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Gutiérrez Yaoi

Este documento analiza la construcción de la masculinidad en las relaciones homoeróticas del manga yaoi. Explora cómo los personajes del seme y el uke representan roles masculinos y femeninos respectivamente a través de sus características físicas y actitudes. También discute cómo la violencia y la violación se usan para demostrar la virilidad del seme. Finalmente, traza un breve recorrido por la historia de las relaciones homosexuales en Japón para contextualizar la producción narrativa del yaoi.

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Este documento analiza la construcción de la masculinidad en las relaciones homoeróticas del manga yaoi. Explora cómo los personajes del seme y el uke representan roles masculinos y femeninos respectivamente a través de sus características físicas y actitudes. También discute cómo la violencia y la violación se usan para demostrar la virilidad del seme. Finalmente, traza un breve recorrido por la historia de las relaciones homosexuales en Japón para contextualizar la producción narrativa del yaoi.

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María José Gutiérrez Guzmán

Aimeé Vega
Comunicación y Violencia de género
6/01/2020

¿Qué tan hombre soy?: el cuerpo masculino una aproximación a la construcción


de la virilidad en el yaoi.

El presente ensayo se centra en realizar un recorrido por la construcción de la


masculinidad en las relaciones homo eróticas del cuerpo masculino del género de manga
yaoi. Con tal objetivo partiré de la articulación las categorías de cuerpo, erotismo,
virilidad y violación para proponer una breve genealogía de la masculinidad en las
narraciones homo eróticas del yaoi.

El cuerpo es el primer territorio sobre el que se sientan una serie de


características diferenciadoras, social, cultural, económica y políticamente construidas
alrededor de la categoría sexo como fundante diferenciador por las funciones
biológicas- reproductivas del cuerpo.

(Lagarde 2005) menciona que “[a]l atribuir todas las características genéricas al
cuerpo, se recurre al argumento de su materialidad (en particular genitales) como prueba
de un mismo origen y de su inmutabilidad.” (p.182). Es en dicha inmutabilidad que la
corporalidad masculina en las narrativas yaoi responde al imperativo binario (hombre-
masculino/mujer-femenino) mediante las características físicas y actitudinales asignadas
a los dos personajes principales de la narración.

El seme1(el que da) y uke2 ( el que recibe) tienen características gestuales


relacionadas a las parejas hetoro-cisnormativas. “El seme, un chico de apariencia más o
menos masculina que suele adopta una actitud dominante en la relación- dentro y fuera
de las prácticas sexuales- y el uke, un chico de aspecto más andrógeno, a menudo de
menor estatura, que asume casi siempre un papel pasivo y sumiso…” (Molina 2016, 8)

1
Del verbo japonés semer “dar”
2
Del verbo japonés uker “recibir”
2

Obras: Hatsoujou Animal (Kamon 2016a)


3

Obras: Hanayome no mizugi (Kamon 2014a)

Dichas características narrativas alrededor del cuerpo masculino responden a una


serie de técnicas corporales; donde los gestos esenciales activan la memoria del lector
porque asimila los roles de los personajes, sin previa necesidad de mencionar su rol.
“Una técnica corporal alcanza su máximo exponente cuando se convierte en un conjunto
de reflejos y se impone totalmente al actor sin esfuerzo de adaptación o de preparación
de su parte.”(Le Breton 2018, 63)

De tal manera, al mantener una narrativa con dos cuerpos materialmente


masculinos que sostienen una relación homo erótica, y que en su caracterización
demuestra gestualidad imperativamente binaria y heterosexual. Visto así, parecería que
la producción narrativa sobre el cuerpo masculino en el yaoi oscila entre dos ideales:
viril/que tiene el poder fálico y pasivo/que recibe el poder fálico. Sobre este hecho los
estudios de las masculinidades realizados por Parker (1998) sostiene que las
representaciones de la homosexualidad masculina cumplen un papel regulador de la
masculinidad; dado que, no solo dividen al hombre por sus comportamientos sexuales,
sino que, aumentan las etiquetas en ellos para borrar el homo erotismo y centrarse en la
4

feminización de sus roles pasivo/activo. Dichos comportamientos aumentados deben ser


en esencialidad formas sexuales de demostrar la virilidad.

“Una clara referencia de cómo entre los varones heterosexuales, atravesó de


juegos escatológicos (aparentemente violentos, usan esquemas de homosexualidad
masculina para demeritar la hombría posicionando a los otros como mujeres en los
albures.”(Hernández 2007, 156). Por tal razón, no es de menor merito mencionar que
una de las características en las relaciones homo eróticas dentro del yaoi es la violación,
y la violencia de pareja. La mayoría de estas justificadas en la narrativa bajo la
implementación del amor romántico. En la misma la víctima, termina por mantener una
relación amorosa con el perpetrador.
5
6

Obras: Hatsujou Animal, Capitulo 1 (Kamon 2016a)

La violencia erótica rematando a Lagarde (2005) no solo es de importancia


como demostración de la microfísica del poder sobre el cuerpo; sino que, es la
“reiteración de la supremacía masculina y el ejercicio del derecho de posesión y uso…”
(p.260). Pero, este acto de supremacía, la violación, solo es el acto de penetración fálica,
sino los procesos de temor y humillación de la víctima para demostrar virilidad. Así, en
muchas narrativas el uke es violado, esclavizado, etc. Volviendo este hecho una
asimilación de su rol femenino en la narrativa; mientras que, el seme es quien viola al
uke, inicia la acción sexual y asimila el rol masculino.
7

Obras: Koibito wa Hatsujouki (Kamon 2008)

“[L]a frecuencia con la que estas aparecen se deben en gran parte a que la mayoría de
los personajes masculinos-y, en especial los seme-, están prescindidos para performar
masculinidades hegemónicas, es decir, para ser agresivamente más masculinos
desvinculándose así, de la figura homosexual con pluma” (Molina 2016, 9)
8
9

Obras: Koibito wa Hatsujouki (Kamon 2008) y Moujuu School Days (Kamon 2014)

En este punto se vuelve esencial problematizar la creación de dichas narrativas


en una genealogía de la virilidad como demostración de masculinidad. García (2015)
menciona que “La construcción social de la masculinidad leída desde una perspectiva de
género y desde el enfoque de los estudios críticos de la masculinidad cuestiona el
sistema de género occidental.” (p.9). Para ello, daré un breve recorrido por el Japón del
siglo XVII en correlación de las prohibiciones homo eróticas fundantes del mundo
occidental.

El erotismo no se relaciona únicamente a las experiencias sexuales de


penetración, sino a la libertad del uso de los sentidos para vivir y expresar el deseo
erótico desde el cuerpo.

“El erotismo, como dije, es desde mi punto de vista, un desequilibrio en el cual el ser se
cuestiona a sí mismo, conscientemente. En cierto sentido, el ser se pierde
objetivamente, pero entonces el sujeto se identifica con el objeto que se pierde”
(Bataille 1997, 35)

Por lo tanto, el erotismo se convierte en un paso de vivencia corporal, etc. Es


decir, el cuerpo se convierte en el paso de la búsqueda de un deseo faltante. El deseo es
10

y debe ser prohibido, pues en el plano fundante occidental la materialidad, lo carnal


deber ser castigado, controlado y juzgado. En la materialidad recaen los deseos
pasionales, se concierten en experiencias interiores.

El mundo occidental se funda en una serie de provisiones cuyo rol es controlar la


sexualidad, en la materialidad de las experticias eróticas. Retomaremos la prohibición
homo erótica y de cualquier acción erótica cuya función no sea reproductiva (felación,
masturbación, sexo anal, etc.) o este anclada al placer. La prohibición se vuelve
necesario pues nace una alianza entre la religión-patriarcado-ciencia, pues el sucumbir
al deseo vuelve al sujeto a la irracionalidad, a la naturaleza. “Sin lo prohibido, sin la
primicia de la prohibición el hombre no habría podido alcanzar la conciencia clara y
distinta sobre la cual se funda.” (Bataille 1997, 42)

En el siglo XVII la cultura japonesa mantenía relaciones homosexuales, eróticas


entre dos hombres narrados en el wakashu3. Estas relaciones tenían como base la
cultura samurái y kabuki. Donde, el kabuki se desarrolló en base al teatro erótico en los
distritos legales de prostitución en Japón.

“La prostitución era un practica corriente que atravesaba Japón […] eran elevadas a
niveles de culto y conocimiento principalmente en los distritos teatrales y de placer de
Kioto, Osaka y Edo […] Los distritos teatrales de prostitución de muchachos que
figuran como más prominentes en la segunda mitad del Nanshoku okagami eran Shijo-
gawara en Kioto, Dotombori en Osaka, y Sakai-cho, Fukiya-cho y Kobibki-cho en
Edo(Saikaku 2018, 25)

Bajo dicho contexto la devoción y atracción a los actores kabuki no eran prohibidos,
incluso para la época eran amores especializados. Naciendo así los onna-girari 4 y los
shoin-zuki5, quienes eran conocidos por su amor homosexual entre hombres.

3
De la primera historia oficial de Japón, siglo VIII que relata esta ave enseño a Izanagi e Izanami a
copular mediante movimientos de su cola.
4
Enemigos de las mujeres, cuyas actitudes eran misóginas.
5
Amantes de los hombres, que mantenían relaciones bisexuales.
11

Obras: Samuri y kabuki (Miyagawa 1750)

“Debido a que el amor por los hombres era un ingrediente normal en la


sexualidad masculina, particularmente en la clase samurái, regían las mismas
condiciones éticas que las imperantes entre hombre y mujer.” (Saikaku 2018, 23) Estas
condiciones responden a las promesas matrimoniales cuya base es el intercambio formal
de promesas de fidelidad y lealtad, donde el sexo era un elemento adicional, más no la
base de la expresión de amor. Tras este intercambio se esperaba que:

“[e]l amante adulto (llamado nenja) debía proveer apoyo social, respaldo emociona y
un modelo de masculinidad para el muchacho. A cambio se esperaba que el muchacho
fuera digno del amor de su amante siendo un buen alumno de la virilidad samurái.
Juntos prometían elevar las virtudes masculinas de la clase samurái: ser leales, constaste
y honorables en sus acciones.” (Saikaku 2018, 33)

La virilidad samurái se media por la fiabilidad de sus palabras y acciones, el


honor. Para el samurái el honor estaba ligado a la lealtad y la venganza. De tal manera,
una mancha en el honor de uno, era una mancha para el otro que debía ser vengada. De
igual manera, la muerte de uno, era la muerte de otro.

Saikaku (2018) narra varias historias del amor entre hombres en dicha época
colocando énfasis en la belleza del kabuki.

“¿A quién pertenece esa adorable figura, la cara oculta bajo un sombrero de paja? Hay
varios jóvenes guapos en Kanazawa, pero éste es uno llamado Nazaki Senjuro, de quien
las mujeres dicen con envidia: ¿Cómo es posible que un muchacho con tal belleza
natural haya nacido en el mundo? (p.175)

De igual manera sobre la relación erótica-sexual entre samuráis, monjes y


kabukis narra escenas eróticas romantizadas. “Daiemon se arrastró hasta la orilla del río,
12

se quitó la ropa empapada por un cañaveral. Solo von una daga en la cintura dentro del
río […] Tannosuke se puso radiante. Apretó el mojado cuerpo de Daiemon contra el
suyo, y lo condujo hacia dentro.” (Saikaku 2018, 94)

Hasta este punto las narrativas graficas del yaoi y las historias de amor entre
hombre cuentan con características similares; en cuanto, las descripciones de los roles,
características físicas de los personajes principales y la romanización de los encuentros
homo eróticos. En estas historias la prohibición del homo erotismo en el Japón del siglo
XVIII no se escondían, ni se castigaban.

Fue en el fin de la era Edo, con la caída de la cultura samurái y kabuki y el


ingreso de occidente en Japón que entra en juego el castigo sobre el cuerpo homo
erótico. Su base fundamental según Saikaku (2018) fue la demostración de virilidad.

Como ya se ha mencionado la virilidad no estaba medida por la fuerza sobre otro


en torno a los actos sexuales dentro de las relaciones homo eróticas (activo/pasivo). Por
el contrario, se medían en la capacidad de seguir al amante en la muerte se a no por
venganza mediante el sepukku6.

“ El desconocido amante de Korin se convirtió en objeto de severas críticas Korin murió


por él, y él ni se ha presentado, ni se ha anunciado como lo haría un hombre. Talvez no
sea un samurái; sino un perro extraviado que ha reencarnado bajo forma humana [ …]
Ante la tumba de Korin colocó una tabla en la que detalladamente dejó constancia de su
amor por el muchacho. Allí, a los 21 años de edad, acabó con su vida [ …] Si uno se ha
enamorado con tal profundidad- decían todo con aprobación- este es precisamente el
modo de demostrarlo.” (Saikaku 2018, 114)

Este paso de la representación de la virilidad en la concepción japonesa se


vuelve fundante para entender la narrativa del yaoi. Dado que, al cumplir roles binarios
similares entre los samuráis y los Kabuki; lo esencial era modificar las formas de
demostración de virilidad. De ahí que, sea la violación elemento a ser resultado como
diferenciador viril en el yaoi. “El sujeto considera que él representa la historia viril […]
si me dejo violar, estoy poniendo en riesgo mi hombría…” (García 2015, 196). La
virilidad retomara como base no solo la violación o la violencia erótica, sino su
materialidad en el pene; como objeto fisco y simbólico de dominación.

6
Suicidio honorifico, donde el sujeto se abría el estómago con una daga.
13

“La violencia erótica se reduce así a una obsesión penetrativa [ …] y a centrar el


disfrute en la propia descarga eyaculatoria, más que en la experiencia del compartir
erótico.”(García y Ruiz 2009, 25). En el caso del yaoi dicha experiencia se mide en el
deseo y cantidad de veces se mantenga el encuentro sexual; así como la ornamentación
que remita el placer del uke en el acto sexual.
14

Obra: Kono Otoko o Ore ni Kudasai (Kamon 2016b)


15

En conclusión, si bien el yaoi permite narrativas homo eróticas, que de por si


dentro del género del manga se consideran novedosas, en cuanto son creada y
consumidas por mujeres, y se han convertido en una industria que recauda alrededor de
$5,5 billones anuales en Japón. Sus historias trabajan recursos visuales y narrativos que
construyen la imagen del cuerpo masculino fuera del interdicto de las relaciones homo
eróticas, pero dentro de las cualidades y gestualidades binarias del genero occidental.

A su vez, el cuerpo masculino representado tiene una perpetua exigencia de


virilidad que debe y es reforzada mediante imágenes de violación y violencia erótica al
uke. La clave de la construcción del cuerpo masculino y la virilidad en el yaoi se haya
en presentar estos típicos con recurso estéticos que aminorasen el acto y renueven el
erotismo y la posesión.

Bibliografía

Bataille, Georges. 1997. «Lo prohibido y la transgresión». En El erotismo, traducido por


Marie Sarazin, 33-74. Barcelona: Tusquets.
García. 2015. Nuevas masculinidades: discursos y prácticas de resistencia al
patriarcado. Quito: FLACSO Ecuador.
García, Carlos, y Javier Ruiz. 2009. Masculinidades, hombres y cambios: diagnóstico
de práctivas patriarcales en organizaciones sociales. Bogotá, Colombia.
[Link]
content/uploads/publicaciones_pdf/Textos_CHM/[Link].
Hernández, Oscar. 2007. «ESTUDIOS SOBRE MASCULINIDADES. Aportes desde
América Latina». Revista de Antropología Experimental 12 (7): 154-60.
Kamon, Saeko. 2008. Koibito wa Hatsujoki. Manga.
[Link]
———. 2014a. Hanayome no mizugi. Otakuteca.
[Link]
———. 2014b. Moujuu School Days. Manga.
[Link]
———. 2016a. Hatsujou Animal. Manga.
———. 2016b. Kono Otoko o Ore ni Kudasai. Manga.
Lagarde, Marcela. 2005. Los cautiverios de las mujeres: madresposas. monjas, putas.
presas y locas. México.
16

Le Breton, David. 2018. La sociología del cuerpo. Siruela.


Miyagawa, Issho. 1750. Sping Pastimes.
Molina, Nil. 2016. «Lo que me hace hombre: prácticas de apropiación en torno al
debate del yaoi». Barcelona: Universitat de Barcelona.
[Link]
Parker, Richard. 1998. «Hacia una economía politica del cuerpo: construcción de la
masculinidad y la homosexualidad masculina en Brasil», 1998.
Saikaku, Ihauru. 2018. El gran espejo del amor entre hombres: Episodios entre
samurai, monjes y actores. Traducido por Amalia Sato. 2°. Argentina.

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