestro egoísmo de especie nos ha conducido a no ver que cuando nuestro durante toda la contienda un bastión de la retaguardia republicana y ha-
ambiente natural se deterioraba, nosotros nos deteriorábamos también. bía acogido, por decenas de miles, refugiados procedentes de los territorios
Un metaanálisis publicado en la revista Proceedings of the National Aca- ocupados por las tropas franquistas vencedoras.
demy of Sciences (PNAS) por un equipo internacional de investigadores es- Como es conocido, el estado de salud de una población está estrecha-
tima que entre 7 y 8 millones pueden morir al año por causas asociadas y mente vinculado a la situación política, económica y social de la misma. En
agravadas por la contaminación atmosférica5. Otro reciente estudio, del 6 España, esa vinculación se hizo más que evidente tras la Guerra Civil (1936-
de abril de este año, de la universidad de Harvard sobre la relación entre 1939) que sumió a la mayor parte del país en la miseria. El director general
mortalidad por COVID-19 y polución en Estados Unidos, concluye: de sanidad de la primera administración franquista, José Alberto Palanca
(1888-1973), afirmaba en 1941 que «el estado sanitario de un país no es algo
Un pequeño aumento en la exposición a largo plazo a la materia
aislado y sin conexión con su situación social y económica, sino que, muy
particulada (PM por sus siglas en inglés) 2.5 conduce a un gran au-
al contrario, es su consecuencia»2. Es llamativo el hecho de que durante la
mento en la tasa de mortalidad de COVID-19, con una magnitud de
guerra (1936-1939) no se hubiera declarado, al menos oficialmente, ni un
aumento 20 veces mayor que la observada para PM 2.5 y mortalidad
solo caso, ni en la zona rebelde liderada por el general Franco, ni en la zona
6. Wu, X. Nethery, R.C, Sabath, M.B., Braun, D., et al. (2020). Exposure to air pollution and CO- 2. Palanca, J.A. (1941). Hacia el fin de una epidemia. Semana Médica Española, 4(125), 431-440.
77 —
VID-19 mortality in the United States: A nationwide cross-sectional study (Updated April 5, 2020).
COVID-19 PM2.5. A national study on long-term exposure to air pollution and COVID-19 mortality 3. Jiménez Lucena, I. (1994). El tifus exantemático de la posguerra española (1939-1943). El uso de
in the United States. una enfermedad colectiva en la legitimación del “Nuevo Estado”. Dynamis, 14, 185-198.
casos sospechosos. Se aprecia, por tanto, una primera similitud con el con- de oportunidad; o bien sobre daños ya irreversibles (muerte, amputación)
finamiento actual, aunque en aquella ocasión no se llegó a plantear el de o daños evitables (mortalidad eludida). Pero esto no puede ocultarnos la
toda la población, sino tan solo el de los grupos susceptibles de contagiar pulsión, más o menos inconfesable, que late tras la economía mercantil,
la enfermedad. En aquella epidemia de posguerra también se habilitaron de monetarizar la vida humana. La escuela del análisis económico del de-
nuevas infraestructuras hospitalarias para atender el gran número de afec- recho, por ejemplo, ha cuantificado y cualificado los delitos y sus costes
tados. Por ejemplo, en el caso de Valencia se reabrió y readaptó un antiguo en términos económicos. Pero ninguna de estas aproximaciones teóricas
lazareto anticolérico del siglo XIX. No hace falta extenderse mucho aquí: ahí ha llegado tan lejos como para valorar explícitamente la vida humana co-
están los hospitales de IFEMA (Madrid) y de la Fira de Barcelona, el hospital mo un bien de mercado, aunque no hayan faltado sospechosas iniciativas
de campaña habilitado al lado del Hospital La Fe (Valencia) o los numerosos como las de crear mercados de órganos o las biopatentes sobre células y
hoteles medicalizados. tejidos de origen humano.
Otra similitud notable entre ambas epidemias es que la actual está gol- Estos atisbos teóricos de mercantilizar la vida se tornan realidades es-
peando con mayor intensidad a los más desfavorecidos, al menos en lo refe- candalosas cuando analizamos las prácticas económicas del «capitalismo
rente a la morbimortalidad en España, el Reino Unido y EEUU, distinguien- realmente existente». El desprecio absoluto hacia la pobreza, el hambre o
do, así pues, entre clases sociales4. Entre “los factores que conspiran contra la privatización de la salud y los servicios públicos básicos muestran que
los vulnerables” se han señalado la vivienda (más humilde y por tanto más la vida humana no es precisamente sagrada para el capital. Está claro que
proclive al hacinamiento de sus moradores), la dificultad de teletrabajar en hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado, en
179 —
3. Bauman, Z. (2007). Vida de Consumo. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
78 —
L
de la ciudad «se tiraban del tren y huían»7. Los sectores marginales de la
a vida humana es sagrada. A ese acuerdo hemos llegado desde muchos
población española fueron la víctima propiciatoria del tifus exantemático,
lugares culturales en la declaración universal de los derechos humanos.
como corresponde a una enfermedad social de sus características.
¿Qué significa que la vida humana es sagrada? Que no es negociable, ni
Las autoridades sanitarias españolas se situaron en la línea del interna-
intercambiable, ni disponible sino por el propio sujeto. La vida humana no es
cionalismo sanitario de la “Nueva Europa” que lideró la Alemania nazi du-
una cosa entre las cosas. No es una mercancía. Esta sacralidad inmanente que
rante los primeros años de la II Guerra Mundial8. El tifus exantemático des-
inaugura la ilustración ya no está basada en ilusiones transcendentes sino en
empeñó un papel central en la estrategia de control social y, en definitiva,
79 —
1. Martínez Pérez, J.E., Abellán Perpiñan, J.M. y Pinto Prades, J.L. (2007). El valor monetario de
la vida estadística en España a través de las preferencias declaradas. Hacienda Pública Española. 8. Brydan, D. (2016). Axis Internationalism: Spanish Health Experts and the Nazi ‘New Europe’,
Revista de Economía Pública, 183, 125-144. 1939-1945. Contemporary European History, 25(2), 291-311.
ñoles fueron pensionados en Alemania para aprender técnicas de obtención encuentran en las muestras no permiten su estudio y solo la ampliación de
de vacunas contra el tifus exantemático; y expertos centroeuropeos, entre la muestra con una reacción en cadena –la PCR– multiplica la cantidad de
ellos Herman Mooser, visitaron España con el fin de comprobar la eficacia ácido nucleico para hacer posible su identificación y su estudio.
de las vacunas y de los sueros disponibles, y de enseñar estrategias preven- Entre el confinamiento, el laboratorio y las organizaciones internacio-
tivas contra la enfermedad9. nales se desarrollan las historias de los virus, infecciones y pandemias. El
El pasado 26 de marzo, tras varias semanas de declaraciones negacio- devenir de cada una de esas agencias no es separable de las otras y solo se
nistas, el presidente Donald Trump afirmaba: «nadie habría pensado jamás comprende como parte del conjunto que entre ellas componen. Entre el
que pudiera ocurrir algo así». Es ridículo este comentario en un líder in- experimento y la cama hospitalaria, sufren la enfermedad los cuerpos y la
ternacional si se tienen en cuenta las plagas de peste, viruela o cólera, o las conciencia de estos en compañía permanente de diagnósticos, tratamientos
recientes epidemias de Ébola, la gripe aviar y otras enfermedades emergen- sin medicamentos indiscutibles, muchas veces la cura, la experiencia de la
tes. Como decía Siri Hustvedt10 en un reciente artículo, esa expresión hiper- recuperación pese a la incertidumbre, y otras, el dolor de la pérdida.
bólica también supone una alarmante falta de conexión con el pasado, por
otro lado muy característica de nuestro presente incapaz de aprender de la
experiencia pasada, pues lo que está ocurriendo “ya lo hemos visto antes”.
177 —
80 —
9. Rodríguez Ocaña, E. (2017). Tifus y laboratorio en la España de posguerra. Dynamis, 37(2), 489-515.
Profesora de Investigación en el Instituto de Filosofía del
10. Hustvedt, S. (3 de abril de 2020). Vivo con miedo, imagino el futuro. El País. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
internacionales de salud, de la Organización Panamericana primero y poco Enfermedad y desigualdad social: la epidemia de latirismo
después de la Organización Mundial de la Salud4. Hicieron falta dos guerras en la posguerra civil española
mundiales y una pandemia con millones de personas fallecidas en todo el
mundo para hacer posible la creación de la OMS, la producción de vacunas, Isabel del Cura
y después las investigaciones sobre virus. Mientras la pandemia de la gripe Unidad de Investigación de la Gerencia Atención Primaria de Madrid
llamada española, sobre la que tanto ha investigado y escrito Maribel Po- Universidad Rey Juan Carlos
rras Gallo5, se extendía.
Rafael Huertas
A partir de un determinado momento la infección era detectable –los
Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid)
síntomas– y en las familias todos enfermaban. Mujeres y hombres con es-
tudios y experiencia clínica comenzaron a atender en los enfermos en gran-
des edificios donde la infección se acumulaba y propagaba, lo que impedía OOO
la curación. La limpieza mantenía a raya a ese microbio de forma descono-
cida, pero no era suficiente. El confinamiento –cada cual en su casa, sea lo
que sea tal cosa– es bien conocido y la historia de la cuarentena como prác-
tica sanitaria y de salud contra las epidemias es muy antigua, ya se ha repe-
tido. Como antiguas son las infecciones. C on frecuencia se insiste en que la enfermedad por coronavirus (CO-
VID-19) no conoce de fronteras, ideologías y clases sociales. Es un
enemigo común en un escenario de salud global. Sin embargo, en es-
4. Cueto, M., Brown, T.M. y Fee, E. (2019). The World Health Organization. A history. Cambridge:
Cambridge University Press.
1. Franco, M. (18 de marzo de 2020). Salud urbana y crisis del coronavirus: en confinamiento la
176 —
5. Porras Gallo, M.I. (1997). Un reto para la sociedad madrileña: la epidemia de la gripe de 1918-1919. desigualdad se magnifica. SINC.
81 —
Madrid: Universidad Complutense.
2. Burgen, S. y Jones, S. (1 de abril de 2020). Poor and vulnerable hardest hit by pandemic in Spain.
6. Rabinow, P. (1996). Making PCR: A story of biotechnology. Chicago: University of Chicago Press. The Guardian.
un decidido desarrollo de las políticas sociales y de protección que tengan riosidad por lo que la lente de aumento podía ofrecer, intercambian signifi-
en cuenta las desigualdades sociales como causa de otras enfermedades y cados y protagonismo en los orígenes de los estudios sobre entes patógenos.
otras posibles epidemias. La observación de las bacterias está en los orígenes de la microscopía. Pero
La epidemia de latirismo que tuvo lugar tras la Guerra Civil española, no los virus no aparecían en el microscopio óptico, y se colaban, literalmente,
fue provocada por una enfermedad infecto-contagiosa, fue una epidemia que por los métodos de separación habituales –filtrados de tipos diversos– de
tuvo una relación directa con el hambre y la desigualdad social, consecuencia la vida de laboratorio.
directa de las condiciones socio-económicas de los primeros años de la dic- La vida social del virus de la polio, por su parte, movilizó poblaciones
tadura franquista, tiempos de represión política, pero también de hambre y enteras para las pruebas de la vacuna de Salk. Las niñas y los niños que en
pobreza para amplios sectores de la población. La falta de abastecimiento y la Nueva York se ofrecían en cola acompañados de sus madres recibían una
carestía de los alimentos propiciaron una economía de subsistencia que dio chapa de reconocimiento: esa fue la manera de luchar contra el terror a
lugar a que, en muchas zonas del país, se produjera un aumento de la produc- contraer una enfermedad que mantenía al propio presidente de los Estados
ción y del consumo de una planta leguminosa (Lathyrus sativus) conocida po- Unidos en una silla de ruedas1. En Europa las vacunas empezaron fabricán-
pularmente como almorta, guija, muela o tito, y que se consume en forma de dose en laboratorios públicos. Solo después se produjeron, como otros me-
semilla o previa transformación en harina (las populares gachas). Su ingesta dicamentos, en fábricas grandes donde se acumulaban la manufactura, la
excesiva y monótona, mantenida en el tiempo por períodos de 1 a 3 meses en fuerza de trabajo de mujeres y de hombres, y los beneficios económicos que
cantidades mínimas diarias de 200-400 gr. puede desencadenar una afección están en el origen de algunas de las grandes fortunas acumuladas por la in-
175 —
Cambridge, MA: MIT Press.
82 —
E
lona3. Aunque no se dispone de estadísticas oficiales del número de afectados,
l esfuerzo de escribir no suele notarse, las líneas leídas seguido no
ya que al no ser una enfermedad infecciosa la declaración de los casos no era
transmiten la temporalidad de la escritura, sino que usan la de la lec-
obligatoria, y su mortalidad fue excepcional, sí contamos con diversas estima-
tura, un ritmo diferente, otra tensión. Igual ocurre a quienes perma-
ciones sobre la incidencia de la epidemia. Entre estas pueden destacarse las
necen en las mesas de los laboratorios con sus investigaciones, sus logros
realizadas por Francisco Grande Covián, quien en una carta enviada en 1942 a
se retrasan y su aplicación es breve. Las esperadas vacunas llevan más de
su colega estadounidense W.D. Robinson –investigador de la Fundación Roc-
un siglo consumidas en un momento, como la historia de las vacunaciones
kefeller– afirmaba que los casos diagnosticados se elevaban a 1.000 (ambos in-
enseña, en esos pocos segundos que dura una inyección subcutánea, intra-
vestigadores habían colaborado un año antes en el diseño y desarrollo de una
extracción de la sangre desde la segunda década del siglo XX, de los análisis Intervention by the Rockefeller Foundation. American Journal of Public Health, 99(10), 1772-1779.
83 —
de orina, muestras de saliva, raspado del paladar, entre otros, han propor-
5. Jiménez-Díaz, C., Ortiz de Landázuri, E., y Roda E. (1943). Síntesis de datos clínicos y experi-
cionado mucho saber. La calidad de las lentes de los microscopios y la cu- mentales para el conocimiento de la patogenia del latirismo. Revista Clínica Española, 8, 154-166.
de Lathyrus sativus, sin embargo, su mecanismo de acción suscitó debates y opi- con el tiempo ha recibido críticas y se plantea reorientarla9. El problema es
niones encontradas. Las teorías etiopatogénicas que se discutieron fueron tres: que los exigentes criterios metodológicos no permiten que haya estudios
infecciosa, carencial y tóxica. Las peculiaridades de la enfermedad, en cuanto al para los múltiples problemas médicos, por razones de diversa índole que no
número y características de los pacientes afectados, así como las experiencias puedo desgranar aquí. Además, puede dejar de lado el componente de ex-
con animales de laboratorio, hicieron que las ideas sobre sus causas transita- periencia preciso para la atención sanitaria. No es posible, por tanto, contar
ran desde la infección a la intoxicación, matizadas siempre por la existencia con «evidencias» en muchos casos. Y hacer estudios que las generen es un
de algún factor protector o alguna característica individual que explicara por proceso laborioso y que requiere su tiempo. Por ello, el uso de la expresión
qué la enfermedad aparecía solo en algunos sujetos y no en todos los expuestos. «evidencia científica» está muchas veces vacío de contenido, esclerotizado,
Muchos años después se identificó un compuesto neurotóxico de la semilla de por mucho que se asegure que toda actividad sanitaria está respaldada por
Lathyrus sativus caracterizado como B(N)-Alfa-B-diaminopropionic acid (BOAA) ella. Tener pruebas científicas, con determinados criterios metodológicos,
como mecanismo implicado en el neurolatirismo en humanos. no siempre es posible. Hay que asumir que es un camino que hay que reco-
La descripción princeps del latirismo había sido realizada en 1917 por el pro- rrer, pero en el ínterin hay enfermos que diagnosticar y tratar.
fesor de farmacología de la Universidad de Glasgow Ralph Stockman6. En el caso En la situación actual, tan dinámica, tan cambiante, no debe extrañar-
español se presentaron algunas diferencias en la fase inicial de la enfermedad: nos que las ciencias se comporten como es habitual: con disputas entre
los síntomas prodrómicos observados (frialdad de extremidades, calambres, expertos, con controversias, con luchas por la hegemonía, con intentos de
temblor, alteración de los esfínteres vesical y rectal) variaban en los distintos primar unos modos de entender frente a otros. Pero, además, este proceso
173 —
84 —
9. Huertas, R. y Del Cura, M.I. (2010). Deficiency Neuropathy in Wartime: The ‘Paraesthetic-Cau- 9. Greenhalgh, T., Howick, J. y Maskrey, N. (2014). Evidence based medicine: a movement in cri-
salgic Syndrome’ Described By Manuel Peraita During the Spanish Civil War. Journal of the History sis? BMJ, 348, g3725. Sackett, D.L., Richardson, W., Rosenberg, W. y Haynes, R.B. (1997). Eviden-
of the Neurosciences, 19, 173-181. ce-Based Medicine. How to Practice and Teach EBM. New York: Churchill Livingstone.
ticada6 por reducir la asociación entre posibles causas y enfermedades a una En la actualidad el Lathyrus sativus se cultiva en grandes zonas de Bangla-
especie de caja negra que minimiza la importancia de los factores sociales. desh, China, la India, Birmania, Nepal y Pakistán, así como en Europa meri-
En las últimas décadas, se ha establecido la controversia, aun con puntos de dional y en algunas regiones de África y América del Sur, donde su consumo
acercamiento, entre quienes se centran en el estudio de los estilos de vida y sigue siendo habitual10, presentándose brotes epidémicos en situaciones de
los factores de riesgo, y quienes inciden en lo insoslayable de los determinan- hambruna. Se plantea, en este sentido, una etiología multifactorial en la que
tes sociales que acotan las conductas de la población. Las políticas sanitarias la malnutrición, la baja inmunidad, el tiempo de exposición a la toxina de la
resultantes pueden ser muy diferentes, pues oscilarían entre el énfasis en la legumbre, los hábitos de cocina, la susceptibilidad genética, las infecciones
responsabilidad individual o la priorización en la iniciativa pública, la redis- concurrentes y los factores ambientales pueden dar lugar a una neurotoxi-
tribución de la riqueza y la lucha contra las desigualdades. cidad de intensidad variable. Es indudable que se trata de una enfermedad
En la situación actual, se hace preciso comentar la repetida referencia a social, entendiendo como tal la que tiene su origen en la propia organización
la «evidencia científica» y aclarar su alcance. Si nos centramos en el cam- de la comunidad y, más concretamente, en la desigualdad social. La epidemia
po de la salud, la Medicina Basada en la Evidencia surgió a finales del siglo «española» es una buena muestra de que, independientemente de la latitud
pasado de la mano de un grupo de internistas y epidemiólogos clínicos ca- en la que la enfermedad aparezca, seguirá siendo una «enfermedad del ham-
nadienses de la Universidad de McMaster7. Su objetivo es el uso conscien- bre» –que también es un problema de salud global–, siendo invariablemente,
te, explícito y juicioso de la mejor evidencia disponible en la toma de de- los más desfavorecidos, los más pobres, quienes la padecen.
cisiones sobre los cuidados de pacientes individuales. Para conseguirlo se
7. Sackett, D.L., Rosenberg, W. M., Gray J. A., Haynes, R. B. y Richardson W.S. (1996). Evidence Rafael Huertas
based medicine: what it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71-72. Profesor de Investigación en el Departamento de Historia de la Ciencia
Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
8. Arrizabalaga, J. (2004). “Medicina basada en la evidencia” ¿cambio de paradigma nuevo etique-
tado? En: J. Martínez Pérez, M.I. Porras Gallo, Samblás Tilve, P., del Cura González, M. (Eds.). La
172 —
medicina ante el nuevo milenio: una perspectiva histórica (pp., 743-755). Cuenca: Ediciones de la Uni-
85 —
versidad de Castilla-La Mancha. Chamorro, Á., Alonso, P., Arrizabalaga, J., Carné, X. y Camps, V.
(2001). Luces y sombras de la medicina basada en la evidencia: el ejemplo del accidente vascular 10. Mishra V.N., Tripathi, C. B., Kumar, A. Nandmer, V. et al. (2014). Lathyrism: has the scenario
cerebral. Medicina Clínica, 116(9), 343-349. changed in 2013? Neurological Research, 36(1), 38-40.
la controversia es parte sustancial del desarrollo científico, no en balde el
III.- LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
N conocimiento producido es, por definición, provisional, sujeto a constante
revisión, falsable, diría Popper3. Discrepar es el modo habitual de proceder.
Pero la controversia no queda encerrada en los escenarios en que se produ-
ce conocimiento. Mostrar que una manera de ver y solventar un problema
es mejor que otra, en un contexto socioeconómico determinado, está en la
base del desarrollo de la ciencia. En el modo de zanjar las disputas no solo
*/ų6:&&-%*4$633*3$*&/5Ĩ'*$0D035"/50A-"43&416&45"4%&":&3/04*37&/1"-
ra hoy, y las actuales no servirán para mañana. Organizar y reorganizar los
planteamientos que abordan la realidad, natural y social –podríamos decir,
simplificando–, es habitual. La predominancia de unos modos de ver y en-
tender, se construyen y reconstruyen a lo largo de los años.
Se pueden aducir muchos ejemplos. Me ocupo de dos que, aun tangencial-
mente, tienen que ver con la situación actual. En el estudio de la transición
demográfica –el paso de un régimen de alta natalidad y mortalidad a otro con
bajas tasas en ambas casos–, y en las sucesivas dinámicas transicionales (epi-
demiológica y sanitaria, alimentaria y nutricional, de riesgos ambientales)4,
demógrafos, historiadores económicos, historiadores de la educación e histo-
riadores de la medicina han privilegiado, sin excluirse, diferentes modos de
explicar sus causas, desde el aumento de los niveles de vida hasta la mejora
de las condiciones higiénico-sanitarias5. Este debate histórico es crucial, por-
que a la luz del pasado, con toda la prudencia que exigen las comparaciones,
podemos dirimir los componentes que pueden resultar más relevantes para
171 —
Hernandez de Elche [epub].
5. Perez Moreda, V., Reher, D.-S. y Sanz Gimeno, A. (2015). La conquista de la salud. Madrid:
Marcial Pons.
cación, las imágenes que se utilizan para hacerlo, y otros variados asuntos, Pandemias y mundialización de la salud (I)
son temas de investigación habituales que pueden ayudar a comprender el
momento actual. Comentemos algunos. 45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
Existe una larga tradición de estudios sobre el papel de los expertos (y Universidad de Granada
su relación con los profanos), la presencia de las ciencias en la esfera pú-
#-*$":46*/ų6&/$*"&/-"50."%&%&$*4*0/&410-Ĩ5*$"41. El proceso históri-
OOO
co por el que un grupo de científicos se ha ido definiendo como experto en
una determinada área de conocimiento se ha ido desarrollando a través del
L
establecimiento de hegemonías, en disputa con otros científicos. Se trata
a narrativa política de las epidemias parte de que la enfermedad pes-
de un devenir en el que el desarrollo de un determinado saber es solo uno
tilencial representa una amenaza mortal contra la nación, a la que
de los elementos en liza. La capacidad de los expertos en mostrar su habili-
pretende debilitar o destruir. Por esa razón es habitual encontrar que
dad para solventar determinados problemas, la posibilidad de mostrar que
en tiempos de crisis epidémicas los gobiernos acentúen su capacidad coer-
sus saberes y prácticas son superiores a otros, es un proceso constante y
citiva1. En opinión de Luis Mercado, médico de Felipe II, los remedios de
dinámico por el que las ciencias se van configurando y reconfigurando. Los
la peste eran tres: «Oro, para no reparar en costa ninguna que se ofrezca.
científicos también buscan, a la hora de legitimar su expertise, capacidad
Fuego, para quemar ropa y casas, que ningún rastro deje. Castigo público y
%&*/ų6&/$*"10-Ĩ5*$"A13&45*(*0A'*/"/$*"$*Ł/A-"104*#*-*%"%%&130.0$*Ł/
grande para quien quebrare las leyes y el orden que se les diere en la de-
profesional, etc. La aplicación del método científico para explicar datos em-
fensa y cura de estas enfermedades»2. No es ocioso recordar que el origen
píricos, solo es un ingrediente de su aparición en escena. Por otro lado, es
de la administración sanitaria se produjo en las ciudades estado del Norte
problemático hablar del método científico como algo unitario y ahistórico.
de Italia a partir de la pandemia de peste del s. XIV, con la que se inauguró
Toda actividad que se llame a sí misma ciencia tiene unas determinadas
un ciclo de más de tres siglos de presencia de la pandemia en tierras eu-
coordenadas históricas que nos advierten de su contingencia. Las lógicas de
ropeas occidentales, como bien explicaba José Luis Betrán en un artículo
partida, los métodos empleados, los problemas abordados hacen del saber
para Conversación sobre la Historia, enlazado también en el blog Epidemias
experto algo moldeado y moldeable según las circunstancias. La variabili-
y salud global. La aceptación de la naturaleza exótica de la enfermedad epi-
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
dad en el modo de comprender los problemas es la norma, y la búsqueda de
démica estaba de acuerdo con una línea de actuación preventivo-moral muy
la hegemonía no es la excepción. Son características fundamentales de la
actividad científica. No le resta valor, ayuda a comprenderla.
Tal variabilidad genera controversias2. Estas constituyen un privilegia-
do objeto de estudio que permite identificar los principales y variados in-
gredientes que participan en la resolución de un problema. Por un lado,
1. Esta nota compendia ideas contenidas en dos textos publicados con anterioridad: Rodríguez
Ocaña, E. (1995). Medicina y epidemias. De la racionalización del mito al mito de la racionaliza-
ción. En: J.L. Barona (Ed.), Malaltia i cultura (pp. 207-224). València: Seminari d’Estudis sobre la
Ciència; y Rodríguez-Ocaña, E. (2010). La protección de la salud ¿tiranía o defensa? En: E. Per-
1. Collins, H. y Evans, R. (2007). Rethinking Expertise. Chicago: Chicago University Press. Nie- diguero-Gil y J. M. Vidal Hernández, (Eds.), La ciudadela de los fantasmas. Lazaretos y protección
to-Galán, A. (1999). Los públicos de la ciencia: expertos y profanos a través de la historia. Madrid: sanitaria en el mundo moderno (pp. 165-180). Menorca: Institut Menorquí d’Estudis.
170 —
Marcial Pons.
87 —
2. Luis Mercado (1599). El libro de la peste. Madrid: Pedro Madrigal. La colección de Clásicos de
2. Engelhardt, H.T.Jr. y Caplan, A.L. (Eds.). (1987). Scientific Controversies. Case Studies in the Reso- la Medicina Española la publicó en 1921, con una introducción sobre Luis Mercado y sus obras
lution and Closure of Disputes in Science and Technology. Cambridge: Cambridge University Press. de Nicasio Mariscal.
antigua, la que implicaba evitar la contaminación. Esto se tradujo en la ex- Sobre las ciencias y la COVID-19
clusión de todo contacto con las zonas y personas afectadas, a través de la
institución de medidas cuarentenarias. Enrique Perdiguero-Gil
Durante la Edad Moderna, la ampliación del mundo conocido por los eu- Universidad Miguel Hernández de Elche. Instituto Interuniversitario López Piñero
ropeos, fruto de su expansión transoceánica, produjo el fenómeno conocido
por la historiografía como la unificación microbiana del mundo3, al que se
OOO
le achacaría una parte sustancial de la reducción de la mortalidad. Valeska
Huber sugiere que, a lo largo del Ochocientos, lo que se produjo fue la uni-
A
ficación del mundo contra las enfermedades producidas por dichos patóge-
menudo, los medios de comunicación prestan atención mediante
nos, justamente cuando el mundo se volvía cada vez más pequeño a conse-
noticias, reportajes, comentarios, columnas, etc., a temas científi-
cuencia de la revolución tecnológica en los transportes4.
cos relacionados con la Física, la Genética, la Paleoantropología… y
El elevado coste social de las medidas de aislamiento, en una época en
por supuesto la salud y la enfermedad, en especial el cáncer, la nutrición,
que las comunicaciones y el auge del comercio formaban parte de la co-
las enfermedades infecciosas, las pseudoterapias, etc. La COVID-19, como
lumna vertebral de la sociedad, produjo grandes resistencias, en especial
otras crisis sanitarias, pero en mayor dimensión, ha supuesto que lo cien-
durante el siglo XIX. El argumento científico-médico a combatir fue la doc-
tífico sea tema predominante en los medios. En la zozobra en que vivimos,
trina conocida como anticontagionismo, ligada en muchos de sus portavoces
tratamos de buscar en la ciencia certidumbre y guía, algo que por lo inme-
a opciones políticas liberales o ultraliberales.
diato de la situación no puede proporcionar, al menos en la medida que se
A lo largo de dicho siglo, se reunieron nueve Conferencias Sanitarias
le exige. Los políticos se rodean de comités asesores de científicos tratan-
Internacionales, que sumaron 14 hasta 1938, con el objetivo expreso de en-
do de establecer una suerte de balance entre lo que les aconsejan y otras
frentarse al problema mundial de las enfermedades trasmisibles mediante
cuestiones que han de calibrar, en especial, las repercusiones económicas.
la cooperación y la estandarización de los procedimientos preventivos. Las
El problema es que la ciencia no tiene un único criterio. Los científicos par-
Conferencias, junto con la puesta en marcha de la Unión Telegráfica Inter-
ten de lógicas diferentes según sus campos de conocimiento; de ahí que sea
nacional (1865), la Unión Postal Universal (1874) y la Unión Internacional de
mejor hablar de ciencias que de ciencia. Así, epidemiólogos, microbiólogos,
169 —
culations on the European mortality decline. Economic History Review, 36(3), 349-364. rición de los expertos, las controversias entre ellos, la comunicación, o no,
88 —
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
de expansión imperialista. Las Juntas de Sanidad de Constantinopla (1839),
Tánger (1840) y el Consejo Cuarentenario de Egipto (1843), órganos a los que
se incorporaron médicos sanitarios europeos en 1847, así como los poste-
riores Consejos sanitarios de Esmirna, Beirut, Alejandría, El Cairo, Damas-
5. Organización Mundial de la Salud (1958). Los diez primeros años de la Organización Mundial de
la Salud. Ginebra: Organización Mundial de la Salud, p. 14.
6. Aginam, O. (2003). The Nineteenth Century Colonial Fingerprints on Public Health Diplomacy:
A Postcolonial View. LGD (Law, Social Justice & Global Development), 1.
Rafael Huertas
168 —
7. Hardy, A. (1993). Cholera, quarantine and the English preventive system. Medical History, 37(3),
89 —
250-269. Bourdelais, P. (2003). Les épidémies terrassées. Une histoire des pays riches. Paris: Éditions
Profesor de Investigación en el Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de
La Martinière. Existe una traducción al inglés editada en 2006: Epidemics laid low. A history of
Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid). what happened in rich countries. Baltimore: The Johns Hopkins University Press.
co, Suez y Teherán, donde se aplicaban los principios de vigilancia primaria, sulta evidente que las medidas de higiene individual y colectiva son ne-
in situ, e inspección sanitaria secundaria, crearon las bases materiales para cesarias siempre, y más en una crisis epidémica como la que vivimos; en
que tal cambio fuera efectivo en Occidente. En este sentido, la exportación situación tan extraordinaria, el control de los desplazamientos, el aisla-
de inconvenientes hacia las periferias actuó como mecanismo nivelador de miento, etc… resultan imprescindibles e inevitables. Si hay un momento
los desacuerdos sanitarios intereuropeos. Sin embargo, cuando Egipto, en en el que los ciudadanos deben mantener la disciplina es ahora, como
1903, solicitó aplicar el mismo régimen sanitario que existía en los puertos también me parecen necesarias las medidas restrictivas que deben im-
europeos, las potencias occidentales se negaron8. poner, llegado el caso, la fuerzas (policiales o no) encargadas de las mis-
La perspectiva eurocéntrica dominante en las Conferencias implicó que mas. El problema que preocupa a muchos, y sobre el que merece la pena
la dominación militar y política fuera acompañada de la hegemonía de la 3&ų&9*0/"3A&426&&-*%&"-%&6/"40$*&%"%%*4$*1-*/"%":0#&%*&/5&4&
medicina occidental. En las intervenciones de los delegados en las Confe- mantenga como tentación autoritaria cuando el objetivo ya no sea la lu-
rencias Internacionales, las poblaciones orientales eran descritas como en- cha sanitaria. En la actualidad conviven redes de apoyo mutuo y mues-
vueltas en miseria y suciedad, ignorantes de la higiene más elemental. Este tras de solidaridad entre los ciudadanos con esos «policías de balcón»
perfil de sub-humanidad peligrosa permitió justificar las rigurosas medi- que, al tener tan interiorizada la norma y el miedo, insultan y delatan a
das que se les imponían. Al mismo tiempo, en la conciencia occidental, los todo el que pasa por la calle, aunque sea un repartidor de medicamentos.
inconvenientes asociados a las medidas de incomunicación en aquellos lu- Todos los que no están enfermos pasan a ser sospechosos y, por tanto,
gares se entendían como de menor importancia que en Europa, pues, en la peligrosos, pero ¿por dónde irán las relaciones sociales después de la epi-
opinión de los delegados, las relaciones comerciales estaban menos desa- demia? ¿Hacia nuevas formas de convivencia que primen la solidaridad y
rrolladas, las gentes viajaban más despacio e incluso el tiempo tenía otro lo común o hacia una sociedad más encerrada en sí misma, más descon-
valor en aquellos territorios, por lo que serían menos vejatorias. fiada, más autoritaria, en la que la sospecha y la delación sean elemen-
Las Conferencias, en particular a partir de 1866, sentaron el principio tos inherentes a la misma? ¿Se podrá hablar en el futuro del modelo de
metodológico central de la discriminación entre las personas que se despla- la COVID-19 o se considerará una variante actualizada del modelo de la
zaban, sustituyendo el argumento geográfico (procedencia) por la caracteri- peste, al que se incorporan elementos tecnológicos como la geolocaliza-
zación personal. Pero en este punto lo «individual» se asignaba atendiendo $*Ł/G0/13&(6/5"4*/&7*5"#-&426&/040#-*("/"3&ų&9*0/"3L%&4%&-"
167 —
90 —
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
ción entre sanos, sospechosos e infectados. En definitiva, la intervención
sobre la peste requiere medidas colectivas que persiguen el ideal de una
«sociedad disciplinada»5.
&.04A16&4A$Ł.0-"43&ų&9*0/&440#3&&-$0/530-40$*"-n26&)"/
ido actualizándose con aportaciones como las de Byung-Chul Han, entre
otros– no están, en principio, ligadas de manera exclusiva a situaciones
epidémicas, por más que pensadores brillantes establezcan conexiones
simbólicas con «modelos» de enfermedad. Lo que quiero decir es que re-
166 —
4. Labisch, A. (1985). Doctors, Workers and Scientific Cosmology of the Industrial World: The Social
91 —
Construction of Health and the Homo hygienicus. Journal of Contemporary History, 20, 599-615. 45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
5. Foucault, M. (1975). Surveiller et punir. Naissance de la prison. Paris: Gallimard, pp. 199 y ss. Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada.
Pandemias y mundialización de la salud (II) de la confrontación entre el desarrollo de voluntades individuales y «el bien
común» o, si se prefiere, el «interés general», surgió la necesidad de articular
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" un orden social, un sustrato normativo que superase a los individuos y se im-
Universidad de Granada pusiera a ellos. Las ciencias sociales de finales del siglo XIX retomaron estas
ideas llegando a sistematizar toda una argumentación teórica que está en la
base de lo que más tarde se definiría como control social. Uno de los autores
OOO
más representativos en este sentido puede ser Durkheim, cuando afirma que
«Es preciso, ante todo, poner límite a las pasiones (…) pero puesto que no hay
nada en el individuo que pueda fijar un límite, este debe necesariamente ve-
«Los riesgos naturales son inevitables, el desastre no lo es»1
nir de alguna fuerza exterior al individuo»1. Pues bien, es esta «fuerza exterior
U
al individuo» lo que el sociólogo Edward Ross denominó, en 1901, «control
n efecto de la reiteración histórica de fenómenos epidémicos de
social»2. Mientras que el liberalismo postulaba que el orden provendría de
características catastróficas ha sido el nacimiento de medidas de
la obediencia de los ciudadanos libres a las leyes que se adoptaran colectiva-
precaución, desde las administraciones sanitarias del siglo XIV a
mente en el marco del Estado democrático –confiando a este la responsabi-
las Conferencias sanitarias internacionales del siglo XIX. En el capítulo an-
lidad de reprimir a aquellos que no siguieran las normas–, lo cierto es que el
terior acababa mostrando cómo los intereses de las potencias europeas
orden, la reproducción estable de la sociedad, no era visto por todos como esa
cristalizaron en los primeros organismos sanitarios internacionales contra
«suma de voluntades», sino como una compleja construcción que suponía no
las enfermedades trasmisibles «que constituyen o pueden constituir una
solamente un aparato coercitivo o represor más o menos eficaz, sino también
amenaza permanente para los Estados civilizados», como afirmó uno de los
una lógica de adhesión de dichas voluntades, imprescindible para un funcio-
promotores de la Oficina Internacional de Higiene Pública2.
namiento armónico del todo social.
Las conferencias sanitarias, a partir de 1892, alcanzaron acuerdos, plasma-
La noción de control social tuvo una gran acogida en la sociología de la
dos bajo la forma jurídica de Convenios, acerca de las precauciones a seguir
13*.&3".*5"%%&-4*(-0%"/%0-6("3A#"+0-"*/ų6&/$*"%&-'6/$*0/"-*4.0
con la peste, el cólera o la fiebre amarilla, por separado, aunque no siempre
de los años cuarenta (desde Talcott Parsons a Everet Hughes y la escuela de
contaron con la firma de todos los países participantes3. En 1903 se unificaron
1. Jones, L. (2018). The big ones: how natural disasters have shaped us (and what we can do about
them). New York City: Doubleday. 1. Durkheim, E. (1870). Le suicide. Paris: Alcan, p. 275.
2. Organización Mundial de la Salud (1958). Los diez primeros años de la Organización Mundial de 2. Ross, E. (1901). Social control: a survey of the foundations of order, The Citizen’s Library of Econo-
165 —
la Salud. Ginebra: Organización Mundial de la Salud, p. 18. mics, Politics and Sociology. New York: Macmillan.
92 —
3. Fidler, D. (2001). The globalization of public health: the first 100 years of international health 3. Elias, N. (1987). El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. Méxi-
diplomacy. Bulletin of the World Health Organization, 79(9), 842-849. co-Madrid-Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
La cara B de las epidemias: a propósito del control social de los Estados Unidos. El Convenio internacional se actualizó en 19124 y, de
nuevo, en 1926, en París. Este último fue el primero realmente universal, pues
Rafael Huertas consiguió la firma de alrededor de 60 Estados, y trataba sobre la protección
Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid) frente a peste, cólera, fiebre amarilla, viruela y tifus exantemático. En 1935 se
tomó en cuenta por primera vez el tráfico aéreo. Entre 1944 y 1946, por encar-
go de los países aliados, su administración corrió a cargo de UNRRA, la orga-
OOO
nización creada para atender las urgencias de los países destrozados por la
guerra y pasó a ser una de las primeras obligaciones de la nueva Organización
E
Mundial de la Salud, aprobada en 1946.
/&45&.*4.070-6.&/4&$0/5*&/&6/"$&35&3"3&ų&9*Ł/%&"-7"-
En efecto, durante los dos años que duró la puesta en marcha de la
dor Cayuela titulada Reflexiones biopolíticas en torno a la COVID-19.
OMS, el Comité Interino acordado en la Asamblea fundacional de Nueva
En su texto, Cayuela alude al «viejo modelo de la peste al que se re-
York fue encargado explícitamente de hacerse cargo de esta tarea de UN-
fiere Michel Foucault» para ilustrar las similitudes existentes entre las
RRA. Si bien la formulación definitiva de la Carta de Constitución de la
medidas contra la peste en la Europa medieval y las adoptadas en la actual
OMS a este respecto fue sobria y pragmática, en la propuesta presentada
epidemia: aislamiento social, vigilancia y control de los movimientos de
por el Reino Unido ante el Comité encargado de preparar aquella Asam-
la población, castigo a los infractores, etc. Es obvio que existen también
blea se explicitaba la urgencia y trascendencia de dicha función, en línea
diferencias muy notables, que son señaladas en parte por Cayuela: la di-
con el principio de mínimos daños al comercio5. Diversos delegados, in-
mensión global de la actual epidemia, el papel de los medios de comuni-
cluyendo al presidente de la Asamblea, el croata Andrija Stampar, defen-
cación, la existencia de sistemas sanitarios nacionales, etc. A estas, pode-
dieron que la existencia de una única organización de extensión mundial
mos añadir otra diferencia fundamental, pues las epidemias medievales
beneficiaría la cooperación antiepidémica al hacer más fácil su actualiza-
tuvieron lugar en el marco de sociedades con un modo de producción
ción sucesiva, sustituyendo las Conferencias sanitarias ad hoc por el fun-
feudal o precapitalista, y la pandemia del coronavirus se produce en un
cionamiento regular de la nueva OMS. Incluso países que no pertenecían
mundo de globalización capitalista. Es en este contexto, en el que voces
a la misma, como España, impedida por su exclusión de Naciones Unidas,
como la de la filósofa Marina Garcés, piensan y denuncian que «el con-
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
utilizaron tal argumento para defender su incorporación6.
trol social será uno de los grandes ganadores de la pandemia».
En 1950, la Tercera Asamblea Mundial de la Salud (WHA3) acordó estu-
La inquietud de Garcés, y de otros muchos, puede estar justificada, sin du-
diar dicho asunto y al año siguiente se aprobó (WHA4) el Reglamento Sani-
da, pero creo que conviene distinguir bien entre los principios y estrategias
tario Internacional-2, donde se recopilaban las medidas sanitarias genera-
del llamado «control social» y las medidas de salud pública en casos extraor-
dinarios porque, aunque existen coincidencias innegables, no es lo mismo
estar que no estar en estado de alarma por amenaza epidémica. Existe una
amplia tradición académica que vincula la aparición del control social, tal co- 4. El índice del mismo se puede ver en Barona, J.L. y Bernabeu-Mestre, J. (2008). La salud y el
Estado. El movimiento sanitario internacional y la administración española (1851-1945). Valencia:
mo lo entendemos en la actualidad, con el fin del Ancien Régime. Tras las re- PUV, pp. 317-319.
voluciones burguesas de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el bien-
5. United Nations (1947). Minutes of the Technical Preparatory Committee for the International Health
164 —
estar social, la seguridad, el orden, la ley –conceptos acuñados y entendidos Conference held in Paris from 18 March to 5 April 1946. New York-Geneva: United Nations, pp. 42-45.
93 —
en un contexto liberal-burgués– se convirtieron rápidamente en los ideales
6. Clavero de Campo, G. (1948). Sanidad internacional. La Organización Mundial de la Salud. SER,
de una nueva clase en vías de agruparse y organizarse coherentemente. Así, Revista de Medicina, 67, 5-7.
les frente a todas las enfermedades cuarentenarias y las aplicables a cada tro propio cuerpo. Pero esa lucha ahora es global, y ya no puede ser in-
una en particular. Estas eran la peste, el cólera, la fiebre amarilla, la viruela, dependiente del cuidado de la propia vida sobre el planeta, de la vida de
el tifus exantemático y la fiebre recurrente, aunque algunas delegaciones nuestros semejantes, y de la supervivencia del resto de seres vivos con los
se opusieron a incluir esta última. Los anexos recogían minuciosamente el que «co»-habitamos8. Por supuesto, el «deber ser» suele confundirse con el
control de las peregrinaciones a La Meca, caballo de batalla de las Confe- «ser». Esta gran lección que la COVID-19 insiste en recordarnos puede ol-
rencias decimonónicas tras la apertura del Canal de Suez, así como la docu- vidarse cuando pase la tormenta. Pero sin duda vendrán otras pandemias,
mentación que podía ser requerida en las fronteras. La propuesta aprobada otras sequías, nuevas enfermedades y desastres naturales que nos obliga-
en la WHA4 explicaba su conveniencia «para asegurar la mayor seguridad rán de nuevo a pensar como especie. Esa es nuestra gran obligación hoy, y
frente a la difusión internacional de la enfermedad con el menor trastorno la gran lección de este nuevo virus.
del tráfico mundial»7. Después de todo, el «hombre» es el único animal capaz de hacer promesas.
Dicho Reglamento se retocó en 1969, 1973 y 1981, siempre a instancias de
gobiernos occidentales, que habían visto la sustitución en sus territorios de la
mortalidad infecciosa por la debida a enfermedades degenerativas y metabó-
licas. Para entonces, la lista de enfermedades cuarentenarias se había reduci-
do a las tres tradicionales, peste, fiebre amarilla y cólera. De manera paralela
a estos desarrollos, existía desde 1948 una red internacional de laboratorios
de investigación virológica para estudiar la gripe, en la que se basaba la OMS
cada año para decidir la composición de la vacuna recomendada. Del mismo
modo se establecieron redes similares, con centros nacionales e internacio-
nales de referencia y centros colaboradores de la OMS en torno a diferentes
problemas infecciosos o de otra naturaleza. Ya en las décadas de 1950 y 1960,
se desarrolló la técnica moderna de vigilancia epidemiológica, que tuvo su
primera representación institucional en el CDC de Atlanta (Communicable Di-
163 —
Rec., n.37].
94 —
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
tático en el que todo está conectado, sostenido a su vez por esos procesos que se sumaba la falta de una vigilancia mundial coordinada, la «ausencia
geoquímicos que conectan la atmósfera y la corteza terrestres, los océa- general» de los medios de diagnóstico necesarios para identificar con pre-
nos y la tierra. Desentendernos de esos procesos, querer ignorarnos es, en cisión los microorganismos patógenos y la escasez de personal sanitario
definitiva, poner en peligro nuestra supervivencia como especie y la del cualificado. Su misión, pues, era reforzar la vigilancia epidemiológica, coor-
resto de seres vivos sobre el planeta.
En el paradigma biopolítico en el que habitamos, donde el poder se ejer-
ce como «bio»-poder y gobierna todos los ámbitos de nuestra existencia, 9. Bernabeu Mestre, J. (2004). Epidemias y globalización. Nuevos y antiguos retos en el control
nuestra lucha debe ser por el gobierno de nuestra propia vida y de nues- de las enfermedades trasmisibles. Revista de Historia Actual, 2, 127-136.
10. World Health Organization (1981). International teams and collaborating centres: agenda
item 6.4. En World Health Organization & Informal Consultation: strategies for the Control of Emer-
162 —
95 —
6. Lovelock, J. (1979). Gaia: A new Look at Life on Earth. Oxford: Oxford University Press.
11. Cueto, M., Brown, T.M. y Fee, E. (2019). The World Health Organization. A history. Cambridge:
7. Margulis, L. (1999). The Symbiotic Planet: A New Look at Evolution. London: Phoenix. Cambridge University Press, pp. 252-259.
dinarla y fortalecer la respuesta a las infecciones emergentes, para lo cual y espacios bien acotados –barcos, ciudades, islas, y en contextos geográfi-
formuló un primer plan estratégico en 1996. La misma resolución nº 13 de cos más o menos aislados–, la actual pandemia se desarrolla a escala global,
la WHA48 instaba a los Estados miembros a que procuraran la resolución tras la rápida expansión del virus por todo el planeta en apenas tres meses.
de dichos problemas. En segundo lugar, y como arriba quedó señalado, el tratamiento de la nueva
Consecuentemente, se abrió una nueva ronda de contactos para actuali- pandemia se da –al menos en los países desarrollados– bajo los principios
zar el Reglamento Sanitario Internacional (resolución nº 7, WHA48), que se biopolíticos del gobierno de la vida, en el marco de unos sistemas sanitarios
aprobó, una vez modificado, en 200512, aprovechando la dinámica creada por construidos en Europa al abrigo del Estado del Bienestar. Los sistemas sani-
la aparición del síndrome respiratorio agudo severo, primera emergencia tarios más fuertes –más aptos para ocuparse de las manifestaciones indivi-
mundial de salud pública (EMSP) del siglo XXI. Desde entonces, hasta el 30 duales de la enfermedad– son los más capaces de preservar la salud de sus
de enero de 2020 (COVID-19), se han declarado otras cinco. poblaciones, y de orquestar medidas higiénicas y sanitarias para asegurarla.
El RSI-2005 (Reglamento Sanitario Internacional), que no señala nin- Y finalmente, a diferencia de lo que ocurría en las viejas ciudades apesta-
guna enfermedad concreta, incorpora las exigencias básicas de la vigilan- das, el aislamiento social no impide como antaño la puesta en común de la
cia epidemiológica, incluyendo la vigilancia activa, aunque sigue dejando la experiencia individual o familiar, de la actualidad o incluso la propia vida
principal responsabilidad de la información en los gobiernos locales, quie- social. Y tampoco la información –y «des»-información– sobre la evolución
nes deben, igualmente, establecer planes de control de la difusión de los de la enfermedad y las medidas higiénicas que cada uno de nosotros pode-
brotes. Una EMSP es el acontecimiento extraordinario que pone en riesgo mos y debemos adoptar para impedir el contagio, y con ello convertirnos en
la salud pública por la expansión internacional de la enfermedad de que se transmisores potenciales de la enfermedad.
trate y que requiere una respuesta coordinada internacionalmente. Es un Pero con todo, la radical novedad que esta pandemia supone desde un
instrumento que conecta la lucha contra las enfermedades emergentes y punto de vista biopolítico es su manifiesto y definitorio carácter planetario.
la preparación estratégica frente a las crisis sanitarias de cualquier origen, Por supuesto, el propio concepto de pandemia se refiere por definición a
acotada a partir de 2016 por la WHA5913. Su declaración permite que la OMS una enfermedad infecciosa que afecta a los pobladores de un área geográ-
haga recomendaciones formales a los países y estimule la recogida de fon- fica extensa. Hubo otras pandemias en el pasado. Pero ninguna vez como
dos, material y expertos de los diferentes países miembros. En ningún caso hasta ahora la velocidad de propagación de un virus ha sido tan fulminante,
12. Organización Mundial de la Salud (2016) [2006]. Reglamento sanitario internacional (2005).
161 —
Ginebra: Organización Mundial de la Salud.
96 —
13. World Health Organization (2017). A strategic framework for emergency preparedness. Geneva: 5. Campillo, A. Pensar la pandemia. En D. Tomás Cámara (Comp.), Covidsofía. Reflexiones filosóficas
World Health Organization. para el mundo pospandemia (pp. 127-139). Barcelona: Paidós.
objetivo aumentar y proteger las fuerzas del Estado y su población, enton- traordinario». Entre sus conclusiones destaca que no existe una relación
ces las actuales medidas estatales no son sino una muestra más de su ac- mecánica entre las características clínicas y epidemiológicas de una enfer-
tualidad y eficacia. ¿Qué ha supuesto entonces para este modelo biopolítico medad y su conversión en amenaza internacional14; es más, la rapidez en la
la aparición de la «pandemia global»? declaración se ha encontrado directamente relacionada con su presencia en
Por un lado, es sin duda interesante comprobar cómo las medidas adop- territorio norteamericano15. El esquema securitario, que, en la práctica, re-
tadas para reducir los contagios por el virus SARS-CoV-2 o contener su ex- emplaza en el discurso gubernamental al interés económico o colonial, hace
pansión son sorprendentemente parecidas a las que estipulaban los planes que sea el bienestar de los países acomodados el que determine actuaciones
de urgencia contra la peste –o cualquier otra epidemia grave– desarrolla- globales. ¿Y cómo se compagina esta evidencia con la propuesta estratégica
dos desde finales de la Edad Media por toda Europa3: permanecer en casa, en vigor desde hace 140 años de que hay que atajar los riesgos en su hot spot,
cada familia en su hogar, y a ser posible cada persona en su aposento; la su lugar de aparición?
división de la ciudad en barrios sometidos a una autoridad especialmente
designada y encargada de los inspectores que debían vigilar y controlar
si alguien salía de su vivienda; inspectores que debían remitir informes
detallados sobre su actividad a un sistema centralizado de información;
inspectores además encargados de pasar revista diaria de los vecinos re-
cluidos en sus casas, a través de la ventana, y que anotaban la ausen-
cia en el recuento como signo de enfermedad o muerte, en cuyo caso se
procedía bien al traslado del afectado a la enfermería fuera de la ciudad,
#*&/"-&/5*&330:-"%&4*/'&$$*Ł/%&-"$"4"D.0%0%&3&ų&+01045.0-
derno, también hoy debemos permanecer en casa, aislados, restringidos
nuestros movimientos a las compras en los establecimientos de primera
necesidad cercanos a nuestra residencia, controlados por la policía –que
reporta y castiga los movimientos injustificados– o, incluso, a través de la
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
geolocalización de nuestros dispositivos móviles, monitorizados por los
profesionales sanitarios a distancia o, en situaciones graves, en los esta-
blecimientos hospitalarios. Sin duda, no parece más que una reactualiza-
ción del viejo «modelo de la peste» al que se refiere Michel Foucault4.
Pero, por otro lado, las estrategias, los medios y las respuestas frente
al SARS-CoV-2 se dan en contextos fundamentalmente distintos, y en cir- 45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ"
cunstancias y con actores radicalmente nuevos. En primer lugar, mientras Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada.
que las grandes epidemias del pasado solían quedar circunscritas a lugares
14. Packard, R.M., Brown, P.J., Berkelman, R.L., Frumkin, H. (Eds.). (2004). Emerging illnes-
ses and society: negotiating the public health agenda. Baltimore and London: Johns Hopkins
160 —
3. Foucault, M. (2002). Nacimiento de la medicina social. En J. Varela y F. Álvarez-Uría (Eds.). University Press.
97 —
Michel Foucault. Estrategias de Poder. Obras Esenciales II (pp. 363-384). Barcelona: Paidós.
ŹŽD0Ű."/ADD:*-7&3#&3(ADDLźŸŹƀMD&-":4*/(-0#"-%*4&"4&065#3&",3&410/4&4E-&440/4
4. Foucault, M. (2005). Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión. Madrid: Siglo XXI. from H1N1, Ebola, and Zika. American Journal of Public Health, 108(3), 329-333.
La perspectiva histórica de la dimensión social de las 6IƥI\MSRIWFMSTSPɳXMGEWIRXSVRSEPE'3:-(
epidemias en la lucha contra la COVID-19
Salvador Cayuela Sánchez
Josep Bernabeu-Mestre Universidad de Castilla-La Mancha
Universidad de Alicante
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E n la respuesta que los Estados han certificado –en mayor o menor
medida– ante la crisis actual generada por la extensión mundial del
virus SARS-CoV-2 –causante de la enfermedad COVID-19–, en el sen-
C
tido de restringir las libertadas más básicas e incluso de asumir la dirección
omo ya ocurrió con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo de 2003,
de los procesos productivos, parece oírse un eco de la argumentación de
conocido con las siglas SARS, o la gripe A de 20091, la pandemia del
Carl Schmitt en El concepto de lo político de 19271 sobre la distinción «amigo/
coronavirus ha vuelto a poner de actualidad la condición de proceso
enemigo», y la condición de la posibilidad de la «guerra» como elemento
social de carácter global que encierran problemas de salud pública de esta
central en la conceptuación del Estado y la política: el Estado liberal, con
naturaleza, así como la necesidad de contemplar dicha dimensión tanto al
su sistema de partidos, sus actores sociales y su defensa de la libertad in-
analizar las causas, como al abordar las consecuencias de la COVID-19.
dividual, no es sino una fórmula hipócrita que salta por los aires cuando
En el presente ensayo se pretende analizar uno de los antecedentes his-
las necesidades realmente políticas así lo exigen, y la verdadera esencia de
tóricos que enfatizaron el papel de las condiciones sociales en el desarrollo
la política emerge bajo la forma del «Estado de Excepción» o de «Guerra».
de las enfermedades infecciosas. Así ocurrió durante el período de entre-
Ahora bien, hoy todo parece jugarse en torno a la salud, tanto de los indivi-
guerras del siglo pasado y, más concretamente, en el diseño de algunas de
duos como de las poblaciones, y los Estados son capaces de las medidas más
las estrategias que impulsó el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones.
drásticas para conservarla.
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98 —
1. Gómez Gil, C. (25 de abril de 2020). La dimensión social de la epidemia. Diario Información. 1. Schmitt, C. (1999). El concepto de lo político. Madrid: Alianza.
2. Bernard, L. (1927). La coopération sanitaire internationale. Marseille Médical, 34, 747-761. 2. Foucault, M. (2005). Historia de la sexualidad I. La voluntad de Saber. Madrid: Siglo XXI, 161-194.
das por McNeill como «enfermedades civilizadas» ya que aparecen como Bernard introducía el concepto de enfermedades en movimiento, al con-
consecuencias no deseadas o no previstas de acciones racionales por par- siderar que la movilidad creciente e incesante de la población, con migra-
te de las poblaciones humanas3. ciones en todas las direcciones, había convertido a los seres humanos en
En resumen, fuera de la especificidad de la COVID-19, la difusión y veloci- portadores de las enfermedades y exponía a todo el planeta a los mismos
dad de la pandemia está generada por la falta de inmunidad de la población, peligros sanitarios.
situación lógica al ser un nuevo germen en proceso de adaptación a la especie Se trataba de un conjunto de circunstancias que obligaban a reconsi-
humana. Esta situación se ha repetido a lo largo de la historia, produciendo derar la forma de entender la cooperación sanitaria internacional, a in-
situaciones más o menos agudas y, como señala McNeill refiriéndose a la apa- tentar establecer una barrera eficaz frente al peligro común, y a formular
rición de las epidemias de viruela en una sociedad en la que esta enfermedad un programa general de cooperación que permitiese cumplir con uno de
no existía pero que fue importada por las tropas de la Corona de Castilla, co- los principales objetivos del Comité de Higiene de la Sociedad de Nacio-
mo fue el México de Moctezuma. La epidemia fue el resultado nes: acordar medidas de orden internacional para prevenir y combatir las
enfermedades de naturaleza infecciosa.
de los encuentros de la humanidad con las enfermedades infeccio-
Dichas medidas debían basarse en el conocimiento científico y técnico.
sas y las consecuencias de largo alcance que se produjeron cada vez
Por esta razón se insistía en el papel que estaban llamados a desempeñar
que los contactos a través de la frontera de una enfermedad permi-
los expertos o, como indicaba el profesor Bernard en su texto al referirse a
tieron que una infección invadiera a una población carente de toda
los colaboradores del Comité de Higiene, «individualidades elegidas por su
inmunidad adquirida contra sus estragos4.
competencia personal». Actores que debían sumar a su voluntad de coope-
Es lo que ha ocurrido ahora con la COVID-19. ración a nivel global, una mentalidad común y una solidaridad intelectual
que permitiesen avanzar en el esfuerzo conjunto exigido por la dimensión
global de los retos a abordar.
Todos los países compartían los mismos problemas de salud y tam-
bién debían hacerlo con la forma de abordarlos. En función de los nuevos
procesos de propagación de la enfermedad infecciosa, frente o junto a la
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
clásica desinfección, pasaban a adquirir protagonismo otras estrategias
como las campañas sanitarias, con la higiene social y la educación para la
salud (o la enseñanza popular de la higiene, en palabras de Léon Bernard)
como ejes centrales.
Desde la perspectiva de la prevención de la enfermedad y de la promo-
ción de la salud, las medidas higiénicas de carácter general, debían comple-
mentarse con las de «educación social» y con las relacionadas con la vigi-
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&33"/"35Ĩ/&;"7"330 lancia epidemiológica a través de la detección precoz y el control de casos.
Profesor emérito de la Escuela Nacional de Sanidad de Instituto de Salud Carlos III. La consideración de todas estas estrategias se fundamentaba en la im-
portancia otorgada a los condicionantes sociales en la propagación de las
158 —
99 —
3. McNeill, W.H. (1984). Plagas y pueblos. Madrid: Siglo XXI de España. epidemias. Las enfermedades en movimiento, comunes en muchos países,
compartían causas y condicionantes de naturaleza social que podrían re-
4. Ibidem.
sumirse en una serie de determinantes mostrados en la figura 1. Romper la Y la supervivencia de la enfermedad en la comunidad depende del «um-
cadena de contagio y prevenir o eliminar los factores coadyuvantes resulta- bral demográfico» al mantener un nivel variable de población susceptible
ban claves para conseguir su control y/o eliminación. que desplaza la enfermedad a las generaciones más jóvenes, al mismo tiem-
po que determina la secuencia de los ciclos epidémicos multianuales. Es de-
cir, se transforma en «enfermedad infantil», como es el caso del sarampión.
La pandemia de la COVID-19 está enmarcada en el contexto descrito. El
paso de especies de animales silvestres a explotaciones intensivas genera
las condiciones óptimas para el salto de especie. La adaptación con éxito
al nuevo huésped y la transmisión, entre la especie humana, por vía aérea,
son factores que junto a la especificidad etiológica –virulencia y transmi-
sibilidad– e inmunológica constituyen la base biológica de la pandemia. El
incremento de la población, la creciente necesidad de alimentos y las nue-
vas formas de organización espacial y social son los factores determinantes
de la transformación de un pequeño foco epidémico en una pandemia como
ocurrió en China. En nuestro país, el 75% de los casos están concentrados
en tres territorios epidémicos –Madrid, País Vasco y Cataluña– que suman
el 46,7% de los habitantes. Son las zonas del país más urbanizadas, con al-
ta densidad de población, y con una red de conexiones espaciales y econó-
micas sobre sus territorios vecinos: ambas Castillas en el caso de Madrid y
Navarra y La Rioja en el caso del País Vasco. En el caso de Cataluña no se
observa ese efecto de vecindad. Otra singularidad es la derivada del enveje-
cimiento de población y las formas de relación de la población anciana; en
concreto, el papel desarrollado por la red de Residencias de Ancianos donde
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
157 —
3. Elaboración propia a partir de Pozzi L., Bernabeu-Mestre J. y Galiana-Sánchez, M.E. (2017). social y espacial adoptada por las diferentes formaciones sociales en los
Le modèle explicatif des maladies infectieuses associées à la misère et à la pauvreté: l’expérience distintos periodos de desarrollo de la humanidad. Por ello, son considera-
espagnole et italienne dans la première moitié du XXe siècle, Histoire, Économie et Société, 1, 39-56.
504A"4Ĩ$0.046*/ų6&/$*"&/-04a/6&704b)ć#*504"-*.&/5"3*04A$0/$3&5"- El ambiente estaría determinado por contextos de miseria, pobreza y
mente la comida rápida2–. Estos son ejemplos de los nuevos procesos orien- desigualdad, donde la insalubridad, el hacinamiento y otros factores de
tados a la mejora del confort y a la productividad alimentaria con el fin de riesgo asociados a los mismos, desempeñarían un papel fundamental para
proporcionar alimentos a una población en continuo crecimiento y que fa- explicar el contagio de las enfermedades epidémicas.
vorecen, como efecto secundario, el tráfico y pool microbiano. Y es que las En el caso de las personas susceptibles de ser infectadas (huésped), su
&/'&3.&%"%&453"/4.*4*#-&440/13*."3*".&/5&6/$0/ų*$50&$0-Ł(*$0*/- vulnerabilidad se explicaría, básicamente, por la «pobreza fisiológica» que
terespecies conformado en un medio históricamente determinado, siendo 3&ų&+"#"/-04&45"%0413&B1"50-Ł(*$04%&-04*/%*7*%60426&7*7Ĩ"/&/".-
su principal su factor emergente la relación de la mayoría de estas enfer- bientes de aquella naturaleza. La malnutrición aparecía como uno de los
medades con el mundo animal. factores claves para explicar los contagios. A su vez, las enfermedades in-
Se trata de zoonosis que aparecen como consecuencia de dos tipos de fecciosas agravaban los cuadros de malnutrición y contribuían a incremen-
relaciones: (a) ecológicas, por el carácter gregario de las poblaciones anima- tar la vulnerabilidad de los afectados.
les; y (b) técnicas, desarrolladas en los procesos de domesticación de plantas Por lo que respecta a los microorganismos (los agentes) responsables de
y animales que modifican la interacción entre las diferentes especies impli- las enfermedades infecciosas asociadas a dichos ambientes, frente a plan-
cadas. De hecho, vamos creando las condiciones óptimas para favorecer el teamientos tradicionales donde las enfermedades infecciosas se abordaban
«salto de especie», es decir el paso de microorganismo adaptados a especies de forma descontextualizada, se contemplaban las interacciones sinérgicas
animales concretas –donde establecen relaciones de simbiosis, comensa- con otras enfermedades producidas en los mismos, y las consecuencias de
lismo y parasitaria– a otras especies, paso que requiere la adaptación de su dicha interacción en su evolución, difusión, gravedad y pronóstico, como ha
estructura genética, mediante mutaciones o cambios fenotípicos, a la nue- sucedido con el coronavirus causante de la COVID-19.
va especie como estrategia de supervivencia. El éxito del «salto de especie» Se trataba de enfermedades que compartían muchos factores de
lo da la capacidad de difundirse en la nueva especie y perpetuarse en ella, riesgo y que precisaban, por tanto, de una acción coordinada en el mo-
como ha sido el caso del sarampión, la gripe, la viruela, la tuberculosis, etc. mento de abordarlas. Esta coordinación, como se ha mencionado, fue
La supervivencia del microorganismo depende del control genético del impulsada por el Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, donde
agente invasor para adaptarse a la nueva especie, lo que puede agravar o re- un grupo de expertos sanitarios señalaron las directrices a seguir desde
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
REFLEXIONES SOBRE LA COVID-19
ducir la virulencia; de las modificaciones ambientales que pueden aumentar un enfoque de salud internacional.
o limitar la transmisibilidad; y, de que la interacción agente-huésped capaz El papel de estos expertos fue crucial para contribuir, desde los organis-
de generar «inmunidad de grupo» que actúe como barrera a la difusión de mos y organizaciones internacionales, a establecer un contexto social y polí-
la enfermedad, ya que su ausencia favorece la transmisión de la infección, tico adecuado para la lucha contra las enfermedades y su propagación y para
así como la velocidad de difusión. lograr mejores niveles de salud y bienestar. Después de la devastación de la
Primera Guerra Mundial, el impacto de la gripe de 1918 y el colapso del orden
político en muchos países, existía un deseo generalizado de crear nuevas es-
tructuras y dinámicas sociales y sanitarias con un carácter más humanitario y
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101 —
2. Armstrong, G.L., Hollingsworth, J., y Morris, J.G.Jr. (1996). Emerging foodborne pathogens:
Escherichia coli O157:H7 as a model of entry of a new pathogen into the food supply of the
developed world. Epidemiologic reviews, 18(1), 29-51.
solidario. Detrás de las decisiones sanitarias de los expertos, estaba el conoci- Desde 1973 a 1995 fueron identificadas 17 nuevas enfermedades, entre ellas
miento científico, lo que, unido a lo anterior, permitió desarrollar una mirada la fiebre hemorrágica por Ébola, la enfermedad de los legionarios, el síndro-
de salud global, más allá de los intereses y estrategias nacionales4. me urémico-hemolítico o el sida. Se reconocieron otros microorganismos pa-
Como ya ocurrió en la epidemia del SARS en 2003, en la génesis del esta- tógenos como rotavirus, parvovirus, virus ébola, legionella, VIH, helicobacter
llido de la epidemia de la COVID-19 se ha destacado el papel de los llamados pylori, vibrio Cholerae O139. Ya en el siglo XXI, aparecieron los virus Hendra,
mercados húmedos. Se trata de espacios que tienen todos los ingredientes de Nipah, y los coronavirus SARS, MERS y COVID-19.
un medio ambiente perfecto para la trasmisión viral o microbiana, facilitan- Si bien la comunidad científica confería la vigilancia requerida a estas
do zoonosis como la que está detrás del coronavirus. A las deplorables condi- enfermedades, no todas recibieron la misma atención ni tampoco la misma
ciones higiénico-sanitarias que reúnen dichos mercados, se suma el hacina- preocupación por parte de la población, excepto en el caso del sida, y esta
miento de personas y animales, agravado por la circunstancia de que mucha con carácter excepcional. La mayor parte de ellas pasaron desapercibidas
gente vive y pernocta en el propio mercado o su entorno más próximo5. tanto por las autoridades sanitarias como por la población. Eran percibidas
El factor humano resulta fundamental en la mayoría de las zoonosis como problemas menores, ajenos al mundo cotidiano en el que nos desen-
emergentes. En muchos casos asociado, como ha ocurrido con la COVID-19, volvemos, o se percibía en ellos un interés científico, por tanto reducido a
a carencias primarias que son evitables y que se convierten en un indicador una élite, o un interés morboso relacionado con su transmisibilidad y vi-
de las deficientes condiciones de vida y del estado de salud, que padece la rulencia, pero limitado a entornos localizados y ajenos. En cualquier caso,
población afectada. Como recuerdan Jared Diamond y Nathan Wolfe6, mien- siempre se las consideraba como enfermedades controlables.
tras estos mercados persistan, hablaremos del próximo virus porque con la De todas ellas, la de mayor impacto fue el sida, aparecido a mediados de
globalización, la superpoblación y la hiperconectividad, el mundo se ha he- los años 80, que se caracterizó por afectar a hombres jóvenes, por su eleva-
cho pequeño. Personas y gérmenes viajan a una velocidad desconocida has- da virulencia y mortalidad, con un leve impacto negativo sobre la esperanza
ta ahora por la humanidad y se convierten, como recordaba Léon Bernard de vida, pero que al estar asociado a conductas relacionadas con el sexo de
en su trabajo de 1927, en portadores de enfermedades. Ya nadie está seguro hombres con hombres y con el consumo de drogas por vía parenteral, fue
dentro de sus fronteras. Estamos obligados a considerar la salud desde una rápidamente cosificado por la población como un problema de grupos mar-
perspectiva más ambiental y global y no solo como una interpretación es- ginales y consecuentemente excluido como riesgo universal.
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
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5. Gómez López, C. (25 de abril de 2020). El próximo virus, mercados insalubres y COVID-19.
Diario Veterinario. ción de las explotaciones ganaderas con un peso creciente de las intensivas
y concentración de la industria cárnica y de la distribución de sus produc-
6. Diamond, J. y Wolfe, N. (22 de marzo de 2020). El próximo virus. El País.
La COVID-19, una enfermedad emergente la COVID-19, nos obliga, como ocurrió con el ejemplo histórico referido, a
hacer efectivo el valor salud en todas las políticas. Habrá que evaluar las ca-
D
&33"/"35Ĩ/&;"7"330 rencias sociosanitarias que se han hecho patentes y replantearnos el mode-
Escuela Nacional de Sanidad. Instituto de Salud Carlos III lo de desarrollo que nos ha llevado a esta situación. Habrá que actuar desde
la evidencia científica, en el ámbito local y en colaboración con una gober-
nanza global liderada por organismos y agencias supranacionales que velen,
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4*/$0/ų*$504%&*/5&3&4&4A103-"4"-6%%&50%"-")6."/*%"%D
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
cia de la comorbilidad prevalente en este grupo de población.
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154 —
Marcos Cueto
Fundação Oswaldo Cruz, Casa de Oswaldo Cruz
V. - R E F L E X I O N E S S O B R E L A C O V I D - 1 9
B
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LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
Rajchman, la medicina social europea cobró en la Sección de Higiene una
dimensión mundial realizando trabajos en China y otras regiones del mun-
do1. Según esta corriente, atender los problemas de salud no se reducía a
registrar y controlar la transmisión de enfermedades infecciosas, sino que
exigía una reforma de los sistemas de salud y una mejora de las condiciones
de vida de los trabajadores.
Los retazos de la medicina social que quedaron después de la Segun-
da Guerra fueron un componente de la OMS concebida como una agen-
cia especializada de la Organización de Naciones Unidas (ONU), creada en
104 —
1. Borowy, I. (2009). Coming to terms with world health: The League of Nations Health Organization,
1921-1946. Frankfurt and Main: Peter Lang. Rodríguez Ocaña, E. (1993). Por la salud de las nacio-
nes: higiene, microbiología y medicina social. Madrid: Akal.
&ϤϫϡϤϞϦϛϬϧѝϬ 1945. Muchos políticos ansiaban construir un Estado de Bienestar, donde la
sanidad fuese una obligación gubernamental y un derecho ciudadano, en
Fresquet, J.L. (2009). Biografías. Peter J. Safar (1924-2003).
contraste con el estado de guerra en que habían vivido muchas sociedades
Maxwell, J. (1971). The iron lung: halfway technology or necessary step. durante los años anteriores. En su primera asamblea de 1948, la OMS eligió
New England Journal of Medicine, 285, 1366-1388. como director para cumplir un mandato de cuatro años a Brock Chisholm,
6/14*26*"53"$"/"%*&/4&*/ų6&/$*"%0103-".&%*$*/"40$*"-D4*.*4.0A
Porras, M.I. y Báguena, M.J. (2003). La respuesta institucional y científi-
aprobó una Constitución con una frase memorable inspirada en la medicina
ca frente a la enfermedad a través de los casos de Madrid, Valencia y Casti-
social: «la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y
lla-La Mancha. Atención sanitaria a la polio y sus secuelas y reintegración
no solamente la ausencia de enfermedades»2.
social de las víctimas. En M.I. Porras Gallo, M. Ayarzagüena, J. de las Heras
-$0/ų*$50.ć4"(6%0&/-"%63"/5&-"6&33"
3Ĩ"LŹƁżƀBŹƁƁŹM0$6-
y M.J. Báguena Cervellera (Coords.). El drama de la polio. Un problema social y
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
información epidemiológica y el centro de cooperación de expertos en dife-
rentes temas cuyos informes orientaban el trabajo médico, científico y sa-
nitario. Asimismo, la OMS incorporó a países que no eran parte de la agen-
cia como España, estableció oficinas regionales en todos los continentes
y construyó el moderno edificio que utiliza hasta ahora en Ginebra3. Aun-
que trabajaba principalmente por consenso, es decir sus decisiones no eran
2. Farley, J. (2008). Brock Chisholm, the World Health Organization and the Cold War. Vancouver:
UBC Press.
Rosa Ballester Añón
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152 —
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
beza de la OMS, la agencia gozó de gran prestigio. Estaba contribuyendo a dos de 166 Estados miembros, adoptó una resolución sobre la erradicación
disminuir el impacto de las enfermedades infecciosas, mejorar la cobertura mundial de la poliomielitis que marcó la creación de la Iniciativa de Erradi-
de vacunación entre los niños, combatir enfermedades tropicales desaten- cación Mundial de la Poliomielitis, encabezada por la Organización Mundial
didas por la industria farmacéutica, demandar la existencia de una lista de de la Salud (OMS), la Asociación Rotaria Internacional, los Centros para el
medicamentos esenciales que deberían ser accesibles a todos los países, y Control y la Prevención de Enfermedades de los EEUU (CDC) y el Fondo de
ampliar la expectativa de vida en muchos territorios. Un éxito comandado las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y que contó con el apoyo de
por Mahler fue la conferencia realizada en 1978 en Alma Ata, una ciudad asociados clave como la Fundación Bill & Melinda Gates. Como resultado de
provincial soviética, que proclamó la Atención Primaria de Salud (APS) co- una campaña de vacunación global a lo largo de los últimos treinta años, la
mo la principal estrategia sanitaria. Esta era «la asistencia sanitaria esen- poliomielitis prácticamente se ha erradicado en la mayor parte del planeta.
cial accesible a todos los individuos y familias con su plena participación» y Sin embargo, todavía se producen casos en algunos países en África y Asia,
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151 —
donde ocurren brotes en grupos de personas que, por diversas circunstan-
cias, no han sido vacunadas.
La poliomielitis puede afectar los centros respiratorio y circulatorio en tuvo como lema «Salud para Todos». Aunque la expectativa de llegar a esta
el tronco del encéfalo y comprometer la función respiratoria. Cuando se meta en el 2000 fue demasiado optimista, el lema sigue inspirando a sani-
ven afectados el diafragma o los músculos intercostales se produce una in- taristas en todo el mundo.
suficiencia respiratoria y puede producir, incluso, la muerte. Esta situación Aunque la APS era un programa holístico para hacer de la salud un asun-
de auténtica angustia es la que los médicos comentaban en sus escritos y to intergubernamental transversal, algunas agencias como el Banco Mun-
en los testimonios orales que se han recogido de los profesionales a cargo dial y la UNICEF domaron este significado. En cambio, propusieron inter-
de este tipo de pacientes durante el periodo epidémico. Y ese fue el motivo venciones tecnológicas de bajo costo como las sales de rehidratación oral
principal para el uso de unos artefactos que ya se conocían desde los traba- para controlar las diarreas que mataban a niños en los países en desarrollo
jos de Philip Drinker (1894-1972) y Louis Agassiz Shaw Jr. (1886-1940) en los donde no había servicios seguros de agua y, sobre todo, la vacunación con-
años veinte del siglo pasado, pero que adquirieron una importancia decisiva tra las enfermedades prevenibles. Por otro lado, los seguidores de la ver-
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
estos aparatos, a veces durante varias semanas o meses, despertaban una noventa –cuando el director era el médico japonés Hiroshi Nakajima– la
profunda compasión y fueron un acicate para sensibilizar a la población y OMS no mantuvo su liderazgo en la lucha contra el VIH/sida (Mann fue
para aportar recursos para la investigación en la producción de vacunas por forzado a renunciar) y se formó una nueva agencia multilateral que asu-
parte de los Estados y de fundaciones privadas, en particular en EEUU, don- mió ese papel: el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/
de el propio presidente Franklin D. Roosevelt resultó afectado. sida (ONUSIDA). Algo de ese liderazgo fue recuperado cuando el sur-co-
En España, desde 1940, parte de los sanitarios tuvieron interés en usar reano Jong-Wook Lee apoyó en 2003, desde la dirección de la OMS, la dis-
los respiradores Drinker, pero, según testimonios como los del neurólogo tribución gratuita de antiretrovirales entre los más necesitados; un pro-
José M. Izquierdo Rubin (1918-1956), la mayor parte de los hospitales espa- :&$50*/ų6&/$*"%0103&-130(3"."#3"4*-&Ļ026&%&4%&ŹƁƁž$0/4*%&3"#"
ñoles carecía de estos aparatos. Para atender a las víctimas, desde el régi- estos medicamentos un bien público y no una mercancía.
men franquista comenzaron a adoptarse medidas legislativas y creación de Entre 1988 y 1998, la OMS estuvo dirigida por Nakajima, criticado por
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centros y servicios sanitarios especializados, aunque la mayor parte de ellos no tener capacidad de gestionar y hasta de ser corrupto. Las críticas fue-
apenas cristalizaron hasta la década de los sesenta. El Servicio Nacional ron más agudas en el contexto de gobiernos neoliberales, como el de Ro-
nald Reagan, que censuraban a la ONU sin ofrecer una alternativa para las geográfica, hasta que se inició su control y posterior erradicación, en algu-
relaciones multilaterales. El origen de la crítica se encontraba en la desco- nas partes del mundo, merced al desarrollo de las vacunas, la primera de
lonización e independencia de numerosos países de África, Asia y el Caribe, ellas, la inyectable de gérmenes inactivados, desarrollada por Jonas Salk, a
quienes se aliaron para hacer valer sus votos en las asambleas de la ONU y partir de 1955. Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversi-
la OMS, en las que hasta comienzos de los setenta había imperado la hege- ble (generalmente de las piernas), y en un 5% a 10% de estos casos, los pa-
monía norteamericana. Otra inspiración de la crítica neoliberal fue su des- cientes fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.
precio a los programas sociales estatales ya que la OMS fue considerada un La expansión mundial de la poliomielitis se relaciona con las circuns-
ministerio mundial de la salud. tancias que concurrieron en torno a la Segunda Guerra Mundial, como los
La OMS demoró en contestar a estos cuestionamientos y le costó adaptar- desplazamientos masivos y las deplorables condiciones de vida. La gravedad
se a la globalización económica cuando adquirieron protagonismo el Banco del problema, que afectó fundamentalmente a países europeos –los nórdi-
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
de Determinantes Sociales de la Salud para reducir las inequidades sociales desarrollados en Dinamarca, en Suecia y en Francia. Una enfermedad pa-
y sanitarias entre los países, y dentro de los mismos, que sustentaban mu- ra la que no había una terapéutica adecuada y para la que se utilizaron
chas enfermedades4. Muchos expertos consideraban que esta propuesta era diversas técnicas de fisioterapia, las más o menos agresivas técnicas qui-
la continuidad de la propuesta holística de la APS. Lamentablemente, Lee rúrgicas y los tratamientos ortopédicos para corregir las deformidades,
murió repentinamente en 2006, antes que fuese reelegido para un segundo una vez instauradas. Aunque no se circunscribieron a estas epidemias de
mandato como director. A pesar de ello, la propuesta de Determinantes So- polio, las primeras unidades centrales de tratamiento y cuidado intensivo
ciales siguió entusiasmando a salubristas en diferentes partes del mundo. en el sentido actual de este concepto fueron instaladas, por iniciativa de
Safar, en Baltimore en 1958 y en Pittsburg en 1961. Con el paso del tiempo
estas unidades fueron creándose en hospitales de todo el mundo a la par
de los avances tecnológicos y el desarrollo de la medicina, siendo el punto
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de partida de lo que hoy es un área muy importante con entidad propia
4. Cueto, M., Brown, T. y Fee, E. (2019). A History of the World Health Organization. Nueva York: dentro del sistema asistencial.
Cambridge University Press.
Las unidades de medicina intensiva como respuesta La doctora Margaret Chan, de Hong Kong, sucedió a Lee. Chan, quien te-
tecnológica y humanitaria a las epidemias de poliomielitis /Ĩ"&91&3*&/$*"&/-"-6$)"$0/53"-"*/ų6&/;":%&4%&-")"#Ĩ""%7&3-
de mediados del siglo XX tido de su inminente peligro en repetidas oportunidades, recibió elogios y
críticas por su respuesta a los brotes de H1N1 (2009) y Ébola (2014). Muchos
Rosa Ballester Añón expertos consideraron que se demoró en responder a la epidemia de Ébola
Universidad Miguel Hernández de Elche que atacó al África occidental. Para unos pocos el problema era la falta de
Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana recursos para implementar el Reglamento Sanitario Internacional aproba-
do en 2005. En 2017, varios países en desarrollo apoyaron la candidatura del
etíope Tedros Ghebreyesus en una elección que, por primera vez, se rea-
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lizaba en la Asamblea General con todos los países (y no como era la cos-
L
una decisión ratificada posteriormente por la Asamblea). Los competidores
a creación de unidades especializadas en el tratamiento de enfermos
de Tedros Ghebreyesus fueron respaldados por los Estados Unidos y países
críticos es una novedad contemporánea. Paciente crítico es aquel en
europeos, lo que significó que poco después de su elección el etíope tuviese
situación clínica de disfunción o fracaso de uno o más órganos, con
que restablecer puentes con sus contendientes. Como su antecesora, Ghe-
riesgo vital, real o potencial, que requiere asistencia sanitaria especializa-
breyesus priorizó la promoción de la Cobertura Universal de Salud (CUS),
da y continuada en un área específica –las unidades que a lo largo de tiem-
que significa garantizar servicios sanitarios gratuitos y de calidad; un obje-
po han adquirido diferentes nombres: medicina crítica, medicina intensi-
tivo apoyado por diversas agencias y gobiernos del mundo.
va– cuya herramienta fundamental de trabajo es la aplicación sistemática
Desde hace algunos años, la OMS reconoce la necesidad de una reforma
de los medios de tratamiento de soporte vital. Uno de sus elementos son
interna para mejorar su transparencia, eficacia, comunicación, tener un ba-
los sistemas de respiración artificial. Con ocasión de la pandemia de la CO-
lance de género entre sus funcionarios y evitar cualquier problema de co-
VID-19, estas unidades aparecieron frecuentemente en los medios de co-
rrupción. Otro de los principales retos de la agencia es aumentar sus recursos
municación, en especial en la fase de crecimiento exponencial de los casos,
–escasos para las tareas que tiene que enfrentar– y recuperar el control de su
LA MUNDIALIZACIÓN DE LA SALUD
por la importancia de las mismas en la resolución de los estados clínicos de
presupuesto porque las donaciones de los países industrializados, que repre-
mayor gravedad, por su escasez para hacer frente a un creciente número de
sentan más de dos cuartas partes de sus gastos, son dirigidas a objetivos que
pacientes que requerían este servicio y, muy en particular, por la inexisten-
no pueden ser alterados. Asimismo, es necesario modificar el perfil biomédi-
cia de suficientes sistemas de respiración artificial para el tratamiento de
co de sus funcionarios, contratando a más científicos sociales, educadores y
las complicaciones respiratorias.
otros profesionales. De suma importancia es que la agencia confirme su in-
El desarrollo de estas unidades especializadas de vigilancia, cuidados y
dependencia, adquiera poderes supranacionales e intervenga en el diseño de
tratamiento de pacientes críticos fueron propiciadas, en gran medida, por
la futura cooperación multilateral y gobernanza mundial en salud. La historia
la poliomielitis, una enfermedad causada por tres tipos de poliovirus del
de la salud internacional demuestra que, cuando no ha existido esta coopera-
género de los enterovirus. Es muy contagiosa, afecta sobre todo a los niños
ción, las víctimas han sido la paz y la vida de los más pobres.
menores de cinco años y puede invadir el sistema nervioso central y cau-
109 —
148 —
sar parálisis (por ello popularmente fue conocida como «parálisis infantil»). Marcos Cueto
Adquirió carácter epidémico desde mediados del siglo XIX hasta los años Miembro de la Fundação Oswaldo Cruz, Casa de Oswaldo Cruz y editor de la revista
cincuenta del pasado siglo, con brotes de creciente magnitud y extensión História, Ciências, Saúde-Manguinhos.
las diferencias de contexto. Las motivaciones en el siglo XIX no son exac-
I V. - C O N T R O L , P R E V E N C I Ó N , Y T R A T A M I E N T O
DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS
N tamente las mismas que hoy día, pues existe una larga experiencia acu-
mulada en la vacunación y una extensa panoplia de vacunas incorporadas
a nuestras costumbres sanitarias. No se debería caer en la mera descali-
ficación de este tipo de actitudes. Bien al contrario, deben ser observadas
y estudiadas para poder extraer alguna enseñanza. Por último, será pre-
ciso rehuir de la tentación reduccionista. La vacuna contra la COVID-19
será sin duda una herramienta importante y decisiva en la prevención de
la enfermedad. Pero de poco valdrá si, por pereza, comodidad o motiva-
ciones políticas y económicas, no va acompañada de medidas de carácter
Ricardo Campos
147 —
Investigador Científico del Instituto de Historia del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).
verso» de las vacunas sufrió un notable impulso, incorporándose otras nue- El «portador asintomático» en perspectiva histórica:
vas (antirrábica y anticolérica) que serían completadas a lo largo del siglo el caso de Typhoid Mary
XX con más vacunas y el establecimiento de los calendarios vacunales.
Volviendo a nuestros días y al anhelado descubrimiento de la vacuna Jon Arrizabalaga
contra la COVID-19, tal vez no estaría de más plantearse algunas cuestiones Institución Milá y Fontanals de investigación en Humanidades.
que están enraizadas en la propia historia de la vacunación. Las promesas Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona)
de que la vacuna nos permitirá volver a tener una vida normal, entendida
como la que teníamos antes de la actual pandemia, deberían ser, a la luz de
OOO
la historia, cuestionadas o, cuanto menos, matizadas. Así, entre otras mu-
chas, tal vez sería conveniente tener presentes las siguientes cuestiones.
111 —
11. Lopera Pareja, E.H. (2016). El movimiento antivacunas. Argumentos, causas y consecuencias.
Madrid: Los Libros de La Catarata. Millward, G. (2019). Vaccinating Britain: Mass Vaccination
and the Public Since the Second World War. Manchester: Manchester University Press. Salva-
dori, F., Vignaud, L-H. (2019). Antivax. La résistance aux vaccins…
su comprensión racional vino de la mano de la inmunología, disciplina probar si había prendido y extraerle de la pústula la linfa para mantener la
surgida por desgajamiento de la microbiología, y que tiene como objeto el cadena. Ese vacunador también podía ser considerado un intruso, alguien
estudio de la inmunidad y sus fenómenos. lejano a la comunidad; de ahí la preferencia por las redes alternativas de
En el marco del desarrollo temprano de esta nueva disciplina, el caso de vacunación. Por otra parte, los mensajes científicos podían confundir a la
la cocinera irlandesa Mary Mallon en la Nueva Inglaterra de comienzos del población: la necesidad de revacunar, la proliferación de institutos de vacu-
siglo XX evidenció la existencia de personas aparentemente sanas transmi- nación con distintas técnicas y en constante competencia por hacerse con
soras de enfermedades infecciosas –la figura actualmente conceptualizada la hegemonía del mercado de la vacuna a nivel local o estatal, la negación
como «portador asintomático»–. Lo que sigue es, con algunas modificacio- de los efectos secundarios, etc., no contribuían a crear un clima de con-
nes, el relato de este llamativo caso tal como se recoge en un libro reciente fianza. Por último, estaba la legislación sobre la vacunación. Inglaterra
de divulgación histórico-médica1. en 1857 la implantó7. Alemania lo hizo en 1874, México en 1891, Francia en
145 —
112 —
9. Durbach, N. (2000). They Might As Well Brand Us’: Working-Class Resistance to Compulsory
Vaccination in Victorian England. Social History of Medicine, 13(1), 45-62.
1. Yuste, C.A. y Arrizabalaga, J. (2020). La cocinera tóxica. En C.A. Yuste y J. Arrizabalaga, Eso no
estaba en mi libro de Historia de la Medicina (pp. 295-299). Córdoba: Almuzara. 10. Campos, R. (2001). La vacunación antivariólica en Madrid…
$".#*"/%0%&/0.#3&$*/$07&$&4D/130$&404"-1*$"%0%&$0/ų*$504&/53& en casas lujosas y bien situadas como la suya, ni entre familias pudientes
médicos vacunadores de distintas instituciones, alimentados por la suscep- como los Warren. Se apresuró por encontrar una respuesta, mandando ana-
tibilidad y la pretensión de poseer la vacuna de mejor calidad3. lizar el agua potable, los lácteos, el único retrete interior de la casa, su fosa...
En segundo lugar, frente al discurso recurrente a las resistencias de la e incluso las almejas que vendía una anciana en la playa cercana, sin hallar
población a vacunarse, existieron problemas técnicos que frenaron la ex- rastro alguno de Salmonella typhi. Desesperado y viendo que ni los Warren
tensión de la vacunación. Especial interés suscitan las controversias médi- ni ninguna otra familia querrían alquilar su casa el próximo verano, había
cas sobre la trasmisión de la sífilis (sífilis vaccinal) que provocaba la vacu- acudido a Soper por recomendación de unos amigos.
nación brazo a brazo, la conveniencia de utilizar la vacunación animal, la Al principio Soper tampoco logró dar con nada sospechoso. Antes de su
pérdida de la calidad de la linfa y los problemas de conservación y distri- llegada ya se habían examinado cuantos alimentos y lugares él investigara
bución de la misma o la necesidad de revacunar a la población. En tercer y nada parecía indicar que el foco se encontrara en ninguno de ellos. De ahí
113 —
2. Soper, G.A. (1939). The Curious Career of Typhoid Mary. Bulletin of the New York Academy of
5. Faure, O. (1993). Les Français et leur médecine au XIXe siècle. Paris: Belin. Medicine, 15(10): 698-712.
6. Agostoni, C. (2016). Médicos, campañas y vacunas… 3. Bourdain, A. (2001). Typhoid Mary: An Urban Historical. New York: Bloomsbury.
neario de moda de Tuxedo Park. Y, efectivamente, en todos ellos, al poco década de 1970. Sin embargo, esta historia, como han puesto de manifies-
tiempo de llegar esta cocinera, se habían producido casos de fiebres tifoi- to numerosos estudios en las últimas décadas, no se puede reducir a una
deas. Aquella había de ser la pista buena, así que siguió tirando metódica- cuestión de heroicidad científica y de contratiempos externos a la propia
mente del hilo de su itinerario laboral. Al final, la lista compuesta no podía ciencia. La historia de la vacuna contra la viruela es también la historia
resultar más inculpatoria. En 1900, en el pueblo neoyorquino de Mamaro- de las vicisitudes de las instituciones académicas, de los centros de va-
neck había trabajado brevemente para una familia hasta que todos enfer- cunación y de los científicos que trabajaban en ellas, entre otros muchos
maron. De allí se había trasladado a una mansión de Manhattan, donde de protagonistas1. Si cambiamos el foco y abandonamos el gran relato en fa-
nuevo se reproduciría la enfermedad, que en esta ocasión le habría de cos- vor de lo específico, de lo micro, el panorama cambia bastante. Tomaré un
tar la vida a la lavandera del servicio. Tras ello, se fue a trabajar a casa de un ejemplo histórico concreto para ilustrar mi afirmación.
abogado donde siete de sus ocho moradores también enfermaron. Después, A juzgar por los testimonios coetáneos –y por la historiografía– la va-
143 —
114 —
dad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Dr. José Máría Luis Mora.
2. Ramírez Martín, S.M. (2002). La salud del imperio: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.
Aranjuez: Doce Calles.
infantilizada. En cualquier caso, lo cierto es que se están volcando enormes Sin otra salida, Soper dejó que finalmente fuese el Departamento de Sa-
cantidades de recursos económicos públicos –también privados– en la in- lud de la ciudad de Nueva York el que tomara cartas en el asunto. La en-
vestigación de la COVID-19, incluida la vacuna que habrá de permitirnos cargada de llevar el caso, la inspectora médica Sara Josephine Baker, aun
retornar a la «normalidad». Un ejemplo: la Unión Europea ha movilizado siendo consciente de que Mary no había cometido ningún delito, decidió
1.000 millones de euros extra en su programa de investigación e innovación detenerla para poder tomarle, contra su voluntad, muestras de heces y ori-
Horizon 2020 para conseguir la «Respuesta Global al Coronavirus». Por su na, y analizarlas. Mary por su parte seguía insistiendo en su inocencia, aun-
parte, los diferentes Estados también están llevando a cabo fuertes inver- que ya abundaban quienes habían empezado a llamarla «Typhoid Mary»
siones. En España, solo el CSIC ha lanzado recientemente doce proyectos («María tifoidea»). Los análisis demostraron que Mary, pese a su aparente
con la participación de 150 grupos de investigación, relacionados con la lu- salud, era portadora del germen causante de la fiebre tifoidea; y aún hoy día
cha contra la COVID-19. Esta misma institución tiene en marcha tres pro- hay quienes sostienen que ella nunca llegó a enfermar, aunque eso parezca
115 —
en 1796, con cambios tecnológicos en su producción y su aplicación, hasta te en los Estados Unidos referirse como «Typhoid Mary» a las personas pro-
llegar a la última dosis inoculada en algún lugar del planeta a fines de la pagadoras de algo indeseable, sean o no conscientes de ello.
Más allá de ser un espléndido ejemplo histórico de la figura de la perso- El extraño año 2020. Entre el 40 aniversario de la erradicación
na «portadora asintomática» de una infección, la historia de Mary Mellon de la viruela y la busca de la vacuna contra la COVID-19
demuestra los esfuerzos por contrapesar las medidas de salud pública con
las libertades civiles de los pacientes individuales, así como hasta qué punto Ricardo Campos
-"47"3*"#-&4%&$-"4&A&5/*$*%"%:(ę/&30*/ų6:&30/&/-"%&$*4*Ł/%&$0/- Instituto de Historia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid)
finar a perpetuidad a esta cocinera irlandesa entre centenares de personas
igualmente portadoras crónicas de la fiebre tifoidea4. El Convenio Europeo
OOO
de Derechos Humanos (originariamente signado en 1950) sigue contem-
plando como una de las excepciones al «derecho a la libertad y a la seguri-
E
dad» de las personas, «la privación de libertad, conforme a derecho, de una
l pasado 8 de mayo se cumplieron cuarenta años de la declaración
141 —
4. Leavitt, J.W. (1996). Typhoid Mary, Captive to the Public’s Health. Boston: Beacon Press.
la política y los del deseo, estos últimos alimentados por una organización
5. Convenio Europeo de Derechos Humanos (2013). Estrasburgo, Tribunal Europeo de los Dere-
chos Humanos (Consejo de Europa). económica y social que busca la quimera de lo inmediato en una sociedad
mostrado la eficacia de la vacuna [oral] tanto en medio urbano como rural El seguimiento de contactos como estrategia de control de
y la capacidad de conseguir altas tasas de cobertura a costes asumibles para las enfermedades venéreas: lecciones de nuestro pasado
la población».
Esta información, según la consejera, cambia radicalmente el modo co- Ramón Castejón Bolea
mo las autoridades deben afrontar en adelante el control del cólera, pues Universidad Miguel Hernández de Elche. Instituto Interuniversitario López Piñero
plantea que una estrategia que uniera la cobertura nacional con vacuna oral,
con el suministro de agua potable, saneamiento e intervenciones higiénicas
OOO
puntuales, eliminaría el cólera de Haití en el plazo de tres a cinco años con
un coste aproximado de 66 millones de dólares. A finales de octubre de 2016
E
la OPS/OMS anunció su apoyo a una campaña de vacunación contra el có-
n salud pública, una de las principales actividades de vigilancia epi-
1. Armstrong, D. (1983). Political Anatomy of the Body: Medical Knowledge in Britain in the Twen-
140 —
117 —
tieth Century. Cambridge: Cambridge University Press.
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" 2. Ministerio de Sanidad. Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación (13 de mayo
Catedrático jubilado de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada. de 2020). Guía para la identificación y seguimiento de contactos de casos de COVID-19.
)ϡϪϞϟϙϛϞϡϩϨϡϬϚϨϟϧϨϛϠϨϩϬϩϨϚϗϨϟљϛϨϬϚ Una vez que el desarrollo de la virología y la biología molecular ha per-
mitido conseguir técnicas más rápidas y abundantes de generación de va-
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o enfermedades vené-
cunas, la industria propone al mundo inmunizaciones masivas. No podrá
reas –como fueron llamadas desde el siglo XVI hasta la segunda mitad
extrañar, por poner un ejemplo, que los patrocinadores de la bien construi-
del siglo XX– constituyen un grupo de enfermedades cuya denominación
da página de Historia de las Vacunas del College of Physicians de Filadelfia,
viene definida por su vía de transmisión más frecuente: la vía sexual. Esta
a la que a su vez remite la OMS, sean dos importantes compañías farma-
característica hizo que de modo general fueran fuertemente connotadas
céuticas, GlaxoSmithKline y Merck Sharp & Dohme Corp., junto con la Bill &
desde el punto de vista moral y percibidas muy a menudo como resulta-
Melinda Gates Foundation, como la cuarta pata del taburete en que se apoya
do de la transgresión de una norma sexual, asociadas a conductas sexua-
la investigación biomédica hoy: junto a la troika industria-gobierno-acade-
les anormales y, en consecuencia, estigmatizadas. A estas connotaciones
mia, las grandes fundaciones benéficas.
se añade una construcción epidemiológica con una marcada desigualdad
139 —
118 —
4. Castejón Bolea, R. (2001). Las enfermedades venéreas: moral y sexualidad en la medicina social
española. En J. Atenza Fernández y J. Martínez Pérez (Coords.), El Centro Secundario de Higiene
Rural de Talavera de la Reina y la Sanidad española de su tiempo (pp. 149-171). Toledo: Junta de Co- 9. Ivers, L.C. (2017). Eliminating cholera transmission in Haiti. The New England Journal of
munidades de Castilla-La Mancha. Medicine, 376(2), 101-103.
Hablemos algo ahora de la dimensión «negocio». Rassmussen ha argüi- Hay que recordar que, ya en los años treinta, había emergido un nuevo
do con agudeza acerca del cambio en la «economía moral» de la investi- actor en el modelo epidemiológico, la prostituta amateur –una construcción
gación biomédica que supuso la convergencia de la industria farmacéutica 26&3&ų&+"-""/4*&%"%40$*"-26&-""1"3*$*Ł/%&-"4.6+&3&44&96"-.&/5&
con la universidad en el mundo norteamericano de entreguerras6. Creo que activas estaba generando en la sociedad– que se consideraba más impor-
la creación de las puertas giratorias se puede retrotraer a finales del siglo tante desde el punto de vista de la transmisión de la enfermedad que las
XIX en Alemania, donde los casos de Emil von Behring y de Paul Ehrlich re- prostitutas incluidas en el sistema reglamentarista. En este contexto, apa-
sultan significativos, sin olvidar el precedente del químico Liebig y su em- recieron nuevas percepciones sobre las rutas de transmisión de las enfer-
presa de complementos alimenticios7. Resulta significativo y paradójico que medades. En lugar de difundirse desde el foco de infección de una manera
Röntgen afirmara que no patentaba su descubrimiento, los rayos X, como que podíamos llamar radial, se transmiten a través de una cadena de con-
correspondía a la tradición académica alemana mientras que sus contem- tactos. El nuevo modelo de transmisión de la cadena dio paso a nuevas for-
119 —
de la nueva medicina». Dynamis, 27, 33-44.
8. Puerto Sarmiento, J. (2012). Los Laboratorios IBYS. Una excepción científica e industrial en 5. Davidson, R. (1996). ‘Searching for Mary Glasgow’: contact tracing for sexually transmitted
durante la Dictadura franquista. Estudos do século XX, 12, 253-269. diseases in twentieth century Scotland. Social History of Medicine, 9(2), 195-214.
que han sido contagiadas». Igualmente, por primera vez todos los médicos en términos de Salud Pública la viruela no era una diana evidente, o por lo
que atendieran enfermos venéreos quedaban obligados a informarse de las menos no presionaba en términos poblacionales; había que reparar la sen-
fuentes de contagio y transmitir a las autoridades sanitarias las noticias sación de fracaso que había dejado la irresuelta erradicación del paludismo.
que quisieran comunicar los enfermos, salvaguardando el secreto médico y Cien años después de la primera vacuna de laboratorio, en 1974, la OMS
la privacidad del paciente. lanzó su Programa Ampliado de Vacunación con el objetivo de conseguir
Poco antes de la Guerra Civil, el decreto abolicionista republicano de la inmunización de todos los niños contra seis enfermedades: TBC, polio,
1935 supuso el inicio de la ruptura de las políticas antivenéreas centradas difteria, tétanos, tosferina y sarampión, que es considerada en las páginas
en la prostitución y su regulación. Tras la Guerra Civil y la instauración del iniciales del capítulo 3 de este libro como prueba de que «las vacunas se ha-
régimen franquista, se impuso de nuevo el reglamentarismo, y en mayo de bían convertido en una de las principales armas para controlar» las enfer-
1941 se estableció la primera regulación legal propiamente franquista de la medades infecciosas. Hoy estamos atentos en la prensa diaria a los proble-
137 —
283(1822).
didas penales en caso de contagio a una tercera persona. Aunque no se
hacía ninguna referencia al seguimiento de contactos de los enfermos, ni 5. Berendsen, M.L., Smits, J., Netea M.G. y van der Ven, A. (2016). Non-specific effects of vaccines
and stunting: Timing may be essential. EBiomedicine, 8, 341-348.
etiología única universal, sucesivamente las teorías del terreno, la epidemio- a su vigilancia, el Reglamento de 1945 para la lucha contra las enfermeda-
logía de base estadística y una visión sociocultural de la determinación de la des infecciosas ya regulaba el seguimiento y la vigilancia de los contactos
enfermedad y de la muerte que desembocó en la gestación de las importantes familiares de los infectados, así como su posible aislamiento6, asumiendo
campañas sanitarias médico-sociales de la primera mitad del siglo XX. Para el el nuevo modelo epidemiológico.
tiempo de la II Guerra Mundial, las administraciones sanitarias en los países A pesar de la legislación existente, en la práctica el seguimiento de con-
desarrollados habían asumido ambos aspectos y en la posguerra, tras la lle- tactos apenas se llevaba a cabo, tal y como observó el norteamericano Frank
gada de antibióticos e insecticidas clorados, era común la conciencia de que, W. Reynolds, del Servicio de Enfermedades Venéreas de la Organización
como escribió el premio Nobel de Medicina de 1960, Frank Macfarlane Burnet: Mundial de la Salud, quien viajó a España en 1951 a fin de valorar la puesta
«la primera mitad del siglo XX marca el final de una de las más importantes en marcha de un proyecto de asistencia técnica para el control de las enfer-
«revoluciones sociales» de la historia: la virtual eliminación de las enferme- medades venéreas. El informe insistía en la ausencia de facilidades para la
121 —
7. Reynolds, F.W. (1951). A Brief Enquiry into the Organization and Functioning of Venereal Disease
Control Services in Spain. October 1951. Archives of the WHO, WHO 2_DC-VD 2-8.
2. Burnet, F.M. (1962). Natural history of infectious disease. Cambridge: University Press, p. IX. 8. Guereña, J.-L. (2003). La prostitución en la España contemporánea. Madrid: Marcial Pons.
vestigación de primo-infecciones compatible con el secreto profesional, y tez, que no admite demoras, ni trámites ni dudas, en el que nos venimos
se publicaron unas normas de investigación de fuentes de contagio, varia- socializando al menos desde la Ilustración y al que los nuevos hábitos de
bles según afectara a grandes o pequeñas poblaciones. comunicación aportados por la industria microelectrónica de nuestros días
En Madrid y Barcelona, se planteó la creación de nuevos servicios dedi- nos empujan de manera creciente.
cados a la investigación de fuentes de contagio. En Madrid, se puso en mar- En este momento quiero dejar clara la posición desde la que hablo: plan-
cha este servicio en 1959 con los 352 partes de infecciones venéreas proce- tear la erradicación de las enfermedades como objetivo estratégico no solo
dentes de la Misión Militar Americana, probablemente como respuesta a la es una aberración biológica sino un fin equivocado e injusto. Esto no quiere
presión de las autoridades de aquel país. En Barcelona, también se creó un decir que no aprecie el valor de las inmunizaciones profilácticas, sino que
dispensario-equipo para la investigación de contactos de sífilis. En el año estoy en contra de la focalización de la actividad sanitaria en ellas.
1960 se obtuvieron datos unificados y homogéneos de la red de dispensa- En la urgencia de la «medicina de panacea», como oí en alguna reunión
135 —
pra, Dermatosis y Enfermedades Venéreas durante el año de 1959. Madrid: Gráficas González.
sistida por importantes segmentos de la profesión médica, quienes opusieron
10. Morabia, A. y Zang, F.F. (2004). History of medical screening: from concepts to action. Postgraduate a la [compleja] simplicidad técnica de la microbiología como sustento de una
Medical Journal, 80, 463-469.
Vacunas y panacea. A propósito de la erradicación de las generalizada. Los nuevos Centros de Enfermedades de Transmisión Sexual,
enfermedades infecciosas que se pusieron en marcha a partir de los años 80, lo incorporaron como
una actividad habitual, pero descargando sobre los pacientes la responsabi-
45&#"/0%3Ĩ(6&;$"Ļ" lidad de persuadir a los propios contactos sexuales para que acudieran a los
Universidad de Granada centros11. Las connotaciones morales y el estigma asociado a estas enferme-
dades han condicionado el impacto de esta medida de seguimiento de con-
tactos en el control de las ETS. Igualmente, la descoordinación sanitaria ha
OOO
dificultado su eficacia. Otros factores culturales han jugado probablemente
un papel también relevante en esta trayectoria nacional.
a erradicación y el control de las enfermedades infecciosas es el título del
123 —
1. Esta nota es un extracto de mi presentación del libro La erradicación y el control de las enfer-
medades infecciosas coordinado por María Isabel Porras Gallo, María José Báguena Cervellera,
Mariano Ayarzagúena Sanz y Noelia María Martín Espinosa (Madrid: Libros de la Catarata, 2016),
leída el 5 de junio de 2017 en Valencia. 11. Entrevista a Ildefonso Hernández Aguado (Alicante, 25 de octubre, 2013).
A vueltas con las encuestas sobre seroprevalencia: En 1981, un estudio de George Bornside sobre las estadísticas de la cam-
cuándo, cómo y por qué se iniciaron paña de vacunación realizada en Alcira comprobó su eficacia en el 80.9% de
los vacunados y en el 92.5% de los revacunados, mientras murieron el 51.8%
"3Ĩ"4"#&-033"4"--0 de los no vacunados8.
Universidad de Castilla-La Mancha Para controlar el cólera se pusieron en marcha medidas ya utilizadas en
pandemias anteriores, como los cordones sanitarios y las cuarentenas, se
"3Ĩ"04ę ć(6&/"
&37&--&3"
estimuló la investigación científica, que logró la identificación del germen
Universidad de Valencia. Instituto Interuniversitario López Piñero
causal y el desarrollo de una vacuna, las autoridades ocultaron la aparición
Rosa Ballester Añón de la enfermedad para evitar el colapso de la economía y no alarmar a la
Universidad Miguel Hernández de Elche población, que vivía con miedo la llegada del cólera desde los países vecinos.
133 —
8. Bornside, G.H. (1981). Jaime Ferrán and preventive inoculation against cholera. Bulletin of
History of Medicine, 55, 516-532.
la prohibición de que nadie, fuera de Ferrán, pudiera vacunar. Ante esta si- El objetivo, desde sus inicios, de las encuestas de seroprevalencia, que
tuación, Ferrán regresó a Tortosa. Había realizado unas 30.000 inoculacio- constituyen uno de los tipos de encuestas seroepidemiológicas, y que se
nes, con tan solo 54 vacunados fallecidos5. realizan sobre una muestra de población, es determinar el nivel y distribu-
Numerosas comisiones nacionales y extranjeras acudieron a Valencia ción de la inmunidad inducida por infección natural de determinados agen-
para estudiar la aplicación de la vacuna. La Diputación de Zaragoza encargó tes infecciosos o, en su caso, por haberse vacunado frente a los mismos.
a Santiago Ramón y Cajal, por entonces catedrático de Anatomía en Valen- Como ejemplo histórico representativo, vamos a acercarnos, de forma
cia, que informara sobre el valor profiláctico del procedimiento de Ferrán. monográfica, al uso que se hizo de las encuestas de seroprevalencia a me-
Cajal afirmó que era una vacuna peligrosa al contener gérmenes vivos. Una diados del siglo pasado, en una enfermedad emblemática: la poliomielitis.
comisión francesa presidida por Paul Brouardel y que llevaba una carta de Sin embargo, hay que tener en cuenta que el punto de partida de las re-
presentación de Louis Pasteur, concluyó que Ferrán anteponía sus intereses acciones serológicas como instrumento diagnóstico por su capacidad para
125 —
132 —
Valencia: R. Ortega.
obra sobre la historia de la poliomielitis, revolucionaron los conocimientos
7. Ehrlich, P. Carta al abogado barcelonés Juan Sol y Ortega escrita en Frankfurt entre 1900 y 1915. y la práctica epidemiológica a mediados de los años cuarenta del siglo XX,
Conservada en el Museu-Fundació d’Història de la Medicina de Catalunya.
de tal modo que a partir de entonces pudo hablarse con propiedad de una ya había casos en la capital3. Un mes después la situación era tan grave que
«ciencia de la epidemiología sérica»1. Uno de los capítulos de la monogra- las autoridades, aconsejadas por Gimeno, llamaron a Ferrán para que apli-
fía, Serological surveys and antibody patterns2, está consagrado a estudiar, de cara su vacuna en la ciudad de Valencia y en los pueblos acometidos por la
forma exhaustiva, el recorrido de los estudios propios y ajenos, serológicos epidemia. Entre los primeros vacunados figuraron profesores de la Facultad
y de otro tipo, tanto los puramente experimentales como los aplicados, en de Medicina y alrededor de doscientos médicos.
diferentes contextos geográficos desde los años 30, en el tema de la lla- La polémica sobre la utilidad de la vacuna estalló muy pronto. Los fe-
mada popularmente parálisis infantil. Para Paul, un elemento crucial de la rranistas, encabezados por Gimeno, defendían su eficacia, mientras sus de-
transformación operada fue la puesta a punto del test de detección de anti- tractores argumentaban que sus estadísticas no siempre eran fiables y que
cuerpos neutralizantes en las muestras humanas de sangre, sirviéndose de el líquido inoculado no producía un cólera atenuado, sino que aumentaba la
ratones, en vez de monos, puesto a punto por Charles Armstrong en 1939, receptibilidad ante el vibrión y, por tanto, el número de contagiados. La polé-
3. Actas de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de Valencia del año 1885. Sesión del 15 de abril. Ar-
126 —
131 —
chivo Municipal de Valencia.
1. Paul, J. R. (1971). A History of Poliomyelitis, New Haven, London: Yale University Press, p. 368.
4. Ferrán, J. (1885). Sur l’action pathogène et prophylactique du bacillus virgule, lettre de M. Fe-
2. Paul, J. R. (1971). A History of Poliomyelitis…, pp. 357-368. rrán, séance du 13 avril 1885. Comptes Rendus des séances de l’Académie de sciences, 100, 959-962.
Jaime Ferrán ejercía como médico en Tortosa cuando Koch dio a conocer Unidos desencadenaron crisis epidémicas desde finales del siglo XIX, al ha-
sus estudios sobre el cólera en 1884. Seguía puntualmente los trabajos de berse perdido la inmunidad natural por falta de contactos tempranos con el
Louis Pasteur y en el pequeño laboratorio habilitado en su domicilio torto- virus. Poco a poco, de norte a sur y paralelamente a las mejoras sanitarias
sino preparó unas vacunas contra el carbunco y contra el mal rojo del cer- efectuadas, se fue visibilizando el patrón epidémico de la poliomielitis3.
do, a partir de las técnicas desarrolladas por el microbiólogo francés. Como Las grandes potencialidades de las encuestas serológicas convencieron
método de obtención de la profilaxis del cólera, propuso el mismo que había a Anthony M. Payne, a la sazón secretario de la Comisión de Expertos de la
utilizado Pasteur para la prevención del cólera de las gallinas: la inoculación Poliomielitis y miembro de la División de Enfermedades transmisibles de la
de un filtrado de la sangre de los coléricos, de virulencia atenuada y gradua- Organización Mundial de la Salud, que era clave su inclusión en el programa
ble según se necesitara. Ese mismo año la epidemia había llegado a Europa y de lucha contra la poliomielitis de la Organización Mundial de la Salud, al
el Ayuntamiento de Barcelona nombró una comisión para que estudiara en igual que frente a otras enfermedades infecciosas, como las enfermedades
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España. Asclepio, 61(1), 55-80.
2. Carreras et al. (1884-85). Informe sobre el micro-organismo colerígeno de Ferrán. Crónica Mé- 4. Payne, A.M. (1955). Poliomyelitis as a world problem. Poliomyelitis. Papers and discussions pre-
dica, 8, 468-472; 493-503 y 526-533. sented at the Third International Poliomyelitis Conference (pp. 391-400). Philadelphia: Lippincoat.
minación de la circulación de los agentes infecciosos en la comunidad. Este A la búsqueda de soluciones en tiempos de pandemia.
tipo de acercamientos, por tanto, fue crucial no solo para mejorar el conoci- La vacuna contra el cólera de Jaime Ferrán
miento sobre los virus de la polio, sino también sobre los de cualquier otro ti-
po de enfermedades. La instauración sistemática de los test serológicos sería "3Ĩ"04ę ć(6&/"
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clave para efectuar un mejor diagnóstico individual y colectivo de cualquiera Universidad de Valencia. Instituto Interuniversitario López Piñero
de las enfermedades infecciosas5, aunque se insistía en subrayar su valor para
las de origen vírico6 y en la necesidad de estandarizar los test7.
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a aparición de una enfermedad infecciosa de causa desconocida que
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7. Payne, A. M. (1958). Standardization of neutralization tests for poliomyelitis antibodies. H.C.A. 1. Báguena, M.J. (2019). Jaime Ferrán y la vacunación anticolérica. En A. Carrascosa y M.J. Bá-
Lassen (Ed.) Vth Symposium of the European Association against Poliomyelitis, Madrid, 28-30 Sep- guena (Eds.), El desarrollo de la Microbiología en España. Volumen I (pp. 105-126). Madrid: Fun-
tember 1958, Bruselas: EAP. dación Ramón Areces.