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Evaluacion El Si de Las Niñas

El documento resume la obra de teatro El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín. La obra trata sobre una joven llamada Doña Francisca cuyos padres han concertado su matrimonio con Don Diego sin su consentimiento. Sin embargo, Doña Francisca ama en secreto a otro hombre llamado Don Carlos. Tras varios enredos y malentendidos, al final Don Diego decide que Doña Francisca debe casarse con la persona a quien ama, Don Carlos, y no con quien sus padres habían elegido.

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Evaluacion El Si de Las Niñas

El documento resume la obra de teatro El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín. La obra trata sobre una joven llamada Doña Francisca cuyos padres han concertado su matrimonio con Don Diego sin su consentimiento. Sin embargo, Doña Francisca ama en secreto a otro hombre llamado Don Carlos. Tras varios enredos y malentendidos, al final Don Diego decide que Doña Francisca debe casarse con la persona a quien ama, Don Carlos, y no con quien sus padres habían elegido.

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INTRODUCCIÓN

Leandro FERNÁNDEZ de MORATÍN, siguiendo una antigua costumbre que


era la de someter al juicio de sus amigos las obras que escribía, les leerá por
primera vez El sí de las niñas el 12 de julio de 1801, y parece que gustó según
anota en su Diario. Vuelve a leerla en diciembre de 1803 y en octubre de 1804, en
esta ocasión ante el mismo Godoy, a quien le dedica la primera edición, en 1805.
En este mismo año, en noviembre, comienza los preparativos para el estreno por la
compañía del Teatro de la Cruz, que tendrá lugar el 24 de enero de 1806. El sí de
las niñas obtuvo un clamoroso éxito el primer día, a pesar de la trama que los
enemigos del dramaturgo tenían preparada para hacerla fracasar, según relata
PÉREZ GALDOS en el “Episodio Nacional” La Corte de Carlos IV. El sí de las
niñas se mantuvo 26 días seguido en cartel, y se retiró debido a la finalización de la
temporada teatral al llegar la cuaresma. Paralelamente al estreno en Madrid, fue
representada por la nobleza de Zaragoza en una casa particular, con gran aplauso.
Aún así, los enemigos de MORATÍN no tardaron en difundir la noticia de que la
comedia era un plagio, diciendo que MORATÍN había tomado su comedia de una
pieza francesa L´oui des conventes. Así mismo, se mencionó El contrato anulado,
La escuela de las mujeres, Entre bobas anda el juego, La discreta enamorada,
Marta la piadosa, La escuela de las madres. Estas acusaciones junto a las
constantes denuncias a la Inquisición, que acabará por prohibir la obra a la llegada
de Fernando VII, serán uno de los motivos por los que MORATÍN abandonará
definitivamente su labor como dramaturgo original.

Por otra parte, RUIZ de MORCUENDE, apoyándose en un trabajo de


patricio de la ESCOSURA, trató de afirmar que la fuente de esta comedia era
autobiográfica: MORATÍN enamorado de Paquita Muñoz, convirtió sus
experiencias amorosas en trasunto literario, opinión desterrada por críticos como
ENTRAMBASAGUAS, ANDIOC o LÁZARO CARRETER. Lo que debió suceder,
fue que al elegir el modelo, en la mente de MORATÍN debieron de mezclarse sus
preocupaciones personales, sus experiencias vitales y literarias, la situación de la
sociedad del momento, su ideología, etc.
El sí de las niñas, además de ser la mejor obra de MORATÍN y suponer la
plenitud del teatro neoclásico español, posee una gran importancia en la historia de
la dramaturgia española, porque rebasa su época y se mantiene como modelo
estructural de la comedia a lo largo de todo el siglo XIX.

El sí de las niñas, lleva implícita la modernidad, al anticiparse con su


realismo a obras posteriores. MORATÍN toma de la realidad algunos caracteres,
aunque no todos son todos del mismo tipo; mientras que don Diego y doña Irene
imitan modelos individuales, otros son modelos observados día a día, como el de
Rita.

El realismo se refleja en el ambiente español en que se halla la comedia


como se puede apreciar por las descripciones y detalles, aunando así tradición y
originalidad.
EL SI DE LAS NIÑAS
AUTOR
Autor: Leandro Fernández de Moratín.
Nacionalidad: Nació en Madrid en el año 1760.

GÉNERO LITERARIO:
Teatro, comedia neoclásica.

BIOGRAFIA DEL AUTOR


Nació en Madrid en 1760, de noble familia asturiana. Su padre era el poeta,
dramaturgo y abogado Nicolás Fernández de Moratín y su madre Isidora Cabo
Conde. Se crio en un ambiente donde eran frecuentes las discusiones literarias,
pues su padre Nicolás fue un hombre dedicado a las letras. A los cuatro años,
enfermó de viruela, lo que afectó su carácter, volviéndolo tí[Link]ó sus
estudios universitarios en la Universidad de Valladolid.

A los diecinueve años, en 1779, ya había


conseguido el accésit de poesía al concurso
público convocado por la Academia. En 1782
ganaría el segundo premio con su Lección
poética. En 1787, y gracias a la amistad de
Jovellanos, emprende un viaje a París en calidad
de secretario del conde de Cabarrús, entonces
encargado de una misión a París. La experiencia
fue muy provechosa para el joven escritor. Vuelto
a Madrid, obtiene su primer gran éxito con la
publicación de la sátira La derrota de los
pedantes. El Conde de Floridablanca le hace
entonces la merced de un beneficio de trescientos
ducados, y Moratín se ordena de primera tonsura,
requisito indispensable para poder disfrutar del
beneficio. A poco de llegar Godoy al poder logró la protección del favorito, que le
ayudó a estrenar sus comedias y aumentó sus ingresos con otras sinecuras
eclesiásticas.

Durante cinco años viajó por Europa, regresando a Madrid en 1797 para ocupar el
cargo de secretario de Interpretación de Lenguas, que le permitió vivir sin apuros
económicos.

En 1808, a la caída de Godoy, tomó partido por los franceses y llegó a ser
nombrado bibliotecario mayor de la Real Biblioteca por el rey José Bonaparte. A
partir de entonces fue tachado de «afrancesado», por lo que hubo de refugiarse en
Valencia, Peñíscola y Barcelona al producirse el cambio político.

Leandro Fernández de Moratín fue un hombre de teatro en el sentido amplio de la


palabra. A su condición de autor teatral hay que añadirle otros aspectos menos
conocidos, pero que fueron tan importantes para él como éste y le ocuparon a
veces más tiempo, esfuerzo y dedicación que sus propias obras. Fue Moratín uno
de los fundadores de la historiografía teatral española. Sus Orígenes del teatro
español, obra que dejó inédita y que fue publicada en 1830-1831 por la Real
Academia de la Historia, es uno de los primeros estudios serios y documentados
del teatro español anterior a Lope de Vega. Es también de gran interés el
«Prólogo» a la edición parisina de sus obras en 1825, en donde resume, desde
una perspectiva clasicista la historia del teatro español del siglo XVIII. Moratín fue
también un activo impulsor de la reforma teatral de su tiempo. Relacionado con los
círculos del poder que estaban interesados en esta reforma y heredero de las ideas
de su padre, no dejó de promover una renovación de toda la estructura teatral
vigente en la España de su época. La comedia nueva es uno de los hitos de esta
campaña de reforma emprendida por los intelectuales que se movían alrededor del
gobierno desde mediados del siglo cuando proponían reformas Ignacio de Luzán,
Agustín de Montiano y Luyando, Blas Nasarre y Luis José Velázquez. Murió en
París en junio del año 1828
PRODUCCIÓN LITERARIA DEL AUTOR

 La comedia nueva1802
 El baron 1803
 La derrota de los pedantes (1789)

Teatro
 El viejo y la niña
 La mojigata
 El sí de las niñas

Sonetos
 A Flerida, poetisa (Basta Cupido ya, que a la divina)
 A la capilla del Pilar de Zaragoza (Estos que levantó de mármol duro)
 Julio Bruto (Suena confuso y mísero lamento)
 La despedida (Nací de honesta madre: diome el Cielo)
 La noche de Montiel (¿Adónde, adónde está, dice el Infante)
 Por nada, como ves (Siete duros al mes de peluquero)
 Rodrigo (Cesa en la octava noche el ronco estruendo)
 Sabia Polimnia (Sabia Polimnia en razonar sonoro)

Poesías
 Elegía a las musas (Esta corona adorno de mi frente,)

Traducciones
 Hamlet: Vida de William Shakespeare
 El Médico a [Link] de Molière

ARGUMENTO
ACTO 1
Este primer acto trata de que Don Diego, de acuerdo
con Doña Irene (madre de Doña Francisca) han
concertado el matrimonio de Don Diego con Doña
Francisca, sin consultar para nada la voluntad de la niña, a quien la madre arranca
el “sí” de un modo violento sabiendo que la niña siempre la obedece por encima de
todo. Pero Doña Irene está enamorada del sobrino de Don Diego, al que conoce
por Don Félix, llamado realmente Don Carlos, sin saber esto Doña Francisca.

En este acto se observa que ha servido al autor para plantear el enredo: Doña
Paquita ama a otro hombre, un tal Don Félix, que le va a salvar del matrimonio con
Don Diego. Con este pequeño relato de cómo está la situación, comienza a
palparse la intriga y la emoción que caracteriza este acto.

ACTO 2
Doña Francisca se encuentra nerviosa y presionada por su madre, en una
conversación en la que aparece Don Diego preguntando por el amor de la pareja
queriendo saber si el amor era verdadero y si la relación llevaba buen camino, pero
Doña Irene no le deja contestar y prácticamente le obliga a responder que todo va
bien, sin tener en cuenta los sentimientos de su hija. Más tarde Don Carlos le
declara su más sincero amor y se dirigen rápidamente a cenar.

En la cena, Simón (criado de Don Diego) se encuentra a Don Carlos y a


Calamocha (criado de éste) preguntándoles que qué hacían en el mismo hostal.

Después tras hablar el tío y el sobrino, Carlos se ve obligado a marchar a Zaragoza


o a pasar la noche fuera de la ciudad. Todo esto origina el enfado de Doña
Francisca quien acude al cuarto de Don Carlos y ve que no está.

Este final triste y preocupante contrasta vivamente con el esperanzador y alegre


del Acto I y consigue dejar en suspenso la atención del espectador que ve
deshechas las posibilidades de que se reúnan los amantes.

ACTO 3
Doña Francisca se muestra resuelta al no ceder ni a ruegos ni a amenazas cuando
llegue el momento de pronunciar el “si” definitivo; pero los dos enamorados se
encuentran perdidos al enterarse Don Carlos de que su rival es Don Diego, su tío y
bienhechor. La amorosa pareja renuncia a su felicidad, resignándose a su triste
suerte; pero Don Diego, enterado del sacrificio que se habían impuesto, desiste de
sus propósitos y convence a Doña Irene de que debe casar a su hija con Don
Carlos, no sin que la testaruda señora proteste de que la muchacha sea capaz de
querer a otro hombre que no sea designado por ella.

Así termina el acto III y la obra entera. El acto está montado en torno a la figura de
Don Diego que pasa de ser amante correspondido a burlado, y posteriormente a
ser juez y abogado de los jóvenes y de la sociedad en general. Final edificante, con
arrodillamientos, lágrimas y perdón, que deja un sabor melancólico por la
abnegada renuncia de Don Diego, que a costa de sacrificarse personalmente
permite la felicidad de la pareja

PERSONAJES
Personajes principales
 Don Diego: es el personaje que
desencadena la acción. Se le puede
considerar el verdadero protagonista
de la obra es quien quiere a Doña
Paquita, joven con quien quiere
casarse. Es robusto y ronda los
sesenta años
 Doña Irene: madre de Doña Paquita, ha tenido ya veintidós hijos y esta es la
última que le queda; es una buena mujer y representa un personaje autoritario
que refleja la autoridad de los padres en esa época
 Paquita: es la hija de Doña Irene y es la mujer con quien Don Diego se quiere
casar; tiene dieciséis años y es una muchacha y muy mona coqueta que se ha
pasado un buen tiempo conviviendo con las monjas en un convento, es
obligada a casarse con un hombre mayor que ella en contra de su voluntad.
Ella verdaderamente ama a Carlos con quien finalmente se casa.
 Don Carlos: es el sobrino de Don Diego. Es un joven apasionado y valiente
prometido de doña Paquita. Es militar, hombre de talento, instruido, pues
enseña matemáticas
Personajes secundarios:
 Rita: es la criada de Doña Irene; es muy bribona
 Simón: es el criado de Don Diego, es hombre de bien y de gran fidelidad con su
señor
 Calamocha: es el criado de Carlos es un charlatán y metomentodo

RESUMEN DE CADA ACTO DE LA OBRA


El sí de las niñas transcurre en una sala con varias puertas de una posada en Alcalá de
Henares. La acción empieza a las siete de la tarde y acaba a las cinco de la mañana
siguiente.

La escena primera muestra a Don Diego


y a su sirviente, Simón, solos y hablando
con preocupación del retraso de Doña
Irene y Doña Francisca. Don Diego le
cuenta a Simón que desea casarse con
Doña Francisca, por su belleza, virtudes
y recogimiento, y que el matrimonio ya
está concertado con Doña Irene, su
madre. La hija estudiaba interna en un
colegio de monjas de Guadalajara y
Doña Irene' había ido a recogerla para llevarla a Alcalá, donde se hallaba Don Diego, con el
fin de pasar un tiempo con él para que se conocieran antes de realizar dicho matrimonio.
Simón le comenta a su amo el reparo de la diferencia de edad entre ambos y que creía que
la boda se concertaría entre Doña Francisca y Don Carlos, el apuesto sobrino de Don Diego.
Éste le saca de su error y confiesa a Simón que está enfadado con su sobrino, Don Carlos,
por sus múltiples amoríos y por mentirle en la correspondencia.

En la escena segunda tiene lugar el encuentro de Don Diego, Doña Irene y Doña Francisca.
Durante la tercera escena habla Doña Irene de múltiples familiares de alta alcurnia. Doña
Francisca se retira y en la escena cuarta hablan Doña Irene y Don Diego sobre la muchacha.
Don Diego quiere que Doña Francisquita le exprese personalmente lo que siente por él, sin
la intermediación de su madre, pero ésta trata de disuadirle diciéndole que Doña Francisca
no cesa de expresarle todo el cariño que siente por el anciano y de cómo prefiere un
marido experimentado y de edad madura, pues los matrimonios jóvenes no tienen la
experiencia ni la virtud necesaria para criar a los hijos, poniendo como ejemplo los tres
matrimonios y veintidós hijos que había tenido ella, de los cuáles sólo sobrevivió Doña
Francisca. De repente, Doña Irene llama a su criada, Rita y ésta acude.

Luego Rita se encuentra con Calamocha, el criado de Don Carlos. Ambos ya se conocen.
Calamocha cuenta a Rita que nada más recibir la carta de Doña Francisca en la que ésta
contaba a Don Félix (en realidad Don Carlos) que su madre la quería casar con un anciano
en Madrid, su amo partió con él desde Zaragoza hacia Alcalá para impedir esa unión y
declarar sus intenciones a Doña Francisca y Doña Irene. Luego, Doña Francisca está
enamorada de Don Félix, el cuál es en realidad, Don Carlos, el sobrino de Don Diego.
Calamocha informa a Rita de que su señor, Don Carlos, se encuentra también alojado en
esa posada. Destaca la familiaridad de trato entre Rita y Calamocha. En la escena novena
Rita habla con Doña Paquita y en ese diálogo sabemos cómo ésta se veía a hurtadillas con
Don Carlos (ella cree que se llama Don Félix) mientras estaba en el convento en Zaragoza.
Paquita está inquieta y deseosa por ver a Don Félix (Don Carlos).

Comienza el segundo acto con una declaración de Doña Paquita de que a pesar de su
juventud y de que su madre la llame simple y niña, ella ya sabe lo que es el amor y las
lágrimas que cuesta. Después Doña Irene trata de seguir convenciendo a su hija de la
suerte que ha tenido en que un caballero con una fortuna como la de Don Diego se fije en
ella. También le comenta que ya sabe por qué no acoge bien Francisquita la idea de
casarse con Don Diego: Doña Irene cree que su hija se quiere quedar en el convento como
religiosa porque las monjas, cosa que Doña Paquita niega, diciendo que se quedará
siempre con su madre. En la siguiente escena hablan Don Diego y Doña Irene. Doña
Francisca está presente pero apenas interviene o calla. El caballero empieza a sospechar
que la niña no le tiene el cariño que él espera y se lo expone a su madre, pero ésta le
asegura que sí. Don Diego le dice a Doña Francisca que su cariño es sincero y que desearía
la misma sinceridad para con él. Doña Irene acaba impidiendo que la niña declare que no
desea casarse con el caballero, chantajeándole con el cariño materno-filial.

En la escena séptima del acto segundo y tras una advertencia de Rita, el militar Don Carlos
y Doña Francisca se encuentran, adquiriendo tintes la comedia de drama romántico. Los
amantes se vuelven a declarar su mutuo amor y Don Carlos dice, ante el llanto de la
muchacha, que la va a defender ante todo el mundo. Don Carlos se queda con Calamocha
y Rita, y ve aparecer a Simón, extrañados de su presencia. Al salir Don Diego de su cuarto,
Don Carlos se turba y se aparta. Don Diego le descubre y le pregunta qué hace en la
posada. Don Carlos no le dice la verdad. Don Diego le dice que tiene que volver con su
ejército a Zaragoza inmediatamente ya que no puede desatender sus obligaciones de
mando militar y le echa de la posada ordenándole que no pase la noche bajo ese techo. Se
despiden tío y sobrino. Cuando Rita le cuenta a Doña Francisca que Don Félix y su criado se
han ido, la muchacha se siente engañada por el teniente y llora desconsolada.
De noche, Don Diego no puede dormir y sale a la sala de la posada donde se encuentra
durmiendo Simón. Éste se despierta y ambos oyen una serenata de amor. Alguien ha tirado
a Doña Francisca una carta, pero quien la coge es Simón y se la entrega a su amo, que ya
sospecha que es de un amante de Doña Paquita, por lo que se siente herido y celoso. Sale
Rita a buscar el papel que el amante callejero ha tirado a Doña Paquita pero halla a Simón
y disimula. Rita le comunica a Doña Francisca que no ha podido hacerse con la carta y la
muchacha vuelve a entristecerse, creyendo que Don Félix (Don Carlos) la ha abandonado.

Posteriormente Don Diego y Doña Paquita se encuentran en la salita. Don Diego, sabedor
de que otro la pretende, le comenta a la muchacha que la nota abatida e inquieta y le pide
que se sincere con él, pero ella le dice que ni otro hombre le pretende ni que prefiera la
vida del convento. Don Diego le dice que ve señas en su actitud que le indican que la
muchacha no se alegra de la unión entre ambos. Es aquí cuando Don Diego hace una
declamación contra la educación que reciben las muchachas de la época para que callen, y
con ello, mientan sobre sus verdaderas pasiones e inquietudes'. Le pide a la muchacha que
se calme y vaya con su madre.

En la escena décima del tercer acto, Simón ha ido a buscar a Don Carlos y lo trae ante su
tío. Don Diego le pide a su sobrino que le cuente todas las circunstancias de su relación con
Doña Paquita. Éste lo hace y sabemos entonces que el nombre de Don Félix que adopta
Don Carlos en su relación con la muchacha provenía de algunas obras de Calderón de la
Barca (Don Félix de Toledo). También narra Don Carlos que con ese nombre estuvo
cortejando a la muchacha durante 3 meses, hasta que se tuvo que ir, dejándola desmayada
de amor. Le confiesa a su tío que ahora ha venido a por la muchacha y le pide
consentimiento para tomarla como esposa. Es cuando Don Diego le cuenta a su sobrino
que ya está comprometido con Doña Paquita pues él también la ama y ha de ser suya. Don
Carlos, le dice a su tío que ella se casará con éste pero que nunca le amará pues Doña
Paquita sólo ama al joven soldado. Después Don Carlos comenta que se marcha de nuevo a
la milicia donde entrará en guerra, para estar apartado de ellos y dejarlos vivir en paz. Don
Diego le impide que se vaya. En la siguiente escena Don Diego le cuenta a Doña Irene que
su hija está enamorada, pero no de él. Doña Irene toda alterada, cree que Don Diego
pretende librarse de la chiquilla y no hacer frente a su compromiso, por eso pide a su hija
que declare la verdad y ésta confiesa que ama a otro hombre. En la escena decimotercera
se produce el desenlace: Ya amanece. Don Diego le explica a Doña Irene que a quien en
realidad ama su hija es a Don Carlos, su sobrino y que él bendice esa unión y los frutos
(hijos) de la misma, de forma que Doña Francisquita y Don Carlos ya no tienen
impedimento para formalizar su relación.

CONTEXTO HISTÓRICO DE LA OBRA


Leandro Fernández de Moratín, hijo de un
famoso escritor Nicolás Fernández de
Moratín, nació en 1760 en Madrid. Por el
ambiente intelectual de su familia, se inclinó
desde pequeño por las letras a lo que
también contribuyo su carácter tímido y
retraído. Al lado de algunos políticos viajó
por Europa. Tras la invasión francesa, fue
acusado de colaboracionista y afrancesado.
Tuvo que abandonar España y, aunque
pudo volver más tarde, murió en París en
junio de 1828.
Fue uno de los grandes escritores
neoclásicos. Escribió poesía prosa y teatro.
Su producción teatral es la más reconocida
por la crítica. Su afán didáctico le llevo a
utilizar el teatro como escuela para la sociedad y satirizar, desde el escenario los
vicios que consideraba que debían corregirse. “El viejo y la niña”, “El barón”, “La
mojigata”, “La comedia nueva”, y “El sí de las niñas” son sus comedias originales.
Defendió el neocolonialismo, cumplió las reglas preceptivas y extrajo los temas de
la sociedad que le tocó vivir.

CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA
Las principales características de esta obra son las mismas que las postuladas
para el teatro de la Ilustración: unidad perfecta de tiempo, por cuanto el tiempo de
la acción coincide exactamente con el tiempo de la representación, y el tiempo no
representado transcurre en los intervalos. No menos importancia tiene la unidad de
lugar: toda la acción sucede en la sala de paso en una posada de Alcalá de
Henares.

En El sí de las niñas Moratín abandona definitivamente el verso. La experiencia de


La comedia nueva cristaliza en una pieza que profundiza en los hallazgos de la
anterior.
El carácter de la obra es didáctico como corresponde al teatro del Neoclasicismo,
plantea un problema cotidiano y desprende una enseñanza conforme a los
dictados de la razón, ya que su fin es criticar la autoridad que ejercen los padres
sobre sus hijas respecto al matrimonio, obligándolas a tomar por marido al mejor
partido financiero. Esta obra adelanta la igualdad de la mujer en la sociedad,
animando pues, a rectificar las costumbres y tradiciones de su tiempo.

Los matrimonios por conveniencia entre mujeres jóvenes y hombres maduros no


eran del agrado de los pensadores de la Ilustración (a los cuales se adhiere
Moratín) por dos importantes razones:

Una de tipo moral, ya que en ellos faltaba el amor como vínculo que potencia la
verdadera cohesión de la pareja.

La otra afectaba al crecimiento demográfico, porque estos matrimonios solían tener


poca o ninguna descendencia a causa de la mayor edad del marido. Esto se ve en
la obra cuando Irene, que se casó con hombres mayores, dice que tuvo como 23
hijos y solo una vivió.

Hay que tener muy en cuenta que Moratín nunca fue un revolucionario, sino un
reformista que pensaba que una situación injusta debía dar paso a otra justa a
través de cambios mesurados, y jamás por actos de subversión contra la autoridad.
Por ello los dos jóvenes amantes, don Carlos y doña Paquita siempre se muestran
dispuestos a cumplir los deseos de sus mayores; sólo don Diego, con su autoridad,
será quien aplique la solución más razonable al conflicto planteado al rechazar la
opción de casarse con doña Paquita (por la gran diferencia de edad con la joven) y
acepte en enlace de ésta con don Carlos (favoreciendo un matrimonio por amor en
vez de uno por interés). Casalduero dice que don Diego impone a la vida la pauta
de la razón. Para H. Higashitani, lo que Moratín quiso decir con esta obra es que
los que actúan por la recta razón dominando la ebullición de la pasión acaban
consiguiendo la felicidad.
TIPO DE LENGUAJE UTILIZADO
Esta obra presenta gran finura y delicadeza en la expresión, en cuanto a la forma
de tratar las frases. El lenguaje era el típico de la época, no era ni muy cargado
(culteranista), ni tampoco muy simple (conceptista) ya que estas dos corrientes son
típicas del barroco y no del neoclasicismo.

El texto está escrito en prosa, y al ser un diálogo continuado, se mantiene con


mucho realismo, como si fuese una conversación normal de la época, por lo cual
se usa un vocabulario muy común, ya que además, esta obra está dirigida para
todo tipo de públicos, ya sean campesinos normales o gente de importantes
familias. Es decir que no va dirigida a un público genérico, sino que hace una
especie de crítica hacia la sociedad y ciertas de sus costumbres

ARGUMENTO
Una adolescente que creció la mayor parte de su vida en un convento es llevada a
casa por su madre, doña Irene. Doña Francisca, la hija, de una familia de clase
media baja, conoce a un militar muy apuesto y galán, don Carlos. Se encuentran
en una fiesta de cumpleaños de una señora de familia de Guadalajara, cuyo
marido era el dueño de la casa en la cual se hospedaba don Carlos. A partir de ahí,
con algunas tretas del criado de Carlos, Calamocha, se encuentran algunas
noches desde una de las ventanas del convento de monjas.

A camino de casa, madre e hija se alojan en un “hotel” donde su madre conoce al


hombre que cree que es ideal para su hija, don Diego. Él era un caballero muy
franco, generoso y comprensivo. Doña Irene decide casar a su hija con él, pero él
ve que ella no es feliz, a pesar de todos sus intentos fallidos de ser una persona
amable.

En la víspera de su viaje a Madrid para casarse, aparece don Carlos en el


hospedaje de Alcalá. Doña Paquita se aflije al saber que su amor ha llegado,
después de su última carta diciéndole que se casaría dentro de poco tiempo.
Don Diego, por casualidad, encuentra a don Carlos, que es su sobrino; éste le
expulsa de Alcalá para que haga su misión en Zaragoza como buen oficial. Finge
irse, pero vuelve para hablar con la chica. En esto don Diego observa a Carlos
tirándole una carta, la cual Simón, el criado de Diego, coge. Así todo se descubre y
don Diego lo comprende al ser una persona mayor y ve que está intrometiéndose
en el amor de dos jóvenes, locamente apasionados. A pesar de la poca aceptación
de su madre, su hija le quiere y no puede hacer nada, en cuanto a don Diego, se
siente feliz al ver sus dos personas más queridas juntas para el resto de sus vidas.

TEMA CENTRAL
El tema central de "El sí de las niñas" es la libertad. Pero no en un sentido político.
Se trata de la libertad del individuo para romper los prejuicios morales o normativos
que impedían el pleno desarrollo de su personalidad. El convencionalismo de que
los hijos deben acatar la autoridad de los padres en lo que se refería al matrimonio
estaba respaldado por una Orden Real de Carlos III que era de obligado
cumplimiento. El final feliz de los amantes unidos parece ser la expresión contenida
de un deseo del autor por superar esas trabas y la declamación de Don Diego
sobre los funestos perjuicios de una educación encaminada a acallar los
verdaderos deseos de los jóvenes en lo que a asuntos de amor se refiere, se
confirma como el eje temático de "El sí de las niñas".
CONCLUSIONES
El libro es fácil de leer y de entender y trata un tema que en la época en que fue
escrita la obra era un tema de actualidad.

La obra plantea un problema cotidiano de la época y su finalidad es criticar la


autoridad que ejercían los padres sobre sus hijos, obligándoles a casarse con
personas a las que no querían.

No compartimos las ideas de Doña Paquita y mucho menos las ideas de su madre
Doña Irene. Yo no podría someterme a algo así solo por obediencia a mi madre
como hace Doña Paquita.

“DOÑA FRANCISCA: haré lo que mi madre me manda, y me casaré con usted.


(Acto 3º, escena VIII, pág.104)

Don Diego piensa que eso es fruto de una buena educación.

“DON DIEGO: Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien
a una niña: enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con
una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el
arte de callar y mentir. Se obstinan en que el temperamento, la edad ni el genio no
han de tener influencia alguna en sus inclinaciones, o en que su voluntad ha de
torcerse al capricho de quien las gobierna. Todo se las permite, menos la
sinceridad. Con tal que no digan lo que sienten, con tal que se presenten a
pronunciar, cuando se lo manden, un sí perjuro, sacrílego, origen de tantos
escándalos, ya están bien criadas, y se llama excelente educación la que inspira
en ellas el temor, la astucia y el silencio de un esclavo.” (Acto 3º, escena VIII, pág.
105)

Pensamos que Doña Paquita debería de haberse rebelado en contra de su madre,


haberle dicho que estaba enamorada de Don Carlos y que no quería casarse con
Don Diego aunque me parece muy bien la decisión que toma Don Diego de
renunciar a Doña Paquita para que Don Carlos y ella sean felices.

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