El principio de razonabilidad
1. Examen de razonabilidad.
El artículo 28 de la Constitución Nacional recepta lo que la jurisprudencia y la doctrina han denominado principio
de razonabilidad. La mencionada norma prescribe: “Los principios, garantías y derechos reconocidos en los
anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”.
La norma del art. 28 se muestra demasiado amplia. Por eso, ha sido la jurisprudencia la encargada de delimitar los
perfiles de la regla constitucional.
Aun así, la jurisprudencia de la CSJN nunca definió de un modo preciso a la regla del art. 28. Al hacer referencia
a ella se emplearon expresiones de significativa vaguedad. Esto llevó a la doctrina a calificar al principio como
“fórmula elástica” o “concepto flexible”.
Toda actividad estatal, para ser constitucional debe ser razonable. Lo razonable es lo opuesto a lo arbitrario y
significa: conforme a la razón, justo, moderado, prudente, todo lo cual puede ser resumido: con arreglo a lo que
dice el sentido común.
El Congreso, el Poder Ejecutivo, los jueces, cuando actúan en el ejercicio de sus funciones específicas, deben
hacerlo de manera razonable. Todo acto gubernativo debe resistir la prueba de la razonabilidad. Le ley que altera,
y con mayor razón todavía, suprime el derecho cuyo ejercicio pretende reglamentar, incurre en irrazonabilidad o
arbitrariedad, en cuanto imponga limitaciones a éste, que no sean proporcionadas a las circunstancias que la
motivan y a los fines que se propone alcanzar con ellas.
En nuestro derecho judicial o jurisprudencia, ese control de constitucionalidad tiene numerosas facetas y pautas
para su aplicación, entre las cuales, una de las que más se distingue es el estándar jurídico de la razonabilidad, que
ha venido a constituirse en un sinónimo de constitucionalidad, pues al decir de Germán Bidart Campos, lo
razonable es lo ajustado a la Constitución, no tanto a la letra como a su espíritu, y lo irrazonable es lo que
conculca la Constitución, lo anticonstitucional.
2. Relación de adecuación entre medios y fines.
De todos modos, se tornó clásica la conceptualización de la razonabilidad como una relación de medios a
fines (Fallos, 118:278). El control de la adecuación de la medida legislativa y los fines constitucionales
perseguidos. Esa verificación se realizaba entre la disposición legal y fines como el “bien común” o “la
prosperidad de la Nación”.
“Adecuación”: la norma reguladora de un derecho fundamental sea adecuada o idónea para el logro del fin que se
busca alcanzar mediante su dictado. Es decir, establecido el fin que busca el legislador y el medio que emplea,
debe verificarse que este último resulta apto para el logro del primero.