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Partición de Bienes: Conceptos y Reglas

Este documento trata sobre la partición de bienes. Explica que la partición tiene como objetivo poner fin al estado de indivisión entre herederos u otros copropietarios de un bien. Describe los diferentes motivos por los cuales puede terminar la indivisión, como la reunión de cuotas en una sola persona o la destrucción de la cosa común. También define la partición y explica que las reglas sobre partición son de aplicación general, no solo a la herencia.
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Partición de Bienes: Conceptos y Reglas

Este documento trata sobre la partición de bienes. Explica que la partición tiene como objetivo poner fin al estado de indivisión entre herederos u otros copropietarios de un bien. Describe los diferentes motivos por los cuales puede terminar la indivisión, como la reunión de cuotas en una sola persona o la destrucción de la cosa común. También define la partición y explica que las reglas sobre partición son de aplicación general, no solo a la herencia.
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LA PARTICIÓN DE BIENES

1. GENERALIDADES

1.1. Estado de Indivisió n


Con motivo de la muerte del causante, si son varios los herederos, surge entre
ellos un estado de comunidad o indivisió n.
La comunidad se caracteriza por la idéntica naturaleza jurídica de los
partícipes. Por este motivo, no son comuneros el nudo propietario con el usufructuario. La muerte
de una persona no es la ú nica fuente posible de comunidad en nuestro derecho. La indivisió n puede
producirse por la adquisició n de una cosa en comú n, como consecuencia de la disolució n de una
Sociedad Conyugal, etc.
La partició n tiene por objeto poner fin al estado de indivisió n que se presenta
cuando dos o má s personas tienen derecho de cuota sobre una misma cosa, en tanto dichos
derechos sean de la misma naturaleza.

1.2. Fin de la indivisió n


El estado de indivisió n termina por diversas causas (art. 2.312 CC):
1. Por la reunió n de las cuotas de todos los comuneros en una sola persona;
2. Por la destrucció n de la cosa comú n; debe ser total. Si es parcial subsiste sobre lo que reste.
3. Por la divisió n del haber comú n.

1.3. Concepto de Partició n


La partició n, segú n una definició n de la Corte Suprema (RDJ T.23, S 1a, p.256),
es
“El conjunto complejo de actos encaminados a poner fin al estado de indivisión mediante la
liquidación y distribución entre los copartícipes del causal poseído proindiviso en partes o
lotes que guarden proporción con los derechos cuotativos de cada uno de ellos.”

1.4. Las reglas de la partició n de bienes son de aplicació n general


El Có digo Civil formula las reglas de la partició n de bienes a propó sito de la
divisió n de la comunidad de origen hereditario. Pero estas reglas son aplicables a la divisió n de toda
comunidad. Así pues, estas normas se aplican:
1. A la liquidació n de la comunidad hereditaria.
2. A la liquidació n de la sociedad conyugal (art. 1.776)
3. A la liquidació n de las cosas comunes en el cuasicontrato de comunidad.
4. A la liquidació n de las sociedades civiles (artículo 2.115)

1.5. Facultad de pedir la partició n


La ley mira la comunidad con evidente disfavor. La considera una fuente de
disensiones, reduce las iniciativas de los partícipes y entraba la circulació n de los bienes. Luego,
establece que ninguno de los coasignatarios de una cosa universal o singular será obligado a
permanecer en la indivisió n (art. 1.317).
Este principio tiene dos importantes limitaciones. Cesa el derecho de pedir la
divisió n de la comunidad cuando media un pacto de indivisió n y en los casos de indivisió n forzada
que establece la ley.

1.5.1. Pacto de indivisió n


Cesa el derecho de pedir la partició n cuando media entre los partícipes un
convenio expreso de permanecer indivisos. La partició n del objeto asignado podrá siempre pedirse
con tal que los coasignatarios no hayan estipulado lo contrario (art. 1.317).
El causante no puede imponer la indivisió n. Es necesario que la estipulen los
coasignatarios.
Este pacto de indivisió n, sin embargo, es de efectos efímeros, ya que no puede
estipularse proindivisió n por má s de cinco añ os. Sin embargo, cumplido este término, podrá
renovarse el pacto.
Si se estipula la indivisió n por un termino superior al legal, será valido el pacto
hasta por 5 añ os y nulo en el exceso.
El pacto de indivisió n, en la prá ctica, irá aparejado de un conjunto de normas
que prevean la forma de administració n de la cosa comú n, mientras duren sus efectos.
El pacto es puramente consensual. La ú nica limitació n es que antes de pactar,
deben pagar un impuesto de herencia. Artículo 57 de la Ley N° 16.271.

1.5.2. Indivisió n Forzada


El principio general no rige, tampoco en los casos de indivisió n forzada. El
artículo 1.317 concluye que las disposiciones precedentes no se extienden a los lagos de dominio
privado, ni a los derechos de servidumbre, ni a las cosas que la ley manda mantener indivisas, como
la propiedad fiduciaria.

1. Lagos de dominio privado: el artículo 595 de la ley 16.640, establece que todas las aguas son
bienes nacionales de uso pú blico; no existe, pues, una comunidad sobre las aguas entre los
riberanos.
2. La indivisibilidad de las servidumbres fluye de su misma naturaleza indivisible, sea física o
cuotativa.
3. La ley manda mantener indivisa la propiedad fiduciaria porque la divisió n haría en extremo
engorrosa la restitució n (art. 751).
4. - Un caso de indivisió n forzada se encuentra en la Ley de Copropiedad Inmobiliaria N° 19.537
que rige a edificios de departamentos y condominios, donde, sin ocupar la expresió n
“indivisió n” se regula un caso especial de tal. Segú n la norma, no podrá n dejar de ser de
dominio comú n aquellos a que se refieren las letras a), b) y c) del numero 3 del artículo 2,
mientras mantenga las características que determinan su clasificació n en estas categorías.

2. ACCIÓN DE PARTICIÓN

La acció n de partició n no es otra cosa que el derecho de provocarla. La


denominació n no es afortunada porque la partició n no supone necesariamente un juicio. Pueden
hacerla el causante o los interesados amigablemente.
El Có digo Civil no conoce la expresió n. Habla de “pedir la partició n” (artículos
1.317, 1.319), de “proceder a la partició n” (artículos 1.322, inciso 1°), de “provocar la partició n”
(artículo 1.322, inciso 2).
Por ello es má s propio hablar de “derecho de pedir la partición”

2.1. Características de la Acció n


1. Es personal. Debe intentarse contra todos y cada uno de los comuneros.
2. Es imprescriptible e irrenunciable, no obstante ser una acció n de cará cter patrimonial
(artículo 1.317).
3. Su ejercicio es un derecho absoluto.
4. A través de ella no se declara una situación existente y controvertida, sino que se
produce una transformació n de una situació n jurídica, al radicarse los derechos de los
consignatorios indivisos en bienes determinados.

2.2. Imprescriptibilidad de la acció n de partició n


Sabemos que, salvas las excepciones estudiadas, ninguno de los coasignatarios
de una cosa universal o singular será obligado a permanecer en la indivisió n.
Así pues, mientras dure la indivisió n, la acció n de partició n puede siempre
entablarse y, en tal sentido, es imprescriptible. De otro modo, los comuneros quedarían impedidos
de pedir la divisió n y, por ende, obligados a permanecer indivisos.
La acció n de partició n dura tanto como la indivisió n; pero no podría
sobrevivirla. El ejercicio de la acció n supone que los bienes sean comunes. La prescripció n no puede
afectar a la acció n partició n directamente y servir para consolidar un estado de indivisió n que la ley
mira con disgusto. La acció n de partició n, en suma, no se extingue por la prescripció n extintiva.
Pero la comunidad puede terminar por diversas causas y, entre ellas, a
consecuencia de que una persona, comuneros o extrañ o, adquiere por prescripció n el dominio
exclusivo de la cosa comú n. Luego, la acció n de partició n sí puede extinguirse por la prescripció n
adquisitiva de otro, que ponga fin al estado de comunidad.

2.3. Prescripció n entre comuneros


No se discute que un tercero puede adquirir por prescripció n los bienes
comunes y que, de esta manera, se extinguirá la acció n de partició n. Pero se afirma, en cambio, que
un comunero no puede prescribir bienes comunes o, en otros términos, que entre comuneros no
cabe la prescripció n. Esta tesis no resiste un serio examen:
1. Por cierto que el comunero no podrá adquirir el dominio por prescripció n mientras
reconozca el dominio de los demá s partícipes. Solamente es concebible que adquiera dicho
dominio exclusivo cuando se pretenda dueñ o ú nico y desconozca el condominio.
2. La ú nica dificultad con que tropieza el comunero para prescribir la cosa comú n es el cará cter
ambiguo de su posesió n. La condició n de comunero autoriza para ejecutar numerosos actos
(servicio de la cosa comú n para el uso personal, administració n de la misma) y no es posible
saber a ciencia cierta si los ejecuta reconociendo el derecho de los partícipes o reputá ndose
dueñ o exclusivo. Por cierto que si hechos bien significativos no demuestran que ha tenido la
voluntad de poseer por su exclusiva cuenta, deberá considerarse que ha poseído por cuenta
de todos los interesados.
3. Resulta desconcertante que el poseedor que no tiene titulo alguno sobre la cosa, que se
apodera de ella en virtud de una flagrante usurpació n, puede prescribir, mientras se niega
este derecho al comunero. La ley sería menos favorable para con el que lleva a cabo una
semiusurpació n, que para con el que comete una usurpació n completa.
2.4. Quiénes Pueden Entablar la Acción
1. Los comuneros: en materia sucesoria son los herederos, no los legatarios.
2. Los herederos de los consignatorios (artículo 1.321).
3. El cesionario de los derechos de cualquiera de los consignatorios (artículo 1.320). Esta
es una aplicació n del principio de que el cesionario ocupa el mimos lugar jurídico que el
cedente, pasa a reemplazarlo en todos sus derechos y obligaciones.

2.4.1. La acció n compete a los partícipes y a sus herederos


Fallecido un comunero sin que haya ejercitado la acció n, sus herederos
recogerá n en su patrimonio el derecho de ejercerla.
Si falleciere uno de varios coasignatarios, después de habérsele deferido la
asignació n, cualquiera de los herederos de éste podrá pedir la partició n; pero formará n en ella una
sola persona, y no podrá n obrar sino todos juntos o por medio de un procurador comú n. Artículo
1.321. Este derecho corresponde a cada uno de los herederos individualmente.
Sin embargo, una vez iniciado el juicio de partició n, los herederos deben
proceder de consuno. El artículo 1.321 podrá n obrar sino todos junto o por medio de un procurador
comú n. El có nyuge sobreviviente, como asignatario de su porció n conyugal, es reputado heredero y
es obvio que tiene derecho, por tal motivo, a deducir la acció n de partició n.

2.4.2. Partícipes cuyo derecho está subordinado a una condició n suspensiva


La condició n suspensiva, impide que nazca el derecho; por tanto, el partícipe
cuyo derecho está subordinado a una condició n de esta índole no puede ejercer la acció n de
partició n. Consecuente con este principio dispone el artículo 1.319: “Si alguno de los coasignatarios
lo fuere bajo condició n suspensiva, no tendrá derecho para pedir la partició n mientras penda la
condició n. Pero los otros coasignatarios podrá n proceder a ella, asegurando competentemente al
coasignatario condicional lo que cumplida la condició n le corresponda.”
La circunstancia de ser condicional el derecho de un partícipe no puede ser
naturalmente ó bice para que los demá s soliciten la partició n. Pero para proceder a ella deberá n
asegurar “competentemente al asignatario condicional lo que cumplida la condició n le
corresponda”, artículo 1.319.

2.4.3. Fiduciarios y fideicomisarios


Si el objeto asignado fuere un fideicomiso, se observará lo prevenido en el título
De la propiedad fiduciaria, en el artículo 1.319 inciso 2°:
1. Los fideicomisarios no podrá n solicitar la partició n por la circunstancia de que su derecho
está subordinado a una condició n suspensiva.
2. Si son varias los fiduciarios, tampoco podrá n solicitar la partició n entre ellos, pues la ley
manda mantener indivisa la propiedad fiduciaria.
3. Si concurren fiduciarios con partícipes cuyo derecho es puro y simple, no hay duda de que
los primeros podrá n solicitar la partició n. Así ocurrirá si el testador lega su casa pura y
simplemente a Pedro y Juan con la condició n de que pese a Antonio si contrae matrimonio.

2.4.4. Cesionarios de una cuota en la comunidad


El cesionario de una cuota en la comunidad tiene derecho a entablar la acció n y
proceder a la partició n, en los mismos términos que el partícipe de quien adquirió dicha cuota. Dice
el artículo 1.320: “Si un coasignatario vende o cede su cuota a un extraño, tendrá éste igual derecho
que el vendedor o cedente para pedir la partición e intervenir en ella”
2.4.5. Situació n de los acreedores
El artículo 524 del Có digo de Procedimiento Civil previene que el acreedor
podrá dirigir su acció n sobre la parte o cuota que corresponda a su deudor en una comunidad sin
previa liquidació n, “o exigir que con intervenció n suya se liquide la comunidad”. Esta ú ltima
facultad importa que esté autorizado para ejercer la acció n de partició n.
Es ló gico que la ley haya conferido este derecho porque evita un largo rodeo; el
acreedor, persiguiendo la parte o cuota de su deudor, podrá obtener que se le adjudique; como
titular de los derechos del deudor podrá luego, instar por la divisió n de la comunidad.
Sin embargo, cuando soliciten la liquidació n, los otros comuneros pueden
oponerse, fundado en algunas de las siguientes razones:
1. La existencia de un pacto de indivisió n, esto es, por existir un motivo legal que impida la
liquidació n de la comunidad.
2. Que de proceder a la partició n resulte algú n perjuicio

2.5. Capacidad para ejercitar la acción

2.5.1. Representantes Legales


Los representantes legales requieren, por regla general, autorizació n de la
justicia para provocar la partició n de bienes de sus representados. (art. 1.322 inciso 1°)
1. Con respecto a los tutores y curadores, el artículo 396 reproduce la regla general, con una
leve variante. Mientras el artículo 1.322 se refiere a la partició n de “las herencias” del pupilo,
el artículo 396 habla de “bienes hereditarios”
En resumen, el guardador requiere autorizació n judicial para proceder a la partició n de
bienes raíces del pupilo, o de bienes que éste haya adquirido por sucesió n por causa de
muerte.
2. El padre de familia necesita igualmente autorizació n judicial para proceder a la partició n de
bienes raíces del hijo o adquiridos a titulo de herencia, salvo que pertenezcan a su peculio
profesional o industrial, respecto de los cuales el hijo se mira como mayor de edad,
requiriendo autorizació n judicial aó lo para enajenar o hipotecar inmuebles.
3. Caso especial del marido. El marido, como administrador de los bienes propios de la mujer en
el caso de la Sociedad Conyugal, requiere el consentimiento de ésta para provocar la
partició n de la herencia o de bienes raíces en que ella tenga interés.
Si la mujer fuere menor de edad o se encontrare imposibilitada, su consentimiento podrá ser
suplido por el juez.
En consecuencia:
1. El marido podrá provocar la partició n con autorizació n del juez si la mujer es menor de
edad o está imposibilitada para manifestar su voluntad.
2. En caso de negativa de la mujer mayor de edad, su voluntad no puede ser suplida por el
juez.
3. Al amparo de la actual normativa la cuestió n es debatible, debiendo inclinarnos por la
negativa desde el momento que la mujer casada en el régimen normal de matrimonio carece
de toda inferencia en la administració n de sus bienes propios. A mayor abundamiento, el
artículo 1.754 inciso final sanciona los actos de disposició n que ejecute en relació n a dichos
bienes con nulidad absoluta. El asunto es desde luego dudoso, considerando la naturaleza
jurídica de la acció n de partició n, la plena capacidad de la mujer casada y la poca simpatía
con que el legislador mira la indivisió n.
2.5.2. Casos en que no es necesaria la autorizació n de la justicia o de la mujer
No necesitan los padres de familia y los tutores o curadores autorizació n
judicial, ni el marido autorizació n de la mujer o del juez, en los dos casos siguientes:
1. Si otro comunero solicita la partición. No son necesarias las indicadas formalidades
cuando otro comunero solicita la partició n. (art. 396 inciso 2°). Esta solució n debe
generalizarse. Es manifiesto que el legislador ha querido só lo que el representante legal no
tome la iniciativa sin la competente autorizació n. No se concibe que si otro partícipe provoca
la partició n en uso del derecho del artículo 1.317, sea necesaria tal autorizació n.
El texto del artículo 1.322 corrobora este aserto cuando exige que el marido obtenga
autorizació n para “provocar la partició n”, con lo que racionalmente debe entenderse que no
lo ha menester cuando es arrastrado a ella. En fin, muestra que tal es el propó sito del
legislador el artículo 27 N° 13 de la Ley de Quiebras.
2. Si la partición se hace de común acuerdo. Tampoco es necesaria la autorizació n cuando la
partició n se hace de comú n acuerdo. El artículo 1.325 señ ala los requisitos que, en tal caso,
deben observarse y no menciona tal autorizació n. Por otra parte, la autorizació n sería inú til y
el propó sito legislativo queda cabalmente satisfecho con la aprobació n por la justicia de la
partició n misma.

3. MODOS DE EFECTUAR LA PARTICIÓN

3.1. Partición hecha por el causante

Maneras de efectuar el causante la partició n


El artículo 1.318 establece que el difunto puede hacer la partició n “por acto
entre vivos o por testamento” La partició n hecha por testamento habla de sujetarse a todas las
solemnidades del acto testamentario. Conservará el testador, mientras viva, la facultad de revocar
el testamento y, por ende, la partició n efectuada.
Ha omitido el legislador expresar las formalidades a que debe sujetarse la
partició n por acto entre vivos; y puesto que las solemnidades son de derecho estricto, es forzoso
concluir que no está sometida a ninguna formalidad. Sin embargo, algunos autores, fundá ndose en
el artículo 1.324, que exige escritura pú blica para que el causante nombre partidor por acto entre
vivos, estiman que también debe otorgarse por escritura pú blica la partició n hecha por el causante.

La partició n debe respetar el derecho ajeno


La facultad del causante de partir sus bienes es consecuencia de que su
voluntad es la suprema ley que rige la sucesió n. Pero el artículo 1.318 advierte que se pasará por
esta partició n hecha por el causante “en cuanto no fuere contraria a derecho ajeno”
Tales excepciones de la ley aluden a las asignaciones forzosas. La partició n
hecha por el causante debe respetar el derecho de los legitimarios y demá s asignatarios forzosos.
Asimismo, la partició n deberá respetar el derecho de los acreedores y formar la hijuela pagadora de
deudas, artículo 1.336.
El inciso 2° del artículo 1.318 dispone que en especial, la partició n se
considerará contraria a derecho ajeno si no ha respetado el derecho que el artículo 1.337, regla 10°,
otorga al có nyuge sobreviviente, esto es, el derecho a que su cuota hereditaria se entere con
preferencia mediante la adjudicació n a favor suyo de la propiedad del inmueble en que resida y que
sea o hay sido la vivienda principal de la familia, así como del mobiliario que lo guarnece, siempre
que ellos formen parte del patrimonio del difunto.

Tasació n de los bienes cuando el causante tiene legitimarios


Si el causante no tiene legitimarios, la tasació n de los bienes, indispensable para
efectuar la partició n, no ofrece dificultades. Pero si los hay, surge la perentoria regla del artículo
1.197 que autoriza al que debe una legítima para señ alar los bienes con que debe hacerse su pago,
pero le veda “tasar los valores de dichas especies”
La aplicació n estricta del artículo 1.197 haría imposible la partició n al que tiene
legitimarios; sin tasació n no se concibe una partició n. Por este motivo, para que la facultad
conferida por el artículo 1.318 no resulte un mito, debe poder el causante tasar aun las especies que
adjudique en pago de legítimas. La finalidad que persigue el artículo 1.197 se consigue plenamente
porque el legitimario no está obligado a “pasar” por una partició n que vulnera sus derechos.

Dificultades de esta partició n


La partició n hecha por el causante rara vez será completa. Difícilmente podrá
prever el estado exacto del patrimonio al tiempo de la muerte de su autor, a menos que éste fallezca
casi de inmediato.
Por este motivo, en el hecho, la mayoría de las veces será necesario efectuar
una partició n complementaria, sea por los partícipes de comú n acuerdo, sea por un partidor.

3.2. Partición hecha por los interesados.

Los coasignatarios podrá n hacer la partició n por sí mismos si todos concurren


al acto, aunque entre ellos haya personas que no tengan la libre disposició n de sus bienes, siempre
que no se presenten cuestiones que resolver y todos estén de acuerdo sobre la manera de hacer la
divisió n. Será n, sin embargo, necesarias en este caso la tasació n de los bienes por peritos y la
aprobació n de la partició n por la justicia ordinaria del mismo modo que lo serían si se procediere
ante un partidor. Artículo 1.325 incisos 1° y 2°. En consecuencia:
1. Que todos los partícipes concurran al acto. Se comprende que sin la concurrencia
uná nime de los indivisarios no es viable la partició n.
2. Que no se presenten cuestiones que resolver. Ha de haber acuerdo entre los
coasignatarios acerca de los bienes que van a partirse, de quiénes son los partícipes cuá les
son sus respectivos derechos.
3. Que haya acuerdo sobre la manera de hacer la división. Es demasiado evidente para que
fuera necesario decidirlo que se requiere acuerdo uná nime acerca del modo de hacer la
divisió n, qué bienes habrá n de adjudicarse a los diversos partícipes, los valores de las
adjudicaciones, etc.
4. Que se tasen los bienes por peritos. La tasació n pericial, sin embargo, no es indefectible y
puede omitirse aunque haya incapaces entre los partícipes. No se requerirá :
a) Cuando se trata de bienes muebles.
b) Cuando se trata de inmuebles, pero siempre que se trate de fijar un mínimo para la
subasta de los mismos.
c) Cuando tratá ndose de inmuebles exista en los autos antecedentes que justifiquen la
apreciació n hecha por las partes (má s de un antecedente). La exigencia que formula el
artículo 657 del Có digo de Procedimiento Civil de que haya “en los autos antecedentes
que justifiquen la apreciació n hecho por las partes” se cumplirá insertando en la
escritura de partició n tales antecedentes.
Es discutida la sanció n para el caso en que se omita la tasació n por peritos, o bien, no se haga
en la forma que indica el art.657 CPC. Hay sentencias que dicen que sería nulidad relativa;
sin embargo, hay quienes dicen que se trata de un requisito exigido en consideració n a la
naturaleza del acto o contrato y que, por lo tanto, su omisió n traería la nulidad absoluta
como sanció n.
5. Que se apruebe la partición judicialmente del mismo modo que si se procediera ante
un partidor. Tal aprobació n es necesaria cuando tengan interés personas ausentes que no
han designado apoderados o personas sujetas a guarda.

Forma de esta partició n


La ley ha omitido indicar, de un modo directo, las formas de esta partició n, las
solemnidades a que debe someterse. Solamente el artículo 48, letra d) de la Ley N° 16.271 sugiere
que debe hacerse por escritura pú blica. Segú n tal disposició n, la fijació n definitiva del monto
imponible para el cá lculo de la contribució n a las herencias, asignaciones y donaciones puede
hacerse “por escritura pú blica de partició n”, aludiendo a la que hagan los partícipes de comú n
acuerdo.
Prá cticamente, una partició n que no cumpla esta exigencia resultará la mayoría
de las veces inoperante porque no servirá para inscribir las adjudicaciones de bienes raíces que
contenga, para cursar las adjudicaciones de acciones de sociedades anó nimas, etc.
Los representantes legales no requieren autorizació n judicial, ni el marido la de su mujer
El Có digo Civil previó la posibilidad de hacer la partició n de comú n acuerdo si
todos los partícipes eran plenamente capaces. Por lo mismo no pudo prever la necesidad de una
autorizació n judicial o de la mujer, para proceder a ella los representantes legales o el marido. El
texto reformado del Có digo Civil no formula esta exigencia y la jurisprudencia es unánime en el
sentido de que no hacen falta tales autorizaciones.

3.3. Partición ante un partidor

Por ultimo, la partició n puede hacerse por un partidor. Tal será la ú nica forma
de efectuar la partició n si no la ha hecho el causante (cosa rarísima) o no media entre los
interesados el cabal acuerdo que se requiere para efectuarla por sí mismos.
La partición, en tal caso, es materia de un juicio arbitral. El artículo 227 del
Có digo Orgá nico de Tribunales señ ala entre las cuestiones de arbitraje forzoso “la partició n de
bienes”

4. EL PARTIDOR

4.1. El partidor es generalmente un á rbitro de derecho.


Es la regla general. Sin embargo, las partes mayores de edad y libres
administradores de sus bienes podrá n darle el cará cter de arbitrador (artículos 648 del Có digo de
Procedimiento Civil y 224 del Có digo Orgá nico de Tribunales).
El partidor podrá , por ultimo, ser un arbitro mixto, esto es, arbitro en cuanto al
procedimiento, aunque alguno de los interesados sea incapaz, con autorizació n judicial dada “por
motivos de manifiesta conveniencia” (artículos 648 del Có digo de Procedimiento Civil y 224 del
Có digo Orgá nico de Tribunales).
El partidor nombrado por el causante o por el juez debe necesariamente ser un
á rbitro de derecho. Si hay incapaces no podrá nunca ser á rbitro arbitrador.

4.2. Requisitos para ser partidor


El artículo 225 del Có digo Orgá nico de Tribunales, que señ ala los requisitos
para ser designado arbitro, dispone, en su inciso final: “En cuanto al nombramiento de partidor, se
estará a lo dispuesto en los artículos 1323, 1324 y 1325 del Có digo Civil.”
1. El partidor debe ser abogado. Artículo 1.323 inciso 1°. El partidor debe ser abogado,
aunque sea un á rbitro arbitrador.
2. El partidor debe tener la libre disposición de sus bienes. Artículo 1.323 inciso 1°.
3. EL Có digo Orgá nico de Tribunales veda ser partidores a diversos funcionarios del orden
judicial, como consecuencia de la prohibició n de ejercer la abogacía:
a) Les está prohibido a los jueces, ministros y fiscales de los tribunales superiores de
justicia desempeñ ar el cargo de compromiso, salvo que tuvieren con las partes
originariamente interesadas algú n vínculo de parentesco que autorice su implicancia
o recusació n (artículos 317 y 480 del Có digo Orgá nico de Tribunales).
b) El partidor no puede ser notario. Artículo 480 inciso 2° del Có digo Orgá nico de
Tribunales.
c) Los Auxiliares de la Administració n de Justicia, no pueden ser partidores. Se
exceptú an los defensores pú blicos y los procuradores del numero, que só lo pueden
ejercer la profesió n de abogado “ante las Cortes de Apelaciones en que actú an”,
artículo 479 del Có digo Orgá nico de Tribunales.

4.3. Implicancia y recusació n del partidor


El artículo 1.323 inciso 2° establece como principio general que a los partidores se les
aplican las causales del Có digo Orgá nico de Tribunales, para los jueces. Esta regla rige plenamente
cuando la designació n del partidor compete a la justicia ordinaria; cuando la designació n la hace el
causante o los copartícipes, rigen las reglas especiales, contenidas en el art. 1325.

5. NOMBRAMIENTO DEL PARTIDOR

De acuerdo con lo dispuesto en los artículos 1.324 y 1.325, el partidor puede ser nombrado:
1. Por el causante.
2. Por los coasignatarios de comú n acuerdo.
3. Por el juez.
La primera forma de nombramiento só lo tiene cabida, por cierto, en las
indivisiones que tienen un origen hereditario.
En esto hay un verdadero orden de prelació n, porque corresponde en primer
lugar el nombramiento del partidor al causante; si éste no lo hace, deben hacerlo de comú n acuerdo
los comuneros; y si no hubiese acuerdo, lo hará la justicia ordinaria.

5.1. Nombramiento por el causante

5.1.1. Forma de nombramiento


El nombramiento de partidor por el causante puede hacerse de dos maneras
(artículo 1.324):
1. - Por instrumento pú blico.
2. - Por acto testamentario.
Si el causante puede hacer por sí mismo la partició n, con mayor razó n ha de
poder designar una persona que la practique. El instrumento pú blico a que alude la disposició n no
podrá ser sino una escritura pú blica. Ningú n otro instrumento pú blico sería apropiado para
efectuar la designació n.
5.1.2. Los partícipes pueden revocar el nombramiento
No es dudoso que los interesados pueden revocar el nombramiento hecho por
el causante, con tal que lo acuerden en forma uná nime. El artículo 241 del Có digo Orgá nico de
Tribunales establece que el compromiso termina por la revocació n que hacen las partes de comú n
acuerdo de la jurisdicció n del compromiso. La ley no distingue acerca del origen de la designació n.

5.1.3. El partidor nombrado por el causante es competente solo para partir su herencia
El partidor designado por el causante es competente só lo para partir la
herencia quedada a su fallecimiento. Así el partidor no es competente para liquidar la Sociedad
Conyugal de que el difunto fue socio, a menos que consientan el có nyuge sobreviviente o sus
herederos.
Tampoco es competente para partir bienes que el difunto poseyera en comú n
con otras personas, por otras causas, sin el consentimiento de estas.

5.2. Nombramiento por los coasignatarios

5.2.1. Requisitos del nombramiento


Requiere acuerdo uná nime de los interesados y que este acuerdo conste por
escrito. La primera de estas exigencias es obvia, resulta del cará cter convencional del
nombramiento y la contempla el inciso 3° del artículo 1.325. Los coasignatarios pueden nombrar
“de comú n acuerdo un partidor”
La segunda exigencia, de índole formal, resulta de lo dispuesto en el artículo
234 del Có digo Orgá nico de Tribunales que requiere que el nombramiento de á rbitros se haga por
escrito.

5.2.2. Presencia de interesados incapaces


El nombramiento del partidor por los interesados de comú n acuerdo tiene
cabida aunque no tengan la libre disposició n de sus bienes. Artículo 1.325 inc.3°.
Si hay incapaces entre los partícipes, se siguen las siguientes consecuencias:
1. El partidor que se designe ha de ser necesariamente un arbitro de derecho.
2. El nombramiento de partidor, en términos generales, debe someterse a la aprobació n de la
justicia ordinaria (artículo 1.326 inciso 1°).

5.3. Nombramiento hecho por el juez

5.3.1. Forma de provocar el nombramiento


El artículo 1.325 inciso 5° dispone que si no se acuerdan en la designació n, el
juez, a petició n de cualquiera de ellos, procederá a nombrar un partidor que reú na los requisitos
legales, con sujeció n a las reglas del Có digo de Procedimiento Civil.
Cuando haya de nombrarse partidor, cualquiera de los comuneros ocurrirá al
tribunal que corresponda, pidiéndole que cite a todos los interesados a fin de hacer la designació n,
y se procederá a ella en la forma establecida para el nombramiento de peritos. Artículo 646 del
Có digo de Procedimiento Civil.

5.3.2. Reglas aplicables al nombramiento


En el referido nombramiento se deliberará sobre la designació n de partidor, a
falta de acuerdo de las partes, el nombramiento se hará por el juez. El desacuerdo que autoriza al
juez para efectuar el nombramiento puede ser real o presunto. Se entiende que no hay acuerdo
cuando las partes discuerdan en la designació n y cuando no concurran todas a la audiencia, artículo
415 del Có digo de Procedimiento Civil.
El nombramiento que haga el juez no podrá recaer en ninguna de las dos
primeras personas propuestas por cada uno de los interesados. Artículo 414 del Có digo de
Procedimiento Civil. El derecho de proponer supone la asistencia de todos los partícipes; si no
concurren todos, la designació n debe hacerla el juez, con la ú nica limitació n de que el
nombramiento reú na los requisitos legales.
El partidor que el juez designe ha de ser un solo, que tendrá la calidad de
á rbitro de derecho.

5.3.3. Oposició n al nombramiento


En el comparendo puede suscitarse oposició n al nombramiento del partidor
por muy diversas causas: porque no existe comunidad, porque el solicitante no es comunero, etc.
Esta cuestió n debe resolverse previamente al nombramiento; la forma de tramitar la oposició n ha
suscitado dificultades.
Se trata de una cuestió n de lato conocimiento. Su tramitació n conforme al
procedimiento ordinario postergaría por largo tiempo el nombramiento del partidor. Por esto, lo
sensato es que la oposició n se tramite como Juicio Sumario, conforme al artículo 680 del Có digo de
Procedimiento Civil.

5.3.4. Juez Competente


Si la comunidad que se trata de dividir es de origen hereditario, es juez
competente el del lugar en que se abrió la sucesió n, o sea, el del ultimo domicilio del causante.
Artículo 148 del Có digo Orgá nico de Tribunales. Cuando la comunidad tenga otro origen, será
competente el juez del domicilio de cualquiera de los interesados (artículos 134 y 141 del COT).

5.4. Aprobación del nombramiento del partidor.

5.4.1. La regla general


Cada vez que el nombramiento de partidor no haya sido hecho por el juez, sea
obra del causante o del acuerdo de los coasignatarios, debe ser aprobado por la justicia, cuando
alguno de los partícipes es incapaz. Artículo 1.326 inciso 1°.
La presencia de personas incapaces, pues, hace necesaria la aprobació n judicial
del nombramiento.

5.4.2. Caso de la mujer casada


Dice el inciso 2° del artículo 1.326. Se exceptú a de esta disposició n la mujer
casada cuyos bienes administra el marido; bastará en tal caso el consentimiento de la mujer, o el de
la justicia en subsidio.
Este inciso 2°, supone que el marido ha intervenido en el nombramiento del
partidor. Si la mujer concurre al nombramiento, necesitará la autorizació n del marido o la
subsidiaria del juez, conforme a las reglas generales.

5.4.3. Aprobació n para los efectos de la Ley de Herencias


La aprobació n judicial del nombramiento es de suma conveniencia, en los casos
en que no la exige la ley. El artículo 54 de la Ley N° 16.271 establece que los notarios no podrá n
autorizar escrituras pú blicas de adjudicació n de bienes hereditarios o de enajenaciones o
disposiciones en comú n, no los conservadores inscribirlas, sin que se haya pagado o caucionado el
pago de la contribució n respectiva.
Esta regla no rige si estos actos se realizan en un juicio de partició n en que el
partidor sea un abogado nombrado por la justicia ordinaria, o cuyo nombramiento sea sometido a
su aprobació n para los efectos del impuesto de herencias, si no lo debiera prestar por otra causa.
Artículo 54 inciso 2° de la Ley N° 16.271.

5.5. Aceptación del cargo y plazo para su desempeño

5.5.1. Aceptació n del cargo


El partidor debe aceptar el cargo para proceder a su desempeñ o. Esta
aceptació n debe ser expresa; el partidor que acepta el cargo deberá declararlo así. (art. 1.328 y
1.327).

5.5.2. Juramento
Junto con aceptar el cargo, el partidor debe prestar juramento de que lo
desempeñ ará fielmente. Artículo 1.328.
No ha establecido la ley la forma de prestar la aceptació n y juramento. En la
prá ctica se prestará n concurriendo el partidor a la escritura en que se le designa o ante el ministro
de fe que le notifique el nombramiento.

5.5.3. Plazo para el desempeñ o del cargo


La ley señ ala al partidor, para efectuar la partició n, un plazo de 2 añ os,
contados desde la aceptació n del cargo. Artículo 1.332 inciso 1°.
El testador no puede ampliar este plazo (artículo 1.322 inciso 2°). En cambio los
coasignatarios podrá n ampliarlo o restringirlo, como mejor les parezca, aun contra la voluntad del
testador. Inciso 3° del artículo 1.322.
El artículo 647 del Có digo de Procedimiento Civil, establece una importante
regla sobre el particular. El plazo fijado por la ley, por el causante o por las partes se cuenta desde la
aceptació n del cargo, deduciendo el tiempo durante el cual, por la interposició n de recursos o por
otra causa, haya estado totalmente interrumpida la jurisdicció n del partidor.
5.6. Responsabilidades y prohibiciones del Partidor

5.6.1. Responsabilidad del partidor


La responsabilidad del partidor se extiende hasta la culpa leve; y en el caso de
prevaricació n, declarada por el juez competente, ademá s de estar sujeto a la indemnizació n de
perjuicio, y a las penas legales que correspondan al delito, se constituirá indigno conforme a lo
dispuesto para los ejecutores de ú ltimas voluntades en el artículo 1300. Artículo 1.329.
1. El partidor, pues, debe emplear un celo o diligencia medianos. La falta de este cuidado o
diligencia le hará responsable de los perjuicios que cause.
2. En caso de prevariació n incurrirá en las sanciones penales que el delito acarrea (artículos
223 a 227 del Có digo Penal) y en la sanció n civil de indemnizar perjuicio.
3. En el mismo caso, al igual que el albacea, se hará indigno de suceder, perderá las
asignaciones que se le hayan hecho y el derecho a que se le retribuya su trabajo.
5.6.2. Responsabilidad por el pago de las deudas e impuestos
El partidor es obligado a velar por el pago de las deudas hereditarias y del
impuesto a la herencia.
1. El partidor debe formar un lote o hijuela para el pago de las deudas conocidas, esto es,
reservar una cantidad de bienes adecuada a este objeto. La omisió n de este deber le hará
responsable de todo perjuicio respecto de los acreedores.
2. El partidor debe velar por el pago de la contribució n de herencias, ordenar su entero en
arcas fiscales, reservar o hacer reservar bienes necesario para el pago, artículo 59 de la Ley
16.271. La omisió n le convertirá en codeudor solidario del impuesto adeudado y le hará
incurrir en una multa que fluctú a entre un 10% y un 100% de una U.T.A. (artículo 70 de la
ley 16.271)
6. EL JUICIO DE PARTICIÓN

6.1. Competencia del partidor

1. Cuestiones que son de exclusiva competencia del partidor. Artículo 651 inciso 1° del
Có digo de Procedimiento Civil. Entenderá de todas las cuestiones que, debiendo servir de
base para la repartició n, no someta la ley de un modo expreso al conocimiento de la justicia
ordinaria.
El partidor tiene como misió n liquidar la herencia para determinar lo que a cada
coasignatario corresponde, y distribuir los bienes entre ellos en proporció n a sus derechos.
Es natural que sea competente para conocer de todas las cuestiones que tiendan a estos
fines.

2. Cuestiones de que jamás puede conocer el partidor.


a) Determinació n de quiénes son los comuneros y cuá les son sus respectivos derechos
(art. 1.330). Antes de proceder a la partició n, se decidirá n por la justicia ordinaria las
controversias sobre derechos a la sucesió n por testamento o abintestato,
desheredamiento, incapacidad o indignidad de los asignatarios.
b) Determinació n de los bienes partibles (art. 1.331). Las cuestiones sobre la propiedad
de objetos en que alguien alegue un derecho exclusivo y que en consecuencia no
deban entrar en la masa partible, será n decididas por la justicia ordinaria; y no se
retardará la partició n por ellas. Decididas a favor de la masa partible, se procederá
como en el caso del artículo 1349.

3. Cuestiones de que puede conocer, según las circunstancias, el partidor o la justicia


ordinaria. Dependerá n de las circunstancias:
a) El partidor es competente para conocer de las cuestiones sobre formació n e
impugnació n de inventarios y tasaciones, cuentas de albaceas, comuneros o
administradores de bienes comunes (art. 651 CPC). Pero conocerá la justicia ordinaria
si no está n en el compromiso o este ha caducado o no se ha constituido aú n.
b) Las cuestiones sobre administració n proindiviso son, alternativamente, de la
competencia del partidor y de la justicia ordinaria (art. 653 CPC).
c) Los terceros que tengan derechos que hacer valer sobre los bienes comprendidos en la
partició n, podrá n ocurrir al partidor o a la justicia ordinaria, a su elecció n (art. 656
CPC).
d) Para la ejecució n de la sentencia definitiva se podrá recurrir al partidor o al tribunal
ordinario correspondiente, a elecció n del que pida su cumplimiento (art. 636 inciso 1
CPC). Sin embargo, si el cumplimiento de la resolució n exige procedimientos de
apremio o el empleo de otras medidas compulsivas, o ha de afectar a terceros que no
sean parte en el compromiso, deberá recurrirse a la justicia ordinaria para la
ejecució n de los resuelto.

6.2. Suspensió n de la partició n


La alegació n de derechos exclusivos para recaer sobre todos los bienes que se
trata de partir o sobre una parte considerable de los mismos. En el primer caso será imposible que
prosiga la partició n; en el segundo, no es prá ctico o conveniente. Por ello dispone el inciso 2° del
artículo 1.331: “Sin embargo, cuando recayeren sobre una parte considerable de la masa partible,
podrá la partició n suspenderse hasta que se decidan; si el juez, a petició n de los asignatarios a
quienes corresponda má s de la mitad de la masa partible, lo ordenare así.” Por ello la suspensió n
requiere:
1. Que la alegació n de domino exclusivo recaiga sobre una parte considerable de la masa
partible, que la ley no ha señ alado y deberá apreciar el juez.
2. Que la suspensió n se pida por quienes representan má s del 50% de la masa.
3. Que el juez decrete la suspensió n.

7. TRAMITACIÓN DEL JUICIO PARTICIONAL

Aceptado el cargo y prestado el juramento, el partidor está un situació n de desempeñ ar su


cometido. Habitualmente el partidor dicta una resolució n que manda tener por constituido el
compromiso, designa un actuario y cita a las partes a comparendo para un día determinado.
La designació n del actuario es de rigor por el artículo 648 del Có digo de
Procedimiento Civil dispone que los actos de los partidores será en todo caso autorizados por un
notario o secretario de juzgado o de los tribunales superiores de justicia.
La citació n a comparendo es consecuencia de que el juicio particional se tramita
en audiencias verbales, sin perjuicio de presentarse solicitudes escritas cuando la naturaleza e
importancia de las materias debatidas lo exijan. Artículo 649 del Có digo de Procedimiento Civil.
En el primer comparendo se acostumbra dejar sentadas las bases
fundamentales de la partició n. Se expresará por ejemplo, el nombre de todos los partícipes y de sus
representantes; el objeto de la partició n; se aprobará el inventario si lo hay; se dará cuenta de
haberse concedido e inscrito la posesió n efectiva; se acordará la forma como habrá n de notificarse
las resoluciones del partidor; se fijará n día y hora para los comparendos ordinarios, etc.
De lo obrado se levantará acta que firmará n el partidor, los partícipes
asistentes y el actuario.

Comparendos ordinarios y extraordinarios


1. Comparendos Ordinarios. Son aquellos que se celebran perió dicamente, en fechas
prefijadas. No es necesario que se notifique especialmente a las partes para su realizació n y
pueden adoptarse vá lidamente acuerdos sobre cualquier asunto comprendido en la
partició n, aunque no estén presentes todos los interesados, con dos salvedades:
a) Que se trate de revocar acuerdos ya celebrados.
b) Que sea necesario el consentimiento uná nime de los partícipes, en virtud de la ley o de
acuerdos anteriores. Artículo 650 del Có digo de Procedimiento Civil.
2. Comparendos extraordinarios. Son aquellos a que se convoca, a petició n de las partes o
por iniciativa del partidor, para determinados asuntos. Es indispensable para su celebració n
que previamente se notifique a los interesados.

Cuadernos de partició n
La partició n se desarrolla en audiencias verbales de que se levanta acta. Estos
actos formas parte del cuaderno o expediente principal de la partició n o cuaderno de acta. Si la
abundancia de la documentació n lo requiere se formará también, un cuaderno de documentos.
Finalmente, se formará n cuadernos de incidentes (art. 652 CPC)

Operaciones previas a la partició n


La partició n requiere diversas operaciones o tramitaciones previas. Si se trata
de una sucesió n testamentaria, por ejemplo, habrá de preceder a la partició n, la apertura del
testamento cerrado del difunto, la publicació n del testamento ante testigos, será preciso poner por
escrito el testamento verbal. Será necesario pedir la posesió n efectiva de la herencia del causante.
Por ú ltimo, es de rigor practicar inventario de los bienes que se trata de partir y proceder a su
tasació n.

Facció n de Inventario
Por regla general, la facció n de inventario precederá a la partició n y se habrá de
practicar con motivo de las gestiones sobre posesió n efectiva de la herencia. Si así no fuere,
corresponde al partidor decidir la facció n de este inventario. Como se ha visto, el partidor es
competente para entender de todas las cuestiones relativas a la formació n e impugnació n de
inventario. Artículo 651 inciso 1° del Có digo de Procedimiento Civil.

Tasació n de los bienes


La tasació n de los bienes es indispensable en la partició n. Sin ella es imposible
que el partidor determine el derecho de los partícipes y pueda señ alar los bienes que han de
corresponderles por su haber.
Regularmente la tasació n se hará por peritos, salvo que los coasignatarios
establezcan otra forma (art. 1335). El Có digo de Procedimiento Civil ha señ alado con má s exactitud
las circunstancias que permiten prescindir de la evaluació n pericial, aunque haya incapaces entre
los partícipes. Ademá s del acuerdo se requiere:

1. Que se trate de bienes muebles.


2. Que existan en los autos antecedentes que justifiquen la apreciació n hecha por las partes.
3. Que se trate de fijar un mínimo para licitar bienes raíces con admisió n de postores extrañ os
La ley hace, pues, marcada diferencia entre bienes muebles e inmuebles.

Gastos de la partició n
Los gastos o costas comunes de la partició n (honorarios del partidor y del
actuario, avisos de remate, etc.) será n de cargo de los interesados en ella, a prorrata de sus
respectivos derechos. Artículo 1.333.

7.1. Liquidación y Distribución

La partició n de los bienes comprende dos operaciones sustanciales: liquidar y


distribuir (Art. 1.337). La liquidació n consiste pues en establecer el valor en dinero del derecho
de cada uno de los partícipes. La distribució n es la distribución entre los comuneros de bienes
que satisfagan su derecho.

7.2. Liquidación.
Operaciones que comprende
El partidor primero, deben determinar el derecho de los comuneros. Para esto,
si el patrimonio hereditario se encuentra confundido con otro patrimonio, es previo efectuar la
separació n. Deberá el partidor precisar cuá les son los bienes que se trata de partir y establecer, de
este modo, el acervo ilíquido hereditario. Determinará asimismo, cuá l es el pasivo de la sucesió n,
cuá les son las bajas generales de la herencia, para formar el acervo líquido de que dispone el
testador o la ley.
Si es necesario, dispondrá el partidor que se forme el acervo imaginario de los
artículos 1.185, 1.186 y 1.187.
Separació n de patrimonios
Es previa a la partició n de los bienes del difunto la separació n de su patrimonio
de otros con que se encuentre confundido. Artículo 1.341. Debe recordarse que el partidor de los
bienes del causante no es competente para liquidar la Sociedad Conyugal o partir las comunidades
en que haya sido partícipe el difunto, si no consientes las personas que correspondan.

7.3. Distribución.

7.3.1. Regla fundamental


El acuerdo unánime de las partes es la regla. Solo a falta de este acuerdo el
partidor deberá sujetarse a las normas supletorias de la ley. Artículo 1.334.

7.3.2. Principios inspiradores de las reglas legales


Las reglas legales se inspiran en el propó sito de que la distribució n se haga
repartiendo los mismos bienes indivisos. Cada partícipe tiene derecho para pedir que se le dé una
parte proporcional de tales bienes. Para este fin, se formará n entre los partícipes lotes o hijuelas.
Estas normas será n inaplicables ú nicamente cuando los bienes no sean
susceptibles de divisió n, entendiéndose que no lo son cuando la divisió n los hiciere desmerecer. No
se dividirá n, en tal caso: bien se adjudicará n a un partícipe bien se venderá n a terceros y será su
valor en dinero el que se distribuya entre los interesados.

7.3.3. Reglas aplicables cuando los bienes son susceptibles de divisió n


En el supuesto que los bienes admitan divisió n, la ley ha querido que a cada uno
de los partícipes corresponda una parte proporcional a sus derechos en los bienes comunes. El
partidor deberá formar lotes o hijuelas. Cada lote debe, en lo posible, estar integrado por bienes de
la misma naturaleza y calidad. Tales don las ideas que consignan las reglas 7° y 8° del artículo
1.337.
Formados los lotes se distribuirá n en la forma que acuerden los partícipes y, a
falta de acuerdo se procederá a su sorteo. Así resulta de la regla 9° que autoriza a cada uno de los
interesados para reclamar de la composició n de los lotes antes de efectuarse el sorteo.

7.3.4. Reglas aplicables cuando los bienes no admiten có moda divisió n


Si los bienes no son susceptibles de có moda divisió n, no se dividirá n. Se
adjudicará n totalmente a un comunero o se procederá a su venta entre los coasignatarios o con
admisió n de extrañ os. El precio de venta o adjudicació n (no ya las cosas mismas) se dividirá entre
los partícipes. Artículo 1.337 regla 1°.
La especie, pues, se subastará privadamente entre los comuneros o con
admisió n de extrañ os. En toda circunstancia tienen los comuneros derecho para exigir la
participació n de extrañ os, forma como la ley garantiza a los interesados de escasos recursos que los
má s caudalosos no obtendrá n los bienes a vil precio.
La regla 2° del artículo 1.337 supone que un bien se subasta privadamente
entre los partícipes, siempre que no se ofrezca má s que la tasació n o el convencional del artículo
1.335.

7.3.5. Reglas aplicables a la divisió n de inmuebles


Las reglas 3°, 4° y 5° se refieren a las normas que deben observarse para la
adjudicació n de inmuebles y son de una ló gica evidente:
1. Las porciones de uno o má s fundos que se adjudiquen a una persona deben ser continuas, en
lo posible, a menos que el adjudicatario consienta en recibir porciones separadas, o que de la
continuidad resulte mayor perjuicio a los demá s interesados que de la separació n al
adjudicatario.
2. Se procurará la misma continuidad entre el fundo que se adjudique a un asignatario y otro
fundo de que este sea dueñ o.
3. En la divisió n de los fundos se cuidará de establecer las servidumbre necesarias para su
có moda administració n y goce.

7.3.6. Adjudicació n con desmembració n del dominio


En las adjudicaciones que el partidor realice podrá separar la propiedad del
usufructo, uso o habitació n para darlos por cuenta de la asignació n. Pero esta desmembració n del
dominio requiere, imprescindiblemente el legítimo consentimiento de los interesados. Artículo
1.337 regla 6°.

7.3.7. Regla 11° del artículo 1.337


La ley se refiere al caso de que los representantes legales hayan provocado la
partició n con autorizació n judicial o el nombramiento de partidor se haya aprobado judicialmente.
No es necesario someter a la aprobació n de la justicia ninguno de los actos señ alados en el artículo
1.337; será la partició n misma, una vez concluida, la que deberá someterse a esta aprobació n,
conforme al artículo 1.342.

7.3.8. Distribució n de las deudas


Las deudas se dividen entre los herederos, por el ministerio de la ley, a prorrata
de sus cuotas. Si el causante dispone de deudas se distribuyen de distinta manera o los herederos
acuerdan distribuirlas de otro modo, se observará esta nueva forma de divisió n. Artículo 1.340
inciso 1°.
Pero estos acuerdos no empecen a los acreedores y por esto el artículo 1.340
inciso 2° establece que los acreedores hereditarios o testamentarios no será n obligados a
conformarse con este arreglo de los herederos para intentar sus demandas.

7.3.9. Distribució n de frutos


Los frutos de bienes, producidos con anterioridad a la muerte del causante,
está n incorporados a su patrimonio. La ley ha debido prever la suerte de los frutos percibidos y
pendientes después de la apertura de la sucesió n. A unos y otros se refieren los artículos 1.338 y
1.339.

7.3.10. Regla general sobre distribució n de frutos percibidos durante la indivisió n


Los frutos, como accesorios de los bienes hereditario, pertenecen a los dueñ os
de las cosas fructuarias, en la proporció n de sus derechos en tales cosas. El artículo 1.338 N° 3
establece esta regla general para los frutos percibidos después de la muerte del causante, durante la
indivisió n: “Los herederos tendrá n derecho a todos los frutos y accesiones de la masa hereditaria
indivisa, a prorrata de sus cuotas; deducidos, empero, los frutos y accesiones pertenecientes a los
asignatarios de especies.”
7.3.11. Formació n del cuerpo de frutos
Para distribuir los frutos debe el partidor formar una cuenta especie, con un
activo y un pasivo propios.
El activo del cuerpo de frutos se forma con los naturales y civiles, producidos
durante la indivisió n. Las bajas será n los gastos de explotació n, necesarios para producir los frutos.
Entre estas bajas deben figurar los que deban pagarse a los legatarios de especies o cuerpos ciertos,
siempre que no haya una persona expresamente gravada con la prestació n del legado; habiéndose
impuesto por el testador este gravamen a alguno de los asignatarios, éste só lo sufrirá la deducció n,
artículo 1.338 N° 4°.

7.3.12. Frutos pendientes al tiempo de la adjudicaciones


Respecto de los frutos pendientes al tiempo de las adjudicaciones, el artículo
1.339 establece los frutos pendientes al tiempo de la adjudicació n de las especies a los asignatarios
de cuotas, cantidades o géneros, se mirará n como parte de las respectivas especies, y se tomará n en
cuenta para la estimació n del valor de ellas.

7.3.13. Ventas y adjudicaciones


Los bienes comunes deben tener uno de estos dos destinos: se adjudican o se
venden
1. Adjudicados. Los bienes son adjudicados cuando su dominio exclusivo se atribuye a un
comunero en pago de su haber; se venden, cuando los adquieren extrañ os a la comunidad
que pagan un determinado precio. Para efectuar las adjudicaciones no es necesario esperar
al termino de la partició n, la dictació n del laudo y ordenata. Las adjudicaciones se verifican
durante la partició n.
2. Venta. En el curso de la partició n, asimismo, se venderá n los bienes comunes, por medio de
remates hechos ante el partidor con admisió n de extrañ os o sin ella, recuérdese que, no
admitiendo las especies có moda divisió n, cualquiera de los partícipes puede exigir que se
subasten con admisió n de licitadores extrañ os.

Subasta de bienes comunes


Junto con acordarse la subasta, habrá n de señ alarse las condiciones en que se
llevará a efecto: generalmente las menciones del Juicio Ejecutivo. La subasta debe anunciarse por
avisos, segú n el artículo 658 del Có digo de Procedimiento Civil. Pero si hay incapaces entre los
comuneros, deberá n ser 4 avisos, mediando entre la primera publicació n y el remate un espacio de
tiempo no inferior a 15 días.

Las adjudicaciones de bienes raíces deben reducirse a escritura pú blica.


Así lo indícale inciso 3° del artículo 687. En general, todo acuerdo de las partes
o decisió n del partidor que contenga adjudicació n de bienes raíces debe reducirse a escritura
pú blica, y sin esta formalidad no podrá efectuarse su inscripció n en el conservador. Artículo 659
inciso 2°

Derecho de los comuneros para que el valor de la adjudicació n se impute a su haber


Las adjudicaciones se hacen con cargo al haber del adjudicatario; éste tiene
derecho a que se impute a su haber el valor de los bienes que se adjudican. Por ello es necesario
conocer con cierta aproximació n el haber de cada partícipe, lo que hará el partidor
provisionalmente. Se le llama Calculo del Haber Probable (art. 660 CPC)
La misma disposició n establece que salvo acuerdo uná nime de las partes, los
comuneros que reciban en adjudicació n, durante el juicio divisorio, bienes por un valor superior al
80% de su probable haber, deberá n pagar de contado el exceso. En otros términos, el partícipe
podrá adjudicarse, sin desembolso, bienes por un valor igual al 80% de su haber probable.
No olvidar que el artículo 662 del Có digo de Procedimiento Civil, establece una
hipoteca legal.

Representació n legal del partidor


En las enajenaciones que se hagan por medio del partidor se considerará a éste
como representante legal de los vendedores (art. 659 CPC)

Laudo y Ordenata
Los resultados de la partició n se consignará n en un laudo o sentencia final, que
resuelva o establezca todos los puntos de hecho y de derecho que deben servir de base para la
distribució n de los bienes comunes, y en una ordenata o liquidació n, en que se hagan los cá lculos
numéricos necesarios para dicha distribució n. Artículo 663 del Có digo de Procedimiento Civil.

Aprobació n de la partició n
La ley vela de diversas maneras por los derechos de los incapaces en la
partició n. Artículo 1.342:
1. La partició n deberá aprobarse judicialmente cuando ha sido parte un ausente que ha
intervenido representado por un curador de ausentes.
2. Deberá aprobarse, asimismo, cuando han sido partes personas sujetas a guarda.

Aprobació n para los efectos tributarios


La aprobació n judicial importa para efectos de la contribució n que señ ala el
artículo 48 de la ley 16.271. La determinació n del monto imponibles puede hacerse en las gestiones
de posesió n efectiva (es lo usual), en la partició n hecha por el causante en instrumento pú blico o
por testamento en escritura pú blica.

Entrega de títulos
Concluida la partició n, se entregará n los títulos de los objetos que les hubiere
cabido a los partícipes. Artículo 1.343. Los títulos de cualquier objeto que hubiere sufrido divisió n
pertenecerá n a la persona designada al efecto por el testador, o en defecto de esta designació n, a la
persona a quien hubiere cabido la mayor parte. No opera en la prá ctica.

8. EFECTOS DE LA PARTICIÓN

8.1. Efecto Declarativo de la Partición

Adjudicación
En un sentido amplio adjudicar significa declarar que una cosa pertenece a
una persona o atribuírsela en satisfacción de su derecho.
Pero en un sentido má s restringido la adjudicació n es la atribución del
dominio exclusivo de ciertos bienes a una persona que era dueña proindiviso. Es decir, es el
acto por el cual se entrega a un comunero determinados bienes a cambio de su cuota parte en la
comunidad. Así es indispensable que sea comunero el adjudicatario.
Si se licitan bienes comunes y un comunero los adquiere en la subasta, habrá
adjudicació n; si los adquiere un extrañ o, una compraventa.

Efecto declarativo de la adjudicació n


La adjudicació n hace adquirir al adjudicatario un derecho exclusivo sobre los
bienes que le pertenecían proindiviso. Si se analiza la forma como se produce esta transformació n
se percibe que la adjudicació n es un acto mixto, en parte declarativo y en parte traslaticio de
dominio.
Supó ngase que A y B son llamados a una sucesió n que comprende dos
inmuebles que se adjudican a cada uno.¿Có mo adquirió A el dominio exclusivo del bien adjudicado?
Es manifiesto que en parte lo adquirió del causante por sucesió n por causa de muerte y en parte
por la transferencia que le ha hecho B de sus derechos en el inmueble. B habrá adquirido, a su vez,
en parte de A y en parte del causante.
Cada causante es parcialmente sucre del causante y de sus copartícipes. La
partició n en suma, es en parte un acto de enajenació n, parcialmente traslaticia y declarativa de
dominio.
Pero el Có digo Civil tiene un concepto diferente de adjudicació n. Dispone el
artículo 1.344: “Cada asignatario se reputará haber sucedido inmediata y exclusivamente al difunto
en todos los efectos que le hubieren cabido, y no haber tenido jamá s parte alguna en los otros
efectos de la sucesió n.”
De este modo, la ley hay retrotraer los efectos de la adjudicació n al momento de
la apertura de la sucesió n. Cada partícipes se supone que sucedió directamente al causante en los
bienes de la adjudicació n, como si fuera su ú nico heredero.

Indivisiones a que se aplica la regla del artículo 1.344


La regla del artículo 1.344 se aplica a la partició n de toda la comunidad,
cualquiera que sea su origen. Los efectos de la adjudicació n se remontará n al momento en que se ha
iniciado el estado de indivisió n.

Adjudicaciones con alcance


El valor del bien puede exceder de los derechos del adjudicatario quien deberá
pagar, en consecuencia, de su peculio el excedente. El efecto declarativo se extiende a esta
adjudicació n.
¿Y si el adjudicatario paga íntegramente el valor de la adjudicació n con dineros
propios?. Se ha dicho que al heredero que paga íntegramente con dineros propios el bien
adjudicado no le ha cabido éste en la partició n, no se ha adjudicado en razó n de su cuota, no le ha
cabido en la divisió n.

El efecto declarativo y los créditos hereditarios


Los créditos hereditarios, al igual que las deudas, se dividen entre los herederos
a prorrata de sus cuotas. Se sigue como consecuencia que cada heredero podrá demandar el pago
de su parte en el crédito y que podrá compensar dicha parte o cuota con los créditos que el deudor
tenga contra la sucesió n.
¿Qué sucede si un crédito hereditario es adjudicado íntegramente a un
heredero? En virtud del efecto declarativo la adjudicació n debería suponerse que el crédito ha
pertenecido siempre al adjudicatario. Para conciliar estas reglas es necesario indicar que el artículo
1.536 regula las relaciones entre herederos y el artículo 1.344 regula las relaciones entre los
coherederos, permitiéndoles dispone de los créditos insolutos y adjudicarlos entre ellos de modo
que se les supondrá sucesores directos e inmediatos del causante.

Consecuencias del efecto declarativo


1. Si alguno de los coasignatarios ha enajenado una cosa que en la partició n se adjudica a otro
de ellos, se podrá proceder como en el caso de la venta de cosa ajena. Artículo 1.344 inciso
2°.
2. La hipoteca de la cuota de un comunero subsiste a condició n de que se le adjudiquen bienes
hipotecables y caduca en caso contrario.
3. - Cada uno de los partícipes de una cosa que se poseía proindiviso se supone haber poseído
exclusivamente los bienes adjudicados, durante todo el tiempo que duró la indivisió n.
Artículo 718
4. - Los embargos o medidas precautorias decretados sobre los bienes comunes no obstan a la
adjudicació n.
5. - La inscripció n de las adjudicaciones que prevén los artículos 687 y 688 no importan
tradició n.

8.2. Acciones de garantía

Como consecuencia del efecto declarativo de la partició n, cada partícipe se


supone que sucede directamente al causante. Su derecho sobre los bienes adjudicados no emana de
los demá s partícipes. ¿Có mo se explica que se deban una recíproca garantía?
Pothier formulaba una explicació n. La ú nica razó n en que se funda la obligació n
de garantía de los copartícipes es la igualdad que debe reinar en las particiones, que resulta
vulnerada por la evicció n que sufre uno de ellos de las cosas adjudicadas; la ley que exige esta
igualdad obliga a cada uno de los copartícipes a restablecerla.

Obligació n de saneamiento de evicció n


El partícipe que sea molestado en la posesió n del objeto que le cupo en la
partició n, o que haya sufrido evicció n de él, lo denunciará a los otros partícipes para que concurran
a hacer cesar la molestia, y tendrá derecho para que le saneen la evicció n. Artículo 1.345.

Casos en que no procede el saneamiento


1. Si la evicción o la molestia procediere de causa sobreviniente a la partición; La
obligació n de saneamiento es una garantía de la igualdad de partició n; esta igualdad debe
existir al momento de la partició n y no es posible tener en cuenta acontecimientos
posteriores que la quebranten.
2. Si la acción de saneamiento se hubiere expresamente renunciado; Si los partícipes
quieren excluir la obligació n de garantía es preciso que lo digan.
3. Si el partícipe ha sufrido la molestia o la evicción por su culpa . Tal sería el caso del
partícipe que omitió oponer a la demanda que el tercero interpuso en su contra una
excepció n perentoria que le habría permitir rechazarla.

Indemnizació n en caso de evicció n


Producida la evicció n, el partícipe tiene derecho a que se le indemnicen los
perjuicios sufridos. El pago del saneamiento se divide entre los partícipes a prorrata de sus cuotas.
La porció n del insolvente grava a todos a prorrata de sus cuotas; incluso el que ha de ser
indemnizado. Artículo 1.347.

Prescripció n de la acció n
Esta acció n prescribirá en cuatro añ os contados desde el día de la evicció n.
Artículo 1.345 inciso 2°.

9. NULIDAD Y RESCISIÓN DE LA PARTICIÓN

Causa de nulidad de las particiones


Las particiones se anulan o se rescinden de la misma manera y segú n las
mismas reglas que los contratos. Artículo 1.348. Las particiones pueden ser absolutamente nulas o
rescindibles. Por ejemplo, será absolutamente nula cuando interviene una persona absolutamente
incapaz. La nulidad puede ser reclamada segú n el artículo 1.683.
La nulidad relativa se produce en razó n de la relativa incapacidad de las partes,
la omisió n de requisitos formales establecidos en consideració n a ellas, o a consecuencia de un vicio
del consentimiento.

Nulidad por causa de lesió n


La rescisió n por causa de lesió n se concede al que ha sido perjudicado en má s
de la mitad de su cuota. Artículo 1.348 inciso 2°. Generalmente los contratos no se rescinden por
esta causal. Son regularmente actos de especulació n en que la ventaja está de parte del má s há bil;
pero la partició n no es un acto especulativo; cada partícipe debe percibir lo que en el derecho le
corresponde y el ló gico que el legislador procure colocarlos en un plano de plena igualdad.
Ahora, la lesió n debe ser de importancia y por tal motivo la ley franquea la
acció n rescisoria de lesió n. También para juzgar si existe lesió n, es necesario considerar el valor de
los derechos del comunero y de los bienes adjudicados al tiempo de la partició n.

Forma de enervar la acció n rescisoria de lesió n


Podrá n los otros partícipes atajar la acció n rescisoria de uno de ellos,
ofreciéndole y asegurá ndole el suplemento de su porció n en numerario. Artículo 1.350. El
suplemento debe pagarse íntegramente; no bastaría pagar una suma que só lo hiciera desaparecer
la lesió n, y debe hacerse en dinero.

No puede pedir la rescisió n el partícipe que haya enajenado su porció n


No podrá intentar la acció n de nulidad o rescisió n el partícipe que haya
enajenado su porció n (bienes que se le adjudicaron, no cuota) en todo o parte, salvo que la partició n
haya adolecido de error, fuerza o dolo, de que le resulte perjuicio. Artículo 1.351.
La enajenació n sanea hasta la nulidad absoluta.

Prescripció n de las acciones de nulidad y rescisió n


La acció n de nulidad o de rescisió n prescribe respecto de las particiones segú n
las reglas generales que fijan la duració n de esta especie de acciones. Artículo 1.352.
Nulidades Procesales
La regla del 1.348 se aplica sin atenuantes a la partició n que hacen el causante o
los coasignatarios de comú n acuerdo. No ocurre lo mismo en la partició n hecha por un partidor. La
partició n ante un partidor, tiene los caracteres dobles de contrato y de juicio.

Acció n de perjuicio
El partícipe que no quisiere o no pudiere intentar la acció n de nulidad o
rescisió n, conservará los otros recursos legales que para ser indemnizado le correspondan. Así
siempre puede interpone la acció n de indemnizació n. Artículo 1.353.

Resolució n de las particiones


Las particiones se anulan y rescinden del mismo modo y por las mismas causas
que los contratos. No procede eso si la condició n resolutoria tá cita:
1. La regla del artículo 1.348 sugiere que las particiones no son un contrato.
2. Por otra parte, es sugestivo el silencio que guarda el artículo 1.348 respecto de la posibilidad
de resolverse la partició n.
3. La resolució n de los contratos bilaterales se funda en evidentes razones de equidad. Tal
consideració n no juega en la partició n, y no se concilia el efecto declarativo que la ley les
atribuye; el derecho de los adjudicatarios no emana de sus copartícipes sino directa e
inmediatamente del causante.
4. El Có digo de Procedimiento Civil ha creado para garantía de los alcances que resulten en
contra de los adjudicatarios, una hipoteca legal. Así ya hay una garantía.
5. La resolució n de la partició n obliga a realizarla íntegramente de nuevo. Sería absurdo.

10. PAGO DE LAS DEUDAS HEREDITARIAS Y TESTAMENTARIAS

El pago de las deudas hereditarias pesa normalmente sobre los herederos de la


obligació n de satisfacer ambas clases de deudas. Por excepció n la obligació n incube a los legatarios.
¿Cuá l es la fuente de esta obligació n? En concepto del Có digo Civil tiene como fuente un
cuasicontrato. El artículo 1.437 establece que las obligaciones nacen de un hecho voluntario de la
persona que se obliga, como en la aceptació n de una herencia o legado u en todos los
cuasicontratos.

10.1 Deudas Hereditarias

10.1.1. Responsabilidad de los herederos

La responsabilidad por las deudas hereditarias incumbe normalmente a los herederos


Los herederos son las personas naturalmente llamadas a satisfacer las deudas
hereditarias. El artículo 1.097 dispone que los herederos representan al testador y le suceden en
todos sus derechos y obligaciones transmisibles, recogen juntamente el activo y el pasivo de su
patrimonio.
1. El principio es general y se extiende a todas las obligaciones del difunto, cualquiera que sea
su fuente. Comprende aun las obligaciones que tienen su origen delictual. Artículo 93 N° 1°
del Có digo Penal.
2. Ha de tratarse, por cierto, de obligaciones transmisibles. Las obligaciones derivadas de
contratos instuito personae no pasan a los herederos.

Principio de la divisió n de las deudas entre los herederos


Cuando hay pluralidad de herederos, es preciso determinar en qué medida
deben satisfacer las deudas hereditarias. Las deudas hereditarias se dividen entre los herederos a
prorrata de sus cuotas. Artículo 1.354.
De esta manera, la proporció n en que los herederos adquieren el activo
hereditario determina la forma como deben contribuir al pago de las deudas.
Divisió n automá tica del pasivo
La divisió n del pasivo a prorrata de las cuotas hereditarias, se produce ipso
iure, de pleno derecho, automá ticamente. Por el solo hecho de la muerte, la deuda se divide entre
los herederos y el acreedor tendrá , en lugar de un deudor ú nico, varios deudores. La muerte del
deudor, pues, convierte la obligació n de un solo deudor en una obligació n simplemente conjunta.
La automá tica divisió n del pasivo tiene una ló gica consecuencia: no es
necesario proceder a la partició n, puesto que no existe comunidad en las deudas. El acreedor podrá
demandar a los herederos, desde la muerte del causante, la parte que les quepa en la deuda.

Divisió n de los créditos hereditarios


Los créditos hereditarios se dividen de pleno derecho entre los herederos del
acreedor difunto. Segú n Meza Barros, los créditos del difunto se dividen también automá ticamente
entre los herederos. Cada heredero, por consiguiente, podrá cobrar su parte o cuota en el crédito,
sin esperar la partició n, y recíprocamente, el deudor no podrá excusarse de cumplir la obligació n a
pretexto de que el crédito no se ha adjudicado, en todo o parte, al heredero que reclama el pago de
su cuota.
Esta conclusió n fluye del artículo 1.526 N° 4. En los casos de indivisibilidad de
pago, a que la disposició n se refiere, los herederos del acreedor, si no entablan conjuntamente su
acció n, “no podrá n exigir el pago de la deuda, sino a prorrata de sus cuotas”. A contrario sensu, cada
uno de los herederos, individualmente, podrá demandar el pago de esta cuota. Con mayor razó n la
regla ha de regir para las obligaciones simplemente conjuntas.

Aplicació n del principio


Hay dos consecuencias de la divisió n inmediata o ipso iure de las deudas y
créditos entre los herederos:
1. Las obligaciones simplemente conjuntas se caracterizan porque, en verdad, existen tales
deudas como deudores. Por lo mismo, la cuota del deudor insolvente no grava a los
codeudores. Artículo 1.526 inciso 1° repetida en el artículo 1.355.
La excepció n está en el artículo 1.287 inciso 2°. Las mismas obligaciones y responsabilidad
recaerá n sobre los herederos presentes que tengan la libre administració n de sus bienes, o
sobre los respectivos tutores o curadores, y el marido de la mujer heredera, que no está
separada de bienes.
2. Artículo 1.357. Si uno de los herederos fuere acreedor o deudor del difunto, só lo se
confundirá con su porció n hereditaria la cuota que en este crédito o deuda le quepa, y tendrá
acció n contra sus coherederos a prorrata por el resto de su crédito, y les estará obligado a
prorrata por el resto de su deuda. La extinció n por confusió n de las mutuas obligaciones
entre el causante y el heredero se produce hasta la concurrencia de la cuota en el crédito o la
deuda.
De esta manera, si un heredero es acreedor del difunto, la deuda se divide entre los
herederos hasta la concurrencia de la cuota que corresponda al heredero acreedor y por el
saldo tendrá acció n contra sus coherederos. Asimismo si un heredero era deudo del difunto,
el crédito se dividirá entre los herederos, inclusive el deudor. La deuda se extinguirá hasta la
concurrencia de la porció n que corresponda al heredero deudor en el crédito y quedará
obligado a pagar el saldo a sus coherederos.

Excepciones al principio de la divisió n de las deudas a prorrata de las cuotas


1. Beneficio de inventario.
2. Obligaciones indivisibles.
3. Institució n de herederos usufructuarios y fiduciarios.

1. El Beneficio de Inventario
El heredero beneficiario no es obligado al pago de ninguna cuota de las deudas
“sino hasta la concurrencia de lo que valga lo que hereda”. Artículo 1.354 inciso 3°. La regla general
juega plenamente cuando el heredero responde de las deudas ilimitadamente, ultra vires
hereditatis.

2. Obligaciones Indivisibles
La divisió n de las deudas entre los herederos supone que se trata de
obligaciones divisibles; no tiene cabida en las obligaciones indivisibles. El artículo 1.528 dispone
que Corte de Apelaciones da uno de los hechos del que ha contraído una obligació n indivisibles es
obligado a satisfacerla en el todo y cada uno de los herederos del acreedor puede exigir su pago
total.
El artículo 1.354, inciso final, se cuida de advertir que, ademá s, la regla de la
divisió n a prorrata se entiende sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 1.526.

Distribución de las deudas hecha por el testador

El testador puede establecer otra forma de dividir las deudas hereditarias, lo


que es obligatorio:
1. Si el testador dividiere entre los herederos las deudas hereditarias de diferente modo que el
que en los vimos en los artículos 1.354 y siguientes, los acreedores hereditarios podrá n
ejercer sus acciones o en conformidad con dichos artículos o en conformidad con las
disposiciones del testador, segú n mejor les pareciere. Artículo 1.358.
2. - Mas, en el primer caso, los herederos que sufrieren mayor gravamen que el que por el
testador se les ha impuesto, tendrá n derecho a ser indemnizados por sus coherederos.
Artículo 1.358.

Distribución de las deudas por convenio de los herederos o por el acto de partición

La regla del artículo 1.358 se aplica al caso en que, por la partició n o por
convenio de los herederos, se distribuyan entre ellos las deudas de diferente modo que como se
expresa en los referidos artículos. Es decir, los herederos pueden establecer otra cosa diversa en el
acto de partició n.
El artículo 1.340 decía que un heredero puede tomar para si mayor cuota de las
deudas de la que le correspondería a prorrata, bajo alguna condició n que los demá s herederos
acepten. Pero añ ade que los acreedores “no será n obligados a conformarse con este arreglo de los
herederos para intentar sus demandas”
Cuando se pagan las deudas hereditarias
No habiendo concurso de acreedores (quiebra), ni tercera oposició n (oposició n
de terceros), se pagará a los acreedores hereditarios a medida que se presenten, y pagados los
acreedores hereditarios, se satisfará n los legados. Artículo 1.374 inciso 1°.

Notificació n de los títulos ejecutivos contra el difunto


Los títulos ejecutivos contra el difunto lo será n igualmente contra los
herederos; pero los acreedores no podrá n entablar o llevar adelante la ejecució n, sino pasados ocho
días después de la notificació n judicial de sus títulos.

10.1.2. Responsabilidad de los Legatarios

Sabemos que los legatarios no representan al testador; no tienen má s derechos


ni cargas que los que expresamente se les confieran o impongan.
Esto se entenderá sin perjuicio de su responsabilidad en subsidio de los
herederos, y de la que pueda sobrevenirles en el caso de la acció n de reforma. Así, está n obligados a
pagar las deudas hereditarias cuando el testador les haya impuesto esta obligació n como un
gravamen de la liberalidad que les otorga. Así, los legatarios será n responsables:
1. Porque al tiempo de abrirse la sucesió n no ha habido bienes bastantes para el pago de las
deudas hereditarias.
2. Porque el testador vulneró con sus liberalidades a titulo singular las legítimas y mejoras.

Contribució n al pago de las deudas hereditarias


Los legatarios no son obligados a contribuir al pago de las legítimas, de las
asignaciones que se hagan con cargo a la cuarta de mejoras o de las deudas hereditarias, sino
cuando el testador destine a legados alguna parte de la porció n de bienes que la ley reserva a los
legitimarios o a los asignatarios forzosos de la cuarta de mejoras, o cuando al tiempo de abrirse la
sucesió n no haya habido en ella lo bastante para pagar las deudas hereditarias. Artículo 1.362.
Las deudas hereditarias constituyen una baja general de la herencia; deducidas
estas deudas y las demá s bajas que señ ala el artículo 959, se forma el acervo líquido de que dispone
la ley o el testador. Por otra parte, el artículo 1.374 inciso 1° establece que satisfechas las deudas
hereditarias, se satisfagan los legados.
Por tanto, si los bienes no son suficientes para pagar las deudas, deben
rebajarse los legados en la medida que sea necesaria para satisfacerlas.
La ley, sin embargo, prevé la situació n en que se han pagado los legados, pese a
que no está n satisfechas las deudas. Los legatarios, en tal evento, concurrirá n al pago restituyendo
de los legados lo necesario para que las deudas queden íntegramente cubiertas.
Los acreedores podrá n accionar contra los legatarios para reclamarles el pago
de la cuota con que deben concurrir al pago de cada deudas hereditaria.
La responsabilidad de los legatarios exige que no haya bienes bastantes para el
pago de las deudas al tiempo de abrirse la sucesió n. Por consiguiente, si los bienes se pierden,
deterioras o menoscaban con posterioridad, los legatarios no son responsables.

La responsabilidad de los legatarios es subsidiaria y limitada


La acció n de los acreedores hereditarios contra los legatarios es en subsidio de
la que tienen contra los herederos. Artículo 1.362 inciso 2°. Gozan de una especie de beneficio de
excusió n.
La responsabilidad es limitada. Los legatarios que deban contribuir al pago de
las legítimas, de las asignaciones con cargo a la cuarta de mejoras o de las deudas hereditarias, lo
hará n a prorrata (proporcional) de los valores de sus respectivos legados, y la porció n del legatario
insolvente no gravará a los otros. Artículo 1.363 inciso 1°.

Contribució n al pago de las legítimas y mejoras


Son obligados los legatarios cuando el testador destine a legados alguna parte
de la porció n de bienes que la ley reserva a los legitimarios o a los asignatarios forzosos de la cuarta
de mejoras, o cuando al tiempo de abrirse la sucesió n no haya habido en ella lo bastante para pagar
las deudas hereditarias. Artículo 1.362 inciso 1°.
El testador que tiene asignatarios forzosos no pueden destinar a legados sino la
parte de libre disposició n.

Legados privilegiados y comunes


El principio es el artículo 1.363 inciso 1°. A prorrata de los valores de sus
respectivos legados y la porció n del insolvente no gravará a los otros.
Sin embargo, la regla sufre excepció n porque ciertos legados gozan del
privilegio de contribuir después que otros. No contribuirá n, sin embargo, con los otros legatarios
aquellos a quienes el testador hubiere exonerado expresamente de hacerlo. Pero si agotadas las
contribuciones de los demá s legatarios, quedare incompleta una legítima o insoluta una deuda,
será n obligados al pago aun los legatarios exonerados por el testador. Artículo 1.362 inciso 2°.
Los legados de obras pías o de beneficencia pú blica se entenderá n exonerados
por el testador, sin necesidad de disposició n expresa, y entrará n a contribució n después de los
legados expresamente exonerados; pero los legados estrictamente alimenticios a que el testador es
obligado por ley, no entrará n a contribució n sino después de todos los otros. Artículo 1.362 inciso
3°.
El artículo 1.141 declara que los legados anticipados prefieren a aquellos de
que no se ha dado el goce a los legatarios en vida del testador.

Orden de prelació n entre los legatarios

1. Concurren los legados comunes. Para ello rige plenamente el principio general de la
contribució n a prorrata de sus valores.
2. Concurren los legados anticipados o donaciones revocables. Las donaciones revocables,
inclusos los legados en el caso del inciso precedente, preferirá n a los legados de que no se ha
dado el goce a los legatarios en vida del testador, cuando los bienes que éste deja a su muerte
no alcanzan a cubrirlos todos. Artículo 1.141 inciso 3°.
3. Concurren a condició n los legados expresamente exonerados por el testador.
4. Concurren los legados por obras pías o de beneficencia; atendidos sus fines de bien pú blico,
la ley presume que el testador ha querido exonerarlos de la contribució n, aunque nada diga.
5. Concurrirá n los legados estrictamente alimenticios que el testados ha debido por ley. Son
una baja general de las deudas hereditarias. El artículo 1.170 establece una norma que limita
la contribució n de los asignatarios alimenticios forzosos. Los asignatarios de alimentos no
estará n obligados a devolució n alguna en razó n de las deudas o cargas que gravaren el
patrimonio del difunto; pero podrá n rebajarse los alimentos futuros que parezcan
desproporcionados a las fuerzas del patrimonio efectivo.
Legados con carga
Los legados con causa onerosa que pueda estimarse en dinero, no contribuyen
sino con deducció n del gravamen, y concurriendo las circunstancias que van a expresarse:
1. Que se haya efectuado el objeto.
2. Que no haya podido efectuarse sino mediante la inversió n de una cantidad determinada de
dinero.
Una y otra circunstancia deberá n probarse por el legatario, y só lo se deducirá
por razó n del gravamen la cantidad que constare haberse invertido.

Legados gravados con prenda o hipoteca


Así, como consecuencia de estos gravá menes, el legatario puede ser
constreñ ido a pagar íntegramente la deuda:
1. Si el legatario ha pagado una deuda garantizada con prenda o hipoteca, con que el testador
no haya querido expresamente gravarle, tiene acció n contra los herederos para que se le
reembolse lo pagado. Es subrogado por la ley en la acció n del acreedor contra los herederos.
Artículo 1.366 inciso 1°.
2. Si la hipoteca o prenda caucionaban una obligació n que no era testador, el legatario no
tendrá acció n contra los herederos. Artículo 1.366 inciso 2°.

10.2. Deudas o Cargas Testamentarias

Las deudas testamentarias son, por regla general, de cargo de los herederos.
Gravitan sobre todos ellos, son una carga comú n. Estas deudas comunes, lo mismo que las deudas
hereditarias, las soportará n los herederos a prorrata de sus cuotas.
La regla general tiene diversas excepciones:
1. Que el testador haya impuesto al pago a determinado heredero o legatario o distribuido las
deudas de otro modo que a prorrata.
2. Que se haya convenido por otra manera o se haya resuelto otra forma de distribució n en el
acto de partició n.
3. Que se haya instituido herederos usufructuarios o fiduciarios.

Distribució n de las cargas por el Testador


Las cargas testamentarias no se mirará n como carga de los herederos en
comú n, sino cuando el testador no hubiere gravado con ellas a alguno o algunos de los herederos o
legatarios en particular.
Las que tocaren a los herederos en comú n, se dividirá n entre ellos como el
testador lo hubiere dispuesto, y si nada ha dicho sobre la divisió n, a prorrata de sus cuotas o en la
forma prescrita por los referidos artículos.

Distribució n de las cargas por convenio de los herederos o por el acto de partició n
En la partició n se puede adoptar otra forma de distribució n. Las deudas
testamentarias se rigen por una regla parecida. Los acreedores testamentarios no podrá n ejercer
las acciones a que les da derecho el testamento sino conforme al artículo 1360. Artículo 1.373 inciso
1°.
Si en la partició n de una herencia se distribuyeren los legados entre los
herederos de diferente modo, podrá n los legatarios entablar sus acciones, o en conformidad a esta
distribució n, o en conformidad al artículo 1360, o en conformidad al convenio de los herederos.
Artículo 1.373 inciso 2°.
La diferencia consiste exclusivamente, en que mientras los acreedores
hereditarios no está n obligados a respetar la voluntad del testador, éste es obligatorio para los
acreedores testamentarios. La razó n de esta diferencia es obvia. Los acreedores hereditarios son
extrañ os a quienes no empece el testamento; para los acreedores testamentarios la voluntad del
testado, que dio origen a su crédito, es la suprema ley.

11. BENEFICIO DE SEPARACIÓN

La aceptació n pura y simple de la herencia produce una confusió n de los bienes


y deudas del difunto con los bienes y obligaciones del heredero. Los patrimonios confundidos
tienen, en lo sucesivo, un solo titular: el heredero. Todos los acreedores tienen como deudor al
heredero y en el patrimonio confundido ejercitará n su derecho de prenda general.
Esta confusió n puede ser, segú n circunstancias, perjudicial para el heredero o
para los acreedores de la sucesió n. Será perjudicial para el heredero cuando el pasivo supera al
activo hereditario porque, responsable ilimitadamente de las deudas, deberá satisfacerlas aun con
sacrificio de sus propios bienes. Para precaverse de las consecuencias perjudiciales de esta
responsabilidad indefinida, dispone el heredero de un recurso: el beneficio inventario.
La confusió n de patrimonio será perjudicial para los acreedores hereditarios
cuando el heredero es insolvente. El patrimonio del deudor difunto era suficiente para satisfacer la
competencia de los acreedores del heredero que no aporta bienes.
El difunto, supó nganse, dejó bienes por el valor de $ 20.000 y deudas por igual
cantidad; el heredero tiene deudas por $ 20.000 y carece de bienes. El pasivo se ha duplicado
mientras el activo permanece idéntico. Los acreedores hereditarios, que antañ o podían ser
satisfechos íntegramente, obtendrá n el 50% de sus créditos.
Los acreedores testamentarios pueden sufrir un perjuicio aná logo por la
aceptació n pura y simple de un heredero insolvente. Para este nuevo mal el legislado crea un nuevo
remedio: el beneficio de separación.

11.1. Definició n.
Los acreedores hereditarios y los acreedores testamentarios podrá n pedir que
no se confundan los bienes del difunto con los bienes del heredero; y en virtud de este beneficio de
separació n tendrá n derecho a que de los bienes del difunto se les cumplan las obligaciones
hereditarias o testamentarias con preferencia a las deudas propias del heredero. Artículo 1.378.
Los acreedores del heredero no sufren un perjuicio porque contará n para ser
satisfecho con el mismo patrimonio que tuvieron en vista al contratar.
El Beneficio de Separación es aquel que impide la confusión de los
patrimonios del difunto y del heredero y permite de los acreedores hereditarios y
testamentarios pagarse con los bienes del difunto con preferencia a los acreedores propios
del heredero.

11.2. Quienes pueden invocar el beneficio de separació n


Pueden impetrarlo los acreedores hereditarios y testamentarios.
1. Acreedores hereditarios privilegiados o comunes. Los acreedores valistas, este beneficio será
vital. Para los privilegiados es secundario.
2. No sirve sino a los legatarios de genero. Los de especies o cuerpos ciertos adquieren el
dominio de las especies legadas.
3. Lo pueden impetrar los acreedores cuyos créditos no son exigibles, en razó n de un plazo o
condició n. Artículo 1.379.
4. Los acreedores del heredero no tendrá n derecho a pedir, a beneficio de sus créditos, la
separació n de bienes de que hablan los artículos precedentes. Artículo 1.381.
11.3. Contra quién se pide la separació n de patrimonios
Se pide contra los acreedores personales del heredero, puesto que se trata de
conseguir un pago preferente sobre los bienes del difunto. Sea contra todos o contra algunos de
ellos.

11.4. Bienes a que se aplica la separació n


La separació n afecta a todos los bienes que integran el patrimonio del difunto,
raíces o muebles, corporales o incorporales. No comprende:
1. Los bienes donados irrevocablemente a legitimarios o extrañ os y que se acumulen
imaginariamente para formar el acervo previsto en los artículos 1.185 y 1.186.
2. Los bienes hereditarios que el heredero haya enajenado. Pero pueden pedir que se invalide
la enajenació n, para lo cual tienen 6 meses desde que se abre la sucesió n. Artículo 1.384.

11.5. Có mo se obtiene el beneficio de separació n


Si hubiere bienes raíces en la sucesió n, el decreto en que se concede el beneficio
de separació n se inscribirá en el Registro o Registros que por la situació n de dichos bienes
corresponda, con expresió n de las fincas a que el beneficio se extienda. Se refiere al decreto en que
se concede el beneficio de separació n. Artículo 1.385.

11.6. Los acreedores pueden impetrar el beneficio mientras no hayan prescrito sus créditos.
El derecho de cada acreedor a pedir el beneficio de separació n subsiste
mientras no haya prescrito su crédito. Artículo 1.381 inciso 1°. Obtenida la separació n de
patrimonios por alguno de los acreedores de la sucesió n, aprovechará a los demá s acreedores de la
misma que la invoquen y cuyos créditos no hayan prescrito, o que no se hallen en el caso del
nú mero 1. del artículo 1380. Artículo 1.382.

11.7. Efectos del beneficio de separació n


1. Efectos entre los acreedores de la sucesión. Nada produce.
2. Efectos entre los acreedores de la sucesión y los acreedores personales del heredero.
Los acreedores de la sucesió n se pagará n preferentemente de sus créditos en el patrimonio
hereditario, mientras los acreedores personales del heredero, como justa contrapartida, se
pagará n con preferencia en los bienes de éste:
a) Los acreedores hereditarios y los acreedores testamentarios podrá n pedir que no se
confundan los bienes del difunto con los bienes del heredero; y en virtud de este
beneficio de separació n tendrá n derecho a que de los bienes del difunto se les
cumplan las obligaciones hereditarias o testamentarias con preferencia a las deudas
propias del heredero. Artículo 1.378.
b) El sobrante, si lo hubiere, se agregará a los bienes del heredero, para satisfacer a sus
acreedores propios, con los cuales concurrirá n los acreedores de la sucesió n que no
gocen del beneficio. Artículo 1382 inc.2°.
c) Los acreedores hereditarios o testamentarios que hayan obtenido la separació n, o
aprovechá ndose de ella en conformidad al inciso 1. del artículo 1.382, no tendrá n
acció n contra los bienes del heredero, sino después que se hayan agotado los bienes a
que dicho beneficio les dio un derecho preferente; mas aun entonces podrá n oponerse
a esta acció n los otros acreedores del heredero hasta que se les satisfaga en el total de
sus créditos. Artículo 1.383.
d) Gozan del beneficio, los acreedores que hayan obtenido que se declare judicialmente a
su favor. Aprovechará , eso si, a los demá s acreedores de la sucesió n que la invoquen,
cuyos créditos no hayan prescrito y no se encuentren en el caso del N° 1° del artículo
1.380.
3. Efectos respecto del heredero o herederos. El heredero es extrañ o al beneficio. Su
responsabilidad no sufre modificaciones. Los acreedores de la sucesió n pueden pedir que se
rescindan las enajenaciones hechas por el heredero de bienes hereditarios, cuyo producto no
ha sido aplicado al pago de deudas de la sucesió n, durante el plazo de 6 meses desde su
apertura.

11.8. Extinció n del derecho para pedir el beneficio


1. El derecho de cada acreedor a pedir el beneficio de separació n subsiste mientras no haya
prescrito su crédito. Artículo 1.380 inciso 1°.
2. Por la renuncia tá cita o expresa. Cuando el acreedor ha reconocido al heredero por deudor,
aceptando un pagaré, prenda, hipoteca o fianza del dicho heredero, o un pago parcial de la
deuda. Artículo 1.380 N° 1°.
3. Cuando los bienes de la sucesió n han salido ya de manos del heredero, o se han confundido
con los bienes de éste, de manera que no sea posible reconocerlos. Artículo 1.380 N° 2°. Sin
perjuicio que los acreedores puede pedir la rescisió n de la enajenació n.
4. Si los bienes de la sucesió n se han confundido con los del heredero, de manera que no sea
posible reconocerlos.

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